Sergio Sayas López
PPDiputado.Página 115Vídeo
Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. El momento que está viviendo España no se puede normalizar y yo, desde luego, no estoy dispuesto a normalizarlo. Veinticuatro años de prisión a un ministro del Gobierno de Pedro Sánchez por corrupción dentro del Gobierno de Pedro Sánchez. (Aplausos). Y no es Ábalos; es Ábalos, es Cerdán, es Koldo, es la mujer del presidente, es el hermano del presidente, es Zapatero, son las joyas, es Venezuela, es la SEPI, son las mascarillas. Podría estar horas relatando casos de corrupción que apestan. (Aplausos). Por eso, lo que hemos vivido esta mañana aquí, el bochorno de explicaciones del presidente es un insulto a su propio cargo, al Parlamento, pero sobre todo es un insulto a la nación. Es mucho más que todo eso: es la demostración de que esta mafia está llegando a los estertores del poder. Pero, mucho ojo, la mafia, cuando llega su final, es cuando más peligrosa se vuelve. (Aplausos). Muchas veces nos dicen que la corrupción impide que hablemos de su gestión, y tienen razón, la corrupción impide que hablemos de su nefasta gestión porque es una gestión deplorable en cualquiera de los ministerios que podamos analizar de este Gobierno, pero, desde luego, si hay un tema en el que el desastre de la gestión pública se lleva una medalla de oro es en vivienda. Por algo es la principal preocupación que tienen los españoles. Por eso, este curso político lo cerramos como lo empezamos: con el Partido Popular en esta tribuna dando voz a una inmensa mayoría de españoles que no pueden alquilar o comprar una vivienda y que esperan del Gobierno soluciones, pero lo único que encuentran es escándalos, corrupción y el fracaso más estrepitoso en la gestión pública. Cuando más necesita este país no solamente en vivienda, sino en otros muchos parámetros una agenda reformista, tenemos un Gobierno que a lo único que puede dedicarle tiempo es a la agenda judicial; tenemos un Gobierno sin mayoría para sacar nada adelante en este Parlamento; tenemos un Gobierno sin más proyecto que el sectarismo más radical de Europa; tenemos un Gobierno contra el Parlamento, y tenemos un Gobierno contra los españoles. (Aplausos). Y es que mientras ustedes viven asfixiados por la corrupción, los españoles también viven con la soga al cuello, pero lo hacen porque no hay en este país quien pueda pagar un piso o quien pueda acceder a un alquiler. Y son ocho años ya de Gobierno socialista, no es tiempo de excusas, porque lo único que hemos visto por parte de su Gobierno en materia de vivienda es una política de puro postureo. Estamos en algo peor que una legislatura perdida en materia de vivienda, estamos ante un engaño colectivo, ante una estafa masiva de un Gobierno que prometió a los españoles soluciones, pero que lo único que les ha ofrecido es corrupción. El problema de la vivienda es hoy, sin duda, más grave de lo que era cuando usted llegó al ministerio, y lo es porque usted se ha dedicado a hacer exactamente lo contrario de lo que todo el mundo le decía que había que hacer. De lo que le decía el Congreso, de lo que le decía el Senado, de lo que le decía el Banco de España, de lo que le decía la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional, cualquier organismo regulador y el sector. Todo el mundo le decía que esto no va de intervenir, que va de construir, y usted ha hecho exactamente lo contrario: intervenirlo todo y no construir nada. Así nos va. Esta semana hemos vuelto a ver cómo el Banco de España le dice que en este país hay un déficit ya no de 700 000, sino de 750 000 porque su incompetencia está agravando el problema y que cuando acabemos este año ese déficit va a llegar a los 900 000. El CIS lleva dieciocho barómetros situando la vivienda como la principal preocupación de los españoles. La Comisión Europea le ha dicho que hay que reformar la ley del suelo. Por cierto, una ley del suelo que hace dos años que el Senado envió a esta Cámara y que está paralizada porque la señora Armengol y usted se han dedicado a boicotear cualquier iniciativa del Partido Popular que traía soluciones al problema de la vivienda. (Aplausos). Pues bien, la hemos vuelto a traer a esta Cámara y la hemos vuelto a traer para demostrar que sí hay votos en esta Cámara para ofrecer una alternativa a los españoles en relación con el problema de vivienda. Y lo que hay también, a la vez que esa alternativa, es una política antidemocrática y totalitaria de un Gobierno que secuestra al Parlamento y que nos impide debatir. Ambas cosas se han demostrado con esa iniciativa.
También tiene aprobada en esta Cámara, y usted se niega a aplicarla, una propuesta del Grupo Popular para bajar el IVA de la vivienda del 10 % al 4 %. Mire, señora ministra, el 30 % de lo que los españoles pagan por una vivienda son impuestos o trabas administrativas. En este país se paga la plusvalía, el IVA, el impuesto de actos jurídicos documentados y a eso hay que sumar la incompetencia, las trabas… (la señora ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Rodríguez García: el IBI), y el IBI, efectivamente, el IBI también se paga. Y a eso hay que sumar unas trabas administrativas y unos procesos ralentizados. Lo mínimo exigible a un Gobierno, cuando estamos hablando de una emergencia nacional —también se lo decía ayer el Banco de España, su excompañero Escrivá—, es que deje de meter la mano a la cartera de la gente y la ayude a poder pagar un piso. (Aplausos). Es lo mínimo exigible. Claro, luego no nos vengan a contar que esos impuestos que paga la gente usted los está dedicando a políticas públicas. Cuando nos cuentan la milonga de que Zapatero tenía las joyas no porque hicieran negocietes con Venezuela y se lo dieran como un pago a esas gestiones corruptas, sino porque en realidad eran unos regalos que le daban, por los que no tributó, nadie le está reclamando en este Gobierno el pago de esos impuestos porque son políticas públicas para la gente. Su cinismo, su bochorno y su ineptitud para defender lo público son clamorosos, señora ministra. Ustedes no tienen legitimidad porque no tienen ninguna coherencia. (Aplausos).
A partir de aquí, la situación de la vivienda se explica por sí sola. Mire, los precios han crecido más de un 50 % desde que ustedes están en el Gobierno. Suben a un ritmo de un 13 % al año. Desde que usted es ministra, se han retirado 200 000 pisos del mercado del alquiler por la inseguridad jurídica que genera la ley —que por cierto este Congreso le ha pedido derogar— y los jóvenes españoles tienen una de las peores tasas de emancipación de toda Europa, tienen que vivir en casa de sus padres hasta que cumplen los 40 años. Yo le pregunto con estupor si a usted esto no le da vergüenza, si a usted no le da vergüenza ser la ministra de Vivienda a la que los precios de la vivienda le han subido un 50 % y los alquileres han alcanzado cifras históricas en todas las capitales de provincia de España. (Aplausos). Yo le pregunto si a usted no le da vergüenza ser una ministra de Vivienda con la que los jóvenes tienen que vivir en casa de sus padres hasta los 40 años o dedicar el 90 % de su salario a pagar un alquiler y que su respuesta sea que usted no puede hacer nada. Yo le pregunto: ¿a usted esto no le da vergüenza? Ya sé que no porque el Partido Socialista y este Gobierno no saben lo que es la vergüenza.
Usted se dedica a ser ministra de Vivienda y de nada más. ¿O me va a decir que se dedica a la Agenda Urbana, señora ministra? Usted se dedica a la vivienda y a nada más. Si no puede hacer nada, si está todo el día repartiendo culpas entre las comunidades autónomas, los fondos y los propietarios de vivienda, si todos son culpables menos usted porque no tiene ninguna competencia, lo honesto es que coja la puerta, la cierre y se vaya del ministerio, porque, si no, estar ahí atrincherada en un ministerio sin competencias es vivir de lo público sin nada que ofrecer. (Aplausos.—Una señora diputada: ¡Muy bien!).
Hasta ahora, lo que hemos visto en su política de vivienda es el puro nihilismo: hablar mucho y no hacer nada. Lo que ha hecho desde que está en el Gobierno ha sido, en primer lugar, anunciar un teléfono, una gran solución al problema de la vivienda. En segundo lugar, cambiar de nombre la empresa pública, para que nos cueste una millonada todo este cambio (la señora ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Rodríguez García, hace gestos negativos) y, eso sí, para que siga siendo un chiringuito de colocación de sanchistas, para que puedan vivir a costa de lo público. Además, ha hecho una campaña de publicidad para decirles a los jóvenes que van a tener que vivir en casa de sus padres hasta que cumplan los 70 años y ahora otra campaña de publicidad para acusar del fracaso de la vivienda a las comunidades autónomas. Eso sí, luego hablará de colaboración. Por cierto, ¿me puede decir cuánto ha costado esa campaña del Gobierno para promocionar una ley que este Parlamento le ha pedido derogar? ¿Me puede dar los datos de cuánto ha costado, por favor? Se los hemos pedido por escrito, pero nos ayudaría mucho que usted nos los adelantara aquí. Y ahora ha aprobado un plan de vivienda que es una farsa más grande que el Comité Federal del Partido Socialista. (Aplausos.—Una señora diputada: Muy bien).
Nos dice que van a destinar 7000 millones a vivienda, ¡7000 millones! Luego, cuando uno lee el plan, se da cuenta de que, para hacer vivienda, solo va destinado el 40 % en cinco años. Muy bien. Unos 2800 millones en cinco años nos da para hacer aproximadamente 2800 viviendas al año. Es decir, su plan de vivienda nos está diciendo que tenemos que esperar sesenta y cinco años para que ustedes hagan las viviendas que Pedro Sánchez dijo que ya tenían que estar terminadas en este momento. (La señora ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Rodríguez García, hace gestos negativos). Esto es el colmo del cinismo, señora ministra. Esto es el colmo del cinismo y ese es el plan con el que ustedes han dicho que van a solucionar el problema de la vivienda. Creo que sería conveniente que en una materia como esta —que es la principal preocupación de los españoles y un problema que está condicionando la vida de generaciones enteras— el Gobierno de España, al menos aquí, nos dejara de tomar el pelo e hiciera una propuesta de verdad. Y si es incapaz de hacer ninguna, por lo menos copie las del Partido Popular, las que han sido aprobadas en esta Cámara, que usted no ha puesto ni una sola en marcha.
El otro día usted participaba en un acto —q ue ya hay que tener desvergüenza para ir a un acto, con los años que llevan en el Gobierno, y decir lo que dijo— y decía: Claro, ya todos compartimos el diagnóstico, es hora de buscar las soluciones. No, ya no es hora de que usted busque soluciones; es hora de que la solución sea que este Gobierno salga por la puerta, se vaya y dé la palabra a los españoles.
Muchas gracias. (Aplausos.—Una señora diputada: ¡Muy bien!).