Presidencia. Muy buenas tardes. Buenas tardes, presidenta. Buenas tardes, señorías. Comparezco ante el Pleno a petición propia para dar cuenta, efectivamente, de cuáles son las actuaciones que hemos adoptado en torno a ese Pacto País que presentamos en septiembre del año pasado. También para hablar del contexto de la campaña de incendios y hacer balance de este año 2026 en materia de incendios forestales, así como de la actual situación geopolítica y de los mercados energéticos. España ha batido este verano el récord de días en situación de ola de calor. La AEMET nos acaba de comunicar que nunca antes habíamos estado tantos días bajo olas de calor: sesenta y un días, casi dos meses, en un mismo verano. Así que, con los datos disponibles a día de hoy, insisto, es el año más cálido de la serie histórica. Hoy, 9 de septiembre, además casi sin solución de continuidad, también habrán visto sus señorías que estamos en una situación donde hay borrascas prácticamente en todo el Mediterráneo. Olas de calor y borrascas. Hemos vivido un calor extremo que ha dejado tras de sí muchísimas pérdidas: incendios muy graves, pérdidas de vidas, pérdidas materiales, daños ambientales y cantidad de familias y personas que han tenido que abandonar sus hogares de manera repentina. En varias ocasiones, la verdad es que he podido estar sobre el terreno por todo el país durante este verano: en Almería, en Zaragoza, en Guadalajara, en Castellón, en Madrid, en León, en Huelva. He podido hablar con vecinos, con servicios de emergencia y he podido hablar también con alcaldes. He visto ese trabajo sin descanso y también he visto a muchas familias afectadas; familias, como decía, que tuvieron que abandonar sus casas en apenas cinco minutos. Personas que salieron sin pertenencias y con la incertidumbre de qué iba a ocurrir con su hogar. Este verano también volví a escuchar una petición que quiero compartir con todos ustedes, señorías. Una petición que se repetía una y otra vez por personas muy distintas entre sí ―distintas edades, distintas profesiones, distintos orígenes y, con total seguridad, distintas ideas políticas―. Nos decían: muchísimas gracias; muchas gracias por la ayuda, gracias por estar aquí, gracias por estar en esta respuesta tan importante; pero, sobre todo, nos decían: hagan algo y, por favor, no discutan, entiéndanse. Si aquí hemos sido capaces de trabajar juntos ante estos graves incendios, de responder ante la emergencia como el país que somos, con solidaridad, yo creo que no deberíamos perder ese espíritu. Creo que esa petición resume mejor que nada a lo que yo vengo hoy y el sentido de esta solicitud que hoy traigo a este Pleno. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Ese Pacto País frente a la emergencia climática. Por eso quiero comenzar pensando precisamente en todas esas familias, en todos esos ciudadanos. Detrás de cada medida, cada inversión, cada solución, cada acuerdo, hay un propósito concreto. Y en este caso hablamos de un pacto para proteger mejor nuestro país. El de todos los que estamos aquí, en las generaciones que están, y también en las que están por llegar. Espero también que sus señorías conozcan un informe muy reciente, ha salido hace escasos días, hecho público por el Programa de Naciones Unidas del Medio Ambiente. Es un informe sobre la superación del límite de 1,5 grados y sus implicaciones. Este informe advierte de esa superación temporal ―ya lo hemos hecho― del umbral de 1,5 grados. Ese umbral de 1,5 grados se acordó en París, y no es un capricho, sino que ha sido fijado basándose en la evidencia científica: cantidad de informes avalan que si vamos más allá de 1,5 grados habrá muchísima incertidumbre sobre cantidad de cosas que pueden ocurrir en este planeta en el que vivimos. En ese informe se comparte algo que yo creo que es importantísimo. En primer lugar, hay un escenario probable de que se supere hasta en 1,8 grados esa temperatura, incluso más. En segundo lugar, y más importante, hacen una llamada a que esa superación del límite de 1,5 grados de aquí al año 2030 sea durante el menor tiempo posible y que se revierta de forma rápida y urgente, que se vuelva por debajo del umbral. Y, en tercer lugar, pide que nos preparemos para los impactos. Son impactos que ya están aquí y que se van a agravar. Señorías, por encima de 1,5 grados, nadie gana, perdemos absolutamente todos ― dimensión económica, dimensión social, dimensión ambiental, dimensión política―. Todos y todas perdemos. No estamos preparados para un mundo con más de 1,5 grados centígrados. Por eso, creo que es el momento de decir alto y claro que necesitamos mejorar nuestra resiliencia, nuestra capacidad de adaptación frente al cambio climático. Hablamos de un informe de hace escasos días, pero hay décadas y décadas de información científica totalmente abrumadora y cada vez más precisa sobre el aumento de los riesgos y sobre los costes. Mi pregunta sería qué más necesitamos. ¿Qué más necesitan? Señorías, no hay tiempo para el negacionismo climático ―no hay tiempo para el negacionismo climático―. Tampoco hay tiempo para el retardismo político. Hoy aquí, en este hemiciclo, les pido que alcancemos un pacto, que es la constatación de que la dimensión del reto es enorme, tan mayúsculo que solo podremos hacerle frente con el compromiso de todas las fuerzas políticas, de los territorios y de toda la sociedad. Estamos a tiempo, sí ―también la ciencia lo dice―. Todavía tenemos una ventana de oportunidad para regresar a ese umbral que ha fijado la ciencia, para prevenir más riesgos y más impactos, para estar mejor preparados y para invertir en adaptación y resiliencia. Señorías, los ciudadanos merecen muchísimo más que decirles que el clima siempre ha cambiado, que a lo largo del verano siempre ha hecho calor. Los cambios que estamos viviendo son claramente el impacto de un modelo de crecimiento basado en una dependencia masiva de los combustibles fósiles que compromete la vida de este planeta y la vida de las futuras generaciones. Otro dato que me parece extraordinario ―creo que es importante compartirlo― es el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra. Ese día refleja que el 30 de julio de este año 2026 la humanidad ya había consumido todos y cada uno de los recursos y servicios ecológicos del planeta que puede regenerar durante todo un año. Es decir, nuestra demanda ―la de los que estamos aquí, en este planeta― equivale hoy a utilizar prácticamente dos planetas, 1,73, en concreto. Por si esto no fuera suficiente, yo creo que hay cantidad de información que nos debe permitir unirnos, tender la mano y realmente apostar por un pacto de país frente a la emergencia climática. El cambio climático no es lineal, no afecta absolutamente a todos ni a todas las partes del territorio por igual. Provoca, por ejemplo, que cada vez tengan menos hielo los polos o menos nieve las zonas de alta montaña, zonas especialmente vulnerables a las altas temperaturas que contribuyen además a las inundaciones, a deslizamientos de tierra, a ruptura, por ejemplo, de lagos glaciares. Creo que todos tenemos muy reciente el caso de Nepal ―creo que no lo podremos olvidar―. Europa se calienta el doble de rápido que la media mundial. Además, la Organización Mundial de la Salud ha indicado un dato que yo creo que es revelador y también dramático: en los últimos cuatro años, más de doscientas mil personas han muerto por causas relacionadas con el calor en Europa ―repito: más de doscientas mil personas―. Europa y España no pueden mirar atrás, no podemos meter la cabeza bajo tierra, sino que tenemos no solo que actuar, también liderar. El informe Estado del Clima en Europa del año 2025 ofrece una radiografía extraordinaria de cómo el calentamiento está transformando nuestro continente. Este es otro informe que les recomiendo. El 95 % del continente europeo registró temperaturas anuales superiores a la media en el año 2025, siendo el primer o el segundo año más cálido prácticamente en todos los países europeos. Precisamente este verano el continente ha vuelto a comprobar el calor extremo. Europa occidental vivió los junio y julio más cálidos jamás registrados. Francia, Italia, Reino Unido batieron récords históricos. No obstante, ese cambio climático no es igual en todo el territorio. Tenemos una zona muy singular y que tiene mucho que ver con nosotros, nuestro mar Mediterráneo, nuestra región mediterránea, una de las regiones más expuestas y afectadas por el cambio climático. La AEMET ha identificado el pasado 13 de agosto otro dato histórico, de estos que no nos gusta ni escuchar: 28,54 grados el 13 de agosto en el Mediterráneo. Insisto en que es su mayor temperatura desde que hay registros. Seguro que algunas de sus señorías lo han podido comprobar al bañarse este verano en el Mediterráneo. Y, como nos informó también el servicio de Copernicus, el pasado 22 de agosto hubo otro récord: el planeta registró la temperatura media diaria más alta en los océanos, 21,1 grados centígrados. En España, nuestro país, con los datos que tenemos hasta ahora, el año 2026 ha sido el año más cálido desde que hay registros. Los doce años más cálidos de toda nuestra serie histórica han ocurrido en este siglo, en el siglo XXI. Señorías, siempre ha hecho calor, pero los doce años más calurosos de sus vidas los han vivido en estos últimos veinte años. Al menos, seamos capaces de reconocer esto por nuestros hijos, que no se están educando en las mismas condiciones meteorológicas en las que nos educamos nosotros cuando crecimos. Seamos honestos con ellos y no les traslademos los costes de esta inacción. Estas temperaturas excepcionalmente altas se suman también a la ausencia de precipitaciones: solo 40 litros por metro cuadrado acumulados. Ha sido el tercer verano más seco en nuestro país. Al mismo tiempo, nos hemos encontrado con tormentas y borrascas localmente fuertes; fenómenos cada vez más extremos asociados a la emergencia climática. Y no lo digo yo, lo dicen los informes de atribución de impactos. El cambio climático ha hecho al menos veinte veces más probables las condiciones meteorológicas extremas, esas que favorecieron los incendios en Madrid, Ávila y Toledo este verano. Esos informes también nos dicen que se están impulsando las temperaturas de los océanos, del Mediterráneo y en la zona occidental europea, con récords ―vamos a decirlo así― otra vez históricos: 1,5 grados más, en el caso de Europa Occidental, y 2 grados más, en el caso del mar Mediterráneo. Vayamos a un episodio también dramático en nuestro país, el de precipitación extrema diaria en la zona mediterránea ―la dana de Valencia dejó 240 fallecidos―, porque es el doble de probable, por la emergencia climática. El cambio climático intensificó un 21 % este episodio y el incremento de las lluvias en la cuenca del Júcar fue de un 19 %, además de un 55 % las superficies afectadas. Señorías, con todo esto quiero transmitir que existe mucha información, la científica y la realidad, ampliamente disponible para todos ustedes y que nos dice que el cambio climático se está acelerando. Además, desde el principio declaramos la emergencia climática y ambiental. Las decisiones que adoptemos ahora y en esta década tendrán repercusión muchas décadas más y sobre nuestros descendientes. Estoy segura de que las futuras generaciones no van a recordar nuestros nombres ni cuántos escaños tenía cada grupo, pero sí van a recordar que estuvimos a tiempo de actuar, y sabrán si actuamos o no. Por eso, hoy me pregunto quién está dispuesto a asumir la responsabilidad de no hacer nada, de seguir fingiendo que nada ha cambiado. Es importante que en España y en Europa seamos conscientes del coste de su impacto en vidas, en economía, en el territorio y en el tejido productivo. Es una crisis climática. Hablamos de pérdidas económicas ―parece que los números llaman más―. En la Unión Europea ha habido pérdidas de más de 220 000 millones de euros desde 1980. Una cuarta parte de esas pérdidas se han concentrado en los últimos años, de 2021 a 2024. Por lo tanto, es evidente que se están intensificando los impactos. Así, hemos pasado de unos 8600 millones de pérdidas anuales en los años ochenta a 45 000 millones anuales entre el año 2000 y 2024. Se ha multiplicado por cinco desde los ochenta hasta nuestra época. En España también hemos vivido pérdidas cercanas a los 120 000 millones de euros en este periodo ―es la estimación que tenemos―, lo que equivale a gastar un millón de euros cada día durante más de 330 años. Ante esta emergencia, yo quiero decirles que en el contexto europeo hemos presentado una propuesta. En este trimestre, a final de año, Europa va a presentar una propuesta de un nuevo marco de resiliencia y de adaptación. España ha presentado una propuesta basada en la ciencia, que está anclada en estos datos, en esa realidad tozuda, dura, dramática, y con un enfoque integral. Es una propuesta para una Europa más resiliente, justa, unida, competitiva ―será más competitiva si estamos mejor preparados― y segura frente al cambio climático. Los riesgos del cambio climático no entienden de fronteras. Lo hemos visto este verano con los incendios y también con las sequías que asolan Europa y también el norte de nuestro país. Por eso, consideramos que Europa tiene que dotarse de herramientas claras y mecanismos propios que permitan dar una respuesta al conjunto de toda la sociedad europea. Tenemos que ir mucho más allá de lo que hemos ido hasta ahora. No se trata solo de no causar un daño al medioambiente, sino también de pensar cómo ser más resilientes o estar mejor preparados ante los riesgos y los impactos del cambio climático. Hablamos de que Europa en su conjunto y cada Estado miembro identifique cuáles son los riesgos climáticos, pero que también se haga a nivel regional. Hablamos de que estos riesgos no vayan a un cajón vacío, sino que se integren en todas las planificaciones sectoriales, porque afecta absolutamente a todas las políticas. Y, por supuesto, hablamos de que esta integración sirva para reforzar la capacidad de adaptación. También pedimos que Europa actúe de manera conjunta ante las emergencias, que se dote de un sistema de respuesta ante las emergencias climáticas a nivel europeo. Hay que asegurar un marco de resiliencia ambicioso, una distribución justa y equitativa que piense también en los territorios. Todo esto tiene que venir acompañado de financiación adecuada. De forma transversal, el nuevo marco que se está negociando, el marco financiero plurianual, debe tener en cuenta esa resiliencia siempre. Pero, además, queremos un nuevo fondo de adaptación y creemos en el principio de que quien contamina, paga. Por eso, hemos pedido un nuevo gravamen para alimentar ese fondo de adaptación para resiliencia climática aplicado a los beneficios del sector del petróleo y del gas. Señorías, hablamos de resiliencia climática, que es un deber, pero también es una inversión para estar más y mejor protegidos, para nuestra economía, para nuestra prosperidad y para nuestra seguridad. Es el momento de dejar de inventariar pérdidas y anticiparnos. Hace dos días hemos conocido un estudio, nuevamente del PNUMA, de las Naciones Unidas, que constataba que por cada dólar invertido en cambio climático y contaminación atmosférica se pueden generar 15 dólares de beneficios económicos ―insisto: 1‑15―. Hace muchos años, un economista y una persona extraordinaria, Nicholas Stern, dijo algo que se ha constatado: el coste de la acción es una mínima fracción del coste de no actuar. Pero hay que ir más allá. El coste verdaderamente inasumible es no actuar. Por tanto, señorías, lo más importante es que tenemos un diagnóstico clarísimo. Tenemos también ―es algo fundamental― soluciones de adaptación y de mitigación. En consecuencia, mi pregunta vuelve a ser cómo podemos justificar que no logremos un acuerdo de país para enfrentarnos al mayor reto de nuestro tiempo. ¿Cómo podemos justificar algo así? La emergencia climática exige una respuesta a este desafío. Hay que diseñar respuestas que vayan más allá de legislaturas, más allá de ideologías, que atiendan las urgencias de hoy y las de mañana y que, al mismo tiempo, construyan el país preparado que queremos ver en las próximas décadas. Hay que unir y coordinar esfuerzos de Administraciones, de comunidad científica, de sectores productivos y de la sociedad civil en todas y cada una de sus dimensiones. Nadie tiene todas las respuestas ni nadie tiene las capacidades en solitario, pero un compromiso conjunto sí puede suponer un antes y un después. Nuestro país ya ha demostrado su capacidad de tejer grandes acuerdos. Lo hemos demostrado ante desafíos extraordinariamente complejos que se han vivido: por ejemplo, el Pacto de Toledo en los años noventa o el Pacto de Estado contra la Violencia de Género a finales de la última década. Hay ejemplos de cómo las fuerzas políticas son conscientes de los grandes retos que viven en cada tiempo, en cada momento histórico. Ahora tenemos este reto y tenemos que darle respuesta. Nacieron de una convicción. Yo creo que la convicción es clara cuando los derechos y la seguridad están en juego. Cuando el futuro de la ciudadanía está en juego, la política tiene que ser capaz de elevar la mirada. No se debe excluir ni por colores ni por fronteras ni por banderas. Aquí tenemos que ir de la mano con urgencia, con ambición, con responsabilidad y por patriotismo ―sí, por patriotismo―, porque, en este caso, ser patriotas es unirnos para garantizar un futuro próspero donde quepamos todos y todas. Proteger a nuestros ciudadanos exige avanzar en Europa, avanzar en el mundo internacional y apostar por el multilateralismo, especialmente en la agenda climática. España siempre ha liderado esa agenda. Este Gobierno siempre ha apostado aquí por la agenda verde, en Europa y en Naciones Unidas. Lo ha hecho y lo va a seguir haciendo. Además, la sociedad española lo comprende. Todos los barómetros dicen que la sociedad española sabe y es consciente de la urgencia de actuar, de la importancia del cambio climático, de los riesgos que están por llegar y de los que ya están aquí. Durante los últimos doce meses hemos trabajado en este pacto de país frente a la emergencia climática del hoy les quiero dar cuenta. Es un documento que ya no es del Gobierno, sino de la sociedad. Además, hemos implementado muchísimas acciones que se incluyen en este pacto. El proceso comenzó el 17 de agosto de 2025, el año pasado, en una campaña de incendios también extraordinariamente complicada. El presidente, tras visitar las zonas afectadas de Orense y León, anunció que el Gobierno iba a trabajar en un pacto frente a la emergencia climática. El 1 de septiembre presentamos el primer borrador y entre septiembre y diciembre hubo muchísimos trabajos con formaciones políticas, con agentes económicos y sociales, con organizaciones ecologistas, agrarias e industriales, con el sector científico, con mujeres, con jóvenes, con profesionales de emergencias y con entidades de distinto calado. También recogimos diagnósticos y propuestas de comunidades autónomas y de entidades locales a través del Consejo Nacional del Clima y hubo una gran consulta con la comunidad científica. A partir de ahí se alimentó lo que es hoy la propuesta de pacto de Estado. También tuvimos una primera convención en Ponferrada —y digo primera porque el compromiso del Gobierno es tener todos los años una convención en Ponferrada— a la que asistieron más de 650 personas, participantes comprometidos con acciones y, además, con propuestas concretas, prácticamente cuatro mil, para mejorar el pacto de Estado. En diciembre, como he dicho, publicamos esa nueva propuesta de pacto de Estado, que creció en ambición y en alcance a la vista de las demandas y de ese conocimiento colectivo que tiene la sociedad española. Hoy cuenta con quince ejes y más de un centenar de actuaciones para mejorar, para actuar en prevención, en emergencia y en recuperación, por supuesto, y para reforzar la cooperación. ¿Quién puede estar en contra de esto? Les vuelvo a hacer una pregunta aquí a sus señorías. Señorías, centrar nuestra acción común, nuestro compromiso en una única dimensión de esta emergencia como son los incendios —como algunos han sugerido—, nos dejaría a merced de todas las demás. ¿Qué hacemos con la siguiente inundación? ¿Otro pacto? ¿Qué hacemos con la siguiente sequía? ¿Otro pacto? El 27 de julio abrimos el proceso de adhesión al pacto y hasta ahora tenemos prácticamente cuatrocientas adhesiones de distintas organizaciones que representan a miles de empresas, a sindicatos, a organizaciones sociales, ambientales y sectoriales, a universidades, a jóvenes, a colegios de profesionales, al tercer sector, a Administraciones y a profesionales de la emergencia. Nuestra respuesta pretende ser un espacio de encuentro, sumar propuestas y buscar soluciones. Señorías, también hoy quiero compartir con todos ustedes que en marzo de este año 2026 firmamos una Alianza por la Seguridad Climática con el Gobierno de Portugal. En esa Alianza por la Seguridad Climática están todos y cada uno de los elementos del pacto, todos y cada uno de ellos. Y vuelvo a preguntar por qué podemos alcanzar un acuerdo con otro Gobierno, nuestro vecino portugués, y no puede existir el mismo entendimiento aquí, en esta Cámara. Díganmelo con claridad. No sé si algunos de ustedes se han leído la propuesta de pacto, que, insisto, no es un pacto solo del Gobierno, es un pacto que ya forma parte de las propuestas recibidas de toda la sociedad civil. Yo sí he escuchado propuestas de sus señorías, de los grupos, y les aseguro que se sorprenderían, porque muchas de las cosas que han solicitado están incorporadas en esa propuesta de pacto de Estado frente a la emergencia climática. Por eso hoy, otra vez, tiendo la mano. Voy a iniciar una nueva ronda de contactos con todos los grupos parlamentarios ―todos los grupos parlamentarios―. Como ya he hecho en otras ocasiones, me pongo a su disposición para que podamos sentarnos a hablar, a buscar soluciones y a mejorar, porque creo que todo se puede siempre mejorar. Creo que esta propuesta ya llegó y tuve la ocasión de sentarme con algunos de ustedes, pero otros declinaron mantener incluso ese encuentro, ni siquiera hablar de ello. Hoy vuelvo a ofrecerlo ―insisto―. Especialmente, señorías del PP, que gobiernan en muchas partes del territorio, denme el nombre de alguien de su grupo y yo personalmente le llamaré hoy mismo. Díganme qué les preocupa, qué comparten, qué no comparten o qué proponen, ya que estoy encantada de escucharles. Creo que, si se quedan al margen del consenso, perdemos todos y, si estamos todos, será un éxito para todo el país. Señorías, estamos trabajando en actuaciones concretas. Como decía, hemos avanzado en la propuesta, no solo con los quince ejes, sino con actuaciones concretas que el Gobierno ha llevado a cabo. El primer eje, como no podía ser de otra manera, es la ciencia, un compromiso con el conocimiento científico, con anticipar, con adaptarnos y con tomar las mejores decisiones basadas en un buen análisis. En este caso, uno de los hitos que yo creo que es más relevante es la publicación de la evaluación de riesgos e impactos derivados del cambio climático en España. El informe ha identificado 141 riesgos en España en catorce sectores estratégicos, desde la agricultura al sector turismo, el del agua y tantos y tantos, y además, analiza el efecto en red de estos riesgos. También hemos creado el Panel Científico de Acción frente al Cambio Climático para asesorar; un nuevo programa de trabajo de adaptación, que ha estado en consulta pública, que incluye en su borrador 176 medidas de adaptación, y hemos activado este año también una Plataforma Estatal de Servicios Climáticos para tener esa información y que todo el mundo tenga el mejor conocimiento a la hora de la toma de decisiones. La plataforma está liderada por la AEMET y el CSIC. La ciencia debe llegar a todas las Administraciones. Necesitamos que las comunidades autónomas realicen también sus propios ejercicios de análisis y saber cuáles son sus principales riesgos climáticos, siempre ―insisto― guiados por la ciencia. El Gobierno también ha avanzado en acciones concretas en ese segundo eje, que es el mundo rural, soluciones para el sector primario y de gestión forestal. Los ejes, los tres, son importantísimos. En este caso hemos aprobado la segunda estrategia, que es de equidad territorial y reto demográfico, para atraer y fijar población, para mejorar los servicios, para promover la actividad económica y la innovación y también para reforzar la adaptación y la resiliencia. Lo hemos hecho con una línea de financiación, que forma parte de la estrategia de inversión del programa España Crece, a través del ICO, para impulsar al sector primario con 1000 millones de euros. Es una combinación entre ayudas directas y financiación para apoyar la agricultura regenerativa, el pastoreo, la eficiencia hídrica, la innovación, la formación y las mejores capacidades a la hora de enfrentarse a los incendios, porque quienes cuidan el campo, desde luego, mantienen la actividad agraria y ganadera, el valor local y prestan un servicio a la sociedad que hay que reconocer y que queremos reconocer. Es más que evidente que, allí donde hay actividad agraria y forestal, hay menos abandono, menos riesgo de incendios y más calidad de vida. Donde hay campo y trabajo hay futuro y el país está mejor preparado. Por lo tanto, también hemos apoyado a numerosas entidades locales para que pongan en marcha distintos proyectos de transformación territorial y de lucha contra la despoblación. En este caso, en 2025 tuvimos una convocatoria de 40 millones y para este año 2026 de hasta 80 millones de euros ―lo hemos duplicado―. Son proyectos donde también tienen cabida la gestión forestal y la restauración de espacios afectados por los incendios. Además, hoy puedo anunciarles que MITECO, desde mañana, va a abrir también una convocatoria para ayudar a los pequeños municipios a elaborar e implementar planes municipales contra incendios forestales. Estamos hablando de la elaboración de planes, sí, pero también de medidas concretas para esos municipios más pequeños: apertura y mantenimiento de vías de acceso, creación y mantenimiento de puntos para agua, infraestructuras de apoyo a la extinción o señalización de rutas de evacuación. Por eso hoy quiero aprovechar la ocasión para invitar a todos los ayuntamientos y entidades locales a participar en esta convocatoria para que pueda responder a sus necesidades. Otra de las novedades de este año 2026 es la presentación de un nuevo indicador fundamental ―los expertos en extinción de incendios lo han reconocido así―. Se trata de un nuevo índice de peligro de incendios forestales, que aglutina muchísima más información y, por lo tanto, puede mejorar la capacidad para identificar y anticipar situaciones de riesgo. Otro de los ejes, importantísimo, es el relativo a la resiliencia hídrica, estar mejor preparados ante sequías y lluvias torrenciales. Y hablaba en una interpelación anterior de ese efecto péndulo que cada vez está más presente en España. Quiero recordar, porque a veces se nos olvida, que hace muy poquito tiempo, entre los años 2021 y 2024, vivimos un episodio de sequía severa que golpeó especialmente a Andalucía y Cataluña. Y este mismo verano no solo ha golpeado Europa, sino también al norte de España. Por eso, dentro de este eje, hemos avanzado y no hemos parado de trabajar. En este año 2026 hemos aprobado los planes especiales de sequía, incorporando la variable climática, tan importante. Hemos reforzado el papel de la AEMET, y, por supuesto, también el de las confederaciones hidrográficas, con una inversión de 40 millones de euros. Hemos elaborado, y está en audiencia ―llamo a que puedan aportar también hasta el día 16―, un real decreto sobre zonas inundables, con el que básicamente buscamos proteger a la población, limitando aquellos espacios donde sabemos que hay mayor riesgo y evitando que no sean zonas urbanizables, algo que en este país, la ordenación del territorio ―dos palabras importantísimas cuando hablamos de emergencia climática―, normalmente no se aplica. También hemos aprobado 60 millones de ayudas directas para municipios a fin de adaptarse y protegerse ante el riesgo de inundación; estas también son iniciativas en las que hemos avanzado en este año 2026. Hemos reforzado la eficiencia y la sostenibilidad del agua no solo para entornos urbanos sino también para regantes, movilizando 1200 millones de euros; por primera vez en este país ha habido una iniciativa como esta. También hemos lanzado un nuevo observatorio —creo que los datos siempre son fundamentales, como ya he dicho y repetiré—, accesible de forma universal ―todo el mundo puede verlo—, denominado GOTA, para la gestión operativa y transparente del agua, con información hidrológica, meteorológica y de predicción integrada, donde aglutinamos en una misma plataforma todas y cada una de las fuentes. Si no la conocen, los animo a que la puedan ver. Y en los ámbitos en los que creció el pacto ―en este caso, restauración de la naturaleza y protección de nuestros mares, nuestras costas y archipiélagos―, quiero decir que también hemos actuado; en el caso de costas, mares y archipiélagos, con una contribución sustancial por parte de Coalición Canaria. Hemos remitido prácticamente hace una semana a la Comisión Europea un proyecto de plan nacional de restauración de la naturaleza, en el que hemos trabajado absolutamente con todas las comunidades autónomas y todos los agentes, con un amplio proceso de participación y todavía requerirá muchísimo trabajo. Este es uno de los pilares de acción para la restauración de la naturaleza, y, desde luego, es un trabajo importantísimo el que está llevando a cabo el ministerio. Proteger la salud es otro eje fundamental. Decía que en el año 2026 hemos vivido el mayor impacto desde el punto de vista de altas temperaturas y días con olas de calor, pero también hemos vivido el mayor impacto en términos de pérdida de vidas precisamente por causas atribuibles a las altas temperaturas, con más de 5000 fallecidos; repito, con más de 5000 fallecidos. Además, el calor golpea con mayor intensidad a los que son más vulnerables. Por lo tanto, la adaptación es fundamental. Por eso, desde el Gobierno también hemos lanzado iniciativas en relación con el pacto de Estado. Hemos lanzado un visor de una red de refugios climáticos, que incluye ya 1200 refugios. Hemos lanzado una convocatoria, con 10 millones, para que se puedan construir nuevos refugios climáticos, además de publicar una guía con las mejores prácticas para que otros se puedan sumar a esta red de refugios. Hemos lanzado el Plan Social para el Clima, un plan fundamental, dotado con hasta 9000 millones de euros, para proteger especialmente a los más vulnerables en materia de movilidad, transporte y edificación; cerca de 370 millones —creo que lo recordarán— para mejorar el confort térmico en dos áreas que son fundamentales: los centros educativos ―por supuesto que están sufriendo nuestros jóvenes y los niños este calor extremo― y los centros de salud y hospitales, de forma que tanto los docentes como los médicos y pacientes puedan estar en mejores condiciones. Y hemos lanzado también iniciativas para la renaturalización de nuestras ciudades, con más de 240 millones de euros para reducir el efecto de isla de calor, para restaurar cauces y recuperar espacios urbanos y que vuelva el verde a nuestras ciudades. Respecto a otras actuaciones que hemos puesto encima de la mesa, hay una que sigue siendo fundamental, y también es un llamamiento lo que hago hoy en este Pleno. Necesitamos redimensionar los medios técnicos de todas las Administraciones: cuerpos profesionales estatales, formados, con condiciones dignas, adecuadamente equipados y, sobre todo, que trabajen durante todo el año. Hemos mejorado en nuestro caso las condiciones de las brigadas de refuerzo en incendios forestales, renovando sus bases. Las leyes básicas las conocen porque pasaron por aquí, y creo que han sido fundamentales: leyes básicas de bomberos forestales, de agentes forestales y medioambientales. Y lo que pediría es que estos derechos y condiciones se apliquen absolutamente en todas y cada una de las comunidades autónomas. Y también hemos aprobado a principios de año dos reales decretos. ¿Por qué son importantes? Porque son reglas, directrices de planificación, criterios comunes y medidas de coordinación entre todas las Administraciones en materia de prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales. Desde el Ministerio del Interior han actuado también, a través de la Secretaría General de Protección Civil y Emergencias, aprobando un catálogo nacional de capacidades operativas y una Plataforma Nacional de Reducción del Riesgo de Desastres. Se han actualizado las directrices básicas de planificación de Protección Civil frente al riesgo de incendios y fenómenos meteorológicos adversos. Señorías, invertir en prevención, profesionalización, formación y capacidad operativa salva vidas, protege territorios y reduce el gasto, las inversiones que luego serán necesarias, y es vital que todas las Administraciones públicas tomen cuenta de ello. Desde luego, no podemos ignorar ―si me han escuchado en otras ocasiones siempre lo digo, y es un reto de nuestro tiempo y diría que también un riesgo― la desinformación, una desinformación que debilita nuestra capacidad colectiva de respuesta. Por eso, desde principios de año hemos intensificado el trabajo con profesionales de la información, con académicos, divulgadores y agencias de verificación, y hoy también les puedo avanzar que el ministerio ya tiene listas las iniciativas en materia de lucha contra la desinformación. En primer lugar, desde hoy mismo vamos a abrir una convocatoria con una línea de ayudas; en este caso es una línea dotada con 3,5 millones de euros destinada a universidades públicas y a centros públicos de investigación para profundizar en el fenómeno de la desinformación climática. No me cansaré de decir que, si no tenemos un buen diagnóstico, no podremos enfrentarnos a esos problemas, no podremos poner freno a la lacra de la desinformación, una desinformación que les puedo confesar que vivo con cada ola de calor, cada inundación y cada incendio. En segundo lugar, el ministerio también ha puesto en marcha una unidad de apoyo a la verificación. ¿Y esto qué es? Es algo que nos solicitaron precisamente las verificadoras. Es una reivindicación de esos profesionales para facilitar su trabajo mediante el acceso en un tiempo útil, ágil y rápido a la información necesaria para desmentir tantos y tantos bulos, que se viralizan de forma muy rápida. Y, en tercer lugar, desde el ministerio y junto al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, vamos a poner en marcha una oficina de apoyo al personal científico con objetivos muy claros en referencia a prestar una protección especial ante los numerosos ―yo diría que excesivos― ataques negacionistas. En definitiva, son muchas las propuestas que forman parte de ese pacto de Estado y ya son muchas las acciones que estamos emprendiendo en las que tenemos competencias por parte del Gobierno de España. Seguimos acelerando la transición ecológica y seguimos liderando la Agenda Verde Europea, trabajando también para disponer de financiación ―tan importante ese pilar― en prevención y adaptación y construyendo una gobernanza, con procesos ampliamente participativos, porque son los que tienen resultados. Por eso habrá otra nueva convención anual del pacto de Estado, un espacio ―queremos que sea permanente― de participación de todas las Administraciones, la comunidad científica, la sociedad civil, el tercer sector, agentes de emergencias, económicos, sector primario, industrial y económico. Les anuncio que la próxima convención será en noviembre y, por supuesto, les invito a participar. Y, como decía, debemos estar a la altura de lo que toca en este momento de la historia, por lo que mi deseo hubiera sido venir antes a esta Cámara. Mi deseo fue estar aquí en el mes de mayo, pero lo cierto es que, por situaciones muy complejas que hemos vivido y estamos viviendo, no ha podido ser. Respecto al hantavirus, mi compañera Mónica, la ministra, me solicitó mi espacio para poder dar cuenta en ese Pleno, y, después de esa comparecencia de la ministra, empezó la temporada de incendios —de hecho, empezó demasiado pronto—, y, por lo tanto, no he podido venir hasta hoy. Pero, como ven, no hemos parado de trabajar. Y, sin cambiar de asunto, porque creo que la emergencia climática tiene muchas caras, y muchas caras amargas también, hoy les voy a informar sobre el balance de los incendios forestales. Y vuelvo a hablar de la ciencia, que es clara. Los grandes incendios forestales que hemos padecido en estos últimos años solo se pueden explicar en un contexto de cambio climático: episodios extraordinarios de calor, ausencia de precipitaciones, valores muy bajos de humedad, condiciones meteorológicas que dan lugar a incendios cada vez más complejos y que incluso modifican la dinámica de la atmósfera dentro del propio incendio, dando lugar a comportamientos extremos e imprevisibles, muy complicados. Lo hemos visto este verano otra vez, yo he podido verlo también en primera persona, y vuelvo a recordar que ha sido el verano meteorológico más cálido. Y, haciendo un balance sobre estos impactos de los incendios hasta el momento, comparto con ustedes, aunque recuerdo que son cifras provisionales, cifras que se van ajustando con los datos que nos remiten las comunidades autónomas, que la superficie afectada por incendios forestales hasta el día 8 de septiembre alcanza las 266 420 hectáreas. Son 70 000 hectáreas menos que en la misma fecha del año 2025, un 20 % menos, pero es una cifra que sigue siendo muy muy elevada, que triplica el promedio anual de la superficie quemada en la última década; repito, lo triplica. Por comunidades autónomas, la mayor superficie afectada se localiza en Castilla y León, Andalucía, Castilla‑La Mancha, Aragón y Comunidad de Madrid. En conjunto, estas cinco comunidades autónomas concentran el 80 % de la superficie afectada en este año. En 2026 se han producido hasta esta fecha, insisto, cuatro grandes incendios forestales; nuevamente, más del doble del promedio anual de la década. Y, en coherencia con la línea de transparencia que hemos seguido en el ministerio en cuanto a medios desplegados, les recuerdo que todos los medios que ha desplegado y que sigue desplegando cada día, y con una actualización prácticamente cada tres horas, son públicos. Si no lo conocen, en la página del ministerio están disponibles. Y hoy les anuncio que vamos a poner a disposición una nueva herramienta, una herramienta de visualización y análisis de todos los datos recopilados por el ministerio en lo referente a los incendios en esta campaña y también en campañas anteriores. Como ustedes mismos van a poder comprobar, esta nueva herramienta, que también se alimenta de información suministrada por las comunidades autónomas, el de Niebla, en la provincia de Huelva, ha sido el incendio con mayor superficie quemada desde que existen estadísticas oficiales. Según los datos provisionales remitidos por la Junta de Andalucía, ha afectado a una superficie de 39 821 hectáreas, de modo que Niebla se sitúa por encima de Burgohondo, en Ávila, con 33 943 hectáreas. Y el de La Mierla, en Guadalajara, alcanzó las 32 000 hectáreas. Insisto, hablamos de incendios que han superado las 30 000 hectáreas, y desde 1960 solo cuatro incendios han superado esta cifra. Y en cuanto a los impactos de estos incendios, en primer lugar, quiero recordar a las víctimas, a los fallecidos, y trasladar mi solidaridad y cariño a todos los amigos y familiares, a todos ellos, así como expresar el recuerdo de quienes perdieron la vida precisamente en primera línea de fuego, quienes estuvieron trabajando en la extinción y la protección de las personas. Y también quiero recordar a quienes se han visto afectados por la pérdida de su hogar, su modelo de negocio, su bien, su medio de vida, a quienes, en medio de esa incertidumbre —c omo decía―, tuvieron que ser evacuados o confinados, en momentos especialmente complicados. Y, por supuesto, mi agradecimiento a todos y cada uno de los efectivos: bomberos forestales, agentes medioambientales, tripulaciones, fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, voluntarios, sanitarios, personal de emergencias, de protección civil, funcionarios y personal de todas las Administraciones públicas por su esfuerzo y dedicación. Mi agradecimiento a todos ellos. Y el Gobierno ha puesto desde el primer momento todas las capacidades para apoyar y reforzar a las comunidades, a esas comunidades autónomas que tienen competencias en prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales. Este año 2026 lo que hemos hecho desde el Gobierno ha sido adelantar la campaña estival contra incendios forestales, que comenzó el 1 de junio. Y les recuerdo que los medios del ministerio lo que hacen es reforzar contra los incendios, un refuerzo que ocurre durante los 365 días del año, en verano y en invierno, en todas y cada una de las campañas. Esto también se llama prevención, algo que resulta fundamental cuando hablamos de incendios, y quiero centrarme también en esas capacidades del ministerio en apoyo a las comunidades autónomas. Así pues, el ministerio ha puesto su operativo de refuerzo a disposición de las comunidades: 56 medios aéreos, 31 helicópteros, 25 aeronaves, también las 11 brigadas de refuerzo forestal, también unidades móviles de análisis y planificación para facilitar la extinción de los incendios, equipos de prevención integral y también brigadas de labores de prevención, cuyas funciones en este caso son más esenciales en invierno y primavera. Y en este trabajo también quiero mostrar un reconocimiento por la labor de AEMET, con boletines especiales de manera constante —es fundamental conocer el estado meteorológico en cada momento ante estos incendios—, y, por supuesto, también al Centro de Coordinación de la Información Nacional sobre Incendios Forestales, a todo su personal, que ha realizado un esfuerzo continuo no solo en cuanto a la distribución de medios por todo el territorio y su colaboración con todas las unidades de las comunidades autónomas, sino también de comunicación, informando sobre cuáles eran los medios del MITECO que estaban participando en los distintos operativos de incendios. Otra capacidad que a veces pasa desapercibida, pero hoy quiero aprovechar para reconocer su trabajo en esta campaña, es la del mecanismo FAST, que pone a disposición de los distintos operativos equipos de expertos nacionales por todas partes del territorio que ofrecen su conocimiento en asesorar y buscar cuáles las mejores respuestas ante la evolución de los distintos incendios forestales. Y también, por supuesto, la de nuestros colegas europeos, ese mecanismo europeo de protección civil del que España ha recibido tanto medios aéreos como terrestres y bomberos forestales, en este caso de Grecia, Italia, Turquía, Serbia, Portugal, Alemania y Francia. Todo este operativo —insisto— se ha puesto a disposición de las comunidades, y se ha hecho de manera intensa durante todo el año, y muy especialmente durante esta campaña. Desde el 1 de enero al 31 de agosto los medios aéreos del MITECO sumaron 9543 horas de vuelo en incendios forestales. A lo mejor, el número de horas no les da ninguna información, pero comparto con todos ustedes que es el mayor número de horas voladas en los últimos diez años; 2100 horas de vuelo más que el año pasado, un 28 % más, con una superficie afectada un 20 % menor. Por comunidades autónomas, el mayor número de horas de vuelo se ha registrado en Aragón, Castilla y León y Castilla‑La Mancha. Desde el inicio de la campaña estival, desde el 1 de junio, los medios del MITECO han intervenido en todas, absolutamente en todas las comunidades autónomas y en 43 provincias. Se han enviado medios a más de 300 incendios forestales, con más de 2000 intervenciones de medios aéreos y más de 450 intervenciones de las brigadas de refuerzo de incendios forestales. Reitero, los medios del MITECO han estado a disposición de las comunidades y han reforzado más que nunca los operativos tanto aéreos como terrestres. Y desde 2018 a 2026 el presupuesto del ministerio ha aumentado en un 60 % en extinción y un 66 % en prevención. Además, hemos cerrado la adquisición de siete nuevas aeronaves anfibias Canadair para actualizar y reforzar los medios. En este caso hemos liderado la compra conjunta a nivel europeo, que era la forma de poder adquirir antes los nuevos FOCA que llegarán a España. Y nuestra labor también apoya la restauración hidrológica forestal de las comunidades autónomas, que comienza en cuanto es posible acceder, es decir, después de la extinción del incendio y cuando es posible acceder a las zonas afectadas. A través de las confederaciones hidrográficas también estamos trabajando de forma preventiva, priorizando allí donde hay más riesgo, en este caso para proteger lo primero, el abastecimiento de boca, las infraestructuras hidráulicas, reducir la erosión del suelo y, por supuesto, recuperar las zonas afectadas. Además, y como saben, les recuerdo que el Gobierno de España aporta a las comunidades autónomas el 50 % del coste de la restauración por los grandes incendios forestales, por restauración hidrológica forestal. Para finalizar, señorías, en un tercer bloque, les voy a informar de la situación geopolítica y los mercados energéticos. Y desde el año 2018 ―creo que lo conocen, no es la primera vez que estoy aquí― España ha impulsado una agenda verde integral para responder ante los grandes desafíos de nuestro tiempo. Son ocho años actuando para aumentar la competitividad, la autonomía estratégica, proteger a los consumidores y, por supuesto, cumplir con nuestros compromisos internacionales. Pero, sobre todo, hoy tengo que destacar que es una agenda todavía más importante y relevante si cabe, a la vista de los acontecimientos y la geopolítica que nos rodea. La invasión de Ucrania y la guerra en Oriente Próximo nos dejan una misma lección: depender de los combustibles fósiles es una enorme vulnerabilidad. La adicción a los combustibles fósiles es estar expuestos a los conflictos, es tener problemas en las rutas de suministros y es depender de mercados, donde nunca tenemos capacidad de tomar decisiones. Nosotros hemos trabajado en esa transición ecológica con muchísima coherencia frente a cada crisis, actuando con la misma lógica y ―vuelvo a decir― queriendo proteger a los consumidores, a los hogares, especialmente a los más vulnerables, pero también a los sectores y empresas más expuestos; acelerar, pero, sobre todo, acelerar las transformaciones estructurales que nos permiten estar mejor preparados para la siguiente crisis. En menos de cinco años hemos tenido dos crisis y tenemos que estar preparados para la siguiente. ¿Qué más hace falta? Lo hicimos con el plan de recuperación en respuesta ante la pandemia, lo hicimos con el REPower EU, lo hicimos con el Plan + Seguridad Energética ante la respuesta de la crisis de Ucrania —parece que nos olvidamos, pero todo eso ha pasado recientemente—, y lo hacemos ahora con un plan integral de respuesta frente a la crisis de Oriente Medio. Insisto, hablamos de una guerra iniciada de manera unilateral y fuera del derecho internacional, y, por lo tanto, nuestro objetivo es reducir la dependencia energética exterior y hacer nuestra economía más competitiva y resiliente. Tenemos una planificación, sí; el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima sigue siendo nuestra hoja de ruta. Es una transformación basada en pilares como las energías renovables, por supuesto, la eficiencia energética, el almacenamiento, la electrificación y la modernización de las redes, una regulación que ha facilitado grandes cambios ―yo diría que un giro de ciento ochenta grados― en el panorama energético de nuestro país ―créanme que lo sé―, donde ya hay resultados. Y los resultados se ven aquí y ahora. Respecto al año 2018, cuando las renovables generaban el 39 % de nuestra electricidad, en el año 2025 hablamos del 57 %. Es más, las renovables representan el 70 % de nuestra potencia instalada. Y todo esto ha sido posible precisamente por tener una verdadera política energética. Hoy hablamos de una economía más dinámica, más moderna, más competitiva, más sostenible, más resiliente y mejor preparada. Incluso, hoy hablamos de inversiones que sí tienen apetito por venir a nuestro país, y de ello es reflejo también la situación del mercado mayorista. Entre marzo y agosto ―lo acoto porque es desde ese momento cuando vimos esta nueva guerra en Oriente Medio―, el precio mayorista de la electricidad española es un 24 % más bajo que en Alemania, un 45 % más bajo que en Italia y un 2 % más bajo que en Francia. Del plan de respuesta, quiero destacar que es el mayor plan que se ha puesto en marcha por parte de un país de la Unión Europea, con más de 5000 millones de euros en su primer paquete y con otros 1800 millones de euros en el segundo, aprobado en junio, y que precisamente pretendía esas dos acciones: proteger y seguir con las medidas estructurales; con las coyunturales, escudo social y medidas fiscales dirigidas a amortiguar esa intensidad en la factura de los consumidores, y con las estructurales para ahondar en la que es la gran apuesta ―insisto―, que son renovables, almacenamiento, electrificación y transparencia —esa palabra que resulta tan importante—, transparencia en el acceso y uso eficiente precisamente de las redes eléctricas. Como ven, hoy los mercados energéticos siguen muy volátiles, muy expuestos y sometidos a incertidumbre. Y seguimos viendo cotas más altas en los precios del barril Brent y también en el caso del mercado del gas, TTF, porque, aunque con una exposición de Europa, si vemos el estrecho de Ormuz, menos directa en el caso del gas y el petróleo —ese gas y petróleo que llegaban a Europa procedente de Ormuz eran en un porcentaje muy bajo—, los mercados son globales y, por lo tanto, el impacto sí llega a todas y cada una de las economías. Por eso mantenemos un seguimiento constante con los operadores; lo hicimos desde el inicio de la crisis de Oriente Medio y lo hemos mantenido durante todo el verano —ayer mismo tuve la ocasión de reunirme nuevamente con los operadores—. Por eso creo que es importante llevar un seguimiento y seguir actuando con medidas, e insisto en que seguirán aquellas medidas que sean necesarias ante un contexto extraordinariamente volátil. En materia energética, también hoy quiero referirme a un expediente por el que han preguntado en esta Cámara, por la extensión limitada de la autorización de explotación de Almaraz, una extensión que también tiene mucho que ver con el contexto geopolítico en el que nos encontramos. Como recordarán, el Gobierno estableció tres requisitos muy claros para estudiar la solicitud: que no supusiera un coste económico para los consumidores, para los ciudadanos ―saben que las empresas pedían rebajas fiscales, incluso preguntaban de qué forma podían tener una garantía de ciertos precios para esa energía nuclear, y dijimos que de ninguna de las maneras―; en segundo lugar, hablábamos de seguridad nuclear, y para eso el Consejo de Seguridad Nuclear emitió su informe, y, en tercer lugar, que no supusiera ningún impedimento para la seguridad de suministro. Una vez constatado el cumplimiento de estas tres dimensiones y tras completar toda la tramitación, se dictó la orden de extensión, limitada de 31 meses para la unidad 1 y de 19 meses para la unidad 2 en el caso de Almaraz; coyuntural y acotada ―insisto― exclusivamente a esa instalación. Se adopta, señorías, por la coyuntura energética, por una coyuntura marcada por una alta incertidumbre en los mercados internacionales, por ese conflicto provocado en Oriente Medio, y no olvidemos tampoco el conflicto de Ucrania, la guerra de Ucrania, que sigue ahí, que no ha cesado en todo este tiempo. Y la decisión no establece ningún precedente, no altera el resto del calendario —el horizonte de cierre definitivo permanece en el año 2035—, no modifica la política energética, como hemos escuchado, y es y seguirá siendo la política de transición energética. Esa es nuestra hoja de ruta anclada en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Es una apuesta que sigue centrada, insisto, en renovables, en electrificación, en almacenamiento, en redes, porque esa es una garantía para un sistema energético más competitivo, más seguro, más autónomo y más descarbonizado, fundamental ante las vulnerabilidades que llevamos viviendo estos últimos años. Y el Gobierno va a seguir con esa política. Un ejemplo muy claro es el último real decreto adoptado antes del verano: el real decreto de límites de inversión en redes, en el que, como ustedes sabrán, se adoptó un incremento para el siguiente periodo ―exclusivo para ese periodo― de más de un 100 % en el caso de la distribución y del transporte. Vamos a seguir impulsando medidas energéticas, medidas de la transición. Por ejemplo, vamos a convocar nuevos concursos de capacidad para generación renovable, pero además concursos que sean capaces de maximizar los beneficios económicos, industriales, sociales y territoriales asociados al despliegue renovable. Existe una planificación, la planificación de la red de transporte 2030, para la que hemos hablado con absolutamente todas y cada una de las comunidades autónomas; ha habido una participación ―insisto― universal; eso es fundamental. En la propuesta que tenemos ahora encima de la mesa se han ampliado actuaciones para atender a más solicitudes. Aumentan respecto a la primera planificación presentada en un 52 % las posiciones de red de transporte para atender a peticiones en distribución, demandas de energía que quieren ser atendidas. Y se incrementan un 12 % las posiciones para atender a grandes demandas directamente conectadas a la red de transporte y un 75 % para ejes ferroviarios y electrificación de puertos. Seguimos también impulsando la electrificación, en este caso con un marco de actuación para la climatización, las bombas de calor; queremos dar un reimpulso. Para eso también tenemos los CAE, los Certificados de Ahorro Energético. También apoyamos la movilidad eléctrica; de hecho, esta misma semana vamos a seguir con esa convocatoria que fue exitosa, en este caso un MOVES Corredores, con una nueva dotación de 150 millones de euros. En definitiva ―concluyo―, muchas medidas que seguiremos impulsando en esa transición energética. Pero me gustaría acabar con lo que ha empezado: la emergencia climática no espera, no va a esperar absolutamente a nadie. Necesitamos realmente un pacto de país. Como les he dicho, tienen mi mano tendida, la tienen, espero que quieran sentarse, que quieran hablar, que quieran hacer propuestas y que quieran poner soluciones. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. A continuación, intervienen los representantes de los grupos parlamentarios. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Sánchez Pérez.
César Sánchez Pérez
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Muchas gracias, señor presidente. Señora Aagesen, tome nota para sus próximas entrevistas: el Partido Popular de negacionista, nada. El cambio climático es una realidad científicamente demostrada. Así que lecciones al Partido Popular de lucha contra el cambio climático ni una, señora Aagesen, ni una. (Aplausos). Este debate no va de cambio climático sí o cambio climático no, este debate va de si el Gobierno está haciendo lo que debe hacer para proteger a los españoles de los impactos, precisamente, del cambio climático. Es un debate político que debe basarse en la ciencia, en la sensatez y el sentido común, pero no en la ideología disfrazada de ciencia, como hacen ustedes. (Aplausos). Es un debate para ver qué ha hecho usted, no para ver qué han hecho las comunidades autónomas, no para ver qué han hecho los ayuntamientos; para ver qué han hecho usted y su Gobierno, y créame que no hay cortina de humo que impida que los españoles sean conscientes de que estamos ante un Gobierno inepto, corrupto, indolente e irresponsable. (Aplausos). Son ustedes un problema para España. Y usted, en particular, ha sido responsable de una nefasta gestión de catástrofes previsibles: del mayor apagón de la historia de Europa, sin una sola explicación; de colocarnos a la cabeza de Europa en hectáreas quemadas y el peor incendio de nuestra historia reciente este mismo año; de no hacer nada para proteger a los españoles frente a inundaciones ―en eso mandan sus socios ecorradicales―; de desmantelar la industria, y, desde la semana pasada, de contribuir a expulsar a los centros de datos de España con exigencias que usted sabe que son imposibles. Pero parece que hoy usted quiere hablar de emergencia climática. Pues hablemos de emergencia, pero también de lo que es urgente de verdad. Tomen nota, usted y todo su grupo parlamentario, la primera emergencia y urgencia es que ustedes traigan a esta Cámara unos presupuestos generales del Estado. La primera urgencia y emergencia. (Aplausos.―Una señora diputada: ¡Muy bien!). La emergencia y la urgencia es que ustedes faciliten a las comunidades autónomas que puedan limpiar el monte, que pongan más hidroaviones y que no criminalicen actividades como la caza, la ganadería o la agricultura, que mantienen con vida la España rural, la España de los pueblos. (Un señor diputado: ¡Muy bien!—Aplausos). La emergencia y la urgencia es que ustedes inviertan en las presas de España. Tres de cada cuatro siguen sin plan de emergencia implantado. (El señor Pérez López: Eso es muy grave). La emergencia y la urgencia es que ustedes expliquen a los españoles en esta Cámara por qué han renunciado a más de 60 000 millones de euros de los fondos Next Generation; por qué han eliminado un plan que les permitiría modernizar hasta diez aviones para apagar incendios. La emergencia y la urgencia es que usted en esta Cámara explique dónde han ido a parar los 1500 millones de euros del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático. Y la emergencia y la urgencia es que usted resuelva dos problemas de los que usted y solo usted es responsable. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). El primero es que dejemos de estar en riesgo permanente de apagón. Para eso ustedes solo tienen dos soluciones: subir la factura ―hoy pagamos un 20 % más que hace un año― y cortes periódicos al sector industrial ―seis cortes en los dos últimos meses―. Y el segundo es que resuelva la falta de acceso a Red Eléctrica. Ustedes no pueden basar el 100 % de toda su política energética en la electrificación de la sociedad y la economía española y luego someterla a cuellos de botella. La emergencia, señora Aagesen, y lo urgente, es que usted cumpla y ejecute las obras que están previstas en los planes de riesgos de inundación. La emergencia y lo urgente ―y esto es muy importante, señora Aagesen, tome nota― es que, si invaden Ceuta, ustedes no se vayan de vacaciones y tarden veinticinco días en pedir ayuda a Frontex. (Un señor diputado: ¡Muy bien!—Aplausos). Mire, señora Aagesen, llevan ustedes ocho años diciendo una cosa y la contraria, mintiendo absolutamente a todo el mundo. Usted misma presentó en enero una solicitud de comparecencia para explicar el pacto en esta Cámara y la retiró en mayo, y no ha ofrecido ningún tipo de explicación desde entonces. Si ustedes, después de ocho años, lo único que tienen para ofrecer a los españoles es firmar un pacto sin diálogo con las comunidades autónomas, sin diálogo con los ayuntamientos y sin diálogo en este Parlamento ―evitaron esa subcomisión que se tenía que haber puesto en marcha en este Parlamento―, significa que ustedes durante todo este tiempo no han hablado con nadie, que ustedes durante todo este tiempo no han hecho nada y que ustedes han perdido la confianza de esta Cámara y, por consiguiente, ustedes no están capacitados para seguir gobernando nuestro país.
Señora Aagesen, yo le pido que baje de la nube con relación a algunas de las cuestiones que ha planteado en su intervención; que baje de la nube. Hay cosas que están en manos de un Gobierno y de un país y hay cosas que no. Deje de engañar a la gente. España representa aproximadamente el 0,6 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. En políticas de mitigación, España no puede resolver el problema del calentamiento global. Ojo, en el Partido Popular creemos firmemente en la descarbonización y en reducir emisiones, pero porque es ética y ambientalmente responsable, y porque, además, como resultado de sus políticas, no podemos tener grandes recursos de hidrocarburos en nuestro país. Es de sentido común. Pero no al precio de destruir nuestro tejido industrial ni de perder competitividad ni de expulsar a las empresas españolas a países que no cumplen ambientalmente con nada, porque, en ese caso, lo único que estaríamos haciendo, señora Aagesen, es cambiar el código postal de las emisiones. (Aplausos). Y porque ―y usted lo sabe, señora Aagesen― una tonelada de CO2 es mala para el planeta en España, en su querida Marruecos, en la China de Sánchez y de Zapatero o donde se produzca. Es mala para el planeta. Lo que sí que está en nuestras manos, en sus manos como ministra y en las manos de este Gobierno porque es su responsabilidad es preparar cada rincón de nuestro país, cada comunidad autónoma, cada municipio para hacer frente a los impactos del cambio climático.
Hablemos claro: usted no quiere hablar con nadie. En octubre del año pasado las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular le remitieron una declaración conjunta. Casi un año después usted no se ha reunido con ninguna, no ha llamado a ninguna comunidad autónoma para reunirse sobre esa declaración conjunta, y la lucha contra el cambio climático, señora Aagesen, se hace con diálogo, sí; con trabajo conjunto, sí; entre todas las Administraciones, sí, pero no con campañas de adhesión al ‘número 1’, señora Aagesen, no con campañas de adhesión. (Aplausos).
Mire, si hablamos de política energética: el apagón; la prórroga de Almaraz; una operación reforzada que es el colmo de la incoherencia con más gas ―ruso, por supuesto―, con más costes y con más emisiones de gases de efecto invernadero… Por cierto, podría explicar en esta Cámara por qué España este año tiene más emisiones que el año anterior. (Un señor diputado: ¡Qué barbaridad!). Debería explicarlo, señora Aagesen. Si quiere se lo puedo explicar yo, pero le concedo la oportunidad de que lo haga usted. Si no, lo haré yo después, no se preocupe.
Señora Aagesen, dice que han dado un giro a la política energética de 180 grados. Créame que la creo. Ustedes llegaron a jurar hasta en arameo que iban a cerrar la central nuclear de Almaraz, y el pasado 12 de octubre, con nocturnidad y de espaldas a este Parlamento, firmaron el acta de defunción de la política energética de este Gobierno. Eso es lo que hicieron y usted debería de explicar aquí, pero con total transparencia, dos cosas: primero, las razones que los llevaron a decir que cerrarían Almaraz; y, la segunda, las razones que le han llevado a no cerrarla. Como valenciano permítame que tenga que preguntarle ―porque es una obligación― que, si los informes del Consejo de Seguridad Nuclear lo avalan, ¿va a prorrogar la vida útil de la central nuclear de Cofrentes? Conteste, porque los valencianos queremos saber si vamos a seguir siendo para este Gobierno ciudadanos de segunda.
Señora Aagesen, si hablamos de incendios, hagan algo. Como le decía esa víctima del incendio, hagan algo, señora Aagesen. No han hecho absolutamente nada durante todo este tiempo. Le voy a dar un dato: los grandes incendios de 2022, de 2025 y de este 2026 han venido precedidos por recortes de su Gobierno en extinción. ¿Es casualidad, negligencia, incompetencia? No han parado de ponerle trabas a las comunidades autónomas para trabajar contra el fuego. Este Gobierno, señora Aagesen, es el Gobierno de la incoherencia y de la mentira personificada.
Tras la dana de 2019 en la Vega Baja, Alicante, se comprometieron a 330 millones de euros de inversión. Han ejecutado 16 millones, un 5 %.
Una incoherencia, la agresión a Ceuta. Ya nos explicarán cómo quieren hacinar a los invasores en el puerto de Ceuta y cómo puede ser eso compatible con la central eléctrica de la ciudad, con el bunkering ―avituallamiento― para buques y con los depósitos de hidrocarburos. ¿Cómo puede ser eso compatible con la seguridad de los ceutíes y la seguridad nacional, señora Aagesen?
Después de escucharla solamente se puede concluir que, tras ocho años de Gobierno del Partido Socialista, usted tiene muchos planes, muchos estudios, muchas estrategias, muchos informes, pero España no está más protegida para luchar contra el cambio climático. Eso es lo verdaderamente grave, porque el cambio climático existe, pero no como coartada de un Gobierno para polarizar y dividir a los españoles, sino para hacerle frente precisamente y defender y proteger a los españoles. Eso es ambición climática. Lo que ustedes hacen ―permítame, señora vicepresidenta― es pura propaganda.
Muchas gracias. (Aplausos.―Un señor diputado: ¡Muy bien!).
Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Chamorro Delmo. (Aplausos). Cuando quiera, señor Chamorro.
Ricardo Chamorro Delmo
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Gracias, señora presidente. Señora ministra, ya lo dijimos en la Diputación Permanente este agosto: España no está sufriendo catástrofes aisladas, nuestro país está padeciendo las consecuencias de un Gobierno que ha convertido el caos en método y la debilidad del Estado nacional en una estrategia. Están dejando ustedes el Estado como una cáscara vacía, sin ningún tipo de contenido nacional. Arde el monte, se asalta Ceuta, se saturan los servicios públicos, sufrimos apagones, despoblación rural, accidentes ferroviarios e infraestructuras hidráulicas que no se ejecutan y que, por tanto, no protegen a los españoles frente a las riadas. Mientras tanto, se limita el acceso al agua, se encarece la energía y el combustible está por las nubes. Ante los incendios, la Moncloa y su ministerio repiten siempre el mismo eslogan: la culpa es del cambio climático. Nos habla, además, de informes de la ONU, de un gravamen nuevo que pretenden poner al combustible; es decir, no está suficientemente caro para ustedes ya el diésel para los españoles. No ha dicho prácticamente nada, es decir, se ha ido usted por las nubes. Habla de Agenda Verde, de agendas globales, de Agenda 2030, de gobernanza global, de la ONU… Parece que usted vive en otro planeta, en el planeta globalista al margen totalmente de la realidad de los españoles y de los pueblos de España. (Aplausos). Por supuesto, señora ministra, que el clima influye, el calor influye, la sequedad influye, el viento influye…, pero gobernar no consiste en describir la meteorología; gobernar consiste en preparar el territorio para afrontar aquello que ustedes mismos llevan años anunciando como previsible: ese cambio climático del que hablan, esos cambios en el clima, esa meteorología cambiante. ¿Ustedes qué hacen para prevenir eso? Hay un dato, además, que no encaja en su relato. El peor año de la serie histórica por superficie forestal quemada sigue siendo 1985, con aproximadamente 484 000 hectáreas quemadas. Gobernaba, además, en ese momento también el Partido Socialista, no existía el Pacto Verde ni la Agenda 2030 ni un ministerio para la transición ecológica. Se llamaba Ministerio de Medio Ambiente. El monte ya ardía cuando todavía no había un dogma climático con el que explicarlo todo de manera tan simplista por el Partido Popular y por el Partido Socialista. Le queremos preguntar por las competencias del Estado en materia de incendios, que es de lo que hemos venido a hablar aquí: coordinación general, planificación básica, zonificación del riesgo, movilización de medios nacionales, información, investigación y apoyo cuando el fuego desborda la capacidad de un territorio. Hemos visto que el sistema no funciona en general, es decir, la Administración General del Estado, el Gobierno de España y las comunidades autónomas. Hay un sistema aquí que está fallando año tras año. Queremos centrarnos en la dejación del Estado hacia el mundo rural, pues cualquier español que conozca el campo sabe que un monte trabajado, aprovechado y vivido no se comporta como un monte abandonado en caso de incendio. Durante generaciones agricultores, ganaderos, pastores y trabajadores forestales hicieron aquello que hoy llaman gestión del combustible, que es recoger la leña, se aprovechaba la madera, el ganado limpiaba el matorral y se mantenían abiertos los caminos y los cortafuegos. Después, con las políticas de ustedes, ha llegado el abandono: desaparecieron explotaciones, rebaños y oficios y en muchas comarcas queda una continuidad de vegetación convertida en combustible a la espera de cualquier chispa. La chispa puede ser natural, negligente o criminal, pero la magnitud de la catástrofe depende de lo que se encuentre delante y de si el Estado y las Administraciones hicieron aquello que la ley les obliga a hacer.
Su ministerio, además, también tiene la competencia del reto demográfico. Lleva años anunciando planes para fijar población, revitalizar el medio rural y combatir la llamada España vaciada. El resultado está a la vista: más despoblación, menos vida en los pueblos y un monte sin personas que lo trabajen. Lo único que prolifera en demasiadas zonas rurales son esas placas fotovoltaicas fabricadas en la China comunista. Desde que llegaron al Gobierno, la despoblación no se ha frenado. Tampoco han creado un entorno favorable para tener una familia, para quedarse en las zonas rurales, para producir, para emprender, para criar el ganado, para tener una explotación agrícola… Un plan de reto demográfico que no sostiene a quienes viven en el campo no es un plan, es un membrete; y un pueblo que desaparece termina siendo un monte que arde.
En cuanto a sus responsabilidades en relación con sus competencias estatales, ¿considera que el Gobierno cumplió este verano su obligación de coordinar la respuesta ante incendios simultáneos en varias comunidades autónomas? ¿Cuándo se reunió específicamente el Comité de Lucha contra Incendios Forestales y qué decisiones operativas adoptó? ¿Comprobó su ministerio antes del periodo de máximo riesgo que los planes autonómicos estaban aprobados y dotados de personal, financiación y capacidad real? ¿O eran simples documentos sobre el papel? La Ley de Montes atribuye al Estado una herramienta nacional de zonificación del riesgo. ¿Estaba operativa? ¿Sirvió para posicionar aeronaves, brigadas de refuerzo de incendios forestales y otros recursos estatales donde AEMET y sus propios mapas advertían de un peligro extremo? ¿Cuántas aeronaves estaban realmente disponibles? ¿Cuántas se encontraban inoperativas? ¿Puede garantizar que todos los medios anunciados por parte incluso del presidente del Gobierno contaban con tripulaciones y capacidad efectiva de intervención? Cuando coincidieron grandes incendios, ¿estaba dimensionado el dispositivo estatal para responder a esa simultaneidad? ¿Qué porcentaje del presupuesto estatal destinado a prevención se había ejecutado antes del verano y cuánto seguía sin gastar? Porque la prevención se hace durante el invierno y la primavera: selvicultura, desbroces, cortafuegos, investigación, formación y apoyo a las comunidades autónomas; no cuando el cielo ya está negro por el humo de los incendios. Tienen ustedes planes para 2030 y para 2050, grandes planes globalistas, tienen fondos, reglamentos, estrategias y objetivos; pero los españoles formulan una pregunta mucho más sencilla: ¿son capaces ustedes de gestionar los riesgos reales de España en 2026? Porque ya hemos comprobado que no: apagón, invasión de Ceuta, incendios, la dana, accidentes ferroviarios... Ustedes ni siquiera son capaces de proteger nuestras fronteras y garantizar que los niños ceutíes puedan acudir con normalidad y seguridad a sus colegios (aplausos) ni evitar violaciones a mujeres en Ceuta. El 28 de abril de 2025 España y Portugal se quedaron a oscuras, millones de personas perdieron el suministro, los trenes se detuvieron, las empresas paralizaron su actividad y el sistema eléctrico no fue capaz de controlar la tensión y evitar la desconexión de generación. La electricidad obedece a la física, necesita estabilidad, potencia gestionable, respaldo, almacenamiento y redes. No se puede desmontar la capacidad firme antes de disponer de aquello que debe sustituirla.
Ahora vamos con el tema de Almaraz, que también usted lo ha comentado. Durante años han pretendido cerrarla, contra la voluntad de VOX y de la comarca afectada, de todos los ciudadanos, incluso de pueblos gobernados por gente del Partido Socialista. El pasado 14 de agosto su propio ministerio prorrogó su funcionamiento hasta el 8 de junio de 2030. En VOX nos alegramos, es una demanda nuestra, pero ¿cuál ha sido la razón esgrimida por ustedes? Hablan ustedes de la incertidumbre de los mercados, de la guerra de Oriente Próximo y Ucrania y de la volatilidad del gas. Es decir, cuando gobierna la ideología en un mundo imaginario, ecofanático, etcétera, ustedes hablan de que Almaraz y todas las nucleares sobran; es decir, de la demagogia política y tal; pero cuando se impone la realidad geopolítica y aparece el interés nacional, Almaraz resulta imprescindible, igual que el resto de las centrales nucleares operativas. (Aplausos). Si Almaraz es necesaria hasta 2030, ¿qué va a ocurrir milagrosamente ese año? ¿Habrán desaparecido las guerras, nuestra dependencia del gas, estará resuelto el almacenamiento energético? Si una central es segura, conforme al criterio del Consejo de Seguridad Nuclear, sus titulares deben mantenerla ―si quieren también, desde el punto de vista empresarial―, y el sistema eléctrico, además, lo necesita, según los informes del propio Consejo de Seguridad Nuclear. No debe cerrarse por una fecha política arbitraria y absurda, porque ustedes lo planteen como un acuerdo con los señores de SUMAR o Podemos, etcétera. Además, sus políticas en Bruselas están encareciendo la producción en Europa y después nos obligan a comprar fuera aquello que hemos dejado de fabricar aquí. Marruecos, China, India, Turquía… la industria se marcha, el empleo desaparece y las emisiones no se reducen, simplemente cambian de pasaporte. Un plan de desindustrialización europea y deslocalización con la excusa climática y con el apellido 2030. Los europeos están hartos de unas políticas energéticas que han empobrecido a las familias y debilitado su industria. Esta misma semana han respondido electoralmente en Alemania en relación con las políticas energéticas: un 44 % en contra del bipartidismo, que se ha desplomado, por cierto. Es el castigo de quienes pagan la factura económica y social del bipartidismo que gobierna en Bruselas y de ese fanatismo verde que nos lleva a todos a la ruina. España no necesita una política energética subordinada a un dogma climático, necesita seguridad de suministro, competitividad e independencia. Necesitamos energía nuclear, hidráulica, gas, renovables, almacenamiento, recursos propios. Cada tecnología debe ocupar el lugar en el que resulte más útil para España, no el que le reserve un folleto ideológico.
Termino, señora presidente. Empiecen por gobernar España en 2026, dejen de debilitar el Estado y de desmantelar a la nación. Hay que proteger nuestros montes, pero también a quienes los cuidan, los mantienen; hay que defender España del fuego; hay que defender nuestro tejido productivo, nuestra industria y nuestro empleo y lograr la soberanía energética, y, sobre todo, lo que hay que defender es a España de ustedes y de sus políticas suicidas.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Muchas gracias. En el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR van a dividir el tiempo. En primer lugar, tiene la palabra la señora Boada Danés, quan vulgui.
Júlia Boada Danés
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Gracias, presidenta. La verdad es que es un poco surrealista intervenir después de la intervención de VOX, porque, de hecho, quería empezar con tres datos escalofriantes que hemos sufrido este verano aquí, en el planeta Tierra, no en el planeta globalista, como ustedes dicen. 5200 son las muertes de este verano como consecuencia del calor, casi 300 000 son las hectáreas quemadas también aquí en España y 33 son los grados que marcó una boya en Baleares. Una verdadera salvajada, como dijo el científico que recogió el dato. Son datos de aquí. A este balance rápido de otro verano negro le podemos añadir que, justo la semana pasada, las Naciones Unidas reconocían que no hemos conseguido frenar el calentamiento global y que en los próximos años el aumento de la temperatura global sobrepasará el grado y medio. Estamos fracasando como civilización. Pero aún estamos a tiempo porque nos negamos a asumir las tesis colapsistas que apuntan que la cronificación de la crisis ecológica y las perturbaciones materiales que ocasionará puedan dar paso a estados fallidos. Nosotras nos negamos a aceptar este marco por el poder que tienen las políticas públicas para hacer frente al mayor reto al que nos enfrentamos como humanidad. El objetivo de la política pasa por asegurar la vida humana, una buena vida, ampliando conquistas democráticas y sociales dentro de los límites planetarios. (Aplausos). Esta es la vocación de la izquierda transformadora y hay que hacerlo con urgencia.
Esta urgencia la percibimos hace ocho años cuando a su ministerio se le otorgó rango de vicepresidencia y cuando hace tres pactamos un acuerdo de Gobierno ambicioso en políticas climáticas, ambientales, energéticas. ¿Se ha estado a la altura del reto de acelerar la eliminación gradual de los combustibles fósiles, de la revolución de las energías renovables, de reducir drásticamente la contaminación, de proteger la tierra, los bosques, los océanos? Es un imperativo porque nos va la vida en ello. La vida de todas, la de todos, porque es verdad que mientras el cambio climático no entiende de clases sociales, el impacto de esto sí que tiene un sesgo de clase: quienes menos contaminan más sufren su impacto. El 1 % más rico mundial contamina más que la mitad de la población más pobre. Por eso, celebramos la propuesta que han trasladado a la Comisión Europea sobre la creación de un fondo europeo de adaptación climática específica, financiado por tasas petroleras y de jets privados. Hay cierta valentía, aunque también un poco de ingenuidad en esta propuesta ante una Unión Europea que está en manos de la derecha y de la extrema derecha, es decir, en manos de los negacionistas climáticos al servicio de los oligarcas. Pero mientras en la Unión Europea tenemos escasos aliados, aquí tenemos un poco más de margen y aun así no han estado por la labor. Hace más de un año esta Cámara votó para imponer un nuevo impuesto que gravase las emisiones del transporte de lujo, en concreto los vuelos de jets privados y viajes en yate, pero no votaron a favor. Y les recuerdo que ustedes son los promotores de la ampliación del aeropuerto de El Prat o del puerto de Valencia, infraestructuras que son contrarias al objetivo de neutralidad climática para el 2050, y esto es incomprensible.
La justicia climática y la justicia social son las dos caras de una misma moneda. No es posible abordar la una sin la otra. Debemos ser consistentes del no dejar a nadie atrás. Un ejemplo es la trasposición de la directiva del comercio de derechos de emisión para edificios y transporte, que forma parte de esta estrategia de mitigación y de aplicación del principio de que quien contamina paga, pero la tenemos parada. Vicepresidenta, es urgente tramitar esta norma y que España lidere un sistema de comercio de emisiones más consistente y, por lo tanto, más ambicioso y justo. Hace falta un fondo social por el clima que cumpla su función fundacional: garantizar que la transición beneficie a los colectivos vulnerables y no utilizar este dinero para financiar proyectos que favorecen genéricamente a cualquier usuario. Su propuesta se queda corta, como también se ha quedado corta la propuesta del Plan Nacional de Restauración o la protección de cachalotes y rorcuales. Esperemos que no nos quedemos cortos con el real decreto para regular los centros de datos. Hay que reintroducir la reutilización del calor residual y las métricas para favorecer la licencia social, un mecanismo que evite la especulación en el acceso a la red y también planificar una ordenación territorial que asegure el retorno social.
Vicepresidenta, usted ha hablado del Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática. Aquí estamos, pero sobran papeles y nos falta acción, porque nos aprieta el tiempo. El PP lo va a boicotear y buscará excusas para avanzar en sus posiciones cada vez más negacionistas, pero nosotras estamos aquí. Estamos en el tiempo de descuento y usted lo sabe. A los de esta bancada les da igual (señalando hacia los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso), pero a este Gobierno no. Pactamos ambición, pero nos encontramos con decisiones unilaterales que vulneran el compromiso con los socios de Gobierno y con la ciudadanía. Así que, valentía, vicepresidenta, porque aquí nos tiene si es para avanzar y para garantizar una buena vida para la gente de hoy y para las generaciones futuras.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señora Boada. Té la paraula el senyor Vidal Matas. Tiene la palabra el señor Vidal Matas.
Vicenç Vidal Matas
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Gràcies, presidenta. Ministra, jo li simplificaria l’escenari. Negacionistes, aquests que no hi són ara mateix aquí davant. Retratistes i que banalitzen qualsevol concepte ambiental per no aplicar‑lo, vostès que fan grans discursos però que estan asseguts aquí davant. Volem acció, volem actuacions, volem realitats. Com vostè bé ha dit, no actuar ens surt car. No actuar ens surt molt car. I la legislatura passada vàrem posar uns bons fonaments. Férem la llei de canvi climàtic, la llei de residus, férem el Pla Nacional d’Energia i Clima, férem moltíssima normativa. Què calia ara aplicar? Què calia ara dur a terme? Convertir en realitat? Però anem a analitzar l’actuació. Si ho hem aconseguit o no, ho hem aconseguit. Començarem per grans incendis. El primer sempre és donar el condol a totes les famílies afectades. El segon és agrair a tots els mitjans i a totes les persones que han actuat. Però el millor homenatge que els podem fer és actuar. El millor record, Antonio Alfaro, que va morir baix el meu comandament, és actuar políticament en contra dels incendis forestals. I aquí estem per això, per actuar i, per tant, fa un any li vaig fer la compareixença tot un reguitzell de mesures. Li pot donar‑les per reproduïdes exactament el mateix el que li deia la Fundació Pau Costa. Exactament el mateix li hauria de repetir i no caiguin en falsos debats. Hem d’actuar. Clar que hem d’actuar per mitigar el canvi climàtic. Clar que hem d’actuar per prevenir i gestionar les mesures forestals i el medi agrari. I clar que hem de dotar millor als nostres mitjans d’extinció, les tres coses a la vegada. No caiguem en el fals debat de fer grans estratègies i alhora no actuar damunt el territori. Això és el que ens demana la gent. Ens demana mesures concretes com per exemple gestionar cada any l’1 % del territori forestal, posar 1000 milions entre l’Estat i les comunitats autònomes per fer el possible, protegir totes les urbanitzacions, protegir tots el nuclis rurals, mesures concretes i reals que ens estan demanant. Demanàvem a la societat un gran canvi de model. Demanàvem avançar davant d’una emergència que ha declarat entre tots la llei de residus. N’era un bon instrument. Però com ha acabat aquest instrument? Per novembre s’hauria d’entrar en funcionament el sistema de devolució i retorn. Ministra, quina és la nova data? Perquè està clar que no arribarem o teníem que tenir els productes frescos de fruita i verdura no plastificats. I fa dos anys i mig que esperàvem la llista dels productes que així estiguin, o havíem de tenir la garantia que els envasos d’aigua no hi hauria bisfenol A on hauria estelats, que algú comprava, que algú en fa el seguiment. I ara vostès, en lloc d’aplicar tot això, ens proposen una nova llei de residus, una nova llei de residus que demanen l’opinió sobre mesures fiscals quan encara no hem aplicat les que teníem en marxa. Però, és clar, davant tot això, davant la transformació, els impactes viscuts en el territori, una de les grans esperances d’aquesta legislatura era el Pla de Restauració d’Hàbitats. Era la gran esperança que teníem. Era un instrument clau, com vostè ha dit, i l›esperàvem, però les entitats ecologistes i nosaltres mateixos no hem participat, no el coneixem, no hi ha hagut una informació pública. Se’ns ha escoltat? Sí, però escoltar no és participar. Participar és decidir conjuntament i noltros no hem participat en aquest procés. I clar, quines accions té aquest pla? Quina superfície afecta? Quins hàbitats protegirà i restaurarà? Perquè les dades que han arribat a mitjans de comunicació sols parla de 298 a 288 quilòmetres quadrats d’àrees marines. I no sols això, el mar sempre el gran oblidat. Sols el que farà la protegirem un poc més perquè hi hagi una restauració passiva. Això és importantíssim i aquí hem de destinar moltíssims esforços. I aquí ens hi trobarà. Seran demà. Val a dir que hem arribat al rècord a la Dragonera. Ens ha marcat 33 graus de temperatura aquest estiu. Un escàndol. Una temperatura que ens durà tempestes com les que s’estan produint ara mateix a les Illes Balears, amb una alerta com les que tenim. I esperem que totes les administracions hagin après la lliçó que s’ha d’actuar i s’ha de prevenir. I avui és una situació de risc, però l’endemà vàrem anunciar a bombo i platillo, si em permeteu l’expressió, que incrementaria la protecció del Mediterrani. Quin és el percentatge? Que hem arribat? Hem arribat al percentatge que ens varen marcar? O la protecció estricta?
Han protegit més Cabrera? Hem protegit més les muntanyes submarines del Canal de Mallorca, ha protegit els catxalots del nord de Menorca. Això són fets concrets. I això és el que ens demanen actuacions reals que no s’han donat o fa un any. Vostè va dir que a data d’avui tindríem el 50 % de Xarxa Natura Marina protegida amb un pla de gestió aprovat, quan se n’han aprovat, ministra? Però el pitjor no és això, ministra, nosaltres vàrem confiar en vostè a la llei de canvi climàtic amb el seu pla d’energia i clima, però la veritat és que vostè ha donat un gir. En aquest cas sí que ha actuat prorrogant la vida d’Almaraz i nosaltres ho tenim clar: no a les nuclears. Vostè ha dinamitat la política, la que més havíem avançat. Vostè ha dinamitat la confiança. Vostè ha dinamitat el pacte que teníem amb vostè. Vostè ha dinamitat les polítiques que la varen dur ministra.
Moltes gràcies.
Gracias, presidenta. Ministra, yo le voy a simplificar el escenario. Los que no están aquí delante ahora ―retardistas, que banalizan cualquier concepto medioambiental para no aplicarlo―, ustedes, que hacen grandes discursos, pero los que están sentados aquí delante queremos acción, actuaciones y realidades. Como ha dicho usted muy bien, no actuar nos sale caro. No actuar nos sale muy caro. La legislatura pasada pusimos buenos fundamentos, como la ley de cambio climático, la de residuos, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Hicimos muchísima normativa que ahora habría que aplicar y poner en práctica, convertirla en realidad. Pero analicemos las actuaciones para ver si lo han conseguido o no. Empecemos por los grandes incendios. Lo primero es expresar nuestras condolencias a todas las familias afectadas y, después, agradecer a todos los medios y personas que han actuado. Pero el mejor homenaje que podemos hacerles es actuando; el mejor recuerdo a Antonio Alfaro, que murió, es actuar políticamente contra los incendios forestales, y aquí estamos para eso, para actuar. Hace un año, en la comparecencia, le planteé toda una serie de medidas. Puede darlas por reproducidas, exactamente lo mismo. Tendría que repetir exactamente lo mismo que dice la fundación y no caer en falsos debates. Hay que actuar, claro que hay que actuar para mitigar el cambio climático, claro que hay que actuar para prevenir y autogestionar las medidas forestales y el medio agrario, y claro que hay que adoptar mejor nuestros medios de decisión. Las tres cosas a la vez, no hay que entrar en ese debate de grandes estrategias y a la vez no actuar frente al territorio. Esto es lo que nos pide la gente. Nos pide medidas concretas, como, por ejemplo, gestionar cada año el 1 % del territorio forestal, poniendo millones, entre comunidades autónomas y Estado, para hacerlo posible, protegiendo las urbanizaciones y todos los núcleos rurales. Es decir, medidas concretas y reales, que es lo que nos están pidiendo. Pedíamos a la sociedad un gran cambio de modelo y avanzar durante una emergencia que hemos declarado entre todos, y la ley de residuos era un buen instrumento. Pero ¿cómo ha acabado ese instrumento? En noviembre tendría que entrar en funcionamiento el sistema de devolución y retorno, ministra, ¿cuál es la nueva fecha? Porque está claro que no llegaremos. Luego decíamos que los productos frescos de fruta y verdura tenían que ser no plastificados y hace dos años y medio que esperamos la lista de productos que estén así, o debíamos tener la garantía de que en los envases de agua no habría bisfenol ni ftalatos, y ahora ustedes, en lugar de aplicar todo esto, nos proponen una nueva ley de residuos para la que piden la opinión sobre medidas fiscales. ¿Por qué no se han aplicado las que teníamos ya en marcha? Ante todo esto, ante la desinformación y los impactos vividos en los territorios, una de las grandes esperanzas de esta legislatura era la restauración de hábitats y su plan. La esperanza grande que teníamos, un instrumento —como usted ha dicho— que esperábamos. Pero las entidades ecologistas y nosotros mismos no hemos participado, no conocemos todo eso y no ha habido información al público. Se le ha escuchado, sí, pero escuchar no significa participar. Participar tiene que ser conjuntamente y nosotros no hemos participado en este proceso y, claro, ¿qué acciones tiene eso? ¿A qué superficie afecta este plan? ¿Qué hábitats vamos a proteger y restaurar? En los datos que han llegado a los medios de comunicación se habla de 298 kilómetros cuadrados de áreas marinas. ¿En serio? ¿Solo eso en el mar, el gran olvidado siempre? ¿Qué harán? ¿Lo protegeremos un poco más para que haya una restauración pasiva? Eso es importantísimo y aquí tenemos que destinar muchísimos esfuerzos. Ahí nos vamos a encontrar. Ha dicho usted que hemos llegado al récord en la boya de Dragonera, en Mallorca, que nos ha marcado temperaturas récord este verano. ¡Un escándalo! Una temperatura que nos va a traer tempestades, como pasa ahora en Baleares, con una alerta como la que tenemos. Esperemos que todas las Administraciones hayan aprendido la lección: que hay que actuar y que hay que prevenir. Hoy es una situación de riesgo, pero hablemos de mañana. Anunciamos a bombo y platillo que se mantendría la protección del Mediterráneo. ¿A qué porcentaje hemos llegado? ¿Llegamos al porcentaje que nos marcamos o a la protección estricta? ¿Hemos protegido más Cabrera? ¿Hemos protegido más las montañas submarinas del Canal de Menorca? ¿Hemos protegido el mar de Menorca? Esos son hechos concretos, es lo que nos piden: actuaciones reales que no se han dado. Hace un año usted decía que a fecha de hoy tendríamos el 50 % de la red natural marina protegida en un plan de gestión aprobado. ¿Cuántos hemos aprobado, ministra? Pero lo peor no es eso, nosotros confiamos en usted, en la ley de cambio climático con su Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, pero la verdad es que usted ha dado un giro. En este caso, sí ha actuado prorrogando la vida de Almaraz ―nosotros lo tenemos claro: «No a las nucleares»― o limitando la política en la que habíamos avanzado más. Esto es lo que usted ha hecho, ha limitado la confianza, ha delimitado el pacto que teníamos con usted y ha limitado usted las políticas que pedimos a su ministerio.
Gracias. (Aplausos).
Presidencia. Moltes gràcies, senyor Vidal. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula la senyora Jordà i Roura per un temps de 15 minuts, perquè ha demanat acumular rèplica. Muchas gracias, señor Vidal. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Jordà i Roura, por un tiempo de quince minutos, porque ha pedido acumular la réplica.
Teresa Jordà i Roura
ERCDiputada.Página 88Vídeo
Bé, molt bona tarda a totes i a tots. Gràcies presidenta, vicepresidenta. Un altre estiu de foc. Malauradament, vides perdudes i un altre estiu milers de persones evacuades, professionals jugant‑se la vida i territoris sencers pagant les conseqüències. Si m’ho deixa dir així de no haver‑nos anticipat també una vegada més, ministre, quan el país crema la transició no pot esperar. Perquè no parlem d’una successió d’accidents aïllats, parlem del juliol amb més superfície cremada en trenta anys. Parlem de més, com ha dit vostè, 260 000 hectàrees afectades fins al 20 d’agost i de quatre grans incendis forestals, segons dades provisionals del Ministeri. Parlem de Burgohondo, parlem de Navaluenga, Àvila; estem parlant de La Mierla, Guadalajara, de las Cinco Villas d’Aragó, de la Serra d’Espadà, el País Valencià, de los Gallardos a Almeria, on el foc va deixar ací una tragèdia humana insuportable. I a Catalunya parlem de les Gavarres, unes 2300 hectàrees cremades. Parlem de les Gavarres, de milers de persones confinades, cases afectades i un espai natural d’un valor, com bé sap, incalculable, colpejat per un incendi de sisena generació. I esmento i faig èmfasi amb sisena generació perquè aquí estem. Els incendis ja son de sisena generació. I miri, vicepresidenta, les Gavarres ens ha tornat a ensenyar que quan la columna convectiva s’aixeca quilòmetres i el foc crea la seva pròpia meteorologia, la capacitat d’extinció té un límit i això es diu molt ràpid, però això és extremadament important i extremadament greu. Per això, des d’Esquerra Republicana tornem a dir ben clar i pot semblar un tòpic, però senyories, els incendis no s’apaguen només a l’estiu. Els incendis s’apaguen a l’hivern, s’apaguen gestionant boscos, s’apaguen amb pagesos i ramaders i ramaderes, s’apaguen mantenint camps, pastures i camins. Els incendis s’apaguen fent rendible molt important l’activitat forestal, s’apaguen amb prevenció en planificació i, evidentment, amb recursos estables. I sí, és veritat, cal reforçar dispositius, sí, però hi haurà incendis. I torno que en determinades condicions no podrem apagar. Dir el contrari és enganyar‑nos, és enganyar la ciutadania i posar en risc també els equips d’emergència. Tenim massa territori abandonat, massa massa forestal contínua, boscos estressats, no boscos estressats i boscos carregats de combustible. I a tot això hi afegim sequeres, temperatures extremes, onades de calor més llargues i persistents que mai.
L’estiu de 2026 ha estat, ho ha explicat, el més càlid de la història a bona part de Catalunya. La temperatura s’ha disparat més de 3 graus per sobre de la mitjana. Ens acostem, sens dubte de manera molt i molt perillosa als pitjors escenaris dibuixats per l’Acord de París. I això, senyories, no hauria de sorprendre ningú, però es diu canvi climàtic. Negar‑ho no apagarà ni una sola flama. I no seré jo qui faci d’oposició de l’oposició, però veig que a VOX i a la bancada del Partit Popular el que avui estem tractant aquí els importa molt, molt. Com que no hi ha ni el quisqui. Però toca assenyalar PP i VOX quan el país crema. Ells neguen la causa, menyspreen la ciència i converteixen el dolor en una arma. Deixi’m així. Contra l’adversari demanen més avions quan ja hi ha flames, però ridiculitzen de manera contínua les polítiques climàtiques que n’han de reduir el risc. I això, senyories, no és patriotisme, això és irresponsabilitat. I el seu negacionisme no és innocent. El seu negacionisme, i això ho hem de dir clar, el que fa és desarmar el que avui estem demanant aquí, que és prevenció i a més a més, condemna els territoris a arribar sempre contínuament, sempre tard.
El foc no pregunta qui governa una comunitat autònoma ni una altra. Però el PP i VOX sí que aprofiten cada emergència per demanar més comandament a Madrid i repartir culpes, evidentment, cap avall. Nosaltres no acceptarem senyories, ni el seu negacionisme, ni el seu patriotisme de despatx. Tampoc acceptarem que el Govern espanyol, vicepresidenta, invoqui l’emergència per centralitzar competències o, si més no, per substituir polítiques sostingudes per una foto d’última hora. És a dir, des d’Esquerra Republicana els diem, i miri que som independentistes, però tota cooperació, tota i més recursos, també tots. Invasió competencial, vicepresidenta. Cap Catalunya té competències. Tenim coneixement, tenim bombers, tenim agents rurals, tenim ADFs, ajuntaments, propietaris forestals i un sector primari que coneix cada pam del territori. Qualsevol pacte de país ha de respectar aquest autogovern. Per nosaltres això és una línia vermella. Coordinar no és dirigir des de Madrid allò que correspon decidir i gestionar des de Catalunya.
I aquest debat no és només ambiental, hi torno. És un debat agrari. És un debat ramader, forestal, industrial. I sí, també és un debat territorial. Necessitem, d’una vegada per totes recuperar el mosaic agroforestal. Cada explotació que desapareix, cada camp que deixa de treballar, cada camp que s’abandona i cada ramat que deixa de pasturar és territori. Senyories que acumulen combustible, la pagesia i la ramaderia no són el decorat del món rural, són infraestructura de país. Són prevenció d’incendis. Posin‑s’ho, per favor, entre cella i cella. Per això reclamem, perquè aquí s’ha parlat poc de política forestal i crec que és la clau. Nosaltres reclamem un fons forestal estable i suficient, incentius fiscals per a la gestió sostenible. No els hi posem traves, no els hi posem més difícil. Suport a la fusta. Suport a la biomassa i els aprofitaments forestals. Menys burocràcia absurda, si us plau, i una política industrial que doni sortida a tot allò que extraiem dels boscos. Perquè la pregunta és molt clara: del bosc no en pot viure ningú a dia d’avui, i com que no hi pot viure ningú, el bosc s’abandona. I sí, el bosc s’abandona. Això és una bomba de rellotgeria. Fem que la política forestal vicepresidenta sigui viable perquè si no, no ens en sortirem de cap manera i anem tard. Anem molt tard aquest estiu. És evident que no han fallat els professionals a qui des d’aquí i des d’Esquerra Republicana enviem una forta abraçada. Han fallat anys de prevenció insuficient, pressupostos intermitents i un model que, hi torno, abandona el món rural i després s’escandalitza quan aquest crema.
Perquè digui, avui quants recursos nous hi haurà abans de l’estiu del 2027? Quines mesures fiscals, vicepresidenta? Quina coordinació real entre el Ministeri i el seu o el de transició ecològica i el d’Agricultura? Des del primer dia que demanem coordinació, que demanem debat, què demanem diàleg? Què demanem entesa entre els dos ministeris? Quins instruments tindran els territoris per actuar sense esperar una autorització de Madrid, per exemple? Perquè si no hi ha xifres, si no tenim calendari i responsables el seu pacte de país, en el qual sap perfectament que nosaltres ja hem aportat propostes i aportarem les que faci falta perquè, repeteixo, l’incendi no demana permís per traspassar l’Aragó i entrar a Catalunya o al revés. Però el que necessitem és justament que això no quedi només en un pacte de paraules. Els boscos no es gestionen amb declaracions, es gestionen amb persones, activitat econòmica i pressupostos.
I aquí apareix la segona gran contradicció del Govern. Si em permet vicepresidenta, no es pot invocar l’emergència climàtica davant dels incendis i ajornar alhora decisions estructurals. Quan parlem, per exemple, d’energia. I aquesta és la gran contradicció, aquest agost el Govern ha prorrogat el mandat fins al juny del 2030. Els dos reactors havien de cessar, com tothom sap, el novembre del 2027 i l’octubre del 2028. Vostès diuen que és una decisió excepcional, vinculada a la volatilitat geopolítica i també al preu dels combustibles i que no modifica el tancament total previst per al 2035. Això m’ha semblat entendre. Nosaltres els diem una cosa molt senzilla, amb tota la humilitat del món: Almaraz no pot obrir una cadena automàtica de pròrrogues. No pot passar. Vicepresidenta, el PSOE ha incomplert el primer termini del calendari que ell mateix presentava com un calendari ordenat i viable. I això no es pot disfressar d’excepcionalitat. Expliqui’m, per què no va desplegar abans les alternatives i quina garantia jurídica i política tenim avui? Per exemple, que Ascó i Vandellòs no seran els següents. No pot ser el precedent perquè demà les propietàries d’Ascó, de Vandellòs, de Cofrents, al País Valencià o Trillo, tornin a presentar el mateix xantatge. O ens allarguen la vida del reactor, ens diuen ells, o posem en risc el subministrament. I tothom acollonit. Això és un xantatge en tota regla. La transició energètica es prepara deu anys abans, no l’endemà d’un tancament. Si ara falten xarxes, emmagatzematge, flexibilitat o renovables, això no és una fatalitat, és el resultat de no haver fet els deures quan tocava. No és una fatalitat. És inacceptable, doncs, que la falta de renovables o de xarxa es converteixi en l’excusa per mantenir oberts els reactors. I també és inacceptable si haguessin obligar la ciutadania a escollir entre seguretat de subministrament o tancament nuclear. Ens ho posen tan difícil que a tots ens agrada obrir l’interruptor i trobar llum. No, aquest dilema és fals. Sí ho és, bàsicament, si hi ha el que hi ha d’haver, que és planificació, inversió i voluntat política. El calendari nuclear no va caure del cel. El van pactar Enresa i les empreses propietàries Iberdrola, Endesa, Naturgy i el Govern el va incorporar en la seva planificació. Ara resulta que les mateixes empreses que van acordar no tenen la força suficient com per obligar a fer una revisió, mentre els territoris que acullen les centrals i els residus ens ho mirem des de la graderia. Això no és governança energètica democràtica, vicepresidenta, és deixar les claus del calendari a les elèctriques de sempre. Iberdrola, Endesa, Naturgy no només pacten, pressionen i demanen la pròrroga. Els beneficis, evidentment, es queden com sempre en els seus fantàstics consells d’administració, mentre els riscos i no només els riscos, els residus i la factura de la improvisació es queden als territoris. Doncs, miri, ja n’hi ha prou de privatitzar les decisions i socialitzar els costos. N’estem molt cansats. Catalunya produeix energia nuclear per sobre del seu pes demogràfic i conviu amb tres reactors, amb els residus i amb la incertesa també avui sobre el futur d’Ascó i Vandellòs. No acceptarem que una decisió adoptada per Almaraz es projecti automàticament per Catalunya, perquè nosaltres volem capacitat de decidir el nostre model energètic, perquè la sobirania energètica també és sobirania nacional.
I vaig acabant, és una peça clau per al nostre teixit industrial. En som conscients. Hem d’accelerar aquesta transició cap a energies renovables per assegurar un subministre que sigui segur, que sigui net i que alhora també sigui econòmic per a les nostres fàbriques, per a la nostra indústria. El PNIEC fixa, com vostè sap, perfectament per al 2030, un sistema molt més electrificat i renovable en un món que electrificar a marxes forçades. Però anem tard, és que anem molt tard. Les emissions de gasos d’efecte hivernacle no han baixat prou el 2024. Vostè n’ha fet referència i el 2025 tampoc, i difícilment assolirem els objectius marcats per al 2030. Atenció que falten quatre anys. Falten quatre anys pel 2030. Nosaltres pensem que han de fer la feina i que és urgent. Renovables amb respecte al territori. Xarxa de generació distribuïda, vicepresidenta, emmagatzematge, interconnexions, autoconsum, comunitats energètiques i flexibilitat. No només grans projectes per als de sempre i facin també els deures normatius que permeten complir aquest calendari. La reforma de comerç de drets d’emissió ha arribat al Congrés amb més de dos anys de retard i encara arrosseguem desplegaments sobre xarxa com emmagatzematge, autoconsum, comunitats energètiques. Ho diem perquè té una causa directa. Cada tramitació que s’encalla avui en són unes quantes. Es converteix automàticament demà en una excusa per ajornar, per exemple, el tancament nuclear. La transició ha de protegir les llars vulnerables, ha de donar certesa als sectors i ha d’arribar a temps i facin, vicepresidenta, una transició justa de veritat. Els territoris nuclears amb calendari, amb pressupost i amb projectes productius abans del tancament, no amb una oficina a un fulletó i promeses quan ja s’ha apagat el reactor, Ascó i Vandellòs, però també tot el Camp de Tarragona, necessiten alternatives industrials, necessiten ocupació, necessiten ocupació qualificada, evidentment retorn fiscal i necessiten també infraestructures. I les necessiten ja.
I ara sí que acabo. Incendis i energia formen part d’un mateix debat i el debat és, senyories, ens anticipem o improvisem. Si cuidem el territori o no, cuidem el territori i només intervenim quan crema, si governa la democràcia o governen els oligopolis, si Catalunya decideix o Madrid administra les nostres competències i els nostres recursos. Aquesta és la nostra clau republicana. Un país viu no es governa contra el territori, sinó amb el territori. La transició no la poden dictar ni els negacionistes de VOX, ni el Partit Popular, ni els consells d’administració i les decisions, vicepresidenta, que afecten Catalunya. Li ho torno a dir, es prenen a Catalunya. I davant d’aquesta emergència no volem un gran pacte ple de titulars i buit. El que volem són compromisos verificables. Ara sí que acabo, presidenta. Volem prevenció forestal durant tot l’any volem suport al món rural, volem recursos pels territoris, desplegament accelerat de renovables, xarxa i emmagatzematge, manteniment del calendari nuclear sense efecte, dominó i una transició justa abans, durant i després dels tancaments. Perquè el proper gran incendi no començarà el dia que aparegui la primera flama. Comença avui si tornem a arribar tard a la prevenció i la propera pròrroga nuclear, vicepresidenta, tampoc no començarà el dia que una empresa li demani. Comença avui si el Govern torna a ajornar sine die les inversions que fan possible el tancament. Catalunya, doncs, no vol haver d’escollir entre protegir el territori i tenir energia. Volem protegir el territori i volem alhora també garantir l’energia i decidir com fem totes dues coses. I sí, aquesta capacitat de decidir plenament al final només té un nom, vicepresidenta, i es diu independència.
Moltes gràcies.
Muy buenas tardes a todos y a todas. Gracias, presidenta. Vicepresidenta, un verano más de incendios, de fuego y, desgraciadamente, de vidas perdidas. Un verano más de miles de personas evacuadas, de personal jugándose la vida y de territorios enteros pagando las consecuencias, si me permite que lo diga así, de no habernos anticipado una vez más. Ministra, cuando se quema el país la transición no puede esperar, porque no hablamos de una sucesión de accidentes aislados. Hablamos del julio con más superficie quemada en treinta años; hablamos, como ha dicho usted, de más de 260 000 hectáreas afectadas hasta el 20 de agosto y de cuatro grandes incendios forestales, según datos provisionales del Ministerio. Hablamos de Burgohondo y de Navaluenga ― en Ávila―, de La Mierla ― en Guadalajara―, de Aragón, de la Sierra de Espada del país valenciano o de Los Gallardos ―en Almería―, donde el fuego supuso una tragedia humana insoportable. Y en Cataluña hablamos de las Gavarres: miles de hectáreas quemadas, miles de personas confinadas, casas afectadas y un espacio natural de un valor ―como sabe usted― incalculable, golpeado por un incendio de sexta generación. Y menciono y hago énfasis en lo de sexta generación, porque ahí estamos, los incendios ya son de sexta generación. Y mire, vicepresidenta, las Gavarres nos han vuelto a mostrar que cuando la columna convectiva se eleva kilómetros y el fuego crea su propia meteorología, la capacidad de extinción tiene un límite. Y eso se dice muy rápido, pero es extremadamente importante y gravísimo. Por eso, en Esquerra Republicana volvemos a decirlo muy claro y puede sonar a tópico, pero, señorías, los incendios no se apagan solo en verano. Los incendios se apagan en invierno gestionando bosques, se apagan con agricultores, con ganaderos y ganaderas, se apagan manteniendo los campos, los pastizales y los caminos, se apagan haciendo que sea rentable ―es muy importante― la actividad forestal. Se apagan con prevención, con planificación y, evidentemente, con recursos que sean estables. Y sí, es verdad, hay que reforzar los dispositivos, pero habrá incendios ―y vuelvo a ello― que en determinadas condiciones no vamos a poderlos apagar, y decir lo contrario es engañarnos, engañar a la ciudadanía y poner en riesgo también a los equipos de emergencia. Tenemos demasiado territorio abandonado, demasiada masa forestal continua, con bosques estresados no, estresadísimos y cargados de combustible. Y a todo eso hay que añadirle sequías, temperaturas extremas y olas de calor más largas y persistentes que nunca.
El verano de 2026 ha sido el más cálido de la historia. En Cataluña la temperatura se ha disparado más de tres grados por encima de la media. Nos acercamos, sin duda, de forma muy muy peligrosa a los peores escenarios dibujados por el Acuerdo de París. Y esto, señorías, no tendría que sorprender a nadie, pero se llama cambio climático, y negarlo no va a apagar ni una sola llama. No seré yo quien haga de oposición de la oposición, pero veo que a VOX y al Grupo Popular lo que estamos trabajando y tratando aquí no les importa nada porque no hay ni quisqui, no hay nadie, no está ni el Tato. Pero bueno, hay que decírselo a VOX. Cuando el país se quema, ellos niegan la causa, menosprecian la ciencia y convierten el dolor en un arma ―permítanme que lo diga así― contra el adversario. Piden más aviones cuando ya hay llamas, pero ridiculizan de forma continua las políticas climáticas que están previstas para reducir el riesgo. Y eso, señorías, no es patriotismo, es irresponsabilidad, y su negacionismo no es inocente. Su negacionismo, y eso hay que decirlo muy claro, es desmantelar lo que pedimos hoy aquí: la prevención, y además condena a los territorios a llegar siempre continuamente tarde.
El fuego no pregunta quién gobierna en una comunidad autónoma o en otra, pero PP y VOX sí que aprovechan cada emergencia para pedir más mando a Madrid y repartir culpas, evidentemente, hacia abajo. Nosotros no vamos a aceptar, señorías, ni su negacionismo ni su patriotismo de despacho. Tampoco aceptaremos que el Gobierno español, vicepresidenta, invoque la emergencia para centralizar competencias o al menos para sustituir políticas sostenidas por una foto de última hora. Es decir, en Esquerra Republicana les decimos, y miren que somos independentistas: coordinación toda, cooperación toda y más, recursos todos, pero invasión competencial, vicepresidenta, ninguna. Cataluña tiene competencias, tenemos conocimiento, tenemos bomberos, agentes rurales, ADF, ayuntamientos, propietarios forestales y un sector primario que conoce cada palmo del territorio. Cualquier pacto de país debe respetar ese autogobierno, para nosotros eso es una línea roja. Coordinar no significa dirigir desde Madrid lo que corresponde decidir y gestionar desde Cataluña.
Este no es un debate solo ambiental ―y vuelvo a ello―, es un debate agrario, ganadero, forestal, industrial y, sí, también territorial. Necesitamos de una vez por todas recuperar el mosaico agroforestal. Cada explotación que desaparece, cada campo que deja de trabajarse, cada campo que se abandona y cada ganado que deja de pastar es territorio, señorías, que acumula combustible. Los agricultores y los ganaderos son infraestructura de país, son prevención de incendios ―por favor, pónganselo entre ceja y ceja― y por eso reclamamos ―porque aquí se ha hablado poco de política forestal y me parece que es la clave― un fondo forestal que sea estable y suficiente e incentivos fiscales para la gestión sostenible. No les pongamos trabas, no se lo pongamos más difícil. Reclamamos apoyo a la madera, a la biomasa y a los aprovechamientos forestales y menos burocracia absurda, por favor, y una política industrial que dé salida a todo aquello que extraemos de los bosques, porque la pregunta es muy clara. Nadie puede vivir del bosque hoy en día; como no puede vivir nadie del bosque se abandona, y si se abandona el bosque es una bomba de relojería. Hagamos que la política forestal, vicepresidenta, sea viable, porque si no no vamos a conseguir salir del paso de ninguna manera. Y vamos muy tarde. Este verano está claro que no han fallado los profesionales ―nosotros les mandamos un fuerte abrazo desde Esquerra Republicana―, han fallado los presupuestos intermitentes, los modelos que son insuficientes y que se abandone el mundo rural y que luego todo el mundo se escandalice porque se quema.
¿Cuántos recursos va a haber antes de 2027? ¿Qué medidas fiscales, vicepresidenta, va a haber? ¿Qué coordinación real va a haber entre su ministerio, el de Transición Ecológica, y el de Agricultura? Desde el primer día pedimos esa coordinación, un debate, un diálogo y que haya entendimiento entre ambos ministerios. ¿Qué instrumentos van a tener los territorios para actuar sin esperar la autorización de Madrid, por ejemplo? Porque si no hay cifras, si no tenemos un calendario responsable... En su pacto de país, al que sabe que nosotros ya hemos aportado propuestas y aportaremos las que hagan falta porque, repito, el incendio no pide permiso para traspasar de Aragón a Cataluña o al revés, lo que necesitamos es justamente que eso no se quede solo en un pacto de palabras. Los bosques no se gestionan con declaraciones, sino con actividad económica y presupuestos, y aquí aparece la gran contradicción del Gobierno, si me lo permite, vicepresidenta. No se puede invocar la emergencia climática ante los incendios y aplazar al mismo tiempo decisiones estructurales cuando hablamos, por ejemplo, de energía, y esta es la gran contradicción. Se ha aprobado Almaraz hasta 2030 cuando los reactores tenían que cesar, como todo el mundo sabe, en noviembre de 2027 y en octubre de 2028. Ustedes dicen que es una decisión excepcional vinculada a la situación geopolítica y también al precio de los combustibles y que no modifica el cierre total previsto para 2030, o eso me ha parecido entender. Nosotros les decimos una cosa muy sencilla con toda la humildad del mundo: Almaraz no puede abrir una cadena automática de prórrogas; no puede pasar, vicepresidenta. El PSOE ha incumplido el primer plazo del calendario que ellos mismos presentaron como un calendario ordenado y viable, y eso no se puede disfrazar de excepcionalidad. Explíqueme por qué no se desplegaron antes las alternativas y qué garantía jurídica y política tenemos hoy en día, por ejemplo, de que Ascó y Vandellós no van a ser los próximos. No puede ser un precedente para que mañana los propietarios de Ascó y Vandellós, Cofrentes en el país valencià o de Trillo vuelvan a presentar lo mismo. O se alarga la vida de los reactores ―dicen ellos― o ponemos en riesgo el suministro, y todo el mundo muerto de miedo, acojonado. ¡Eso es un chantaje en toda regla! Eso se tiene que preparar diez años antes, no el día antes de un cierre. Si ahora faltan redes, almacenamiento o flexibilidad en renovables, no es una fatalidad, es el resultado de que no se han hecho los deberes cuando había que hacerlos y no una fatalidad. Por lo tanto, es inaceptable que la falta de renovables o de redes se convierta en la excusa para mantener abiertos los reactores. Y también es inaceptable, señora Aagesen, que se obligue a escoger entre seguridad de suministro o cierre nuclear. Claro, nos lo ponen tan difícil... A todos nos gusta encender la luz dándole al interruptor. Este argumento es falso. Sí, es falso, sobre todo porque tiene que haber planificación, voluntad política e inversión, y porque eso no cayó del cielo. Lo pactamos, Enresa y las empresas propietarias, Iberdrola, Endesa y Naturgy, y el Gobierno lo incorporó en su planificación. Y ahora resulta que esas mismas empresas que lo acordaron tienen la fuerza suficiente como para obligar a que se haga una revisión; mientras hay territorios que acogen las centrales y los residuos, lo tenemos que ver desde la gradería. Eso no es gobernanza energética democrática, vicepresidenta, sino dejar las llaves del calendario a las eléctricas de siempre. Iberdrola, Endesa y Naturgy pactan, pero no solo pactan, presionan y piden la prórroga. Y, claro, los beneficios se quedan como siempre en sus fantásticos consejos de administración, mientras que los riesgos, los residuos y la factura de la improvisación se quedan en los territorios. Pues mire, ya basta de privatizar las decisiones y de socializar los costes. Estamos muy cansados. Cataluña produce energía nuclear por encima de su peso demográfico y convive con tres reactores, con los residuos y con la incertidumbre del futuro de Ascó y Vandellós. No permitiremos que eso se proyecte automáticamente en Cataluña, porque nosotros queremos capacidad para decidir nuestro propio modelo energético, porque la soberanía energética también es soberanía nacional, y la soberanía energética ―voy acabando― es una pieza clave para nuestro tejido industrial. Somos conscientes. Tenemos que acelerar esta transición hacia energías renovables para asegurar un suministro que sea seguro, que esté limpio que también sea económico para nuestras fábricas y para nuestra industria. Como usted sabe muy bien, el PNIEC fija para el 2030 un sistema más electrificado y renovable. Vamos a un mundo que se electrifica a marchas forzadas, pero vamos tarde. Es que vamos muy tarde. Las emisiones de gases de efecto invernadero no han bajado lo suficiente en el año 2024, se ha referido usted a ello, y en el 2025 tampoco, y difícilmente vamos a llegar a los objetivos marcados para el 2030. ¡Atención, eh, que faltan cuatro años, faltan cuatro años para el 2030! Nosotros creemos que tienen que hacer el trabajo y que es urgente. Vicepresidenta, renovables con respeto al territorio, red de generación distribuida, almacenamiento, interconexiones, autoconsumo, comunidades energéticas y flexibilidad; no solo grandes proyectos para los de siempre. Y hagan también los deberes normativos que permitan cumplir este calendario. La reforma de los derechos de emisión llega con dos años de retraso y todavía arrastramos despliegues sobre red, almacenamiento, autoconsumo y comunidades energéticas. Lo digo porque tiene una causa directa: cada limitación que se encalla hoy se convierte automáticamente mañana en una excusa para aplazar, por ejemplo, el cierre nuclear. La transición tiene que proteger los hogares vulnerables y tiene que llegar a tiempo, y tiene que hacerse por sectores. Y haga una transición justa, vicepresidenta, con calendario, con presupuestos y con proyectos productivos antes del cierre, y no con una oficina, con un folletito y promesas cuando ya se ha apagado el reactor. Ascó y Vandellós, pero también todo el Camp de Tarragona, necesitan alternativas industriales, empleo ―empleo cualificado, claro, evidentemente―, retorno fiscal y también infraestructuras, y las necesitan ya.
Ahora sí que acabo. Incendios y energía forman parte de un mismo debate, y el debate, señorías, es si nos anticipamos o improvisamos, si cuidamos o no cuidamos el territorio y solo intervenimos cuando se quema, si gobiernan la democracia, los monopolios o los oligopolios, si Cataluña decide o Madrid administra nuestros recursos. Esa es la clave republicana: un país no se gobierna contra el territorio, sino con el territorio. La transición no la pueden dictar ni los negacionistas de VOX y del Partido Popular ni los consejos de administración. Y las decisiones que afecten a Cataluña ―se lo vuelvo a decir, ministra― se toman en Cataluña. Ante esta emergencia no queremos un gran pacto lleno de titulares, sino compromisos que sean verificables. Ahora sí que acabo, presidenta. Queremos prevención forestal durante todo el año. Queremos apoyo al mundo rural. Queremos recursos para los territorios, despliegue acelerado de renovables, red y almacenamiento, mantenimiento del calendario nuclear sin efecto dominó y una transición justa antes, durante y después de los cierres, porque el siguiente gran incendio no va a empezar el día en que aparezca la primera llama, sino que empieza hoy si volvemos a llegar tarde a la prevención. Y la siguiente prórroga nuclear no va a empezar el día que una empresa la pida, vicepresidenta, sino que empieza hoy si el Gobierno vuelve a aplazar sine die las inversiones que hacen que sea posible el cierre. Por lo tanto, Cataluña no quiere tener que escoger entre proteger el territorio y tener energía. Queremos proteger el territorio y, a la vez, queremos garantizar también la energía y plantear y decidir cómo hacemos esas dos cosas. Sí, esta capacidad de decidir plenamente al final solo tiene un nombre, vicepresidenta, y se llama independencia.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Moltes gràcies, senyora Jordà. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula la senyora Calvo Gómez. Tindrà 15 minuts perquè també acumula el temps de rèplica. Muchas gracias, señora Jordà. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Calvo Gómez. También acumula el turno de réplica e intervendrá quince minutos.
Pilar Calvo Gómez
JuntsDiputada.Página 94Vídeo
Gràcies, presidenta. Gràcies, vicepresidenta., benvinguda. Gràcies per la seva exposició. Per segon any consecutiu venen amb l’anunci‑petició d’un gran pacte d’Estat contra el canvi climàtic, però acaben de parlar, ara fa uns moments, de coordinació. Nosaltres sí que entenem que, en el llenguatge administratiu, la coordinació vol dir ordenar, vol dir dirigir.
Nosaltres no volem coordinació, volem col·laboració. Per tant, no ens refiem dels seus pactes d’estat perquè acaben convertint aquesta col·laboració en coordinació, amb direcció i amb ordre i trepitjant les competències, perquè, per exemple, el seu pacte d’Estat té la intenció de fer una agència estatal de protecció civil i la protecció civil és competència de la Generalitat de Catalunya, per posar un exemple. Per tant, com li vàrem dir al 2025, necessitem menys titulars de pactes d’estat i més recursos per millorar la prevenció i la capacitat de gestió a Catalunya, quan parlem, per exemple, d’incendis. El canvi climàtic agreuja el risc, especialment pels continus pics de calor que hem patit, però també hi ha una dada incontestable i és que més del 65 % dels incendis provenen de negligències, accidents i de focs intencionats i, per tant, nosaltres volem parlar de prevenció, però també de càstig que qui la fa, la pagui. Especialment, els piròmans que calen foc a la natura, que no tenen cap respecte per la biodiversitat, la fauna, els espais protegits o, encara pitjor, que posen en risc la vida de veïns, bombers o de la resta de personal d’emergències, malgrat exposar‑se a penes de fins a 20 anys de presó. Volem aprofitar per agrair a bombers i a personal voluntari i d’emergències tot el què fan per salvar‑nos, per salvar els nostres paisatges, el patrimoni natural o les llars de milers de famílies. I de la mateixa manera, lògicament, també volem recordar de manera molt sentida a tots aquells que han perdut la vida lluitant contra el foc.
A Catalunya, a mitjan juliol, ja s’havien cremat més de 4500 hectàrees, la meitat a l’incendi de les Gavarres. En aquest cas, l’origen del foc es va atribuir a l’ús d’una radial per part d’un operari d’una empresa subcontractada pel Departament de Territori, en un moment en que aquesta eina estava prohibida pel nivell 3 del Pla Alfa. No podem demanar exemplaritat als ciutadans, als pagesos o als propietaris forestals i, al mateix temps, permetre que empreses que treballen per a l’Administració incompleixin les restriccions de seguretat. I aquí ja ho vam denunciar al Parlament de Catalunya, i ho tornem a fer, ara el Govern Illa, s’ha tret de sobre les responsabilitats polítiques malgrat la falta de supervisió. Cal recordar que sent una empresa que treballava per l’Administració pública no es va donar una instrucció directa i rigorosa per aturar immediatament les feines sota el Pla Alfa 3, sabent la situació en la que estem, el territori s’ha convertit en un polvorí per dècades d’abandonament per l’excessiva densitat dels boscos, per la manca de gestió forestal, per la pèrdua d’activitat agrícola i ramadera, però si realment volem afrontar el problema, hem de parlar de gestió del territori des del territori i, per tant, des de Catalunya.
Des de Junts, per tant, reclamem a Madrid recursos reals, transferència efectiva dels fons que Catalunya genera i dels fons europeus destinats a la prevenció i gestió forestal. Com sempre, fem defensa absoluta del model civil i descentralitzat d’emergències català i rebutjant qualsevol recentralització o militarització. Necessitem també que els fons europeus destinats a gestió forestal arribin i s’executin amb rapidesa. És escandalosa la xifra, que repassava jo avui, de no execució, per exemple, del fons del Pla de Recuperació dels 400 milions. I vostè potser ens pot acabar d’actualitzar la xifra de 400 milions assignats a la protecció d’ecosistemes, biodiversitat i gestió forestal per a la prevenció i extinció d’incendis. Les administracions estatals i autonòmiques només han executat entre el 26 % i el 30 %. De nou, el motiu és la burocràcia en les convocatòries públiques i en les licitacions forestals que fan la vida impossible, en aquest sentit.
Parlem de preus, d’energia, de preus de combustible fòssil. Bé, avui suposo que ja està al cas, el barril de petroli ha tornat a pujar a 100 dòlars al preu del barril. Aquest és un tema molt, molt sensible, ja que afecta el transport de mercaderies, camions, vehicles pesants, el de viatgers i també el sector primari, agricultors, ramaders i el sector pesquer. Des de l’1 de setembre han optat per una bonificació directa de 20 cèntims per litre de gasoil professional, però voldríem saber per transparència si aquesta decisió que han pres, que entenem que és important per a aquests sectors fonamentals pot posar en risc els fons Next Generation. Li ho preguntem perquè no s’han cobrat o executat tots els fons. Encara hi ha pendents alguns trams associats al compliment de fites i objectius i, en paral·lel, vinculada al pagament dels últims fons, la Comissió Europea, com sap perfectament i avui ha anunciat aquesta modificació fiscal, exigeix una reforma fiscal ecològica per eliminar la bonificació del dièsel i equiparar l’impost sobre hidrocarburs del gasoil al de la gasolina per evitar les ajudes als combustibles fòssils. Però clar, amb les ajudes actuals ens quedaran fons europeus compromesos? De quins sectors?
Vicepresidenta, potser ens dirà que Brussel·les autoritza l’ajuda de 20 cèntims, de manera excepcional per evitar la fallida del transport, però vostès estan incomplint des de fa molts mesos les seves promeses amb la Unió Europea. Vostè fa una estona parlava de «retardisme polític» i li he de dir que pitjor que el «retardisme polític» és «l’incomplisme polític».
D’altra banda, s’han plantejat que hi hagi fons compensatoris d’emergència per a les operadores de transport públic urbà i interurbà? Li explico: a Catalunya, bonificar el gasoil del transport, el dels autobusos, realment és una petita solució molt petita. El problema que hi ha és el sobrecost estructural de l’electricitat que tenen. El transport del tren o del metro, els ferrocarrils i la pujada dels costos energètics en general. Per tant, li preguntem si tenen previst alguna mesura.
Respecte a ajudes directes al sector agrari i ramader català, dos apunts. Cal una simplificació burocràtica per a les ajudes al gasoil agrícola, i encara estan esperant els ramaders les compensacions als que van deixar sense centrals de cogeneració on tractar els purins. Estan ofegant amb extra costos a aquests ramaders quan vostès van ser qui van provocar la situació.
I ja per acabar, tema nuclear. Miri, vostè semblava que no, que no parlaria d’Almaraz, però al final sí que ha parlat. Vostès han donat el vistiplau a la pròrroga de la Central Nuclear de Almaraz. Però ho ha dit molt clar: s’han tancat en banda amb la resta, incloses Ascó i Vandellòs. Hem de dir que amb la complicitat de Salvador Illa, que accepta obedientment que no hi hagi cap tipus de revisió de calendari i nosaltres entenem que això és molt greu. Ja ho vam dir fa unes setmanes i ho tornem a dir avui aquí. Primer, perquè Catalunya necessita més electricitat, no menys electricitat. La demanda està creixent amb el cotxe elèctric, la indústria, els centres de dades i no podem afrontar aquest futur reduint la nostra capacitat generadora. A Catalunya no estem en la mateixa situació que la ciutadania de la resta de l’Estat. A Catalunya, 6 de cada 10 llars, 6 de cada 10 comerços, 6 de cada 10 indústries depenen de l’electricitat d’Ascó i Vandellòs, i seria absolutament irresponsable tancar les nuclears catalanes sense haver fet els deures que s’han de fer, prèviament. Estaríem posant en risc el subministrament i augmentant la dependència de l’exterior, però és que, a més, estaríem provocant un increment de les factures de la llum dels catalans i de la indústria catalana. O podríem provocar fins i tot que algunes indústries entrin en situació de risc per pèrdua de competitivitat. Una dada: fins i tot els sindicats estan demanant que es revisi la situació energètica a Catalunya perquè hi ha una veritable preocupació, per això és absolutament irresponsable que ella miri cap a un altre costat, i ja ho hem vist amb la complicitat d’altres grups parlamentaris.
El sector alerta que no s’arriba a temps ni en desplegament de renovables, ni amb interconnexions ni amb bateries. Amb les polítiques del PSC‑PSOE estem a la cua en l’augment de la producció de renovables, ha tornat a caure el nombre de la potència que s’ha connectat a la xarxa i, per tant, és urgent triplicar la producció de renovables a Catalunya, simplificant la burocràcia, evitant el bloqueig de Madrid i buscant el consens amb els municipis. I saben què ha fet Illa per resoldre aquest problema? Paralitzar el PLATER, la planificació de les renovables fins a després de les municipals.
I hi ha un altre problema: el preu capturat per les renovables. El que acaben rebent els generadors d’electricitat verda. Està caient cada any hem passat dels 42 euros megawatt hora el 2024, als 36 del 2025 als 25 actuals. Paradoxalment, com més avança el mercat elèctric cap a la transició, menys atractiu és el mercat de les renovables, les plantes de renovables per als inversors. S’ha de corregir aquesta situació perquè si no, i especialment ho dic per a Catalunya, no arribarem mai a fer aquests deures que tenim pendents.
Té el Govern espanyol previst algun mecanisme que permeti corregir aquesta pèrdua de preu que tenen les renovables? I si no hi ha un mecanisme compensatori, què farà, que cada vegada costi més trobar inversors? Necessitem que les renovables, insistim, creixin urgentment a Catalunya. No podem gestionar l’accés als nusos de connexió, no tenim competències per autoritzar instal·lacions de més de 50 megawatts. Sempre depenem de
Madrid. Es pot solucionar d’una vegada per totes aquesta situació? I ho diem des d’aquí, perquè des del Parlament de Catalunya, està clar que des del Govern de la Generalitat de Catalunya, està clar que no la faran.
Un altre tema molt preocupant i relacionat amb la garantia de subministrament, especialment a Catalunya. Aquest agost s’ha registrat un increment de demanda del + 4 % que els ha obligat a vostès a activar el control de la demanda d’electricitat en dues ocasions pel risc d’anar‑nos al blackout de nou. A petició de Red Eléctrica de España, s’ha intervingut en dues ocasions, desconnectant una bona part de la gran indústria perquè estàvem al límit. És més, Red Eléctrica de España ha consultat els operadors i les nuclears estatals podran mantenir la potència de producció, atès que a Europa la producció nuclear ha baixat per les altes temperatures i les dificultats de refrigeració. I ens expliquem: donat que els rius i l’aigua del mar han pujat la temperatura, això fa que costi més aconseguir la refrigeració, això fa que les centrals perdin la seva efectivitat a l’hora de generar electricitat. Per tant, és una situació que també és preocupant. Perquè es facin una idea, segons les dades que ens han facilitat. A Vandellòs, l’aigua del mar va superar els 30 graus per primer cop, obligant a baixar la càrrega de la central i per tant, com deia, baixant el rendiment de la central. Quedi clar que cap central, segons les dades que tenim, ha incomplert restriccions mediambientals o de seguretat. Però hem de parlar clar, només que un grup com Ascó i Vandellòs patís una tensió extrema, el sistema elèctric català tindria un problema molt greu. I estaríem parlant de que si s’acaba tancant la nuclear, doncs imagini’s el panorama perquè hi haurà més dependència del gas i, per tant, d’un sistema més contaminant, es dispararan els preus, ja estem veient el que està passant a partir dels problemes que hi ha a l’estret d’Ormuz. Els deia que ha augmentat un 4 % la demanda en ple agost a Catalunya, però també a altres comunitats autònomes. Jo també ho vaig pensar, això són els aires condicionats o les o la refrigeració. En un 50 % sí, però en l’altre 50 % és per l’electrificació. Les empreses necessiten electricitat perquè no volen pagar els preus del gasoil, no volen pagar els preus del gas. Per tant, també, insistim, és un argument per revisar la situació a Catalunya.
També voldria dir‑li, vicepresidenta, i no sé si ens podrà aportar alguna dada que vostès no han fet la seva part per assegurar les inversions en la xarxa elèctrica. I encara més, sap perfectament que la col·locació de dispositius de control d’atenció a les plantes de renovables per evitar la volatilitat que va influir en que el sistema anés arrossegat al zero, tot el sistema elèctric peninsular, aquesta compra de dispositius per les instal·lacions de renovables va per llarg perquè tot just acaben d’aprovar els 700 milions d’euros per complir aquesta obligació que té Red Eléctrica de España. Per tant, ens agradaria saber com ho faran per recuperar el temps perdut.
I també, i ja per acabar, perquè sé que estic fora de temps. Només dic que Red Eléctrica de España ha fet públic un informe sobre l’impacte de l’extensió Red Eléctrica de España sobre l’impacte de l’extensió del mercat, on s’està reconeixent que la seva continuïtat aporta estabilitat i evita un percentatge molt alt d’emissions. Es parla de que redueix la generació renovable d’un 1.4, però evita un 7 % la generació pel cicle combinat de gas que contamina. Ens agradaria saber si Red Eléctrica té previst ampliar aquests informes a altres centrals nuclears per tenir dades i poder treballar des de la transparència.
Gràcies.
Gracias, presidenta. Gracias, vicepresidenta, y bienvenida. Gracias por su exposición. Por segundo año consecutivo vienen ustedes con el anuncio y la petición de un gran pacto de Estado contra el cambio climático, pero acaban de hablar hace unos momentos de coordinación. Nosotros sí que entendemos que en el lenguaje administrativo la coordinación quiere decir ordenar, dirigir. Nosotros no queremos coordinación, queremos colaboración. Por lo tanto, no nos fiamos de sus pactos de Estado, porque acaban convirtiendo esta colaboración en coordinación, en dirección, en orden y en pisoteo de competencias, porque, por ejemplo, su pacto de Estado tiene la intención de hacer una agencia estatal de protección civil, pero la protección civil es competencia de la Generalitat de Catalunya, por darle un ejemplo. Por lo tanto, como ya le dijimos en 2025, necesitamos menos titulares de pactos de Estado y más recursos para mejorar la prevención y la capacidad de gestión en Cataluña cuando hablamos, por ejemplo, de incendios. El cambio climático agrava el riesgo, especialmente por los continuos picos de calor que hemos sufrido, pero también hay un dato incontestable y es que más del 65 % de los incendios provienen de negligencias, accidentes y de fuegos intencionados. Por lo tanto, nosotros queremos hablar de prevención, pero también de castigo, que quien lo haga lo pague, los pirómanos que afectan a la naturaleza, que no tienen respeto a la biodiversidad, a la fauna o a los espacios protegidos, y, aún peor, que ponen en riesgo la vida de vecinos, bomberos o del resto de personal de emergencias, aunque se expongan a penas de hasta veinte años de prisión. Quisiera aprovechar para agradecer a bomberos, personal voluntario y de emergencias todo lo que hacen para salvarnos, para salvar nuestros paisajes, el patrimonio natural o los hogares de miles de familias. De esa misma manera, por lo tanto, queremos recordar también de forma muy sentida a todos aquellos que han perdido la vida en su lucha contra el fuego.
En Cataluña, a mediados de julio, se habían quemado más de 4500 hectáreas, la mitad de ellas en el incendio de las Gavarres. En ese caso, el origen del fuego se atribuyó al uso de una radial por parte de un operario de una empresa subcontratada por el Departamento del Territorio, en un momento en el que esa herramienta estaba prohibida por el nivel 3 del Plan Alfa. No podemos pedir ejemplaridad a los ciudadanos, a los agricultores o a los propietarios forestales y, al mismo tiempo, permitir que empresas que trabajan para la Administración incumplan las restricciones de seguridad. Ya lo denunciamos en el Parlamento de Cataluña y lo volvemos a hacer ahora: el Gobierno de Illa se ha sacado de encima las responsabilidades políticas, a pesar de la falta de supervisión. Hay que recordar que, aun siendo una empresa de la Administración pública, no se dio una instrucción directa y rigurosa para parar inmediatamente esos trabajos bajo el nivel 3 del Plan Alfa, sabiendo la situación en la que estábamos. El territorio se ha convertido en un polvorín por décadas de abandono, por la excesiva densidad de los bosques, por la falta de gestión forestal y por la falta de actividad agrícola y ganadera, pero si queremos afrontar el problema realmente, tenemos que hablar de gestión del territorio desde el territorio. Por lo tanto, desde Cataluña.
Por lo tanto, en Junts reclamamos a Madrid recursos reales y transferencia efectiva de los fondos que genera Cataluña y de los fondos europeos destinados a la prevención y gestión forestal. Como siempre, hacemos una defensa absoluta del modelo civil y descentralizado de emergencias catalán y rechazamos cualquier recentralización. Necesitamos que los fondos europeos destinados a gestión forestal lleguen y se ejecuten con rapidez. Es escandalosa la cifra que repasaba hoy de no ejecución, por ejemplo, del fondo de plan de recuperación de los 400 millones. Usted quizá puede acabar de actualizar esa cifra de 400 millones asignados a la protección de ecosistemas, biodiversidad y gestión forestal para la prevención y extinción de incendios. Las Administraciones estatales y autonómicas únicamente han ejecutado entre el 26 y el 30 %. De nuevo el motivo es la burocracia en las convocatorias públicas y en las licitaciones forestales, que hacen que sea imposible la vida en este sentido.
Hablemos de precios de energía, de combustible fósil. Hoy ―supongo que ya lo sabe― el precio del barril de petróleo ha vuelto a subir a 100 dólares. Este es un problema muy sensible que afecta al transporte de mercaderías, camiones, vehículos pesados, de viajeros, también al sector primario, a agricultores, a ganaderos y al sector pesquero. Desde el 1 de septiembre han optado por una bonificación directa de 20 céntimos por litro de gasoil profesional, pero queríamos saber, por transparencia, si esta decisión que han tomado ― que entendemos que es importante para estos sectores fundamentales― puede poner en riesgo los fondos Next Generation. Lo preguntamos porque no se han cobrado o ejecutado todos, aún quedan pendientes algunos tramos asociados al cumplimiento de objetivos. Y vinculados al pago de estos fondos la Comisión Europea ―como sabe usted muy bien― exige una reforma fiscal ecológica para eliminar la bonificación del diésel y para el impuesto sobre hidrocarburos al gasoil y a la gasolina para evitar las ayudas a los combustibles fósiles. Pero ¿nos quedarán fondos europeos comprometidos? ¿De qué sectores?
Vicepresidenta, quizá nos dirá que Bruselas autoriza la ayuda de 20 céntimos de forma excepcional para evitar el fallo del transporte, pero ustedes están incumpliendo desde hace muchos meses sus promesas a la Unión Europea. Hace un momento hablaba usted de retardismo político, y tengo que decirle que peor que el retardismo político es el incumplimiento político.
¿Se ha planteado también que haya fondos compensatorios de emergencia para las operadoras de transporte público interurbano? Le explico. En Cataluña, la bonificación del gasoil del transporte de los autobuses es realmente una pequeña solución, muy pequeña. El problema que hay es el sobrecoste estructural que tiene la electricidad en el transporte en tren, metro o ferrocarriles y la subida de costes energéticos en general. Por lo tanto, le preguntamos si tiene prevista alguna medida aquí.
En cuanto a las ayudas directas del sector agrario y ganadero catalán, le hago dos apuntes. Es precisa una simplificación burocrática para las ayudas del gasoil agrícola y todavía están esperando los ganaderos las compensaciones que dejaron sin centrales de cogeneración. Se están ahogando en costes estos ganaderos cuando fueron ustedes quienes provocaron la situación.
Ya para acabar, el tema nuclear. Parecía que no hablaría de Almaraz, pero al final sí que ha hablado de Almaraz. Ustedes han dado el visto bueno a la prórroga de la central nuclear de Almaraz, pero se han cerrado en banda con el resto, hay que decir que con la complicidad de Salvador Illa, que acepta obedientemente que no haya ningún tipo de revisión de calendario, y nosotros entendemos que eso es muy grave. Ya lo dijimos hace unas semanas y lo volvemos a decir aquí hoy. Primero, porque Cataluña necesita más electricidad, no menos. La demanda está creciendo con el coche eléctrico, la industria y los centros de datos, y no podemos afrontar este futuro reduciendo nuestra capacidad generadora. En Cataluña no estamos en la misma situación que la ciudadanía del resto del Estado. En Cataluña, seis de cada diez hogares, seis de cada diez comercios y seis de cada diez industrias dependen de la electricidad de Ascó y de Vandellòs, y sería absolutamente irresponsable cerrar las nucleares catalanas sin haber hecho los deberes que han de hacerse previamente. Estaríamos poniendo en riesgo el suministro y aumentando la dependencia del exterior. Pero, además, estaríamos provocando un incremento de las facturas de la luz de los catalanes y de las industrias catalanas. O podríamos provocar incluso que algunas industrias entren en situación de riesgo por pérdida de competitividad. Un dato: incluso los sindicatos están pidiendo que se revise la situación energética en Cataluña porque hay una verdadera preocupación. Por eso, como decíamos, es absolutamente irresponsable que Illa mire hacia otro lado y ―ya lo hemos visto― con la complicidad de otros grupos parlamentarios.
El sector alerta de que no se llega a tiempo ni en despliegue de renovables ni en interconexiones ni en baterías. Con las políticas del PSC‑PSOE, estamos a la cola en el aumento de la producción de renovables, que ha vuelto a caer la potencia que se ha conectado a la red y, por tanto, es urgente triplicar la producción de renovables en Cataluña simplificando la burocracia, evitando el bloqueo en Madrid y buscando el consenso con los municipios. ¿Y saben qué ha hecho Illa para resolver este problema? Paralizar el plan de las renovables hasta después de las municipales.
Hay otro problema: el precio de las renovables, lo que terminan recibiendo los generadores de electricidad verde. Hemos pasado de 42 euros megavatio/hora del 2024 a los 36 de 2025, hasta los 25 actuales. Paradójicamente, cuanto más avanza el mercado eléctrico hacia la transición, menos atractivo es el mercado de las plantas renovables para los inversores. Se tiene que corregir esta situación, porque si no ―y especialmente lo digo por Cataluña― no llegaremos nunca a hacer los deberes que tenemos pendientes.
¿Tiene el Gobierno español previsto algún mecanismo que permita corregir esta pérdida de precio que tienen las renovables? ¿Y acaso hay un mecanismo compensatorio que permita encontrar inversores? Si no, será más difícil. Necesitamos que las renovables crezcan urgentemente en Cataluña. No podemos gestionar el acceso a los nudos de conexión en Cataluña, no tenemos competencias para gestionar instalaciones de más de 150 megavatios; siempre dependemos de Madrid. ¿Se puede solucionar de una vez por todas esta situación? Lo decimos desde aquí porque en el Parlament de Catalunya está claro que la Generalitat no va a apretar.
Otro tema muy preocupante y relacionado con la garantía de suministro, especialmente en Cataluña: este mes de agosto se ha registrado un incremento de demanda de más de un 4 % que les ha obligado a ustedes a activar el control de la demanda de electricidad en dos ocasiones para evitar un apagón de nuevo. A petición de Red Eléctrica de España se ha intervenido en dos ocasiones desconectando una buena parte de la gran industria porque estaban al límite; al límite. Es más, Red Eléctrica de España ha consultado a los operadores si las nucleares estatales podrán mantener la potencia de producción teniendo en cuenta que en Europa la producción nuclear ha bajado por las altas temperaturas y las dificultades de refrigeración. Nos explicamos: dado que los ríos y el agua del mar han subido en temperatura, eso hace que sea más costoso conseguir la refrigeración y eso hace que las centrales pierdan su efectividad a la hora de generar electricidad. Por tanto, es una situación que también preocupa. Para que se hagan una idea, según los datos que nos han facilitado, en Vandellòs, el agua del mar ha superado los 30 grados por primera vez, lo que ha obligado a bajar la carga de la central y, como decía, por tanto, ha bajado el rendimiento de la central. Quede claro que ninguna central, según los datos que tenemos, ha incumplido restricciones medioambientales o de seguridad, pero tenemos que hablar claro: solo con un grupo de Ascó o Vandellòs que sufra una presión externa o un problema externo, el sistema eléctrico catalán tendría un problema muy grave. Estamos hablando de que si se acaba cerrando la nuclear, imagínese el panorama: habrá más dependencia del gas, y por tanto de un sistema más contaminante, y se dispararán los precios, porque ya estamos viendo lo que pasa a partir de los problemas del estrecho de Ormuz, etcétera. Bien, les decía que ha aumentado un 4 % la demanda en agosto en Cataluña, pero también en otras comunidades autónomas. Quizá ustedes lo hayan pensado ―yo también―: los aires acondicionados, las refrigeraciones, en un 50 % sí se debe a eso, pero en el otro 50 % se debe a la electrificación. Las empresas necesitan electricidad porque no quieren pagar los precios del gasóleo, ni tampoco los del gas. Por tanto ―insistimos―, es un argumento para revisar la situación en Cataluña.
Señora vicepresidenta, también querría pedirle ―no sé si podrá― que nos aportara algún dato de que ustedes han hecho su parte para asegurar las inversiones en la red eléctrica. Y, es más, sabe perfectamente que va para largo la compra y la colocación de dispositivos de control de tensión en las plantas de renovables para evitar la volatilidad que influyó en que el sistema eléctrico peninsular se fuera arrastrando hasta el cero, porque justo acaban de aprobar 700 millones de euros para cumplir con esta obligación que tiene Red Eléctrica de España. Por tanto, nos gustaría saber cómo lo van a hacer para recuperar el tiempo perdido.
Y para acabar, porque sé que estoy fuera de tiempo, solo quiero decir que Red Eléctrica de España ha hecho público un informe ―Red Eléctrica de España, ¡eh!― sobre el impacto de la prórroga de Almaraz y se reconoce que su continuidad aporta estabilidad y evita un porcentaje muy alto de emisiones. Se habla de que reduce en un 1,4 % las emisiones, reduce mucho la dependencia del ciclo de gas y su contaminación. Nos gustaría saber si Red Eléctrica de España quiere ampliar estos informes a otros sectores para tener datos y poder trabajar desde la transparencia.
Muchas gracias.
Presidencia. Moltes gràcies, senyora Calvo. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Otero Gabirondo por un tiempo de diez minutos.
Mikel Otero Gabirondo
EH BilduDiputado.Página 100Vídeo
Eskerrik asko, mahaiburu andrea. Arratsalde on, guztioi.
Muchas gracias, señora presidenta. Buenas tardes.
Vicepresidenta Aagesen, como no la he visto en un tiempo, mi primer impulso era preguntarle qué tal el verano, pero, claro, a estas alturas, preguntar esto a la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica es preguntar por olas de calor, incendios, eventos extremos, mortalidad..., y si le sumamos la capitulación de Almaraz, la pregunta sería cómo sobrelleva el verano. De hecho, creo que es la pregunta que está en boca de todos, cómo sobrellevar esto, cómo escapar del calor, del incendio, de la tromba, cómo dormir. La emergencia climática iba en serio, lo hemos vivido todos; muchos, con tragedia incluida. Y el balance eriza la piel. Dos datos bastan: uno, en los últimos dos años se han quemado casi un millón de hectáreas en la península ibérica; dos ―se ha dicho―, en el Estado la mortandad asociada al calor, hasta agosto, se ha llevado ya a más de cinco mil personas. ¿Qué más hace falta? Decía usted. Sorprende que solo este dato no sea un escándalo que exija una movilización total.
En Euskal Herria no han ardido miles de hectáreas, hemos salido poco en la tele, pero ha habido daños múltiples: la ganadería extensiva sin pastos en el verano más seco en cien años; por primera vez en cien años también, siderurgia parada por escasez de agua de refrigeración; récords de temperatura pueblo a pueblo en mayo, en junio; hasta 44 grados en zonas ni acostumbradas ni, desde luego, preparadas para esto. La falta de medios para sujetar la temperatura en viviendas o espacios públicos ha provocado días sofocantes, noches de insomnio, malestar y mortalidad superior a la del Estado. En Europa, más de lo mismo: incendios, sequías, arterias fluviales constreñidas, nucleares sin poder refrigerar, pérdidas, mortalidad. Una dura sacudida mientras la comunidad científica nos advierte de que esto viene más fuerte y rápido de lo esperado, saliéndose de las tablas, como la temperatura del mar. Luchar contra el cambio climático no va solo de responsabilidad sobre las generaciones futuras, que también, ya nos golpea a todos y más a los vulnerables. Es decir, el clima también es ―siempre lo fue― una cuestión de clase, de género, etcétera. Actuar es una absoluta prioridad, prioridad ecológica, claro, pero prioridad de seguridad, de seguridad alimentaria, de seguridad energética, de seguridad vital y también una prioridad económica.
Si había dudas, las declaraciones del comisario del clima, el señor Hoekstra, lo dejan claro, y cito: Europa debe invertir miles de millones ahora o enfrentarse a costes crecientes derivados del desastre climático. Pasemos a la acción. Efectivamente, pasar a la acción, porque la emergencia climática es el factor que va a definir el siglo XXI y la ventana de oportunidad se estrecha. Toda acción pública debe pasar por el filtro climático: cada medida fiscal, cada subvención, cada infraestructura planificada debe responder a la pregunta de cómo afecta esto a la emergencia climática. Y, como ejemplo, le dejo la primera pregunta, ¿cómo afectan al clima las subvenciones a los combustibles fósiles?
En este contexto, ¿qué hacer? Nos vienen, una vez más, con la idea del pacto de Estado, del pacto de país, y llevan tiempo insistiendo. Nosotros, claro, vemos necesarios compromisos firmes, desde el municipio hasta Europa. Acción ambiciosa, continuada, bien dotada, en cada nivel institucional y también interinstitucionalmente. Ninguna duda, aquí no hay discusión. Sin embargo, la retórica del pacto de Estado ―se lo hemos dicho a menudo― nos deja algo fríos, no ya solo por la muy diferente concepción de país que podamos tener, que también, sino que esa idea del pacto de Estado evoca tiempos, no sé si felices para ustedes, en los que los socialistas y populares ―en especial se ha referido a ellos― establecían el mínimo común, el sueño de no discutir; pactos de Estado para partidos de Estado. Pero, claro, ¿estos pactos de Estado se van a hacer con esta bancada, con este Partido Popular? ¿Usted ha escuchado lo que le han contestado? ¿Usted cree que están para esto? Ellos sí firman pactos, firman pactos con los ultras. Y en los pactos que sí firman, ¿qué dicen sobre la emergencia climática? Tras el incendio de Los Gallardos, leí el pacto de Gobierno andaluz entero. ¿Sabe lo que dice de la emergencia climática? Nada, cero, no existe. Ante lo que no existe, ¿qué medidas va a tomar con ellos?
Usted sabe mejor que yo dónde está el Partido Popular. Ha sufrido cada semana, en cada Pleno de control, hoy, en cada votación, su estrategia de acoso y derribo. Entonces, si realmente pretende atraer al Partido Popular al pacto país denotaría, como poco, una ingenuidad política poco creíble. Pero si es para ofrecer pactos a un interlocutor que sabes que no va a entrar para después reprocharle que no ha entrado, sería simplemente relato o artificio, algo estéril. No lo digo por fastidiar ni dudar de su compromiso, pero esto empezó con el presidente anunciando un pacto de Estado en plena ola de incendios, con medios de extinción de atrezo, y vuelve a esta Cámara, un año después, tras otra ola de incendios. Sinceramente, creemos que hay vías más fértiles. Y por aquí va nuestra propuesta: en sencillo, hacer lo que se pueda con quien se pueda. Y creemos que aún es mucho lo que se puede. Incluso, si quieren, empezamos reconociendo la acción del Gobierno, que no es menor. Todo lo que ha contado usted hoy: los índices, herramientas, planes, estrategias, oficinas, etcétera. También, la base preexistente, el plan de energía y clima, a cuyo cumplimiento, por cierto, sí renuncian con la prolongación de Almaraz. Si quiere, se lo amplío después. Por cierto, alerta: si se ha fijado, es lo único que no le ha reprochado el Partido Popular. En positivo también, la inclusión de medidas positivas para la transición en diferentes reales decretos leyes, con participación del resto de grupos, muchas de las medidas de los Fondos Next Generation, etcétera. Incluso, el real decreto ley ―que se someterá a votación después― sobre medidas de protección laboral vinculadas a los incendios, sobre el que anunciamos ya nuestro voto positivo, una vez más, con la rémora de que son medidas temporales.
Reconocer lo hecho, sí, pero también, y con honestidad, analizar, evaluar, reconocer lo que no marcha bien, se retrasa o no se aborda, que no es poco y que usted no ha relatado. Y aquí queremos ser claros: con respecto a la emergencia climática, es muy interesante tener una vicepresidenta y un ministerio comprometidos, pero sin un compromiso equivalente de Transportes, de Hacienda o de Economía, por citar tres a los que hemos interpelado en este sentido desde este atril, no es posible llegar a velocidad de crucero, ese ir más allá que pedía usted. Y se lo ejemplifico. En el contexto del plan de resiliencia europeo proponen tasar a petroleras y jets privados, crear un fondo de respuesta rápida europea ante eventos extremos. Muy bien, pero, claro, se deja una pregunta obvia: si es importante, ¿por qué no se impulsa a nivel estatal? ¿Hacienda? Porque pedir en Europa lo que no se aplica en casa puede ser una forma de no hacer los deberes. De hecho, lo de cargar impositivamente a los fósiles para financiar un fondo recuerda mucho al Fondo de Sostenibilidad del Sistema Eléctrico que no se puso en marcha. Por cierto, ese es uno de los temas pendientes de la ley del clima, junto con otro, el de la revisión fiscal ecológica, una fiscalidad que no se revisó y que sigue muy por debajo de la media europea.
Sin salir de Europa, se pasa de ser abanderados en el reglamento de la restauración de la naturaleza a presentar un plan, según lo que han anunciado, muy de mínimos y sin publicarlo. Y surgen preguntas: ¿realmente es suficiente? ¿Cuándo lo publicarán? ¿Darán participación pública antes de aprobar la versión definitiva? O podemos hablar también mucho del plan de energía y clima, de sus indicadores en rojo. La penetración del vehículo eléctrico, por ejemplo, aún muy escasa. ¿Qué medidas, dotaciones y regulaciones complementarias hacen falta para que se cumplan objetivos? Por eso, hablo de la involucración de más ministerios. Podemos hablar de la ley de comercio de emisiones que ha citado, varada. O del plan social para el clima, que depende de ella. O, yendo a cosas concretas, cómo conseguir que las personas con menor renta no vivan un infierno en sus casas. Eso también es adaptación, no es difícil activar medidas urgentes. O cómo conseguir que cobre el bono eléctrico todo aquel que tenga ese derecho. Es legislación fácilmente modificable. Son solo algunos ejemplos, y con esto y un montón de medidas necesarias, que seguro ustedes han detectado y compilado mejor que nosotros, se puede y se debe hacer una ofensiva de acción climática con o sin pacto de Estado. Podrán preguntar si hay correlación de fuerzas. Tal vez para todo no, pero tal vez para mucho sí. Y mi pregunta es la siguiente: correlación de fuerzas veremos si la habrá, pero ¿hay Gobierno, no solo ministerio, para eso? Porque si lo hay, tienen que llegar las baterías de medidas que traigan esos miles de millones de euros de inversión que hacen falta para que se haga esto a la escala y a la velocidad necesarias. Legislación, decretos, reales decretos, medidas fiscales, fondos, líneas de ayuda y presupuestos climáticos. Ahí nos encontraremos. Por eso insistimos, vamos a lo concreto, que hay mucho que concretar.
Laburbilduz, eta amaitzeko, Euskal Herria Bilduren ustez, larrialdi klimatikoa gure bizitzen erdigunera iritsi da eta uda hau errealitate honen egiaztapen gordina izan da.
Gaueko loa zapuzturik, egunez babesgune bila ibili gara. Han eta hemen kalteak, hilkortasuna, kalte gordinenak zaurgarrienentzat. Eta serio ekin ezean, okerrera joango da, badakigu. Eta hau instituzio maila guztiek barneratu behar dute eta larrialdi klimatikoa sortzen duen egonezinari erantzun behar zaio. Ekimen multzo handi bat zabaldu. Ekimen multzo honek interes fosilak oztopatu behar ditu, irtenbide berriztagarriei bultzada eman, mugikortasun elektrikoa denon eskura ipini, guztion ongizate termikoa bermatu, etxe, kale, landa‑eremu, basoak egokitu, azpiegitura‑politika berrikusi, fiskalitatea berrikusi, diru publikoa eraldaketa eraginkorretara bideratu, planetaren mugaren baitan, guztiontzat ongizatea bermatzea posible dela erakutsiz. Oztopoak besterik ipintzen dituztenei itxaron gabe, kasu honetan, legealdi honen azken hatsera arte. Ez badugu asmatzen eskuinak, ultraeskuinak, egonezin hau, hau ere, bereganatuko du. Larrialdia ukatu eta trantsizioa zapuztean zentratu badira ere, ondorioen ebidentziekin bere diskurtsoa aldatzen ari da. Hemen ez gara denok kabitzen adieraziz, eta ondo dakigu nor den soberan beraien eskeman. Ausardia eskatzen dugu. Zehaztasunak eskatzen ditugu. Euskal Herria bildu hor egongo da.
Besterik ez, eskerrik asko.
En resumen, y para terminar, Euskal Herria Bildu considera que la emergencia climática ha llegado al centro de nuestras vidas. Este verano ha sido una cruda constatación de esa realidad: sin poder conciliar el sueño durante la noche, durante el día hemos buscado refugio aquí y allá y ha habido muchos daños, mortalidad, y los perjuicios más graves los han sufrido quienes son más vulnerables. Si no se hace algo en serio, esto irá a peor, lo sabemos. Esto lo deben interiorizar todos los niveles institucionales y tienen que responder a la inquietud que genera la emergencia climática, para lo cual habrá que emplear un amplio abanico de iniciativas. Ese conjunto de iniciativas deberá obstaculizar los intereses fósiles, impulsar las soluciones renovables, poner la movilidad eléctrica al alcance de todos, garantizar el bienestar térmico de todos y todas, adecuar los hogares, las calles, las zonas rurales y forestales, revisar la política de infraestructura, la fiscalidad, destinar dinero público a transformaciones efectivas. Tendrán que demostrar que es posible garantizar el bienestar para todos dentro de los límites del planeta, sin esperar a quienes solo ponen obstáculos. En este caso, hasta el último minuto de esta legislatura. Si no acertamos, la derecha y la ultraderecha se apropiarán también de esta inquietud. Aunque hayan negado la emergencia y se hayan centrado en frustrar la transición, su discurso está cambiando a la vista de las evidencias de las consecuencias y señalan que aquí no cabemos todos. Sabemos muy bien quién sobra en su esquema. Urgimos a actuar con valentía. Pedimos concreción. Euskal Herria Bildu estará ahí.
Nada más. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Eskerrik asko, señor Otero. Por el Grupo Vasco (PNV), tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea. La señora Sagastizabal va a intervenir quince minutos porque va a acumular la réplica.
Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea
PNVDiputada.Página 103Vídeo
Gracias. Vicepresidenta, empiezo como hace un año, porque parece que solo nos acordamos de los incendios cuando los montes han ardido o están ardiendo. Entonces hablábamos de prevención, de gestión forestal, de abandono rural, de coordinación, de competencias y de cambio climático, y un año después estamos otra vez aquí, dando otra vuelta a la misma rotonda, cuando lo que tendríamos que hacer es preguntarnos qué es lo que se ha hecho durante estos doce meses para que nuestros montes estén hoy mejor preparados que hace un año. Nos han dicho que ha habido muchas medidas, pero a los hechos me remito: parece que no lo hemos hecho tan bien. Este verano, por primera vez, además, se ha declarado el nivel 3 de emergencia nacional y algunos han conseguido convertir incluso este instrumento en otra batalla política. Si una comunidad autónoma lo solicita, parece que está reconociendo su incapacidad para gestionar, y si no lo solicita, se le acusa de anteponer intereses políticos a la seguridad de la ciudadanía. Pues ni una cosa ni la otra. El nivel 3 no es una moción de censura contra un Gobierno autonómico ni una medalla para el Gobierno central, es un instrumento extraordinario para situaciones extraordinarias, y ahora lo que habrá que hacer es evaluar si ha funcionado, si ha mejorado esa coordinación y, en su caso, qué debemos corregir.
La prevención y la extinción de incendios forestales son competencias autonómicas. El Estado aporta medios extraordinarios y dispone también de instrumentos para actuar cuando la dimensión de la emergencia lo requiere. Por tanto, responsabilidades, todas, pero cada uno las suyas. Y aquí también pedimos coherencia al Partido Popular, porque cuando gobierna en una comunidad autónoma reivindica sus competencias, pero cuando llega un gran incendio construye un relato en el que parece que toda la responsabilidad es del Gobierno, y no se puede ser autonomista para ejercer el poder y centralista para repartir culpas. Si las comunidades autónomas tienen competencias tienen que ejercerlas y responder de su gestión, y el Estado también tendrá que responder de la suya.
Hablar de grandes incendios forestales es hablar necesariamente también de cambio climático, y aquí tenemos otro problema político. VOX niega una realidad científica y al Partido Popular, arrastrado por los pactos con VOX, cada vez le cuesta más pronunciar las palabras cambio climático. Expliquémonos claramente: el cambio climático no prende el fuego, pero sí crea las condiciones para que los incendios sean más probables, más grandes y más destructivos. Más calor, sequías prolongadas, olas de calor más intensas y mayor estrés hídrico generan un territorio más vulnerable y favorecen incendios más intensos y difíciles de controlar. Pero reconocer el cambio climático no puede convertirse tampoco en una explicación suficiente ante cualquier problema de gestión. Nuestra posición es clara: ni negacionismo ni coartadas, cambio climático sí y gestión también. Porque al cambio climático se suma otro problema estructural, el abandono de determinados usos del medio rural, menos población, menos agricultura, menos ganadería extensiva, menos aprovechamiento forestal y más continuidad del combustible, y cuando confluyen todos estos factores podemos encontrarnos con incendios extremos que llegan a superar la capacidad de los dispositivos de extinción. Por supuesto que necesitamos medios aéreos, brigadas, profesionales bien formados, equipados y remunerados, pero no podemos pretender solucionar en cuarenta y ocho horas lo que no se ha gestionado durante años. Tampoco se puede tener personal de extinción profesional y bien preparado con contratos, como hay en muchas comunidades autónomas en verano, como si fuesen socorristas de una piscina. Gestionar un bosque es también tener agricultores y ganaderos y facilitar la gestión a los propietarios. Es ganadería extensiva, tratamientos silvícolas, aprovechamiento de biomasa y madera, recuperación de mosaicos agroforestales, lucha contra el despoblamiento y empleo en zonas rurales.
Frente a esta realidad, se nos propone otra vez un pacto de Estado frente a la emergencia climática. Nosotros no estamos en contra de un pacto de Estado, hemos participado y hemos presentado propuestas, pero tenemos serias dudas sobre su viabilidad e intención política. Primero, porque resulta difícil, o yo diría que imposible, alcanzar un pacto frente a la emergencia climática con un partido como VOX, que cuestiona la propia premisa sobre la que debería construirse, y muy difícil también con quien comparte determinadas medidas pero no quiere sentarse a discutirlas si la iniciativa procede del adversario político, y me refiero al Partido Popular. ¿El problema son las medidas o quién firma el papel? Porque entre las medidas del PP y las del pacto hay muchas que coinciden. Pero, además, vicepresidenta, no se puede construir un pacto ignorando a quienes tienen las competencias para aplicar buena parte de las medidas. Nuestra posición es clara: el fuego no entiende de fronteras, la sequía tampoco, una ola de calor tampoco mira un mapa antes de llegar y por eso hay que cooperar. Pero cooperar no es uniformizar y coordinar no es sustituir. Por eso para nosotros es fundamental que el pacto respete el ámbito competencial, suponga una colaboración entre Administraciones, tenga financiación suficiente y suponga una verdadera gobernanza multinivel.
Sobre el contenido del pacto también queremos concreción. Algunas medidas coinciden con propuestas que nosotros hemos presentado: gestión forestal activa, ganadería extensiva, pagos por servicios ecosistémicos. Pero queremos saber más. ¿Qué se va a hacer? ¿Cuándo? ¿Quién lo va a ejecutar? ¿Con qué financiación? ¿Y cómo vamos a medir esos resultados? Porque, además, mientras hablamos de un gran pacto de Estado hay cosas que no necesitan esperar a ningún pacto. Llevamos años hablando de la fragmentación de la propiedad forestal de montes con multitud de propietarios, de parcelas abandonadas y de enormes dificultades para poner ese territorio en gestión. Y, fíjense, tenemos una iniciativa concreta para abordar precisamente este problema, que es la proposición de ley de montes de socios propuesta por la Asociación de Propietarios Forestales de Soria, una propuesta que puede facilitar la gestión agrupada, recuperar terrenos prácticamente abandonados, favorecer la prevención de incendios, generar actividad y contribuir a fijar población en el medio rural, y está paralizada en este Congreso. Desbloqueen la iniciativa, porque sería difícil explicar que reclamemos un gran pacto de Estado para gestionar mejor nuestros montes mientras mantenemos paralizada una iniciativa que precisamente va a facilitar esa gestión.
Una última cuestión en materia forestal: la ejecución de los fondos. La Inversión 4 del Componente 4 del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia dispone de 401 millones de euros. Según los datos de ejecución de la AIReF, recogidos a finales de julio, se había ejecutado un 26,4 %. Sabemos que una parte importante corresponde ejecutarla a las comunidades autónomas, pero por eso también pedimos claridad. ¿Cuánto ha ejecutado el Estado y cuánto cada comunidad autónoma? ¿Dónde están los retrasos y qué van a hacer para acelerar esa ejecución? Porque presupuestar dinero no gestiona un monte. Lo importante es convertir esos recursos en hectáreas gestionadas, tratamientos silvícolas, pastoreo, gestión agrupada, actividad económica y empleo forestal.
Vicepresidenta, permítame entrar ahora en otra cuestión que también forma parte de esta comparecencia y que creo que ha tenido muy poco protagonismo, la energía. Sorprende, porque la energía es una cuestión estratégica que condiciona la competitividad de nuestra economía y de nuestra industria, pero también el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos, y estamos en un momento en que la volatilidad y la incertidumbre ya no son episodios puntuales. Los mercados reaccionan con brusquedad ante cualquier tensión geopolítica, los precios energéticos se están moviendo rápidamente y la electrificación avanza a un ritmo que exige anticipación. Sin embargo, demasiadas veces, y tengo que decirlo, vemos a su ministerio actuar en modo reacción, responder al problema cuando ya se ha producido en lugar de anticiparlo. Y ese patrón se repite en muchos ámbitos: en precio, en redes, en planificación, en seguridad de suministro, incluso en el mix energético, y aquí me refiero a la política nuclear.
Voy a empezar por el precio. El Estado tiene una ventaja extraordinaria en generación renovable. Hay recursos, capacidad instalada y muchas horas con precios mayoristas muy competitivos. Pero la pregunta es sencilla: ¿está llegando esa ventaja a la factura de las empresas y de las familias? No, porque una cosa es el precio del mercado mayorista y otra muy distinta lo que finalmente se paga. Y para nuestra industria esa diferencia es decisiva, porque industria y energía forman un binomio inseparable: empleo, salarios, inversión, actividad económica y competitividad internacional. Por tanto, no es suficiente con tener precios mayoristas bajos; lo determinante es el precio que finalmente pagan las familias y la industria, porque es ahí donde esta se juega su capacidad de invertir, producir y mantener empleo. Y su ministerio tiene una responsabilidad: conseguir que nuestra ventaja renovable no se pierda entre los costes del sistema, los cargos, los ajustes, y que las infraestructuras avacen al ritmo necesario. Además, después del apagón se ha reforzado la operación del sistema, aumentando también esos costes. Garantizar la seguridad es imprescindible, no lo discutimos, pero también es imprescindible saber cuánto más nos está costando, cuánto tiempo va a durar esta situación y qué impacto va a seguir teniendo sobre consumidores e industria.
Pero es que, además, la operación reforzada es un síntoma de que la seguridad de suministro no está funcionando con normalidad. Algo no encaja. Pedimos a la economía que se electrifique, pedimos a la industria que consuma más electricidad y sustituya combustibles fósiles, pero, al mismo tiempo, Red Eléctrica les ha solicitado seis veces en los últimos dos meses que reduzcan su consumo para equilibrar el sistema. Esta contradicción no es sostenible. El mecanismo es útil, voluntario y retribuido, sí, pero está pensado para lo excepcional. Y cuando lo excepcional se repite, la pregunta es inevitable: ¿se está convertido en la nueva normalidad? Porque si lo excepcional se vuelve habitual es porque al sistema le falta firmeza, flexibilidad e infraestructura, es decir, mecanismos ordinarios de respaldo y equilibrios ordinarios. Y por eso quiero detenerme en la infraestructura, en las redes.
Valoramos el aumento de inversión en redes, tal y como este grupo venía reclamando, pero anunciar más inversión no conecta una fábrica ni una vivienda. Esa inversión tiene que convertirse en capacidad disponible. Nosotros siempre hemos defendido tres cosas bastante sencillas: aprovechar la infraestructura existente, liberar la capacidad que no se utiliza y construir red donde realmente hace falta. Y en las tres tenemos problemas.
En primer lugar, tenemos infraestructura existente que podríamos estar aprovechando. Y resulta difícil de entender que haya lugares donde existe infraestructura y capacidad que podría utilizarse para nuevas conexiones y sigamos sin poder hacerlo. Es algo que este grupo reclamó y acordó con el Gobierno y cuya aplicación ustedes mismos han retrasado. Hay red, hay potencia, hay enchufes y hay empresas preparadas para conectarse. Pero los mecanismos que permitirían utilizar esa capacidad siguen sin aplicarse. Lo acordamos, ustedes lo retrasaron y las empresas siguen esperando. ¿Hasta cuándo? ¿Qué intereses hay detrás de esta decisión, vicepresidenta? Porque este retraso significa inversiones paralizadas, industrias que no pueden conectarse, empleo que no se crea y desarrollo económico, industrial y territorial que no llega.
En segundo lugar, tenemos potencia que ya está concedida, pero no se utiliza; es decir, capacidad reservada para proyectos que no avanzan, mientras empresas que sí están preparadas para electrificarse, producir e invertir siguen sin poder conectarse porque esa capacidad continúa ocupada, está bloqueada por proyectos que no la utilizan o por proyectos especulativos. Por tanto, ¿por qué no se libera lo que no se utiliza, se optimiza lo que ya existe y se construye más donde realmente hace falta? ¿Qué impide hacer esto?
Y a todo esto se suma un tercer problema especialmente grave: los retrasos acumulados en la red de transporte. Actuaciones ya previstas y programadas acumulan retrasos de más de tres años, obras que deberían estar ya en servicio y que son imprescindibles para conectar industria, vivienda y nuevos consumos. Y aquí no pasa nada, no hay ninguna propuesta para recuperar esos retrasos, pese a su impacto directo sobre la economía real. ¿Por qué no se toman medidas en este sentido? Nosotros hemos propuesto una vía enmienda.
Detrás de cada conexión no hay solamente megavatios; hay una empresa que quiere invertir, una industria que quiere electrificarse o viviendas que necesitan construirse. Por eso las redes ya no son solamente política energética: son política industrial, son política de vivienda y son política económica y territorial. Y, junto a los problemas de la red que tenemos, hoy está la planificación que necesitamos mañana. Se anunció hace casi un año, pasó por audiencia pública y sigue sin aprobarse. Una empresa necesita saber cuánta potencia tendrá, dónde y cuándo. No puede tomar decisiones de inversión sobre una expectativa permanente. Y a esta demora se añade ahora otro elemento de incertidumbre: la propia inestabilidad política y posibilidad de un adelanto electoral. Por eso, vicepresidenta, la pregunta es muy concreta: ¿cuándo se va a aprobar definitivamente la planificación 2025‑2030? Y, sobre todo, si hubiera un adelanto electoral antes de su aprobación, ¿qué ocurriría con esta planificación? Porque esto no es un documento técnico más. Estamos hablando de infraestructura que condiciona decisiones de inversión, electrificación industrial, vivienda y desarrollo económico hasta el final de una década. Una red que llega tarde es una inversión que se pierde y una planificación que llega tarde genera una incertidumbre que nuestra economía no necesita. Y aquí está también uno de los problemas de su política energética, porque el liderazgo renovable pierde valor si la planificación y la red no acompañan a la electrificación, la inversión y los nuevos consumos. Porque generar más energía renovable ya no es suficiente: hay que conseguir que esa energía llegue donde se necesite, cuando se necesite y con capacidad suficiente. Y eso exige redes, planificación, almacenamiento, interconexiones y flexibilidad ahora y no dentro de unos años. Los vertidos de energía renovable este verano son una muestra del desajuste entre la capacidad de generación y la capacidad del sistema de integrar esa energía.
Termino con Almaraz. Después de años defendiendo el calendario de cierre nuclear y después de haber rechazado en esta Cámara todas y cada una de las propuestas de prórroga relativas a esa central, el Gobierno ha decidido prolongar su funcionamiento hasta 2030. Lo ha hecho en pleno mes de agosto y por la puerta de atrás. Estamos hablando de una decisión de enorme relevancia para la política energética. Una decisión, creo, que merece más explicaciones de las que usted hoy ha dado. No puede despacharse aprovechando el mes de agosto como si fuera un asunto menor. Nadie discute que un Gobierno pueda rectificar. Si cambia la realidad, rectificar incluso puede y debe ser responsable. Lo que no resulta responsable es cambiar de posición sin explicar qué ha cambiado. Porque, si han cambiado lo suficiente las circunstancias energéticas, económicas o de seguridad de suministro para justificar esa continuidad, entonces la pregunta es inevitable: ¿qué más ha cambiado? ¿Bajo qué régimen económico van a operar en este periodo adicional? Porque lo cierto es que Almaraz ahora mismo es un nuevo activo, con una infraestructura supuestamente amortizada, que cuenta con unos años más de explotación. ¿Y qué pasa ahora con el PNIEC? ¿Siguen siendo validas las hipótesis? Usted ha dicho que sigue siendo la hoja de ruta. Y, por otro lado, ¿ha cambiado la valoración del Gobierno sobre el papel de la energía nuclear durante la transición? Y, sobre todo, después de Almaraz, ¿cuál es su estrategia para el conjunto del parque nuclear? Porque necesitamos saber si el Gobierno ha revisado realmente su política energética a la luz de una realidad distinta o si simplemente está ganando tiempo, central a central, mientras espera, eso sí, que las renovables, las baterías, las interconexiones y las inversiones y mejoras en redes puedan sostener de verdad el sistema.
Si miramos conjuntamente incendios y energía, creo que aparece una conclusión en común: no basta con anunciar objetivos o tener objetivos; hay que gestionar, ejecutar y anticiparse. En los montes necesitamos gestión territorial durante todo el año, respeto competencial y financiación que se convierta en resultados. Porque, cuando termine el verano y los incendios desaparezcan de los informativos, será cuando estaremos verdaderamente decidiendo cómo será el incendio del próximo verano. Y en la energía ocurre algo parecido. Tenemos una ventaja renovable, pero necesitamos que llegue al precio final. Se ha aumentado la inversión en redes, pero se necesita ejecución. Tenemos infraestructura que podríamos aprovechar mejor, pero se han retrasado los mecanismos para hacerlo. Hay capacidad concedida que no se utiliza mientras empresas preparadas para invertir siguen esperando. Hay actuaciones en la red de transporte que acumulan muchos años de retraso. Tenemos una planificación que sigue sin aprobarse en un contexto de incertidumbre política. Y, después de años defendiendo un calendario nuclear, ahora hay una prolongación de una central y tienen que explicar qué significa esa decisión para el conjunto de la política energética. Por tanto, aquí tampoco el problema son los objetivos; el problema es la ejecución, la coherencia y la velocidad. Porque el fuego se combate cuando llega, pero la política contra los incendios se hace cuando no hay incendios. Y la política energética tampoco puede hacerse a golpe de reacción y cuando el problema ya está encima de la mesa. En ambos casos necesitamos lo mismo: menos reacción y más anticipación. Y como no tengo tiempo, otro día hablaremos de los centros de datos.
Gracias.
Presidencia. Muchas gracias, señora Sagastizabal. Por el Grupo Parlamentario Mixto tiene la palabra, en primer lugar, el señor Sánchez Serna.
Javier Sánchez Serna
PodemosDiputado.Página 107Vídeo
Gracias, presidenta. Buenas tardes, señora ministra. España lleva más de 254 000 hectáreas quemadas en lo que va de año, el triple de la media de la última década. Casi el 40 % de todo lo que ha ardiado este verano en la Unión
Europea ha ardido aquí, en España. Y frente a una realidad tan terrible, este verano hemos tenido que escuchar muchas sandeces y patrañas. En plena ola de incendios, que, como ya se ha dicho, afectó especialmente a Madrid, Ávila y Toledo, hemos tenido que escuchar a dirigentes de la extrema derecha, a dirigentes de VOX, decir que esto de los incendios no tiene nada que ver con el cambio climático, sino que tiene que ver con una ideología criminal: el fanatismo climático, como lo llaman ustedes, como lo llama el señor Abascal. Pero, señorías, a este terraplanismo negacionista que ustedes utilizan se puede responder fácilmente con datos de la AEMET. Entre 2001 y 2025, España vivió noventa y una olas de calor; en el cuarto del siglo anterior solo fueron cuarenta y tres, menos de la mitad. En los años setenta eran tres días de media al año estas olas de calor; en la última década son veintidós. Eso no es fanatismo climático, señorías de VOX, eso es coger un termómetro y mirarlo. La extrema derecha, además, dice hablar en nombre de un campo supuestamente asfixiado por las regulaciones ambientales. Sin embargo, el 93 % de los socios de UPA afirma que ellos sí perciben que el clima está cambiando y COAG calcula en 550 millones de euros lo que ya le cuesta al agro español. Los agricultores, a los que el señor Abascal dice defender, saben perfectamente que ustedes, la extrema derecha, les mienten; lo saben porque están en el campo y trabajan, a diferencia de los señoritos de Bambú, que ni campo ni trabajar.
El Partido Popular, por su parte, no quiso ser menos y estrenó su propia teoría de la conspiración. En esta versión, los incendios son el resultado de la Agenda 2030 y de todas esas leyes que nos impiden limpiar montes y recoger piñas. Basta abrir el BOE para desmontar el bulo. El artículo 48 de la Ley 43/2003, de Montes, no prohíbe limpiar; de hecho, obliga a hacerlo. Y también ordena a las comunidades autónomas aprobar planes anuales con desbroces, cortafuegos y puntos de agua. La competencia, por tanto, es autonómica. Ahí está el dato que explica la concentración de la maleza acumulada. Castilla y León recortó el 86 % de su presupuesto de prevención entre 2009 y 2022; en Madrid, los propios bomberos forestales avisaron en abril de que los trabajos preventivos se habían reducido a la mitad. La limpieza de los montes no la impide ninguna directiva europea; es que a las comunidades del Partido Popular no les interesa mantener servicios públicos de prevención y bomberos forestales bien pagados, pero, bueno, entendemos que apuntar al enemigo ecologista siempre sale más barato que recuperar las partidas que ustedes han recortado.
Lo que ya no es tan sencillo de entender, señora ministra, es que ustedes nos estén proponiendo un pacto de Estado contra la emergencia climática con el Partido Popular y con VOX, ¡dos socios que se ven fiables y comprometidos contra el cambio climático! ¿Qué tipo de pacto de Estado? ¿Uno que prorroga la central de Almaraz, que cede ante el lobby nuclear? A estas alturas, señora ministra, usted debería saber que nunca va a alcanzar un pacto con las derechas negacionistas. Además, firmar un papel no va a cambiar el clima de las próximas décadas ni va a revertir el calentamiento global. Lo que funciona ―y usted lo sabe― no es una firma. Lo que funciona ya lo sabemos, ya está identificado, y yo creo que cabe en tres decisiones que ustedes pueden tomar.
En primer lugar, dar la vuelta al gasto. Nuestro país gasta el 78 % de los recursos contra el fuego en apagarlo y solo el 12 % en evitarlo. Es ruinoso hasta en sus propios términos contables, porque cada euro invertido en prevención ahorra 100 euros en extinción y en reconstrucción.
En segundo lugar, más manos. Porque contratar bomberos forestales todo el año no compite con la prevención, es la prevención. Los desbroces, las quemas prescritas y el mantenimiento de cortafuegos se hacen de octubre a mayo, cuando no hay fuego que apagar. La Ley 5/2004 permite contratar a estos bomberos los doce meses desde hace año y medio; sin embargo, por ejemplo, usted sabe que en la Comunidad de Madrid los salarios siguen congelados en 1300 euros desde el año 2010. El Gobierno debería intervenir sobre esta vergüenza, no decir solamente que es competencia de las comunidades.
Y, en tercer lugar, hay que poner más medios. De los dieciocho hidroaviones anfibios que había en el año 2017, se ha pasado a siete operativos este verano. Mientras tanto, un oligopolio privado que controla el negocio de la extinción aérea se lleva 270 millones de euros públicos ―se los ha llevado en dos años― y, entre ellos, estamos contratando ―el Estado― con empresas que estaban involucradas en el llamado cártel del fuego.
Y no nos digan que no hay dinero para esto, porque es mentira. Basta poner dos cifras al lado. En 2026, España destinará más de 34 000 millones de euros a gasto militar, el 2 % del PIB que el señor Sánchez comprometió con la OTAN. Frente a eso, las trece comunidades que publican sus cuentas presupuestaron juntas 1582 millones para incendios, veinte veces menos. Los técnicos forestales piden 1000 millones al año; eso es el 2,9 % del presupuesto militar. Es decir, lo digo más gráficamente: el rearme de un solo año pagaría 73 años de prevención. Cuando se trata de defendernos del supuesto peligro ruso, el Gobierno pone 34 000 millones sin pestañear; cuando se trata de defendernos del cambio climático y del fuego que ya está aquí, entonces nos plantean pactos climáticos a décadas vista. Para la guerra, todo; para el fuego que ya está aquí, como digo, paciencia.
Termino. Yo creo que no necesitamos ni pactos con las derechas negacionistas ni más buenas intenciones; hace falta presupuesto ya para prevenir, para garantizar plantillas estables los doce meses, para estar preparados. Es así de sencillo.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Tiene la palabra el señor Rego Candamil. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).
Néstor Rego Candamil
BNGDiputado.Página 109Vídeo
Grazas, señora presidenta. É claro que deben, señora ministra, claro que deben articularse políticas para enfrontar as alteracións climáticas e as súas consecuencias, sobre todo, sobre isto non hai ningunha discrepancia. E creo, ademais, que conxuntamente temos que denunciar o negacionismo existente porque quen nega a mudanza climática está tamén a negarnos o futuro, polo menos á clase traballadora e aos pobos. Dito isto, reiteramos o que xa temos trasladado hai un ano cando, após os grandes incendios do verán, especialmente na Galiza, propuxeron un pacto do Estado. Entendemos que as políticas para combater as alteracións climáticas e os seus efectos non poden ser as mesmas en realidades diferentes, por iso reclamamos que a administración galega teña todas as competencias, non só medioambiente ou política forestal, senón tamén sobre a regulación do sector eléctrico ou sobre todas as augas interiores, incluídos os cursos fluviais que hoxe dependen do Estado a través das confederacións hidrográficas do Miño Sil ou do Douro. É unha cuestión de sentido común, con independencia de que non gobernemos na Galiza e de que as políticas ambientais do Partido Popular sexan desastrosas, especialmente en relación co Plan Forestal e a eucaliptización do noso país ao servizo de grandes empresas como ENCE. Pero acontece que para alén dos bos propósitos, tamén as políticas realmente impulsadas polo seu goberno son igualmente desastrosas, especialmente en ámbitos como o enerxético, o mineiro. Concordamos, claro, na necesidade da descarbonización, de descarbonizar a economía e descarbonizar a sociedade, mais iso debe ser feito con racionalidade e mudando, sobre todo, mudando o modelo e atendendo ás necesidades de cada país, porque non pode ser que a teórica loita contra a mudanzas climáticas realizada cos criterios que interesan realmente a grandes enerxéticas se converta nun elemento de depredación da Galiza. Chegamos xa á distopía en que en nome dun futuro verde, pois se destrúe o medio ambiente, se destrúen tamén o medio de vida de moitas persoas no sector primario, na agricultura, gandería ou na pesca. Vostede sabe que Galiza xa produce máis enerxía de fontes renovábeis da que consome e que envía para fóra 40 %, e aínda así temos ao redor de 300 proxectos de parques eólicos dos que, dende logo, o noso país non se beneficia, si as grandes empresas. Por iso, máis unha vez reclamamos unha moratoria na enerxía eólica mariña, polo menos mentres non teñan os estudos pertinentes que están encargados e que son absolutamente necesarios, porque Galiza non pode seguir sendo, como os chaman os técnicos, territorio de sacrificio ou colonia especializada na xeración de enerxía eléctrica a calquera custo. Por iso entendemos que deben rectificar estas políticas, como tamén o apoio á minaría cun impacto ambiental moi importante, non só onde se produce esa actividade, senón sobre todo cauce abaixo, canle abaixo. Pois, por exemplo, se se reactiva unha mina que xa ten contaminado a ría de Arousa coma a de Touro, o Pino ou a de San Fiz no caso da ría de Arousa. Lémbrolle que vostedes —a cabo con isto— teñen comprometido un estudo para recuperar a produtividade e a calidade ambiental das rías galegas. O que lle pedimos é que o fagan canto antes, pero ao mesmo tempo que, mentres isto non é compatíbel, con actividades que continúen contaminando as nosas rías.
Gracias, señora presidenta. Está claro, señora ministra. Está claro que deben articularse políticas para afrontar los cambios climáticos y sus consecuencias, y sobre esto no hay discrepancia alguna. También creo que conjuntamente tenemos que denunciar el negacionismo existente, porque quien niega el cambio climático también nos está negando el futuro a la clase trabajadora y a los pueblos, por lo menos. Dicho esto, reiteramos lo que hemos trasladado ya. Hace un año, cuando los grandes incendios de verano, sobre todo en Galicia, se propuso un pacto de Estado. Entendemos que las políticas para combatir el cambio climático y sus efectos no pueden ser las mismas en realidades distintas. Por eso reclamamos que la Administración gallega tenga todas las competencias no solo de medioambiente o política forestal, sino también la regulación del sector eléctrico o las aguas interiores, incluidos los cursos fluviales, que dependen hoy del Estado a través de las confederaciones hidrográficas del Miño‑Sil o del Duero. Y una cuestión de sentido común. Con independencia de que no gobernemos nosotros en Galicia y que las políticas medioambientales del Partido Popular sean desastrosas, especialmente en relación con el plan forestal y de eucaliptos en nuestro país, lo que pasa es que, más allá de los propósitos, las políticas impulsadas por su Gobierno también son desastrosas, especialmente en ámbitos como el energético o el minero. Estamos de acuerdo en la necesidad de la descarbonización de la economía, de la sociedad, pero eso hay que hacerlo con racionalidad y cambiando, sobre todo ―cambiando―, el modelo, atendiendo a las necesidades de cada país. Porque no puede ser que la lucha teórica contra el cambio climático, con esos criterios que interesan a las grandes energéticas, se convierta en un elemento de depredación de Galicia. Llegamos a una distopía en que, en nombre de un futuro verde, se destruye el medioambiente, se destruye el medio de vida de muchas personas en los sectores primarios: agricultura, ganadería o pesca. Sabe usted que Galicia produce más energía de fuentes renovables de la que consume y que envía fuera el 40 %. Aun así, tenemos unos trescientos proyectos de parques eólicos de los que, desde luego, nuestro país no se beneficia, sí las grandes empresas. Por eso le reclamamos, una vez más, una moratoria en la energía eólica marina, por lo menos mientras no estén los estudios pertinentes que están encargados y que son absolutamente necesarios. Porque Galicia no puede seguir siendo, como llaman los técnicos, un territorio de sacrificio o una colonia especializada en energía eléctrica a cualquier coste. Por eso entendemos que tienen que rectificar estas políticas y también el apoyo a la minería, con un impacto medioambiental muy importante, no solo donde se produce la actividad, sino, sobre todo, cauce abajo, río abajo; por ejemplo, si se reactiva una mina que ya contaminó la ría de Arosa, como la de Touro‑O Pino o la de San Finx en el caso de la ría de Arosa. Les recuerdo ―y acabo con esto― que han comprometido un estudio para recuperar la productividad y calidad medioambiental de las rías gallegas. Lo que le pedimos es que lo hagan cuanto antes y que, al mismo tiempo, mientras, esto no sea compatible, claro, con actividades que sigan contaminando nuestras rías.
Presidencia. Gracias.
Néstor Rego Candamil
BNGDiputado.Página 110
Polo tanto, queremos que haxa un modelo de transición diferente que sexa compatíbel coa actividade económica e que sexa compatíbel co desenvolvemento do noso país.
Por lo tanto, queremos que haya un modelo de transición diferente que sea compatible con la actividad económica y con el desarrollo de nuestro país.
Muchas gracias.
Presidencia. Tiene la palabra el señor Catalán Higueras.
Alberto Catalán Higueras
Diputado.Página 111Vídeo
Muchas gracias, señor presidente. Señorías, muy buenas tardes. Señora ministra, primero quiero hacer una aclaración en relación con el Canal de Navarra, porque usted ha hecho una afirmación que tengo que corregir. Hablaba usted de una financiación del 50 % por parte del Gobierno de España y del 50 % por parte del Gobierno de Navarra. No es así: un 50 % corresponde a los usuarios y, del otro 50 %, un 60 % al Gobierno de España y un 40 % al Gobierno de Navarra. Por tanto, como afirmaba, la mayor parte de la financiación es por parte de Navarra. Señorías, desde Unión del Pueblo Navarro lo hemos tenido muy claro. Hablaba la ministra, la vicepresidenta, de energías renovables. Nosotros, desde Navarra, hemos venido dando ejemplo, lo cual no quiere decir que no sea compatible con otro tipo de fuentes energéticas, como puede ser la nuclear. Por otro lado, nosotros siempre hemos defendido la coordinación y el liderazgo del Gobierno de España en aquellas cuestiones fundamentales que nos atañen a todos los españoles. Y, en este caso concreto, también cuando se habla de emergencias nacionales. Siempre —y eso también hay que tenerlo en cuenta, y desde un partido foralista como Unión del Pueblo Navarro lo tenemos que ratificar—, siempre desde el respeto y la lealtad competencial. Por otro lado, a nosotros sí que nos gustaría hablar, en el escaso tiempo que tenemos, de incendios y de inundaciones. Es evidente que, con las lluvias que hemos padecido en el último otoño, invierno y primavera, el riesgo estaba ahí. Y eso bastaba simplemente con darse una vuelta por los campos de España. La estrategia y las medidas debían anticiparse al fuego y no solamente combatirlo. También lo hemos dicho en otras ocasiones: se ha sometido al campo español a un acoso y derribo incomprensibles. Se ha perseguido a la agricultura y a la ganadería españolas. Y, desde nuestro punto de vista, estas son las consecuencias del ecologismo fanático. Reiteramos que es muy fácil legislar desde un despacho, desde una oficina, ya sea en Madrid o en Bruselas, o incluso en las capitales de las comunidades autónomas. Desde nuestro punto de vista, hay que escuchar más al agricultor y al ganadero español, porque ellos no son el problema, sino la solución o parte de la solución. Usted ha afirmado que estamos en emergencia climática. Nosotros, desde Unión del Pueblo Navarro, no negamos el cambio climático; pero tampoco puede servir esa emergencia climática para excusar o para no reconocer los errores que se vienen cometiendo. Y algo fundamental es la prevención: prevenir también con modificaciones legislativas que permitan al medio rural vivir y desarrollarse. Porque, si no, al final, si se ponen en riesgo las explotaciones agrarias y ganaderas, viene el abandono. Y, como consecuencia del abandono, llega todo lo que estamos padeciendo. Fuego y agua, dos elementos que condicionan la vida de nuestras localidades. Verano e invierno, incendio e inundaciones. Es inadmisible la situación en la que se encuentran los cauces de las riberas de nuestros ríos. Y ahí está el trabajo que vienen desarrollando, con las medidas que están proponiendo agricultores, ganaderos y también asociaciones como ASAFRE, la Asociación de Afectados por las Riadas de la Cuenca del Ebro. Y, por lo tanto, en esa línea, señora ministra, nosotros lo que le pedimos es que los escuche más. Que abandone el sectarismo que viene caracterizando a este Gobierno. Que busque el acuerdo, el consenso y, sobre todo, como digo, que escuche al agricultor, al ganadero y al medio rural. Muchas gracias.
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra la señora Micó Micó.
Àgueda Micó Micó
CompromísDiputada.Página 112Vídeo
Gracias, presidente. Gracias, vicepresidenta. El 9 de septiembre todavía no ha terminado la temporada de calor extremo e incendios y empieza la temporada de danas y de inundaciones. El calor extremo ha matado a 5232 personas este verano. Prácticamente todas estas muertes han sido de personas mayores de 65 años. El cambio climático va a por nuestras madres y a por nuestros abuelos. Y la ONU ya ha dicho que lo que ha ocurrido este verano, con el calor abrasador, los incendios salvajes y las inundaciones mortales, es una advertencia de lo que nos espera. Cuando la temperatura supere el límite de seguridad de 1,5 grados, si nos pilla sin políticas de protección a los más vulnerables, habrá directamente más personas mayores muertas, más seres queridos de los que no nos vamos a poder ni despedir. Y, después del confinamiento climático de este verano, en lo urgente, lo que necesitamos es que todo el mundo pueda permitirse la instalación de aire acondicionado en su casa y que pueda pagar también la factura de la luz. Todavía no ha terminado la temporada de incendios y en el Estado se han quemado unas 300 000 hectáreas, que, para que se entienda, es más o menos la mitad de la provincia de Castelló o de Alacant o equivale a veintidós ciudades como la de Valencia. Y de eso estamos hablando. Por eso, a mí me revienta la cabeza cada vez que venimos aquí a hablar del aumento del gasto militar o a centrarnos en las armas. Lo que tenemos que hacer es reforzar la UME. De hecho, tendríamos que crear UME en los diferentes territorios, para que conozcan a la perfección el espacio en el que van a actuar y prepararlos para nuevos incendios. Y todo esto se debería financiar en los presupuestos generales del Estado. Les decía que todavía no ha terminado la temporada de calor extremo e incendios y ya empieza la temporada de danas e inundaciones. La dana se llevó a 232 valencianas y valencianos sin previo aviso, sin poder despedirse. Y no podemos evitar las danas, pero sí que podemos tener mejores sistemas de detección y evitar que la gente viva en zonas inundables. Hay que parar la construcción en las zonas inundables. Y todas estas medidas que he propuesto hasta ahora son parches. Lo sé, sé que son parches. No vienen a solucionar el problema del cambio climático, sino a adaptarnos a él. Pero es que, claro, este Gobierno no está haciendo ni estos parches que estamos proponiendo. Y si queremos frenar las temperaturas extremas, hay que reducir nuestro impacto en el planeta. Y para hacerlo, tenemos que ser muchísimo más duros con algunas industrias y enfrentarnos a los multimillonarios que controlan el mundo, para que, en su infinito poder, no lo destruyan. Y no estoy solo hablando de los viajes espaciales de Elon Musk. Me refiero a todas esas veces que una gran empresa les pide a ustedes la ampliación de un puerto o de un aeropuerto para que haya más vuelos o para que haya más barcos. Y, ministra, supongo que estarán contentos en el Partido Socialista ahora que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana también les anima a que sigan reventando las playas del sur de Valencia y la Albufera, con una ampliación del puerto hecha a medida de la naviera MSC. Y el Tribunal Superior de Justicia ha dicho que, con solo una declaración de impacto ambiental caducada en el año 2007, pueden seguir echando cemento al mar y pueden llenar Valencia de camiones. Hoy es 9 de septiembre. Todavía no ha terminado la temporada de calor extremo y de incendios y ya empieza la temporada de danas e inundaciones. Y ustedes no han hecho nada. (Aplausos).
Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Ramírez Moreno.
María de las Nieves Ramírez Moreno
PSOEDiputada.Página 112Vídeo
Gracias, presidente. Señor Sánchez, no ponga usted tanto ímpetu en decir lo que dice la vicepresidenta en una entrevista y esté usted a la altura. Demuéstrelo, porque su inacción y sus pactos con VOX demuestran que ustedes son negacionistas de facto. (Aplausos).
Gracias, vicepresidenta, por esta comparecencia tan amplia en la que ha puesto usted el foco, por lo importante, en los mayores desafíos que atraviesa nuestro país. Y, sobre todo, haciéndolo con esa mano tendida, porque tiene gracia que quienes vienen a reclamar hoy aquí diálogo sean los mismos que no son capaces ni de sentarse a buscar soluciones. Y también gracias por aclararnos quién tiene las competencias en prevención y extinción de incendios forestales, porque al escuchar a algunos hoy aquí, parece que se les olvida que todas estas cuestiones dependen íntegramente del ministerio.
La Ley de Montes es muy clara: son las comunidades autónomas las que elaboran y aprueban los planes para la prevención, las responsables de la vigilancia y de la extinción, de la realización de sus dispositivos y las que determinan los medios necesarios y dirigen la extinción. El Estado colabora, coordina y pone los medios extraordinarios cuando son necesarios, y eso por desgracia ―como hemos podido comprobar este año― ocurre demasiadas veces. Quería aclararlo porque parece que ustedes vienen aquí hoy a confundir. No, señorías, creo que es importante que pongamos el foco en lo que interesa, porque no venimos a hablar de una hipótesis ni tampoco de algo que quizá ocurra dentro de cincuenta años; estamos hablando de algo que está ocurriendo aquí y ahora en nuestro país. Estamos hablando de pueblos arrasados por el fuego, de familias evacuadas, de agricultores y de ganaderos que lo pierden todo, de trabajadores forestales que se juegan la vida y de personas que mueren silenciosamente por las altas temperaturas. Estamos hablando de sequías, de inundaciones, de incendios cada vez más virulentos y de olas de calor cada vez más largas. Ante esta realidad solo hay dos posibilidades: actuar o negar; preparar el país o mirar hacia otro lado; escuchar a la ciencia o convertir esta cuestión en una batalla ideológica. Este Gobierno ha elegido actuar. De ahí ese desempeño de este Gobierno y de los grupos parlamentarios por el pacto de Estado frente a la emergencia climática. Un pacto de Estado, un acuerdo amplio que no es un capricho, sino que es una necesidad imperiosa, porque lo que tenemos delante supera a un gobierno, supera incluso una legislatura y supera las siglas de cualquier partido. Hay que sacar la emergencia climática de la pelea partidista (aplausos) por una sencilla razón, porque el fuego no pregunta a quién vota el propietario de la casa que quema, una dana no pregunta de qué partido es el alcalde al que se le inunda un municipio, y una ola de calor no distingue entre votantes del Partido Socialista, del PP, de VOX o de cualquier partido. Por eso es más necesario que nunca ese acuerdo de país, un acuerdo, no una fotografía ni un titular; un pacto para actuar como está actuando el Gobierno en estos momentos para tener medios humanos 365 días al año, para profesionalizar y dignificar el trabajo de los bomberos forestales, para gestionar nuestros montes durante el invierno, para proteger nuestros recursos hídricos, para preparar nuestros municipios ante inundaciones y para mejorar la coordinación entre Administraciones.
Señorías, tenemos que anticiparnos porque ―ya lo sabemos― los grandes incendios no se apagan cuando aparecen las llamas, sino que se apagan durante el otoño y el invierno. Eso es política de Estado, eso es prevención y eso es gobernar.
Es una verdadera pena ver cómo el Partido Popular ya no está en los temas de Estado, hace tiempo que dejó de estarlo. Tenemos una derecha que cada vez se parece más a la extrema derecha y una extrema derecha empeñada en que nuestro país retroceda en el tiempo. El Partido Popular y VOX han convertido la emergencia climática en una trinchera ideológica y a mí, desde aquí, me gustaría lanzarles unas preguntas muy sencillas. ¿Con qué parte del pacto que se propone no están ustedes de acuerdo? ¿Están en contra de proteger nuestros bosques?, ¿de producir energía renovable en España?, ¿de proteger a nuestros mayores durante las olas de calor? ¿Están ustedes en contra de tener más bomberos forestales, mejor preparados y trabajando durante todo el año?, ¿de gestionar los montes antes de que llegue el verano? No sé, tendrán que decirlo ustedes. Díganlo sin miedo, porque decir no al cambio climático, no al pacto verde, no a la Agenda 2030 puede estar muy bien como chascarrillo en sus mítines y para vídeos de TikTok, pero vengan aquí y expliquen la realidad a la ciudadanía.
Gobernar, señorías del Grupo Popular, consiste en elegir. Cuando uno recorta en prevención está eligiendo tener menos capacidad cuando llega una emergencia; cuando uno desprecia la ciencia está eligiendo llegar tarde, y cuando uno niega el cambio climático, el cambio climático no desaparece. Desgraciadamente lo único que desaparece es el tiempo que teníamos para prepararnos. Tenemos ejemplos muy dolorosos, como el de Los Gallardos, en Almería, donde quince personas fallecieron y alrededor de 5200 hectáreas fueron arrasadas. Quince vidas, según pudimos comprobar ayer con la última víctima ―desde aquí, todo nuestro cariño para su familia—, en uno de los incendios más trágicos que ha arrasado nuestra tierra. Y detrás de cada persona hay una historia, una familia rota. Una tragedia de esta magnitud merece respeto, pero también merece explicaciones. Yo les pregunto a sus señorías del Grupo Popular ¿qué temen Moreno Bonilla y la Junta de Andalucía para no querer dar explicaciones? ¿Qué temen y por qué se oponen a la creación de una comisión de investigación? Es de justicia que esto se haga. Las explicaciones que la Junta no ha dado son muy necesarias porque, a todas luces, hay sospechas de que el operativo inicial y la coordinación no funcionaron correctamente. Durante aquella emergencia no se activó el sistema de ES‑Alert para avisar masivamente a la población y mucha gente, por desgracia, falleció cuando intentaba huir de las llamas en auténticas ratoneras. También los sindicatos venían denunciando ya las carencias de la Junta de Andalucía y reclamaban más recursos, más medios materiales, una plantilla estable durante todo el año, mejores condiciones laborales y más inversión en prevención. Además, Andalucía llegó a la campaña con menos personal. El Gobierno de Moreno Bonilla redujo un 14 % los agentes de extinción de incendios al inicio de la campaña, con el riesgo que había. Y aquí aparece una contradicción que los ciudadanos entienden perfectamente: para los trabajadores que protegen los montes faltan efectivos, para los medios humanos y materiales que salvan vidas faltan efectivos, pero, oye, para lo que nunca faltan efectivos es para seguir subiendo los altos cargos de la Junta de Andalucía, como hemos conocido. (Aplausos). El actual Gobierno ha alcanzado un récord histórico en altos cargos. Ahí no se escatima para sus amiguitos y, sobre todo, para agasajar a sus socios ultra. Ese es Moreno Bonilla, el que iba de moderado hasta que se le cayó la careta: 12 millones de euros más, supera el coste de los altos cargos de 2019, y todo ello, al final, auspiciado por sus socios de VOX, los que no querían sillones ni querían cargos, pero que van ahora con la chequera por delante y con la motosierra en la mano. Para ellos, puestos y para los demás, recortes. Estos son los que venían a acabar con los chiringuitos y han acabado aumentando un cien por cien el gasto en las viviendas que ocupan sus altos cargos. (Rumores). Así es, ustedes son los que han hecho que Moreno Bonilla claudique a todos sus deseos y, además, quieren hacer negocios incluso con la prevención de incendios. Mientras aquí discutimos sobre la prevención, sobre las emergencias y sobre los servicios públicos, nos encontramos la sorpresa de que la primera medida de la Junta de Andalucía al inicio del curso político y del curso escolar ha sido presumir de su primera estrategia andaluza en tauromaquia para promoverla en nuestra comunidad autónoma. Estas son las prioridades del Gobierno de Moreno Bonilla.
Pero cuando llegan los problemas, todos miran al Gobierno de España, miran a la UME, miran a los medios estatales, a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y miran al ministerio. Y este Gobierno, como siempre, responde. Cuando está ardiendo o hay una emergencia en un pueblo no se pregunta quién gobierna en esa comunidad autónoma, sino que se ayuda, se movilizan los medios y se protege a la gente. Señorías, eso significa tener sentido de Estado. También quiero hacer hincapié en una frase que dijo el presidente del Gobierno y es que la UME no está para cubrir las carencias presupuestarias de Administraciones que no invierten en prevención, está para responder ante las grandes emergencias, no para justificar que otras Administraciones reduzcan permanentemente sus propias capacidades. Señorías, las competencias hay que ejercerlas con prevención y con profesionales, porque hay que recordar aquí que mientras ardía Castilla y León, 127 000 euros del presupuesto se quedaron en un cajón. (Aplausos). Miren Madrid, donde 450 bomberos forestales han estado en huelga exigiendo mejoras. Ese es el modelo de la señora Ayuso, la de la libertad, la del «pescao» y la de los áticos. Mucho ruido, mucha confrontación con el Gobierno de Pedro Sánchez…
Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.
María de las Nieves Ramírez Moreno
PSOEDiputada.Página 115
…, pero cuando llega la hora de la verdad, al final siempre miran hacia el Gobierno central. Y, una vez más, hay que decir que el Gobierno de España ha estado a la altura.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra la señora vicepresidenta tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Presidencia. Buenas tardes, presidente. Buenas tardes, señorías. Los he escuchado atentamente a todos ustedes, señorías, y creo que podemos negociar propuestas, que podemos negociar medidas, pero lo que no podemos negociar es la realidad, desde luego que no. Hace once años ―lo recuerdo muy bien― en el Acuerdo de París fijamos el objetivo de 1,5 grados, y ahora vemos nuevamente que la realidad nos dice que estamos muy muy lejos de ese cumplimiento. Ese compromiso era ineludible hace once años y yo diría que ahora es inaplazable. La ciencia nos advirtió de lo que ocurría y ahora la realidad nos muestra su cara más dura una y otra vez, y ante esto, señorías, yo sigo insistiendo. Tenemos encima de la mesa una propuesta que es integral, que tiene una visión de conjunto ante una realidad que es una emergencia climática. Señorías, necesitamos respuestas de altura ―lo he dicho y lo repito―, necesitamos un acuerdo y necesitamos que todos esos elementos puedan ser considerados a todos los niveles del Estado. Muchas de las intervenciones hablaban de la importancia de aplicar medidas a nivel del Gobierno central y evidentemente de las comunidades autónomas y de las entidades locales. Todos, absolutamente todos están llamados a actuar ante la emergencia climática porque cualquier respuesta parcial o sectorial también nos pone a merced del resto de los riesgos y de las dimensiones de la emergencia climática. Por eso, creo que es importante poner en valor que hablamos de un pacto que ha crecido del conocimiento de la sociedad civil española, donde han participado profesionales en materia de gestión forestal, gestión hídrica, profesionales de emergencias y el mundo académico y científico. Y el sector primario, al que tanto aluden, por supuesto también es parte de este pacto de Estado: las grandes asociaciones agrarias forman parte de este pacto de Estado; las cofradías de pescadores también, y el sector industrial y el 70 % del IBEX 35 español. Creo que no podemos despreciar ese esfuerzo colectivo que se ha puesto encima de la mesa. Me gustaría también aludir a unas palabras, porque no es la primera vez que escucho llamar a este pacto cortina de humo. Creo que es no ver la realidad y crear una realidad paralela. Allá ustedes. Cortina de humo es no querer hablar de emergencia climática para no molestar a los partidos negacionistas, a sus socios negacionistas; cortina de humo es dar alas a la desinformación, intentando buscar un beneficio, un rédito político. Y eso es a costa del bienestar y de la protección de todos los españoles, de la seguridad de las personas. Cortina de humo es no poner la ciencia en el centro de las decisiones en materia de prevención, por supuesto, y en materia de adaptación. Señorías, ante la emergencia climática, nos guste o no nos guste, tenemos que dar respuesta a todos los niveles a olas de calor, inundaciones, sequías, lluvias torrenciales e incendios ―lo mencionaban― de sexta generación. Es una respuesta que impacta en la salud, la economía, la seguridad, en el mundo rural, en nuestras ciudades, en nuestra forma de vida ―la que tenemos ahora y la que queremos tener en el futuro― e impacta especialmente sobre los más vulnerables. Tenemos un gran desafío y ante grandes desafíos tenemos que dar respuestas, insisto, a la altura, y esta es una respuesta a la altura. Algunos de ustedes ni siquiera quisieron sentarse hace un año ni tampoco durante todo este año en el que han transcurrido muchas cosas. Es cierto que hace un año hablábamos de incendios, y este año hemos vuelto a hablar de incendios, pero además a principios de año hablábamos de lluvias torrenciales y ahora ya comienzan las danas. Y hemos hablado también de olas de calor que han causado más de 5000 muertes. Sinceramente, no les entiendo. Insisto, dejen de apoyar el negacionismo y dejen de alimentar los bulos. Yo voy a seguir tendiendo la mano para seguir avanzando en este pacto de Estado. Señor Sánchez Pérez, usted decía que no son negacionistas. Si no son negacionistas, ¿por qué pactan con negacionistas? ¿Por qué evitan hablar de cambio climático? (Aplausos). ¿Por qué repiten discursos negacionistas, como que el cambio climático ha existido siempre, como que para qué voy a actuar sobre el 0,6 % de las emisiones mundiales, porque es muy poquito y no hace falta? Eso es discurso negacionista, se lo aseguro, que llevo trabajando en cambio climático más de veinticuatro años de mi vida. Eso es negacionista, totalmente. Usted ha hablado también de vacaciones. Este mes de junio, de julio y agosto en el ministerio y en el Gobierno de España hemos estado apoyando en la extinción de diversos incendios. Murcia, Castellón, Almería, Zaragoza, Huelva, Guadalajara, León y Madrid, esa ha sido mi ruta del verano. Y le aseguro que es dramático porque cada vez que voy a un incendio no se cuentan solo los miles de hectáreas afectadas, sino que es dramático ver el impacto de esos incendios en el territorio, en las personas, en los ecosistemas, en nuestra naturaleza. Le voy a citar un texto que es suyo, señor Sánchez: Reemplazamos políticas climáticas que destruyen empleo, encarecen la energía y expulsan a la industria. Eso es parte de su pacto, de su acuerdo. Por tanto, insisto, esto es negacionista y no lo he escrito yo, señor Sánchez. También hablaba usted de incendios. Me decía: pero ¿cómo puede ser que usted vuelva a hablar de incendios un año más tarde con esta situación? Y yo le repito algo que ha dicho la señora Ramírez y muchas de las personas que han venido aquí a hablar, a preguntar o a dar su visión sobre este tema tan importante como es la emergencia climática: ¿es que usted no conoce las competencias en materia de incendios? ¿Cómo puede usted echar en cara a este Gobierno que no actúa en los incendios? ¿No sabe quién tiene competencias en materia de incendios? (Aplausos). ¿Competencias en planificar, en prevenir, en gestión forestal, en supervisar y en implementar? El Gobierno apoya y ha apoyado ―como le he dicho― más que nunca, y siempre va a apoyar. Va a dimensionar y a aumentar el presupuesto, como siempre ha hecho. Por favor, solo por respeto a todas esas personas que llevan trabajando en esos incendios durante toda esta temporada, hágaselo mirar. Hablaba usted de la energía, y quiero decirle que también hay otro informe al que no he aludido al principio en mi intervención, que es un informe de la OCDE donde dice algo que seguramente le sorprenda: recomienda que las industrias, especialmente las electrointensivas, vengan a España a producir y a consumir precisamente por nuestro modelo energético. Le recuerdo también que cuando hablamos de pacto de Estado y de emergencia climática hablamos de defender precisamente a los que son más vulnerables, a los que están más expuestos y a los que son la primera línea de la respuesta. Esta es una respuesta para el sector agrario, para el sector primario, para la pesca. Por tanto, no hagan gala de que este Gobierno está en contra de esos sectores porque más bien es todo lo contrario. Si queremos tener agricultura y pesca dentro de diez, quince, veinte, treinta o cuarenta años, desde luego, tenemos que actuar frente a la emergencia climática. También usted hablaba de incendios y voy a referirme con cierto detalle a este aspecto: 265 000 hectáreas localizadas especialmente en Castilla y León, el 22 %; en Andalucía, el 21,7 %; en Castilla‑La Mancha, el 15 %; en Aragón, el 12 %, y en la Comunidad de Madrid, el 8,6 %. Esas comunidades autónomas suman el 80 % de la superficie afectada, reflejo del impacto en grandes incendios que yo sí que recuerdo y recordaré siempre: Burgohondo, Niebla, Los Gallardos, La Mierla, Las Peñas de Riglos, Orés o San Martín de Valdeiglesias. En este caso, existe correlación entre la superficie quemada y las horas voladas, por el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en los incendios. En 2026, las comunidades autónomas en las que más ha participado el Ministerio son: Aragón, 2272 horas; Castilla y León, 2179 horas; Castilla‑La Mancha, 907 horas; Andalucía, 852 horas; y Comunidad Valenciana, 760 horas. Creo que hay que hacer siempre un análisis más amplio antes de criticar y pensar que ‘los incendios no son cosa mía’. Es importante ver cuál es el refuerzo y cómo dimensionan las capacidades las comunidades autónomas atendiendo a la realidad de su territorio: cuánta masa forestal tienen, cuántos equipos han de tener, cómo hacen sus planes de gestión forestal, cómo los implementan, qué presupuestos tienen y cómo refuerzan sus medios aéreos. Los datos de la última década nos muestran que de forma sistemática muchas comunidades requieren un mayor uso de estos medios. He dicho el número de las horas voladas, no se lo voy a repetir, porque no es algo nuevo, ya se señaló el año pasado. Creo que es importante destacar que las comunidades autónomas tienen que adecuarse a la realidad de estos incendios de cuarta, quinta y sexta generación. El cambio climático agrava los incendios, sí, y hay que redoblar esfuerzos, hay que trabajar en ello, con más medios humanos, más medios técnicos, más medios aéreos y terrestres, mejores condiciones operativas 365 días al año y mejores condiciones para dignificar esa profesión tan importante de bomberos forestales y agentes forestales y medioambientales. Insisto, les recuerdo que el ministerio cuenta con un operativo aéreo de refuerzo en las tareas de extinción mucho más amplio que el relativo a esa pregunta que hacen constantemente sobre los FOCA, Canadair o anfibios de gran capacidad. Contamos con 56 medios, 31 helicópteros y 25 aviones. Como decía, en el año 2026 se han reforzado intensamente y han actuado mucho más que en otros años. Hablaba de 9500 horas, dos veces más que la media de la última década. Creo que es importante volver a destacarlo. En cuanto a los FOCA ―como ocurre con cualquier medio que se utiliza― cuando vuelan intensamente también tienen mayor necesidad de revisiones y aumenta la posibilidad de que sufran averías ante cualquier factor imprevisible. Insisto, esto es algo que ocurre con los FOCA y con cualquier aeronave, así como con los dispositivos de las comunidades autónomas. Ante esta situación, ¿por qué creo que es tan importante un pacto de Estado? Lo que ha hecho este Gobierno es solicitar nuevos aviones anfibios, en este caso siete nuevas aeronaves, que llegarán entre el año 2028 y el año 2031. Independientemente de quién esté gobernando, es importante que apueste por seguir reforzando los medios de los que dispone la Administración General del Estado. Para eso es muy importante tener un pacto, para que no dependan del signo político ni del color, para que tengan una apuesta clara. ¿Y por qué lo digo? Lo digo porque es una buena noticia que sigamos teniendo aviones FOCA en España, pero de todos los FOCA que están disponibles actualmente solo uno fue comprado por el Gobierno del Partido Popular. Diez aviones FOCA fueron adquiridos por el Gobierno de Felipe González, tres por el de Zapatero, siete por este Gobierno y uno por el Gobierno de Mariano Rajoy. Uno. (Aplausos). Otro dato importante es que hemos sido y seguiremos siendo transparentes en todo momento respecto a los medios y su disponibilidad, dónde han actuado y cuándo han actuado. Como he dicho, si tienen interés, pueden mirar en la página del ministerio pues cada tres horas actualizamos los medios disponibles y cómo están en cada incendio. Me encantaría ver la misma transparencia en todas las Administraciones y creo que eso sería de recibo. También me gustaría hablar de las actuaciones posincendios, porque, como decía, es verdad que el Gobierno no tiene competencias en materia de planificación, de extinción o de prevención, pero damos apoyo tras los incendios, ayudamos en la restauración de la masa forestal y colaboramos en la contención de las cenizas para evitar que contaminen los acuíferos y el agua de boca. Insisto, creo que son medidas y actuaciones importantísimas que me gustaría que ustedes también pudieran poner en valor. Señor Chamorro, hablar hoy de cambio climático no es hablar de una amenaza lejana, sino de algo que está ocurriendo aquí y ahora. No es una discusión académica ni una cuestión de gusto político, sino que es hablar de algo que se ve, se mide, se experimenta y se sufre. Sin embargo, todavía hay quienes nos dicen que no pasa nada y que actuar frente al cambio climático es ir contra el sector primario y contra la ciudadanía. Es lo contrario, es protegerlos, es contar con ellos, con los que estamos aquí y los que van a venir, insisto. Decir que ‘el clima siempre ha cambiado’ es una frase horrible, horrible, porque quita fuerza e importancia a la gravedad del asunto. Decir que ‘actuar no sirve para nada’ sigue siendo horrible, y que ‘somos demasiado pequeños’, también. Si todo el mundo pensara lo mismo, no haríamos absolutamente nada. Sin duda, no es solo una posición negacionista o retardista, sino que es estratégica. Es una forma de cerrar los ojos y no ver el problema, aunque en unos minutos nos damos cuenta de que la realidad no es esa, por los incendios, por las olas de calor, por las inundaciones o por las borrascas. Insisto, el cambio climático no entiende de ideologías. En toda su intervención, en toda ella, me cuesta reconocer propuestas que sean de gobierno, que mejoren la situación de los ciudadanos o el futuro económico de las familias y de las empresas españolas. Considero que el suyo es un relato que tropieza una y otra vez con una realidad tozuda, con la evidencia y con lo que todos los ciudadanos españoles están viendo. Por desgracia, más de lo que nos gustaría. Encadenamos noches sin poder descansar por el calor extremo. Están los que ven amenazadas sus cosechas y la viabilidad de sus negocios, los que abandonan sus casas, los que ven las lluvias torrenciales y los que pierden a sus familiares, cada vez con más frecuencia y con más virulencia. Por lo tanto, creo que ningún relato político ―ninguno― va a tapar la dura y cruda realidad. Y lo más preocupante de ese negacionismo es que deja tantas cosas sin hacer... Impide prepararnos, anticiparnos y prevenir para que los ciudadanos estén menos expuestos a los impactos del cambio climático. El retraso permanente de esta política no ayuda a nadie. Y su discurso también tiene una consecuencia que creo que es muy grave: merma oportunidades estratégicas como país, y no solo por motivos de seguridad, sino para vivir mejor todos y cada uno de los españoles. Usted habla de energía nuclear y creo que es importante hablar con rigor al respecto. En España, donde han querido invertir siempre las empresas ha sido en lo que somos ricos: en sol y en viento, en cómo almacenar ese sol y ese viento, y también en cómo desplegar esas redes para conseguir ―como también han hecho alusión muchas de sus señorías― que esa energía que se produce llegue a los consumidores de la manera más eficiente. Esa es la lógica de este país y es la que nosotros vamos a seguir impulsando a lo largo del tiempo. Cuando hablan de energía nuclear para el futuro, les quiero recordar que la construcción de un reactor nuclear en Francia de 1,6 gigas empezó en el año 2007 y tardó diecisiete años en conectarse a la red. Tenían un presupuesto inicial de 3300 millones y, finalmente, costó 23 000 millones; siete veces más. Insisto porque creo que eso es importante. Por eso, el presente y el futuro de este país son en realidad algo importante que también le puedo decir al señor Sánchez: lo importante es tener una política, lo digo porque en el 2018 llegamos y no había ni un papel, no había política energética alguna, al albur de lo que quisieran, quizás, grandes empresas. Ahora sí hay política; una política clara y definida, pero también pragmática, porque les quiero reconocer que vivimos un contexto distinto, muy distinto. En cinco años las cosas han cambiado. Hemos legislado, hemos reformulado, hemos cambiado regulación y hemos tenido una participación activa con todos y cada uno de los ciudadanos españoles; universal, me gusta llamarla así. Pero es cierto que la realidad ha cambiado y que este Gobierno es pragmático, no es ideológico, y que, ante una situación de extremada volatilidad, se toman decisiones, y en este caso ustedes vuelven a hablar de Almaraz, sí: decisión acotada, limitada en el tiempo ―como decimos, hasta el año 2030― y, por supuesto, teniendo en cuenta un contexto extraordinariamente turbulento como el que estamos viviendo. Si usted habla de defender a familias, a trabajadores, yo creo que hay que defender también a las industrias, y si hay algo que hace competitivas a las industrias es tener un precio de la electricidad más barato, pero no solo más barato, sino autónomo, autóctono y no dependiente de los contextos de guerra, de geopolítica y de cadenas de suministro, y eso también ha sido la gran política que hemos defendido desde el año 2018. Por eso, nuestra propuesta sí es modernizar nuestro tejido productivo; nuestra propuesta sí es convertir nuestras fortalezas energéticas ―nuestro sol y nuestro viento― en oportunidades; nuestra fortaleza es sí hacer caso y escuchar a la ciencia, sí planificar, sí apostar por el diálogo y sí reconocer las dificultades y actuar, insisto, de forma pragmática. Por eso hablaba de un pacto de Estado; acordar más allá de cuatro años, más allá de diez, más allá de lo que debemos considerar y estar mejor preparados. Hoy también me gustaría responder a todas sus señorías del Grupo SUMAR diciendo que, desde luego, sí seguimos en la misma línea, por supuesto que sí. Por supuesto que nuestra apuesta es la transición ecológica, la defensa de nuestro patrimonio natural, seguir protegiendo especialmente a los más vulnerables y seguir activando actuaciones, políticas y presupuestos, como hemos demostrado todo este tiempo. No son anuncios vacíos; son respuestas con resultado. Nuestra economía es completamente distinta a la que había antes y no solo ha crecido extraordinariamente, sino que ha crecido bien, porque creo que hay que hablar de un buen crecimiento. Crecer no vale, hay que crecer bien: de forma inclusiva, por supuesto; de forma justa, por supuesto, y de forma sostenible. Ese es el crecimiento por el que apuesta este Gobierno y, por ello, quiero insistir en esa pregunta de confianza que hacían ustedes; máxima confianza en que esa es nuestra apuesta. Gracias también por poner de manifiesto la necesidad de actuar ―evidentemente de forma conjunta― ante el mayor reto de nuestro tiempo, que es el que tenemos ahora por delante. Creo que no me voy a resignar. Llevo mucho tiempo insistiendo en este pacto de Estado, pero sobre todo creo que ahora es un pacto de Estado que, como decía, no pertenece al Gobierno, sino que pertenece a muchos otros y, por lo tanto, tiene todavía más sentido apostar por él. Hoy también hablaba, señora Boada, de algo muy importante: herramientas que tienen que llegar aquí, que tienen que culminar, como el comercio de derechos de emisión. Por supuesto que sí. El sistema ETS2, el ampliado, es fundamental, y depende de esta Cámara. Desde luego, es seguridad jurídica, pero también es una medida clara para reducir las emisiones y también apostar por la competitividad. Por lo tanto, sí, puede contar con nosotros para que culmine algo que es fundamental. El Fondo Social por el Clima tiene mucho que ver con el comercio de emisiones. Hay que culminar el comercio de derechos de emisión para contar con esos 9000 millones. Señorías, ¿están dispuestos a perder 9000 millones de la Unión Europea precisamente para proteger a los más vulnerables, para mejorar los sistemas de accesibilidad y transporte y para mejorar también sus viviendas? ¿Están dispuestos? (Rumores). Espero que no. Queremos seguir avanzando y vamos a seguir actuando. El señor Vidal hablaba también sobre la restauración de la naturaleza. Hace algo menos de diez días que el ministerio envió en tiempo el proyecto a la Comisión, y digo proyecto porque queda camino por andar. Saben que la restauración de la naturaleza es una de las piezas esenciales que tenemos que seguir impulsando y en la que hemos tenido procesos de participación amplísimos. Decía que falta participación e, insisto, ha habido muchísima participación. Es verdad que las propuestas concretas respecto a las hectáreas que forman parte de este primer proyecto de plan de restauración han venido sobre todo de las comunidades autónomas, pero faltan propuestas por llegar; esto no ha terminado. Tenga por seguro que vamos a ser ambiciosos al máximo como lo hemos sido siempre. Hemos sido uno de los mayores defensores en la Unión Europea del plan de restauración de la naturaleza ―algo que ha sido extraordinariamente complicado―, y ahora lo que no vamos a hacer es fallar en la propuesta y en el plan definitivo, que todavía no lo es, quiero insistir en ello. Espacios verdes urbanos, ríos, llanuras, ecosistemas… Hablaba de la parte de los espacios marinos, por supuesto. Nuestras primeras medidas ponen encima una restauración de unos 1980 kilómetros cuadrados para el año 2030 y más de 2300 para el año 2040. Esta es la primera propuesta. Vamos a seguir trabajando y, por supuesto ― como siempre digo y, además, lo digo con total lealtad―, mano tendida siempre. Creo que es bueno que ese plan de restauración de la naturaleza siga creciendo; le queda camino para andar y para mejorar a lo largo del tiempo. También hoy me gustaría destacar esa participación del pacto de Estado. He hablado de números, de casi 4000 aportaciones y de más de 1300 agentes que han participado durante esa mejora del pacto de Estado, pero yo diría algo más: diría que las propuestas también han llegado de los partidos políticos. Por eso también quiero mostrar agradecimiento a todos aquellos que sí han hecho llegar propuestas para alimentar este pacto de Estado, propuestas algunas de ellas de la Asamblea Ciudadana para el Clima, que ha traído muchísima información y medidas que han sido incorporadas, y propuestas que también han llegado, como decía al principio, de agrupaciones sectoriales del mundo del sector primario, del mundo empresarial, de empresas concretas, de instituciones y de organizaciones ambientales y sindicales. Por eso creo que no podemos perder el valor de una propuesta que por primera vez nace de la sociedad civil. Criticaban también algunas de sus señorías las adhesiones. Creo que las adhesiones y esa solicitud de quién se quiere sumar al pacto es muy importante, porque no son palabras vacías, sino que son hechos. Son asociaciones que quieren sumarse a algo que entienden que debemos defender como sociedad. Por eso, a todas ellas, les quiero dar también las gracias. Asociaciones como UPA, como COAG, como FENACORE, como las cofradías de pescadores, como decía el 70 % del IBEX 35, como más de 1 700 000 profesionales agrupados en distintas asociaciones de colegios profesionales. Por eso, a algunas de sus señorías les rogaría que se lean el pacto, porque estoy convencida de que ni se lo han leído. Sobre las propuestas, nos han acusado de que no hemos incorporado a las comunidades autónomas en todo el proceso y eso es radicalmente falso. Sí han tenido la posibilidad de mandar propuestas, sí han sido invitadas también a la convención del pacto de Estado y quiero decir que algunas comunidades autónomas sí han enviado propuestas. Otras, sin embargo, no solo no han enviado propuestas, sino que nos han enviado una carta diciendo, básicamente, que rechazaban el marco, rechazaban participar en la convención y, por lo tanto, rechazaban formar parte de esta conversación, que creo que es fundamental para buscar soluciones. En este caso, también me gustaría destacar que he visto propuestas que han llegado y les sorprendería, porque muchas de las propuestas en materia de incendios ya están incorporadas en este pacto de Estado. Yo diría que las tres cuartas partes de muchas propuestas, o casi el cien por cien de las propuestas que se han hecho a este respecto, sí han sido incorporadas en este pacto de Estado. Hablan de gestión hídrica, de fenómenos extremos, de actuar frente a incendios, de ingresos para los agricultores... Insisto, todo esto está incorporado y les animo a que lo miren con todo el detalle que se merece algo que ha crecido de la mano de la sociedad civil. He escuchado alguna crítica respecto a que vamos de incendio en incendio, es decir, empezamos la propuesta de pacto en agosto del año pasado, cuando hubo una temporada dramática de incendios, y volvemos a hablar otra vez en esta Cámara de pacto de Estado después de otra campaña dramática de incendios. Pero creo que es importante destacar que entre esos dos hitos no solo ha habido esa colaboración y ese pacto de Estado que se ha alimentado, sino que también me gustaría destacar todas y cada una de las actuaciones que sí hemos emprendido por parte del Gobierno de España. Son numerosas ―no se preocupen, no voy a volver a describir todas y cada una de ellas―, pero les aseguro que no hemos parado de trabajar y no vamos a parar. Han hecho algunas alusiones, en este caso, respecto a la solicitud de prórroga de Almaraz. Y aquí vuelvo a intentar ser lo más clara posible. Durante meses algunas empresas habían planteado una eventual extensión de vida útil vinculada a determinadas condiciones de carácter fiscal, incluso ayudas. En el Gobierno establecimos tres condiciones para analizar la propuesta: ningún coste económico para los ciudadanos, seguridad nuclear, que la aborda el Consejo de Seguridad Nuclear, y que fuese compatible con la seguridad de suministro. Eran condiciones para analizar la propuesta que, como digo, se han aplicado; no ha habido nada, ninguna rebaja, ninguna ventaja que tuviera impacto sobre los consumidores, en este caso. Como saben, no hay dogmatismo en este Gobierno, lo vuelvo a decir. Y lo que hemos hecho es, después de ver el cumplimiento de las condiciones, analizar, tanto con Red Eléctrica de España como con los modelos con los que analizamos el Plan Nacional de Energía y Clima, la situación geopolítica, como digo, extraordinariamente complicada, que no es que la estuviéramos viviendo, sino que la estamos viviendo. Por lo tanto, esa decisión limitada en el tiempo, hasta el año 2030, se ha tomado al albur de ese contexto. E, insisto, con un compromiso claro que quiero volver a dejar encima de la mesa, solo es Almaraz, es en este contexto, y no hay ningún cambio del calendario para el año 2035. Lo digo porque ha habido dudas y se ha sugerido que lo aclarase. Y quiero aclarar que la política de este Gobierno sigue siendo la apuesta firme por las renovables más competitivas, por el almacenamiento, por contener esas redes que nos permitan que oferta y demanda queden satisfechas y eso es lo que vamos a seguir haciendo. Esa es la apuesta y lo que tenemos que hacer es aprovechar intensamente estos meses y años para conseguirlo. Creo que depende de todos, también de los territorios. Respecto al impacto de la prórroga de Almaraz, forma parte de la orden y, si hablamos en términos de energías renovables, hablamos de un impacto que es menor al 1,4 % de reducción de energía renovable en el año 2030. Quiero insistir también en que la prórroga de Almaraz es una capacidad limitada dentro de toda la generación que existe en el mix español. Por lo tanto, insisto, nuestro Plan Nacional de Energía y Clima, que había una pregunta a este respecto, en este caso por la señora Sagastizabal, sí sigue siendo válido, sigue siendo nuestra hoja de ruta, pero ante este contexto hemos querido prevenir, por decirlo de alguna manera, y tenemos una extensión limitada hasta el año 2030, en este caso, los dos reactores de Almaraz. También, creo que la señora Sagastizabal y la señora Calvo hablaban de la planificación, de las redes, de la necesidad de acceso, del desarrollo industrial, de la falta de capacidad y la falta de anticipación. Y me gustaría decir que yo creo que es más bien lo contrario. Este Gobierno, por primera vez, ha trabajado de forma anticipada. Incluso, gracias a la política de este Gobierno ante situaciones totalmente convulsas, como guerras ajenas completamente a este país, hemos podido estar mejor preparados y también ser así reconocidos internacionalmente. Tenemos que seguir trabajando, yo diría que juntos, para que esa modernización llegue lo antes posible. Saben que hemos lanzado un proceso de planificación, Horizonte 2030. Las últimas modificaciones se están viendo con todas y cada una de las comunidades autónomas. En este caso son reuniones del secretario de Estado de Energía con las comunidades autónomas, para que podamos ver todas esas ampliaciones, porque todavía hay nuevas inversiones. También es importante decir que hay muchísimo acaparamiento de la red, proyectos especulativos, proyectos que no son reales, proyectos que no van a culminar. Y también hemos trabajado en ese sentido, para que los proyectos sean reales y para que los proyectos que lleguen sean con beneficios para los territorios. Porque eso es fundamental. Porque si queremos aceptación, queremos renovables con y para el territorio. Si queremos proyectos industriales, también con y para el territorio. Y esto también lo hemos modificado nosotros en la legislación. Hemos aprobado el real decreto de inversiones con inversiones que crecen por encima del cien por cien, insisto, para el nuevo periodo. Esto no había ocurrido nunca. Pero ¿por qué tenemos que incrementar las inversiones en nuestras redes? Porque España, por primera vez en muchísimo tiempo, es un país atractivo para la inversión, por nuestra política energética, por nuestra política de país. Desde luego, hace tan solo siete años no había nuevas inversiones. Por lo tanto, nos piden agilidad, trabajemos de la mano para que llegue toda esa agilidad, para que la planificación culmine este año y para que todas esas planificaciones lleven un ritmo adecuado. Es cierto que una parte importante tiene que ver con la oposición en territorio. Por eso creo que es fundamental que, cuando hablamos de renovables, sean renovables con el territorio. Cuando hablamos de redes, son redes que también han sido discutidas. Y por primera vez, las planificaciones de la red de distribución también van a ser universales. Es decir, que las empresas distribuidoras tendrán que hacer ―por decirlo de alguna manera― una miniplanificación que sea accesible, sobre la que todos podamos opinar y que podamos ver dónde sí y dónde no se están llevando las inversiones. Por lo tanto, ahí también, como saben, estamos trabajando. Hablaba el señor Otero de algo que es más que evidente, que es horrible, que es dramático, que son los datos de la emergencia climática, los datos de muertes, con más de cinco mil personas fallecidas por las olas de calor. Hablaba de soluciones reales para evitar que estos incendios sigan creciendo, como el pastoreo, la ganadería extensiva; soluciones y ambición a todos los niveles. La verdad es que me encanta escuchar esas palabras, y por eso creo que cuando dice un pacto de Estado suena muy lejano cuando vemos esta Cámara. Puede ser cierto, pero es que ambición a todos los niveles es lo que requiere que tengamos un pacto de Estado. Porque esta Cámara es el reflejo de lo que también luego tenemos a todos los niveles del Estado. Necesitamos comunidades autónomas con políticas ambiciosas, municipios con políticas ambiciosas. Desde luego, este ministerio lo tiene clarísimo y este Gobierno también, y hemos trabajado por primera vez en política de reto demográfico. Décadas, lo decía la señora Sagastizabal, décadas de inacción no se pueden salvar en cuatro días. Es que no se puede, pero desde luego no hacer nada no va a arreglar el problema. Este Gobierno ha sacado su segunda estrategia de reto con ayudas concretas. Hemos lanzado, en el Fondo España Crece, 1000 millones precisamente para soluciones de gestión forestal, y por eso sigo pensando, sigo creyendo que sí es necesario ese pacto de Estado. Sí es importante seguir actuando en fiscalidad, estoy completamente de acuerdo. La fiscalidad tiene que desincentivar el consumo fósil, incentivar la electrificación, incentivar que lleguen más renovables, incentivar los usos, por ejemplo, de bombas de calor, del vehículo eléctrico o que las industrias apuesten realmente por ello. Para ello la fiscalidad creo que permite dotarnos de un equilibrio, de incentivar y dar esas señales y, por lo tanto, no puedo estar más de acuerdo. Hablaba de cómo exigimos un impuesto en Bruselas o un gravamen que no se exige aquí. Les quiero recordar que sí se trajo a esta Cámara un impuesto a las empresas de combustibles fósiles, pero esta Cámara dijo no, con lo cual, no es que no se intente, es que no se ha podido. Esto es importante y lo quiero dejar bastante claro. Líneas de presupuesto, ayudas claras. Lo que sí le quería también transmitir, señor Otero, porque preguntaba por si nuestro discurso ha cambiado, es que nuestro discurso no ha cambiado, o si ha cambiado en algo es en la necesidad urgente que nos apremia a actuar también en adaptación frente a la emergencia climática y a colaborar de la mano. Por supuesto, conmigo mano tendida para colaborar en lo que podamos. Por supuesto que vamos a avanzar en todo lo que sea posible. Creo que no me he dejado ninguna intervención sin contestar. Quiero acabar diciendo algo tan importante como… (Rumores).
Presidencia. Silencio, señorías. (Rumores). Silencio.
Presidencia. Las competencias hay que conocerlas y cuando se conocen hay que aplicarlas. Se planifica y se implementa, y esto es fundamental cuando hablamos de incendios, pero es fundamental absolutamente en todo. Este pacto de Estado ―y le dirijo esta respuesta especialmente a la señora Calvo― no es un pacto de Estado que intenta invadir competencias, nada más lejos de ello. Le aseguro que no busca invadir ninguna competencia. Se lo puedo confirmar. Busca que podamos actuar mejor, que podamos colaborar, como cuando los expertos que durante estos incendios han colaborado en Cataluña, extraordinarios, han podido venir a Madrid o han estado en estos incendios y ese gran valor añadido ha permitido enfrentarse a los incendios de una manera extraordinariamente mejor. A eso nos referimos también cuando hablamos de un pacto país. Por lo tanto, no tenga la menor duda de que no hablamos de invadir competencias. Termino esta réplica, insisto, haciendo un llamamiento y esperando que se puedan reunir y podamos seguir trabajando juntos. Gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Sánchez Pérez.
César Sánchez Pérez
PPDiputado.Página 123Vídeo
Muchas gracias, señor presidente. Señora Aagesen, ha afirmado usted en esta tribuna que a mi grupo parlamentario le convierte en negacionista el pactar con negacionistas. La pregunta que yo le hago es en qué les convierte a ustedes pactar con los herederos de ETA y con los que intentaron romper España. (Aplausos). Siguiendo su lógica, señora vicepresidenta; siguiendo su lógica. El cambio climático es un tema tremendamente serio como para frivolizar en esta Cámara, como para repartir carnés de negacionistas o de no negacionistas. El cambio climático es una realidad científicamente demostrada, y se lo dice el portavoz de cambio climático del Grupo Popular. Pero quien es verdaderamente negacionista es quien no actúa, es decir, su Gobierno y su ministerio. Y yo le pregunto: ¿emergencia climática el año pasado? Sí, con un verano tremendamente complejo, con muchísimos incendios. Pero ¿y la dana del año 2019 en Orihuela, en la Vega Baja? ¿Y Filomena? ¿Y los incendios del año 2022, que nos convirtieron en el país de Europa con más hectáreas quemadas? ¿O la dana de Valencia, que se llevó desgraciadamente a más de doscientas personas? ¿Entonces no había emergencia climática, señora Aagesen; no había emergencia climática? (Aplausos). El oportunismo político es algo en lo que nosotros no vamos a entrar. Por supuesto que hay que acordar y que hay que dialogar. Pero, le insisto, ¿ha hablado usted con las comunidades autónomas del Partido Popular, que le enviaron una declaración conjunta hace apenas un año para sentarse con usted, con medidas concretas? Usted ha hecho caso omiso. No ha querido dialogar con las comunidades autónomas del Partido Popular durante todo este año. Solicitó comparecer en esta Cámara para presentar el pacto y un par de meses después retiró la comparecencia. Desde entonces, no hemos sabido nada. Señora vicepresidenta, un pacto es actuar. Creer en la lucha contra el cambio climático es actuar. ¿Actuar en qué? En obras hidráulicas, las que no hacen ustedes. ¿Actuar cómo? Facilitando a las comunidades autónomas que puedan limpiar el monte y que puedan poner en marcha medidas de verdad para luchar contra el fuego. Apoyo al mundo rural, no criminalizar la ganadería, ni la agricultura, ni la caza, ni todas las actividades del mundo forestal, como lo están haciendo ustedes durante todo este tiempo. (Aplausos). Actuar es utilizar los fondos europeos y no renunciar a ellos. Va a destinar, si es que llega a ejecutarlos, algo más del 1 % de 163 000 millones de euros de fondos europeos. Algo más del 1 %, si es que lo llega a ejecutar, para luchar contra los incendios. ¿Eso es priorizar? Eso no es priorizar. Priorizar es atender las presas de España, como la presa de Forata, en la que solamente van a hacer las obras de emergencia. ¿Sabe usted cuántas personas viven aguas abajo de la presa de Forata, que estuvo a punto de reventar en 2024? Cien mil personas, señora vicepresidenta; cien mil personas. Todavía no se han ejecutado ni las obras de emergencia, y usted sabe perfectamente, según los datos de la AEMET y de agencias internacionales, el otoño que tenemos por delante. ¿Qué le va a decir a esas personas si ocurre una desgracia, Dios no lo quiera? ¿Va a ir con informes? ¿Va a ir con un pacto? ¿Va a ir con estudios? ¿Va a ir con evaluación? ¿Qué les va a decir a esas personas, señora vicepresidenta? ¿Qué les va a decir a esas personas? (Aplausos). La única medida concreta que este verano ha puesto encima de la mesa este Gobierno ha sido la de los 180 refugios climáticos. Hay más de 8000 municipios en España, y usted monta un acto en pleno mes de agosto para presentar 180 refugios climáticos. ¿Es una broma, señora vicepresidenta? ¿Es una broma? Hoy nos dice que la prórroga de Almaraz es por la incertidumbre del contexto, pero que van a cerrar todas las centrales nucleares. Yo le pregunto qué hacemos si cerramos todas las centrales nucleares y ese contexto de incertidumbre se produce después. ¿Qué hacemos, señora vicepresidenta? ¿A quién recurrimos? Un poco de seriedad, señora vicepresidenta.
Mire, diálogo, sí, en esta Cámara. Ustedes sustituyeron una subcomisión, para que todos los grupos políticos pudiésemos hablar, por un proceso de participación ciudadana, que defendemos y creemos que es muy positivo, pero no se puede obviar al Parlamento, señora vicepresidenta.
Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.
César Sánchez Pérez
PPDiputado.Página 124
Pacto, diálogo, acuerdo, pero con seriedad. Dé la cara y actúe, que España lo necesita. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario VOX, el señor Chamorro Delmo. (Aplausos).
Ricardo Chamorro Delmo
VoxDiputado.Página 124Vídeo
Gracias, presidente. Señora ministra, nos dice usted que VOX no ha presentado propuestas. Nuestra propuesta es que cumpla con sus obligaciones, con sus responsabilidades, con sus competencias, es decir, que ejecute todas aquellas obras hídricas que impidan una catástrofe como la que ocurrió en Valencia, con muertos. (Aplausos). Ustedes tienen la competencia de la prevención en incendios, y está claro que la prevención ha sido insuficiente. No han cumplido con su competencia. (Rumores). Ustedes han hecho un desarrollo tardío también en relación con la coordinación nacional. No lo han hecho bien. Ha habido un problema importante de descoordinación. Ha habido un desfase también entre propaganda y resultados. El propio presidente del Gobierno hablaba de que iba a estar lista una serie de helicópteros Chinook y una serie de aviones, pero no han estado presentes en los incendios, y esto lo anunciaron en mayo. Asimismo, hay una falta de evaluación de lo que ocurrió en 2025, evaluación que podría haber ayudado a prevenir el drama que ha ocurrido en 2026. Y ustedes lo reducen todo al cambio climático, es decir, a ese ecologismo que culpa al ser humano de todo: de producir, de tener hijos, de vivir. Ese discurso no va a proteger nunca el monte, sino que lo vacía, y un monte vacío arde, señora ministra. (Aplausos). Es el ecologismo globalista de las élites. Además, es un experimento que ya ha acabado, señora ministra. El pueblo está harto de su experimento. Usted lleva trabajando veinticuatro años en el tema del cambio climático ―usted, además, lo ha comentado aquí en su discurso―, desde que Al Gore empezó con sus conclusiones absurdas, con sus chorradas y con todo el tinglado que ha montado a nivel global con el tema del cambio climático. Pues ya está bien. Han perdido, tanto el Partido Popular como ustedes, todas las elecciones que se están llevando a cabo, como ha ocurrido en Alemania. Esta mañana en el Parlamento alemán se estaba hablando, precisamente, de que había decenas de miles de empleos colgando de un hilo, precisamente porque todas estas políticas del Pacto Verde y la Agenda 2030 han deslocalizado la industria y han destruido cientos de miles de empleos. Cuatro plantas están pendientes también de cerrar en Alemania. Se han cargado ustedes la industria europea, el sistema productivo europeo. Se lo han llevado a China, se lo han llevado a Marruecos, se lo han llevado a países terceros. Han arruinado Europa ustedes con su tinglado. Claro que todo es geopolítica. ¿Ustedes qué se creen, que después de la caída del muro de Berlín iba a ser el mundo perfecto, el cambio climático, nos íbamos a dedicar a chorradas? Pero claro, evidentemente, la realidad se impone. Estamos en una situación multipolar y hay que defender el interés nacional de España y también el interés y la autonomía estratégica de Europa (aplausos), y ustedes no lo han hecho. Ustedes son unos fracasados, hablando de cambio climático. Este verano mucha gente no ha hablado de transición ecológica, sino que ha hablado de humo, de pueblos desalojados, de carreteras cortadas y de bomberos al límite en Ávila, en Huelva, en Guadalajara, en Huesca o en Zamora. Los incendios se han comido el paisaje, cientos de miles de hectáreas de monte. España ha concentrado una parte enorme de lo que ha ardido. Hay familias que han perdido la casa, la ganadería o el trabajo de años. Hay muertos. Eso es lo que ha visto la gente, no los informes de la ONU, de los que nos ha hablado en su anterior intervención, no el tema de la gobernanza mundial; están viendo la realidad. Por eso, asuman que el experimento se ha acabado.
Luego llega el discurso oficial sobre el clima y el cambio climático. Es la emergencia, hay que acelerar la transición ecológica. Un monte que arde así no es solo por el calor, como ya le hemos dicho, sino también porque el monte está sucio, abandonado, sin gente, sin ganado que lo limpie y sin gestión forestal de verdad. Usted dirige el ministerio que debería cuidar el medio natural, que debería cuidar el medio ambiente, pero lo que vemos es otra cosa: miles de millones para una descarbonización que empuja a nuestra industria, a la española, y a la del resto de las naciones europeas a irse a terceros países.
Dice que necesitamos una energía con autonomía, pero es que la mayoría de la cadena en el tema de la fotovoltaica, por ejemplo, la tenemos que comprar a China. Por lo tanto, somos dependientes de países terceros. No hay autonomía estratégica. Se van a países en los que no se imponen las mismas normas. Por supuesto, el capital se va allí, pero destruye cientos de miles de puestos de trabajo y arruina a Europa. Perdemos empleo y saber hacer y compramos fuera lo que antes hacíamos aquí, como le he dicho en la anterior intervención. Aumentamos la dependencia energética y pagamos la factura los de siempre. Esto es un negocio absurdo, señora ministra, señores del Partido Popular y señores del Partido Socialista. Esto ya no lo aguanta nadie, no lo aguanta ningún país. Cambien ustedes el chip. Se ha acabado esto, y se nota en la vida cotidiana. Sube el diésel, y lo paga el transportista, el agricultor, el autónomo. Se habla de energía limpia y asequible, pero el coche eléctrico no está al alcance de la clase media. Las medidas se venden como defensa del planeta, y acaban siendo un lujo para quien ya vive holgado. Se están cargando ustedes a las clases populares, a la clase media...
Presidencia. Señoría, finalice, por favor.
Ricardo Chamorro Delmo
VoxDiputado.Página 125
Acabo, señor presidente. Si de verdad importa el medio natural, empiece por lo que la gente entiende: limpieza del bosque, apoyo a quien vive en él, prevención de verdad, industria que se quede y energía que se pueda pagar.
Presidencia. Muchas gracias.
Ricardo Chamorro Delmo
VoxDiputado.Página 125
El fuego de este verano no se apaga con una agenda, se apaga con gestión, con gente en el territorio y con una política que no confunda cuidar España con desmontarla.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Badia Casas.
Eloi Badia Casas
Grupo SumarDiputado.Página 125Vídeo
Señora vicepresidenta, hoy usted tenía una oportunidad única para explicar por qué con la prórroga de Almaraz ha tirado por la borda el PNIEC y el acuerdo de Gobierno. No nos ha dado ni una sola razón de peso, porque no la hay. La prórroga de Almaraz no resuelve los principales problemas que tiene el PNIEC. En rehabilitación de viviendas solo se ha hecho la mitad de lo previsto. En vehículo eléctrico y almacenamiento, solo un tercio. Tenemos una red que no puede asumir nueva demanda. El 99 % de la red de transporte y el 88 % de la de distribución están sin capacidad. Decenas de miles de millones de inversiones industriales en renovables y en almacenamiento están paralizadas. Desde el acuerdo de cierre de 2019, instalamos 40 000 megavatios renovables, treinta y ocho veces Almaraz I, y consumimos un 9 % menos de electricidad que en 2008. Según Fabra, consejera de Red Eléctrica, en ninguna simulación hay un riesgo de suministro sin Almaraz. Lo que nos falta no es generación, nos falta red, almacenamiento y espacio para integrar las renovables. Una prórroga es la peor medida posible. La energía nuclear mantiene secuestrado el 20 % de la demanda y, con las renovables llegando al 70 %, ejerce de tapón a la transición. La primera hora con precios negativos fue en 2024 y hoy superamos las 1100 horas. Los vertidos han pasado de 700 gigavatios hora a 5500. El sistema está colapsando y su decisión pone en riesgo 26 000 millones en inversiones renovables. Este año la instalación de renovables se ha desplomado. ¿Quién va a invertir en un mercado cerrado? Las primeras en desinvertir drásticamente han sido Iberdrola, Endesa y Naturgy. ¿Para qué invertir en vertidos y precios negativos si el sol les blinda el negocio del pasado? Los estudios apuntan también que un freno del 50 % en renovables provocaría una subida del precio del 24 %. Lo que encarece la luz no es cerrar las nucleares, sino retrasar las renovables.
Usted hoy ha justificado la prórroga por las incertidumbres de los mercados internacionales, pero cuando llegó la crisis de Irán su ministerio dijo justo todo lo contrario, que sustituir el gas y el petróleo importados por renovables era nuestra mejor protección frente a esas crisis. Dijeron ―cito textualmente―: «No puede ser que la capacidad de una familia ―o de una pyme― de llegar a fin de mes dependa de una decisión que se toma en Teherán, en Washington o en Moscú». Entonces, señora presidenta, ¿quién decide sobre el uranio? Así que respóndanos a la pregunta: ¿por qué ha prorrogado Almaraz? Hace siete años desde la aprobación del calendario y no se han hecho los deberes. Lo lógico sería que hoy presentara su dimisión.
El trabajo para el cierre estaba hecho con creces y usted lo ha lanzado por la borda, porque no hay ningún dato que sustente su decisión. La respuesta es que ha entregado al oligopolio eléctrico la política energética de este país. Le ha hecho el trabajo sucio al Partido Popular, porque esta decisión va mucho más allá de Almaraz. Ha sentado un precedente peligroso. Usted no justifica la prórroga, sino que nos explica que perjudica poco. Según sus premisas, si son esas, si mañana Ascó y Vandellòs piden una prórroga, se la dará, ¿no?, porque van a cumplir sus premisas, porque usted ha renunciado. Una cosa es tener un calendario de cierre y la otra es poner condiciones para la continuidad de las plantas, y usted ha hecho lo segundo. Acordamos un cierre planificado, seguro y ordenado entre 2027 y 2030, y usted ha generado inseguridad, ha acabado con la planificación de las inversiones y ha roto el calendario. (Aplausos).
Señora vicepresidenta, todavía está a tiempo de rectificar. No espere a que llegue otra petición de prórroga. Haga política energética, dé marcha atrás e inicie el cierre de Almaraz. Si no se atreve, deje que sea otra persona la que asuma los compromisos del acuerdo del Gobierno que usted ha decidido abandonar. Mientras no rectifique, le anuncio que no respaldaremos ninguna iniciativa energética que no incluya estas demandas. Primero, blindar el calendario del cierre nuclear mediante un acuerdo normativo vinculante que responda a la potestad del Gobierno y no a los intereses de las empresas. Segundo, hacer una revisión periódica de seguridad íntegra e inmediata para Almaraz. Tercero, una auditoría pública del coste real de los residuos radioactivos y actualización de la tasa. Cuarto, un precio máximo para Almaraz en torno al coste real que ellos mismos han declarado, 44,7 euros el megavatio hora, para evitar sobrerretribución, como también hizo Bélgica. Y, quinto, recuperar el gravamen sobre los beneficios extraordinarios de las eléctricas para devolver a la ciudadanía los beneficios caídos del cielo.
La década pasada fue la década del gran despegue renovable. Si no da marcha atrás, la decisión que tomó en agosto será el inicio de la década de las prórrogas nucleares, el ocaso de las renovables. Será un fracaso histórico, el peor legado que podemos dejar. Esta prórroga no resuelve ninguno de los problemas que tenemos, sino que los agudiza; no reduce nuestra dependencia, sino que la mantiene; no acelera la transición, sino que nos empuja al colapso. Y mientras usted prorrogaba, el oligopolio batía récords de beneficios ―9222 millones en el semestre―, el coste de la vida subía y la gente sufría olas de calor. Gobernar es elegir a quién se protege, señora vicepresidenta. Deje de proteger los privilegios del oligopolio eléctrico, recapacite y defienda el interés general.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Otero Gabirondo.
Mikel Otero Gabirondo
EH BilduDiputado.Página 127Vídeo
Eskerrik asko, mahaiburu jauna. Un compromiso que le quería sacar es el de la publicación del Plan de Restauración de la Naturaleza ―me lo han pedido desde el movimiento ecologista también―. Me gustaría que me dijera algo acerca de esto. Segunda cuestión. Espero que esta sesión maratoniana no le genere demasiada frustración. Usted ha apelado a la ciencia y a interiorizar el mayor reto del siglo XXI, pero el nivel de respuesta ha sido el de cada loco con su tema y algunos, rozando lo escatológico, hablando de chorradas. Espero que no lo considere un esfuerzo vano que conduce a la melancolía, porque precisamente necesitamos todo lo contrario: acción climática decidida. Iba a entretenerme un poco con la nuclear. Prácticamente suscribo palabra por palabra lo que ha dicho el señor Badia, pero sí me parece importante subrayar que, efectivamente, modifica todos los objetivos del PNIEC. Ustedes nos habían dicho mil veces que, para reducir la dependencia, para avanzar en renovables, el PNIEC implicaba más renovables, más respaldo con almacenamiento, menos gas y cumplimiento del calendario nuclear. El no cumplimiento de este calendario nuclear, que a día de hoy amontona el cierre de 4000 megavatios para el año 2030, hace que dejen de ser creíbles todos los objetivos que venían en cascada: el 81 % de electricidad renovable, el 48 % de energía en el consumo total, etcétera. No solo eso, sino que, respecto al tema, ya se han oído campanas: ya le han hablado de Cofrentes y le van hablando de Ascó y Vandellós. Esto abre la espita, retrasa todo y tapona el despliegue efectivo de renovables, como bien sabemos todos. Hay otra cuestión que me gustaría tocar ―no sé el tiempo que me queda―. Usted decía que estaba de acuerdo conmigo en el tema de la fiscalidad. Precisamente yo creo que esto entronca muy bien con lo que he dicho de la coherencia de políticas, de involucrar al resto de ministerios. Se lo quiero ejemplificar con algo vinculado también al PNIEC. El PNIEC exige que haya 5,5 millones de vehículos eléctricos en el año 2030, pero los datos dicen que el ritmo no va muy bien: a pesar de que han subido para el Estado, el dato es que el 13 % de los vehículos que se venden son eléctricos puros, aunque hay una zona que contrasta, que es la Comunidad Foral de Navarra. En Navarra, para el mismo mes de agosto, se vende el treinta y tres y pico por ciento de vehículos eléctricos. Yo le invito a que reflexione por qué en Navarra se llega al 33 % y sí se está en rango de llegar a los objetivos. Esto conlleva la implicación de todo el Gobierno, de la oposición ―Euskal Herria Bildu tiene su parte― para tomar medidas complementarias, de utilizar la fiscalidad para eso, de extender la red de recarga, etcétera. Con esto le pido que hagamos una reflexión para ver hasta qué punto hay que involucrar a todo un Gobierno para que se puedan llevar adelante esos objetivos y esos plazos. Quería terminar con una recomendación literaria, ya que estamos hablando de que esto va de escala y de tomarse las cosas muy en serio: España contra el desierto, el último libro de Emilio Santiago y Héctor Tejero. Si no lo ha leído ya, está perdiendo tiempo. Yo creo que ellos, desde su primer párrafo, exponen con claridad el dilema al que nos estamos enfrentando todos. Se lo leo: «España se encuentra en una encrucijada existencial provocada por la emergencia climática, cuya resolución definirá todo el siglo XXI. En esta encrucijada se abren dos posibles futuros radicalmente distintos: la prosperidad ecológica o el desierto». Ese es el tamaño de la disyuntiva y eso es lo que tenemos que interiorizar todos. A partir de ahí, hay un ensayo vibrante y brillante. Esta es la tesis fuerte: prosperidad ecológica o desierto. Sabemos que es difícil, pero también sabemos que es posible. La conclusión principal del libro es que, para poder llevar esta tarea hercúlea adelante, no caben dudas ni medias tintas. Por eso, queríamos acabar de la misma manera en la que hemos hecho toda la intervención, y es pidiéndole a usted ambición, que todo el Gobierno se involucre, una movilización integral, concreción en las medidas y escala, sobre todo escala. No podemos defender ningún territorio para el que hacen falta miles de millones de inversión con otras escalas que no sean la de la movilización total de todos los recursos. Besterik ez. Eskerrik asko.
Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Ramírez Moreno.
María de las Nieves Ramírez Moreno
PSOEDiputada.Página 128Vídeo
Gracias, presidente. Señorías, los datos deberían terminar con cualquier frivolidad. Hasta el 31 de agosto de 2026, los datos del ministerio contabilizaban más de 264 000 hectáreas quemadas en España, 44 grandes incendios y miles de personas que han perdido la vida. Por eso, hoy, de nuevo, quiero mirar al Partido Popular, a estos que vienen a repartir ahora carnés de negacionistas. No es cuestión de repartir carnés, es cuestión de hechos, señorías del Partido Popular. Y ustedes han pasado otra vez por esta tribuna, pero siguen sin explicar qué harían. ¿Qué harían ustedes? ¿Seguirían ustedes negando la evidencia y claudicando ante los postulados de VOX? ¿Seguirían ustedes recortando medios materiales y humanos, como han hecho en Madrid, en Andalucía, en Extremadura, en Castilla y León? ¿Eliminarían también las políticas de prevención? Porque yo creo que criticar al Gobierno es muy sencillo. Lo difícil es presentar una alternativa, poner una posición encima de la mesa. Yo creo que ya llevamos demasiado tiempo escuchando al Partido Popular y a VOX decir cómo quieren destruir, pero ni una propuesta de lo que quieren construir. (Aplausos). Este Gobierno está implementando medidas. La vicepresidenta ha contado algunas de ellas, de todo lo que está haciendo con respecto a este acuerdo, con financiación importante para proyectos de agricultura regenerativa, de gestión forestal, de ganadería extensiva, de apoyo a los ayuntamientos para sus planes de prevención de incendios, para proyectos de lucha contra la despoblación. Y, desde luego, este verano los medios estatales contra los incendios han sido más importantes que nunca, incluida la UME. Señorías, España ha atravesado en los últimos años una pandemia, una crisis energética, una guerra en Europa, sequías, incendios, la erupción de un volcán, una dana devastadora, incluso una crisis migratoria. ¿Y saben lo peor? ¿Saben lo peor de todo esto? Que siempre nos hemos encontrado a la peor de las derechas en la oposición. Siempre, siempre, siempre. Nos vamos a quedar con las ganas de que ustedes sean capaces, alguna vez, de decir: Oye, discrepamos, pero vamos a ir juntos. Porque, a veces, los que estamos en política, los dirigentes políticos, tenemos que decidir de qué lado nos ponemos: del lado del titular o del lado de ayudar al país. Y ustedes están dejando claro dónde están. Y, mire, voy a terminar hablando de energía. Se ha hablado aquí de Almaraz. Y yo entiendo —y así lo ha explicado también la vicepresidenta— que la posición del Gobierno sigue siendo la misma. Aquí no hay ninguna vuelta atrás. Hay que destacar cómo las empresas propietarias de Almaraz pasaron del desinterés por mantener la actividad a pedir una ampliación. Y el Gobierno ha puesto unas condiciones, y se cumplen: que las empresas asuman los costes, que la seguridad nuclear y radiológica sea plenamente garantizada y certificada por el Consejo de Seguridad Nuclear y que exista una garantía del suministro. Estas son las condiciones. Además, este Gobierno tiene claro que no tiene que garantizar con el dinero público, el dinero de todos, la rentabilidad de estas empresas. Yo creo que ustedes también estarán de acuerdo. La apuesta de este Gobierno sigue siendo firme: el despliegue de las energías renovables, porque significa menor dependencia energética, menores emisiones y mayor autonomía para nuestro país. Esta comparecencia fue pedida en septiembre y ustedes la pedían con muchísima urgencia, pero hoy lo que hemos podido ver es que les daba igual. A ustedes les daban exactamente igual las explicaciones que aquí se pusieran encima de la mesa. Sí, sí, ustedes hablan, pero no han hecho ninguna propuesta real para mejorar esto. Y, siguiendo con las palabras que decía el diputado Otero, es verdad que se hace muy difícil llegar a un pacto, a un acuerdo de país, a un acuerdo amplio. Se hace muy difícil, pero eso no quiere decir que este Gobierno no siga intentándolo y, por supuesto, este grupo parlamentario va a seguir empujando para llegar a ese acuerdo. Pero ya acabo con una reflexión. Yo creo que deberíamos reflexionar sobre la deriva preocupante a la que está llevando la política del odio, la política que no es capaz de llegar a acuerdos. Lo estamos viendo en los Parlamentos, lo estamos viendo en los ayuntamientos, lo estamos padeciendo en las calles. Periodistas increpados y agredidos. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Todo el reconocimiento y el apoyo a todos ellos por el trabajo que hacen. La semana pasada, mi compañera María Márquez, en el
Parlamento de Andalucía, de nuevo tuvo que acudir a la justicia para defenderse de los ataques machistas que está recibiendo por ejercer libremente su posición política. Y en los ayuntamientos, en esas Administraciones tan cercanas en las que representamos a nuestros vecinos, a nuestros amigos, a nuestros familiares, también estamos viendo que esa política del odio que ustedes están implantando la estamos sufriendo.
Yo soy portavoz en un ayuntamiento pequeño, Torrox, de 23 000 habitantes. Cada pleno se hace insostenible. La deshumanización, los insultos y los ataques personales no se pueden aguantar. Y por eso, desde aquí, quiero aprovechar estos micrófonos y la oportunidad que tengo para clamar por esa política de verdad: la política que discute, pero escucha; la política que resuelve problemas; la que recuerda que un día dimos un paso, con mucho orgullo, para representar a nuestros vecinos, pero también para representar a nuestro país.
Así que, señorías, cuidemos esto y estemos a la altura. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señora Ramírez. Para concluir el debate, tiene la palabra la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Presidencia. Buenas tardes, presidenta. Muchas gracias, señorías. Para terminar, sí que me gustaría compartir un breve apunte, señor Sánchez. Y voy a insistir. Usted dice que no son negacionistas y, además, dice que es portavoz de Medio Ambiente, que cree en el cambio climático, en la ciencia y en la aplicación de actuaciones para ello. Yo entonces le pediría, por favor, que hable con su portavoz, que ha dicho que el cambio climático ha existido siempre. Esa frase es una frase claramente negacionista, se lo aseguro. En todo caso, ha hablado también usted de Forata, de que no se han aplicado las obras. Sí, se han aplicado. Le animo a que lo pueda comprobar. Creo que, cuando hablamos de Valencia ―algo que es dramático y que hasta cuesta hablar con naturalidad de lo que ocurrió allí―, deberíamos ser rigurosos. Hablan de obras hidráulicas… Lo que realmente hubiese ayudado a salvar vidas es alertar a la población a tiempo. Pero, en todo caso, yo quiero insistir: este pacto que hoy les he contado con detalle, con las medidas que hemos puesto encima de la mesa, habla de inundaciones, habla de olas de calor, habla de incendios, habla de actuaciones, de medidas. Sí, de evaluación de riesgos, de documentos y de ciencia, pero también de implementación. No son planes para que se los lleve el viento, son planes que ya se están implementando. Son actuaciones con recursos, con financiación. Por lo tanto, yo creo que no es el momento de perder el tiempo. También ha hablado, señor Sánchez, de diálogo, de que aprovechemos el diálogo. Yo vuelvo otra vez a tenderle la mano y a que me diga con qué persona —si es con usted, encantada— nos podemos sentar para hablar del pacto de Estado. Las comunidades autónomas tuvimos una conferencia donde hablamos del pacto de Estado. E insisto: siempre que quieran hacer propuestas les voy a escuchar. No hubo propuestas concretas. Y si hubo una que todos pusimos de manifiesto era la importancia de la ciencia, y esa está aquí, está en ese pacto. Señor Chamorro, habla de cantidad de actuaciones, de medidas, del campo, de cómo defenderlo, de cómo mejorar esa gestión forestal. Entonces, me dirijo a usted directamente porque tengo muy claro que no se ha leído el pacto de Estado, puesto que gran parte de lo que ha dicho forma parte de ese pacto de Estado. Por lo cual, no entiendo cómo puede estar en contra cuando usted lo que ha dicho es que eso es lo que necesita el campo. De hecho, ese texto ha sido elaborado por expertos y por personas que viven en el mundo rural, que trabajan en el sector primario y también en el campo. Señor Otero, tengo muchas ganas de leerme ese libro. Lo estoy deseando. A ver si tengo tiempo; lo sacaré de donde haga falta. Creo que es dramático, pero es cierto; no voy a dar la espalda a la realidad, desde luego, no lo hago nunca. También me gustaría decirles que no estoy de acuerdo ―Eloi, no estoy de acuerdo―, no hemos cambiado la política de este país. No ha cambiado, es la misma, es una política clara, contundente y sí tiene una justificación que hemos puesto encima de la mesa con total transparencia en esa orden, en la que intentamos ser superpedagógicos, precisamente, por lo distorsionador o por lo diferente respecto a lo que habían visto sus señorías hasta ahora. Por lo tanto, también tengo la mano tendida para hablar con más detalle si lo desea, pero la política sigue siendo la misma. No frenamos renovables, es más, lo que frena renovables es la oposición en el territorio, quizás, porque se han hecho mal en el pasado, porque no se han hecho de forma participativa, porque no se han buscado las zonas donde había menos impacto o porque no había un beneficio para el territorio, pero precisamente todas esas medidas son las que hemos puesto encima de la mesa. Por lo tanto, le aseguro que no hemos cambiado el rumbo y que la política sigue siendo la misma. Termino, tras escucharles con muchísima atención, insistiendo en que los que piensen que con su oposición van a bloquear la acción de Gobierno están muy equivocados, ya que lo que bloquean es la respuesta de una demanda social que sí nos pide en esto, por lo menos en esto, que nos pongamos de acuerdo. Por lo tanto, lo que bloquean con el no, insisto, no es que el Ministerio o el Gobierno siga emprendiendo actuaciones, acciones, planificación y líneas de ayuda, como hemos venido haciendo todos estos años sin descanso ―la realidad no nos permite descansar―; lo que hacen es generar desafección y desasosiego en esa ciudadanía que está fuera pidiéndonos, exigiéndonos que nos pongamos de acuerdo. Por eso, insisto, no cejo en el empeño, voy a llamarles para iniciar una nueva ronda de contactos para seguir trabajando. Las comunidades autónomas también están llamadas a hacer propuestas, a buscar soluciones y a trabajar conjuntamente, por supuesto. Me encantaría que desde hoy mismo sus señorías me digan quiénes son los interlocutores para seguir avanzando en soluciones para y por un pacto país frente a la emergencia climática. No vamos a esconder la cabeza como los avestruces, no vamos a dejarnos llevar por el ruido o por la desinformación, no vamos a desoír a la ciencia, no vamos a dejar de actuar y no vamos a dejar de trabajar. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias, señora vicepresidenta tercera. CONVALIDACIÓN O DEROGACIÓN DE REALES DECRETOS LEYES: — REAL DECRETO LEY 20/2026, DE 29 DE JULIO, POR EL QUE SE ESTABLECEN MEDIDAS URGENTES DE PROTECCIÓN LABORAL Y SOCIAL FRENTE A LOS INCENDIOS FORESTALES. (Número de expediente 130/000051).
Presidencia. Continuamos ahora con el punto del orden del día correspondiente a la convalidación o derogación del Real Decreto Ley 20/2026, de 29 de julio, por el que se establecen medidas urgentes de protección laboral y social frente a los incendios forestales. Para presentar el real decreto ley en nombre del Gobierno, tiene la palabra la señora vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social. Cuando quiera. Por favor, ruego silencio.