Óscar López Águeda
GobiernoMinistro para la Transformación Digital y de la Función Pública.Página 35Vídeo
Muy buenos días, señorías.
Permítanme que yo también agradezca las palabras de otros grupos y me sume al recuerdo de David Lucas. Creo que mucha gente no es consciente de la importancia que tienen para la política personas como David: personas que siempre actuaron con rigor, con conocimiento, buscando soluciones y acuerdos. Estoy convencido de que todas las personas que han tenido la oportunidad, en esta Cámara, de trabajar con David y de buscar soluciones y acuerdos saben lo necesario que es contar en la política con personas como él. Ayer vimos, en esa masiva capilla ardiente, el cariño que había sembrado durante tanto tiempo. Desde luego, quiero expresar mi agradecimiento y sumarme al recuerdo de un excelente político y de una mejor persona. Gracias a todos. (Aplausos).
Señorías, es un honor subir a esta tribuna para defender el Real Decreto Ley 19/2026. Se trata de una medida que aporta soluciones reales y concretas a miles de personas. Son soluciones que afectan a su vida cotidiana y que, créanme, representan el tipo de medidas que mejoran la vida de mucha gente y no empeoran la de nadie. Por eso voy a pedir, por encima de colores políticos, por encima de diferencias, su apoyo a esta medida, tan demandada, tan acordada, tan positiva para tanta gente.
Este real decreto persigue, básicamente, dos cosas. La primera es permitir la jubilación parcial del personal laboral de todas las Administraciones públicas. La segunda la conocen muy bien todos los diputados de Baleares presentes en esta Cámara, empezando por su presidenta. Llevan muchos años reivindicando algo que es justo, que ha costado mucho y que, por fin, podemos conseguir con este real decreto: mejorar las condiciones laborales de las y los empleados de la Administración General del Estado en Baleares, donde, señorías, tenemos un problema ―lo tenemos por las condiciones― que hoy estamos en condiciones de poder resolver.
Miles de trabajadores públicos esperan que hoy demos un balón de oxígeno a la Administración, permitiendo la jubilación parcial mediante relevistas y mejorando las condiciones laborales de las y los trabajadores, como digo, del sector público estatal en las Islas Baleares. Porque esto va, en última instancia, de garantizar servicios públicos de calidad. Va de combinar la flexibilidad que exige el contexto con el cumplimiento de los principios constitucionales de mérito, igualdad y capacidad que rigen el acceso y la promoción en el empleo público. Si un trabajador del sector privado puede acogerse a la jubilación parcial anticipada, ¿por qué no iba a hacerlo un trabajador de la Administración pública? Si las mejores firmas buscan atraer talento a sus sedes, ¿cómo no vamos a ofrecer condiciones dignas que eviten vacantes públicas en Baleares?
Señorías, este real decreto es una medida reivindicada por los sindicatos e indispensable para la ciudadanía. Es una medida reivindicada y acordada con las principales centrales sindicales porque garantiza un proceso ordenado, gradual y flexible de contratación; porque exige que las Administraciones nos pongamos las pilas con instrumentos de planificación, como las ofertas de empleo público ―véase el caso estatal: la Administración General del Estado ha incorporado ya 854 plazas para la contratación de personal relevista fijo en la oferta del año 2026―; y porque una Administración del siglo XXI debe ser sólida, ágil, flexible y útil y, por supuesto, estar centrada en las personas, tanto en quienes reciben los servicios públicos como en quienes los hacen posibles.
Debemos proponer soluciones prácticas mientras seguimos transformando la Administración pública de abajo arriba. Por eso este real decreto establece numerosos criterios legales claros, viables y ―subrayo― acordados con las principales organizaciones sindicales. Para acceder a esta modalidad de jubilación parcial se deberá concertar simultáneamente un contrato de relevo. Ese contrato deberá mantenerse vigente desde la fecha de efectos de la jubilación parcial hasta, como máximo, los dos años posteriores a la extinción de dicha situación. Además, el trabajador que solicite la jubilación parcial anticipada deberá hacerlo tres años antes de alcanzar la edad ordinaria de jubilación, acreditar treinta y tres años de cotización y una antigüedad de seis años. La reducción de la jornada será de entre un 25 y un 75 %.
El Gobierno de España es consciente de que hace falta tiempo para adaptarse a los nuevos criterios. Por eso se establece un régimen transitorio hasta el 1 de abril de 2027, que permitirá vincular la jubilación parcial a contratos fijos firmados a partir del 1 de abril de 2024 y derivados de las ofertas de empleo público ordinarias. El resultado será que el personal laboral podrá reducir su jornada, percibiendo un salario proporcional al tiempo de trabajo que continúe desempeñando y, por el resto de la jornada, la parte correspondiente de la pensión.
La otra gran pata de este real decreto ley es la revisión, como decía, de las indemnizaciones por residencia del personal del sector público estatal en Baleares. El Gobierno de España cumple así con otro de los objetivos recogidos en el acuerdo marco que firmamos en enero con los sindicatos: aumentar las indemnizaciones por residencia un 100 % en la isla de Mallorca y más de un 300 % en el resto de las Islas Baleares, con carácter retroactivo desde el 1 de julio. De este modo, más de 11 000 empleadas y empleados públicos residentes en Baleares verán equiparadas sus compensaciones por insularidad a las que ya perciben, por ejemplo, quienes prestan servicio en las islas Canarias. La propuesta del Gobierno de España está a la altura del desafío: retener el talento en el empleo público en las Baleares, en un territorio donde cada día resulta más difícil hacer la compra o alquilar un piso. Permítanme ilustrarlo con dos ejemplos. Una inspectora de Trabajo de rango A1 destinada en Mallorca ha pasado de percibir 115 euros de indemnización a más de 214. Del mismo modo, un administrador C1 del SEPE destinado en Menorca pasará de percibir 101 euros de indemnización a más de 405. Hoy pido a los grupos parlamentarios ―insisto, por encima de los colores políticos― que voten a favor de mejorar las condiciones de vida y de trabajo de más de mil trabajadores laborales de la Administración estatal y de más de 11 000 empleados públicos residentes en Baleares.
Acabo. Señorías, España arrastraba desde el año 2012 una deuda dolorosa con los empleados públicos, una deuda que se tradujo en pérdida de poder adquisitivo y de calidad de vida laboral. Después de unos años de recortes, llevamos ocho años reparando esa deuda material. Desde el año 2018 hemos subido el sueldo a los funcionarios, a los empleados públicos, un 11,4 % entre 2025 y 2028; hemos reducido la jornada laboral a treinta y cinco horas semanales; hemos estabilizado más de 440 000 plazas en la función pública; hemos modernizando el día a día de los servicios públicos mediante tecnologías como la inteligencia artificial; hemos rediseñado los procesos de selección pública para hacerlos más eficaces e inclusivos, en términos de género, de diversidad territorial y de personas con discapacidad; y hemos rejuvenecido la plantilla con una racha histórica de ofertas de empleo. El Gobierno ha ofertado más de 297 000 plazas en estos años
―297 000― frente a las 64 000 del anterior Gobierno: casi cinco veces más. Las cifras y los hitos están ahí, pero el Gobierno está encantado de compartir logros y ampliar consensos. El Gobierno de España lo tiene claro: queremos seguir construyendo una Administración del siglo XXI que dé a la gente servicios públicos de calidad y que esté a la altura.
Señorías, con el voto de hoy todos seremos responsables de mejorar la vida, como he señalado, de 11 000 servidores públicos en Baleares y de otros miles en toda España con la prejubilación parcial. Será un mérito de todos; y, de no salir adelante, será culpa de quien lo impida.
Muchas gracias. (Aplausos).