Oskar Matute García de Jalón
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Gracias, señora presidenta. Señora vicepresidenta, mucho ha llovido desde 2012, desde aquel año en el que una infausta reforma laboral cercenó los derechos de la clase trabajadora adquiridos durante luchas y durante años. Todavía hoy siguen en pie los vestigios de aquella reforma laboral. Hoy me quiero centrar en uno de ellos, el que tiene que ver con las indemnizaciones por despido. La reforma laboral de 2012, la del señor Rajoy, estableció o decidió que había que recortar la indemnización por despido improcedente de cuarenta y cinco a treinta y tres días por año trabajado, y rebajar el tope a percibir de cuarenta y dos meses a veinticuatro. Podría hablar lo mismo del despido objetivo. ¿No cree que ya es tiempo de reparar esa injusticia, de acabar con ese vestigio del pasado? Se lo pongo en contexto. Fíjese, según un estudio del sindicato Comisiones Obreras, en el año 2025, en el Estado español se practican del orden de 2 540 000 horas extras que no computan y que no se pagan a los trabajadores; de ellas, 180 000 en Euskal Herria, la Comunidad Autónoma vasca y la Comunidad Foral de Navarra. Eso equivaldría a 68 000 puestos de trabajo nuevos a tiempo completo. Eso, para toda la gente que se rasga las vestiduras hablando de las dificultades de llegar a fin de mes, supone para todo aquel que trabaja horas extras y no se las pagan una merma en su salario de 148 euros semanales, según el mismo estudio. Esto también significa que los empresarios se ahorran, por no decir que nos roban directamente, 3378 millones de euros en concepto de salarios y cotizaciones no pagadas. Por no hablar de las ayudas a las empresas que perciben, también los empresarios, las que tienen que ver con el CDTI, el I+D+i, las que tienen que ver con el ICO, con ENISA, con el Kit Digital y con la cuota reducida del orden de más o menos 40 000 millones de euros al año en incentivos fiscales. El propio Consejo de Europa exige ya que se modifique esta indemnización por despido, porque no consigue ser realmente disuasoria ni compensa el daño producido. Por tanto, le preguntamos: ¿propondrá próximamente la reforma del despido para recuperar las indemnizaciones justas y suficientes para los y las trabajadoras?
Presidencia. Muchas gracias, señor Matute. Señora vicepresidenta segunda.
Presidencia. Señor Matute, la respuesta es sí, y, de hecho, hay una mesa de diálogo social que está trabajando sobre ello. Pero permítame que le diga, no es solo que hayamos sido condenados por el CES, que tiene usted razón, lo hemos sido, es que despedir en España es muy barato. Por darles datos, señorías de esta Cámara: ¿saben ustedes cuál es la indemnización media de un despido en España? Escasamente 8000 euros. ¿Saben, señorías de Euskadi, cuánto es la indemnización media en Euskadi? Un poco más, 12 000 euros. Es baratísimo despedir a un trabajador o a una trabajadora. Por lo tanto, sí, vamos a hacer algo fundamental, no solo la reforma de 2012, señor Matute, la del 2010 también y otras. Recuerden ustedes que hubo cincuenta y dos reformas laborales en España en la misma dirección. Por tanto, sí, vamos a modificar el despido por una razón fundamental, por cumplir con la normativa europea. Pero fíjese, también porque la legislación española nos dice el CES que incumple la ley por una razón fundamental, y es que conocemos el valor, el precio de la indemnización ex ante. Y, aquí, permítanme, señorías de las bancadas progresistas, a veces, ustedes dicen: volvamos a los cuarenta y cinco días. Es que no va ni de cuarenta y cinco, ni de treinta y tres, ni de veinte. Va de que lo que dice la doctrina es que tenemos que individualizar la restauración, la indemnización, para tener en cuenta en ella los valores de cada una de las personas. Me quiero explicar, señorías. No es lo mismo si despiden a una mujer que tiene sesenta años, que no tiene formación, que tiene enfermedades, obviamente, que si despiden a una persona joven que habla muchos idiomas y con un futuro en el trabajo. De tal manera que lo que dice la doctrina es que la indemnización, siguiendo la lógica restaurativa en el Derecho Civil, tiene que cubrir el daño emergente y, por supuesto, el lucro cesante y la realidad del daño que se ha causado. Por tanto, señoría, sí, lo vamos a cambiar. Y ya, también, permítame que le diga que estoy de acuerdo con usted, señor Matute; hace un año esta semana, las derechas en España tiraron abajo la reducción de la jornada laboral; esta semana hace un año. Y usted hablaba de horas extras, tiene razón, cuando llegamos al Gobierno, había seis millones de horas extras a la semana sin retribuir; ahora, dos millones y medio. Vamos a hacer ya el registro horario —con las cuestiones técnicas que estamos arreglando— en estos días con el compromiso del vicepresidente primero —que se encuentra aquí—, que es clave para… (Aplausos).
Presidencia. Señora vicepresidenta, se le ha terminado el tiempo. Señor Matute, cuando quiera.
Oskar Matute García de Jalón
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Nos alegra oír que lo va a hacer, pero le instamos a que lo haga ya. A que lo haga ya por una cuestión de justicia, la de reparar una injusticia que ha dañado a la clase trabajadora. Pero que lo haga también con un carácter ―y esto le sonará más― táctico y estratégico. Porque para frenar a la reacción y a la ultraderecha, lo fundamental es no copiar ni sus discursos ni sus marcos; es solucionar los problemas que atenazan a la clase trabajadora; es equilibrar o ayudar a equilibrar la balanza entre los que mandan, aunque no se presenten a las elecciones, y el pueblo; es, en definitiva, tomar partido por la mayoría trabajadora. Y si hay que ser radical, séalo… (Aplausos).
Presidencia. Señor Matute, también se le ha terminado el tiempo. — DE LA DIPUTADA DOÑA MIRIAN GUARDIOLA SALMERÓN, EN SUSTITUCIÓN DEL DIPUTADO DON JUAN BRAVO BAENA, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA AL SEÑOR MINISTRO DE LA PRESIDENCIA, JUSTICIA Y RELACIONES CON LAS CORTES: ¿CREE QUE HEMOS RECUPERADO LA NORMALIDAD EN CEUTA? (Número de expediente 180/001143).
Presidencia. La siguiente pregunta va dirigida al señor ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. La formula la diputada, doña Mirian Guardiola Salmerón, del Grupo Parlamentario Popular, que tiene la palabra. Cuando quiera.