Señor Torres, Melilla está limpia, pero usted forma parte de una organización criminal. Por eso, señor Torres, su Gobierno está muerto de miedo, pero usted un poquito más, si cabe. (Aplausos). Un poquito más, si cabe.
Ustedes no tienen proyecto de país, no lo tienen. Han convertido a España en un nido de irregularidad, han hacinado a gente en barracones, han bloqueado la protección internacional y han favorecido las mafias de citas de tráfico y de trata de personas. Deben millones de euros a las comunidades y ciudades autónomas, entre ellas la suya y la mía, que son los pagadores de su incompetencia. Resisten con improvisaciones y cesiones a cambio de poder, también de mordidas, de oro, de petróleo y hasta de joyas por valor de 1 300 000 euros. Señor Torres, mire a los ojos a los miles de venezolanos que han venido a este país, huyendo de la narcodictadura de sus amigos Maduro y Delcy, y cuénteles cómo su pana Zapatero, mientras ellos pasaban penurias, era el conseguidor de rescates millonarios a cambio de favores. Cuénteles mirando a los ojos a todos esos venezolanos que se ha negociado incluso con la miseria que ellos padecían y con la libertad de presos políticos. Es de una bajeza moral, señor Torres, que es incalificable. ¡Incalificable!
Y no me río ni frivolizo, porque es gravísimo de lo que estamos hablando. Me avergüenza y me indigna. Todos los que a ustedes les sostienen han elegido, claro que han elegido. Han elegido corrupción política, económica y moral antes que elecciones; han elegido indignidad frente a urnas. ¿Cuál es el miedo, señorías? ¿Cuál es el miedo? ¿La alternancia política? Benditos demócratas todos.
Señor Torres, le insisto: ustedes están muertos de miedo y usted un poquito más, si cabe. Porque el Estado de derecho le está pasando la factura de su corrupción al Gobierno y se la pasarán los españoles. Y no habrá proyecto u operación de nacionalizaciones masivas para alterar el censo que lo pare. A ustedes se les acabó la impunidad. (Aplausos).