Muchas gracias, señora presidenta.
Gracias, señorías, por sus intervenciones o por la mayor parte de las intervenciones. Creo que se pueden criticar muchas cosas, pero lo que no se puede criticar es que de nuevo —a ntes lo decía el portavoz del grupo parlamentario—, por tercera vez, haya compartido con todos ustedes de manera directa cuál es la apreciación, la valoración y las acciones que ha tomado el Gobierno y también mi organización, el Partido Socialista Obrero Español, ante las distintas causas judiciales.
En mi primera intervención he hablado de tres diferentes ámbitos de todo este debate y maraña judicial que, efectivamente, está expandiéndose y está muy presente en el debate de la opinión pública y la opinión publicada. Creo que en algunas ocasiones los portavoces de algunos grupos parlamentarios pueden tener algo de razón, pero la pierden cuando no reconocen los esfuerzos que se están haciendo por parte del Gobierno y de mi organización precisamente para anticipar, prevenir y responder de la manera más adecuada a estos casos de corrupción que, desde luego, lamento. Lo he dicho: lo lamento y pido perdón. Emprendimos acciones y hemos propuesto medidas a nivel organizativo que en menos de un año se han puesto en marcha y que han hecho que nuestra organización, el Partido Socialista Obrero Español, aumente en 25 puntos en menos de un año sus niveles de transparencia. No lo digo yo como secretario general del Partido Socialista, lo está diciendo el Consejo de Transparencia. Y, sin duda alguna, muchas de las medidas, tanto desde el punto de vista del Plan de Acción por la Democracia como también de lucha contra la corrupción, van a ser objeto de debate y de tramitación parlamentaria en estas Cortes Generales. También llega un momento en el cual se desbarra absolutamente —s i me permiten el término coloquial— y se critica cualquier cosa que haga como presidente del Gobierno: si estamos en plena ola de calor, que efectivamente se ve agravada como consecuencia de la emergencia climática, también se critica el que yo salga y diga a los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país que se protejan ante esas olas de calor. Se ha hecho aquí por parte del portavoz del Grupo Parlamentario Popular y también por la ultraderecha de VOX. No lo entiendo, sinceramente. Además, después de lo que hemos visto en la Comunidad Valenciana, donde no solo el cambio climático está agravando las consecuencias de danas, de sequías, sino incluso también la impericia y la falta de responsabilidad de algunos responsables políticos han contribuido a la muerte de ciudadanos y de compatriotas, creo que deberían mostrar algo más de recato y un mayor respeto por la memoria de esas víctimas y, por cierto, como aquí se ha dicho, exigir también la dimisión del señor Mazón como diputado de les Corts Valencianes. (Aplausos). En todo caso, como el señor Feijóo también me ha criticado esto, yo le recomiendo que beba agua, señor Feijóo, y que se ponga crema si este verano utiliza también algún yate para poder dar una vuelta por las rías de Galicia. (Risas.— Aplausos). No entiendo por qué se tiene que criticar hasta eso.
En junio de 2018 —y aquí se ha hablado de ello—, yo planteé en mi discurso de investidura varios objetivos de gobierno: limpiar las instituciones y acabar con la corrupción, evidentemente, era uno de ellos. Es evidente que yo le puedo reconocer a la ciudadanía, como he reconocido en mi primera intervención, que no hemos logrado todo lo que queríamos, señorías, pero hemos avanzado mucho, y eso no lo digo yo, lo dicen los expertos, lo dicen instituciones acreditadas a nivel internacional y a nivel nacional. Fíjense, solamente para conocimiento de ustedes y también de los ciudadanos que estén siguiendo este debate, desde que gobernamos, allá por el año 2018, España ha mejorado en los cuatro índices más prestigiosos del mundo en materia de calidad democrática y de Estado de derecho. Se podrá decir: la democracia no es perfecta —aquí se ha hablado de ello—, el Estado de derecho necesita mejorar, reformas, avances; sin duda alguna, pero ahí está el reconocimiento que se está haciendo por parte de los cuatro índices más prestigiosos del mundo en materia de calidad democrática y de Estado de derecho gracias a la acción del Gobierno de coalición progresista. Esto es algo, por cierto, que nos ha permitido —simplemente para conocimiento de los ciudadanos que están siguiendo este debate— consolidarnos como una de las democracias más plenas de Occidente, por delante de países —que a lo mejor pueden resultar llamativo— como Canadá o Reino Unido, que son democracias mucho más asentadas en cuanto al tiempo que llevan vigentes esos sistemas democráticos. También hemos progresado en materia de transparencia, señorías, hasta situarnos entre los cinco primeros países del Open Data Maturity Index, que elabora nada más y nada menos que la Unión Europea; no lo estoy diciendo yo, lo está diciendo la propia Unión Europea. También hemos mejorado en el informe de integridad pública que elabora, nada más y nada menos, que una organización multilateral tan acreditada como la OCDE, hasta superar en varios indicadores a referentes globales en el ámbito democrático, como son, por ejemplo, países como Noruega o Suecia.
En definitiva, lo que quiero decir con esto, señorías, es que, por supuesto, nos queda muchísimo por hacer; por supuesto que la corrupción es execrable y hay que erradicarla de cualquier ámbito de la actividad pública, porque efectivamente lesiona la confianza de los ciudadanos y ciudadanas en las instituciones. Eso lo estamos haciendo. ¿Tenemos que hacer más? Sin duda alguna. Yo seguro que puedo mejorar en este aspecto y cuento, además, con la comprensión y la atención de este Poder Legislativo a la hora de tramitar los proyectos de ley que están sujetos a debate en esta cuestión. Pero los datos nos dicen, señorías —estos que he compartido con todos ustedes—, que hemos dejado atrás la corrupción sistémica que nosotros sufrimos, el sistema democrático en su conjunto, gracias a la moción de censura de 2018, como teníamos precisamente con el Partido Popular en nuestras instituciones. (Rumores.—Aplausos). Insisto, ¿que lo hecho no es suficiente?, ¿que aún queda mucho trabajo por hacer?, ¿que quedan muchos mecanismos de control y de transparencia por mejorar? Estoy completamente de acuerdo. Estamos abiertos a todas las sugerencias para poder mejorar esta cuestión, porque esta tarea es urgente, pero sobre todo es necesaria, máxime para aquellos que creemos en la política como una herramienta de protección y de transformación social. Lo que también digo con toda contundencia y toda convicción es que estoy convencido de que si hay una persona en este hemiciclo que desde luego no está indicada para llevar a cabo toda esa tarea de regeneración democrática —y aquí se ha dicho por parte de otros portavoces— es el presidente del Partido Popular. No lo digo solo por su pasado, el que por cierto nos recuerdan muchas de las fotos que usted tuvo con un narcotraficante en su época en Galicia (rumores), sino también por otros motivos que me gustaría compartir con todos ustedes: en primer lugar, porque el señor Feijóo lo que ha hecho ha sido tolerar siempre la corrupción cuando estaba en sus filas y, en segundo lugar, porque la ha utilizado en su propio beneficio. Me gustaría, además, poder compartir algunas cuestiones al respecto, entre otras cosas porque voy a recoger el guante respecto a lo que ha hecho el señor Feijóo siendo presidente de la Xunta de Galicia. Ha dicho: tengo que poner como ejemplo mi paso por la Presidencia de la Xunta de Galicia. Bueno, pues vamos a hablar de la Presidencia de la Xunta de Galicia y qué es lo que ha hecho el señor Feijóo al respecto. Veamos cuál es el historial, simplemente para contrastar. (Rumores).
Cuando el señor Feijóo era presidente de la Xunta de Galicia y la señora Paula Prado un alto cargo del Partido Popular, esta fue imputada, fue imputada por amaño de contrato público, y usted dijo, y cito textualmente: «Ningún sumario es una sentencia ni una imputación es una condena». Y no hizo nada el señor Feijóo, no hizo absolutamente nada. (Rumores.—Un señor diputado: ¡Esta archivado!). No, ¡pero es que va de Torquemada, señorías, y aquí a personas que están siendo investigadas las están condenando ya! (Aplausos). Pero ¿dónde está la doble vara de medir? ¿Cómo puede ser aceptable esa doble vara de medir? ¡Y los contratos que firmó el señor Feijóo, precisamente cuando era el responsable del Servicio Gallego de Salud, con las empresas de Marcial Dorado, que era el narcotraficante amigo con el que pasaba veranos y se iba de vacaciones! (Rumores.— Aplausos). Dice el señor Feijóo: «No, es que yo puedo acreditar…». Claro, sí, el alcalde popular de Santiago de Compostela fue imputado junto con otros seis concejales por prevaricación, y lo que hizo el señor Feijóo, en lugar de expulsarlos, fue defenderles; y argumentó, y abro comillas: «Presunción de inocencia es perfectamente compatible con la indagación judicial». Cierro comillas. Por tanto, ¡para ellos sí esa ley del embudo, muy ancho para ellos y muy estrecho para el resto! (Aplausos). Cuando estalló el caso Bárcenas, el señor Feijóo lo que dijo de Bárcenas fue, y cito textualmente —un poco como dijo con Marcial Dorado—, que no era un narcotraficante, que era un contrabandista.
(Rumores.—Un señor diputado: Zapatero). Cuando estalló el caso Bárcenas, el señor Feijóo dijo del tesorero del Partido Popular que era un pillo —un pillo—, y que había que distinguir entre el partido y la persona que trabajaba para el partido. Cuando en 2018 salió la sentencia de la trama Gürtel y, por tanto, ya no estamos hablando de investigaciones ni de instrucciones, sino de sentencias… (Rumores.—Un señor diputado: ¡Ábalos!) Sí, sí, exactamente, nosotros hemos acatado, hemos respetado y, por supuesto, repudiamos los comportamientos de José Luis Ábalos, pero el señor Feijóo lo que hizo fue precisamente decir, con la sentencia de la trama Gürtel y la financiación irregular del Partido Popular probada en los tribunales, que Rajoy tenía todo el apoyo del señor Feijóo. Dígame, señor Feijóo, ¿a esto usted lo llama tolerancia cero contra la corrupción? Cero es lo que hizo usted ante los delitos del Partido Popular. Y este yo creo que es el verdadero test de un dirigente, señorías, y es a lo que quiero llegar.
Antes decía el señor Rufián: «No, es que el y tú más». No, no, esto no es el y tú más, señor Rufián (rumores), esto es el que responde de manera contundente frente a la connivencia en los casos de corrupción, que es bien distinto. ¡Bien distinto! (Aplausos). El verdadero test no es cómo se trata la corrupción ajena, el verdadero test es cómo se reacciona ante la corrupción propia, y ese examen el señor Feijóo lo ha suspendido sistemáticamente desde que tiene algún tipo de responsabilidad en el Partido Popular. Antes se ha dicho aquí por parte de otros portavoces —yo simplemente me hago eco de ello— cómo fue elegido el presidente del Partido Popular actual (un señor diputado: ¡Ahí, ahí!), ¿en qué crisis? El señor Casado salió un día y dijo que, en plena pandemia, era absolutamente inadmisible que murieran personas y que el hermano de la presidenta de la Comunidad de Madrid cobrara 289 000 euros en comisiones; por cierto, según los tribunales, absolutamente legales. Bueno, la señora Ayuso asumía que usted, señor Feijóo, no haría nada contra el Partido Popular ni pondría en cuestión esos casos de corrupción que sí están afectando a la señora Ayuso. ¿Por qué con Ábalos ustedes son tan contundentes y con la señora Ayuso tan conniventes, señor Feijóo? (Aplausos). El Partido Popular está siendo investigado en Castilla y León por repartirse 75 millones de euros en mordidas en la concesión de licencias de parques eólicos (rumores), y usted no ha dicho palabra alguna ni explicación ni condena, absolutamente nada. El PP de Almería está sentado en el banquillo por cohecho, malversación, prevaricación administrativa, fraude en la contratación, blanqueo de capitales y usted no se ha dignado ni a opinar sobre el asunto, argumentando que —y cito lo que ha dicho el señor Feijóo; abro comillas— «aún no tiene la información adecuada para tomar decisiones». (Risas). Pero, claro, sube aquí, en plan Torquemada, ¡y todos ya somos condenados! (Varios señores diputados: Ábalos). Efectivamente, Ábalos, pero es que también lo fue el Partido Popular y salió el señor Feijóo, en 2018, diciendo: «El señor Rajoy tiene todo mi apoyo». (Aplausos). Esa es la gran diferencia entre ustedes y nosotros. De repente, nos encontramos con el señor González Amador, la actual pareja de la señora Ayuso; ese, según el Partido Popular, ciudadano particular. Es un ciudadano particular. Eso ha dicho el señor Tellado, que es un ciudadano particular. (El señor Tellado Filgueira hace gestos afirmativos). Bueno, todos somos ciudadanos particulares, ¿no? (Rumores). Pero un ciudadano particular que resulta, señor Tellado, que multiplicó por siete sus ingresos una vez empezó su relación afectiva con la señora Ayuso, embolsándose nada más y nada menos que la friolera de cuatro millones y medio de euros en pocos años. Y usted ha dicho, cito otra vez —abro comillas—: «Es un ciudadano español que tiene una investigación judicial por sus actividades privadas». (El señor Tellado Filgueira: No es un cargo público, no es Ábalos.—Rumores). ¡Hombre, señor Tellado, por favor, no insulte la inteligencia de los españoles! (Aplausos). Sobre todo, porque por esa misma regla de tres llama la atención que ustedes hostiguen a mi mujer por llevarse cero euros en su trabajo y protegen a un tipo que se está haciendo millonario a costa de la privatización de la salud de los ciudadanos de Madrid. (Aplausos). Pero ¿qué valentía y qué integridad es la que tiene el señor Feijóo? Son tan íntegros estos diputados y diputadas de esta organización del Partido Popular, tanto les preocupa la corrupción, que un delincuente como Víctor Aldama se va a librar de la cárcel en parte porque su partido ha pedido una rebaja de esas penas. Por tanto, ¿se da cuenta, señor Feijóo? Usted ha tolerado y sigue tolerando la corrupción de su partido y de los suyos, y por eso está donde está. Y eso, fíjese, no es ni siquiera lo más grave. Lo más grave es que usted, además de tolerar la corrupción, como he dicho antes, se ha beneficiado de ella. Porque usted, además, y lo ha demostrado aquí desde que… Fíjese, yo tenía la idea, cuando teníamos la ocasión de poder hablar como presidente del Gobierno y presidente de la Xunta de Galicia, de que… en fin, pero luego me equivoqué completamente. Usted no juega limpio, nunca ha jugado limpio en su actividad política.
Volvamos a su historial, porque usted, además, lo ha reivindicado como presidente de la Xunta, en este caso, como candidato a la Xunta de Galicia en el año 2009. Usted necesitaba acabar con el Gobierno del Partido Socialista y del Bloque Nacionalista Galego y para lograrlo no recurrió a propuestas ni a políticas públicas capaces de mejorar la vida de la ciudadanía, igual que tampoco lo hace aquí. Usted recurrió a la máquina del fango. ¿Qué es lo que hizo? Acusaron al presidente socialista, el señor Emilio Pérez Touriño, de tener una flota de Audis, de haber gastado 2 000 000 de euros de dinero público solo en reformas de su despacho y más de 200 000 euros en muebles de lujo, algo que se demostró más tarde que era absolutamente falso. (Aplausos). Después, acusaron al vicepresidente de la Xunta de Galicia, el señor Anxo Quintana, de haber mantenido una reunión con un empresario en un yate, de tener un minibar de 6000 euros en su coche oficial y de haber maltratado a su mujer. Todo mentira. (El señor Núñez Feijóo: ¿Cómo mentira, qué dices?). De hecho, todo quedó en nada. Y usted lo sabía, señor Feijóo. Usted lo sabía, pero aun así lo usó para erosionar esas candidaturas. Si no puedes ganar en lo político, destruye a la persona y también a su familia, difama que algo queda. En definitiva, nos suena esta película, señorías. Nos suena y mucho. (Aplausos). Es exactamente la misma que están utilizando ahora mismo, mentir públicamente desde esta tribuna —si les da igual, les da absolutamente igual—, y lo que es lo más grave de todo, conspirar con personas no identificadas para hacerlo.
Fíjense —porque además ha sido objeto de debate por parte de algunos portavoces y creo que es bueno recordar estas cuestiones, porque suceden semana tras semana en las sesiones de control al Gobierno—, el 21 de mayo de 2025, señorías, el señor Feijóo preguntó si avalaba al señor Santos Cerdán a tenor de —y cito textualmente lo que dijo el señor Feijóo— «todo lo que se iba a saber». Cierro comillas. Al día siguiente, se filtró un informe de la UCO en el que se acusaba de presunto cobro de mordidas de obra pública. El 26 de noviembre de 2025, el señor Feijóo anunció que —abro comillas— «las puertas de la prisión se abrirían para algunos dirigentes socialistas». Al día siguiente, un juez decretó prisión provisional para José Luis Ábalos y Koldo García. El 12 de mayo de 2026, usted, en plena campaña electoral de Andalucía, en un mitin en Andalucía, a Zapatero le acusó de —abro comillas—, «al parecer, llevarse dinero sucio» (rumores), llegando a afirmar el señor Feijóo, en plena campaña electoral de Andalucía, antes de que se supiera, desde luego, por parte del Gobierno de España nada sobre José Luis Rodríguez Zapatero y la causa que se le ha abierto por parte de la Audiencia Nacional, que pronto se sabría mucho más. Y, qué casualidad, el señor Zapatero a la semana siguiente fue imputado. (El señor De Olano Vela: ¡Vaya, qué cosas pasan!—Rumores). Usted y sus secuaces no paran de anticipar quién irá p’alante en los tribunales, de adelantar informes policiales, revelaciones periodísticas, acciones judiciales. Y la pregunta que hay que hacerse, señorías, la pregunta que hay que hacerle al señor Feijóo es cómo obtiene usted todas estas informaciones. (Rumores.—Un señor diputado: Carlos Martínez).. ¿Cómo las obtiene? ¿Quién se las filtra? Y, sobre todo y lo más importante, ¿a cambio de qué? (Aplausos). Porque, señorías, solo hay dos opciones. Una, que el señor Feijóo tiene un don que no tenemos ningún otro, que es predecir el futuro, o, dos, tenemos que asumir que usted está participando en prácticas ilegales y que ni siquiera se molesta en disimularlo. (Aplausos). Porque, claro, la pregunta que hay que hacerse, señorías, es: ¿de verdad cree el señor Feijóo que tener acceso a información protegida bajo secreto de sumario es algo de lo que, de verdad, se pueda presumir en un Estado de derecho? Yo creo, señor Feijóo, que tenemos que ser claros, nuestro país necesita arrancar algunas manzanas podridas del árbol (rumores), eso es evidente, pero no va a ser usted quien lo haga, señor Feijóo. Con ustedes en el Gobierno, la corrupción no sería eliminada, sino que volvería a brotar con más fuerza. (Aplausos). Y no le hablo del pasado, porque habrá ciudadanos y ciudadanas que digan: Bueno, esto pasó en un pasado muy remoto y ya… Miren, su partido tiene en este momento treinta causas abiertas por corrupción —treinta—, con casi cuarenta imputados en sus filas, ciento cuarenta y ocho personas implicadas, más de 2700 millones de euros robados. Para que se haga una idea, ese es el PIB mensual de una comunidad autónoma como Extremadura. Esta misma semana, por cierto, se está celebrando el juicio del caso Kitchen, la operación policial ilegal ordenada desde el Gobierno de Mariano Rajoy por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para destruir pruebas de corrupción. Y, durante ese juicio, el inspector jefe de la UDEF de la Policía Nacional ha declarado lo siguiente, señorías —abro comillas—: «A mí se me conminó a que no pusiera en el cuerpo del informe ningún nombre de responsable político y, concretamente, se me expresó el nombre de Mariano Rajoy». Cierro comillas. Esto lo ha dicho un inspector jefe de la UDEF, de la Policía Nacional, pero no les hemos escuchado a ustedes ni a usted decir una sola palabra, ni una.
A finales de este año llegará el caso Lezo, que sentará en el banquillo, entre otros, al expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Le va a seguir el caso Taula, un caso de financiación irregular del Partido Popular de Valencia, con 35 condenados, señor Feijóo, entre ellos el expresidente de la Diputación de Valencia, el vicealcalde de Rita Barberá y varios concejales. Luego llegará —esperemos, no lo sabemos— el caso Equipo Económico. Para aquellos ciudadanos que sigan esta comparecencia y no lo conozcan, está protagonizado por Cristóbal Montoro, exministro de Hacienda de Mariano Rajoy y también de José María Aznar, que lo que presuntamente hacía desde el gabinete del Consejo de Ministros y a través de este Equipo Económico era cambiar leyes a cambio de mordidas para conseguir precisamente legislación favorable a empresas gasísticas a cambio de pagos millonarios a este despacho. Es el mismo Montoro, que, por cierto, firmó la amnistía fiscal y los recortes sociales más agresivos de la democracia.
Señorías, estos son algunos de los casos que ya tienen fecha en los tribunales, pero hay muchos más en instrucción o a la espera de juicio. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, el caso de Formación Profesional, que investiga a excargos del Gobierno de la Comunidad de Madrid por prevaricación en la construcción de centros de Formación Profesional y la adjudicación a dedo de obras millonarias. ¿Qué ha hecho usted, señor Feijóo? ¿Ha tomado alguna decisión con la señora Ayuso? Está el caso de los contratos sanitarios de la Junta de Andalucía, que investiga la adjudicación irregular de contratos de emergencia durante la pandemia y bajo el Gobierno de Moreno Bonilla. Está el caso del novio de la señora Ayuso, quien consiguió a Quirón contratos con la Comunidad de Madrid por valor de 4 millones y medio de euros y que lo facturó a través de una empresa de estética. Eso, señor Feijóo, sí que es amor. ¿Se da cuenta, señor Feijóo? Ayuso y Moreno, Moreno y Ayuso, tanto monta, monta tanto. En este caso no hay dos almas del Partido Popular, no hay un PP blando, ni hay un PP duro, lo que hay es un PP carcomido por la corrupción (aplausos): el que roba cuando está en las instituciones, el que pide a sus corruptos que sean fuertes, el que libra de la cárcel a delincuentes como Aldama, el que vota contra la creación de la agencia de corrupción y contra la ley de lobbies y el que está desmantelando las oficinas antifraude allí donde cogobierna con la ultraderecha. En fin, señor Feijóo, usted es el pasado y el presente de la corrupción y, por eso, no puede ser el futuro de este país. (Rumores).
El señor Feijóo me preguntó en una rueda de prensa muy solemne que hizo de nuevo por enésima vez pidiendo elecciones —el PP lleva estos ocho años pidiendo elecciones día sí, día también— algo que ha vuelto a decir hoy de a qué espera el señor Sánchez, y le voy a responder. Yo espero a cumplir mi mandato de cuatro años que nos dieron los ciudadanos con su voto hace poco más de tres años. (Rumores). Espero a culminar los procesos de transformación a los que nos hemos comprometido con España y con Europa. Espero a que la justicia hable, a que los tribunales nos digan si los exmilitantes del Partido Socialista —y digo bien, exmilitantes del Partido Socialista; que yo sepa, la señora Ayuso continúa siendo militante del Partido Popular (el señor Tellado Filgueira: No está imputada)— que están siendo investigados son culpables o inocentes, y a que esos mismos tribunales hagan lo propio con los más de 150 implicados e implicadas por corrupción que ahora mismo están en las filas del Partido Popular. En otras palabras, espero a que el humo con el que ustedes están tratando de distorsionar la realidad se disipe, para que los españoles y españolas puedan elegir con toda la información qué partido está más capacitado para seguir gobernando este país: el suyo o el mío. Por eso, ¿qué quiere que le diga, señor Feijóo? Yo no acepto que me dé elecciones, mucho menos de ejemplaridad y de regeneración. (Aplausos). Usted no es el salvador de las instituciones. En este momento, es la mayor amenaza a la que se enfrentan las instituciones porque, fíjense, aquí se ha dicho. Todos los diputados de esta Cámara sabemos que un Gobierno suyo con VOX no serviría para limpiar España de corruptos, serviría para que España se llene de ellos y que nuestras instituciones volviesen 50 años atrás en el tiempo. Lo saben todos los diputados progresistas y los nacionalistas, pero, sobre todo, lo sabe el señor Abascal, los diputados y diputadas de VOX y algunos de sus colegas de la bancada del Grupo Popular. Por eso, VOX los eligieron a ustedes como socios de gobierno y a usted lo eligieron para liderarles, porque esperan que usted juegue sucio para tumbar este Gobierno, como hizo en Galicia y hace ahora; porque esperan que, una vez en Moncloa, les deje jugar sucio a ellos para forrarse con contratos, con privatizaciones, con pelotazos, como hicieron los señores Rajoy y Aznar. En fin, señor Feijóo, lo que le quiero decir es que usted no es el fin de la corrupción. Siento decírselo. Usted no es el fin de la corrupción, es el regreso de la corrupción. (Aplausos). Por eso, no vamos a dejar de trabajar por un país mejor. Vamos a aguantar su ataque con la convicción democrática del que sabe que esta lucha es mucho más grande que lo que pueda representar ya de por sí siendo importante el Partido Socialista Obrero Español. Y, en 2027, vamos a darle la oportunidad de volver a decir que no es presidente porque no quiere. (Rumores). Aunque entonces serán los suyos los que no le querrán a usted, señor Feijóo, acuérdese de lo que le digo.
El señor Abascal, la verdad es que no se ha currado la intervención, generalmente no suele hacerlo. Se ha sacado esto del abecedario, se le ha hecho larga la intervención, ya no sabía qué hacer. Pero al final, son una ristra de insultos que… En el fondo, señor Abascal, este es un debate incómodo para usted. Es un debate incómodo porque, por un lado, sabe que lo correcto es denunciar la corrupción y exigir medidas para combatirla, pero, por otro, sabe que lo que le interesa a su organización y particularmente a usted es que se haga justo lo contrario. Yo se lo he dicho en muchas ocasiones. Además, he visto que es una opinión cada vez más extendida dentro del partido y también fuera del partido por damnificados de sus purgas, que usted está en política principalmente para forrarse, señor Abascal. Para forrarse, para trincar. Por eso, cuantos menos controles, mejor, ¿no, señor Abascal? Claro, porque, de nuevo, se tiene que medir el test de compromiso por la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción cuando afecta a un partido político, no convertirse en el Torquemada facilón de todo lo que hace el resto.
El señor Abascal ha firmado ya tres acuerdos de gobierno con el Partido Popular: en Extremadura, en Castilla y León y, ¿dónde es el tercero? (Varios señores diputados: Aragón). En Aragón. Veremos el de Andalucía. El Partido Popular —aquí se ha dicho— es un partido condenado por corrupción. Según todos los indicadores, es el partido más corrupto de España. ¿Y saben cuántas medidas han incluido el partido de VOX y el Partido Popular en estos acuerdos, señorías, en materia de lucha contra la corrupción? ¿Cuántos, señor Abascal? (Una señora diputada: Cero). ¿Cuántos? No se digna ni a mirarme, pues yo se lo digo: ninguna. (Junta los dedos índice y pulgar formando un círculo). Cero propuestas en la lucha contra la corrupción en sus acuerdos con el Partido Popular en los Gobiernos autonómicos. No sé de qué se ríe, señora Abascal. Esta es la realidad. Tienen más de 500 medidas acordadas, eso sí, contra todos los colectivos posibles, pero no para regenerar y luchar contra la corrupción o, al menos, prevenirla. Han puesto en marcha cero medidas sobre transparencia, cero sobre rendición de cuentas, cero sobre prevención y lucha contra la corrupción. Se nota cuáles son las prioridades del señor Abascal en sus firmas con el Partido Popular, sus prioridades nacionales. Si a usted le preocupara lo más mínimo la corrupción, no habría desviado fondos donados por la ciudadanía a los afectados de la dana de la Comunidad Valenciana a las arcas de su partido, señor Abascal. (Aplausos). No habrían transferido 100 000 euros de las arcas de VOX Baleares a su fundación para su disfrute personal. No se habría pasado media vida en política cobrando de chiringuitos sin dar palo al agua. No habría aceptado fondos, por ejemplo, de Viktor Orbán o de potencias extranjeras. Y, al menos, habría reprobado al alcalde de Alicante tras el escándalo de las VPO que han ido a parar a familiares de dirigentes del Partido Popular de esa ciudad. Esto es lo que no ha hecho el señor Abascal. No lo hizo nunca cuando estaba en el Partido Popular y no lo está haciendo ahora ni lo hará nunca como dirigente de la ultraderecha. Porque usted no está aquí para limpiar nada, señor Abascal. Usted está aquí para trincar del erario público y para ayudar al Partido Popular a desmantelar el Estado del bienestar, a recortar derechos —lo ha dicho aquí— a la clase media, a la clase trabajadora, y a seguir robando. Porque, señorías, ¿cómo es posible que ustedes votaran con el Grupo Popular, por ejemplo, la supresión de la Oficina de Prevención y Lucha contra la Corrupción de las Islas Baleares, si tan comprometidos están contra la corrupción? Por eso eliminaron también con ellos la Oficina de Recuperación de Activos de la Generalitat de la Comunidad Valenciana. Por eso apoyaron la reducción de recursos de la Agencia Antifraude y del Consejo de Transparencia de la Comunidad de Madrid. Y a esto deben referirse ustedes cuando hablan de la desregulación, a desmantelar mecanismos que combaten la corrupción en todos los niveles de la Administración.
La verdad es que, en este sentido, como en tantos otros, ustedes y el PP son tal para cual: ambos acostumbran a fulminar a quienes denuncian sus corruptelas y sus líos internos, como Ayuso hizo con Casado hace unos años.
Y, claro, en VOX, quien denuncia se va fuera, señor Abascal. Sí, se ríe, pero es así. Claro, va fuera.
Su exportavoz en las Islas Baleares calificó a su organización como —abro comillas— «una estafa piramidal con estructura de secta» —cierro comillas—. El señor Ortega Smith, su número 2 durante años, reconoció que le apartaron por denunciar irregularidades económicas de su organización. El señor Gallardo, exvicepresidente de la Junta de Castilla y León, le acusó a usted de embolsarse un tercer sueldo en la cuenta corriente de su mujer. La señora Olona les ha acusado de desviar 11 millones de euros de dinero público a fundaciones y a empresas. Antelo, el expresidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, les ha acusado incluso de falsificar la firma para quitarle el cargo. (Risas). ¡Pero si hasta el señor Espinosa de los Monteros, el fundador número 5 de VOX, se ha querellado contra ustedes! Y ya no con palabras, señor Abascal, sino con hechos.
¿Qué hicieron ustedes con estas voces críticas? ¿Abrieron investigaciones internas? ¿Se reunieron todos para decir: vamos a plantar cara a la corrupción que tenemos dentro de nuestra organización? ¿Las escucharon? ¿Las rebatieron para demostrar que lo que decían no era cierto? No, lo que hizo el señor Abascal fue purgar y expulsar a estas personas de Partido VOX. Esa es su respuesta contra los casos de corrupción que le afectan a usted personalmente, a su entorno familiar y a su organización. (Rumores). En fin, en el PSOE, expulsamos a los corruptos; en el PP y en VOX, se expulsa a quienes lo denuncian. (Aplausos.—Rumores.—El señor Abascal Conde muestra una fotografía del señor José Luis Rodríguez Zapatero cubierto de joyas). Señor Abascal, ahí están el señor Ortega Smith y el señor Casado.
En realidad, el tema es incluso más serio, señor Abascal, porque ustedes expulsan a todos aquellos que discrepan. A todos aquellos que discrepan les ofrecen la puerta de salida, aunque lo hagan con respeto y la verdad, porque ustedes no admiten ni un milímetro de disensión, por mucho que llamen a su think tank Disenso. (Risas). Para falta de disenso la que tienen ustedes dentro de su organización. ¿Qué quiere que le diga, señor Abascal? Eso asusta y preocupa, porque es evidente que el partido que no admite discrepancias dentro no las admitirá fuera. (Rumores). Los proyectos autoritarios funcionan así. De hecho, usted me ha amenazado con la cárcel y colgarme de los pies.
En fin, de un montón de cosas. Pero lo que primero hacen es silenciar a los suyos. Eso es lo que hace siempre el fascismo: primero silencian a los suyos, para luego silenciar a los demás. (Aplausos). Justo lo que ustedes harían en España: aplicar el rodillo del pensamiento único, con una sola forma de entender la patria y, también, por supuesto, España y el Estado autonómico; una sola forma de amar; una sola religión; una sola lengua; una sola manera de ser hombre y mujer; una sola vía de plegarse a los poderosos nacionales y extranjeros; y una sola forma de entender la familia. Una España pequeña y vasalla. Así sería la España que ustedes construirían si pudieran, pero no les vamos a dejar, porque les vamos a parar y lo vamos a hacer con argumentos, con la Constitución y con los votos.
Señor Abascal, usted aquí ha hecho y ha dicho cosas gravísimas. Usted está diciendo que, entre otras cosas, poco menos que en este Gobierno lo que estamos haciendo es prepararnos para un fraude electoral en las próximas elecciones generales. Eso es lo que ha dicho. (El señor Abascal Conde: Pues sí). Permítame que le diga que suena a que se está empezando a poner usted la venda antes de la herida. (El señor ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Puente Santiago: Sí, sí, sí). Por cierto, lo ha hecho de forma muy cobarde e irresponsable para un dirigente político, afirmando que las próximas elecciones generales van a ser fraudulentas. Lo ha hecho sin ninguna prueba. Evidentemente, esto es ya marca de la casa. El señor Abascal sube aquí y, sin ninguna prueba, dice que aquí estamos poco menos que en una conspiración judeomasónica, quebrando así la responsabilidad institucional que le corresponde como diputado de esta Cámara y, además, con una hipocresía inmensa, porque, según esos ‘informitos’ internacionales que usted desprecia, quienes han degradado los procesos electorales son sus socios y financiantes. Por ejemplo, en América y en países europeos como Hungría; y, si no, señor Abascal, pregúntele a su financiador, al señor Viktor Orbán.
Frente a sus bulos están los datos. Desde 2018, desde que yo presido este Gobierno, en España se han celebrado más de cuarenta procesos electorales. Más de cuarenta procesos electorales, señor Abascal. Todos se han hecho de forma modélica. Así que hablemos claro: lo que hace usted hoy con su terraplanismo electoral no es defender la democracia (rumores), sino preparar la excusa para su próxima derrota. Me alegra comprobar que ya la dan por hecha. (Aplausos).
A la portavoz del Grupo Parlamentario SUMAR quiero agradecerle su apoyo a la posición que lógicamente tenemos en el Consejo Europeo respecto a la guerra en Irán y al genocidio en Palestina. Estoy seguro de que ha sido simplemente un olvido no premeditado, por supuesto, pero no ha mencionado la situación que se está viviendo en el Líbano. (La señora Martínez Barbero hace gestos afirmativos). Por lo tanto, entiendo que usted también empatiza con esta causa y con la posición que manifiesta el Gobierno de España.
También ha hablado de los centros de deportación. Sabe que España ha sido el único país de la Unión Europea que ha manifestado su total rechazo a este tipo de políticas migratorias por muchos motivos. Yo diría tres: primero, porque es absolutamente ineficaz; segundo, porque manda un mensaje muy negativo a los países con los que estamos colaborando —tanto los países de origen como de tránsito— en la lucha contra la migración irregular; y, tercero, porque va en contra de los valores que debería defender Europa en un momento como el actual.
Por tanto, desde ese punto de vista, señoría, quiero decirle que España está defendiendo lo que cree que es justo y lo que cree que es coherente con los principios y valores de la Unión Europea; y, sin duda alguna, con un trampantojo que no va a servir para nada. Lo que sirve es la política pública de inmigración que está haciendo este Gobierno, basada en cinco ejes (aplausos): El primero, la lucha contra la inmigración irregular. Simplemente para conocimiento de esta Cámara y también de los ciudadanos que estén siguiendo esta comparecencia, en un año —y no es el primero, ya van unos cuantos— hemos reducido el número de llegadas irregulares en más de un 30 %. Si comparamos, en términos interanuales, el número de llegadas irregulares en las Islas Canarias han bajado en más de un 70 %. Todo eso tiene que ver con la colaboración y la cooperación en origen y en tránsito con los países que también están sufriendo esa migración irregular derivada de múltiples crisis. (Aplausos). De hecho, señorías, yo creo que hay un reconocimiento implícito.
Antes, aquí se ha criticado que yo permita que el papa se dirija desde esta tribuna. En fin, yo soy el presidente del Poder Ejecutivo, del Gobierno de España. Las Cortes Generales son las que deciden —u stedes, sus señorías— quién se dirige desde esta tribuna como responsable extranjero. (Rumores). En todo caso, señoría, yo creo que hay un reconocimiento bastante explícito de la política migratoria por parte del actual papa, que es bastante diferente a la que, desgraciadamente, están teniendo otros países en el mundo y en Europa. Por tanto, los datos están ahí: cooperación con los países de origen y de tránsito; lucha contra la migración irregular; abrir vías de migración regular, porque, efectivamente, los agentes sociales y, singularmente, la patronal nos están pidiendo mano de obra para sectores que son tan importantes —u sted lo ha dicho— como, por ejemplo, el sector de la construcción de viviendas, donde necesitamos mano de obra para construir viviendas y hacerlo de manera rápida y ágil; por supuesto, también, el pacto de migración y asilo a nivel europeo; y, finalmente, las políticas de integración que pondrá en marcha este Gobierno a lo largo de las próximas semanas y meses, en colaboración —espero— con las comunidades autónomas y con los ayuntamientos, así como el proceso de regularización, que ya está en marcha.
Hay un enorme desconocimiento de la realidad migratoria por parte de muchos, agravada por los bulos y la desinformación de la derecha y la ultraderecha, señorías. Desde luego, la migración no trae más inseguridad, sino más prosperidad, y ahí están los datos. Hay una realidad migratoria que, si tiene un acento, sobre todo es acento latinoamericano, con respecto al resto de orígenes de la migración que vive en nuestro país. Es fundamentalmente latinoamericano. No deja de ser curioso que digan que este Gobierno y que las izquierdas de este país estamos conchabados con no sé qué regímenes latinoamericanos —aquí lo ha dicho el señor Abascal—, mientras vemos a las Administraciones estadounidenses retirar los permisos por razones humanitarias a venezolanos, y, en cambio, en España tengamos ya más de 200 000 venezolanos y venezolanas que se acogen al compromiso de los derechos humanos de este Gobierno con los perseguidos políticos. (Aplausos).
Sobre la corrupción y la exigencia de un mayor compromiso con la lucha contra la corrupción y la regeneración democrática, por supuesto, comparto con usted —lo he dicho antes— que podemos hacer mucho más —estoy convencido de ello, señorías—, pero creo que sí hubo un punto de inflexión en esa moción de censura, erradicando la corrupción estructural que se padecía precisamente bajo la Administración del Partido Popular. (Protestas). Ahí están los datos, señorías.
Hay datos que me parece que son realmente significativos de lo que hemos avanzado durante todos estos años y que me va a permitir, al calor de su intervención, señora Martínez, que recuerde. Según la OCDE —p or tanto, ningún organismo sospechoso de afinidad política con el Partido Socialista, ni, por supuesto, con la izquierda española, ni, desde luego, tampoco es un organismo multilateral—, en el informe de perspectivas de anticorrupción e integridad, la judicatura y la Fiscalía españolas son más íntegras que, por ejemplo, las de países como Austria, Noruega o Suecia. Además, España supera la media de sus países miembros en seis de los ocho indicadores que analiza.
En cuanto a la información pública —que es importante también recordar—, nos situamos entre los cinco países del mundo con mayor accesibilidad a la información por parte de los ciudadanos. Señorías, hoy superamos en puntuación al 84 % de los países analizados por ese proyecto de Justicia Global sobre control de corrupción con niveles similares, por ejemplo, a grandes democracias como la francesa.
En cuanto a indicadores de calidad democrática, con independencia de que, efectivamente, tengamos que seguir trabajando en reformar y consolidar una democracia mucho más plena y solidaria, un semanario como The Economist —nada sospechoso de ser afín a este Gobierno— dice que hemos pasado de 8,13 puntos a 8,20 puntos, lo que consolida a España en el selecto grupo de las veintiséis democracias plenas del mundo por delante de Bélgica, de Francia y de Italia. Un famoso instituto, el V‑Dem, dice que España ha escalado cuatro posiciones en solo un año, pasando del puesto veinticinco al puesto veintiuno, situándonos por encima de Canadá, del Reino Unido o también de Islandia, y la institución Freedom House ha mejorado la puntuación de España en 91 puntos —u no más que el año pasado—, y vamos a seguir mejorando resultados dentro del grupo de los países completamente libres. El Grupo de Estados contra la Corrupción, el GRECO, en su última evaluación constata que España ya cumple parcialmente con dieciséis de las diecinueve recomendaciones, por tanto, el 84 % de estas, tres más que en su última revisión, señora Martínez.
Si hablamos de medios y de recursos —aquí están el ministro del Interior y el ministro de Justicia—, hemos reforzado la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. Por ejemplo, el número de efectivos ha crecido desde el año 2018 —desde que soy presidente del Gobierno— en un 73,7 %, lo que ha permitido pasar del 80,8 % de cobertura en ese año al 100,67 % en el año 2026. Si hablamos también de plazas, hemos ofertado 700 nuevas plazas de jueces y fiscales, y un total de 1500 plazas entre el año 2025 y el año 2027, además de las becas SERÉ para ampliar la capacidad de los estudiantes para ser jueces y fiscales en el presente y el futuro de nuestro país.
Sobre legislación, señora Martínez, fíjese lo que hemos hecho. Desde el año 2018 hemos derogado una reforma que impulsó el Partido Popular con su mayoría conservadora, que limitaba los tiempos de instrucción de las macrocausas de corrupción. Esto lo hizo este Gobierno con las mayorías parlamentarias que tenemos en el Congreso de los Diputados. Se tipificó el enriquecimiento ilícito de cargos públicos en el año 2022 y se aprobó la Ley de protección de informantes sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupción en el año 2023. Se puso en marcha la Autoridad Independiente de Protección del Informante en el año 2024 y el Sistema de Integridad de la Administración General del Estado en el año 2025. Por tanto, lo que estamos haciendo, señorías, siendo insuficiente, contrasta completamente con lo que están haciendo el Partido Popular y VOX allí donde están acordando las Administraciones territoriales. Están desmantelando todas las oficinas y todas las instituciones que se crearon después de la crisis financiera y de las Administraciones del Partido Popular en esas comunidades autónomas, precisamente, para ampliar el campo de la corrupción o de conductas que no son ejemplares, y nosotros estamos precisamente haciendo lo contrario.
Este Gobierno, señora Martínez, también ha traído a la Cámara importantes reformas, todas ellas presentadas y defendidas por mi persona en el Plan de Acción por la Democracia en el año 2024 y en el Plan de Lucha contra la Corrupción en el año 2025, que lógicamente necesitan también del respaldo, de la deliberación y de la aprobación del Congreso de los diputados y las diputadas.
Como dije en mi primera intervención, aquellos grupos parlamentarios que se rasgan las vestiduras frente a los casos de corrupción ajenos, que faciliten la tramitación parlamentaria, por ejemplo, de la ley de grupos de interés y de la ley de integridad pública para crear la agencia de integridad pública, a la que usted antes hacía referencia y así tener más recursos e instrumentos para hacer frente a estas conductas execrables.
Señoría, sobre la calle Ferraz y la sede del Partido Socialista, ¿qué quiere que le diga? Yo voy a defender la honorabilidad y la ejemplaridad de miles y miles, de la amplísima mayoría, de compañeros y compañeras que tienen representación institucional, desde en pequeños pueblos hasta el Gobierno de España, pasando por estas Cortes Generales. Son gente honesta, gente trabajadora y gente que lo que hace es su trabajo y ganarse su salario de manera ejemplar y, por supuesto, de manera limpia. (Aplausos). ¿Qué quiere que le diga? Como antes he dicho, y lo vuelvo a recordar, señora Martínez, nosotros, desde hace un año venimos impulsando medidas de fortalecimiento de esa transparencia dentro de mi organización. Tan es así que, como he dicho antes, en tan solo un año el Consejo de Transparencia ha aumentado en veinticinco puntos y ha situado al Partido Socialista como el partido más transparente del sistema político español, mientras que hay dos partidos que han empeorado, porque no han tomado ninguna de las recomendaciones como acción interna, que son el Partido Popular y VOX. Esto no es un hito más, es un compromiso claro e inequívoco en la lucha contra la corrupción y de ejemplaridad frente a aquellos que dicen mucho, pero no hacen nada o, al contrario, desmantelan todas estas líneas de prevención y de anticipación ante casos de corrupción.
Señor Rufián, yo comparto su diagnóstico de la situación. Comparto también su frustración y su indignación, las comparto. Para mí las ilegalidades de José Luis Ábalos son particularmente dolorosas (un señor diputado del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: No te creas), porque he compartido camino político con él (Un señor diputado del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: Las del Peugeot) y me cabrean y me apenan tanto y, si me permite, incluso más que a usted, créame. (El señor Núñez Feijoo pronuncia palabras que no se perciben). Pero hay dos cuestiones en las que discrepamos, señor Rufián. La primera es lo que cada uno le exigimos a las izquierdas de este país, porque resulta evidente que nosotros tenemos y debemos mantener unos estándares éticos claramente superiores a las derechas. Ya no digo ni superiores, porque ellos es que no los tienen. Lo he dicho antes, en los acuerdos con VOX allí donde gobiernan no hay nada vinculado con la lucha contra la corrupción o la transparencia, y allí donde están gobernando precisamente lo que están haciendo es desmantelar todos los instrumentos que las izquierdas cuando gobernaban esas comunidades autónomas pusieron en pie, como en las Islas Baleares, la Comunidad Valenciana, etcétera. Estamos aquí para eso, ¿no?, para proteger la democracia y no para erosionarla, y estamos aquí para servir a la gente, por supuesto, la gente de a pie, señor Rufián, fundamentalmente.
Por tanto, las izquierdas somos y debemos ser íntegros, pero desgraciadamente no somos ni podemos ser perfectos, señor Rufián. Si usted lo es, enhorabuena, pero la humanidad y nosotros no somos perfectos, ni tampoco somos infalibles. (Rumores). Lo siento, lo siento, discúlpeme, no somos infalibles, mi organización no es infalible, pero tampoco es Esquerra Republicana infalible, señor Rufián. Pero lo importante es entender, y es a lo que voy, que la exigencia moral de las izquierdas no consiste en no cometer errores, esa no es la exigencia que se le plantea a las izquierdas, el no cometer errores, consiste en actuar con contundencia y con ejemplaridad cuando esos errores se producen. (Aplausos). Y eso es lo que nosotros estamos haciendo. Consiste también en no perder de vista el norte que nos guía, en no perder de vista que nosotros estamos aquí para servir a los intereses de una mayoría social, que no tiene por qué ver sus derechos y sus libertades recortadas por las corruptelas de una minoría. Y esta es la segunda de las cuestiones en las que discrepo de usted.
Usted ha dicho textualmente, y hace poco, que así no merece la pena seguir. Usted lo ha dicho: Así no merece la pena seguir, y yo quiero preguntarle algo, señor Rufián. Cuando afirma esto, ¿en nombre de quién habla? ¿En nombre de quién habla? ¿De usted o de sus votantes? Se lo pregunto porque, según todas las encuestas, hay una amplísima mayoría de votantes de Esquerra Republicana, en concreto el 70 %, que quiere que el Gobierno agote la legislatura, entre otras cosas porque consideran que está siendo una legislatura de avances —el 68 % de los votantes de Esquerra Republicana—. Por tanto, señoría, gobernar no es resistir, estamos de acuerdo, pero tampoco es desistir (aplausos) ni rendirse para poder envolverse…Yo, desde luego, no me voy a rendir para poder envolverme en un halo de supuesta superioridad moral, señor Rufián. Aquí estamos para pelear por lo que es justo, para mejorar la vida de la gente (rumores), para asumir los errores que hemos cometido y actuar en consecuencia, y eso no se hace desde la oposición, señor Rufián, ni tampoco desde Twitter. Se hace gobernando, como hace este partido. (Aplausos).
La señora Nogueras plantea algunas alternativas. Lo he dicho en Barcelona, y lo digo también aquí y donde haga falta: que ustedes hablen con el Partido Popular y que el Partido Popular les reconozca a ustedes como un actor político con el que armar una mayoría para hacer una moción de censura, a mí me parece que es uno de los grandes avances de esta legislatura y que da la razón a toda la política de normalización y a la ley de amnistía que hemos propuesto; es así. (Aplausos). No anden por vericuetos, señoría, si ustedes quieren presentar una moción de censura con el Partido Popular y VOX háganlo, pero no busquen subterfugios de haga esto o haga lo otro. Presenten la moción de censura, señoría, y planteen una alternativa juntamente con el Partido Popular y VOX. Pero, en el colmo del constitucionalismo, el señor Feijóo dice: «No, mi moción de censura sería instrumental, solamente para convocar unas elecciones», cuando precisamente la Constitución lo que dice es que una moción de censura tiene que ser propositiva y no un instrumento para convocar unas elecciones. (Risas y aplausos). Pero eso da igual. Al PP eso le da igual y a VOX, por supuesto, también. Y créame, señora Nogueras, con todo el respeto, me parece que una de las cosas que ha traído la ley de amnistía en esta legislatura es que, por fin, el Partido Popular los reconoce como un actor político y les ofrece sus votos para hacer una moción de censura. Por tanto, no plantee cosas que sabe usted, señoría, que a lo mejor… son defendibles para ustedes de cara a la galería.
Por cierto, usted dice que ha apoyado a este Gobierno. En fin (risas), no sé. Dice: «El primer ministro británico, Starmer, ha dimitido». Señora Nogueras, el próximo primer ministro británico va a ser el sexto primer ministro que conozca después del Brexit, el sexto primer ministro que conozca. Si España hoy cuenta con los indicadores económicos y sociales más importantes y mejores de la Unión Europea también es gracias a la estabilidad que ha traído este Gobierno durante ocho años a este país. (Aplausos).
Señora Nogueras, dice que la legislatura está muerta, que está finiquitada. En diciembre del año 2024 dijo eso, hace dieciocho meses, y desde entonces, señoría, hemos aprobado un real decreto que, por ejemplo, hace que los ayuntamientos de Cataluña y las diputaciones puedan usar el superávit para inversiones que son de interés para esos alcaldes y alcaldesas, presidentes y presidentas de diputación y, en consecuencia, sus ciudadanos, y creo que eso será bueno para los catalanes y catalanas. Hemos aprobado una ley contra la multirreincidencia, hemos modificado la ley reguladora de las bases de régimen local para devolver a la Generalitat la gestión de la oferta pública de empleo, señoría, y hemos presentado un nuevo modelo de financiación autonómica que va a suponer, por ejemplo, 4690 millones de euros adicionales para Cataluña, casi 21 000 millones de euros extra para todas las comunidades autónomas.
Señor Rufián, cuando usted habla, por ejemplo, de que no merece la pena seguir, este es uno de los acuerdos con su partido, con Esquerra Republicana, para sacarlo adelante, junto con la quita de la deuda, antes de que acabe esta legislatura.
En fin, todas estas son cuestiones planteadas y solicitadas por su grupo parlamentario. Y en ese mismo periodo, señora Nogueras, creo que Cataluña ha seguido avanzando.
Si me permite, ustedes tienen una forma de negociar que es la que es, pero le manifiesto mi incomodidad con que usted vaya dando lecciones a otros grupos parlamentarios sobre cómo se negocia o no se negocia. Creo, señora Nogueras, que son tan importantes sus escaños como los escaños de otras muchas fuerzas parlamentarias que se sientan en estas Cortes Generales y que tratan, lógicamente, de defender sus intereses, los intereses de los ciudadanos a los que representan y de los territorios de los que vienen; por tanto, no creo que tengamos que dar lecciones de cuáles son las estrategias negociadoras de unos y de otros. Lo que hace el Gobierno es intentar dialogar con todas las fuerzas parlamentarias, negociar y llegar a acuerdos en lo que buenamente podamos llegar. Algunas veces es muy difícil, muy complejo, pero ya sabemos que tenemos que sudar la camiseta todos los días, a todas horas. Llevamos ocho años así, pero creo que el esfuerzo merece la pena y ahí están los resultados que tiene el país. (Aplausos).
La señora Vaquero se lamenta de que todo se monopolice por parte de filtraciones. Señora Vaquero, también en mi primera intervención he diferenciado cuáles son los aspectos de este debate. Por supuesto, hay algunos casos de corrupción que han afectado a la antigua Secretaría de Organización del Partido Socialista y hemos actuado con contundencia. Lo he dicho en mi primera intervención, señoría, el Partido Socialista no se ha financiado irregularmente. El Partido Socialista no ha hecho lo que otros hicieron —estos sí— con dinero y recursos públicos. Por cierto, incluso hasta el propio señor Feijóo en la última sesión de control habló de una ‘gestapillo’ porque no hubo ninguna trascendencia ni impacto institucional por parte de la señora Leire Díez. Y nosotros, señoría, hemos asumido nuestra responsabilidad tomando las medidas internas que teníamos que tomar, también mejorando y reforzando los procesos de contratación dentro de la Secretaría de
Organización, haciendo, por ejemplo, que fueran más colegiados, incorporando esa transparencia y también proponiendo a sus señorías creo que importantes medidas para mejorar los instrumentos en la lucha contra la corrupción.
Insisto, entiendo que ustedes se sientan incómodos porque la dinámica del parlamentarismo en el ámbito estatal sea diferente, pero, señoría, nosotros, por supuesto, intentamos hablar de cosas que también importan a la ciudadanía, además de las cosas que nos impone la agenda mediática de unos intereses particulares. Ayer, por ejemplo, en el Consejo de Ministros hablamos del Sistema Nacional de Dependencia, que me consta que es algo importante para el lehendakari y para el Gobierno vasco. Llevamos meses hablando precisamente de esta cuestión, como usted bien sabe.
La acción legislativa es verdad que es difícil. Conforme se vaya acercando el momento electoral va a ser aún más complicado porque, legítimamente, los grupos parlamentarios van a intentar distanciarse de los grupos parlamentarios y del Gobierno. Esto es algo evidente, consustancial al sistema democrático, pero, señoría, creo que estamos avanzando desde el punto de vista legislativo, desde el punto de vista también ejecutivo y desde el punto de vista de las transferencias y la cooperación con el Gobierno vasco.
Y decir, señoría, que no estamos cumpliendo… Mire, ustedes gobiernan en coalición con el Partido Socialista de Euskadi y nosotros gobernamos en coalición con SUMAR, con la coalición de formaciones políticas llamada SUMAR. Ustedes cuentan con una ventaja que nosotros no tenemos y es que, de saque, ya tienen mayoría parlamentaria en el Parlamento vasco. Y a nosotros nos cuesta llegar a acuerdos. Dice la señora Martínez, de SUMAR, que es todo gracias a ella; la señora Belarra dice que todo lo bueno pasó gracias a Podemos; y nosotros, los del Partido Socialista, solamente ponemos los votos y los escaños, señoría, pero algo haremos algo haremos. (Risas y aplausos). En todo caso, también es interesante escuchar a los socialistas vascos sobre cuál es el grado de desempeño y cumplimiento del Partido Nacionalista Vasco en el Gobierno de Euskadi. Y digo esto simplemente por compartir qué es un Gobierno de coalición, sobre todo un Gobierno de coalición en minoría parlamentaria.
Hemos aprobado once proyectos de ley. Efectivamente, usted hacía referencia a que muchos de ellos son reales decretos leyes y tiene usted toda la razón, señoría. Tampoco es cierto que nosotros condicionemos una agenda internacional, que nos obliga, por ejemplo, a tener que aprobar reales decretos leyes para proteger a nuestra industria, a nuestro sector productivo o a los hogares por guerras que, al final, acaban derivando en un aumento del coste de la vida en nuestro país. Hemos aprobado hace tres meses un real decreto ley que, entre otras cosas y según Eurostat, ha permitido contener en más de un punto la inflación en nuestro país y, por tanto, consolidar el crecimiento económico y la creación de empleo en España, a pesar de esta guerra ilegal en Irán absolutamente injustificada y que es un auténtico despropósito. Señoría, este próximo lunes vamos a celebrar un Consejo de Ministros en el que plantearemos, en colaboración con los grupos parlamentarios y también con muchos sectores afectados, un paquete de medidas para poder consolidar estas disposiciones de protección hasta que se estabilice toda la situación y el precio del crudo y del gas en los mercados internacionales, que está teniendo su impacto en la economía europea y en la española.
Sobre los presupuestos generales del Estado, señoría, como hemos defendido todos, es verdad que en anteriores legislaturas teníamos mayorías parlamentarias quizá algo más holgadas, quizá algo más constructivas, y ahora es más complicado, pero también es cierto, señoría, que tenemos por delante —de aquí al 31 de diciembre— la culminación de hitos muy relevantes vinculados con los fondos europeos, que es algo inédito. El Gobierno de España, por supuesto, va a luchar por que se prolonguen en el tiempo, más allá del año 2026.
Responsabilidad sobre el auge de VOX. Hombre, ¿yo soy responsable de que haya ganado Trump las elecciones en Estados Unidos, señoría? ¿Lo soy? Lo digo porque creo que hay una corriente de ultraderecha que está afectando al conjunto del planeta, señoría, y esto no podemos soslayarlo. ¿O el auge de la ultraderecha es algo inédito, algo que solamente pasa en España? No. Lo inédito, lo que pasa en España, es que hay un
Gobierno de coalición progresista frente a muchos Gobiernos de ultraderecha que hay en el mundo y, también, en Europa. (Aplausos). Eso es lo inédito. En ese sentido, señora Vaquero, por supuesto que yo estoy dispuesto a aprender de todas las recomendaciones que ustedes me hagan para poder frenar el avance de la ultraderecha, que tiene mucho que ver con el mal uso de las redes sociales o con la desinformación y los mensajes de odio. Por cierto, estos mensajes polarizan y dividen a la sociedad —por supuesto que sí—, pero también le digo, con todos mis respetos, señoría, que donde hay un «no» a la ultraderecha hay un gran «sí» a políticas de avance. Donde hay un «no» hay un «sí»; y donde hay un «sí» hay un «no». Eso es lo que está haciendo este Gobierno, señoría. (El señor Tellado Filgueira: Se está cachondeando). Por ejemplo, que nosotros aumentamos al 50 % la aportación de la Administración General del Estado a la financiación del sistema nacional de dependencia es un gran sí a políticas que mejoran la convivencia y la cohesión social de nuestro país, frente al gran no y la privatización que hace la derecha y la ultraderecha allí donde gobiernan. Claro, usted pone el foco en el no. Perfecto, pero déjeme a mí reivindicar también el gran sí a muchas políticas de avances sociales que está poniendo en marcha este Gobierno y también alertar a la ciudadanía de cuáles son los riesgos que entrañan —como estamos viendo— los Gobiernos del Partido Popular con VOX, también en materia de regeneración y de calidad democrática.
Yo, desde luego, señoría, como he dicho en muchas ocasiones y lo reitero, aquí, de manera sistemática, determinados intereses económicos, políticos y mediáticos llevan muchos años blanqueando a la ultraderecha para permitir que sea razonable y normalizar el que la derecha pueda gobernar con la ultraderecha. Eso es lo que está sucediendo, hasta el punto de decir —aquí está el secretario general del Partido Comunista de España, aunque ahora no nos acompaña en el hemiciclo, pero está presente en el Grupo SUMAR— que VOX, es decir, el fascismo que representa el franquismo en este país, es equiparable al Partido Comunista de España, cuando el Partido Comunista de España luchó por la democracia —p or cierto, con Adolfo Suárez y con otros muchos grupos parlamentarios— y la trajo a este país. (Aplausos). Esto es así. Esto es así, señoría.
Entiendo que usted nos quiera meter a todos en el mismo saco al decir que todos tenemos la misma responsabilidad en el auge de la ultraderecha, pero no, perdone, aquí hay mucha gente interesada en blanquear a la ultraderecha precisamente para tener Gobiernos alternativos a un Gobierno y a unas mayorías parlamentarias que, por cierto, yo reivindico. Las reivindico porque le están sentando bien a España. Que haya un entendimiento entre fuerzas distintas de izquierdas, sean de ámbito estatal, autonómico o nacionalista, junto con partidos moderados como es el suyo, el Partido Nacionalista Vasco o, en menor medida —si me permite la señora Nogueras—, junto con Junts per Cataluña creo que está sentando bien al país.
No hay más que salir de España para saber exactamente cuál es la imagen que se tiene de nuestro país en términos de defensa de los derechos y libertades, de crecimiento económico, de redistribución de la renta, de defensa del derecho internacional, de los derechos humanos y de la legalidad vigente. Esta es la realidad de España, señoría. España hoy vive uno de los mejores momentos de los últimos cuarenta y cinco años. (Aplausos). Eso es gracias, también, a la acción y al entendimiento de muchas fuerzas parlamentarias que tienen muchos intereses, algunos a veces imposibles de conciliar y que, por tanto, hacen difícil el que podamos sacar adelante determinadas leyes.
Señora Belarra, claro, es que todo empezó y termina con Podemos. (Risas). Dice que yo soy el del rearme militar y que yo apoyo de mentira a los palestinos porque lo que hago es estar con Israel, con Trump y con Estados Unidos. Señora Belarra, para usted la perra gorda, qué quiere que le diga. (Risas.—Rumores).
Al señor Rego le digo que hay acciones contundentes (rumores) que hemos puesto en marcha. Usted hablaba del 50 % de financiación a la dependencia. Pues ayer lo aprobamos en el Consejo de Ministros. Efectivamente, coincido con usted en que cuando hay más avances sociales hay más democracia.
Señora Valido, creo que he hecho referencia a las tres dimensiones del debate. Coalición Canaria es un partido de gobierno que ha sufrido casos de corrupción que han sido sentenciados con condena. Eso no estigmatiza a Coalición Canaria, pero tampoco al Partido Socialista. Importantes alcaldes e importantes figuras de Coalición Canaria han sufrido investigaciones e instrucciones que, posteriormente, han acabado en nada. Por tanto, señoría, creo que, efectivamente, todos tenemos que trabajar por esa regeneración, por la lucha contra la corrupción y por la asunción de responsabilidades políticas, y eso es lo que hace, señoría, este Gobierno.
El señor Catalán, de Unión del Pueblo Navarro, es evidente que no me quiere mucho. No le gustó mucho, eso es más que evidente. No deja de ser una contradicción el que usted pacte con el Partido Popular y luego me dé a mí lecciones de ejemplaridad y de limpieza. Una cosa es ver la paja en el ojo ajeno y otra es ver la viga en el propio. Que le apoyen y aplaudan los que tengo a mi derecha con el historial que llevan encima no deja de ser curioso. (Aplausos).
A la señora Micó quiero decirle que aquí, en esta Cámara, está en tramitación la ley de grupos de interés. Por tanto, respecto a esa línea gris de la que hablaba, nosotros hemos hecho una propuesta, que, por cierto, es un hito de los fondos europeos, de los fondos de recuperación. Si pudiéramos sacarla adelante en tramitación parlamentaria con las fuerzas parlamentarias, sería de agradecer, porque el Poder Ejecutivo hace lo que puede hacer. Somos un Gobierno de coalición en minoría parlamentaria y hacemos nuestras propuestas al Parlamento, pero este es soberano a la hora de tramitarlas y enmendarlas. Espero, señoría, que eso pueda hacerse en relación con esta ley, que es importante para el cumplimiento de los hitos y el cobro de los fondos Next Generation.
Señor Patxi López, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista (rumores), efectivamente somos muy molestos. Usted lo ha dicho antes. Creo que somos muy molestos no solo por las políticas, sino sobre todo por el resultado de estas políticas. Que un país crezca seis veces más que la media de la zona euro, después de todo lo que llevamos vivido y acontecido, dice mucho de este Gobierno y de las fuerzas parlamentarias que apoyan esas políticas. El que tengamos 22,5 millones de afiliados y afiliadas a la Seguridad Social dice mucho también de lo que está haciendo este Gobierno. Que este Gobierno vaya a acabar con los menores índices de desigualdad —me recordaba antes el vicepresidente primero que somos el tercer país de la Unión Europea que más ha bajado los indicadores de desigualdad durante estos años de Gobierno—, efectivamente, también yo creo que es motivo de orgullo. Por tanto, lo que estamos demostrando es que esta vía funciona, que este modelo funciona y que las alternativas que se nos están planteando por parte de la derecha y de la ultraderecha nos retrotraen a un pasado al que espero no volvamos.
A mí no me dejó de llamar la atención —aprovechando un poco su reflexión— uno de los grandes éxitos que se dicen en todo el mundo. Esto no lo digo yo, lo dice The Economist precisamente esta misma semana, un semanario absolutamente liberal y, en algunas ocasiones, para mi gusto, neoliberal. Dice que uno de los principales aciertos de este Gobierno y de España en relación con la resiliencia ante los shocks energéticos ha sido el impulso a las energías renovables y a la transición verde. Y, de repente, nos encontramos al portavoz del Partido Popular en temas económicos decir que, si llegan al Gobierno, le vuelven a poner un impuesto al sol. ¿Por qué plantean eso? ¿Por el afán de derogar, en caso de que lleguen al Gobierno, todas las políticas sanchistas porque son malas? Seguro que hay algo de eso, de ese ímpetu que tienen el señor Feijó y el señor Abascal de derogar todo lo que huela a sanchismo, incluso si es bueno para los ciudadanos. Pero hay algo más, y son los intereses que se defienden cuando se deroga o se pone un impuesto al sol. Porque quien pone un impuesto al sol consolida un statu quo de un modelo energético que beneficia a cuatro. Y quien quita el impuesto al sol lo que hace es democratizar el uso de la energía, como hace este Gobierno. (Aplausos). Por tanto, claro que sí; claro que hay intereses.
¿Y qué les queda? Pues, efectivamente, la oposición destructiva. Pero aquí seguimos. Gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).