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Sin adjetivos

Pleno del 23 de junio de 2026

Proposición no de Ley relativa al establecimiento del principio de prioridad nacional en las prestaciones públicas.

Proposición no de Ley ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 195.

Votación

  • 25 de junio de 2026: no salió adelante, 168 sí, 181 no, 0 abstenciones.

Carlos Hernández Quero

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Gracias, presidente. Hoy debatimos algo que sonroja tener que debatir, algo muy sencillo e intuitivo, antropológico incluso, prepolítico desde luego: a saber, si las viviendas sociales en España, levantadas y sufragadas con el dinero de los españoles, han de alojar preferentemente a los españoles sin casa o no; si las ayudas a la maternidad o las plazas de guardería en España, sostenidas gracias al esfuerzo de los españoles, han de ser prioritariamente para los españoles que las necesitan o no; si los españoles deben ser olvidados, preteridos y abandonados en España o si, por el contrario, han de ir siempre primero. Les revelo un secreto: este debate es ficticio, artificial y acartonado. Ahí fuera nadie duda, nadie está dividido con esto; la gente lo tiene muy claro. Nuestros compatriotas lo tienen muy claro: no existe la madre que atiende antes a un desconocido que a su propio hijo; ni el marido que procura antes el bien de un extraño que el de su esposa; ni tampoco el chico que no desee que a sus amigos, sus vecinos o sus compañeros de trabajo les vaya lo mejor posible. Ahí fuera no hay gente que relegue, que arrincone, que menosprecie o que destierre a los suyos; eso solamente pasa aquí, en esta Cámara. Ahí fuera la gente ordena su vida y sus prioridades a partir de vínculos, de lazos, de deberes, de afectos, de amores, de lealtades o de responsabilidad con los suyos, con sus semejantes; ni quieren a todo el mundo por igual ni piensan en todo el mundo por igual ni, cuando los recursos son escasos, los destinan a todo el mundo por igual. (Aplausos). Nada de eso. Jerarquizan y priorizan, y ponen primero a los suyos, a los seres queridos, a los de casa. Si las personas actúan así y lo hacen a diario es porque saben cómo funciona la economía doméstica. Es más, es porque saben que «economía» viene de oikos, que es hogar, y porque el deber de quienes guardan y custodian un hogar es gestionarlo virtuosamente y es hacerse cargo del sostenimiento material de sus miembros, es garantizar la continuidad y la viabilidad de dicho hogar. Y ese hogar no es abstracto, ni infinito, ni universal, ni ilimitado; es un bien concreto que preservar y que defender. Es el hogar familiar y es también el hogar nacional. (Aplausos).

Nadie entendería a un padre que marginara a sus hijos, no solamente por resultar contra natura, sino porque sería una sangrante elusión de sus deberes y obligaciones, una forma de desligarse, de abandonar a los suyos, de dejarlos en la estacada. Por eso, cuando suceden actitudes como estas, reciben la repulsa y la reprobación públicas. Lo mismo sucede con esto. Siguiendo la misma lógica, nadie entiende al político esnob y estirado al que aburren las cosas del comer de sus compatriotas y, sin embargo, le apasionan los asuntos más dispares que tienen lugar en la otra punta del mundo. Hablamos de ese tipo cosmopolita que ignora la llamada de la tierra, que se despreocupa del porvenir de su comunidad inmediata, tal vez por una mezcla de pereza y pedantería, pero que le gusta proclamar a los cuatro vientos su universalismo, su igualitarismo y su humanitarismo. Es el político hipermétrope, pretendidamente sensible hacia lo lejano y lo abstracto, pero duro e indiferente con lo concreto, con lo cercano y con lo inmediato. Pues bien, ese político internacionalista, que tanto abunda en esta Cámara, actúa como aquel progenitor que fallaba a sus descendientes y produce, por tanto, la misma indignación y pena. Pena por su distancia con su pueblo e indignación por lo averiada que tiene su brújula moral, por lo lejano que se muestra de la realización de sus deberes.

Y hay que ser claros, jugar a ser solidario con los de fuera cuando los españoles carecen de toda base material de existencia digna es una forma terrible de ser insolidario con los nuestros, es una dejación de funciones y es una traición en toda regla. (Aplausos). Porque la actual situación no es de normalidad, no es de neutralidad, es de avasallamiento, es de relegación, es de prioridad extranjera. Porque no es ni normal, ni natural, ni neutral que los españoles tengan que competir con un número potencialmente infinito de personas por un número estrictamente finito de recursos, de ayudas, de servicios. Esa pulsión contra lo propio, contra lo amado, contra lo cercano, contra lo real, no solamente es irresponsable y cruel, que lo es, es también una extravagancia intelectual propia de esta era del desarraigo; es algo que habría sido incapaz de pensar, de imaginar o incluso de concebir el ser humano a lo largo de los siglos. Porque llegar a tolerar y a justificar la actual situación de desplazamiento nacional en prestaciones sociales, en vivienda o en empleo es la consecuencia de haber pensado, en primer lugar, que no existe un «nosotros» y que, por tanto, tampoco hay un «los otros» y que, en definitiva, no hay ni deberes, ni obligaciones, ni compromisos ni con nuestros seres queridos, ni con nuestras familias, ni con nuestros amigos, ni con nuestros vecinos, ni con nuestros compatriotas, que lo único que existe es el derecho a desentenderse de los nuestros y no el deber de protegerlos, que las relaciones entre las personas son meros contratos o actos administrativos, que detrás no hay amor, ni cultura común, ni historia, ni nada que proteger ni que cuidar, que las naciones o las comunidades son simples accidentes, que solo somos números.

En consecuencia, solamente desde esta triste perspectiva en la que las personas ni compartimos nada ni pertenecemos a nada puede entenderse que se haya forzado al español a convivir con listas de espera interminables, con urgencias saturadas, que se le haya privado de la posibilidad de poder acceder a una vivienda después de haber favorecido la entrada de cerca de cinco millones de personas en cerca de cinco años o que, por idénticos motivos, se haya llevado a los servicios sociales y públicos a una situación de desamparo y degradación absoluta. Ni en España cabe todo el mundo, ni somos el hospital de todo el mundo, ni somos la residencia de todo el mundo, ni España es un folio en blanco en el que se pueda esculpir una nueva identidad. (Aplausos). Somos una comunidad nacional con rasgos distintivos y con una doble misión: la primera, garantizar nuestra continuidad histórica; y la segunda, cuidar, abrazar y elevar a aquel de los nuestros al que le va peor para que pueda ser libre y para que pueda mirar al futuro con esperanza. Porque la justicia social, si quiere ser algo más que un simple brindis al sol o una declaración pomposa, requiere de concreciones, requiere de fronteras, requiere de delimitaciones. Es un derecho histórico de los españoles que sus necesidades sean atendidas en primer lugar y es también un deber histórico de las autoridades obedecer este mandato.

En esta tesitura, por tanto, necesitamos políticos que claven su mirada en España y en los españoles. Frente a los mitos, frente a las utopías, frente a las ensoñaciones cosmopolitas, hay que reivindicar la política de las causas pequeñas, de las cosas concretas, de las viviendas, de las familias, de los polígonos, de las guarderías, de los hospitales, de los empleos. (Aplausos). Quizá para ustedes esto sea poca cosa comparado con la inmensidad del mundo, pero les aseguro que no hay causa más grande que poder dotar al pueblo español de dignidad material, aliento comunitario, justicia social y fe en un destino compartido.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Para la defensa de la enmienda formulada por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Beamonte Mesa.

Luis María Beamonte Mesa

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Gracias, señor presidente. Señorías, hay debates que trascienden el contenido concreto de una iniciativa. Probablemente, este es uno de ellos. Porque, cuando hablamos de prioridad nacional, estamos hablando en realidad de cómo administramos unos recursos que son limitados y de cuáles son los criterios que deben orientar esas decisiones públicas. Por eso, resulta razonable que a la hora de acceder a determinadas ayudas puedan tenerse en cuenta criterios objetivos como el arraigo, la vinculación al territorio, la trayectoria laboral, la contribución al sistema o el tiempo de residencia efectiva. Y eso no es discriminar, eso es reconocer una realidad fácilmente entendible. Quienes sostienen nuestro estado de bienestar con su esfuerzo, con su trabajo, con su dedicación, con sus impuestos merecen que esa contribución tenga un valor. Ahora bien, una cosa es defender esos criterios y otra cosa muy distinta es plantear soluciones incomprensibles o incompatibles con el propio ordenamiento jurídico, con los propios principios básicos del Estado de derecho o la propia Constitución. Nuestra posición es clara: defendemos una inmigración legal, ordenada e integrada; defendemos combatir con firmeza la inmigración irregular, reforzar los retornos de quienes entran ilegalmente o delinquen; perseguir a las mafias que trafican con seres humanos y defendemos que las ayudas públicas tengan en cuenta el arraigo y la contribución real a la sociedad. (Aplausos). España es una democracia avanzada y las decisiones que afectan a personas deben adoptarse siempre con seguridad jurídica y con un profundo respeto a la dignidad humana. Sorprende escuchar las manifestaciones de algunos grupos parlamentarios cuando se hace referencia al arraigo o la vinculación territorial. ¿Acaso no es cierto que el PNV y el PSOE lo exigen en Euskadi para el acceso a la vivienda? ¿Acaso no es cierto que el PSOE lo ha defendido en Asturias? ¿Acaso no es cierto que el ministro Puente, cuando era alcalde, también lo ha aplicado en Valladolid? ¿Acaso no es cierto que Junts reclama criterios propios para gestionar el acceso a las universidades en Cataluña en una proposición de ley? Bien, el problema no es la medida, es quién lo plantea, sencillamente pura hipocresía. (Aplausos.—Un señor diputado: ¡Muy bien!). La iniciativa que hoy debatimos no contiene nada sustancialmente distinto a lo que el Partido Popular ha aprobado y ha acordado en diferentes escenarios territoriales en los últimos acuerdos de Gobierno. Y esto demuestra algo relevante, y es que cuando el Partido Popular llega a acuerdos, lo hace dentro de la más estricta legalidad. Porque para nosotros la prioridad nacional no significa arbitrariedad, no significa discriminación, no significa vulnerar derechos; significa arraigo, esfuerzo, contribución y vinculación con nuestra sociedad y que todo ello pueda ser tenido en cuenta en el acceso a determinadas ayudas, en el acceso a determinadas prestaciones. Y defendemos, por supuesto, un sistema de ayudas justo; justo con quienes trabajan, con quienes cotizan, con quienes cumplen las normas. Señorías, este es el equilibrio que defendemos.

Pero hoy, señorías, también hay otra prioridad nacional. No es difícil de entender, ni va a ser difícil de olvidar. Es urgente: ¡es sacar a España de la degradación política, institucional y moral a la que nos ha llevado Pedro Sánchez y su Gobierno! (Aplausos). Un Ejecutivo sin presupuestos, sin mayoría, sin credibilidad. Un Gobierno cercado por los escándalos, por la corrupción, por las investigaciones, donde faltan explicaciones y se guarda mucho silencio. Eso sí, cuando se habla, se habla para atacar a jueces, fiscales, periodistas, empresas de comunicación, adversarios, a quien haga falta. ¡A quien haga falta! Pero, señorías, la cárcel de Ábalos no absuelve a Pedro Sánchez. (El señor De Olano Vela: ¡Muy bien!―Aplausos). No, no. Ya no sirve hablar y no sirve buscar refugio en el pasado para evitar el presente, por mucho que se empeñe un presidente, un presidente que es lo más parecido a un [bandolero] 1; un [canalla] 2 sobrepasado y desbordado. (Protestas.—El señor López Álvarez: ¡Qué educación! ¡Por favor!). Pero ningún poder es eterno. ¡Ningún poder es eterno!, y ninguna democracia acepta indefinidamente que se gobierne de espaldas a la realidad. Por eso, la prioridad nacional es que Pedro Sánchez dimita y hablen los españoles. (Aplausos―Una señora diputada: ¡Muy bien!).

Y cuando esta etapa…

Presidencia. Muchas gracias, señoría. Su tiempo ha finalizado.

Presidencia. No, no finalice. Ya ha terminado.

Luis María Beamonte Mesa

PPDiputado.Página 37

Y cuando esta etapa termine, España volverá a reencontrarse…

Presidencia. Muchísimas gracias, señoría.

Luis María Beamonte Mesa

PPDiputado.Página 37

… podremos volver a darnos la mano…

Presidencia. Muchas gracias.

Luis María Beamonte Mesa

PPDiputado.Página 37

… mirarnos a los ojos…

Presidencia. Muchas gracias.

Luis María Beamonte Mesa

PPDiputado.Página 37

… y recoger ese espíritu de la Constitución…

Presidencia. Ha terminado su tiempo. Finalice. (Protestas).

Luis María Beamonte Mesa

PPDiputado.Página 37

… de la reconciliación, que a todos nos hizo mucho más fuertes.

Muchísimas gracias, presidente. (Prolongados aplausos.—Varios señores diputados: ¡Muy bien!―Protestas).

Presidencia. Muchas gracias. Se revisará el Diario de Sesiones y se retirarán las palabras ofensivas e insultantes al presidente del Gobierno. (Protestas.―El señor De Olano Vela: ¡Así ordenaba Leire!). Señorías, silencio. Tranquilícense. Conténganse. (Rumores). Por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Velarde Gómez.

Martina Velarde Gómez

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Muchas gracias, presidente. Señorías, menudo cuadro, menudo cuadro. Señor Quero, usted ha venido aquí para no hacer ninguna propuesta. No sabemos ni de lo que nos ha hablado. Por supuesto,

1  Palabra retirada por la Presidencia, de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara. 2  Palabra retirada por la Presidencia, de conformidad con el artículo 104.3 del Reglamento de la Cámara.

vienen una vez más a hacernos perder el tiempo. Luego tenemos al Grupo Popular poniendo una enmienda a sus propios socios de Gobierno en las comunidades autónomas. De verdad, ¡pero si les están exigiendo la prioridad nacional también a las comunidades autónomas!, ¿para qué vienen aquí a hacer el ridículo?

No hay ninguna sorpresa hoy con la iniciativa de VOX, evidentemente, como hemos escuchado al señor Quero ―que no sabía dónde estaba, porque como Abascal nunca viene tienen ese juego de sillas para intentar ocupar su escaño―, pero a la gente que trabajamos todos los días, y mucho, desde los 18 años currando, trabajando y estudiando, nos molesta bastante que venga aquí a hacernos perder el tiempo a las que trabajamos. (Rumores). No han presentado ninguna iniciativa que pretenda resolver absolutamente ningún problema social ni de país. No han venido a decir que mejoran las pensiones, no hay una propuesta para un plan de vivienda pública, no reducen las listas de espera ni refuerzan la sanidad, no proponen empleo digno ni aumentan un euro las prestaciones sociales. Ustedes no vienen a traer ninguna propuesta. ¡Aburren!, ¡aburren muchísimo! Renueven, por favor, el discurso, que les tenemos ya muy vistos, muy calados y se hace muy pesado.

No tienen ninguna propuesta de país. Solo utilizan soflamas para quienes no saben de política y solo necesitan una frasecita sencilla, cortita, para repetirla, porque ustedes no tienen ni programa. Porque, además, como les he dicho, ustedes son vagos; alguien se lo tenía que decir. Lo que ustedes hacen es algo mucho más viejo, que es el discurso vacío y fácil de siempre en la búsqueda del chivo expiatorio, siempre es el migrante el culpable de todo. Ustedes trabajan para los millonarios, no para la gente y la clase trabajadora. Si la gente no encuentra vivienda y los alquileres están disparados, no señalan a los fondos buitre extranjeros, sino que lo que hacen es que parezca que esos fondos extranjeros hayan nacido más españoles que ninguno, porque VOX no los señala, señala al inmigrante. Cuando los salarios son bajos, no señala a las empresas explotadoras. Como ustedes tienen algunos miembros de VOX que han explotado en el campo, ustedes señalan al que trabaja, al inmigrante. Cuando los servicios públicos están saturados, VOX, ¿a quién señala? Al migrante. VOX siempre golpea a los de abajo, pero son muy sumisos y muy lamebotas, y también antipatriotas, cuando hay que serlo, con los de arriba, con los que tienen privilegios. (Rumores.―El señor Cabezón Casas: ¿Lamebotas?). Señor… ¿qué? (El señor Sánchez Serna: ¡Que te calles! ¡Que te calles!).

Presidencia. Señorías, un momento.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 38

No, es que no se puede. (Rumores). No paran de gritar, no paran de gritar. (Continúan los rumores).

Presidencia. Señoría, un segundo. Señora Velarde…

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 38

¿Pueden tener educación, traer educación de casa?

Presidencia. Señora Velarde, un segundo. (Rumores). Un segundo. (Rumores). Señor Cabezón, por favor, y señor Sánchez, los dos, por favor, dejemos que intervenga la portavoz adecuadamente. Por favor. Gracias. Continúe.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 38

Gracias, presidente. Como he dicho, VOX siempre golpea a los de abajo, pero son unos sumisos y unos lamebotas con los privilegiados, porque solamente defienden sus privilegios. (Una señora diputada: ¿Lamebotas otra vez?). Prioridad nacional, dicen. ¡Qué vergüenza! ¡Qué vergüenza! Preferencia a los españoles. Es decir, que una persona que trabaja, que paga impuestos, que cuida a nuestros mayores, que recoge la fruta que llega a nuestros supermercados, que trabaja en nuestros hospitales es menos merecedora de derechos por haber nacido al otro lado de la frontera. Eso no es justicia social, señorías, eso es discriminación y es racismo. Y a estas alturas nos van a decir, como decía el Grupo Popular, que solo hay una pequeñita tarta y hay que repartirla y quitársela a uno para dársela a otro, que hay que echar a pelear al pobre contra el más pobre y, mientras, defendiendo ustedes a los privilegiados, los privilegios infinitos de los millonarios. ¡Anda ya! Que no engañan a nadie.

En España no sobran derechos, sobran privilegiados, que es a los únicos que ustedes defienden. Y a ver si se enteran ustedes, prioridad de pacotilla, que cuando una familia trabajadora espera años por una vivienda pública el culpable no es el migrante pobre que vive en el barrio de al lado, sino el Partido Popular con ustedes, que también gobiernan, aunque no quieran decirlo, gobiernan y han vendido vivienda pública y han permitido especulación a tocho y mocho. (Aplausos). Cuando alguien espera meses para una cita médica, el culpable no es quien llega en una patera, es culpa de los recortes, las privatizaciones y la falta de inversión de ustedes, que también gobiernan en las comunidades autónomas con el Partido Popular. VOX no existiría si no fabricasen enemigos para ocultar a los responsables reales, que para eso están. Son unos hipócritas. La prioridad neandertal que tienen ustedes —‌que votan en contra de limitar los alquileres— de beneficiar a las grandes eléctricas, que es lo único que hacen, de bajarle los impuestos a las grandes fortunas y también de darles privilegios fiscales a los ricos, porque a ustedes ¡los trabajadores no les gustan!, ¡odian a la clase trabajadora!, quieren echar a pelear unos contra otros.

Esta propuesta es inviable, es inconstitucional y solo sirve para atacar la convivencia y dividir a la clase trabajadora, y es la estrategia más antigua de la extrema derecha europea. Pero, spoiler, no les va a salir bien. Vamos a defender que los derechos sociales son universales y la solidaridad no tiene pasaporte.

Presidencia. Señoría, debe finalizar.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 39

Ustedes quieren volver a la dictadura ―termino―, pero, frente a su odio, la convivencia; frente a su exclusión, derechos; y frente a sus muros, justicia social. Siempre son fuertes con los débiles, mientras se arrastran y se humillan incluso con los poderosos.

Presidencia. Señoría, finalice. La señora VELARDE GÓMEZ. Se presentaron como antisistema y solo son unos lamebotas del poder. Votaremos no a su propuesta. (Aplausos.―Protestas.―La señora Rodríguez Calleja: ¿Lamebotas? Lamebotas tú).

Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Salvador i Duch.

Jordi Salvador i Duch

ERCDiputado.Página 39Vídeo

Bona tarda. Gràcies, president. Senyories, prioritat nacional. Que bé sona. Tècnica raonable. Anem a parlar de què hi ha darrere. La prioritat nacional vol dir decidir que una persona val menys per haver nascut a l’altre costat d’una ratlla. Això per començar. Això és tot el que diu. Tota la resta és maquillatge i ho demostraré. Vostès parlen d’efecte crida. Doncs parlem‑ne. Qui ve? Què fa l’endemà quan arriba? Treballa, cull maduixes a 40 graus, serveix taules, aixeca parets, escorxa la carn, neteja hospitals, reparteix els paquets que demanen a internet, són els metges i infermeres que no tenim perquè els nostres, que diuen vostès, marxen. Aquests són els qui vostès volen que siguin de secundaris. Quan algú es juga la vida per passar aquí, és per una simple raó: és per la feina. L’únic efecte crida que existeix, senyories, i vostè ho sap, senyor Quero, l’únic efecte crida que existeix és l’empresarial. Un dia sense immigrants és un país parat. Aquesta és la realitat, i aquesta és la realitat que vostès volen ficar en un segon pla. És per la feina.

I alguns el que volen és mà d’obra barata, i per ser barata, ha de tenir pocs drets, perquè, si té pocs drets, és més fàcil d’explotar. Això també són realitats. I aquí ve la prova que els retracta. Qui defensa de debò el treballador té una eina òbvia: apujar el conveni per a tothom, perquè ningú pugui ser més barat que els del seu costat. Això sí que és senzill. Però això no ho he sentit mai. No ho demanen mai, vostès això, mai. Vostès no volen apujar els convenis sectorials per a tothom, ho repeteixo, per a tothom, no ho he sentit, perquè mantenir la gent en la intimitat és el seu negoci, o forma part del negoci d’alguns. I no cal anar gaire lluny per veure‑ho, n’hi ha prou amb la Catalunya dels anys 60, fa quatre dies.

Anem a parlar de la Catalunya dels anys 60, quan van arribar centenars de milers de persones d’Andalusia, recordin, venien, llavors eren els qui venien d’Andalusia, d’Extremadura, de Múrcia, d’Aragó. A què venien a casa meva, en aquest cas? Venien a Catalunya, venien a Tarragona. A què venien? Venien a treballar, a la química, a Tarragona, al port, a la construcció, amb una maleta de cartó. I sap què passa? Venien al mateix barri que vivia jo i eren els meus amics. Encara tinc aquests amics. I sap què va passar amb aquells que venien a aquest barri on vivia jo? Va passar el mateix que passa ara. Van sentir discursos de persones com vostès que deien: «Ens envaeixen». Exactament igual. «Embruten els barris». Exactament igual. «Ens treuen la feina». Exactament igual. I sap què va passar amb els meus amics i la meva gent? Que estan treballant i estan plenament integrats, i no es van integrar per cap prioritat nacional, ni amb deu anys d’empadronament. Es van integrar treballant, vivint al mateix barri que jo, compartint les meves festes, els somnis, els anhels. Això és el que va passar, de tu a tu, d’igual a igual. Compartint el mateix sindicat, les mateixes associacions de veïns. I el més trist de tot plegat és que els que avui voten el seu discurs de la invasió són nets d’aquella gent, nets de murcians que en aquell moment van ser menyspreats i avui dia menyspreen. Han aconseguit que oblidin qui era el seu avi. Això és trist, però és una realitat. És la seva infame victòria.

Parlen vostès d’invasió, allau, substitució, desaparició de la identitat. Tot això ho escoltava jo als anys 60 i 70. I sempre comencen igual. Aquests discursos sempre comencen igual. Mai comencen amb violència, sempre amb paraules. Perquè abans de tractar a algú com a menys que humà, primer l’has de fer, l’has de deixar que no ho sembli. Alemanya per als alemanys. Se’n recorden d’això? Qui ho deia? Alemanya per als alemanys? Espanya per als espanyols. Catalunya per als catalans. Coneixem aquesta cançó i coneixem el final. És la vella fabricació de l’enemic intern, dels qui assenyalaven l’anti‑Espanya i els afusellaven. Realitats. Repeteixen la seva única Bíblia: els bons i els mals espanyols, els vencedors i els vençuts.

Per això votarem que no, i no per caritat, sinó per raó de classe. I la seva proposició no li dona ni un euro al treballador d’aquí, ni un. No li apuja el sou, no li abarateix el lloguer, només li dona algú a qui odiar a canvi de res. I que consti, el Partit Popular, vostès, ja han signat aquesta prioritat nacional a Extremadura, a Aragó. Vostès no la combaten, no enganyen ningú. L’estan escrivint a mitges, a quatre mans. L’enemic treballador de la meva Tarragona no és el que ha arribat de Tànger, és el que es lucra mantenint‑los pobres a tots dos i barallant‑se entre ells. Vostès volen humans de primera i de segona. Nosaltres volem humans i punt.

Moltes gràcies.

Buenas tardes. Gracias, presidente. Señorías, prioridad nacional, ¡qué bien suena! Técnica razonable, pero hablemos de lo que hay detrás. Prioridad nacional quiere decir decidir que una persona vale menos por haber vivido al otro lado de una línea; eso para empezar. Eso es todo lo que dice, el resto es maquillaje y lo voy a demostrar. Ustedes hablan del efecto llamada. Entonces, hablemos. ¿Quién viene?¿Qué hace al día siguiente de llegar? Trabaja: recoge fresas a cuarenta grados, sirve mesas, levanta paredes. Está trabajando. Reparte paquetes. Son médicos y enfermeras que no tenemos porque los nuestros, según dicen ustedes, se van. Esos son los que ustedes quieren que sean secundarios. Alguien se juega la vida y, cuando se juega la vida para llegar aquí, es por una razón simple: el trabajo, el único efecto llamada que existe. Señorías, el único efecto llamada que existe es el empresarial. Un día sin inmigrantes supone un país parado y esa es la realidad; la realidad que usted quiere dejar en un segundo plano. Es por trabajo.

Algunos lo que quieren es mano de obra barata y, para que sea barata, tiene que tener menos derechos. Eso hace que sea más fácil explotarles. Esa es la realidad. Ahí viene la prueba que les retrata. Quien defiende de verdad al trabajador tiene una herramienta obvia: subir el convenio para todo el mundo, para que nadie puede ser más barato que el de al lado. Es así de sencillo, pero eso es algo que nunca he oído que ustedes pidan, nunca. Ustedes no quieren subir los convenios sectoriales para todo el mundo; repito, para todo el mundo. Eso no lo he oído de ustedes, porque mantener a la gente en la indignidad forma parte del negocio de algunos y no hace falta ir muy lejos para verlo: en la Cataluña de los años sesenta, hace cuatro días.

Hablemos de eso. A la Cataluña de los años sesenta llegaron centenares de miles de personas de Andalucía. En ese momento eran los que venían de Andalucía, de Murcia, de Extremadura y de Aragón. ¿A dónde venían? A mi casa, en ese caso. La prioridad nacional: venían a mi casa, Tarragona, y venían a trabajar en la industria química, en el puerto de Tarragona, en la construcción, con una maleta de cartón. ¿Sabe qué pasa? Que venían a mi mismo barrio y eran mis amigos. Todavía conservo esos amigos. ¿Y sabe qué les pasó a esas personas que vinieron a mi barrio? Les pasó lo mismo que a los que vienen ahora: oyeron discursos de personas como ustedes que decían que venían a invadirnos. Decían que ensuciaban los barrios, igual que ahora. Decían que nos quitaban el trabajo, igual que ahora. ¿Y saben qué pasó con mis amigos y mi gente? Que están trabajando y están plenamente integrados. Y no se integraron por ninguna prioridad nacional ni con diez años de empadronamiento; se integraron trabajando, viviendo en el mismo barrio que yo, compartiendo mis fiestas, compartiendo mis sueños, mis anhelos. Eso es lo que sucedió, de tú a tú, de igual a igual, combatiendo en el mismo sindicato y en las mismas asociaciones de vecinos. Lo más triste de todo ello es que los que hoy votan su discurso de la invasión son nietos de esa gente, nietos de murcianos que en ese momento fueron menospreciados y que hoy menosprecian. Es triste, pero es la realidad de su infame victoria.

Hablan ustedes de invasión, de alud, de sustitución, de desaparición de identidad; todo eso yo ya lo oía en los años sesenta y siempre empiezan igual. Esos discursos siempre empiezan igual. Nunca empiezan con violencia. Siembran con sus palabras, porque antes de tratar a alguien como algo menos que un humano, primero, hay que hacer que esa persona no parezca humana. Alemania para los alemanes, ¿les suena eso? ¿Quién lo decía? España para los españoles. Cataluña para los catalanes. Conocemos esa canción y sabemos cómo termina. Es la bella fabricación del enemigo interno, de los que señalaban la antiEspaña y los fusilaban. Repiten su única biblia: los buenos y los malos españoles; los vencidos y los vencedores.

Por eso, votaremos que no, y no por caridad, sino por razón de clase. Su proposición no le da ni un euro al trabajador de aquí, ni uno. No le sube el sueldo, no le hace el alquiler más barato, solo se le da a alguien a quien odiar a cambio de nada, y que conste que el Partido Popular, ustedes, ya ha firmado esto en Extremadura y en Aragón. Ustedes no la combaten. No están engañando a nadie, la están escribiendo a medias, a cuatro manos. El enemigo trabajador de mi Tarragona no es quien llega de Tánger, sino quien se lucra manteniendo los pobres peleándose entre ellos. Ustedes quieren humanos de primera y de segunda, nosotros queremos humanos y punto.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Vidal Sáez.

Aina Vidal Sáez

Grupo SumarDiputada.Página 41Vídeo

Sí que sonroja, señor Quero, eso se lo reconozco, sobre todo su falta de originalidad, y también su hipocresía.

Les haré una pregunta que a mí me parece sencilla: prioridad nacional, ¿para qué? ¿Para una sanidad pública que ustedes quieren privatizar? ¿Para unos servicios sociales que ustedes llaman chiringuitos? ¿Para una vivienda pública que ustedes no quieren construir? ¿Para los subsidios a los que ustedes llaman paguitas? No nos tomen el pelo. Ustedes no quieren poner a los españoles primero, ustedes utilizan el racismo para eliminar lo público y forrarse con ello. (Aplausos). En su prioridad nacional no hay ni política social ni defensa de los servicios públicos ni vivienda ni pensiones ni sanidad. No hay más que bulos, ‘racistadas’ y motosierras envueltas, eso sí, en una preciosa banderita. Racismo, xenofobia, aporofobia y kilos de jeta, así resumiría su propuesta.

Asocian criminalidad con inmigración, pero desde 2000 a 2020 España ha crecido siete millones de personas, siete, buena parte de ellos migrantes, y, en paralelo, la tasa de criminalidad ha descendido. Responsabilizan a los migrantes del deterioro de los servicios públicos, pero apoyan a Ayuso con los regalitos a Quirón y también a Moreno Bonilla cuando miente a las mujeres en los cribados de cáncer. Acusan a la regularización extraordinaria de premiar a quienes vulneran leyes españolas y es un pésimo día para eso, señorías. ¿Saben quién sí lo hace? Aldama, a quien sus niñatos mantenidos, también por el Partido Popular, le están levantando un altar por reírse a la cara de todas. Era el cerebro criminal, ha robado, se ha forrado, se ha probado y no solo no entrará en la cárcel, además no va a devolver el dinero. Y, fíjense, esa contundencia que nosotras reclamamos para los corruptos, que debe haberla, también la reclamamos para los corruptores. ¿Dónde están ustedes ahí? Se les escucha muy poquito. Un silencio clamoroso, señorías. Un silencio clamoroso. Con una mano, ustedes hablan de deportación masiva y, con la otra, sus señoritos llevan los coches con migrantes para ir al campo a recoger fruta, porque para explotarlos, ahí sí que hay prioridad.

Y permítanme que haga un inciso para la bancada socialista. El proceso de regularización está funcionando muy bien, pero de forma tremendamente desigual. En África y en Asia hay problemas graves. Lo ejemplifica, por ejemplo, el Líbano, donde les están pidiendo que vayan a Beirut a recoger algunos de los documentos. Eso es imposible. Hay que garantizar el acceso por igual a todos los ciudadanos y eso quiero decir, probablemente, que habrá que ampliar el plazo. (Aplausos).

Pero vuelvo, porque ustedes justifican la exclusión por un contexto actual de recursos limitados. ¿Limitados de qué? Si España crece por encima de la eurozona. Si hay más millonarios que nunca. Las empresas del IBEX están vengan a repartir dividendos. Lo que toca es que los ricos paguen, al menos en la misma proporción que lo hacen las personas trabajadoras. Ustedes odian más a los migrantes por pobres que por migrantes. Y por eso, señor Quero, les hemos visto defender la golden visa ―a nosotros eso no se nos olvida―, y también abrazar con cariño a los expats, porque, como no son moros, los expats genial; eso sí, suben los precios en las ciudades. Ahí perfecto, ¿verdad que sí? Y sin duda ―eso sí se lo quiero decir― odian ustedes a los musulmanes por encima de cualquier cosa.

Hablaban antes… (Pausa). Perdonen que son tantas las cosas que cuesta seguirles. (Rumores). No se pongan nerviosos. Hablan de quienes quieren sostener y conformar la propia comunidad nacional. Me imagino que hablan de las mujeres filipinas y hondureñas que se ocupan de sus casas, de sus hijos y de sus mayores. Me imagino que hablan de eso. Hay quien dice que los buses que llevan a los barrios ricos solo sirven para que las trabajadoras migrantes puedan acceder a las casas de los señoritos.

Ustedes no han inventado absolutamente nada, ni el racismo ni tampoco el concepto. Antes estuvo Jean‑Marie Le Pen, antes estuvo Convergència i Unió con el contrato de integración, Duran i Lleida con el Aquí no hi cap tothom, o Marta Ferrusola, alarmando por la sustitución de iglesias y mezquitas.

Cuidado, senyor president Illa, amb qui reivindica certs legats.

Cuidado, señor presidente Illa, con quién reivindica ciertos legados.

Ustedes no promueven la prioridad nacional, sino la desigualdad nacional. En el punto 2 hablan de limitar el acceso a la vivienda y yo se lo voy a explicar a través de las palabras de Lamine Thior, un cómico andaluz, eso sí, negro, que lo explica mucho mejor que yo. Lamine ironizaba en el programa Al cielo con ella sobre la realidad que viven las personas racializadas cuando quieren acceder a la vivienda. Por teléfono no suena negro ―claro, es de Cádiz el compañero―, pero la cosa cambia cuando se presenta en la inmobiliaria físicamente. Ahí, evidentemente, esos chavales con americanas y corbatitas verdes no se podían creer que ese señor negro fuera de Cádiz. Así que, de repente, esa vivienda que estaba en acceso desapareció y dejó de estar disponible.

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Aina Vidal Sáez

Grupo SumarDiputada.Página 43

Termino diciéndoles que, si fuera por su prioridad nacional, ni Lamine Yamal ni tampoco Nico Williams estarían en la Selección española. Hasta eso les tendría que dar vergüenza, porque nos perderíamos algunos de los futbolistas y deportistas mejores del mundo. Eso es lo que hace su racismo: perder, perder y perder talento. Ustedes solo sirven para eso. (Aplausos).

Presidencia. Gracias, señoría. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Rey de las Heras.

Luis Alfonso Rey de las Heras

PSOEDiputado.Página 43Vídeo

Escúchenme, señorías de VOX y del Grupo Popular ―aunque parece que el tema de la prioridad nacional no ha llenado sus bancadas en la tarde de hoy―. Para que entiendan la España a la que dicen representar, vamos a hacer un poquito de historia. Roma estuvo casi dos siglos en España, los pueblos germánicos cruzaron los Pirineos en el año 409 después de Cristo, luego entraron los visigodos, después los musulmanes, que estuvieron en España durante 800 años y fundaron Al‑Ándalus, y, por último, llegaron también los franceses con la guerra de la independencia española.

A partir de aquí, señorías de VOX, España se convirtió tristemente en un país de emigración. Más de cuatro millones de españoles cruzaron el Atlántico huyendo de la pobreza rural y la falta de oportunidades entre los años 1880 y 1930. Al finalizar la guerra civil española, la instauración de la dictadura franquista provocó la huida de medio millón de personas por motivos políticos y por la represión. (Aplausos). Durante el desarrollismo franquista se estima que millón y medio ―¡millón y medio!― de españoles y españolas abandonaron las zonas rurales empobrecidas para trabajar en los países industrializados del norte y centro de Europa. Señorías, este gran país que es España no se podría entender sin los procesos de emigración e inmigración que jalonan nuestra historia y que nos han configurado como país. (Aplausos). Sin los que salieron de España o tuvieron que huir de su casa no se entendería ni la despoblación ni la España actual. En esta última década, señorías, sí, han llegado inmigrantes, en su inmensa mayoría de forma ordenada, aunque les cueste reconocerlo, a suplir nuestras carencias, a robustecer nuestra economía, como, por cierto, en otra época hicimos nosotros en otros lugares del mundo. (Aplausos).

Ahora, señorías de VOX y del Grupo Popular, ignorantes en historia, les voy a explicar por qué su prioridad nacional, la que acaban de firmar en mi tierra, en Castilla y León, con vergüenza para la dignidad humana y con indudable perjuicio para la convivencia, viene cargada de mentiras. La primera mentira es culpar de todo al extranjero, cuando, precisamente, en este país jamás jamás se ha podido entender la realidad social, demográfica y cultural sin la emigración y sin la inmigración. Y no me negarán que España es un gran país configurado a lo largo de los años.

La segunda gran mentira es la de la inseguridad. A modo de ejemplo más concreto, entre los años 2000 y 2022, España experimentó un crecimiento exponencial de su población inmigrante. Fíjense qué curioso: en ese mismo periodo, la tasa de criminalidad en España experimentó un ligero descenso, consolidándose como una de las más bajas de la Unión Europea. No existe, señorías, una correlación entre la llegada de inmigrantes y el aumento de la delincuencia. En concreto, los delitos de robo con fuerza y hurto continúan bajando en estos últimos años.

Su tercera gran mentira es que la inmigración masiva está teniendo un impacto especialmente significativo en los servicios públicos, cuando, en realidad, y hay diversos estudios que lo evidencian, aportan un 70 % más de lo que perciben.

La cuarta gran mentira de su discurso nos sitúa en que el sistema está al borde de la quiebra, cuando en realidad es España el país mejor situado económicamente en Europa, el que más crece, el que más empleo crea, con mejores salarios y con recursos de récords aprobados, por cierto, el otro día con su voto en contra, a favor de las comunidades autónomas, que son las que prestan los servicios esenciales.

Quinta mentira, señorías de VOX y del Grupo Popular: cualquier extranjero que pretenda entrar en España gozará de una situación más favorable que los españoles. Su ignorancia o mala fe los lleva a desconocer que todas las prestaciones contributivas en este país están asociadas a periodos más o menos largos de cotización efectiva, ya sean pensiones o desempleo, que las no contributivas están asociadas a largos periodos de residencia y que los ingresos o rentas están asociados a periodos de residencia efectiva. Buscar nuevos criterios de prioridad, además de inconstitucional, vulnerando el principio de igualdad ante la ley que prohíbe la discriminación por origen o nacionalidad, abrirá ―escúchenme― una guerra entre comunidades y ayuntamientos indeseable para este país.

Una vez dicho esto, les avanzo que, a pesar de sus pactos, España reforzará su modelo de política migratoria basada en los derechos humanos, la integración y la convivencia, compatible con el crecimiento económico y la cohesión social.

Acabo, señor presidente. Abro comillas, esta frase no es mía, escúchenme con atención: «… se requiere poder, incluso más hoy día en que los Estados se sellan herméticamente para librarse de elementos incómodos de la inmigración. Cuanto más crezcan las dificultades económicas, más se verá a la inmigración como una carga. Los trabajadores nativos se han de blindar como medio para erigir un muro protector contra la mano de obra barata». ¿A cuántos de ustedes no los hemos escuchado aquí ya contar esta mierda? Pero ni en eso son originales.

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Luis Alfonso Rey de las Heras

PSOEDiputado.Página 44

Esto ya lo dijo uno de los más afamados ideólogos del discurso antiinmigración en Nuremberg en el año 1927. Visiten los libros de historia y verán quién lo dijo.

Posdata: su estupidez nacional podría acabar con este hermoso país si siguen repitiendo viejos errores del pasado.

Nada más y muchas gracias. (Aplausos).

—  DEL GRUPO PARLAMENTARIO SOCIALISTA, PARA IMPULSAR LA EDUCACIÓN AFECTIVO‑SEXUAL Y EMOCIONAL EN EL ÁMBITO EDUCATIVO. (Número de expediente 162/000796).

Presidencia. Continuamos con la proposición no de ley, del Grupo Parlamentario Socialista para impulsar la educación afectivo‑sexual y emocional en el ámbito educativo. Para la presentación de la iniciativa tiene la palabra la señora Santana Aguilera.