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Sin adjetivos

Pleno del 9 de septiembre de 2026

Interpelación urgente relativa a los planes del Gobierno sobre el encarecimiento de la vida.

Interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario Mixto. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 202.

Ione Belarra Urteaga

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Gracias, presidente. Buenos días, señorías. Vicepresidente, le escuchábamos el lunes en Los desayunos, de EFE, sacar pecho sobre las cifras macroeconómicas de nuestro país, aunque, al menos, le reconozco que fue un poquito más prudente que el presidente y no dijo que la economía española va como un cohete. Desde Podemos hemos decidido presentar esta interpelación para tratar de hacer un poco de pedagogía, para tratar de que entiendan cuál es la realidad que está ahí fuera, fuera de la burbuja de Moncloa, de sus lujosos lugares de vacaciones, de sus urbanizaciones; fuera de lo bien que quedan ―yo lo sé― las cifras macroeconómicas en un titular pero que no se corresponden con la realidad de la gente trabajadora de este país. No sé, vicepresidente, si usted es consciente de que hay mucha gente, millones de personas en este país que las están pasando muy puñeteras, muy puñeteras para llegar a fin de mes. Precisamente por eso, porque creo que ustedes no están comprendiendo la profundidad del problema, hoy he traído un ejemplo, a ver si con él ustedes comprenden mejor lo que estamos tratando de decirles. Daniel tiene 38 años y María, su pareja, 36. Viven en Carabanchel y tienen dos hijos, Mateo y Lucía. Daniel es técnico de mantenimiento en una empresa y María es auxiliar administrativa en la sanidad pública madrileña ―ya sabe, vicepresidente: precaria, interina y con esos contratos que ha ido encadenando después de que se quedara en casa cuidando de sus hijos y hasta que la menor tuvo dos años, y lleva encadenando contratos de unos pocos días, unas pocas semanas, unos pocos meses―. A Daniel y a María les gusta cocinar rico los fines de semana, como a muchos, y salir a la montaña a dar un paseo; una historia normal, la historia de tantas familias en este país, si bien, a pesar de ser una familia normal, no pueden hacer una vida normal. Entre los dos, María y Daniel ingresan 48 000 euros al año. Quizás usted, quizás alguien que nos esté escuchando, quizás sus señorías puedan pensar que no está mal 48 000 euros, que les puede ir relativamente bien. Pero la realidad es que sueldos que hace unos años podían parecer decentes, vicepresidente, ahora mismo ya no dan para nada. Es lo que estamos tratando de explicarles.

Como sé que usted sabe mucho de economía y es una persona muy preparada, le propongo que hoy hagamos juntos las cuentas. María y Daniel viven en una casa de alquiler de 80 metros cuadrados en Carabanchel, por la que pagaban de alquiler 900 euros al mes en el año 2021 y hoy pagan 1528 euros a un casero usurero, que además tiene otras cuatro viviendas en Madrid que ha logrado a través de una herencia. Por tanto, 48 000 euros menos 18 336 euros, quedan 29 664.

María y Daniel llevan a sus hijos a un colegio público de su barrio, pero, entre el comedor, que se privatiza a una empresa —‌la verdad, que de escasa calidad―, las extraescolares, como inglés, deporte o música, y a veces las excursiones ―cómo no vas a llevar a las excursiones a los niños― y el material escolar, con libros que pesan toneladas no solo en las mochilas sino también en el bolsillo, y, por supuesto, la ropa —‌si no tengo mal entendido, usted tiene hijos y sabe que la ropa y el calzado a los niños les dura absolutamente nada—, entre sus dos hijos se gastan 7000 euros al año, de modo que, con 29 664 euros menos 7000, quedan poco más de 22 000.

Y últimamente cada vez que Daniel va a hacer la compra sale con menos cosas y pagando más; tanto es así que hay veces que Daniel se queda mirando el tique, porque no puede salir de su asombro. ¿Cómo comprando cuatro cosas en el supermercado te has gastado 50 euros? Pero la realidad es la que es, vicepresidente, y la cesta de la compra de los productos básicos se ha encarecido un 42 %: los huevos un 133 %, el café un 134 %, el tomate un 80 %, la leche un 67 %, la cebolla un 75 %, el chocolate ―señorías, ese gran privilegio― un 66 %. Y eso no es lo único que pasa en los supermercados: no es solo que pagamos más por lo mismo; es que estamos pagando más por menos. Entras a comprar un paquete de pasta, que antes era de 500 gramos, y ahora es de 400: productos que encogen mientras el precio no para de subir. Y Daniel lo nota también en las marcas que compra: hace unos años podía comprar, como su madre, las galletas María Fontaneda —‌que le gustan—, el aceite Carbonell, la leche desnatada Central Lechera Asturiana, y hoy, si quiere llegar a fin de mes, ya solo puede comprar marcas blancas.

Les recuerdo que ya en el año 2022 Podemos les propuso topar los márgenes de beneficio de la gran distribución alimentaria de este país: se rieron de nosotras. Les propusimos crear un supermercado público: el presidente Sánchez se rio de nosotras. Quizás ahora, cuando lo está haciendo el señor Mamdani en Nueva York, ya no se rían tanto. La realidad es que, precisamente porque ustedes no han hecho nada con el precio de los alimentos, tenemos lo que tenemos hoy en España, que es que Mercadona ha construido un monopolio dentro de la gran distribución alimentaria y tiene la mayor parte de la cuota de mercado. El señor Juan Roig se pasea por Ceuta —‌ganando 1729 millones de euros de beneficio el año pasado—, crea un régimen de apartheid ―no sé si lo sabe, pero en Ceuta Mercadona tiene una fila para marroquís y otra para blancos― y la cesta de la compra es un 42 % más cara en nuestro país. ¡Vaya negocio redondo que han hecho, vicepresidente! Se lo digo de verdad.

Pero, volviendo a Daniel y María, vamos a seguir con las cuentas. De los 22 664 euros que teníamos, después de descontar la vivienda y lo que pagan por los niños en un curso escolar, menos 8700 euros simplemente por llenar la nevera, les quedan 13 964 euros. Vamos regular: me lo reconocerá ministro. Además, con 80 euros de factura de la luz, 150 euros de gas ―pasando el invierno con batamanta dentro de casa―, 40 euros de internet y 95 de gasolina, nos ponemos en 4380 euros al año. Les quedan menos de 10 000 euros para pasar una semana de vacaciones en Alicante, acoplarse el resto del verano en la casa del pueblo con los abuelos ―porque en Madrid hace un calor absolutamente insoportable― y, sobre todo, menos de 10 000 euros, vicepresidente, para rezar. Rezar para que no pase nada: que nadie se ponga enfermo; que no haya una persona dependiente en la familia; que no se rompa la caldera, porque el casero no para de poner pegas para arreglarles cualquier cosa dentro de su vivienda; que los niños no tengan ninguna caries; incluso que no se case nadie en la familia ―por favor, que no se case ni un familiar ni un amigo porque es absolutamente inasumible―. En cuanto a salir a cenar con tu pareja, ir a tomarte unas cañas, ir al cine o el teatro ―¿qué era eso, vicepresidente?―… Comprenderá que la situación se pone cruda, y hablamos, vicepresidente, de una familia que ingresa 48 000 euros al año. ¿Qué pasa con las familias monomarentales? ¿Qué pasa con las familias que tienen una persona dependiente? ¿Qué pasa con quien tiene una persona en paro, con quien tiene que mantener a una familia en otro país, en su país de origen? Es imposible. No sé cómo explicárselo ya. ¡Es imposible! La gente no puede vivir así.

España no va bien, España no son sus cifras macroeconómicas. La economía de un país es la economía de sus familias, la economía de las familias que trabajan para vivir, y a esas familias ―y se lo digo con tristeza― ustedes las han abandonado. Luego se llevan ustedes las manos a la cabeza con las encuestas. Hemos escuchado al señor Rufián en la sesión de control diciendo que crece la extrema derecha, que crece la derecha. ¿Por qué? Porque ustedes no dan respuesta a los problemas reales de la gente. Porque un Gobierno mal llamado socialista ha generado la peor crisis humanitaria de la historia en Ceuta; ustedes, con su negligencia criminal, con su inacción calculada. ¡Si es que ayer mismo vimos en la televisión que habían disparado perdigones a un niño de ocho años! Y eso es por haber permitido que durante todo el verano esta gentuza haya extendido su racismo y su xenofobia en todas las tertulias y en todas las radios de este país (aplausos), en vez de resolver los problemas de la gente: los problemas de la gente en Ceuta y los problemas cotidianos de la gente en la península. Han generado esta crisis para proteger a Marruecos y eximirlo de lo que evidentemente es su responsabilidad. Y usted, que sabe mucho de geopolítica y de economía internacional, sabe perfectamente cuáles son los intereses económicos que están detrás de lo que está pasando en Ceuta.

Yo, la verdad, el otro día me imaginaba al presidente convocando una reunión de urgencia en la Moncloa y diciendo: «Rápido, hay que pensar una propuesta, una medida, para cambiar de tema. ¡Hay que cambiar de tema! Tenemos que cambiar de tema de lo de Ceuta». Y yo no sé, de verdad, si a ustedes les asesora el mejor amigo del señor Abascal o el mejor amigo del señor Feijóo o si realmente viven ustedes fuera de la realidad, pero lo que se les ha ocurrido para comenzar el curso político es: una web. ¡Una web, señorías! Una web con ochocientas viviendas. (Aplausos). Señorías, que en este país los grandes propietarios, los fondos buitre, la banca, los grandes tenedores de vivienda tienen 650 000 viviendas. ¡Expropiemos el uso de esas viviendas! 650 000 viviendas en manos de los grandes propietarios y 800 viviendas en su web, vicepresidente. Si es que es evidente lo que hay que hacer. Pero eso no es lo peor, lo peor ―después del teléfono de la esperanza del año pasado y después de intentar reformar otra vez la ley del suelo en julio― es que te metes en la web y una persona que cobra el salario mínimo solo cumple los requisitos para acceder a una de cada cinco de esas viviendas; es que una familia con dos personas que ingresen el salario mínimo solo puede acceder al 25 % de las viviendas anunciadas. Pero ¿para quién son esas viviendas, vicepresidente! ¿Para quién son? Si son las viviendas de saldo de la Sareb, que son viviendas que ya pagamos hace diez años. Eso ya se rescató con dinero público; esas viviendas deberían ser gratis para la gente porque son nuestras, porque ya las pagamos, vicepresidente. Es increíble. Y encima, ¿dónde están? Estas viviendas no están en ninguna de las diez ciudades más pobladas de este país: ninguna en Madrid, ninguna en Barcelona, ninguna en Sevilla. Hay cinco viviendas en Sant Jordi, en Castellón ―muy respetable, pero 1500 habitantes―; dieciocho en Monóvar, 13 000 habitantes; once en Ares, en Galicia, 6000 habitantes. ¿En serio? ¿Pero qué tomadura de pelo es esta?

Yo les hago una sugerencia y es que se vayan con un poco de dignidad. Bajen los alquileres por ley, aprueben ese real decreto ley mes a mes, mientras dure la legislatura, expropien el uso de las 650 000 viviendas que ahora mismo tienen los grandes propietarios de este país y, sobre todo, si no van a hacer nada, por lo menos no hagan el ridículo.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. A continuación, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el señor vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa.

Presidencia. Gracias, presidente. Gracias, señoría, por su interpretación, porque da pie a tener una discusión sobre ―sin duda― el tema más relevante en cuanto a política y en cuanto a política económica, como es la situación actual y la hoja de ruta en materia de situación económica y financiera de los hogares en nuestro país. Me gustaría hacerlo de una forma distinta a lo habitual. Usted ha mencionado algunas de mis declaraciones en la entrevista que tuve ayer por la mañana respecto a la situación macro, a la evolución en materia de crecimiento de nuestra economía, pero me gustaría empezar por la micro, porque yo creo que ―efectivamente― merece la pena empezar por la situación de las familias, más allá de que, por supuesto, haya una relación directa entre lo que pasa a nivel macro y lo que pasa en el día a día de estas. Además, no podemos abstraernos de lo que ha sucedido en los últimos años. Lo que ha sucedido en los últimos años ―más allá de tener que hacer frente, por supuesto, a la pandemia― es que hemos tenido que hacer frente dos veces a shocks inflacionarios ―shocks de subida de precios― que no se veían desde los años setenta, disrupciones en las cadenas de valor, guerras comerciales a nivel internacional, más allá de una guerra incluso a las puertas de Europa. Esta situación, desde luego, es esencial también a la hora de contextualizar lo que está pasando y la sensación y la situación de los hogares, no solo en España, sino en el conjunto de las economías avanzadas. Y aquí, como dije ayer, insisto en la importancia de esta contextualización, porque lo que está generando o lo que ha generado esta sucesión de crisis en nuestros ciudadanos, así como en el resto de los países, es una sensación de inseguridad económica. Esa es la realidad de muchas familias y de muchos hogares en nuestro país. Una inseguridad económica que supone ―en el ejemplo que usted ha dado o en muchas otras ocasiones― no solo miedo a que pueda haber un shock negativo, a que puedan venir mal dadas en los próximos meses, sino además a que no vayan a ser capaces de enfrentar esa situación con los recursos que actualmente tienen. Ante esta situación de inseguridad económica, también hay que hacerse cargo de la responsabilidad que tenemos todos en que hayan surgido opciones que dan soluciones fáciles, populistas, que no tienen nada que ver con la realidad, que no son factibles y que a lo único que llevan es no solo a consecuencias negativas, sino a un mayor elemento de frustración entre los ciudadanos que se tornan ―como hemos visto en esta misma semana― hacia estas mismas soluciones extremistas en las urnas. A partir de aquí, como he dicho, hemos de asumir la responsabilidad que tenemos entre todos por no ser capaces de dar una respuesta suficientemente rápida a la protección y seguridad necesarias en el ámbito económico que tenemos que dar a nuestros ciudadanos. Porque esto es, desde luego, lo que está en el ADN de la política económica ―usted bien lo sabe― que se ha venido llevando a cabo en estos últimos ocho años: la necesidad de proteger y de hacer que prosperen las familias de nuestro país, porque las dos cosas son igual de importantes. Podemos hacer una recapitulación de algunas de las medidas que hemos tenido que poner sobre la mesa para reducir esa inseguridad económica y hacer frente a todos estos shocks que hemos tenido en los últimos años. Es usted más que consciente de la importancia, por ejemplo, que tuvieron los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo ―los ERTE― y su imposición, o, en este caso, la capacidad de imponerlos por parte de las empresas, que salvaron su salud económica y financiera a corto plazo y las relaciones laborales, es decir, decenas de miles, centenares de miles de empleos en nuestro país que permitieron que saliéramos de ese COVID sin las cicatrices en el ámbito laboral que supuso la crisis financiera. Otras soluciones fueron las que pusimos en marcha para proteger a los ciudadanos ante la invasión rusa de Ucrania y el impacto que esta tuvo en los mercados energéticos, no solo de tipo más macro ―podríamos decir― como el mecanismo ibérico, que permitió ahorrar a los españoles más de 5000 millones, y rebajas históricas también en facturas de IVA o impuestos especiales, sino además un elemento que es una marca de agua de este Gobierno: la protección a los más vulnerables. Ese escudo para los vulnerables, además, lo hemos incluido en sucesivas crisis como, por ejemplo, en la crisis de Irán. Ese escudo, además, se ha completado con otra medida esencial de complemento y de apoyo a rentas: el ingreso mínimo vital. Cuatro años y medio después del comienzo de la invasión de Rusia y seis meses después del inicio de la guerra de Irán sigue habiendo una enorme presión en precios, en concreto en precios energéticos. Tenemos los datos de inflación del último mes sin ir más lejos y ahí las medidas de este Gobierno están concentradas en apoyar el poder adquisitivo de nuestras familias en este escenario complejo. De hecho, la respuesta que dimos el 20 de marzo, veinte días después del inicio de la guerra de Irán, ha supuesto una amortiguación del 60 % del incremento de los precios a consecuencia de la guerra de Irán. Este es el impacto de unas medidas que están liderando entre el resto de los países europeos en cuanto a su alcance y su extensión. De hecho, esas medidas las renovamos el mes de junio, siguen vigentes y han hecho que podamos haber respondido este mes de septiembre al incremento de los precios del gasóleo con una subida de los subsidios al precio del gasóleo desde los 5 hasta los 20 céntimos, que esperemos que estén notando los ciudadanos en la vuelta al curso en septiembre. El resto de las medidas, como sabe, de protección de sectores ―de protección, por ejemplo, también de transportistas o de agricultores― continúan vigentes hasta finales de este mes de septiembre y en las próximas semanas tendremos ocasión de hacer una evaluación sobre la extensión de las medidas en el contexto actual. Señoría, permítame hacer un reflejo ―porque es difícil yo creo que tener una idea clara aludiendo, como usted bien decía, a los datos agregados, a los datos macro― de cuál es la realidad de las familias enfrentándose a su día a día. En ese sentido, hay una estadística que yo creo que es bastante reveladora: la estadística que pone sobre la mesa en este caso, si no recuerdo mal, el CIS sobre los hogares que llegan con cierta dificultad o con mucha dificultad a final de mes. Aludía usted también a esta característica. Hoy en España seguimos teniendo una cifra que es inaceptablemente alta de hogares que tienen dificultades para llegar a final de mes. Esta realidad la conocemos y trabajamos contra ella. ¿Qué es lo que ha sucedido en los últimos años? Que los hogares con dificultades para llegar a final de mes han bajado del 26 al 20 %, de uno de cada cuatro a uno de cada cinco. Una mejoría notable para todos estos hogares que están pudiendo incluso incrementar su ahorro a final de mes. Esta es la realidad de los datos que, como he dicho, para ese 20 % de hogares, sigue siendo todavía insuficiente. Es el cierre de la cicatriz de la crisis financiera a la que nos hemos tenido que enfrentar más, por supuesto, las nuevas crisis y esto haciéndolo con una mejoría agregada y una mejoría también cuando vamos a los datos micro de la situación de los ciudadanos en España. Permítame hacer alusión también a los datos de los salarios, porque hacía usted mención al incremento de los precios y a la situación de los salarios. Si miramos la evolución de los salarios y descontamos esa subida de precios ―tengamos una idea de que la subida de precios agregada en nuestro país desde el inicio de esta crisis de precios, desde inicios del año 2022, está por debajo de la media de la eurozona―, los salarios reales en España han subido, como he dicho anteriormente, en torno a un 1 % al año. Esta subida, además, se ha concentrado en las rentas medias y bajas. Esto no es casualidad, es consecuencia de una política que ha supuesto una enorme e intensa creación de empleo, empleo de más calidad y una política, además, en este caso de incremento de los salarios mínimos que ha comprimido la distribución salarial y que ha permitido que haya mucha gente que tenga salarios mucho más dignos de los que tenía anteriormente. Somos conscientes de que no es suficiente y de que hay que seguir, en este caso, percutiendo en medidas que sí que están funcionando y este es otro elemento también importante. Ha hecho usted mención a la vivienda y no quiero dejar, por supuesto, dejarla de lado, puesto que es, sin duda, el reto transversal que tiene que ver con el proyecto vital de los jóvenes, por supuesto, pero para muchas familias también con ese ahogo o desahogo que puedan tener a final de mes. Las medidas en materia de vivienda van mucho más allá de la puesta a disposición de las viviendas de Sareb en Casa47 que usted ha mencionado. Tenemos un blindaje del parque público con una inversión sin precedentes: desde los 7000 millones de euros del plan estatal hasta, por supuesto, en este caso, la inversión que vamos a destinar desde ICO, el Instituto de Crédito Oficial, para promover la vivienda en alquiler asequible. Esta inversión viene de los fondos del plan de recuperación y también del Fondo España Crece que vamos a tener presente más allá de la finalización de los fondos del plan de recuperación. Además, por supuesto, hay una ley de vivienda que protege, en este caso dentro de las zonas tensionadas, a más de nueve millones de personas ya que se está produciendo un control de precios dentro de la subida de los alquileres. Medidas que estamos reforzando para evitar que exista ningún tipo de consecuencia negativa en materia de oferta con la priorización del alquiler residencial también en estas zonas, detectando aquellos pisos turísticos que están puestos ilegalmente en las distintas webs; reformando la ley de propiedad vertical para permitir el veto vecinal también en estas situaciones; reformando, a través de un nuevo real decreto ley, para incentivar la bajada de precios, donde esperamos, por supuesto, tener participación por su parte. Por último, también le quería señalar cómo estamos enfrentando el acceso de algunos segmentos al mercado de la vivienda entendiendo que hay fallos de mercado, por ejemplo, en el caso de los jóvenes; jóvenes que, como hemos dicho antes, no son capaces de ahorrar y, por lo tanto, no son capaces de enfrentar, por ejemplo, los gastos inherentes a las hipotecas que tienen que tomar para comprar de una casa. Para ellos, por ejemplo, estamos poniendo en marcha esos avales por parte del ICO que hemos reformado para ampliar incluso la capacidad de acceso de los jóvenes con rentas de más de 60 000 euros, si no recuerdo mal. En clave financiera hemos apoyado también a los hogares ante la subida del euribor que se dio sobre todo como consecuencia de la subida de tipos del Banco Central Europeo a raíz de la guerra de Ucrania. La consecuencia de todo esto cuando comparamos la situación de la renta disponible de nuestros hogares con el resto de grandes economías de la zona euro, es que en España, desde el inicio de esta crisis de precios, desde el inicio de 2022, la renta disponible de los hogares en términos per cápita ha subido un 8 %. Más que en Estados Unidos, más que en el G7, más que en Italia, más que en Francia o más que en Alemania. Estos datos también son importantes a la hora de reflejar que la dirección es la correcta, que las medidas están funcionando, aunque seamos conscientes de que el camino que queda todavía es importante y de que hay que seguir implementando medidas y medidas ambiciosas. A partir de aquí también quiero señalarle, por supuesto, que estamos más que abiertos a seguir implementando medidas, a seguir negociando en el seno de esta Cámara medidas que apoyen, que ayuden al avance y que ayuden al progreso y a la protección de nuestros hogares. Para eso, señoría, mano tendida, como bien sabe, por nuestra parte. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra la señora Belarra Urteaga.

Ione Belarra Urteaga

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Gracias, presidente. Vicepresidente, le agradezco en primer lugar el tono porque, como le decía al principio, más allá de las discrepancias, por lo menos tengo que reconocerle una mayor coincidencia en el diagnóstico y un mayor reconocimiento por su parte de una realidad muy difícil para muchas familias en este país que tiene que ver con muchos factores, pero fundamentalmente con el derecho a la vivienda, que se vulnera cada día en las calles y en los barrios de este país. Haré algunas consideraciones sobre lo que ha argumentado. Lo comentaba antes con las compañeras de Podemos: resulta ―no sé ni cómo llamarlo― un poco cansino que ustedes nos respondan en las sesiones de control una y otra vez con medidas que propuso Podemos cuando estábamos en el Gobierno y a las que ustedes se opusieron, muchas veces con ferocidad. Pienso en la subida del salario mínimo que negoció Pablo Iglesias, pienso en ese escudo social ―hasta el nombre se lo puso Podemos―, los ERTE. Sus antecesoras ―no sé si se lo han contado, pero yo estaba allí y lo vi―, tanto la señora Calviño como la señora María Jesús Montero, pensaban que no había que tomar ninguna medida económica adicional ante la crisis económica derivada de la pandemia. Es así, yo entiendo que la historia la escriben los vencedores, pero esa es la realidad de lo que vivimos quienes estábamos allí. Podemos fue quien propuso los ERTE, quien propuso la suspensión de los desahucios, la congelación de los alquileres la escribió personalmente el equipo del Ministerio de Derechos Sociales. Creo que es importante hacer un reconocimiento justo de la historia.

Yo le he planteado cuatro medidas muy concretas. A mí me gustaría, ya que usted no ha leído un papel, sino que ha contestado a mi interpelación, que me dijera qué piensa, honestamente, desde un punto de vista económico, de las cuatro medidas que yo le he planteado. En primer lugar, topar los márgenes de beneficio de la gran distribución alimentaria. Ese aumento de precios está suponiendo beneficios millonarios para las grandes empresas del sector: para Mercadona, para Carrefour, para Lidl, para Aldi… Esos son los que se lo están llevando crudo con el aumento de precios. ¿Van ustedes a topar los márgenes de beneficio? Yo creo que usted tiene que contestar a esa pregunta. Después, hoy, a la luz del histórico, viendo lo que está haciendo Mamdani en Nueva York, qué le parece la propuesta de impulsar un supermercado público, una gran distribuidora de alimentación pública, que realmente nos permita bajar los precios y que la gente pueda hacer la compra, llegando a fin de mes, un poquito más desahogada, Sobre vivienda, qué piensa de aprobar un real decreto ley de aquí a que termine la legislatura bajando los precios del alquiler por ley; y qué piensa de la expropiación del uso de aquellas viviendas de las que se está haciendo un uso espurio, de esas viviendas que tienen los grandes propietarios, de esas viviendas de pisos turísticos y legales. ¿Qué piensa el Gobierno de esas propuestas que está poniendo encima de la mesa el movimiento por el derecho a la vivienda y también Podemos?

Para terminar, vicepresidente, sobre la vuelta al cole, imagino que ha visto los resultados del informe PISA. No sé si están ustedes preocupados, nosotras lo estamos. Más allá de los bulos de la extrema derecha, la realidad que muestra el informe PISA es preocupante en algunos elementos estructurales, como el uso de la inteligencia artificial y las pantallas, pero hay dos elementos en las conclusiones de los autores del informe que han pasado muy desapercibidos y que yo creo que merece la pena discutir. El primero, la crisis global de docentes de la que habla el informe; y, el segundo, la falta de diálogo, la falta de conversación de las familias con sus hijos. A ver si va a ser que no solo los hijos y las hijas usan el smartphone, sino que los padres y las madres también usamos de más el smartphone. (Aplausos). Creo que es importante tener una reflexión seria y, sobre todo, vicepresidente, creo que es hora de escuchar a las docentes: 155 días de huelga de las educadoras infantiles en la Comunidad de Madrid, una huelga histórica de docentes en la Comunidad Valenciana ―la primavera valenciana― y en Cataluña, y el Gobierno no escucha. El presidente hablaba de la inversión en educación. Ustedes han recortado 1500 millones de euros en ejecución efectiva del presupuesto en educación en los últimos años, mientras hacen el mayor rearme de la historia de nuestro país. Es hora de escuchar a las profes y a los profes que están en huelgas indefinidas, que están defendiendo a la pública, que es la principal herramienta de corrección de desigualdades que tenemos en este país. Dígame, vicepresidente, ¿van a escuchar a las profes y a los profes?

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Para concluir el debate, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el señor vicepresidente primero y ministro de Economía.

Presidencia. Gracias, presidente. Gracias, señoría. Para empezar, tengo que decir que coincido con la importancia de no solo repensar el uso de los móviles de nuestros jóvenes, sino también de los adultos, y más cuando estamos en su compañía. Creo recordar haber leído hace unos días una declaración del exministro Garzón en la que decía que una de las cosas en las que había mejorado su vida era que, por ejemplo, cuando estaba leyéndole un cuento a sus niños, estaba presente en el momento. Por eso, una de las consecuencias de estar en otro sitio o de estar más pendientes del móvil, es que no estamos presentes y, por lo tanto, no somos capaces de influir de la manera correcta. Hay un elemento de responsabilidad propia que yo creo que tenemos todos que asumir. Pero volviendo a la discusión que teníamos sobre la situación de las familias en España, hay dos elementos que sí que me gustaría mencionar. Usted hacía referencia antes a la situación de una familia, cuyos padres eran Luis y María, si no recuerdo mal. Pues Luis y María a lo mejor están entre aquellos hogares que han pasado de tener a todos sus miembros en una situación de desempleo a tenerlos en una situación de empleo. De hecho, desde el año 2018 tenemos 350 000 hogares en España que ya no tienen a todos sus miembros en una situación de desempleo. Esto sin duda es un avance esencial para su día a día y, por lo tanto, para ser capaces ya no de llegar a final de mes, sino de permitirse esos mínimos lujos, entre comillas, como puedan ser unas vacaciones que no simplemente tengan que ser en el pueblo de los abuelos ―aunque, por otra parte, le digo que es lo que más valoran y aprecian los niños, se lo digo por experiencia propia―. Otro elemento esencial que tampoco hemos comentado es el impacto en materia de redistribución de desigualdad, que es uno de los indicadores que yo creo que conviene volver a sacar. Que las rentas más beneficiadas estén siendo las rentas medias y bajas, supone también que los indicadores de desigualdad están mejorando en nuestro país. Desde los más tradicionales, como riesgo de pobreza o índice de Gini, hasta esa diferencia entre el 20 % de más renta y el 20 % de menos renta, son indicadores que siguen mejorando. Evidentemente, estas mejoras son consecuencia de las medidas y las políticas que se han implementado en los últimos años, muchas de ellas lideradas, apoyadas e instrumentalizadas también por su grupo, por supuesto. Pero ¿es suficiente? No. Es que es así de claro. No es suficiente, pero eso no es incompatible con que la hoja de ruta y las medidas que se están llevando a cabo estén funcionando. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). La dirección es la correcta, lo único es que todavía el punto en el que estamos es simplemente una señal de alarma, de alerta constante para seguir exigiéndonos más. En ese sentido, le agradezco el impulso y la exigencia. Como he dicho anteriormente, tenemos la mano tendida para abordar cualquier medida que permita reforzar el apoyo a las familias y combatir ese sentimiento de inseguridad que he comentado anteriormente. Ahí, permítame, por mi parte, reflejar dos ámbitos donde creo que podemos, además, trabajar en los próximos meses. Uno de ellos es la inclusión financiera, que es un ámbito esencial. Sobre la inclusión financiera, como sabe, tenemos un proyecto de ley, el de la autoridad de defensa del cliente financiero, que es una pieza clave para apuntalar todo el trabajo que hemos hecho en combinación con esta Cámara y con las asociaciones en materia de inclusión financiera. Aquí, en las próximas semanas, tendremos la posibilidad de avanzar ―con su apoyo, espero― en la tramitación de este expediente, avanzar en la protección de los ciudadanos ―con especial atención a los mayores o las personas con algún tipo de discapacidad― para que tengan recurso gratuito a esta autoridad, vinculante y, además, una solución rápida, ágil y garantista. Hemos recogido, creemos, de manera acertada, el mensaje que recibimos hace ya prácticamente cuatro o cinco años por parte de Carlos San Juan y de las más de 600 000 firmas que contribuyeron a alertarnos a todos de lo que estaba pasando en cuanto a la exclusión financiera de grandes colectivos en nuestro país. Esperemos dar respuesta también con la aprobación en el Congreso de esta medida. Otro ámbito esencial ―lo ha citado usted y me alegro― es el asociado al impacto de la irrupción de la inteligencia artificial. La inteligencia artificial tiene dos caras: tiene, por supuesto, una cara de enormes oportunidades y beneficios asociados a una buena implementación, a un buen uso de estas tecnologías, pero los riesgos asociados a ella están más que presentes hoy. Estos riesgos y estas oportunidades se dan de manera horizontal en nuestro día a día, desde la salud de nuestros hijos ―muchas veces la psicológica― al ámbito laboral, el ámbito cultural o el ámbito educativo, como bien ha señalado usted, donde ya se ven estas consecuencias o estos desafíos en los resultados del informe PISA que hemos conocido. Por eso, aquí también creemos que hay que dar un paso adelante reforzando o realizando un nuevo contrato social en el marco de la inteligencia artificial, con participación de la sociedad civil, agentes sociales, expertos, los grupos del Congreso, para garantizar que somos capaces de aprovechar esas oportunidades y que, además, los beneficios asociados a la implementación de estas nuevas tecnologías puedan ser repartidos también de manera justa y adecuada. En definitiva, señoría, proyectos importantes para nuestros ciudadanos, en los que vamos a trabajar mano a mano y en los que espero que tengamos resultados positivos con su apoyo. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor vicepresidente primero. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, AL MINISTRO DEL INTERIOR SOBRE LAS MEDIDAS QUE VA A ADOPTAR EL GOBIERNO PARA REVERTIR LA SITUACIÓN DE INSEGURIDAD OCASIONADA POR LA INVASIÓN EN CEUTA. (Número de expediente 172/000220).

Presidencia. Pasamos ahora a la interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX al ministro del Interior, sobre las medidas que va a adoptar el Gobierno para revertir la situación de inseguridad ocasionada por la invasión en Ceuta. Para su defensa, tiene la palabra el señor Gil Lázaro. (Aplausos).