Maribel García López
PSOEDiputada.Página 40Vídeo
Señorías, hay quienes todavía intentan justificar determinados comportamientos en el deporte apelando a la pasión, a la rivalidad o a la emoción en la competición. Pero conviene decirlo con claridad: el racismo, la misoginia, la xenofobia, el odio nunca son pasión, y una democracia madura no puede permitir normalizarlos. Porque cuando una persona es insultada por el color de su piel, cuando una deportista es humillada por ser mujer, cuando un niño recibe gritos racistas en un campo de fútbol base, no hablamos de discriminación en el deporte: hablamos de qué sociedad queremos ser.
El deporte es una de las mejores herramientas de cohesión social que existen y en él aprendemos valores que nos acompañan toda la vida: el respeto, el esfuerzo, la igualdad de oportunidades, la convivencia con quien es diferente. Por eso resulta grave que esos espacios se estén convirtiendo en altavoces del odio. Los datos son contundentes: solo en una temporada se detectaron más de 33 000 mensajes de odio vinculados al fútbol. Durante el año 2025 se registraron 779 000 contenidos racistas y xenófobos en redes sociales en España y apenas la mitad fueron retirados. Detrás de cada cifra hay una persona, alguien que recibe el mensaje de que no pertenece a ese espacio. Y eso es exactamente lo que persigue el odio: señalar, intimidar, silenciar y expulsar.
Cuando Lamine Yamal saltó al campo para defender la camiseta de España, millones de personas vieron talento, esfuerzo y futuro; pero hubo quienes solo vieron el color de su piel o el origen de su familia. Algunos intentaron presentarlo como algo anecdótico, pero no lo era, porque cuando un joven deportista que representa a nuestro país recibe ataques por ser quien es, el problema ya no es individual, es un problema colectivo; es el reflejo de prejuicios que siguen presentes en nuestra sociedad y que no podemos tolerar ni en las gradas, ni en las redes sociales, ni en ningún espacio público. (Aplausos).
Y si hablamos de machismo en el deporte, todas y todos recordamos lo que ocurrió el día más importante de la historia del fútbol femenino español. Mientras nuestras jugadoras levantaban una copa del mundo para la historia, Jenni Hermoso veía cómo su éxito y el de todas sus compañeras quedaba eclipsado por un comportamiento que millones de hombres y mujeres condenamos inmediatamente. Aquel episodio nos obligó a mirar de frente una realidad incómoda: que todavía hay quienes creen que las mujeres debemos soportar lo que jamás aceptarían los hombres. (Aplausos). Precisamente por eso la respuesta de la sociedad fue contundente, porque las mujeres españolas ya no estamos dispuestas a dar ni un solo paso atrás en igualdad. Lamine Yamal y Jenni Hermoso representan dos de las mejores caras de la España actual, una España diversa, igualitaria, una España que avanza, y por eso se convierten en objetivo de quienes siguen sin aceptar esa España. Nuestra obligación es decirles con claridad que no van a marcar el camino. Cuando se ataca a Lamine Yamal por sus orígenes o se cuestiona a Jenni Hermoso por exigir respeto, pierde el deporte, pero sobre todo, pierde la sociedad. (Aplausos).
Señorías, hay una realidad que merece una atención específica: el odio tiene género y tiene consecuencias. Nueve de cada diez mujeres afirman haber escuchado comentarios sexistas en entornos deportivos y una de cada tres reconoce haber sufrido situaciones de acoso o discriminación. Las mujeres deportistas no reciben únicamente críticas deportivas: reciben insultos por su aspecto físico, sufren sexualización, se cuestionan constantemente sus logros, se pone en duda que merezcan estar donde están y se les exige demostrar una y otra vez su valía, algo que a los hombres se les presupone. Señorías, no habrá igualdad real mientras una mujer siga pensando que determinados espacios no están hechos para ella; no habrá igualdad real mientras el talento femenino tenga que abrirse camino soportando una carga adicional de violencia y desprecio; no habrá igualdad real mientras algunos pretendan disfrazar de opinión lo que en realidad es discriminación y machismo. Combatir el odio no es censurar; combatir el odio es proteger derechos, es defender la convivencia, es defender la dignidad humana y es defender los valores constitucionales que compartimos. Y por eso hacen falta más herramientas, más prevención, más educación, más protección y más responsabilidad; responsabilidad de las instituciones, de las organizaciones deportivas, de las plataformas digitales y responsabilidad colectiva como sociedad. Por eso proponemos mejorar los mecanismos de actuación frente al odio en redes sociales, impulsar programas educativos en el deporte base, acompañar mejor a las víctimas y seguir avanzando para que ninguna instalación deportiva y ninguna competición se convierta en refugio de la discriminación.
Señorías, la igualdad no es una meta alcanzada, es una tarea permanente y cada generación tiene la responsabilidad de ampliarla un poco más que la anterior. Esa ha sido siempre la historia de los avances en nuestro país. Las socialistas y los socialistas somos la historia de quienes se negaron a aceptar que la discriminación fuera normal; la historia de quienes ampliamos derechos, derribamos barreras y construimos una sociedad más libre y más justa. Y esa es también la responsabilidad que hoy tenemos aquí. (Aplausos).
Las victorias más importantes del deporte español no son solo los títulos que levantamos, son también los derechos que conquistamos. Frente a quienes quieren levantar muros de intolerancia, el Partido Socialista Obrero Español y todos los progresistas de este país seguiremos tendiendo puentes y defendiendo una España más libre, más feminista, más diversa y más igualitaria, donde nadie sea insultado por ser quién es o por el color de su piel; donde nadie sea excluido por su origen; donde ninguna mujer tenga que pedir permiso o soportar violencia por ocupar el lugar que le corresponde; y donde ninguna niña abandone sus sueños porque alguien le hizo creer que el deporte no era para ella: una España donde el respeto gane siempre al odio.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Para la defensa de las enmiendas formuladas por sus grupos, interviene, por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, el señor Cervera Pinart.
Josep Maria Cervera Pinart
JuntsDiputado.Página 42Vídeo
Gràcies, president. Bona tarda, senyories. Junts per Catalunya compartim plenament la necessitat de combatre qualsevol forma de racisme, de xenofòbia, de misogínia o discriminació en l’esport. Però perquè aquesta lluita sigui creïble ha de ser completa i aquí és on falla la seva iniciativa perquè, senyors i senyores socialistes, hi ha una forma d’odi que continua sent invisibilitzada, perquè les institucions de l’Estat la invisibilitzen i vostès, des d’aquí, també. Està invisibilitzada i sovint és aplaudida per alguns dels seus votants i per algun que altre electe seu. Em refereixo a la catalanofòbia. Parlen dels discursos d’odi als estadis, a les xarxes socials, però no hi ha ni una sola referència als insults, càntics i expressions de menyspreu contra Catalunya i els catalans, contra la llengua catalana, contra els símbols nacionals catalans o contra els clubs i aficionats catalans. Durant anys hem sentit el crit de «puta Catalunya». A quin camp no han sentit cridar «puta Barça» i «puta Catalunya»? A molt pocs, molt pocs no s’ha cridat. Insults a la nostra identitat col·lectiva, manifestacions de menyspreu que massa sovint han justificat com a rivalitat esportiva. Quan la víctima és Catalunya, allò que se li diria intolerància, en qualsevol altre context, es converteix en un folklòric fet menor. I això no és acceptable. La lluita contra l’odi no pot funcionar amb una doble vara de mesurar. No és creïble perseguir unes discriminacions i ignorar‑ne unes altres. No és creïble parlar de diversitat mentre s’exclou la diversitat nacional i lingüística. Per això reclamem que qualsevol estratègia pública contra els discursos d’odi incorpori de manera explícita la discriminació per identitat nacional, per llengua o origen territorial. Senyories, d’exemples en trobaríem per donar i vendre. Fa només uns mesos, durant els Jocs Olímpics d’Hivern de Milà‑Cortina, es va denunciar la retirada de senyeres i estelades durant la competició on l’Oriol Cardona es proclamava campió olímpic. Quan els símbols d’una col·lectivitat reconeguda són objecte d’un tracte diferenciat, estem davant un problema de respecte, de discriminació i de vulneració de drets. I saben quina seria una bona manera de revertir aquesta situació? Doncs garantint el respecte a la identitat esportiva catalana i permetre que Catalunya pugui competir internacionalment amb normalitat. Disposem a casa nostra d’una llarga tradició esportiva, d’un teixit federatiu potent i d’esportistes reconeguts arreu del món. Però, malgrat això, l’ordenament esportiu espanyol continua impedint que moltes federacions catalanes puguin participar oficialment en competicions internacionals. I això és una anomalia. I ho saben: Escòcia, Gal·les, Irlanda del Nord, les illes Fèroe o Groenlàndia competeixen internacionalment amb normalitat. Ningú les considera una amenaça. Al contrari, el reconeixement de la pluralitat reforça la convivència. Per això, denunciem també des d’aquí el bloqueig permanent del PSOE i del PSC, que mantenen respecte a l’oficialitat de les seleccions catalanes. Fan el de sempre, pacten i no compleixen. Propaganda i declaracions, però cap avenç real.
Mirin, la diversitat que vostès invoquen no és només una qüestió de gènere, d’origen o orientació sexual. Insistim, la diversitat també és cultural, lingüística i nacional. Per això reclamem incorporar explícitament la catalanofòbia entre les conductes objecte de prevenció i sanció, reconèixer la discriminació lingüística com a forma específica d’intolerància i defensar el dret dels esportistes catalans a competir internacionalment sobre les seves pròpies seleccions. És en aquest sentit que van les nostres esmenes, perquè no es pot construir una societat veritablement inclusiva deixant fora milions de ciutadans que també tenen dret a veure respectada la seva identitat, la seva llengua, els seus símbols i les seves aspiracions esportives.
Per tot això, reclamem una política de tolerància zero contra totes les formes d’odi, també contra la catalanofòbia.
Moltes gràcies. Gracias, presidente.
Buenas tardes, señorías. En Junts per Catalunya compartimos plenamente la necesidad de combatir cualquier tipo de racismo, xenofobia, misoginia o discriminación en el deporte. Pero para que esta lucha sea creíble tiene que ser completa, y aquí es donde falla su iniciativa. Porque, señoras y señores socialistas, hay una forma de odio que sigue viéndose invisibilizada porque las instituciones del Estado la invisibilizan y ustedes, desde aquí, también. Está invisibilizada y a menudo es aplaudida por algunos de sus votantes y por algún que otro cargo electo de ustedes. Me refiero a la catalanofobia. Hablan de discursos de odio sectarios en las redes, pero no hay ninguna referencia a los cánticos de desprecio contra la identidad catalana, las lenguas, los símbolos, los aficionados y clubes catalanes. Durante años, hemos oído el grito de «¡Puta Cataluña!» ¿Y en qué campo no se ha oído ese canto de «¡Puta Barça, puta Cataluña!» En muy pocos no se ha gritado eso. Insultos a nuestra identidad colectiva, manifestaciones de desprecio que con demasiada frecuencia han justificado como rivalidad deportiva. Cuando la víctima es Cataluña, lo que se llamaría intolerancia en cualquier otro contexto se convierte en un hecho menor folclórico, y eso no es aceptable. La lucha contra el odio no puede funcionar con una doble vara de medir. No es creíble perseguir unas discriminaciones e ignorar otras. No es creíble hablar de diversidad mientras se excluye la diversidad nacional y lingüística. Por eso reclamamos que cualquier estrategia pública contra los discursos de odio incorpore de manera explícita la discriminación por identidad nacional, por lengua u origen territorial. Señorías, ejemplos tenemos para dar y tomar. Solo hace unos meses, durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán‑Cortina, se denunció la retirada de senyeras y esteladas durante una competición en la que Oriol Cardona se proclamaba campeón olímpico. Cuando los símbolos de una colectividad reconocida son objeto de un trato diferenciado, estamos ante un problema de respeto, de discriminación y de vulneración de derechos. ¿Y saben cuál sería una buena manera de revertir esta situación? Pues garantizar el respeto a la identidad deportiva catalana y permitir que Cataluña pueda competir internacionalmente con normalidad. Disponemos en nuestra casa de una larga tradición deportiva, de un tejido federativo potente y de deportistas reconocidos en todo el mundo. A pesar de eso, el ordenamiento deportivo español sigue impidiendo que muchas federaciones catalanas puedan participar oficialmente en competiciones internacionales. Eso es una anomalía, y lo saben. Escocia, Gales, Irlanda del Norte, las Islas Feroe o Groenlandia compiten internacionalmente con normalidad. Nadie las considera una amenaza. Al contrario, el reconocimiento de la pluralidad refuerza la convivencia. Por eso denunciamos también desde aquí el bloqueo permanente del PSOE y del PSC que mantienen respecto a la oficialidad de las selecciones catalanas. Hacen lo de siempre: pactan y no cumplen. Propaganda y declaraciones, pero ningún avance real.
Miren, la diversidad que ustedes invocan no es solo una cuestión de género, origen u orientación sexual. Insistimos: la diversidad también es cultural, lingüística y nacional. Por eso reclamamos incorporar explícitamente la catalanofobia entre las conductas objeto de prevención y sanción, reconocer la discriminación lingüística como forma específica de intolerancia y defender el derecho de los deportistas catalanes a competir internacionalmente bajo sus propias selecciones. En este sentido van nuestras enmiendas, porque no se puede construir una sociedad verdaderamente inclusiva dejando fuera a millones de ciudadanos que también tienen derecho a ver respetada su identidad, su lengua, sus símbolos y sus aspiraciones deportivas.
Por todo eso, reclamamos una política de tolerancia cero contra todas las formas de odio, también contra la catalanofobia.
Muchas gracias.
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Estrems Fayos.
Etna Estrems Fayos
ERCDiputada.Página 44Vídeo
Bé, gràcies, president. Vull començar pel final. Compartim completament l’objectiu d’aquesta iniciativa. Els discursos d’odi no poden tenir cabuda en l’esport i hem de treballar per acabar amb ells. Però si volem combatre l’odi, hem de combatre totes les formes d’odi i hem de ser capaços de reconèixer‑les totes. És per això que hem presentat aquesta esmena, amb la qual volem incorporar explícitament la discriminació i l’estigmatització per motius lingüístics o culturals. I ho fem perquè sabem de què parlem, perquè ho hem patit massa sovint, també en l’àmbit de l’esport. I parlaré de fets. L’any 2010, un periodista català va formular una pregunta en català després d’un partit de la selecció espanyola. La resposta de Sergio Ramos va ser: «Que responda en andaluz también, si quieres», una llengua oficial d’aquest estat era ridiculitzada públicament. L’any 2016, durant el Mundial de Trail Running, l’atleta Núria Picas denunciava que no li permetien exhibir la senyera. Aquell mateix any, en un partit entre l’Atlètic de Madrid i el Barça, es van sentir càntics de «puta Catalunya» des de la graderia. No anaven dirigits a un jugador ni a un equip. Anaven dirigits a una comunitat sencera. L’any 2017 el Club Futbol Reus denunciava públicament el que considerava un tracte discriminatori envers el futbol català. Ho feia alertant d’un possible tracte de favor i d’una dinàmica que, segons el club, perjudicava els equips catalans. 2019, Pep Lluís Martí es convertia en un protagonista d’una polèmica simplement per respondre en català durant una roda de premsa. Parlar la seva llengua es va convertir en notícia. El febrer del 2024, a Mallorca, un entrenador era expulsat arran d’un incident relacionat amb l’ús del català durant un partit de futbol base, donant un exemple pèssim als nens. Pocs mesos després, un jugador del Còrdova protagonitzava comentaris catalanòfobs que durant la celebració de l’ascens de Còrdova al camp del Barça Atlètic. Desembre del 24, el Nàstic de Tarragona es convertia en el primer club de l’Estat que presentava una querella criminal contra un àrbitre, un fet extraordinari que va tornar a situar sobre la taula el debat sobre els perjudicis i els tractes discriminatoris en l’àmbit esportiu. I aquest any hem continuat acumulant exemples. L’ex àrbitre internacional Xavier Estrada Fernández denunciava públicament l’existència de catalanofòbia dins l’arbitratge espanyol. Poc després es coneixia la sanció a un col·legiat per comentaris catalanòfobs dirigits contra ell. També aquest any s’ha denunciat la censura de símbols catalans als Jocs Olímpics d’Hivern. I seguim. Fa només unes setmanes, el porter d’Algesires es dirigia als jugadors de l’Europa amb una frase plena d’odi: «Morireu tots sent espanyols». La setmana passada vam poder veure un vídeo gravat des de dins de l’autobús del Real Madrid Castilla, arribant al camp del Sabadell, amb els jugadors a crits de «hijos de puta catalanes de mierda». I això només són uns exemples, perquè tinc poc temps, però són il·lustratius i reveladors, episodis diferents en moments diferents i protagonitzats per persones diferents, però tots compartint una mateixa lògica: convertir una llengua, una cultura o una identitat en objecte de menyspreu. Els exemples que he exposat són casos vinculats a la catalanofòbia, sí, però aquesta esmena no neix d’una realitat concreta amb la comunitat catalana. Neix de la convicció que qualsevol forma de discriminació mereix el mateix rebuig. I passa també amb els jugadors i jugadores basques i gallegues en les estructures actuals. La institució ha de garantir, també en l’esport, que tothom pugui viure en la seva llengua i la seva identitat cultural amb plena normalitat.
Vull acabar la meva intervenció tornant una mica a l’arrel de la PNL. Mentre aquesta tarda debatem aquí sobre discursos d’odi, aquests dies hem conegut també el cas de l’àrbitre somalí Omar Abdulkadir Artan, designat per la FIFA per xiular un partit del Mundial i que resulta que els Estats Units no han deixat entrar al país. Durant anys ens hem acostumat a veure com grans competicions esportives es celebraven en països on els drets humans, els drets de les dones i LGTBI no estaven garantits. Però ara ja hem fet un pas més enllà. Ara hi ha competicions on ni tan sols es garanteix l’entrada a una persona acreditada per la mateixa organització esportiva, una persona convidada per la pròpia competició, un àrbitre designat per la FIFA. Fins aquest punt arriba l’odi d’alguns.
I abans d’acabar, president, vull fer esment, perquè l’he llegit abans de baixar a l’esmena que ha presentat el Partit Popular. Increïble! És una esmena que ens retorna a temps immemorials. Una esmena que, resumint, el que vol dir és: Si us plau, que el Futbol Club Barcelona no deixi cridar «independència» als partits del Barça al minut 17:14. Aquest és el rotllo del Partit Popular.
Moltes gràcies.
Gracias, presidente. Quiero comenzar por el final. Compartimos completamente el objetivo de esta iniciativa. Los discursos de odio no pueden tener cabida en el deporte, y tenemos que trabajar para terminar con ellos. Pero si queremos combatir el odio, tenemos que combatir todas las formas de odio y tenemos que poder reconocerlas todas. Por eso hemos presentado esta enmienda, en la que queremos incorporar explícitamente la discriminación y la estigmatización por motivos lingüísticos o culturales. Porque sabemos de qué hablamos; lo hemos sufrido con demasiada frecuencia en el ámbito del deporte. Hechos. En el año 2010, un periodista catalán hizo una pregunta en catalán después de un partido de la selección española. La respuesta de Sergio Ramos fue: Que responda en andaluz también. Una lengua oficial de este Estado se veía ridiculizada. En 2016, la atleta Picas denunció que no le permitían exhibir la senyera. En un partido entre el Atlético de Madrid y el Barça se oyeron cánticos de «¡Puta Barça, puta Cataluña!» desde las gradas, no contra un jugador o un equipo, sino contra toda una comunidad. En 2017, el Club de Fútbol de Reus denunciaba públicamente lo que era un trato discriminatorio contra el deporte catalán; un trato de favor y una dinámica que, según el club, perjudicaba a los equipos catalanes. En 2019, Pep Lluís Martí se convertía en protagonista de una polémica simplemente por responder en catalán durante una rueda de prensa. Hablar su lengua se convirtió en noticia. En febrero de 2024, en Mallorca, un entrenador era expulsado a raíz de un incidente por el uso del catalán durante un partido de fútbol base, dando un ejemplo pésimo a los niños. Meses después, un jugador del Córdoba hizo comentarios catalanófobos durante la celebración del ascenso del Córdoba. En diciembre de 2024, el Nàstic de Tarragona se convirtió en el primer club del Estado que presentaba una querella criminal contra un árbitro, un hecho extraordinario que volvió a poner sobre la mesa el debate sobre los prejuicios y tratos discriminatorios en el ámbito deportivo. Y en este año hemos seguido acumulando ejemplos. El exárbitro internacional, Xavier Estrada Fernández, denunciaba públicamente la existencia de catalanofobia dentro del arbitraje español. Poco después, se conocía la sanción a un colegiado por comentarios catalanófobos dirigidos contra él. También este año se ha denunciado la censura de símbolos catalanes en los Juegos Olímpicos de Invierno. Y seguimos. Hace solo unas semanas, el portero del Algeciras se dirigió a los jugadores del Europa con una frase llena de odio: Moriréis todos siendo españoles. La semana pasada pudimos ver un vídeo grabado desde dentro del autobús del Real Madrid Castilla en Sabadell, con los gritos de: ¡catalanes, hijos de puta! Y esos solo son algunos ejemplos, porque tengo poco tiempo, pero son ilustrativos y reveladores de momentos, lugares y personas diferentes. Pero todos comparten una misma lógica: convertir una lengua, una cultura o una identidad en un objeto de desprecio.
Los ejemplos que he expuesto son casos vinculados a la catalanofobia, sí. Pero esta enmienda no nace de una realidad concreta, la catalana, sino de la convicción de que cualquier forma de discriminación merece el mismo rechazo. Y pasa también con las jugadoras y los jugadores vascos y gallegos en las estructuras actuales. Las instituciones tienen que garantizar que también en el deporte se pueda vivir con la propia lengua y también con la identidad cultural con plena normalidad.
Quiero terminar mi intervención volviendo a la raíz de la PNL. Mientras esta tarde debatimos sobre discursos de odio, estos días hemos conocido también el caso del árbitro Omar Abdulkadir, somalí, designado por la FIFA para arbitrar un partido del Mundial, y resulta que Estados Unidos no le deja entrar en el país. Durante años nos hemos acostumbrado a ver cómo grandes competiciones deportivas se celebraban en países donde los derechos humanos de las mujeres o del colectivo LGTBI no estaban garantizados. Pero ahora hemos ido un paso más allá. Ahora hay competiciones en las que ni tan solo se garantiza la entrada a una persona acreditada por la misma organización deportiva, una persona invitada por la propia competición, un árbitro designado por la FIFA. ¡Hasta qué punto llega el odio de algunos!
Y antes de terminar, presidente, quiero mencionar, porque lo he leído antes de bajar, la enmienda del PP. Increíble. Es una enmienda que nos devuelve a tiempos inmemoriales. Una enmienda que, resumiendo, lo que quiere decir es: por favor, que el Fútbol Club Barcelona no deje gritar «independencia» en los partidos del Barça en el minuto 17:14. Este es el rollo del Partido Popular.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra la señora Cantalapiedra Álvarez.
María de las Mercedes Cantalapiedra Álvarez
PPDiputada.Página 46Vídeo
Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. Vaya por delante que el Partido Popular comparte la necesidad de combatir cualquier discurso de odio en el deporte, y también en todos los demás ámbitos. Ese es el rollo del Partido Popular, señorías. Lo que sí que discutimos es la credibilidad de quien trae hoy aquí esta iniciativa. En ocho años de Gobierno socialista han tenido seis ministros de Deporte. Todos hablaron de respeto, de igualdad, de tolerancia, de lucha contra el racismo: grandes declaraciones, cero resultados. Ustedes presentan hoy una PNL para reforzar la lucha contra los discursos de odio cuando la propia Ley del Deporte, aprobada por este Gobierno, ya reforzó las competencias de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. Si tienen ley, si tienen competencias y tienen los instrumentos, ¿por qué no lo han hecho? Yo se lo digo: porque esta PNL es en realidad la confesión de un fracaso. (Aplausos). Si tan preocupados están, ¿por qué el Gobierno no ha incorporado ninguna iniciativa legislativa relevante en materia de lucha contra los discursos de odio en el deporte en sus planes normativos más recientes? Señora García, es que gobiernan ustedes y los datos son tozudos: según el sistema estadístico de criminalidad, los delitos contra las personas y contra la libertad en los campos de fútbol se han incrementado en más de un 68 %, han aumentado las amenazas, las agresiones y, mientras tanto, ustedes, el Gobierno, siguen sin desarrollar el régimen sancionador de la Ley del Deporte. Hablan ustedes de la lucha contra el odio, pero este Gobierno pierde toda credibilidad cuando se aplica con doble rasero. No se puede combatir el odio mientras se tolera la falta de respeto a los símbolos que representan a todos los españoles, porque Cataluña también es España, o utilizar el deporte para alimentar proyectos identitarios excluyentes. No tienen ninguna credibilidad cuando hablan de igualdad en el deporte femenino. La presidenta de la liga femenina llegó a denunciar la decepción del fútbol femenino con la actuación de este Gobierno. Las mujeres representan únicamente el 24,9 % de las licencias federativas, solo tres mujeres presiden federaciones deportivas españolas y apenas el 12 % de los clubes deportivos están presididos por mujeres. Y lo que es más llamativo es que la propia Ley del Deporte ―su ley― establece la obligación de avanzar hacia una presencia equilibrada de mujeres y hombres en los órganos de gobierno de las entidades deportivas. Es decir, ni siquiera están consiguiendo los objetivos de igualdad que ustedes mismos incorporaron a su propia ley. Sus leyes no protegen a las mujeres, y no solo lo dice el Grupo Popular, el propio Comité Olímpico Internacional reservará la categoría femenina de los próximos Juegos Olímpicos 2028 a deportistas de sexo biológico femenino. (Aplausos). La relatora especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres ha defendido que las categorías deportivas femeninas sean exclusivas para personas de sexo biológico femenino.
Frente a una PNL declarativa e insuficiente, que evidencia su falta de compromiso en el deporte, el Grupo Popular ha presentado una enmienda que sí representa las medidas necesarias para erradicar los discursos de odio en el deporte español, en la que podremos reforzar la detección, la prevención y la sanción de los actos violentos en los campos de fútbol; establecer recomendaciones para garantizar que equipaciones, símbolos y elementos exhibidos en las competiciones respeten los principios de neutralidad institucional, adoptando medidas hacia los responsables que los vulneren; proteger y hacer respetar los símbolos tradicionales, evitando la instrumentalización separatista de las entidades deportivas; garantizar la igualdad de la mujer en las competiciones deportivas mediante su clasificación por sexo biológico; y asegurar el respeto a los símbolos del Estado, incluido el himno nacional, cuando su menosprecio altere el normal desarrollo de los eventos deportivos, estableciendo las sanciones compatibles con el derecho y la libertad de expresión.
Señorías socialistas, apoyen esta enmienda o demuestren su compromiso con el deporte. Y si quieren hablar de discursos de odio, empiecen a mirar dentro de su propio Gobierno. Odio es lo que destilan ustedes y sus ministros en las redes sociales; odio es el muro que Pedro Sánchez ha levantado entre los españoles para tapar la corrupción que le rodea, acoso sexual, oro, petróleo, joyas, redadas, comisiones, mordidas, prevaricación; odio es promover reformas para la despenalización de las injurias a la Corona y a los sentimientos religiosos. Váyanse y dejen trabajar a los que realmente sí creemos en las necesidades reales del deporte. (Aplausos). El deporte debería ser una de las grandes joyas de cualquier Gobierno, pero ya sabemos lo que pasa con las joyas cuando pasan por manos socialistas.
Muchas gracias. (Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!―Aplausos).
Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, tiene la palabra el señor Catalán Higueras.
Alberto Catalán Higueras
Diputado.Página 47Vídeo
Muchas gracias, señor presidente. Señorías, muy buenas tardes. Es inadmisible que un equipo deportivo incumpla la normativa que le exige neutralidad política y que prohíbe mensajes políticos en las equipaciones deportivas. Eso es lo que está haciendo el Atlético (sic) Club de Bilbao con Navarra. Señorías, Euskal Herria como ente político institucional con la incorporación de Navarra no ha existido nunca, menos aún bajo un símbolo como la ikurriña. El Atlético (sic) de Bilbao, señorías, está manteniendo y defendiendo posturas secesionistas, está faltando al respeto a miles y miles de navarros, a la historia y también a los tribunales de Justicia, que han dejado muy claro que Navarra no es Euskal Herria y que esta cuestión no es un tema meramente cultural, simbólico y ornamental, sino que comporta una concepción política e ideológica que, además, conlleva la integración de Navarra en una realidad inexistente y es un menosprecio a la singularidad histórica de Navarra como comunidad foral diferenciada. Señorías, provocador no es el que denuncia la intolerancia, la ignominia y la falta de respeto. Provocador es aquel que toma decisiones absurdas y que falta a la verdad y al respeto. Luego, no nos extrañe que la Comunidad Autónoma vasca o la Comunidad Foral de Navarra sean las comunidades españolas donde más se denuncian los delitos de odio; tampoco, que durante años los de motivación ideológica hayan sido destacados también en el deporte. Allá aquellos, señorías, que miran para otro lado por intereses políticos, económicos o deportivos. No nos calló en su día ETA a la hora de denunciar esta situación ni tampoco nos va a callar ahora ni el presidente del Bilbao ni el terrorista Otegi.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra la señora Valido García.
Cristina Valido García
Coalición CanariaDiputada.Página 48Vídeo
Señorías, este no es un asunto menor. No voy a hablar del deporte profesional, voy a hablar del deporte base, porque me preocupa sobremanera que cuando hablamos de violencia en el fútbol, de acoso, de machismo, de racismo, nos olvidemos en los discursos de la importancia que tiene el deporte base, esos encuentros entre niños, niñas, menores que contemplan en la grada espectáculos deleznables. Es una situación que no debería permitirse. ¿Para cuándo las sanciones que contempla la ley? ¿Para cuándo se va a actuar de manera decidida para impedir esos espectáculos?
Miren: árbitras refugiadas en la caseta; partidos suspendidos por insultos machistas en fútbol base; incidentes racistas en Tercera División; insultos a una árbitra en un partido de juveniles; se suspenden partidos por insultos racistas en partidos infantiles. Esto es una vergüenza y una radiografía de una sociedad fracasada y enferma, y tenemos una ley que establece unas sanciones que no se desarrollan. Ya está bien de discursos bonitos como los que traemos en tantas y tantas PNL que no sirven para nada. Traigamos de una vez el desarrollo de la norma, las sanciones. Tenemos que impedir que cualquier persona que cometa un delito a plena luz del día, como los que cometen en ocasiones incluso padres y madres de estos chicos, puedan volver a entrar a un recinto deportivo.
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Rego Candamil.
Néstor Rego Candamil
BNGDiputado.Página 48Vídeo
Grazas, señor presidente. Moi boa tarde. Como acontece moitas veces, o PSOE trae hoxe aquí unha proposta que soa moi ben, que é louvábel, que loce ben, pero que despois en moitas ocasións non conduce cunha práctica coherente no combate ao fascismo que está detrás dese discursos de odio. Porque claro que hai discurso de odio no deporte e claro que hai discurso de odio nas redes, que hai racismo, que hai machismo, que hai supremacismo españolista, pero iso é porque existe fascismo na sociedade, que se combate con políticas transformadoras e de esquerda valentes e que se debe combater con todos os instrumentos do Estado. O que acontece é que nin se ven enfrontes das políticas nin moitas veces quen ten que combatelo só fai, senón que polo contrario, resulta que colabora. É habitual que a policía retire, por exemplo, o simboloxía patriótica galega, simboloxía galega como unha bandeira da patria, ou mesmo que, como aconteceu recentemente, haxa seareiros que son denunciados e sancionados ao abeiro da Lei do Deporte por levar unha bandeira palestina cualificada como símbolo de odio. Señores e señoras do Partido Socialista, se este Estado recoñeza o estado palestino, como vai ser unha bandeira palestina, símbolo de odio? Por tanto, é moito efectivamente o que hai que facer, pero é moi coñecida esa actitude dos corpos policiais de dous pesos e dúas medidas, cando se trata de ultras fascistas ou cando se trata das torcidas de equipos galegos, vascos, cataláns, polo xeral con valores democráticos, antifascistas e de identificación cos seus pobos. Eu poño, exemplos hai moitísimos, eu poño só un: 2014 Madrid, partido entre o Atlético de Madrid e o Deportivo da Coruña, unha turba fascista ataca os seareiros do Deportivo da Coruña e como resultado unha persoa, Jimmy, resulta morta, Francisco Xabier Romero, matárono entre unha multitude. Nin a policía fixo nada nin o xuíz fixo nada. Despois de dous anos deixárono nun crime, nun delito de «riña tumultuaria» e oitenta e sete persoas procesadas, reparen oitenta e sete fronte a unha. Unha verdadeira cacería.
Gracias, señor presidente. Muy buenas tardes. Como pasa muchas veces, el PSOE trae hoy aquí una propuesta que suena muy bien, que es loable, que luce bien, pero que luego, en muchas ocasiones, no concuerda con una práctica coherente de combate al fascismo que está detrás de esos discursos de odio. Porque claro que hay discurso de odio en el deporte, claro que lo hay en las redes, que hay racismo, que hay machismo, que hay supremacismo españolista. Pero eso es porque existe fascismo en la sociedad, que se combate con políticas transformadoras y de izquierdas valientes, y que se debe combatir con todos los instrumentos del Estado. Lo que pasa es que ni se ven enfrente esas políticas ni muchas veces quien tiene que combatirlos lo hace, sino que, por el contrario, resulta que colabora. Es habitual que la policía retire, por ejemplo, simbología patriótica gallega, simbología gallega, como una bandera de la patria o, como ha pasado incluso recientemente, que haya jugadores o fans que han sido denunciados o sancionados por llevar una bandera del Estado palestino, considerándolo como símbolo de odio. Por tanto, es mucho lo que hay que hacer, pero es muy conocida esa actitud de los cuerpos policiales de dos pesos y dos medidas cuando se trata de ultras fascistas o cuando se trata de grupos de apoyo de equipos gallegos, vascos o catalanes, por lo general con valores democráticos antifascistas y de identificación con sus pueblos. Ejemplos hay muchísimos, yo pongo solo uno. En 2014, en Madrid, partido entre el Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña, una turba fascista ataca a los seguidores del Deportivo de La Coruña. Como resultado, una persona, Jimmy, Francisco Javier Romero, fallece. Lo mataron entre una multitud. Ni la policía hizo nada, ni los jueces hicieron nada. Después de dos años lo dejaron en un crimen, un delito de riña tumultuaria. Son ochenta y siete personas procesadas. Fíjense, ochenta y siete frente a uno, una verdadera cacería.
Presidencia. Señoría, finalice, por favor.
Néstor Rego Candamil
BNGDiputado.Página 49
Saíron sen pagar practicamente ningún custo por ese delito, polo que foi un linchamento, por tanto. Señoras e señores si educación, concienciación, traballo nas redes sociais, pero hai moito máis que facer e este goberno se quere cambiar algo debe facelo.
Moito obrigado.
Salieron sin pagar prácticamente por ese delito, lo que fue un linchamiento. Por tanto, señoras y señores, sí: educación, concienciación, trabajo en las redes sociales, pero hay mucho más que hacer. Este Gobierno, si quiere cambiar algo, debe hacerlo.
Muchas gracias.
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea.
Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti
PNVDiputado.Página 49Vídeo
Arratsalde on, buenas tardes. Señor Catalán, sus obsesiones les corroen. No sé si odio o no, pero fobia a lo vasco, increíble la que tienen. Por cierto, el señor Uriarte no es presidente del Bilbao, es del Athletic Club. Kirola beti izan da lehiaketa bat baino askoz gehiago. Hizkuntza unibertsala da kultura eta jatorri ezberdinetako pertsonak batzeko balio izan du. Oztopoak hausten ditu eta funtsezko balioak irakasten dizkigu, hala nola errespetua, gainditzea eta bizikidetza. Hala ere, gaur egun errealitate deseroso bat aitortu behar dugu, balio horiek gero eta gehiago mehatxatzen dituzte gorroto diskurtsoak, bai estadioetan eta baita ingurune digitalean ere. Ez gara hitzez bakarrik ari, diskriminazioa normalizatzen duten jarrerez ari gara, arrazismoa, xenofobia, matxismoa eta intolerantzia elikatzen dituzten diskurtsoez. Pertsonak beren jatorriagatik, orientazioagatik, nortasunagatik edo sinesmenengatik gizatasuna kentzen dieten mezuez ari gara. Eta kezkagarriena sare sozialetan esponentzialki anplifikatzen diren dinamikez ari gara, non anonimotasunak eta biraltasuna gorrotoa ikuskizun bihurtzen duten.
Ezin dugu onartu kirolari bat iraintzea bere azalaren koloreagatik. Ezin dugu normalizatu kirolari batek emakume izateagatik erasoak jasotzea, eta ezin dugu beste aldera begiratu eraso horiek Interneten milaka aldiz errepikatzen direnean.
El deporte siempre ha sido mucho más que una competición, es un idioma universal que une a personas de distintas culturas y procedencias, supera obstáculos y también nos enseña valores fundamentales como el respeto, la superación y la convivencia. De todas maneras, hoy en día debemos reconocer una realidad incómoda, porque estos valores se ven amenazados por los discursos de odio, tanto en estadios como en entornos digitales. No hablamos solo de palabras, sino de comportamientos que normalizan la discriminación, como el racismo o la xenofobia, que se ven alimentados por estos discursos. Discriminar a las personas por su identidad, por su procedencia o por sus creencias es, al fin y al cabo, quitarles su humanidad, y se van amplificando estas dinámicas cada vez más mediante la viralidad. No podemos admitir que se falte a alguien por su color de piel o que una deportista sufra agresiones por ser mujer. Tampoco podemos mirar a otro lado cuando estas cuestiones se repiten en Internet una y otra vez.
Hoy nos presenta el Grupo Socialista una proposición no de ley contra los discursos de odio en el deporte. Decía en euskera que el deporte ha sido, en su concepción ―o, por lo menos, así hemos querido que sea― un espacio donde la competición y el respeto caminaran juntos, donde las diferencias no fueran obstáculo, donde los mejores valores humanos de solidaridad, tolerancia o respeto debían ser los estándares. Desgraciadamente, no siempre es así; ni han de pagar los justos por pecadores, porque el deporte de hoy no es un charco de maldades, ni tampoco es el edén de las virtudes humanas. El deporte no es ni más ni menos que el reflejo real de la sociedad, con sus luces y con sus sombras.
La proposición no de ley plantea un enfoque integral para erradicar los discursos de odio en el deporte, reforzando sanciones, responsabilizando a las plataformas digitales, protegiendo a las víctimas y apostando por la educación y la igualdad. Estando de acuerdo por obvio, que no trae nada nuevo, más allá de una declaración de principios que, quizá en los tiempos que corren, no es poco, pero como algunos con los años nos vamos haciendo cada vez más escépticos y menos impresionables, me permitirá la pequeña chanza de que últimamente ustedes solo traen textos que son más de principios sociales y políticos que de cambios legislativos, porque quizá estos requieran más negociación o requieran más trabajo. En fin, pero tampoco planteemos hoy aquí un ¡oh, sorpresa!, como si denunciáramos algo que de repente fuera una novedad. No es nuevo. ¿Acaso los hooligans, los disturbios, los insultos, las amenazas, las violencias en el deporte para los que tenemos cierta edad no nos son ajenas? En absoluto. ¿Acaso el acoso, insultos y violencia contra árbitros es nuevo? ¿Acaso el que en algunos campos llamaran terrorista, puto vasco o etarra a futbolistas vascos es nuevo? Podría seguir. Es más, diría yo que tuvo épocas donde esta gente campaba más a sus anchas, con tolerancia y beneplácito de muchos clubs a los que se supone defendían a capa y espada sus colores y ninguna directiva se quería enfrentar. Hoy en día algunos clubes, no todos, han tenido el coraje de hacerles frente e incluso expulsarlos de sus campos, y merecen un aplauso; otros son más tibios y templan gaitas con excusas arbitrarias. Como todos sabemos, hay ciertas gradas a las que la gente no va a ver fútbol, sino a volcar todos sus odios, frustraciones e impotencias envueltos en banderas y cánticos que dan bastante grima. Eso pasa aquí y en otros lugares.
Hay otra cuestión que no se ha citado, el papel de los padres y las madres. ¿Cuántas veces hemos visto padres ―digo padres, masculino en el 95 % de los casos― que deberían ser expulsados de campos de deportes, donde sus hijos o hijas compiten, por instigadores a la violencia, irrespetuosos y frustrados porque su hijo no es Messi, que insultan e incluso son capaces de generar actos de violencia contra árbitros de 15 años? ¿Qué tenemos que hacer? Evidentemente, no todo el campo es zarzal y estamos denunciando lo denunciable.
Acabo. El deporte debe ser ejemplo dentro y fuera del campo. Los clubs, las instituciones, las deportistas, los medios de comunicación y la ciudadanía tenemos una responsabilidad compartida. No basta con condenar estos comportamientos, debemos prevenirlos, denunciarlos y erradicarlos.
Muchas gracias.
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Matute García de Jalón.
Oskar Matute García de Jalón
EH BilduDiputado.Página 51Vídeo
Presidente, señorías, arratsalde on. En líneas generales, nosotros valoramos positivamente el contenido de la iniciativa con algún matiz. Lo que no sabemos es si es un buen momento para presentar esto porque generalmente se confunde la parte por el todo, y porque todo el mundo siempre pone el foco en el deporte rey, que en estas latitudes no es sino el fútbol, y hacerlo en un mundial de fútbol parece que no era el mejor momento. Si después, encima, parece que tenemos que ser los paganos de un empate, que ni siquiera fue una derrota, de la selección española, ya ve la que nos ha caído, con todo tipo de lindezas. Intentaré no abstraerme de la iniciativa. Me parece muy importante que pongamos el foco en el deporte base. Lo acaba de hacer el representante del PNV y yo estoy de acuerdo con lo que ha dicho. Podemos hablar de las portadas y de las veces que se insulta a los grandes jugadores en los campos de fútbol, de las actitudes muy deplorables que se viven en muchos campos de fútbol, pero no podemos olvidar algo que seguramente a muchos de nosotros y nosotras les ha tocado vivir en primera persona. A todos aquellos que hemos tenido algún hijo o hija haciendo deporte escolar y los hemos acompañado por los campos de nuestro territorio ―en mi caso, Vizcaya― hemos visto, como se ha señalado, comportamientos absolutamente deplorables en padres que no fomentan esos valores deportivos que en teoría vienen asociados a la práctica del deporte, sino más bien los competitivos, los insolidarios, incluso aquellos del «pisale» o «dale antes de que te dé». Seguramente esto que estoy diciendo le suena mucho a la gente. Por eso, nos parece que es oportuno lo que señala, igual que lo que tiene que ver con la tremenda diferencia que hay entre el deporte que practican las mujeres y el deporte que practican los hombres, en el foco, en la dimensión, en la ayuda y en los apoyos. Es importante también que se vaya corrigiendo y equilibrando, que sea normal que el ámbito de influencia y de presencia sea el mismo, porque la igualdad consiste en eso y no en graciosas dádivas que se da hacia una parte de la población. Como decía, también existía un riesgo en esta iniciativa, y era que alguien aprovechara que se abre este debate para meter todo aquello que le molesta. Este debate plantea que se cumpla todo aquello que tiene que ver con las leyes ya existentes para que no se permitan conductas ilícitas, y hay gente que en este debate pretende colar de rondón conductas que son lícitas y que pueden ser criticables o que incluso pueden ser no compartidas, como pitar un himno determinado o lucir una u otra referencia en una camiseta. Eso es lo que ha traído el Grupo Popular con el acompañamiento de Unión del Pueblo Navarro. Al señor de Unión del Pueblo Navarro se lo he dicho muchas veces y se lo voy a decir de una manera muy didáctica: es bastante infantil cerrar los ojos y negar la evidencia. Usted decía que nadie le va a callar. Perfecto. Lo que sería positivo es que, al menos, alguien le ayudara a leer un libro, a comprender la legislación y a entender que Euskal Herria viene reflejada en el artículo primero del estatuto de autonomía de Gernika, que está incorporado al texto legal del ordenamiento jurídico español y en el que se dice: Euskal Herria o pueblo vasco. Por tanto, existe: es una referencia cultural y política no establecida legalmente todavía pero existente. Por eso le digo que es bastante infantil cerrar los ojos y negar la evidencia. Yo podría cerrar los ojos y decir que no existe el tradicionalismo Requeté, pero no me ayudaría en nada porque los abro, lo entiendo y veo que existe el tradicionalismo Requeté. Existía hasta 1936 y con fuerza. Ahora, por desgracia para ustedes y por fortuna para nosotros y nosotras, con una fuerza menguante. Por tanto, esa es una manera de afrontamiento activo también de las situaciones. No voy a perder más tiempo respecto a la camiseta. Gracias, porque venderá más camisetas. Supongo que la directiva del Athletic Club de Bilbao estará enormemente agradecida a la publicidad que les ha hecho porque aumentará el número de camisetas que venderá; y al palo al que están, desde luego, va a ser una buena ayuda para sus arcas públicas.
Como decía, ya hay leyes, y lo que tendríamos que ver es si esas leyes están siendo efectivas o no, y no intentar, al calor de este debate, meter más sanciones y elevar más el listón de lo posible y lo permitido en un campo de fútbol, porque la Ley del Deporte ya establece sanciones muy graves, graves y leves. Entre las muy graves, habla de la violencia y discriminación con comportamientos violentos, racistas, xenófobos e intolerantes. En las graves, de acoso o abuso por razón de sexo, edad, discapacidad, religión u orientación sexual. En las leves, de conductas que alteren levemente la convivencia o el respeto debido a deportistas, técnicos o árbitros, no a sus señorías; a deportistas, a técnicos y a árbitros. Por tanto, eso es lo que tendríamos que ver. También el Código Penal, en su artículo 510 y en el 510 bis, habla de los delitos de odio. Dice: racismo, xenofobia o etnia, orientación sexual o identidad de género, ideológica o religión, enfermedad o discapacidad, sexo o razones de género, situación familiar o condición social. Ya ve, aquí no habla nada de pitar himnos, aquí no habla nada de lucir no sé qué mapas de no sé qué ensoñaciones. Habla del mapa de Euskal Herria en la camiseta del Athletic Club de Bilbao, que así se llama, y no de otra manera. Por tanto, ese es el debate, si con esto se está consiguiendo, y la respuesta probablemente sea que no porque, como ya se ha dicho, en el fútbol ―y ya otra vez estamos hablando del deporte rey, olvidándonos de otras dimensiones deportivas que no dan el mismo problema― todo alcanza un realce.
Estoy de acuerdo con algunas de las enmiendas que señala la plurinacionalidad porque está muy bien exigir respeto, pero también sería bueno que el mismo respeto que uno exige para sí se lo mostrara a los demás y a las selecciones deportivas, en este caso a Euskal Selekzioa, para que pudiera competir en régimen de igualdad.
Termino con dos cosas en diez segundos. Se puede ser futbolero y odiar el fútbol moderno. Solo comparto que se sea intolerante con los intolerantes, por eso respeto a Eric Cantona y, desde luego, estaré siempre a favor de que se utilice el foco que tiene el gran deporte para visibilizar situaciones injustas, como el genocidio en Palestina o como en su día era la ilegalización de la ikurriña cuando Inaxio Kortabarria y José Ángel Iribar la lucieron siendo ilegal.
Besterik ez, mil esker. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Vergara Román.
Laura Vergara Román
Grupo SumarDiputada.Página 52Vídeo
Gracias. Buenas tardes. Odio: antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea. Cuando hablamos de discursos de odio, hablamos de apología de la violencia, una violencia que se ejerce en primera persona o a través del lenguaje o que se ejercerá a través de otras personas. Por eso, es tan importante aprobar esta propuesta y hacer todo lo posible para detener los discursos de odio, porque las palabras hirientes de hoy son actos que nos harán daño en el futuro. (Aplausos). En este marco, proteger a las víctimas es nuestro deber y nuestra responsabilidad estableciendo protocolos, como ya han diseñado la liga femenina y la liga masculina, y que se apliquen para facilitar la denuncia, acompañarlos y dar apoyo psicológico y/o legal en los casos que corresponda. Promover la denuncia es clave para dimensionar el problema, dado que, según el estudio El Impacto del Racismo en España en 2024, solo se denuncia en torno al 22 % de las discriminaciones. Otro elemento importante es ampliar la visibilidad del deporte femenino, poner en valor hoy su esfuerzo y dar respuesta a los miles de personas y familias que apoyan a las deportistas de base, a nuestras profesionales y deportistas de alto rendimiento, a todas ellas, para que sean referentes del futuro del deporte; un deporte más diverso ―también en género, también trans― y en disciplinas deportivas. Asimismo, es importante legitimar su contribución a la historia del deporte y reconocer a las educadoras físico‑deportivas, a las técnicas superiores en enseñanza y animación sociodeportiva, a fisioterapeutas, árbitras y profesionales pioneras. Por ello, necesitamos desarrollar herramientas que actúen de forma inmediata ante cánticos o conductas de odio para que instalaciones y eventos deportivos se conviertan en espacios seguros dentro y fuera del campo, con acciones que se han comenzado a aplicar, por ejemplo, durante el Mundial, como prevenir insultos o garantizar la capacidad para sancionar de forma inmediata acabando con la impunidad. Esta propuesta incluye, además, un refuerzo de la gobernanza, con el trabajo de la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. Aplicar sanciones efectivas y homogéneas ante el racismo, la misoginia u otros discursos de odio no es para que nadie se lo tome a la ligera, puesto que este órgano puede derivar casos al Tribunal Administrativo del Deporte, que requiere legitimidad y seguridad jurídica también para sus equipos, que hoy están siendo acusados.
La vida hoy también ocurre en entornos digitales, por eso considero que tiene un gran valor mencionar la responsabilidad de las plataformas digitales y que debatamos y apliquemos tecnologías para proteger a las víctimas de los discursos de odio. Y víctimas podemos ser cualquiera. Sin embargo, quien porta discursos de odio hoy no se puede sentar en cualquier rincón del mundo con impunidad. Los espacios digitales deben dejar de ser cómplices. (Aplausos). Frente a los discursos de odio, que nuestros mejores cómplices sean la afición, los clubes y federaciones, aquellas que no miran hacia otro lado cuando fondos de inversión buscan defender sus intereses geopolíticos a través de inversiones en el deporte. El deporte nos ha mostrado las dinámicas del racismo vetando la entrada a reconocidos profesionales, a aficiones y a árbitros, como si las personas pudieran ser inadmisibles y señaladas por su origen. Hagámoslo de manera transversal, con un enfoque preventivo, que aplique valores que defiende nuestra Constitución y que son intrínsecos a la defensa de los derechos humanos, como la igualdad, el respeto y la diversidad, contando con diferentes agentes sociales como los docentes, que están defendiendo la educación pública, o el personal técnico encargado de juzgar y arbitrar los entornos deportivos y que en demasiadas ocasiones son testigos o víctimas de los discursos de odio. Recordemos que también el Instituto de las Mujeres cuenta con una línea de atención gratuita sobre derechos y denuncias por discriminación que también puede acoger los casos del deporte. El deporte puede unir personas de diferentes continentes y del mundo. No permitamos que sea un escenario más de la violencia que generan. No al odio y que el deporte sea nuestro mejor embajador de un amor libre, de integración, de mezcla, de igualdad, de paz y de escucha. (Aplausos).
Presidencia. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor González‑Robatto Perote. El señor GONZÁLEZ‑ROBATTO PEROTE: Señorías, hoy debatimos una iniciativa sobre los llamados discursos de odio en el deporte y conviene empezar por lo evidente: todos queremos estadios seguros, todos queremos respeto y todos queremos que los niños puedan ir a jugar al fútbol, al baloncesto, al rugby o a cualquier deporte sin escuchar barbaridades. Pero ustedes no traen aquí una propuesta contra el odio. Traen aquí una propuesta contra el odio que les molesta, contra el odio que pueden usar políticamente, contra aquel que les permite señalar al adversario (aplausos), y ahí está el problema. Porque cuando en el España‑Egipto se escuchó aquel canto de «musulmán el que no bote», ustedes actuaron como si se hubiera producido una emergencia nacional. Tuvimos condenas inmediatas, investigaciones, declaraciones solemnes, lecciones morales... Pero la pregunta es muy sencilla: ¿dónde están ustedes cuando en algunos estadios se grita contra España, cuando se insulta a su bandera? ¿Dónde están cuando se pita el himno nacional, cuando se dispara la violencia en la Copa del Rey? ¿Dónde están cuando se escuchan cánticos de «puta España, puta selección»? ¿Dónde están cuando se corean las siglas de una banda terrorista? Aquí ya no hay tanta prisa. (Aplausos). Aquí tampoco hay ruedas de prensa. Aquí no hay, por supuesto, ministros indignados. Aquí no hay portadas ni fiscalías corriendo. Aquí aparece el silencio, un silencio cómplice y un silencio cómodo. El silencio de quien necesita a los separatistas para seguir en el poder. Porque esa es la doble vara de medir. Si el insulto sirve para atacar a España, se llama entonces libertad de expresión. Si el insulto viene de una grada separatista, lo llaman contexto. Si se pita el himno español, lo llaman reivindicación política. Y si se insulta a la selección española, ustedes miran al suelo. Si se grita contra otros colectivos, los que ustedes utilizan políticamente, entonces activan toda la maquinaria moral del Estado. Y si no, ¿sería usted capaz, señoría socialista, de decirme cómo se llamaba la portera que mantuvo intacta la portería contra Inglaterra en el Mundial Femenino? No, ¿verdad? Porque no les interesa el deporte. Les interesa el relato. (Aplausos). Y, por eso, menciona a Jenni Hermoso. No menciona, desde luego, a Olga Carmona, que no creo que sepa quién es, o a Cata Coll. No lo busque ahora. (Risas). Señoría, aquí no se puede venir a dar lecciones de convivencia, mientras se blanquea a quienes llevan años convirtiendo el deporte en un mitin contra España. Lo hemos visto en gradas con el separatismo vasco, lo hemos visto en gradas con el separatismo catalán. Lo hemos visto con insultos a España, con ataques a nuestros símbolos y con cánticos que jamás serán tolerados si fuera contra cualesquiera de las causas que ustedes dicen proteger. Y aquí está el fondo de todo. Frente a quienes quieren convertir las gradas en una trinchera de las dos Españas, nosotros defendemos una España entera, unida y en paz. Y el problema no es que quieran combatir el odio. El problema es que quieren administrarlo. Quieren decidir qué odio indigna y qué odio se perdona. Qué ofensa merece sanción y qué ofensa merece comprensión. Qué víctima cuenta y qué víctima no cuenta. Y aquí, así, no se defiende el deporte, así se utiliza el deporte. Demasiado daño ha hecho ya en nuestra historia la política y la división, como para permitir ahora que lleven también esto a los estadios. Hablan de respeto, pero callan ante quienes odian a España. Hablan de inclusión, pero excluyen de su protección a millones de españoles que también tienen el derecho a verse respetados sus símbolos, su himno y su nación. Hablan de convivencia, pero pactan con quienes han hecho de la ruptura y el resentimiento su forma de vida política. Y ya que hablamos de cánticos, permítanme, señorías, una ironía. A ustedes no les molesta realmente lo de «musulmán el que no bote». A ustedes, políticamente, les funciona mucho mejor «musulmán el que me vote», «separatista el que me vote» o «Txapote el que me vote». Porque esa es su verdadera política. No es la convivencia, no es el respeto, no es la igualdad ante la ley, sino la papeleta. Es el cálculo, la permanencia en el poder. Y España necesita otra cosa. Necesita un respeto a los símbolos que nos representan a todos. Necesita autoridad y necesita que el deporte vuelva a ser lo que siempre debió ser, un lugar de esfuerzo, de mérito. Señorías, hubo una noche en la que España entera saltó unida. Fue en el gol de Iniesta. No había dos Españas, no había bandos. Había un pueblo celebrando bajo una misma bandera. Ese es el deporte que defendemos, el que une, el que emociona y recuerda que España está muy por encima del sectarismo; no el deporte convertido en trinchera; no el deporte usado para insultar nuestros símbolos y no el deporte manipulado por quienes solo condenan el odio cuando no viene de sus socios. Reivindicamos la España de Iniesta, la de todos, contra la anti‑España del odio del señor Otegi. Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie). — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, RELATIVA A LA DEFENSA DEL TRANSPORTE EN ESPAÑA ANTE LOS INCUMPLIMIENTOS DE LA LEY DE MOVILIDAD SOSTENIBLE. (Número de expediente 162/000793).
Presidencia. Continuamos con la proposición no de ley del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, relativa a la defensa del transporte en España ante los incumplimientos de la Ley de Movilidad Sostenible. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra el señor Cabezón Casas.