Ignacio Hoces Íñiguez
Muchísimas gracias, señora presidenta. Ni un solo voto bajo sospecha. Regularizaciones masivas, cambio del censo electoral con la concesión de la nacionalidad de forma exprés y opacidad en el procedimiento electoral. Pedro Sánchez y su Gobierno están cambiando las reglas de la democracia. Es bien conocido cómo Posada Herrera se llevó el apodo de el Gran Elector por manipular las elecciones cuando era ministro de Gobernación durante los Gobiernos de la Unión Liberal. Pues si Posada Herrera se llevó el apodo de el Gran Elector, Sánchez es don Pedro, el Cacique, porque es el arquitecto del mayor cambio del censo electoral provocado y también el arquitecto de la opacidad electoral. O dicho, en otras palabras, Pedro Sánchez es el responsable del posible mayor pucherazo electoral del régimen de 1978. Señorías del PSOE, la confianza de los españoles en el procedimiento electoral no la rompe VOX por exigir claridad, la rompen ustedes por su opacidad. (Aplausos). Realmente, los españoles hacen bien en desconfiar absolutamente de este Gobierno porque es un Gobierno que ha cambiado masivamente el censo electoral, que ha cambiado las condiciones de voto y que se niega a discutir y a hablar de transparencia electoral. Es más, Pedro Sánchez tiene a toda su familia investigada ―cuando no procesada― por corrupción, y se acaba de condenar, también por corrupción, a su antiguo ‘número 2’, al antiguo ‘número 2’ del Partido Socialista Obrero Español. (Aplausos). Por eso, hoy VOX trae una iniciativa para modificar la Ley Orgánica del Régimen Electoral General a los efectos de dotar al sistema de mayor transparencia. Es una ley de mínimos, una ley de muy mínimos. Es una ley de mínimos porque el Gobierno se ha dedicado a vetar las diferentes iniciativas legislativas que trajimos para modificar la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, como aquella vez en septiembre del año pasado que vetó que los españoles tuvieran que identificarse a la hora de votar por correo, algo que no está hoy en día exigido por la propia ley. Además, también sería de mínimos porque hay que modificar toda ley, todo precepto y toda instrucción que no garantice completamente la transparencia en el sistema electoral español. (Aplausos). Señorías, les recuerdo, sin ir más lejos, que en la España del siglo XXI, concretamente en Melilla en el año 2023, hubo un fraude masivo de voto por correo y fueron detenidos los líderes del partido Coalición por Melilla, entre otros, Mustafá Aberchán. Gracias a las exigencias de VOX se modificó la instrucción de la Junta Electoral Central para que el funcionario o el empleado de Correos verificase que quien deposita el voto por correo fuera el titular del derecho. ¿A ustedes esto les parece normal? Evidentemente hay que incluirlo en la ley. Y hablando de esto, señorías, precisamente, fue condenado un exdirigente del Partido Socialista, el ex secretario general del Partido Socialista, Dionisio Muñoz Pérez, también por fraude electoral. (Aplausos). En realidad, Sánchez y su Gobierno, Sánchez y su entorno más cercano del Partido Socialista, Sánchez y la Internacional Socialista, Sánchez y los diferentes líderes socialistas y comunistas del planeta saben mucho de manipulación electoral. Saben del enorme poder que se tiene cuando se decide quién vota, cómo se vota y bajo qué condiciones se vota. (Aplausos). En el voto por correo en España, la ley hoy no exige que se identifique al votante. Sí, hay una instrucción de la Junta Electoral Central ―que se cambió precisamente por las exigencias de VOX―, pero también es necesario que la ley hable de la custodia de los sobres, del precinto de esas urnas, de las condiciones de almacenamiento y de los protocolos de seguridad, porque no hay ley ni instrucción que hablen de estas cuestiones. Por eso mismo nosotros exigimos la modificación inmediata y urgente de los artículos 72 y 73 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General para que haya plenas garantías en la identidad del votante por correo y el máximo control en la cadena de custodia. No es que nosotros desconfiemos de la honestidad de los empleados de Correos, pero sí que desconfiamos absolutamente de Pedro Sánchez, de su Gobierno y de su entorno nacional e internacional. (Aplausos).
Eso en cuanto a lo que se refiere al voto por correo en el territorio nacional, pero también podemos hablar del llamado voto CERA, es decir, del Censo Electoral de los Residentes Ausentes. Evidentemente hay que cambiar ese nombre porque, de ahora en adelante, son cientos de miles de personas, por no decir millones, los que van a votar en las elecciones generales en España y no han residido ni un solo instante entre nosotros. Y nosotros, por supuesto, de esto también queremos debatir. Porque, señorías ―como han dejado claro muchísimos medios de comunicación―, el Gobierno ha demostrado su interés en que adquieran la nacionalidad española millones de extranjeros a través de una ley sectaria, la Ley de Memoria Democrática. Nosotros tenemos recurrida su Disposición adicional octava ante el Tribunal Constitucional. Hay una instrucción dictada por la hermana de Óscar Puente a los seis días de publicarse la Ley de Memoria Democrática en el BOE. Sabemos que 2,5 millones de personas han solicitado la nacionalidad española y además van a poder votar ahí donde decida la oficina consular; es decir, el Gobierno. Y el Gobierno controla el CIS, el Centro de Investigaciones Sociológicas, y sabe perfectamente en qué provincias y circunscripciones se están disputando los votos y los escaños en España. (Aplausos). Como digo, en VOX tenemos recurrida la Ley de Memoria Democrática. De hecho, la recurrimos hace cuatro años y el Tribunal Constitucional todavía no quiere dirimir. Por eso, desde el máximo respecto a las personas que han solicitado la nacionalidad española en virtud de esta ley de memoria y con el máximo respeto a las personas que ya han adquirido la nacionalidad española, les digo que tienen que entender nuestra máxima preocupación por el aumento sin precedentes del censo electoral y por la falta de transparencia y opacidad en el sistema electoral español. (Aplausos).
La Ley de Memoria Democrática es una ley sectaria porque dictamina quiénes son los buenos y los malos en la historia reciente de España. Es una instrucción que se extralimita de la propia ley porque presume que hay exilio a cualquier persona que saliera de España entre el 18 de julio del año 1936 y el 31 de diciembre del año 1945. Y todavía va mucho más allá porque dice que se puede conceder la nacionalidad española a cualquier hijo y nieto de español, cualquiera que fuera la causa por la que saliera y también cualquiera que fuera el año en el que salió. Además, esa instrucción es absolutamente antijurídica, absolutamente ilegal porque se inventa un nuevo concepto como es el de nacional español originario sobrevenido. Además, no obliga a renunciar a la nacionalidad anterior a aquellas personas que adquieran la nacionalidad española y no pertenezcan a un país iberoamericano o donde tengamos un tratado de doble nacionalidad. Y, para más guasa, señorías, se modificó la ley electoral apenas unos días antes de aprobarse la ley de memoria, eliminando el voto rogado, que evidentemente tenía muchos problemas, pero ahora mismo ustedes van a mandar toda la documentación invitando a votar a más de tres millones de personas.
Aquí viene otra de las cuestiones que nosotros queremos modificar, el artículo 75 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General. Cuando un español solicita el voto por correo y reside en España se tiene que identificar a la hora de solicitarlo; cuando recibe la documentación, también se identifica, y ahora también ―gracias a VOX― se tiene que identificar a la hora de depositar el voto por correo. Pero cuando ese español recién nacionalizado español reside en el extranjero va a recibir directamente toda la documentación y después puede votar con tranquilidad sin identificarse. ¿A ustedes esto les parece medio normal? Evidentemente, no. No lo es. También hay que decir con absoluta claridad que puede depositar el voto por correo hasta un día después de haberse cerrado la oficina consular para el voto presencial. Es decir, que la Administración electoral va a saber perfectamente qué personas en el extranjero no han votado. Por tanto, si deciden estar en complicidad con los servicios postales, podrían llegar cientos de miles de votos cuando ya se han cerrado las urnas en el extranjero. (Aplausos). Unos servicios postales sobre los que no hay un control directo por parte de las autoridades españolas.
Señorías, sabemos que más de 350 000 personas en Cuba han solicitado la nacionalidad española. ¿Alguien cree que los servicios postales de la Cuba castrista o de Venezuela o de Brasil van a estar velando por la transparencia electoral? Evidentemente, no. Si hay dudas sobre el voto por correo en España, muchísimas más dudas hay precisamente allí. Por eso pedimos controles sobre el envío, la recepción, sobre la custodia y la trazabilidad, porque la cuestión no es ni siquiera si confiamos en un Gobierno extranjero, del cual puede haber dudas, es que las garantías electorales españolas no pueden jamás depender de un Gobierno extranjero. (Aplausos).
En otro orden de cosas, señorías del Grupo Socialista, si en esta Cámara quieren que voten los hijos y nietos de españoles, que en muchísimos casos no han residido entre nosotros, ¿por qué ustedes se niegan a que las personas que residían en las tres provincias vascas o en Navarra y que tuvieron que salir por la extorsión y los asesinatos de la banda terrorista ETA puedan votar precisamente en las elecciones vascas o en las elecciones en Navarra? (Aplausos). Porque ni lo quieren ustedes, ni les dejan sus socios del Partido Nacionalista Vasco ni los de Bildu.
Termino, señora presidenta. La transparencia electoral no es una exigencia ni de derechas ni de izquierdas, es una exigencia elemental en cualquier Estado democrático. La transparencia que VOX pide no es un favor que el Gobierno concede a los españoles, es una obligación que los españoles exigimos al Gobierno.
Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).