Ricardo Chamorro Delmo
Muchas gracias, señor presidente. Señorías, señor ministro, como saben ustedes, desde que nosotros entramos en las instituciones y en todos los debates y las comparecencias que hemos tenido con usted, nuestro afán es buscar la rentabilidad de las explotaciones agrarias y un futuro para nuestras zonas rurales, porque, como bien sabe, la agricultura, la ganadería, el sector primario, son fundamentales para nuestros pueblos, para nuestras comarcas rurales y para la cohesión del territorio. Esa ha sido nuestra máxima aspiración en todas las políticas que hemos llevado a cabo cuando hemos tenido responsabilidad. Ahora tenemos más responsabilidades en las comunidades autónomas, y esa es nuestra vocación, la de revertir una situación: la gente se va de nuestros pueblos porque no tiene oportunidades, porque no hay rentabilidad y porque en las zonas rurales no hay un ambiente favorable para el emprendimiento ni para el futuro de las familias. En este punto, el sector primario, como sabe, es fundamental.
Nosotros vemos que en la agricultura europea hay una gran falta de relevo generacional ―usted también lo sabe―, de jóvenes y trabajadores que se incorporen al campo. Esto supone una amenaza, además, para la producción de alimentos y para la soberanía alimentaria de España y de la Unión Europea. Es decir, no solo es una cuestión de balance o una cuestión económica, sino que también es una cuestión de personas, una cuestión social. Nosotros queremos revertir esta situación. En este sentido, creemos que la prioridad siempre debe ser clara y conforme al derecho de la Unión Europea. Hay que revertir esta situación y dignificar el trabajo. En el mundo rural hay un problema cultural que expulsa a la gente del mundo rural. Esa situación hay que combatirla. No puede ser que, con una tasa de paro del 11 % ―hay casi tres millones de españoles en paro―, no se incorpore gente a trabajar en el campo y a construir un futuro en las zonas rurales. Hay que revertir esta situación ―como le digo― por todos los medios.
Pero la solución no son esas regulaciones masivas y sus políticas de inmigración masiva que plantean tanto aquí, en España, como en Bruselas. Ese es el parche del mal gestor, que trata de solucionar esto con una inmigración que está causando unos problemas sociales y de seguridad que crean el caos en nuestras zonas rurales. (Aplausos). Hay que buscar una solución cultural y económica para revertir esta situación. Deben tener prioridad los trabajadores nacionales y, luego, los ciudadanos europeos, porque para eso somos europeos, para eso estamos en el Espacio Económico Europeo ―usted presume siempre de esa incorporación a la Unión Europea―. Solo como último recurso se debería recurrir a trabajadores de terceros países, pero la realidad social es que hay tres millones de parados y hace falta gente para incorporarse al campo. Entonces, hay que luchar, hay que dar la batalla cultural para revertir esa situación. No podemos permitir que se abandonen nuestros pueblos y las zonas rurales.
El marco legal europeo ya obliga a esta preferencia comunitaria, que también es un principio fundacional de la PAC en relación con el sector agrario: preferencia comunitaria a nivel laboral y preferencia comunitaria a nivel de sector agrario, no importar esos productos de países terceros que hacen que los precios bajen y arruinan nuestras explotaciones agrarias. La Directiva 2014/36/UE, sobre trabajadores estacionales, establece que los Estados miembros pueden y deben aplicar un test del mercado laboral antes de autorizar la contratación de nacionales de terceros países, priorizando a ciudadanos nacionales y de la Unión Europea. Ya sé que esto no entra dentro de su competencia, sino que es competencia del Ministerio de Trabajo, pero, evidentemente, es un problema que usted tiene que solventar. Además, usted se sienta en el Consejo de Ministros y tiene que dar una solución.
En Alemania se han impulsado incentivos fiscales y de Seguridad Social para la contratación de nacionales y europeos junto con programas de formación dual y automatización de tareas repetitivas. En Francia, durante periodos de escasez, se han lanzado llamamientos directos a desempleados nacionales para incorporarse al sector agrario combinados con mejoras en alojamiento y condiciones salariales. En Italia y en Polonia se aplican incentivos para la contratación de jóvenes y parados nacionales de larga duración para trabajar en el campo, con ayudas específicas de la PAC para mejorar el atractivo del empleo rural. El segundo pilar de la propia política agraria común es el desarrollo rural. Pues vamos a desarrollar nuestras zonas rurales, vamos a cohesionar el territorio, vamos a cohesionar España.
Estas experiencias confirman que, con voluntad política, se puede revertir la dependencia de mano de obra extranjera, extracomunitaria, en este caso. El marco legal ya existe. Por ello, le solicito una serie de medidas concretas que deberían ser elevadas al Consejo de Ministros y ser coordinadas con el Ministerio de Trabajo para que se conviertan en una verdadera política de Estado. Reforzar y aplicar de forma efectiva el test de mercado laboral de todas las contrataciones agrarias estacionales con publicidad previa a través del SEPE y EURES y con una justificación motivada cuando se rechace a candidatos nacionales y europeos. Impulsar un plan nacional de empleo agrario prioritario con incentivos fiscales y de Seguridad Social para la contratación de desempleados de larga duración, jóvenes y trabajadores nacionales y europeos, así como ampliar los programas de formación dual en agricultura y agrotecnología financiados con fondos de la política agraria común. Poner en marcha campañas de atracción y retención del talento europeo, mejorando las condiciones salariales, el alojamiento digno, el transporte y la conciliación e impulsando la automatización de tareas repetitivas mediante ayudas específicas dentro de la política agraria común. Y reforzar la movilidad intraeuropea a través de EURES y mediante acuerdos de colaboración con regiones de otros Estados miembros que dispongan de excedentes de mano de obra.
Como somos europeos y estamos orgullosos de serlo, sabemos que cuando ha venido, por ejemplo, gente polaca a trabajar en la fresa de Huelva no ha habido problemas desde el punto de vista social. Entonces, vamos a fomentar la idea de un espacio económico europeo y vamos a romper esas fronteras en un momento dado si tenemos problemas. Por supuesto, los nacionales son prioritarios (aplausos), pero vamos a fomentar lo que ustedes siempre están alegando. La solución fácil es traer a trabajadores de países que además crean unos problemas porque no tienen la misma cultura ni la misma visión del mundo.
Pero la crisis del sector es mucho más profunda y multifactorial. A la escasez de mano de obra se suma el encarecimiento brutal de los fertilizantes, que representan del 15 % al 30 % de los costes de producción en muchas explotaciones, pero no solo son el de los fertilizantes, sino el de los costes de producción de muchos de los insumos de nuestros agricultores. Los agricultores españoles y europeos actualmente están sufriendo fuertes incrementos de precio ―alrededor del 15 %― de estos fertilizantes por estar en vigor el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono, fruto de ese Pacto Verde que han consensuado todos ustedes ―también se aplica a los fertilizantes― y que añade una carga adicional de cientos de millones de euros que no queda compensada por las ayudas puntuales.
Estos incrementos son aún mayores debido a las tensiones geopolíticas que usted conoce muy bien, lo que está obligando a reducir las dosis, a modificar rotaciones de cultivos o incluso a dejar superficies en barbecho. Esto compromete directamente la rentabilidad y la capacidad productiva de nuestras explotaciones. A esta situación se añade también lo que siempre comentamos, y es esa entrada masiva y descontrolada de productos de terceros países por esos acuerdos de libre comercio que a usted le gustan tanto, como el acuerdo de libre comercio con Marruecos y con Mercosur, que está en ciernes, a pesar de que en el Parlamento Europeo hemos pedido que se revise a través del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea. Ustedes, tanto el Grupo Popular como el Grupo Socialista, quieren ejecutarlo ya.
Otro ejemplo claro y reciente que tenemos es el del aceite de oliva tunecino ―lo ha denunciado una organización agraria en Andalucía―: España importó más de 80 000 toneladas de aceite de oliva en 2025 procedente de Túnez, de las cuales el 81 % ―65 500 toneladas― entró al margen del contingente preferencial de la Unión Europea y solo 14 500 toneladas utilizaron el contingente anual de las 56 700 toneladas libres de arancel. La mayor parte accedió a través de regímenes aduaneros de transformación y reexportación, que permiten eludir los controles transparentes de importación extracomunitaria, con posibles triangulaciones a través de Portugal y una clara opacidad del etiquetado final. Ese fraude hay que investigarlo, señor ministro, porque está arruinando a nuestros agricultores en provincias como Ciudad Real y Jaén y en comunidades como Andalucía y Castilla y León. (Aplausos). Esta práctica genera una competencia desleal que presiona los precios por debajo de los costes de producción de nuestros productores.
La actual política agraria común y las propuestas de la Comisión Europea, de esa Comisión Europea que gobiernan el Partido Popular y el Partido Socialista para el periodo posterior del 2027, está poniendo en grave riesgo la viabilidad de miles de explotaciones familiares y la seguridad alimentaria del continente, sí, y la autonomía alimentaria. Hablan ustedes de autonomía estratégica en la Comisión, pero ¿es que es solamente para la industria? ¿Y la autonomía alimentaria, la soberanía alimentaria, la importancia de los principios fundacionales de la PAC? Vamos a ensalzarlas, porque hay una situación de inestabilidad increíble debido a la situación que hay de multipolaridad. Vamos a volver a fomentar la fuerza de nuestro sector agrario europeo. La PAC 2026 ha introducido algunas simplificaciones puntuales, es verdad, pero resultan claramente insuficientes. La burocracia sigue siendo asfixiante y los requisitos medioambientales continúan penalizando la producción real de nuestros agricultores y ganaderos. Necesitamos una catarsis absoluta en la Unión Europea, en la Comisión Europea. Ustedes ya están totalmente desautorizados para seguir impulsando políticas a nivel agrario con la situación que tenemos ahora mismo en el mundo.
De cara al nuevo periodo de 2028‑2034, VOX defiende en Bruselas ―lo hemos hecho así a través de nuestros portavoces, tanto Mireia Borrás como Jorge Buxadé― una PAC fuerte, con un presupuesto suficiente y estable orientado prioritariamente a garantizar la renta de los agricultores y ganaderos, y no a convertirse en un instrumento de imposición ideológica verde, como todas estas absurdeces que han hecho ustedes desde que firmaron el Acuerdo de París en 2015, que lo único que ha hecho es destruir nuestro tejido productivo mientras ha aumentado el tejido productivo de sus amigos del Partido Comunista de China (aplausos) y de las autarquías como la marroquí y de otros países liberticidas. Rechazamos los recortes presupuestarios y exigimos que la futura PAC recupere el principio de preferencia comunitaria como eje central, que incluya una verdadera autonomía estratégica en insumos básicos, también en los fertilizantes, y una protección efectiva de las producciones europeas frente a las importaciones descontroladas de terceros países. Hay un documento muy interesante del Instituto Español de Estudios Estratégicos que habla de la agricultura como eje de la nueva geopolítica, que es lo que nosotros hemos defendido desde que entramos en las instituciones: recuperar la autonomía estratégica de la alimentación, la soberanía alimentaria, la dimensión social de la agricultura para cohesionar nuestras naciones y para cohesionar también Europa y los principios fundacionales de la PAC, especialmente esa preferencia comunitaria que, a partir de Maastricht, ustedes se cargaron en beneficio de esa política de fronteras abiertas y del fin de las guerras. Miren ustedes lo que tenemos aquí en ciernes. Miren lo que tenemos en Ucrania, miren lo que tenemos en Irán, ese ideal de esas élites económicas que han ganado mucho dinero a nivel de balances, pero que han arruinado al pueblo español y al europeo.
Señor ministro, ¿España va a defender en Bruselas esta posición clara y firme que defiende nuestro grupo parlamentario y que cada vez es más fuerte tanto en Europa como en todas las instituciones de los países nacionales de Europa? ¿El Gobierno va a defender la derogación o una revisión profunda del Pacto Verde? Eso es lo que le dejo para que nos conteste.
Hay que cambiar las cosas, señor ministro…