Miguel Tellado Filgueira
¡Qué lamentable el tono de corderito degollado del ministro de Justicia dialogando con los señores de Bildu! (Rumores). Para lo que ha quedado, señor Bolaños. (Aplausos).
Señor ministro, 15 procesos judiciales abiertos contra el sanchismo, 19 delitos investigados, 1817 años de prisión solicitados para el sanchismo y 94 imputados. Como sigan así, señor Bolaños, van a tener ustedes más imputados que diputados. (Risas).
Abro comillas: «El honor ha de ser la principal divisa del Guardia Civil […]. Una vez perdido, no se recobra jamás». Cierro comillas. Señor Marlaska, este es el primer artículo del reglamento de la Guardia Civil y parece escrito pensando en usted. Usted no es Guardia Civil, pero lleva ocho años al frente del Ministerio del Interior. Tengo que decirle que usted no recobrará jamás el honor perdido en el ejercicio de su cargo. (Aplausos.—Rumores). Hablo del honor de aquel juez que en otra vida luchó contra el crimen y quienes lo cometen (rumores); y que por obra y necesidad de P.S. se convirtió en el ministro que más ha trabajado por encubrir a los delincuentes de todo pelaje; también para sacar a etarras de la cárcel. Usted no es digno de los guardias civiles ni de los policías nacionales que se cuadran a su paso (Rumores). No está a su altura; no les llega ni a la suela de los zapatos.
Ayer la directora general de la Guardia Civil le hizo quedar a usted como el mentiroso que es al reconocer dos encuentros con Leire que usted había negado pocos días antes. Usted es, como mínimo, un mentiroso, pero yo me temo que estaba al tanto de todo. La cúpula de la Guardia Civil conspirando contra la Guardia Civil. ¿No le da vergüenza? ¿De verdad que no le da vergüenza? Cometiendo delitos para tapar delitos (rumores); para eso ha quedado usted. Usted es una pieza clave de esa organización criminal que dirigían Santos Cerdán y Leire Díez, de la que el señor Félix Bolaños era la otra Leire pero con corbata. (Risas). ¿Cómo es posible que a estas alturas usted siga siendo ministro del Gobierno de España, señor Marlaska? (Aplausos.—Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!).