Tomás Cabezón Casas
Gracias, presidente. Señorías, hoy al Grupo Popular trae a esta Cámara una iniciativa sencilla, yo diría que muy sencilla. Solo pedimos al Gobierno que cumpla la ley, nada más y nada menos, porque comprenderán que la movilidad no es un eslogan para colocar en un cartel. Es poder llegar al médico, es poder ir a estudiar, es poder volver a casa, es poder vivir en un pueblo sin pedir perdón por no vivir en una gran ciudad. Cuando debatimos sobre la Ley de Movilidad Sostenible dijimos que una ley de movilidad que se olvida de los pueblos no es sostenible, es injusta. Por eso, incorporamos en las enmiendas el derecho a la movilidad, viva uno donde viva. Incorporamos la garantía de paradas, horarios, frecuencias y rutas de autobús. Incorporamos un plan de convergencia para corregir los desequilibrios territoriales e incorporamos también la recuperación de las indemnizaciones de Renfe por retrasos y también un plan de choque ferroviario, provincia por provincia, con coste, con calendario y obligación de rendición de cuentas. Eso está en la ley, no está en un tuit, no es una propuesta, no es una idea para una rueda de prensa. Está en la ley, salió publicado en el BOE y, por tanto, no es una recomendación, es una obligación. (Aplausos). Y la ley, aunque les parezca mentira a los socialistas, especialmente a los socialistas sanchistas, obliga también al Gobierno de Pedro Sánchez. La ley les obliga a aprobar un plan de choque ferroviario, les obliga a aprobar un plan de atención urgente a los pasajeros y les obliga a recuperar devoluciones de Renfe por retrasos de quince y treinta minutos. ¿Y qué ha hecho el Gobierno? Pues lo de siempre, dejar pasar los plazos, mirar hacia otro lado y actuar como si el Parlamento no hubiera hablado. Por eso, señorías, no pedimos nada imposible. Pedimos que se cumpla lo que se votó, que se publique lo que se comprometió, que se diga, provincia por provincia, qué falla, cuánto cuesta arreglarlo y cuándo se va a arreglar. Y permítanme un recuerdo para las víctimas de las localidades de Adamuz y Gelida, para sus familias, para los heridos, para todos los que subieron a un tren y no llegaron a su destino. (Aplausos). No podemos aceptar que se pase página como si nada hubiera ocurrido. Las víctimas merecen verdad, dignidad, una investigación hasta el final y, por supuesto, responsabilidades políticas. Claro que sí. Precisamente por ellas, por las víctimas, hablamos hoy de seguridad, de mantenimiento, de protocolos y de saber quién responde cuando algo falla. Porque, permítanme que les recuerde que no hablamos de casos aislados. La red ferroviaria acumula más de mil limitaciones temporales de velocidad. Cuando son tantas, durante tanto tiempo y en tantos territorios, no hablamos de una anécdota. Hablamos de una red tensionada, de un mantenimiento insuficiente y de una gestión que llega tarde, y todo eso lo sufren las personas. Un viajero parado en el andén no necesita un tuit, necesita información. Una familia atrapada en un tren no necesita soberbia, necesita una alternativa. Y un estudiante que pierde una conexión no necesita propaganda, necesita atención. Señores socialistas, España no necesita un ministro de Transportes convertido en comentarista de actualidad. Necesita un ministro que gestione, que planifique, que dé explicaciones y que cumpla. (Aplausos). Al señor Puente le han reprobado en el Congreso y en el Senado una y otra vez, y cuando un ministro acumula tantas reprobaciones debería saber que el problema no son los demás, igual el problema es su gestión, igual el problema es su soberbia o igual es que se dedica más tiempo a pelear en redes que a arreglar las redes ferroviarias. Cuando aprobamos recuperar las compensaciones por retraso, el ministro las calificó de populistas y las despreció. Pues, señores socialistas, para un usuario que no llega a una reunión, al médico o a un examen, que Renfe le devuelva el dinero no es populismo, es justicia y es tratar al ciudadano como a un adulto. Y si quieren un ejemplo de lo que significa quedarse fuera de las prioridades del Gobierno, miren a Soria. Llevamos casi quince meses sin tren a Madrid, que era nuestra única conexión. Nos comprometieron la electrificación de la línea Soria‑Torralba y ahora dicen que no tenemos capacidad energética. Nos comprometieron la reapertura de la línea Soria‑Castejón y en ocho años dos estudios de viabilidad y cero trenes. Nos dijeron hace dos años que la A‑15 se iba a licitar y todavía estamos esperando. La A‑11 está sin acabar después de más de treinta años y la alta velocidad cruza por la provincia, pero Soria sigue sin estar conectada. No ser prioritarios es la diferencia entre tener oportunidades o perderlas, entre poder vivir en tu provincia o tener que marcharte. Por ello, señores socialistas, entenderán que Soria no pide privilegios; pide igualdad y conexiones dignas. Y esta iniciativa habla de Soria, sí, pero habla también de muchas provincias que llevan demasiado tiempo escuchando anuncios y recibiendo excusas. Por eso Alberto Núñez Feijóo lo dijo con mucha claridad: España necesita una política seria en infraestructuras, con auditoría de la red ferroviaria, con mantenimiento certificado, con calendarios vinculantes, con recuperación de indemnizaciones a los usuarios y con rendición de cuentas ante esta Cámara. No se puede recaudar como si fuéramos un país nórdico y prestar servicios como un país tercermundista. Esta es la diferencia entre ustedes y nosotros, señores socialistas. Ustedes buscan titulares y nosotros pedimos presupuestos y licitaciones (aplausos); ustedes se refugian en excusas y nosotros pedimos plazos y responsabilidad.
Señorías, España necesita menos corrupción y más gestión, menos mordidas y más mantenimiento, menos redes sociales y más redes ferroviarias y menos soberbia y más puntualidad. Señorías, esta proposición es constructiva porque pide aprobar y publicar un plan de choque ferroviario, pide un plan de atención urgente a pasajeros, pide recuperar las compensaciones de Renfe, pide el plan de renovación del parque automovilístico, pide el plan de convergencia territorial y pide garantizar paradas, rutas y frecuencias de autobús. En definitiva, pide que el Gobierno haga su trabajo. Y yo les pregunto: ¿quién puede votar en contra de que se cumpla la ley? ¿Quién puede votar en contra de que se atienda a los pasajeros? ¿Quién puede votar en contra de que una provincia olvidada tenga las mismas oportunidades que los demás?
Por lo tanto, hoy no votamos una ocurrencia del Partido Popular. Hoy votamos si el BOE obliga o es papel mojado. Hoy votamos si la movilidad es un derecho de todos o un privilegio de quien viva donde al Gobierno le interesa. España no se vertebra con tuits, se vertebra con trenes que llegan, con autobuses que paran, con presupuesto, con mantenimiento y con palabra. (Aplausos). Por eso ―y ya concluyo― el Grupo Popular pide el voto favorable. Por los usuarios, por la seguridad, por la España rural y por algo muy muy sencillo: cumplir la ley y respetar a los españoles.
Muchas gracias. (Aplausos).