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Sin adjetivos

Pleno del 25 de junio de 2026

Proposición de Ley Orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, para penalizar las terapias de conversión dirigidas a eliminar o negar la orientación sexual, identidad sexual o expresión de género.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 197.

Justicia y corrupción

Votación

  • 24 de junio de 2025: salió adelante, 311 sí, 33 no, 1 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 51 sí, 298 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 50 sí, 298 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 138 sí, 204 no, 7 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 170 sí, 179 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 169 sí, 172 no, 7 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 138 sí, 211 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 170 sí, 179 no, 0 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: salió adelante, 179 sí, 32 no, 137 abstenciones.
  • 25 de junio de 2026: salió adelante, 178 sí, 32 no, 138 abstenciones.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 8Vídeo

Moltes gràcies, presidenta. En Compromís hoy celebramos la aprobación de esta ley, una ley que llevamos años reclamando, que hemos batallado e impulsado; una ley que hemos intentado que fuera más ambiciosa y seguiremos trabajando para conseguirlo. Es difícil explicar que el Grupo Socialista no haya querido incluir en esta ley planes para que las víctimas de estas auténticas torturas tengan una casa y un sustento para poder denunciar sin miedo a quedarse en la calle. El Grupo Socialista tampoco nos ha dejado incorporar ayudas para que las víctimas puedan tener una estabilidad y una seguridad económica que les permita sobrevivir. ¿Tan difícil de entender es que las víctimas necesitan seguridad económica y habitacional para poder blindar su derecho a la denuncia? Señorías del Grupo Socialista, de verdad que no lo entendemos. Piensen, ¿qué votaría hoy Pedro Zerolo si estuviera aquí, en la bancada del Grupo Socialista? (Aplausos). Con la aprobación de esta ley damos un paso adelante, un paso necesario. Es un nuevo avance en derechos para las personas LGTBIQ+. Y este avance tiene unos protagonistas claros, como todos los avances en derechos LGTBIQ+. Todos los avances han sido gracias al propio movimiento LGTBIQ+, y esto hay que agradecérselo. Gracias a las entidades, a todo el movimiento que ha luchado para que esto sea posible y, en especial, gracias a No Es Terapia y a Saúl, porque lleva años luchando en los tribunales para garantizar que estas prácticas no vuelvan a producirse. Muchas gracias por vuestro trabajo. (Aplausos). També vull aprofitar per a donar les gràcies als meus companys, a Cesc i a Carlos, perquè ells hui també estan aquí i perquè fa uns anys van decidir que havien de portar aquest tema a les Corts Valencianes i amb això han fet que periòdics, que ràdios, que televisió, que la societat valenciana siga ben conscient de què són les pseudoteràpies de conversió. Esta qüestió està en l’agenda valenciana gràcies a vosaltres, companys.

También voy a aprovechar para dar las gracias a mis compañeros, a Cesc y a Carlos, porque hace unos años decidieron que tenían que llevar este tema a las Cortes Valencianas, y han hecho que periódicos, radios, televisión y la sociedad valenciana sean bien conscientes de qué son las terapias de reconversión. Esto está en Valencia gracias a vosotros, compañeros. (Aplausos).

Pero sobre todo, hoy queremos dar las gracias a los supervivientes de las terapias por haber dado el paso, por haber denunciado y por haber contado vuestra historia. Gracias a Javi, a Hugo y a tantos otros. Si hoy estamos aprobando esta ley es gracias a vosotros.

Senyories, hoy es un buen día para las personas de bien y es un mal día para los miserables que practican o defienden estas torturas. Hoy es un mal día para Federico Mulet Valle, para Óscar García Mulet, para Lourdes Illán y para tantos otros. Espero que más pronto que tarde paguéis por el sufrimiento que estáis causando a la gente. (Aplausos).

Quiero que mis últimas palabras sean para los que, lamentablemente, ya no están entre nosotras. Para Daniela, de Elda, víctima de las pseudoterapias en el convento de Ruiloba, en Cantabria, que fue abandonada por su familia. Tristemente, es una de las víctimas que se suicidó, como os conté la semana pasada aquí en el Pleno. Para Lucas, víctima de Federico Mulet Valle, en el Colegio Madre Josefa Campos de Alaquàs, que sufrió en silencio durante décadas y que, recientemente, hace unas pocas semanas, acabó quitándose la vida porque no podía más. Por las víctimas, por los supervivientes, para todos ellos pido ahora, hoy, a esta Cámara, que les dediquemos un aplauso en señal de respeto y de reconocimiento. Este avance es por y para vosotros.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Micó. Tiene la palabra la señora Santana Perera.

Noemí Santana Perera

PodemosDiputada.Página 9Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Antes de comenzar, quisiera dar las gracias a las personas que han impulsado esta ley desde la sociedad civil para que hoy sea una realidad en esta Cámara del Congreso. Hay algo que no entiendo de todo el debate que se ha dado en torno a esta ley y es que, si todas y todos tenemos claro que las terapias de conversión son violencia, ¿por qué no apoyamos de verdad a las víctimas de esta violencia? Esta ley es un paso adelante porque persigue y, además, sanciona a las personas que han ejercido esa violencia, pero es una ley que se queda corta, porque no acompaña. Creo que tan importante como señalar a los responsables de esta violencia es acompañar a las víctimas porque, cuando el daño que provocan está ahí y no desaparece después de una sesión o varias sesiones de terapia, sigue habiendo ansiedad, soledad, familias rotas y proyectos de vida frustrados. Por eso, nosotras presentamos enmiendas para intentar reparar este daño, enmiendas que lo que intentaban era dar apoyo y acompañamiento a las víctimas, enmiendas para la protección social, para dar una garantía habitacional, para dar prestaciones económicas; medidas, al fin y al cabo, para que las víctimas no tengan que afrontar en solitario las consecuencias de esa violencia. Nosotras esperábamos del Grupo Popular y de VOX que tuvieran el posicionamiento que han tenido y no apoyaran estas enmiendas, pero esperábamos algo más del Grupo Socialista, porque si decimos que las víctimas importan, lo que no entendemos es por qué no hacemos todo lo que está de nuestra mano para reparar ese daño. Por otro lado, también quiero hablar de otra cuestión que ha sido eje fundamental de esta ley, el consentimiento. Nos hablan del consentimiento sus señorías del PP y de VOX, ¿pero qué consentimiento? Cuando a alguien se le ha dicho durante toda su vida que algo estaba mal en él, ella o ‘elle’, que era un error, ¿ustedes creen que esa persona tiene libertad real para decidir el consentimiento, o no? Pues yo creo que no, señorías. La terapia de conversión, ya lo hemos dicho, es violencia y la violencia no deja de serlo porque alguien lo quiera disfrazar de otra cosa. Nosotras, evidentemente, vamos a votar a favor de esta ley porque creemos que cualquier avance es mejor que no hacer nada y mirar hacia otro lado, pero también queremos decir algo alto y claro, y es que las víctimas también necesitan apoyo, justicia y reparación y no solo aprobar una ley que queda muy bien de cara a la semana del Orgullo.

Lo que verdaderamente necesitan es políticas transformadoras que incidan en su vida y que les dejen construir un futuro mejor.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Santana. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Pozueta Fernández.

Isabel Pozueta Fernández

EH BilduDiputada.Página 10Vídeo

Señora presidenta, señorías, egun on guztioi. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI sigamos debatiendo sobre prácticas que pretenden corregir lo que es una persona, lo que desea, a quién ama o cómo siente? ¿Cómo es posible que todavía haya quien se arrogue el derecho de decidir qué vidas son válidas, cuáles deben ser enderezadas en nombre de lo normal o lo natural? Lo que hoy discutimos no es un detalle técnico, es una cuestión de derechos humanos. Porque, mientras existan prácticas que buscan disciplinar identidades y orientaciones, lo que se está diciendo es que hay personas que deben ser corregidas, que hay deseos que deben ser castigados, que hay vidas que no encajan en un molde impuesto por otros. Y estas violencias no son un recuerdo del pasado. En Navarra, recientemente, se ha presentado una denuncia contra un centro, Vida Nueva, señalando prácticas que podían encajar en lo que conocemos como terapias de conversión. Una denuncia que nace del valor de quienes han decidido romper el silencio y la insistencia de las entidades que llevan años alertando de estas situaciones. Este caso demuestra que estas violencias siguen ocurriendo hoy, aquí, y que requieren una respuesta política clara. Por eso, quiero reconocer, con toda la dignidad que merece, a las víctimas que han dado el paso para denunciar; su testimonio es un acto de enorme valentía. Y quiero reconocer también a las entidades y colectivos que han acompañado, documentado y sostenido este debate cuando las instituciones no lo hacían. Si hoy estamos aquí, es gracias a su perseverancia. Señorías, prohibir estas prácticas no es solo sancionar, es reconocer el daño, garantizar que no vuelva a ocurrir y construir un marco social que no reproduzca la discriminación. Por eso, defendemos un enfoque que va más allá del Código Penal, un enfoque antipunitivista, sí, y profundamente comprometido con la protección de derechos y la reparación real. En este sentido, quiero explicar por qué mantenemos vivas nuestras enmiendas presentadas con otros grupos en esta Cámara. Primero, la enmienda de garantía habitacional. Muchas víctimas de estas prácticas han sufrido expulsiones del hogar, rupturas familiares o situaciones de vulnerabilidad. No podemos permitir que una persona que ha sobrevivido a una violencia quede sin un lugar seguro donde reconstruir su vida. La protección de derechos debe traducirse en condiciones materiales dignas. Segundo, la enmienda sobre ayudas económicas. La reparación no puede ser simbólica. Quienes han sufrido estas prácticas necesitan recursos para acceder a apoyo psicológico, jurídico y social. Si reconocemos el daño, debemos garantizar también los medios para repararlo. Señorías, debemos hablar de una de las enmiendas presentadas por el Grupo Popular, una enmienda que plantea que el consentimiento de una persona mayor de edad sería válido, siempre que no medie violencia o intimidación y que, en el caso de los menores, bastaría con la asistencia de sus representantes legales, si, de acuerdo con su madurez, pueden actuar solas. Señorías, no existe consentimiento libre cuando lo que está en juego es una práctica que nace precisamente de la presión social, familiar o religiosa, para corregir identidades. No existe consentimiento cuando la persona está inmersa en un entorno que le dice que su forma de ser es un error o una enfermedad. Y, en el caso de menores, es aún más grave. No se puede hablar de consentimiento cuando quienes deben protegerles pueden ser, precisamente, quienes impulsan estas prácticas. Señorías, no existe consentimiento válido para someterse a una violencia. Pretender lo contrario es abrir una puerta peligrosa que este Parlamento no puede dejar abierta. Esperemos que hoy esta puerta se cierre totalmente y queden abiertas las de la reparación, acompañamiento y prevención. Por eso, quiero terminar expresando nuestra esperanza y nuestra determinación de que, en un futuro cercano, este Parlamento sea capaz de avanzar en esas medidas que hoy quedan pendientes, que podamos concretarlas, desarrollarlas y convertirlas en derechos efectivos, que lo que hoy aprobamos sea un punto de partida y no un punto de final.

Eskerrik asko. (Aplausos).

Presidencia. Eskerrik asko, señora Pozueta. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula la senyora Jordà i Roura.

Teresa Jordà i Roura

ERCDiputada.Página 11Vídeo

Gràcies, presidenta. Bon dia, diputades i diputats. Avui és un dia, és un dia important. És un dia important perquè aquesta cambra fa una cosa que, de fet, hauria d’haver fet fa molt de temps. Avui diem, amb tota la força de la llei, que les teràpies de conversió són violència. Són violència en majúscules. No són, senyories, una ajuda no són un acompanyament, no són una opció terapèutica, són violència, violència exercida contra persones pel simple fet de ser qui són. Vull començar fent un agraïment. Un agraïment, si m’ho permeten, immens, un agraïment al Saúl, un agraïment a l’associació No es Terapia, al col·lectiu LGTBI, a la sectorial també de la meva formació política, a la Comissió d’Igualtat, a la Berta, a la Claudia, a la Tess, a l’Àgueda, a la Noemí, a l’Abel, un amic, el Víctor també, que sabem que s’ho ha currat. Sabem que s’ho ha currat, però Víctor, gas! Gas! I també, evidentment, a la resta de ponents d’aquesta llei, gràcies. Durant massa anys hi ha hagut joves tancats en despatxos. Hi ha hagut joves tancats en consultes, en grups de pressió, escoltant que la seva orientació sexual era un problema, que la seva identitat era una desviació, que la seva manera de viure sí, havia de ser corregida. Durant massa anys hi ha hagut famílies a qui s’ha venut una mentida, una mentida cruel. Famílies a qui se’ls ha dit que un fill gai, que una filla lesbiana, que una persona trans podien ser reconduïts, podien ser normalitzats, —a‌ tenció!— podien ser recuperats. I darrere aquesta mentida hi ha hagut patiment. De fet, aquesta mentida, com tantes d’altres, però aquesta en particular, no ha estat gratuïta, perquè darrere d’aquesta mentida hi ha hagut ansietat, hi ha hagut depressió, hi ha hagut autoodi i també hi ha hagut silencis, massa silencis, silencis que encara avui pesen sobre moltes vides. I avui diem prou a aquests silencis tan extremadament sorollosos, prou aquest silenci tan extremadament sorollosos, perquè les teràpies de conversió no intenten canviar una conducta. Les teràpies de conversió intenten destruir una part essencial de la persona. Intenten convèncer algú que és indigne, indigne de ser estimat tal com és. I això, senyories, és extremadament dur. És una de les formes més cruels de violència que es poden exercir. Perquè avui fem un pas, sí, un pas que transcendeix aquesta legislatura. Avui el que diu aquesta cambra és molt senzill i alhora molt potent i alhora molt poderós: no hi ha res a curar, no hi ha res a corregir, no hi ha res a reparar. El problema mai no han estat les persones LGTBI. El problema sempre ha estat aquest prejudici. I avui aquest prejudici rep una resposta clara del Codi Penal. És una victòria de les víctimes. És una victòria de les entitats que han lluitat durant dècades, de fet, que encara lluiten. És una victòria de totes les persones que es van negar a acceptar que la humiliació es disfressés de tractament. Però malauradament, avui també hem de dir una altra cosa. Estem satisfets, però no estem del tot satisfets. Perquè nosaltres, perquè som molts els que volíem anar més enllà. Volíem que aquesta llei incorporés mesures d’ajuda econòmica i d’ajuda habitacional per a les víctimes, perquè sabem perfectament —i‌ no hi ha ningú que no ho sàpiga— què passa. Què passa moltes vegades després de la violència? Sabem què passa quan una persona és rebutjada, —‌atenció!— per la seva família. Sabem què passa quan algú és expulsat, sí, de casa seva. Sabem què passa quan el càstig social continua després del dany i sabem també que la justícia no consisteix només a castigar qui fa mal. Consisteix també a garantir que les víctimes puguin reconstruir les seves vides. I no ho hem aconseguit, senyories, avui això no ho hem aconseguit, però ho continuarem defensant. El que avui no hem aconseguit ho continuarem defensant demà, perquè els drets no avancen mai d’una vegada per totes, malauradament. Cada generació, evidentment, ha de protegir‑los. Cada generació ha d’ampliar‑los. I aquest és precisament el repte del nostre temps. El repte que tenim per davant, perquè mentre avui fem aquest pas, veiem com a molts llocs del món i també d’aquí es qüestionen drets, drets que semblaven irreversibles. Veiem governs que assenyalen les persones LGTBI, veiem discursos que intenten —‌encara avui— convertir la diversitat en una amenaça. Veiem qui vol tornar a fer sentir por. I davant d’això, la resposta només pot ser una: més democràcia, més drets i sí, molta més llibertat. Aquesta ha de ser la resposta de tots nosaltres!

I que ningú s’equivoqui. Que ningú s’equivoqui: aquesta llei, aquesta llei, no va en contra de ningú, al contrari. Aquesta llei va a favor de tothom, a favor de tothom. És una llei que va a favor de la dignitat humana. És una llei que va a favor de la llibertat. És una llei que va a favor del dret de cada persona a viure sense haver de demanar perdó per existir. I per això avui no només penalitzem una pràctica. Avui enviem un missatge, un missatge a cada adolescent que encara avui té por, un missatge a cada persona que ha estat humiliada, a cada víctima que va arribar a creure que hi havia alguna cosa malament en ella. Els diem que no, que no, que mai hi va haver res de malament, en ells i elles. Que la societat, sens dubte és molt millor quan ningú ha d’amagar qui és i que el futur no pertany a aquells que volen esborrar la diferència. Pertany als qui, precisament, defensen la diferència. Avui som, senyories, una mica més lliures i sobretot avui la nostra societat és una miqueta més justa.

Moltes gràcies.

Gracias, presidenta. Buenos días, diputadas y diputados. Hoy es un día importante, porque esta Cámara hace algo que, de hecho, debería haber hecho hace mucho tiempo. Hoy decimos, con toda la fuerza de la ley, que las terapias de conversión son violencia, son violencia con mayúsculas. No son, señorías, una ayuda, no son un acompañamiento, no son una opción terapéutica. Son violencia, violencia ejercida contra personas por el simple hecho de ser quienes son. Quiero empezar con un agradecimiento ―si me permiten, inmenso― a Saúl, a la Asociación No Es Terapia, al colectivo LGTBI, también a la sectorial de mi formación política, a la Comisión de Igualdad, a Berta, a Claudia, a Águeda, a Noemí, a Bel, a Víctor un poco también, que sabemos que se lo ha currado. Pero, Víctor, gas; gas (Aplausos). Y también, evidentemente, al resto de ponentes de esta ley. Gracias. Durante demasiados años ha habido jóvenes encerrados en despachos, ha habido jóvenes encerrados en consultas, en grupos de presión, escuchando que su orientación sexual era un problema, que su identidad era una desviación, que su manera de vivir, sí, tenía que ser corregida. Durante demasiados años ha habido familias a las que se les ha vendido una mentira, una mentira cruel, familias a las que se les ha dicho que un hijo gay, que una hija lesbiana, que una persona trans podían ser reconducidos, normalizados, ¡atención!, podían ser recuperados. Y detrás de esta mentira ha habido sufrimiento. De hecho, esa mentira, como tantas otras, pero esta en particular, no ha sido gratuita, porque detrás de esta mentira ha habido ansiedad, ha habido depresión, ha habido autoodio y también ha habido silencios, demasiados silencios, silencios que aún hoy pesan sobre muchas vidas. Y hoy decimos: ya basta de esos silencios tan extremadamente ruidosos, basta de esos silencios tan ruidosos, porque las terapias de conversión no intentan cambiar una conducta; las terapias de conversión intentan destruir una parte esencial de la persona, intentan convencer a alguien de que es indigno, indigno de ser amado tal y como es. Y eso, señorías, es extremadamente duro, es una de las formas más crueles de violencia que pueden ejercerse. Hoy damos un paso, sí, damos un paso que trasciende esta legislatura; hoy lo que dice esta Cámara es muy sencillo y a la vez muy potente y muy poderoso: no hay nada que curar, no hay nada que corregir, no hay nada que reparar. El problema no es de las personas LGTBI, el problema es ese prejuicio, ese prejuicio que recibe hoy una respuesta clara del Código Penal. Es una victoria de las víctimas, es una victoria de las entidades que han luchado durante décadas, que de hecho siguen luchando, es una victoria de todas las personas que se han negado a aceptar que la humillación se disfrazara de tratamiento. Pero, desgraciadamente, hoy tenemos otra cosa también. Estamos satisfechos, pero no del todo satisfechos, porque somos muchos los que queríamos ir más allá, queríamos que esta ley incorporase medidas de ayuda económica y habitacional para las víctimas, porque sabemos perfectamente ―no hay nadie que no lo sepa― qué pasa, qué pasa muchas veces después de la violencia, sabemos qué pasa cuando una persona es rechazada ―¡atención!― por su familia, sabemos lo que pasa cuando a alguien se le expulsa de su casa, sabemos lo que pasa cuando el castigo social sigue después y sabemos también que la justicia no consiste solo en castigar a quien hace daño, consiste también en garantizar que las víctimas puedan reconstruir sus vidas. Y no lo hemos conseguido, señorías, hoy eso no lo hemos conseguido, pero vamos a seguir defendiéndolo. Lo que no hemos conseguido hoy seguiremos defendiéndolo mañana, porque los derechos no son de una vez para todas. Desgraciadamente, cada generación tiene que protegerlos, cada generación tiene que ampliarlos. Ese es el reto de nuestro tiempo, es el que tenemos ante nosotros, porque mientras hoy damos este paso vemos cómo en muchos lugares del mundo, y también de aquí, se cuestionan derechos, derechos que parecían irreversibles. Vemos Gobiernos que señalan a las personas LGTBI, vemos discursos que intentan, aún a día de hoy, convertir la diversidad en una amenaza, vemos cómo alguien vuelve a querer que sintamos miedo. Ante eso, la respuesta solo puede ser una: más democracia, más derechos y, sí, mucha más libertad. Esta tiene que ser la respuesta de todos nosotros.

Señorías, que no se equivoque nadie, que no se equivoque nadie, esta ley no va en contra de nadie, esta ley, al contrario, va a favor de todo el mundo, va a favor de la dignidad humana, va a favor de la libertad, va a favor del derecho de cada persona a vivir sin tener que pedir permiso por existir. Por eso, hoy, no solo penalizamos una práctica; hoy enviamos un mensaje a cada adolescente que aún hoy tiene miedo, un mensaje a cada persona que ha sido humillada, a cada víctima que llegó a creer que había alguna cosa mal en ella. Les decimos que no, que nunca hubo nada malo en ellos y ellas, que la sociedad, sin duda, es mucho mejor cuando nadie tiene que esconder quién es y que el futuro no pertenece a aquellos que quieren borrar la diferencia, sino a aquellos que precisamente defienden la diferencia. Hoy, señorías, somos un poco más libres, y hoy, sobre todo, nuestra sociedad es un poco más justa.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Jordà. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Andala Ubbi.

Teslem Andala Ubbi

Grupo SumarDiputada.Página 13Vídeo

Gracias, presidenta. Buenos días, señorías. Buenos días, presidenta. Buenos días a todos los colectivos que hoy nos acompañáis, a las víctimas que habéis sobrevivido a esta violencia, a esta violencia que se ha sostenido muchísimo tiempo, pero, gracias a vosotras, este debate hoy está en el Congreso de los Diputados. Muchísimas gracias. (Aplausos). Antes de entrar en el detalle de la norma y congratularnos todas de este avance hacia la penalización de las terapias de conversión, esta semana, el pasado martes, hemos tenido el debate también de una moción sobre las terapias de conversión y la diputada del Grupo Popular, la señora Belén, salió aquí ―no sé si está aquí― y no tuve la oportunidad de hacer una réplica a su intervención, pero ella comentaba que el ADN del Partido Popular es la libertad, que el ADN del Partido Popular es la defensa de los derechos LGTBI, que el ADN del Partido Popular es no aprovecharse de las luchas colectivas, sino defenderlas, sobre todo porque las personas LGTBIQ+ son libres para ser quienes quieran ser. Yo quiero hacer un repaso a este ADN, porque no considero que podamos debatir ninguna norma sin hacer memoria, y es que el Partido Popular votó en contra en 2005 de la ley del matrimonio igualitario, votó en contra de la ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres porque rechazaban las listas paritarias a nivel electoral; el Partido Popular votó en contra de la ley de identidad de género; el Partido Popular votó en contra de la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, la ley del aborto, y la llevó incluso al Tribunal Constitucional y la perdieron; el Partido Popular votó en contra de la ley trans y también la llevó al Tribunal Constitucional. Y yo me pregunto qué legado de ADN (El señor De los Santos González: El tuyo. Tu legado), qué libertad habéis defendido. Señor De los Santos, tranquilidad. (Aplausos).

Presidencia. Señor De los Santos, silencio.

Teslem Andala Ubbi

Grupo SumarDiputada.Página 14

Este es el ADN de vuestro legado, de vuestra defensa, y por eso es importante subir a esta tribuna y recordarlo, porque llegarán generaciones con derechos conquistados y pensarán que ustedes votaron a favor. Por eso hay que recordarlo siempre, en cada intervención: a todos los derechos conquistados votaron en contra. (Aplausos).

Esta sociedad hoy es otra, el Estado español es otro, y lo sabemos porque cuando el Partido Socialista en cada mitin se arroga los avances y los derechos y los hace suyos, España es otra; España es otra cuando el Partido Popular lleva cada avance al Tribunal Constitucional y España es otra cuando conseguimos un avance y VOX dice que la culpa es de los musulmanes, cuando ellos son los que hoy van a perseguir al colectivo LGTBIQ+ votando en contra. No hace falta salir de estas fronteras para perseguirlos. Por eso, señorías, hoy estamos de enhorabuena, hoy hacemos una reforma del Código Penal. Por supuesto que nuestro espacio plurinacional rechaza el punitivismo, pero sabemos que solo con esta reforma del Código Penal vamos a conseguir un elemento disuasorio hacia los agresores, hacia aquellos que ejercen violencia y tortura sobre menores, sobre sus hijos, sobre sus amigos, sobre sus primos, absolutamente en contra de los derechos de todo un colectivo. Por eso, esta reforma del Código Penal es necesaria, porque sabemos que, aunque haya sanciones económicas, HazteOír y los chiringuitos de la Iglesia van a conseguir una recaudación gracias a la extrema derecha y a las redes sociales para que salgan de rositas aquellos que cometen y ejercen este tipo de violencia.

También sabemos que este tipo de violencia se ejerce en el seno familiar, en el de los padres o familiares. Son ellos, ese seno más temprano y de mayor confianza, los que te recomiendan y te dicen que algo está mal. Sobre todo, sabemos que relegarte al ostracismo, no tener acompañamiento económico o no tener una alternativa habitacional te obliga a permanecer en el espacio de violencia, te obliga a estar en el seno de tu familia.

Por eso, el Grupo Plurinacional SUMAR, junto con el resto de la izquierda, hemos presentado unas enmiendas, tanto a la ley de dependencia como las que hemos mantenido en esta, porque somos conscientes de que hoy hacemos justicia contra la violencia y los que la ejercen, pero no hacemos una reparación efectiva a las víctimas. (Aplausos).

Como consecuencia, señorías, vamos a seguir luchando a vuestro lado. Nosotras sí que tenemos la libertad en el ADN; nosotras sostenemos la libertad, la defendemos y votamos a favor de ella. Da igual lo que diga el señor De los Santos hoy, poniendo el cuerpo en nombre de todo el Partido Popular, para defender lo indefendible.

Gracias, señorías. (Aplausos). Me queda un poquito de tiempo y se me ha olvidado, pero quiero reiterar el agradecimiento a mis compañeras, porque la primera batalla y debate se dieron, sobre todo, en nuestro espacio, junto con mi compañera Júlia, Engracia y Esther Gil ―que hoy no está―. Gracias, compañeras, por dar esa batalla, por dar ese debate y por acompañarme para que hoy, sí, una mora defienda esta ley. Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Andala. Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor De los Santos González.

Jaime Miguel De los Santos González

PPDiputado.Página 14Vídeo

Gracias, presidenta. Antes de nada, toda la solidaridad de mi grupo con el pueblo venezolano (aplausos), con ese pueblo hermano que tiene por delante días tan difíciles, días terribles. Nos gustaría, como siempre, recordarles y mandarles todo nuestro cariño. Señorías, buenos días. Ha transcurrido un año desde que se trajo la toma en consideración de esta ley tan necesaria como corrompida por el sectarismo de algunos y, por supuesto, en el Pleno previo al Orgullo; lo mismo que hoy, como si el resto de los días del año no les preocuparan los problemas del colectivo LGTBI, nuestros derechos. Una vez más demuestran que nos utilizan, a todos ustedes (señala la tribuna de invitados), pero a mí también; que retuercen nuestro dolor e instrumentalizan una ley que nos interpela a todos y a la que todos y todas hemos contribuido. Sí, nos utilizan, hasta la náusea. (La señora Vergara Román: ¡Sororidad se llama!―Aplausos). Es una ley necesaria ―repito―, porque las terapias de conversión, además de inaceptables, son un delito contra la dignidad de los seres humanos; una realidad tan flagrante que no se aborda con sanciones administrativas, que es lo que las señorías de la izquierda proponen (señala los escaños del Grupo Parlamentario Socialista), que requiere de todo el peso de la ley y de la implicación de jueces que dictaminen qué es y qué no es una terapia de conversión. (Rumores).

Sí, el consentimiento está en la base de nuestro Estado. Y, sí, señora Aizpurua, el consentimiento es imprescindible. ¿Consintió Miguel Ángel Blanco que le quitaran la vida? (Varias señoras y señores diputados: ¡Hala! ¡Por favor!―Aplausos). El consentimiento es la base en la nefasta ley del solo sí es sí, y les aviso de que por su culpa, por su sectarismo, han salido a la calle violadores y pederastas, porque no quisieron escuchar a quienes desde el primer momento dijimos que ―como siempre― su texto era un despropósito jurídico. (Protestas). No jueguen con la seguridad de quienes más nos necesitan, con el colectivo, con tal de poder subirse a una carroza.

Tal y como hemos visto que se lleva a cabo la defensa de los textos de la ley que se presentan en las comisiones por parte del proponente del Grupo Socialista, probablemente de la forma más paupérrima que nunca ha visto esta Cámara, y me refiero al informe de la subcomisión contra los discursos de odio, ínfimamente trabajado, ¿qué se puede esperar?

No seré yo, un demócrata de verdad (risas), quien no vaya a reconocer ahora que cualquier ciudadano puede tener derecho a cambiar de ideología, a virar, hasta incluso a convertirse en un sectario de libro; pero, señor Gutiérrez, sí le pido―le ruego― que usted, al menos, reconozca ―ya que no va a dar las gracias― que un Gobierno del Partido Popular fue el primero en financiar un proyecto contra la LGTBI‑fobia en el deporte (risas), en el que usted participaba activamente: el Gobierno de la Comunidad de Madrid, con un consejero gay, yo. (El señor Gutiérrez Santiago pronuncia palabras que no se perciben.―Aplausos).

Señoría, como a los dos los años nos han pasado factura, no voy a pasar ante sus señorías ni las fotografías que nos tomaron durante aquellos talleres ni tampoco durante las celebraciones por el Orgullo de 2018 en la Real Casa de Correos, sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid del Partido Popular desde 1995. (Rumores). El Partido Popular, el mismo que hoy celebra el Orgullo y pone sus líneas rojas para cualquier coalición de Gobierno en la defensa de la igualdad y de los derechos del colectivo LGTBI... (Risas.― Protestas). Presidenta... El Partido Popular, allí donde gobierna, celebra y defiende nuestros derechos con determinación y vehemencia. Por ejemplo, en Madrid (risas.― Aplausos), capital mundial del colectivo, con más de treinta años de Gobiernos del Partido Popular y un delegado de derechos sociales que se preocupa de los problemas de verdad todos los días del año. (Continúan los aplausos.―Risas). O en Valencia, que gracias a María José Catalá y Juan Carlos Caballero se ha convertido en epicentro del deporte LGTBI. (Varias señoras y señores diputados: ¡Hala, hala!―Aplausos). O en Sevilla, que ha multiplicado las ayudas y también el impacto de la defensa de los derechos de todos, donde ―por cierto― la diputación socialista, para celebrar estos días, ha colgado unos carteles con sillas con la bandera del arcoíris. Igual que el alcalde de España, don José Luis Martínez‑Almeida, al que critican desde el odio, que es lo único que saben ustedes hacer. (Risas y aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista). Una bandera, la del arcoíris, que en Jerez de la Frontera se lleva colgando durante veinticinco años. (Protestas.―El señor De Olano Vela: ¿Qué pasa, presidenta, va a llamar la atención? ¡Siempre es lo mismo! ¡Ya está bien!). Una bandera, presidenta... (Continúan las protestas.―El señor De Olano Vela: ¡Siempre lo mismo, joder, ya está bien!―La señora Montesinos de Miguel: ¡Qué falta de respeto!).

Presidencia. Señores diputados y diputadas… (Continúan las protestas.―El señor De Olano Vela: ¡Ya está bien!). Señores diputados y diputadas del Grupo Popular, están interrumpiendo a su compañero, que es el que está en el uso de la palabra. (El señor De Olano Vela: ¡Es una vergüenza!). Dejen de gritar. Dejen de gritar. Dejen de ser maleducados. (El señor De Olano Vela: ¡Maleducada eres tú!). Dejen de interrumpir continuamente, por favor. (Protestas.―Aplausos).

Jaime Miguel De los Santos González

PPDiputado.Página 16

Señora presidenta, la mala educación está en la bancada de la izquierda (aplausos) y en una Presidencia que acepta que se me esté faltando al respeto. (Una señora diputada: ¡Muy bien!). Por tanto, señora presidenta, le exijo seriedad, al menos, por una vez en la vida. (Continúan los aplausos.―Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!).

Una bandera ―insisto― la del arcoíris, que en Jerez de la frontera lleva colgando ininterrumpidamente veinticinco años, gobierne quien gobierne. Por supuesto, también con mi amiga María José García‑Pelayo. (Aplausos). Alcaldes del Partido Popular que nos defienden a todos y a todas ―y, por supuesto, al colectivo―, desde ciudades grandes como Castellón a pequeños municipios como Espirdo o a municipios medianos como Torremolinos (aplausos) hito preconstitucional en la defensa del colectivo LGTBI y que ahora gobierna el Partido Popular con diecisiete de los veinticinco concejales, con Margarita del Cid al frente, la alcaldesa de la diversidad, de la igualdad, de la alegría y de la justicia, presidenta. (La señora Mínguez García, aplaudiendo: ¡Muy bien! ¡Muy bien!―Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso).

Quiero agradecer a todos mis compañeros de esta bancada y a todos los del Senado por lo que llevan contribuyendo a esta causa, a mis derechos, desde que tienen responsabilidades de gobierno; y de manera muy especial a Sofía Acedo y a Patricia Rodríguez, que militan de forma vehemente en esta causa. Gracias, compañeros. Y gracias al señor Feijóo por no mirar a nadie por quién ama o con quién se acuesta. (Aplausos).

Insisto, donde sí hay homofobia, porque no la hay en el Partido Popular, es en las palabras del señor Damián López, que dice que hay que expulsar a los gais de derechas de los espacios conquistados; en las palabras del presidente del Principado de Asturias, que se ríe de mi condición sexual; o en los vítores de la delegada de P. S. en Melilla, que dicen: ¿Dónde están los maricones del PP? Aquí. (Aplausos). Soy del PP, soy maricón y me siento muy orgulloso de ambas cosas (aplausos.―Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!) y de todo lo que han hecho por mí hombres y mujeres libres de toda condición; y, sobre todo, por lo que han hecho mi padre y mi madre, hombre y mujer, católicos y de derechas, que han puesto por delante de cualquier otra cuestión el amor, que es lo que construye futuro. Búsquenlo, que merece la pena.

Gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor De los Santos. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra la señora Vaquero Montero. (Rumores.―El señor Ramírez Carner, mostrando una imagen en un teléfono móvil: ¡Sillas, somos sillas para el PP). Silencio, por favor. Señores diputados y señoras diputadas, por favor, silencio. (Protestas.―Varias señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡Respeta, respeta!―El señor De Olano Vela: ¡Aplaudid a los puteros!). Señor diputado, por favor, silencio. Pido silencio a todos y a todas, por favor. (Rumores). Tiene la palabra la señora Vaquero. Respetemos el turno de debate. (Continúan los rumores). Silencio. Está en el uso de la palabra la señora Vaquero. Por favor, silencio.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 17Vídeo

Egun on, guztioi, eta batez ere tribunan dauden guztiei.

Muy buenos días, sobre todo, a los que están en las tribunas.

Bienvenidos a todos y a todas al Pleno de hoy; aunque, como podéis ver, el anterior portavoz se ha olvidado de hablar de las terapias de conversión para hacer un alegato defendiendo a su grupo político únicamente en eso. (Aplausos).

Egun on, guztiei, berriro. Gaur onartzen dugun lege aldaketa jauzi handi bat da, 2023. urtean lehen aldiz jasotzen baita konbertsio terapien debekua Estatuko ordenamendu juridikoan. Trans legean jasotzen da arau‑hauste administratibo moduan. 2023an aurrerapauso handia izan zen, bai, eta gaur, hiru urte beranduago, kode penalean zigor bezala tipifikatuko dugu. Pausoa, nahiz eta denontzako nahikoa ez izan, garrantzia handikoa da, eta horretan jarri nahi dut gaur azpimarra. Eskaera biktimek egin dute, eta beren elkarteek, ez baita nahikotzat hartu 2023. urtean emandako pausoa. Ganbera honetako alderdi politikoek eskaera aztertu eta beharrezko segurtasun juridikoa emanez, gaur onartuko dugun testuaren inguruan adostasun nahikoa lortu da, lortu dugu. Lehen esan bezala, batzuentzako urrutiegi iritsiko gara. Besteentzako ez nahikoa izango da, baina Kode Penalean delitu berri bat tipifikatzeak dituen ondorioak kontutan hartu behar dira ere. Santzio administratibo batetik penal batera salto ematea ez da gauza makala.

Buenos días, como decía. La modificación de ley que aprobamos hoy supone un gran salto. La prohibición de las terapias de conversión se recogió por primera vez en el ordenamiento jurídico del Estado en el año 2023. Se recoge en la ley trans como infracción administrativa. Lo de 2023 fue un gran avance, y hoy, tres años después, lo tipificaremos como delito. Este paso, aunque no sea suficiente para todos, tiene una gran importancia, y es eso precisamente lo que me gustaría subrayar. La demanda la han hecho las víctimas y sus asociaciones, ya que el paso dado en 2023 no les pareció suficiente. Los grupos políticos de esta Cámara hemos analizado su demanda y la hemos dotado de la seguridad jurídica necesaria; y la verdad es que hemos logrado la unanimidad suficiente en cuanto al texto. Como ya he dicho anteriormente, para algunos irá demasiado lejos y para otros se quedará corto, pero la verdad es que hay que tener en cuenta las consecuencias que acarrea el hecho de tipificar un nuevo delito en el Código Penal; y es que dar el salto de una sanción administrativa a una de carácter penal no es poca cosa.

Las terapias de conversión parten de una premisa incompatible con la dignidad humana: que la orientación sexual o la identidad de género de una persona constituyen una desviación que debe ser corregida. El daño no reside únicamente en los métodos empleados, sino en el propio mensaje que transmiten. Decirle a una persona que debe cambiar quién es para ser aceptada supone una profunda lesión de su integridad moral; integridad moral que protege a la persona frente a las actuaciones que la humillan, la cosifican o menoscaban gravemente su autoestima y su dignidad.

La jurisprudencia ha entendido que este derecho no solo ampara al cuerpo, sino también la esfera psicológica y emocional de la persona. Cuando una intervención, como es el caso, está dirigida a reprimir, eliminar o negar una característica inherente de la persona y produce afectaciones a su salud física, mental o su integridad moral, la sociedad y la Administración no pueden permanecer indiferentes.

La función del derecho penal es precisamente proteger esos derechos fundamentales cuando otros mecanismos resultan ineficientes. De ahí la importancia del acuerdo que hoy adoptamos elevando al Código Penal la sanción de estas prácticas, ya que la Ley 4/2023 lo había prohibido en el artículo 17, incluso si contaban con el consentimiento de la persona y sancionándolas administrativamente con una infracción muy grave, al igual que lo hacen otras leyes autonómicas. Este es un paso importante si tenemos en cuenta que recurrir a la vía penal debe ser la última opción, ya que el derecho penal se rige por el principio de intervención mínima. Por ello, hubo un debate en ponencia intentando garantizar la suficiente seguridad jurídica en torno a esta cuestión.

Por otro lado, y en relación con el consentimiento de la persona que sufre una terapia de conversión, algunos sostienen que si existe consentimiento no se debería intervenir. Sin embargo, el ordenamiento jurídico reconoce ya desde hace tiempo que el consentimiento no legitima cualquier actuación sobre la persona. Existen límites cuando están en juego otros derechos fundamentales, especialmente en contextos de vulnerabilidad, dependencia emocional, presión familiar o influencia religiosa. Por lo tanto, la protección de la integridad física y moral no desaparece por el mero hecho de que la víctima acepte una práctica que le causa un grave perjuicio.

Esta propuesta de reforma penal se fundamenta precisamente en esa idea: castigar los actos, los métodos, los programas, las técnicas o procedimientos de conversión, ya sean psicológicos, físicos, farmacológicos o de cualquier otra naturaleza, destinados a modificar o negar la orientación sexual, la identidad sexual o la expresión de género cuando afecten a la salud física o mental de la persona o supongan un menoscabo grave de su integridad moral. En definitiva, penalizar las terapias de conversión no significa imponer una determinada visión ideológica de la sexualidad; significa afirmar que ninguna persona debe ser sometida a procedimientos dirigidos a anular una parte esencial de su identidad; significa, en definitiva, proteger la dignidad humana frente a prácticas que generan sufrimiento y estigmatización; y significa garantizar los derechos a la integridad física y moral de todas las personas sin excepción.

Mila esker.

Presidencia. Muchas gracias, señora Vaquero. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula la senyora Calvo Gómez. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Calvo Gómez.

Pilar Calvo Gómez

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Moltes gràcies, presidenta. Bé, abans que res, doncs donar suport al poble de Veneçuela davant la situació que estan vivint, amb desenes de morts com a conseqüència dels dos terratrèmols que han patit a les últimes hores. I, per un altre costat, donar la benvinguda a les víctimes i a les associacions que tenen a veure amb la iniciativa que s’aprovarà avui per part d’aquesta cambra. Avui és un dia important, molt important per a tots ells. Avui decidirem que les mal anomenades teràpies de conversió siguin castigades penalment. En aquest punt, cal deixar clars un parell de punts, valgui la redundància. El primer, el terme «teràpia» pressuposa l’existència d’una malaltia o d’un trastorn a tractar. Des de l’any 1990, l’homosexualitat no és considerada una malaltia ni per l’Organització Mundial de la Salut ni per cap altra de les principals organitzacions mèdiques internacionals. No són teràpies perquè no curen res. Així que, com reclamen molts col·lectius, hauríem de parlar de pràctiques de conversió o de pràctiques de canvi d’orientació sexual o d’identitat de gènere; pràctiques violentes i punt. El segon punt, hem de recordar —‌ho acaben de fer fa uns minuts també— que, quan parlem de Codi Penal, hi és present el principi d’última ràtio que vol limitar el poder punitiu de l’Estat, limitar‑lo perquè un possible ús abusiu de la força podria posar en risc la llibertat individual. És el mateix principi que tots entenem quan pensem en el pare que ha de poder castigar el fill, però dins d’uns límits. Dit això, avui es fa, com dèiem, un pas molt important que ens ha de fer sentir orgull, orgull; un pas que les associacions contra les pràctiques de conversió porten anys esperant: que es castigui penalment a qui pretén corregir la identitat de gènere o sexual d’una altra persona, com si es tractés d’una desviació, d’una errada, d’un defecte i no el que és, un sentiment que neix a dins i que forma part del lliure desenvolupament de la personalitat d’un ésser humà i que permet una cosa tan meravellosa i tan essencial com estimar lliurement.

Des de Junts, hem escoltat les associacions. Ho hem fet sempre. Ho vàrem demostrar en la tramitació de la Llei Trans, que va suposar una fita històrica per als col·lectius LGTBI. Per primera vegada es garantia per llei el dret a l’autodeterminació de gènere i el canvi registral sense requisits mèdics. Ho vàrem demostrar de nou en la Llei de Salut Sexual i Reproductiva, que va complementar l’anterior, reconeixent la diversitat de gènere i familiar a les polítiques públiques de salut sexual i reproductiva, garantint l’accés no discriminatori als serveis sanitaris relacionats amb la salut sexual i reproductiva per a les persones LGTBI o fomentant una educació sexual integral basada en els drets humans, la diversitat sexual i de gènere i el respecte a les diferents orientacions sexuals. Defensar la dignitat i la llibertat de les persones LGTBI forma part del nostre compromís amb els drets humans i amb la llibertat individual. Per això sumem els nostres 7 vots a fer possible que el Codi Penal faci justícia amb el col·lectiu LGTBI. Però sobretot, sobretot, que faci justícia amb cadascuna de les persones que s’han sentit desemparades davant de qui ha fet servir a vegades la religió, a vegades el títol acadèmic, a vegades l’ascendent familiar per provocar culpa, ansietat, depressió que a vegades han generat idees suïcides.

El Codi Penal —i‌ és important recordar‑ho, perquè és el que s’aprova avui— castigarà amb presó de sis mesos a dos anys i multa de vuit a vint‑i‑quatre mesos a qui apliqui o practiqui sobre una persona, fins i tot amb el seu consentiment o el del seu representant legal, actes, mètodes, programes, tècniques o procediments d’aversió o conversió, ja siguin psicològics, físics, farmacològics o de qualsevol altre naturalesa, destinats a modificar, reprimir, eliminar o negar la seva orientació sexual, la seva identitat sexual o la seva expressió de gènere, amb afectació de la seva integritat corporal o de la seva salut física o mental, o amb un menyscabament greu de la seva integritat moral. Era necessari que, en base al principi d’intervenció mínima, es consideri l’existència del delicte quan s’acredita el dany, reservant el dret penal als casos més greus. El mateix càstig s’aplicarà als responsables dels menors o de les persones en situació de discapacitat que requereixin d’especial protecció i, a més, també hi haurà inhabilitació especial de fins a cinc anys per als condemnats de professions, oficis o altres activitats que comportin un contacte regular i directe amb persones menors d’edat. Hem donat suport a que la prohibició de rebre subvencions per part de persones o entitats acusades de promoure teràpies de conversió es limiti als casos en què hi hagi sentència ferma per evitar que una acusació infundada o no provada pugui generar un dany irreparable a una associació que pot tenir objectius alineats amb els drets humans.

I ja per acabar, seguint la línia de rigor —i‌ més quan estem parlant de condemnes penals— és important aclarir què és i què no és una teràpia de conversió per evitar que els espais d’ambigüitat puguin ser un terreny abonat per a la injustícia. Aquí, senyories, tenim deures pendents perquè, com deia, cal definir clarament no només què és una pràctica de conversió, sinó què no és una teràpia de conversió. De fet, si ens basem en el que diu la llei Trans, aquesta parla de mètodes, programes o teràpies d’aversió, conversió o contracondicionament, ja siguin psicològics, físics o mitjançant fàrmacs, que tinguin com a finalitat modificar l’orientació sexual, la identitat sexual o l’expressió de gènere de les persones. Però hem de ser conscients que es podria potser interpretar en aquest sentit, l’acompanyament per part d’un psicòleg o psiquiatre. En qualsevol cas, pensem que quan parlem de codi penal hem de trobar un redactat que acoti l’espai d’interpretació sense obrir la porta a la impunitat. Això és molt important, sense obrir la porta a la impunitat.

Tenim una legislació, un text legislatiu, millor dit, el que aprovarem avui, que és un molt bon text, és veritat, però com sempre, tot és perfectible. Pensem que podem aprofitar la tramitació al Senat justament per intentar buscar el consens.

Em poden considerar una persona naïf ara mateix, però crec que és molt important per a les víctimes de les pràctiques de conversió que aquest text legislatiu, quan torni aquí, pugui rebre el suport de la gran gran majoria d’aquest hemicicle. És una cosa que es va aconseguir amb la llei ELA, perquè ens vam capficar en què fos així i pensem que, pel bé de les víctimes de les pràctiques de conversió, això és el més desitjable. Per tant, mirem de seguir treballant per elles, per ells, per aconseguir el millor dels textos possibles i, sobretot, un consens que es mereixen, perquè tots, perquè tots puguem dir que ens sentim orgullosos d’aquesta llei.

Muchas gracias, presidenta. Bien, antes de empezar, quiero dar mi apoyo al pueblo de Venezuela ante la situación que están viviendo, con decenas de muertos como consecuencia de los dos terremotos que han sufrido en las últimas horas. Por otra parte, quiero dar la bienvenida a las víctimas y a las asociaciones que tienen que ver con la iniciativa que se va a aprobar hoy en esta Cámara. Hoy es un día importante, muy importante para todos ellos. Hoy decidiremos que las mal llamadas terapias de conversión sean castigadas penalmente. En este punto, hay que dejar claras una serie de cosas. Primero, que el término terapia presupone la existencia de una enfermedad o de un trastorno a tratar. Desde la ley del año 1990, la homosexualidad no se considera una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud ni por ninguna otra de las principales organizaciones médicas internacionales. No son terapias porque no curan nada. Así pues, como reclaman muchos colectivos, deberíamos hablar de prácticas de conversión o de cambio de orientación sexual o de identidad de género, prácticas violentas y punto. El segundo punto es que tenemos que recordar ―acaban de hacerlo hace unos minutos también― que cuando hablamos del Código Penal está presente el principio de última ratio que quiere limitar el poder punitivo del Estado; limitarlo para que un posible uso abusivo de la fuerza pueda poner en riesgo la libertad individual. Es el mismo principio que todos entendemos cuando pensamos en el padre que tiene que poder castigar a su hijo, pero en unos límites. Dicho esto, hoy se da ―como decíamos― un paso muy importante que nos tiene que hacer sentir orgullo; orgullo. Un paso que las asociaciones contra las prácticas de conversión llevan años esperando, que se castigue penalmente a quien pretenda corregir la identidad de género o sexual de otra persona como si se tratara de una desviación, de un error, de un defecto, y no de lo que es, un sentimiento que nace de dentro y que forma parte del desarrollo libre de la personalidad de un ser humano, que permite una cosa tan maravillosa y esencial como amar libremente. En Junts hemos escuchado a las asociaciones. Siempre lo hemos hecho, lo demostramos en la tramitación de la ley trans, que fue un hito histórico para los colectivos LGTBI, porque por primera vez se garantizaba por ley el derecho a la autodeterminación de género y el cambio registral sin requisitos médicos. Lo volvimos a demostrar en la ley de salud sexual y reproductiva, que complementó la anterior, reconociendo la diversidad de género y familiar en las políticas públicas de salud sexual y reproductiva, garantizando el acceso no discriminatorio a los servicios sanitarios relacionados con la salud sexual y reproductiva para las personas LGTBI, o fomentando una educación sexual integral, basada en los derechos humanos y la diversidad sexual y de género y el respeto a las diferentes orientaciones sexuales. Defender la dignidad y la libertad de las personas LGTBI forma parte de nuestro compromiso con los derechos humanos y la libertad individual. Por eso sumamos nuestros siete votos a que sea posible que el Código Penal haga justicia al colectivo LGTBI, pero, sobre todo, que haga justicia con cada una de las personas que se han sentido desamparadas ante quien a veces ha usado la religión, a veces, el título académico, a veces, el ascendente familiar para provocar culpa, ansiedad o depresión, que a veces han generado ideas suicidas. El Código Penal ―y es importante que lo recordemos porque es lo que se aprueba hoy― castigará con penas de cárcel de seis meses a dos años y multa de ocho a veinticuatro meses a quienes practiquen o apliquen en una persona ―incluso con su consentimiento o el de su representante legal― actos, métodos, programas, técnicas o procedimientos de conversión, ya sean psicológicos, físicos, farmacológicos o de cualquier otra naturaleza, destinados a modificar, reprimir o eliminar su orientación sexual o su expresión de género con afectación de su integridad corporal o de su salud física o mental o con un menoscabo grave de su integridad moral. Era necesario que, sobre la base del principio de intervención mínima, se considerara la existencia de delito cuando se acredita el daño, reservando el derecho penal a los casos más graves. El mismo castigo se aplicará a los responsables de los menores o de las personas en situación de discapacidad que requieran de especial protección y, además, también va a haber inhabilitación especial de hasta cinco años para los condenados de profesiones, oficios u otras actividades que comporten un contacto regular y directo con personas menores de edad. También hemos dado nuestro apoyo a que la posibilidad de recibir subvenciones por entidades acusadas de promover terapias de conversión se limite a casos en los que haya una sentencia firme, para evitar que una acusación infundada o no probada pueda generar un daño irreparable a una asociación que pueda tener objetivos que estén en línea con los derechos humanos.

Para acabar, siguiendo la línea del rigor ―y más ahora, que hablamos de condenas penales―, es importante aclarar qué es y qué no es una terapia de conversión para evitar que los espacios de la ambigüedad puedan ser un terreno abonado para la injusticia. Señorías, aquí tenemos deberes pendientes, porque, como decía, hay que definir claramente no solo qué es una práctica de conversión, sino qué no es una práctica o una terapia de conversión. De hecho, si nos basamos en lo que dice la ley trans, esta habla de métodos, programas o terapias de aversión, conversión o contracondicionamiento, ya sean psicológicos, físicos o mediante fármacos, que tengan como finalidad la modificación de la orientación sexual, la identidad sexual o la expresión de género de las personas. Pero debemos ser conscientes de que se podría quizá interpretar en este sentido el acompañamiento por parte de un psicólogo o de un psiquiatra. En cualquier caso, pensemos que cuando hablamos de Código Penal, tenemos que hallar un redactado que acote el espacio de interpretación sin abrir la puerta a la impunidad. Eso es importantísimo: sin abrir la puerta a la impunidad.

Tenemos un texto legislativo, que aprobamos hoy, que es un muy buen texto, es verdad, pero, como siempre, todo se puede perfeccionar. Pensamos que podemos aprovechar la tramitación en el Senado justamente para encontrar el consenso.

Me pueden considerar una persona ingenua, pero creo que es muy importante para las víctimas de las prácticas de conversión que este texto legislativo, cuando vuelva aquí, pueda contar con el apoyo de la gran mayoría de este hemiciclo. Es una cosa que se consiguió con la ley ELA, porque nos empeñamos en que fuera así y creemos que para el bien de las víctimas de las prácticas de conversión eso es lo más deseable. Por lo tanto, intentemos seguir trabajando para ellas y para ellos, para conseguir el mejor de los textos posibles y, sobre todo, un consenso, el que se merecen, para que todos podamos decir que nos sentimos orgullosos de esta ley.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Calvo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra la señora Ruiz Solás. (Aplausos).

María de la Cabeza Ruiz Solás

VoxDiputada.Página 21Vídeo

Gracias, presidenta. Buenos días. Señorías, imponer una forma de pensar o una forma de actuar a golpe de Código Penal no es la solución a ningún problema. Parece mentira que ustedes, los progresistas, los supuestos defensores de la libertad, traigan aquí una ley que la cercena tan claramente. La izquierda siempre es igual: para ustedes la libertad solo existe cuando sirve para pensar como ustedes piensan o para actuar como ustedes actúan. Fuera de ahí, sencillamente, desaparece. (Aplausos). Señorías, ustedes no están buscando la defensa de la integridad de las personas homosexuales frente a las terapias de conversión con esta iniciativa, esta proposición de ley no va de eso, en absoluto. Esta proposición de ley va de encarcelar a quienes no piensan como ustedes y a quienes no quieren actuar como ustedes. Va de eso, simple y llanamente. En España, hoy en día, no hay ninguna sanción administrativa firme por terapias de conversión. Ninguna. El contador está a cero, señorías. A cero. ¿No les resulta extraño? Se han producido un total de veintitrés denuncias desde la entrada en vigor de la ley LGTBI, de las cuales veinte han sido archivadas y parece que solo una ha derivado en un expediente sancionador abierto, según nos anunció el otro día la ministra de Igualdad, aunque aún desconocemos a quién se ha abierto ese expediente sancionador y por qué. ¿Cómo es posible que habiendo asociaciones dedicadas expresamente a trabajar contra este tipo de terapias, cómo es posible que habiendo un teléfono que atienda a las posibles víctimas veinticuatro horas al día todos los días del año no se sancionen estas prácticas tan terribles? ¿No será porque lo que se está denunciando como terapias de conversión en realidad no lo son? Porque lo que todos entendemos como terapia de conversión incluye tratamientos forzados, impuestos, violentos o agresivos contra la integridad física y la identidad sexual de las personas. Una barbaridad que todos rechazamos, de la misma forma que rechazamos cualquier práctica lesiva que atente contra la libertad individual de la persona con el fin de modificar de forma forzada y contra su voluntad su identidad sexual. (Aplausos). Exactamente igual.

Pero no es eso lo que ustedes están denunciando como terapias de conversión y lo que ahora quieren castigar con penas de prisión. Ustedes quieren ir mucho más allá. Ustedes no solo quieren que nadie cuestione la identidad sexual de otros, sino que tampoco quieren que nadie se la cuestione a sí mismo. Quieren impedir que alguien acuda a un psicólogo, a un sacerdote, a un especialista por su propia voluntad y, en su obsesión por imponer su criterio, son capaces de acabar con el consentimiento, que es la manifestación libre, clara y elegida de la voluntad mediante la cual una persona acepta o permite que se realice una acción (aplausos); un principio que es fundamental en las relaciones humanas y en el ámbito legal para garantizar el respeto mutuo, la autonomía personal y para evitar la coacción. ¿Se dan cuenta de la gravedad de lo que quieren imponer? Ustedes no quieren sancionar o imponer pena de cárcel por una conducta, un hecho o una acción delictiva o dañina para un tercero. Lo que quieren es castigar a quien piensa distinto, a quien haría las cosas de forma distinta.

Señorías, no solo se puede, sino que se debe condenar a una persona que actúa contra un homosexual causándole un daño físico, moral o psicológico, pero ni se puede ni se debe condenar a quien piense diferente, incluso aunque esté equivocado. Así que sean honestos y sinceros, con ustedes mismos y con los demás. Para ustedes no es suficiente con que no haya terapias de conversión; lo que quieren es que nadie cuestione sus preceptos respecto de la homosexualidad o de la transexualidad y que, si lo hacen, puedan ser castigados, Código Penal en mano. (Aplausos).

Señorías, a nosotros no nos preocupa lo que haga un adulto en su sano juicio y en su libertad, lo que nos preocupa es que no se respete la libertad de un adulto en su sano juicio y en su libertad. Y lo que verdaderamente nos preocupa, lo que no podemos consentir de ninguna de las maneras es que jueguen ustedes con la vida de los niños y los destruyan para siempre solo porque quieren impedir que se pueda siquiera cuestionar una disforia de género. Lo que no podemos permitir es que cuando un niño no se comporte conforme a los estereotipos establecidos se considere que ha nacido en un cuerpo equivocado y se le conduzca a bloqueos hormonales y a tratamientos con graves consecuencias para su salud física y emocional (aplausos), impidiendo, además, a sus padres que puedan siquiera intervenir para saber cuál es la causa de ese comportamiento. ¿Han hablado ustedes con la otra parte del colectivo LGTB, ese que considera que la transexualidad es homofóbica, ese que está en contra de la medicalización de las personas que no están conformes con su cuerpo y que abogan por la ayuda de los profesionales para que se acepten tal y como son y puedan ser felices con lo que son? Seguramente no, porque no es la verdad lo que ustedes buscan.

Señorías, negarles a los niños con disforia de género la ayuda de sus padres y de los profesionales sanitarios con la amenaza de multas de hasta 150 000 euros hasta ahora y de penas de cárcel a partir de ahora es una auténtica locura. Es un absoluto sin sentido que, por un lado, denuncien las terribles terapias de conversión del pasado y, por otro, promuevan las auténticas y terribles terapias de conversión del presente, que son las que mutilan y medicalizan de por vida a niños sanos (aplausos) y que no son otra cosa que puro maltrato a la infancia. ¿De verdad quieren meter en prisión a un padre que lleva a su hijo a un especialista por una disforia de género para tratar de evitar que se someta a un tratamiento terrible e irreversible? ¿De verdad quieren meter en prisión a profesionales de la salud que atienden a quienes acuden a ellos pidiendo ayuda? ¿De verdad quieren llevar a prisión a los sacerdotes a los que los homosexuales acuden voluntariamente para pedir ayuda porque han decidido libremente que quieren vivir conforme a su fe? Porque no estamos hablando de terapias forzadas, estamos hablando de personas que en su libertad intentan ayudar a otras personas y estamos hablando de personas que en su libertad acuden a pedir ayuda. Ustedes, señorías, alentados por el asociacionismo de una parte del colectivo LGTB, quieren eliminar la posibilidad de que alguien pueda siquiera dudar de su homosexualidad. Y, sorprendentemente, hemos pasado de la tragedia de que impidieran la homosexualidad, persiguiéndola y negándola, a la tragedia de que se impida a los homosexuales que hagan lo que consideren oportuno con su vida y, sobre todo, a la tragedia de impedir que nuestros niños vivan sanos y felices con su propio cuerpo, sea cual sea su condición sexual. (Aplausos).

Señorías, en VOX siempre hemos respetado los derechos de los homosexuales y siempre hemos estado y estaremos en contra de cualquier discriminación; lo hemos repetido y lo repetiremos hasta la saciedad, a pesar de su ruido y sus prejuicios. Sin embargo, señorías, no se pueden suspender libertades porque entren en conflicto con las reivindicaciones de determinados colectivos o con las reivindicaciones de unas asociaciones que ni siquiera representan a la totalidad del colectivo LGTBI. Esta proposición de ley orgánica es un absoluto despropósito: enfrenta a padres contra hijos, conduce a niños inocentes a un futuro incierto de enfermedad crónica y criminaliza a los profesionales de la salud, pero, sobre todo ―y termino, señora presidenta―, es un ataque a la libertad individual, una libertad que para nosotros es sagrada. Señorías, nuestra voluntad y nuestro compromiso es el de hacer el mayor bien posible. No cuenten con nosotros para hacer tanto mal.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Ruiz. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Gutiérrez Santiago.

Víctor Gutiérrez Santiago

PSOEDiputado.Página 23Vídeo

Gracias, presidenta. Quiero comenzar mandando también mi solidaridad y la del Grupo Socialista al pueblo venezolano por los terribles sucesos (aplausos) y saludando a los colectivos que hoy nos acompañan: No Es Terapia, la FELGTBI+, Saúl, Paula, que tantísimos años llevan trabajando ―especialmente No Es Terapia― en el acompañamiento a las víctimas. Y también me quiero dirigir especialmente a las víctimas. Hoy, esta Cámara os va a decir algo muy claro: que nunca hubo nada malo en vosotros y en vosotras, que lo que estaba mal era quien intentó arrebataros vuestra dignidad y que lo que estaba mal era la violencia que sufristeis. (Aplausos). Señorías, estamos debatiendo ―y se lo quiero recordar a los otros grupos― la ley que ha traído aquí el Grupo Socialista, el único grupo que llevaba esto en su programa electoral. Y hubiéramos estado encantados de debatir otras leyes como las que presentasteis, pero no las habéis traído aquí; sin embargo, estoy seguro de que podremos llegar a otros acuerdos un poquito más adelante. Esta es una reforma muy sencilla en su formulación, pero tiene un enorme significado democrático: esta proposición de ley modifica el Código Penal para castigar las prácticas dirigidas a modificar, reprimir, reorientar la orientación sexual, la identidad sexual y la expresión de género de una persona. La realidad es que no son terapias, nunca lo han sido; son una forma de tortura y por eso esta ley castigará las terapias de conversión con penas de seis meses a dos años y con hasta veinticuatro meses de multa. Además, incluimos algo fundamental: estas prácticas van a ser penalizadas, aunque se lleven a cabo con el consentimiento de la propia persona o de su representante legal. ¿Por qué? Porque si estamos de acuerdo en que las terapias de conversión son una tortura, lo seguirán siendo aunque una persona acuda por su propio pie a estas consultas. Además, esta ley existe por las víctimas: por quienes denunciaron, por quienes se atrevieron a contar lo que les hicieron, por quienes tuvieron que escuchar que estaban enfermos, que eran defectuosos, que podían ser reconducidos, corregidos o curados. Y también existe por todas aquellas personas que nunca pudieron contarlo (aplausos): por quienes, siendo adolescentes, les hicieron creer que su forma de amar estaba mal; por quienes crecieron rezando, llorando o escondiéndose para dejar de ser como eran; por aquellos a los que llevaron a consultas, retiros, centros y asociaciones que disfrazaban de acompañamiento lo que en realidad eran espacios de humillación. A todos ellos y a todas ellas les decimos: sabemos que llegamos tarde, pero hoy llegamos, y llegamos para protegeros y para hacer justicia.

La historia de los derechos LGTBI en España es una historia construida con lucha, con conquistas y frente a enormes resistencias. Y cada vez que ha habido un avance LGTBI, hemos tenido delante a los mismos: al Partido Popular y a VOX, que en aquellos momentos estaba dentro del Partido Popular. A VOX no le voy a dedicar ni un momento. Un partido que tiene en sus filas a un diputado que dice desde una tribuna que las personas LGTBI estamos enfermas, que nunca debimos salir del catálogo de trastornos y que no somos merecedoras de los derechos humanos no merece ni un minuto de mi tiempo. (Aplausos). Lo que sí les voy a decir es que estaría bien que salieran de sus cuevas y se dieran cuenta de que el país en blanco y negro en el que ustedes viven ya no existe. Y, por otro lado, tenemos al Partido Popular, que, una vez más, vuelve a fallar en su cita con la historia. Lo suyo sí que es una patología, es que es clínico: cada vez que llega un avance LGTBI, ustedes se ponen delante. Señor De los Santos, hoy es el día de las víctimas y no le voy a hacer a usted protagonista; simplemente le voy a decir que es usted una vergüenza para el colectivo LGTBI. (Aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra). Hoy era el día de estar con las víctimas y usted se pone con VOX, hoy era el día de estar con los colectivos y usted se pone del lado de seguir ejerciendo la violencia. Es una vergüenza para el colectivo. Y yo también soy maricón, pero orgulloso de estar en el lado correcto de la historia, no como usted, que pasará a la historia en el lado incorrecto. Vergüenza debería darle. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie). ¡Es que llega el orgullo y se piensan que nos contentamos con una bandera! ¡Se piensan que nos contentamos con una bandera! ¿No se han dado cuenta todavía el Partido Popular y el señor De los Santos que nos da igual que pongan una bandera o no? Lo que nos importa es que no se carguen nuestros derechos, que no recorten nuestras leyes, que es lo que han hecho ustedes.

¿Está orgulloso el Grupo Popular de las enmiendas que ha presentado? (Muestra un documento). Libertad de los padres para llevar a sus hijos, para arrastrar a sus hijos a terapias de conversión para que les destrocen la vida. ¿Esa es la libertad que defiende el Partido Popular? (Protestas). ¿La libertad de que no haya consecuencias si una persona va por su propio pie a una de estas consultas, cuando saben perfectamente que quienes van son chavales, críos de 19 o 20 años, empujados por sus propios entornos familiares? ¿No les da vergüenza? Lo que han presentado es una vergüenza. Ustedes, en el fondo, lo que quieren es regular las terapias de conversión, porque están a favor de que a las personas LGTBI nos lleven a este tipo de terapias. Eso es lo que pasa, claro que sí, y les puedo poner muchísimos ejemplos. ¿Qué han hecho ustedes en la Comunidad de Madrid, señorías del Partido Popular? ¿Qué han hecho ustedes? (Rumores). La señora Ayuso recortó las leyes LGTBI y trans y abrió la puerta a que se les pudieran practicar las terapias de conversión a las personas trans. Por cierto, señor De los Santos, usted dijo que si se tocaba una coma de las leyes se iba y ahí está, atornillado en su escaño. (Aplausos). ¡Qué vergüenza! Exactamente igual que lo que han hecho en la Comunidad Valenciana.

Les voy a contar una anécdota personal. Cuando yo tenía 13 años, estaba en el debate público la aprobación del matrimonio igualitario y yo recuerdo perfectamente ver en la televisión a un psicólogo que decía que la homosexualidad era una enfermedad. Cuando yo escuché que era una enfermedad y que, además, decía el psicólogo que se podía curar, sentí alivio, porque pensé: lo mío tiene solución. Tanto es así que apunté ese nombre en un papel y lo guardé pensando: cuando sea mayor iré a que me curen. Por suerte, yo no he caído en las garras de las terapias de conversión, pero he crecido pensando que era un enfermo. ¿Saben ustedes, señorías del Grupo Popular, cómo se llamaba ese psicólogo? Aquilino Polaino. No sé si les suena. Es el psicólogo que ustedes llevaron al Senado a decir que las personas homosexuales sufrimos una psicopatología y que somos fruto de unos padres alcohólicos, hostiles y distantes. (Una señora diputada: ¡Qué barbaridad!). Esa mancha que ustedes tienen en el expediente es imborrable. Pero es que han pasado veinte años y siguen cometiendo los mismos errores. (Aplausos). ¡Y están a punto de cometer el mismo error! ¡El mismo error! Les voy a decir algo que les llevamos diciendo toda la vida: las personas LGTBI no estamos enfermas, las personas trans no están enfermas. No necesitamos ninguna terapia ni ninguna cura. Y, por desgracia para ustedes, aquí está el Partido Socialista para recurrir sus recortes y para poner el cuerpo en nuestras políticas frente a cualquier retroceso que quieran llevar a cabo. Tengan muy en cuenta que estaremos siempre enfrente. (Aplausos). Porque esa es la diferencia, que ustedes recurren nuestras leyes y nosotros recurrimos sus recortes. Esa es la diferencia.

Termino, presidenta. Hoy, esta Cámara tiene la oportunidad de enviar un mensaje claro a quienes sufrieron estas prácticas, a quienes todavía las sufren y a quienes pretenden seguir ejerciéndolas: que nuestro país, que España no va a mirar más a otro lado. Porque la libertad no consiste en dejar de ser quien eres; la libertad consiste, precisamente, en poder serlo sin miedo, sin culpa y sin violencia. Y eso es lo que hoy protegemos: la dignidad de miles de personas a las que quisieron convencer de que eran un error, y no, no lo eran. El error era la vergüenza que les impusieron, el error era el silencio, la impunidad. Y hoy cerramos una puerta que jamás debió estar abierta: la puerta de la culpa, del miedo y de quienes hicieron tanto, tantísimo daño en nombre de una falsa cura. Porque no, no necesitamos ser convertidos, no necesitamos ser corregidos, no necesitamos ser curados por ser como somos. Lo que necesita cualquier persona es poder vivir en libertad y esa libertad, señorías, es la que hoy estamos llamados a proteger.

Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de la señora ministra de Igualdad, Redondo García, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Gutiérrez. En nombre del Gobierno, tiene la palabra la señora ministra de Igualdad. (Rumores). Silencio, por favor.

Ana María del Carmen Redondo García

GobiernoMinistra de Igualdad.Página 25Vídeo

Gracias. (Rumores).

Presidencia. Por favor, un poco de silencio.

Ana María del Carmen Redondo García

GobiernoMinistra de Igualdad.Página 25

Gracias, presidenta. Mi solidaridad, la solidaridad del Gobierno y todo nuestro cariño para el pueblo de Venezuela en estos momentos tan difíciles que están atravesando. Quiero intervenir, simplemente, para expresar mi agradecimiento y reconocimiento por la lucha de tantas personas, de tantos colectivos, de tantos activistas. Hoy, algunos comparten esta mañana histórica y hay otros que no han sobrevivido, pero están aquí y nos acompañan. Quiero recordar a María Giralt, a Manolita Chen, a Pedro Zerolo, a Jordi Petit, a tantos y tantos que nos han traído hasta aquí, porque ha sido su esfuerzo, su capacidad de resistencia, su lucha por la dignidad y los derechos lo que hoy celebramos con tanto orgullo. Y quiero agradecer la labor de todos los grupos parlamentarios que hoy han defendido avanzar, que han defendido seguir insistiendo en que la dignidad de las personas y los derechos no tienen límites. No vamos a parar hasta reducir todas las dificultades a cero, vamos a seguir removiendo todos los obstáculos que todavía impiden la igualdad real y efectiva entre las personas. Las personas no somos errores, no tenemos que cambiar nuestra forma de vivir, de pensar o de querer, y hoy reconocemos esa igual dignidad, esa igual libertad. Y hacemos otra cosa muy importante: avanzamos en el desarrollo de la Constitución española, que es la patria común, la que nos permite avanzar en una convivencia pacífica; ese artículo 15, que reconoce la libertad, el derecho a la vida, la dignidad y que prohíbe la tortura y los tratos inhumanos y degradantes. Las terapias de conversión, falsamente llamadas terapias, son tortura, son violencia; en definitiva, son actitudes que persiguen transformar a una persona simplemente porque no encaja en un estereotipo o en una etiqueta. No somos etiquetables, no somos encasillables y, por lo tanto, la libertad está precisamente en el reconocimiento de la diversidad. Hace cuarenta años España ingresaba en la Unión Europea. Veníamos de leyes terribles, como la Ley de Vagos y Maleantes y la ley sobre peligrosidad social. Hoy, somos reconocidos como el país del mundo donde una persona LGTBI puede desarrollarse (aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra), puede ser feliz, puede amar a quien quiera amar y ser como es. Esa ha sido nuestra aportación a la historia.

Hoy es un momento histórico y somos responsables de él. Hemos recogido el testigo y debemos transmitirlo con nuevos avances. Esta ley, evidentemente, no es un punto de llegada, porque en materia de derechos nunca hay una meta, simplemente hay un camino que sigue avanzando. Hoy cogemos ese testigo y se lo cederemos a las generaciones futuras con una situación todavía mejor, con más derechos, con más dignidad, con más libertad. Ese es el orgullo, esa es la marca España, y por eso creo que hoy realmente es un día importante para este país.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora ministra. —  PROPOSICIÓN DE LEY ORGÁNICA DE TRANSFERENCIA DE LA TITULARIDAD Y COMPETENCIAS DE LA AUTOPISTA DEL ATLÁNTICO (AP‑9) A LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE GALICIA. (Número de expediente 125/000005).

Presidencia. Continuamos con el debate relativo al dictamen de comisión de la Proposición de ley Orgánica de transferencia de la titularidad y competencias de la autopista del Atlántico (AP‑9) a la Comunidad Autónoma de Galicia. Les recuerdo que, finalizado este debate, se votarán las enmiendas y los votos particulares correspondientes a los dictámenes de comisión. Para defender los votos particulares formulados a esta iniciativa legislativa, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Puy Fraga. Cuando quiera. (Rumores). Ruego un poco de silencio a los diputados y diputadas que están saliendo de la sala. Por favor, háganlo en silencio.