Óscar Puente Santiago
GobiernoMinistro de Transportes y Movilidad Sostenible.Página 60Vídeo
Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, comparezco hoy ante esta Cámara para someter a su convalidación el Real Decreto Ley de Medidas de promoción del uso del transporte público colectivo por parte de la juventud para los viajes realizados en el periodo estival de 2026, aprobado por Consejo de Ministros el pasado 9 de junio. Con esta norma ponemos en marcha la cuarta edición del programa Verano Joven, una política pública consolidada, que desde su inicio en el año 2023 ha demostrado su eficacia y su impacto directo sobre millones de jóvenes. El programa Verano Joven no es una iniciativa experimental, es hoy una política pública plenamente consolidada, tal y como demuestran los datos de su uso, que crecen de manera sostenida año tras año, con incrementos de dos dígitos en cada edición. A estas alturas, el debate, por tanto, no es si sabemos si funciona o no el programa, es si queremos mantener una medida que funciona.
Desde su puesta en marcha en el año 2023, se han realizado más de 16 millones de viajes, hemos pasado de 4 millones de viajes en 2023 a casi 7 en el año 2025 y, por tanto, estamos ante un programa que no solo funciona, sino que mejora y se refuerza con el tiempo. En concreto y solo en 2025, más de 1,55 millones de jóvenes utilizaron el programa, con cerca de 6,8 millones de viajes realizados, lo que supuso un incremento del 30 % respecto a 2024 en el número de viajes y del 10 % en número de usuarios en un solo año. Estos datos son especialmente relevantes porque reflejan dos tendencias simultáneas: cada vez más jóvenes utilizan el programa y además cada joven realiza más viajes. Esto, señorías, es lo que define una política pública eficaz: uso creciente y fidelización. Y es que si analizamos la evolución completa del programa, observamos una evolución muy significativa. En el primer año, año 2023, periodo comprendido entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, el número de viajeros únicos fue de 1 130 000, los viajes totales 4 millones en total, el 60 % en ferrocarril, el 40 % en carretera. En el año 2024, en el periodo comprendido entre el 1 de julio y el 30 de septiembre, hubo 1 400 000 viajeros únicos, con un total de viajes de 5 200 000, el 63 % en ferrocarril y el 37 % en carretera. Y en el año 2025, en el periodo comprendido de 1 de julio a 30 de septiembre, hubo 1 550 562 usuarios únicos, con 6 837 539 viajes y con un 66 % de cuota del ferrocarril frente a un 34 % de la carretera. Es decir, hay un aumento constante de viajeros únicos de más del 10 % en cada edición, crecimiento intenso del número de viajes con un 30 % en cada edición y un incremento muy notable de la cuota de transporte por ferrocarril.
Esto indudablemente refleja una creciente utilización del transporte público colectivo como opción preferente para estos desplazamientos, genera una auténtica base de hábitos entre la juventud para que su primera elección en materia de movilidad sea el transporte público y, de este modo, avanzamos claramente respecto a una cultura que durante décadas fue predominante y que muchos conocemos bien, en la que el objetivo era disponer cuanto antes de vehículo propio como principal medio de desplazamiento. Este cambio de patrón es en sí mismo uno de los mayores valores del programa, un impacto estructural difícil de cuantificar económicamente, pero clave para avanzar hacia un modelo de movilidad más sostenible, más eficiente y más justo.
En relación con el impacto económico directo en los jóvenes, los datos de 2025 arrojan datos muy relevantes. En autobús, alrededor de 24 o 25 euros por billete sencillo; en alta velocidad, unos 18 o 19 euros por billete; en media distancia, en torno a 10 euros por billete, y en el pase Interrail, cerca de 170 euros por pase. Es decir, señorías, no estamos hablando de una ayuda simbólica, sino de un impacto real en los bolsillos de los jóvenes (aplausos) con un retorno claro para la sociedad que ya he explicado antes. Ello explica precisamente el éxito del programa. Estamos hablando en muchos casos de la diferencia entre poder hacer un viaje y no poder hacerlo, tener que renunciar a él. Además, el programa ha cumplido plenamente los objetivos para los que fue diseñado: ha facilitado la movilidad de la juventud en un contexto de aumento de precios motivado por las diversas crisis que desgraciadamente hemos padecido; ha impulsado el uso del transporte público colectivo; ha fomentado hábitos de movilidad más sostenibles y ha tenido un impacto positivo sobre el turismo, la cultura y la cohesión territorial, especialmente en destinos nacionales y en la España rural. En definitiva, señorías, estamos ante una política pública que funciona, que crece, que genera beneficios medibles y otros de carácter estructural que veremos a medio y largo plazo, y eso, permítanme decirlo, no es lo más habitual, desde luego no es siempre habitual en las políticas públicas.
Este año el programa adquiere un significado aún mayor, puesto que nos encontramos en un contexto marcado por una escalada de precios derivada de la crisis de Oriente Medio, que ha afectado de forma directa al transporte de viajeros y con ello a los jóvenes, uno de los colectivos, indudablemente, más vulnerables desde el punto de vista económico. El incremento del precio de los combustibles, junto con el encarecimiento de otros costes asociados, está generando una presión muy relevante sobre el sector del transporte y, al mismo tiempo, limita la capacidad de los jóvenes para desplazarse en el periodo en el que más lo hacen, que es el verano. Esto, por tanto, no es una cuestión menor, porque implica el riesgo de que se reduzcan de forma significativa los desplazamientos estivales de la juventud, con un impacto negativo no solo en su desarrollo personal, sino también en el conjunto de la economía, especialmente en sectores como turismo, cultura o el propio transporte. Por ello actuamos una vez más, pero no hablamos de una medida de emergencia, sino de una política que demuestra su utilidad social, el impacto económico y su valor estructural, y lo quiero subrayar, porque forma parte de una estrategia más amplia, una estrategia de apoyo a la juventud, una estrategia de impulso del turismo nacional, especialmente en destinos medios no saturados, y de fomento de un modelo de movilidad más seguro, más sostenible y más eficiente que el vehículo privado. Pero, además, porque facilita el acceso al transporte y con ello no solo permite viajar, permite ampliar horizontes, acceder a la cultura, fortalecer relaciones y generar oportunidades, y, al mismo tiempo, contribuye a reforzar sectores claves de nuestra economía y avanzar en los compromisos de sostenibilidad.
Como decía, el planteamiento del programa es similar al de las ediciones anteriores. Las personas con nacionalidad española o extranjeras con residencia legal en España nacidas entre 1996 y 2008 podrán beneficiarse de las rebajas de los billetes sencillos o de ida y vuelta de autobús y tren para viajar entre el 1 de julio y el 30 de septiembre de 2026. Las rebajas quedarían así: descuento del 90 % para servicios de autobús regular de competencia estatal, descuento del 90 % en los servicios ferroviarios de media distancia convencional y en la red de ancho métrico y, en el caso de las Administraciones autonómicas donde Renfe presta servicios de media distancia de competencia autonómica sujetos a obligación de servicio público a través de convenio o contrato, como es el caso de Cataluña, País Vasco, Aragón o Extremadura, estas Administraciones pueden unirse al programa, pero tienen que comunicarnos su intención de aplicar estos descuentos para que podamos proceder a su compensación. En ediciones pasadas así se ha producido y, por tanto, es evidente que también estas medidas son recibidas positivamente por las comunidades autónomas que tienen esas competencias.
También hay un descuento del 50 % en los títulos sencillos de Avant y del 50 %, con un máximo de 30 euros por billete para servicios comerciales de larga distancia o alta velocidad de todos los operadores ferroviarios, pero en este caso la adhesión de las empresas al programa es voluntaria. También debo decir que, aun siendo voluntaria, todas las empresas se han adherido al programa. Y hay un descuento del 50 % del global flexible de Interrail de diez días en dos meses cuando se comercialice a través de Renfe. La rebaja se aplica sobre las tarifas oficiales de Interrail, con sus características de precio según edad, etcétera.
Como saben, para optar a los descuentos los potenciales beneficiarios tienen que registrarse con su DNI o NIE en una web que ha habilitado el Ministerio y, si cumplen los requisitos del programa, una vez registrados, reciben un código personal e intransferible que deben utilizar para adquirir el pase Interrail o los billetes de tren o autobús rebajados en las webs de los respectivos operadores. Las condiciones concretas para este registro y el funcionamiento del programa con las empresas se publicaron en la sede electrónica del Ministerio el pasado 12 de junio. En la resolución se recogen también los supuestos de pérdida del derecho a adquirir billetes con descuento por el uso indebido de billetes con descuento adquiridos con anterioridad, así como las consecuencias de dicha pérdida del derecho.
Este año estamos previendo destinar a este programa hasta 130 millones de euros: 62 para el transporte por carretera y el resto para el conjunto de los servicios ferroviarios, incluidos los comerciales y el pase Interrail. Por comentarles cómo está yendo el proceso de puesta en marcha del programa, como ya saben, la web que ha habilitado el ministerio para que los jóvenes puedan registrarse entró en funcionamiento el pasado día 17, y ha sido todo un éxito desde el minuto cero. Creo que hay pocas encuestas más fiables que esta. A día 22 de junio ―es el último dato que tengo―, hace tres días, ya había más de 750 000 jóvenes registrados; me atrevo a decirles que, si no estamos, estaremos a punto de registrar el millón tres días después. Los operadores ya han trabajado para adaptar sus sistemas y son prácticamente todos los que están vendiendo billetes. La realidad es que, cuando cientos de miles de personas se apuntan a una política pública desde el primer momento, estamos hablando de una medida que responde también a una necesidad real.
En los años 2023 y 2024, el establecimiento de estas ayudas se realizó mediante una norma específica con rango de ley, dado que es un régimen muy particular de ayudas que no se ajusta a los principios de la Ley 38/2003, General de Subvenciones. Es por ello que, de nuevo, recurrimos a una norma con rango de ley para su articulación, siendo únicamente la figura del real decreto ley la que permite que una tramitación de esta naturaleza se realice con la urgencia necesaria para que esté a tiempo en el periodo estival. En suma, por un lado, hablamos de ayudas que requieren rango de ley, por otro, un calendario determinante. Por tanto, concurren ambas circunstancias económicas, las que exigen una actuación inmediata.
Concluyo, señorías. Este real decreto ley responde a una lógica sencilla: apoyar a los jóvenes, apoyar a sectores clave y fomentar un modelo de movilidad más sostenible. Es eficaz, está contrastada y tiene un impacto directo en millones de personas. No solo votamos un instrumento normativo, decidimos si facilitamos oportunidades a los jóvenes, si apoyamos el transporte y el turismo y si seguimos avanzando en movilidad sostenible. Los datos son conocidos, los resultados son conocidos y la respuesta es conocida, así que pocas dudas pueden quedar sobre su utilidad. Por todo ello, les solicito su voto favorable a la convalidación de este real decreto ley.
Muchas gracias. (Aplausos).