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Sin adjetivos

Pleno del 23 de junio de 2026

Proposición de reforma del Reglamento del Congreso relativa a las sesiones de control al Gobierno.

Proposición de reforma del Reglamento del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 195.

Votación

  • 23 de junio de 2026: salió adelante, 175 sí, 171 no, 1 abstenciones.

Llanos De Luna Tobarra

PPDiputada.Página 6Vídeo

Gracias. Señorías, buenas tardes. Hoy abordamos una cuestión que afecta directamente al núcleo de nuestro sistema democrático: el control al Gobierno por parte de este Parlamento. Nuestra Constitución consagra que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan todos los poderes del Estado, y ese pueblo se expresa a través de la democracia representativa, a través de sus representantes, es decir, de todos nosotros. Una de las principales funciones de las Cortes Generales, como manifestación del principio de separación de poderes, es el control de la acción del Gobierno, lo que conlleva la correlativa obligación de rendir cuentas sobre su gestión en el Parlamento. Esta rendición de cuentas no es voluntaria, es una obligación constitucional. Esto tiene una finalidad muy clara: evitar abusos, garantizar la transparencia y mantener el equilibrio entre poderes. Sin control parlamentario, la democracia pierde uno de sus pilares fundamentales. Lamentablemente, en la actualidad, lo que debería ser un espacio de explicación y de responsabilidad política se ha ido transformando en algo distinto en demasiadas ocasiones, en una escenificación.

El Grupo Parlamentario Popular ha venido denunciando reiteradamente las habituales prácticas de este Gobierno de eludir el control del Parlamento, así como el desprecio general al Poder Legislativo. Suponemos que esta propuesta de reforma será apoyada por el PNV, ya que ha sido uno de los grupos que en reiteradísimas ocasiones ha solicitado explicaciones sobre cómo se encontraban, o en qué trámite, bien proposiciones de ley, bien otro tipo de iniciativas parlamentarias que habían sido aprobadas por el Pleno.

Hemos exigido a la presidenta, como representante de la Cámara en su conjunto, que reconvenga al Gobierno por no estar cumpliendo con sus obligaciones de someterse a la fiscalización de los grupos de la oposición en los Plenos. La aversión de este Gobierno a someterse al control de los representantes de los ciudadanos impide el ejercicio de una de sus funciones principales: el control al Ejecutivo; control que es la expresión de uno de los contrapoderes del Estado democrático precisamente para evitar tics totalitarios.

La obstrucción de las iniciativas de los grupos de la oposición con vetos injustificados, como pudimos ver la semana pasada; la congelación de las proposiciones de ley que vienen del Senado; el abuso de los decretos leyes por parte de este Gobierno cercenando la competencia legislativa a esta Cámara, y su menosprecio a las sesiones de control de los miércoles son actitudes más propias de regímenes autocráticos que de democracias parlamentarias. (Aplausos). Lo que acabo de describir es parte del proceso antidemocrático en que se ha instalado este Gobierno y, como parte de ese proyecto de demolición de los contrapoderes del Estado democrático, el abandono de las sesiones de control es una evidencia. (Rumores).

Nos encontramos ante un escenario preocupante, que es la degradación progresiva y cada vez menos disimulada del control parlamentario. Empecemos por lo más palpable, por las ausencias. Se ha convertido en algo habitual que miembros del Gobierno no acudan a las sesiones de control. Lo hacen amparándose en ese pretexto ambiguo y recurrente que es el de los motivos de agenda. Pero, claro, teniendo en cuenta las escandalosas noticias que conocemos cada día sobre las cloacas y la presunta organización criminal en el seno del PSOE y del Gobierno, cuando alegan motivos de agenda para no acudir a los Plenos entendemos que deben referirse a las agendas de Leire y de Cerdán. (Aplausos). Están utilizando, además, una argucia, una artimaña que la presidenta del Congreso no debería permitir y es la siguiente. La semana anterior se comunica en tiempo la ausencia de determinados ministros para la sesión plenaria del miércoles de la semana siguiente. Entonces, cuando ya se han registrado las preguntas y las interpelaciones de todos los grupos parlamentarios que han excluido ―como es lógico― aquellas materias, asunto de la competencia de esos presuntos ausentes, en ese momento, cuando ya está registrado y cerrado el orden del día, ¡ah!, desaparecen de forma súbita esos compromisos ineludibles que les hacían faltar. Es decir, que, entonces, acuden. Es una auténtica burla lo que están haciendo y un desprecio al Parlamento, pero sobre todo es una muestra de frivolidad en el cumplimiento de las obligaciones del Gobierno. Es una falta de respeto institucional. (Aplausos). Además de la falta de respeto institucional, no solo están evitando a la oposición, están evitando dar explicaciones a los ciudadanos. Pero incluso cuando los ministros acuden, el problema no desaparece, porque entonces sucede algo que cualquier ciudadano que siga las sesiones de control puede observar perfectamente: que el Gobierno no responde a lo que se le pregunta. Se formulan preguntas claras, concretas y directas y se reciben respuestas que no guardan relación con la cuestión planteada. Se cambia el foco, se desvía el debate. En lugar de contestar, se recurre al discurso prefabricado; en lugar de explicar, se utiliza la descalificación; en lugar de aportar datos, se lanza un mensaje político que no tiene nada que ver con la pregunta. Y esto no es una valoración subjetiva, es algo observable, repetido y constante. Da igual lo que se le pregunte porque la respuesta ya está decidida de antemano. Se repite la consigna y el argumentario que les dicta la Moncloa, una consigna que los ministros reproducen casi de forma literal, sin matices, sin adaptación, sin ni siquiera el esfuerzo mínimo por intentar adaptarla a la pregunta que se les plantea. Esto convierte las sesiones de control en un escenario donde no hay diálogo, sino monólogo; donde no hay rendición de cuentas, sino comunicación política; donde el Gobierno, en lugar de comparecer para explicar su gestión, hace preguntas al interpelante, es decir, viene a hacer oposición a la oposición. (Aplausos). Se sustituye la respuesta por el relato, la explicación por el eslogan y el dato por la consigna. Miren, esto no es control parlamentario, es una forma de evitar preguntas incómodas. Es, en definitiva, una manera de esquivar el control parlamentario.

Pero hablemos también del escapismo. Una imagen penosa que se repite cada semana es la carrera veloz hacia la salida del hemiciclo cuando se ha acabado el turno de preguntas, empezando por el presidente, que se va a toda prisa, abandonando a sus ministros. Cuando hay algún asunto turbio ―algo ya muy habitual― que apunta a algún miembro del Gobierno, se produce una estampida de ministros y de los protagonistas de la polémica. La imagen de soledad de este Gobierno cada vez es más evidente, con una bancada azul prácticamente vacía y, además, una bancada socialista cada vez con menos diputados, que no se quedan ni siquiera para arropar a sus ministros. (Aplausos). Están todos en el sálvese quien pueda. (Risas). Viven en el sobresalto continuo, están más pendientes de las noticias de los juzgados que de sus competencias ministeriales. (Risas). Sí, sí, ríanse. El día a día se reduce a ver a quién imputan hoy, a ver qué se conoce de las cloacas, a ver qué notas salen de las agendas de Leire y de Cerdán, a ver qué wasaps se publican y entre quiénes. En esto, señorías, se ha convertido la actualidad política de este Gobierno rodeado de corrupción y agonizante. (La señora Mínguez García: ¡Vamos!).

El control al Gobierno cada vez está más degradado y lo que se está produciendo es una erosión real del equilibrio de poderes. El Gobierno deja de estar controlado en la práctica, y cuando el control se debilita lo que se debilita es la democracia. Por eso, esta reforma que proponemos no es una cuestión menor. Lo que se pretende es algo tan básico como imprescindible: que el Gobierno acuda, que justifique de forma real sus ausencias y, sobre todo, que responda a lo que se le pregunta, sin evasivas, sin discursos ajenos y sin propaganda, porque cuando el Gobierno no responde no solo no cumple una obligación política y constitucional, sino que falta al respeto a esta Cámara y, lo que es más importante, falta al respeto a los ciudadanos.

Señorías, tenemos una enorme responsabilidad. Hoy no estamos debatiendo una simple reforma del Reglamento de esta Cámara: hoy lo que estamos defendiendo es la calidad de nuestra democracia.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora De Luna. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 8Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenas tardes. La opacidad y falta de transparencia de este Gobierno a lo largo de esta legislatura ha sido una constante. Independientemente de ello, esta iniciativa no es solamente de un partido político hacia un Gobierno determinado, sino para cualquier Gobierno de cualquier partido político. Es un derecho de los diputados solicitar la información correspondiente al Gobierno en su labor de impulso y control de la acción del Gobierno y es una obligación del Gobierno facilitar dicha información. En un país democrático, en un Estado de derecho, es inadmisible que el Gobierno desprecie a la Cámara, donde están presentes los representantes del pueblo español, y la Mesa de la Cámara tiene que velar por el cumplimiento de la ley, en este caso del Reglamento de la Cámara. Es inaceptable que el Gobierno vulnere la legalidad. Señorías, ¿quién es el Gobierno para negar la información que le solicita el Congreso de los Diputados? Se ha dicho ―y se ha dicho bien― que la transparencia es un factor elemental a la hora de medir la calidad democrática de un país. Sin transparencia, señorías, no hay democracia.

Es inadmisible cómo el Gobierno desprecia las iniciativas parlamentarias no solamente en las preguntas orales, sino también en las escritas, enviando respuestas a las preguntas sin responder a las cuestiones concretas que se le formulan, remitiéndonos a contestaciones, intervenciones o enlaces, en algún caso, para no responder absolutamente nada, cuando estos enlaces, esas intervenciones y esas contestaciones anteriores tampoco dicen nada. La prepotencia y la soberbia sin límites.

En cuanto a las solicitudes de información, peor aún: meses y meses de espera y nunca llegan. Incluso cuando se solicita el amparo de la propia presidenta de la Cámara, el Gobierno tiene la desfachatez de no contestar (la señora Montesinos de Miguel: ¡Muy bien!). En ocasiones, incluso, se nos hace ir a estamentos oficiales a recoger la documentación, que en alguna oportunidad es un único folio que no se ha querido escanear ni mandar por correo electrónico. En otras ocasiones, señorías, además de ir a esa entidad pública a recoger la documentación te hacen firmar un escrito de confidencialidad, cuando la documentación y la información recogida en el mismo nunca nunca vulnera ninguna norma de protección de datos.

Por eso, señorías, nosotros denunciamos ―y lo hacemos alto y claro― que la opacidad y la falta de transparencia de este Gobierno no tiene límites. Todavía estamos esperando solicitudes de información presentadas en los años 2023 y 2024. Esta es la triste realidad. Y lo mismo diríamos de cualquier otro Gobierno que actuase de la misma manera. Mientras estos atropellos continúan adelante y son una constante, algunos incluso quieren coartar la libertad de expresión o, más allá, sancionar incluso económicamente el comportamiento de algunos diputados o miembros de esta Cámara. Señorías, ¿se va a sancionar también económicamente a los ministros que no faciliten la información que se les requiere por esta Cámara? ¿Se les va a sancionar temporalmente, incompatibilizándoles con sus cargos, por incumplir el Reglamento de la Cámara?

La cuestión, señorías, no se soluciona remitiéndonos a los tribunales, en este caso al Tribunal Constitucional, sabiendo, además, que se está actuando conscientemente. Esa no es la solución, por mucho que luego llegue a darte la razón el Tribunal Constitucional al año o a los dos años.

Así no, señorías, así no se puede funcionar. La transparencia es algo vital y es algo que no se está haciendo por parte de este Gobierno.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Catalán. Tiene ahora la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 9Vídeo

Grazas, señora presidenta. Moi boa tarde. Hai que recoñecer que o do Partido Popular é espectacular, a súa capacidade de demagoxia, de hipocrisía, de converter case en norma de actuación permanente aquel vello dito de «fai o que eu digo e non o que eu fago», de reclamar aos demais o que vostedes nunca practican. Fíxese, eu poño só algúns exemplos. Vostedes permanentemente soben aquí para denunciar a falta de pluralismo e manipulación de Televisión Española, mais parecen esquecer que teñen na Galiza unha radio e televisión de Galicia convertida nun verdadeiro aparello de propaganda do Partido Popular, cos traballadores e traballadoras que levan 422 venres negros denunciando máis de oito anos continuados a manipulación da Televisión de Galicia. Soben aquí permanentemente a denunciar a corrupción do PSOE, pero tapan a propia, mesmo desfacendo computadoras á marteladas. Falan moito de Ábalos, de Zapatero, do P. S., mais aínda non saben quen é e M. Rajoy, ese M. Rajoy que cobraba en sobres, en negro, nin lles soa de nada Alberto Quirón. E agora veñen cunha reforma do regulamento seica para esixir transparencia e rendición de contas contra o goberno, seica para forzar a que o goberno responda sen evasivas. Como diría o noso xenial Castelao, «non vos riades que o conto é triste». Porque claro, non deixa de ser curioso que vostedes mesmos teñan que citar sentenzas en que gobernos do PP tentaron amordazar este parlamento. Ou non deixa de ser curioso que vostedes son os primeiros que non respectan as preguntas que rexistran por escrito.

Todos aquí temos escoitado o ministro responder as preguntas rexistradas e non as que lle fan vostedes verbalmente, que son outras diferentes en función do interese que teñan en cada momento. Ou como en Televisión Española ou coa corrupción, a súa falta de coherencia, evidentemente non lles dá ningunha credibilidade. Porque vexamos algúns casos en Galiza en relación con Alfonso Rueda, agora presidente da Xunta. Non é xa que non responda ou responde con evasivas, responde, sobre todo cunha actitude chulesca, despavorida e habitualmente paternalista e machista, porque quen ten enfronte de líder da oposición é unha muller, mais, para a súa desgraza, é unha muller valente que non se deixa asoballar de ningunha maneira. Pero habería que preguntarlles por que Alfonso Rueda non quere responder estas preguntas que lle fixo o BNG? Por que o goberno do Partido Popular adxudica miles de contratos a dedo á empresa que dirixe a irmá de Núñez Feijóo, 1533 contratos a dedo á irmá de Feijóo, entre 2018 e 2024? Non contestou. Por que motivo no cargo, por que mantivo no cargo de conselleiro durante varios meses a Alfonso Villares, a pesar de saber que estaba imputado por unha agresión sexual a unha xornalista? Tampouco contestou. Que compromisos asumiu a Xunta coa empresa Altri nun memorando secreto para instalar unha macro celulosa en Palas de Rei? Tampouco contestou. Ou non contesta, non quere nin sequera comparecer, por exemplo, para dar conta da crise do Servizo Galego de Saúde, da sanidade pública na Galiza ou negouse a dar información sobre os contratos da Xunta durante a pandemia que afectaban a empresas vinculadas a familiares de Feijóo ou da secretaria xeral do Partido Popular en Galiza, Paula Prado.

Claro, di vostede aquí que a oposición, que o goberno vén aquí facer oposición á oposición. Home, pois niso Feijóo é un mestre absoluto. Pasou 15 anos facendo oposición ao bipartito e botándolle a culpa de todos os males de Galiza ao bipartito BNG‑PSOE, que deixou de gobernar no ano 2009. Iso si, cando lle botaba o bipartito, botáballe aos cidadáns que tamén era bastante habitual. Pola contra, o BNG —‌e con isto acabo— é coherente. Reclamamos pluralidade á Televisión Española e tamén á Televisión de Galicia. Reclamamos firmeza contra a corrupción ao Partido Popular e tamén ao Partido Socialista e reclamamos transparencia e rendición de contas ao Partido Popular na Galiza e o PSOE aquí. Ou sexa que, señoras e señores do PP, apliquen o conto e a ver se comezan a practicar o que predican e sobre todo, a practicar o que lle reclaman a outros.

Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Buenas tardes. Hay que reconocer que lo del Partido Popular es espectacular: la capacidad de demagogia, de hipocresía, de convertir casi en norma de actuación permanente aquello de «haz lo que digo, no lo que hago», reclamándoles a los demás lo que ustedes nunca practican. Fíjese, unos ejemplos simplemente. Ustedes permanentemente suben aquí para denunciar la falta de pluralismo y manipulación de Televisión Española, pero parece que se les olvida que en Galicia tienen una radio y televisión convertidas en un aparato de propaganda del PP, cuyos trabajadores llevan 422 viernes negros denunciando durante más de ocho años seguidos la manipulación de la televisión de Galicia. Vienen aquí permanentemente a denunciar la corrupción del PSOE, pero tapan la propia incluso destruyendo a martillazos ordenadores. Hablan de P. S., de Zapatero, pero todavía no saben quién es M. Rajoy, que cobraba en sobres en negro, y no les suena de nada Alberto Quirón. Vienen con una reforma del Reglamento a exigir transparencia, rendición de cuentas, control al Gobierno. Quieren forzar al Gobierno a que responda sin evasivas. Como diría Castelao: No os pongáis así, que me pongo triste. Es curioso que ustedes mismos tengan que citar sentencias en las que los Gobiernos del PP intentaron amordazar este Parlamento. No deja de ser curioso que ustedes sean los primeros que no respetan las preguntas que registran por escrito. Todos aquí hemos escuchado al ministro responder a las preguntas registradas y no a las que les hacen ustedes verbalmente, que son otras diferentes en función del interés que tengan en cada momento. Como en Televisión Española o con la corrupción, su falta de coherencia, evidentemente, no les da ninguna credibilidad.

Tenemos algunos casos en Galicia en relación con Alfonso Rueda, ahora presidente de la Xunta. No es ya que no responda o responda con evasivas; responde, sobre todo, con una actitud chulesca, de dejadez paternalista y machista, porque quien tiene enfrente, la líder de la oposición, es una mujer. Para su desgracia, además, es una mujer valiente, que no se deja amedrentar de ninguna manera. Pero habría que preguntarles por qué Alfonso Rueda no quiere responder a estas preguntas que le hace el BNG. ¿Por qué el Gobierno del PP adjudicó miles de contratos a dedo a la empresa que dirige la hermana de Núñez Feijóo, 1573 contratos a dedo a la hermana de Feijóo entre 2018 y 2024? No respondió. ¿Por qué motivo mantuvo en el cargo de consejero durante varios meses a Alfonso Villares, a pesar de saber que estaba imputado por una agresión sexual a una periodista? Tampoco contestó. ¿Qué compromisos asumió la Xunta con la empresa Altri en el memorando secreto para instalar una macrocelulosa en Palas de Rei? Tampoco contestó. O no contestan o no comparecen, por ejemplo, para dar cuenta de la crisis de los servicios gallegos de salud, la sanidad pública de Galicia, y se negó a dar información sobre los contratos de la Xunta durante la pandemia que afectaban a empresas vinculadas a familiares de Feijóo o de la secretaria general del PP en Galicia, Paula Prado.

Claro, ustedes dicen que el Gobierno viene aquí a hacer la oposición. Pues en eso Feijóo es un maestro. Ha pasado quince años haciendo oposición al bipartito y echándole la culpa de los males de Galicia al bipartito, que dejó de gobernar en 2009. Eso sí, después ya votaba a Ciudadanos, que también era bastante habitual.

Por el contrario, el BNG ―y con esto término― es coherente. Reclamamos pluralidad a Televisión Española y también a la televisión de Galicia. Firmeza contra la corrupción al PP y al PSOE también. Reclamamos transparencia y rendición de cuentas al PP en Galicia y al PSOE aquí. O sea que, señoras y señores del PP, aplíquense el cuento y a ver si comienzan a predicar con el ejemplo y practicar lo que les reclaman a otros.

Presidencia. Moitas grazas, señor Rego. Muchas gracias, señor Rego. Por el Grupo Parlamentario Vasco, PNV, tiene la palabra el señor Legarda Uriarte. Cuando quiera.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 11Vídeo

Eskerrik asko, presidenta. Si me lo permite, intervendré desde el escaño porque lo haré de manera muy breve. Simplemente quiero señalar que esta iniciativa se inscribe, en lo esencial, en la enseñanza contenida en la máxima popular que dice: tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Señorías, votaremos a favor de la iniciativa. Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Legarda. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula el senyor Cervera Pinart.

Josep Maria Cervera Pinart

JuntsDiputado.Página 11Vídeo

Gràcies, presidenta. Bona tarda, senyories. Debatem avui una proposta de modificació del Reglament del Congrés. En aquest cas, una modificació de l’article 188 que en essència pretén dues coses molt senzilles. La primera, que els membres del Govern responguin a les preguntes que se’ls formulen. I segona, que, quan no puguin assistir a una sessió de control, ho comuniquin amb temps i ho justifiquin en forma. No oposar‑se a una idea tan elemental semblaria ben lògic, perquè és raonable exigir que, quan un president o un ministre comparegui, respongui a allò que se li pregunta. I també és raonable que, quan no hi puguin ser, es justifiqui degudament amb antelació suficient. El que no és acceptable és convertir les absències o les respostes evasives en una pràctica habitual. Ara bé, dit tot això, em permetran recuperar una reflexió que vaig fer fa pocs dies, quan, des d’aquí mateix, fèiem el debat de la presa en consideració de la proposició, en aquell cas del Grup Socialista, per reformar els articles 101 i 104 del mateix reglament, per actualitzar i millorar el règim de la disciplina parlamentària. Els deia llavors que era significatiu que, després de més de quatre dècades del recuperat parlamentarisme democràtic, aquesta cambra hagués hagut d’emprendre una modificació del reglament per regular aspectes que haurien de ser inherents a l’acció política i a l’ADN parlamentari. I més significatiu és que avui hi tornem.

Senyories, que s’hagi de reformar el reglament per preservar el bon funcionament de la Cambra, el respecte institucional i les bones pràctiques parlamentàries, per un costat, i que, per l’altre, s’hagi de modificar perquè a les sessions de control es respongui a la pregunta formulada i es justifiquin les absències ja ens diu a tots en què han convertit la política i el parlamentarisme espanyol.

Per Junts per Catalunya, el més preocupant d’aquest debat és que s’hagi d’arribar a regular aquestes coses, introduint inclús i prohibint sancions, coses que haurien de ser intrínseques al mateix parlamentarisme. A veure si al pas que van vostès acabaran necessitant reglamentar allò que qualsevol demòcrata hauria de dur incorporat de sèrie, perquè venir a aquesta cambra a respondre a les preguntes, respectar la funció de control que té el legislatiu i donar explicacions als representants dels ciutadans no hauria de dependre d’un redactat més exigent o d’un afegit d’un article del reglament; hauria de formar part de la cultura i el respecte institucional. Perquè, si hem d’arribar a regular que el president i els ministres responguin a les preguntes i que els diputats mantinguin un comportament mínimament correcte, el problema ja no és reglamentari. El problema és de degradació institucional, de degradació parlamentària, en definitiva, de degradació democràtica.

I aquesta reflexió la podem portar més enllà, perquè també afecta els bloquejos de les iniciatives parlamentàries, de les pròrrogues indefinides, de les respostes evasives a les preguntes escrites, de les maniobres que dificulten la funció legislativa i l’abús de les majories. Tot això també hauria de formar part, com els deia, del respecte al parlamentarisme, fent innecessàries modificacions reglamentàries d’aquest calat en qualsevol cambra parlamentària. Perquè, si s’ha de regular fins a l’últim detall això que hauria de néixer del mateix respecte institucional, vol dir que hem perdut alguna cosa impossible de solucionar, impossible de solucionar amb un debat i amb una modificació reglamentària. Vol dir que s’ha perdut l’essència del parlamentarisme democràtic. I avui això és evident. És evident que som aquí i d’això, val a dir, que tan culpables en són uns com els altres.

Res més. I moltes gràcies.

Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Debatimos hoy una propuesta de modificación del Reglamento del Congreso. En este caso, una modificación del artículo 188, que, en esencia, pretende dos cosas muy sencillas: en primer lugar, que los miembros del Gobierno respondan a las preguntas que se les plantean y, en segundo lugar, que cuando no puedan asistir a una sesión de control, lo comuniquen con tiempo y lo justifiquen en forma. No oponerse a una idea tan elemental parecería lógico, porque es razonable exigir que cuando un presidente o un ministro comparezca responda a lo que se le pregunte, y también es razonable que cuando no puedan estar, se justifique debidamente con antelación suficiente. Lo que no es aceptable es convertir las ausencias y las respuestas evasivas en una práctica habitual. Dicho esto, me permitirán recuperar una reflexión que hice hace pocos días, cuando desde aquí mismo hacíamos el debate de la toma en consideración de la proposición, en ese caso, del Grupo Socialista, para reformar los artículos 101 y 104 del mismo Reglamento, para actualizar y mejorar el régimen de la disciplina parlamentaria. Les decía entonces que era significativo que después de más de cuatro décadas del recuperado parlamentarismo democrático esta Cámara tuviera que emprender una modificación del Reglamento para regular aspectos que deberían ser inherentes a la acción política y al ADN parlamentario, y más significativo es que hoy volvamos a ello. Señorías, que tengamos que reformar el Reglamento para preservar el buen funcionamiento de la Cámara, el respeto institucional y las buenas prácticas parlamentarias, por un lado, y que por el otro lo tengamos que modificar para que se responda a la pregunta formulada en las sesiones de control y se justifiquen las ausencias, ya nos dice a todos en qué se ha convertido la política y el parlamentarismo español.

Para Junts per Catalunya lo más preocupante de este debate es que se tenga que llegar a regular estas cosas, introduciendo sanciones y prohibiendo cosas que deberían ser intrínsecas al mismo parlamentarismo. Al paso que van, terminarán necesitando reglamentar lo que cualquier demócrata debería haber incorporado de serie, porque venir a esta Cámara a responder las preguntas, respetar la función de control que tiene el legislativo y dar explicaciones a los representantes de los ciudadanos no debería depender de un redactado más exigente ni de un añadido en un artículo del Reglamento, sino que debería formar parte de la cultura y el respeto institucional. Si tenemos que llegar al punto de regular que el presidente y los ministros respondan a las preguntas y que los diputados mantengan un comportamiento mínimamente correcto, el problema ya no es reglamentario, el problema es de degradación institucional, de degradación parlamentaria; en definitiva, de degradación democrática.

Esta reflexión la podemos llevar todavía más allá, porque también afecta a los bloqueos de las iniciativas parlamentarias, a las prórrogas indefinidas, a las respuestas evasivas a las preguntas escritas, a las maniobras que dificultan la función legislativa y al abuso de las mayorías. Todo ello ―como decía― debería formar parte del respeto al parlamentarismo, así serían innecesarias las modificaciones reglamentarias de este calado en cualquier cámara parlamentaria, porque si hay que regular hasta el último detalle ―eso que deberían hacer por el propio respeto institucional―, eso quiere decir que hemos perdido algo imposible de solucionar mediante un debate y una modificación reglamentaria, quiere decir que hemos perdido la esencia del parlamentarismo democrático, y hoy eso es evidente y hay que decir que tan culpables son los unos como los otros.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Moltes grácies, senyor Cervera. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula el senyor Rufián Romero. Muchas gracias, señor Cervera. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Rufián Romero.

Gabriel Rufián Romero

ERCDiputado.Página 13Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señora Llanos de Luna, la verdad es que era un tema que a mí me interesaba porque me gusta mucho el parlamentarismo y tienen parte de razón en el espíritu de la propuesta. También le digo que es un tema que solamente nos interesa a nosotros; somos políticos hablando sobre cosas que solamente interesan a los políticos. Esto no le interesa a nadie, pero es interesante para nosotros, para enriquecer realmente el parlamentarismo. Pero, desde mi punto de vista, ha sido un alarde de hipocresía. Creo que incluso se ha quejado del ruido mientras usted hablaba. (Rumores.―Risas). ¡Ustedes se quejan del ruido mientras alguien habla! He apuntado algunas de las cosas que ha dicho. Primero se queja de la escenificación. Dice que esto de las sesiones de control acaba siendo una escenificación. Yo he traído una impresora, así que tampoco puedo hablar mucho (risas), pero lo que también he visto en este hemiciclo es al señor Tellado mostrando violentamente fotos de víctimas de ETA a otras víctimas de ETA (aplausos), como si sus víctimas de ETA fueran menos que otras víctimas de ETA. Para mí ha sido la escenificación ―voy a ser generoso― más burda, más cutre y más miserable que yo he visto aquí en todo este tiempo, así que estoy de acuerdo con usted en que sí, se tendría que regular. Luego usted ha dicho que aquí no hay diálogo, que la gente lee guiones, que la gente lee argumentarios. Con todo respeto, señora Llanos de Luna ―que yo a usted la conozco, fue delegada del Gobierno en Barcelona―, ¿cuánto hace que dice algo que no le han pasado?, ¿que no está escrito en el argumentario de su partido? (Rumores). No digo por falta de capacidad, lo digo quizá por… incluso por miedo a salirse del guion. ¿Cuánto hace? ¿Cuánto hace que dice algo por usted, porque realmente le salga? ¿Cuánto hace? (Rumores). Yo aquí he visto réplicas ―¡réplicas!― escritas previamente. La gente aquí no se escucha, en la réplica no se escucha; aquí realmente se leen guiones, así que estoy de acuerdo con usted en que se debería regular también.

Usted dice aquí que hay cierta trampa, que los ministros y el presidente no responden. Hombre, también hay preguntas trampa, ¿eh?, porque ustedes aquí han llegado a venir preguntando por la zona industrial de la avenida de Zumalacárregui, de Zumaia ―escrito―, que el ministro de turno lo trae preparado, y acaban preguntando por Begoña Gómez. ¿Esto es cierto o no es cierto? (Rumores). Esto pasa siempre, así que estoy de acuerdo con usted en que sí, se debería regular.

Y usted dice aquí, señora Llanos de Luna, que los diputados del PSOE no arropan a sus jefes, que esto al final está vacío. Bueno, es mentira. Pero, dicho esto, yo he visto ―y usted también― al expresidente de su partido salir literalmente con dos personas por aquí (señalando el recorrido hacia la puerta) en pleno silencio, incluido el suyo. No aplaudía ni Dios, y cuarenta y ocho horas antes aplaudían todos. ¿Qué había pasado en esas cuarenta y ocho horas? Que al señor Pablo Casado, en un micro de la COPE ―¡de la COPE!―, se le había ocurrido ―inocente de él― denunciar las corruptelas de Ayuso. (Un señor diputado: ¡Así es!). Así que estoy de acuerdo con usted: la gente debería arropar a sus jefes.

En definitiva, yo les voto esto ―se lo aseguro― si consiguen que venga Abascal también a las sesiones de control. (Risas.―Rumores). Aunque sea a partir de las nueve y media.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rufián. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Pisarello Prados.

Gerardo Pisarello Prados

Grupo SumarDiputado.Página 14Vídeo

Gracias, presidenta. La propuesta que nos trae hoy el Grupo Popular, supuestamente para mejorar el control parlamentario del Gobierno, es una farsa colosal, porque, llegados a este mes de junio de 2026, es evidente que al Partido Popular y a VOX solo les preocupa una cosa: no mejorar el control parlamentario, sino derrocar, rendir, por vías no democráticas si hace falta, a Pedro Sánchez y a la mayoría plurinacional y republicana que lo invistió como presidente. ¿El problema cuál es? Que el PP de Feijóo no les ha servido para eso, sobre todo porque es un político títere, sin vuelo propio, rehén de VOX, rehén de Ayuso e incapaz de encontrar apoyos para una moción de censura. Y son esos sectores ultras, con Aznar a la cabeza, los que, pidiendo que el que pueda hacer que haga, han decidido externalizar la asfixia del Gobierno y de la mayoría que lo invistió al Poder Judicial o, para ser más exactos, a un puñado de jueces, de medios y pseudomedios bien financiados y a fuerzas extranjeras trumpistas para llevar adelante un golpe de nuevo tipo en el siglo XXI. ¿Sorprende? Claro que no, porque el Poder Judicial, en sus esferas más altas, sigue siendo el que más vínculos mantiene con el franquismo y con los grupos económicos que lo sostuvieron; porque el Poder Judicial, a través de la Audiencia Nacional o del Tribunal Supremo, ha sido el instrumento de ciertos grupos políticos y económicos para segar de cuajo cualquier atisbo de democratización del Estado. ¿Cómo? Ilegalizando o criminalizando a partidos o dirigentes independentistas, de izquierdas, republicanos, de movimientos sociales, de sindicatos… ¡y ahora le ha tocado a Pedro Sánchez! La pregunta clave es por qué. ¿Por casos de corrupción que avergüenzan, como el de Ábalos? De acuerdo. ¿Por conductas propias del bipartidismo, que, aunque no fueran penalmente sancionables, son éticamente intolerables? También. Pero no nos engañemos, los ataques contra Pedro Sánchez y su familia son sobre todo por no haber cumplido el papel de Sagasta, por no haberse entendido con Cánovas (aplausos) y por no haber asumido el papel de un partido trumpista ni haber sido servil con Donald Trump. Por eso el Partido Popular, VOX y los grupos económicos que tienen detrás van a muerte contra él y por eso van también contra él los jueces, que, al salvar de la cárcel a un corrupto redomado como Aldama, están lanzando un mensaje mafioso a otros acusados: quienes colaboren con el golpe judicial contra Sánchez se salvarán. Y aquí nosotros, como republicanos, como antifascistas, lo tenemos claro: no vamos a aplanar el camino al PP y a VOX ni vamos a dar ninguna carta blanca al Partido Socialista.

¿Facilitar que gobiernen los que saquearon las arcas públicas a través de la Gürtel y la Kitchen, a los que saquearon a los contribuyentes a través de Montoro, para quien nadie ha pedido ningún tipo de prisión? No, gracias. ¿Facilitar que Manos Limpias, aliados con los Marchena, los García‑Castellón y los Peinado de turno, ilegalicen y persigan adversarios? No, gracias. ¿Facilitar que Abascal, dopado por las fundaciones de Trump, por los bancos de Orbán, acusado de corrupción por sus propios compañeros de partido, tenga una vicepresidencia? No, gracias. ¿Facilitar els atacs del PP y VOX a la llengua catalana, al euskera, al gallec, al aragonès, al asturià? No, gracias. ¿Facilitar que vuelvan las privatizaciones y el saqueo de lo público, los pelotazos urbanísticos sin límites, los recortes salariales a las pensiones, los ataques a los derechos de las mujeres? No, gracias.

Pero seamos claros, la distancia con el Partido Socialista también es mucho mayor. (Rumores). Porque las cloacas del Estado, los jueces inquisidores, las policías descontroladas, no han aparecido ni comenzaron cuando tocaron a Pedro Sánchez y su entorno, existen hace años y han crecido con la complicidad del Partido Socialista. Las sufrió la izquierda abertzale, la sufrieron personas honradas, como José María Atutxa, del Partido Nacionalista Vasco, las sufrieron Esquerra Republicana y Junts, las sufrió Podemos, las sufrieron mujeres valientes, como Vicky Rosell, como Mónica Oltra o como Ada Colau, que tuvo que afrontar más de una veintena de querellas, todas archivadas, pero muchas de ellas impulsadas desde la sombra por el Partido Socialista de Cataluña, que gobernaba con nosotros. Por eso nuestro antifascismo no es amnésico, porque el Partido Socialista no quiso hablar de lawfare hasta que no le tocó en carne propia. Porque en lugar de pactar la renovación del Consejo General del Poder Judicial con la mayoría republicana y plurinacional de esta Cámara, decidió hacerlo con el Partido Popular, aquí sí, a la manera de Cánovas y Sagasta. Porque en lugar de traer a esta Cámara, con luces y taquígrafos, la necesaria reforma democrática de la justicia y de los cuerpos de seguridad del Estado, consintió la cutrez de Leire y puso a un antirreformista como Grande‑Marlaska al frente del Ministerio del Interior. Porque nuestro antifascismo no es amnésico, no es ingenuo, nosotros decimos: no queremos milongas con los presupuestos; si quieren que esta legislatura dure, hay que actuar ya contra la especulación en materia de vivienda, con la celeridad con la que hoy se ha aumentado el presupuesto en materia de dependencia (aplausos); contra la maldita ley mordaza; contra las injurias a la Corona, para que raperos como Pablo Hasél salgan de la prisión de una vez; por la regularización inmediata de las personas migrantes que quedan por regularizar, aunque eso suponga la pesadilla del diputado Figaredo, de VOX. Y lo que sí digo, señorías, es no más postureo con Bad Bunny o con Mamdani, sino medidas de democratización concretas aquí y ahora para frenar a la ultraderecha y construir una alternativa valiente y esperanzadora desde el Ejecutivo y negociada con la mayoría plurinacional y republicana. Y si no, señorías del Partido Socialista, será la ciudadanía la que los juzgue.

Dicho esto ―y con esto acabo, presidenta―, también quiero aprovechar esta intervención para enviar nuestro cariño y apoyo a la juventud, a las mujeres, al pueblo trabajador de Colombia, de Perú, de Bolivia, de toda América Latina, que con gran coraje y persistencia se están movilizando para frenar a la ultraderecha. Que Abascal y el Partido Popular se disputen a codazos los vínculos con la ultraderecha corrupta de las Fujimori, de los de Espriella, de los Bolsonaro, de los Milei, no nos sorprende porque comparten programa económico de saqueo de lo público, porque están financiados por el trumpismo y porque todos recurren a las violencias, a las noticias falsas e incluso al fraude electoral a través del voto en el extranjero con irregularidades. Sin embargo, han sido millones las personas que, frente al discurso de la muerte y de la codicia sin límite, han atravesado ríos y montañas para votar por la vida y la justicia con resultados históricos. Les enviamos nuestro apoyo porque estamos cosidos a la misma estrella, porque si el trumpismo se impone en América Latina traerá la destrucción también a Europa, y al revés. Porque si lo derrotamos aquí y allá, el mundo será otro y será mejor. Y, frente a esa encrucijada, nosotros seguimos diciendo: resistencia, organización, esperanza, a seguir luchando y con confianza en que la historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Pisarello. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Flores Juberías. (Aplausos).

Carlos Flores Juberías

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Con la venia, señora presidenta. Señorías, hace apenas dos semanas y con ocasión de la toma en consideración el pasado 11 de junio de otra reforma del Reglamento del Congreso, esta vez para actualizar el régimen de la disciplina parlamentaria, la portavoz de Esquerra Republicana, señora Vallugera, tomó la palabra desde esa tribuna para recordarnos que en el transcurso de esta legislatura llevamos ya dos reformas del Reglamento del Congreso, hay pendientes dos más, y ahora tenemos esta, que será la quinta, y quería señalar que ello denotaba cierto punto de autorreferencialidad, que es lo que la gente corriente llama mirarse el ombligo, y advertir que estábamos corriendo el riesgo de que la ciudadanía no acabara de comprender que los diputados elegidos para solucionar los problemas de todos los españoles ―esto no lo dijo la señora Vallugera, lo pongo yo de mi cosecha― pasaran el día entero discutiendo de sus propios problemas. Dejando de lado que en puridad las reformas reglamentarias aprobadas en esta legislatura son ya cuatro, que las que han sido desestimadas o se hallan en tramitación suman ya ocho más, me llama la atención que el portavoz de Esquerra esta tarde no haya querido hacernos partícipes de intuiciones semejantes. Me queda la duda de si ese silencio responde a que no resulta muy inteligente utilizar el martes un argumento que el jueves puede volverse contra ti, porque esta no, pero la otra reforma reglamentaria que debatiremos esta semana la promueve el partido que dice que no tendríamos que estar mirándonos el ombligo, y lo hace en beneficio propio. (Aplausos). O si, en cambio, responde a otra razón, que el señor Rufián ―que supongo estará con el gin tonic de por la tarde― haya entendido que la otra reforma reglamentaria que debatiremos esta semana sí, pero esta no adolece de autorreferencialidad. Me explicaré. Los reglamentos parlamentarios son normas bifrontes, dotadas de una dimensión ad intra y de una dimensión ad extra. De una parte, regulan el funcionamiento interno de las Cámaras, cómo se estructuran, cómo debaten, cómo votan, pero, por otra parte, canalizan también sus relaciones con otras instituciones del Estado: cómo eligen a sus titulares, cómo se les controla, cómo se les releva. La mayor parte de las reformas que hemos discutido estas últimas semanas, estos últimos meses, han sido reformas ad intra, pero esta lo es ad extra. No pretende tanto regular el trabajo interno de la Cámara como afinar sus relaciones con otro de los poderes del Estado, el Ejecutivo. ¿Cómo deberían ser esas relaciones? Con la Constitución en la mano y con la mente puesta en lo que los clásicos nos explicaron que era el parlamentarismo, esas relaciones deberían ser de respeto mutuo, de lealtad institucional, de cooperación sincera y de subordinación, naturalmente del Gobierno hacia el Congreso, de cuya confianza nace, con cuya confianza vive y sin cuya confianza debe morir. Cuando el 1.3 de la Constitución describe cuál es la forma política del Estado español, no dice el cesarismo, ni siquiera dice el Gobierno de gabinete, dice la monarquía parlamentaria. Y, por si tienen alguna duda, cuando el 57.1 menciona el titular de la Corona, no es el nombre de Pedro Sánchez el que aparece. (Aplausos). ¿Y cómo son en la práctica esas relaciones? Pues me temo que muy distintas a como deberían ser, y desde ya suplico al portavoz socialista, sea quien sea, que no pierda su tiempo y el nuestro explicándonos que siempre fue así o incluso peor con otros Gobiernos. Ni yo estaba en esta Cámara, ni mi partido era responsable, ni a los ciudadanos españoles de hoy les servirá saber que hubo otros tiempos y fueron igual de malos. Lo diré con claridad, el Gobierno de Pedro Sánchez desprecia al Parlamento. Y para añadir contexto y no pecar de autorreferencialidad, el Gobierno de Sánchez desprecia a los españoles, a los que lleva años tratando de sustituir por dóciles siervos traídos de allende nuestras fronteras. Desprecia la Constitución, cuyas costuras ha hecho reventar bajo la presión de sus inconfesables compromisos electorales.

Desprecia al Senado, al que deslegitima, ignora y puentea semana tras semana. Desprecia a la oposición parlamentaria, a la que solo invita al diálogo cuando se inicia la cuenta atrás y no le salen las cuentas. Desprecia a sus aliados, a cuya cornamenta le han salido ya más astas que torres tiene la Sagrada Familia. (Aplausos). Y hasta desprecia a sus propios diputados, que día sí y día también se tienen que sentar en este hemiciclo con la cabeza gacha de quien se sabe cooperador forzoso de una organización criminal. Pero, sobre todo, el Gobierno de Sánchez desprecia la función de control que el artículo 111 de la Constitución encomienda al Parlamento y que para sus ministros constituye poco más que un incómodo trámite que salvar siempre que no sea posible esquivar. El diagnóstico que hace el grupo proponente acierta, por más que se quede corto: ausencias reiteradas, injustificadas, imprevistas y en ocasiones hasta masivas de miembros del Gobierno en las sesiones de control; negativa contumaz a abordar las cuestiones precisas sobre las que se requiere una respuesta verbal; evasivas que sonrojarán a buen seguro al funcionario que las tenga que redactar cuando se trata de preguntas con respuesta por escrito, y recurrencia al exabrupto, al bulo, al topicazo, al lugar común y al «y tú más» en las sesiones de control, sesiones de control en cuyo orden del día aparecen una veintena de preguntas de la oposición al Gobierno y en cuyo Diario de Sesiones acaban apareciendo un centenar de preguntas del Gobierno a la oposición.

¿Y qué propone hacer al respecto el Grupo Popular? Si su diagnóstico, decíamos, acertaba por más que se quedase corto, con su tratamiento pasa lo mismo. La pretensión de resolver este problema con una reforma tan cosmética, tan timorata, tan interesada y tan cándida como la que se plantea va en la dirección correcta, pero apenas nos lleva al primer recodo del camino. Su propuesta es cándida. ¿De verdad se creen que esta Presidencia, que jamás, jamás, jamás ha usado el recurso que ya prevé el 102.1 del Reglamento, la llamada a la cuestión por digresiones extrañas al punto de que se trate, ni mucho menos ha aplicado la sanción que ya contempla el 102.2, retirada de la palabra tras el tercer aviso, va a aplicar su prohibición de evasivas la próxima vez que un ministro cuestionado acerca del estado de la economía, del orden público o de los derechos de los españoles conteste aludiendo al yate de Marcial Dorado, a los bulos del 11M o a los préstamos de los bancos húngaros? Su propuesta es interesada. El Partido Popular tiene cuatro veces más diputados que VOX, pero, fíjense qué cosas, ustedes hacen cinco veces más preguntas que nosotros. Esquerra, Junts, Bildu, PNV y Podemos suman entre todos el mismo número de diputados que VOX, pero, fíjense, mañana ellos formularán cinco preguntas y nosotros solamente dos. (Aplausos). Poner un altavoz en las manos de unos y un esparadrapo en la boca de otros, señorías, también entraña una merma del derecho a ejercer la función parlamentaria y, con él, del derecho a participar de los ciudadanos. Pero esto a ustedes ―ande yo caliente― no parece que les haya preocupado demasiado. Su propuesta es timorata. ¿Dónde está el aceite de ricino para esos ministros que acumulan durante meses solicitudes de comparecencia cursadas por la oposición y luego demandan la convocatoria de un Pleno extraordinario cuando quienes lo reclaman son sus socios? ¿Para los que nunca tienen un hueco en su agenda cuando se trata de responder a la oposición, pero de pronto lo encuentran cuando su departamento tiene una medida estrella que anunciar? ¿Para los que entran en la sala Constitucional con ocho asuntos sobre la mesa y se marchan dos horas después tras haber abordado uno o, con suerte, uno y medio?

Su propuesta es, en fin, cosmética, y con esto ya termino. El problema, señorías del Grupo Popular, no es el Reglamento, y ustedes lo saben. El problema es el Gobierno, y la solución no es un nuevo 188.5, sino un nuevo presidente del Gobierno. Señorías del Grupo Popular, déjense de zarandajas y apúntense a la solvencia. Hagan lo que sus compañeros de Extremadura, de Aragón, de Castilla y León, y en estos momentos de Andalucía, ya han hecho. Siéntense con VOX. Pongan a los españoles primero. Planteen un acuerdo razonable y presenten una moción de censura que permita a los ciudadanos ver con nitidez que existe una alternativa de sentido común al sinsentido de mantener en el Gobierno a esta cuadrilla de malhechores. (Un señor diputado: ¡Tiempo!).

Presidencia. Señor Flores, tiene que ir terminando.

Carlos Flores Juberías

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Nosotros lo hicimos en dos ocasiones, ahora les toca a ustedes. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista tiene la palabra el señor Simancas Simancas.

Rafael Simancas Simancas

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Gracias, señora presidenta. Señorías, estamos en el último Pleno ordinario de este periodo de sesiones. Estamos, por tanto, ante la última oportunidad del Grupo Parlamentario Popular de proponer a esta Cámara, de proponer a los españoles, una proposición de ley, la última de esta temporada; la próxima oportunidad la tendrán en otoño. (Aplausos). ¿Nos traen una ley sobre el acceso a la vivienda? ¿Nos traen una propuesta de ley sobre economía, sobre empleo, sobre sanidad, sobre educación? No. Nos plantean una reforma reglamentaria para que el ministro de Agricultura tenga que enseñarnos la copia de su billete de avión si no puede venir a la sesión de control de los miércoles. ¡Qué pobreza de oposición! ¡Qué lástima de alternativa tienen los españoles! (Aplausos). Claro, por eso tienen que confiar en que alguien por ahí haga lo que tiene que hacer, porque lo que se hace aquí no les da para mucho. (Risas). Que hay que controlar más. El Grupo Popular no está satisfecho con cómo le salen las sesiones de control de los miércoles, y yo lo entiendo, lo entiendo perfectamente. Y estamos en disposición de ayudar, por supuesto; ahora, vamos por orden. Nos dicen: Es que el Gobierno practica en las respuestas de los miércoles la digresión. ¿Qué es la digresión, según la RAE? Acción y efecto de introducir en el discurso cosas que no tienen relación con el asunto principal. ¡Cosas que no tienen relación con el asunto principal! ¿Pero ustedes se han escuchado los miércoles por la mañana? (Risas). Ustedes preguntan cosas distintas, registran preguntas distintas, pero siempre acaban haciendo el mismo discurso: Pedro Sánchez, vete ya porque no somos capaces de ganarte. (Aplausos). Se pregunte lo que se pregunte, se hable de lo que se hable, siempre acaban diciendo lo mismo: Pedro Sánchez, vete tú porque no somos capaces de ganarte. (Rumores). Ejemplos. Pregunta escrita del señor Feijóo: ¿Cuánto tiempo va a mantener esta situación? Formulación oral: Pedro Sánchez, vete tú porque no soy capaz de ganarte. Señora Muñoz: ¿Hay un golpe de Estado contra el Gobierno? Formulación oral: Pedro Sánchez, vete tú porque no somos capaces de ganarte. Señor Tellado: ¿Cómo es posible que continúe siendo ministro? Formulación oral: Pedro Sánchez, vete tú porque no somos capaces de ganarte. (Rumores). ¿Que qué es digresión, señora Luna? ¿Y usted me lo pregunta? Digresión es usted. Digresión es el Grupo Parlamentario Popular. Digresión es esta oposición. (Aplausos). ¿Qué hay que cumplir el Reglamento? El Reglamento, sobre las sesiones de control, dice que las preguntas tienen que ser concretas, específicas, sobre un hecho, sobre una situación, sobre una información. A ver, ejemplos de preguntas del Grupo Parlamentario Popular. Diputado De los Santos a la ministra de Igualdad: ¿Considera el Gobierno que este es su momento? (Risas y Aplausos). Otra pregunta: ¿Ha hecho usted todo lo posible? (Risas). Oigan, ¿pero qué tontería de preguntas son estas? (Aplausos). Señora Muñoz: ¿Cuánto va a durar esto, ministro? Señor Bravo: ¿Está usted orgulloso de su trabajo? Señor Rodríguez Calleja: ¿Está el Gobierno a la altura? Señor De Olano Vela: ¿Tiene algo más que decir, ministro? Señora Muñoz, otra vez: ¿Ha merecido la pena, ministro? ¿De verdad tenemos que aguantar que nos digan que el Gobierno divaga en las sesiones de control? (Aplausos). Pero ¿quieren hacer más preguntas para preguntar más tonterías?: ¿Tiene algo que decir, ministro?, ¿cuánto va a durar esto, ministro? (Aplausos). Entendemos que no se encuentren ustedes satisfechos en las sesiones de control, porque ustedes se limitan a revolver basurillas mientras el Gobierno les responde con datos, con gestión, con realizaciones. (Rumores). Porque ustedes se limitan a decir aquello de Pedro Sánchez, vete tú, que no somos capaces de ganarte, mientras el Gobierno les habla de crecimiento económico, de generación de empleo, del ingreso mínimo vital, de la subida del salario mínimo, de más becas o de más prestaciones de dependencia. (Aplausos). El CIS plantea que los cuatro primeros problemas para los españoles son vivienda, economía, empleo y sanidad. ¿Saben cuántas preguntas han formulado ustedes por escrito desde el inicio de este periodo de sesiones respecto a estos cuatro asuntos? Unas 8 de 118 (el señor Sayas López: ¡Mentira!), menos de un 7 % de las preguntas sobre estos temas. (Aplausos). Por tanto, señora De Luna, su problema no es la digresión del Gobierno; su problema es su digresión, es su divagación, es su dispersión, es su confusión, es la empanada mental que tienen ustedes por el ansia viva de poder (aplausos). Y eso no se arregla con reformas reglamentarias, señora De Luna.

Pero yo no les voy a pedir menos digresión ni les voy a pedir más concreción, les voy a pedir ―al menos para los miércoles por la mañana en las sesiones de control― un poco más de educación (rumores), porque el bochorno vociferante y gamberro que nos regalan ustedes todos los miércoles por la mañana no tiene perdón. Un poco de educación, un poco de urbanidad cuando no tienen el micrófono y cuando tienen el micrófono también. Estos son los epítetos que nos han dedicado en las dos últimas sesiones: mentirosos, corruptos, delincuentes, criminales, mafiosos, vanidosos, chorizos, saqueadores, puteros, indecentes. Oiga, no respetaron ni la memoria de los guardias civiles fallecidos en Huelva porque en la última comparecencia del ministro del Interior a propósito de aquel suceso aprovecharon para llamar al ministro indigno, vendido y mula. Señor ministro, es usted una mula; este es el nivel del Grupo Parlamentario Popular en las sesiones de control. (Aplausos). Un poco de nivel, un poco de urbanidad, un poco de educación, que estamos en el Parlamento de España.

Y ya que nos ponemos a pedir, vamos a pedir también un poco de coherencia, porque aquí no tienen mayoría, es verdad, pero sí la tienen en el Senado. ¿Saben ustedes que el Senado, con su composición de esta legislatura, es la única Cámara parlamentaria de toda nuestra democracia que ha visto cómo el Tribunal Constitucional le tumbaba una reforma reglamentaria por inconstitucional? ¿Saben ustedes que tenemos cuatro magistrados del Tribunal Constitucional con mandato caducado desde el mes de diciembre porque al Senado no le da la gana de iniciar el proceso de renovación? Están esperando para ver si después de las próximas elecciones no necesitan acordar con nadie (Aplausos). ¿Saben ustedes que hay una causa judicial abierta ―repito, una causa judicial abierta― por presunto espionaje informático a los senadores de la oposición? ¡Una causa judicial por presunto espionaje informático a los senadores! Si esto llega a ocurrir en el Congreso de los Diputados, tenemos a Francina Armengol colgada de los pulgares en la puerta de los leones. (Aplausos). ¿Y vienen aquí a dar lecciones? ¡Hombre, por favor!

Termino ya. No hay poco control, señoría, aquí están los datos. En esta legislatura en el Congreso, el presidente y los ministros han respondido en 1072 preguntas orales, 182 interpelaciones, 49 comparecencias en Pleno, 102 comparecencias en comisión y 42 preguntas escritas. El problema no es que haya poco control, señorías del Grupo Popular, el problema es que son ustedes muy muy malos.

Y una última mala noticia: Pedro Sánchez no se va, Pedro Sánchez se queda. Esto no es una digresión, es una certeza.

Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Simancas. TOMA EN CONSIDERACIÓN DE PROPOSICIONES DE LEY: ―  DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, ORGÁNICA POR LA QUE SE MODIFICA LA LEY ORGÁNICA 5/1985, DE 19 DE JUNIO, DEL RÉGIMEN ELECTORAL GENERAL, PARA REFORZAR LA PREVENCIÓN DEL FRAUDE ELECTORAL. (Número de expediente 122/000074).

Presidencia. Continuamos ahora con el punto del orden del día relativo a la toma en consideración de la proposición de ley del Grupo Parlamentario VOX, orgánica por la que se modifica la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, para reforzar la prevención del fraude electoral. Para su defensa, tiene la palabra el señor Hoces Íñiguez. (Aplausos).