Ernest Urtasun Domènech
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Señor presidente, señorías, si me permiten, antes de empezar y justamente en un día como hoy, que hablaremos de cine, quisiera tener un recuerdo emocionado para Ignasi Camós, quien fuera director del ICAA, que falleció hace unas semanas. (Aplausos). Ignasi fue uno de los grandes impulsores de esta ley y estoy seguro de que hoy estaría muy contento de presenciar este debate.
Señorías, hay pocas expresiones culturales que expliquen mejor quiénes somos como sociedad que el cine. Porque el cine es, al mismo tiempo, una manifestación artística, una industria cultural, una herramienta de conocimiento y una forma de construir imaginarios colectivos. A través de las películas nos contamos a nosotros mismos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. (Rumores).
Presidencia. Un momento, señor ministro. Señorías del Grupo Popular, si quieren salir del hemiciclo, salgan rápido y en silencio, por favor. (Pausa). Gracias. Cuando quiera.
Ernest Urtasun Domènech
GobiernoMinistro de Cultura.Página 52
Gracias, presidente. Como decía, a través de las películas nos contamos a nosotros mismos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. El cine refleja nuestras transformaciones sociales, preserva nuestra memoria, proyecta nuestra diversidad y contribuye a construir una conversación común sobre el mundo que compartimos. Por eso las grandes cinematografías son también una expresión de la vitalidad cultural y democrática de un país. Y precisamente por eso resulta tan relevante el debate que hoy tenemos en esta Cámara. Porque hoy no estamos discutiendo únicamente una ley, estamos discutiendo qué papel debe desempeñar la cultura en nuestro país, qué lugar debe ocupar el audiovisual español en un mercado global cada vez más competitivo y qué responsabilidades tienen los poderes públicos para proteger, fortalecer y proyectar uno de nuestros principales activos culturales. La ley vigente fue aprobada en 2007. Desde entonces, el sector audiovisual ha experimentado una transformación de una magnitud difícilmente imaginable en aquel momento. Han aparecido las plataformas digitales, se han modificado profundamente los hábitos de consumo, han surgido nuevos formatos y canales de distribución y el audiovisual se ha convertido en uno de los sectores estratégicos de la economía cultural europea. La realidad es que hoy el ecosistema audiovisual español ya no es el del 2007 y, además, nos encontramos en uno de los momentos más estimulantes que ha vivido nuestro cine en décadas. Lo vemos en nuestros creadores y creadoras, que están protagonizando algunas de las propuestas más reconocidas y admiradas del panorama internacional. Lo vemos en cineastas como Carla Simón, Oliver Laxe, Rodrigo Sorogoyen o Alberto Rodríguez; en intérpretes como Javier Bardem o Victoria Luengo; en nuevas generaciones de creadores como los Javis o Aina Clotet, y en tantos otros profesionales que están situando al audiovisual español en la primera línea internacional. Lo vimos también hace apenas unas semanas en el Festival de Cannes, donde España alcanzó un récord histórico con tres películas seleccionadas en competición y se convirtió en una de las cinematografías con mayor presencia en el principal escaparate mundial del cine. Son éxitos indudables que reflejan la extraordinaria vitalidad creativa de todo un sector. A veces escuchamos discursos que intentan transmitir la idea de que la ficción española no interesa o no conecta con el público. Los datos desmienten completamente esa afirmación. La ficción española gusta y gusta mucho, no solo en España, sino también en toda Europa y en buena parte del mundo. De hecho, según el Observatorio Audiovisual Europeo, ocho de las diez producciones europeas más vistas en el último año fueron españolas. También lo vemos en nuestro propio mercado. Solo en 2025, más de 65 millones de espectadores acudieron a las salas de cine de nuestro país, generando una recaudación superior a los 453 millones de euros. El cine español mantuvo una cuota de mercado cercana al 19 %, con más de 12 millones de espectadores. Pero el buen momento del audiovisual español no se explica únicamente por el éxito de determinadas películas o series. Se explica también por la fortaleza de todo un ecosistema creativo industrial. En 2025, España lideró la producción cinematográfica en Europa con 463 largometrajes, un 23 % más que el año anterior, de los cuales 107 fueron coproducciones internacionales. Es una cifra que demuestra hasta qué punto España cubre hoy con creces todas las fases de cualquier producción audiovisual. Contamos con más de 72 000 profesionales y con más de seis mil empresas especializadas que hacen posible que una obra pueda desarrollarse íntegramente en nuestro país, desde la escritura del guion hasta la distribución internacional. Además, disponemos de una red de cuarenta y cinco festivales de cine que constituyen auténticos espacios de referencia para el sector. Detrás de estas cifras hay autores y autoras, productores, técnicos, intérpretes, distribuidores y exhibidores que han convertido el audiovisual en una de las mejores cartas de presentación de España en el mundo. A todos ellos, mi agradecimiento y mi más sincero homenaje. (Aplausos).
Y precisamente porque el audiovisual español vive un gran momento, señorías, necesitamos una legislación a la altura de este éxito. Porque cuando un sector demuestra semejante capacidad de crecimiento, innovación y proyección internacional, la responsabilidad de los poderes públicos no es quedarse quietos, sino acompañarle y ayudarle a seguir avanzando. Por eso ya les digo que, hasta que esta ley se apruebe definitivamente, el diálogo con el sector y con todos ustedes va a seguir abierto de forma permanente para mejorar el texto y hacer la mejor ley posible que España y el sector merecen.
Como decía, señorías, seguir regulando el sector con herramientas pasadas para una realidad que ya no existe supondría renunciar a acompañar a uno de los sectores con mayor capacidad de crecimiento, innovación y proyección internacional de nuestra economía cultural. De hecho, tengo que decirles que ese diagnóstico no es patrimonio exclusivo del Gobierno y de los grupos que lo sustentan. El propio Grupo Popular reconoce en su enmienda a la totalidad que la ley actual ha quedado desfasada, que los cambios tecnológicos y los nuevos hábitos de consumo exigen una actualización normativa y que el audiovisual constituye un sector estratégico para nuestro país. Por eso resulta difícil entender la conclusión a la que llega el Grupo Popular, señorías. Porque si todos coincidimos en que la ley actual ha quedado obsoleta y en que el sector necesita un nuevo marco normativo, lo lógico, como les dije en la última sesión de control, sería ponerse a trabajar para mejorarlo. Lo que resulta difícil de explicar es que quienes reconocen la necesidad de una nueva ley propongan precisamente impedir que esa ley pueda siquiera tramitarse en esta Cámara.
Señorías, conviene recordar algo importante. Hoy no estamos votando la aprobación definitiva de esta norma. Estamos votando si el Congreso permite o no que continúe su tramitación parlamentaria, si permite o no que los grupos presenten enmiendas, si permite o no que el texto incorpore nuevas aportaciones y mejoras. En definitiva, estamos decidiendo si el Parlamento tiene la posibilidad de debatir sobre el futuro del audiovisual español o si prefiere cerrar la discusión antes incluso de que comience.
Señorías del Grupo Popular, se lo dije hace una semana: no hurten el debate, trabajen para la cultura. Soy perfectamente consciente de que algunos de ustedes quieren hacerlo y por eso les vuelvo a decir lo mismo que en las muchas reuniones que hemos mantenido con ustedes a lo largo de esta legislatura, en las que siempre les hemos tendido la mano: no hurten el debate, siéntense, propongan las mejoras que consideren oportunas, pero no piensen en la politiquería, sino en defender la cultura de este país, que es a lo que nos debemos estos que estamos aquí representados en esta Cámara. (Aplausos).
Señorías, la filosofía que inspira esta ley es sencilla: fortalecer toda la cadena de valor del audiovisual español y adaptarla a una realidad que ya no se parece en nada a la de 2007. Porque las películas no nacen por generación espontánea. Si queremos que esta cadena siga siendo fuerte, diversa y competitiva, necesitamos un marco normativo que comprenda la realidad completa del sector. Por eso esta ley intenta responder a algunas preguntas fundamentales para el futuro del audiovisual español. ¿Cómo garantizamos que las productoras independientes puedan seguir desarrollando proyectos propios en igualdad de condiciones, dentro de un mercado cada vez más concentrado? ¿Cómo garantizamos que el cine siga contando con instrumentos específicos de apoyo en un ecosistema audiovisual cada vez más amplio y complejo? ¿Cómo garantizamos que las salas de cine sigan siendo espacios culturales vivos y accesibles en todo el territorio? ¿Cómo garantizamos que las políticas públicas audiovisuales se adapten a una realidad en la que una parte creciente del consumo cultural se produce a través de las plataformas? ¿Cómo garantizamos que los retos del sector se afronten con diálogo compartido con todo el sector? ¿Cómo garantizamos que el audiovisual español sea también un sector más accesible, más igualitario y más transparente? O, finalmente, ¿cómo garantizamos que las películas que hoy producimos puedan seguir siendo vistas, estudiadas y comprendidas dentro de cincuenta o de cien años? ¿Cómo protegemos una parte esencial de la memoria cultural de nuestro país? Estas son, señorías, algunas de las preguntas a las cuales da respuesta el texto que hoy debatimos. Insisto, si alguien tiene mejoras para alguna de estas respuestas a estas preguntas, este Congreso tiene ahora la palabra y la oportunidad de plantearlas durante la tramitación parlamentaria.
He leído con atención tanto la enmienda del Grupo Popular como la de VOX y, después de hacerlo, tengo que decirles que sigo sin encontrar una propuesta alternativa para el sector audiovisual español. No encuentro una propuesta para reforzar las salas de cine, no encuentro una propuesta para mejorar la internacionalización de nuestras producciones, no encuentro una propuesta para proteger el patrimonio audiovisual, ni una propuesta para fortalecer la industria independiente, ni una propuesta para mejorar las condiciones de creación de nuestros autores y autoras. Lo que encuentro, simplemente, es una propuesta de devolución, una propuesta que no incluye nada que ni siquiera se pueda discutir en este Congreso.
Voy a referirme a la enmienda a la totalidad que ha presentado el Grupo VOX, que resulta especialmente reveladora, porque su principal argumento, señorías, es que esta ley fomenta una supuesta cultura de la subvención. Sinceramente, creo que esta afirmación dice mucho más de quien la formula que de la realidad del sector audiovisual español, porque cuando uno escucha hablar de una supuesta cultura de la subvención, podría imaginar a un sector dependiente, estancado o incapaz de competir por sí mismo, pero la realidad que tenemos delante es exactamente la contraria: estamos hablando de un sector que da empleo a más de setenta y dos mil profesionales y que cuenta con más de seis mil empresas, como decía al inicio de mi introducción. Pero es que, además, estamos hablando del país que lideró la producción cinematográfica europea en 2025 ―como les he señalado―, de una industria capaz de atraer coproducciones internacionales, de competir en los principales mercados mundiales y de situar sus películas y series entre las más vistas de Europa. Estamos hablando de una cinematografía que acumula más de quinientos premios internacionales durante la última década. Y estamos hablando, además, de un ecosistema extraordinariamente diverso, en el que conviven grandes producciones internacionales, pequeñas productoras independientes, nuevos creadores, cine en distintas lenguas y una red de festivales reconocida en todo el mundo. Por eso, creo que el debate no debería plantearse en los términos de subvenciones sí o subvenciones no que tanto les gustan. La verdadera pregunta es otra: ¿cómo conseguimos que el sector que genera empleo, innovación, riqueza y prestigio internacional siga siendo fuerte dentro de diez o veinte años? Porque lo que algunos llaman cultura de la subvención, todos los países de nuestro entorno y nosotros también, señores de VOX, lo llamamos política cultural. Gracias a esas políticas públicas, hoy existe una industria audiovisual que no solo crea cultura, sino que genera actividad económica, empleo cualificado, cohesión territorial y una enorme proyección internacional para nuestro país. Escuchándolos, uno podría llegar a pensar que España está haciendo algo excepcional, pero basta con observar lo que ocurre a nuestro alrededor para comprobar que sucede exactamente lo contrario. Todos los países de la Unión Europea apoyan a su audiovisual, impulsan activamente políticas de protección y promoción de la diversidad del audiovisual. Pero ¿sabe quién no lo hace? ¿Sabe quién no impulsa políticas de protección y de promoción de su audiovisual? No lo hace el Gobierno argentino del señor Milei. Sí, ya saben, aquel que el señor Abascal dice que quiere reproducir en España. Un Gobierno que ha convertido la cultura en uno de los objetivos de su llamada motosierra, que ha atacado y desmontado el Instituto Nacional del Cine y Artes Audiovisuales de Argentina. Desde aquí quiero aprovechar esta ocasión una vez más para mostrar toda mi solidaridad con el sector del cine argentino, que sufre estas políticas devastadoras del señor Milei (aplausos); políticas devastadoras cuyos resultados empiezan a ser visibles: en 2024 la cuota de mercado del cine argentino cayó hasta el 2,19 %, el dato más bajo desde 1997 y casi un 20 % menos que el año anterior. Nosotros, que admiramos el cine argentino, estamos profundamente escandalizados por lo que está haciendo el señor Milei. Por eso, me gustaría hacer una pregunta muy sencilla al grupo VOX y, de paso, también al Grupo Popular, ya que se han acostumbrado últimamente a llegar a acuerdos con ellos. ¿Qué harían ustedes con el ICAA si algún día, cosa que jamás vamos a permitir, llegaran al Gobierno? (Risas). ¿Desmantelarían el ICAA, como ha hecho el señor Milei, en España también? Ya que tiene la oportunidad de hablar después, de tomar la palabra, estaría bien que nos lo aclarara. Muchas gracias. Y se lo digo también a los profesionales del sector de lo audiovisual que puedan estar siguiendo este debate. Si quieren saber qué harían estas fuerzas políticas si algún día llegaran al Gobierno, cosa que no vamos a permitir, no hace falta recurrir a la imaginación: basta con leer las enmiendas que han presentado a esta ley y basta con observar lo que han hecho allí donde gobiernan o con escuchar cómo hablan de las políticas públicas de apoyo a la cultura. Pero la verdadera pregunta no es si deben existir políticas públicas para la cultura; la verdadera pregunta es qué ocurriría si renunciamos a ellas. ¿Qué espacio tendrían entonces los nuevos creadores? ¿Qué capacidad tendrían las producciones independientes para competir en un mercado global dominado por grandes operadores internacionales? ¿Qué ocurriría con la diversidad cultural que hoy constituye una de las principales fortalezas del audiovisual español?
Señorías, permítanme que vaya terminando. Esta ley no es un instrumento aislado, forma parte de una estrategia más amplia de fortalecimiento del audiovisual español, que este Gobierno ya está desplegando y que está dando resultados tangibles. Durante esta legislatura hemos recuperado las ayudas a guionistas que eliminó el Partido Popular. Hemos reforzado el apoyo a festivales, salas e incubadoras audiovisuales. Hemos puesto en marcha el Cine Escuela para acercar el cine a las nuevas generaciones y hemos reforzado el Cine Sénior para crear nuevos públicos y garantizar el acceso a la cultura de las personas mayores. De hecho, la primera edición del Cine Sénior permitió que más de 900 000 personas mayores regresaran a las salas de cine; la segunda superó los 1,6 millones de espectadores, y la edición actualmente en marcha ya ha movilizado a más de 1,5 millones de personas. Son cifras que demuestran que cuando las instituciones apuestan por ampliar el acceso a la cultura, la ciudadanía responde. Esa misma filosofía inspira también una de las iniciativas más recientes del ministerio, el Cine Vecino; un programa que permitirá llevar proyecciones cinematográficas gratuitas a municipios de menos de diez mil habitantes que no disponen de una sala de cine cercana, creando una red de hasta doscientos municipios conectados a través de la plataforma pública PLATFO. Al mismo tiempo, estamos impulsando proyectos estratégicos como el futuro Museo del Cine en el antiguo edificio del NO‑DO y hemos puesto en marcha ―ahora se lo citaba― la plataforma PLATFO, la primera plataforma pública de cine español destinada a democratizar el acceso a nuestro patrimonio audiovisual y garantizar su conservación para las generaciones futuras. Porque en el fondo la política audiovisual no consiste únicamente en apoyar a quienes crean las películas, consiste también en garantizar que esas películas puedan llegar al conjunto de la ciudadanía, vivan donde vivan. (Aplausos).
Señorías, creo que en el fondo este debate trasciende el contenido también de esta ley. Lo que hoy se está poniendo sobre la mesa son las distintas formas que tenemos también de entender la política cultural. Una entiende que la función de las instituciones es proteger la libertad creativa, ampliar oportunidades para los creadores, preservar la diversidad cultural y garantizar que todas las voces puedan desarrollarse en condiciones de igualdad. La otra, observa la cultura con desconfianza, cuestiona sistemáticamente las políticas públicas de apoyo a la creación y termina demasiado a menudo distinguiendo entre expresiones culturales legítimas y expresiones culturales incómodas. Resulta difícil no establecer esta reflexión cuando durante los últimos años hemos visto demasiados episodios de censura cultural promovidos desde Gobiernos de la derecha y la extrema derecha: obras retiradas, programaciones canceladas, festivales cuestionados, actividades culturales suspendidas y autores convertidos en objeto de campañas políticas por el simple hecho de expresar determinadas ideas. Nosotros creemos que las instituciones públicas no están para decirles a los creadores qué deben pensar, qué deben escribir o qué deben filmar. Precisamente por eso, también quiero recordar que hemos impulsado la reforma del Código Penal esta semana para reforzar la libertad de expresión en nuestro país, porque la mejor política cultural es aquella que amplía el espacio de libertad de una sociedad. (Aplausos). Por eso mismo es por lo que presentamos también esta ley, porque creemos que el audiovisual español está viviendo uno de los momentos más prometedores de su historia, porque creemos que nuestros creadores están demostrando cada día que pueden competir con cualquiera, porque creemos que nuestras películas y nuestras series son una de las mejores cartas de presentación de España en el mundo y porque creemos que la obligación de esta Cámara no es poner obstáculos a este éxito, sino contribuir a hacerlo posible.
Por todo ello, señorías, les pido que rechacen las enmiendas a la totalidad y permitan que esta ley continúe su tramitación parlamentaria no para cerrar el debate, sino para abrirlo y para que construyamos entre todos los grupos de la Cámara la mejor ley del cine que este país y que este sector merece.
Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).
Presidencia. Gracias. A este proyecto de ley se han presentado dos enmiendas a la totalidad de devolución. Para la defensa de la enmienda presentada tiene la palabra, por parte del Grupo Parlamentario VOX, el señor Ramírez del Río. (Aplausos).
José Ramírez del Río
VoxDiputado.Página 56Vídeo
Gracias, señor presidente. Esta ley es exactamente la misma que presentó el Gobierno en 2023. Esta ley ya la presentó el ministro Iceta hace tres años. Por tanto, me parece llamativo el ardor que ha puesto el ministro en defender una ley que no es suya, pero bueno. Si ya entonces era una ley mal hecha, una ley técnicamente muy deficiente, en estos momentos ya es directamente un sabotaje al sector. En España tenemos, por desgracia, un Gobierno que tira el dinero de los españoles y que dedicó 1 000 000 de euros de subvención a Feliz no cumpleaños, que hizo una taquilla de 748 euros, en torno a 150 espectadores; 1 000 000 de euros en subvenciones a Lo que nunca te dije, pero debía haberte dicho, con una taquilla de 1274 euros, en torno a los 210 espectadores; y 250 000 euros en subvenciones a Oswald: El falsificador, con unos 400 espectadores. Hay muchos ejemplos similares y peores. Con esas subvenciones podríamos haber enviado con gastos pagados a todos los espectadores a la Berlinale, a Cannes o al Festival de Venecia. (Aplausos). El grado de desperdicio, el grado de expolio a los españoles que reflejan estos datos es vergonzoso y debería haberles llevado a reflexionar. Solo en 2025 se estrenaron 727 películas españolas, de las que 106 no llegaron a recaudar ni 1000 euros. Gran parte de esas 106, las llamadas películas fantasma, no llegaron a recaudar ni 100 euros en la taquilla. Solo 28 superaron los 100 000 euros en taquilla, mientras que el Gobierno socialista gastaba 250 millones de euros en subvenciones más otras cantidades importantes en desgravaciones fiscales y en obligaciones de inversión por parte de las televisiones. Como ustedes saben, las televisiones privadas tienen que invertir en torno a un 5 % de su facturación y la pública, Radiotelevisión Española, un 6 % en cine español, en cine europeo. Lógicamente, son grandes cantidades que añadir a esos 250 millones que nos dan una idea de la magnitud de la inversión y tenemos que velar por su seriedad, por que ese dinero sea bien gastado, porque a los españoles les está costando muchísimo pagar los impuestos que ustedes les están extrayendo y lo necesitaríamos para cosas muchísimo más serias de aquello a lo que ustedes lo están dedicando, señor ministro. (Aplausos). Mientras los españoles tienen cada vez problemas mayores en sanidad, en educación o en vivienda, el Gobierno tira sus impuestos por la alcantarilla con el único propósito de montar una máquina de propaganda. Esta forma de tirar dinero público es realmente escandalosa y en algunos casos creo que casi debería dar lugar a la investigación judicial por malversación de fondos públicos, porque no me puedo ni creer algunas de las cifras que hemos leído estos días.
Cuando se anunció una nueva ley del cine pensamos que este tipo de cosas serían modificadas, que se intentaría una mejora de la industria y una mejora de la gestión del ICAA porque, evidentemente, todos sabemos que ha sido muy deficiente. Sin embargo, no hay nada de ese necesario cambio de modelo en esta ley que ustedes vuelven a presentar; se profundiza en el derroche de recursos, como sucede siempre, y eso termina redundando en la falta de recursos para asuntos muchísimo más necesarios para todos los españoles. Cuando el Gobierno hizo la ley del sector audiovisual perjudicó a muchas empresas independientes para afianzar su alianza con las grandes empresas de comunicación de España y ahora, en esta ley, pretendían compensar a todos esos productores independientes. Sin embargo, las promesas hechas a estos sectores quedan aplazadas en el momento en que se pongan en marcha los organismos propuestos en este texto, con lo que en realidad se trata del enésimo ejercicio de venta de humo de este Gobierno. Desde el punto de vista de técnica legislativa, este Gobierno ―y en este caso me refiero prácticamente al anterior, al mismo que había hecho la ley del solo sí es sí, porque esta ley es idéntica a la del 2023― es, sin duda, el más torpe de la historia de la democracia en España. No se pueden cambiar definiciones básicas de la actividad legislada en cada ley sin que ese cambio de denominaciones tenga consecuencias legislativas muy importantes. En la Ley General de Comunicación Audiovisual que impulsaron en 2022 la definición de productoras independientes incluía a grandes plataformas, a productoras internacionales y a cadenas de televisión que podían acogerse a las ayudas contempladas en esa ley. En este proyecto que tenemos ante nosotros la definición es mucho más restringida, por lo que las empresas del sector se van a encontrar en la peor situación: la de no conocer el terreno. ¿Tenemos que utilizar la definición de la ley de 2022 o vamos a tener que utilizar esta definición? Por esa razón, al no conocer el terreno de juego a priori, es muy probable que muchas producciones internacionales elijan otros escenarios, otros países con una mayor seguridad jurídica para llevar a cabo sus producciones. Pero es que cuando el PSOE entra por la puerta, la seguridad jurídica sale por la ventana. (Aplausos).
Uno de los aspectos más llamativos de esta ley es la creación del Consejo Estatal de la Cinematografía y la Cultura Digital, que va a realizar las funciones que hasta la fecha realizaba el ICAA, el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales. El ICAA es una institución que ha tenido graves problemas de gestión desde hace mucho tiempo ―como usted en alguna de sus comparecencias ha comentado― y que, por desgracia, no se han resuelto durante el tiempo en el que usted lleva en el ministerio. (El señor ministro de Cultura, Urtasun Domènech, hace gestos negativos). El mero hecho de crear un nuevo organismo con el gasto que supone para continuar con un modelo que no funciona debería ser causa inmediata del rechazo de esta ley. A esto hemos de añadir que favorecer la creación de entidades autonómicas cuando la creación de entidades autonómicas en el pasado ―como en el caso de Cataluña― lo que ha producido ha sido dificultades en el mercado interior, es algo que, evidentemente, deberíamos, rechazar. Para que se hagan ustedes una idea, nos vamos a encontrar diferentes determinaciones de edad para cada película dependiendo de que sea en Madrid, en Barcelona o en Andalucía, y eso es algo ridículo. Es imprescindible que recuperemos la unidad de mercado y que las películas tengan las mismas condiciones en todas las partes del territorio nacional. Es obvio que el aumento de financiación pública que quieren promover con estos nuevos organismos va a servir para ahondar en ese modelo socialista en el que la Administración sirve para colocar a sobrinos, a amigos y para drenar recursos de todo aquello que realmente es imprescindible. España necesita una reducción drástica de la Administración, en especial de aquella que no proporciona servicios esenciales al ciudadano. (Aplausos).
En la ley del sector audiovisual ustedes dejaron muchas deudas con sus socios separatistas, en especial a cuenta de la promoción de lenguas regionales, que buscan utilizar como herramienta de división entre los españoles y no como riqueza cultural. Ahora traen esta ley en la que pretenden pagarles esas deudas que dejaron promoviendo un tipo de cine que no va a ver ni la familia de los propios actores, pero que permite alimentar a esos grupos y a su propaganda política. Hay cine producido en lenguas muy minoritarias que ha alcanzado el gran público como, por ejemplo, La Pasión, rodada íntegramente en latín y en arameo, pero la inmensa mayoría de las obras que se van a rodar en las lenguas que ustedes dicen promover van a tener menos éxito que el PSOE como tasador de joyas. (Risas.―Aplausos).
Los cambios en las condiciones impuestas por esta ley para considerar una obra cinematográfica y el tiempo que debe esperar para proyectarse en entidades públicas con precio reducido es otro de los problemas que tiene este proyecto de ley. Se ha reducido de un año a seis meses y no podemos permitir que la iniciativa privada tenga que sufrir la competencia de los organismos públicos. Los organismos públicos tienen que estar para suplir aquello a lo que la iniciativa privada no llegue, pero no para competir con ellos y no para hacerle la vida todavía más difícil a las salas de cine. (Aplausos). Lo que mejor ha funcionado para promover la cinematografía en España han sido los incentivos fiscales que, unidos a la alta cualificación de los trabajadores de nuestro sector, al clima y al patrimonio histórico‑artístico, han situado a España en un lugar de referencia. Para que la situación mejore es importante que los incentivos fiscales no se vean cuestionados y no se vean modificados cada poco tiempo, porque eso destruye la confianza de los inversores internacionales. No se puede volver a repetir el caso de 1492: la conquista del paraíso. Le costó a España muchísimos años recuperarse de este desastre.
Sin embargo, en este proyecto hay varios aspectos que han sido destacados por las principales empresas del sector como nocivos, que imitan algo de lo peor de las legislaciones de Francia y de Alemania, algo que le está poniendo precisamente en esa mala situación a la que usted ha hecho referencia. España compite en un mercado internacional en el que cuesta mucho atraer las producciones, vengan de donde vengan. Cuesta mucho hacerse un hueco en el mercado y es muy fácil perder el sitio conseguido. Y esta ley, por desgracia, es una oportunidad perdida. Es obvio que con los ingredientes que hemos ido desgranando de esta ley, es insostenible que la actividad cinematográfica sea considerada como una industria cultural madura. El Gobierno no considera el cine como una industria cultural madura. El Gobierno busca una mera herramienta de adoctrinamiento y, si no es rentable, porque más de la mitad de los españoles decidan no ir a esas películas porque básicamente no quieren ser insultados, pues ya está el PSOE para suplir el dinero que no ganen de la taquilla. (Aplausos). A pesar de todo ello, en España hay grandes creadores, gente que recibe muchísimo menos dinero de los fondos públicos y que tienen derecho a nuestro apoyo en todos los Gobiernos en los que hemos entrado, que recibirán el apoyo de VOX en todos aquellos Gobiernos en los que tengamos algo que decir. Pero, evidentemente, lo principal que necesita un gran creador es un terreno de juego justo y que no se persiga su talento ni se le arrebate el fruto de su trabajo.
Por las razones expuestas, consideramos que este proyecto debe ser devuelto al Gobierno para ser rehecho por completo. Pedimos el apoyo de la Cámara con este propósito, aunque sepamos, después del teatrillo de ayer de los socios separatistas del Gobierno, que volverán a sacarle las castañas del fuego y votarán a favor de otra ley de nuevo. Lo de ayer fue comedia, pero de la mala. Con esta ley, el Grupo Socialista pretende asumir un papel de mecenas de las artes que en estos momentos, por desgracia, no le corresponde. Evidentemente, no tenemos ni a Lorenzo de Medici ni a Julio II en estos momentos en el Gobierno. En estos momentos, por desgracia, tenemos en el Gobierno de España a alguien más parecido a Nerón.
Gracias, señor presidente. (Aplausos de las señoras y los señores del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Gracias. Para la defensa de la enmienda presentada, tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, la señora Cruz‑Guzmán García. La señora CRUZ‑GUZMÁN GARCÍA: Señor Urtasun, ¿qué es eso de que no va a dejar gobernar nunca al Partido Popular? ¿Pero qué tipo de demócrata es usted? (Aplausos). Mucha diplomacia, pero qué poca democracia. Usted siga sosteniendo a P.S., que así le va a su partido. Mire, ni la reforma del INAEM, ni el impulso necesario al Estatuto del Artista, ni la ejecución de los fondos europeos, que han tenido un presupuesto histórico en el Ministerio de Cultura, pero que no ha servido para fortalecer a un sector marcado por la intermitencia y la microempresa. Ni siquiera han sabido gastarse el dinero del PERTE de la lengua, del hub audiovisual. Tampoco han desarrollado la urgente modificación de la ley de patrimonio, que está lastrando a las leyes autonómicas; tampoco la ley de derechos de autor que sigue estancada en su ministerio. Por supuesto, sin presupuesto, para no dar transparencia y que no sepamos en qué se está gastando el dinero de las inversiones culturales de nuestro país; y sin trabajar durante estos tres años en esta ley del cine. Es un ministro fallido en un Gobierno fallido, Urtasun. (Aplausos). Señorías, el cine tiene la obligación de ser testigo y recuerdo de nuestro tiempo, dotarnos de capacidad crítica, abrirnos los ojos hacia otras miradas, narrar lo peor del ser humano para que no se repita y lo mejor para que sea referente; que nos recuerde la barbarie de ETA, como ha hecho La infiltrada, y la necesidad de luchar contra cualquier tipo de aislamiento de cualquier discapacidad, como lo ha hecho Sorda. Que siga siendo crítico y plural, que grite por la paz por todas y en todas las partes del mundo, por los derechos humanos. Y que grite también por la libertad, oposición a la censura del pensamiento crítico que merecemos los españoles. Qué mal combina la censura con el cine, ¿verdad, señor Urtasun? Y qué mal combina la censura con la democracia. Porque esta semana hemos vuelto a ver en este Congreso otra cacicada de la señora Armengol. (Aplausos). ¡Qué vergüenza! Un Parlamento nunca puede tener miedo de una votación. Señor Urtasun, su partido es cómplice de esta cacicada. Y a P.S. le decimos que su cobardía nos avergüenza y su complicidad, señor Urtasun, también. Señorías, el talento del cine español es innegable. Lo hemos visto en reconocimientos internacionales, como en Cannes, y con las cifras récord de espectadores en cualquier pantalla de cualquier rincón del mundo. En nuestro cine se encierra nuestra historia, nuestra forma de vivir y de sentir. Es bandera fuera de nuestras fronteras y por él vienen a visitarnos también a nuestro territorio. Cada uno de nosotros podría hacer su propio diario personal a través del cine español: Tobi, El bosque animado, Belle époque, Nadie conoce a nadie, Solas, La isla mínima, El inconveniente o Los domingos. Son obras que nos han marcado y transformado. Porque el cine es punto de encuentro, y, por eso, señor Urtasun, hoy me apena que este Gobierno no haya conseguido el consenso de todos los grupos para de verdad desarrollar una ambiciosa y nueva ley del cine. Porque la industria cinematográfica aporta el 0,65 % al PIB español, casi la tercera parte de todas las industrias culturales. Aporta 1200 millones de euros al año y en ella trabajan 156 000 profesionales, si contamos con los medios de comunicación. Es un sector poliédrico, que convive en un marco donde las distancias se miden en micras, con unas complejas balanzas, llenas de diferentes factores, y que se abre ahora al mundo digital y global. Y es ahora, en el ocaso de esta legislatura, cuando desbloquea el texto de 2022, otra herencia envenenada de Sánchez, compromiso con Europa fallido del 2021. (Aplausos). No, señor Urtasun, no es su ley. ¡No es su ley! Más de setenta prórrogas, dos legislaturas y a escasos meses de que termine esta agonía de Gobierno; una ley con tanto peso, con tanto calado como la ley del cine no va a tener el debate ni el diálogo que se merece. Han anunciado que las enmiendas parciales se van a tramitar de manera exprés. Pero es que, mire, aquí tenemos los cientos de enmiendas que han presentado al sector del cine. (Muestra una carpeta con documentos). Es un texto que no gusta a nadie y que preocupa a todos. ¿De verdad no les va a dar voz en esta Cámara? ¿De verdad los va a censurar? Yo les digo que si usted los censura, tendrán las puertas abiertas del Senado para que nos cuenten qué les preocupa y para que digan cómo hay que mejorar este texto, que no nos gusta. (Aplausos). ¿De verdad le parece serio? ¿Pero por qué ahora? ¿Por qué en este clima de crispación, de bochorno nacional, de fin de ciclo? ¿Por qué tras estos tres años, señor Urtasun? ¿Esto es salvar al soldado Sánchez, salvar al soldado Urtasun o una cortina de humo como tantas otras? Un ministro fallido en un Gobierno fallido, acorralado por los casos de corrupción. Señorías de SUMAR, ¿qué más tiene que pasar? Es que no basta con que pidan explicaciones al Partido Socialista. Las explicaciones ya las está pidiendo el juez, ayer mismo al señor Zapatero en la Audiencia Nacional. Y el esperpento de diferentes historias para explicar de dónde viene El robobo de la jojoya no se lo hubiera imaginado ni el mismísimo Buñuel. (Aplausos). ¡Si es que es muy fácil! No se trata de regular lo que puede o no puede hacer un expresidente o lo que puede o no puede hacer una mujer de un presidente; se trata de no delinquir, de no defraudar, de no bloquear, de no malversar y de que el Gobierno en curso no ayude a cometer estos delitos. Ustedes, señorías de SUMAR, tienen la obligación moral y democrática de parar el desgaste de las instituciones y de devolver la credibilidad a nuestro país. Busquen en los discursos de estos días cuando se encuentren las urnas vacías de votos de SUMAR. Estoy convencida de que sus votantes se avergüenzan del Gobierno de Sánchez ―de su Gobierno― tanto como nosotros. Koldos, Cerdanes, Leires, Zapateros y los cientos de personas implicadas en la trama de corrupción ¡están haciendo bueno a Torrente! (risas) ―que me perdone el gran actor Santiago Segura―, y ustedes mirando para otro lado. (Aplausos). Un ministro fallido en un Gobierno fallido. Señorías, este país necesita una buena ley del cine, pero el texto que nos traen ni está dialogado con el sector ni resuelve los grandes retos, y es un proyecto obsoleto. Llega al hemiciclo, dicen los rumores, negociado con Junts, y tiene a las asociaciones y a los grupos políticos en vilo. Señorías de Junts, ¿no están cansados de que Sánchez les engañe? ¿De verdad le pueden seguir creyendo? Pero si es que no queda ni un español ni un catalán que crea en la palabra de Sánchez. (La señora Perea i Conillas: Y vosotros…). Si quieren hablar de incentivos y de impulsar la industria del cine, hablen con el Grupo Popular, que es el grupo al que tendrían que haberse dirigido. España hablando de disolver las Cortes, la mayoría de los grupos apoyando esta iniciativa y aquí poniendo en riesgo el futuro del cine español. Nuestro cine y sus profesionales no se merecen este trato. En este largo tiempo que ha pasado, señor Urtasun ―un lustro―, el tipo de consumo con respecto a lo audiovisual ha cambiado enormemente. Las series han irrumpido con fuerza, pero se mueven en otras cadenas diferentes al largometraje, y la animación, exponencialmente. Las plataformas de vídeo a demanda se han expandido, pero es que han aparecido otras más pequeñas: las de las televisiones, que también tienen su catálogo a disposición. El consumo en sala ha caído de manera peligrosa en la España rural, y no podemos permitir que ningún otro cine vuelva a cerrar sus puertas porque estamos ampliando la brecha cultural. Algunos territorios mueren de éxito con sus producciones y otros son incapaces de captar algunas. Faltan recursos humanos en el desarrollo exponencial de lo audiovisual, falta formación y faltan infraestructuras para que España sea atractiva para esos rodajes, pero también para todas las acciones previas y posteriores a estos. No basta con declarar BIC la Filmoteca Española, tiene que ser un ente ágil para que ese ingente patrimonio cinematográfico se ponga a disposición de los cineastas. Ministro Urtasun, entiendo su situación: a la desesperada por llegar con algún trofeo al final de esta agónica legislatura, embarrada por los escándalos y oliendo a cloaca, resistiendo unos días más al precio de ser muleta y cimiento de la corrupción de Sánchez, pero no pueden usar el cine para esto. Un ministro fallido en un Gobierno fallido. El ministro Urtasun ha perdido la oportunidad de buscar nuestro apoyo. Ha tenido tres años para trabajar con nosotros para desarrollar un plan estratégico, el que marca la ley de 2007, y no lo ha hecho. ¿Qué les cuesta cumplir las leyes? Ha perdido la oportunidad para que la cultura lo volviese a hacer: ponernos de acuerdo. Esta ley no es de ningún grupo político, no tiene ideología porque el cine ―por mucho que se quieran empeñar los que nos quieren separar en bandos― no es ni de derechas ni de izquierdas. (Aplausos). Por mucho que este Gobierno haya intentado dividirnos usando la cultura, la cultura española sigue siendo el pegamento que nos une, el espacio compartido y lo que nos identifica. Entre todas las artes que la conforman, el cine es capaz de fusionar las clásicas uniendo el movimiento y el tiempo hasta convertirla en el séptimo arte, como decía el crítico italiano Canudo. Por eso somos nosotros hoy los que tendemos la mano a todos los grupos y al sector ―a los que agradezco desde aquí su trabajo constante, la paciencia con esta portavoz y la disponibilidad siempre al encuentro y al debate―, a los que están hoy en la tribuna de invitados y a los que nos ven desde los estudios o desde las oficinas. Tendemos la mano para escribir desde cero un texto con el que os sintáis reconfortados y seguros y que impulse con ambición al cine español dentro y fuera de nuestras fronteras con todas las herramientas de las que dispone nuestro país ―con las embajadas, con el Cervantes, con AC/E, con AECID―; para revisar los incentivos de forma rigurosa, con documentación y con estudios, para ver qué está funcionando y qué hay que cambiar, y para ayudar a las salas, que desde el COVID lo están pasando muy mal. Pasemos de las multas al incentivo, comprometamos a la televisión pública para que sea nuestro principal altavoz y definamos mecanismos de financiación innovadores: el mecenazgo, la colaboración público‑privada, el impulso de las coproducciones o esos nuevos incentivos que hacen falta. Protejamos a las productoras independientes, garantes de la pluralidad, e impulsemos a las grandes, que son tractoras de la economía y del empleo. Necesitamos un texto legislativo que cumpla con los criterios que toda ley que nazca en este Congreso debe tener: eficacia, seguridad jurídica y equidad. Por eso le pido al resto de los grupos que no sean cómplices del guion que ha escrito este Gobierno. Apoyar esta enmienda a la totalidad es apoyar al sector cultural del cine. No queremos una ley fallida, no queremos una ley a medias; queremos una ley que dé soporte durante los próximos quince años al sector del cine. Señor Urtasun, no ha sido capaz de desarrollar esa ley que queremos ni en los tiempos ni en las formas ni en el contenido; un ministro fallido en un Gobierno fallido. Ante este Gobierno y ante todos los grupos que lo sostienen, el Grupo Popular pide paso, paso a los españoles para que con su voz decidan quién va a dirigir el próximo capítulo de nuestra democracia. Muchas gracias. (Un señor diputado: ¡Muy bien!―Aplausos).
Presidencia. Gracias. Ha solicitado la utilización del turno en contra el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR. Tiene la palabra en nombre de dicho grupo el señor González López.
Nahuel González López
Grupo SumarDiputado.Página 61Vídeo
Presidente, ministro, señorías. ¿Conocen el concepto de hiperstición? Puede sonar extraño, pero Mark Fisher nos explicó que hay ficciones que no se limitan a describir la realidad; hay historias que, al circular, al instalarse en nuestra imaginación y al orientar nuestros deseos, terminan contribuyendo a construir el mundo; y pocas herramientas poseen una fuerza hipersticional tan grande como el cine. El cine, además de contarnos lo que existe, nos enseña lo que puede existir; decide qué vidas aparecen en primer plano, qué dolores merecen ser recordados, qué alegrías merecen celebrarse y qué futuros somos capaces de imaginar. Por eso sentimos que conocemos Nueva York aunque no hayamos pisado sus calles: reconocemos sus taxis amarillos, sus puentes, sus comisarías, sus rascacielos y hasta la forma en que cae la lluvia sobre Manhattan. Sabemos cómo vestía la mafia estadounidense en los años cincuenta y conocemos sus coches, sus restaurantes, sus códigos y sus familias. Podríamos identificar calles de Míchigan que probablemente nunca recorreremos. El cine ha conseguido que lugares lejanos formen parte de nuestra memoria más íntima, y esa es una de sus grandezas. Por eso debemos hacernos esta pregunta: ¿cuánto sabemos de lo que ocurrió en nuestras propias calles? ¿Cuánto conocemos de los puertos de Galicia, de las minas de Asturias, de los astilleros de Ferrol y Cádiz, de los campos de Andalucía y Extremadura o de los barrios levantados por la migración en Barcelona, Madrid, Bilbao o en mi tierra, en Valencia? ¿Cuánto sabemos de las mujeres que sostuvieron la vida, de quienes trabajaron la tierra, el mar, las fábricas y de quienes organizaron una huelga, defendieron la democracia o tuvieron que marcharse para buscar un futuro? Pero también, ¿cuánto conocemos de nuestras alegrías, de las amistades que nos salvaron, de los primeros amores, de las familias elegidas, de las vidas LGTBIQ+ ―que aprendieron a celebrarse después de tantos años de silencio―, de la música, del deseo y de las pequeñas victorias cotidianas? ¿Y cuánto hemos imaginado nuestros propios futuros, nuestras ciudades del mañana, nuestras distopías y las sociedades que todavía no existen?
Si hoy conocemos una parte de todas esas historias es gracias a nuestro cine, gracias a quienes han dirigido una cámara hacia aquello que otros consideraban que no era importante y gracias a pequeños productores, directoras, guionistas, intérpretes y equipos técnicos que han hecho auténticos malabarismos para que esas vidas pudieran llegar a una pantalla. Personas que han levantado películas con presupuestos mínimos muchas veces, calendarios imposibles, empleos intermitentes y una incertidumbre permanente con la que queremos acabar con esta ley. Personas que han buscado financiación puerta a puerta, que han comprometido años de su vida en un proyecto que muchas veces han creado sin saber si su película encontraría una sala, una distribuidora o la posibilidad real de llegar al público. Nuestro cine ha contado este país muchas veces contra las propias condiciones del mercado.
Por eso, ese sector no necesita que lo insulten llamándolo chiringuito, necesita que lo escuchemos. Necesita estabilidad, financiación, distribución, salas abiertas y unas condiciones laborales dignas. (Aplausos). Y eso es precisamente lo que esta ley va a conseguir. Nuestro cine nos necesita, pero nosotros también necesitamos a nuestro cine. Lo necesitamos para conocer mejor este país, para reconocer a quienes lo construyeron, para celebrar las vidas que durante demasiado tiempo fueron obligadas a esconderse, para imaginar nuestros propios futuros y para no resignarnos a que siempre sean otros quienes decidan qué historias merecen existir.
Durante décadas Hollywood, con sus películas, nos ha enseñado una forma de mirar el mundo. Ha conseguido que conozcamos mejor algunos barrios, como he dicho antes, que nuestras propias ciudades. Y por eso necesitamos entender que las imágenes no son neutrales. Aquello que vemos una y otra vez acaba pareciéndonos normal, deseable y universal. Y ahí también existe una lucha de clases: la lucha por decidir qué vidas merecen ser protagonistas y cuáles permanecer como figurantes, qué trabajos contienen épica, qué cuerpos merecen ser deseados, qué familias son consideradas normales, qué acentos se presentan como universales y qué futuros parecen posibles. Muchas veces llamamos universal a lo que simplemente ha tenido presupuesto para llegar a todas partes. Nueva York es tan universal como Vigo, Sevilla, Bilbao, Zaragoza, Badajoz, Palma o Valencia. Manhattan no contiene más humanidad que una cuenca minera, un pueblo agrícola, una isla, una comunidad pesquera o un barrio construido por sus propios vecinos. (Aplausos). La vida de un ejecutivo estadounidense no merece más relato que la de una aparadora de Elx, una mariscadora gallega, un trabajador del metal en Cádiz, una jornalera andaluza o una familia que busca a uno de los suyos en una fosa bajo tierra.
Cuando nuestro cine consigue existir, nos permite recordarnos en toda nuestra complejidad. La lengua de las mariposas nos hizo sentir que la República también era un maestro rural que enseñaba a un niño a pensar libremente. Y, en aquel final ―que casi todos recordamos y que algunos deberían recordar― comprendimos cómo el miedo podía obligar incluso a un niño a gritar contra quien le había enseñado a mirar el mundo. Una lección de historia puede explicarnos qué fue el golpe de Estado, una película puede conseguir que sintamos lo que significó. Los santos inocentes mostró que la lucha de clases no era una teoría encerrada en un libro, estaban quienes poseían la tierra y quienes se dejaban la vida trabajando en ella. (Rumores). Los lunes al sol puso rostro a la reconversión industrial y a la dignidad de quienes perdieron el empleo, pero no aceptaron perder también su voz. Alcarràs nos enseñó las contradicciones de las formas de vida tradicionales de nuestro campo. El 47 recordó que muchos de nuestros barrios no fueron una concesión de las instituciones, sino una conquista de quienes pelearon por el transporte público, la escuela y la dignidad. (Continúan los rumores). La invasió dels bàrbars devuelve cuerpo y voz a nuestra memoria democrática, hablando en primera persona, en la piel de los que aguantaron tanto silencio, en mi tierra, la valenciana. (Aplausos).
El cine aparta la tierra y el silencio y vuelve a pronunciar los nombres que algunos quisieron y quieren borrar. Pero nuestro cine no solo ha mirado a las heridas, también ha sabido contar la alegría, la libertad y el deseo. Todo sobre mi madre y La ley del deseo colocaron en el centro cuerpos, amores y familias que durante demasiado tiempo fueron expulsados del relato. Te estoy amando locamente convirtió la lucha por la libertad sexual en orgullo y ganas de vivir. Campeones narró la discapacidad desde el humor, el talento y la felicidad. (Continúan los rumores).
Presidencia. Un momento, señoría. (Pausa). Cuando quiera puede continuar.
Nahuel González López
Grupo SumarDiputado.Página 63
Imaginen cuántas historias seguimos sin conocer, cuántos amores, fiestas, derrotas, descubrimientos, luchas, familias y futuros permanecen fuera de la pantalla porque nunca tuvieron recursos para convertirse en película. Si tuviéramos más producción local y más cine español, no conoceríamos menos el mundo, lo conoceríamos mejor. Conoceríamos mejor nuestras calles, nuestros barrios, nuestras historias y, por eso, esta ley tiene que salir adelante, pese a las derechas de este país.
Señorías de VOX, ustedes vuelven a hablar de subvenciones, ideologías y chiringuitos. Para ustedes todo espacio cultural que no controlan es un chiringuito; toda creación que no reproduce su visión del mundo es propaganda; toda ayuda que permite hablar a quienes ustedes querrían invisibles es un despilfarro. En su enmienda les molestan, casualmente, la igualdad, la sostenibilidad, la inclusión de las personas con discapacidad y la protección de nuestras lenguas. ¡Qué concepto tan pequeño tienen de España, señorías de VOX! Pero tampoco son originales. Su ataque al cine forma parte de una pauta internacional de la extrema derecha. Es la política de sus referentes y de sus amigos, de Donald Trump desmantelando las instituciones públicas que sostienen proyectos artísticos en Estados Unidos y de Javier Milei ―como ha recordado magníficamente el ministro Ernest Urtasun― recortando y reestructurando el magnífico Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales argentino, que es referente mundial.
Y ustedes vienen hoy a repetir el mismo libreto: primero, llaman privilegiados a los artistas; después, llaman chiringuito a las estructuras que permiten crear, y, finalmente, dejan la cultura en manos de quien tiene el dinero suficiente para controlar el relato. (Aplausos). No atacan al cine porque sea inútil, lo atacan porque saben, precisamente, que es útil.
Señorías del Grupo Popular, quiero hacerles una pregunta muy sencilla: ¿a quién sirven? Reconocen en su propia enmienda que la ley de 2007 necesita actualizarse. Reconocen los cambios tecnológicos, los problemas de las salas y la necesidad de proteger la producción independiente. (La señora Cruz‑Guzmán García hace gestos afirmativos). Entonces, si comparten el diagnóstico, ¿por qué quieren impedir la tramitación? (La señora Cruz‑Guzmán García hace gestos negativos). ¿Sirven a las pequeñas productoras y a las salas de nuestros municipios o a quienes ya concentran el poder de producir, distribuir y exhibir? ¿Sirven a quienes levantan una película desde abajo o a quienes tienen la capacidad para imponer sus condiciones a todo el sector? Dicen que quieren mejorar el texto. Pues presenten enmiendas parciales. Permitan el debate, negocien, trabajen. Pero devolver esta ley no es mejorarla, es paralizarla y no lo vamos a permitir porque hay mucho trabajo detrás, señorías del Grupo Popular.
Esta ley, impulsada por nuestro Ministerio de Cultura y por el ministro Ernest Urtasun, debe seguir su tramitación y mejorarse durante ella. Debemos reforzar la producción verdaderamente independiente, proteger los derechos laborales, escuchar a las salas, responder al poder de las plataformas y de sus algoritmos e impedir que la inteligencia artificial se apropie de la voz, el rostro o el trabajo de nuestros artistas sin su consentimiento ni remuneración. Debemos avanzar en igualdad, accesibilidad, sostenibilidad, protección de nuestras lenguas y defensa de las salas. Porque cuando cierra el último cine de una comarca, cierra una parte de nuestra vida. Desaparece un lugar de encuentro, desaparece una puerta de acceso a la cultura, desaparece uno de los pocos espacios donde todavía apagamos el ruido exterior y respiramos juntos ante una historia.
También necesitamos artistas libres. Y ahí pongo en valor a Berlanga, a Bardem, a Icíar Bollaín, a Almodóvar, a Carla Simón y a tantos y tantos creadores que han ampliado nuestra manera de vernos. Y pongo también el ejemplo de Javier Bardem, un actor que ha llegado a lo más alto de la industria mundial sin renunciar a utilizar su voz para hablar del genocidio en Palestina y denunciar unos crímenes que interpelan a toda la humanidad. (Aplausos). Eso también es nuestro cine y por eso, señorías de la derecha, les duele tanto, porque tenemos un sector de creación artística libre, independiente y valiente.
Esta ley tiene que salir, vamos a mejorarla y hacerla posible por tantas y tantos creadores que necesitan el apoyo del Gobierno y de un ministerio que está a la altura de las circunstancias.
Gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).
Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario... (El señor Figaredo Álvarez‑Sala solicita el turno de réplica). ¿Sí? ¿Quieren turno de réplica? (Asentimiento). Solicitado el turno de réplica y pudiendo intervenir, como no puede ser de otra manera, tiene la palabra, por parte del Grupo Parlamentario VOX, el señor Ramírez del Río. (Aplausos).
José Ramírez del Río
VoxDiputado.Página 64Vídeo
Buenas tardes. (Rumores).
Presidencia. Silencio, por favor. Cuando quiera, señor Ramírez.
José Ramírez del Río
VoxDiputado.Página 64
No tenía pensado intervenir en este momento porque creo que las posturas estaban más que claras, pero después de oír la intervención del señor Nahuel he pensado que tenía la obligación, como compañero, de expresarle qué ha pasado con este proyecto, porque me da la sensación de que usted no lo sabe.
Este proyecto, tal y como está redactado, es el proyecto exacto que presentó no su ministro, sino el ministro Iceta la pasada legislatura. Decayó, lógicamente, al decaer la legislatura. O sea, no es un proyecto de su grupo. En el momento en que comenzó la legislatura pensábamos que, ya que no lo traían, terminarían trayendo un proyecto nuevo, que tendría todos esos pasos de audiencia pública, etcétera, que le ha echado en cara la portavoz del Grupo Popular que no se hayan llevado a cabo. Entonces, tenían la posibilidad de hacer un proyecto nuevo. Sabían, además, las carencias que tiene este proyecto. Las sabían porque el Ministerio de Cultura, con el señor Iceta al frente, ya había pactado con diferentes grupos, con Esquerra Republicana, con Podemos…, tenían enmiendas pactadas con medio hemiciclo. Sabían que ese proyecto no era bueno, lo sabían. Sabían que tenían que rehacerlo casi entero. Entonces, está usted defendiendo a capa y espada un proyecto que ni siquiera su grupo consideraba bueno.
Simplemente, subo para hacerle ver estas circunstancias. Claro, verle defender de esta forma un proyecto que en realidad no es suyo, para mí es un poco chocante. Creo que no le han informado bien. (Aplausos).
Luego, me sucede con ustedes lo mismo en muchos proyectos. Ustedes hablan de que Trump está enfrentado al cine, de que está enfrentado a la cultura, de que está enfrentado... Uno de los episodios más ridículos que hemos vivido en el Congreso fue precisamente cuando aquí se debatió un proyecto para tener un fondo de 20 o 30 millones de euros para poder atraer investigadores que huyeran de Estados Unidos por lo mal que les iban las cosas allí. Claro, hubo que hacerles ver exactamente en qué cifras se estaban moviendo en Estados Unidos y en qué cifras nos estábamos moviendo nosotros, porque era de risa, puesto que la universidad número 500 de Estados Unidos tenía mejores números prácticamente que el dinero que estaba poniendo en investigación la Unión Europea, no ya España. Parece evidente que Estados Unidos no necesita un Ministerio de Cultura ni necesita una institución que promueva el cine para que les vaya estupendamente. ¿Por qué? Pues porque, gracias a Dios, en las sociedades libres, las personas que pueden llevar a cabo su trabajo sin grandes cortapisas, sin grandes problemas por parte de instituciones que se dedican a robarles para luego devolverles ese dinero de otra manera, normalmente les va bien, les funcionan muy bien las cosas a esas personas y a esos países. Yo no diría que la industria del cine en Estados Unidos va mal, creo que va estupendamente. Nosotros, de hecho, tenemos bastantes más problemas. Sin embargo, en Europa sí tenemos una tradición muy grande de intervencionismo gubernamental, que hasta la fecha ―digamos― no ha servido para tener una industria a la altura de la que tienen al otro lado del Atlántico. (Aplausos).
Por cierto, estaba escuchando lo que decían acerca de Argentina. Si las cifras que se daban acerca de España de subvenciones ridículamente altas en comparación con lo que se conseguía luego, y si han escuchado la rueda de prensa del representante del Gobierno argentino cuando clausuró esa institución, es que era ridículo y era completamente demencial en lo que se estaban gastando el dinero en un país en el que había habido niños muertos por desnutrición. Creo que ustedes deberían entender que una de las cosas más importantes que tenemos que hacer en este Congreso es velar por el dinero de todos los españoles, que cuesta muchísimo obtener, y que es muy necesario para cuestiones mucho más urgentes.
Todo aquello que se pueda hacer para promover el cine, para ayudarles a que no tengan trabas y para permitirles en todos los casos que lleven a cabo su actividad en las mejores condiciones, se debe hacer y se les debe dar seguridad jurídica. Pero lo que ustedes han traído aquí ya les digo que era algo con lo que ni siquiera su grupo estaba de acuerdo en la pasada legislatura.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).
Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra el señor González López.
Nahuel González López
Grupo SumarDiputado.Página 65Vídeo
Señoría de VOX, voy a ser muy breve. Usted está demostrando aquí en esta tribuna lo que significa la cultura para su grupo parlamentario, y lo está demostrando de una forma totalmente sincera. Usted ha subido aquí y en su primera intervención lo que ha hecho ha sido atacar a nuestro cine, denigrar a nuestro cine y humillar a nuestro cine.
A mí me sorprende que ustedes hablen de prioridad nacional y no entiendan que no hay mayor orgullo para nuestro país que saber que tenemos una industria cinematográfica que es referente mundial. (Aplausos). No hay mayor orgullo para nuestro país que saber que las lenguas oficiales de nuestros territorios tienen creadores artísticos que permiten difundirlas.
Lo que usted ha dicho de Argentina es una auténtica barbaridad. Usted está legitimando aquí, en la tribuna del Congreso de un país como el Estado español, que se recorte y se haga desaparecer toda una industria cinematográfica argentina diciendo que hay otros gastos más necesarios en ese país. Eso es una auténtica barbaridad porque, en primer lugar, está atacando a todas las personas trabajadoras del sector cultural argentino. El cine ―no hace falta que se lo explique― tiene detrás a muchísimos y muchísimas profesionales dignos, que lo que quieren y lo que merecen es que aquí en el Congreso dignifiquemos y mejoremos su vida, como estamos haciendo con esta ley de cine.
Además, me he pasado aquí cinco minutos explicándole por qué el cine, las series y la industria audiovisual no solo representan una industria más: porque la cultura es parte también de nuestra identidad y porque sirve para poder dar voz a aquellas personas que no la tienen.
Usted antes ha citado una película documental, Feliz no cumpleaños. ¿Usted sabe de qué va ese film? Esta película va sobre jóvenes extutelados que no tienen voz, que precisamente gracias a estos directores consiguen tener voz. Es una metáfora perfecta de por qué ustedes se oponen constantemente a nuestro cine.
Esta ley empieza hoy su recorrido. Vamos a debatir las enmiendas, seguimos escuchando al sector, como ha hecho el ministerio, y vamos a mejorarla. Lo que ustedes quieren es censurarla, atacarla, y no lo vamos a permitir.
¡Viva nuestro cine y viva la cultura, con orgullo, con la cabeza alta y con la mayoría parlamentaria de este Congreso!
Gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Ahora sí, pasamos al turno de fijación de posiciones. Por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Micó Micó.
Àgueda Micó Micó
CompromísDiputada.Página 66Vídeo
Gràcies, president. Jo vull començar esta intervenció donant l’enhorabona al sector audiovisual valencià, que està vivint un dels moments de major creixement de la seua història. Les produccions valencianes acumulen nominacions, premis i una presència destacada en els principals festivals i guardonada pel sector, demostrant que tenim talent valencià en esta primera línia de creació audiovisual de tot l’Estat, però açò també cal dir‑ho amb tota la claredat, perquè estos èxits no són gràcies al Govern valencià. Al contrari, són malgrat el Govern valencià. I açò no és una hipèrbole política, és la conclusió a la que arriba el propi sector. Ho hem vist esta mateixa setmana en la gala dels actors i les actrius valencianes, que s’ha convertit en un clam col·lectiu contra el Consell, amb un missatge que no admet interpretacions: «Ja n’hi ha prou de silenciar‑nos». Denuncien l’abandonament institucional, la falta de respecte i la desconnexió absoluta del seu propi govern amb la realitat de l’audiovisual valencià. De fet, la gala ha sigut vetada novament en la radiotelevisió pública valenciana. Els valencians i valencianes no hem pogut vore la gala en la nostra televisió pública. Una vergonya! El govern de Mazón i de Pérez Llorca han convertit la política audiovisual en una combinació d’opacitat, d’arbitrarietat i un abandó planificat del nostre teixit productiu propi. Perquè mentre que centenars de professionals lluiten cada dia per a tirar endavant projectes, generar ocupació i consolidar la indústria pròpia, el Consell, amb decisions discrecionals, invertix milions d’euros en grans produccions internacionals i deixen vetades les produccions pròpies. De fet, han invertit més de 5 milions d’euros que han adjudicat a dit a la producció de Disney, mentre que infrafinancen l’audiovisual valencià. Per tot això, necessitem que el Ministeri de Cultura redobli el seu compromís amb el País Valencià. Més suport a la producció independent, més impuls a les obres en valencià, més cooperació institucional, més eines per a què les empreses valencianes puguen continuar creixent i competint en igualtat de condicions. Acabe, president.
Gracias, presidente. Yo quisiera empezar mi intervención dándole la enhorabuena al sector audiovisual valenciano, que está viviendo uno de los momentos de mayor crecimiento de su historia. Las producciones valencianas acumulan premios, nominaciones y una presencia destacada en los principales festivales, y además galardonadas por el sector, lo que demuestra que tenemos talento valenciano en esta primera línea de creación audiovisual de todo el Estado. Pero hay que decirlo con toda claridad: estos éxitos no son gracias al Gobierno valenciano, sino más bien al contrario, son a pesar del Gobierno valenciano. Y eso no es una hipérbole política, es la conclusión a la que llega el propio sector. Lo hemos visto esta misma semana en la gala de los actores y actrices valencianas, que se ha convertido en un clamor colectivo contra el Consejo, con un mensaje que no admite interpretaciones: ¡Basta ya de silenciarnos! Denuncian el abandono institucional, la falta de respeto y la desconexión absoluta de su propio Gobierno con la realidad del audiovisual valenciano. De hecho, la gala ha sido de nuevo vetada en la radiotelevisión pública valenciana: los valencianos no hemos podido seguir la gala en nuestra televisión pública. ¡Vergüenza! El Gobierno de Pérez Llorca y Mazón ha convertido la política audiovisual en una combinación de opacidad, arbitrariedad y atropello de nuestro propio tejido productivo, porque mientras que cientos de profesionales luchan cada día para generar trabajo y consolidar la propia industria, el consejo, con decisiones discrecionales, invierte millones de euros en grandes producciones internacionales vetando a las propias producciones.
Así, han invertido más de cinco millones de euros en una adjudicación a dedo a la producción Disney, mientras que infrafinancian al audiovisual valenciano.
Por todo ello, necesitamos que el Ministerio de Cultura redoble su compromiso con el país valenciano y apoye más a la producción independiente y a las obras en valenciano. Más cooperación institucional, más herramientas para que las empresas valencianas puedan continuar creciendo y compitiendo en igualdad de condiciones.
Presidencia. Debe acabar ya.
Àgueda Micó Micó
CompromísDiputada.Página 67
Acabe, president. Acabe de seguida, mentre que el talent valencià ja ha demostrat que està en els millors, el problema és que el Govern valencià ha demostrat que està entre els pitjors. Gràcies.
Acabo enseguida, presidente. El talento valenciano ya ha demostrado que está entre los mejores. Sin embargo, el Gobierno valenciano está entre los peores. Gracias.
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Rego Candamil.
Néstor Rego Candamil
BNGDiputado.Página 67Vídeo
Grazas, señor presidente. Moi boa tarde xa. A reforma da Lei do Cinema é un proxecto importante para o conxunto do sector, pois é preciso introducir unha regulación que facilite a democratización da cultura, que concilie as expectativas de todos os elos da cadea, do elenco autoral, do elenco artístico, de seguidoras e produtoras, grandes e pequenas, que regule adecuadamente os criterios para as axudas públicas e o respecto e fomento do plurilingüismo. Por iso é preciso continuar coa tramitación desta norma, que xa leva anos de retraso, e pór os esforzos na mellora do texto. Por tanto, o BNG evidentemente votará en contra dunha emenda á totalidade que non achega en verdadeiras razóns de fondo sobre o contido da norma e comprométese a presentar emendas parciais que melloren o texto. Como digo, con absoluta evidencia, non votaremos a favor dalgunhas emendas que están movidas, como ficou en evidencia nas intervencións nesta tribuna, basicamente polo odio a todo o que non concorde coa súa idea totalitaria, coa súa España, de persoas, odiadores profesionais que polo visto prefiren producións en latín a producións en galego e que desprezan o éxito que están tendo moitísimas das producións galegas en galego, non só na Galiza, senón a nivel internacional. Para o BNG, por tanto, será fundamental incorporar a defensa do galego e o plurilingüismo do Estado, de forma que se facilite o acceso a filmes rodados na nosa lingua, mais tamén que sempre a dobraxe e lexendaxe estean dispoñíbel nesta impulsando e incentivando a exhibición de filmes en galego. Porque ademais non se trata só de avanzar na normalización da lingua, senón tamén de facilitar unha saída á inmensa creatividade que existe no audiovisual e no cinema galego, pechada moitas veces precisamente pola escolla de lingua e o absoluto desequilibrio que existe aínda en favor do español. Debe asegurarse, por tanto, que entre os criterios para a concesión de axudas públicas estea incorporado o de lingua e asegurar tamén un reparto equitativo das axudas destinadas especificamente a apoiar o cinema nas distintas linguas do Estado. Nesa liña continuaremos traballando. Moito obrigado.
Gracias, señor presidente. Señorías, buenas tardes. La reforma de la Ley del Cine es un proyecto importante para el conjunto del sector, pues es necesario introducir una regulación que facilite la democratización de la cultura, que concilie las expectativas de todos los eslabones de la cadena ―elenco de autores y artístico, exhibidoras y productoras grandes y pequeñas―, que regule adecuadamente los criterios para las ayudas públicas y el respeto y el fomento del plurilingüismo. Por eso es necesario seguir con la tramitación de esta norma, que ya lleva años de retraso, y con los esfuerzos por mejorar el texto.
Evidentemente, el BG votará en contra de unas enmiendas a la totalidad que no proporcionan verdaderas razones de fondo sobre el contenido de la norma, y se compromete a presentar enmiendas parciales que mejoren el texto. No vamos a votar a favor de algunas enmiendas que básicamente, como ya ha quedado claro en esas intervenciones desde esta tribuna, están movidas por el odio a aquello que no concuerde con sus ideas totalitarias, con su idea sobre España y las personas, de odiadores profesionales que prefieren producciones en latín a producciones en gallego y desprecian el éxito que están teniendo muchísimas producciones gallegas en gallego no solo en Galicia, sino a nivel internacional.
Para el BNG, por tanto, será fundamental incorporar la defensa del gallego y el plurilingüismo del Estado, de forma que se facilite el acceso a películas rodadas en nuestra lengua, pero también que esté disponible el doblaje y subtitulado en esta lengua, impulsando e incentivando la exhibición de películas en gallego, porque no se trata solo de avanzar en la normalización de la lengua, sino también de facilitar una salida a la inmensa creatividad que existe en el audiovisual y en el cine gallegos, muchas veces obstaculizada precisamente por la elección del idioma y el absoluto desequilibrio que todavía hay en favor del español. Debe garantizarse, por tanto, que entre los criterios para la concesión de ayudas se incorpore también el de la lengua e, incluso, que se garantice un reparto equitativo de las ayudas destinadas específicamente a apoyar el cine en las diferentes lenguas del Estado, y en esa línea seguiremos trabajando.
Muchas gracias.
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra la señora Velarde Gómez.
Martina Velarde Gómez
PodemosDiputada.Página 68Vídeo
Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. Vamos a votar en contra de las enmiendas a la totalidad del Partido Popular y VOX. Como hemos escuchado aquí y ya hemos oído tantas veces, no les importa absolutamente nada la cultura. Solo hablan de ella cuando tienen que hablar de beneficios, y desprecian que haya un Ministerio de Cultura en nuestro país. Como siempre, son socios, como se nota en sus enmiendas. En todas las comunidades autónomas donde gobiernan, para ustedes está muy bien recortar en cultura y, sin embargo, financiar los toros, que es lo único que hacen en cada una de sus comunidades autónomas. Por tanto, votaremos en contra de ellas. Por otra parte, ministro, es triste decirlo, pero la ley llega tarde, puesto que ha permanecido paralizada durante toda la legislatura, y además mal porque, después de tres años sin avances significativos, ahora el Gobierno pretende sacarla adelante de forma acelerada, con unas prisas difíciles de justificar y sin haber construido —lo que para nosotros es lo más importante— consensos con el propio sector. Y esto no lo decimos solo nosotras, también lo dicen productoras independientes, asociaciones profesionales y buena parte de los agentes culturales, que llevan años reclamando diálogo y hoy se sienten ignorados e ignoradas. Y el problema es también de fondo, porque el corazón de nuestros cines son las productoras independientes. Son ellas las que descubren talentos, las que arriesgan, las que impulsan nuevas voces y las que también garantizan la diversidad cultural, frente a la concentración empresarial, que es lo que defienden el Partido Popular y VOX. Además, como vemos, la concentración empresarial no protege esa independencia. Y, si no definimos correctamente lo que significa qué es una productora independiente, corremos el riesgo de que los recursos públicos destinados a fortalecer el tejido creativo al final terminen beneficiando directa o indirectamente a grandes corporaciones audiovisuales que ya ocupan posiciones dominantes en nuestro mercado.
Las ayudas públicas tienen que servir siempre para fortalecer a quienes más las necesitan, y no para reforzar todavía más el poder de quienes cuentan con una posición que ya resulta privilegiada. Por eso hemos trabajado en distintas enmiendas para poder modificar y, por supuesto, desde nuestro punto de vista, mejorar esta ley y reforzar la industria del cine; el papel de la mujer en la industria, el empleo digno, la cultura y la innovación, frente a la ley que nos presenta el ministerio, que, en nuestra opinión, nace con síntomas evidentes de obsolescencia, y lo digo porque es un texto que no aborda como debiera los enormes desafíos que plantean la inteligencia artificial para la creación audiovisual, los derechos de autor y las condiciones laborales de quienes trabajan en el sector, como tampoco responde adecuadamente a una de las principales reivindicaciones de la industria, que es la de reforzar la financiación.
En las recientes jornadas celebradas por la Academia de Cine, las críticas al cine fueron claras. Su presidenta, María Luisa Gutiérrez, afirmó que la actual propuesta de la ley del cine no convence a nadie, y la productora Pilar Benito fue aún más contundente al definirla como una ley que nace obsoleta. También numerosas profesionales señalan los problemas derivados del cambio del sistema de amortización al sistema de puntos…
Presidencia. Finalice, señoría.
Martina Velarde Gómez
PodemosDiputada.Página 69
… y reclaman reforzar la financiación anticipada y aumentar el fondo de protección a la cinematografía. En definitiva, el cine español merece una ley mejor, porque una ley que no convence a quienes hacen el cine difícilmente puede servir para fortalecer el futuro de nuestros cines.
Gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.
Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti
PNVDiputado.Página 69Vídeo
Egun on, ministro jauna. Gaur eztabaidara dator aspalditik onartua behar zukeen lege bat. Beste lege eterno horietako bat. Zinearen legea. Lege proiektu hori aurreko legegintzaldian ekarri zuen gobernuak, eta hauteskundeak aurreratzeak eragotzi egin zuen izapidetzea amaitzea. Ondoren, berreskuratu eta berriz kongresura bidali arren, bere ibilbide parlamentarioa etengabeko luzapen eta atzerapenek markatu dute. Egia esan, urteak daramatzagu arau hau laster onartuko dela dioten iragarkiak entzuten. Kultura Ministerioak berak 2025a amaitu aurretik aurrera ateratzeko konpromisoa hartu zuen, baina helburu hori ez zen bete. Bien bitartean, sektore zinematografikoak luzaroan eskatu duen legea eguneratzearen zain jarraitzen du. Edozein kasutan, Gobernuak esplikatuko du, esplikatu du, hobeto esanda, desataskatzeko bidea zein izan den.
Buenos días, señor ministro. Hoy debatimos una ley que debería llevar aprobada ya algún tiempo; una ley eterna, la ley del cine. Ese proyecto de ley lo presentó el Gobierno en la legislatura anterior, pero la anticipación de las elecciones impidió aprobarlo, y así se ha ido retrasando y alargando la espera continuamente. A decir verdad, llevamos años pensando y escuchando que esta ley se aprobará pronto. El Ministerio de Cultura se comprometió a aprobarla antes de finales de 2025. Pero no cumplió con su compromiso y mientras tanto el sector cinematográfico sigue esperando a que se actualice esta ley tan esperada. En cualquier caso, el Gobierno ha explicado cuál ha sido la vía para desatascar esta situación.
Hoy podríamos hablar de cine —muchos lo han hecho, y a mí me apasiona el cine—, pero creo que no es el momento; es tiempo de hablar de esta ley, que trata de cómo se subvenciona el cine, cuáles son sus incentivos, etcétera —p odemos hablar de Blade Runner, de La guerra de las galaxias o de lo que fuere, pero no es el caso—, y, durante todo este tiempo, nuestra posición ha sido coherente y no ha variado. Hemos señalado carencias, hemos formulado reivindicaciones y hemos expresado dudas sobre algunos aspectos concretos del texto y seguimos manteniendo buena parte de esas reservas que teníamos. Sin embargo, también hemos sostenido que existe una base suficiente para continuar trabajando sobre ello y mejorarlo más adelante. Creemos que muchas de las cuestiones pendientes pueden resolverse mediante enmiendas parciales, sin necesidad de devolver el proyecto al Gobierno y reiniciar un proceso que ya acumula demasiados años de retraso.
Por eso llama la atención que algunas de las objeciones que hoy se presentan como motivos insalvables para rechazar el proyecto no se hubiesen planteado en su día, y por todo ello anuncio ya que votaremos en contra de las enmiendas a la totalidad que han presentado VOX y el Grupo Popular.
Dice VOX en su enmienda que este proyecto de ley constituye un nuevo ataque al español como lengua común de España y que el apoyo a las demás lenguas oficiales servirá para fomentar la división y el enfrentamiento. Escuché al señor Ramírez del Río cuando hablaba que por qué hacemos películas en otros idiomas, pudiendo hacerlas todas en castellano. Coincide usted con Trump cuando dice aquello de por qué hablar en mexicano ―ah, no, español―, en vez de hablar todos en inglés. Sería lo mismo; es la misma regla de tres. ¡Aplíquenla!
Por tanto, dice VOX que, si alguien contempla el Estado ―o decimos nosotros― desde una visión uniformizadora y excluyente, puede interpretar la riqueza lingüística como una amenaza, evidentemente. Les incomoda cualquier manifestación o diversidad que no encaje en ese viejo ideal de una única lengua, una única identidad y una única expresión cultural. ¡Las águilas creen que todos los pájaros tienen garras! Curiosamente, son los mismos que denuncian una supuesta imposición ideológica quienes suelen defender un modelo cultural extraordinariamente homogéneo, en el que toda manifestación de diversidad parece convertirse en amenaza.
Por su parte, el Grupo Popular sostiene que el proyecto plantea una distribución territorial de ayudas que no es equitativa y una vez más confunde igualdad con uniformidad, porque tratar de manera idéntica situaciones que parten de posiciones diferentes no siempre genera igualdad; precisamente, en ocasiones genera lo contrario.
Respecto al proyecto de ley en sí, conviene plantear algunas cuestiones. Así, esta es una reforma que lleva años bloqueada y que de repente se ha reactivado. Y a pregunta inevitable es: ¿Por qué ahora?
También quiero dejar una advertencia clara: No vamos a apoyar ningún modelo de reparto que ignore la producción del cine en euskera o no garantice su adecuada presencia en las políticas de fomento cinematográfico, así como la existencia de medidas que desfavorezcan al euskera o la industria cinematográfica vasca. Creemos que las medidas de fomento deben partir de unos mínimos garantizados que aseguren el apoyo a la diversidad lingüística y cultural existente. Si realmente se reconoce la pluralidad lingüística como valor positivo y enriquecedor, resulta imprescindible impulsar de manera decidida la creación cinematográfica en euskera, garantizando las condiciones necesarias para su desarrollo y difusión.
Asimismo, afortunadamente, después de mucho tiempo de espera, en este espacio se ha materializado la transferencia a Euskadi de la gestión del Fondo de Protección a la Cinematografía y al Audiovisual, un cambio institucional que ha reforzado la capacidad de las instituciones vascas para diseñar y aplicar políticas propias de fomento a la industria cinematográfica y audiovisual. Y eso no nos lo ha regalado nadie: nos correspondía. El cine vasco goza de una excelente salud y nos alegramos enormemente de películas como Maspalomas, Loreak, Irati, Handia, Los domingos y un largo etcétera.
Por otro lado, también han cambiado profundamente los hábitos de consumo audiovisual: las plataformas de streaming han pasado a ocupar una posición central en la producción, distribución y exhibición de contenidos; el consumo bajo demanda ha desplazado en gran medida a los modelos tradicionales de programación; las ventanas de explotación de las obras se han acortado y la internacionalización de los contenidos se ha convertido en una condición cada vez más relevante para la viabilidad de muchos proyectos. Y, al mismo tiempo, han surgido nuevas formas de producción vinculadas a los entornos digitales: se han consolidado formatos que difuminan las fronteras entre cine, televisión y contenidos de plataformas, y la inteligencia artificial ha irrumpido con fuerza en ámbitos como la escritura de guiones, la posproducción, el doblaje, la generación de imágenes, el sonido o la gestión de los derechos de autor. Todo ello plantea, pues, desafíos regulatorios nuevos, que no estaban presentes cuando comenzó a elaborarse esta reforma.
Eta testuinguru horretan, benetan garrantzitsua iruditzen zaigu pantaila kuoten sistema zorrotzago eta eraginkorrago baterantz aurrera egitea, gaztelania ez den beste hizkuntza ofizial batzuetan, euskaraz adibidez, sortutako eta azpititulatutako ekoizpenen mesedetan. Ez da nahikoa arau mailan hizkuntza aniztasuna aitortzea, gerora plataformetan, erakustaretoetan eta banaketa zirkuituetan presentzia erreala ere agerikoa ez baldin bada. Era berean, ezinbestekoa da Estatuko hizkuntza ofizialetan zinema sorkuntzaren sustapena indartzea. Horrek esan nahi du, sustapen ildoei eusteaz gain, euskarazko ekoizpenean eta ondorengo hedapenean lagunduko duten proiektuetara irmoago bideratzea. Aipatutako iradokizun, zalantza eta proposamenak, legearen tramitazioari bidea ematen bazaio, emendakinen bidez jorratuko ditugu. Guk gure proposamenak mahai gainean jarriko ditugu eta ea gobernua sostengatzen duten alderdiek zein jarrera hartzen duten gure babesa jaso nahi badu lege honek.
Mila esker.
En este contexto, nos parece muy relevante ser más efectivos hacia un sistema que también incluya las creaciones, subtitulaciones y producciones en otros idiomas, como el euskera. No sirve de nada hablar de diversidad lingüística si luego en los cines no se refleja eso. Al mismo tiempo, es fundamental reforzar la producción en otros idiomas, y para ello hay que dar ayudas a proyectos que precisamente lo fomenten. Si se aprueba este proyecto de ley, lo modificaremos durante la tramitación. Nosotros pondremos nuestras sugerencias sobre la mesa y veremos cuál es la posición del Gobierno si quiere recibir nuestro apoyo.
Muchas gracias.
Presidencia. Gracias. En nombre del Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus.
Mertxe Aizpurua Arzallus
EH BilduDiputada.Página 71Vídeo
Eskerrik asko. Zinemaren eta ikus‑entzunezko legea berpiztu da eta honekin batera, ikus‑entzunezkoen sektorearen etorkizunerako garrantzi handia duen eztabaida bat jarri da mahai gainean berriro. Dudarik ez dago, beharrezkoa den lege baten aurrean gaude. Ukaezina da lege berri honen beharra, eta egia da, esan den bezala, aurkeztu den testuak 2020. urtean aurkeztutakoaren eduki bera duela. Egia da ordutik hona gauzak asko eta abiadura handian aldatu direla. Horrenbestez, aldaketa eta egokitzapenak beharrezkoak izango dira. Baina hori horrela izanda ere, osoko emendakin hauek testua itzultzea eskatzen dute, honekin batera berriro onartezina den atzerapena bultzatuz. Azken egun hauetan ahots batzuk entzun ditugu, ekoizle independenteen elkarte nagusiek plazaratu duten agiria erabiliz, era anker eta interesatu baten gainean. Izan ere, ekoizle independenteen elkarteek ez dute prozedura etetea edo luzatzea eskatzen, ez du inork eskatzen. Aitzitik, proiektuak aurrera egitea txalotu dute. Gaiak urgentzia duela azpimarratu dute. Hori bai, testuak behin betiko onartu aurretik doikuntza handiak behar dituela ohartarazi dute. Eta ados gaude egiten den hausnarketa honekin, baita mahai gainean jarri duten kritikarekin ere, eta espero dezagun legearen tramitazioak aurrera egitea. Eta gure ustez, zilegitasun osoz planteatu dituzten kezkei Ministeritzatik behar bezalako erantzuna ematea eta gure herrian euskaraz egiten eta egingo diren ekoizpenak behar duten eta sortzaileen babesa izatea ere lege honetan.
Muchas gracias. Renace la ley del cine y de la cultura audiovisual, y con ella se vuelve a poner sobre la mesa un debate de gran trascendencia para el futuro del sector audiovisual. No cabe duda, estamos ante una ley necesaria; es innegable la relevancia de esta nueva ley. Y, como se ha mencionado, es cierto que el texto presentado tiene el mismo contenido que el que se presentó en 2022: es verdad que desde entonces las cosas han cambiado mucho y a gran velocidad, y, por lo tanto, es necesario hacer cambios y adaptaciones. Pero, aun siendo esto así, estas enmiendas a la totalidad exigen la devolución del texto, provocando con ello un nuevo retraso, lo que es inaceptable. En estos últimos días hemos escuchado a los autores de estas enmiendas a la totalidad, que utilizaban el documento que han hecho público las principales asociaciones de productores independientes y lo han hecho de manera cruel e interesada, y es que las asociaciones de productores independientes no piden la suspensión ni la prórroga del procedimiento; es más, han aplaudido que el proyecto prospere e insisten en que es urgente. Eso sí, advierten de que el texto necesita grandes ajustes antes de su aprobación definitiva. Estamos de acuerdo con la reflexión que se hace y también con la crítica que se ha puesto sobre la mesa. Esperamos que prospere la tramitación de la ley y que el ministerio dé una respuesta satisfactoria a las preocupaciones que entendemos que se han planteado con toda legitimidad y que las producciones vascas reciban el apoyo necesario en esta ley.
Se ha reactivado la ley del cine y es innegable que esta es una buena noticia para todo el sector y la sociedad. Son cuatro años de recorrido los que lleva esta ley, desde la aprobación de su anteproyecto en 2022 hasta su nueva tramitación ahora, en 2026; una norma tan necesaria que, como cualquier película dramática que se precie, ha atravesado escenas de tensión, de esperanzas, de zozobra y de decepciones en un plató complicado, con cambios de legislatura, con sucesivas ampliaciones del plazo de enmiendas y, sobre todo, con un intenso debate y una intensa espera dentro del sector audiovisual y también con la esperanza de que se resuelva cuanto antes. Así pues, nadie, absolutamente nadie niega que la tramitación de esta iniciativa sea necesaria y, además, urgente.
Por eso, no apoyaremos el retraso de la norma que llevan implícito las dos enmiendas a la totalidad que se presentan hoy. Y es que, además, tampoco compartimos el contenido de las dos enmiendas. Una de ellas habla de la parálisis de la tramitación. Admite la necesidad de reformar la Ley 55/2007 ―que, se dice pronto, se aprobó hace casi veinte años―, pero, como considera que el texto presentado no se adecúa a las necesidades actuales y está obsoleto, plantea la devolución y, consiguientemente, este retraso en la tramitación. Convendrán conmigo en que más obsoleta estará la ley que actualmente rige, una ley de 2007.
La otra enmienda centra algunas de sus críticas en que el proyecto de ley es profundamente ideológico —claro, tanto como la enmienda a la totalidad que se presenta—, y, ciertamente, todo lo que en esa enmienda a la totalidad se critica ―entre otras, la definición de productora independiente, las medidas de fomento de igualdad de género, las de reducción de impacto ambiental, las ayudas a la producción en lenguas que no son el castellano― precisamente son cuestiones que, desde un opuesto lado ideológico, sí nos llevan a intentar mejorar el contenido de esta ley y a hacer que sea de verdad un texto que suponga una respuesta a las necesidades reales del sector hoy y ahora, porque es cierto que, en un sector en el que los cambios llegan a velocidad de vértigo, un texto elaborado en 2022 no corresponde a la realidad que refleja el espejo de 2026.
Y lo ha señalado usted mismo, señor ministro: la irrupción de la inteligencia artificial, las nuevas plataformas, los cambios en cómo consumimos la producción audiovisual, absolutamente todo eso ha cambiado de una forma sustancial. Y esta nueva ley deberá responder a la nueva realidad y también deberá corregir errores del pasado reciente, algunos de los cuales ya consideramos gravísimos en su momento para el sector, como el de la definición de productor independiente que se introdujo de rondón en la ley audiovisual de 2022, una ley exclusivamente definida por los intereses económicos, más que por los culturales o sociales, y que abrió la puerta de par en par a que las empresas de grandes grupos se beneficien de aquellas ayudas que deberían destinarse a proteger a las pequeñas y medianas empresas del sector audiovisual. Señorías, todo el sector está pidiendo que se apruebe una nueva ley en las mejores condiciones posibles y que esta nueva ley se adecúe a las necesidades reales del sector. Esto es un hecho.
Termino ya. Se dice que fue Fellini quien dijo aquello de que el cine utiliza el lenguaje de los sueños, porque los años pueden pasar en unos segundos y se puede saltar de un lugar a otro sin que medie un kilómetro de distancia. Pues trabajaremos para ello y contribuiremos a que ese sueño de una nueva ley de cine dé el salto desde 2022 a 2026 ―incluso habría que decir que desde 2007 a 2026― y hoy sea una realidad. Y, como primer paso en ese camino, votaremos en contra de estas dos enmiendas a la totalidad.
Eskerrik asko. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra el señor Cruset Domènech.
Josep Maria Cruset Domènech
JuntsDiputado.Página 73Vídeo
Moltes gràcies, president. Ministre. La llei del cinema i la cultura audiovisual ja va intentar fer camí en la passada legislatura, però va ser engolida, devorada pel final de mandat amb la precipitada convocatòria d’eleccions pel president Sánchez. Per tant, aquesta és una llei en la que múltiples actors hi han dipositat des de fa molt de temps l’esperança de veure resoltes les seves necessitats i, a la vegada, esdevenir més competitius. Per tant, una llei que pensem que s’ha de tramitar i que ha de superar la fase d’esmenes a la totalitat on estem avui en ple debat. Fem‑hi, però també, una mirada de context, sobretot perquè pensem en el context d’aquesta llei i, sobretot, perquè ningú es confongui en el resultat de la nostra votació. Tal com vam anunciar el novembre passat, els reiterats incompliments dels acords per part del Govern de l’Estat i l’alt nivell de trilerisme que ens trobàvem en les negociacions amb ells ha deixat a la pràctica sense capacitat d’impulsar res el Govern de l’Estat. Però en aquell mateix moment vam explicar que hi hauria cinc lleis que no quedaven afectades per aquest bloqueig. D’aquestes cinc lleis, a hores d’ara, quatre ja estan publicades en el BOE i plenament efectives. I la cinquena és precisament aquesta llei, la llei del cinema i la cultura audiovisual. Per què quedaven aquelles cinc lleis exemptes i al marge del bloqueig? Doncs perquè aquelles cinc lleis tenien un acord signat o a punt de signar i, per tant, nosaltres no volíem renunciar i no renunciàvem a materialitzar la nostra part de l’acord. Per tant, és evident que si avui som aquí posicionant‑nos en contra de les esmenes a la totalitat presentades no és pas perquè hagi canviat res, ni que signifiqui que el Govern té uns suports que és evident que en realitat no té. Si avui som aquí és perquè l’acord per la llei del cinema s’ha tancat i s’ha materialitzat i porta una empremta molt potent de Junts per Catalunya. I s’ha tancat perquè hem aconseguit un abast molt potent en tres eixos. Primer, la defensa i protecció del català en el cinema i el sector audiovisual. Segon, més incentius fiscals i més recursos per aquest mateix sector i, tercer, major força i capacitat econòmica per diferents actors culturals de Catalunya. Si entrem més en detall, podem veure que el català comptarà amb una especial protecció gràcies a la reserva d’un percentatge dels recursos del Fons de Foment del Cinema i l’Audiovisual. Es garantirà una major quota de pantalla del català mitjançant un incentiu extra a l’hora de programar l’exhibició de pel·lícules en els cinemes. A més a més, atribuirà la capacitat reguladora inspectora i sancionadora a la Generalitat de Catalunya a l’hora de garantir l’exhibició de pel·lícules en català i el compliment de la normativa vigent. Per altra banda, les ajudes al cinema s’adreçaran, com a mínim, s’adreçaran a aquells que programin com a mínim un 15 % de les sessions de les pel·lícules en català i finalment, s’augmentarà el límit de les ajudes fins al 80 % del cost de producció per a aquelles produccions que siguin rodades en català. Pel que fa a la millora del sector del cinema i l’audiovisual, hem tancat dues accions absolutament determinants pel sector. La primera és l’acord d’implantar un augment significatiu dels incentius fiscals a les productores. Això es tradueix en un augment important de recursos econòmics que farà molt més competitiu el sector audiovisual, situant‑se en la part alta dels estàndards europeus. I la segona acció és tan rellevant com la primera, ja que resol els problemes de tresoreria actual, en especial el que tenen les petites productores. Així doncs, es permetrà que les productores puguin monetitzar els ajuts, obtenint els recursos econòmics de les desgravacions fiscals durant el rodatge sense haver d’esperar que s’acabi la producció. A la vegada, però, també s’han aportat recursos i solucions a altres sectors culturals, resolent reivindicacions que es reclamaven des de feia molt de temps. Les productores d’espectacles en viu es podran deduir un 25 % dels costos de producció, ja siguin espectacles en teatres, auditoris, espais a l’aire lliure o qualsevol altre que es destini temporalment a espectacles en viu. S’elimina també la taxa per l’expedició del permís d’exportació de les galeries d’art, una taxa abusiva imposada per la Llei de patrimoni històric més antiquada de la Unió Europea. Una taxa que, a més a més, perjudica no només les galeries d’art, sinó també els artistes, que veuen com les seves obres tenen dificultats per arribar al mercat internacional.
I, finalment, s’aprovarà una cotització d’autònoms específica per a músics, reduïda i ajustada al context del sector; una alternativa justa i realista per als milers de professionals que, per desenvolupar la seva activitat, ara es veuen atrapats per empreses que sovint tenen una facturació fraudulenta. D’aquesta manera, aquesta solució dotarà de seguretat jurídica tant als músics com als contractants. Per tant, amb aquest acord Junts per Catalunya fem possible l’impuls i la protecció del català en el cinema, l’enfortiment del sector audiovisual amb els millors incentius fiscals i capitalització de les ajudes econòmiques, el reforç i protecció dels espectacles en viu com en el teatre o els concerts, l’aprovació d’una cotització reduïda per als músics autònoms, l’equiparació de les galeries d’art al mercat europeu eliminant la taxa d’exportació i l’ajut a múltiples activitats culturals a Catalunya, tot un seguit de mesures molt rellevants que permetran fer un salt qualitatiu en tot el sector audiovisual i de la cultura. Ara bé, això vol dir que la feina està acabada? Ni de bon tros1 Queda molta feina per fer. Queden moltes necessitats per estudiar, treballar i buscar els suports necessaris entre tots per resoldre‑les. Aquesta és una llei molt potent, molt transversal, molt necessària i que requerirà d’un esforç de totes les parts per arribar als consensos necessaris per fer realitat el que el sector del cinema i la cultura audiovisual necessiten. Com deia, queda molta feina per fer i cal fer‑la molt de pressa, perquè les eleccions, encara que alguns diguin que no, són aquí a tocar i com deia, queda molta feina per fer.
Moltes gràcies.
Muchas gracias, presidente. Ministro, la Ley del Cine y la Cultura Audiovisual ya intentó hacer camino en la pasada legislatura, pero fue engullida, devorada por el final de mandato con la convocatoria precipitada de elecciones por parte del presidente Sánchez. Por lo tanto, esta es una ley en la que múltiples sectores han depositado desde hace mucho tiempo la esperanza de ver resueltas sus necesidades y convertirse en más competitivos. Por lo tanto, es una ley que pensamos que debe tramitarse y debe superar la fase de enmiendas a la totalidad, en la que hoy nos hallamos en pleno debate. Pero echemos también una mirada sobre el contexto, especialmente para que nadie se confunda en el resultado de nuestra votación. Tal y como anunciamos en el mes de noviembre pasado, por reiterados incumplimientos de los acuerdos por parte del Gobierno y el alto nivel de trilerismo en que nos encontrábamos en las negociaciones con ellos, en la práctica ha quedado sin capacidad de impulsar nada el Gobierno del Estado. Pero, en ese mismo momento explicamos que habría cinco leyes que no quedaban afectadas por este bloqueo, de las cuales hoy día ya hay cuatro que se han publicado en el BOE y son plenamente efectivas, y la quinta precisamente es esta ley, la Ley del Cine y la Cultura Audiovisual. ¿Por qué quedaban exentas esas cinco leyes y al margen del bloqueo? Porque esas cinco leyes tenían un acuerdo firmado o a punto de firma y, por lo tanto, nosotros no quisimos renunciar y no renunciábamos a que se materializara nuestra parte del acuerdo. Por lo tanto, es evidente que si hoy estamos aquí posicionándonos en contra de las enmiendas a la totalidad presentadas no es porque haya cambiado nada ni que signifique que el Gobierno cuenta con un apoyo que es evidente que en realidad no tiene. Si estamos hoy aquí es porque el acuerdo por la ley del cine se ha cerrado, se ha materializado y lleva una huella muy importante de Junts per Catalunya, porque hemos conseguido una base muy significativa en tres ejes: en primer lugar, la defensa del catalán en el sector del cine y el audiovisual; en segundo lugar, más incentivos fiscales y recursos para ese mismo sector, y, tercero, mayor fuerza y capacidad económica para diferentes actores culturales de Cataluña.
Si entramos en más detalle, veremos que el catalán contará con una protección especial gracias a la reserva de un porcentaje de recursos del fondo de fomento del cine y el audiovisual. Se va a garantizar una mayor cuota de pantalla, con un incentivo extra en el momento de programar exhibición de películas en los cines, y, además, se atribuirá la capacidad reguladora, inspectora y sancionadora a la Generalitat de Catalunya en el momento de garantizar la exhibición de películas en catalán y el cumplimiento de la normativa vigente. Por otra parte, las ayudas al cine se dirigirán a los que programen un 15 % de sesiones de películas en catalán como mínimo. Y, finalmente, se aumentará el límite de las ayudas hasta el 80 % del coste de producción para aquellas producciones que sean rodadas en catalán.
Y, por lo que se refiere a la mejora del sector del cine y del audiovisual, hemos cerrado dos acciones absolutamente determinantes para el sector: la primera, el acuerdo de implantar un aumento significativo de los incentivos fiscales a las productoras, lo cual se traduce en un aumento importante de recursos económicos que hará que sea mucho más competitivo el sector audiovisual, situándose en la parte alta de los estándares europeos, y la segunda acción es tan relevante como la primera, ya que resuelve los problemas de tesorería actuales, sobre todo el que tienen las pequeñas productoras, de modo que se va a permitir que las productoras puedan monetizar las ayudas obteniendo los recursos económicos de las desgravaciones fiscales durante el rodaje sin tener que esperar a que acabe la producción.
Al mismo tiempo, se han aportado recursos y soluciones a otros sectores culturales, resolviendo reivindicaciones que se venían reclamando desde hacía mucho tiempo. Las productoras de espectáculos en vivo podrán deducirse un 25 % de los costes de producción, ya sean espectáculos en teatros, auditorios, espacios al aire libre o cualquier otro que se destine temporalmente a espectáculos en vivo y en directo. También se elimina la tasa de expedición del permiso de exportación de las galerías de arte, una tasa abusiva impulsada por la ley de patrimonio histórico más anticuada de la Unión Europea una tasa que no solo perjudica a las galerías de arte, sino también a los artistas, que ven cómo sus obras se encuentran con dificultades para llegar a los mercados internacionales.
Por último, se aprobará también una cotización de autónomos específica para músicos, reducida y ajustada al contexto del sector, una alternativa justa y realista para los miles de profesionales que para desarrollar su actividad ahora se encuentran atrapados por empresas que muy a menudo tienen una facturación fraudulenta. Esta solución dotará de seguridad jurídica tanto a los músicos como a los contratantes. Por lo tanto, con este acuerdo en Junts por Catalunya hacemos posible el impulso y la producción del catalán en el cine; el impulso del sector audiovisual con mejores incentivos fiscales y capitalización de las ayudas económicas; el refuerzo y protección de los espectáculos en directo, como en el teatro o en los conciertos; la aprobación de una cotización reducida para músicos autónomos; la equiparación de las galerías eliminando la tasa de exportación a las europeas y el apoyo a acontecimientos culturales en Cataluña. Todo eso permitirá que demos un salto cualitativo en todo el sector audiovisual y de la cultura. Ahora bien, ¿eso quiere decir que se ha acabado ya el trabajo? En absoluto. Queda todavía mucho trabajo por hacer, muchas necesidades por estudiar, en las que trabajar y buscar apoyos necesarios entre todos para resolverlas. Esta es una ley muy potente, muy transversal, muy necesaria y que va a requerir de un esfuerzo de todas las partes para que se pueda llegar a los consensos necesarios que hagan realidad lo que el sector del cine y la cultura audiovisual necesitan. Queda mucho trabajo por hacer y hay que hacerlo muy deprisa, porque las elecciones ―aunque algunos digan que no― están aquí, a la vuelta de la esquina, y, como decía, queda muchísimo trabajo por hacer.
Muchas gracias.
Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Álvaro Vidal.
Francesc-Marc Álvaro Vidal
ERCDiputado.Página 76Vídeo
Bona tarda, president, senyories. Com ja s’ha dit des d’aquest faristol, és importantíssim que aquesta llei entri en una realitat efectiva després d’un bloqueig incomprensible de fa molts anys; un bloqueig que ha fet mal al sector i que fa mal al públic. El grup d’Esquerra ho plantegem com la continuació d’una feina que ja va començar amb la Llei de l’audiovisual, on vam abocar molts recursos polítics, sovint totalment en solitud i rebent moltes crítiques. El nostre objectiu és clar: el futur de la llengua no es juga només en l’administració, en el funcionariat, en l’espai del carrer, es juga sobretot en el món de la cultura i en les indústries culturals. I, en aquest sentit, l’audiovisual, tant a les sales com en plataformes, és una aposta estratègica. Només salvarem la llengua si també som presents allà on la indústria és potent. A més a més, com ja s’ha dit, vivim un moment de canvi bàsic en el món de les indústries culturals. Els reptes són enormes, no només per l’emergència de la intel·ligència artificial, sinó també pel canvi en els hàbits i els usos i consums del públic. Vull dir, però, que el cinema català —en aquest sentit, podem felicitar‑nos— viu un moment molt important i en aquest sentit li voldria dir a les senyories de VOX que si volen veure bones pel·lícules en català es trobaran. Esmentaré una que ha estat molt celebrada pel públic i molt premiada: Alcarràs. No cal que vagin a escoltar pel·lícules en llatí o arameu, en trobaran en català. I, de fet, ja que les senyories de Vox són taurins, els puc recomanar una pel·lícula d’un gran realitzador català, Albert Serra, Tardes de soledad, on es parla dels toros. Bé, en el tràmit d’esmenes caldrà escoltar atentament el sector, com s’ha dit, i en aquest sentit, Esquerra ja ho hem fet. Som amatents a les necessitats i les demandes de les indústries audiovisuals i hem incorporat molts elements que ens han vingut dels creadors i de les indústries. Com s’ha dit, d’aquesta llei depèn la dotació mínima i estable per a l’audiovisual en català, eusquera i gallec. Aquesta ha estat una de les batalles centrals del nostre grup, que hem reclamat que el fons per a llengües diferents al castellà no depengui de la voluntat política de cada moment, sinó que tingui una aportació mínima garantida, com a mínim un 10 % del Fons de Protecció a la Cinematografia i l’Audiovisual. Entenem que aquests fons s’han de transferir íntegrament als organismes competents de les comunitats autònomes i han de ser aquestes, naturalment, que la gestionin d’acord amb les seves competències. Esquerra vol, i així ho ha parlat amb el Ministeri, que la llei serveixi per normalitzar la presència del català en tota la cadena d’audiovisual, distribució, producció, exhibició, promoció i accés als continguts. No n’hi ha prou amb produir en català. Cal garantir clarament que les obres arribin a sales, plataformes i circuits de difusió. Defensem que, quan ja existeixi una versió catalana doblada, subtitulada o original, aquesta no quedi invisibilitzada, perquè altrament el que es fa és castigar el públic i arraconar la llengua. Toca definir de manera més blindada la definició de productora independent. Com s’ha dit, aquest és un tema central d’aquest projecte de llei i aquest és un altre punt històric. Esquerra volem evitar que la categoria de productor independent sigui capturada per empreses vinculades sobretot a grans grups televisius, plataformes o capital sense arrelament territorial. Dit d’una altra manera, que no ens colin bou per bèstia grossa. La crítica ve de lluny. A la llei de l’audiovisual que el PSOE i el PP van tancar amb una definició enganyosa, una definició que Esquerra va considerar ja en aquell moment feta a mida dels grans operadors. Alerta amb això! Intentarem que els ajuts públics —i això és cabdal i és estratègic— no acabin en mans dels grans grups exclusivament, perquè altrament hauríem fet una llei que no serviria per la vitalitat bàsicament d’un sector on bona part de la nova creació ve d’instàncies petites o mitjanes. Les ajudes han d’anar a productores independents, reals, distribuïdores, sales petites, projectes en llengües pròpies, col·lectius de dones, de joves i talent emergent. És a dir, que els diners públics serveixin per corregir els desequilibris que genera una visió massa depredadora del sector i que serveixi per reforçar el paper dels actors i d’aquells que, en aquest moment, volen sortir a oferir noves propostes. La llei és un reconeixement, una oportunitat de reconeixement real del caràcter plurilingüe i plurinacional de l’Estat. Ministre, vostè ho sap. Aquesta llei ha de deixar de tractar el castellà com l’única llengua cultural per defecte. Ens creiem o no ens creiem que aquest és un estat pluricultural? Les nostres esmenes introdueixen de manera recurrent que les llengües oficials diferents del castellà, les reconegudes estatutàriament, siguin i tinguin un valor igual que el castellà.
Per tant, tot va en aquest camí, també en el camí de la fiscalitat i l’accés a la cultura. El nostre grup incorpora una batalla tributària que ve de lluny: reduir l’IVA cultural del 10 % al 4 % per entrades a sales cinematogràfiques, teatres, concerts i altres espectacles culturals. L’objectiu és abaratir l’accés a la cultura i tractar‑la com a bé bàsic que és. I, en aquest sentit, una reflexió s’ha dit aquí que les societats lliures no subvencionen la cultura. Crec que és un greu error i és un fet incert. Ningú diria que el Regne Unit no és una societat lliure. Ningú diria que França no és una societat lliure. Ningú diria que Alemanya no és una societat lliure i, en aquests llocs, el cinema té un suport molt important. També des del nostre grup, senyor Urtasun, sap que hem demanat més seguretat fiscal per a les productores. En l’àmbit de l’impost de societats, plantegem mecanismes de reconeixement de costos i control de deduccions per donar més seguretat jurídica, especialment a les pimes audiovisuals i evitar que una contingència fiscal pugui posar en risc projectes petits o independents.
Acabo, president. El director Jean François Truffaut deia que el cinema és viure una vida paral·lela, universos paral·lels. En aquesta cambra, a vegades assistim a realitats paral·leles. Nosaltres celebrem que pugui tirar endavant aquesta llei. Celebrem també que el grup de Junts s’hagi afegit al consens que ja teníem altres grups catalans com Esquerra amb el Ministeri. Creiem que en temes de país cal caminar sempre plegats, perquè és la millor manera de servir la ciutadania i servir la cultura.
Gràcies.
Gracias, presidente. Buenas tardes. Señorías, como ya se ha dicho desde esta tribuna, es muy importante que esta ley se convierta en una realidad efectiva tras un bloqueo de muchos años, un bloqueo que ha perjudicado al sector y al público. El Grupo de Esquerra lo planteamos como la continuación de un trabajo que ya se empezó con la ley audiovisual, donde asignamos muchos recursos políticos, pero siempre recibiendo muchas críticas y obstáculos. Nuestro objetivo es claro: el futuro de la lengua no solo se juega en la Administración, en el funcionariado, en el espacio público, se juega, sobre todo, en el mundo de la cultura y de las industrias culturales. En ese sentido, el audiovisual, tanto en salas como en plataformas, es una apuesta estratégica. Solo salvaremos la lengua si estamos presentes también allí donde la industria es potente. Además, como ya se ha dicho, vivimos un momento de transformación básica en el mundo de las industrias culturales. Los retos son ingentes no solo por la emergencia de la inteligencia artificial, sino también por el cambio en los hábitos, en los usos y consumos del público. En ese sentido, el cine catalán vive un momento muy importante y podemos felicitarnos. Quisiera decirles a las señorías de VOX que, si quieren ver buenas películas en catalán, encontrarán alguna. Voy a citar una muy celebrada por el público y muy galardonada: Alcarràs. No hace falta que vayan a escuchar películas en arameo o en latín, encontrarán algunas en catalán. Y a las señorías de VOX les puedo recomendar Tardes de soledad, de un realizador catalán, Albert Serra, donde se habla de los toros. En el trámite de enmiendas hay que escuchar atentamente al sector, como ya se ha dicho, y en Esquerra ya lo hemos hecho; estamos muy pendientes de las necesidades y demandas de las industrias audiovisuales y hemos incorporado muchos elementos que nos han llegado de la industria misma y de los creadores. Como os he dicho, de esta ley depende la educación mínima y estable para el audiovisual en catalán, euskera y gallego. Esta ha sido una de las batallas centrales de nuestro grupo. Hemos reclamado que el Fondo para Lenguas Diferentes al Castellano no dependa de la voluntad política de cada momento, sino que tenga una aportación mínima garantizada: un 10 % mínimo del Fondo de Protección a la Cinematografía y el Audiovisual. Estos fondos se han de transferir íntegramente a los organismos competentes de las comunidades autónomas y deben ser ellas, naturalmente, quienes los gestionen según sus competencias. Esquerra desea, y así lo ha hablado con el ministerio, que la ley sirva para normalizar la presencia del catalán en toda la cadena audiovisual: distribución, producción, exhibición, promoción y acceso a los contenidos. No basta con producir en catalán, hace falta garantizar claramente que las obras lleguen a salas, plataformas y circuitos de difusión. Defendemos que cuando ya exista una versión catalana doblada, subtitulada u original, no quede invisibilizada, porque entonces lo que se hace es castigar al público y arrinconar la lengua.
Hay que blindar mejor la definición de productora independiente. Como ya se ha dicho, ese es un tema central de este proyecto de ley; es otro punto clave, histórico. Queremos evitar que la categoría de productor independiente sea capturada por empresas vinculadas sobre todo a grandes grupos televisivos, plataformas o capital sin arraigo territorial. Dicho de otro modo, que no nos cuelen gato por liebre. La crítica viene de lejos: la ley audiovisual que el PSOE y el PP cerraron con una definición engañosa, que Esquerra ya consideró en ese momento que estaba hecha a medida de los grandes operadores. Cuidado con eso. Vamos a intentar que las ayudas públicas ―eso es capital, estratégico― no acaben en manos exclusivamente de los grandes grupos, porque entonces habríamos elaborado una ley que no serviría para la vitalidad de un sector donde gran parte de la nueva creación viene de entidades pequeñas o medianas. Las ayudas tienen que ir a productoras independientes reales, distribuidoras, pequeñas salas, proyectos en lenguas propias, colectivos de mujeres, jóvenes y talento emergente. Es decir, que el dinero público sirva para corregir los desequilibrios que genera una visión demasiado depredadora del sector y que sirva para reforzar el papel de los actores y de aquellos que en ese momento quieran ofrecer nuevas propuestas. La ley es un reconocimiento y una oportunidad de reconocimiento verdadero del carácter plurilingüe y plurinacional del Estado. Usted lo sabe, señor ministro. Esta ley debe dejar de tratar el castellano como la única lengua cultural por defecto, nos creamos o no que este es un Estado pluricultural. Nuestras enmiendas introducen de forma recurrente que las lenguas diferentes del castellano reconocidas estatutariamente tengan el mismo valor que el castellano. Por lo tanto, todo va en esa dirección.
Y también en la dirección de la fiscalidad y acceso a la cultura. Nuestro grupo incorpora una batalla tributaria que viene de lejos: reducir el IVA cultural del 10 al 4 % para entradas en salas de cine, teatros, conciertos y otros espectáculos culturales, porque el objetivo es abaratar el acceso a la cultura y tratarla como un bien esencial, que es lo que es. En ese sentido, una reflexión. Aquí se ha dicho que las sociedades libres no subvencionan la cultura. Creo que es un grave error, y además algo incierto. Nadie diría que el Reino Unido no es una sociedad libre. Nadie diría que Francia tampoco lo es. Nadie diría que Alemania no es una sociedad libre tampoco. Pues en todos esos lugares el cine recibe un apoyo importante. También, señor Urtasun, sabe que en nuestro grupo hemos pedido más seguridad fiscal para las productoras. En el ámbito del impuesto sobre sociedades, proponemos medidas de reconocimiento de costes y más seguridad jurídica a las pymes audiovisuales para evitar que una contingencia fiscal pueda poner en riesgo proyectos independientes o pequeños.
Acabo. El director Jean‑François Truffaut decía que el cine es vivir universos paralelos, una vida paralela. A veces en esta Cámara asistimos a realidades paralelas. Nosotros celebramos que pueda salir adelante esta ley y que el Grupo de Junts se haya añadido al consenso que ya tenían otros grupos catalanes en el ministerio. Creemos que en temas de país siempre hay que ir de la mano porque es la mejor manera de servir a los ciudadanos y de servir a la vez a la cultura.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el señor Lamuà Estañol.
Marc Lamuà Estañol
PSOEDiputado.Página 79Vídeo
Gracias, señor presidente. Ministro, señorías, miembros del sector del cine y el audiovisual que nos acompañáis, hoy hay un nuevo hito que sigue a los de los últimos meses de la receta del PP y VOX cuando no consiguen gobernar, corsarios en el Poder Judicial, filibusteros en el Poder Legislativo, golpeando sin parar aunque las instituciones democráticas de España acaben desangradas y de rodillas. Eso y nada más son ustedes, aquellos que creen que el poder les pertenece por derecho de conquista, como antes de que llegara la democracia. (Aplausos). Estas enmiendas a la totalidad no son más que un obsceno ejercicio de filibusterismo para evitar que se vea que, a pesar de ustedes, el Congreso sigue legislando. Por eso, quiero empezar con una idea muy clara: hoy no estamos votando si esta ley es perfecta, si esta ley es obsoleta; hoy lo que votamos es si esta Cámara quiere trabajar y tramitar o bloquear. El resto es poesía, señorías. No decidimos el texto final de la ley hoy, decidimos si permitimos que se tramite, que se enmiende, que se dialogue, que se mejore. Si alguien hoy vota a favor de estas enmiendas, no defenderá al sector audiovisual, será simplemente un lacayo en manos y a las órdenes de la ultraderecha y de la derecha de este país. (Aplausos). Hay algo profundamente contradictorio en lo que plantea el Partido Popular. El PP nos dice que la ley llega tarde, que la ley necesita actualizarse, que la ley de 2007 está superada, que el sector ha cambiado, que el audiovisual vive una transformación tecnológica, y creo que en eso, señorías del PP, coinciden todos los grupos de esta Cámara. ¿Que la ley necesita una actualización, que el ecosistema audiovisual de 2026 no es el de 2007? Claro, por eso traemos una ley. Pero, señorías del PP, si ustedes creen que la ley llega tarde, ¿cómo pueden proponer que vaya a llegar todavía más tarde? Si el texto necesita mejoras, ¿por qué quieren impedir que se presenten enmiendas? Si se debe escuchar más al sector, ¿por qué quieren bloquear precisamente un trámite de debate, de enmiendas, de acuerdos, en el que vamos a trabajar todos los grupos y en el que el sector tendrá mucho que decir a través de las enmiendas que propondremos? Ustedes diagnostican retraso y lo que proponen es parálisis; diagnostican obsolescencia y su receta es el bloqueo. Dicen que hay que actualizar la norma y al mismo tiempo piden devolverla al Gobierno para empezar desde cero. Eso no es responsabilidad parlamentaria, señorías del PP, eso es filibusterismo; filibusterismo hipócrita y miedo, mucho miedo. Miedo porque se visualizará claramente que ustedes se han apeado de los grandes consensos en cultura de este país. Tienen pánico a que se visualice su ostracismo voluntario y, por ende, a que se demuestre su inutilidad para con todos los sectores culturales de España. Y aquí hay que decir otra cosa clara. El sector audiovisual no puede ser reducido por el PP, como quiere hacer hoy, a una coartada, lo que necesita son herramientas para las salas, para los productores independientes, para la distribución, para la internacionalización, para la atracción de rodajes, para crear nuevas audiencias, para seguir siendo muy competitivos en Europa y en todo el mundo, y nada de eso llegará en breve si lo que hacemos hoy es devolver esta ley. El ego herido por no gobernar del Partido Popular no puede ser el freno a la cultura de España. (Aplausos). Señorías del Grupo Popular, sean coherentes con su propio diagnóstico. Si la ley necesita cambios, presenten enmiendas. ¿Quieren hablar de incentivos? Hablemos. ¿Se tiene que hablar de salas? Hablemos. ¿Quieren hablar de productores independientes? Hablemos. ¿Quieren debatir de distribución, de ventanas, de financiación, de competitividad internacional? De acuerdo, hablemos, para eso estará la ponencia. Pero no vengan a decir que quieren mejorar una ley cuando la primera y única propuesta que quieren hacer es vetar su trámite. Junto al filibusterismo popular, encontramos el salvajismo de VOX. Distinto tono, igual perjuicio. Es que VOX ni tan siquiera finge hacer una enmienda a la totalidad pensando en una mejora de la ley. No, no, solo junta letras como leña para encender más el fuego de su batalla cultural de siempre. (Aplausos). Los socios minoritarios del PP odian todo aquello que no encaja con su visión estrecha de España, lo mismo que el Grupo Popular, pero a ellos se les debe reconocer ―a las señorías de VOX― el arrojo o las pocas luces de escribirlo con todas las letras en sus textos. La idea de VOX de España es tan pequeña que cabe en Perejil, ese último peñasco del imperio que añoran día a día aquí, en esta
Cámara. Fuera de su pequeñez, como en su enmienda a la totalidad, todo es ideología. La igualdad es ideología, la sostenibilidad es ideología, la inclusión de las personas con discapacidad es ideología. La diversidad lingüística, la colaboración con las comunidades autónomas, las ayudas públicas a la cultura, todo, todo es ideología. Señorías de VOX, lo que ustedes llaman ideología se llama en realidad democracia cultural. (Aplausos). Se llama pluralidad, se llaman derechos, se llama ―aunque les duela― España, que es real, diversa y, sobre todo, libre. Ustedes, en realidad, señorías de VOX, no tienen un problema con esta ley, ustedes tienen un problema con el país y con la realidad.
Señorías, ¿por qué queremos tramitar esta ley? Porque las salas necesitan respuestas, los productores necesitan seguridad, la distribución necesita equilibrio, la creación necesita apoyo y España necesita una estrategia cinematográfica ambiciosa. Señorías del PP, suban a este barco o, si no, por lo menos dejen de molestar. Más responsabilidad y menos oportunismo. Votaremos no a las enmiendas, votaremos no a la parálisis y no permitiremos que conviertan el cine de todos en un arma arrojadiza para la política.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor ministro de Cultura.
Ernest Urtasun Domènech
GobiernoMinistro de Cultura.Página 80Vídeo
Voy a ser muy breve. Solo quisiera contestar algunas cosas y dar las gracias a todos los grupos por su aportación.
En primer lugar, quiero saludar a los representantes del sector, que muchos nos acompañan aquí. Creo que hoy iniciamos un camino en el sentido de tener la mejor ley posible. (Aplausos).
Simplemente quiero decir a los señores de VOX que yo les he hecho hoy una pregunta muy concreta: si ellos coincidían con las políticas del señor Milei, que básicamente ha destruido el INCAA. Y creo que la respuesta ha sido bastante explícita, básicamente defendiendo lo que se ha hecho en Argentina con el INCAA. Y después ―cito literalmente― ha dicho usted, que el ICAA, nuestro ICAA, supone un derroche de recursos y ha apostado por la reducción de la Administración. Bueno, creo que la respuesta es bastante clara sobre cuáles son las intenciones de la extrema derecha cuando llega al Gobierno, y le digo algo de una manera muy clara: no vamos a permitir que manoseen las políticas públicas culturales en materia de cinematografía.
Y la segunda cuestión que quería mencionar de forma muy breve es para la representante del Partido Popular. Diputada Cruz‑Guzmán, usted sabe que cuando usted habla de cultura siempre la escucho, y creo que hoy ha venido a hacer más politiquería que otra cosa. (Rumores). No pasa nada, entiendo perfectamente las obligaciones del debate en el Pleno y el papel que tiene que jugar cada uno. Yo solo quiero decir algunas cosas. Usted me acusa de no haber traído una ley de consenso. Sabe perfectamente que le tendí la mano desde el primer minuto ―ahora me referiré a eso―, y que nos hemos reunido con usted muchas veces ofreciéndole este consenso que usted nunca ha querido. Luego, no me acuse tampoco de que la ley va dos años tarde, porque la ley va dos años tarde, entre otras cosas, porque ustedes han bloqueado esta ley durante dos años. (Aplausos). Y luego me habla del sector. Señora Cruz‑Guzmán, el sector no ha pedido que no se tramite la ley. (Rumores). No lo ha pedido. Por lo tanto, su enmienda a la totalidad es una enmienda contra la voluntad del sector ―permítame que se lo diga―, que quiere que avance esta ley. Pero, en cualquier caso, permítame que le diga una cosa. Usted también le ha prometido al sector una nueva ley, pero esa promesa es muy poco creíble. ¿Sabe por qué? Porque esa nueva ley que usted promete viene de la mano de los que nos acaban de decir en esta tribuna que quieren eliminar las políticas públicas en materia de cine. (Aplausos). Por lo tanto, ¿qué le digo yo al Grupo Popular? Hoy tienen que hacer su enmienda a la totalidad, la han presentado. Yo le pedí que la retiraran y no lo han querido hacer, de acuerdo. No pasa nada. Pero, si la superamos, súbanse al consenso. Hay una silla disponible para ustedes. Le vuelvo a tender la mano. Hágalo. Es lo que, por otra parte, le está pidiendo el sector que haga.
Me dirijo a los demás grupos parlamentarios, muy brevemente, presidente. A Compromís, quiero agradecerle mucho el apoyo. Vamos a seguir apoyando al sector. Seguirem, sens dubte, donant suport al sector valencià.
Seguiremos, sin duda, apoyando al sector valenciano.
Respecto al BNG, todo lo que usted ha referido en cuanto al galego lo vamos a apoyar también. A Podemos, vamos a escuchar las enmiendas que ustedes quieren presentar; desde luego, las escucharemos con mucha atención. Al representante del PNV también quiero decirle que, evidentemente, apoyaremos cualquier medida de mejora del euskera ―saben que es una política del ministerio― y lo vamos a cuidar. Y a la representante de Bildu, que me ha dicho antes en privado y luego aquí en público que cuidemos al sector del cine independiente, le diré que lo vamos a hacer, desde luego. Los vamos a escuchar y es uno de los grandes objetivos de la ley.
Al representante de Junts per Catalunya li vull agrair, senyor Cruset, la voluntat per l’acord. Li vull agrair. Compartim les mesures en matèria de defensa del català. Són importants i les tirarem endavant.
Al representante de Junts le quiero agradecer su intervención. Nos ha preguntado por el acuerdo, y compartimos las medidas en materia de defensa del catalán y las tiraremos para adelante.
Quiero decir también que las cosas que ha anunciado hoy el señor Cruset para defender el catalán son medidas que tenemos voluntad de abrir al conjunto de lenguas cooficiales. Saben que esta es una política del ministerio y estamos dispuestos a hacerlo. Y también quiero decir algo importante en relación con lo que ha anunciado el señor Cruset respecto a los incentivos fiscales. Es voluntad del Gobierno a través de esta ley mejorar el incentivo fiscal del cine hasta el límite de lo que nos permita la Unión Europea, y esa es una voluntad no solo del Ministerio de Cultura, sino que también quiero agradecer particularmente al Ministerio de Hacienda que hayamos llegado a un acuerdo para hacerlo realidad. (Aplausos). Por lo tanto, les invito a todos los grupos para que no perdamos esta oportunidad.
Finalment, al representant d’Esquerra Republicana, amic Francesc‑Marc Álvaro, moltes de les coses que vostè ha dit sap que les compartim. Estem disposats, evidentment, a treballar conjuntament perquè aquesta llei sigui de tothom i que tothom hi posi les seves qüestions. Les coses que vostè ha dit en relació amb el català a la producció independent, sap que les compartim i estem disposats a treballar‑ho.
I, finalment, també en el diputat Marc Lamuà, només dir li agraeixo moltíssim el recolzament del Grup Socialista en tot aquest procés. Sense vostè tampoc estaríem aquí. Sense vostè i els diputats del grup de SUMAR, els diputats dels grups que recolzen el Govern i li vull agrair també personalment el seu suport.
Por último, al representante de Esquerra Republicana, Francesc‑Marc Álvaro, muchas de las cosas que ha dicho usted sabe que las compartimos. Estamos dispuestos a trabajar juntos para que esta ley sea de todos y que cada uno aporte su contribución. Con todo lo que ha dicho sobre el catalán y la producción independiente estamos de acuerdo y queremos trabajar en ello. Por último, al diputado Marc Lamuà, le diré que agradezco las palabras del Grupo Socialista en todo este proceso; sin usted no estaríamos aquí. Y lo mismo le digo a los diputados del Grupo SUMAR y a los que apoyan al Gobierno, quiero agradecérselo a todos.
Espero realmente que, entre todos, podamos hacer la mejor ley que el cine de nuestro país merece.
Muchísimas gracias. (Aplausos).
— PROYECTO DE LEY POR LA QUE SE MODIFICAN LA LEY ORGÁNICA 2/2006, DE 3 DE MAYO, DE EDUCACIÓN, Y LA LEY 4/2019, DE 7 DE MARZO, DE MEJORA DE LAS CONDICIONES PARA EL DESEMPEÑO DE LA DOCENCIA Y LA ENSEÑANZA EN EL ÁMBITO DE LA EDUCACIÓN NO UNIVERSITARIA, Y SE ADOPTAN OTRAS MEDIDAS PARA LA MEJORA DEL SISTEMA EDUCATIVO. (Número de expediente 121/000092).
Presidencia. Continuamos con el punto del orden del día correspondiente al debate de totalidad del Proyecto de ley por la que se modifican la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación y la Ley 4/2019, de 7 de marzo, de mejora de las condiciones para el desempeño de la docencia y la enseñanza en el ámbito de la educación no universitaria y se adoptan otras medidas para la mejora del sistema educativo. Para la presentación del proyecto de ley tiene la palabra en nombre del Gobierno la señora ministra de Educación.