Ignacio Gil Lázaro
Muchas gracias, señora presidenta. Señor ministro del Interior, comienzo por expresar, en nombre del Grupo Parlamentario VOX, nuestro reconocimiento a todos esos policías y guardias civiles, sistemáticamente maltratados por usted, que están dando lo mejor de sí mismos en Ceuta en unas condiciones muy difíciles. (Aplausos). Y hago extensible también ese reconocimiento a todos los miembros de las Fuerzas Armadas desplegados en la ciudad. La semana pasada los españoles salimos masivamente a las calles a decir que Ceuta es y será siempre España y que Ceuta no se vende; se defiende. Se defiende, que es exactamente lo que no ha hecho ni está haciendo este Gobierno, y se defiende empezando por decir la verdad. La verdad consiste en afirmar que lo sucedido en el pasado mes de julio no fue una crisis migratoria; fue una invasión, un acto de guerra híbrida orquestado por Marruecos. Sin embargo, usted, señor ministro del Interior, sigue negando la naturaleza de esa invasión, sigue exonerando a Marruecos de toda responsabilidad y, aún más, nos dice que Marruecos es un socio fiable y que no representa ninguna amenaza ni para Ceuta ni para España mientras a la vez medios oficiales marroquíes y al menos tres ministros han dicho ya en estos días que Ceuta y Melilla son ciudades ocupadas y que reclaman su soberanía. Un socio fiable, señor ministro, no hace que sus gendarmes conduzcan a los asaltantes hasta los lugares de asalto a la frontera española ni aprovecha la invasión para introducir en Ceuta militares, agitadores, agentes de inteligencia, delincuentes y yihadistas. No, señor ministro, Marruecos no es un socio fiable; es un vecino con el que es imprescindible convivir, siempre desde la defensa firme e inquebrantable de los intereses españoles y desde la invulnerabilidad de nuestras fronteras, que es exactamente lo que este Gobierno no ha hecho. (Aplausos). Con Marruecos no se puede convivir desde la sumisión, desde la sumisión acreditada por Sánchez ―él sabrá por qué, aunque todos lo sospechamos―. Por eso, señor ministro, su pasividad e inacción y la de este Gobierno antes, durante y después de la invasión constituyen, a juicio de mi grupo, una forma de connivencia con los asaltantes, y es, por tanto, un acto de traición. Por eso hemos pedido la activación inmediata del artículo 102 de la Constitución, para que la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo les juzgue a ustedes como autores de ese delito. Esa es una decisión que depende de esta Cámara, de todas y cada una de sus señorías, y allá ustedes ante su responsabilidad. Pero en lo que depende exacta y únicamente de nosotros, del Grupo Parlamentario VOX, le anuncio a usted y anuncio a los españoles que hemos presentado querella criminal contra Sánchez, contra usted y contra la secretaria de Estado de Seguridad por todos aquellos delitos que se han cometido y que no cuadren en el tipo penal de traición o en el de delito contra la seguridad del Estado. (Aplausos). Pasividad suya, señor ministro, motu proprio o recibiendo órdenes superiores, recibiendo órdenes superiores antes, durante y después de la invasión.
Cuando se produjo la avalancha masiva de mayo de 2021, usted prometió que se iba a proceder a un refuerzo permanente de efectivos en la frontera, que se iba a alargar el espigón y que se iba a dotar a Ceuta y a Melilla de unos planes especiales de seguridad. Nada se ha hecho: los refuerzos en la frontera fueron temporales, no permanentes, el espigón sigue igual y de los planes especiales de seguridad nunca más se supo. Aún más, cuando usted, a finales de junio, a través de la Abogacía General del Estado, conoció la sentencia del Tribunal Supremo que determinaba ciertas consecuencias en relación con las entradas por mar, usted dijo inmediatamente que iba a colocar una señalización flotante para delimitar exactamente la posición de la frontera española en el mar. Cuando se produjo la invasión, esa delimitación no estaba, y no estaba por su pura desidia, señor ministro, porque apenas costó unas pocas horas instalarla cuando Ceuta ya estaba invadida. Es más, su desidia es mayor, porque usted conocía perfectamente por datos de su ministerio que en el periodo de enero a junio de este año se habían incrementado en Ceuta las entradas a nado en un 120 % en relación con el mismo periodo del año anterior, especialmente en las últimas semanas, y tampoco hizo nada, como no hizo nada en el momento mismo de producirse la invasión. Porque, como máximo responsable de la seguridad interior de España, usted tenía el deber de proponer al Gobierno la adopción inmediata de las medidas excepcionales contenidas en nuestro ordenamiento constitucional, que hubieran permitido devolver de inmediato a todos los invasores, incluidos los menores, y no lo hizo. La renuncia al cumplimiento de ese deber ha supuesto que la invasión se consolidara sobre el territorio, sobre la ciudad de Ceuta (aplausos), que era precisamente el objetivo de los invasores para crear caos, inseguridad y miedo. Y ya el colmo, señor ministro, es que, en ese mismo momento de la invasión, usted tardara doce horas en autorizar la salida de las Fuerzas Armadas a las calles y a la frontera, además en un número mínimo que no llegaba a trescientos y solamente con misión pasiva de mantener un cierto efecto disuasorio por su presencia.
Y, después de la invasión, señor ministro, usted no ha hecho más que mentir. Mintió el 1 de agosto, cuando dijo que en cuarenta y ocho horas prácticamente había revertido la situación y que en Ceuta solamente quedaban dos mil personas de las que entraron. Mintió el 28 de agosto en su comparecencia ante la Comisión de Interior, cuando negó taxativamente haber recibido aviso alguno de lo que iba a ocurrir por parte de los servicios de información dependientes de su ministerio y del CNI. Y cuando tres días después, a través de un medio de comunicación, se hicieron públicos y se conocieron los informes del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras, usted volvió a decir que no le habían llegado esos informes, y de una forma mucho más patética y ridícula, señor ministro, se empeñó en decir ante la opinión pública que esos informes no decían exacta y literalmente lo que decían, que el 28 y el 29 de agosto había recibido avisos exactos de ese centro en relación con lo que iba a ocurrir con la determinación de la fecha exacta, 30 de junio, y que nada se hizo frente a esa amenaza. ¿No lo hizo usted por ignorancia, no lo hizo usted por decisión propia o no lo hizo usted recibiendo órdenes superiores del presidente del Gobierno? ¡Ya está bien de patrañas, señor ministro!
Patraña es esta desclasificación a la carta y parcial que acaban de hacer de documentos solo con la intención de fortalecer la tesis del Gobierno de que no hubo avisos y de que Marruecos no tiene ninguna culpa. Patraña es la patética carta que usted dirigió en la madrugada del 2 de septiembre al director general de la Policía claramente con una intención autoexculpatoria por su parte diciendo que por qué no le habían llegado esos avisos y si habían llegado esos avisos. Y, desde luego, patraña es que usted se siga atreviendo a decir, como lo ha hecho esta misma mañana en el turno de preguntas, que en Ceuta hay desplegados miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad suficientes para tener ya controlada la situación.
No, señor ministro, la situación en Ceuta no está controlada. Siguen las violaciones, los asaltos a viviendas, las provocaciones por parte de los asaltantes, los incendios intencionados, el vandalismo nocturno, la ocupación ilegal de playas y espacios públicos y, cada vez más en aumento, siguen las agresiones a miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y de las Fuerzas Armadas. En Ceuta hay masas de invasores deambulando por las calles que exhiben armas blancas con gran profusión, algunas de un considerable tamaño. Así lo dicen fuentes de inteligencia que, entre esas masas, hay grupos violentos organizados que esperan recibir instrucciones y se están produciendo asentamientos en los montes con un sentido estratégico de rodear la ciudad. Sigue el miedo de las mujeres a salir a la calle, el de los padres a llevar a sus hijos al colegio, el de los comerciantes cuando tienen que abrir sus comercios y, en general, el de toda la ciudad a que el Gobierno pretenda convertir Ceuta en un centro permanente de internamiento. La prueba es que ustedes han decidido instalar un nuevo campamento en parte del puerto, que es una instalación estratégica para España y vital para la seguridad de los ceutíes.
Se le debería caer la cara de vergüenza por muchas cosas, todas están fundamentalmente sintetizadas en lo que ocurrió ayer. Y usted aún se atreve a decir que todo lo que está sucediendo solamente forma parte de la percepción subjetiva de inseguridad de los vecinos. Lo que ocurrió ayer demuestra ―y termino, señora presidenta― cuál es el estado de opinión de su gestión. Usted ayer fue aplaudido por los invasores y abucheado por los vecinos. Todo cuanto pueda ocurrir en Ceuta será responsabilidad suya si se produce un grave estallido social o si se produce una nueva invasión. Usted no está haciendo nada para evitar esa doble amenaza porque su discurso y su gestión se vertebran sobre un planteamiento falaz, leguleyo y buenista en beneficio de los invasores y en perjuicio de los legítimos derechos del pueblo de Ceuta a vivir seguro y a recuperar la normalidad. Su sumisión y la de su Gobierno a Marruecos es repugnante y vomitiva. Es un acto de traición a España, y esa traición la van a pagar en las urnas y en los tribunales. Sí, señor ministro, muy pronto en las urnas y en los tribunales. No tenga usted la menor duda.
Muchas gracias, señora presidenta. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).