Si usted no puede obligar a la señora Ayuso a hacer dimitir al alcalde de Móstoles por una supuesta violación o, mejor dicho, agresión sexual, ¿y usted viene aquí diciendo qué? (Aplausos). Por acoso sexual, mejor dicho. Si no puede obligar a la señora Ayuso a que explique quién pagó su viaje a México o que dé explicaciones por el ‘aticazo’ que se ha comprado o que ha comprado con el dinero de todos los madrileños y que parece que el señor Feijóo sabía desde abril. (Rumores). Bueno, ayer nos enteramos de que la señora Ayuso, la que no sabía nada del ‘aticazo’, parece que visitó el ‘aticazo’, ¿no? Bueno, pues resulta que el señor Feijóo puede prometer y promete que la final de la Copa del Mundo será en España. En fin, es impresionante. Resumiendo, usted promete lo que no puede cumplir y no cumple con lo que sí que puede hacer.
Señor Feijóo, hablemos claro: es evidente que las crisis migratorias ocurren, suceden, han ocurrido no solamente en España, sino también en Italia, en Grecia, en Polonia. Yo recordaba en mi primera intervención, y también en otras intervenciones públicas que he hecho, que en el año 2020, en plena pandemia, llegaron 23 000 seres humanos a las islas Canarias. 22 000 seres humanos llegaron en el año 2021. En el año 2021 también sufrimos una crisis migratoria en Ceuta y hemos vuelto a sufrir una crisis que tiene una dimensión migratoria. Pero ha ocurrido en Italia, ha ocurrido en Grecia y ha ocurrido en Polonia con políticas muy diferentes a las políticas del Gobierno de España, bajo Gobiernos conservadores con una retórica antimigración casi tan fuerte como la del Partido Popular y VOX. Ha ocurrido antes también en España ―antes hacía mención a las crisis migratorias que han sufrido otros presidentes de Gobierno― y no queda otra que hacerles frente, y creo que hay que hacerlo con prudencia estratégica y con inteligencia, defendiendo los derechos humanos, que no están reñidos con la contundencia de un Estado social y democrático de derecho como es el nuestro. En fin, yo creo que con usted y con Abascal en el Gobierno no es que hubiera crisis migratoria, es que lo que no habría serían soluciones.
Soluciones. Nosotros trabajamos durante la Presidencia española de la Unión Europea por comunitarizar, por europeizar y lograr un gran acuerdo que creo que es un gran pacto, el Pacto de Migración y Asilo. Ustedes lo aprobaron, lo apoyaron, y hoy, por miedo a la ultraderecha, se niegan a implementarlo en nuestro Estado, en el país, cuando precisamente lo que consolida es la solidaridad entre países y, por tanto, también es algo que creo que sería en beneficio del interés general de nuestro país, que está en primera línea en relación con otros países cuando afecta al Mediterráneo y a la fachada atlántica.
Por tanto, como hemos podido ver, creo que no hay alternativas, que no hay propuestas viables ni para gestionar el pico migratorio ―y lo hemos vivido también en otros lugares, en el Estrecho, en el Mediterráneo y en el Atlántico―, ni tampoco para reconducir la relación con Marruecos, ni por supuesto tampoco para ayudar a los ceutíes. Por eso, se esconde el señor Feijóo en esa constante ambigüedad, en la estridencia, en la desinformación, nunca diciendo cosas concretas, porque sabe que no puede o, peor aún, porque sabe que nadie espera de usted una alternativa de Gobierno seria. Nadie, ni siquiera en su propio partido. Pero, bueno, por eso aspira a incendiar, a cosechar un voto ―vamos a llamarlo así― de cabreo, como usted mismo ha reconocido. Por eso solo habla de derogar el sanchismo y no dice una sola palabra de qué construirían después. En fin, allá ustedes. Nosotros vamos a seguir trabajando por el futuro de los ceutíes y usted siga braceando en el fango.
Señor Abascal, efectivamente, soy un traidor, todos somos traidores. Nos quiere en la cárcel, quiere ilegalizar a todos los partidos. En definitiva, esta es un poco la cosmovisión del señor Abascal cuando habla de política y es como entiende la democracia. Hagamos cuentas. El señor Abascal lleva veintisiete años en política, viviendo de un salario público, trece con el Partido Popular, cobrando por no hacer nada, y catorce con VOX, cobrando por generar ―¡y cómo cobran el señor Abascal y sus asesores!― bulos y odio. Menuda contribución a la patria: veintisiete años entra la nada y el lodo. Bueno, usted se subió a un ferri, grita ¡invasión!, también lo ha dicho aquí, dice que lo que se ha producido es un acto de guerra y se dedica a aprovechar el sufrimiento de los ceutíes y también de los inmigrantes para sacar tajada con la frustración, la desesperanza y la violencia. En fin, no voy a dedicar ni un segundo de mi tiempo a desmontar bulos e hipérboles y también sus imprudencias, porque usted no pretende que se aclare lo ocurrido, pretende enturbiarlo. Usted no quiere que el Gobierno resuelva esta crisis, como tampoco quiso en Paiporta ni en la dana de Valencia ni tampoco durante la pandemia, cuando en pleno confinamiento llamó a desobedecer el confinamiento y sembró dudas sobre la vacuna diciendo poco menos que estaba el régimen chino detrás. Por cierto, que eso también es culpa mía, lógicamente.
En fin, quiere que sufra Ceuta por ella, y si eso implica que sufran también miles de ceutíes inmigrantes, pues que así sea. En eso usted, si me permite, no se diferencia mucho de otros actores estatales y no estatales que trabajan precisamente para capitalizar y alimentar esta tragedia para ganar apoyos y más dinero. Se llenan la boca hablando de España, pero la defensa de la bandera o de España se queda ahí, en la pulsera. Claro, ha llegado el señor Feijóo..., perdón, Abascal ―es que ya...― y lo único que me reprocha es que hayamos puesto controles a los ciudadanos italianos que entran en España, pero obvia decir que, sin razón alguna, el Gobierno italiano, un Gobierno aparentemente hermano del partido del señor Abascal, lo que ha hecho ha sido suspender Schengen con España. Además, se lo hace a un país, el nuestro, que cuando ocurrió lo de Lampedusa lo que hizo fue acoger migrantes que llegaron de manera irregular en esa avalancha que sufrió Italia. Entonces el señor Abascal no habló de traición, pero en este caso sí habla de traición, porque es el malvado Sánchez el que está detrás de ello.
Mientras tanto, Ceuta sufría una crisis gravísima y ahí tenemos al tecnoligarca Elon Musk, uno de sus ídolos políticos, que lo que hacía era burlarse de España, convertía nuestro drama en un meme y lo que hizo el señor Abascal fue aplaudirlo. No criticarlo, no rechazarlo, no condenarlo, sino aplaudirlo. Y cuando desde Israel se cuestionó nada más y nada menos que la españolidad de Ceuta y Melilla y también desde think tanks de ultraderecha en Estados Unidos y se habló de los españoles como si fueran colonos, ¿qué es lo que hizo el señor Abascal? Agachar la cabeza, como cada vez que tiene ocasión, ante los poderosos. Se crece ante una niña migrante, pero se desinfla ante los oligarcas extranjeros que insultan no a este Gobierno, sino a España. (Aplausos).
Todo esto se explica porque pasan tantas cosas, se dicen tantas burradas, que muchas veces acabamos igualando las cosas, pero hay gravedad en las declaraciones y me gustaría recordar unas palabras del señor Abascal en el año 2024. Cuando VOX abandonó los Gobiernos autonómicos del Partido Popular y aquella decisión aparentemente controvertida dentro de VOX generó contestación por parte de algunos que han acabado expulsados ―así entiende la democracia el señor Abascal―, cuando VOX ―decía― abandonó esos Gobiernos autonómicos en el año 2024, para explicar ante sus militantes y sus votantes el abandono de esos Gobiernos lo que dijo es que esa decisión había sido tomada ―cito textualmente y abro comillas―: por gente más poderosa que nosotros ―cierro comillas―. Nunca terminamos de entender quién era esa ‘gente más poderosa que nosotros’ a la que se referían el señor Abascal y VOX. ¿Quién manda realmente en VOX cuando llegan las decisiones importantes? No digo la de voy a expulsar aquí a todo aquel disidente, como hace el señor Abascal, que luego sube a tribuna dando lecciones de democracia. ¿Quién manda realmente en VOX cuando hay que tomar decisiones estratégicas importantes como es, por ejemplo, acabar con presencia en Gobiernos de coalición autonómicos? ¿Quiénes son esas personas importantes? ¿Quién decide su estrategia? ¿Quién fija las prioridades y hasta qué punto coinciden esas prioridades, por cierto, con los intereses de España? ¿Cuánta autonomía le queda al señor Abascal y a VOX después de tanta obediencia? Porque aquí se habla de soberanía, se habla de independencia, se habla de prioridad nacional, pero después buscan referentes fuera, reciben financiación de fuera, celebran decisiones tomadas fuera, incluso cuando perjudican a los españoles y a las españolas. Yo creo que eso no es patriotismo, señorías, tampoco creo que la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas españoles así lo consideren. Es un nacionalismo de escaparate, una obediencia al exterior, es una agenda camuflada que no sirve a España, sino a los intereses de unos pocos que, por cierto, no están en nuestro país y, desde luego, debilitan a Europa. (Aplausos). Tenemos muchos ejemplos. No es solamente que, a las claras, el señor Abascal haya subido y haya dicho que hay intereses importantes que nos exceden, que nos sobrepasan, decisiones que se han tomado fuera para decidir si estamos o no estamos dentro de un Gobierno autonómico. Además, por mucho que el señor Abascal y su grupo parlamentario se llenen la boca con la defensa de los agricultores y agricultoras y las gentes del campo en este país, cuando se han impuesto aranceles de manera unilateral a Europa ―y, por tanto, a España― por parte de la Administración estadounidense y el Gobierno ha movilizado en un real decreto ley 14 000 millones de euros, lo que han hecho el señor Abascal y VOX es votar en contra. Dicen representar a los trabajadores creando un seudosindicato, pero se niegan a subir el salario mínimo interprofesional. Votan en contra de la reforma laboral. Anuncian que si gobernaran con el Partido Popular, votarían y derogarían la reforma laboral. Dicen que España se quema, que las políticas verdes arruinan a nuestro país, pero votan en contra de subirles el sueldo a los bomberos forestales que arriesgan su vida cada verano. Dicen que están con la ley y con el orden, con nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, pero la única realidad es que, mientras usted militaba en el Partido Popular, congelaron sus sueldos y redujeron su plantilla. Por cierto, este ha sido el Gobierno que más ha aumentado no solamente el número de plantillas de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, hasta llegar a un máximo histórico, sino que hemos subido sus retribuciones casi en un 50 %. (Aplausos).
Luego, están gobernando en Andalucía, en Castilla y León, en Aragón. Hay múltiples ejemplos, señorías, de cómo en Castilla y León parece que las personas LGTBI han dejado de existir, porque ni las nombran. Debe ocurrir algo parecido con la educación, porque tampoco merece una sola medida en su acuerdo de Gobierno. En Andalucía, ni una línea contra la violencia machista, ni una contra la violencia vicaria. En Aragón han decidido ahorrar retirando 17 euros semanales a los menores tutelados no acompañados, ¡17 euros semanales! ¿De verdad ese es el gran problema de España, señorías? En Extremadura hablan de devolver a los menores no acompañados a sus países de origen. ¿Y qué harían los señores de VOX: abandonarlos en la frontera, dejarlos a merced de las mafias, entregarlos otra vez a las redes de trata de los que muchos intentaban escapar? Es muy fácil gritar ¡que se vayan!, lo difícil es explicar qué piensan hacer con cada uno de los niños y niñas cuando se apagan las cámaras, aunque a algunos de ustedes ya les hemos escuchado y, además, aquí se ha criticado con acierto. Por cierto, señor Abascal, me gustaría que usted subiera a la tribuna y se disculpara y criticara al miembro de su grupo parlamentario que dijo que iban a cazar uno a uno a los inmigrantes llegados a Ceuta. Lo peor no es eso, lo peor es que han conseguido también que el Partido Popular compre todo este discurso. Antes, el señor Patxi López ha hecho una muy buena síntesis de cómo el Partido Popular, el señor Feijóo, cuando gobernaba la Xunta de Galicia hace ya unos años, antes de que VOX tuviera presencia parlamentaria, defendía una política migratoria y cómo hoy hace un copia y pega de los eslóganes vacíos y reaccionarios del señor Abascal.
¿Dónde está el peligro? Los señores de VOX hoy dicen invasión, mañana hablan de guerra, después alguien dice que hay que cazar uno a uno a los inmigrantes. ¿Y qué dirán pasado mañana y al otro? Esto ya no va solamente de VOX, va de la sociedad que queremos ser, del país que queremos ser, señorías. Y yo quiero dirigirme también a quienes nos escuchan desde esta Cámara. Ahora preguntémonos a dónde conduce el camino de la guerra, de la invasión, de cazar uno a uno a los migrantes irregulares. ¿Nos hace más seguros deshumanizar al que llega? Yo creo que no. ¿Soluciona algún problema convertir a un menor en un enemigo? Yo creo que tampoco, señorías. ¿Mejora nuestra convivencia señalar a millones de personas por su origen? Por supuesto que no. Y la España real creo que lo sabe, porque sabe que su diversidad, su solidaridad y su naturaleza abierta son no solamente nuestro pasado, sino también una garantía de que podamos prosperar en el futuro, y eso, señorías, no significa negar la realidad. La situación que hemos vivido es grave, muy grave. Y mientras yo sea presidente del Gobierno, España va a defender su integridad territorial con toda la fuerza del Estado. (Rumores). Nuestras fronteras se respetan, nuestra seguridad se garantiza, nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado tienen todos los medios y toda la legitimidad para protegerlas. Ceuta lo que no necesita son discursos matonistas, de patio de colegio; necesita prudencia, sentido común (aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra), templanza, un Gobierno valiente, un Gobierno que plante cara a los poderosos y que proteja y sirva a la gente. Y creo, sinceramente, después de lo escuchado, que ese Gobierno somos nosotros.
A los dos portavoces del Grupo Parlamentario de SUMAR les agradezco, por supuesto, las palabras que han tenido con los servidores y servidoras públicos, porque, efectivamente, creo que en todas las crisis, también en esta crisis, hemos visto un desempeño extraordinario. Se habla del origen, la causa, los actores que han estado detrás de este hecho los pasados 30 y 31 de julio. Se apunta a Marruecos, se apunta también a Estados Unidos, se apunta también a Israel. Yo no quiero entrar en el terreno de las especulaciones. No es mi deber, no creo que sea acertado. Mi deber, mi obligación y mi responsabilidad es actuar sobre hechos y datos ciertos, y los he compartido con todos ustedes. Ustedes podrán considerar que es insuficiente, que faltan todavía cosas que aclarar, que hay indicios que tenemos que despejar. Yo lo comparto con ustedes. Miren, recientemente, el 5 de agosto, ha habido aparentemente un ataque híbrido en Alemania, por lo que dicen las autoridades alemanas, perpetrado por Rusia. Rusia lo ha negado. Pero, en todo caso, se ha tardado semanas en poder esclarecer este hecho que ha sufrido Alemania. Por tanto, dejemos trabajar a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Nosotros tenemos la absoluta transparencia y convicción de que queremos conocer la realidad y la verdad, entre otras cosas porque no queremos que vuelva a suceder. Lo que sí he dicho y he compartido con ustedes son los hechos que nosotros conocemos hasta ahora.
Los hechos conocidos hasta ahora son, uno, que lo que cambió la política migratoria o la realidad migratoria, para ser más exactos, desde el 8 de julio al 30 y 31 de julio es una sentencia del Tribunal Supremo que es tergiversada por las redes sociales, también por determinadas redes de tráfico de seres humanos, donde se dice que ya simplemente con llegar a nado son imposibles las devoluciones en caliente, si me permiten esta expresión. Por tanto, señorías, este es un hecho que existe. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). El segundo hecho, señorías, es que se propagan estos bulos, esta desinformación, estos vídeos por las redes sociales, por WhatsApp, por Facebook, por TikTok, en definitiva, por el conjunto de las redes sociales. De lo que sí tenemos evidencia ―y esto no lo digo yo, sino que lo dice también el Servicio Europeo de Acción Exterior― es que redes proisraelíes y redes rusas amplifican estos bulos y esta desinformación, entre otras cosas no solamente para atacar a un Gobierno ―el Gobierno de España, que tiene unas posiciones en política exterior que son valientes, que son consecuentes con nuestro derecho internacional y creo que también con el sentir mayoritario de la ciudadanía española―, sino también, lógicamente, para atacar posiciones como las que ustedes han comentado en otras muchas materias.
Lo que quieren también es debilitar una posición que creo que es bastante evidente dentro de Europa, como es la unidad europea en política migratoria. De ahí que yo haya echado en falta esa solidaridad europea que sí tuvo España, por ejemplo, en Groenlandia, cuando se cuestionó la integridad territorial, o también en Lampedusa, cuando sufrió esa crisis migratoria, y también en Lituania, cuando sufrió esa crisis migratoria por parte de Bielorrusia, en Polonia y en otros tantos países que han sufrido estas crisis migratorias. Solidaridad, esa es la razón de ser del continente europeo y del proyecto europeo.
¿Llegamos tarde? Señorías, han retornado de manera voluntaria en las horas siguientes a esta crisis nueve de cada diez migrantes que entraron de manera irregular. He dicho antes que desde el 10 de agosto 3600 personas han sido devueltas o repatriadas de manera voluntaria. Se habla del mando único. Es la primera vez que se asume esta competencia por parte del Gobierno de España. Se puede decir que es la primera vez que sucede algo así. Perfecto. Pero en ocasiones anteriores, ante crisis migratorias como las que hemos sufrido, señorías, al Gobierno de España no le ha hecho falta tener un mando único para responder de manera eficaz a lo sucedido. Lo hicimos en Canarias, lo hicimos en Ceuta y lo hemos hecho ahora, en este caso, con el instrumento del mando único, de otra manera, precisamente porque la evolución de la crisis exigía un refuerzo de esa cogobernanza y de esa cooperación interministerial.
En cuanto a la política migratoria ―y agradezco a los dos portavoces del Grupo Parlamentario SUMAR que reconozcan esto―, quiero decir que, leyendo las cifras ―y estos son datos, no son quimeras, no son suposiciones, no son bulos―, podemos ver que las entradas irregulares a nuestro país han caído un 15 % respecto al año anterior.
Un 15 %, señorías. Y el año anterior también cayeron respecto al anterior, el año 2024. Fíjense que han caído, en lo que llevamos de año, un 30 % por la vía marítima y un 60 % casi en las islas Canarias. Eso exige también una cooperación con los países de tránsito, y Marruecos también es un país de tránsito cuando estamos hablando de la fachada atlántica y, por tanto, del número de llegadas a las islas Canarias, como también lo es Senegal o como lo son Mauritania y Gambia. Por tanto, señorías, seamos conscientes de que España es hoy una de las fronteras menos porosas y, en consecuencia, más seguras del Mediterráneo cuando hablamos de la evolución de la migración irregular en Europa.
Sobre retornos quiero decir ―es un dato que probablemente no se conozca; tengo que decirles a mí también que me ha llamado la atención cuando lo he leído― que, en este primer cuarto del año 2026, España es el país que más retornos ha emitido: casi el doble que un país como Italia, que es un país de primera frontera. Por tanto, señorías, creo que también en ese ámbito, en el ámbito de los retornos, estamos haciendo lo que la ley nos permite y, desde luego, con una clara voluntad política de luchar contra estas mafias y este tráfico de seres humanos.
Se habla también de ejercer los derechos humanos. Yo creo, señorías, que lo estamos haciendo. Antes he comentado que son siete de cada ocho instalaciones las que se han puesto a disposición de esta crisis humanitaria, las provistas por el Gobierno de España. No siendo competentes en el asunto, señorías, hemos destinado 60 millones de euros, más 25 millones de euros previos, al cuidado y la protección de los menores en la ciudad autónoma de Ceuta.
Se habla de política de apaciguamiento con Marruecos. Nosotros no tenemos una política de apaciguamiento con Marruecos, señorías. Tenemos una política de buena vecindad con Marruecos y eso significa que hay líneas rojas ―ellos lo saben― que son perfectamente legítimas y que vamos a defender siempre, como es la integridad territorial de nuestro país y como es, por tanto, la soberanía nacional de Ceuta y de Melilla. Esa relación con Marruecos no es una relación de apaciguamiento, sino de buena vecindad, que es la clara vocación que tiene este Gobierno; como la han tenido, por cierto, todos los Gobiernos de la historia democrática de nuestro país con independencia de su signo político.
Se habla del cambio sobre el Sáhara Occidental, que ha sido criticado por su grupo parlamentario y por otros, pero yo quiero recordar que hay una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas al respecto. Quiero recordar que los principales países europeos han avalado también la propuesta que ahora mismo está encima de la mesa en relación con la autonomía del Sáhara Occidental dentro de Marruecos. Por tanto, señorías, yo creo que lo que está haciendo el Gobierno de España, junto con Europa y el conjunto de la comunidad internacional, es tratar de dar una solución política a un conflicto que lleva cincuenta años enquistado. Creo que eso nada tiene que ver con ningún otro interés, sino con el de ayudar a una zona, en este caso al Sáhara Occidental, que, desde luego, sigue contando con una ayuda humanitaria por parte del Gobierno de España. Somos el país que más recursos económicos provee a la ayuda humanitaria en el Sáhara Occidental.
Habla también de la desinformación, de los bulos. Teníamos datos, precisamente, de que, durante esa crisis ―como ocurrió también en la crisis de la dana―, hubo muchos mensajes de odio, de desinformación, por parte de la ultraderecha también española. Detectamos más de diez mil mensajes. La mayor parte de ellos, afortunadamente, han sido sacados de esas redes sociales, pero es evidente que hay un interés claro por parte de las redes de ultraderecha de tratar de generar zozobra y desconfianza. Acuérdese del lema «el pueblo defiende al pueblo» y luego, como aquí se ha dicho, recordamos cómo las juventudes de VOX se quedaron con buena parte del dinero que pidieron precisamente para la reconstrucción de Valencia tras la dana y de Paiporta. (Aplausos).
Al señor Rufián quiero decirle más o menos lo mismo, porque ―digamos― todos los grupos progresistas han ido un poco por ese mismo marco. Creo que es importante insistir ―se lo agradezco mucho porque ha estado fuera del debate público― en que ha habido 141 fallecidos y fallecidas, en su mayoría niños y niñas, y merecen nuestra memoria, nuestro reconocimiento y, efectivamente, nuestro reproche por que haya podido suceder un drama de estas características. Pero, insisto, usted acusa, como portavoz del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana, al Reino de Marruecos de colaborar, junto con otras potencias extranjeras, en lo sucedido los pasados días 30 y 31 de julio. En mi caso, señorías, yo me debo, como presidente del Gobierno, a los datos, a los hechos contrastados y, por supuesto, a trabajar desde la prudencia, que eso no está reñido con la contundencia en relación con este asunto. Mientras tanto, como he dicho antes, vamos a hacer públicos todos los documentos relativos a esta crisis ―antes, durante y después― para que los ciudadanos españoles, y también ustedes, como representantes de estos, puedan sacar sus conclusiones. Desde luego, señorías, nosotros vamos a actuar siempre desde esa máxima de prudencia, de rigor, de transparencia y de defensa del interés general de los españoles y españolas. Y creo que en el interés general de los españoles y españolas está el tener unas relaciones de buena vecindad con nuestros vecinos, en este caso, con Marruecos.
Respecto a las soluciones ―efectivamente, usted también ha hecho referencia a ello― creo, y ahí están los datos, que nuestra política migratoria funciona. Antes se nos ha espetado, por parte de algunos portavoces de grupos progresistas, la externalización de la política migratoria. El Gobierno de España votó en contra de la externalización de la política migratoria y, por tanto, de los centros de retornos en terceros países. Esto lo están defendiendo la mayor parte de los Gobiernos europeos, pero no así el Gobierno de España. Me consta que no sentó bien, pero yo lo he calificado como un trampantojo: no va a servir para nada. Lo hemos visto en anteriores experiencias ―tanto por parte de Gobiernos europeos como no europeos― respecto a cómo luchar contra el tráfico de seres humanos.
Nosotros tenemos una política migratoria que hemos ido construyendo durante estos últimos ocho años, basada en la lucha contra el tráfico de seres humanos y, por tanto, contra las mafias. En segundo lugar, abriendo vías de migración regular. Aquí se ha hablado también de las vías de migración regular y yo quiero reivindicar que este Gobierno, desde que pusimos en marcha la legislatura de 2018 y las sucesivas, lo que ha hecho ha sido modificar el reglamento de extranjería, precisamente para sacar de la estigmatización a muchos menores no acompañados y poder reinsertarlos o, mejor dicho, insertarlos en la vida laboral, social y educativa de nuestro país. Y destaca también, lógicamente, el proceso de regularización que vivimos en los últimos tiempos, que ha hecho que 1,2 millones de personas soliciten ese proceso de regularización y de reconocimiento de derechos y de deberes, como usted bien ha dicho. Ahora mismo tenemos 360 000 personas cotizando a la Seguridad Social, lo cual da una prueba de la realidad que teníamos antes de esta regularización. Y, junto con esas vías legales, estamos cooperando con los países de origen y de tránsito. Gracias a ello, hoy la ruta del Mediterráneo Occidental es de las más seguras de todas las del Mediterráneo en Europa. Por supuesto, también hemos tratado de europeizar esta cuestión y de exigir la solidaridad de los países europeos que, durante esta crisis, vieron una manera de debilitar a un Gobierno de coalición progresista que legítimamente defiende una forma de hacer las cosas diferente, y yo creo que más acertada y eficaz desde el punto de vista humanitario, social y económico. Ahí están los datos: en seis años seguidos, hemos crecido más del 2 %, el cuádruple que la zona euro. Y, finalmente, señorías, las políticas de integración, con un plan que, antes de iniciarse el verano, pusimos en marcha, de más de 500 millones de euros, precisamente para eso, para las labores de integración. Por tanto, estamos trabajando en las soluciones en relación con Ceuta y con la aplicación del Pacto Europeo de Migración y Asilo, que, por cierto, fue logrado por el Gobierno de coalición progresista durante la Presidencia española de la Unión Europea, antes de las elecciones del año 2023.
Usted habla de los retos de la migración y de la vivienda. Efectivamente, son retos. Probablemente yo no hablaría de la migración como reto, porque ya empezamos a darle un marco distinto a lo que es algo consustancial a la historia de la humanidad, pero sí que quiero decirle que, desde luego, las políticas de migración, las políticas públicas que estamos poniendo en marcha ―y ahí están los datos, incluso con la avalancha que se sufrió en Ceuta― están dando sus resultados. Esto no es caer en la autocomplacencia ni no ser autocríticos. Al contrario, ya lo he dicho: tendremos que seguir mejorando, tendremos que seguir modernizando muchas de las políticas que están hoy más en primera línea, más puestas en duda, sobre todo en el ámbito de las nuevas tecnologías. El Gobierno de España está actuando en esa materia y lo vamos a seguir haciendo.
A la señora Nogueras la he notado un poco incómoda. Tengo que decírselo, señoría. Además, a mí con que me dé un USB me vale, no hace falta que me dé todos los papeles. Me da un USB y me quedo con las propuestas, aunque ya las conozco, porque, por supuesto, respeto todas las iniciativas parlamentarias que se presentan por parte de todos los grupos parlamentarios.
No sé, pero me ha dado la sensación de que usted estaba un poco incómoda, porque es muy difícil decir que hay que garantizar una atención humanitaria a los migrantes que llegan y al mismo tiempo tratar de emular en algo el discurso de la ultraderecha española o de la ultraderecha catalana. Yo creo, de verdad, que, si usted se escucha y escucha también lo que yo digo, podemos ser conscientes de que estamos en una posición bastante equilibrada, bastante moderada, bastante de sentido común. He hablado de lucha contra las mafias, he hablado de vías regulares de migración, he hablado de políticas de integración, he hablado de europeizar un problema que es común a todos los países de la Unión y he hablado también de la cooperación con los países de tránsito y de origen. Y yo la noto incómoda, porque, por un lado, es difícil tratar de competir con la ultraderecha española y catalana siendo más duro que ellos, porque ellos siempre van a decir dos huevos duros más ―le pasa un poco como al señor Feijó―, y, por otro, decir que tenemos que garantizar esa atención humanitaria.
De nuevo, señoría, entrando más en el detalle, quiero decirle que, evidentemente, nosotros hemos llegado a un acuerdo parlamentario sobre la delegación de competencias. Ustedes han presentado una proposición de ley que excede algunos de los elementos acordados por el Grupo Parlamentario Socialista y ustedes. Permitiremos que se tramite esa iniciativa parlamentaria, pero, en todo caso, señoría, esperemos que podamos llegar a un acuerdo con otros grupos parlamentarios. Lo que sí le diré, señoría, es que, por lo que se refiere a la regularización de migrantes, que usted ha dicho que puede estar detrás de este pico de migración irregular en la ciudad de Ceuta del pasado 30 y 31 de julio, la propia Comisión Europea ha dicho ―si usted no me cree a mí― que nada tiene que ver. Nada tiene que ver, señoría. Cuestión distinta es que, en efecto, al otro lado de la frontera la renta per cápita es ocho veces menor que la que tienen a este lado de la frontera, en este caso en Ceuta y en Melilla.
Y al pobre Salvador Illa también le mete en el ajo. No solamente Sánchez, sino también Salvador Illa somos los que tenemos la culpa de todo lo que está pasando en Cataluña, que yo creo que no es nada malo, sino que son cosas buenas. Siempre hay retos, y también el reto de la vivienda.
Habla de la financiación autonómica y de la necesidad de financiar el estado del bienestar. Pues bien, para eso necesitamos crecer y también el aporte de la migración y su regularización, porque, efectivamente, lo que hace es aflorar la economía sumergida, que es lo que hemos logrado con este proceso de normalización.
Y dice que hay desigualdad. Evidentemente, hay desigualdad, pero creo que la política de crecimiento de este Gobierno y la política de redistribución de la renta de ese crecimiento está ahí. Hemos multiplicado por ocho en estos años la renta real per cápita disponible de los hogares y esto creo que es también como consecuencia de las políticas de redistribución que está poniendo en marcha el Gobierno de España.
A la señora Aizpurua le agradezco que hable también de la solidaridad con Ceuta. Como he dicho antes, no puedo sino basarme en hechos, no en suposiciones, aunque, evidentemente, hay esos indicios a los cuales usted ha hecho mención y vamos a ver exactamente qué concluyen el Poder Judicial y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y se responderá con absoluta contundencia, pero, mientras tanto, con la prudencia debida, si es que fuera el caso.
Sobre la política migratoria vuelvo a decir lo que he dicho antes. Hay que recordar que siete de cada ocho localizaciones que se han provisto en Ceuta son de la Administración General del Estado y, en efecto, sobre menores hay que recordar de nuevo que no solamente no es una competencia nuestra, sino que ya hemos transferido o estamos en vías de transferir 62 millones de euros más 25 millones de euros previos. En fin, yo no esculpo a nadie. De nuevo, volviendo a Marruecos, señora Aizpurua, lo que hago es ser prudente, riguroso y actuar con los datos que uno tiene sobre la mesa.
Sobre el papel de la Unión Europea, evidentemente, nosotros hemos hecho uso de esas peticiones. Hemos pedido recursos a Frontex, hemos pedido recursos a la Oficina de Asilo y hemos pedido recursos también para continuar fortaleciendo estas fronteras en Ceuta y en Melilla. Fíjese ―antes lo decía― que tanto en Ceuta como en Melilla hemos invertido ya 77 millones de euros, tenemos planificado otros 100 millones de euros para todo el perímetro fronterizo y hemos solicitado, además, otros 35 millones de euros a la Comisión Europea para fortalecer esas fronteras. Y, como usted bien ha dicho, evidentemente, el problema es que la desigualdad trae causa de un problema o un reto estructural que es, sin duda alguna, lo más importante, por mucha frontera que se fortalezca o por mucha frontera que se levante.
A la señora Vaquero quiero decirle más o menos lo mismo. Yo creo que la disyuntiva que teníamos es bastante evidente. Se lo he dicho antes al señor Feijóo y al señor Abascal. ¿Cuál sería la decisión que se hubiera tomado? Porque, si usted conoce el espigón del Tarajal, si usted conoce también el espigón de Benzú, sabrá perfectamente que son orográficamente vulnerables, señoría. Nosotros en 2021 ya procedimos a un alargamiento del espigón en el Tarajal. Como he anunciado a lo largo de esta mañana, vamos a continuar extendiéndolo, pero es evidente, señoría, que no es suficiente ni desde el punto de vista de la frontera ni tampoco desde el punto de vista de lo que tenemos que hacer al otro lado, en este caso, en la lucha por el desarrollo económico de los países de origen y de los países de tránsito. Lo que yo no voy a hacer, señoría, es utilizar la fuerza contra jóvenes y no jóvenes que llegan a nuestras fronteras, en este caso, por miles. (La señora Vaquero Montero hace gestos negativos). No, yo sé que usted no, pero esa es la disyuntiva a la que nos tenemos que enfrentar, señoría. Esa es la disyuntiva a la que nos tuvimos que enfrentar el 30 y el 31 de julio. Por tanto, no es que nosotros hayamos tenido un descontrol de las fronteras, es que quisimos dar una respuesta humanitaria a una crisis migratoria de una envergadura como la que vimos y, entre garantizar la estanqueidad y dar una respuesta humanitaria, se dio respuesta en lo segundo y no en lo primero. Al final, el resultante es que nueve de cada diez migrantes salieron a las pocas horas y a los pocos días y que después del 10 de agosto han continuado sus retornos voluntarios en miles. Y yo estoy convencido de que, a lo largo de estas semanas que vienen, lógicamente, con todos los procesos que tenemos en marcha de filiación, de gestión de todas las peticiones de asilo, muchas de estas personas vinieron por razones económicas y muchas de estas personas serán devueltas a Marruecos. Pero esa es la disyuntiva a la que teníamos que hacer frente los días 30 y 31 de julio. Y yo, como he manifestado en mi primera intervención, estoy muy orgulloso de lo que hicieron las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. El señor Abascal dice que yo no me hago responsable de esa respuesta. Al contrario, me estoy haciendo responsable de esa respuesta y aplaudo esa respuesta porque me parece que fue proporcional y dio una muestra de lo que representa España en situaciones tan difíciles como la actual.
Usted pregunta qué estamos haciendo. Ahí están todos los datos que he dado. ¿Qué vamos a hacer? Pues hemos aprobado en este último Consejo de Ministros nada más y nada menos que un paquete de 300 millones de euros para, durante los próximos meses, relanzar a Ceuta y, como he dicho en mi primera intervención, ser consistentes con la política migratoria que está poniendo en marcha el Gobierno de España. Yo entiendo que los partidos nacionalistas lo que quieren es fragmentar aún más la política migratoria y, por tanto, hacerse cargo de esas políticas migratorias, pero entiendo que el sentido común y el sentido de los tiempos nos lleva en otras direcciones y la dirección es europeizar esta política migratoria, que es lo que logramos bajo la Presidencia española de la Unión
Europea, y ahora tenemos que aplicarlo en todos los Estados. Desde luego, España lo va a hacer con las modificaciones que hemos planteado en el Consejo de Ministros reciente, tanto en la ley y extranjería como en la ley de migración y asilo.
También —¿qué quiere que le diga!— la he notado un poco incómoda. Porque ha dicho: No, es que los extremos… Desde luego, el Gobierno de España no está en ningún extremo cuando habla de política migratoria. No somos ingenuos, sabemos que tenemos que garantizar la seguridad y la frontera, que tenemos que luchar contra las mafias y las personas que trafican con seres humanos, pero, al mismo tiempo, somos conscientes de que la contundencia de ese Estado social y democrático de derecho no está reñida con una política humanitaria en el caso de los migrantes que llegan a nuestro país.
La señora Belarra me ha dicho que por qué protejo a Marruecos. Sencillamente, yo protejo la prudencia. Protejo tener una mirada de Estado en unas relaciones que, evidentemente, tienen que ser de buena vecindad y, cuando se vayan aclarando las dudas y los indicios que ahora mismo están sobre la mesa, iremos respondiendo de manera contundente. Desde luego, en la medida de nuestras posibilidades, hemos ido haciéndolo conforme han ido sucediéndose distintas declaraciones ―por ejemplo, las de los ministros― de manera inaceptable, por parte, en este caso, del ministro de Asuntos Exteriores a la embajadora de Marruecos.
Respecto a la externalización de fronteras, efectivamente, habrá otros países que hayan externalizado fronteras, pero creo que nosotros en absoluto hemos externalizado fronteras, salvo que usted identifique las políticas de cooperación con los países de tránsito con esa externalización de fronteras, que no es el caso.
Y, en fin, comparar esto con el 11M y las mentiras… Pido un poco de respeto para las víctimas del 11 de marzo. Pido un poco de respeto porque, señorías, es banalizar un hecho tan grave como el que sucedió entonces.
Señor Rego, del Bloque Nacionalista Galego, sobre la previsión, quiero decirle que también somos objeto de ataques híbridos. Es evidente que hay una realidad digital a la que tenemos que hacer frente y precisamente estamos fortaleciendo todas las capacidades en ciberseguridad en nuestro país. Si me permiten, en muchas ocasiones se cae en una pequeña contradicción porque, por un lado, se exige al Gobierno de España aumentar el presupuesto en seguridad y en defensa y, al mismo tiempo, se nos reprocha no tener las capacidades para anticipar crisis o ataques híbridos de estas características. En todo caso, señoría, precisamente creo que lo sucedido en Ceuta y Melilla, desde el punto de vista securitario, desde el punto de vista de la integridad territorial, si fortalece algo, es la aproximación y la posición del Gobierno de España para invertir en nuevas tecnologías, en lo ciber, en la ciberseguridad y también, lógicamente, en los servicios de inteligencia, para tener esa información que anticipe lo que nos sucedió, por desgracia, el 30 y el 31 de julio. De nuevo, como he dicho antes, aunque ustedes tendrán ocasión de verlo en la información que vayamos a trasladarles, verán que no hubo ninguna institución que tuviera la información para anticipar la envergadura de la crisis que se vivió el 30 y el 31 de julio. Y eso no es exculpar a nadie ni no responsabilizarnos, es decir la verdad.
Dice usted que tenemos que acordar con las autoridades ceutíes. Simplemente, quiero recordarle que, en este plan de relanzamiento de la ciudad autónoma de Ceuta, el vicepresidente económico, el señor Carlos Cuerpo, y otros muchos ministros, al mando del señor Ángel Víctor Torres, hemos estado en constante interlocución, por ejemplo, con la ciudad autónoma de Ceuta y con las asociaciones vecinales para acordar los espacios que la Administración General del Estado iba a poner para la acogida de estos migrantes. También hemos acordado con los actores económicos, con el tejido productivo, con la Cámara de Comercio de Ceuta, las medidas económicas que van a encontrar eco en la ciudad autónoma de Melilla, pese a que no ha sufrido la envergadura de la crisis que ha sufrido la ciudad autónoma de Ceuta. Por tanto, desde el punto de vista del acuerdo y el diálogo con las autoridades de ceutíes, lo estamos haciendo.
Señora Valido, efectivamente, creo que es importante recordar las cifras de llegadas de migrantes irregulares a las costas canarias. Han caído en casi un 60 %. Eso también tiene que ver con las relaciones de buena vecindad con Marruecos y con los países de tránsito o de origen; también con Mauritania, un país directa y físicamente más cercano a las islas Canarias. Esa es la voluntad que tiene el Gobierno de España. Y eso no significa ceder a ningún chantaje, sino ser prudente e inteligente en unas relaciones que creo que son positivas tanto para España como para Marruecos, relaciones que, por cierto, han sido la tónica habitual durante los más de cuarenta años de historia democrática en nuestro país.
El señor Catalán mantiene su tónica de siempre: la soberanía nacional; Ceuta no se cede, se defiende. Por supuesto, nosotros hemos defendido siempre la integridad territorial del país y la soberanía sobre Ceuta y Melilla, y no ha habido, señor Catalán ―ahí están los datos―, ningún Gobierno que haya hecho más por Ceuta y por Melilla que el actual Gobierno de coalición progresista. Los datos son los datos. Ahí están las transferencias económicas y la apuesta que hemos hecho desde todo punto de vista por la prosperidad y la seguridad de los ciudadanos y ciudadanas de Ceuta y de Melilla.
La señora Micó me reprocha que no hayamos aprobado el estado de alarma y habla del Aquarius. De nuevo, quiero recordar que siete de cada ocho instalaciones han sido provistas por la Administración General del Estado. Sobre el estado de alarma, señoría, creo que lo importante, lo relevante, es que el Estado cuenta con suficientes instrumentos sin necesidad de acogernos a situaciones tan extraordinarias, constitucionalmente hablando, como el estado de alarma para hacer frente a crisis de estas características.
Y, por supuesto, quiero agradecer al Grupo Parlamentario Socialista el apoyo que nos ha dado en palabras de su portavoz, el señor Patxi López. Efectivamente, quiero recordar que la transparencia, la prudencia, la contundencia, la solidaridad, las soluciones y el futuro de Ceuta es lo que guía el compromiso y la acción del Gobierno de España.
Nada más y muchas gracias, señor presidente. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).