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Sin adjetivos

Pleno del 23 de julio de 2026

Real Decreto-ley 18/2026, de 29 de junio, por el que se adoptan determinadas medidas en el marco del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio.

Real Decreto-Ley.. Autor: Gobierno. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 199.

Votación

  • 23 de julio de 2026: salió adelante, 175 sí, 33 no, 140 abstenciones.
  • 23 de julio de 2026: salió adelante, 344 sí, 0 no, 0 abstenciones.

Presidencia. Gracias, presidenta. Buenos días, señorías. Comparezco ante ustedes, como bien ha dicho la presidenta, para solicitar su apoyo a la convalidación del Real Decreto Ley 18/2026, de 29 de junio, por el que hemos adoptado medidas de apoyo en el marco del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio. Como sus señorías recordarán, comparecí también en esta Cámara el pasado jueves 26 de marzo para defender la convalidación del Real Decreto Ley 7/2026, de 20 de marzo, que aprobaba el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio. Un plan que ―ya lo podemos decir― está teniendo un impacto positivo en nuestra economía para nuestros ciudadanos y para nuestras empresas. Este es un éxito ―y quiero reconocerlo― por el que debo dar las gracias a esta Cámara. Como recuerdan, este plan además nació fruto del diálogo con los sectores más afectados, con los agentes sociales y también con ustedes, con los grupos parlamentarios, y nunca está de más agradecer el ánimo constructivo a la hora de diseñar medidas de impacto que resultan exitosas como este plan de medidas de apoyo. En aquella ocasión ya tuvimos el respaldo mayoritario de esta Cámara y confío en obtener dicho respaldo también hoy por cuanto lo que hacemos es prorrogar, adaptar y mejorar parte de las medidas y fundamentos de ese plan original. De esta manera, a la movilización inicial de 5000 millones de euros del primer plan de respuesta ―3200 de ellos de apoyo fiscal directo― el real decreto ley que hoy se vota añade un apoyo fiscal adicional de 1825 millones de euros, a los que habría que sumar también el impacto por descenso en la recaudación que supone la eliminación progresiva del impuesto sobre la producción eléctrica, que alcanzaría un total de 2700 millones de euros entre 2027 y 2028. Esto hace que España esté desplegando el escudo o red de protección a ciudadanos y empresas más ambicioso hasta la fecha en la Unión Europea. Señorías, la fórmula funciona. Recordemos que ya el primer plan se aprobó en un contexto de enormes turbulencias en los mercados financieros y mercados energéticos. El precio del barril de Brent llegó a superar los 119 dólares. El precio de referencia del gas natural en Europa, TTF, llegó a escalar más de un 40 % en una sola jornada. Esta situación requería una respuesta urgente y de la magnitud apropiada, como ha caracterizado siempre a este Gobierno, y tan solo veinte días tras el inicio del conflicto pusimos en marcha el plan de respuesta que está dando, como he dicho, buenos resultados. Recordemos que el primer plan de respuesta ante la guerra de Ucrania se puso en marcha treinta y tres días después de su inicio. Tras estos meses de vigencia del primer real decreto ley, podemos decir que hemos cumplido con los dos objetivos iniciales que este perseguía, que eran los de proteger y prepararnos para el futuro. Hay varias vertientes a través de las cuales podemos comprobar este impacto positivo y me gustaría hacer un repaso rápido. En primer lugar, en cuanto a actividad económica, mirando los indicadores de alta frecuencia, podemos decir ya que el pulso de nuestra economía se ha mantenido en este segundo trimestre, lo que nos hace seguir liderando el crecimiento entre las grandes economías europeas, con un crecimiento interanual que vimos en el primer trimestre del 2,7 %. Pero, como decía, los datos que ya vamos conociendo de los meses de abril, mayo y junio del segundo trimestre indican que el crecimiento de este segundo trimestre también será positivo. De hecho, más allá de los buenos datos de afiliación, con estos máximos históricos que hemos tenido en junio de 22,2 millones en términos desestacionalizados, algunos modelos, como por ejemplo el modelo publicado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, ya adelantan que el crecimiento en el segundo trimestre puede estar incluso por encima del que tuvimos en el primer trimestre. Veremos cuál es el dato final ―lo conoceremos la semana que viene―, pero, como les decía, la sensación, la impresión y los datos que conocemos del segundo trimestre anticipan que el pulso de nuestra actividad se ha mantenido en estos meses. En segundo lugar, como decía antes, el principal objetivo del plan no deja de ser otro que proteger las rentas de familias y las empresas ante la subida de precios que suponía este shock energético. Aquí podemos decir de nuevo que ha tenido éxito. El promedio de las tasas de inflación entre marzo y junio ha sido un punto inferior a lo que hubiera cabido esperar si no hubiera estado en vigor el real decreto ley. Las medidas han ayudado a reducir la inflación en un punto en promedio durante estos tres meses. Planteado de otra manera, el plan ha conseguido amortiguar la subida de los precios en más de un 60 %. Además, hay que señalar que, de acuerdo con los análisis realizados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, las estaciones de servicio ―las gasolineras― trasladaron la rebaja impositiva del primer real decreto ley a los precios sin comportamientos anómalos en los márgenes, permitiendo controlar exitosamente la subida de precios. Sus informes son concluyentes: el mercado de estaciones de servicio es altamente competitivo y no ha habido apropiación indebida de la ayuda. En tercer lugar, el plan ha propiciado un apoyo indispensable a los sectores más afectados ―sectores como el transporte, la industria electrointensiva o el sector primario―, que además de estar afectados directamente podían suponer también un riesgo de efectos de segunda ronda o de espiral inflacionaria en incremento de precios que se trasladarían a algunos de los bienes finalmente consumidos, como por ejemplo los productos alimenticios. Algunos ejemplos ayudan a ver cómo hemos protegido sectores más afectados: ayudas a fertilizantes, 500 millones de euros; gasóleo agrario, 54 millones de euros, que son las mayores aprobadas para el sector en toda la Unión Europea y que son esenciales, como lo fueron particularmente en épocas de siembra. También han sido esenciales las ayudas de 400 millones de euros al gasóleo profesional en el sector del transporte y las de la industria electrointensiva, que además han generado ahorros adicionales de hasta 200 millones de euros para 2026 por la exención del 80 % de los peajes, o incluso se han otorgado 300 millones adicionales a los 300 que ya había disponibles para la compensación de los costes indirectos de CO₂. Señorías, el plan de medidas de respuesta ha funcionado y ha permitido no solo hacer frente a las consecuencias más inmediatas provocadas por el conflicto en Irán, sino también fortalecer nuestros sectores económicos para que, en definitiva, las empresas, las familias y los colectivos más vulnerables hayan visto aliviados los impactos y las consecuencias de esta guerra. De hecho, desde la aprobación del plan seguimos con una actitud proactiva de escucha y reacción. Valga como ejemplo el real decreto ley posterior por el que actualizamos la fórmula de revisión de precios para que los transportistas pudieran repercutir parte del sobrecoste de los incrementos de precios de los combustibles. Además, establecimos en esta norma un sistema de ayudas directas para las empresas de transporte de mercancías por ferrocarril, tal y como hicimos en el caso de Ucrania, y ampliamos el alcance de las ayudas a los servicios de transporte marítimos y a los servicios de carga pura entre la península y las islas, y con Ceuta y Melilla. También se acordó una compensación especial para Canarias en aras de su régimen fiscal especial. ¿Qué es lo que se prorroga en este real decreto ley más allá de lo que ya pusimos en marcha en el mes de marzo? Como decía, partiendo de las buenas bases del funcionamiento de ese primer plan de respuesta, tras hacer consultas a los agentes sociales y a los sectores afectados, tuvimos la determinación de prolongar y prorrogar las medidas de este primer real decreto ley para seguir apoyando a empresas y familias en lo que sabemos que es un contexto incierto y volátil. Desde luego, cuando pusimos en marcha este segundo real decreto ley, el escenario había evolucionado con respecto al mes de marzo. Conforme nos acercábamos al final de la vigencia de las medidas, el 30 de junio, se percibían signos de desescalada del conflicto, que se materializaron entre otros en la firma de un memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos el pasado 17 de junio, orientado a poner fin a los enfrentamientos. Además, veíamos signos de normalización en los mercados. De hecho, el día 29 el Brent se situaba en 72 dólares, niveles similares a los niveles preconflicto, y llevaba ya diez días por debajo de los 80 dólares. En la última semana de junio, también vimos cómo la gasolina de 95, por ejemplo, tocaba por primera vez los valores preconflicto. Además, la media de precios del gas se situaba en torno a los 45 euros por megavatio hora en junio, después de alcanzar picos cercanos a los 60 euros en el mes de marzo. Esta normalización, junto con la alta penetración de renovables en nuestro mix energético, nos ha protegido y permitido afrontar el conflicto, como bien sabemos, desde una posición más sólida que en episodios anteriores, por ejemplo, con precios del mercado mayorista en el ámbito eléctrico sustancialmente por debajo de la media europea. España ha marcado medias entre los 41 y los 69 euros entre los meses de marzo y junio, frente a señales de precio por encima de los 100. Por supuesto, esto se debe a ese intenso crecimiento del impacto de las renovables en nuestro sistema eléctrico, que reduce el número de horas en las que dependemos del gas para marcar el precio de la electricidad. Esto permitió controlar la evolución de los precios de electricidad, que por ejemplo en el mes de mayo cayeron un 5,5 %, lo que permitió, conforme a lo estipulado en el primer real decreto ley, que a partir del 1 de junio no fueran necesarias las medidas aplicables a la electricidad, el gas natural, las briquetas, los pellets o la leña. En todo caso, señorías, pese a estas señales positivas que se percibían, como digo, a finales de junio, las previsiones de mercado en torno a los precios del Brent y del gas y los mercados de futuros apuntaban a que en los meses posteriores al conflicto, a esa finalización que se visualizaba en el mes de junio, los precios seguirían todavía en niveles ligeramente superiores debido, entre otras cosas, a la inestabilidad política, la volatilidad que todavía se mantenía en torno al conflicto y la destrucción de infraestructuras que había tenido lugar. En ese contexto, el pasado 29 de junio aprobamos el real decreto ley que prorroga y desarrolla lo convalidado en el mes de marzo y que traigo hoy, como bien saben, a convalidación a esta Cámara. Nuestro mensaje fue muy claro, un mensaje de continuidad en el apoyo a los ciudadanos y a empresas, que ―como bien dijo el presidente del Gobierno el primer día― va a mantenerse mientras sea necesario. Lo que hacemos en este segundo real decreto ley precisamente es continuar con el apoyo de manera responsable, adaptándolo a la evolución de las condiciones del conflicto y, por supuesto, con un margen de prudencia y flexibilidad, teniendo en cuenta o siendo conscientes de la volatilidad y la incertidumbre que todavía reinan. Lo que aprobamos es la actualización de un marco que hemos construido entre todos según las necesidades demostradas por los sectores más afectados. Mantenemos la misma filosofía que el plan original, con una sección de carácter coyuntural de respuesta inmediata y con una sección también de visión de medio y largo plazo de carácter estructural enfocada a reforzar nuestro escudo, nuestra soberanía energética. Mantenemos el apoyo basado en medidas con éxito probado y cuya prórroga ―tres meses adicionales― permite que el plan siga desplegando su efecto en todo su potencial. Además, el diseño del propio plan se actualiza en función de las recomendaciones de la Comisión Europea. Por ejemplo, el IVA vuelve a su tipo general, pero el alivio se canaliza, se instrumenta a través de bajadas adicionales en los distintos impuestos especiales. Como resultado, señorías, en este real decreto ley se mantiene el alivio en los precios de los carburantes a través del impuesto especial de hidrocarburos, pero se diseña adaptándolo a las previsiones de los mercados. Como he dicho, pese a la situación ―que ya estaba normalizada a finales del mes de junio―, las bajadas en el impuesto especial de gasóleo y gasolina se mantienen y se van ajustando de forma progresiva a la evolución esperada en aquel momento de los precios, siendo este apoyo de 15 céntimos en el mes de julio, 10 céntimos en el mes de agosto y 5 céntimos en el mes de septiembre. Además, de manera previsora y prudente, se incluye una cláusula específica para recuperar un mayor apoyo, unos 20 céntimos, que se activaría de manera automática si el escenario empeorase y se dispararan los precios del crudo, como ya sucedió en el mes de marzo. Esta cláusula, al igual que sucedía con la que introdujimos en el primer real decreto ley, se activaría en función de la variación del IPC, es decir, de la inflación de los combustibles respecto al mismo mes del año anterior. Además, esta cláusula permitiría recuperar medidas de alivio en el ámbito del precio de la electricidad en el caso de que fuera necesario. Este real decreto ley también continúa con las medidas de apoyo a los profesionales. Para transportistas y agricultores se mantiene el descuento de 20 céntimos por litro, completando así la reducción de los impuestos especiales con ayudas directas cuando es necesario. Además de seguir vigentes los descuentos reforzados del bono social y la garantía de suministro a los más vulnerables, también se prorrogan las condiciones a las empresas beneficiarias de las ayudas con exigencias de planes de movilidad sostenible y prohibición de despido por causas derivadas del conflicto. Y, por supuesto, el Gobierno seguirá compensando, en este caso, a Canarias de manera equivalente, tal y como se acordó en la ocasión anterior. En definitiva, se trata de un enfoque protector adaptado a la evolución del conflicto, con un diseño prudente que permite volver a elevar la protección si se vuelve a dar un mal escenario. Esto es especialmente relevante señalarlo en estas fechas, cuando estamos viendo una incertidumbre y una volatilidad aumentadas en las últimas semanas, lo que está suponiendo un incremento renovado de los precios del crudo en el entorno de los 90 euros o incluso ligeramente por encima. Además, el real decreto ley incrementa y amplía el grado de apoyo con algunas medidas de relevancia. Me gustaría destacar aquí la reducción progresiva hasta su eliminación del impuesto sobre el valor de la producción de la energía eléctrica, una petición insistente por parte de la industria y también en consonancia con las propuestas de varios grupos. Los tipos pasan del 7 % al 5 % en el año 2026; al 3,5 % en el año 2027 y será del 0 % a partir del año 2028, redundando en una reducción de la factura eléctrica en torno al 6 % tanto para consumidores domésticos como para consumidores industriales. También seguimos incrementando el apoyo al sector primario con 165 millones adicionales en ayudas para la compra de fertilizantes ―165 millones que se suman a los 500 aprobados previamente―. De hecho, es aún más relevante esta cifra cuando la ponemos en comparación con el Plan de Acción de Fertilizantes aprobado por la Comisión Europea, que contempla apoyos de 500 millones de euros para el conjunto de los veintisiete Estados miembros. Recordemos que nosotros estamos planteando 665 millones de euros para nuestros agricultores. Asimismo, España ha sido el primer país de la Unión en articular con nuestro plan una ayuda total, como he dicho, de 665 millones, que ya está dando resultados, ya está dando sus primeros pasos, puesto que se ha publicado la relación de los primeros 425 000 beneficiarios de este apoyo para la compra de fertilizantes. Introducimos también ayudas al transporte marítimo entre islas, con apoyo directo a las líneas que comunican las islas Canarias entre sí y con la Península, con una dotación adicional de 37 millones de euros, cuantía que se calcula, como saben, tanto por milla navegada como por tamaño del buque. Por último, quisiera destacar el énfasis, al igual que en el plan original, en medidas estructurales orientadas a reforzar nuestra soberanía energética: una menor dependencia de los combustibles fósiles, lo que se traduce en una mayor resiliencia de nuestra economía ante crisis o subidas futuras de precios de la energía; varios ajustes técnicos para facilitar la mayor electrificación, el despliegue de renovables que nos permita asegurar la calidad de los combustibles renovables para ajustar nuestra normativa a la normativa europea; una simplificación normativa, por ejemplo, en cuanto a los puntos de recarga, importante y solicitada también por los operadores, por ejemplo con una lista única de estaciones de servicio con obligaciones en cuanto a estos puntos de recarga; mejoras de las licencias con el permitting, puesto que, por ejemplo, si se repotencia una sola línea, la necesidad de una declaración de impacto ambiental se hará solo por el incremental de la potencia y no por el total, simplificando, mejorando y agilizando estos procesos; medidas para favorecer la seguridad del suministro, especialmente en territorios extrapeninsulares, modernizando, por ejemplo, la normativa de garantía de suministro en las islas. Además, reforzamos el mecanismo de control y transparencia de la traslación de estas medidas impositivas a los precios para el consumidor, dando una vuelta de tuerca más a esta importante medida que nos está permitiendo, como dije anteriormente, que las rebajas impositivas se trasladen de manera íntegra a los precios para los consumidores. Un mecanismo que funcionó bien gracias también a la labor que está realizando la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Ampliamos obligaciones de remisión de información y también la capacidad de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia para requerir esta información y, ante las anomalías que pueda detectar la CNMC, que tenga lugar la publicación de una lista de aquellos establecimientos, de aquellas gasolineras que estén teniendo comportamientos anómalos en la fijación de precios. Cabe destacar, y me gustaría resaltarlo también, en cuanto a las medidas adicionales que incluye este real decreto ley, la mayor flexibilidad que hemos incluido para la ejecución de los fondos del plan de recuperación. Hemos negociado con la Comisión esta vía para que los remanentes de los fondos asociados a la ejecución de hitos ya cumplidos en el séptimo desembolso, con actividades aún pendientes de realizar, puedan ser reinvertidos más allá de la fecha límite del día 31 de agosto. Esto es particularmente importante, puesto que beneficia a todas aquellas entidades encargadas de la ejecución del plan, desde, por supuesto, las entidades a nivel estatal, como también las entidades a nivel de las comunidades autónomas y las corporaciones locales. Por supuesto, y esto es fundamental, al igual que venimos haciendo desde el mes de marzo, estamos monitorizando de cerca la evolución de los acontecimientos y el impacto de las medidas que hemos prorrogado. Puedo ya adelantarles que, tras la entrada en vigor de este real decreto ley a principios de julio, hemos comprobado que el nuevo régimen fiscal ha sido trasladado también a los operadores de combustible, sin un comportamiento anómalo en los márgenes, tal y como nos señala también la propia CNMC. Señorías, con este real decreto ley seguimos dando alivio a hogares y empresas ante las consecuencias más inmediatas de la guerra en Irán, de forma proporcional, pero con flexibilidad para responder con el apoyo necesario, por ejemplo, en el caso de que la situación empeore tal y como hizo en el mes de marzo. Seguimos fortaleciendo también el despliegue de renovables para incluir en nuestra ventaja competitiva el factor clave de soberanía energética y de independencia con respecto a este tipo de shocks en futuras ocasiones, estando protegidos ante estos escenarios. De hecho, la reactivación de los ataques de los últimos días nos recuerda que, pese a los grandes avances conseguidos en materia de despliegue de renovables, nuestra dependencia energética exterior sigue teniendo costes elevados, sobre todo fuera del ámbito eléctrico, lo que todavía mantiene a empresas y hogares expuestos ante las sacudidas de unos mercados gobernados por tensiones externas, exógenas, ajenas a nuestro país. Por lo tanto, la prórroga de las medidas de protección también se hace indispensable en este ámbito. Señorías, todo esto incide en lo apropiado de las medidas que tomamos en el mes de marzo y en lo apropiado de su prórroga ―y, por lo tanto, de la convalidación de este real decreto ley―, porque, sin este plan, 20 millones de hogares no hubieran visto reducida su factura mensual en un 15 %, un 25 % en el caso de vulnerables; nuestros ciudadanos no hubieran podido ahorrarse hasta 20 euros por depósito de combustible, o nuestras industrias no habrían podido beneficiarse de la reducción de sus costes energéticos. Son medidas coherentes con la línea que hemos seguido desde este Gobierno de manera sistemática en los últimos años ante todas las crisis que hemos tenido que superar. Constituyen, además, un ejemplo, una puesta en práctica de las lecciones que hemos desarrollado entre todos a la hora de responder con la mayoría de esta Cámara mediante el despliegue de un escudo social que preparara y protegiera a nuestras empresas y hogares ante estas circunstancias complejas, ante estos shocks que nos vienen impactando de manera recurrente. Hemos aprendido de las crisis que hemos tenido que sufrir en los últimos años incorporando también nuevas medidas a nuestra respuesta, medidas que nos han permitido salir reforzados frente a crisis anteriores, en este caso haciendo compatible dos elementos esenciales: la protección de nuestros hogares y empresas con la modernización y la transformación de nuestra economía para aumentar nuestra resiliencia y, por supuesto, también nuestro crecimiento a largo plazo. Este método lo hemos aplicado, en este caso, en estos reales decretos leyes de reducción, de alivio del impacto de la guerra, pero también lo hemos aplicado en anteriores ocasiones; sin ir más lejos, ante el impacto de la subida de aranceles por parte de Estados Unidos, hace poco más de un año, de nuevo con una respuesta rápida y basada en el diálogo que ha supuesto a día de hoy la movilización de más de 4000 millones de euros: unos 1500 millones de euros en financiación de ICO, 1635 en coberturas de CESCE para la exportación e instrumentos de apoyo a la internacionalización por más de 1000 millones, además de acompañamiento a 1600 empresas para hacer frente a este nuevo contexto de impacto arancelario. Tendré ocasión de detallar este elemento en la Comisión de Economía, pero quería traer aquí el apoyo adicional en materia del conflicto arancelario, puesto que forma parte de una aproximación conjunta de protección frente a los shocks exógenos que se están produciendo en nuestra economía; el mismo método: protección, un método ―como he dicho anteriormente― ya probado y con efectos positivos tangibles, como podemos ver en los datos en relación con nuestras empresas. Cierro ya, señorías, con un mensaje de confianza; confianza en la convalidación por parte de esta Cámara de este real decreto ley en beneficio de nuestras empresas y de nuestros ciudadanos. Se trata de un dispositivo esencial para que la protección de los hogares y de los sectores productivos permanezca operativa mientras persistan los riesgos asociados a la guerra y que dota la respuesta de las Administraciones públicas de la flexibilidad necesaria para adaptarse a una realidad que, desafortunadamente, todavía es volátil y cambiante. Permítanme una última consideración. En el debate de marzo, algunos grupos reclamaron desde esta misma tribuna la autoría, la paternidad o la maternidad de buena parte de estas medidas, pues hoy tienen la oportunidad de seguir ejerciéndola. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor vicepresidente primero. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto tiene la palabra, en primer lugar, la señora Micó Micó. (Rumores). Un poco de silencio, por favor.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 14Vídeo

Gràcies, presidenta. Senyories, ministre, la dreta i l’extrema dreta monopolitzen una paraula que és molt important i és la paraula seguretat. I crec que no ens ho podem permetre la majoria social, perquè mentre que el PP i VOX alcen fronteres i alcen murs, mentre que ens intenten posar la por en el cos i enfrontar l’últim contra el penúltim, la seguretat és saber que la teua vida no depén de la crisi que està per vindre o de la crisi que ja ha vingut. I en estos últims anys hem viscut moltíssimes crisis i al final hem normalitzat el concepte i la paraula de provisionalitat i vivim de pròrroga en pròrroga, d’ajuda en ajuda i de decret en decret. I no se li pot demanar tranquil·litat a la gent, mentre que els seus drets tenen data de caducitat i pengen d’un fil. Perquè la seguretat és que una família no haja de triar entre pagar la llum o poder posar fruita fresca en la taula per a dinar. La seguretat és que un jove no haja d’escollir entre pagar un lloguer o haver d’omplir el depòsit per a anar a treballar. La seguretat és que els nostres llauradors no hagen de lluitar contra importacions de competència deslleial, mentre ací els costos per a eixir d’elles són inassumibles. I la seguretat és també que, quan un boig decidix començar una guerra a milers de quilòmetres d’ací, la majoria social no veja perillar els seus drets i la seua vida perquè depenem del petroli, dels mercats o de decisions que, al final, no controlem. Per això, senyor ministre, des de Compromís anem a votar a favor d’este reial decret. I ho farem perquè en part, i sols en part, este reial decret protegeix a la gent, però la seguretat no es governa a base de decrets. El que necessitem és blindar l’energia, blindar l’habitatge, blindar l’alimentació, blindar el treball, blindar els serveis públics. Perquè al final un estat fort és el que dona una certesa que és molt senzilla però que és immensament poderosa. I és que vinga la crisi, que vinga, no deixarem caure a ningú. Gràcies.

Gracias, presidenta. Señorías, ministro, la derecha y la extrema derecha monopolizan una palabra que es muy importante, la palabra seguridad, algo que creo que no puede permitirse la mayoría social, porque mientras el PP y VOX alzan fronteras y muros, mientras intentan enfrentar al último contra el penúltimo, la seguridad es saber que tu vida no depende de la crisis que está por venir o de la que ya ha venido. En estos últimos años hemos visto muchísimas crisis y hemos normalizado al final el concepto de provisionalidad; vivimos de prórroga en prórroga, de ayuda en ayuda y de decreto en decreto. Pero no podemos pedirle tranquilidad a la gente mientras sus derechos tienen fecha de caducidad y penden de un hilo, porque la seguridad es que una familia no tenga que escoger entre pagar la luz o poder poner fruta fresca sobre la mesa para comer, la seguridad es que un joven no tenga que escoger entre pagar el alquiler o llenar el depósito para ir a trabajar, la seguridad es que nuestros labradores no tengan que luchar contra importaciones en competencia desleal mientras sus costes son inasumibles y la seguridad es también que, cuando un loco decide empezar una guerra a miles de kilómetros de aquí, la mayoría social no vea peligrar sus derechos y su vida porque dependemos del petróleo, de los mercados o de decisiones que al final no controlamos. Por eso, señor ministro, en Compromís vamos a votar a favor de este real decreto, y lo haremos porque, en parte ―en parte solo―, protege a la gente. Pero la seguridad no se gobierna a base de decretos, lo que necesitamos es blindar la energía, blindar la vivienda, blindar la alimentación, blindar el trabajo y blindar los servicios públicos porque, al final, un Estado fuerte es aquel que da una certeza que es muy sencilla pero inmensamente poderosa: que venga la crisis que venga no dejaremos caer a nadie. Gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Micó. Muchas gracias, señora Micó. Tiene la palabra el señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 15Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenos días.

Señor vicepresidente, nosotros, como hicimos en el mes de marzo, apoyaremos este real decreto, fundamentalmente porque consideramos que beneficia a todos los ciudadanos españoles, pero eso no debe ser óbice para que nosotros no sigamos denunciando que este Gobierno es un Gobierno corrupto, y ahí están los imputados y ya también algunos condenados. Un Gobierno que desde la perversión y la desvergüenza sigue haciendo cesiones a sus socios sin importarle las consecuencias que puedan tener para el resto de España y los españoles ―lo veremos en algún punto del orden del día―; un Gobierno que, como hemos podido comprobar estas semanas, sigue colonizando de forma espuria las instituciones ―por cierto, señores del Gobierno, los dos que están: saquen sus sucias manos de la Guardia Civil (varios señores diputados: ¡Muy bien!)―, y un Gobierno que ha cometido una de las mayores ignominias de la democracia: traicionar a las víctimas del terrorismo.

Hoy, señorías, después de lo acontecido con la final de la Copa Mundial de Fútbol, queremos felicitar a todos los españoles, por supuesto que sí, porque un equipo de la mano de Luis de la Fuente ha evidenciado y representado lo mejor de la condición humana. Y en ese equipo ha habido una magnífica representación de Navarra, con Mikel Merino, Nico Williams y también Javier López Vallejo, pero, señorías, también hoy tenemos que condenar el comportamiento, las agresiones, los insultos, las descalificaciones y la violencia de la izquierda radical vasca no solamente en Navarra, sino también en la Comunidad Autónoma vasca; la violencia del fascismo de los antifascistas, que diría Pier Paolo Pasolini, que una vez más han vuelto a recurrir a la violencia. Desde nuestro punto de vista, lo acontecido en Pamplona durante los Sanfermines y el día de la final en ciudades como Vitoria, Bilbao o Berriozar es inadmisible y no puede quedar impune. En un país democrático, el Estado de derecho debe amparar y defender los derechos y la libertad de los ciudadanos. Una vez más, como dijimos en su día, «¡Basta ya!». (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Señora Valido García, cuando quiera.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 15Vídeo

Buenos días, señorías. Es evidente que la guerra de Irán, aunque nos da pequeños paréntesis de ilusión cuando parece que las treguas van a llegar a algo, no solo no finaliza, sino que cada tregua parece que sirve para el rearme, para el refuerzo de una guerra que está afectando a todo el planeta. Quisiera, desde luego, recordar que esa inflación que la guerra de Irán está generando no solo se mantiene, sino que crece al albur de la incertidumbre que generan decisiones como las que toma el señor Trump. No hay ninguna duda de que, mientras el señor Trump siga al frente del Gobierno de los Estados Unidos, difícilmente vamos a tener ninguna seguridad en el ámbito económico. Un territorio como el mío, Canarias, lo vive especialmente. Nosotros no vamos a dejar caer ninguna de las medidas de protección a las familias ni a los sectores productivos, que en mi tierra son tan importantes. Tengo que reconocer que en ese decreto están recogidas algunas de las cuestiones que planteamos —c‌ omo el transporte marítimo interinsular, las ayudas al sector primario, las ayudas a los transportistas profesionales y otras—, pero necesitamos que se mantengan en el tiempo, y tengo dos preguntas que hacerle. Usted ha dicho hasta en dos ocasiones que el pacto que alcanzamos tras la aprobación del anterior decreto para compensar en Canarias las medidas no aplicables por la no existencia del IVA continuaba, por tanto, entiendo que hay una decisión tácita, un acuerdo tácito de renovación de aquel pacto, aunque no está en el decreto. Usted lo ha dicho dos veces y entiendo que es suficiente para que este pacto continúe, pero también le tengo que decir que el dinero tiene que llegar en tiempo y forma, porque si no lo hace, señor ministro, estaremos cargando a la comunidad autónoma con un coste que está teniendo que soportar en solitario. Le pido que agilice las transferencias de todo ese dinero, de esas promesas y ayudas que han de compensar las medidas no aplicables en Canarias.

Y quiero decirle otra cosa. Esta semana hemos conocido ―además, por medios poco afines a la oposición― la inversión por habitante en el Estado, y Canarias está a la cola con 101 euros por habitante, a la cola, en el último puesto. Y en este decreto, cuando ustedes reconocen que el sistema energético canario necesita un refuerzo y apoyan las baterías para el almacenamiento, lo hacen con un 25 %, dejando a la comunidad autónoma el 75 % restante. Le pido que revisen ese acuerdo ―lo vamos a exigir― y que, como mínimo, financien el 50 % de esas baterías que permiten el almacenamiento en un sistema energético de enorme vulnerabilidad.

Gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Valido. Tiene la palabra ahora el señor Sánchez Serna.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 16Vídeo

Gracias, presidenta. Buenos días, señor ministro. Nosotros, Podemos, vamos a convalidar este real decreto porque contiene medidas necesarias que no queremos bloquear, pero lo vamos a hacer diciendo con claridad las insuficiencias y pidiéndole, aunque ya sin demasiada fe, un cambio de rumbo que no ha llegado y que parece que no va a llegar. Empecemos por lo positivo. Este decreto protege temporalmente el empleo, prohibiendo despidos a las empresas beneficiarias hasta septiembre. No es mucho, pero al menos hasta septiembre reconocemos que las crisis causadas por las guerras del imperialismo no pueden ser pagadas por las clases trabajadoras de este país. Y también valoramos las ayudas directas a sectores estratégicos, lo que demuestra que cuando el Estado quiere intervenir en la economía puede hacerlo. Pero, señor ministro, hasta aquí llegan los elogios. Y lo lamento de verdad, pero este real decreto repite los errores que ya denunciábamos hace unos meses y añade algunos nuevos. Veámoslos. En primer lugar, ustedes establecen una retirada gradual de las rebajas fiscales a los carburantes, como ha dicho usted, de los 15 céntimos actuales a los 5 céntimos de septiembre, mientras que en la propia exposición de motivos reconocen que persisten las dudas sobre el alto del fuego de Estados Unidos en Irán y que el despeje de minas en Ormuz puede prolongarse meses. Si ustedes mismos admiten que la crisis en Oriente Próximo continúa, ¿por qué reducen las bonificaciones entre julio y septiembre? La respuesta está en el artículo 14 de este mismo real decreto: necesitan cuadrar las cuentas del sistema eléctrico después de regalar 315 millones de euros adicionales a las eléctricas. En segundo lugar, este Gobierno sigue sin topar precios. Para ustedes es una especie de anatema, no se puede hablar. Este decreto moviliza más de 800 millones de euros en rebajas fiscales y ayudas, pero ni un solo artículo obliga a las petroleras y a las eléctricas a limitar su margen de beneficios. El nuevo sistema de vigilancia que ustedes plantean en el artículo 28 bis es puramente estético: podrán publicarse listas de gasolineras con comportamientos anómalos. Señor ministro, sin sanciones reales, sin topes obligatorios, eso, usted lo sabe, no va a servir para nada; una gasolinera no va a bajar sus precios porque salga en una lista. Y, en tercer lugar, este decreto sigue siendo un subsidio encubierto a la industria petrolera. El Estado renuncia a más de 500 millones en ingresos fiscales, pero no está garantizando que esta rebaja llegue íntegramente a los consumidores, a los ciudadanos y las ciudadanas, y esto pasa mientras Repsol ha ganado 929 millones de euros este primer trimestre del año, un 154 % más. ¿De verdad usted piensa que las petroleras necesitan más regalos? Digo más, ¿a usted le parece que estas son políticas de un Gobierno que se llama progresista o de izquierdas? Nosotros creemos que no y esto es más de lo mismo: socializar las pérdidas provocadas por las guerras del imperialismo mediante renuncia fiscal o, dicho de otro modo, blindar los beneficios de Repsol o Moeve con el dinero del Estado, con el dinero de todos. En Podemos pensamos que por aquí no es, señor ministro, y se lo hemos dicho ya muchas veces. Cuando se trata de proteger a la gente de una crisis económica, de una pandemia o de las crisis provocadas por Trump el único mecanismo no pueden ser las rebajas fiscales y los subsidios encubiertos a las industrias petroleras y energéticas. Lo más eficaz son las políticas redistributivas, recuperar el impuesto a las energéticas, prohibir desahucios y topar los precios de combustibles, alquileres y servicios esenciales. Eso es lo que funciona y eso es lo que haría un Gobierno que gobierne para la mayoría social. Desgraciadamente, no es lo que vemos.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea.

Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea

PNVDiputada.Página 17Vídeo

Gracias, presidenta. Egun on. Cuando una crisis internacional amenaza con trasladarse al bolsillo de las familias y a los costes de nuestras empresas, esta Cámara tiene una responsabilidad: responder con rigor y pensando en el interés general. Porque hablar de energía es hablar del coste de la vida y del empleo, del agricultor que llena el depósito del tractor, del transportista que depende cada día del precio del combustible, del pescador que necesita salir a faenar y de miles de pequeñas y medianas empresas que requieren estabilidad para seguir invirtiendo y creando empleo. Este debería ser el centro del debate. Nuestro grupo siempre ha sido crítico con los llamados decretos ómnibus, porque mezclaban materias inconexas y obligaban a votar en bloque contenidos sin relación entre sí. Hoy, sin embargo, este texto no incurre en este problema y creo que es justo decirlo. Es un decreto, a nuestro juicio, continuista y prudente, que prorroga medidas ya vigentes, ajusta otras a la evolución económica y aclara previsiones del decreto de marzo. Las únicas medidas estructurales son las energéticas, precisamente orientadas a reforzar la estabilidad de la red, garantizar el suministro y evitar episodios como el apagón que todos conocimos. En conjunto, creemos que ofrece una respuesta proporcionada a una crisis internacional, contiene efectos económicos, evita tensiones inflacionistas, protege a los sectores más expuestos y fortalece el sistema energético. Pero también conviene analizar este decreto a la luz del contexto económico en el que se aprueba, porque los datos importan. En junio, el mercado mayorista de la electricidad registró un precio medio de 69,59 euros por megavatio hora en España, Francia se situó en 66,07 euros, Alemania superó los 106 euros e Italia rebasó los 132 euros. El precio aumentó respecto al mes de mayo, pero fue un 4,1 % inferior al registrado en junio del año pasado pese a la incertidumbre internacional derivada del conflicto. ¿Y por qué? Pues precisamente porque aumentó la aportación de las energías renovables y la generación nuclear y cayó casi un 18 % el uso de los ciclos combinados de gas. Es decir, el sistema energético respondió mejor que el de buena parte del resto de socios europeos, y esto también tiene que formar parte del debate. Conviene recordar que todas las medidas fiscales aprobadas durante la crisis precisamente eran eso, extraordinarias y temporales, y este real decreto establece una retirada gradual conforme se estabilizan los mercados energéticos, evitando un precipicio en la desaparición de ayudas y manteniendo mecanismos automáticos de protección si los precios vuelven a dispararse. Y los acontecimientos de las últimas semanas lo confirman: la volatilidad internacional sigue siendo elevada y el precio del petróleo ha vuelto a repuntar. Precisamente por eso este decreto no deja desprotegidas a las familias ni a los sectores productivos, porque si los precios vuelven a subir las medidas se reactivan de forma automática. Además, una cosa es discrepar de la velocidad con la que deben retirarse determinadas medidas y otra muy distinta, caricaturizar este decreto como una simple subida de impuestos y de retirada de ayudas. Ese relato no se corresponde con el texto que hoy debatimos porque las ayudas no desaparecen, se mantienen condicionadas a la evolución real de los precios. Si el IPC de la electricidad o del gas vuelve a superar unos umbrales fijados, volverán a aplicarse los IVA reducidos. Es decir, el escudo fiscal sigue existiendo y se activa cuando realmente vuelva a ser necesario. Y los datos avalan esta estrategia, porque la inflación en junio se mantuvo en el 3,2, exactamente igual que en mayo, pese al retorno del IVA ordinario. ¿Por qué? Porque el descenso del precio de los carburantes compensó ese efecto y evitó un mayor impacto sobre la inflación. También se ha dicho que este decreto recupera el impuesto sobre el valor de la producción de la energía eléctrica, pero tampoco aquí se está contando toda la verdad, porque este real decreto establece por primera vez un calendario para su desaparición definitiva, un tipo reducido en 2027 y cero a partir de 2028. A nosotros nos hubiera gustado una eliminación más rápida, lo hemos defendido siempre y lo seguiremos haciendo, pero creemos que no es serio por parte de algunos presentar este decreto como una gran subida de impuestos cuando una de sus medidas fija precisamente la desaparición progresiva de este tributo. En materia de carburantes tampoco desaparecen las ayudas, se adaptan a la evolución del mercado y se refuerzan si los precios vuelven a tensionarse. Eso tampoco es abandonar a los ciudadanos; es diseñar ayudas conectadas con la realidad económica.

Mientras algunos hablan de retirar ayudas, este decreto mantiene el apoyo a quienes siguen soportando mayor impacto del incremento de los costes energéticos. Se prorrogan las ayudas al transporte profesional, se mantienen las ayudas al gasóleo agrario, se incrementan las ayudas extraordinarias a agricultores y ganaderos y se amplía el apoyo al sector pesquero. Nuestro grupo siempre ha defendido que las ayudas extraordinarias deben dirigirse a quienes realmente las necesitan y a los sectores más expuestos. Precisamente por eso nos sorprende que, quienes muchas veces durante toda la crisis reclamaban abandonar las ayudas generalizadas y sustituirlas por ayudas focalizadas, ahora presenten este decreto como un ataque a esos mismos sectores. Desde luego, no parece algo muy coherente. Se podrá discutir, como he dicho antes, si algunas medidas deberían llegar más lejos o mantenerse durante más tiempo, esa es una discusión legítima, pero reducir este real decreto a una simple subida de impuestos o retirada de ayudas no hace justicia a su contenido.

Gainera, dekretuaren zati batek ia ez du lekurik izan eztabaida honetan. Energia neurriak sistema elektrikoa indartzeko neurri teknikoak dira, eta merezi du aipatzea. Izan ere, babes ekonomiko, industrial eta sozialik onena ere etxeak, enpresak eta zerbitzu publikoak geldiaraziko lituzkeen itzalaldi bat berriro gerta ez dadin bermatzea da, eta hornidura elektriko egonkorra, lehiakorra eta eskuragarria ziurtatzea.

Gure taldearen ustez, dekretu hau hobetu daiteke, ia arau guztiak bezala, baina, aldi berean, uste dugu dekretu erabilgarria, zuhurra eta ezohiko egoera bati modu neurritsuan erantzuten dion dekretua dela. Izan ere, gehien kaltetutako sektoreak babesten ditu, krisiaren ondorio ekonomikoak arintzen laguntzen du eta energia sistema indartzen du. Neurri hauen guztien atzean, gainera, ez dago soilik arau juridikoak edo aurrekontu zifrak, familiak, langileak, autonomoak eta enpresak daude. Eta garrantzitsuena, Ganbera honengandik irtenbide erabilgarriak espero duten milaka pertsona daude.

Horregatik guztiagatik, gure taldeak dekretu honen alde bozkatuko du.

Además, una parte del decreto apenas ha tenido cabida en este debate. Las medidas energéticas son medidas técnicas para reforzar el sistema eléctrico. Merece la pena mencionarlo, porque el mejor apoyo económico, industrial y social también es garantizar que no se vuelva a producir un apagón que paralizaría los hogares, las empresas y los servicios públicos y asegurar un suministro eléctrico estable, competitivo y accesible.

Nuestro grupo considera que este decreto es mejorable, como casi todas las reglas, pero al mismo tiempo creemos que es un decreto útil, prudente y que es responsable moderadamente en una situación excepcional. De hecho, es un decreto que protege a los sectores más afectados, ayuda a paliar los efectos económicos de la crisis y refuerza el sistema energético. Detrás de todas estas medidas no están solo las normas jurídicas o las cifras presupuestarias; familias, trabajadores, autónomos y empresas están ahí. Y, lo más importante, hay miles de personas que esperan soluciones útiles de esta Cámara.

Por todo ello, nuestro grupo votará a favor de este decreto.

Presidencia. Muchas gracias, señora Sagastizabal. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Otero Gabirondo.

Mikel Otero Gabirondo

EH BilduDiputado.Página 18Vídeo

Eskerrik asko, mahaiburu andrea. Egun on guztioi. Señor Cuerpo, buenos días.

No mantendré ningún misterio, Euskal Herria Bildu apoyará este real decreto ley de medidas para paliar los efectos de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán. En esta explicación de posición, sin embargo, intentaremos introducir algunas reflexiones que van más allá del parco sí o no al que las votaciones nos obligan.

En una primera lectura, cuando se aprobó el decreto hace casi un mes, nosotros subrayamos varias cosas. Tiene tres bloques muy marcados, bastante retórica y algunas medidas en favor de la transición energética, que son adecuadas, pero tampoco de un gran calado. En el grueso del real decreto encontramos, por una parte, una batería de rebajas fiscales que van desescalando las contundentes medidas de marzo y, por otro, una serie de ayudas sectoriales muy vinculadas al primer sector y al transporte profesional que indirectamente apuntan a contener el IPC, y, por último, tiene un bloque social sorprendentemente escaso. El problema no es tanto lo que se ha incluido en el decreto ―que, aunque con algún matiz que haré, es entendible―, sino lo que se ha quedado fuera, especialmente la parte social. Este real decreto ley era un buen momento, por ejemplo, para hacer estructurales las medidas de protección y medidas energéticas que han funcionado y para proponer nuevas en la misma línea o para ir cerrando la brecha entre quienes tienen derecho y los que realmente cobran el bono social, por ejemplo, pero no se ha hecho. Lo único que se convierte en estructural es la progresiva desaparición del impuesto de generación eléctrica. Eso sí, con un debe, se hace sin distinguir entre fuentes de generación renovable y no renovable, lo cual manda una señal positiva a la electrificación, sí, pero insuficiente de cara a la descarbonización.

Hay otra cuestión que no queremos pasar por alto: hay que incrementar la vigilancia de las petroleras. Decía usted que no ha habido apropiación de márgenes. Sin embargo, entendemos que el propio real decreto, al endurecer los mecanismos de control, está reconociendo que hay problemas para que no se queden con parte de ese margen de las rebajas fiscales. Además, hay otro elemento tramposo que no se está abordando con la debida suficiencia. Estoy hablando de la diferencia entre la rapidez con la que suben los precios finales de los combustibles cuando sube el petróleo y la lentitud con la que bajan cuando el petróleo baja de precio. Esto es lo que se viene a conocer como el efecto del cohete pluma: suben como un cohete y bajan como una pluma. Ahí hay un jugoso y tramposo margen, y eso también hay que atajarlo, porque son beneficios ilegítimos y, en definitiva, un robo al erario público.

Más allá de esto, queríamos señalar otro riesgo. Parece que la lectura que se hacía cuando este decreto se aprobó hace casi un mes era la siguiente: la situación en Oriente Medio se normaliza y las medidas del primer decreto han contenido los precios, esto se va acabando, así que desescalamos las rebajas fiscales progresivamente, mantenemos ayudas focalizadas a sectores concretos y hacemos algún guiño a la transición; eso es todo. Sin embargo, el viento ha cambiado: Ormuz vuelve a cerrarse. Desde que el Gobierno aprobó este real decreto ley el 29 de junio el precio del petróleo ha aumentado más de un 30 % y otra vez coquetea con los 100 dólares, ahora mismo está por encima de los 98. Así que no está nada claro si la hoja de ruta diseñada para ir desescalando funcionará o habrá que ir activando todas las salvaguardas que se prevén en el decreto. Es decir, se pensó como un decreto de vuelta a la normalidad y nos encontramos ahora mismo con cualquier cosa menos normalidad. Tememos que, dada la deriva errática y nociva desde luego de Estados Unidos, el mundo entero seguirá permaneciendo en vilo. Y lo que es peor, toda esta volatilidad de facto detrae recursos públicos que son urgentes e imprescindibles para la transición y la lucha contra el cambio climático. ¿Cuánto de los 5000 millones del decreto anterior fue directamente a los combustibles fósiles? ¿Cuánto de los 2700 millones que usted ha recitado ahora irá a los combustibles fósiles? Pues mucho, mucho. Esto convierte toda la política energética en una paradoja, porque el Estado va subvencionando precisamente lo que ahonda en el drama climático de este Estado, sobre el cual, y precisamente hoy, creo que no hace falta hablar demasiado, con más de 100 000 hectáreas quemadas, con más de veinte grandes incendios forestales, con la tercera ola de calor en marcha, con una sobremortalidad enorme, y todo esto sin llegar al ecuador del verano. Y, por si fuera poco, la extrema derecha marcando el paso en los acuerdos de gobierno autonómicos, omitiendo la existencia del cambio climático, porque ellos están en rebeldía contra la Agenda 2030, a ellos les vas a venir tú con el dogmatismo climático y a ellos les vas a decir tú cuándo pueden cosechar.

Por todo esto, queremos dejar alguna reflexión más vinculada a las prioridades, a la fiscalidad y a la energía. Porque entre la crisis de precios de Ucrania y la de Irán hay una diferencia fundamental: el precio de la electricidad. En 2022, se disparó; en 2026 no. Con una ecuación muy sencilla: menor dependencia exterior, menor volatilidad; más renovables, menos gas marcando el precio; más electrificación, menos combustibles fósiles; menos combustibles fósiles, menos emisiones y, menos emisiones, menor vulnerabilidad climática. Este es el marco, y Hacienda y Economía tienen que asumirlo. Si se es capaz de cambiar toda la fiscalidad energética cada vez que el poder fósil provoca una crisis energética porque el IPC es sagrado, también se debería ser capaz de cambiarla para dejar de depender del petróleo, más cuando se ha demostrado que la combinación renovables‑electrificación es la mejor inversión en seguridad frente a la inestabilidad, y mucho más en un Estado con riesgo inminente de eventos extremos, sean danas o sean incendios; un Estado, en fin, con riesgo de desertificación. Esto no se arregla proponiendo un pacto de Estado sobre la emergencia climática cada vez que se queman 100 000 hectáreas o cuando se mueren personas en los incendios o cuando la sobremortalidad por olas de calor sobrepasa las mil muertes; esto pasa por poner la emergencia climática en el centro de toda la política. Debe empezar a quedar claro en este contexto que no es suficiente con la iniciativa del Ministerio de Transición. Todos deben interiorizar esto, y Hacienda y Economía los que más, porque dictan recaudación y dictan gasto; y la emergencia es, ante todo, climática.

Termino. La lección de estos meses es muy sencilla: cuanto mayor ha sido el peso de las renovables, menor ha sido la exposición a la guerra; cuanto más se electrifica, menos volatilidad se importa. Esta debería ser la brújula de toda la política energética y también de toda la política fiscal, porque en un Estado donde las olas de calor, las danas o los grandes incendios forman parte de la normalidad, toda política pública acaba siendo política climática, para bien o para mal.

Besterik ez, eskerrik asko. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Otero. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula el senyor Cruset Domènech.

Josep Maria Cruset Domènech

JuntsDiputado.Página 20Vídeo

Moltes gràcies, presidenta. Senyor vicepresident, avui ens venen amb aquest reial decret de mesures contra la crisi a l’Orient Mitjà. Un reial decret que conté les propostes que des de Junts per Catalunya ja vam fer en l’anterior versió i que va portar al fet que facilitessin la seva aprovació amb els nostres vots. Per tant, en definitiva, mesures per ajudar a la classe mitjana i treballadora de Catalunya. Ara bé, aquest és un reial decret llei clarament insuficient, que conté importants greuges contra els ciutadans, com ara l’augment de l’IVA de l’electricitat, precisament en un dels moments de màxim consum elèctric de l’any i enmig de les onades de calor, vostès apugen l’IVA del 10 al 21 per cent provocant un sobrecost en els ciutadans. Potser, des de la comoditat de la posició del Govern, no s’és conscient del que vol dir per a moltes famílies apujar l’IVA del 10 al 21 per cent. Sap quanta gent aquests dies, per tant, està patint per por a la factura de final de mes? Sap quanta gent tindrà un problema real quan, en obrir la factura de l’electricitat, descobreixi que han permès que l’IVA passi del 10 per cent al 21 per cent? Això sí, vostès des del Govern, sempre hi guanyen, segur, perquè veuran com, fruit d’aquest augment, creix la recaptació d’impostos per part del Govern. I és que mai fallen. Vostès sempre fan negoci apretant, escanyant una mica més la classe mitjana i treballadora, fins i tot quan aquests passen els pitjors moments. Tornem, però, a la necessitat d’haver d’aprovar un reial decret llei davant de cada crisi econòmica que apareix. Això acredita dues coses. La primera, que l’economia espanyola ni és tan robusta com pretenen vendre vostès, ni és la millor economia del món, com van dient constantment. I la segona, que el govern de l’Estat no té capacitat d’anticipar‑se als problemes i reforçar amb temps els sectors claus de l’economia per tal que aquests no entrin en risc cada vegada que apareix un imprevist. Agafem, per exemple, el sector industrial, un sector amb un pes important dintre del PIB i que genera una part important dels llocs de treball qualificats de la nostra societat. En els darrers temps, la sensació d’incertesa ha anat creixent en el sector i s’està instal·lant la percepció que la indústria està entrant en situació de risc, en situació de tensió estructural, davant de la resta de competidors mundials que estan sent molt més competitius. I, si dintre del sector industrial, posem el focus en el sector petroquímic, la situació encara és més preocupant. Des de fa temps els advertim tant a vostès com al Govern de la Generalitat de Catalunya que, com un dels grans motors econòmics del país, cal reforçar el sector industrial i petroquímic i els advertim des de fa temps que les polítiques actuals no són suficients i que si no es posen a treballar immediatament per revertir les tendències actuals, el futur pot ser desolador. I no els ho diem només nosaltres, que ho fem. Els ho diuen també els sindicats, els ho diuen les organitzacions empresarials i els ho diuen els centres de recerca i els ho diuen els ciutadans dels territoris on hi ha implantades aquestes indústries. De bones paraules, n’està tip tothom. Però els fets escassegen i els copets a l’esquena no solucionen absolutament res.

I li posaré de nou l’exemple del preu de l’electricitat. Vostès presumeixen de tenir el millor preu de l’energia a Europa gràcies a l’enorme producció d’energies renovables. És cert això? L›electricitat a Espanya és la més barata, o de les més barates, d’Europa? Doncs no. Perquè una cosa és el preu de l’energia en el mercat majorista i una de molt diferent és el preu finalista després d’aplicar totes les penalitzacions, impostos, recàrrecs i peatges que posa el mateix Govern de l’Estat. I això, que és letal per als ciutadans, perquè ens ho trobem a la factura de cada mes, també ho és, i molt, per al sector industrial. Mirem dades. Preu de mercat del megawatt hora: a França, 52 €; a Alemanya, 75,68 €; a Espanya, 80, 44 € el megawatt hora. Però això no és tot. Només en uns mesos el preu ha augmentat un 30 %. Un 30 % del cost del preu de l’energia. Per tant, vostès presumeixen de tenir l’energia elèctrica més econòmica d’Europa, però a la pràctica és un 6 % més cara aquí que a Alemanya i un 55 % més cara aquí que a França. I com deia, això no està aturat, sinó que ha augmentat un 30 % en només uns mesos.

Són conscients de l’amenaça que això representa, no només per als ciutadans i l’economia familiar —‌que també—, sinó també per al sector industrial, i especialment per al petroquímic? Les empreses implantades aquí no competeixen només amb altres empreses de la resta del món, sinó que competeixen també amb altres centres de producció de les mateixes empreses. I del preu de l’energia en depèn el preu final dels seus productes; i del preu final dels seus productes en depèn la seva competitivitat entre centres de producció i, per tant, la viabilitat futura d’aquests centres de producció i la viabilitat futura dels llocs de treball. I aquí és on apareix l’amenaça, per culpa de les seves polítiques energètiques, les implantacions industrials aquí estan perdent competitivitat i, en conseqüència, pateixen el risc de desinversió, de tancament o de reducció de la plantilla. Com està passant amb part dels treballadors de Dow que estan patint precisament aquestes circumstàncies.

I això no és admissible i no encaixa gens amb el discurs triomfalista que constantment està fent el govern de l’Estat. Calen solucions estructurals, senyor vicepresident, no n’hi ha prou amb quatre propostes puntuals en forma de reial decret llei, quan les coses van mal dades. Cal actuar amb contundència i planificació estratègica, no assaltant només el conflicte, el problema puntual de cada dia, sinó aixecant la vista i treballant amb temps. I no és un problema de diners, perquè de recursos econòmics en tenen, i molts, des que vostès han arribat al govern estan ingressant un 57 % més a través dels impostos que paguem els ciutadans. Aquest últim any han ingressat 116 000 milions d’euros més que l’any que va entrar vostès a governar. Mobilitzin aquests recursos cap a on toca i deixin de posar en risc la classe mitjana i treballadora del país amb les seves polítiques. Perquè, com deia, de bones paraules ja en tenim tots prou. Calen fets, canvis estructurals de manera immediata.

Moltes gràcies.

Muchas gracias, presidenta. Señor vicepresidente, hoy nos vienen con este real decreto de medidas por la crisis en Oriente Medio; un real decreto que contiene las propuestas que desde Junts per Catalunya ya hicimos en su anterior versión y que llevó a que facilitáramos su aprobación. Es decir, medidas para ayudar a la clase media y trabajadora de Cataluña. Ahora bien, este es un real decreto ley claramente insuficiente, que contiene grandes agravios contra los ciudadanos, como por ejemplo el aumento del IVA de la electricidad. Precisamente en uno de los momentos de máximo consumo eléctrico del año y en medio de las olas de calor, ustedes suben el IVA del 10 al 21 %, provocando un sobrecoste en los ciudadanos. Quizás, desde la comodidad de la posición del Gobierno, no se es consciente de lo que significa para muchas familias subir el IVA del 10 al 21 %. ¿Sabe cuánta gente estos días está sufriendo por miedo a la factura de final de mes? ¿Sabe cuánta gente va a tener un problema real cuando abra la factura de la electricidad y descubra que han permitido que el IVA pase del 10 al 21 %? Eso sí, ustedes en el Gobierno siempre ganan, seguro, porque verán, fruto de este aumento, crecer la recaudación de impuestos por parte del Gobierno. Nunca fallan, ustedes siempre hacen negocio apretando, ahogando un poco más a la clase media y trabajadora, incluso cuando estos pasan sus peores momentos. Volvamos a la necesidad de tener que aprobar un real decreto ley ante cada crisis económica que aparece. Eso acredita dos cosas: la primera, que la economía española ni es tan robusta como pretenden vendernos ustedes ni es la mejor economía del mundo como dicen constantemente y, la segunda, que el Gobierno del Estado no tiene capacidad de anticiparse a los problemas y reforzar con tiempo a los sectores clave de la economía para que estos no entren en riesgo cada vez que aparece un imprevisto. Tomemos, por ejemplo, el sector industrial, un sector con un peso importante dentro del PIB y que genera una parte importante de los puestos de trabajo cualificados de nuestra sociedad. En los últimos tiempos, la sensación de inseguridad ha ido creciendo en el sector y se está instalando la percepción de que la industria está entrando en situación de riesgo, en situación de tensión estructural ante el resto de los competidores mundiales, que están siendo mucho más competitivos. Si dentro del sector industrial ponemos el foco en el sector petroquímico, la situación aún es más preocupante. Desde hace tiempo les advertimos, tanto a ustedes como al Gobierno de la Generalitat de Catalunya, que, como uno de los grandes motores económicos del país, hay que reforzar el sector industrial y petroquímico. Les advertimos desde hace tiempo que las políticas actuales no son suficientes y que, si no se ponen a trabajar inmediatamente para revertir las tendencias actuales, el futuro puede ser desolador. No se lo decimos solo nosotros ―que lo hacemos―, se lo dicen también los sindicatos, se lo dicen las organizaciones empresariales, se lo dicen los centros de investigación, se lo dicen los ciudadanos de los territorios donde hay implantadas estas industrias. De buenas palabras está todo el mundo harto, pero los hechos escasean y los golpecitos en la espalda no solucionan absolutamente nada. Le pondré de nuevo el ejemplo del precio de la electricidad. Ustedes presumen de tener el mejor precio de la energía en Europa gracias a la enorme producción de energías renovables. ¿Es cierto eso? ¿La electricidad en España es la más barata o de las más baratas de Europa? Pues no, porque una cosa es el precio de la energía en el mercado mayorista y otra muy diferente es el precio finalista después de aplicar todas las penalizaciones, impuestos, recargos y peajes que impone el propio Gobierno del Estado. Eso, que es letal para los ciudadanos porque nos lo encontramos en la factura de cada mes, también lo es ―y mucho― para el sector industrial. Veamos los datos: precio de mercado del megavatio hora: Francia, 52 euros; Alemania, 75,68 euros; España, 80,44 euros megavatio hora. Pero eso no es todo, solo en unos meses el precio ha aumentado un 30 %; un 30 % del coste del precio de la energía. Por lo tanto, ustedes presumen de tener la energía eléctrica más económica de Europa, pero en la práctica es un 6 % más cara aquí que en Alemania y un 55 % más aquí que en Francia. Como decía, esto no se para, sino que ha ido aumentando en un 30 % en solo pocos meses.

¿Son ustedes conscientes de la amenaza que esto representa no solo para los ciudadanos y la economía familiar ―que también―, sino para el sector industrial y especialmente para el petroquímico? Las empresas implantadas aquí no compiten solo con otras empresas del resto del mundo, sino que compiten también con otros centros de producción de las propias empresas. Y del precio de la energía depende el precio final de sus productos, y del precio final de sus productos depende la competitividad entre centros de producción y, por lo tanto, la viabilidad futura de estos centros de producción y la viabilidad futura de los puestos de trabajo. Aquí es donde aparece la amenaza. Por culpa de sus políticas energéticas, las implantaciones industriales aquí están perdiendo competitividad y, en consecuencia, sufren el riesgo de desinversión, de cierre o de reducción de la plantilla, como está pasando con parte de los trabajadores de Dow, que están sufriendo, precisamente, estas circunstancias.

Eso no es admisible y no encaja para nada con el discurso triunfalista que constantemente está haciendo el Gobierno del Estado. Necesitamos soluciones estructurales, señor vicepresidente, no basta con cuatro propuestas puntuales en forma de real decreto ley cuando las cosas van mal dadas, de verdad. Hay que actuar con contundencia y planificación estratégica no asaltando solo el conflicto y el problema puntual de cada día, sino subiendo la mirada y trabajando con tiempo. No es un problema de dinero, porque recursos económicos tienen ustedes y muchos. Desde que ustedes han llegado al Gobierno, están ingresando un 57 % más a través de los impuestos que pagamos los ciudadanos. Este último año han ingresado 116 millones de euros más que el año que entraron ustedes a gobernar. Movilicen estos recursos hacia donde toca y dejen de poner en riesgo la clase media y trabajadora del país con sus políticas, porque ―como decía― de buenas palabras ya estamos hartos. Hacen falta hechos, cambios estructurales de forma inmediata.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Cruset. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula la senyora Jordà i Roura.

Teresa Jordà i Roura

ERCDiputada.Página 23Vídeo

Molt bon dia a totes i a tots. Gràcies, presidenta, vicepresident. Bon dia, senyories. A Esquerra Republicana votarem a favor d’aquest reial decret llei. I ho farem perquè entenem que davant un context internacional encara avui marcat per la incertesa energètica i òbviament també la incertesa geopolítica, cal donar estabilitat. No només cal donar estabilitat, sinó que cal protegir sempre els col·lectius, vicepresident, més vulnerables. I cal també continuar avançant cap a un model energètic també més resilient. De fet, molt més resilient del que marca aquest reial decret. Però també els dic que el nostre sí no és, en cap cas un xec en blanc, és un sí exigent. És un sí que reclama, vicepresident, molta més ambició, perquè la gran lliçó que ens ha deixat o que ens han deixat les darreres crisis, al nostre entendre, és una lliçó molt clara: la dependència energètica sí o sí ens fa més febles. No hi ha debat, ens fa més vulnerables, més vulnerables econòmicament, més vulnerables socialment i infinitament més vulnerables políticament. I nosaltres, com a indepes, com a independentistes, això ho sabem i ho sabem molt bé. No hi ha sobirania nacional sense sobirania energètica i aquesta només serà possible, vicepresident, si accelerem, si posem la sisena. De debò, la transició cap a un sistema renovable, la transició cap a un sistema descentralitzat i, sobretot, la transició cap a un sistema democràtic. De fet, valorem —h‌ o he de dir— positivament que aquest reial decret mantingui una part de l’escut social, no pot ser d’altra manera. Veiem bé que protegeixi els consumidors, com dèiem, més vulnerables; que mantingui el suport a un dels sectors més imprescindibles avui dia, que és el sector agrari, el sector ramader i el sector pesquer i, òbviament, també el sector del transport; i que reforci mesures —a‌ ixò és important— pel que fa al desplegament de les energies renovables i, sobretot, també l’emmagatzematge energètic, perquè és un tema clau.

Però hi ha una mesura que avui també volem reivindicar especialment que és —i‌ vostè n’ha parlat— la desaparició progressiva de l’impost sobre el valor de la producció d’energia elèctrica. L’any 2026, aquest impost baixarà del 7 al 5 %; el 2027 es reduirà fins a un 3,5 %; i l’any 28, a priori, desapareixerà de manera definitiva. És una bona notícia. És una bona notícia perquè, en un món que l’electrificació a marxes forçades, aquesta norma el que fa és eliminar, com ja havíem reivindicat manta vegades, una barrera que dificultava justament la competitivitat de la producció elèctrica. I ara, doncs, això, al nostre entendre, donarà un impuls també a les energies renovables. I permetin‑me recordar que aquesta és una reivindicació que Esquerra Republicana ha defensat, com dèiem de manera permanent, de manera persistent, en aquesta Cambra.

Ara bé, eliminar un impost no és suficient, no ho és, i, menys, si després n’augmenten d’altres. Això també és cert. De fet, vicepresident, si volem transformar de veritat el model energètic, ho hem dit també moltes vegades, el que cal és democratitzar‑lo. I aquí és on aquest govern encara té molta feina a fer. Nosaltres el que pensem és que necessitem un impuls molt més decidit, per exemple, en una cosa que els deu fer temor o por parlar‑ne que se’n diu autoconsum. Necessitem eliminar traves administratives que encara avui desanimen els autèntics protagonistes de tot plegat, la ciutadania, desanimen, aquestes traves burocràtiques, a moltíssimes famílies, desanimen a petites i mitjanes empreses, a cooperatives i, també, a uns grans protagonistes que són les corporacions locals, els ajuntaments, perquè també volen produir la seva pròpia energia. Necessitem, doncs, apostar de manera decidida per les comunitats energètiques locals. Perquè les comunitats energètiques no són només una nova manera de generar electricitat, sinó, si m’ho permet, és una nova manera d’entendre el territori. És una nova manera d’entendre el país, un model on la ciutadania participa, on la ciutadania comparteix, decideix i si es beneficia també de l’energia que produeix. Perquè això és possible, un model que genera cohesió social, que fixa activitat econòmica al territori i que reparteix molt millor els beneficis de la transició energètica.

I permeti’m també recordar un fet. De fet, si avui una comunitat energètica pot compartir energia en un radi de 5 kilòmetres és gràcies a la negociació d’Esquerra Republicana. Vam aconseguir ampliar aquest límit dels 2 als 5 quilòmetres. Però també vull recordar que, també, vam aconseguir passar dels 500 metres, dels ridículs 500 metres, i ens va costar Déu i ajut en els primers 2 quilòmetres. Aquesta era una reivindicació d’ERC, sí, però nosaltres ens la vam fer nostra perquè era una reivindicació del territori i del món local, de les cooperatives. També els dic, però, que aquests 5 quilòmetres continuen sent insuficients. Cal continuar ampliant aquest radi, cal adaptar la normativa a la realitat, a la realitat dels municipis, sobretot dels municipis rurals, a la realitat dels polígons industrials i a la realitat dels pobles que avui encara no poden compartir tota l’energia que produeixen.

Perquè si volem una transició energètica ràpida, doncs és relativament fàcil. Deixem de posar obstacles i deixem de posar obstacles a qui vol fer les coses bé. I també si volem aquesta transició, doncs fem el favor que sigui justa, que sigui justa amb els territoris, que sigui justa, amb la pagesia, que sigui justa amb el món rural. En definitiva, que sigui justa amb la ciutadania.

I vaig acabant, presidenta, perquè nosaltres no defensem un model basat exclusivament en les grans infraestructures. Defensem un model distribuït. Un model arrelat al territori. Un model que combini sí els grans projectes, quan siguin necessaris, però que els combini amb milers de petites instal·lacions. Instal·lacions d’autoconsum, cooperatives i comunitats energètiques, en definitiva, un model, hi torno, molt més democràtic.

Per això també ens preocupa sentir encara avui discursos, de fet, encara no els hem sentit perquè vindran darrere d’una servidora, que qüestionen aquesta transició energètica. El debat ja no és, senyories, si hem de fer renovables o no, el debat és com les acabem de fer, com les fem. I nosaltres ho tenim clar. Les hem de fer amb el territori i les hem de fer amb participació. Les hem de fer també amb retorn social, extremadament important, i amb una fiscalitat que premiï qui contribueix a la descarbonització.

Per això, avui votarem a favor d’aquest reial decret llei perquè fa passos, entenem, en la bona direcció, però també continuarem, com deia al principi, exigint més vicepresident, més autoconsum, més comunitats energètiques, més facilitats a l’hora de compartir aquesta energia, més sobirania energètica i, sobretot, una cosa que els hi falta sempre, que és valentia política. Perquè la transició no consisteix només a substituir una font d’energia per una altra font d’energia. Consisteix a decidir qui controla aquesta energia, qui se’n beneficia i, sobretot, en definitiva, quin país volem construir. I Esquerra ho té clar: nosaltres volem un país energèticament sobirà, socialment just i també climàticament responsable.

Res més, moltes gràcies.

Muy buenos días a todas y todos. Gracias, presidenta, vicepresidente. Buenos días, señorías. Esquerra Republicana va a votar a favor de este real decreto ley, y lo vamos a hacer porque entendemos que, ante un contexto internacional ―aún hoy marcado por la incertidumbre energética y, obviamente, la incertidumbre geopolítica―, hay que dar estabilidad. No solo hay que dar estabilidad, sino que hay que proteger siempre a los colectivos más vulnerables, vicepresidente. También hay que seguir avanzando hacia un modelo energético más resiliente; de hecho, mucho más resiliente de lo que marca este real decreto. También les digo que nuestro sí no es en ningún caso un cheque en blanco, es un sí exigente; es un sí que reclama, vicepresidente, mucha más ambición, porque la gran lección que nos han dejado las últimas crisis ―a nuestro entender― es una lección muy clara: la dependencia energética sí o sí nos hace más débiles. No hay debate, nos hace más vulnerables económicamente, más vulnerables socialmente y, también, más vulnerables políticamente. Nosotros, como ‘indepes’, como independentistas, esto lo sabemos, y lo sabemos muy bien: no hay soberanía nacional sin soberanía energética. Esto solo será posible, vicepresidente, si aceleramos, si ponemos la sexta de verdad, la transición hacia un sistema renovable, la transición hacia un sistema descentralizado y, sobre todo, la transición hacia un sistema democrático. De hecho, valoramos ―tengo que decirlo― positivamente que este real decreto mantenga una parte del escudo social, no puede ser de otra forma. Vemos bien que protejan a los consumidores, como decimos, más vulnerables; que mantengan el apoyo a uno de los sectores más imprescindibles a día de hoy, que es el sector agrario, ganadero, pesquero y obviamente también el sector del transporte, y que refuercen medidas ―eso es importante― en lo que se refiere al despliegue de las energías renovables y, sobre todo, también del almacenamiento energético, porque es un tema clave. Pero hay una medida que hoy queremos reivindicar especialmente ―y usted ha hablado de ello―, que es la desaparición progresiva del impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica. En el año 2026 este impuesto va a bajar del 7 al 5 %; en 2027 se va a reducir hasta un 3,5; y en el año 2028, a priori, va a desaparecer de forma definitiva. Es una buena noticia. Es una buena noticia porque en un mundo que se electrifica a marchas forzadas esta norma lo que hace es eliminar, como ya habíamos reivindicado muchas veces, una barrera que dificultaba precisamente la competitividad de la producción eléctrica; y ahora esto, a nuestro entender, va a dar un impulso también a las energías renovables. Permítame recordar que esta es una reivindicación que Esquerra Republicana ha defendido, como decía, de forma permanente y persistente en esta Cámara. Claro, eliminar un impuesto no es suficiente si aumentan luego otros; eso también es cierto. De hecho, señor vicepresidente, si queremos transformar de verdad el modelo energético ―lo hemos dicho también muchas veces― lo que es necesario es democratizarlo. Y aquí es donde este Gobierno tiene aún mucho trabajo que hacer. Nosotros pensamos que necesitamos un impulso mucho más decidido, por ejemplo, en una cosa de la que seguramente les da miedo hablar, que se llama autoconsumo.

Necesitamos eliminar trabas administrativas que aún hoy desaniman a los auténticos protagonistas de todo esto: a la ciudadanía. Desaniman esas trabas burocráticas a muchísimas familias, desaniman a pequeñas y medianas empresas, a cooperativas, y también a algunos grandes protagonistas como son las corporaciones locales, los ayuntamientos, porque también quieren producir su propia energía. Necesitamos, por lo tanto, apostar de forma decidida por las comunidades energéticas locales, porque las comunidades energéticas no son solo una nueva manera de generar electricidad, sino ―si me lo permite― que son una nueva manera de entender el territorio, una nueva manera de entender el país. Es un modelo donde la ciudadanía participa, donde la ciudadanía comparte y decide; y sí, se beneficia también de la energía que produce, porque eso es posible. Es un modelo que genera cohesión social, que fija actividad económica en el territorio y que reparte mucho mejor los beneficios de la transición energética.

Y permítame también recordar un hecho: si hoy una comunidad energética puede compartir energía en un radio de 5 kilómetros es gracias a la negociación de Esquerra Republicana. Conseguimos ampliar este límite de los 2 a los 5 kilómetros. Pero también quiero recordar que también conseguimos pasar de los ridículos 500 metros ―y nos costó Dios y ayuda― a los primeros 2 kilómetros. Era una reivindicación de Esquerra, sí, pero la hicimos nuestra porque era una reivindicación del territorio, del mundo local y de las cooperativas. También les digo, eso sí, que esos 5 kilómetros siguen siendo insuficientes. Hay que seguir ampliando este radio, hay que adaptar la normativa a la realidad de los municipios, sobre todo de los municipios rurales, a la realidad de los polígonos industriales, y a la realidad de los pueblos que hoy aún no pueden compartir toda la energía que producen.

Si queremos una transición energética rápida, es relativamente fácil: dejemos de poner obstáculos a quien quiere hacer las cosas bien. Y también, si queremos esta transición, hagamos el favor de que sea justa, justa con los territorios, justa con los campesinos, justa con el mundo rural; en definitiva, que sea justa con la ciudadanía.

Voy terminando, presidenta. Nosotros no defendemos un modelo basado exclusivamente en las grandes infraestructuras, defendemos un modelo distribuido, un modelo arraigado en el territorio; un modelo que combine, sí, los grandes proyectos cuando sean necesarios, pero que los combine con miles de pequeñas instalaciones, instalaciones de autoconsumo, cooperativas y comunidades energéticas; en definitiva, un modelo ―y vuelvo a decirlo― mucho más democrático.

Por eso nos preocupa oír hoy discursos ―de hecho, aún no los hemos oído porque llegarán después de mí― que cuestionan esa transición energética. El debate ya no es, señorías, si tenemos que hacer renovables o no, el debate es cómo las acabamos haciendo. Nosotros lo tenemos claro: las tenemos que hacer con el territorio, las tenemos que hacer con participación, las tenemos que hacer también con un retorno social muy importante y con una fiscalidad que premie a quien contribuye a la descarbonización.

Por eso hoy vamos a votar a favor de este real decreto ley, porque entendemos que da pasos en la buena dirección. Pero también vamos a seguir, como decía al principio, exigiendo más, vicepresidente: más autoconsumo, más comunidades energéticas, más facilidades a la hora de compartir esa energía, más soberanía energética, y, sobre todo, una cosa que siempre les falta, que es valentía política; porque la transición no consiste solo en sustituir una fuente de energía por otra fuente de energía, consiste en decidir quién controla esta energía, quién se beneficia y, sobre todo, en definitiva, qué país queremos construir. Y Esquerra lo tiene claro: nosotros queremos un país energéticamente soberano, socialmente justo y también climáticamente responsable.

Nada más. Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Jordà. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Vidal Sáez.

Aina Vidal Sáez

Grupo SumarDiputada.Página 27Vídeo

Muchas gracias. Quiero empezar esta intervención con un recuerdo, porque estos días hemos conocido la muerte de David Lucas, secretario de Estado de Vivienda, por un cáncer. Y quiero trasladar, en nombre de nuestro grupo, el más sincero pésame, tanto a su familia como a sus compañeros y compañeras del Grupo Socialista, así como al conjunto del Ministerio de Vivienda. Porque el cáncer, señorías del Grupo Popular, no son las bajas médicas, el cáncer es una enfermedad que trunca miles de vidas. Tenemos, además, la obligación de dotar a la ciencia de los recursos necesarios para poder seguir mejorando, investigando, conociendo y sacando adelante, por lo tanto, nuevas curas para y nuevos tratamientos. Para eso también tendrían que servir los presupuestos. (Aplausos). Hoy cerramos el curso político, y dentro de pocos días muchas familias van a hacer las maletas para irse de vacaciones. Muchas las harán y muchas otras no van a poder. Concretamente, cuatro de cada diez familias no se van a poder permitir, siquiera, una semana de vacaciones; más del 40 %. Este contraste creo que ejemplifica muy bien el estado de ánimo y también la realidad de nuestro país, mejor incluso que muchas estadísticas. La macroeconomía va bien ―de hecho, mejor que la de los países de nuestro entorno―: el paro está en mínimos y el empleo bate récords gracias a la reforma laboral; los salarios suben, gracias a la negociación colectiva; las pensiones suben, especialmente las mínimas; el bajo coste de la energía generada por las renovables da una oportunidad a nuestro país, también en términos de impulso hacia la nueva reindustrialización verde, reduciendo además la dependencia energética que tenemos como país. Y todo esto ha sucedido a pesar de guerras y de la inestabilidad global que están generando, por cierto, los aliados del Partido Popular y de VOX. Todo esto es verdad. También lo es ―y lo señalaba un portavoz― que estamos desaprovechando la oportunidad de dar un impulso mucho más contundente para combatir el cambio climático y la urgencia de transitar a energías limpias y renovables, y, de paso, volver a demostrar que estas son más eficientes y baratas. También es verdad que la ciudadanía se sigue sintiendo desamparada cuando tiene que negociar, por ejemplo, frente a su casero o un fondo buitre; que el precio de la vivienda se está comiendo los incrementos salariales; que la emancipación juvenil es una fantasía, porque encontrar un piso que alguien se pueda permitir es básicamente buscar unicornios; que los fondos buitre aplauden con las orejas, señorías, la caída de la moratoria antidesahucios; que las energéticas se han embolsado, a día de hoy, más que todo lo que ganaron el año pasado. En el caso de Repsol la guerra les sonríe, señorías, porque han ganado un 154 % más que en todo el año pasado. Es una cifra increíble, eso no me lo pueden negar. También es una realidad que el coste de la vida sube, y la imagen más gráfica la vemos, probablemente, cuando vamos al mercado o al supermercado, porque allí entendemos complejos conceptos como puede ser, aparentemente, la deflactación, es decir, que con el mismo precio o incluso más tenemos menos cantidad. De eso el Frigopié yo creo que es un ejemplo clarísimo: cuando yo era pequeña tenía un tamaño de 38 y actualmente se encuentra en un 25, aproximadamente. Es verdad que la patronal también está esperando para poder aplicar duras contrarreformas y que la derecha se ha convertido en una especie de oposición preocupada exclusivamente por que Feijóo llegue cuanto antes a la Moncloa ―antes de que Ayuso se lo cargue por el camino―, dispuesta a tumbar y a boicotear absolutamente todo. No se puede discutir lo mucho que ha mejorado este país. Tampoco se puede discutir que queda muchísimo, muchísimo trabajo para poder ganar la batalla a esta precariedad vital y laboral que padecen demasiados ciudadanos, ministro. La mayoría sigue demandando respuestas, entre otras cuestiones, porque sigue expuesta, demasiado vulnerable y, sobre todo, demasiado desigual. No hay sensación de crisis, pero sí hay una percepción de desigualdad, de abuso y de inestabilidad. Hoy convalidamos un nuevo escudo social y, pese a que sus carencias son una evidencia ―también su tibieza―, este decreto es más que una lista, en este caso, de medidas anunciadas. Tiene que ver con dar respuesta a una pregunta, que es: ¿qué modelo de protección queremos? Frente a los abusos, este real decreto refuerza, por ejemplo, el papel de la CNMC para garantizar que las ayudas no terminen cargándose al precio que pagamos los consumidores, como han hecho en anteriores ocasiones, sin ir más lejos, Repsol o, por ejemplo, Mercadona. Ante la crisis climática, aplicamos medidas para impulsar sistemas de almacenamiento energético, como el que destacaban otras ‘portavozas’, en torno a las baterías en territorios no peninsulares. El Partido Popular también ha respondido a esta pregunta. Lo ha hecho recientemente, por ejemplo, al cerrar un pacto de presupuestos en Valencia donde aparece este carismático concepto de «prioridad nacional». Una medida que saben sus señorías es anticonstitucional y que, además, no va a tener ningún recorrido, más allá del racismo y también la batalla cultural; por eso la imponen ustedes. Frente a una sociedad que va a trabajar enferma, no han tenido problemas ustedes en limpiar la cara a la CEOE, que señala a los trabajadores de vagos y que, además, permite ―sin rechistarles― que señalen a nuestros jóvenes de memos cuando hacen referencia y reivindican la salud mental.

Dicen tener ganadas las elecciones. De hecho, aún hoy ―y a mí es que me da una risa enorme y enternecedora cuando lo dicen― creen que renunciaron ustedes al Gobierno, porque si querían lo podían tener, ¿verdad que sí? Aun así, y aunque están tan convencidos de ganar las elecciones, a un año de que se celebren no pierden ustedes el tiempo en sacar la bandera del fraude electoral; tan seguros no estarán ustedes de ganar, ¿verdad que no? Frente a los beneficios indecentes de la banca ―que, de hecho, aún no han devuelto la millonada que les soltó M. Rajoy―, ustedes votaron en contra del impuesto que este Gobierno puso a la banca y tumbaron ―ese sí― el de las energéticas. Pero ¿qué le vamos a pedir a una oposición que, frente a la dana que se llevó a 230 personas por delante, sostuvo al señor Mazón durante un año en el Gobierno y permite que a día de hoy se esté tomando margaritas en la playa? Dos modelos, señorías: el de la seguridad frente al de la barbarie. Hoy votamos si protegemos a los agricultores, a los pescadores o a las familias. Esto es lo que es este escudo; no es solo un decreto, sino una forma de entender el Gobierno, de gobernar y, sobre todo, una elección en favor de la seguridad, de la seguridad de verdad.

Hace tres años que la ciudadanía votó para que este Gobierno existiera y, desde entonces, absolutamente nada ha caído del cielo. Ha sido duro negociar todos y cada uno de los avances que hemos tenido, también este decreto, y así lo vamos a seguir practicando. Fíjense ―y con esto termino― que nosotros no hemos venido a resistir, sino que queremos avanzar. El Mundial nos ha dejado, creo yo, muchas imágenes y también frases. Yo me quedo con una: «¿Y por qué no?». El propio presidente la compartía en redes, ¿verdad? Así que, ¿por qué no? ¿Por qué no seguir transformando? ¿Por qué no aprobar de una vez el control horario, ministro? Porque eso está encima de su mesa, ministro. (El señor vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Cuerpo Caballero, hace gestos negativos). Le hablo a usted, aunque no me mire y haga que no con la cabeza. ¿Por qué no asumir que, efectivamente, cuando uno trabaja y no le pagan por el trabajo que ha hecho, es un robo? A la Seguridad Social y al trabajador. ¿Por qué no decir las cosas como son? ¿Por qué no tributan las rentas del capital? ¿Por qué no una prestación por crianza? ¿Por qué no una CUME en la que las familias no tengan que pelear con las mutuas, que les niegan que los niños ―insisto, enfermos de graves enfermedades― puedan compatibilizarla con el hecho de asistir de vez en cuando a clase para poder amenizar su vida, algo que me abstengo de calificar? ¿Por qué no asumir que esta Administración tiene una deuda con las familias del ingreso mínimo vital y que fue un error de la Administración que debemos condonar? ¿Por qué no? ¿Por qué no regular el alquiler de temporada y de habitaciones…

Presidencia. Señora Vidal, tiene que terminar.

Aina Vidal Sáez

Grupo SumarDiputada.Página 28

…que está lastrando y vaciando nuestros pueblos y ciudades? ¿Por qué no asegurar que el crecimiento llegue a las familias y a los trabajadores de este país?

Sin más, si quieren sacar conclusiones de este Mundial, a ver si nos enteramos todas de que en los últimos minutos no solo se resiste, sino que a veces se va a ganar, y esto es lo que este Gobierno se tiene que tatuar en la piel. Son los últimos minutos, el último año, y tenemos muchos deberes por delante.

Presidencia. Señora Vidal, termine.

Aina Vidal Sáez

Grupo SumarDiputada.Página 29

Este decreto se va a aprobar y es positivo, pero tendría que ser mucho más ambicioso, como usted bien sabe, ministro.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Vidal. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Figaredo Álvarez‑Sala. Cuando quiera. (Aplausos). El señor FIGAREDO ÁLVAREZ‑SALA: Habla la señora de Podemos sobre cuál es la prioridad de… (Rumores.―La señora Vidal Sáez pronuncia palabras que no se perciben). Perdón, sí, la señora de SUMAR ―bien, tanto monta, monta tanto―. Habla sobre cuál es la prioridad de VOX. ¿Cuál es la prioridad de VOX? Es evidente cuál es la prioridad de VOX: la prioridad nacional. (Aplausos). Nuestro objetivo es que los españoles puedan crecer y vivir en España; que los españoles puedan ganarse el pan con el sudor de su frente; que los españoles puedan seguir teniendo un futuro en España y que no estén condenados a la pobreza, al expolio fiscal, a la inmigración masiva que trae una inseguridad brutal a los barrios de los trabajadores españoles. No a los suyos, no a los suyos (rumores), porque ustedes no viven la inseguridad en sus calles. La vive la abuela que vive en Usera, que ha sido atracada tres veces en su portal. (La señora Vidal Sáez pronuncia palabras que no se perciben). La viven los trabajadores de Barcelona, que ven cómo sus parques son, a día de hoy, absolutamente intransitables por esa inmigración masiva y brutal que ustedes han traído. Que además tumba los precios de los salarios, que lleva los salarios a mínimos históricos, que lleva a España a una situación en la que el 75 % de los asalariados españoles cobra dos veces o menos el SMI. ¡El 75 %! Ustedes han traído una pobreza brutal a España a la que los españoles están atados de pies y manos, enfrentados en un sándwich entre los poderosos por arriba ―a los que ustedes les ponen alfombra roja para comprar los restos de la pobre España― y los desheredados de todo el mundo por debajo ―a los que ustedes conceden sistemáticamente todas y cada una de las ayudas que estaban pensadas para los españoles que lo pasan mal―. (Aplausos). Esa es la situación de los trabajadores españoles y esos trabajadores españoles son la prioridad de VOX: una prioridad nacional. Que la industria vuelva a ser garantía de futuro y que el trabajo vuelva a asegurar que la nevera se puede llenar a fin de mes. Ese es el objetivo de VOX y para eso estamos aquí, al contrario que ustedes, que están aquí para traicionar a la patria, para traicionar a los españoles y para vender la patria a trozos (aplausos), ya sea entre taifas autonómicas, ya sea entre los poderosos que vienen y compran España a precio de saldo precisamente por su culpa. Porque los grandes fondos de inversión están encantados con ustedes en el Gobierno. Los grandes fondos de inversión, las grandes empresas que invierten en terrenos agrícolas, las grandes empresas que se dedican a la compraventa de las semillas para el campo, las grandes empresas internacionales que se dedican a la venta de fitosanitarios en España están encantadas con el Partido Socialista. Votan al Partido Socialista y a SUMAR porque están encantados con ustedes, con la subasta a precio de saldo que están haciendo de nuestra patria (aplausos), dejando al pueblo español absolutamente desheredado: los últimos en nuestra propia casa. Eso es lo que ustedes están haciendo y precisamente esa es la prioridad de VOX, esa es nuestra prioridad: que haya un futuro en España para los españoles. Dicen ustedes que las elecciones están ganadas. Señora de SUMAR, españoles que nos escuchan, las elecciones no están ganadas. ¿Cómo que las elecciones están ganadas? Los señores del Gobierno están, a marchas forzadas, modificando el censo electoral. (Aplausos). Están llevando a cabo un pucherazo, un auténtico golpe de Estado con la ley en la mano. Han retorcido y tergiversado las normas electorales concediendo la nacionalidad a todo aquel que se pone por delante. Están ustedes garantizando que, con muy poco esfuerzo, en aquellas circunscripciones en las que los últimos escaños se juegan en muy pocos votos puedan robar y traer votos de los socialistas repartidos por todo el mundo concediéndoles la nacionalidad para tratar de dar la vuelta a las elecciones. (Rumores). En eso es en lo que están, con una ley de nietos que está modificando el censo electoral a marchas forzadas. (Aplausos). De hecho, la hermana de Óscar Puente, responsable en parte de esta modificación del censo electoral, ya ha encontrado su sitio ante la justicia y se está abriendo una investigación precisamente al respecto. Así que no, las elecciones no están ganadas. Hay que denunciarlo cada día. Nadie puede confiarse, porque las trampas las estamos viendo ya en nuestra cara. En cuanto a este decreto, señor ministro, expone usted una cantidad de falacias que son para llorar. Empieza usted hablándonos de las horas y los precios de la electricidad. Señor ministro, los consumidores españoles, a pesar de toda la propaganda que usted quiera vender, pagan un precio del kilovatio hora semejante al de la media europea; semejante al de la media europea. (El señor Guijarro García: ¿Qué dices?). Es más, el riesgo de pobreza energética en España se ha multiplicado desde que ustedes gobiernan. Pero siguen ustedes y nos dicen: Bueno, rebajamos el impuesto especial sobre hidrocarburos. Para quien no lo sepa, el impuesto especial sobre hidrocarburos es un impuesto que grava la gasolina que cada uno de nosotros ponemos en nuestro depósito y este impuesto, a su vez, devenga IVA. Pues viene el ministro y nos dice: Bajamos el impuesto especial sobre hidrocarburos. Este impuesto viene de una directiva europea. La directiva dice que, como mínimo, el impuesto tiene que estar en determinada cantidad. España prácticamente duplica esa cantidad y ustedes rebajan el impuesto y lo ponen en el mínimo que establece la directiva. ¡Oh, gracias, señor ministro! ¡Oh, gracias, que dejan de sangrarnos para sangrarnos solo lo justo y de forma provisional! Eso sí, porque esta rebaja que tanto vende el ministro en septiembre se acaba. Pero hay más. Había una rebaja sobre el IVA a los hidrocarburos, esa rebaja ahora desaparece y la compensan ustedes con esta rebaja absolutamente tímida al impuesto especial sobre hidrocarburos, que es otro impuesto, de tal forma que el paganini español va a pagar exactamente lo mismo. Es decir, ayudas reales, cero. Es más, las ayudas que ustedes conceden quien en realidad las concede no es el Gobierno, son las gasolineras. Quien hace la rebaja en el precio es la gasolinera, que luego tiene que ir al Gobierno a pedirle que devuelva el importe rebajado, y el Gobierno tarda hasta tres o seis meses en devolverlo a cero intereses. ¿A quién quieren engañar, señor ministro? Están ustedes exprimiendo a los españoles, exprimiendo a los empresarios y exprimiendo a todo el que se pone por delante con tal de vender su marketing. Siguen ustedes hablándonos y nos dicen que vamos a conceder una ayuda a la compra de fertilizantes para ayudar a los agricultores. Señor ministro ―y que todo el mundo lo sepa―, España era líder en el Mediterráneo en producción de fertilizantes hasta que ustedes se cargaron la industria de producción de fertilizantes en España, y ahora nos vemos obligados a importar fertilizantes ¿de dónde? ¿Saben quién es el principal vendedor de fertilizantes a la Unión Europea? Marruecos. Después, ¿sabe quién? Rusia. Después, ¿sabe quién? Argelia. Y, después, ¿sabe quién? Egipto. Es decir, están concediendo ayudas a los agricultores españoles para comprar fertilizantes ¿a quién? A terceros países, poniéndonos ustedes a los pies de los caballos. Como siempre, primero se cargan una industria y después subvencionan a la industria del extranjero. Seguimos hablando y vienen y nos cuentan que ayudan ustedes al sector pesquero. ¡Pero qué delirio, señor ministro, si están matando ustedes la pesca en España! Con el sistema de cuotas que están imponiendo están asfixiando a los pescadores. Váyase usted a Asturias o a Galicia a preguntar a cualquier pescador por la situación con el sistema de cuotas, con el diario electrónico. Son medidas que son absolutamente absurdas. Viene usted también y nos habla de los agricultores. Sí, los agricultores. ¿Sabe quién era el principal productor de tomates en la Unión Europea? España. ¿Sabe quién es a día de hoy el principal productor de tomates en la Unión Europea? Marruecos. ¿Sabe quién es el principal productor de frutos rojos en la Unión Europea? Marruecos. Esa es la realidad. A esto han empujado ustedes a los agricultores. Viene usted a decir que ayudan a los agricultores españoles después de haberlos matado. El sector agrícola español está en peligro de extinción. Igual que la industria. La industria del plástico en España, por ejemplo, era una industria auténticamente top a nivel mundial. Las plantas de producción de plásticos en España eran un ejemplo, se estudiaban en todo el mundo por su eficiencia, por su capacidad productiva, por las pocas emisiones, por la poca contaminación en el agua que producían. ¿Y ustedes qué han hecho? Matar a los productores españoles de plástico.

Presidencia. Señor Figaredo, tiene que ir terminando. El señor FIGAREDO ÁLVAREZ‑SALA: En definitiva, señor ministro, ustedes están matando la industria, la producción española, ustedes están matando al español de a pie, ustedes están robándonos el futuro y vienen ahora a repartir cuatro o cinco céntimos por litro y quieren que les aplaudamos. No cuenten con nosotros, señor ministro. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Figaredo. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Blanquer Alcaraz.

Patricia Blanquer Alcaraz

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Gracias, señora presidenta. Permítame hacer un paréntesis y agradecer la mención de la portavoz de SUMAR al fallecimiento de nuestro compañero David Lucas, secretario de Estado de Vivienda. (Aplausos). Como grupo dejamos constancia en el Diario de Sesiones de nuestro recuerdo emocionado y trasladamos a sus familiares y también allegados nuestras más sinceras condolencias. Señorías, empezamos con este decreto; un decreto que nos hace recordar que el cambio climático, los conflictos internacionales y la dependencia energética tienen consecuencias muy reales sobre nuestra economía y sobre nuestra vida cotidiana. Estos días basta con salir a la calle para sentir un calor abrasador, basta con mirar las noticias para ver incendios cada vez más peligrosos y difíciles de combatir por el cambio climático ―vaya por delante todo nuestro apoyo a las personas afectadas y nuestro reconocimiento a quienes siguen trabajando para extinguirlos―, basta con llenar el depósito para comprobar cómo un conflicto que se desarrolla a miles de kilómetros puede terminar teniendo consecuencias en la economía de nuestras familias y de nuestras empresas. El conflicto llega al surtidor cuando sube el precio del petróleo, llega a una explotación agraria cuando se encarecen el gasóleo y los fertilizantes y puede llegar a la cesta de la compra, a las empresas y al empleo. Por tanto, señorías, no elegimos las crisis, pero sí cómo afrontarlas. Por eso, cuando la realidad cambia de forma brusca, la política tiene la obligación de responder con celeridad. Sí, los Gobiernos, pero también los Parlamentos. En marzo, cuando el conflicto en Oriente Medio provocó un incremento súbito de los precios energéticos, el Gobierno y este Parlamento reaccionaron con rapidez. Hoy sabemos que el decreto de marzo funcionó y ahí están los resultados: durante la primera semana de aplicación de las ayudas el precio de la gasolina descendió un 14 % y el del gasóleo un 9 %. Las medidas energéticas redujeron aproximadamente 1 punto la inflación durante su periodo de vigencia. El escudo impulsado permitió ahorrar a veinte millones de hogares en su factura mensual un 15 %, un 25 % si eran consumidores vulnerables. Es decir, las medidas cumplieron su objetivo, amortiguaron el golpe, contuvieron los precios y evitaron que una crisis internacional se trasladara con toda su intensidad a la economía de las familias y las empresas. (Aplausos). Han pasado tres meses y el conflicto sigue, y no sabemos por cuánto tiempo más. Por eso, hoy no estamos reproduciendo sin más el decreto de marzo, estamos haciendo algo mucho más sensato: mantener la protección allí donde el impacto continúa siendo intenso, reducirla gradualmente allí donde los mercados empiezan a estabilizarse y dejar preparada su reactivación automática si la situación vuelve a deteriorarse. Sí, señorías, también en el caso del IVA reducido, porque las rebajas del IVA fueron una herramienta útil en el momento más crítico de las crisis, pero no pueden convertirse en una medida permanente y sus señorías lo saben. Menos recaudación por IVA supone menos recursos para financiar la sanidad, la educación o la dependencia que prestan las comunidades autónomas y las entidades locales. Pero, es más, la Comisión Europea señaló en 2023 que España es uno de los países con más tipos reducidos y exenciones por IVA, por lo que recauda menos de lo que le correspondería en comparación con el resto de los países europeos. Por tanto, lo responsable no es mantener indefinidamente una rebaja general, sino adaptarla a la evolución de la economía y dirigir el esfuerzo público hacia los sectores que siguen necesitando apoyo. Y es falso que este decreto suba los impuestos. ¡Claro que es falso! De hecho, existe la desaparición de un impuesto ―que, por cierto, creó el Partido Popular en 2013―, porque también es responsable eliminar aquellos impuestos que ya no son necesarios. (Aplausos). Por tanto, las medidas cambian porque cambia la realidad, pero el objetivo permanece: que agricultores, transportistas, pescadores, empresas y familias no soporten solos el coste de una crisis que no han provocado. Esa es la lógica de este decreto y la de la política económica del Gobierno ante las crisis a lo largo de estos años.

El Gobierno ha perseguido un doble objetivo: proteger y transformar. Proteger significa evitar que el coste de las crisis recaiga sobre quienes menos capacidad tienen para soportarlo. En este decreto, proteger el sector primario hoy es proteger mañana el precio de los alimentos, proteger el transporte es evitar que un shock energético termine extendiéndose al conjunto de la economía, proteger el empleo significa también exigir que las empresas beneficiarias de estas ayudas no puedan despedir por razón de estas crisis y proteger al consumidor es comprobar que las ayudas y las rebajas les llegan a ellos vía precios. Por eso, este decreto refuerza las facultades de la CNMC, para exigir transparencia en la fijación de precios ante la movilización de los recursos públicos.

La segunda idea que quiero reforzar es que cada crisis nos ha dejado una enseñanza. La pandemia nos enseñó que proteger el empleo y el tejido productivo eran la mejor forma de acelerar la recuperación, la guerra de Ucrania nos recordó hasta qué punto Europa dependía energéticamente del sector y el conflicto en Oriente Medio vuelve a demostrar que esa vulnerabilidad sigue existiendo. Por eso, este decreto no solo actúa en el presente, sino que, al igual que en marzo, piensa en su futuro. Sigue impulsando las energías renovables, el almacenamiento y la electrificación, porque reducir nuestra dependencia energética no es una política ambiental, es una política industrial de competitividad y de seguridad económica.

Tercera reflexión. La derecha no ha acertado ningún pronóstico catastrofista, ¡ninguno! No son opiniones, son resultados, y los resultados importan. Se dijo que la reforma laboral destruiría empleo; hoy España supera los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social. Se dijo que subir el salario mínimo frenaría la contratación; hoy seguimos batiendo récords de empleo y la productividad por hora trabajada crece. Se dijo que había recesión una y otra vez, sin embargo, España lideró el crecimiento de las grandes economías de la zona euro en 2023, 2024 y 2025. Es sorprendente comprobar cómo algunos se empeñan en ser tremendistas sin datos objetivos y, sin embargo, no lo son ante realidades como el cambio climático, cuando las evidencias son tan palpables.

Señorías, termino. Con la votación de este decreto, hoy decidimos si mantenemos la protección a los sectores que siguen soportando el impacto de esta crisis, decidimos si conservamos una cláusula de salvaguarda que permita reaccionar de forma automática si la situación vuelve a empeorar y decidimos si seguimos avanzando hacia una economía más resiliente, más competitiva y menos dependiente; en definitiva, señorías, decidimos una vez más si la política es un instrumento eficaz para servir a la ciudadanía. Por todo ello, el Grupo Parlamentario Socialista votará a favor de la convalidación de este real decreto ley. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Blanquer. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor De Olano Vela.

Jaime Eduardo de Olano Vela

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Gracias, señora Armengol. Señor Cuerpo, lo ha vuelto a hacer. En un nuevo alarde de su legendaria ‘capacidad de diálogo’, hoy nos trae su séptimo real decreto ley con medidas económicas; siete reales decretos leyes con medidas económicas que no ha dejado enmendar a ninguno de los grupos de esta Cámara y ni una sola ley aprobada desde su ministerio. Esa es su capacidad de diálogo. Esa es la persona dialogante de la que usted presume, pero que resulta ser muy poco practicante. En definitiva, un sanchista de manual, señor Cuerpo. (Aplausos). Cada vez que comparece en esta Cámara, señor Cuerpo, nos describe usted una España que no es real. Verá, Darrell Huff nos explicó en su ensayo Cómo mentir con estadísticas que una cifra puede ser correcta y, aun así, utilizarse para mentir, y este es exactamente el método que usa usted, señor Cuerpo: nos enseña un porcentaje bien cocinado y esconde a las personas que hay detrás. El Grupo Parlamentario Popular va a hablar hoy de personas con datos de organismos oficiales que espero no se atreva a discutir, porque son los datos de su Gobierno. Señor Cuerpo, mientras Sánchez se va de vacaciones cinco semanas, 6,3 millones de familias no pueden permitirse ni una sola semana de vacaciones, son 100 000 más que cuando Sánchez llegó al Gobierno, y a todos esos niños que se quedan sin vacaciones usted les habla de no sé qué cohetes y de no sé qué economía que va como un tiro. Esa es la realidad, señor Cuerpo. Con la pobreza ocurre lo mismo: 12,6 millones de españoles están en riesgo de pobreza o exclusión social, son 300 000 más que en 2018, cuando Sánchez llegó al Gobierno. Entre ellos, hay alrededor de 2,7 millones de menores, 200 000 niños más que cuando llegaron en 2018, y a esos niños pobres usted les habla de que somos los campeones del aumento del PIB y de lo bien que va la economía en España. Las familias que no pueden mantener su vivienda a temperatura adecuada, lo que se llamó siempre pobreza energética, se han duplicado desde que ustedes llegaron al Gobierno, señor Cuerpo, y usted les cuenta ―lo ha hecho hoy― que tenemos la energía más barata de la Unión Europea, pero les oculta que usted y Sánchez les cargan de impuestos y peajes para que ellos no puedan poner el aire acondicionado o la calefacción, eso que ustedes llaman políticas sociales, que en realidad son políticas socialistas donde la gente sufre y algún socialista se forra. Señor Cuerpo, los precios han subido desde que están ustedes en el Gobierno un 26 % y los alimentos un 43 %. Detrás de su PIB hay familias que compran menos que antes; detrás de su recaudación hay contribuyentes que pagan más para vivir peor, y detrás de su afiliación hay trabajadores pobres que no pueden llegar a fin de mes. Con esa de la que usted presumía hoy, resulta que desde que usted es ministro hay 100 000 trabajadores pobres más que antes. Con esos datos, señor Cuerpo, usted no hace otra cosa que presumir y yo me pregunto exactamente de qué, señor Cuerpo. (Aplausos). El Real Decreto Ley 18/2026 que debatimos hoy es el ejemplo perfecto de esa distancia entre el relato y la realidad, entre el desgobierno y los españoles. Cuando comenzó la guerra de Irán, usted anunció reuniones con todos los sectores y prometió proteger a familias, el campo, el transporte y la industria; hoy lo ha hecho. El primer plan movilizaba nada menos que 5000 millones de euros, según sus estimaciones; pero en esta extensión que hacemos hoy lo que hace es retirar 2 de cada 3 euros de protección, cuando el precio de petróleo hoy en día roza los 100 euros, un 40 % más que al día siguiente de iniciarse la guerra en Irán, señor Cuerpo. Usted afirma que las rebajas energéticas en vigor hasta junio redujeron el IPC general 1 punto durante su vigencia. Y si funcionaban, ¿por qué las retira cuando el precio del petróleo le digo que roza los 100 euros? Y si la normalidad ha vuelto, como afirman ustedes, ¿por qué el propio decreto reconoce que persisten dudas? No son dudas, señor Cuerpo, son bombardeos que todavía persisten en el estrecho de Ormuz. En definitiva, su relato dice normalización, su decreto dice incertidumbre y los hechos dicen crisis energética. Y ante una crisis energética, no pueden ustedes subir los impuestos, que es lo que están haciendo con este decreto. No pueden alegar falta de recursos, pues en 2025 dispusieron de 178 520 millones más que en 2018, un 55 % más. Han recaudado como nunca; sin embargo, han incrementado la deuda más que nunca, más de medio billón de euros, señor Cuerpo. El problema no es cuánto entra, el problema es qué han hecho con lo que ha entrado. Desde luego, mejorar los servicios públicos es seguro que no; robar es seguro que sí, pero ¿tanto? Se hace difícil pensarlo incluso cuando está pensando uno en el Partido Socialista. Sí, señor Cuerpo, son ustedes más corruptos que pésimos gestores, y fíjese que es difícil alcanzar esa meta. (Aplausos).

Han frito a impuestos a la clase media y la han empobrecido como nunca tras más de cien subidas impuestos. Han multiplicado por seis el número de españoles que se sienten pobres, señor Cuerpo. Y usted presume. Ustedes niegan aquí las subidas de impuestos; sin embargo, remiten documentos a la Unión Europea en los que reconocen haber recaudado 2300 millones de euros más cada año solo por no deflactar el IRPF, algo que el Partido Popular viene pidiendo desde hace cinco años. En definitiva, pagamos más, tenemos peores servicios públicos y vivimos peor, señor Cuerpo. Y eso solo se consigue con las políticas del Partido Socialista, apoyado por la extrema izquierda. Y, además, en el colmo de la desfachatez, ustedes presumen de ello.

Frente a sus políticas asfixiantes, el Partido Popular propone actualizar el IRPF con la inflación y aplicar rebajas efectivas ―no hipotéticas― del IVA del gas y de la electricidad, así como del impuesto sobre la electricidad; transponer el régimen europeo del IVA franquiciado para los autónomos con menos ingresos y mantener las ayudas a la industria que contenía el primer decreto, señor Cuerpo.

Un país no prospera porque Hacienda recaude más, no, sino porque sus familias viven mejor. Un país no va bien porque se mejore una décima en una tabla si, detrás de esa décima, hay hogares sin vacaciones, más menores en situación de vulnerabilidad y millones de españoles pobres. Señor Cuerpo, en la novela que tanto le gusta a usted, El principito, Saint‑Exupéry, concluyó: «Debí juzgarla por sus actos y no por sus palabras». Hoy le hemos juzgado a usted y a su desgobierno por sus actos, no por sus presentaciones, por sus porcentajes cuidadosamente escogidos ni por la palabrería pomposa al estilo Zapatero que todos sabemos ya que solo es chatarra corrupta. La única realidad, la de los hechos, dice que este decreto reduce las ayudas cuando los problemas siguen ahí, condiciona las rebajas fiscales a que el daño ya sea extraordinario y vuelve a descargar sobre las familias y las empresas el coste de su falta de previsión. Este real decreto no protege a España frente a la crisis; les protege a ustedes, al Gobierno, frente a la realidad. Y por mucho que la escondan detrás de sus estadísticas, la realidad siempre termina llegando a los hogares y desenmascarando su propaganda barata.

Las medidas que el Partido Popular les propuso hace ya más de cuatro meses deberían aplicarlas, y algunas de ellas se las he detallado hoy. Para proteger a las familias y a las empresas siempre podrán contar ustedes con el Partido Popular. Para proteger a los corruptos como Zapatero, ya cuentan ustedes con Esquerra Republicana, con el BNG, con Bildu, con el PNV e incluso con SUMAR. Porque ya sabemos que, por el sillón de Yolanda, SUMAR tragará con todo: con toda la corrupción, las joyas, las prostitutas y las mordidas. (Aplausos). Tragará absolutamente con todo. Señor Cuerpo, la señora Vidal, portavoz de SUMAR, se preguntaba: ¿y por qué no? ¿Y por qué no van a seguir ustedes robando si SUMAR siempre va a seguir apoyándoles, señor Cuerpo? ¿Por qué no?

Nada más y muchas gracias. (Prolongados aplausos.―La señora Alía Aguado: ¡Bravo! ¡De lujo!).

Presidencia. Muchas gracias, señor De Olano. Para concluir el debate, tiene la palabra el señor vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa.

Presidencia. Gracias, presidenta. Dos mensajes por mi parte. En primer lugar, quiero hacer mías las palabras de las portavoces tanto de SUMAR como del Grupo Socialista en ese recuerdo emocionado a David Lucas, cuya pérdida nos conmociona a todos. En segundo lugar, quisiera agradecer a los grupos que ya han manifestado su apoyo a la convalidación de este real decreto ley. Quiero recordar también que se trata de un real decreto ley que, como he señalado antes, se ha elaborado de manera conjunta con las aportaciones de los grupos de esta Cámara, de los agentes sociales y de los sectores afectados. Que esa unidad se refleje ahora en la convalidación transmite un mensaje de estabilidad y de confianza a los ciudadanos y a las empresas, algo que considero importante en estos momentos. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor vicepresidente. —  REAL DECRETO LEY 19/2026, DE 29 DE JUNIO, DE MEDIDAS URGENTES EN MATERIA DE JUBILACIÓN PARCIAL ANTICIPADA DEL PERSONAL LABORAL DE LAS ADMINISTRACIONES PÚBLICAS Y DE COMPLEMENTO DE INSULARIDAD EN ILLES BALEARS. (Número de expediente 130/000050).

Presidencia. Vamos a ver ahora la convalidación o derogación del Real Decreto Ley 19/2026, de 29 de junio, de medidas urgentes en materia de jubilación parcial anticipada del personal laboral de las Administraciones públicas y de complemento de insularidad en Illes Balears. Para presentar el real decreto ley, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el señor ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública. Cuando quiera.