Ester Muñoz de la Iglesia
PPDiputada.Página 130Vídeo
Gracias, señor presidente. Señorías, la mayoría de la Mesa de este Parlamento, con Francina Armengol a la cabeza y los miembros de SUMAR, ha hurtado a esta Cámara la posibilidad de votar si queremos que el Gobierno disuelva estas Cámaras y convoque elecciones. (Aplausos). Lo ha hecho única y exclusivamente porque iban a perder la votación; única y exclusivamente. Y, antes de que la presidenta Armengol me llame cobarde, porque dice que cuando está en la Mesa no puede comentar nada por alusiones, lo que le digo es que vaya a la bancada y pida alusiones. A nosotros no nos la suelen dar, pero seguro que a ella se lo conceden. Hablemos de cobardía, efectivamente. Cobardía es no permitir que se vote en esta Cámara un texto similar a los que ya se han presentado en esta Cámara a lo largo de los años. Yo les he traído varios ejemplos. Tenemos uno de Coalición Canaria, del 13 de noviembre de 1995 (muestra un documento), y está aquí su representante: «El Congreso de los Diputados insta al presidente del Gobierno a que, ante tan grave crisis política, haga uso de sus prerrogativas constitucionales y convoque con carácter urgente elecciones generales». Y tengo otra, del 19 de junio de 2018, del Grupo Ciudadanos (muestra otro documento), que ya no existe. «Punto 8: El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a convocar elecciones generales de manera inmediata». Pero en esta misma legislatura, con la misma Mesa, con la misma presidenta, con los mismos miembros, con la misma mayoría, con el mismo letrado mayor, también ha aceptado otras cuestiones de esta naturaleza. Yo traigo aquí una del PP en la que instaba a que dimitiese y a que se cesara al fiscal general del Estado. (Muestra un documento). Esta Cámara no tiene competencia, y aun así nos lo admitieron. Y tengo aquí otra de VOX (muestra otro documento), de 31 de octubre de 2024: «Punto 1. Se exige la inmediata dimisión en bloque del Gobierno presidido por Pedro Sánchez y la convocatoria de elecciones generales». Y tengo otra (muestra otro documento), que es la que presentó Junts en 2025. Y aquí lo que traigo es el acuerdo de la Mesa (muestra otro documento), que dice literalmente, el 7 de febrero de 2025, que «se admite a trámite como proposición no de ley, conforme al artículo 194 del Reglamento».
¿Por qué todas estas sí y esta no? Porque Sánchez la iba a perder. (Aplausos.― Varios señores diputados: ¡Muy bien!). Nos encontramos ante una decisión arbitraria, incoherente y servil de la Mesa, una decisión que fulmina cualquier principio democrático y tiene como único fin impedir que este Parlamento exprese su voluntad, que no es otra que ha dejado de tener una mayoría el presidente que fue investido en esta Cámara. Esto es lo que ha querido evitar Pedro Sánchez.
Y, señorías, me dirijo a todos. Con independencia de lo que pensemos cada uno de nosotros, con independencia de la idea que tengamos de España, con independencia de lo que pensemos sobre cada uno de los asuntos, hay cuestiones que están por encima de ser de izquierdas o de derechas: los principios democráticos, el poder expresar la voluntad popular y nacional reflejada en estas Cortes y poder votarla. De eso estamos hablando, no de lo que pensamos cada uno de nosotros. (Aplausos). Hablamos de principios democráticos. No se puede aceptar el rodillo contra el que piensa diferente solo porque piensa diferente. No se puede aceptar el rodillo contra el adversario político, porque ese tipo de rodillos se pueden volver en contra y ahí es donde se demuestra si somos verdaderamente demócratas: cuando aceptamos el rodillo no para nosotros, sino para los demás. Y por eso me quiero dirigir hoy a todos ustedes: el día en que se amordaza a un Parlamento muere la democracia, y eso es lo que ha hecho Francina Armengol. (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Muy bien!).
La cacicada de ayer demuestra dos cosas: que Francina Armengol y algunos miembros de esta Mesa no trabajan para el Parlamento, no trabajan para todos nosotros; trabajan para Pedro Sánchez y han puesto a esta Cámara al servicio de la cloaca que se creó en Ferraz. Y la segunda cosa que demuestra esto es que el Gobierno está acabado. Han intentado que no se votara, pero toda España ha visto su debilidad, porque todo el mundo sabe que esta moción y estas enmiendas hubieran salido adelante.
No han querido que se vote a pesar de que dijeron que no era vinculante. ¿Qué miedo tenían entonces? El miedo del cobarde. Esta legislatura es una anomalía no solo política, también democrática. La mordaza del Parlamento es el recurso del cobarde y del autoritario. Por eso, si esta legislatura no sirve para nada, ¿por qué sigue en marcha? Pues, muy bien, porque Sánchez se ha atrincherado, sin rendir cuentas; ha dado la orden de volar los pilares democráticos, y también en esta Cámara; de volar los contrapesos entre poderes. Y algunos socios, por mera conveniencia política, están dispuestos a asumirlo.
Por eso esta legislatura estéril continúa. Llevamos tres años. Ni un solo presupuesto general del Estado, ni un solo debate del Estado de la nación, ni un solo proyecto político, ni una mayoría parlamentaria. Entonces, ¿por qué sigue? Además de todo esto, quince procedimientos judiciales, más de treinta jueces y magistrados investigando al entorno familiar del presidente del Gobierno, al partido del presidente del Gobierno, a dos ex secretarios generales del presidente del Gobierno, a ministros del presidente del Gobierno y también al faro moral del presidente del Gobierno, que, por cierto, hoy ha ido a los juzgados. Todos ustedes estaban esperando esas grandes declaraciones. Incluso, los socios estaban esperando que diera explicaciones.
El señor Zapatero ha estado allí y ha salido como entró: con siete imputaciones, incluida la de contrabando. Traigo aquí el auto. Se lo voy a leer para que lo oigan, porque, claro, igual no lo han leído. El juez ha dicho: «La declaración del investigado ―Zapatero― no ha logrado desvirtuar los indicios racionales de criminalidad expuestos en el auto de imputación». Claro, esta vez tienen difícil decir lo de la prevaricación y lo de lawfare, porque ya se ha encargado el juez de que sus derechos constitucionales estén perfectamente garantizados, ¿verdad? Esta vez ya no pueden decir lo de lawfare.
Pero hay un caso que lo ha cambiado todo. (Varios señores diputados: ¡Aaay!). Sí, hay un caso que lo ha cambiado todo: el de las cloacas de Ferraz. (Varios señores diputados: ¡Hale!). Porque no es solo que intentaran cambiar el relato; es que, cuando vieron que las investigaciones periodísticas se convertían en investigaciones judiciales y comenzaban los procedimientos judiciales y empezaban a llegar los procesos orales, crearon una cloaca en Ferraz a las órdenes del número 2 del PSOE para intentar atacar a jueces, a fiscales y cuerpos y fuerzas de seguridad de Estado que investigaban la corrupción de Sánchez. (Protestas.―Aplausos). ¡Eso lo ha cambiado todo!
Y ya lo importante no es quién conocía cada detalle, que eso lo van a determinar los jueces. Lo importante es quién se hace responsable de todo esto, porque en el PSOE nadie se hace responsable de la cloaca. Es toda la estructura orgánica del Partido Socialista, empezando por el secretario general y acabando por la gerente. Pero nadie se hace responsable. Eran personas que hacían cosas, decía el otro día la portavoz de SUMAR.
De las cuestiones penales se encargan los jueces. Y de las cuestiones políticas y de la responsabilidad política, los políticos. ¿Quién se hace responsable en el Partido Socialista de la cloaca? (Aplausos). Por cierto, una cloaca que hoy ha confirmado Bolaños. Bolaños ha dicho que había cloaca, pero que no funcionaba. (Aplausos.―Protestas). Señor ministro, ¡la cloaca era inoperativa! ¡Pero funcionaba y existía! ¡Lo ha dicho Bolaños! (Aplausos).
El PSOE ya sabemos que está atrincherado. Sánchez ya sabemos que está atrincherado. Viene aquí, semana tras semana ―hoy ya sin corbata―, haciendo como que no pasa nada y grabándose tiktoks ofreciéndonos libros. Pero yo me dirijo a los socios en palabras del señor Rufián. El señor Rufián dijo aquí un día en un pleno, muy serio y muy indignado, con la mano en el bolsillo: «Si todo esto es cierto, es una mierda». Señor Rufián, ¿cuánta mierda más va a tragar? (Aplausos). ¿Cuánta?