Saltar al contenido
Sin adjetivos

Pleno del 24 de junio de 2026

Solicitud de comparecencia del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, para dar explicaciones sobre las nuevas informaciones relativas a investigaciones judiciales que afectan al partido mayoritario del Gobierno.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Republicano Grupo Parlamentario Mixto. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 196.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia, a petición propia, del Presidente del Gobierno ante el Pleno de la Cámara, al objeto de informar sobre la situación política relacionada con las últimas investigaciones judiciales conocidas, así como de la última reunión del Consejo Europeo.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 13Vídeo

Gracias, presidenta. Iré al grano, señor Sánchez: esto no son piedras en el camino, esto es su corrupción. Su Gobierno no ha mejorado la vida de la gente, lo que ha mejorado es la vida de «su gente». (Aplausos). Lo único que se espera de usted en estas Cortes es que las disuelva. Disuelva usted las Cortes y vayamos a votar. Señorías, nada de lo que hemos escuchado ha cambiado la realidad; así que, me temo que con su mitin de hoy ha decepcionado a casi todos. (Protestas). ¡Qué soberbia! ¡Qué soberbia! (Rumores). ¡Y cuánta indignidad hay en los grupos que apoyan al Gobierno! (Aplausos.—Rumores). ¡Qué soberbia! ¡Con las mismas manos aplaudían ustedes al señor Ábalos! ¡Qué soberbia y cuánta indignidad! Yo solo vengo a refrescarle la memoria mientras se afana en estirar los minutos de la basura de esta legislatura. (Protestas). Empiezo por recordarle que no está aquí por ser el número uno de los líderes mundiales; es el uno, eso sí, pero de un gobierno corrupto. Se lo digo sin presunto y se lo digo con el aval de una sentencia firme por unanimidad del Tribunal Supremo (aplausos). Es la mayor condena a un ministro en su actuación en el cargo, un ministro suyo por robar desde el Gobierno. Así que le pregunto: ¿qué hace todavía ahí, en el escaño de presidente del Gobierno? (Protestas).

Este es el verdadero debate de hoy, no su propaganda, ni sus excusas, ni su victimismo; el debate es si España puede seguir en manos de un gobierno corrupto, sin apoyos, sin presupuestos, sin otro proyecto que no sea resistir, sin la más mínima autoridad moral que exige el cargo. Y todos sabemos la respuesta, todos sabemos que la mayoría de los españoles ya no soportamos más escándalos, que la legislatura está exhausta y que el clima político que ha generado es incompatible con la normalidad democrática. La pregunta ya no es si reúne confianza suficiente para gobernar —‌es evidente que no—, la pregunta es por qué tenemos que aguantar que siga actuando como si dispusiese de ella. Finalmente hoy en el Senado se votará una iniciativa del Grupo Popular para pedir elecciones inmediatas, esa que nos amordazó el Congreso (señalando a la Presidencia); y mañana, otra aquí para pedirle que presente usted una cuestión de confianza. Lo grave ya no es que hayan hecho lo imposible para que no pudiéramos debatirla, lo grave es que todos sabemos que, si no le gusta el resultado, lo ignorará y punto, o se grabará un vídeo en TikTok diciendo que bebamos agua y nos pongamos crema. (Aplausos). A este nivel de deterioro nos ha llevado: a que parezca normal que solo cumpla aquellos mandatos parlamentarios que coinciden con sus intereses. Es la gran anomalía de esta legislatura, pretender normalizar todo lo que es inadmisible: ignorar la Cámara, gobernar sin presupuestos, gobernar sin consenso, insultar a las instituciones del Estado y, también, normalizar la corrupción. Ya lo hemos visto, por si había dudas.

Ha llegado aquí con su ministro todopoderoso recién condenado a veinticuatro años de prisión; ha llegado aquí con quince causas judiciales sobre sus hombros, dos ya sentenciadas por el Tribunal Supremo; con casi un centenar de imputados, con diecinueve delitos en investigación y casi con 2000 años de cárcel en juego para sus colaboradores y familiares. ¡Y pretende despacharlo como un trámite! Dice: ¿Cómo no vamos a seguir? ¿A seguir delinquiendo se refiere usted, señor Sánchez? (Aplausos.—Rumores). Cómo no vamos a seguir un trámite con un informe de la reunión ordinaria del Consejo Europeo. Pretende que acabemos contemplando su corrupción como una rutina: entre Pasapalabra y los deportes, la rutina de la corrupción sanchista. Pero ya les digo que nosotros nos negamos. En primer lugar, yo me niego a aceptar que la corrupción parezca inevitable, y pongo mi propia experiencia de gobierno como prueba de que la política puede ejercerse de forma honesta (Risas.—Aplausos). Mi listón es no haber metido la mano en la caja nunca, y los miembros de mis gobiernos tampoco. (Rumores.—Risas). Ya sé que se ríe el Gobierno porque a eso les parece a ustedes imposible. (Risas). Además, quiero recordar que esta Cámara fijó un umbral que, digo yo, por coherencia, debería ser respetado. Recordarlo hoy casi suena a cachondeo, pero a este Congreso se le otorgó la confianza al señor Sánchez para garantizar la limpieza institucional —‌sí, sí, ustedes le otorgaron la Presidencia al señor Sánchez—, y el que subió a esta tribuna es el señor que está hoy en la cárcel durante los próximos veinticuatro años. (Aplausos). Eso sí, pidieron los votos para un Gobierno limpio, y en dieciocho días —‌dieciocho días— los estaban usando para la organización criminal.

Discúlpeme el plagio, señor Sánchez, le voy a citar, salvo una palabra: «¿Qué más tiene que pasar», señor Sánchez, «para que entienda que su permanencia al frente de la Presidencia del Gobierno es dañina y un lastre no solamente para el país, sino también para su propio partido?» Este listón lo pusieron usted y sus socios. ¿Dónde está el listón ahora? ¿Ahora es aceptable que se haya corrompido desde el portero de puticlub que puso de asesor hasta su ministro plenipotenciario? Ya hay dos sentencias del Tribunal Supremo: la de Ábalos y la del ex fiscal general. Ahora, ¿a partir de cuántas sentencias se tiene responsabilidad política? Ha habido registros en la sede del Partido Socialista, registros en el Ministerio del Interior, en el Ministerio de Justicia, en el Ministerio de Medio Ambiente, orgías, mordidas, joyas… ¡Si han robado hasta en la pandemia! ¡Si hasta su faro moral está imputado! ¿Y ahora eso se puede digerir sin consecuencias? (Aplausos). Desde las más altas instancias del Estado se monta una red de extorsión a policías, jueces, fiscales y medios de comunicación, ¿y también nos tiene que dar igual? A ver si lo entiendo bien. (Rumores) Esta es la lista de los diecinueve delitos investigados al Partido Socialista. (Muestra un documento). El listón se ha movido de tal manera que ya cabe todo el Código Penal.

Señor Sánchez, esta es la verdadera anatomía del fenómeno. (Rumores). Cito al señor Sánchez: «Esta es la verdadera anatomía del fenómeno». (Aplausos). Señorías, ¿a qué hay que esperar ahora?, ¿a que le llegue un suplicatorio al señor P. S.?, ¿o es que está entre sus planes que, en ese caso, la Cámara lo rechace? ¿El listón actual también les permite a ustedes tragar con esto? La justicia determinará las responsabilidades penales en cada caso, con independencia y con los instrumentos que otorga la democracia para que sus decisiones sean justas.

Señor Sánchez, pese a sus presiones, a sus insultos, a sus cloacas y a sus ministros y gracias al trabajo íntegro de jueces, fiscales y tribunales y decenas de servidores públicos, se hará justicia. Pero hoy estamos hablando de otra cosa. A esta Cámara le corresponde dilucidar la responsabilidad política, y cualquiera que quiera ser fiel a la verdad debe reconocer que la responsabilidad política la tiene toda usted. (Aplausos). La tiene toda usted. Lo que ya sabemos hoy es que, desde que usted llegó, ha habido en su partido y en su Gobierno varias organizaciones criminales, es decir, un sistema organizado de corrupción jurídicamente delictivo, políticamente intolerable y moralmente repugnante.

Este sistema se gestó, operó y obtuvo beneficios en su entorno más inmediato y se montó para protegerle a usted. Por tanto, señor Sánchez, la corrupción es usted. (Aplausos). ¿Este es el lado correcto de la historia desde el que usted pontifica? No, no lo es. Los hechos dicen que está en el lado incorrecto de la ley y, por lo tanto, su defensa política es imposible. Porque, vamos a ver, uno podría justificar —‌no sé— al marido de Begoña; podría justificar al hermano del músico de Badajoz; podría justificar al grande de Koldo, al ‘1’ de Ábalos, al de arriba de Plus Ultra, al jefe de Santos Cerdán, al P. S. de Leire Díez, al pana de Zapatero, pero ¡hombre!, justificar todo esto, ¡eso es imposible, señoría! (Aplausos). Todo esto solo cabe en los parámetros éticos de Bildu. Por algo Bildu es lo que es y por algo le siguen apoyando incondicionalmente.

Por cierto, ha hablado usted de su mujer y de su hermano. Muy bien. Ha dicho usted que todo eran informaciones falsas, medios falsos… ¡Qué torpes son los jueces!, ¿verdad? Muy bien. Dice usted que se atendrá a la sentencia. Yo también. Deje usted trabajar al Tribunal Superior de Justicia de Extremadura y deje usted trabajar a la Audiencia Provincial de Madrid. (Aplausos). Déjelos, déjelos, y ya veremos lo que ocurre, señoría. Este es el problema de todo esto: la absoluta falta de moralidad de quien ostenta la Presidencia del Gobierno.

Señor Sánchez, usted es el nexo político corruptor. Se lo reitero: Usted es el nexo político corruptor. (Aplausos). Da exactamente igual si lo sabía todo o solo parte de las fechorías de los suyos, aunque todavía no terminamos de aclararlo. O es usted un superhéroe al que no se le escapa nada o es un incompetente al que le engañan todos, hasta en su casa. Pero la conclusión es la misma: quienes han delinquido a su alrededor lo han hecho porque le conocen. ¿Quién se lo iba a decir hace unos años? Tito Berni en calzoncillos es lo más digno con lo que nos han deleitado. (Aplausos). Es usted quien puso al Estado en manos de gentuza. Hasta el señor Alfonso Guerra dijo que su partido estaba en manos de bandidos y macarras, y algunos ahora en el PSOE se echan las manos a la cabeza. Claro, ¿quién podía imaginar esto del yerno de las saunas, verdad? Mire, por una vez le voy a reconocer algo de coherencia, señor Sánchez. De la sauna a la cloaca hay un camino bastante coherente. (Protestas.—Aplausos). No tiene ni autoridad ni credibilidad ni decencia para seguir en ese escaño —‌se lo vuelvo a repetir—, y por eso le propongo que nos ahorre usted tres bochornos.

Tal y como están las cosas, lo normal sería que usted decidiese hacer lo que le pide la mayoría de los españoles, que usted decida ser expresidente, como su faro moral. Por cierto, he visto que sigue sosteniendo usted que, de todos los suyos, el mejor es Zapatero. ¿Por qué? Porque él no ha tenido ningún asunto de corrupción en su Gobierno y usted no puede tener más. (Risas.—Aplausos). Por tanto, es curioso, señoría, lo normal es que compitan ustedes dos para ver quién pasará a la historia por la trayectoria más deshonrosa. Así que lo único que le pediría es que, al menos, nos ahorre los bochornos. El primero: da vergüenza ajena. Da vergüenza ajena oírle hablar de tolerancia cero contra la corrupción.

¡Menuda inventada!, ¿no? ¡Menuda inventada! (Aplausos). Se decían muy indignados con Koldo, con Cerdán. (Rumores). Sí, sí, ustedes han hablado de Koldo, Cerdán y Leire: el resto de imputados no existe. Oiga, se decían muy indignados contra Ábalos y Koldo, ¿y les estaban pagando el abogado? (Aplausos). ¡Si en vez de querellarse contra Leire Díez le pusieron escolta! ¡Si han puesto la estructura del Estado a perseguir a jueces y fiscales y la del PSOE a financiarlo! Nunca han combatido la corrupción. La estará amparando usted hasta el último minuto. ¿Sabe por qué? Porque usted se juega todo.

Segundo bochorno. Ha vuelto aquí con un paquete de medidas. Ya lo hizo en 2024: Plan de Acción por la Democracia. Su gran idea era amordazar a los medios. Lo volvió a hacer en el año 2025: un Plan Estatal de Lucha contra la Corrupción con quince medidas. Implantó una, y parcialmente. Y ahora dice —‌en el año 2026— que nos volverá a hablar de otra en el debate. Es casi tan increíble como cuando puso a dar lecciones de memoria democrática al señor Otegi. De verdad, es más sencillo. Robar ya está tipificado. No roben. Y, si no roban, la justicia les dejará tranquilos. (Aplausos). Creo que es bastante sencillo y es un capítulo bastante claro.

El tercer bochorno es el victimismo, otra vez: los bulos, la conspiración y el intento de seguir de víctima. Usted ha venido aquí diciendo: Yo soy una víctima. Y lo lógico es que siga. Una víctima de jueces, de periodistas. (Rumores). Hasta de las empresas con las que se corrompieron. Oiga, le recuerdo que a Aldama le abrieron las puertas del Gobierno ustedes. Esto ya no va a colar, y le diré por qué. Aquí las únicas víctimas del Gobierno corrupto, como el suyo, somos los españoles, y eso le convierte a usted en el principal agresor. Ha agredido la limpieza exigible de cualquier Gobierno democrático; ha agredido la independencia de las instituciones; ha agredido la rendición de cuentas y la asunción de responsabilidades a la que está obligado, y, ante semejante deterioro, cada día que pase sin que convoque elecciones es también una agresión a la nación española. (Aplausos).

Cierro ya, señorías. Finalizo. Muchos españoles de buena fe, de ideologías diversas, también socialistas —l‌o vimos ayer en Toledo— se preguntarán estos días cómo es posible que hayamos llegado a este punto de degradación. Es una pregunta razonable que interpela a todos, especialmente a quienes estamos aquí y tenemos un papel determinante para encontrar una salida, salvo que haya razones inconfesables que lo impidan, pero eso también se sabrá.

Voy a ser muy claro con quienes fueron sus socios —‌ahora ya son sus cómplices y, como sigan así, acabarán siendo simples daños colaterales—. Lo reitero: por la decencia que representa esta Cámara, deberíamos echar a este Gobierno con una moción de censura. Por mí, hoy mismo. (Rumores.—Protestas.—Un señor diputado del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: ¡Vamos!—El señor ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública: López Águeda: Regístrala, cobarde). Y, a continuación, le estaríamos dando la voz al pueblo en unas elecciones que Sánchez se niega a convocar. (Risas.—El señor ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública: López Águeda: Cobarde). Ríanse. Quien prefiere un Gobierno corrupto y que miente a otro honesto y que cumple su palabra es quien tiene que asumir la responsabilidad de que esta situación se prolongue. (Rumores.—Fuertes protestas.—La señora Muñoz de la Iglesia: Señora presidenta, ¿qué es esto?—El señor ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, López Águeda: Eres un cobarde).

Presidencia. Silencio, señores diputados y señoras diputadas. (La señora Muñoz de la Iglesia: Con nombres y apellidos). El señor Núñez Feijóo está en el uso de la palabra. Señora Muñoz, por favor, deje hablar a su portavoz.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 16Vídeo

Señorías, ver al Gobierno progresista y a la izquierda progresista de nuestro país aplaudiendo la corrupción les puedo asegurar que es una experiencia inolvidable. Le haré una reflexión muy simple. Mírense al espejo y observen la descomunal incoherencia. ¿Qué estarían diciendo ustedes que se ríen si esta situación la protagonizase otro Gobierno y otro presidente? (Rumores). No se confundan. La decencia no está sujeta a negociación ni depende de la ideología. Es previa a lo que unos y otros defendemos. Es una concepción moral del poder: o se tiene o no se tiene. (La señora ministra de Trabajo y Economía Social, Díaz Pérez: Efectivamente.— Aplausos). Con ayuda o sin ella, antes o después, cumpliré mi responsabilidad: devolver a los españoles un Gobierno decente que solo sirva a los intereses generales. Es lo que he hecho toda mi vida y es algo que usted, señor Sánchez, es incapaz de concebir. Jamás ha entendido que España es más importante que usted. El otro día nos dijo una obviedad: Habrá elecciones. (Risas). Le diré otra: usted las volverá a perder y, esta vez, sí servirán para echarle. Porque no es digno del honor que ostenta. ¡Qué desgracia ha sido para este país, señor Sánchez! ¡Qué desgracia!

Muchas gracias, señorías. (Fuertes y prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde. Cuando quiera. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 17Vídeo

Ojo con los aplausos, señor Sánchez. Cuantos más decibelios, más años caen. (Risas.—Aplausos).

Señorías, el señor Pedro Sánchez se presentó en la política española como el gran campeón de la lucha contra la corrupción. Con ese empeño y de la mano del señor Ábalos —‌veinticuatro años de prisión, motivo por el que hoy no puede acompañarnos aquí— presentó la moción de censura que le hizo presidente del Gobierno. Pero desde mucho tiempo antes se había paseado por los platós de televisión y por las tribunas pontificando sobre la limpieza en política con todo descaro. «No me va a temblar el pulso en la lucha contra la corrupción», decía en julio del año 2014. Y lo del pulso es verdad. Lo hemos visto hoy.

El señor Sánchez tiene un aplomo sorprendente con la que está cayendo, siempre parece salido de una relajante sauna. Relajante y lucrativa, deberíamos añadir, porque, según Koldo —‌diecinueve años de prisión—, tanto la carrera política como el patrimonio del presidente del Gobierno están envueltos en ese vapor inescrutable. Pero nada de eso le impedía al señor Sánchez mostrarse muy contundente para hablar de corrupción. En septiembre del año 2014 también nos decía: «Todo compañero, se apellide como se apellide, si comparece en un juicio oral será expulsado». Por aquel entonces no estaba tan impuesto el disparate del lenguaje inclusivo, pero creo que todos entendimos que se refería a compañero y compañera, se apellide como se apellide. Le gustaban mucho ese tipo de frases grandilocuentes, muy de la escuela Zapatero, que parece que han seguido también en todos los terrenos.

Ese mismo año, el señor Sánchez nos decía: «La corrupción es veneno para la democracia y lo que prueba nuestra voluntad de extirparla es si somos o no firmes en su combate». Lo más firme que se ha hecho en esta legislatura sobre corrupción ha sido el aplauso ultradecibélico que le han dado todos ustedes al señor Ábalos en pie en esta Cámara. A estas alturas, creo que se puede decir que lo único que han combatido ustedes es a los jueces, a los fiscales, a los policías, a los guardias civiles, a los periodistas y a los políticos que han investigado y que han denunciado su corrupción. Pero eso es ahora, porque en el año 2015 se atrevía a ponerse como modelo de virtudes. «Yo creo en la política decente», nos decía, «en la política fundada en la ejemplaridad. Y ser ejemplar no es solo cumplir la ley, sino hacer política desde la moralidad más autoexigente». Han oído bien, pero lo voy a repetir. El señor Sánchez hablaba de la moralidad más autoexigente. Y decía esto de la moralidad más autoexigente el jefe de Ábalos, el pasajero de Koldo, el yerno de Sabiniano, el esposo de Begoña, el hermano de David, el socio de Arnaldo, el cómplice de Puigdemont, el capo de Leire y el pana de Zapatero. (Aplausos). Ese hombre que llegó al Gobierno en el año 2018 y que sigue ahí sentado nos explicaba lo mala que era la corrupción. «La corrupción actúa como un agente disolvente y profundamente nocivo para cualquier país. Disuelve la confianza de una sociedad en sus gobernantes y, en consecuencia, debilita los poderes del Estado». Pues sí, así es. Su corrupción, señor Sánchez, ha sido y es un agente disolvente de esta sociedad. Su corrupción, señor Sánchez, está debilitando los poderes del Estado de derecho. Es decir, los mecanismos que deberían funcionar para que las bandas del crimen organizado, como la suya, no puedan hacerse con el poder como lo han logrado ustedes. (Aplausos). Usted no es que los debilite, directamente los socaba.

Voy a tratar de resumir lo que está pasando como cualquiera concluiría de la lectura de los informes policiales, e incluso ya de las sentencias. El entorno de Pedro Sánchez se ha enriquecido ilegalmente, desde pisos hasta joyas, pasando por programas informáticos y trabajos hechos a medida. El PSOE se ha financiado ilegalmente —e‌ l PSOE, sí—, y todavía más grave: con ese dinero se ha pagado a una trama que se ha dedicado a extorsionar, a coaccionar, a sobornar o a acosar a quienes estaban investigando esa corrupción. (Aplausos). Es decir, a jueces, a fiscales, a guardias civiles, a policías, a periodistas e incluso a políticos, que también lo hemos denunciado, porque toda la basura y todas las mentiras que ustedes han propagado —‌también en esta tribuna— sobre VOX, desmentidas una a una, obedecen al mismo bulo y a la misma intención: tapar toda la porquería que les llega hasta el cuello. Todos sabemos que esa es la verdad. Lo sabe usted y hasta Patxi lo sabe. (Rumores). Todos sabemos que esa mafia se diseñó cuando el presidente se tomó unos días de descanso porque estaba enamorado. Lo celebro, francamente. Pero, por muy enamorado que uno esté, no se puede diseñar un ataque al Estado de derecho. Su biografía, señor Sánchez, no va a ser una novela romántica. No van a pasar a la historia, que es de lo que usted habla de vez en cuando, como los amantes de Teruel. Su única biografía la estamos leyendo en los informes de la UCO y la vamos a leer en las sentencias judiciales. (Aplausos). Mientras, usted, en esta situación, se dedica, señor Sánchez, a hacer vídeos diciéndonos que hace mucho calor, que nos hidratemos, que bebamos agua y que nos pongamos crema. Pues sí, igual hace mucho calor, afectándole también al equilibrio, porque es un insulto a los españoles que usted se ande con estas en estas circunstancias. (Rumores).

Cuando Sánchez se presentaba en esta Cámara como azote de la corrupción del Partido Popular, se ponía ingenioso y le gustaba repasar el abecedario. Hace poco también lo hacía, y nos decía: De la a a la zeta, de Ayuso a Zaplana. Yo he hecho la prueba: a de Ábalos; be de Begoña; ce de Cerdán; de de Delcy; e de los ERE (rumores); efe de Ferraz, donde está la guarida de la trama; ge de la gerente del PSOE imputada en la causa que se investiga por desestabilizar las investigaciones judiciales (rumores); hache de hidrocarburos, que creo que es la que más le preocupa de todas, la de los hidrocarburos, ¿verdad, señor Sánchez? Es verdad que en la enciclopedia de la mafia de Sánchez me faltaba la eñe, pero en otras muchas había varias opciones, como, por ejemplo, en la pe: ¿qué ponemos? ¿Puente?, ¿Paco Salazar?, ¿Plus Ultra?, ¿Parador de Teruel?, ¿Pegasus?, ¿directamente PSOE?, ¿o directamente P. S.? (Aplausos). Desde luego, la zeta es muy fácil: podía ser Zarrías, pero no, la zeta es Zapatero.

De hecho, dentro de la caja fuerte de Zapatero, que era una caja fuerte del Partido Socialista, había otro abecedario de joyas, pero el expresidente Zapatero no está imputado porque fuese por ahí asaltando joyerías, sino por distintos vínculos criminales que acababan todos en el Consejo de Ministros que preside Pedro Sánchez, que está sentado aquí delante. (Aplausos). Zapatero es el enviado de Sánchez y, siguiendo la lógica del señor Sánchez, si el enviado tenía más de un millón de euros en joyas en una caja fuerte, ¿cuánto tiene el que lo envía? ¿Cuánto tiene usted, siguiendo su propia lógica, señor Sánchez?

Es muy evidente que solo conocemos la superficie de esta organización criminal. Fíjense si es evidente que vimos a Sánchez hace unos días asumir que esas joyas eran regalos al presidente del Gobierno, incluso nos decía que él también recibía regalos, pero que no los miraba, que no sabía cuáles eran ni declara sobre ellos. Hoy no ha dicho nada. (El señor presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Pérez‑Castejón: Lo he dicho. No se entera). Todo el mundo sabe, incluso Patxi López, que los regalos que se hacen a un presidente del Gobierno son propiedad del Estado, de Patrimonio

Nacional. (Aplausos). O sea, que cuando Zapatero y Sánchez están hablando de que esas joyas en la caja fuerte de una sede del Partido Socialista se las han sustraído al Estado y cuando están reconociendo que han robado esas joyas a los españoles, a Patrimonio Nacional, imagínense lo que será la realidad que están ocultando; qué será lo que quieren esconder; qué historia truculenta habrá detrás de esas joyas de Zapatero para que Sánchez y Zapatero reconozcan ya que se las han hurtado a Patrimonio Nacional; qué sangre habrá en esos diamantes de venezolanos, de iraníes y de cubanos para que Sánchez diga que son regalos en vez de pagos por negocios infames.

Si Zapatero recibía diamantes de sangre, ¿cuántos regalos le han hecho a usted desde que es presidente? ¿Por qué se niega a mostrarlos? ¿En qué caja fuerte están? ¿Por qué tienen ustedes cajas fuertes? ¿Qué tienen que ocultar? (Rumores). El señor Sánchez, el paladín de la transparencia, no nos dice dónde están sus regalos. Nosotros exigimos transparencia, no «informitos» de unos que dicen que hay o no transparencia, sino transparencia en los regalos, transparencia en las cuentas y transparencia en las urnas, señorías.

Señorías, me han oído muchas veces decir que lo peor de Sánchez estaba por llegar. Pues ya ha llegado. Hemos visto a la maquinaria del sanchismo actuar contra los jueces, expedientándolos, acosándolos y coaccionándolos, pero hay algo todavía más grave, más peligroso y más terrible que esto, y es que el presidente del Gobierno trata de adulterar también otra sentencia, la definitiva, la que en las urnas emitirán los españoles cuando se les devuelva la voz.

Sí, yo afirmo que lo peor ya ha llegado, que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en connivencia con varias o varios de sus cómplices en otras tramas, está maniobrando para adulterar y manipular las próximas elecciones generales y mantenerse de forma fraudulenta en el poder. (Rumores.—Aplausos). Lo puedo decir más claro, señorías: Sánchez está actuando para robar las próximas elecciones en España. (Rumores).

A algunos les parecerá exagerado, probablemente a los mismos que les pareció que exageraba cuando, presentando dos mociones de censura desde esta misma tribuna y en solitario, denuncié todas y cada una de las tramas que se han ido judicializando después. Lamentablemente, no exageraba. Probablemente me he quedado corto en demasiadas ocasiones. Y no estoy hablando de pequeños fraudes hechos aquí o allí, sino que estoy denunciando toda una trama diseñada para alterar el resultado de las próximas elecciones, una trama que se ha dedicado a liquidar todo control sobre el voto de los españoles emitido en el extranjero, al mismo tiempo que reparte millones de pasaportes españoles a personas que nunca han vivido en España. Y lo hace con la mayor eficacia allí, donde todos los aliados de Sánchez mantienen aún estructuras políticas capaces de actuar en nuestras elecciones: estructuras chavistas que aún operan en Venezuela; algunas estructuras kirchneristas que operan aún en Argentina, donde Paco Salazar está haciendo de agente electoral, ¿verdad?; en México, cuya presidenta vino a España hace muy poquito a mostrar su apoyo a Sánchez; y en Cuba, por supuesto, donde ya hemos leído estos días que los pasaportes se reparten solo a los adictos al régimen.

Son millones de votos que van a controlar desde el aparato mafioso de Pedro Sánchez, donde no habrá interventores y no habrá trazabilidad ni custodia de los sobres y donde tendrán un papel esencial las autoridades cubanas, venezolanas, mexicanas y brasileñas, es decir, todos los socios leales de Sánchez que le acompañaron en el evento de Barcelona y todos los clientes de Zapatero. Por ejemplo, el régimen cubano va a ser el encargado de recoger y enviar las papeletas. El régimen cubano va a mandar cientos de miles de votos directamente a las urnas en España y ustedes le van a decir a qué provincias hay que mandarlos para alterar el reparto de escaños. (Aplausos). No es una broma, ya lo están reconociendo. No es solo un atraco más de la pandilla de salteadores de caminos que ha llegado a este Gobierno, no es solo la vergüenza de ver cómo con dinero de los españoles se pagan señoritas de compañía, no, no es solo eso, sino que aquí nos vamos a jugar la libertad, la democracia y el Estado de derecho.

Por eso, señorías, creo que todas las instituciones democráticas, junto con la sociedad civil, deben hacer frente a esta amenaza real, porque Sánchez pretende perpetuarse en el poder a cualquier precio y de cualquier forma. Después de lo que hemos visto hasta ahora, ¿hay alguien en esta Cámara, que no sean los que le aplauden, aunque probablemente incluso ellos, que no se haya dado cuenta de que es capaz de cruzar cualquier límite con tal de conseguirlo? A nosotros nos toca impedirlo, a todos los españoles que quieran continuar decidiendo su futuro con libertad en las urnas.

Créanme, señor Feijóo y señores del Partido Popular, el cambio no está hecho ni va a ser fácil hacerlo. Tampoco les ayudan nada esos que ya les dicen que hay que repartirse Gobiernos que aún no existen ni se han alcanzado. Es verdad que hay muchísimo que hacer en España. Hay que acabar con la invasión migratoria que colapsa los servicios públicos, que trae inseguridad y que hace inaccesibles la vivienda y el trabajo digno. Hay que acabar con el régimen de terror fiscal impuesto por este Gobierno, que vampiriza la economía. Hay que hacer que los españoles tengan prioridad en su propia patria. Hay que empezar un proceso de desregulación que favorezca la competencia y la productividad. Hay que devolver a los padres el derecho a educar a sus hijos. Hay que hacer todo eso y hay que hacer muchísimas más cosas, pero antes que nada hay que poner todo el esfuerzo necesario en conseguir unas elecciones limpias, libres y transparentes, y el señor que ocupa la presidencia del Gobierno, que está ahí sentado, trabaja todos los días para impedirlo.

Veo que me quedan unos segundos para terminar con la enciclopedia de la corrupción. (Rumores). Me había quedado en la hache de hidrocarburos. Luego viene la i de Illa o Indra, donde apuntaba la cloaca; la jota de Jéssica, aunque con los nombres de sus compañeras podría hacerse toda una enciclopedia; la ka de Koldo; la ele de Leire Díez; la eme de Marlaska, que mantiene la cúpula que se ha reunido con la cloaca; la ene de negocios de su esposa con Barrabés; la o de Óscar y la pe de Puente, este merece dos letras, porque no nos olvidamos de Adamuz (aplausos); la cu de los quilates de los diamantes de sangre; la erre de los rescates de Air Europa y de Plus Ultra; la ese de la SEPI; la te de Tito Berni, que qué lejos queda, ¿verdad? (rumores); la u de la UGT, que también queda lejos, pero que todavía debe millones a los andaluces (rumores); la uve de Venezuela, epicentro de la corrupción; la uve doble de Wakalua; la equis de Ximo Puig; la ye de Yolanda Díaz, que decía hace poco en un lapsus magnífico que queda Gobierno de corrupción para rato, que será —‌créanme que personalmente yo lo intentaré y todo mi grupo lo intentará —‌el más corto posible; y la zeta, al final, que ya habíamos dicho que era la de su pana Zapatero.

Señor Sánchez, convoque ya elecciones y devuelva la voz a los españoles. ¿Qué hace ahí sentado todavía? ¿No le da a usted un mínimo de vergüenza? ¿No está cansado de fingir aplomo, tranquilidad, a ratos mezclada con irritabilidad por no soportar escuchar todo esto? ¿No le da vergüenza, ni un ápice de vergüenza? ¿No sabe lo que piensan los españoles en la calle? Convoque ya elecciones.

Ya sé que usted ha hecho de la resiliencia su bandera, pero le tengo que decir que las cucarachas le ganan en resiliencia, y eso no las hace admirables. (Rumores.—Risas.— Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Martínez Barbero. (Rumores). Un poco de silencio, por favor. Los diputados que están saliendo, por favor, que lo hagan en silencio. Cuando quiera, señora Martínez.

Verónica Martínez Barbero

Grupo SumarDiputada.Página 20Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señor presidente, señorías, quiero empezar esta intervención reconociendo la posición sobre Palestina defendida por el Gobierno de España en el último Consejo Europeo. La condena de la Unión Europea al asalto a la flotilla, el veto a los productos procedentes de asentamientos ilegales israelíes o la petición de suspensión del acuerdo con Israel nos convierte en uno de los Gobiernos más coherentes y valientes de la Unión Europea. (Aplausos). Por eso, señor presidente y señorías socialistas, tengo que pedirles coherencia también en esta Cámara. Si defendemos los derechos humanos, el multilateralismo y el no a la guerra, eso tiene que traducirse en decisiones concretas también legislativas porque, si no, queda demasiado lejos lo que decimos fuera de lo que hacemos dentro, y esa distancia debilita al Gobierno de coalición progresista. Por eso, señorías, señorías socialistas, hay que desbloquear de una vez la ley de nacionalidad saharaui. (Aplausos). No podemos seguir más tiempo con ese bloqueo por no incomodar a Marruecos.

Señorías, hemos visto cómo en el Parlamento Europeo acaba de salir adelante un reglamento vergonzoso y doloroso que legaliza la detención de familias, de niños y niñas, y que permite encerrar a personas durante dos años y medio —‌¡dos años y medio!— sin que hayan cometido ningún delito. Crea un ICE europeo, es decir, entierra el derecho de asilo. Esta infamia y esta vergüenza la han votado PP y VOX y, además, la han celebrado y vitoreado al grito de send them back, mándalos fuera. ¿De vuelta a dónde? ¿A dónde quieren mandar ustedes a nuestros vecinos y nuestras vecinas? En esto es en lo que se ha convertido el Partido Popular, que no es un partido que lidera, sino un partido que sigue. El Partido Popular, señor Feijóo, sigue a quien grita más fuerte, a quien señala con el dedo y a quien necesita un enemigo para existir políticamente; sigue a VOX, que a su vez sigue a Netanyahu, a Trump, a Le Pen y a Orbán, y eso tiene un nombre y un recorrido histórico que no acaba bien. Europa se construyó precisamente para acabar con un fascismo y un nazismo que ustedes acaban de resucitar entre aplausos.

Por último, en el plano internacional, me gustaría detenerme en la estrepitosa derrota que Estados Unidos ha cosechado en su cruzada contra Irán. Los señores de la guerra prometieron doblegar el régimen iraní, prometieron una victoria rápida y definitiva y, sin embargo, no ha sido ni rápida ni victoria, sino ilegal, injusta y con miles de muertos, además de haber reforzado y bunkerizado al régimen teocrático de Irán.

Así que, señorías de la derecha y de la ultraderecha, el mundo no es más libre hoy ni más seguro. Espero que hayan aprendido que las guerras no funcionan a golpe de exabruptos en Twitter. Señores de Partido Popular, una vez más, han sido incapaces de mantener una posición coherente durante veinticuatro horas: un sí a la guerra, un no con reservas, un sí contra el régimen, un no a una escalada mayor, todo a la vez y al mismo tiempo, es decir, nada. Ese es el mejor resumen de su liderazgo y de su proyecto político, señor Feijóo. Hemos escuchado a las señorías del PP invocar una y otra vez la necesidad de intervenir ante la represión a las mujeres iraníes, así que yo les pregunto, señora Muñoz y señora Álvarez de Toledo, ¿dónde están ahora las niñas y las mujeres iraníes? Ya les respondo yo: miles de muertes y de destrucción después, esas mujeres y esas niñas están abandonadas. Ustedes lo único que intentaban era justificar su vasallaje a Trump y a Netanyahu. Las mujeres iraníes merecen ser mucho más que su coartada.

Pero, señor presidente, hay algo que debería preocuparnos a todas: la corrupción. La corrupción daña la democracia, y lo hace cada vez que un cargo político utiliza una institución para enriquecerse, cuando las cloacas sustituyen a la transparencia y cuando la ciudadanía llega a la conclusión de que siempre ganan los mismos y siempre pagan los mismos. Una parte importante de la sociedad española lleva demasiado tiempo asistiendo a un espectáculo lamentable. Señorías, la verdad es que algunas intentamos ceñirnos a los hechos y huir del ruido, pero hay cosas que, cuando menos, llaman la atención. Llama la atención que el caso Kitchen no haya llegado hasta ahora a juicio y, sin embargo, que otras causas más recientes hayan avanzado a una velocidad pasmosa en instrucción, exposición mediática e impacto político. ¿Casualidad? Quizás, pero cuando se mira el patrón completo es difícil seguir pensando así. Ahí están la instrucción, el juicio y la condena al fiscal general del Estado, pese a que los testimonios y las pruebas recabadas decían justo lo contrario a lo que acabó diciendo la sentencia; o la cruzada misógina del juez Peinado contra Begoña Gómez, una cruzada con delirios jurídicos incluidos (aplausos), como el último, el de retirarle el pasaporte a la mujer del presidente, basado en sugerir que sus propios escoltas podían ayudarla a escapar, es decir, basado en una descalificación a la Policía Nacional. Señor Feijóo, defienda hoy aquí a los servidores públicos, salga aquí en su réplica y condene las insinuaciones bárbaras del juez Peinado con respecto a la Policía Nacional. Hágalo. Respecto del señor Abascal, el patriota, ya sabemos que no lo va a hacer, ya corrió su partido a criticar a los sindicatos policiales y sus comunicados. Ustedes no defienden a la Policía Nacional, no la defienden, señorías de VOX; ustedes la utilizan y cuando no les sirve, la dejan sola.

Vista toda esta situación y la de tantos otros casos, la pregunta que debemos hacernos no solo es qué ocurre en cada caso, sino qué nos dicen todos estos casos juntos. Nos dicen que el Partido Popular ha renunciado a hacer oposición, ha renunciado a construir una alternativa de Gobierno, ha renunciado a ganarse los votos que no tiene y ha decidido sustituir todo eso por subirse a un proceso de derribo, que no ha construido, pero del que se beneficia, amplificando el escándalo, deteriorando las instituciones y esperando que otros hagan el trabajo que ellos y ellas son incapaces de hacer en las urnas. Eso no es oposición ni es política, eso es parasitismo democrático. Sí, señor Feijóo.

Yo, francamente, no creo que el Partido Popular mande sobre los jueces —‌creo que lo intentan, ¿eh?, está claro que lo intentan y que presumen de ello—, sino que, sinceramente, creo que el problema es bastante más profundo: creo que existe una parte de la judicatura que hace tiempo que decidió que este Gobierno debía terminar, no porque les disguste este Gobierno, sino porque quieren otro modelo de Estado con menos derechos, con menos controles y con más privilegios para unos pocos. El Partido Popular es su aliado, el de ese clan que sigue al asalto del Estado, lo cabalga, lo alimenta y lo convierte en estrategia política, y lo hace pretendiendo aparentar una altura moral y ética que no tienen. Quiero decirlo con toda claridad: Aldama es un ladrón. Aldama es un ladrón, sea cual sea la sentencia, un ladrón que ha robado a nuestro pueblo y luego se ha ido a manifestaciones contra la corrupción a que le aplaudan Feijóo y Abascal (aplausos), y aplaudirle a un ladrón que se ha llevado 3 millones es una vergüenza.

Señorías del Partido Popular, son ustedes unos cobardes. No son capaces de armar una mayoría suficiente para una moción de censura. Solo les queda la pataleta, el insulto y hacer florituras con iniciativas parlamentarias. Mientras tanto, deterioran las instituciones y van a rebufo de VOX, aunque eso ponga en peligro los cimientos de la democracia. Por eso, la clave, al final de todo, está en algo de lo que hablamos muy poco, señor presidente: necesitamos democratizar la Justicia. Necesitamos que quienes imparten justicia se parezcan más a la ciudadanía a la que sirven, que no sean ese clan inamovible, opaco e impune. Y esto que estoy haciendo ahora no es atacar a la Justicia, es, precisamente, defenderla de quien la está convirtiendo, aunque sea con toga, en otra cosa. (El señor Tellado Filgueira pronuncia palabras que no se perciben).

Señorías, este último mes ha sido especialmente duro para los militantes y las militantes socialistas, pero también para todas las personas de izquierdas. Las revelaciones que hemos ido conociendo sobre Zapatero nos han entristecido, nos han enfadado, nos han causado dolor y decepción. Yo no puedo saber si el expresidente ha cometido algún delito, no lo sé, eso tendrán que decidirlo aquellos a los que les corresponde, pero lo que sí sé es que lo que hemos visto y oído se aleja mucho de la imagen de un expresidente dedicado al bien común y al fomento de la democracia. Señor presidente, yo creo que tanto usted como nosotras compartimos el diagnóstico y sabemos lo que está en juego. Por eso mismo, porque sabemos a lo que nos enfrentamos, no podemos responder de cualquier manera. No podemos lanzar balones fuera y, sobre todo, no podemos copiar métodos abyectos y no democráticos, como parece que hicieron Santos Cerdán y Leire Díaz, porque la respuesta a las cloacas no puede ser construir otras cloacas, la respuesta a los poderes opacos no puede ser apoyarse en otros poderes opacos y la respuesta a Villarejo no puede ser comprar mercancía averiada a Villarejo. Cuando aparecen informaciones sobre operaciones de aparatos, sobre maniobras impropias o sobre intentos de combatir una crisis política utilizando las mismas lógicas que llevamos años denunciando, no podemos legitimarlo, sino que tenemos que denunciarlo, condenarlo y poner los mecanismos para que no se repita.

Señor presidente, Ferraz tiene que dejar de ser un problema para este Gobierno, y me explico. Cada vez que este Gobierno ha escuchado a quienes peleamos para ampliar derechos, para democratizar las instituciones y para poner límites a los oligarcas ha salido reforzado, y, sin embargo, cada vez que ha actuado desde Ferraz el Gobierno se ha metido en un pantano.

Estamos hartas. Estamos hartas de Ábalos, de Leire Díaz, de Santos Cerdán, tan hartas como estamos del juez Peinado y de sus intentos de desestabilizar este Gobierno. ¡Hartas! Y sí, señor presidente, está muy claro que a los progresistas y las progresistas se nos juzga por otros baremos. Lo hacemos nosotras mismas y, sinceramente, yo creo que es normal, porque nosotras —‌nosotras sí— hemos elegido otros valores, hemos elegido defender otra forma de hacer política, y precisamente por eso no podemos refugiarnos ni en el cinismo ni en el oportunismo. No vamos a decir que todo vale porque otros lo hicieran antes, no, y no vamos a medirnos por el mínimo común denominador del bipartidismo español. En mi espacio político tenemos una posición clara: queremos que España deje atrás una cultura política basada en las redes de influencias, en los favores, en la opacidad y en la utilización partidista de las instituciones. Queremos una España más democrática, queremos abrir ventanas donde algunos han puesto muros y queremos fortalecer los controles públicos allí donde otros prefieren que nadie mire. Señor presidente, el Grupo Parlamentario SUMAR le ha indicado el camino: regulación del estatuto de los expresidentes, agencia anticorrupción y a los corruptores, a los Aldama, ni agua —‌¡ni agua!—, que no puedan acceder a ninguna subvención ni contrato público. (Aplausos).

Y usted, señor presidente, hoy ha planteado una pregunta retórica: ¿cómo no vamos a continuar? La semana pasada, en la sesión de control, usted afirmó que los planes del Gobierno eran continuar con la agenda social y con la defensa de la legalidad internacional. Muy bien, estamos de acuerdo, ese es el camino, pero necesitamos que pasen de las palabras a los hechos, de las declaraciones a las decisiones, como SUMAR, como mi espacio, que lo decimos y lo hacemos. Hoy usted, señor presidente, ha presumido de un montón de medidas del Gobierno de coalición progresista, todas y cada una de SUMAR y la inmensa mayoría, además, sacadas después de un pulso con el socio de Gobierno. (Aplausos). Tuvimos que plantarnos horas en el Consejo de Ministros para algo tan sencillo como una prórroga de alquileres. Estuvieron ustedes, señorías socialistas, más de un año para aceptar traer los permisos de nacimiento y cuidados al Congreso, meses para conseguir que el SMI no pagase IRPF y años para una regularización de la que ahora ustedes presumen. Ayer mismo vimos cómo el Gobierno ha aprobado 6200 millones para políticas de dependencia para cimentar el futuro del modelo de cuidados, y eso responde a meses de trabajo, esfuerzos, discusiones y desvelos del ministro Pablo Bustinduy y de su equipo. Usted lo sabe y nosotras lo sabemos. (Aplausos). Una vez más el avance llega porque nosotras no nos rendimos, pese a que en demasiadas ocasiones —‌demasiadas— las mayores resistencias las encontramos en ustedes, en nuestros socios de Gobierno. Señorías socialistas, está muy bien, estamos de acuerdo en ponernos todas juntas la camiseta de los veintidós millones de ocupados y ocupadas, que todas sabemos también que vienen de las políticas de Yolanda Díaz y del Ministerio de Trabajo de SUMAR (rumores), pero lo que necesitamos en realidad es que nos acompañen en la pelea contra ese poder político y ese Poder Judicial. Dejen de frenar y aceleren.

España no va a esperar más al Partido Socialista, por eso me voy a permitir recordarles algunas cosas que no se pueden quedar en el cajón. El registro horario es la primera de ellas. Desbloqueen de una vez el registro horario. El Ministerio de Trabajo lo tiene listo para que se apruebe ya en las próximas semanas. Tenemos que aprobar una prestación universal por crianza. Y por supuesto, señor presidente, sería un honor que esta legislatura no pasara sin mejorar la situación de la vivienda en este país. No podemos normalizar que haya personas de 87 años como Mari Carmen viviendo cada día con la incertidumbre de si van a perder su casa. La semana pasada se lo pedimos a la ministra de Vivienda y hoy se lo pedimos a usted: compremos la casa de Mari Carmen a través de Casa47. (Aplausos). Compremos la casa de Mari Carmen y las de tantas otras.

Termino, presidenta. Señor presidente, estamos en la recta final de la legislatura. Hagamos que este tiempo sirva para reafirmar que este Gobierno es útil y que merece la pena. Tenemos un año para convencer a la mayoría progresista de este país de que vote no solo porque no quieran a Feijóo y a Abascal en el Gobierno, sino porque tenga la certeza de que su vida va a mejorar y de que vamos a seguir avanzando en la construcción de un país más justo y libre. Nosotras queremos que la gente vaya a votar no solo por miedo, sino con ganas, con esperanza, con la confianza de que el futuro que tienen por delante es mejor. Nosotras llevamos toda la legislatura en ello. ¿A qué esperan ustedes?

Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario SUMAR y de algunos miembros del Gobierno, puestos en pie)

Presidencia. Muchas gracias, señora Martínez. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 24Vídeo

Gracias. Señorías, cualquier persona sabe que este Pleno llega tarde y llega mal. Llega tarde porque —‌fíjense— cuando se convocó este Pleno había gente imputada y hoy hay gente condenada y llega mal porque algunos de ustedes, sobre todo usted, señor presidente, sigue instalado en el «y tú más», en el «y tú peor», y, aún peor, en el «yo no sabía nada». Por ejemplo, ustedes dicen «no, es que Aznar, peor». Sí, claro, Aznar, peor. Aznar es un señor de la guerra, el jefe de un Gobierno corrupto y un señor que probablemente no tenga un millón y pico de euros en joyas en su caja fuerte, sino que tendrá 17 o 18 regaladas por lo peorcito del mundo. Así que sí, Aznar, peor. Pero ¿y qué? ¿Y qué? Y ustedes dicen —‌con la boca pequeña eso sí— «y Felipe, peor». Sí, claro, Felipe, peor. Felipe González es el mayor traidor a su gente y a su partido, el responsable de un Gobierno que robó, que secuestró, que mató. Felipe González es comisionista desde hace treinta años de las peores empresas del mundo. Así que, sí, Felipe González, peor. Pero ¿y qué? Y ustedes dicen también «no, Rajoy, peor». Sí, hombre, claro, Rajoy peor. Rajoy es un jeta y el responsable también de un Gobierno que robó, espió y volvió a robar y que utilizó todo lo que tenía a su alcance para dinamitar a su oposición. Hasta la sede está pagada en negro, ya lo sabemos. Ya lo sabemos. Pero ¿y qué? Y ustedes dicen: «no, es que Feijóo, peor». Sí, hombre, claro, Feijóo, peor. Feijóo —‌ya lo sabemos— se iba de vacaciones con un narco. Sí, lo sabemos. Y Feijóo es el presidente de un partido gracias al asesinato político del expresidente de su partido por denunciar las corruptelas de Ayuso. Sí, lo sabemos. Y Feijóo tiene a la mitad de su familia contratada en empresas privadas que trabajan para la Xunta desde hace años. Sí, lo sabemos. Feijóo, peor. ¿Y qué? Y ustedes dicen «no, es que Abascal, peor». Sí, hombre, claro, Abascal, mucho peor. Abascal es el jefe de una estafa piramidal llamada VOX; y no lo digo yo, lo dicen sus excompañeros. Es el presidente de una fundación condenada, denunciada por el Tribunal de Cuentas por el desvío de cinco millones de euros. (Protestas). Se quedaron hasta con el dinero de las víctimas de la dana. (La señora Aguirre Gil de Biedma: ¡Mentira!). ¡Sí, claro, Abascal y VOX mucho peor! Pero ¿y qué? ¿Y qué? Y ustedes dicen: «¡Nooo, Ayuso, peor!» ¡Sí, hombre, claro, Ayuso, infinitamente peor! Ayuso dejó morir a más de 7000 personas en las residencias de Madrid. (Rumores). El hermano de Ayuso se enriqueció con las mordidas de la venta de mascarillas en lo peor de la pandemia y vive con en un ático pagado, con su pareja, con las corruptelas de Quirón, así que, sí, Ayuso, infinitamente peor. De hecho, uno de los mejores trabajos pagados en este país es ser familiar de Ayuso. Sí, Ayuso, peor. Pero ¿y qué? Ustedes dicen: ¡Nooo, el PP, peor!, porque mira la Gürtel, la Lezo, la Púnica, la Kitchen, Palma Arena, Aguirre, Ignacio González, Rodrigo Rato, Jorge Fernández, Cospedal, Mazón —‌me falta el aire—, Bárcenas, Zaplana, Montoro; mira que José Luis Peñas y Correa también colaboraron con la Gürtel y entraron en la cárcel, y Aldama no. Mira que Rato tenía la misma petición de pena y le cayeron seis años, y a Ábalos veinticuatro. ¡Sí, el PP, peor, mucho peor! Y, sí, hay jueces que trabajan para el PP en este país. Sí, y no se esconden. Sí, ¿y qué?

Y ustedes dicen: «¡Nooo, Aldama, peor!» ¡Sí, hombre, claro, Aldama, peor! Ábalos, Koldo, Aldama. Tres roban un banco: uno les delata, se libra y encima se queda con la pasta. Ese es el resumen. Sí, hombre, sí, si es que ya lo sabemos. Y el mensaje es para según quién; delinque, delata y te librarás. ¡Sí, hombre! ¡Claro, ya lo sabemos! Por cierto, señorías —s‌ obre todo, señores del PP—, que nadie se equivoque: Aldama está en la calle no porque tenga pruebas contra el PSOE —‌que también—; porque, sobre todo, tiene pruebas contra ustedes. (Señala hacia los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.—Risas). ¡Sí, hombre, sí! ¡Lo sabe todo el mundo! (El señor De Olano Vela: ¡Lo sabe Rufián!—Rumores). Así que, sí, Aldama peor. Pero ¿y qué? ¿Y qué?

¿Saben lo que pasa cuando la izquierda, cuando ustedes, cuando el Gobierno, cuando el PSOE, sobre todo, se sustenta solamente en el «y tú más»? Que todo esto que acabo de decir se convierte en esto (arruga varias hojas de papel con una mano haciendo una bola con ellas y la deja en la tribuna): en un papel arrugado, en ruido, en nada. No sirve absolutamente de nada. ¿Por qué? Porque es que nosotros somos otra cosa. (Risas). Porque es que la derecha tiene intereses, pero la izquierda tiene principios. (Risas y rumores.—Aplausos). Porque está lo legal y está lo moral. Señorías de izquierdas, cuando la izquierda roba, nuestra gente llora. Cuando la derecha roba, su gente ficha. ¡Ficha! ¡No falla ni uno! Por tanto, el «y tú más», «y tú peor», «yo no sé nada» sirven para esto. (Señala las hojas de papel arrugadas que había dejado en la tribuna).

Así que he aquí la pregunta, señor presidente: ¿Usted tiene pecado? Repito: ¿Usted tiene pecado? Le pido que me mire a los ojos. (Varios señores diputados: ¡Oooh!—El señor Sánchez Pérez‑Castejón levanta la mirada hacia el orador). ¿Usted sabía algo? Más sencillo, más simple: ¿Ustedes han robado?

Algunos dirán: ¡Hombre, no te pases! ¡Hombre, cómo te sobras! Bueno, es que al ex número dos de su partido, al que le ayudó a ganar otra vez la Secretaría General del PSOE, a una persona tremendamente poderosa en su Gobierno que le ayudó a ganar ese Gobierno le acaban de caer veinticuatro años de cárcel por una trama corrupta inequívoca. ¡Inequívoca! Así que la pregunta es: ¿Usted lo sabía? ¿Ustedes tienen pecado?

Yo negocié durante semanas con José Luis Ábalos la primera investidura del presidente Sánchez. Su palabra era la palabra de Dios, y Dios era Pedro Sánchez. Así que menos caritas, ¿eh? ¡Y no me cuente milongas! (Rumores). Sé perfectamente lo que estoy preguntando. Señor presidente, señores del PSOE, ¿son ustedes conscientes de que el problema no lo tienen con el PP o con VOX, sino que el problema lo tienen con la gente? ¿Son ustedes conscientes de la cantidad de gente decepcionada, cabreada y avergonzada que les ha defendido en sus trabajos, en sus bares, en sus calles y que ahora están aguantando al facha de turno babeando —‌‌babeando, como los de aquí—, diciendo aquello de «¡lo ves!», «¡lo ves!», «¡es que todos son iguales!»? ¿Son ustedes conscientes de eso? ¿Y son ustedes conscientes de que no vale con el «y tú más», «tú peor» y «yo no sabía nada»?

¿Hay una parte del Poder Judicial, policial y mediático de este país que les tienen ganas? Sí. Las mismas que a nosotros. ¡Las mismas! ¡Estamos en quinto de ganas del Estado oscuro! ¡En quinto! Porque a usted, señor presidente, no le persiguen por sus políticas —‌que tampoco hemos nacionalizado nada, ¿eh?—, o sea, a usted le persiguen por pactar con nosotros, con Podemos, con Bildu, con el BNG, y eso a la España oscura y que manda en este país no se la va a olvidar nunca. ¡Jamás!

¿Y la justicia es igual para todos? No, no es igual para todos. Un ejemplo reciente: Miguel Ángel Rodríguez dijo hace poco que había que dinamitar el Ministerio de Hacienda. ¿Ha pasado algo? Lo digo porque a un tal Quequé se la liaron muy parda porque dijo que había que dinamitar el Valle de los Caídos. Así que, no, claro que no, la justicia no es igual para todos. ¿Y los jueces van con un calendario en la mano? ¡Sí, hombre! Hoy es la demostración. Un juez miserable, por cierto. ¿Y hay jueces que tardan mucho con algunos y muy poco con otros? ¡Sí, hombre, que se lo digan a Cristóbal Montoro! ¡Sí, hombre, por supuesto! ¿Y hay jueces que son arbitrarios? ¡Sí, claro!, que se lo digan a los chavales de

Altsasu; que se lo digan a los nueve del procés, que se chuparon cuatro años de talego por la cara. Por cierto, algunos de ustedes calladicos, ¿eh? (Con los dedos sobre la boca hace el gesto de cerrar una cremallera). Que se lo digan, por ejemplo, a su mujer, señor presidente, perseguida por un juez miserable que dice que quizás se puede fugar la mujer del presidente, rodeada de policías. ¡Sí, hombre! Por supuesto que hay jueces arbitrarios! (Risas). Y, si no, que se lo digan a Ábalos, que le han caído veinticuatro años, y a su compinche cero. Por cierto, entiendo que el voluntariado de Aldama lo hará con ustedes, ¿no? (Dirigiéndose a los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso.— Risas). O en Horizonte o en Desokupa o algo así, ¿no?

En definitiva, señorías del Grupo Socialista, bienvenidos. Los jueces y los policías de este país no son seres de luz. ¡No lo son! Y hay una España negra que ha mandado toda la vida y que ustedes, por cierto, han colaborado en tapar. Este país, señorías, tiene enormes carencias democráticas. Sí, y decirlo no les hace menos patriotas: les hace más útiles. Y, hasta que no les han tocado la carita (se lleva la palma de la mano a la cara), no han empezado a decirlo. Así que ojalá que hubieran utilizado el BOE con nosotros mucho antes, y muchas menos frases vacías con el Partido Popular.

Señor presidente, le hago dos preguntas. La primera: ¿Qué ha hecho usted para cambiar esto? ¿Qué han hecho ustedes para cambiar todo esto? Repartirse los jueces con el Partido Popular en el Consejo General del Poder Judicial. Tenían un pacto con nosotros —t‌odo el mundo lo sabe— para cambiar la carrera judicial, para que llegara gente de barrio, gente que no fuera de la misma endogamia de siempre. ¡Se lo petaron! La frase literal fue «para rebajar la tensión y el ambiente tóxico», señor Bolaños. «Hemos rebajado el ambiente tóxico un montón». ¡Yaaa! Y la segunda pregunta, señor presidente, es: ¿Usted tiene su casa limpia? ¿La tiene? Porque les tienen ganas. (El señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez‑Castejón: Por supuesto). Sí. ¿Y dan excusas? También. Ustedes tienen a dos números dos en la cárcel. Ustedes tienen una señora que quería hacer de Villarejo, mandatada por el partido. Por cierto, ustedes dicen: qué tendrá que ver el PSOE con las cloacas del PSOE para intentar frenar las investigaciones contra el PSOE. Y ustedes tienen —‌y lo digo con enorme pesar— a un referente de la izquierda, una persona que me ha ayudado durante toda mi trayectoria política, como Zapatero, sin poder explicar según qué.

Me dirijo a la izquierda de este hemiciclo, porque nos podemos hacer los tontos o no. Yo al menos tengo ojos en la cara. Y lo digo porque yo creo que todo lo bueno que ha pasado en este país en los últimos siete u ocho años ha sido con la participación de Zapatero. Pero ¿qué diríamos si hubieran encontrado un millón y pico de euros en joyas en la casa de Aznar, en la casa del rey, en la casa de Feijóo, en la casa de Ayuso, en la casa de Abascal? ¿Qué diríamos? Señorías, conviene regular urgentemente la figura del expresidente. No tiene ningún sentido que no haya límites entre la influencia, el lobby y el tráfico de influencias. No tiene ningún sentido.

Señorías, voy acabando. Yo lo he dicho muchas veces: no tengo puñeteras ganas de que Feijóo sea presidente, Abascal vicepresidente, Ester Muñoz ministra, Tellado ministro… No tengo puñeteras ganas, puñeteras. Yo no tengo puñeteras ganas de ver el enorme sufrimiento social que van a traer. Yo no tengo puñeteras ganas de ver ilegalizaciones. Yo no tengo puñeteras ganas de ver encarcelamientos políticos. Lo han anunciado. Pero, señorías, señor presidente, ¿seguir así para qué? Usted ha dicho: Cómo no continuar. Vale, bien, pero ¿para hacer qué? ¿Para hacer qué? (Varios señores diputados: ¡Para robar!). Resistir está bien. Le puedo asegurar que hay muchísima gente que subsiste gracias a este Gobierno. Y este Gobierno, gracias a la influencia de muchos de nosotros, ha hecho y está haciendo cosas muy buenas para la gente. Pero limitarnos a decir que somos lo menos malo de entre todo lo malo y no hacer absolutamente nada más… Por ejemplo, en vivienda: ¿por qué no frenamos la especulación inmobiliaria de una vez por todas, de una puñetera vez? ¿Por qué no? ¿Por qué no? Llenemos de contenido la legislatura. Porque la pregunta que les hago es, señores del PSOE: si solamente va a resistir, ¿qué quedará del PSOE cuando todo esto acabe? ¿Qué quedará? Se lo digo yo: gente muy chunga.

Y acabo con un mensaje. Señores del Partido Popular, ya lo han anunciado… Pero, bueno, les pregunto: ¿la moción de censura para cuándo? ¿Para mañana? Está el registro ahí, ¿eh? Está muy cerca. ¿Para cuándo? Tienen los números, ¿no? En Junts les puedo asegurar que están entregadísimos y tienen a toda su prensa entregadísima. De hecho, hay dos personas que adelantan —‌esto es grave— decisiones judiciales en este país: Miguel Ángel Rodríguez y el abogado de Waterloo. (El señor Tellado Filgueira: En Soria). ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Qué está pasando ahí? ¿Qué está pasando ahí? La cuestión: la moción de censura, ¿para cuándo? ¿Tienen números? ¿O es que no tienen agallas?

Ustedes se están repartiendo ministerios como en el año 2023. Calma, calma, que algunos haremos todo lo posible para que no pase.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula la senyora Nogueras i Camero.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 27Vídeo

Gràcies, presidenta. Primer de tot, bona Diada Nacional dels Països Catalans. Malgrat ser fora de casa, avui prenem la paraula en la llengua dels Països Catalans, el català. Fa un any va comparèixer vostè en aquesta cambra, senyor Sánchez, per donar resposta a les acusacions de corrupció que envolten el seu Govern, el seu partit i també la seva família. I dotze mesos després d’aquesta compareixença, lluny de millorar la situació, ha empitjorat. La corrupció, senyor Sánchez, no és un titular. La corrupció és una ferida. Perquè, quan un servidor públic, un càrrec públic, roba, roba a un jove que no pot pagar el lloguer, roba a un malalt que està esperant una operació, roba a una família que no arriba a final de mes, roba a un pagès que està ofegat per la burocràcia. I la corrupció de l’Estat espanyol no és un accident. La corrupció de l’Estat espanyol és conseqüència natural d’un model que posa la unidad de España per davant, per damunt de la democràcia, per damunt de la justícia, per damunt dels drets fonamentals de les persones i també per damunt dels drets fonamentals de les nacions. I això no se soluciona amb una compareixença o amb una roda de premsa, perquè ja ho hem vist massa vegades. Primer surt a la llum un escàndol, després hi ha indignació, després hi ha promeses de transparència. I després què? Després, silenci, després, amnèsia. Després, aquest retorn a aquesta falsa normalitat. Avui hem escoltat moltes lliçons morals, hem escoltat moltes preguntes, hem escoltat moltes lamentacions, però no hi ha cap proposta per sortir del bloqueig. Perquè tenen por. Tenen por a moure’s. Per això demanen que es moguin els altres. A la corrupció, a més a més, senyor Sánchez, se li suma que vostè ha perdut una majoria parlamentària que tenia, una majoria parlamentària que va néixer d’uns compromisos polítics adquirits que vostè no ha complert. Nosaltres vam fer possible aquella investidura, i ho recordo perquè a alguns se’ls oblida, impedint l’entrada de l’extrema dreta. El vam advertir per això, si ho recorda bé, senyor Sánchez, que si vostè no complia els acords que tancava amb Junts per Catalunya, Junts per Catalunya trencaria la relació. I així va ser, des del novembre del 2025, vostè no té aquella majoria parlamentària que el va investir. I és cert que la nostra manera de fer és més dura. I és cert que incomoda alguns, però també és cert que la nostra manera de fer és inèdita aquí a Madrid. I dic que és inèdita perquè mai abans Catalunya havia condicionat Madrid com ho han fet els set vots de Junts per Catalunya. Perquè hem aconseguit coses que sempre a Madrid ens havien dit que eren impossibles, com, per exemple, que jo avui pugui fer aquesta intervenció en català sense que em facin fora. I tenim claríssim que vostès tot això no ho fan per voluntat pròpia. Ho fan per necessitat. Però sobretot, el que hem estat nosaltres és molt clars, senyor Sánchez, sempre. Mai podrem dir que nosaltres no els hem advertit sempre. La metodologia de Junts ha molestat a molts. I els molesta precisament perquè, per primera vegada en molts anys, Catalunya ha aguantat la posició. Hem resistit. No ens hem deixat engolir per la catifa vermella del poder de Madrid. No ens hem deixat seduir per les abraçades de pati de la Moncloa. I tampoc hem confós la cordialitat amb la submissió. I tampoc hem confós la foto i el titular amb els resultats tangibles. Puc dir que hem actuat amb molt orgull, i els set diputats de Junts per Catalunya mai hem oblidat d’on venim i per qui treballem: per Catalunya i per tots els catalans. I aquesta manera de fer nostra és poc compatible amb la manera de fer del bloc d’esquerres espanyol, la fórmula de SUMAR, Podemos, els Comuns, Esquerra Republicana de Madrid ha estat per nosaltres un fracàs. S’han dedicat a fer tuits i proclames en contra de l’establishment i del règim, però, quan toca votar, sostenen l’establishment i el règim. I el que és més perillós: el blanquegen i el maquillen. Diuen que volen defensar els ciutadans, però cada setmana troben una nova excusa per fer exactament el contrari, per salvar l’agenda del Govern espanyol. Alguns deien que anaven a Madrid a defensar Catalunya i han acabat, escolti’m bé, engrandint els del 155 a canvi de res.

I arribats aquí, la pregunta és molt clara: la corrupció d’una Moncloa d’esquerres és menys greu que la corrupció d’una Moncloa de dretes? Si la resposta és que sí, que la corrupció de les esquerres és menys greu que la corrupció de les dretes, aleshores això ho hauran d’explicar molt bé i molt clarament. Segons vostès, la corrupció d’esquerres és més acceptable que la corrupció de dretes. D’això se’n diu hipocresia. Si la resposta és no, si vostès consideren que la corrupció d’esquerres no és més acceptable que la corrupció de dretes, aleshores estaran d’acord amb nosaltres que tot això només està servint per enfortir l’extrema dreta. Aquella extrema dreta que tots vostès diuen combatre. Però, senyor Sánchez, que vostès bloquegin les nostres lleis fa gran l’extrema dreta. La corrupció fa gran l’extrema dreta. Els seus incompliments amb Catalunya fan gran l’extrema dreta. Aferrar‑se al poder pel poder fa gran l’extrema dreta. I, si vostè no és exemplar, senyor Sánchez, que és el president del Reino de España, qui se n’aprofita són els extrems. I nosaltres no volem l’extrema dreta, tampoc volem l’extrema esquerra. El que volem és acabar la feina. Som aquí per acabar la feina, no per escalfar la cadira. Els set diputats de Junts volem tornar a Catalunya amb la feina acabada.

Per això, avui li plantejarem una proposta que potser en un primer moment li semblarà agosarada. Però li demano abans de pronunciar‑se que mediti bé i que tingui present un antecedent que tots aquí coneixen molt bé. Quan Junts per Catalunya posa una proposta sobre la taula, el temps ens acaba donant la raó, i els qui primer la critiquen o la rebutgen, amb el temps, se l’acaben fent seva. Per exemple, fa un any i mig vam proposar que vostè se sotmetés a una qüestió de confiança. Avui és el Partit Popular que proposa que se sotmeti a una qüestió de confiança. Fa pocs mesos, nosaltres, en la sessió de control, li vam demanar que convoqués eleccions davant d’aquest bloqueig. Avui hi ha una majoria parlamentària que li està demanant que convoqui eleccions. Així que mediti amb serenitat això que avui li proposem, perquè en pocs dies li exigirà tothom. Els seus els primers.

Hauran de meditar‑ho tots, però, perquè per fer‑ho caldrà la majoria que va investir el senyor Pedro Sánchez. Faran falta els vots de tots els qui dieu que treballeu fort perquè no passin ells. Perquè no passi l’extrema dreta. Però que fins avui heu estat incapaços d’aturar‑la. Al contrari, la irresponsabilitat i la incapacitat d’alguns l’estan fent cada vegada més gran.

Senyor Sánchez, vostè arriba aquí tocat políticament, i jo m’atreviria a dir que tocat i enfonsat. El debat d’avui s’assembla molt al debat d’una qüestió de confiança, una qüestió de confiança que vostè no ha considerat convocar, però que hauria estat molt oportuna perquè el principal obstacle perquè aquesta legislatura pugui culminar els objectius pels quals va ser concebuda és vostè. Avui no té ni la majoria ni la legitimitat per ocupar el poder. Tot no pot quedar paralitzat per la situació personal o política d’una sola persona. I, com deia Salvador Espriu: «De vegades és necessari i forçós que un home mori per un poble, però mai no ha de morir tot un poble per un home sol». I aquí és exactament on som avui. Fa massa mesos que una gran part de l’energia política s’està dedicant a gestionar les conseqüències dels problemes que l’envolten a vostè. El que li plantejarem ara és un exercici de parlamentarisme noble, senyor Sánchez. El nostre deure avui i aquí és dir que faci el que fan els demòcrates que es troben en circumstàncies molt similars a aquesta, que és exactament el que acaba de fer el primer ministre del Regne Unit, que, a diferència de vostè, ell sí que disposa d’una amplíssima majoria. Senyor Sánchez, els seus incompliments, la seva incapacitat de mantenir la majoria, la corrupció, fan insostenible aquesta situació. No el vam investir per això. Hauria de convocar eleccions i ha dit que no ho farà. Però hi ha una alternativa. Hi ha una majoria que no volem que l’extrema dreta ocupi el poder. Senyor Sánchez, aparti’s i deixi que aquest Parlament posi algú que sí que tingui la capacitat de complir, de complir amb Catalunya i de complir amb els catalans.

Moltes gràcies i visca Catalunya lliure!

Gracias, presidenta. En primer lugar, buena Diada Nacional de los países catalanes. A pesar de estar fuera de casa, hoy tomamos la palabra en la lengua de nuestros países catalanes, en catalán. Hace un año compareció usted en esta Cámara, señor Sánchez, para dar respuesta a las acusaciones de corrupción que envuelven a su Gobierno, a su partido y también a su familia. Y doce meses después de esta comparecencia, lejos de mejorar, la situación ha empeorado. La corrupción, señor Sánchez, no es un titular. La corrupción es una herida. Porque cuando un servidor público, un cargo público roba, roba a un joven que no puede pagar el alquiler, roba a un enfermo que está esperando una operación, roba a una familia que no llega a final de mes, roba a un campesino que está ahogado por la burocracia. Y la corrupción del Estado español no es un accidente. La corrupción del Estado español es consecuencia natural de un modelo que pone la unidad de España por encima de la democracia, por encima de la justicia, por encima de los derechos fundamentales de las personas y también por encima de los derechos fundamentales de las naciones. Y esto no se soluciona con una comparecencia o con una rueda de prensa, porque ya lo hemos visto demasiadas veces. Primero sale a la luz un escándalo, luego hay indignación, luego hay promesas de transparencia… y ¿luego qué? Luego, silencio; luego, amnesia; y, después, ese retorno a esa falsa normalidad. Hoy hemos oído muchas lecciones morales, hemos escuchado muchas preguntas, hemos oído muchas lamentaciones, pero no hay ninguna propuesta para salir del bloqueo. Porque tienen miedo, tienen miedo a moverse; por eso piden que se muevan los demás. A la corrupción, además, señor Sánchez, se le suma que usted ha perdido una mayoría parlamentaria que tenía, una mayoría parlamentaria que nació de unos compromisos políticos adquiridos que usted no ha cumplido. Nosotros hicimos posible esa investidura —‌‌y lo recuerdo porque a algunos se les olvida— impidiendo la entrada de la extrema derecha. Le advertimos, eso sí —‌‌si lo recuerda bien, señor Sánchez—, que si no cumplía los acuerdos que cerraba con Junts per Catalunya, Junts per Catalunya rompería la relación, y así fue. Desde noviembre de 2025, usted no tiene esa mayoría parlamentaria que le invistió. Es cierto que nuestra manera de hacer es más dura y es cierto que incomoda a algunos, pero también es cierto que nuestra manera de hacer es inédita aquí, en Madrid. Y lo digo porque nunca antes Cataluña había condicionado a Madrid como lo han hecho los siete votos de Junts per Catalunya. Porque hemos conseguido cosas que en Madrid siempre nos habían dicho que eran imposibles, como, por ejemplo, que yo hoy pueda hacer esta intervención en catalán sin que me echen. Y tenemos clarísimo que ustedes todo eso no lo hacen por voluntad propia; lo hacen por necesidad. Pero, sobre todo, nosotros siempre hemos sido muy claros, señor Sánchez. Siempre. Nunca van a poder decir que no les hemos advertido. La metodología de Junts siempre ha molestado a muchos, y les molesta precisamente porque, por primera vez en muchos años, Cataluña ha aguantado la posición. Hemos resistido. No nos hemos dejado engullir por la alfombra roja del poder de Madrid. No nos hemos dejado seducir por los abrazos de patio de la Moncloa. Tampoco hemos confundido la cordialidad con la sumisión. Y no hemos confundido la foto y el titular con los resultados tangibles. Puedo decir que hemos actuado con mucho orgullo. Y los siete diputados de Junts per Catalunya nunca hemos olvidado de dónde venimos ni para quién trabajamos: para Cataluña y para todos los catalanes. Y esta forma de hacer nuestra es poco compatible con la manera de hacer del bloque de izquierdas español. La fórmula de SUMAR, Podemos, Comuns, Esquerra Republicana en Madrid para nosotros ha sido un fracaso. Se han dedicado a hacer tuits y proclamas contra el establishment y el régimen. Pero, cuando llega votar, sostienen al establishment y sostienen al régimen. Y, lo que es más peligroso, lo blanquean y lo maquillan. Dicen que quieren defender a los ciudadanos, pero cada semana encuentran una nueva excusa para hacer exactamente lo contrario, para salvar la agenda del Gobierno español. Algunos decían que iban a Madrid a defender a Cataluña, y han acabado —‌escuchen bien— agrandando a los del 155 a cambio de nada.

Y, llegados aquí, la pregunta es muy clara: ¿La corrupción de una Moncloa de izquierdas es menos grave que la corrupción de una Moncloa de derechas? Si la respuesta es que sí, que la corrupción de las izquierdas es menos grave que la de las derechas, entonces tendrán que explicarlo muy bien, muy claramente: según ustedes, la corrupción de izquierdas es más aceptable que la corrupción de derechas. ¡A eso se le llama hipocresía! Si la respuesta es no, si ustedes consideran que la corrupción de izquierdas no es más aceptable que la corrupción de derechas, entonces estarán de acuerdo con nosotros en que todo esto solo está sirviendo para fortalecer a la extrema derecha, esa extrema derecha que todos ustedes dicen combatir. Pero, señor Sánchez, que ustedes bloqueen nuestras leyes hace grande a la extrema derecha; la corrupción hace grande a la extrema derecha; sus incumplimientos con Cataluña hacen grande a la extrema derecha; aferrarse al poder por el poder hace grande a la extrema derecha. Y, si usted no es ejemplar, señor Sánchez, que es el presidente del Reino de España, los que se aprovechan son los extremos. Y nosotros no queremos a la extrema derecha ni tampoco queremos a la extrema izquierda. Lo que queremos es acabar el trabajo. Estamos aquí para acabar el trabajo, no para calentar la silla. Los siete diputados de Junts queremos volver a casa con el trabajo hecho.

Por eso hoy le plantearemos una propuesta que quizás en un primer momento le va a parecer atrevida, pero le pido que, antes de pronunciarse, la medite bien y tenga presente un antecedente que todos en esta Cámara conocen bien. Cuando Junts per Catalunya pone algo sobre la mesa, el tiempo nos acaba dando la razón, y los que primero lo critican o lo rechazan al final lo acaban haciendo suyo. Por ejemplo, hace un año y medio se propuso que usted se sometiera a una cuestión de confianza: hoy es el Partido Popular el que pide esa cuestión de confianza. Hace pocos meses en la sesión de control le pedimos que convocara elecciones ante este bloqueo: hoy hay una mayoría parlamentaria que le está pidiendo que convoque elecciones. Por lo tanto, medite con serenidad lo que hoy le proponemos, porque en pocos días todo el mundo se lo exigirá, y los suyos los primeros.

Tendrán que meditarlo todos, eso sí, porque para hacerlo hará falta la mayoría que invistió al señor Sánchez; los votos de todos los que decís que trabajáis fuerte para que no pasen ellos, para que no pase la extrema derecha, pero que hasta hoy habéis sido incapaces de frenarla. Al contrario, la irresponsabilidad y la incapacidad de algunos la están haciendo cada día más grande.

Señor Sánchez, usted llega aquí tocado políticamente, y yo me atrevería a decir que tocado y hundido. El debate de hoy se parece mucho al debate de una moción de confianza, una moción de confianza que usted no ha considerado convocar pero que hubiera sido muy oportuna, porque el principal obstáculo para que esta legislatura pueda culminar los objetivos por los que fue concebida es usted. Hoy no tiene ni la mayoría ni la legitimidad para ocupar el poder, y todo no puede quedar paralizado por la situación personal o política de una sola persona. Como decía Salvador Espriu, a veces es necesario y forzoso que un hombre muera por un pueblo, pero jamás ha de morir todo un pueblo por un hombre solo. Y aquí es donde estamos exactamente hoy. Hace demasiados meses que una gran parte de la energía política se está dedicando a gestionar las consecuencias de los problemas que le envuelven a usted. Lo que le plantearemos ahora es un ejercicio de parlamentarismo noble, señor Sánchez. Nuestro deber hoy y aquí es decirle que haga lo que hacen los demócratas que se encuentran en circunstancias muy similares a esta, que es exactamente lo que acaba de hacer el primer ministro del Reino Unido, que, a diferencia de usted, sí dispone de una amplísima mayoría. Señor Sánchez, sus incumplimientos, su incapacidad de mantener la mayoría, la corrupción, hacen insostenible esta situación. No lo investimos por eso. Tendría que convocar elecciones. Ha dicho que no lo hará, pero hay una alternativa. Hay una mayoría que no queremos que la extrema derecha ocupe el poder. Señor Sánchez, apártese y deje que este Parlamento ponga a alguien que sí tenga la capacidad de cumplir, de cumplir con Cataluña y de cumplir con los catalanes.

Muchas gracias. ¡Visca Catalunya lliure!

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Nogueras. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus, que en este turno también acumulará el de réplica. (Rumores). Señorías, ruego silencio. Los diputados y diputadas que estén saliendo, por favor, háganlo en silencio. Cuando quiera, señora Aizpurua.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 31Vídeo

Egun on, Sanchez jauna. Legegintzaldiko unerik delikatuenetako baten aurrean gaude. Ustelkeriari buruzko eztabaida gizartearen benetako beharrei buruzko eztabaida publikoa ordezkatu du, eta jardun judizial eta polizialak, jardun politikoa. Momentu honetan, analisi edo kalkulu politiko okerrak egiteak ondorio latzak ekar ditzake herritarren orainaldirako eta etorkizun hurbilerako. Horregatik, guk zuhurtzia eta erantzukizuna printzipio gisa erabili nahi ditugu momentu honetan zuhurtzia eta erantzukizuna. Erantzukizunez arituko gara, ez gobernu edo alderdi jakin batekin, ez zurekin edo exekutiboarekin. Arduratsuak izango gara gure herriarekin eta gehiengo sozial eta langileekin. Izan ere, hemen jokoan dagoena asko da. Ez gara eztabaida batez ari edo hauteskunde emaitza batzuez, ezta eserleku batzuez edota gobernu eta legegintzaldi zehatzez. Jokoan dagoena da eskubide eta askatasunen hedatze ziklo bat mantentzea, hala murrizketa, inboluzioa, zentralismoa eta autoritarismo ziklo bati bidea irekitzea. Ez dakit Ganbara honetan gauden guztiok egoera horren jabe garen, are balizko egoera horren dimentsioaz. Sanchez jauna, hainbeste dira bata bestearen atzetik jasotzen ari garen albiste polizial eta judizialak, ezen benetan zaila dela garia eta lastoa bereiztea. Hori guretzat, pentsa, herritarrentzat. Badakigu, hain juxtu, horixe dela helburua. Ez du axola egia eta gezurra bereizteak. Helburua da nahasmen giro bat sortzea eta jendeak dena ustelduta egotearen kontakizuna barneratzea, inolako eztabaidatze edo, zalantzarik gabe, fronte politiko, mediatiko, judizial eta polizialetan ezin hobeto harilkatutako kontakizunaz ari gara. Ez dago horren zalantzarik, baina hau esateak, eta begi bistakoa da argazki osoa ikusi nahi duenarentzat, ez du beste kontu bat kentzen. Badirudi lasto artean garia ere egon badagoela.

Buenos días. Señor Sánchez, este es el momento más delicado de la legislatura. Seguimos hablando de corrupción, en lugar de tener un debate que importe a la ciudadanía. En este momento hacer malos cálculos políticos puede traer unas consecuencias nefastas en el futuro cercano. Por eso nosotros queremos ser cautos en este momento, cautos y responsables. Y vamos a hablar de responsabilidad, y vamos a actuar con responsabilidad, no respecto a usted o al Ejecutivo o a un partido político: vamos a ser responsables con la mayoría social y con la ciudadanía porque hay mucho en juego. No estamos hablando únicamente de unas elecciones, de unos escaños: realmente estamos hablando de mantener un ciclo. Estamos evolucionando hacia el autoritarismo: no sé si todos los que estamos en esta Cámara no somos conscientes de esta situación, de esta dimensión. Señor Sánchez, estamos recibiendo muchas noticias policiales y judiciales, y es muy difícil diferenciar qué es lo importante. Sabemos que es importante diferenciar entre la verdad y la mentira. Estamos mezclando muchísimas cosas y estamos incluyéndolo todo en la narrativa; sin cuestionamiento, sin duda. El frente político, mediático, judicial está todo mezclado. No hay duda, está todo incluido en esta narrativa. Para quien observa todo el panorama, las cosas pueden estar claras también.

Todo es lawfare o todo es corrupción. Esa es la dicotomía que se pretende instalar: estás con unos o con otros. Nosotras refutamos esta tesis, porque posiblemente ni todo es lawfare ni todo es corrupción. Señor Sánchez, hay casos que estamos conociendo sobre supuestas prácticas alrededor de su partido que nos parecen graves, muy graves: bien sean las corruptelas que se desprenden del caso Koldo y Ábalos, hasta la rocambolesca historia del caso Leire, más propia de una mala película de tarde que de un partido de Gobierno. Sí, son casos que deberían preocupar a cualquier partido o Gobierno decente.

Sostienen ustedes que son prácticas y casos que implican a personas específicas que realizaban actividades al margen de su partido. Bien, puede ocurrir que haya personas que actúen al margen de las reglas éticas básicas que toda organización política debería hacer respetar, pero los mecanismos para evitar que puedan ocurrir sí son responsabilidad de su partido y la suya como secretario general del mismo, y, al parecer, o no son suficientes o han fallado.

Tras las explicaciones que hoy ha dado, esperamos que tome las medidas necesarias, aclare lo ocurrido y se depuren todas las responsabilidades que sean precisas, porque si no, le regalarán a la derecha la tesis del todo está podrido, del todos son iguales. Ustedes deben no solo ser ejemplares, sino demostrar ejemplaridad cuando esta falla.

Nosotras somos y seremos muy exigentes con cualquier indicio de corrupción que se desvíe del objetivo y el principio con el que todos deberíamos ejercer la política, que no es otro que el de servir a la gente de manera ejemplar y transparente. Y nos da igual que la corrupción venga de unos o de otros; es más, ustedes deben ser el doble de contundentes que la derecha, porque, efectivamente, la derecha puede robar a espuertas: un Gobierno entero imputado como Aznar, una caja B y un tal M. Rajoy cobrando de ella, incluso un corrupto confeso de haber robado 3,7 millones que acaba en la calle y con el botín intacto. Pero no pasa nada, no les penaliza, porque es exactamente lo que se espera de ellos. Pero para la izquierda la exigencia es mayor, es absoluta y así debe ser. Por tanto, ustedes no pueden permitirse ni un resquicio de duda o sospecha sobre su actividad o su contundencia.

Señorías, que existan casos claros de corrupción no obsta para que también exista una evidente operación en marcha, una operación para acabar con la legislatura, tumbar su gobierno y, especialmente; cerrar la ventana de oportunidad para un ciclo social y plurinacional, una operación política, judicial, policial y mediática perfectamente orquestada. Los independentistas vascos hace mucho tiempo que dejamos de creer en las casualidades en cuanto a las fuerzas policiales y judiciales españolas se refiere. Por eso, nadie nos va a hacer confiar ciegamente ni dar carta de naturaleza a las actuaciones y objetivos policiales en sus supuestas investigaciones, informes y causas.

Señorías, los vascos y las vascas nos las hemos visto todas, sabemos bien cómo actúan los poderes policiales y judiciales en este Estado. En Euskal Herria se puso en marcha una operación de Estado a gran escala para intentar neutralizar el independentismo vasco. En Euskal Herria se cerraron periódicos y radios, como Egunkaria o Egin, con supuestas pruebas o informes policiales que resultaron ser falsos o inventados; se torturó y encarceló a sus directores; después se les absolvió, pero ya estaba hecho. En Euskal Herria se ilegalizaron partidos, se desarrollaron macrojuicios políticos y se condenó a dirigentes políticos con supuestos nexos, interpretaciones policiales y condenas políticas sin sustento alguno, que después Europa tuvo que rectificar y anular, pero, una vez más, ya estaba hecho. En Euskal Herria se ilegalizaron organizaciones sociales o juveniles con indicios policiales sin prueba alguna que años más tarde, después de torturas y años de prisión correspondientes, resultaron en absoluciones, pero ya estaba hecho. Y así durante años, décadas, en las que se construyeron teorías e instruyeron procesos políticos para justificar condenas políticas. Por eso no damos por buena cualquier actuación policial o judicial por el simple hecho de venir revestida de legalidad. No es desconfianza abstracta, es memoria política. No son opiniones, señorías; es historia de nuestro país. Y sí, todos ustedes dieron credibilidad en algún momento a esta gran operación; también ustedes, señorías del PSOE. Por eso nosotros seremos mucho más prudentes y mucho más cautos, porque, efectivamente, nos las hemos visto todas.

Entonces el objetivo era claro: tratar de desactivar un movimiento político que era capaz de cuestionar y enfrentar aquello que en el Estado español se denominó transición democrática, y asimilar a un pueblo, el vasco, que exigía una ruptura democrática real. Vascos y vascas le pusimos nombre y apellidos a aquella supuesta transición: régimen del 78; un régimen que, lejos de traer una ruptura con el franquismo, instauró y apuntaló la continuidad de los poderes económicos, los jueces y las fuerzas de seguridad sin una depuración real, todo ello bajo el paraguas de una monarquía heredera del franquismo. (Rumores). Se pretendía aleccionar a cualquiera que se atreviese a cuestionar el status quo establecido, que se atreviese a cuestionar este régimen. (El señor Hernando Fraile hace gestos hacia la Presidencia.—La señora Perea i Conillas hace el gesto de pedir silencio llevándose el dedo índice a la boca.—El señor Gutiérrez Santiago pronuncia palabras que no se perciben). Por eso, después, sufrirían la misma suerte los movimientos, partidos e instituciones catalanas o la izquierda española. (Rumores). Y, finalmente, les ha tocado a ustedes, señor Sánchez, todo un partido socialista, todo un Gobierno español víctima del propio régimen que construyeron. Porque lo cierto es que el PSOE participó durante décadas en la constitución de toda esta arquitectura política estatal, siendo una de las piezas principales, junto a los poderes fácticos de carácter reaccionario y regresivo que ahora se revuelven contra ustedes. La mejor prueba de esto es que Felipe González, baluarte del socialismo español durante décadas, es todavía hoy uno de los principales defensores y portavoces del régimen.

Tras la sucesión de crisis que durante décadas se han ido desatando y que han ido resquebrajando este régimen, se ha dado un salto más… (El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben).

Presidencia. Un momento, señor Aizpurua. Señor Hernando, le llamo al orden por primera vez. (Protestas). Por favor, silencio. Aquí no se viene a boicotear al orador que está hablando. (Protestas). Silencio. Está en el uso de la palabra la señora Aizpurua, que tiene el mismo derecho que usted y que todos los portavoces a expresarse. (El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben.—Un señor diputado: ¡Cállate!—La señora Garrido Jiménez pronuncia palabras que no se perciben). Silencio. Señora Aizpurua, cuando usted quiera. (El señor Hernando Fraile pronuncia palabras que no se perciben). Señor Hernando, le llamo al orden por segunda vez y a la tercera le voy a echar del Pleno. (La señora Montesinos de Miguel: Solo se señala a este grupo con nombres y apellidos. La arbitrariedad de la presidenta…). Señora Montesinos, silencio, silencio. (Los señores Hita Téllez y Gutiérrez Santiago pronuncian palabras que no se perciben.—El señor Román Jasanada: ¡A ellos también!). Silencio. Ya sé que no le gusto mucho como presidenta, pero soy la presidenta de esta Cámara y así voy a ejercer. (Aplausos). Señora Aizpurua, cuando usted quiera.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 33Vídeo

Hablaba de las crisis que se han ido desatando en los últimos años: la crisis territorial por las pulsiones nacionales vasca y catalana y su proceso soberanista, la crisis económica que destruyó el bienestar de varias generaciones, la crisis institucional desatada por los escándalos de la monarquía y la corrupción de los grandes partidos y la crisis de representatividad por el fin del bipartidismo. Todo ello ha alumbrado una situación inédita: la posibilidad de articular una mayoría plurinacional y progresista que realmente pueda impulsar una democratización profunda que rompa los candados del régimen del 78 y conlleve cambios estructurales en la propia concepción social y nacional del Estado español. Esto es lo que ha encendido todas las alarmas y está justificando cualquier actuación, incluso a costa de cargarse literalmente la poca fiabilidad y legitimidad que pilares como la judicatura y las fuerzas de seguridad pudieran tener a ojos de la sociedad y la forma de Estado democrático formal que se pretende intentar preservar. Es tan grande el miedo a posibles cambios democráticos de calado que el objetivo de abortar esa posibilidad política ya está por encima de mantener el propio barniz democrático. El que pueda hacer, qué haga. No importa cómo, ya ni siquiera hace falta guardar las formas. Se deben abortar estas opciones, esa ventana de oportunidad a toda costa, cueste lo que cueste, para volver a los pactos de Estado entre PSOE y PP, PP y PSOE, que preserven el status quo territorial y la estructura social. Esa es la misión en la que los poderes del Estado están inmersos. No es ninguna teoría de la conspiración, es un Estado con cimientos antidemocráticos revolviéndose contra una pulsión democrática; por eso afirmamos que esto va mucho más allá de su Gobierno o de la legislatura.

Señor Sánchez, no decimos esto como ataque. Trasladamos esta lectura para que sean conscientes de lo que está sobre la mesa y actúen en consecuencia, para que dejen de resistir y pasen a la ofensiva, porque no van a parar, señor Sánchez, no van a parar. ¿O acaso cree que no se atreverán a imputarle a usted? Han condenado a un fiscal general sin prueba alguna y no ha pasado nada, no ha habido consecuencia alguna. Y así han aprendido que pueden hacer lo que quieran, con pruebas o sin ellas, porque se saben impunes. Por eso, a esto solo se le puede hacer frente con un proceso democratizador: justo haciendo eso a lo que le tienen miedo. Queremos conocer la verdad de todo y que se asuman todas las responsabilidades, caiga quien caiga, pero de todo: de los corruptos y de los corruptores; de las estructuras, redes e intereses que hay detrás de todo ello; del clientelismo, el amiguismo y el enchufismo; de todo. Queremos saber si la policía miente y crea o manipula indicios y pruebas. Queremos saber si los jueces prevarican para abrir causas y dictar sentencias contra personas específicas con objetivos políticos. Queremos conocer quiénes, en las fuerzas de seguridad y en la judicatura, filtran causas, investigaciones, informes o informaciones secretas. Queremos saber quién dirige las asociaciones ultraderechistas que sirven de plataforma a los jueces para abrir procesos sin base alguna. Queremos saber qué empresas y empresarios están implicados en cada caso como corruptores, todas ellas. Queremos saber los medios o pseudomedios de comunicación que inventan deliberadamente historias y acusaciones para ofrecer la excusa necesaria para justificar después una investigación policial o judicial. Y queremos saber qué partidos y qué personas participan y dirigen toda esta operación. Lo queremos saber todo y queremos que asuman las consecuencias, porque la lucha contra la corrupción no puede ser superficial ni selectiva, debe ser integral. Eso sí sería un cambio estructural. Pero perro no come perro, señor Sánchez. Para conocer y depurar todo esto sería necesaria una democratización real. ¿Cree que es posible? Sinceramente, nosotros tenemos serias dudas de que este Estado sea democratizable, pero, si existe una oportunidad, usted debería aprovecharla.

Horren guztiaren aurrean, eta ez gara txikikeriez ari, badira hauteskundeak berehala egin daitezen eskatzen ari direnak eta legealdia amaitutzat ematen dutenak. Esan nuen moduan, guk ez dugu agertoki hori bilatuko eta ez dugu agertoki hori erraztuko. Izan ere, interes eta kalkulu alderdikoiak ez dira gure bulkada. Ezer baino lehen, euskal herritarrek nahi dutenari zor gatzaizkio, gehiengo sozial eta langileek behar duenari. Eta sakonki errespetatzen dugulako euskal herritarren gehiengo zabalak hautestontzietan eman zuten mandatua, eskuin mutur espainiarren gobernu posible bat eta horien proiektu erreakzionarioa saihestea. Mandatu demokratikoa eman ziguten, konbentzimendu antifaxista sakonduna eta Euskal Herria Bilduk, behintzat, guztiz errespetatuko du. Zinez uste dugu herri moduan partekatu beharko genukeen posizioa dela honakoa. Euskal Herriko indar politiko guztiok partekatu beharko genukeena, gure herriarekiko berme moduan. Izan ere, galdera berez oso xinplea da. Zertan laguntzen die euskal herritarrei hauteskundeak aurreratzea? Zerbait positiboa al dakar euskal herritarrentzat eta langile klasearentzat hauteskundeak aurreratzea? PP eta VOXen gobernu bati ateak ireki ahal badizkio, zer eskaini diezaieke PP eta VOXek euskal herritarrei?

Frente a todo esto, que no es poco, hay quienes se han apresurado a exigir elecciones y dar así por terminada la legislatura. Como le dije, nosotros no vamos a buscar ese escenario ni vamos a facilitarlo porque no nos movemos por intereses ni cálculos partidistas, porque ante todo nos debemos a lo que quiere la ciudadanía vasca, lo que necesita la mayoría social trabajadora, y porque respetamos profundamente el mandato aplastantemente mayoritario que los vascos y vascas nos dieron en las urnas para que evitáramos un Gobierno de las extremas derechas españolas y el proyecto reaccionario que comparten. Un mandato democrático y de fuerte convicción antifascista que, al menos en EH Bildu, pensamos respetar; una posición que creemos debería ser una posición compartida de país, una posición que todas las fuerzas vascas compartiéramos como garantía hacia nuestro pueblo. Porque la pregunta en sí es muy simple: ¿en qué beneficia un adelanto electoral a los vascos y vascas? ¿Qué traería de positivo para la ciudadanía vasca y las clases trabajadoras un adelanto electoral que abra las puertas a un Gobierno del PP y de VOX? ¿Qué tienen que ofrecer PP y VOX a vascos y vascas? Retrocesos, recortes y recentralización.

Por eso, porque no responden ni a los deseos ni a las necesidades de la ciudadanía vasca, tenemos claro que no vamos a facilitar que la ultraderecha llegue a los Gobiernos e imponga su agenda autoritaria de recortes de derechos y libertades. Es bastante simple: no vamos a ponerle la alfombra roja a la ultraderecha. Y la verdad es que nadie va a subir aquí a defender públicamente que un Gobierno de PP y VOX es mejor porque combatirá la corrupción y establecerá un Gobierno ejemplar. Ninguna fuerza democrática de este hemiciclo va a subir aquí a intentar convencer a la sociedad vasca ni a nadie de que el partido más corrupto de toda Europa y sus socios fascistas son la garantía frente a la corrupción. No pasará, y no pasará porque es indefendible. Entonces, ¿a qué se está jugando?

Efectivamente, como usted ha dicho, señor Sánchez, las consecuencias de un Gobierno de PP y VOX pueden ser nefastas. Por eso, ustedes tienen que dejar de resistir, superar la parálisis, abandonar la estrategia del «y tú más» y asumir tres compromisos claros que den sentido a la legislatura si desea continuar: aclarar, depurar y tomar las medidas necesarias ante cualquier atisbo de corrupción; enfrentar la operación política con medidas profundas y estructurales de democratización, y desplegar una agenda plurinacional real y profundamente social que dote de un propósito a lo que reste de legislatura y que establezca las bases para mantener este ciclo abierto. Eso es lo que se debería hacer. Y las fuerzas de la investidura, las fuerzas plurinacionales y progresistas que posibilitamos abrir esta legislatura, deberíamos ser capaces de establecer un programa de mínimos para que la legislatura, o lo que queda de ella, pueda ofrecer logros y avances reales tanto a la mayoría social como a nuestras naciones. Esto es lo que nos gustaría, recuperar la iniciativa política y forzar avances. A ello es a lo que nos comprometemos, a trabajar para no solo proteger a la gente, sino ofrecerle certezas y seguridades frente a la ola reaccionaria y autoritaria.

Sanchez jauna, legegintzaldia mandatu argi bat zehaztu zuen inbestidura gehiengo batekin hasi genuen. Estatu mailan gure nazioen aintzatespena eta errespetua ahalbidetuko duen aitortza plurinazional eraginkorrerako bidea hastea eta agenda sozial eraldatzailean sakontzea. Bi helburu horiei begira emandako pausoak oso lotsatiak eta eskasak izan dira. Jakin badakigu aritmetika parlamentarioa eta egoera politikoa konplikatuak direla. Badakigu hori, baina zailtasun horiek ezin dira paralizatzaileak izan. Etxebizitza, eskubide laboralak, babes soziala, zerbitzu publikoak, trantsizio energetikoa, larrialdi klimatikoa, askatasun hedapena, plurinazionaltasunaren esparruan konponbideak… Guztia egiteke dago. Hori guztia da gutaz espero dena, gehiengo sozialen eta gure herrien arazo handiei soluzioak eskaintzea. Eta horretan jarraituko dugu lanean hurrengo hilabeteetan ere. Legez kanpoko etxebizitza turistikoen inguruko legea aurrera ateratzeko, mozal legearekin amaituko duen herritarren askatasun eta segurtasunari buruzko lege berria onartzeko edota lan eskubideekin eta babes sozialarekin lotutako ekimenak aurrera eramateko. Hori izango da gure bide‑orria. Euskal herritarren behar eta arazo errealei erantzuten ariko gara, eta, ondorioz, baita Estatu osoko gehiengo sozial eta langileen zein herrien mesedetan.

Señor Sánchez, comenzamos esta legislatura con una mayoría de investidura que estableció un mandato claro: abrir un camino hacia el reconocimiento plurinacional efectivo en este Estado, para el reconocimiento y respeto de nuestras naciones y profundizar en la agenda social transformadora. Pero los avances en estos dos objetivos han sido muy tímidos y totalmente insuficientes. Somos muy conscientes de la complicada aritmética parlamentaria y de la complicada situación política. Lo somos, pero estas dificultades no pueden ser paralizantes. Vivienda, derechos laborales, protección social, servicios públicos, transición energética, emergencia climática, ampliación de las libertades y soluciones en clave plurinacional, todo está por hacer. Esto es lo que se espera de nosotros, que ofrezcamos soluciones a los grandes problemas de la mayoría social y nuestros pueblos. Y en ello seguiremos trabajando en los próximos meses, para aprobar nuestra ley frente a los alojamientos turísticos ilegales y la nueva ley de libertades y seguridad ciudadana que acabe con la ley mordaza. Mientras, presentaremos nuevas iniciativas sobre derechos laborales y protección social. Esa será nuestra hoja de ruta, responder a las necesidades y problemas reales de la ciudadanía vasca y, por extensión, de las clases populares y trabajadoras de este Estado y sus pueblos.

Y termino dirigiéndome a la derecha. Señorías del Grupo Popular, tengo que reconocerles algo, lo han hecho ustedes muy bien. Han hundido ustedes la reputación y la confianza en la judicatura y en las fuerzas de seguridad de este Estado como nadie. Nunca nadie hizo tanto para que la mayoría de la población española desconfiara de los jueces y la Policía. Los malvados independentistas llevamos décadas denunciando el carácter político y antidemocrático de la judicatura y las fuerzas de seguridad españolas, y ustedes, en solo un par de años, han corroborado nuestras tesis y nos han dado la razón en la raíz antidemocrática de este Estado. El retrato que están dejando de su país no lo hubiésemos ni imaginado. Les felicito. Y, aun así, tras poner toda la carne en el asador, incluso a costa de la confianza de su propia ciudadanía en sus poderes judiciales y policiales, tras haberlo intentado todo para hacer caer esta legislatura antes del verano, aquí están, hoy, a 24 de junio, sentados en su bancada de oposición pidiendo elecciones y dimisiones un día más. Han manipulado jueces y policías; se han inventado historias y tramas, han filtrado informes y sumarios; han avanzado imputaciones sin ningún disimulo; han pedido la dimisión del Gobierno los días pares y elecciones los impares durante dos años; han retrasado y dilatado procesos judiciales contra sus imputados y contra los novios de sus presidentas; han gritado, insultado, amenazado y acusado de todo tipo de delitos al presidente, al Gobierno, a los grupos parlamentarios, e incluso se han arrastrado ante los malvados golpistas independentistas catalanes. Lo han hecho todo para hacer caer al Gobierno. Y aquí están, pidiendo dimisiones y elecciones un día más, pero con los puños más apretados, más cerrados que nunca, más nerviosos y ansiosos que nunca. Debe de ser frustrante, deben de sentirse muy impotentes tras haber sacrificado hasta la imagen de democracia formal que dicen que este Estado representa y no haberlo logrado. Están hundiendo su propia democracia con tal de alcanzar el poder y frenar los cambios profundos que temen. Eso sí que es una demostración de la debilidad del régimen del 78 que tanto esfuerzo dedican a mantener. Y les digo algo: si de nosotros depende, así van a seguir, lejos de los Gobiernos en Euskal Herria y en este Estado.

Señor Sánchez, lo repito, es la hora de la exigencia democrática, de la responsabilidad política y la altura de miras histórica, pero también es la hora de la valentía, de los avances y las decisiones. Euskal Herria Bildu intentará estar a la altura de lo que la sociedad vasca espera de nosotros, y esperamos que ustedes también lo estén, por el bien de todos y todas.

Eskerrik asko. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Aizpurua. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra la señora Vaquero Montero.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 36Vídeo

Mila esker, mahaiburu eta egun on, jaun‑andreok. Señor Sánchez, hace ya casi un año, el 9 de julio de 2025, en el ecuador de la legislatura, usted acudió al pleno de esta Cámara para dar explicaciones sobre las actividades de Leire Díez, sobre los casos de corrupción que afectaban al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y sobre la supuesta trama liderada por Santos Cerdán. He repasado detenidamente aquella comparecencia en la que usted se disculpó alegando que fue un error confiar en sus dos secretarios de Organización.

Puso en valor su reacción ante esos casos, la rapidez y la contundencia con la que actuó su partido, que conllevó a la expulsión de estas dos personas. Nos insistió, por activa y por pasiva, en que eran unos versos sueltos que nada tenían que ver ni con su Gobierno ni con la financiación de su partido.

Ayer conocimos la sentencia sobre el caso Mascarillas que afecta a quien fue hombre de su máxima confianza en el partido y en el Gobierno —e‌ l señor Ábalos y su asesor Koldo—, una sentencia del Tribunal Supremo ejemplarizante y controvertida que golpea al exministro hasta con 20 años de cárcel y que, en comparación, deja prácticamente sin castigo a quien instigó la comisión de los delitos, al señor Aldama. Pero, más allá de las lecturas que se pueden hacer sobre estas diferencias, lo que deja claro la sentencia es que ya no se trata de elucubraciones o bulos. Es una sentencia condenatoria que describe que hubo delitos graves durante su primer mandato como presidente del Gobierno.

Usted nos dijo aquel 9 de julio que continuaba por tres razones: por su limpieza política, la suya personal; porque aspiraba a recuperar la confianza de los grupos parlamentarios que hicimos posible su investidura y porque el proyecto político que representa va más allá de su persona, y que este no está culminado. Nos pidió que miráramos hacia atrás y que juzgáramos su labor y la acción de este Gobierno de forma integral y honesta. Eso es lo que nos dijo. Y hoy, un año más tarde, volvemos a estar aquí. Las mismas causas, la mencionada sentencia condenatoria para su exministro y una causa más, la del expresidente Zapatero.

Usted fue presidente por primera vez gracias a una moción de censura al entonces presidente del Gobierno, el señor Rajoy. Nuestro grupo la apoyó tras la sentencia de la Gürtel que certificó que el Partido Popular se financió de forma ilegal a título lucrativo, es decir, que fue beneficiario de un sistema de corrupción, un partido que hoy actúa con total amnesia. Se aupó a la Presidencia con un alegato centrado en la regeneración democrática y en la lucha contra la corrupción. Sin embargo, apenas ocho años más tarde, las discusiones políticas no se centran en qué medidas legislativas hay que tomar para hacer frente al empleo de calidad, a la competitividad, a la sostenibilidad, a la dependencia, a la vivienda, a las familias, a mejorar la vida de tantas y tantas personas, al debate territorial ni al de las diferentes naciones que existen en el Estado… No, el debate se centra nueva y lamentablemente en la corrupción. Este Parlamento se ha convertido en un «y tú más», en el que cada miércoles las dos grandes bancadas se echan en cara los casos judiciales que afectan al otro, y la gente está muy harta y asqueada de este espectáculo. Mientras ustedes alimentan esta espiral de acusaciones cruzadas, siempre hay alguien que gana y que se frota las manos, quien capitaliza el hartazgo, y ese es VOX.

Toda esta situación nos lleva a preguntarnos qué margen tiene este Gobierno para que las decisiones judiciales y las imputaciones con mayor o menor fundamento legal permitan que lo que resta de legislatura tenga sentido. Ello nos lleva a la segunda de las razones que esgrimió para continuar: recuperar la confianza de todos los grupos que le invistieron. No sorprendo a nadie si digo que no lo ha conseguido, que estamos incluso en peor situación, que seguimos desayunando todos los días con nuevas noticias sobre las personas del entorno de su partido en los juzgados. Conocemos ya una sentencia, pero quedan otros casos en periodo de instrucción o a la espera de juicio. Yo hoy no voy a hacer juicios paralelos ni voy a señalar cuánto hay de verdad y cuánto de lawfare, aunque haya autos y medidas que clamen al cielo. No se lo voy a negar, algunas tienen un aroma de causa general, incluso otras han sido cuestionadas por la Audiencia Nacional, y hay resoluciones incomprensibles, incluso algunas manifiestamente incomprensibles. Pero hay cosas que todavía están por aclarar y juzgar.

Señor Sánchez, esa mayoría de investidura exigua se ha debilitado hasta convertirse en una mayoría negativa. Ya apenas hay acuerdo suficiente para aprobar proyectos de ley que esperan en el cajón y los que pudieran aprobarse, como la ley de secretos oficiales, se colocan en el fondo del cajón por miedo a que durante su tramitación parlamentaria no terminen aprobándose en los términos que quiere el Gobierno. Además, el vacío legislativo se suple con el abuso de los decretos leyes, que hacen que pareciera que el sistema parlamentario ha mutado a otro semipresidencialista por la cantidad y densidad de los decretos leyes. Usted lo único que nos dice y repite es: yo o el mal. Pero puede ser que detrás de usted pase como con Atila, que no crezca la hierba. Esa hierba es la confianza de la ciudadanía, la poca que aún resiste en las instituciones democráticas o la de los grupos que le otorgamos nuestros votos para que usted gobernara. E incluso la confianza de los suyos en usted, que ya empiezan a mirar el terreno con cierta preocupación.

Le dijimos hace un año que además de la necesidad de actuar con transparencia, de dar explicaciones y perimetrar esas actividades delictivas que abrían informativos hace un año —‌entonces era Cerdán— en personas que actuaban al margen del Gobierno y de la organización, usted debería lograr una mayoría en torno a una propuesta, pero tampoco lo ha conseguido hasta ahora. Usted no se atrevió ni a presentar los presupuestos en otoño del año pasado y, cuando se inició el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, llegó a decir que no tocaba, justo cuando más se necesitaba. La semana pasada le preguntábamos cómo pensaba abordar el debate presupuestario, ahora que nos asegura otra vez que los va a presentar y negociar en 2026. Lo tiene que hacer, usted se ha comprometido a ello y estamos esperando. Sin embargo, nuestra duda es si la Cámara está como para ofrecerle ese respaldo, si hay siquiera un mínimo común que pueda salvar esos presupuestos o si cada uno, empezando por su Gobierno, va a querer hacer de sus propuestas presupuestarias su primer acto de campaña. Díganos cómo va a convencernos.

Hoy ha defendido nuevamente su gestión y nos vuelve a decir que los datos la avalan. Ha hablado de medidas, de datos positivos y no discutimos que la economía vaya bien, pero también sabemos que seguimos arrastrando los efectos de tres crisis seguidas: la de la guerra de Ucrania, el proteccionismo internacional y la inestabilidad en Oriente Medio, y eso todavía se nota en los precios y en el bolsillo de la gente. La economía crece, sí, pero la vida se ha encarecido más rápido. Por eso, muchas familias sienten que llegan peor a fin de mes, aunque los indicadores digan lo contrario. A todo esto, se suma algo que usted conoce perfectamente. Estamos con unos presupuestos prorrogados y con las reglas fiscales europeas plenamente activas, y esto limita su margen de actuación. Por eso no basta con celebrar los datos. El reto es que ese crecimiento llegue de verdad a las familias, a los jóvenes que no pueden acceder a una vivienda y a las empresas que siguen soportando costes muy altos. Las cifras grandes ayudan, pero no son suficientes si la gente no nota esa mejora en su día a día. Hablando de gestión, le recuerdo que usted, además, sigue teniendo abierta la cuenta del debe en relación con lo pactado con nosotros. ¿Dónde está su presupuesto con Euskadi? Nuestro acuerdo de investidura sigue pendiente. Estamos llegando con mucho esfuerzo a materializar parte de ellos, pero todavía nos quedan pendientes Seguridad Social, puertos o migración.

Por otra parte, nos ha dado la sensación hoy de que nos traslada con su discurso que ahora no toca defender la confianza en las instituciones y en el sistema democrático; sino que lo que ahora toca es defenderse usted, a los suyos y a su proyecto de Gobierno de los ataques de la derecha y de la ultraderecha, porque le tienen ganas. Se las han tenido desde el inicio, y es verdad que le tienen ganas; a otros también. Pero no puede reducir la decadencia de esa situación a nosotros o ellos, porque la democracia no consiste en eso y suena a chantaje hacerlo de esa manera. Nos habla de lawfare con unas palabras o con otras, como si fuera un invento reciente que comienza esta andadura con usted. Pero, presidente, la realidad no es negra o blanca, hay muchas zonas grises y quizá ese sea precisamente el problema, que los matices son más complicados de explicar y de gestionar.

Señor Sánchez, el Partido Nacionalista Vasco no está en ninguna operación contra nadie, es algo que también le quiero dejar claro al Grupo Popular. Nosotras no estamos aquí para salvar su Gobierno u otro Gobierno de España. Estamos para representar a Euskadi y aportamos y acordamos con el Gobierno y los grupos parlamentarios en función de los intereses de nuestro pueblo, el pueblo vasco, de Euskadi y de vascos y de vascas; desde el respeto a quien piensa diferente y sin perjudicar a nadie. Nosotros le apoyamos en su investidura a cambio de un acuerdo que no se ha cumplido en su totalidad. Usted dijo hace un año que cumpliría con aquellos que le apoyamos, pero hay temas importantes que siguen esperando. Y, en ese tiempo, el desapego de la ciudadanía hacia la política ha aumentado, también hacia las instituciones democráticas. Esto es algo que no nos podemos permitir. Usted no puede dar la espalda a una ciudadanía hastiada, cansada, enfadada, que ya no sabe en qué ni a quién creer. Usted puede pensar que ahora toca atrincherarse, reunir fuerzas, hacer una guerra de bandos: los que están conmigo o los que están contra mí, bandos de malos y buenos. Pero eso tiene un recorrido muy corto y la afección al sistema democrático es incalculable. El Gobierno resiste atrincherado, esgrimiendo una y otra vez que viene el lobo, que vienen PP y VOX, la derecha y la ultraderecha, como si ese aviso permanente pudiera sustituir la rendición de cuentas, la gestión o la explicación de sus propias decisiones. Ese recurso como mantra ya no moviliza ni cohesiona y mucho menos tapa las grietas de una acción política que llega a remolque de los hechos, porque cuando el Gobierno banaliza la advertencia —‌y otros grupos también lo hacen—, lo que hace precisamente es debilitar la credibilidad y fortalecer paradójicamente aquello que se pretende frenar.

Se lo digo de otra forma: las últimas elecciones autonómicas en Castilla y León, Aragón, Extremadura y Andalucía nos enseñan que hoy el miedo a la ultraderecha no funciona. Eso es porque ustedes la han alimentado pensando que así hacían más débil a su rival, el Partido Popular; y porque, a su vez, el Partido Popular ha normalizado sus propuestas permitiendo su entrada en los Gobiernos autonómicos y firmando acuerdos despreciables, infames, indignos e inhumanos. No sabría cuál de los calificativos elegir. Y todo por el ansia de llegar al poder. Si el Partido Popular ya se ha quitado la máscara y anuncia sin ningún complejo que, llegado el caso, también gobernará en el Gobierno del Estado con VOX, sus pruebas de laboratorio en las comunidades autónomas han sentado precedente.

Aunque sea en solitario y parezca exótico, nuestro grupo, el Grupo Vasco, va a seguir defendiendo unas instituciones libres de dogmatismos, con políticas que permitan seguir mejorando la situación de una ciudadanía que nos mira atónita y cansada, y levantando muros solo contra los autoritarismos, sin mancharlo todo con una brocha gorda que arrasa con los matices.

Señor Sánchez, usted finalizó su intervención diciendo que iba a seguir caminando hacia adelante, siempre hacia adelante. La cuestión es hacia dónde. Lo relevante es si ese camino conduce a algún lugar donde el sistema democrático perviva, las instituciones mantengan su integridad y la confianza ciudadana pueda sostenerse; o si, por el contrario, ese avance no es más que una marcha en solitario hacia un precipicio institucional, sin posible vuelta atrás y sin nadie dispuesto a acompañarle.

Voy finalizando. Zortzi urte ondoren, gaur hemen dugun eztabaida ez da kalitatezko enplegua nola sustatu edota lehiakortasuna edo jasangarritasuna nola indartu, menpekotasun politikak nola finantziatu edo familien bizitza nola hobetu. Eztabaida berriro ere, eta zorigaitzez, ustelkeria kasuei buruz da. Parlamentu honetan Estatuko bi alderdi nagusiak ispilu bati begira dabiltza, nor den bietatik okerragoa konparatuz, ustelkeria kasuak nori eragiten dioten gehien erakutsi nahian. Eta jendea aspertuta eta nazkatuta dago. Giro honetan fruituak jasotzen dituen bakarra VOX da. Egoera honetan gobernu hau noraino iritsi daiteke? Posible al du hainbat epaiketa eta inputazioen artean, nahiz eta hauetako asko zalantzazkoak izan, beste politikekin aurrera jarraitu eta legealdiari zentzurik eman? Joan den astean aurrekontuei buruz galdetu genizun eta ze gehiengoarekin negoziatuko dituzun jakin nahi genuen, eta nola. Baina gure zalantza da ea parlamentu hau prest dagoen gutxieneko adostasun batera iristeko edo alderdiek, gobernua barne, aurrekontuak kanpaina tresna bihurtuko ote duten. Orain arte, Sanchez jauna, zure mezua bakarra izan da: zu edo infernua, eskuin muturra, alegia. Gobernu honek bere norabidea zein den azaldu behar du, herritarren eta taldeen konfiantza indartuz edo bere aurrerako bide horretan amildegi instituzional batera doan erabakiz, bakardadean eta itzulerarik gabe. Milesker.

Después de ocho años, hoy no debatimos cómo promocionar el empleo de calidad, o cómo reforzar la competitividad o la sostenibilidad, o cómo mejorar la vida de las familias.

No, una vez más —y‌ por desgracia— el debate versa sobre los casos de corrupción. En este Parlamento, los dos grandes partidos estatales se miran en el espejo, comparando quién es peor de los dos y tratando de explicar a quién le afectan más los casos de corrupción, pero la gente está aburrida y harta. El único que pesca en este río revuelto es VOX. En estas circunstancias, ¿hasta dónde puede llegar este Gobierno? Es posible distinguir entre juicios e imputaciones, aunque muchas sean dudosas, y se puede seguir adelante y dar sentido a esta legislatura. La semana pasada le preguntamos con qué mayoría iba a negociar los presupuestos, porque queríamos saber cómo iba a negociar, pero nuestra duda es si este Parlamento está dispuesto a llegar a un mínimo de consenso, incluido el Gobierno, y si los presupuestos se van a convertir en un instrumento. Hasta ahora, señor Sánchez, lo que nos ha dicho ha sido: usted o el mal, es decir, la extrema derecha. Con este incesante mensaje el Gobierno sigue sin asumir sus responsabilidades, pero debe saber explicar cuál es el rumbo que va a tomar.

Mila esker.

Presidencia. Muchas gracias, señora Vaquero. Por el Grupo Parlamentario Mixto, en primer lugar, tiene la palabra la señora Belarra Urteaga. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).

Ione Belarra Urteaga

PodemosDiputada.Página 40Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, han pasado casi ocho años desde que usted compareció por primera vez como presidente ante esta Cámara. Quizá usted no lo recuerda, pero en ese momento la portavoz titular de Unidas Podemos era Irene Montero, que estaba de permiso de maternidad, después de un parto prematuro y uno de los acosos más salvajes de la derecha que se recuerdan. Por ese motivo fui yo, como portavoz adjunta, quien tuvo el honor de representar a mi grupo en esa primera comparecencia. Se lo recuerdo, presidente, porque la historia no se repite, pero rima: allí comenzaba su ciclo político, y yo creo que hoy usted —‌mejor que yo y mejor incluso que sus adversarios— sabe perfectamente que su ciclo ha terminado. Presidente, millones de personas confiaron en usted para dos cosas: regenerar la política española y avanzar en derechos. A la primera usted ha contestado con gravísimos casos de corrupción; y a la segunda, con el mayor rearme de la historia de este país, que está destinando a armas y a tanques el dinero de nuestra educación y de nuestra sanidad públicas. Usted y el PSOE no han servido para ninguna de las dos cosas que tenían que hacer. Por eso, presidente, es el momento de que dejen paso, porque el daño que han hecho al proceso político de transformación impulsado por el 15‑M y por el 8‑M y a nuestra democracia es irreparable. Presidente, ningún demócrata debería tener miedo a que la gente tome la palabra. En un momento de crisis como este, en el que este Gobierno no aporta ya nada más que decepción tras decepción, cada minuto que pasa no para de sumarles votos al Partido Popular y a VOX. Lo que le da votos a la derecha no es que la gente vote, sino que ustedes no hagan nada para resolver el problema de la vivienda ni su corrupción. Yo creo que en política no solo cuenta la capacidad de resistencia, sino también la responsabilidad y la ética. Presidente, en política, no todo vale. Por eso yo hoy le pido que responda con honestidad. Suba aquí y díganos qué cree que le diría el Pedro Sánchez de 2018 a M. Rajoy si su ‘número 2’ hubiera sido condenado a veinticuatro años de cárcel por corrupción. ¿Por qué cesó, presidente, al señor Ábalos en julio del 2021, sin ninguna explicación aparente? Porque todo el mundo piensa lo que parece evidente: que usted lo sabía y lo tapó. La situación es tan crítica que usted ha hecho algo que me ha sorprendido y que nunca había hecho: desvelarnos cuál va a ser su última jugada. Usted planea traer a esta Cámara los presupuestos generales del Estado para el 2027, después de tres años sin presupuestos y sin siquiera intentarlo en toda la legislatura. Pienso que van a ser unos presupuestos que, al igual que el programa del PSOE, van a sonar muy bien, pero como no tienen ninguna intención de aplicarlos, pues no van a servir para nada. Una vez que esos presupuestos decaigan, porque es evidente que usted no tiene apoyos para sacarlos adelante en esta Cámara, convocará elecciones. Presidente, el problema es que, al haber contado la jugada de antemano, lo único que ha logrado es que todo el mundo vea que ya estamos en elecciones, que usted las ha convocado de facto.

Como este Gobierno ha sido una profunda decepción, y no solo política, sino también —‌se lo tengo que decir— personal, porque yo pensaba que el Partido Socialista había aprendido algo después del 15‑M y que había cosas que en este país ya no se podían hacer, por si es la última vez que usted y yo tenemos la oportunidad de intercambiar impresiones en este Congreso, me gustaría que esta intervención sirviera también como balance de lo que ha sido el ciclo político que va desde el 2014, tras el surgimiento de Podemos después del 15‑M, hasta el día de hoy. Estas son las cinco lecciones que hemos aprendido en este tiempo. La primera lección —‌y espero que haga un poco de autocrítica— es que el PSOE se equivocó entregando el Gobierno al Partido Popular en la última legislatura de M. Rajoy, siendo el único partido progresista de la historia de este país que le ha dado un Gobierno a la derecha, perdiendo —‌creo que todos somos hoy conscientes— un tiempo irrecuperable, cuando ya había mayoría plurinacional y democrática en esta Cámara.

La segunda lección es que también fue un gran error echar a Podemos del Gobierno en el año 2023. Yo lo sé, presidente, somos muy insistentes, muy persistentes, hacíamos muchísimo ruido; pero gracias a ese ruido se consiguieron las mayores transformaciones económicas, políticas, feministas y ecologistas de los últimos años. Presidente, la derecha debería estar hoy aquí atacándole por eso, como nos atacaban a nosotras, por hacer política y por avanzar en derechos, en vez de por su corrupción. Con Podemos en el Gobierno hubo estabilidad y presupuestos todos los años, en tiempo y forma. Estoy convencida de que, aunque no lo reconozca, en su fuero interno nos da la razón. Sabe que tenía que haber democratizado los medios y la justicia a tiempo y no haberle encargado esa tarea a Leire Díez. (Aplausos). Una democracia, presidente, se lo digo honestamente, se defiende con sus propias herramientas, no con más cloacas. Si no, pregúntele a Felipe González.

La tercera lección que hemos aprendido en estos años es que hay que reconocerles a ustedes una capacidad camaleónica admirable para parecer lo que no son. Usted parece un adversario de Donald Trump, a pesar de haber sido el presidente que ha hecho el mayor rearme de la historia de este país que ha beneficiado fundamentalmente al complejo militar industrial norteamericano. Usted parece un aliado de Palestina, cuando ha mantenido intactas todas las relaciones con los genocidas y con Israel en pleno genocidio. Usted habla de igualdad y de derechos LGTBI, pero invita al Papa a dar un discurso antiabortista en esta Cámara y expulsa a Irene Montero del Gobierno por convertir el feminismo en ley. Usted habla de acogida frente a los reaccionarios y racistas de VOX, pero están expulsando con violencia a decenas de personas que podrían acogerse a la regularización extraordinaria y se niegan ustedes a ampliar el plazo de la regularización, a pesar de que saben que mucha gente no conseguirá presentar los papeles a tiempo. El problema es que el tiempo ha demostrado que usted y el PSOE, presidente, no pueden ser nada más que lo que son, a pesar de su capacidad camaleónica: un partido que trabaja para el poder y que no está dispuesto a tocarle ni un pelo a los intereses del IBEX 35, de los rentistas o del sector armamentístico.

La cuarta lección es breve, es que cada generación progresista de este país tiene su decepción con el PSOE: mis padres con Felipe González, por los GAL y la corrupción; la mía, por la austeridad y los recortes; y la generación actual con ustedes, con un Gobierno que no ha hecho ninguna de las cosas que dijo que haría, que deja tras de sí un país más desigual y el mayor rearme de la historia de España.

La última lección —‌y creo que es la más importante— es para todas esas personas que en este momento nos están viendo y que están tristes y decepcionadas. Quiero decirles que este país siempre se ha levantado y que la gente se va a volver a levantar, que todos los derechos de que disfrutamos en este país no los ha traído ningún partido, no los ha traído el PSOE; los ha traído la gente peleando en las calles y organizándose. Es el momento de mirar esa primavera de movilizaciones, que es la más importante desde que gobierna el Partido Socialista. Todos los derechos de los que hoy disfrutamos se han conseguido así, con movilización, y la gente lo va a volver a hacer, porque se da cuenta de que ha sido un error delegar en el PSOE la consecución de derechos. La gente pensaba que votando PSOE iba a poder conseguir vivienda más barata y mejores salarios, y lo que se está encontrando es corrupción, especulación y rearme. Por eso le pido a la gente que vuelva a hacer política en primera persona. Miremos en el camino de esperanza a las educadoras infantiles de la Comunidad de Madrid, que llevan casi dos meses en huelga indefinida; la huelga indefinida de las profes del país valencià, que llevan dando una lección de dignidad muchísimo tiempo; la movilización masiva en Cataluña; al sector del metal en Cádiz o en Galicia; la huelga del sector logístico en Sevilla, y miremos también a quienes boicotean los pisos turísticos que expulsan a nuestra gente de sus barrios. Ahí está la esperanza. La izquierda se tiene que volver a poner en pie para que todo lo que necesita ser cambiado en este país pueda cambiar.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 42Vídeo

Obrigado, señor presidente. Señor Sánchez, o que está a acontecer coa corrupción é extremadamente grave, unha corrupción que realmente, se ollarmos para atrás, podemos comprobar como é sistémica e estrutural no réxime de 1978. Por iso afecta aos dous partidos que o sustentan e que viñeron alternándose no goberno, e tamén por iso o PP non pode dar leccións sobre corrupción ou, por ser máis exactos, non pode dar leccións de combate á corrupción, porque de corrupción si que pode. Na realidade son auténticos expertos, especialmente en ocultala e en zafar do escrutinio dunha xustiza reaccionaria ao seu servizo. Por iso temos claro que o Partido Popular, só ou en compañía de outros, quer dicir, da ultradereita parasitaria, non é ningunha alternativa de rexeneración democrática. Mais constatar iso ou o feito evidente de que exista unha operación político xudicial para acabar con este goberno, apoiado en forzas soberanistas, non o exime a vostede e ao seu goberno de actuar con contundencia fronte á corrupción. Non chega con afastar ás persoas implicadas cando xa se descubriu a corrupción. O que cómpre é establecer medidas de control permanente para garantir transparencia e boas prácticas nas responsabilidades políticas e públicas. E nese sentido, temos que dicir que vostede e o seu goberno non cumpriron. Hai dous anos anunciaron medidas de rexeneración democrática, mesmo solicitaron propostas ás forzas parlamentares. O BNG fíxoas, en diferentes ámbitos, administración pública, actividade económica, medios de comunicación, a administración de xustiza, e infelizmente, dous anos despois constatamos que nin unha soa medida polo menos relevante foi aplicada, nin sequera aprobada. Por tanto, señor Sánchez, fica claro que cando o BNG hai outras forzas lle reclamamos contundencia fronte á corrupción, estamos a falar de actuacións e non só de declaracións. E iso implica tamén colocar o foco non só nos corruptos, senón tamén nos corruptores. Hoxe moita xente está escandalizada, e con razón, coa ridícula condena ao corruptor Aldama e de que non teña nin sequera que devolver, nin entrar en prisión nin devolver o diñeiro, que poida quedar co botín de guerra. Mais, infelizmente, isto é o habitual. Nunca son investigadas as grandes empresas corruptoras, que se benefician dos corruptos para acceder máis facilmente a contratos nas administracións públicas. Nunca foi nin será investigado palco do Bernabeu e temos claro que en canto non se actúe tamén contra os corruptores, a corrupción continuará. Dicía vostede que a cuestión para vostedes non é se continuar, senón como non continuar. Pois mire para o BNG, no entanto, é para que continuar. E dicímolo claramente, para cumprir todos os compromisos pendentes, coa Galiza a través do acordo de investidura co BNG e coas maiorías sociais. Por iso o emprazamos a axilizar as medidas pendentes. Queremos ver implantado o tren de proximidade na Galiza, proxectos sólidos para avanzar na modernización da rede ferroviaria interna, queremos verificar a quita da débeda no noso país, queremos ver avanzar a normalización da nosa lingua do galego no ámbito da Administración do Estado, queremos que cumpran coas vinte semanas de permiso parental, con continuar incrementando as pensións mínimas e non contributivas, con elevar ata o 50 % o financiamento da dependencia, mais tamén queremos ver derrogada dunha vez por todas a Lei da mordaza e derrogada tamén integramente a reforma laboral do Partido Popular que aínda non fixeron. Queremos, en definitiva, máis democracia, dereitos e soberanía, porque só cumprir coas maiorías sociais e os pobos poderá frear o avance da dereita ultra da ultradereita, porque é evidente que crecen coa corrupción e coa decepción. Por tanto, tolerancia cero contra a corrupción e o cumprimento de compromisos.

No BNG, queremos dicilo claro, non imos dar un cheque en branco a ninguén, mais tamén nunca imos facilitar, nin por activa nin por pasiva, un goberno da dereita ultra e da ultradereita. Porque, saben que? Na Galiza sufrimos as políticas do Partido Popular, ese partido intrinsecamente corrupto, con consello de ministros enteiros, imputados e condenados, con Montoro, facendo negocio dende o seu despacho no Ministerio, con M. Rajoy, aínda sen identificar, recibindo sobres e diñeiro negro, con Alberto Quirón amparado por unha xustiza corrupta, reaccionaria e posfranquista, e o seu summum da indecencia foi escoitar pontificar sobre corrupción nesta tribuna a Núñez Feijóo, o amigo do narco, o que beneficiou antes, durante e despois da pandemia a familiares e amigos, como a súa prima Eloína Núñez, que despois colocou o marido, ou a súa irmá na empresa que dirixe a irmá, Micaela Núñez Feijóo, beneficiada nada máis e nada menos que con 1573 contratos a dedo da Xunta de Galicia entre 2018 e 2024. E non é iso, finalizo, non é iso o que queremos para o Estado. De feito, o BNG está traballando para acabar co goberno da indecencia na Galiza.

Muchas gracias, señor presidente. Señor Sánchez, lo que está sucediendo con la corrupción es extremadamente grave. Una corrupción que, si mirásemos hacia atrás, podemos comprobar que es sistémica y estructural en el régimen del 78, y por eso afecta a los dos partidos que lo sustentan y que se han venido alternando en el Gobierno. También por eso el PP no puede dar lecciones sobre corrupción o, para ser más exactos, no puede dar lecciones de combate a la corrupción, porque de corrupción sí puede. En realidad, son auténticos expertos, especialmente en ocultarla y en eludir el escrutinio de una justicia reaccionaria a su servicio. Por eso tenemos claro que el Partido Popular, solo o en compañía de otros —‌es decir, de la ultraderecha parasitaria—, no es ninguna alternativa de regeneración democrática. Pero constatar eso, o el hecho evidente de que exista una operación político‑judicial para acabar con este Gobierno apoyado en fuerzas soberanistas, no los exime a usted y a su Gobierno de actuar con contundencia frente a la corrupción. No es suficiente con apartar a las personas implicadas cuando ya se ha descubierto la corrupción. Lo que hay que hacer es establecer medidas de control permanente para garantizar transparencia y buenas prácticas en las responsabilidades políticas y públicas. En ese sentido, tenemos que decir que usted y su Gobierno no han cumplido. Hace dos años anunciaron medidas de regeneración democrática e, incluso, solicitaron propuestas a las fuerzas parlamentarias. El BNG las hizo en diferentes ámbitos: Administración pública, actividad económica, medios de comunicación y Administración de Justicia; pero, por desgracia, dos años después, constatamos que ni una sola medida —‌por lo menos relevante— ha sido aplicada y ni siquiera aprobada. Por lo tanto, señor Sánchez, que quede claro que cuando el BNG y otras fuerzas le reclamamos contundencia frente a la corrupción estamos hablando de actuaciones y no solo de declaraciones, y eso implica también colocar el foco no solo en los corruptos, sino también en los corruptores. Hoy mucha gente está escandalizada —‌y con razón— por la ridícula condena al corruptor Aldama y porque no tenga ni siquiera que entrar en prisión ni devolver el dinero, con que se pueda quedar con el botín de guerra. Pero, por desgracia, esto es lo habitual. Nunca son investigadas las grandes empresas corruptoras que se benefician de los corruptos para acceder más fácilmente a contratos en las Administraciones públicas, nunca ha sido ni será investigado el palco del Bernabéu, pero tenemos claro que, mientras no se actúe también contra los corruptores, la corrupción continuará.

Usted decía que la cuestión para ustedes no es si continuar, sino cómo no continuar. Para el BNG, sin embargo, la cuestión es para qué continuar, y se lo decimos claramente: para cumplir todos los compromisos pendientes con Galicia a través del acuerdo de investidura con el BNG y con las mayorías sociales. Por eso, lo emplazamos a agilizar las medidas pendientes. Queremos ver implantado el tren de cercanías en Galicia, proyectos sólidos para avanzar en la modernización de la red ferroviaria interna; queremos verificar la quita de la deuda a nuestro país; queremos ver avanzar la normalización de nuestra lengua, el gallego, en el ámbito de la Administración del Estado; queremos que cumplan con las veinte semanas de permiso parental, con continuar incrementando las pensiones mínimas y no contributivas y con subir hasta el 50 % de la financiación a la dependencia. Pero también queremos ver derogadas de una vez por todas la ley mordaza y derogada también íntegramente la reforma laboral del Partido Popular, algo que aún no han hecho. Queremos, en definitiva, más democracia, derechos y soberanía, porque solo cumpliendo con las mayorías sociales y los pueblos se podrá frenar el avance de la derecha ultra y la ultraderecha, ya que es evidente que crecen con la corrupción y con la decepción. Por lo tanto, tolerancia cero contra la corrupción y cumplimiento de los compromisos.

El BNG —‌queremos decirlo muy claro— no vamos a darle un cheque en blanco a nadie, pero tampoco vamos a facilitar nunca, ni por activa ni por pasiva, un Gobierno de la derecha ultra y de la ultraderecha. Porque, ¿saben qué? En Galicia sufrimos las políticas del Partido Popular, de ese partido intrínsecamente corrupto, con Consejos de Ministros enteros imputados y condenados, con Montoro haciendo negocios desde su despacho en el ministerio, con M. Rajoy todavía sin identificar, recibiendo sobres en dinero en negro, y con Alberto Quirón amparado por una justicia corrupta, reaccionaria y posfranquista. Y el sumun de la indecencia fue escuchar pontificar sobre corrupción en esta tribuna al señor Núñez Feijóo, el amigo del narco, el que antes, durante y después de la pandemia benefició a familiares y amigos como su prima, Eloína Núñez —‌que después colocó a su marido—, o a la empresa que dirige su hermana, Micaela Núñez Feijóo, beneficiada nada más y nada menos que con 1573 contratos a dedo de la Xunta de Galicia entre 2018 y 2024. No es eso lo que queremos para el Estado. De hecho, el BNG está trabajando para acabar con el Gobierno de la indecencia en Galicia.

Presidencia. Finalice, señoría, por favor.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 44Vídeo

Mais aquí depende fundamentalmente do que faga vostede.

Moito obrigado.

Pero aquí depende, fundamentalmente, de lo que hagan ustedes. Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra la señora Valido García.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 44Vídeo

Buenos días, presidente, señorías. Llegué a Madrid el lunes. El taxista que me traía hasta aquí me dijo: «Señora, usted disculpe, pero no voy a volver a perder un domingo de mi vida en ir a votar». ¡Qué triste, qué vergüenza! Casi me doy la vuelta para irme a mi casa. La ciudadanía se mueve entre la desafección y la polarización. Está cansada de explicaciones que minusvaloran su inteligencia, de explicaciones que llegan siempre tarde o de catálogos de culpables que se despliegan para no asumir responsabilidades. Ninguna estrategia por conservar el poder, pero tampoco ninguna estrategia por llegar a él puede justificar lo que estamos viviendo. Se equivocan unos culpando y descalificando a los partidos que van a necesitar o que pueden necesitar. Y, señor presidente, se equivoca usted cuando nos dice hoy que la ciudadanía solo necesita al Consejo de Ministros y las decisiones de cada martes, porque no puede decirnos con esa claridad que le sobra esta Cámara. Usted no podría aprobar nada en ese Consejo de Ministros que no hubiera sido aprobado en unos Presupuestos Generales del Estado, y vamos al cuarto año sin que podamos fiscalizar las cuentas.

Usted decía el 31 de mayo de 2018: «La corrupción actúa como un agente disolvente y profundamente nocivo para cualquier país. Disuelve la confianza de una sociedad en sus gobernantes y debilita en consecuencia a los poderes del Estado. La corrupción merma la fe en la vigencia del Estado de derecho cuando campa a sus anchas o no hay una respuesta política acorde a la entidad del daño que se ocasiona». Hoy las hago mías y le pido coherencia con sus palabras.

La gente tiene derecho a saber qué falló y quiénes son los responsables de que fallara. Porque, señorías, uno es responsable de las personas que elige y gobernar es asumir los errores y también las consecuencias de los actos de los equipos que uno designa, aquellos a los que les da las llaves y las posibilidades de delinquir.

¿Qué mensaje creen que hoy recibe la ciudadanía si parece que estamos más preocupados por mantenernos? ¿Ustedes escuchan a los medios de comunicación? Esa es la sensación, no quieren abandonar sus sillones. Parece que estamos más preocupados por eso, por ganar tiempo que por esclarecer los hechos y exigir responsabilidades. Cuando surgen sospechas, cuando actúan los jueces, cuando se investiga, la respuesta no puede ser: conspiración, persecución.

Señorías, si las instituciones han sido utilizadas para perseguir a adversarios, presionar a investigadores o interferir en procedimientos judiciales se debe conocer la verdad. Y si no ha sido así, señor presidente, les toca a ustedes demostrarlo.

También decía usted en 2018 que no se puede obligar a un país a elegir entre democracia y estabilidad, porque no hay mayor inestabilidad que la que emana de la corrupción. No hemos tenido un debate sobre el estado de la nación en cuatro años, como si no hubiera tenido problemas el Estado español que hubieran justificado un debate sobre el estado de la nación. Y justo este mes se cumple un año de nuestro segundo debate sobre el estado de la corrupción.

Termino. Señor presidente, hoy da la sensación de que no ha superado esta cuestión de confianza, no parece que mantenga usted la mayoría de la Cámara. Le pido que ponga fin al descrédito del sistema democrático y de los poderes del Estado.

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 45Vídeo

Buenos días, señor presidente. Señorías, muy buenos días. Miren, el cinismo de la portavoz de Bildu le ha llevado a justificar lo injustificable, incluso a obviar que en este país, de manera especial en Navarra y en la Comunidad Autónoma vasca, durante décadas la banda terrorista ETA asesinó a cientos y cientos de personas, hombres, mujeres y niños que querían vivir en libertad y en democracia. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Bravo!). Señor presidente, ¿lo conoce? (Muestra una fotografía del señor Rodríguez Zapatero, le da la vuelta y sobre la misma fotografía se lee la palabra IMPUTADO). Imputado. ¿Los conoce? (Muestra una fotografía del señor Cerdán León y de la señora Díez Castro, le da la vuelta y sobre la misma fotografía se lee la palabra IMPUTADOS). Imputados. ¿Los conoce? (Muestra una fotografía del señor Ábalos Meco y del señor García Izaguirre, le da la vuelta y sobre la misma fotografía se lee la palabra CONDENADOS). Condenados. ¿Los conoce? (Muestra una composición fotográfica en la que se ve al señor García Ortiz, a los señores Martínez Martínez y Zarrías Arévalo y a las señoras Pardo de Vera Posada y Gómez de Alba, entre otros, le da la vuelta y sobre la misma fotografía se lee la palabra IMPUTADOS). Imputados. ¡Claro que los conoce! ¡Cómo no los va a conocer, señor presidente, si gracias a ellos usted es secretario general del Partido Socialista y presidente del Gobierno de España y gracias a usted ellos han podido delinquir! Y así podríamos decir de decenas y decenas de personas imputadas.

Podríamos hablar también de los quince sumarios judiciales abiertos y de los diecinueve tipos de delitos que se les imputan, desde pertenencia a organización criminal, pasando por blanqueo de capitales, cohecho, malversación de fondos públicos y estafa, entre otros temas y delitos, incluso uno imputado por contrabando. ¿Habrá más, señor presidente? ¿Habrá más? ¿Habrá financiación irregular del Partido Socialista?

Miren, ustedes llegaron al Gobierno a través de una moción de censura, decían que para acabar con la corrupción y, al final, han caído en ella. La corrupción, señor presidente, le rodea por todas partes: en su entorno más próximo, en su partido, en su Gobierno. Acaban de condenar a veinticuatro años de cárcel a su mano derecha en el Gobierno y en el partido.

Las cloacas del Partido Socialista han salido a la luz. Ustedes han financiado a la fontanera del Partido Socialista en una trama para boicotear procesos judiciales y hasta el fiscal general del Estado, señor presidente, ha sido condenado. Hablaba usted y hacía referencia al expresidente Rodríguez Zapatero. ¿Le va a suspender de militancia una vez que ha sido imputado? Y usted ha manifestado también que ha mantenido contactos con él después de esa imputación. Incluso respaldó que esas joyas encontradas en una caja fuerte, en su despacho, en un piso del Partido Socialista, eran un regalo del rey de Arabia Saudí. Sin embargo, el portavoz oficial de Rodríguez Zapatero descartó expresamente ese origen. ¿Miente usted, miente él o mienten los dos? Porque también en la valoración de las joyas nos mintieron. Joyas, por cierto, que junto con las mujeres de compañía del señor Aldama son la parte morbosa y escabrosa, pero la cuestión es qué más hay detrás. Y mientras tanto, señor presidente, su Gobierno haciendo el ridículo. La señora Morant y el señor López hablando de conspiraciones: que si la venganza de Estados Unidos o del presidente Trump, que si de los poderes fácticos de este país, y el ministro Marlaska callado cuando se le preguntó en dos ocasiones si ponía las manos en el fuego por el expresidente Zapatero. Pero es que el ministro Bolaños y también el señor Puente primero defendían y aplaudían a los arrepentidos y ahora los desprecian.

Además, señor presidente, son inadmisibles las presiones y coacciones que han denunciado —y‌ lo han denunciado ellos ante los propios miembros de la Guardia Civil— los miembros de la UCO. En este sentido, mientras tanto, sus socios —‌hoy lo hemos podido comprobar— mirando para otro lado. Mucha palabrería, pero ningún hecho, no vaya a ser, señorías, que se les acabe el chollo. Pero es que además, señor presidente, usted es el máximo responsable. ¿Y qué han hecho los herederos políticos de ETA? Pues fundamentalmente seguir siendo cómplices de esta corrupción. Y junto a ello, señorías, ¿qué no hubiesen dicho y hecho ustedes si hubiese sido otro Gobierno, otro presidente u otro expresidente? Las calles de España estarían ardiendo y ustedes serían los máximos incendiarios.

Dimita, señor presidente, dimita y dé la palabra al pueblo, que sean los españoles con su voto los que decidan. No alargue durante más tiempo esta agonía innecesaria, sobre todo absurda y vergonzosa. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra la señora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 46Vídeo

Gràcies, president. Senyor Sánchez, jo avui vull posar‑me ací en la pell, ja no d’una persona que siga votant del Partit Socialista, sinó de qualsevol persona que siga progressista. I només em ve al cap una paraula: decepció. Decepció perquè en els últims anys hem vist dos secretaris d’organització del seu partit, un d’ells també exministre, implicats en casos de corrupció. I ara també veiem un expresident com Zapatero en eixa fina línia entre la falta d’ètica política i la corrupció política. Decepció perquè, davant d’açò que està passant, no hi ha una reacció contundent per part de vosté, ni hi ha explicacions convincents. Senyor president, vosté ha tardat a comparéixer quatre setmanes, des que li ho vam demanar diferents grups parlamentaris. I jo esperava que estes quatre setmanes hagueren servit perquè vosté haguera donat explicacions més profundes sobre tot el que ha passat i també sobre el full de ruta dels pròxims mesos. I no ho ha fet, senyor president, no ho ha fet, no ho fa mai. Porta tres anys sense aplicar les mesures anticorrupció que va explicant.

I miren, senyories del Partit Socialista, jo soc diputada de Compromís. De veres volen explicar‑nos a nosaltres què és la persecució judicial? Ho sabem massa bé. I és que no tot és lawfare, senyor president, no es pot amagar darrere del lawfare, perquè tot no és lawfare. I soc valenciana també, i tinc claríssim que el Partit Popular és la pura imatge de la hipocresia, perquè són el partit més corrupte d’Europa. Però, compte amb açò, perquè la ciutadania no es conformarà en un «y tú más», que és el que estan fent vostés tota l’estona.

… solo me viene una palabra a la cabeza: decepción. Porque hemos visto a dos secretarios de Organización de su partido —u‌ no de ellos también exministro— implicados en casos de corrupción y ahora vemos también a un expresidente como Zapatero en esa fina línea entre la falta de ética política y la corrupción política. Decepción, porque, ante lo que está pasando, no hay una reacción contundente por parte de usted ni hay explicaciones convincentes, señor presidente. Usted ha tardado en comparecer cuatro semanas desde que lo pedimos varios grupos parlamentarios. Y yo esperaba que estas cuatro semanas hubieran servido para que usted hubiera dado explicaciones más profundas sobre todo lo que ha pasado y también sobre la hoja de ruta de los próximos meses, pero no lo ha hecho, señor presidente. No lo ha hecho, no lo hace nunca. Lleva tres años sin aplicar las medidas anticorrupción que va explicando.

Señorías del Grupo Socialista, yo soy diputada de Compromís. ¿De verdad quieren explicarnos a nosotros qué es la persecución judicial? Lo sabemos demasiado bien. Y es que no todo es lawfare, señor presidente. No se puede ocultar detrás del lawfare porque no todo es lawfare. Y soy valenciana también y tengo clarísimo que el Partido Popular es la pura imagen de la hipocresía, porque es el partido más corrupto de Europa. Pero la ciudadanía no va a conformarse con el «y tú más», que es lo que están haciendo ustedes todo el rato.

Está claro que oír hoy aquí al señor Feijóo dar lecciones de moralidad y de ética pública a mí, personalmente, me produce náuseas. Señor Feijóo, usted, que mantiene a Carlos Mazón como diputado mientras se ríe de las víctimas de la dana, ¿viene aquí a hablarnos de ética pública? ¿Eso no es corrupción moral? Señor Feijóo, señorías del Grupo Popular, ustedes, que son el partido de Zaplana (el señor De los Santos González: ¡Y usted de Oltra!), de Fabra, de Camps, de Rus, de Blasco, de la Gürtel, de la Púnica, de la Kitchen; ustedes, que robaron el dinero de la visita del papa en Valencia (rumores); ustedes, que robaron el dinero de la cooperación internacional; ustedes, que contaban billetes de mil en mil (protestas.—Aplausos), ¿vienen aquí a dar lecciones? ¿Lecciones de qué? (El señor Ibáñez Hernando junta y separa repetidamente los dedos de la mano imitando el movimiento de una boca que se abre y se cierra). ¿Lecciones de qué nos van a dar? (Aplausos).

Hoy, las señorías del Grupo Popular han vuelto a pedir elecciones generales. A mí no me sorprende, porque llevan haciéndolo toda la legislatura. Sin embargo, por lo que sea, todo lo que sirve aquí no sirve en Valencia. ¿Por qué no lo aplican en Valencia? ¡Convoquen elecciones en Valencia! ¡Convóquenlas! ¡Sean valientes! ¡Convoquen elecciones en Valencia! ¿Por qué no lo hacen? No se atreven después de las barbaridades de Mazón y del maltrato de Llorca a los profesores valencianos. ¡No se atreven! ¡Atrévanse a convocar elecciones en Valencia, señorías del Grupo Popular, que son unos hipócritas! (La señora presidenta ocupa la Presidencia).

Los valencianos y las valencianas, señorías del Grupo Socialista, sabemos muy bien —‌ya lo he dicho— que el Partido Popular es el partido más corrupto de Europa. (Rumores). Lo sabemos, pero, señor Sánchez, le digo de nuevo que nadie va a aceptar que usted lo intente tapar con el «y tú más». No puede tapar condenas gravísimas de corrupción de su Gobierno, fontaneras pilladas mediando para que no le salpique al Partido Socialista y joyas de más de un millón de euros que un expresidente no sabe explicar ni por qué las tiene. Esto no puede ser. Usted ha dicho exactamente hace un rato: ¿cómo no vamos a continuar? Y yo le pregunto: ¿para qué vamos a continuar? ¿Para qué quieren continuar? Porque su objetivo no puede ser aguantar por aguantar; su objetivo debería ser que cada día que están ustedes en la Moncloa sirvan para mejorar la vida de la gente. Tienen que frenar ya la especulación con la vivienda, reformar el sistema de financiación autonómico y compensarnos a las valencianas y a los valencianos y llevar a cabo todas las medidas anticorrupción que anunció hace un año y que no llegan.

Acabo, presidenta. ¿Cómo no vamos a continuar?, dice usted. No hay que continuar, señor presidente, hay que reaccionar, aunque quizás —‌y lamentablemente— ya sea demasiado tarde. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Micó. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor López Álvarez. Cuando quiera.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 48Vídeo

Presidenta, presidente, señor Feijóo, si de verdad, por usted, presentaría la moción de censura hoy, ahí tiene el registro. (Señala hacia la puerta). Deje de esconderse en los demás (aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra), demuestre un poco de valentía y recorra estos 100 metros, porque lo demás son cuentos, cuentos a los que nos tiene acostumbrados y que ya no se cree nadie. (Rumores).

Empezaré por una afirmación que para algunos es muy evidente: este es un Gobierno muy molesto con el que hay que acabar. Y es verdad. Este es un Gobierno muy molesto para la derecha, que piensa que el poder les corresponde sí o sí y los demás somos unos meros okupas a los que hay que desalojar de cualquier manera. (Rumores).

Este es un Gobierno muy molesto para aquellos grandes empresarios que, como querían seguir pagando sueldos de miseria, nos dijeron que subir el salario mínimo iba a servir solo para destruir empleo, y resulta que subiéndolo más de un 60 % este Gobierno ha creado más de tres millones de puestos de trabajo. (Aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra). Y han quedado al descubierto.

Este es un Gobierno muy molesto para todos aquellos directivos de los bancos o de las empresas energéticas que estaban acostumbrados a multiplicar sus beneficios en medio de una crisis y se quedaban con todos esos beneficios para engordar sus bolsillos. Claro, pero llegó este Gobierno y les impuso un impuesto y han tenido que repartir. ¿Cómo no les va a molestar este Gobierno? (Rumores).

Sí, este es un Gobierno muy molesto también para los fondos buitre y para todos aquellos que desde las instituciones les vendían las viviendas públicas para que ellos echaran a los inquilinos y multiplicaran de manera obscena sus beneficios. Pero, claro, este Gobierno les molesta porque llegó y se acabó el chollo. ¡Ya nunca más una vivienda pública se puede vender en este país! (Aplausos).

Este es un Gobierno muy molesto para todos los que quieren hacer negocio con las necesidades públicas, para los que recortan el sistema público de salud y desvían los recursos a la privada y para los que dejan abandonada la escuela pública y sin financiación a las universidades mientras dan licencias para que se abran universidades privadas de dudosa calidad. Este es un Gobierno que les molesta porque, aun sin tener todas las competencias necesarias, multiplica los recursos que se destinan a los servicios públicos, porque sabe que son el verdadero sostén del estado del bienestar.

Y por esa defensa de lo público, este Gobierno también es muy molesto para aquellos que intentan engañar a los jóvenes diciéndoles que lo que les impide progresar son las pensiones de sus mayores. Son los mismos a los que les encantaría que el sistema público quebrara para fomentar los planes privados de pensiones y que rabian cuando el sistema funciona, cuando es robusto y cuando ven cómo, además, este Gobierno está volviendo a llenar la hucha de la Seguridad Social. (Protestas.—Aplausos).

Por supuesto que este es un Gobierno más que molesto para los abanderados de la prioridad nacional. Es decir, es molesto para racistas, para xenófobos, para clasistas, que no soportan que este Gobierno regularice la humanidad, a los seres humanos que huyen de la guerra, de la miseria y del hambre.

Este es un Gobierno verdaderamente molesto para los que escriben en sus redes, incluso dentro del PP, un sonoro «Sí a la guerra». Y es que este es un Gobierno muy molesto para Trump, para Netanyahu, para Putin o para Milei. (Aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra). Porque, como dijo Dominique de Villepin, Pedro Sánchez es el único que está salvando el honor y la dignidad de Europa, y no lo soportan. ¡No lo soportan!

Esta es la realidad. Esta es la realidad, presidente. Para orgullo de millones y millones de españoles y de españolas, usted y su Gobierno son molestos para los de siempre: para los que quieren manejar el poder desde la sombra; para los que, sin presentarse a las elecciones, quieren mandar en este país, y para los que, presentándose a las elecciones, son sus sumisos servidores y obedecen a pies juntillas todo lo que les mandan. (Aplausos). Por eso es molesto este Gobierno y por eso le atacan por tierra, por mar y por aire. Y tuvieron que sacar al padre padrone para decir que contra este Gobierno vale todo y que el que pueda hacer, que haga. Y lo están haciendo; el que puede hacer lo está haciendo, y efectivamente les está valiendo todo: calumniar, deshumanizar, destrozar, destruir. Porque para ellos no somos el adversario; somos el enemigo. Y no buscan ganarnos, buscan destruirnos. (Rumores). Sí, sí. No hay argumentos, no hay ideas, no hay alternativa. Solo hay insulto, solo descalificación, solo crispación. Y Feijóo lo ha vuelto a demostrar aquí, una vez más, esta mañana. (Aplausos). Le encanta chapotear en el fango, ¡como si pudiera darnos lecciones de algo! Pues hablemos de corrupción y de toda esa burbuja judicial que se dirige hacia el Partido Socialista, que es lo único de lo que saben hablar.

Lo primero, señorías, es decir la verdad, aunque duela. Y nosotros lo hacemos, sí. Es cierto que hay casos que afectan al Partido Socialista, sí. Hay personas que han ocupado responsabilidades importantes en nuestra organización cuyo comportamiento nos avergüenza. (Rumores). Y nos avergüenza porque nadie entra en política y hace política para encontrarse con esto. Nadie dedica años de su vida a defender unas ideas para tener que acabar hablando de comportamientos que son incompatibles con esas ideas. Nadie arriesga su vida, como han hecho cientos y cientos de socialistas, en defensa de nuestros ideales para tener que encontrarse con quien los traiciona. Por eso, si alguien ha utilizado sus puestos de responsabilidad para corromperse, que lo pague. Sin excepciones y sin importar los cargos que haya ocupado. Porque las siglas no son un salvoconducto; al revés, las siglas del Partido Socialista Obrero Español son una exigencia ética. (Aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra). Y el que no la cumpla, fuera, fuera. Pero lo que no vamos a aguantar es escuchar al Partido Popular darnos lecciones como si acabaran de llegar a la política, como si no tuvieran detrás la lista más larga de corrupción de la historia de España y de Europa. Y viene el señor Feijóo y se pone como ejemplo en la tribuna. Claro, se pondrá como ejemplo si no hablamos de la operación Zeta, o del caso Campeón, o de la operación Pokémon, o de Pemex, o de los contratos con su familia. Así podrá ser ejemplo. Pero no es ejemplo de absolutamente nada.

Pero verán, apunten las diferencias una vez más. El presidente Pedro Sánchez es la tercera vez que comparece en esta Cámara para dar las explicaciones necesarias. (Rumores). Ustedes, el Partido Popular, con toda su corrupción a las espaldas, impidieron hasta en veintiséis ocasiones la comparecencia de Mariano Rajoy. (Un señor diputado: ¡Hala!). Pedro Sánchez lo primero que hizo fue pedir perdón por el daño que se ha causado. Al Partido Popular, por mucho que chillen, todavía les estamos esperando. Los socialistas expulsamos de nuestras filas a los implicados en casos de corrupción. (Un señor diputado: ¡Mentira!). Ustedes los protegen, los animan, les amparan y les pagan en diferido. (Aplausos). Los socialistas hemos puesto a disposición de la justicia hasta la última factura, hasta el último tique, hasta el último contrato, para que se esclarezca absolutamente todo. Ustedes destruyeron pruebas, rayaron discos duros, borraron hasta treinta y cinco veces las huellas de su paso por la corrupción. Los socialistas queremos que se investigue absolutamente todo, que se esclarezca todo, que se llegue hasta el final y se determinen las responsabilidades que sean necesarias. El Partido Popular lo que hizo fue expulsar de sus filas a quien se atrevió a señalar su corrupción. Y si es por el aplausómetro del que hablaba antes, Pablo Casado se lleva la palma el día antes de que le expulsaran de su partido. A él sí que le aplaudieron. (Aplausos).

Los socialistas hemos puesto en marcha una serie de medidas que buscan impedir que estos sucesos se vuelvan a repetir. Hemos aumentado la transparencia, la trazabilidad del uso de los recursos, la capacidad de auditar cuentas. Hemos subido los niveles éticos de nuestros cargos. Ustedes, que hablan mucho aquí cuando no les toca, ¿pueden decirnos una sola medida que hayan adoptado en su partido —‌una sola—, cuando siguen instalados en la sede pagada con dinero B? Bueno, estas son las diferencias abismales que hay entre ustedes y nosotros. Nosotros nos enfrentamos a la corrupción, la combatimos, la expulsamos y adoptamos medidas para que no vuelva a suceder. ¿Ustedes? Ustedes, nada de nada. Por lo tanto, no somos lo mismo ni de lejos. (Rumores).

Y hablemos ahora de la burbuja judicial en la que está inmerso el Partido Socialista. Me voy a limitar simplemente a relatar algunos hechos que forman parte de esa burbuja. Por ejemplo, hemos visto al juez Peinado abrir un proceso para imputar a Begoña Gómez basándose exclusivamente en recortes de periódico aportados por un grupo fascista, cuando la jurisprudencia deja absolutamente claro que no se puede abrir un proceso penal sobre la base de noticias periodísticas. Y ahí están los autos de 2017, 2018, 2021 y 2024, donde se aplica esta doctrina, para demostrarlo.

Verán, tanto el Tribunal Constitucional como el Tribunal Supremo han afirmado categóricamente que está prohibido iniciar investigaciones para ver qué aparece. Y, de hecho, dicen textualmente que se prohíben las investigaciones prospectivas que se inmiscuyan en la intimidad del sospechoso con el exclusivo objeto de indagar y ver qué es lo que encuentran. Pues bien, al juez Peinado esto le debe importar una higa porque ha impulsado investigaciones prospectivas, y yo diría que incluso arqueológicas, para, con una inquina digna de mejor causa, ver si podía encontrar algo contra la mujer del presidente. Le hemos visto imputar dos nuevos delitos a Begoña Gómez y, como alguien le debió llamar la atención, un par de horas después decir que la imputación no era para ella. Pero el daño ya estaba causado. El daño ya estaba causado.

Le hemos visto imponer medidas cautelares contra Begoña diciendo, incluso, que sus propios escoltas la podían ayudar a huir, lo que le ha valido la reprimenda de todos los sindicatos policiales y, después de quince reconducciones de la Audiencia de Madrid y del Supremo, por fin la apertura de un expediente que, en opinión de muchos, llega tarde y llega mal.

Hemos visto confundir a la mujer del presidente con una señora del mismo nombre y, a raíz de esa confusión, acusarla de todos los males del infierno. Hemos visto a Begoña acosada y perseguida por pseudoperiodistas protegidos y financiados por algunos grupos de esta Cámara. (Aplausos). Y ante tal persecución, ante tanta inquina y ante tanta indignidad, los socialistas vamos a decir cada vez más alto lo que ya dicen millones de españoles en la calle: ¡Yo con Begoña! ¡Yo con Begoña! (Aplausos). ¡Claro que sí! ¡Sí!

Ya, pero es que también hemos visto… (Rumores). Ya, pero también hemos visto condenar… (Protestas). Se ponen nerviosos, ¿eh? ¡Madre mía! No les gusta.

Presidencia. Un momento, señor López.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 50Vídeo

Estoy relatando los hechos. Porque también hemos visto…

Presidencia. Señores diputados, silencio.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 50

… condenar por una sospecha al fiscal general del Estado que defendió la verdad frente a la mentira. Porque parece que ahora las sospechas dictan sentencia y los testimonios de todos los periodistas que fueron a relatar los hechos tal y como sucedieron, eso se desprecia. Pero las sospechas dictan sentencia. (Aplausos).

Hemos visto cómo el hermano del presidente, cuando Pedro Sánchez no era ni siquiera secretario general del PSOE y con un currículum más que adecuado para el puesto, ganó su oposición sin que hubiera ningún tipo de reclamación por parte de sus oponentes. Y está siendo procesado. Y, sin embargo, hemos visto también cómo la hermana de Moreno Bonilla, cuando este ya era presidente de la Junta de Andalucía, se llevó su plaza, quedando 10 puntos por debajo del siguiente aspirante, y aquí no ha pasado nada. Porque, claro, según dijo el fiscal… (Aplausos). Escuchad esto. El fiscal dijo textualmente: Es que se permite una cierta discrecionalidad en estas designaciones. Lo que no aclaró fue que la discrecionalidad solo es si afecta a los militantes o a los familiares del Partido Popular. Para los demás, condena. Condena. (Aplausos).

Hemos visto una enorme agudeza en los que saben perfectamente que P. S. es Pedro Sánchez, pero ni se pueden imaginar que M. Rajoy es Mariano Rajoy. Vamos, es que Mortadelo y Filemón son más perspicaces, ¿verdad? (Risas).

Hemos visto, frente a las prisas con las que se han ido tratando estos casos, cómo se ha tardado más de doce años en procesar a los cuarenta y un políticos, funcionarios y empresarios acusados de amañar contratos en vivienda y en Metro del Gobierno de Esperanza Aguirre. Ahí están las dos velocidades. Han pasado diecisiete años de la Gürtel y todavía no se ha cerrado el caso; doce años del caso Púnica y no hay sentencia; diez de la Kitchen y seguimos igual; ocho del caso Montoro y ni ha declarado. Y entonces uno se pregunta: ¿a qué esperan?, ¿a que prescriban? Pues igual sí, ¿eh? Pero es que, claro, también hemos visto 275 causas que afectaban al Partido Popular sobreseídas. (Un señor diputado: ¡Qué ignorante!). Vamos, podría seguir relatando cosas como estas, pero…. (Un señor diputado: ¡Qué ignorante!). Sí, sí, duelen las verdades. Claro, es que lo que pasa… (Protestas).

Presidencia. Señores diputados, silencio y respeto a la Cámara.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 51

Y en medio de todo esto —s‌ olo he relatado la realidad— (protestas) hemos visto, cómo no, al partido de la Púnica, de Kitchen, de Gürtel, de Lezo, de Taula, de Erial, al partido de Rato, de Bárcenas, de Zaplana, de Matas, de Correa, de Granados y de Montoro querer darnos lecciones. El señor Feijóo ha venido con un folio. Yo pondría una pancarta de punta a punta y no me cabrían los casos, los imputados y los condenados del Partido Popular. (Aplausos).

Acabo, presidenta. Lo intentan por tierra, mar y aire, pero, con todas sus malas artes y con todo su poder, ni han podido ni van a poder con este Gobierno y mucho menos con los socialistas. Somos muchísimos más los que sabemos que cada día que este Gobierno aguanta sus ataques, que cada día que no nos rendimos, que cada día que escribimos una nueva página en el Boletín Oficial del Estado es un día ganado para los trabajadores y trabajadoras de este país. Un día ganado para los pensionistas (aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra), un día ganado para los que necesitan becas para poder llegar a la universidad o para cumplir con su sueño de ser juez. Un día ganado para los dependientes, para las familias sin recursos, para los migrantes, para todos los que necesitan de los servicios públicos, del estado del bienestar y de la buena política para tener una vida digna. Y por eso mismo es un día perdido para racistas y xenófobos, para clasistas y explotadores, para tecnoligarcas y conspiranoicos; un día perdido para los añorantes de la dictadura y para los fascistas de nuevo cuño. No me cabe ninguna duda de que somos más y mejores. Y cuando llegue el momento (rumores), nosotros también pediremos al que pueda hacer que haga. En el mayor gesto de rebeldía y con la herramienta más poderosa de la democracia, el que pueda hacer que haga y vote al Partido Socialista. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de algunos miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Vamos a hacer ahora un receso de cinco minutos, si les parece, y luego continuamos. (Pausa). Reanudamos la sesión. Tiene la palabra el señor presidente del Gobierno. Cuando quiera.

PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Página 51

Muchas gracias, señora presidenta.

Gracias, señorías, por sus intervenciones o por la mayor parte de las intervenciones. Creo que se pueden criticar muchas cosas, pero lo que no se puede criticar es que de nuevo —a‌ ntes lo decía el portavoz del grupo parlamentario—, por tercera vez, haya compartido con todos ustedes de manera directa cuál es la apreciación, la valoración y las acciones que ha tomado el Gobierno y también mi organización, el Partido Socialista Obrero Español, ante las distintas causas judiciales.

En mi primera intervención he hablado de tres diferentes ámbitos de todo este debate y maraña judicial que, efectivamente, está expandiéndose y está muy presente en el debate de la opinión pública y la opinión publicada. Creo que en algunas ocasiones los portavoces de algunos grupos parlamentarios pueden tener algo de razón, pero la pierden cuando no reconocen los esfuerzos que se están haciendo por parte del Gobierno y de mi organización precisamente para anticipar, prevenir y responder de la manera más adecuada a estos casos de corrupción que, desde luego, lamento. Lo he dicho: lo lamento y pido perdón. Emprendimos acciones y hemos propuesto medidas a nivel organizativo que en menos de un año se han puesto en marcha y que han hecho que nuestra organización, el Partido Socialista Obrero Español, aumente en 25 puntos en menos de un año sus niveles de transparencia. No lo digo yo como secretario general del Partido Socialista, lo está diciendo el Consejo de Transparencia. Y, sin duda alguna, muchas de las medidas, tanto desde el punto de vista del Plan de Acción por la Democracia como también de lucha contra la corrupción, van a ser objeto de debate y de tramitación parlamentaria en estas Cortes Generales. También llega un momento en el cual se desbarra absolutamente —s‌ i me permiten el término coloquial— y se critica cualquier cosa que haga como presidente del Gobierno: si estamos en plena ola de calor, que efectivamente se ve agravada como consecuencia de la emergencia climática, también se critica el que yo salga y diga a los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país que se protejan ante esas olas de calor. Se ha hecho aquí por parte del portavoz del Grupo Parlamentario Popular y también por la ultraderecha de VOX. No lo entiendo, sinceramente. Además, después de lo que hemos visto en la Comunidad Valenciana, donde no solo el cambio climático está agravando las consecuencias de danas, de sequías, sino incluso también la impericia y la falta de responsabilidad de algunos responsables políticos han contribuido a la muerte de ciudadanos y de compatriotas, creo que deberían mostrar algo más de recato y un mayor respeto por la memoria de esas víctimas y, por cierto, como aquí se ha dicho, exigir también la dimisión del señor Mazón como diputado de les Corts Valencianes. (Aplausos). En todo caso, como el señor Feijóo también me ha criticado esto, yo le recomiendo que beba agua, señor Feijóo, y que se ponga crema si este verano utiliza también algún yate para poder dar una vuelta por las rías de Galicia. (Risas.— Aplausos). No entiendo por qué se tiene que criticar hasta eso.

En junio de 2018 —‌y aquí se ha hablado de ello—, yo planteé en mi discurso de investidura varios objetivos de gobierno: limpiar las instituciones y acabar con la corrupción, evidentemente, era uno de ellos. Es evidente que yo le puedo reconocer a la ciudadanía, como he reconocido en mi primera intervención, que no hemos logrado todo lo que queríamos, señorías, pero hemos avanzado mucho, y eso no lo digo yo, lo dicen los expertos, lo dicen instituciones acreditadas a nivel internacional y a nivel nacional. Fíjense, solamente para conocimiento de ustedes y también de los ciudadanos que estén siguiendo este debate, desde que gobernamos, allá por el año 2018, España ha mejorado en los cuatro índices más prestigiosos del mundo en materia de calidad democrática y de Estado de derecho. Se podrá decir: la democracia no es perfecta —‌aquí se ha hablado de ello—, el Estado de derecho necesita mejorar, reformas, avances; sin duda alguna, pero ahí está el reconocimiento que se está haciendo por parte de los cuatro índices más prestigiosos del mundo en materia de calidad democrática y de Estado de derecho gracias a la acción del Gobierno de coalición progresista. Esto es algo, por cierto, que nos ha permitido —‌simplemente para conocimiento de los ciudadanos que están siguiendo este debate— consolidarnos como una de las democracias más plenas de Occidente, por delante de países —‌que a lo mejor pueden resultar llamativo— como Canadá o Reino Unido, que son democracias mucho más asentadas en cuanto al tiempo que llevan vigentes esos sistemas democráticos. También hemos progresado en materia de transparencia, señorías, hasta situarnos entre los cinco primeros países del Open Data Maturity Index, que elabora nada más y nada menos que la Unión Europea; no lo estoy diciendo yo, lo está diciendo la propia Unión Europea. También hemos mejorado en el informe de integridad pública que elabora, nada más y nada menos, que una organización multilateral tan acreditada como la OCDE, hasta superar en varios indicadores a referentes globales en el ámbito democrático, como son, por ejemplo, países como Noruega o Suecia.

En definitiva, lo que quiero decir con esto, señorías, es que, por supuesto, nos queda muchísimo por hacer; por supuesto que la corrupción es execrable y hay que erradicarla de cualquier ámbito de la actividad pública, porque efectivamente lesiona la confianza de los ciudadanos y ciudadanas en las instituciones. Eso lo estamos haciendo. ¿Tenemos que hacer más? Sin duda alguna. Yo seguro que puedo mejorar en este aspecto y cuento, además, con la comprensión y la atención de este Poder Legislativo a la hora de tramitar los proyectos de ley que están sujetos a debate en esta cuestión. Pero los datos nos dicen, señorías —‌estos que he compartido con todos ustedes—, que hemos dejado atrás la corrupción sistémica que nosotros sufrimos, el sistema democrático en su conjunto, gracias a la moción de censura de 2018, como teníamos precisamente con el Partido Popular en nuestras instituciones. (Rumores.—Aplausos). Insisto, ¿que lo hecho no es suficiente?, ¿que aún queda mucho trabajo por hacer?, ¿que quedan muchos mecanismos de control y de transparencia por mejorar? Estoy completamente de acuerdo. Estamos abiertos a todas las sugerencias para poder mejorar esta cuestión, porque esta tarea es urgente, pero sobre todo es necesaria, máxime para aquellos que creemos en la política como una herramienta de protección y de transformación social. Lo que también digo con toda contundencia y toda convicción es que estoy convencido de que si hay una persona en este hemiciclo que desde luego no está indicada para llevar a cabo toda esa tarea de regeneración democrática —‌y aquí se ha dicho por parte de otros portavoces— es el presidente del Partido Popular. No lo digo solo por su pasado, el que por cierto nos recuerdan muchas de las fotos que usted tuvo con un narcotraficante en su época en Galicia (rumores), sino también por otros motivos que me gustaría compartir con todos ustedes: en primer lugar, porque el señor Feijóo lo que ha hecho ha sido tolerar siempre la corrupción cuando estaba en sus filas y, en segundo lugar, porque la ha utilizado en su propio beneficio. Me gustaría, además, poder compartir algunas cuestiones al respecto, entre otras cosas porque voy a recoger el guante respecto a lo que ha hecho el señor Feijóo siendo presidente de la Xunta de Galicia. Ha dicho: tengo que poner como ejemplo mi paso por la Presidencia de la Xunta de Galicia. Bueno, pues vamos a hablar de la Presidencia de la Xunta de Galicia y qué es lo que ha hecho el señor Feijóo al respecto. Veamos cuál es el historial, simplemente para contrastar. (Rumores).

Cuando el señor Feijóo era presidente de la Xunta de Galicia y la señora Paula Prado un alto cargo del Partido Popular, esta fue imputada, fue imputada por amaño de contrato público, y usted dijo, y cito textualmente: «Ningún sumario es una sentencia ni una imputación es una condena». Y no hizo nada el señor Feijóo, no hizo absolutamente nada. (Rumores.—Un señor diputado: ¡Esta archivado!). No, ¡pero es que va de Torquemada, señorías, y aquí a personas que están siendo investigadas las están condenando ya! (Aplausos). Pero ¿dónde está la doble vara de medir? ¿Cómo puede ser aceptable esa doble vara de medir? ¡Y los contratos que firmó el señor Feijóo, precisamente cuando era el responsable del Servicio Gallego de Salud, con las empresas de Marcial Dorado, que era el narcotraficante amigo con el que pasaba veranos y se iba de vacaciones! (Rumores.— Aplausos). Dice el señor Feijóo: «No, es que yo puedo acreditar…». Claro, sí, el alcalde popular de Santiago de Compostela fue imputado junto con otros seis concejales por prevaricación, y lo que hizo el señor Feijóo, en lugar de expulsarlos, fue defenderles; y argumentó, y abro comillas: «Presunción de inocencia es perfectamente compatible con la indagación judicial». Cierro comillas. Por tanto, ¡para ellos sí esa ley del embudo, muy ancho para ellos y muy estrecho para el resto! (Aplausos). Cuando estalló el caso Bárcenas, el señor Feijóo lo que dijo de Bárcenas fue, y cito textualmente —‌un poco como dijo con Marcial Dorado—, que no era un narcotraficante, que era un contrabandista.

(Rumores.—Un señor diputado: Zapatero). Cuando estalló el caso Bárcenas, el señor Feijóo dijo del tesorero del Partido Popular que era un pillo —‌un pillo—, y que había que distinguir entre el partido y la persona que trabajaba para el partido. Cuando en 2018 salió la sentencia de la trama Gürtel y, por tanto, ya no estamos hablando de investigaciones ni de instrucciones, sino de sentencias… (Rumores.—Un señor diputado: ¡Ábalos!) Sí, sí, exactamente, nosotros hemos acatado, hemos respetado y, por supuesto, repudiamos los comportamientos de José Luis Ábalos, pero el señor Feijóo lo que hizo fue precisamente decir, con la sentencia de la trama Gürtel y la financiación irregular del Partido Popular probada en los tribunales, que Rajoy tenía todo el apoyo del señor Feijóo. Dígame, señor Feijóo, ¿a esto usted lo llama tolerancia cero contra la corrupción? Cero es lo que hizo usted ante los delitos del Partido Popular. Y este yo creo que es el verdadero test de un dirigente, señorías, y es a lo que quiero llegar.

Antes decía el señor Rufián: «No, es que el y tú más». No, no, esto no es el y tú más, señor Rufián (rumores), esto es el que responde de manera contundente frente a la connivencia en los casos de corrupción, que es bien distinto. ¡Bien distinto! (Aplausos). El verdadero test no es cómo se trata la corrupción ajena, el verdadero test es cómo se reacciona ante la corrupción propia, y ese examen el señor Feijóo lo ha suspendido sistemáticamente desde que tiene algún tipo de responsabilidad en el Partido Popular. Antes se ha dicho aquí por parte de otros portavoces —‌yo simplemente me hago eco de ello— cómo fue elegido el presidente del Partido Popular actual (un señor diputado: ¡Ahí, ahí!), ¿en qué crisis? El señor Casado salió un día y dijo que, en plena pandemia, era absolutamente inadmisible que murieran personas y que el hermano de la presidenta de la Comunidad de Madrid cobrara 289 000 euros en comisiones; por cierto, según los tribunales, absolutamente legales. Bueno, la señora Ayuso asumía que usted, señor Feijóo, no haría nada contra el Partido Popular ni pondría en cuestión esos casos de corrupción que sí están afectando a la señora Ayuso. ¿Por qué con Ábalos ustedes son tan contundentes y con la señora Ayuso tan conniventes, señor Feijóo? (Aplausos). El Partido Popular está siendo investigado en Castilla y León por repartirse 75 millones de euros en mordidas en la concesión de licencias de parques eólicos (rumores), y usted no ha dicho palabra alguna ni explicación ni condena, absolutamente nada. El PP de Almería está sentado en el banquillo por cohecho, malversación, prevaricación administrativa, fraude en la contratación, blanqueo de capitales y usted no se ha dignado ni a opinar sobre el asunto, argumentando que —‌y cito lo que ha dicho el señor Feijóo; abro comillas— «aún no tiene la información adecuada para tomar decisiones». (Risas). Pero, claro, sube aquí, en plan Torquemada, ¡y todos ya somos condenados! (Varios señores diputados: Ábalos). Efectivamente, Ábalos, pero es que también lo fue el Partido Popular y salió el señor Feijóo, en 2018, diciendo: «El señor Rajoy tiene todo mi apoyo». (Aplausos). Esa es la gran diferencia entre ustedes y nosotros. De repente, nos encontramos con el señor González Amador, la actual pareja de la señora Ayuso; ese, según el Partido Popular, ciudadano particular. Es un ciudadano particular. Eso ha dicho el señor Tellado, que es un ciudadano particular. (El señor Tellado Filgueira hace gestos afirmativos). Bueno, todos somos ciudadanos particulares, ¿no? (Rumores). Pero un ciudadano particular que resulta, señor Tellado, que multiplicó por siete sus ingresos una vez empezó su relación afectiva con la señora Ayuso, embolsándose nada más y nada menos que la friolera de cuatro millones y medio de euros en pocos años. Y usted ha dicho, cito otra vez —‌abro comillas—: «Es un ciudadano español que tiene una investigación judicial por sus actividades privadas». (El señor Tellado Filgueira: No es un cargo público, no es Ábalos.—Rumores). ¡Hombre, señor Tellado, por favor, no insulte la inteligencia de los españoles! (Aplausos). Sobre todo, porque por esa misma regla de tres llama la atención que ustedes hostiguen a mi mujer por llevarse cero euros en su trabajo y protegen a un tipo que se está haciendo millonario a costa de la privatización de la salud de los ciudadanos de Madrid. (Aplausos). Pero ¿qué valentía y qué integridad es la que tiene el señor Feijóo? Son tan íntegros estos diputados y diputadas de esta organización del Partido Popular, tanto les preocupa la corrupción, que un delincuente como Víctor Aldama se va a librar de la cárcel en parte porque su partido ha pedido una rebaja de esas penas. Por tanto, ¿se da cuenta, señor Feijóo? Usted ha tolerado y sigue tolerando la corrupción de su partido y de los suyos, y por eso está donde está. Y eso, fíjese, no es ni siquiera lo más grave. Lo más grave es que usted, además de tolerar la corrupción, como he dicho antes, se ha beneficiado de ella. Porque usted, además, y lo ha demostrado aquí desde que… Fíjese, yo tenía la idea, cuando teníamos la ocasión de poder hablar como presidente del Gobierno y presidente de la Xunta de Galicia, de que… en fin, pero luego me equivoqué completamente. Usted no juega limpio, nunca ha jugado limpio en su actividad política.

Volvamos a su historial, porque usted, además, lo ha reivindicado como presidente de la Xunta, en este caso, como candidato a la Xunta de Galicia en el año 2009. Usted necesitaba acabar con el Gobierno del Partido Socialista y del Bloque Nacionalista Galego y para lograrlo no recurrió a propuestas ni a políticas públicas capaces de mejorar la vida de la ciudadanía, igual que tampoco lo hace aquí. Usted recurrió a la máquina del fango. ¿Qué es lo que hizo? Acusaron al presidente socialista, el señor Emilio Pérez Touriño, de tener una flota de Audis, de haber gastado 2 000 000 de euros de dinero público solo en reformas de su despacho y más de 200 000 euros en muebles de lujo, algo que se demostró más tarde que era absolutamente falso. (Aplausos). Después, acusaron al vicepresidente de la Xunta de Galicia, el señor Anxo Quintana, de haber mantenido una reunión con un empresario en un yate, de tener un minibar de 6000 euros en su coche oficial y de haber maltratado a su mujer. Todo mentira. (El señor Núñez Feijóo: ¿Cómo mentira, qué dices?). De hecho, todo quedó en nada. Y usted lo sabía, señor Feijóo. Usted lo sabía, pero aun así lo usó para erosionar esas candidaturas. Si no puedes ganar en lo político, destruye a la persona y también a su familia, difama que algo queda. En definitiva, nos suena esta película, señorías. Nos suena y mucho. (Aplausos). Es exactamente la misma que están utilizando ahora mismo, mentir públicamente desde esta tribuna —‌si les da igual, les da absolutamente igual—, y lo que es lo más grave de todo, conspirar con personas no identificadas para hacerlo.

Fíjense —‌porque además ha sido objeto de debate por parte de algunos portavoces y creo que es bueno recordar estas cuestiones, porque suceden semana tras semana en las sesiones de control al Gobierno—, el 21 de mayo de 2025, señorías, el señor Feijóo preguntó si avalaba al señor Santos Cerdán a tenor de —‌y cito textualmente lo que dijo el señor Feijóo— «todo lo que se iba a saber». Cierro comillas. Al día siguiente, se filtró un informe de la UCO en el que se acusaba de presunto cobro de mordidas de obra pública. El 26 de noviembre de 2025, el señor Feijóo anunció que —‌abro comillas— «las puertas de la prisión se abrirían para algunos dirigentes socialistas». Al día siguiente, un juez decretó prisión provisional para José Luis Ábalos y Koldo García. El 12 de mayo de 2026, usted, en plena campaña electoral de Andalucía, en un mitin en Andalucía, a Zapatero le acusó de —‌abro comillas—, «al parecer, llevarse dinero sucio» (rumores), llegando a afirmar el señor Feijóo, en plena campaña electoral de Andalucía, antes de que se supiera, desde luego, por parte del Gobierno de España nada sobre José Luis Rodríguez Zapatero y la causa que se le ha abierto por parte de la Audiencia Nacional, que pronto se sabría mucho más. Y, qué casualidad, el señor Zapatero a la semana siguiente fue imputado. (El señor De Olano Vela: ¡Vaya, qué cosas pasan!—Rumores). Usted y sus secuaces no paran de anticipar quién irá p’alante en los tribunales, de adelantar informes policiales, revelaciones periodísticas, acciones judiciales. Y la pregunta que hay que hacerse, señorías, la pregunta que hay que hacerle al señor Feijóo es cómo obtiene usted todas estas informaciones. (Rumores.—Un señor diputado: Carlos Martínez).. ¿Cómo las obtiene? ¿Quién se las filtra? Y, sobre todo y lo más importante, ¿a cambio de qué? (Aplausos). Porque, señorías, solo hay dos opciones. Una, que el señor Feijóo tiene un don que no tenemos ningún otro, que es predecir el futuro, o, dos, tenemos que asumir que usted está participando en prácticas ilegales y que ni siquiera se molesta en disimularlo. (Aplausos). Porque, claro, la pregunta que hay que hacerse, señorías, es: ¿de verdad cree el señor Feijóo que tener acceso a información protegida bajo secreto de sumario es algo de lo que, de verdad, se pueda presumir en un Estado de derecho? Yo creo, señor Feijóo, que tenemos que ser claros, nuestro país necesita arrancar algunas manzanas podridas del árbol (rumores), eso es evidente, pero no va a ser usted quien lo haga, señor Feijóo. Con ustedes en el Gobierno, la corrupción no sería eliminada, sino que volvería a brotar con más fuerza. (Aplausos). Y no le hablo del pasado, porque habrá ciudadanos y ciudadanas que digan: Bueno, esto pasó en un pasado muy remoto y ya… Miren, su partido tiene en este momento treinta causas abiertas por corrupción —t‌reinta—, con casi cuarenta imputados en sus filas, ciento cuarenta y ocho personas implicadas, más de 2700 millones de euros robados. Para que se haga una idea, ese es el PIB mensual de una comunidad autónoma como Extremadura. Esta misma semana, por cierto, se está celebrando el juicio del caso Kitchen, la operación policial ilegal ordenada desde el Gobierno de Mariano Rajoy por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, para destruir pruebas de corrupción. Y, durante ese juicio, el inspector jefe de la UDEF de la Policía Nacional ha declarado lo siguiente, señorías —‌abro comillas—: «A mí se me conminó a que no pusiera en el cuerpo del informe ningún nombre de responsable político y, concretamente, se me expresó el nombre de Mariano Rajoy». Cierro comillas. Esto lo ha dicho un inspector jefe de la UDEF, de la Policía Nacional, pero no les hemos escuchado a ustedes ni a usted decir una sola palabra, ni una.

A finales de este año llegará el caso Lezo, que sentará en el banquillo, entre otros, al expresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González. Le va a seguir el caso Taula, un caso de financiación irregular del Partido Popular de Valencia, con 35 condenados, señor Feijóo, entre ellos el expresidente de la Diputación de Valencia, el vicealcalde de Rita Barberá y varios concejales. Luego llegará —‌esperemos, no lo sabemos— el caso Equipo Económico. Para aquellos ciudadanos que sigan esta comparecencia y no lo conozcan, está protagonizado por Cristóbal Montoro, exministro de Hacienda de Mariano Rajoy y también de José María Aznar, que lo que presuntamente hacía desde el gabinete del Consejo de Ministros y a través de este Equipo Económico era cambiar leyes a cambio de mordidas para conseguir precisamente legislación favorable a empresas gasísticas a cambio de pagos millonarios a este despacho. Es el mismo Montoro, que, por cierto, firmó la amnistía fiscal y los recortes sociales más agresivos de la democracia.

Señorías, estos son algunos de los casos que ya tienen fecha en los tribunales, pero hay muchos más en instrucción o a la espera de juicio. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, el caso de Formación Profesional, que investiga a excargos del Gobierno de la Comunidad de Madrid por prevaricación en la construcción de centros de Formación Profesional y la adjudicación a dedo de obras millonarias. ¿Qué ha hecho usted, señor Feijóo? ¿Ha tomado alguna decisión con la señora Ayuso? Está el caso de los contratos sanitarios de la Junta de Andalucía, que investiga la adjudicación irregular de contratos de emergencia durante la pandemia y bajo el Gobierno de Moreno Bonilla. Está el caso del novio de la señora Ayuso, quien consiguió a Quirón contratos con la Comunidad de Madrid por valor de 4 millones y medio de euros y que lo facturó a través de una empresa de estética. Eso, señor Feijóo, sí que es amor. ¿Se da cuenta, señor Feijóo? Ayuso y Moreno, Moreno y Ayuso, tanto monta, monta tanto. En este caso no hay dos almas del Partido Popular, no hay un PP blando, ni hay un PP duro, lo que hay es un PP carcomido por la corrupción (aplausos): el que roba cuando está en las instituciones, el que pide a sus corruptos que sean fuertes, el que libra de la cárcel a delincuentes como Aldama, el que vota contra la creación de la agencia de corrupción y contra la ley de lobbies y el que está desmantelando las oficinas antifraude allí donde cogobierna con la ultraderecha. En fin, señor Feijóo, usted es el pasado y el presente de la corrupción y, por eso, no puede ser el futuro de este país. (Rumores).

El señor Feijóo me preguntó en una rueda de prensa muy solemne que hizo de nuevo por enésima vez pidiendo elecciones —‌el PP lleva estos ocho años pidiendo elecciones día sí, día también— algo que ha vuelto a decir hoy de a qué espera el señor Sánchez, y le voy a responder. Yo espero a cumplir mi mandato de cuatro años que nos dieron los ciudadanos con su voto hace poco más de tres años. (Rumores). Espero a culminar los procesos de transformación a los que nos hemos comprometido con España y con Europa. Espero a que la justicia hable, a que los tribunales nos digan si los exmilitantes del Partido Socialista —‌y digo bien, exmilitantes del Partido Socialista; que yo sepa, la señora Ayuso continúa siendo militante del Partido Popular (el señor Tellado Filgueira: No está imputada)— que están siendo investigados son culpables o inocentes, y a que esos mismos tribunales hagan lo propio con los más de 150 implicados e implicadas por corrupción que ahora mismo están en las filas del Partido Popular. En otras palabras, espero a que el humo con el que ustedes están tratando de distorsionar la realidad se disipe, para que los españoles y españolas puedan elegir con toda la información qué partido está más capacitado para seguir gobernando este país: el suyo o el mío. Por eso, ¿qué quiere que le diga, señor Feijóo? Yo no acepto que me dé elecciones, mucho menos de ejemplaridad y de regeneración. (Aplausos). Usted no es el salvador de las instituciones. En este momento, es la mayor amenaza a la que se enfrentan las instituciones porque, fíjense, aquí se ha dicho. Todos los diputados de esta Cámara sabemos que un Gobierno suyo con VOX no serviría para limpiar España de corruptos, serviría para que España se llene de ellos y que nuestras instituciones volviesen 50 años atrás en el tiempo. Lo saben todos los diputados progresistas y los nacionalistas, pero, sobre todo, lo sabe el señor Abascal, los diputados y diputadas de VOX y algunos de sus colegas de la bancada del Grupo Popular. Por eso, VOX los eligieron a ustedes como socios de gobierno y a usted lo eligieron para liderarles, porque esperan que usted juegue sucio para tumbar este Gobierno, como hizo en Galicia y hace ahora; porque esperan que, una vez en Moncloa, les deje jugar sucio a ellos para forrarse con contratos, con privatizaciones, con pelotazos, como hicieron los señores Rajoy y Aznar. En fin, señor Feijóo, lo que le quiero decir es que usted no es el fin de la corrupción. Siento decírselo. Usted no es el fin de la corrupción, es el regreso de la corrupción. (Aplausos). Por eso, no vamos a dejar de trabajar por un país mejor. Vamos a aguantar su ataque con la convicción democrática del que sabe que esta lucha es mucho más grande que lo que pueda representar ya de por sí siendo importante el Partido Socialista Obrero Español. Y, en 2027, vamos a darle la oportunidad de volver a decir que no es presidente porque no quiere. (Rumores). Aunque entonces serán los suyos los que no le querrán a usted, señor Feijóo, acuérdese de lo que le digo.

El señor Abascal, la verdad es que no se ha currado la intervención, generalmente no suele hacerlo. Se ha sacado esto del abecedario, se le ha hecho larga la intervención, ya no sabía qué hacer. Pero al final, son una ristra de insultos que… En el fondo, señor Abascal, este es un debate incómodo para usted. Es un debate incómodo porque, por un lado, sabe que lo correcto es denunciar la corrupción y exigir medidas para combatirla, pero, por otro, sabe que lo que le interesa a su organización y particularmente a usted es que se haga justo lo contrario. Yo se lo he dicho en muchas ocasiones. Además, he visto que es una opinión cada vez más extendida dentro del partido y también fuera del partido por damnificados de sus purgas, que usted está en política principalmente para forrarse, señor Abascal. Para forrarse, para trincar. Por eso, cuantos menos controles, mejor, ¿no, señor Abascal? Claro, porque, de nuevo, se tiene que medir el test de compromiso por la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción cuando afecta a un partido político, no convertirse en el Torquemada facilón de todo lo que hace el resto.

El señor Abascal ha firmado ya tres acuerdos de gobierno con el Partido Popular: en Extremadura, en Castilla y León y, ¿dónde es el tercero? (Varios señores diputados: Aragón). En Aragón. Veremos el de Andalucía. El Partido Popular —‌aquí se ha dicho— es un partido condenado por corrupción. Según todos los indicadores, es el partido más corrupto de España. ¿Y saben cuántas medidas han incluido el partido de VOX y el Partido Popular en estos acuerdos, señorías, en materia de lucha contra la corrupción? ¿Cuántos, señor Abascal? (Una señora diputada: Cero). ¿Cuántos? No se digna ni a mirarme, pues yo se lo digo: ninguna. (Junta los dedos índice y pulgar formando un círculo). Cero propuestas en la lucha contra la corrupción en sus acuerdos con el Partido Popular en los Gobiernos autonómicos. No sé de qué se ríe, señora Abascal. Esta es la realidad. Tienen más de 500 medidas acordadas, eso sí, contra todos los colectivos posibles, pero no para regenerar y luchar contra la corrupción o, al menos, prevenirla. Han puesto en marcha cero medidas sobre transparencia, cero sobre rendición de cuentas, cero sobre prevención y lucha contra la corrupción. Se nota cuáles son las prioridades del señor Abascal en sus firmas con el Partido Popular, sus prioridades nacionales. Si a usted le preocupara lo más mínimo la corrupción, no habría desviado fondos donados por la ciudadanía a los afectados de la dana de la Comunidad Valenciana a las arcas de su partido, señor Abascal. (Aplausos). No habrían transferido 100 000 euros de las arcas de VOX Baleares a su fundación para su disfrute personal. No se habría pasado media vida en política cobrando de chiringuitos sin dar palo al agua. No habría aceptado fondos, por ejemplo, de Viktor Orbán o de potencias extranjeras. Y, al menos, habría reprobado al alcalde de Alicante tras el escándalo de las VPO que han ido a parar a familiares de dirigentes del Partido Popular de esa ciudad. Esto es lo que no ha hecho el señor Abascal. No lo hizo nunca cuando estaba en el Partido Popular y no lo está haciendo ahora ni lo hará nunca como dirigente de la ultraderecha. Porque usted no está aquí para limpiar nada, señor Abascal. Usted está aquí para trincar del erario público y para ayudar al Partido Popular a desmantelar el Estado del bienestar, a recortar derechos —‌lo ha dicho aquí— a la clase media, a la clase trabajadora, y a seguir robando. Porque, señorías, ¿cómo es posible que ustedes votaran con el Grupo Popular, por ejemplo, la supresión de la Oficina de Prevención y Lucha contra la Corrupción de las Islas Baleares, si tan comprometidos están contra la corrupción? Por eso eliminaron también con ellos la Oficina de Recuperación de Activos de la Generalitat de la Comunidad Valenciana. Por eso apoyaron la reducción de recursos de la Agencia Antifraude y del Consejo de Transparencia de la Comunidad de Madrid. Y a esto deben referirse ustedes cuando hablan de la desregulación, a desmantelar mecanismos que combaten la corrupción en todos los niveles de la Administración.

La verdad es que, en este sentido, como en tantos otros, ustedes y el PP son tal para cual: ambos acostumbran a fulminar a quienes denuncian sus corruptelas y sus líos internos, como Ayuso hizo con Casado hace unos años.

Y, claro, en VOX, quien denuncia se va fuera, señor Abascal. Sí, se ríe, pero es así. Claro, va fuera.

Su exportavoz en las Islas Baleares calificó a su organización como —‌abro comillas— «una estafa piramidal con estructura de secta» —‌cierro comillas—. El señor Ortega Smith, su número 2 durante años, reconoció que le apartaron por denunciar irregularidades económicas de su organización. El señor Gallardo, exvicepresidente de la Junta de Castilla y León, le acusó a usted de embolsarse un tercer sueldo en la cuenta corriente de su mujer. La señora Olona les ha acusado de desviar 11 millones de euros de dinero público a fundaciones y a empresas. Antelo, el expresidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, les ha acusado incluso de falsificar la firma para quitarle el cargo. (Risas). ¡Pero si hasta el señor Espinosa de los Monteros, el fundador número 5 de VOX, se ha querellado contra ustedes! Y ya no con palabras, señor Abascal, sino con hechos.

¿Qué hicieron ustedes con estas voces críticas? ¿Abrieron investigaciones internas? ¿Se reunieron todos para decir: vamos a plantar cara a la corrupción que tenemos dentro de nuestra organización? ¿Las escucharon? ¿Las rebatieron para demostrar que lo que decían no era cierto? No, lo que hizo el señor Abascal fue purgar y expulsar a estas personas de Partido VOX. Esa es su respuesta contra los casos de corrupción que le afectan a usted personalmente, a su entorno familiar y a su organización. (Rumores). En fin, en el PSOE, expulsamos a los corruptos; en el PP y en VOX, se expulsa a quienes lo denuncian. (Aplausos.—Rumores.—El señor Abascal Conde muestra una fotografía del señor José Luis Rodríguez Zapatero cubierto de joyas). Señor Abascal, ahí están el señor Ortega Smith y el señor Casado.

En realidad, el tema es incluso más serio, señor Abascal, porque ustedes expulsan a todos aquellos que discrepan. A todos aquellos que discrepan les ofrecen la puerta de salida, aunque lo hagan con respeto y la verdad, porque ustedes no admiten ni un milímetro de disensión, por mucho que llamen a su think tank Disenso. (Risas). Para falta de disenso la que tienen ustedes dentro de su organización. ¿Qué quiere que le diga, señor Abascal? Eso asusta y preocupa, porque es evidente que el partido que no admite discrepancias dentro no las admitirá fuera. (Rumores). Los proyectos autoritarios funcionan así. De hecho, usted me ha amenazado con la cárcel y colgarme de los pies.

En fin, de un montón de cosas. Pero lo que primero hacen es silenciar a los suyos. Eso es lo que hace siempre el fascismo: primero silencian a los suyos, para luego silenciar a los demás. (Aplausos). Justo lo que ustedes harían en España: aplicar el rodillo del pensamiento único, con una sola forma de entender la patria y, también, por supuesto, España y el Estado autonómico; una sola forma de amar; una sola religión; una sola lengua; una sola manera de ser hombre y mujer; una sola vía de plegarse a los poderosos nacionales y extranjeros; y una sola forma de entender la familia. Una España pequeña y vasalla. Así sería la España que ustedes construirían si pudieran, pero no les vamos a dejar, porque les vamos a parar y lo vamos a hacer con argumentos, con la Constitución y con los votos.

Señor Abascal, usted aquí ha hecho y ha dicho cosas gravísimas. Usted está diciendo que, entre otras cosas, poco menos que en este Gobierno lo que estamos haciendo es prepararnos para un fraude electoral en las próximas elecciones generales. Eso es lo que ha dicho. (El señor Abascal Conde: Pues sí). Permítame que le diga que suena a que se está empezando a poner usted la venda antes de la herida. (El señor ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Puente Santiago: Sí, sí, sí). Por cierto, lo ha hecho de forma muy cobarde e irresponsable para un dirigente político, afirmando que las próximas elecciones generales van a ser fraudulentas. Lo ha hecho sin ninguna prueba. Evidentemente, esto es ya marca de la casa. El señor Abascal sube aquí y, sin ninguna prueba, dice que aquí estamos poco menos que en una conspiración judeomasónica, quebrando así la responsabilidad institucional que le corresponde como diputado de esta Cámara y, además, con una hipocresía inmensa, porque, según esos ‘informitos’ internacionales que usted desprecia, quienes han degradado los procesos electorales son sus socios y financiantes. Por ejemplo, en América y en países europeos como Hungría; y, si no, señor Abascal, pregúntele a su financiador, al señor Viktor Orbán.

Frente a sus bulos están los datos. Desde 2018, desde que yo presido este Gobierno, en España se han celebrado más de cuarenta procesos electorales. Más de cuarenta procesos electorales, señor Abascal. Todos se han hecho de forma modélica. Así que hablemos claro: lo que hace usted hoy con su terraplanismo electoral no es defender la democracia (rumores), sino preparar la excusa para su próxima derrota. Me alegra comprobar que ya la dan por hecha. (Aplausos).

A la portavoz del Grupo Parlamentario SUMAR quiero agradecerle su apoyo a la posición que lógicamente tenemos en el Consejo Europeo respecto a la guerra en Irán y al genocidio en Palestina. Estoy seguro de que ha sido simplemente un olvido no premeditado, por supuesto, pero no ha mencionado la situación que se está viviendo en el Líbano. (La señora Martínez Barbero hace gestos afirmativos). Por lo tanto, entiendo que usted también empatiza con esta causa y con la posición que manifiesta el Gobierno de España.

También ha hablado de los centros de deportación. Sabe que España ha sido el único país de la Unión Europea que ha manifestado su total rechazo a este tipo de políticas migratorias por muchos motivos. Yo diría tres: primero, porque es absolutamente ineficaz; segundo, porque manda un mensaje muy negativo a los países con los que estamos colaborando —t‌anto los países de origen como de tránsito— en la lucha contra la migración irregular; y, tercero, porque va en contra de los valores que debería defender Europa en un momento como el actual.

Por tanto, desde ese punto de vista, señoría, quiero decirle que España está defendiendo lo que cree que es justo y lo que cree que es coherente con los principios y valores de la Unión Europea; y, sin duda alguna, con un trampantojo que no va a servir para nada. Lo que sirve es la política pública de inmigración que está haciendo este Gobierno, basada en cinco ejes (aplausos): El primero, la lucha contra la inmigración irregular. Simplemente para conocimiento de esta Cámara y también de los ciudadanos que estén siguiendo esta comparecencia, en un año —y‌ no es el primero, ya van unos cuantos— hemos reducido el número de llegadas irregulares en más de un 30 %. Si comparamos, en términos interanuales, el número de llegadas irregulares en las Islas Canarias han bajado en más de un 70 %. Todo eso tiene que ver con la colaboración y la cooperación en origen y en tránsito con los países que también están sufriendo esa migración irregular derivada de múltiples crisis. (Aplausos). De hecho, señorías, yo creo que hay un reconocimiento implícito.

Antes, aquí se ha criticado que yo permita que el papa se dirija desde esta tribuna. En fin, yo soy el presidente del Poder Ejecutivo, del Gobierno de España. Las Cortes Generales son las que deciden —u‌ stedes, sus señorías— quién se dirige desde esta tribuna como responsable extranjero. (Rumores). En todo caso, señoría, yo creo que hay un reconocimiento bastante explícito de la política migratoria por parte del actual papa, que es bastante diferente a la que, desgraciadamente, están teniendo otros países en el mundo y en Europa. Por tanto, los datos están ahí: cooperación con los países de origen y de tránsito; lucha contra la migración irregular; abrir vías de migración regular, porque, efectivamente, los agentes sociales y, singularmente, la patronal nos están pidiendo mano de obra para sectores que son tan importantes —u‌ sted lo ha dicho— como, por ejemplo, el sector de la construcción de viviendas, donde necesitamos mano de obra para construir viviendas y hacerlo de manera rápida y ágil; por supuesto, también, el pacto de migración y asilo a nivel europeo; y, finalmente, las políticas de integración que pondrá en marcha este Gobierno a lo largo de las próximas semanas y meses, en colaboración —‌espero— con las comunidades autónomas y con los ayuntamientos, así como el proceso de regularización, que ya está en marcha.

Hay un enorme desconocimiento de la realidad migratoria por parte de muchos, agravada por los bulos y la desinformación de la derecha y la ultraderecha, señorías. Desde luego, la migración no trae más inseguridad, sino más prosperidad, y ahí están los datos. Hay una realidad migratoria que, si tiene un acento, sobre todo es acento latinoamericano, con respecto al resto de orígenes de la migración que vive en nuestro país. Es fundamentalmente latinoamericano. No deja de ser curioso que digan que este Gobierno y que las izquierdas de este país estamos conchabados con no sé qué regímenes latinoamericanos —‌aquí lo ha dicho el señor Abascal—, mientras vemos a las Administraciones estadounidenses retirar los permisos por razones humanitarias a venezolanos, y, en cambio, en España tengamos ya más de 200 000 venezolanos y venezolanas que se acogen al compromiso de los derechos humanos de este Gobierno con los perseguidos políticos. (Aplausos).

Sobre la corrupción y la exigencia de un mayor compromiso con la lucha contra la corrupción y la regeneración democrática, por supuesto, comparto con usted —l‌o he dicho antes— que podemos hacer mucho más —‌estoy convencido de ello, señorías—, pero creo que sí hubo un punto de inflexión en esa moción de censura, erradicando la corrupción estructural que se padecía precisamente bajo la Administración del Partido Popular. (Protestas). Ahí están los datos, señorías.

Hay datos que me parece que son realmente significativos de lo que hemos avanzado durante todos estos años y que me va a permitir, al calor de su intervención, señora Martínez, que recuerde. Según la OCDE —p‌ or tanto, ningún organismo sospechoso de afinidad política con el Partido Socialista, ni, por supuesto, con la izquierda española, ni, desde luego, tampoco es un organismo multilateral—, en el informe de perspectivas de anticorrupción e integridad, la judicatura y la Fiscalía españolas son más íntegras que, por ejemplo, las de países como Austria, Noruega o Suecia. Además, España supera la media de sus países miembros en seis de los ocho indicadores que analiza.

En cuanto a la información pública —‌que es importante también recordar—, nos situamos entre los cinco países del mundo con mayor accesibilidad a la información por parte de los ciudadanos. Señorías, hoy superamos en puntuación al 84 % de los países analizados por ese proyecto de Justicia Global sobre control de corrupción con niveles similares, por ejemplo, a grandes democracias como la francesa.

En cuanto a indicadores de calidad democrática, con independencia de que, efectivamente, tengamos que seguir trabajando en reformar y consolidar una democracia mucho más plena y solidaria, un semanario como The Economist —‌nada sospechoso de ser afín a este Gobierno— dice que hemos pasado de 8,13 puntos a 8,20 puntos, lo que consolida a España en el selecto grupo de las veintiséis democracias plenas del mundo por delante de Bélgica, de Francia y de Italia. Un famoso instituto, el V‑Dem, dice que España ha escalado cuatro posiciones en solo un año, pasando del puesto veinticinco al puesto veintiuno, situándonos por encima de Canadá, del Reino Unido o también de Islandia, y la institución Freedom House ha mejorado la puntuación de España en 91 puntos —u‌ no más que el año pasado—, y vamos a seguir mejorando resultados dentro del grupo de los países completamente libres. El Grupo de Estados contra la Corrupción, el GRECO, en su última evaluación constata que España ya cumple parcialmente con dieciséis de las diecinueve recomendaciones, por tanto, el 84 % de estas, tres más que en su última revisión, señora Martínez.

Si hablamos de medios y de recursos —‌aquí están el ministro del Interior y el ministro de Justicia—, hemos reforzado la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil. Por ejemplo, el número de efectivos ha crecido desde el año 2018 —‌desde que soy presidente del Gobierno— en un 73,7 %, lo que ha permitido pasar del 80,8 % de cobertura en ese año al 100,67 % en el año 2026. Si hablamos también de plazas, hemos ofertado 700 nuevas plazas de jueces y fiscales, y un total de 1500 plazas entre el año 2025 y el año 2027, además de las becas SERÉ para ampliar la capacidad de los estudiantes para ser jueces y fiscales en el presente y el futuro de nuestro país.

Sobre legislación, señora Martínez, fíjese lo que hemos hecho. Desde el año 2018 hemos derogado una reforma que impulsó el Partido Popular con su mayoría conservadora, que limitaba los tiempos de instrucción de las macrocausas de corrupción. Esto lo hizo este Gobierno con las mayorías parlamentarias que tenemos en el Congreso de los Diputados. Se tipificó el enriquecimiento ilícito de cargos públicos en el año 2022 y se aprobó la Ley de protección de informantes sobre infracciones normativas y de lucha contra la corrupción en el año 2023. Se puso en marcha la Autoridad Independiente de Protección del Informante en el año 2024 y el Sistema de Integridad de la Administración General del Estado en el año 2025. Por tanto, lo que estamos haciendo, señorías, siendo insuficiente, contrasta completamente con lo que están haciendo el Partido Popular y VOX allí donde están acordando las Administraciones territoriales. Están desmantelando todas las oficinas y todas las instituciones que se crearon después de la crisis financiera y de las Administraciones del Partido Popular en esas comunidades autónomas, precisamente, para ampliar el campo de la corrupción o de conductas que no son ejemplares, y nosotros estamos precisamente haciendo lo contrario.

Este Gobierno, señora Martínez, también ha traído a la Cámara importantes reformas, todas ellas presentadas y defendidas por mi persona en el Plan de Acción por la Democracia en el año 2024 y en el Plan de Lucha contra la Corrupción en el año 2025, que lógicamente necesitan también del respaldo, de la deliberación y de la aprobación del Congreso de los diputados y las diputadas.

Como dije en mi primera intervención, aquellos grupos parlamentarios que se rasgan las vestiduras frente a los casos de corrupción ajenos, que faciliten la tramitación parlamentaria, por ejemplo, de la ley de grupos de interés y de la ley de integridad pública para crear la agencia de integridad pública, a la que usted antes hacía referencia y así tener más recursos e instrumentos para hacer frente a estas conductas execrables.

Señoría, sobre la calle Ferraz y la sede del Partido Socialista, ¿qué quiere que le diga? Yo voy a defender la honorabilidad y la ejemplaridad de miles y miles, de la amplísima mayoría, de compañeros y compañeras que tienen representación institucional, desde en pequeños pueblos hasta el Gobierno de España, pasando por estas Cortes Generales. Son gente honesta, gente trabajadora y gente que lo que hace es su trabajo y ganarse su salario de manera ejemplar y, por supuesto, de manera limpia. (Aplausos). ¿Qué quiere que le diga? Como antes he dicho, y lo vuelvo a recordar, señora Martínez, nosotros, desde hace un año venimos impulsando medidas de fortalecimiento de esa transparencia dentro de mi organización. Tan es así que, como he dicho antes, en tan solo un año el Consejo de Transparencia ha aumentado en veinticinco puntos y ha situado al Partido Socialista como el partido más transparente del sistema político español, mientras que hay dos partidos que han empeorado, porque no han tomado ninguna de las recomendaciones como acción interna, que son el Partido Popular y VOX. Esto no es un hito más, es un compromiso claro e inequívoco en la lucha contra la corrupción y de ejemplaridad frente a aquellos que dicen mucho, pero no hacen nada o, al contrario, desmantelan todas estas líneas de prevención y de anticipación ante casos de corrupción.

Señor Rufián, yo comparto su diagnóstico de la situación. Comparto también su frustración y su indignación, las comparto. Para mí las ilegalidades de José Luis Ábalos son particularmente dolorosas (un señor diputado del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: No te creas), porque he compartido camino político con él (Un señor diputado del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso: Las del Peugeot) y me cabrean y me apenan tanto y, si me permite, incluso más que a usted, créame. (El señor Núñez Feijoo pronuncia palabras que no se perciben). Pero hay dos cuestiones en las que discrepamos, señor Rufián. La primera es lo que cada uno le exigimos a las izquierdas de este país, porque resulta evidente que nosotros tenemos y debemos mantener unos estándares éticos claramente superiores a las derechas. Ya no digo ni superiores, porque ellos es que no los tienen. Lo he dicho antes, en los acuerdos con VOX allí donde gobiernan no hay nada vinculado con la lucha contra la corrupción o la transparencia, y allí donde están gobernando precisamente lo que están haciendo es desmantelar todos los instrumentos que las izquierdas cuando gobernaban esas comunidades autónomas pusieron en pie, como en las Islas Baleares, la Comunidad Valenciana, etcétera. Estamos aquí para eso, ¿no?, para proteger la democracia y no para erosionarla, y estamos aquí para servir a la gente, por supuesto, la gente de a pie, señor Rufián, fundamentalmente.

Por tanto, las izquierdas somos y debemos ser íntegros, pero desgraciadamente no somos ni podemos ser perfectos, señor Rufián. Si usted lo es, enhorabuena, pero la humanidad y nosotros no somos perfectos, ni tampoco somos infalibles. (Rumores). Lo siento, lo siento, discúlpeme, no somos infalibles, mi organización no es infalible, pero tampoco es Esquerra Republicana infalible, señor Rufián. Pero lo importante es entender, y es a lo que voy, que la exigencia moral de las izquierdas no consiste en no cometer errores, esa no es la exigencia que se le plantea a las izquierdas, el no cometer errores, consiste en actuar con contundencia y con ejemplaridad cuando esos errores se producen. (Aplausos). Y eso es lo que nosotros estamos haciendo. Consiste también en no perder de vista el norte que nos guía, en no perder de vista que nosotros estamos aquí para servir a los intereses de una mayoría social, que no tiene por qué ver sus derechos y sus libertades recortadas por las corruptelas de una minoría. Y esta es la segunda de las cuestiones en las que discrepo de usted.

Usted ha dicho textualmente, y hace poco, que así no merece la pena seguir. Usted lo ha dicho: Así no merece la pena seguir, y yo quiero preguntarle algo, señor Rufián. Cuando afirma esto, ¿en nombre de quién habla? ¿En nombre de quién habla? ¿De usted o de sus votantes? Se lo pregunto porque, según todas las encuestas, hay una amplísima mayoría de votantes de Esquerra Republicana, en concreto el 70 %, que quiere que el Gobierno agote la legislatura, entre otras cosas porque consideran que está siendo una legislatura de avances —‌el 68 % de los votantes de Esquerra Republicana—. Por tanto, señoría, gobernar no es resistir, estamos de acuerdo, pero tampoco es desistir (aplausos) ni rendirse para poder envolverse…Yo, desde luego, no me voy a rendir para poder envolverme en un halo de supuesta superioridad moral, señor Rufián. Aquí estamos para pelear por lo que es justo, para mejorar la vida de la gente (rumores), para asumir los errores que hemos cometido y actuar en consecuencia, y eso no se hace desde la oposición, señor Rufián, ni tampoco desde Twitter. Se hace gobernando, como hace este partido. (Aplausos).

La señora Nogueras plantea algunas alternativas. Lo he dicho en Barcelona, y lo digo también aquí y donde haga falta: que ustedes hablen con el Partido Popular y que el Partido Popular les reconozca a ustedes como un actor político con el que armar una mayoría para hacer una moción de censura, a mí me parece que es uno de los grandes avances de esta legislatura y que da la razón a toda la política de normalización y a la ley de amnistía que hemos propuesto; es así. (Aplausos). No anden por vericuetos, señoría, si ustedes quieren presentar una moción de censura con el Partido Popular y VOX háganlo, pero no busquen subterfugios de haga esto o haga lo otro. Presenten la moción de censura, señoría, y planteen una alternativa juntamente con el Partido Popular y VOX. Pero, en el colmo del constitucionalismo, el señor Feijóo dice: «No, mi moción de censura sería instrumental, solamente para convocar unas elecciones», cuando precisamente la Constitución lo que dice es que una moción de censura tiene que ser propositiva y no un instrumento para convocar unas elecciones. (Risas y aplausos). Pero eso da igual. Al PP eso le da igual y a VOX, por supuesto, también. Y créame, señora Nogueras, con todo el respeto, me parece que una de las cosas que ha traído la ley de amnistía en esta legislatura es que, por fin, el Partido Popular los reconoce como un actor político y les ofrece sus votos para hacer una moción de censura. Por tanto, no plantee cosas que sabe usted, señoría, que a lo mejor… son defendibles para ustedes de cara a la galería.

Por cierto, usted dice que ha apoyado a este Gobierno. En fin (risas), no sé. Dice: «El primer ministro británico, Starmer, ha dimitido». Señora Nogueras, el próximo primer ministro británico va a ser el sexto primer ministro que conozca después del Brexit, el sexto primer ministro que conozca. Si España hoy cuenta con los indicadores económicos y sociales más importantes y mejores de la Unión Europea también es gracias a la estabilidad que ha traído este Gobierno durante ocho años a este país. (Aplausos).

Señora Nogueras, dice que la legislatura está muerta, que está finiquitada. En diciembre del año 2024 dijo eso, hace dieciocho meses, y desde entonces, señoría, hemos aprobado un real decreto que, por ejemplo, hace que los ayuntamientos de Cataluña y las diputaciones puedan usar el superávit para inversiones que son de interés para esos alcaldes y alcaldesas, presidentes y presidentas de diputación y, en consecuencia, sus ciudadanos, y creo que eso será bueno para los catalanes y catalanas. Hemos aprobado una ley contra la multirreincidencia, hemos modificado la ley reguladora de las bases de régimen local para devolver a la Generalitat la gestión de la oferta pública de empleo, señoría, y hemos presentado un nuevo modelo de financiación autonómica que va a suponer, por ejemplo, 4690 millones de euros adicionales para Cataluña, casi 21 000 millones de euros extra para todas las comunidades autónomas.

Señor Rufián, cuando usted habla, por ejemplo, de que no merece la pena seguir, este es uno de los acuerdos con su partido, con Esquerra Republicana, para sacarlo adelante, junto con la quita de la deuda, antes de que acabe esta legislatura.

En fin, todas estas son cuestiones planteadas y solicitadas por su grupo parlamentario. Y en ese mismo periodo, señora Nogueras, creo que Cataluña ha seguido avanzando.

Si me permite, ustedes tienen una forma de negociar que es la que es, pero le manifiesto mi incomodidad con que usted vaya dando lecciones a otros grupos parlamentarios sobre cómo se negocia o no se negocia. Creo, señora Nogueras, que son tan importantes sus escaños como los escaños de otras muchas fuerzas parlamentarias que se sientan en estas Cortes Generales y que tratan, lógicamente, de defender sus intereses, los intereses de los ciudadanos a los que representan y de los territorios de los que vienen; por tanto, no creo que tengamos que dar lecciones de cuáles son las estrategias negociadoras de unos y de otros. Lo que hace el Gobierno es intentar dialogar con todas las fuerzas parlamentarias, negociar y llegar a acuerdos en lo que buenamente podamos llegar. Algunas veces es muy difícil, muy complejo, pero ya sabemos que tenemos que sudar la camiseta todos los días, a todas horas. Llevamos ocho años así, pero creo que el esfuerzo merece la pena y ahí están los resultados que tiene el país. (Aplausos).

La señora Vaquero se lamenta de que todo se monopolice por parte de filtraciones. Señora Vaquero, también en mi primera intervención he diferenciado cuáles son los aspectos de este debate. Por supuesto, hay algunos casos de corrupción que han afectado a la antigua Secretaría de Organización del Partido Socialista y hemos actuado con contundencia. Lo he dicho en mi primera intervención, señoría, el Partido Socialista no se ha financiado irregularmente. El Partido Socialista no ha hecho lo que otros hicieron —‌estos sí— con dinero y recursos públicos. Por cierto, incluso hasta el propio señor Feijóo en la última sesión de control habló de una ‘gestapillo’ porque no hubo ninguna trascendencia ni impacto institucional por parte de la señora Leire Díez. Y nosotros, señoría, hemos asumido nuestra responsabilidad tomando las medidas internas que teníamos que tomar, también mejorando y reforzando los procesos de contratación dentro de la Secretaría de

Organización, haciendo, por ejemplo, que fueran más colegiados, incorporando esa transparencia y también proponiendo a sus señorías creo que importantes medidas para mejorar los instrumentos en la lucha contra la corrupción.

Insisto, entiendo que ustedes se sientan incómodos porque la dinámica del parlamentarismo en el ámbito estatal sea diferente, pero, señoría, nosotros, por supuesto, intentamos hablar de cosas que también importan a la ciudadanía, además de las cosas que nos impone la agenda mediática de unos intereses particulares. Ayer, por ejemplo, en el Consejo de Ministros hablamos del Sistema Nacional de Dependencia, que me consta que es algo importante para el lehendakari y para el Gobierno vasco. Llevamos meses hablando precisamente de esta cuestión, como usted bien sabe.

La acción legislativa es verdad que es difícil. Conforme se vaya acercando el momento electoral va a ser aún más complicado porque, legítimamente, los grupos parlamentarios van a intentar distanciarse de los grupos parlamentarios y del Gobierno. Esto es algo evidente, consustancial al sistema democrático, pero, señoría, creo que estamos avanzando desde el punto de vista legislativo, desde el punto de vista también ejecutivo y desde el punto de vista de las transferencias y la cooperación con el Gobierno vasco.

Y decir, señoría, que no estamos cumpliendo… Mire, ustedes gobiernan en coalición con el Partido Socialista de Euskadi y nosotros gobernamos en coalición con SUMAR, con la coalición de formaciones políticas llamada SUMAR. Ustedes cuentan con una ventaja que nosotros no tenemos y es que, de saque, ya tienen mayoría parlamentaria en el Parlamento vasco. Y a nosotros nos cuesta llegar a acuerdos. Dice la señora Martínez, de SUMAR, que es todo gracias a ella; la señora Belarra dice que todo lo bueno pasó gracias a Podemos; y nosotros, los del Partido Socialista, solamente ponemos los votos y los escaños, señoría, pero algo haremos algo haremos. (Risas y aplausos). En todo caso, también es interesante escuchar a los socialistas vascos sobre cuál es el grado de desempeño y cumplimiento del Partido Nacionalista Vasco en el Gobierno de Euskadi. Y digo esto simplemente por compartir qué es un Gobierno de coalición, sobre todo un Gobierno de coalición en minoría parlamentaria.

Hemos aprobado once proyectos de ley. Efectivamente, usted hacía referencia a que muchos de ellos son reales decretos leyes y tiene usted toda la razón, señoría. Tampoco es cierto que nosotros condicionemos una agenda internacional, que nos obliga, por ejemplo, a tener que aprobar reales decretos leyes para proteger a nuestra industria, a nuestro sector productivo o a los hogares por guerras que, al final, acaban derivando en un aumento del coste de la vida en nuestro país. Hemos aprobado hace tres meses un real decreto ley que, entre otras cosas y según Eurostat, ha permitido contener en más de un punto la inflación en nuestro país y, por tanto, consolidar el crecimiento económico y la creación de empleo en España, a pesar de esta guerra ilegal en Irán absolutamente injustificada y que es un auténtico despropósito. Señoría, este próximo lunes vamos a celebrar un Consejo de Ministros en el que plantearemos, en colaboración con los grupos parlamentarios y también con muchos sectores afectados, un paquete de medidas para poder consolidar estas disposiciones de protección hasta que se estabilice toda la situación y el precio del crudo y del gas en los mercados internacionales, que está teniendo su impacto en la economía europea y en la española.

Sobre los presupuestos generales del Estado, señoría, como hemos defendido todos, es verdad que en anteriores legislaturas teníamos mayorías parlamentarias quizá algo más holgadas, quizá algo más constructivas, y ahora es más complicado, pero también es cierto, señoría, que tenemos por delante —‌de aquí al 31 de diciembre— la culminación de hitos muy relevantes vinculados con los fondos europeos, que es algo inédito. El Gobierno de España, por supuesto, va a luchar por que se prolonguen en el tiempo, más allá del año 2026.

Responsabilidad sobre el auge de VOX. Hombre, ¿yo soy responsable de que haya ganado Trump las elecciones en Estados Unidos, señoría? ¿Lo soy? Lo digo porque creo que hay una corriente de ultraderecha que está afectando al conjunto del planeta, señoría, y esto no podemos soslayarlo. ¿O el auge de la ultraderecha es algo inédito, algo que solamente pasa en España? No. Lo inédito, lo que pasa en España, es que hay un

Gobierno de coalición progresista frente a muchos Gobiernos de ultraderecha que hay en el mundo y, también, en Europa. (Aplausos). Eso es lo inédito. En ese sentido, señora Vaquero, por supuesto que yo estoy dispuesto a aprender de todas las recomendaciones que ustedes me hagan para poder frenar el avance de la ultraderecha, que tiene mucho que ver con el mal uso de las redes sociales o con la desinformación y los mensajes de odio. Por cierto, estos mensajes polarizan y dividen a la sociedad —‌por supuesto que sí—, pero también le digo, con todos mis respetos, señoría, que donde hay un «no» a la ultraderecha hay un gran «sí» a políticas de avance. Donde hay un «no» hay un «sí»; y donde hay un «sí» hay un «no». Eso es lo que está haciendo este Gobierno, señoría. (El señor Tellado Filgueira: Se está cachondeando). Por ejemplo, que nosotros aumentamos al 50 % la aportación de la Administración General del Estado a la financiación del sistema nacional de dependencia es un gran sí a políticas que mejoran la convivencia y la cohesión social de nuestro país, frente al gran no y la privatización que hace la derecha y la ultraderecha allí donde gobiernan. Claro, usted pone el foco en el no. Perfecto, pero déjeme a mí reivindicar también el gran sí a muchas políticas de avances sociales que está poniendo en marcha este Gobierno y también alertar a la ciudadanía de cuáles son los riesgos que entrañan —‌como estamos viendo— los Gobiernos del Partido Popular con VOX, también en materia de regeneración y de calidad democrática.

Yo, desde luego, señoría, como he dicho en muchas ocasiones y lo reitero, aquí, de manera sistemática, determinados intereses económicos, políticos y mediáticos llevan muchos años blanqueando a la ultraderecha para permitir que sea razonable y normalizar el que la derecha pueda gobernar con la ultraderecha. Eso es lo que está sucediendo, hasta el punto de decir —‌aquí está el secretario general del Partido Comunista de España, aunque ahora no nos acompaña en el hemiciclo, pero está presente en el Grupo SUMAR— que VOX, es decir, el fascismo que representa el franquismo en este país, es equiparable al Partido Comunista de España, cuando el Partido Comunista de España luchó por la democracia —p‌ or cierto, con Adolfo Suárez y con otros muchos grupos parlamentarios— y la trajo a este país. (Aplausos). Esto es así. Esto es así, señoría.

Entiendo que usted nos quiera meter a todos en el mismo saco al decir que todos tenemos la misma responsabilidad en el auge de la ultraderecha, pero no, perdone, aquí hay mucha gente interesada en blanquear a la ultraderecha precisamente para tener Gobiernos alternativos a un Gobierno y a unas mayorías parlamentarias que, por cierto, yo reivindico. Las reivindico porque le están sentando bien a España. Que haya un entendimiento entre fuerzas distintas de izquierdas, sean de ámbito estatal, autonómico o nacionalista, junto con partidos moderados como es el suyo, el Partido Nacionalista Vasco o, en menor medida —‌si me permite la señora Nogueras—, junto con Junts per Cataluña creo que está sentando bien al país.

No hay más que salir de España para saber exactamente cuál es la imagen que se tiene de nuestro país en términos de defensa de los derechos y libertades, de crecimiento económico, de redistribución de la renta, de defensa del derecho internacional, de los derechos humanos y de la legalidad vigente. Esta es la realidad de España, señoría. España hoy vive uno de los mejores momentos de los últimos cuarenta y cinco años. (Aplausos). Eso es gracias, también, a la acción y al entendimiento de muchas fuerzas parlamentarias que tienen muchos intereses, algunos a veces imposibles de conciliar y que, por tanto, hacen difícil el que podamos sacar adelante determinadas leyes.

Señora Belarra, claro, es que todo empezó y termina con Podemos. (Risas). Dice que yo soy el del rearme militar y que yo apoyo de mentira a los palestinos porque lo que hago es estar con Israel, con Trump y con Estados Unidos. Señora Belarra, para usted la perra gorda, qué quiere que le diga. (Risas.—Rumores).

Al señor Rego le digo que hay acciones contundentes (rumores) que hemos puesto en marcha. Usted hablaba del 50 % de financiación a la dependencia. Pues ayer lo aprobamos en el Consejo de Ministros. Efectivamente, coincido con usted en que cuando hay más avances sociales hay más democracia.

Señora Valido, creo que he hecho referencia a las tres dimensiones del debate. Coalición Canaria es un partido de gobierno que ha sufrido casos de corrupción que han sido sentenciados con condena. Eso no estigmatiza a Coalición Canaria, pero tampoco al Partido Socialista. Importantes alcaldes e importantes figuras de Coalición Canaria han sufrido investigaciones e instrucciones que, posteriormente, han acabado en nada. Por tanto, señoría, creo que, efectivamente, todos tenemos que trabajar por esa regeneración, por la lucha contra la corrupción y por la asunción de responsabilidades políticas, y eso es lo que hace, señoría, este Gobierno.

El señor Catalán, de Unión del Pueblo Navarro, es evidente que no me quiere mucho. No le gustó mucho, eso es más que evidente. No deja de ser una contradicción el que usted pacte con el Partido Popular y luego me dé a mí lecciones de ejemplaridad y de limpieza. Una cosa es ver la paja en el ojo ajeno y otra es ver la viga en el propio. Que le apoyen y aplaudan los que tengo a mi derecha con el historial que llevan encima no deja de ser curioso. (Aplausos).

A la señora Micó quiero decirle que aquí, en esta Cámara, está en tramitación la ley de grupos de interés. Por tanto, respecto a esa línea gris de la que hablaba, nosotros hemos hecho una propuesta, que, por cierto, es un hito de los fondos europeos, de los fondos de recuperación. Si pudiéramos sacarla adelante en tramitación parlamentaria con las fuerzas parlamentarias, sería de agradecer, porque el Poder Ejecutivo hace lo que puede hacer. Somos un Gobierno de coalición en minoría parlamentaria y hacemos nuestras propuestas al Parlamento, pero este es soberano a la hora de tramitarlas y enmendarlas. Espero, señoría, que eso pueda hacerse en relación con esta ley, que es importante para el cumplimiento de los hitos y el cobro de los fondos Next Generation.

Señor Patxi López, portavoz del Grupo Parlamentario Socialista (rumores), efectivamente somos muy molestos. Usted lo ha dicho antes. Creo que somos muy molestos no solo por las políticas, sino sobre todo por el resultado de estas políticas. Que un país crezca seis veces más que la media de la zona euro, después de todo lo que llevamos vivido y acontecido, dice mucho de este Gobierno y de las fuerzas parlamentarias que apoyan esas políticas. El que tengamos 22,5 millones de afiliados y afiliadas a la Seguridad Social dice mucho también de lo que está haciendo este Gobierno. Que este Gobierno vaya a acabar con los menores índices de desigualdad —‌me recordaba antes el vicepresidente primero que somos el tercer país de la Unión Europea que más ha bajado los indicadores de desigualdad durante estos años de Gobierno—, efectivamente, también yo creo que es motivo de orgullo. Por tanto, lo que estamos demostrando es que esta vía funciona, que este modelo funciona y que las alternativas que se nos están planteando por parte de la derecha y de la ultraderecha nos retrotraen a un pasado al que espero no volvamos.

A mí no me dejó de llamar la atención —‌aprovechando un poco su reflexión— uno de los grandes éxitos que se dicen en todo el mundo. Esto no lo digo yo, lo dice The Economist precisamente esta misma semana, un semanario absolutamente liberal y, en algunas ocasiones, para mi gusto, neoliberal. Dice que uno de los principales aciertos de este Gobierno y de España en relación con la resiliencia ante los shocks energéticos ha sido el impulso a las energías renovables y a la transición verde. Y, de repente, nos encontramos al portavoz del Partido Popular en temas económicos decir que, si llegan al Gobierno, le vuelven a poner un impuesto al sol. ¿Por qué plantean eso? ¿Por el afán de derogar, en caso de que lleguen al Gobierno, todas las políticas sanchistas porque son malas? Seguro que hay algo de eso, de ese ímpetu que tienen el señor Feijó y el señor Abascal de derogar todo lo que huela a sanchismo, incluso si es bueno para los ciudadanos. Pero hay algo más, y son los intereses que se defienden cuando se deroga o se pone un impuesto al sol. Porque quien pone un impuesto al sol consolida un statu quo de un modelo energético que beneficia a cuatro. Y quien quita el impuesto al sol lo que hace es democratizar el uso de la energía, como hace este Gobierno. (Aplausos). Por tanto, claro que sí; claro que hay intereses.

¿Y qué les queda? Pues, efectivamente, la oposición destructiva. Pero aquí seguimos. Gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. A continuación, van a intervenir los diferentes grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra el señor Núñez Feijóo. Cuando quiera.

Alberto Núñez Feijóo

PPDiputado.Página 67Vídeo

Señorías, señor Sánchez, conspiraciones, insultos, difamaciones, chulería, que viene a la derecha, información privilegiada… ¿Setecientos asesores para esto, señor Sánchez? Creo que hay más gente en Moncloa echando currículos que trabajando, ¿no? (Risas y aplausos).

Si usted se cree lo que ha dicho y su bancada le ha aplaudido con los ministros en pie —‌bueno, la señora Yolanda Díaz estaba jugando con el móvil—, están ustedes peor de lo que parece, ¿no? Yo creo que están ustedes peor de lo que parece. Ahora bien, he de aceptar lo que ha hecho el señor Sánchez, y se lo acepto porque me ha llamado la atención. El señor P. S. se ha cachondeado y ha humillado a todos sus socios en directo. (Aplausos). Ha humillado y se ha cachondeado de todos los portavoces. Señores de Junts, ¡si es que ustedes no le apoyan! Si lo único que han hecho los señores de Junts ha sido hacerle presidente del Gobierno de España. ¡Si ustedes no le apoyan, señorías! (Aplausos).

En fin, ha vuelto a hablar de una foto después de treinta y cinco años. Yo tengo que reconocer que tengo más fotos. Fíjese, la última foto que tengo con alguien acusado de contrabando. (Muestra una fotografía en la que se ve al señor Núñéz Feijóo con el señor Rodríguez Zapatero.—Aplausos). Y la última foto que tengo con aquellos que en varios sumarios le llaman el ‘1’. (Muestra una fotografía en la que se ve al señor Núñez Feijóo y al señor presidente del Gobierno, Sánchez Pérez‑Castejón.— Aplausos). La verdad, señor Sánchez, es que hay cada foto por ahí… Por supuesto que al señor P. S. le estoy dando lecciones y se las daré mientras me dedique a la política, señoría. (Aplausos.—Varios señores diputados: ¡Bravo!). He gestionado veinte años recursos públicos. No he tenido ningún problema. A mí no me ha financiado mi carrera ningún magnate de la prostitución. (Aplausos que continúan mientras el orador está en el uso de la palabra). A mí no me han metido en la cárcel a ningún número dos de mi partido. Y nadie de mi equipo ha sido investigado ni juzgado, ni condenado. No me dé lecciones, señor Sánchez. No se las acepto.

Señoría, habla usted de información privilegiada. ¡Hombre!, cito al señor Ábalos en noviembre de 2025: Sí, Sánchez me filtró en Moncloa la investigación secreta de la Fiscalía a Koldo. ¿Eso es información privilegiada? Le voy a contar mi información privilegiada desde las nueve de la mañana, cuando empezó la sesión. Primera información privilegiada: la Fiscalía pide ocho años de cárcel para el socialista Tito Berni por delito continuado de cohecho y organización criminal. (Aplausos). Segunda: el juez cita al amigo y pagador de ZP, Julito Martínez, el 21 de julio. Y tercera: nueva pieza de la UDEF contra el señor ZP por un supuesto delito de tráfico de influencias en Perú. ¿Pueden dejar algún rato, señorías, de dar estas noticias? (Aplausos). ¿No pueden parar el rato que llevamos aquí, con esta información privilegiada que tengo yo?

Yo no sé quién le ha aconsejado que su mejor defensa es poner el ventilador contra otros, pero, bueno, vamos allá. Vuelve usted con Ayuso. Esa obsesión empieza a convertirse en patológica. ¿Por qué no va usted al psicólogo? (Risas). Oiga, se lo digo en serio. ¡Si es que fue ella la que denunció el contrato de Ábalos y ahora está en la cárcel! En materia de corrupción, lo que le molesta es que ella destapara la suya. (Aplausos.— Varios señores diputados: ¡Bravo!). Señoría, decir que el Partido Popular está cobijando a Aldama… Oiga, no. Quiero felicitar desde aquí a dos diputados de esta Cámara, al señor Pedro Muñoz Abrines y al señor Enrique Núñez, que presentaron una denuncia el 10 de mayo de 2022 contra el señor Aldama. (Aplausos). La tiene usted aquí, señor Rufián. (Muestra un documento). La tiene usted aquí.

Dicen que han actuado ante la corrupción. Y eso es verdad. Es verdad, sí. Han actuado pagando la defensa a Ábalos. Han actuado escondiendo en un sótano la documentación de Cerdán. Han actuado señalando a jueces, a medios de comunicación y a la UCO. Han actuado montando una cloaca para extorsionar a agentes y fiscales. ¡Claro que han actuado! ¿Sabe cómo? Fomentándola, tapándola y extendiéndola en cada rincón de su partido y de su Gobierno, señoría. (Aplausos). Esta matraca dice: ojalá otros actuasen igual. ¿Oiga, ojalá otros actuasen igual, nombrando a dos presuntos corruptos como números dos de su partido? ¿Renovando a Ábalos en las listas del Congreso sabiendo lo que había hecho? ¿Renovando a Cerdán como secretario de Organización? ¿Mandando a Cerdán a comprar el silencio de Ábalos? ¿Montando una cloaca y desacreditando a los jueces y a la UCO? ¿Sentando a Cerdán en el comité de crisis?

Y ahora, además, miente. Y miente de una forma que le da igual. The Economist: España cayó en el año 2021 a su peor puntuación. Sigue por debajo del año 2016. Ha nombrado a V‑Dem: España en el puesto 21 del índice de democracias, teniendo en cuenta que en 2019 estaba en el puesto 9; del 9 cae al 21. Transparencia internacional. ¿Sabe que España está por debajo de Ruanda, de Botsuana y de Arabia Saudí? (Aplausos). ¡Pero, hombre, por favor! ¿De qué viene usted hablando aquí? Sí, sí. No se ría con este ministro, que es el único que lo investigó con las cloacas, señoría. (Señalando al señor ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, López Águeda.—Aplausos.—Rumores.—El señor ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, López Águeda: ¡Increíble!). No se ría de ese ministro, que es el que lo investigó con su sauna, señoría.

Pero, en fin, hay que salir fuera de España para saber lo que ocurre. (El señor ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, López Águeda: ¡Payaso!) Pues sí, tiene usted razón. Mire, en Portugal dimite el ministro por investigaciones de corrupción. En Francia dimite el primer ministro por no presentar el presupuesto. En Alemania dimite el ministro porque no tiene mayoría. Y en Reino Unido hemos visto que ha dimitido el primer ministro por haber perdido unas elecciones regionales. ¿Si usted no ganó ni una, señor Starmer español? (Risas). Usted no dimite simplemente porque no tiene dignidad. Nada más, señoría. Nada más. (Aplausos). Usted no dimite porque no tiene dignidad.

¿Sabe lo que le digo? Mire, uno le puede salir rana (rumores)… Sí, sí, es verdad. Uno le puede salir rana a cualquiera, es verdad, señor Sánchez, pero, si salen todos rana, la rana sería usted, señor Sánchez. ¿No se da cuenta? (Aplausos).

Termino, presidenta. Quiero que mis últimas palabras sean para los españoles. Entiendo que les indigne ver cómo el presidente del Gobierno les insulta y, además, con una chulería impropia. Entiendo que les asquee que los socios que dicen «insostenible el Gobierno» le sigan sosteniendo. Entiendo que es duro ver a la bancada del partido del Gobierno sonriendo, aplaudiendo y defendiendo la corrupción. Señor Patxi López, si se levantara su padre y viera lo que hace usted, le aseguro que no se lo perdonaría jamás. (Aplausos).

Miren, señorías, yo me comprometo a que esto acabe. Hay una mayoría de españoles que grita cambio. Hay una mayoría de españoles que no se resigna. Cada día que pasa somos más. Cada día que pase seguiremos siendo más. (Rumores). España va a tener el Gobierno que quiere y que se merece, un Gobierno limpio, un Gobierno honesto y un Gobierno a la altura. Tiene mi palabra de que lo… Señoría (dirigiéndose al señor presidente del Gobierno), lo digo por si me quiere atender. Tiene mi palabra de que le daremos a España un Gobierno limpio. Con su ayuda, señorías, o sin ella.

Muchas gracias. (Varios señores diputados: ¡Bien! ¡Bravo!—Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Núñez Feijóo. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Abascal Conde. (Aplausos).

Santiago Abascal Conde

VoxDiputado.Página 68Vídeo

¿De verdad, señor Sánchez, que no le da ningún tipo de vergüenza seguir ahí sentado viendo que los que le condujeron al poder en el Peugeot o en el Mercedes están condenados a gravísimas penas de prisión? ¿De verdad que no siente usted ningún tipo de vergüenza viendo cómo, a pesar de todo esto, le aplauden sus compañeros como a Ábalos? ¿No siente vergüenza cuando interpela a su propio grupo? Creo que —‌esto no se lo voy a preguntar, lo voy a afirmar— sí ha sentido un poco de vergüenza, incluso usted, cuando le ha escuchado al señor Patxi López decir que cuando va por la calle la gente dice: «Yo, con Begoña». A mí me ha producido algo de vergüenza ajena. No sé por qué calles van ustedes, señorías. Lo que sí le voy a preguntar, señor Sánchez, es si va a llevar su mujer el pasaporte al juez hoy a las seis de la tarde y si va a acompañarla usted o a dejarla sola. (Aplausos). Un juez le ha retirado el pasaporte a su mujer, y esto es una verdad, no como los bulos y las mentiras que usted propaga sobre VOX o sobre mí o, como usted diría, sobre mi persona.

Los bulos que usted dice sobre VOX y sobre mí responden a cloacas como las suyas y también se manifiestan en una verdad, y es que VOX tiene cero procesos judiciales y cero sentencias por corrupción, a pesar de sus mentiras aquí. (Aplausos). Sus cloacas continúan. Hoy hemos visto incluso a Patxi López atacar en su conjunto al Poder Judicial de una manera terriblemente vergonzosa. Por cierto, hoy en sus mentiras se le ha olvidado mencionar que las multas millonarias que logró que nos impusiera el Tribunal de Cuentas han sido todas anuladas por el Tribunal Supremo. (Aplausos). Al Tribunal Supremo se le ha preguntado y ha respondido muy claramente, en relación con usted, con su partido y con nosotros, que su partido está sucio —h‌ a condenado a veinticuatro y a diecinueve años a personas de su confianza— y ha dicho que VOX es un partido limpio y que las multas eran injustas. (Aplausos).

Usted miente sin límites para continuar su huida hacia adelante. Muchos españoles lo comprobaron en 2018 y en las elecciones de 2019. La verdad es que yo lo comprobé personalmente en el año 2020, durante la pandemia, cuando descolgué el teléfono para atenderle dos llamadas. En mala hora, porque usted solo me dijo mentiras, una sobre los respiradores y otra para comunicarme que habían procedido a la desarticulación de una red ilegal de fabricación de mascarillas. Resulta que era mentira, que la única red de tráfico de mascarillas estaba en su casa, en su partido, y usted solo estaba eliminando a la competencia y arruinando la vida a un pobre hombre. (Aplausos). Lógicamente, yo ya no volví a cogerle el teléfono nunca más.

Pero lo peor de usted no es la mentira, ni siquiera la corrupción. Lo peor de ustedes es que, mientras robaban, los alquileres doblaban su precio en España y los jóvenes siguen renunciando a emanciparse y a tener una familia. Mientras ustedes robaban durante todo este tiempo, las violaciones en España se han multiplicado por cuatro y las mujeres han perdido libertades. Mientras ustedes robaban, señorías, cerraban decenas de miles de explotaciones agrarias, fábricas y miles de negocios de autónomos. Mientras ustedes robaban, cientos de miles de jóvenes se han tenido que ir al extranjero. Mientras ustedes robaban, los trenes descarrilaban, se producían apagones e inundaciones con centenares de muertos en total que no se habrían producido sin su corrupción ideológica y su corrupción económica. (Aplausos). Mientras ustedes robaban, señor Sánchez, robaban también el futuro, la prosperidad y la libertad a los españoles.

Pero lo peor de todo es que también quieren robar las elecciones. Usted ha tratado de ridiculizar o de negar mi denuncia del pucherazo que prepara. Pues es muy sencillo: acepte que el voto por correo se contabilice en urnas por separado, y no habrá sospechas; acepte que vuelva el voto rogado que eliminaron ustedes; acepte que sea imprescindible identificarse en el extranjero para poder emitir el voto por correo, que ya no es necesario; acepte que haya transparencia total en la custodia de los votos y que no se reparta, por favor, la nacionalidad española, como están haciendo en Cuba, como si se repartieran caramelos el día de Reyes.

Lo único que usted ha demostrado hoy en esta tribuna, a pesar de que trate de ridiculizar nuestras posiciones, es que está dispuesto a destruir el Estado de derecho, a someter a la justicia —‌lo ha anunciado con toda claridad su portavoz hoy en esta Cámara— y a robar las próximas elecciones para mantenerse de cualquier forma en el poder y eludir el banquillo que debería esperarle a usted. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Abascal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Martínez Barbero.

Verónica Martínez Barbero

Grupo SumarDiputada.Página 70Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señor Abascal, le he escuchado durante toda su intervención hablar de organizaciones criminales. Se le ha pasado la más importante, la de su socio de Gobierno en muchas comunidades autónomas, en todas en las que ustedes están. El PP está condenado como organización criminal por el caso Gürtel (varios señores diputados: ¡Mentira!—La señora Montesinos de Miguel: ¡Es falso!), un caso único en Europa, único. Debe ser casualidad que al señor Abascal se le haya olvidado. Se le ha olvidado el PP al señor Abascal. (Aplausos). Señor Feijóo, soy gallega. El acento, ¿no? (Rumores). Sí, soy gallega, sí, y en nuestra tierra conocemos bien su currículum, y está tan limpio como la cubierta del barco de Marcial Dorado. No nos tome el pelo. Su currículum es no ser presidente porque no quiere y aceptar la presidencia del PP para tapar la corrupción de Ayuso. Sí. Usted vino desde Galicia para ocupar el puesto del señor Casado, decapitado por atreverse a señalar a la presidenta de la Comunidad de Madrid y a su camarilla (aplausos), para apoyar contra viento y marea a Mazón, el señor de El Ventorro, para comprar mercancía racista a la ultraderecha, para atacar a España en la Unión Europea, para arrodillarse ante Trump y sus aranceles a la industria y al campo español y para oponerse a cualquier avance social en este país. Por cierto, señor Feijóo, ¿qué van a hacer con la ley de dependencia? (Un señor diputado: ¡Vaya papelón!). El nivel de patriotismo se demuestra votando a favor de normas como estas, no aplaudiendo al corruptor Aldama. (Aplausos). ¿Y sabe qué ha hecho también, de lo que puede presumir en su currículum? De votar en contra de todas las medidas anticorrupción. La oficina anticorrupción la trajo mi grupo parlamentario, y ustedes votaron en contra; por cierto, señora Nogueras, ustedes también. Pero respóndame de verdad: si la volvemos a traer aquí, ¿qué van a votar? ¿Votarán a favor? Mañana la traemos, mañana mismo la tienen de nuevo aquí. (Aplausos). Señor presidente, efectivamente, resulta frustrante y hasta bochornoso ver al Grupo Popular, al señor Feijóo hablándonos de corrupción y señalando hacia afuera con el dedo, cuando ese es su modus operandi en política. Esto es así; de hecho, la paradoja sería cómica si no fuera tan grave. Pero digámoslo con claridad, porque el problema de hoy no lo ha creado la oposición, no, ni lo hemos creado los socios; el problema de hoy para el Gobierno de coalición —‌ya se lo he dicho— es el Partido Socialista. Es así, aunque la cuestión no es esa, sino saber cómo lo afrontamos, porque el «y tú más» —‌que, con relación al Grupo Popular, es como una obviedad— no le llega a la gente progresista. Señor presidente, decía usted antes que cómo no vamos a continuar. Pero la pregunta importante no es esa; la pregunta importante es qué vamos a hacer. Conocemos al Partido Popular —‌sé lo digo, lo conocemos—, pero, además del «y tú más», hay que ser absolutamente ejemplares. Aprobemos ya nuestra propuesta para regular el estatuto de los expresidentes. Hágala suya, señor presidente; se la hemos ofrecido. Aceleren la ley de integridad pública y demos sentido a la legislatura. Y traigan ya el decreto de vivienda para topar los alquileres. (Aplausos). ¡Vivienda, vivienda y vivienda! ¡Este es el mandato de la gente! Y, sobre votos y escaños, señor presidente, claro que nosotras le reconocemos la fuerza de los votos. De hecho, por eso el Grupo Socialista es el que tiene el Ministerio de Justicia o el Ministerio de Vivienda. El asunto es que las cosas que planteamos desde mi espacio las quieren no solo nuestros votantes, sino también los suyos, sus votantes. Hay mayoría aquí y hay mayoría fuera para avanzar. Y, cuando no avanzamos, quienes avanzan son ellos (señalando los escaños de su derecha). Señor presidente, no sé por qué lo ha dicho, porque yo no he cuestionado a los fiscales —‌de hecho, he empezado diciendo, y además lo repito, que el ataque al fiscal general del Estado es una vergüenza para el conjunto de las instituciones—, pero le insisto en que, cuando hay un proyecto de desestabilización de este Gobierno desde una parte de la judicatura, desde algunos medios y desde los dos jinetes del apocalipsis que pactan allí donde pueden, hay que responder desde la democracia, porque tenemos mayoría para avanzar en democratizar las instituciones y nadie entiende que nos quedemos quietas. No va de jugar a las cloacas; va de hacer leyes, leyes y leyes. Y nos tienen al lado si avanzan. Y no nos tienen al lado si frenan. Es tan sencillo como eso.

Señorías, avanzar en democracia es luchar contra la corrupción. Avanzar en democracia también es luchar contra los poderes fácticos que, en vez de dedicarse a lo que les toca, aprovechan su posición, su estatus para meter las pezuñas en otros poderes. Sí, pero además una democracia se mide por el espacio real que tiene la ciudadanía para disentir, para protestar, para decir al poder que se equivoca, y por eso, señorías —‌a todos los grupos les interpelo—, tenemos que reformar ya la ley mordaza, porque de eso va también la democracia. (Aplausos). Nosotras lo hemos tenido clarísimo desde el principio, y, por eso, tras años peleando —‌sí, lo tengo que decir, tras años peleando—, hemos conseguido un acuerdo con el Grupo Socialista para traer la ley de libertad de expresión y poner fin a delitos de injurias a la Corona o a la ofensa contra los sentimientos religiosos. Esta norma, señor presidente, debe empezar a discutirse ya, en este siguiente mes de julio. Nos jugamos a libertad de personas que lo único que han hecho es poner un tuit, rapear, cantar, ser activistas.

Señor presidente, señorías, nosotras sabemos lo que es luchar, porque venimos de una tradición sindical, obrera, feminista, antirracista, de tradiciones políticas que nos interpelan. Por eso sabemos que hay motivos para seguir. Son casi cincuenta millones de personas; algunas nos han votado y otras no, pero son cincuenta millones de personas por las que tenemos que seguir. Y tenemos que seguir avanzando: hay que avanzar para que ser rentista no sea un modo de vida, hay que avanzar para que ser corruptor no salga gratis, hay que avanzar para que la convivencia y la solidaridad sea la norma y no lo sean el racismo y la violencia, hay que avanzar para acabar con el fraude de los dos millones y medio de horas extraordinarias a la semana, que ni se pagan ni se cotizan.

Señor presidente, no me ha respondido, y se lo vuelvo a preguntar: ¿Van a desbloquear de una vez el registro de jornada? ¿Van a desbloquear el control horario? Con medidas como ese control horario es como hemos conseguido veintidós millones de personas ocupadas en este país. De verdad, fíense de mí: las medidas laborales son las nuestras, y estas nos han situado aquí. (Aplausos). Hay que avanzar. Hay que avanzar, porque nosotras tenemos una idea de lo que queremos para este país. Hay que continuar trabajando para que este país valga la pena, para que esté a la altura de las necesidades de los y las españolas.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Martínez. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 71Vídeo

Señor Feijóo, usted lo tiene a huevo; poca gente lo ha tenido tan a huevo como usted. Lee bien; más o menos, depende del día. Pero más o menos lee bien lo que le escriben, si bien tiene una tendencia —‌¿cómo diría?— a la vileza —‌lo digo porque luego va de moderado y de majo— que yo creo que le penaliza. ¿Qué es eso de mandar a la gente al psicólogo? ¿Qué es eso? ¿Se puede llegar a imaginar a la gente que nos ve y a la que quizá le da vergüenza, quizá está en tratamiento? ¿Usted quiere ser presidente de este Gobierno? Y, sobre todo, ¿qué es eso de referirse al padre de Patxi López? ¿Qué es eso? (Aplausos). Tiene usted cierta tendencia a la vileza que yo creo que no le va a permitir ser presidente del Gobierno, al menos mientras vaya tan de majo y moderado.

Señor presidente, enhorabuena. Creo que usted ha dado explicaciones, ha dado información (risas) sobre los casos de corrupción del PP; insisto, del PP. Pero ¿y los suyos? ¿Usted cree realmente que yo hablo por mí? ¡Ojalá! Y lo digo porque me ha preguntado: «¿Y usted por quién habla?». ¿Usted cree realmente que yo hablo por mí? Si lo cree, está más fuera de la realidad de lo que pensábamos. ¿Usted cree realmente que yo hablo por mí cuando le digo que ustedes no se pueden instalar en el «y tú más»? ¿Se cree realmente que es cosa mía? ¿Usted cree realmente que es cosa mía cuando yo le digo que hay mucha gente de izquierdas cabreada, avergonzada y decepcionada? ¿Se cree que es cosa mía? ¿De verdad? ¿Se cree que es cosa mía cuando yo le pregunto qué pasa con Leire Díez, qué pasa con Ábalos, qué pasa con Cerdán, qué pasa con Zapatero, usted qué sabía? ¿De verdad se lo cree? ¡Ojalá! ¡Ojalá fuera cosa mía! Y, por cierto, yo no le pido lecciones. Yo lo que le pido es una hoja de ruta, un programa, el para qué estamos aquí, más allá de decirle a esta gente que son peores. (Señala hacia los escaños de su derecha). ¡Ya lo sabemos! Pero ¿qué hacemos? ¡Que dejen de sustentarse y de agradar a Junts! ¡Señalen a Junts! ¡Que en este país no se trabaja media hora menos por Junts! ¡Pues se lo dicen! ¡Que votan con el PP y con VOX cada día! ¡No me dejen a mí solo! A mí me da igual que me frían a artículos diciendo que les ataco, me da absolutamente igual. De hecho, no me va mal haciendo eso. Y los acompaño también. Porque están haciendo muchísimo daño; insisto, muchísimo daño, un daño terrible.

Usted ha retratado al Grupo Popular, ha retratado a VOX. Eso está muy bien, pero no ha explicado lo de dentro, y creo que ha decepcionado a mucha gente. A mí me puede parecer también mal que a Ábalos le metan más pena de cárcel que a Miguel Carcaño tras asesinar a Marta del Castillo. Me puede parecer mal, pero no es de recibo que el presidente del Gobierno no dé aquí explicaciones sobre su número dos después de esa condena. Y me van a permitir mi opinión de extrema izquierda si digo aquí que a cualquier demócrata de izquierdas o de derechas —‌simplemente si es demócrata y decente— le tiene que parecer igual de mal que le metan veinticuatro años de talego a un ministro del PSOE que a un ministro del PP. A mí me parece exactamente igual de mal. Y, bueno, sobre lo de Twitter, no sé; un día me lleva a hacer enduro por ahí. Yo creo que las redes todos y todas las utilizamos.

Sí le voy a decir algo: Yo también he hecho política, y, junto a otras personas, usted es presidente del Gobierno gracias a nosotros. De hecho, le voy a decir más: Usted es presidente del Gobierno después de la negociación del año 2019 —h‌ aciendo tuits, también yo los hacía— gracias a dos personas que estaban allí. Y lo digo abiertamente: Una de ellas soy yo. Los otros no lo veían muy claro; no hacían muchos tuits, pero no lo veían muy claro. Y algunos nos pusimos en contra a mucha gente, igual que nos estamos poniendo —‌yo en este caso— en contra a mucha gente por decir algo muy sencillo, y es que con esto no nos da (señala todo el hemiciclo), con esto no nos da. Yo no quiero que esta gente llegue. (Señala hacia los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso y del Grupo Parlamentario VOX). Y también me fríen a artículos diciendo que yo lo hago por esto y por lo otro. No, yo lo hago porque no quiero que esta gente entre en el Gobierno (vuelve a señalar hacia los escaños de su derecha), porque soy plenamente consciente del daño que van a hacer.

Acabo, presidenta. Voy a hacer un experimento. Habitualmente este es el rato que yo escojo para contestar a Junts, y habitualmente es el rato que el 90 % de la prensa catalana —s‌ í, repito, el 90 % de la prensa catalana— aprovecha para hacer una pieza diciendo que yo les tengo manía y que qué mal. La portavoz de Junts aquí nos ha llamado Esquerra Republicana de Madrid. ¡Partido centenario!, ¿eh?, con asesinados por defender a Cataluña, con encarcelados por defender a Cataluña. Nos ha llamado sumisos. Ha vuelto a decir que votamos a cambio de nada. ¡Tienen compañeros durmiendo cada día en sus casas gracias a nosotros y siguen diciendo que votamos a cambio de nada! Aquí han dicho que nos hemos olvidado de por quién trabajamos. Entiendo que, votando para beneficiar a tres millones de personas en sus alquileres, con PP y VOX en contra, nosotros nos olvidamos y ellos los tienen muy presente. Y que somos amantes de la alfombra. Yo voy a hacer un experimento, y no les voy a contestar: a ver cuántas piezas hay diciendo que ustedes nos han atacado hoy aquí, porque a mí me han llegado a decir periodistas catalanes que esto es política, y, claro, nos tenemos que aguantar. Solo les voy a decir una cosa: ¿Sabe lo que les fastidia? Que este grupo parlamentario siempre les ha ganado en las elecciones.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Rufián. Pel Grup Parlamentari de Junts per Catalunya, té la paraula la senyora Nogueras i Camero.

Míriam Nogueras i Camero

JuntsDiputada.Página 73Vídeo

Gràcies, presidenta. Avui els hem proposat una via, senyor Sánchez, que és legítima, que és democràtica i que aconseguiria resoldre dues coses que vostès han estat incapaços de resoldre. La primera és complir els acords als quals s’arriba. I la segona és que no passin ells, que no passi l’extrema dreta de la qual tant tots vostès s’omplen la boca. Nosaltres proposem la via Starmer, i vostè em parla del PP i d’una moció que ningú ha vist. Per què tenen por a moure’s vostès? Per què estan esperant que es moguin ells? Per què? Aniria bastant bé que tots vostès, tots, elevessin una mica el nivell del debat. La via que proposem nosaltres és una via que s’ha executat aquesta mateixa setmana al Regne Unit. I la resposta definitiva a la proposta que hem fet nosaltres, i que han de donar vostès, requereix temps. Vostè, senyor Sánchez, ha de meditar. Internament també han de meditar. I la reacció normal d’algú a qui li diuen que és un dels grans culpables o responsables de la situació de bloqueig actual és resistir‑se, que és exactament el que ha fet vostè avui. Adonar‑se que apartar‑se és una solució, senyor Sánchez, requereix madurar‑ho. Sense eleccions i amb l’extrema dreta aquí a la cantonada, només hi ha dues opcions: no fer res, no moure’s, que és el que estan fent tots vostès, o la via Starmer. No fer res porta l’extrema dreta al poder. Vol ser vostè el responsable que l’extrema dreta ocupi el poder? Perquè, si no s’aparta, ho serà. Moltes gràcies.

Gracias, presidenta. Hoy les hemos propuesto una vía, señor Sánchez, que es legítima, que es la democrática y que conseguiría solucionar dos cosas que ustedes han sido incapaces de resolver. La primera es cumplir los acuerdos a los que se han llegado, y la segunda es que no pasen ellos, que no pase la extrema derecha, de la que todos ustedes se llenan la boca. Nosotros proponemos la vía Starmer. Usted habla del PP y de una moción que nadie ha visto. ¿Por qué tienen miedo a moverse ustedes? ¿Por qué están esperando que se muevan ellos? ¿Por qué? Estaría muy bien que todos ustedes —i‌nsisto, todos— elevaran el nivel del debate. Es una vía que se ha ejecutado esta misma semana en el Reino Unido. Esta es la vía, y la respuesta definitiva a la propuesta que hemos hecho nosotros y que han de dar ustedes requiere tiempo. Usted, señor Sánchez, tiene que meditar internamente también. Tienen que meditar. Y la reacción normal de alguien al que le dicen que es uno de los grandes culpables o responsables de la situación de bloqueo actual es resistirse, que es exactamente lo que ha hecho usted hoy. Darse cuenta de que apartarse es una solución, señor Sánchez, requiere madurez. Sin elecciones y con la extrema derecha aquí al lado, solo hay dos opciones: no hacer nada, no moverse, que es lo que están haciendo todos ustedes, o la vía Starmer. No hacer nada lleva a la extrema derecha al poder. ¿Quiere ser usted el responsable de que la extrema derecha ocupe el poder? Si no se aparta, lo será. Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Nogueras. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra la señora Vaquero Montero.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 73Vídeo

Mila esker, presidenta. Señor Sánchez, ha dedicado apenas media hora en su primera parte a dar explicaciones sobre dos temas de importancia y ha dedicado más tiempo a recordar al Partido Popular en su segunda intervención sus casos de corrupción que a dar explicaciones sobre las preguntas y las intervenciones que hemos hecho los demás grupos. Yo le quiero recordar, y hoy también lo ha hecho algún portavoz, que el «y tú más» y las trincheras no son la solución. Si es responsable políticamente pero su forma de actuar sigue siendo esta, lo que va a hacer es engordar a la ultraderecha. Y es una convicción, estoy plenamente convencida. Eso ayuda a las trincheras, y el crear bandos también ayuda a la extrema derecha. Por lo tanto, las trincheras y los bandos no son la solución.

En su primera intervención usted ha hecho una pregunta: ¿Cómo no vamos a continuar? Y yo le pregunto: ¿Cómo, cuando esto significa que todos, todo y al mismo tiempo? Porque tenemos que alcanzar acuerdos, y usted es el que los tiene que conseguir. Por tanto, señor Sánchez, como le dije la semana pasada en la pregunta, está nadando en su último largo, si es que no le vacían antes la piscina. Presente los presupuestos, intente negociarlos, pero, si no lo consigue, disuelva la Cámara y convoque elecciones.

Quiero aprovechar también esta segunda intervención para dirigirme al señor Feijóo en relación con la maraña de informaciones acusatorias —c‌ omo no está el señor Feijóo, se lo trasladan después— que desde su partido nos están realizando en relación con las diferentes reuniones mantenidas respecto a Tubos Reunidos. A quienes desde la bancada popular están pidiendo explicaciones, les quiero aclarar que mi partido trabaja y va a seguir trabajando por Euskadi, por la sostenibilidad de su industria y del empleo. Eso implica mantener reuniones con las empresas con problemas financieros y sus trabajadores, implica ayudarles a que desde el ámbito político les lleguen las ayudas necesarias y a registrar cuantas iniciativas sean necesarias allí donde tenemos representación, como ustedes y otros partidos de esta Cámara hacen en relación con las empresas que en sus territorios atraviesan por problemas. ¿O no lo hacen así? Y lo hacemos dentro de las reglas del juego, no como otros, porque cualquier actividad que salga del marco legal no nos representa ni nos va a representar nunca, por más que ustedes desde esos asientos que ocupan en estos momentos digan otras cosas.

Por cierto, al señor Feijóo se le ha olvidado un titular, entre esas noticias que lee por las mañanas, y es el que dice que el informe de la UCO sostiene que el Partido Nacionalista Vasco no participó en el cobro de comisiones ilegales. Ese se le ha debido olvidar cuando ha hecho el repaso a la prensa. Y quienes tienen que hacer un análisis de su recorrido son ustedes. Si nadie se mueve hacia ustedes, los que tienen que hacérselo mirar son ustedes, y no nosotros. Evidentemente, con compañeros de viaje como VOX, un partido de la ultraderecha, al que han unido su suerte, al que han unido su futuro, eso es impensable. ¿Quién se humilla con estos pactos? Preocúpense por ellos, y no se obsesionen tanto con nosotros.

Mila esker.

Presidencia. Muchas gracias, señora Vaquero. Por el Grupo Parlamentario Socialista, el señor López Álvarez.

Patxi López Álvarez

PSOEDiputado.Página 74Vídeo

Gracias, presidenta. Lamento que no esté el señor Feijóo porque me gustaría decírselo a la cara. (Protestas.—Aplausos). Sí, me gustaría decírselo a la cara porque, para que yo le aceptara al señor Feijóo que hablase de mi padre, tendría que nacer tres veces. (Aplausos). Una, por las veces que le dieron de hostias en las comisarías de este país. Otra, por las veces que estuvo encarcelado. Y otra, por el destierro que tuvo que soportar por defender la libertad. (Aplausos). Mientras el fundador de su partido, del que el señor Feijóo dice siempre que es su heredero orgulloso, formaba parte del Gobierno de la dictadura que le torturó, le encarceló, le desterró y fusilaba a la gente en este país. Así que, señor Feijóo, tápese un poco y deja de ser tan ruin. ¡Ruin es lo que es! (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie). Esa es la degradación, esa es la decadencia que ha traído el señor Feijóo a este país. Sí, degradación, decadencia, que la lleva hasta el final, porque, por mucho que grite aquí y nos diga «¡Uy, Aldama!», Aldama se ha convertido en la gran referencia del Partido Popular, en su faro moral. ¡Si lo llevan a sus manifestaciones y le dan palmaditas en la espalda! ¡Si lo pasean por los platós de televisión! ¡Y es que todo ha sido así desde que llegó el señor Feijóo a la política en este país!

Claro, como no tengo ningún argumento con el que replicar, insulto. Como no se me ocurre ninguna idea que proponer, insulto. (Protestas). Como no se me ocurre nada para responder a la intervención del presidente, insulto. Como esto de la alternativa me queda un poco grande, insulto. Pues, sí, el insulto lo borda. Pero todo lo demás, todo lo que es la política que necesita la gente de este país al señor Feijóo le viene muy grande. (Aplausos). Es la demostración palpable de que el Partido Popular no sabe vivir si no es en el fango, si no es en medio de conflictos que ellos mismos crean, que ellos alimentan, porque solo la bronca es el ecosistema en el que puede sobrevivir el Partido Popular, y la demostración es que no hablan de economía. (Protestas.—El señor Núñez Feijóo entra en el hemiciclo y ocupa en su escaño). Bueno, que se lo repitan sus compañeros. Y, si no, que lo mire en Internet. (Risas).

Decía que no sabe hablar de economía porque en eso el Gobierno es imbatible. No sabe hablar de empleo porque el Gobierno lo ha llevado a récords históricos. No sabe hablar de servicios públicos porque son sus grandes recortadores. No sabe hablar de vivienda porque enseguida se les ve que para ellos solo es un negocio. No pueden hablar de inmigración porque enseguida sale su prioridad nacional, con un racismo que les sale hasta por las orejas. Son una máquina de insultar en exclusiva, de mala educación, de falta de respeto absoluto, como vemos en esta Cámara en un Pleno tras otro. ¡Solo son bronca y fango! Usted ha creado su grupo, con esa falta de educación y con esa falta de respeto, a su imagen y semejanza. Bueno, pues quédese con él, que yo me quedo con este, ¡el mejor grupo del mundo! (Señala hacia la bancada del Grupo Parlamentario Socialista.—Fuertes y prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y algunos de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor López. Señor presidente, para concluir el debate, cuando quiera.

PRESIDENTE DEL GOBIERNO

Página 75

Muchas gracias, presidenta.

Simplemente para que conste en acta, porque, efectivamente, como suele ser habitual, contesto a todos los grupos parlamentarios, pero en esta ocasión no he podido contestar al Grupo Parlamentario EH Bildu y quiero que conste en acta que ha sido un descuido y que, por supuesto, no había ninguna intención más allá de lo expuesto. (Rumores). O sea, hasta incluso las mínimas normas del decoro parlamentario se critican. ¡Es una cosa increíble!

Señora presidenta, señorías, quisiera compartir una reflexión muy sencilla para terminar este debate, al menos por mi parte. Es evidente que ninguna democracia está vacunada para siempre contra la corrupción: ni la más antigua ni la más sólida ni, por supuesto, la más perfeccionada. Y la corrupción existe allí donde hay poder, hay dinero, hay oportunidades para abusar de ambos. La diferencia no está, por tanto, entre países con corrupción y países sin corrupción. La diferencia está entre quienes la combaten y quienes la amparan, entre quienes la responden de manera contundente y quienes conviven con ella, entre quienes levantan controles y quienes levantan cortinas de humo —‌y hay mucha cortina de humo, señorías, por parte de aquellos que se erigen en Torquemadas—, entre quienes actúan cuando aparecen conductas ilícitas —‌se ha dicho que no lo he explicado, pero creo que además lo he hecho con medidas, no solo con palabras, y es lo que refuerza también la credibilidad acerca de lo hecho por parte de mi organización y de mi Gobierno— y quienes miran para otro lado mientras les conviene, porque, evidentemente, la corrupción no se combate con discursos inflamados, sino con leyes, con controles, con mecanismos de prevención y transparencia, con sanciones a los corruptos, a los corrompidos y también a los corruptores; no con premios —‌la verdad es que no deja de ser muy vergonzoso ver a determinados personajes ir a platós de televisión a dar no sé qué lecciones de ejemplaridad y de defensa de la democracia—, sino con sanciones —c‌omo decía—, con cultura democrática que no tolere al corrupto ni al corruptor. Por tanto, se combate con hechos, y creo que eso es lo que exactamente ha hecho este Gobierno.

Aquí se ha dicho, señorías —‌y me gustaría cerrar con ello—, que hace un año pusimos en marcha ese plan estatal de lucha contra la corrupción, articulado en cinco ejes, en quince medidas; y esto no es un eslogan, es un plan, que ya estamos convirtiendo en realidad pero que también exige y necesita del concurso y la participación de sus señorías, del Poder Legislativo. Hay un primer eje precisamente centrado en prevenir la corrupción, con seis medidas, entre las que se encuentra —‌antes lo ha dicho la portavoz del Grupo Parlamentario de SUMAR— la creación de la Autoridad Independiente de Protección del Informante y también, por supuesto, la agencia de lucha contra la corrupción, y ese órgano, el de la Autoridad Independiente de Protección del Informante, ya está funcionando desde septiembre del año pasado, es decir, desde el año 2025; un segundo eje, centrado en prácticas para proteger a quienes denuncian la corrupción, y precisamente por eso estamos mejorando los canales internos de denuncias, para adoptarlos de mayor independencia, de mayor accesibilidad, de protección efectiva frente a las represalias; un tercer eje, destinado a mejorar y reforzar también las capacidades del Estado para investigar, juzgar y sancionar los casos de corrupción. Y antes he hecho referencia al aumento que hemos realizado tanto de plazas de judicatura, como también de fiscalía, como también de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, singularmente de la Guardia Civil y, dentro de ella, de la UCO a este respecto, y también quisiera recordar que hemos creado dos fiscalías especializadas, con su correspondiente aumento de plantilla, y hemos impulsado una nueva ley de enjuiciamiento criminal para que el Ministerio Público pueda llevar la instrucción penal, tal y como ocurre en otras partes de Europa, en la amplísima mayoría de Europa, con transparencia y autonomía—; un cuarto eje, que impulsa medidas para recuperar los bienes sustraídos, y esto es algo que, desgraciadamente, estamos viendo que en muchas comunidades autónomas donde el Partido Popular y VOX están llegando a acuerdos se está desmantelando, como puede ser en el caso de la Comunidad Valenciana, y hay un quinto y último eje con medidas para mejorar una sociedad más concienciada con el problema de la corrupción.

Yo creo, señorías, que es importante recordar que todo está en marcha y se está consiguiendo. Evidentemente, necesitamos el trabajo de todos y de todas, también de esta Cámara, en la que confío y deseo que prevalezca la voluntad de que, más allá del debate parlamentario, se avance a partir del acuerdo con los grupos. Antes hacía referencia precisamente a la ley de grupos de interés, la llamada coloquialmente como ley de lobbies; a la ley reguladora del derecho a la rectificación y a la ley orgánica de integridad pública, que pronto llegará a esta Cámara y que efectivamente incorpora esta agencia de lucha contra la corrupción. En definitiva, señorías, desplegar estas medidas no es fácil, pero creo que funcionarán. Por eso animo a que participen activamente en su aprobación. Como decía antes contestando a alguna de las intervenciones de los grupos parlamentarios, el último informe de la OCDE arroja noticias positivas, porque sitúa a España por encima de la media en seis de los ocho indicadores de integridad pública, con avances muy notables en la mayoría de ellos. Por tanto, señorías, creo que estos son los hechos. Necesitamos más hechos y menos lecciones, menos indignación y más acción. Aquí, al final, conviene también preguntarse algo que me parece que es lo que pueden estar preguntándose muchos ciudadanos que estén siguiendo este debate: ¿quién está fortaleciendo los mecanismos contra la corrupción y quién intenta utilizar la corrupción como un arma arrojadiza?

Como presidente del Gobierno les debo decir, señorías, que, con todos los errores y con todas las mejoras que tengamos que hacer, creo que este Gobierno ha asumido su responsabilidad, y también lo he hecho como secretario general del Partido Socialista. Yo me comprometí a impulsar medidas dentro de mi partido, y lo hemos hecho, con más de trece medidas para reforzar la transparencia, la democracia interna y la ejemplaridad. Señorías, los datos están ahí. El último informe del Consejo de Transparencia sitúa a mi organización, al Partido Socialista Obrero Español, con 83,1 puntos en su índice de transparencia. Repito, 83,1 puntos en su índice de transparencia. El PSOE no solo es el partido con mayor puntuación, sino que supera en 9 puntos al segundo; repito, en 9 puntos al segundo. Y, además, es el partido que más mejora respecto al año anterior, con más de 25 puntos de subida como consecuencia de las medidas que impulsamos en este año. Señorías, el informe también señala que el Partido Socialista ha aplicado el 60 % de las recomendaciones que el Consejo de Transparencia nos hizo en el año 2024. Bueno, no es el «y tú más», pero vamos a ver cuál es la contraposición respecto a otras organizaciones políticas que han subido al estrado y han dicho poco menos que nosotros somos una organización corrupta y que ellos están libres de polvo y paja. (Rumores). En el ranquin de ese Consejo de Transparencia, el Partido Popular y VOX están en los últimos puestos. No en el medio, no por debajo del Partido Socialista, sino en los últimos puestos. (Rumores). Y no solo eso, señorías. Fíjense, son los dos únicos partidos que bajan en puntuación respecto al año 2024. El Partido Popular se queda en 34. Recuerdo, 83,1 el Partido Socialista; 34 el Partido Popular. Baja 10 puntos de 2024 a 2025, y sube aquí el señor Feijóo a dar no sé qué lecciones. (Aplausos). Y hay un dato que lo resume todo: de las doce recomendaciones que el Consejo de Transparencia hizo al Partido Popular en el año 2024 no ha aplicado ni una sola. Por tanto, creo que es importante también poner de relieve el esfuerzo que está haciendo mi organización ante unos casos en la antigua Secretaría de Organización que, desde luego, nos avergüenzan y rechazamos. Por eso creo que hay pocas lecciones que pueden dar algunas formaciones parlamentarias, aparte de asumir los errores que hayamos podido cometer y las mejoras en las que tengamos que avanzar.

Por ello, en materia de corrupción, señorías, este Gobierno y mi organización lo tenemos claro: contundencia total, colaboración con la justicia y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y disposición completa para actuar en todo lo que esté en nuestra mano. Pero, señorías, una cosa es actuar contra la corrupción y otra muy distinta es utilizarla como un arma para la destrucción política. Una cosa es exigir responsabilidades políticas y otra cosa es intentar convertir casos aislados (rumores) que no representan ni a este Gobierno ni al Partido Socialista en una causa general contra todo un proyecto político. Por tanto, señorías, no vamos a permitir que la conducta deplorable de unos pocos oculte la realidad de millones, porque no va a impugnar la acción de este Gobierno ni los ocho años que llevamos haciendo avanzar a nuestro país. Este Gobierno, señorías, llegó para servir a la gente; llegó, por ejemplo, para subir el salario mínimo interprofesional; llegó para crear el ingreso mínimo vital; llegó para que los pensionistas pasaran de cobrar casi 500 euros menos al mes a más de 6800 euros más al año; llegó para pasar de poco más de un mes de permisos de cuidados a casi cinco meses; llegó para alcanzar casi 22,5 millones de afiliados al Seguridad Social, y llegó para batir récords, en becas con casi 2600 millones de euros, en sanidad, con 102 000 millones de euros, y, en dependencia, con un incremento del 174 % en su financiación. Señorías, como han dicho algunos grupos parlamentarios, eso también es integridad pública, es fortalecer nuestra democracia y es reforzar nuestro modelo de convivencia. Usar el poder para ampliar derechos, no para cercenarlos. Usar el poder y las instituciones para construir, levantar y avanzar; no para derogar y destruir, como pretenden otros.

Señorías, nos queda un año de legislatura y vamos a seguir haciendo lo que hemos hecho desde el primer día: trabajar, acordar y transformar. (Un señor diputado: Y robar). Para aquellos que nos preguntan cuál es la hoja de ruta: es esa, trabajar, acordar y transformar. Vamos a pelear por unos presupuestos generales del Estado aún más ambiciosos; vamos a encarrilar los próximos cuatro años; vamos a seguir demostrando que se puede crecer económicamente y repartir mejor, que se puede crear empleo y mejorar derechos, que se puede tener más productividad y las cuentas saneadas, que se puede dar una respuesta diferente a lo que ahora mismo se está imponiendo en política migratoria, y que se puede defender la dignidad de Europa diciendo no a guerras ilegales.

Señorías, cuando hoy se habla de cuándo se van a convocar las elecciones, yo les digo que la cuestión no es esa, porque vivimos en un sistema democrático. (Rumores). La pregunta que habrá que responder es si la España que se presenta en 2027 es mejor que la de 2023 o mejor que la de 2018. (Rumores.—Varios señores diputados: ¡Nooo!— Aplausos). ¿Qué quieren que les diga? Yo creo que es mucho mejor. Hay datos indiscutibles. Podemos decirlo con claridad, señorías: España nunca más volverá a las cifras de paro que sufrió con el Partido Popular de Rajoy. (Protestas). Con un 60 % de mix eléctrico procedente de fuentes renovables, España está hoy muchísimo mejor preparada que antes para resistir las tensiones geopolíticas que sacuden el mundo. España no volverá a resignarse a ver oleadas de jóvenes marchándose por falta de oportunidades. (Rumores). Señorías, España ya no solo es un país que vive del turismo; hoy estamos duplicando la creación de empleos de alto valor añadido respecto a Francia o Italia, que son grandes economías europeas. España ya no acepta ser un país de abandono escolar; gracias al esfuerzo también de esta Cámara por impulsar medidas, propuestas y presupuestos para ello, somos el cuarto país que más ha reducido la tasa de abandono temprano en las escuelas por parte de nuestros jóvenes. España ya no se resigna a que conciliar sea imposible, hoy lideramos a la OCDE en permisos. Y España ya no tolera niveles insoportables de desigualdad porque, como antes decía, somos el tercer país donde más se han reducido en el contexto europeo.

En definitiva, señorías, y con esto termino, ese es el bosque que algunos quieren tapar y ese es el país que estamos construyendo y que aspiramos a construir más allá de 2027.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista y de los miembros del Gobierno, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor presidente. PREGUNTAS: —  DEL DIPUTADO DON ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO, DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, QUE FORMULA AL SEÑOR PRESIDENTE DEL GOBIERNO: ¿VA A ASUMIR SU RESPONSABILIDAD POLÍTICA? (Número de expediente 180/001120).

Presidencia. Continuamos ahora con las preguntas dirigidas al Gobierno, conforme al orden remitido por este. Empezamos con las preguntas dirigidas al señor presidente del Gobierno. La primera la formula el diputado don Alberto Núñez Feijóo, del Grupo Parlamentario Popular, que tiene la palabra. Cuando quiera.