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Sin adjetivos

Pleno del 11 de junio de 2026

Proposición de reforma de los artículos 101 y 104 del Reglamento del Congreso para actualizar y mejorar el régimen de la disciplina parlamentaria.

Proposición de reforma del Reglamento del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 191.

Votación

  • 11 de junio de 2026: salió adelante, 179 sí, 169 no, 0 abstenciones.

Rafaela Romero Pozo

PSOEDiputada.Página 45Vídeo

Gracias, señor presidente. Señorías, buenos días a todos y a todas. Todos hemos sido testigos en los últimos años de un deterioro progresivo de las formas parlamentarias. Lo reflejan los diarios de sesiones, lo reflejan las constantes llamadas al orden, lo reflejan comportamientos que nada tienen que ver con la crítica política legítima y sí con la descalificación permanente, la intimidación o el desprecio hacia quienes piensan diferente. Con esta iniciativa que hoy debatimos, el Grupo Parlamentario Socialista tiene un objetivo claro: dotar a esta Cámara de instrumentos proporcionados, garantistas y eficaces para responder a estas conductas, unas conductas que alteran gravemente la convivencia parlamentaria y dificultan el normal desarrollo de los trabajos de esta institución, para protegerla, señorías, del caos, del acoso y de la violencia. La reforma nace de la evidencia que todos hemos podido comprobar. El Reglamento actual presenta lagunas cuando se producen comportamientos de intimidación o violencia dirigidos contra quienes sirven a esta Cámara o contra sus órganos de Gobierno. También cuando de manera reiterada, pero intencionada, se incumplen las llamadas al orden destinadas a garantizar el adecuado funcionamiento de las sesiones. Por ello, proponemos, por un lado, incorporar al artículo 101 la posibilidad de suspensión temporal de la condición de diputado en supuestos de violencia o intimidación grave producidos en el recinto parlamentario y, por otro, reforzar el artículo 104 con medidas aplicables ante comportamientos reiterados que perturban el desarrollo de las sesiones. Se trata, señorías, de una reforma plenamente respetuosa con los principios de legalidad, tipicidad, proporcionalidad y garantía procedimental; una reforma que está, además, alineada con mecanismos existentes en otras cámaras parlamentarias europeas y españolas Señorías, no estamos ante una reforma pensada para favorecer a nadie ni para perjudicar a nadie. Estamos ante una reforma destinada a proteger una institución que pertenece a todos los ciudadanos y ciudadanas. (Aplausos). Porque la cuestión que hoy debatimos, por muy complicada que la quieran ver, es muy sencilla. ¿Puede una democracia permanecer impasible cuando determinadas conductas pretenden sustituir el debate por la intimidación, el respeto por el hostigamiento o la palabra por la agresividad? ¿Puede permanecer impasible? No. Rotundamente, no podemos permanecer impasibles. La democracia exige pluralismo, exige discrepancia, exige confrontación política, pero también exige el respeto a unas reglas básicas de convivencia que permitan que esa confrontación se produzca en libertad y en igualdad, señorías; y en igualdad. (Aplausos). Debemos ser claros en una cuestión fundamental: esta reforma no sanciona ideas, no sanciona posiciones políticas, no sanciona discrepancias; sanciona conductas, sí; conductas incompatibles con la dignidad de esta Cámara y con el respeto debido a quienes la representamos y la servimos. Porque la libertad parlamentaria no puede confundirse con la impunidad parlamentaria, porque la firmeza política no puede convertirse en intimidación y porque el pluralismo político no puede transformarse nunca en una degradación deliberada de las reglas comunes. Señorías, quiero detenerme un momento en quienes sirven a esta institución. Quiero reconocer el trabajo de la presidenta y los miembros de la Mesa del Congreso. Gracias por su quehacer democrático con esa calma y esa nobleza que exige la dignidad del cargo. Pero quiero hacerlo también respecto al cuerpo de letrados y letradas del Congreso y al conjunto de los trabajadores y trabajadoras que garantizan el funcionamiento cotidiano de nuestras sesiones. Su tarea consiste en velar por la legalidad, la imparcialidad y la neutralidad del procedimiento parlamentario, la protección de los derechos de todos los grupos parlamentarios y asegurar que las reglas sean iguales para todos. Por eso no es casualidad que el incidente que dio origen a esta iniciativa tuviera como destinataria una letrada del Congreso. Y conviene recordarlo, porque cuando se intimida al árbitro, a quien ejerce profesionalmente la función de garantizar el cumplimiento de las normas y la imparcialidad del sistema, no se ataca únicamente a la persona, se está cuestionando la autoridad de la institución y el respeto a las reglas comunes. (Aplausos). ¡Y el respeto a las reglas comunes! Por eso, señorías, esta reforma también pretende proteger a quienes hacen posible día a día el funcionamiento de la Cámara. Muchas gracias.

Señorías, la experiencia democrática europea nos ha enseñado que las instituciones deben disponer de mecanismos para defenderse ―sí, para defenderse― frente a comportamientos que erosionan las condiciones que hacen posible su funcionamiento. No para limitar derechos, ni para restringir la libertad de expresión, ni para reducir el pluralismo político, sino precisamente para garantizar que esos derechos, esas libertades y ese pluralismo puedan seguir existiendo es para lo que presentamos esta reforma.

Porque las libertades democráticas necesitan instituciones fuertes, reglas respetadas y procedimientos garantizados y también, señorías, necesitan representantes públicos conscientes de la responsabilidad que nos ha dado la ciudadanía. Necesitan protección frente a conductas de odio y de violencia incompatibles con los Parlamentos democráticos, sean de donde sean. De eso trata esta reforma, de esa protección, de preservar la dignidad de esta Cámara, de proteger a quienes la sirven, de garantizar que el debate político siga desarrollándose mediante la palabra, los argumentos y el voto y de asegurar que el Parlamento continúe siendo el lugar donde los conflictos políticos se resuelven democráticamente.

Señorías, debemos de ser conscientes de que las democracias no se erosionan únicamente por los ataques de quienes la desprecian, no. También se debilitan cuando la sociedad y las instituciones nos acostumbramos a ellos. También se quiebran cuando surgen los cómplices o los equidistantes, los que callan y bajan los brazos ante esos ataques a las instituciones democráticas. Los fenómenos más peligrosos, señorías, para una democracia no crecen como los árboles, con ramas visibles, crecen como los hongos, alimentados por la degradación del espacio público y político, por la normalización de lo intolerable y por la renuncia a señalar aquello que amenaza nuestra convivencia. (Aplausos). Y conviene recordarlo con claridad: el problema no es solo de quien agrede, hostiga o degrada a las instituciones, también es de quien calla, de quien mira a otro lado o de quien pretende situarse en una cómoda equidistancia entre quienes respetan las reglas y quienes trabajan para erosionarlas.

Señorías, no hemos venido aquí única y solamente a representar a unas siglas. Hemos venido a representar a millones de ciudadanos y ciudadanas que esperan de nosotros más educación, ejemplaridad, respeto institucional y más compromiso democrático. (Aplausos). Ciudadanos que quieren que confrontemos ideas, pero que respetemos las reglas; ciudadanos que quieren un Parlamento firme en el debate, pero ejemplar en el comportamiento y en el respeto al contrario. Porque lo que sucede aquí tiene el peligro de trasladarse fuera de este hemiciclo: insultos, gritos, groseras faltas de educación, intimidaciones, machismo e incluso amenazas. Todo eso que hemos visto aquí, todo, luego va a nuestras calles, a nuestros barrios, a nuestras ciudades y a algunas de las sedes de algunos de los grupos parlamentarios.

A veces, como si de una nueva y perversa moda se tratara, vemos cómo se acosa a representantes políticos, a periodistas, curiosamente siempre de un mismo signo, por parte de activistas disfrazados de periodistas. Son muchos los que hablan de polarización, como si eso justificara los comportamientos con los que queremos acabar con esta iniciativa. Pero no, señorías, no. No hay polarización. Porque la polarización implica dos bandos equivalentes radicalizándose de forma simétrica, y aquí no hay simetría, señorías. Porque ni todos somos iguales, ni todos somos igualmente responsables. (Aplausos).

Siempre, señorías, son los mismos los que practican fuera y dentro del Parlamento actitudes violentas contra quienes no somos o no pensamos como ellos. Y hay que decirlo claro: no todos somos iguales. No todos subimos a enfrentar y a amedrentar al presidente y a la letrada de la Mesa del Congreso. No todos filtramos datos personales de políticos, periodistas y sus familias, ni les acosamos todos delante de sus casas, ni vamos a los mítines de otros a gritarles «hijo de puta» y a amedrentarlos. ¡Todos no somos iguales! (Aplausos).

Señorías ―acabo ya, presidente―, esta reforma nace a favor del Parlamento a favor de quienes lo servimos con lealtad, a favor de quienes lo respetamos y a favor de una democracia que tiene el derecho y el deber de defenderse y de proteger las condiciones que hacen posible su existencia. Porque cuando protegemos el Parlamento, no estamos protegiendo ni nuestros cargos ni la condición de diputados y diputadas, sino, por mucho que suene a sueño, protegemos un sueño imprescindible: la casa de la democracia.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 47Vídeo

Obrigado, señor presidente. Moi boa tarde. Comezo por anunciar que o BNG votará a favor da toma en consideración desta proposta, a pesar de que non o fagamos con ningún entusiasmo e mesmo con moitas dúbidas, con discrepancias sobre algunhas das medidas e con moitas dúbidas ou con case certeza de que esta non é a vía adecuada, porque, efectivamente, é constatábel que asistimos tamén dentro desta cámara a un comportamento dunha dereita e dunha ultradereita que está cada vez máis envalentonada, que se sente amparada polos poderes fácticos, que se sente mimada polo aparello xudicial, que está tamén ao seu servizo, e que puxo en andamento unha estratexia perfectamente definida de confrontación que busca a polarización e baseada na mentira, no discurso de odio, no insulto, nas fake news. Que un deputado suba a esta tribuna a ameazar, unha letrada, a ameazar ao presidente é extremadamente grave, é gravísimo. Mais tamén temos que ter claro que non é un comportamento individual dese deputado. É, como digo, unha estratexia perfectamente definida pola ultra dereita, fai parte dese comportamento que teñen absolutamente marcado. E é no fondo o mesmo que fai o Partido Popular, ese Partido Popular que basea toda a súa acción nesta cámara nas mentiras nos insultos e, para exemplo, pois o que vimos onte ou hoxe nesta tribuna con intervencións como a do señor Tellado ou a da señora Vázquez, que son, por outro lado, pois o epítome desta maneira de facer política, da política da lameira, da política que carente de forma absoluta de argumento só se basea na mentira, nas fake news, no insulto e na crispación. Pero do noso punto de vista xa existen no regulamento mecanismos para combater comportamentos como as ameazas ou como os insultos e, por outro lado, non é nin posíbel nin desexábel restrinxir as intervencións nesta tribuna, mesmo que esas intervencións impliquen, como digo, mentiras ou discurso de odio. O que hai que facer é combatelos, é desmontalos, é poñelos en evidencia e que a cidadanía teña claro o que está acontecendo. Porque se non que sucede? En primeiro lugar, endurecen vostedes un regulamento que pode vir nalgún momento a ser usado pola dereita e pola extrema dereita contra quen opinamos diferente. Traballaremos para que non sexa así, mais evidentemente non podemos asegurar que dentro dun ano, dentro de cinco ou dentro de nove, sexa esa dereita ou a extrema dereita a que aplique este regulamento e creo que é un mal negocio deixarlle o traballo feito. Creo que por esa vía se equivocan. Porque claro, xa con este regulamento sentimos a limitación ao noso labor parlamentar ou á liberdade de expresión. A min, por exemplo, foime retirada a palabra en varias ocasións despois de tres advertencias, un dos supostos que aparecen nesa modificación, por exemplo, por utilizar a miña lingua nesta tribuna ou por exemplo, por dicir algo que é evidente que o Borbón fugado en Abu Dabi é un ladrón e un corrupto, alegando por parte da presidencia respecto a unha institución do Estado. Aínda non me explicaron a estas alturas que clase de institución do Estado, onde está recollido que ese señor sexa ningún tipo de institución do Estado. Pero, por outro lado, que a terceira institución do Estado reclame como referente un defraudador e un corrupto, non deixa de ser sorprendente. En todo caso, paréceme que non deixa moi ben precisamente a ese Estado. E en segundo lugar, porque nin a dereita nin a ultradereita se combaten co regulamento. Combátense nas institucións e na rúa con políticas valentes, con políticas transformadoras, políticas que defendan os intereses da clase traballadora, das clases populares das maiorías sociais e dos pobos. Deféndense, por exemplo, poñendo en practica medidas efectivas para resolver o problema da vivenda. Deféndense, por exemplo, con menos gasto militar e máis investimento social, con mellor salario mínimo interprofesional e mellores pensións. Deféndense con mellores servizos públicos, con máis democracia, con máis democracia, con máis liberdade, recoñecendo ás nacións e os dereitos que debemos ter e como tales. Deféndense derrogando, por exemplo, a lei mordaza, cousa que aínda non fixeron ou derrogando integramente a reforma laboral do Partido Popular do ano 2012, que tampouco o fixeron, Deféndese cunha política fiscal máis xusta e redistributiva, como a que vimos defendendo cunha reforma integral da xustiza para acabar co lawfare ou coa vergoña de que se persiga a liberdade de expresión do ámbito xudicial que, por exemplo, un cantor como Pablo Hasel, pois estea en prisión, precisamente por dicir que os Borbóns son uns ladróns. Deféndese, en definitiva, con políticas que non impliquen decepción ás persoas que están agardando outra maneira de actuar. Porque claro, é precisamente nesa dirección onde ten, onde encontra o seu caldo de cultivo, esa ultra dereita que basea toda a súa estratexia na demagoxia, no engano e na mentira.

Por tanto, o que animaría ao Partido Socialista en vez de vir con reformas de regulamento que, insisto, poden acabar volvéndose en contra coma un bumerán, o que animo é a que cumpra os compromisos que estableceu coa cidadanía nos seus programas e tamén os compromisos que estableceu coas distintas forzas políticas. Porque eu pregunto onde está, por exemplo, onde están, por exemplo, as medidas de rexeneración democrática que anunciaron após os famosos cinco días de reflexión do presidente do Goberno?

Gracias, señor presidente. Buenos días. Empiezo anunciando que el BNG votará a favor de la toma en consideración de esta propuesta, a pesar de que lo hacemos sin ningún entusiasmo, incluso tenemos muchas dudas o discrepancias sobre las medidas, y casi con la certeza de que esta no es la vía adecuada. Efectivamente, es constatable que asistimos dentro de esta Cámara al comportamiento de una derecha y de una ultraderecha que cada vez están más envalentonadas, que se sienten amparadas por los poderes fácticos, que se sienten mimadas por el aparato judicial ―que también está a su servicio― y que pusieron en marcha una estrategia perfectamente definida de confrontación con la que buscan la polarización y se basa en la mentira, en el discurso de odio, en el insulto y en las fake news. Que un diputado suba a esta tribuna a amenazar a una letrada y al presidente es extremadamente grave, es gravísimo. También debemos tener claro que no es un comportamiento individual de ese diputado, porque ―como he dicho― es una estrategia perfectamente definida por la ultraderecha. Es parte de ese comportamiento que tienen muy marcado. En el fondo es lo mismo que hace el Partido Popular, ese PP que basa toda su acción en esta Cámara en las mentiras y en los insultos. Por ejemplo, lo vimos ayer o lo hemos visto hoy en esta tribuna con intervenciones como la del señor Tellado o la señora Vázquez que, por otro lado, son el epítome de esta forma de hacer política, que carece de argumentos o se basa en la mentira, en las fake news, los insultos y en la crispación. Desde nuestro punto de vista ya existen en el Reglamento mecanismos para combatir estos comportamientos, como las amenazas o los insultos. Por otro lado, restringir las intervenciones en esta tribuna no es ni imposible ni indeseable cuando contienen ―como digo― mentiras o discursos de odio. Lo que hay que hacer es combatir esos discursos, desmontarlos y ponerlos en evidencia y que la ciudadanía tenga claro lo que está sucediendo. Porque, si no, ¿qué es lo que pasa? En primer lugar, ustedes endurecen un Reglamento que puede ser usado en algún momento por la derecha y la ultraderecha contra quien opinamos de manera diferente. Trabajaremos para que no sea así, pero, evidentemente, no podemos asegurar que dentro de un año, cinco o nueve sean esa derecha o extrema derecha las que apliquen este Reglamento. Creo que es mal negocio dejarles el asunto hecho. Por eso creo que en esa vía se equivocan.

Con este Reglamento vemos limitaciones a nuestra labor parlamentaria o a la libertad de expresión. Por ejemplo, a mí se me retiró la palabra en varias ocasiones después de advertencias o supuestos que contiene esa modificación, como, por ejemplo, utilizar mi lengua en esta tribuna, o decir algo tan evidente como que el Borbón huido a Abu Dabi es un corrupto. La presidenta me dijo que estaba faltando al respeto a una institución del Estado, y ¿qué pasa con mi libertad de expresión? Es sorprendente que no se fomente o no se respete esa libertad de expresión.

En segundo lugar, ni la derecha ni la ultraderecha se combaten con el Reglamento, sino en las instituciones y en las calles con políticas valientes y transformadoras que defiendan los intereses de la clase trabajadora, de las clases populares y de las mayorías sociales y de los pueblos. Se defienden, por ejemplo, poniendo en práctica medidas efectivas para resolver el problema de la vivienda. Se defienden, por ejemplo, con menos gasto militar y más inversión social, con mejor salario mínimo interprofesional o mejores pensiones. Se defienden con mejores servicios públicos, con más democracia, más libertad y reconociendo a las naciones y los derechos que debemos tener como tales. Se defienden derogando, por ejemplo, la ley mordaza, cosa que no han hecho, o derogando íntegramente la reforma laboral del PP del año 2012, que tampoco lo hicieron. Se defienden con una política fiscal más justa y redistributiva, como la que venimos defendiendo, y con una reforma integral de la justicia para terminar con el lawfare o con la vergüenza de que se persiga la libertad de expresión en el ámbito judicial. Como ejemplo Pablo Hasél, que sigue todavía en prisión por decir que el borbón o los borbones son unos ladrones. Se defienden, en definitiva, con políticas que no impliquen decepción a las personas que tratan de actuar, porque precisamente es en esa decisión donde está el caldo de cultivo del que se aprovecha la ultraderecha, y es ahí donde basan toda su estrategia: en la demagogia, el engaño y la mentira.

Por tanto, animaría al Grupo Socialista a que, en vez de venir con reformas del Reglamento que ―insisto― pueden acabar volviéndose en nuestra contra como un boomerang, cumplan los compromisos que establecieron con la ciudadanía en sus programas y también los que estableció con las distintas fuerzas políticas. Me pregunto: ¿dónde están, por ejemplo, las medidas de regeneración democrática de las que hablaron después de los famosos cinco días de reflexión del presidente del Gobierno?

Presidencia. Señoría, debe finalizar.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 49

Nós presentamos propostas de rexeneración no ámbito da xustiza, no ámbito económico, no ámbito institucional, dos medios de comunicación, onde está a lei para modificar o acceso, por exemplo, á maxistratura, onde está a de derrogación da lei mordaza? Etcétera, etcétera, todos eses compromisos polos que aínda seguimos agardando Non defrauden e será a mellor maneira de combater á dereita e á extrema dereita.

Moito obrigado.

Nosotros trajimos propuestas en el ámbito de la justicia, lo económico e institucional, y medidas para los medios de comunicación. ¿Dónde está la ley para modificar el acceso, por ejemplo, a las infraestructuras o derogación de la ley mordaza, etcétera? En definitiva, ¿dónde están todos esos compromisos y que todavía seguimos esperando? Esa será la mejor manera de combatir a la derecha y a la extrema derecha.

Muchas gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra el señor Legarda Uriarte.

Mikel (GV (EAJ-PNV)) Legarda Uriarte

PNVDiputado.Página 49Vídeo

Eskerrik asko, presidente. Eguerdi on, jaun‑andreok. Voy a intervenir muy brevemente, señorías.

Me gustaría señalar que, más allá de un error de bulto sobre dónde reside la soberanía en el Estado, compartimos la idea indicada en la exposición de motivos de la iniciativa que debatimos de que en el Poder Legislativo ―donde ciertamente no reside la soberanía, aunque sí la representa, y en el que se propugnan los valores superiores del ordenamiento jurídico del Estado, es decir, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político― debe procurarse el máximo respeto a las normas de conducta que aseguren el decoro y la dignidad de la Cámara. En este sentido, el Reglamento del Congreso de los Diputados regula en su capítulo octavo, como todos conocen, la disciplina parlamentaria para preservar el orden de las sesiones y el respeto a unas normas de conducta que aseguren, como les decía, el decoro, la dignidad de la Cámara y su integridad institucional, regulación de la disciplina parlamentaria que, como conocen también sus señorías, se ha manifestado insuficiente a la vista de comportamientos que hasta la fecha eran desconocidos en la Cámara y que, junto al no infrecuente deterioro de las formas parlamentarias, erosiona la confianza ciudadana en las instituciones por su falta de ejemplaridad. Por ello, consideramos oportuna la toma en consideración de la reforma del régimen disciplinario que presenta el Grupo Parlamentario Socialista para hacer frente a ciertos comportamientos perturbadores de las sesiones plenarias y de comisión de la Cámara, sobre los que no nos explayaremos porque ya lo ha hecho el portavoz del grupo proponente y porque son por todas sus señorías conocidos y reprobados en privado, aunque luego parcialmente justificados al considerarse como actitudes de respuesta ante agresiones verbales previas consideradas injustificadas o faltas. Sea como sea, señorías, desde nuestro punto de vista son comportamientos injustificables que deben tener respuesta adecuada en nuestro Reglamento. Por ello, se nos propone una nueva causa de suspensión temporal de la condición de diputado para actos de violencia o intimidación grave dentro del recinto parlamentario y dirigidos contra los órganos de gobierno de la Cámara o contra el personal que presta el servicio en la misma. Es un nuevo tipo sancionador con el que estamos de acuerdo, pero creemos que debiera también contemplar como sujeto pasivo de esos actos de violencia o intimidación a cualquier diputado o diputada de la Cámara.

Por otra parte, también se nos propone en la iniciativa debatida, ante la falta en ocasiones de capacidad disuasoria de las llamadas al orden por parte de la Presidencia y que pudieran conllevar finalmente la expulsión para el resto de la sesión, la imposición de una sanción económica asociada si finalmente se produce la expulsión como consecuencia de la tercera llamada al orden, al igual que ante la negativa a abandonar el salón de sesiones por parte del diputado o la diputada sancionada. Finalizo, presidente. Son sanciones que nos parecen adecuadas y proporcionadas a comportamientos vividos en la Cámara y que no tenían un reproche suficiente, sin perjuicio, claro está, de que en el periodo de enmiendas puedan considerarse algunas otras o matizarse las propuestas.

Nada más y muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra el señor Cervera Pinart.

Josep Maria Cervera Pinart

JuntsDiputado.Página 50Vídeo

Bon dia, president! Bon dia, senyories! Em permetran començar dient que és significatiu que, després de més de quatre dècades del recuperat parlamentarisme democràtic, aquesta cambra hagi d’emprendre una modificació del reglament per regular aspectes que nosaltres entenem que haurien d’estar intrínsecament vinculats a l’acció política i a l’ADN parlamentari. Que s’hagi de reformar el reglament per preservar el bon funcionament d’aquesta cambra i el respecte institucional i les bones pràctiques parlamentàries ja ens diu en què s’ha convertit la política i el parlamentarisme espanyol. La discrepància política pot ser profunda, la defensa dels arguments intensa i el to contundent, però s’ha d’evitar l’insult, el menyspreu, l’assenyalament personal o la intimidació. Tots en aquesta cambra estic segur que condemnem la violència, les amenaces i les coaccions contra la presidència, contra els membres de la Mesa i contra els treballadors del Congrés.

Ara bé, també volem dir‑ho amb la mateixa claredat: aquesta reforma no pot ser una vara de doble mesura. Si parlem de decòrum parlamentari, parlem‑ne per tots i cadascun dels diputats d’aquest hemicicle, sense excepcions, sense privilegis i sense impunitats. Perquè aquí s’han sentit insults, aquí s’han vist assenyalaments personals, aquí s’ha faltat el respecte a diputats, càrrecs electes que representen ciutadans i això també degrada el parlamentarisme, erosiona aquesta institució i empobreix les nostres maneres de fer. El respecte no pot dependre de a qui o en contra de qui. El respecte a un diputat, una presidenta, a una mesa, a un lletrat, un uixer o un treballador de la cambra ha de ser un mínim compartit. No perquè tots pensem igual, sinó precisament perquè pensem diferent. El parlamentarisme existeix per ordenar el conflicte polític, no per convertir‑lo en una barra lliure de desqualificacions.

Per això, si aquesta reforma vol reforçar el respecte institucional, ho ha de fer de veritat, ha de ser garantista amb tothom i s’ha de poder aplicar amb criteris objectius. I precisament perquè parlem de drets i de garanties democràtiques, aquesta reforma mereix, per nosaltres, una reflexió més profunda, que és evident que esperem poder fer en el període d’esmenes. Perquè quan es regulen drets, la seguretat jurídica no és un detall tècnic, és una exigència democràtica.

Senyories, els parlaments són espais de debat, de discrepància, de confrontació. Els deia que tots hauríem de ser capaços de motu propi, de garantir que aquestes discrepàncies, aquest debat, aquesta confrontació parlamentària, es desenvolupés en límits de respecte i no haver de recórrer al reforçament de la disciplina parlamentària, perquè mal utilitzada i aplicada arbitràriament, pot ser una eina susceptible de limitar la llibertat d’expressió o l’acció d’algunes minories parlamentàries.

Per això, creiem que aquesta presa en consideració d’avui és un punt de partida, però que la norma necessita ajustos importants per ser garantista i definicions molt més precises. Perquè hem de fer possible defensar la dignitat de les institucions, però ho hem de fer de forma compatible amb defensar els drets dels representants que han elegit els ciutadans.

Res més i moltes gràcies.

Buenos días, presidente. Buenos días, señorías. Me permitirán empezar diciendo que es significativo que, después de más de cuatro décadas del recuperado parlamentarismo democrático, esta Cámara deba emprender una modificación del Reglamento a fin de regular aspectos que nosotros entendemos que deberían estar intrínsecamente vinculados a la acción política y al ADN parlamentario. Que se deba reformar el Reglamento para preservar el buen funcionamiento de esta Cámara y el respeto institucional, así como las buenas prácticas parlamentarias, nos dice ya en qué se ha convertido la política y el parlamentarismo español. La discrepancia política puede ser profunda, la defensa de los argumentos intensa y el tono contundente, pero deben evitarse el insulto, el menosprecio, la señalación personal o la intimidación. Todos en esta Cámara ―estoy seguro― condenamos la violencia, las amenazas y las coacciones contra la Presidencia, contra los miembros de la Mesa y contra los trabajadores del Congreso. No obstante, debemos decir con la misma claridad que esta reforma no puede ser una vara de doble medida. Si hablamos de decorum parlamentario, hablemos de ello para todos y cada uno de los diputados de este hemiciclo, sin excepciones, sin privilegios y sin impunidades, porque aquí se han oído insultos y se han visto señalaciones personales. Aquí se ha faltado al respeto a los diputados, cargos electos que representan a ciudadanos. Esto degrada el parlamentarismo, erosiona esta institución y empobrece nuestro modo de trabajar. El respeto no puede depender de a quién o contra quién vamos, el respeto a un diputado, una presidenta, una mesa, un letrado, un ujier o un trabajador de la Cámara debe ser un mínimo compartido, y no porque pensemos todos igual, sino precisamente porque pensamos distinto. El parlamentarismo existe para ordenar el conflicto político, no para convertirlo en una barra libre de descalificaciones. Por ello, si esta reforma aspira a reforzar el respeto institucional, debe hacerlo de verdad. Debe ser garantista con todo el mundo y se debe poder aplicar con criterios objetivos. Y precisamente, porque hablamos de derechos y de garantías democráticas, esta reforma merece para nosotros una reflexión más profunda. Es evidente que esperamos poder realizarla en el periodo de enmiendas, porque, cuando se regulan derechos, la seguridad jurídica no es un mero detalle técnico, es una exigencia democrática.

Señorías, los parlamentos son espacios de debate, de discrepancia, de confrontación. Deberíamos ser todos capaces, motu proprio, de garantizar que estas discrepancias, este debate, esta confrontación parlamentaria se desarrollaran dentro de unos límites de respeto y no tener que recurrir al fortalecimiento de la disciplina parlamentaria, porque mal usada o aplicada de forma arbitraria puede ser una herramienta susceptible de limitar la libertad de expresión o la acción de algunas minorías parlamentarias. Por ello, creemos que esta toma en consideración de hoy es un punto de partida, pero que la norma requiere de ajustes importantes para que sea garantista y de definiciones mucho más precisas. Debe ser posible defender la dignidad de las instituciones, pero hay que hacerlo de modo que sea compatible con la defensa de los derechos de los representantes que han elegido los ciudadanos.

Nada más. Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Vallugera Balañà.

Pilar Vallugera Balañà

ERCDiputada.Página 52Vídeo

Sí, els saludo de nou, diputats i diputades, per tercera vegada i no serà la darrera, que no és una amenaça, és un avís.

Jo crec que tots estem bastant d’acord amb el que hem anat plantejant fins ara. Ens posicionarem favorablement a la presa en consideració d’aquesta norma, tot i que creiem que ni conté tot el que hauria de contenir, ni és una bona idea, ni acaba d’estar ben enfocada i els diré el per què.

Mirin, en el transcurs d’aquesta legislatura ja portem dues reformes del Reglament del Congrés. N’hi ha pendents dues més i, a més a més, ara tenim aquestes, que serà la cinquena. Fixin‑se que això denota un petit punt d’autoreferencialitat, que no sé si la ciutadania acabarà de veure normal, perquè ha estat poc reformat el reglament i ara, de cop i volta, ens veiem amb la necessitat imperiosa de fer‑ho per cinc vegades i amb cinc temes diferents. El tema dels periodistes era evident. Vam mostrar el nostre suport i vam impulsar aquella modificació perquè parlava d’agressions i parlava de treballadors que se sentien coaccionats.

Però aquest punt que avui plantegem jo crec que necessita, requereix una visió més profunda que no pas la resposta ad hoc a determinats fets que hagin pogut passar en aquesta cambra, i els diré per què. Miri, cada vegada que d’alguna manera restringim drets o que imposem sancions o que fem codis més restrictius, al final, el que és cert és que s’acaba aplicant a les minories dissidents. Sempre. Aquí es parla de que, un cop retirada tres vegades la paraula i expulsat l’orador de l’hemicicle, hi hagi una sanció directa. Jo els hi recordo que el meu company Joan Tardà se li poden dir moltes coses, però no que no fos respectuós, no que no complís els codis de conducta, no que no fos extremadament ideològic. No va insultar mai ningú, però en canvi va ser expulsat d’aquesta sala mantes vegades, per parlar en català, perquè hi ha qui considera que parlar en català o amb qualsevol idioma diferent de l’espanyol és una falta de respecte.

I saben què passa? Que això ens pot passar a la propera legislatura. Si les coses van com sembla que diuen que han d’anar i si les coses van com els influencers i opinadors variats d’aquest Estat estan decidint que vagin, ens trobarem amb una majoria de dreta i d’extrema dreta, i som nosaltres els que els hem de donar elements que puguin coaccionar‑nos a nosaltres mateixos? Som nosaltres els que els hem de donar els instruments perquè ens puguin expulsar, sancionar, multar i, ja ho fan ells solets, posar‑nos a la presó, però això ja ho faran ells.

Per tant, crec que durant la tramitació del fons d’aquesta proposició de llei hem de ser extremadament curosos, extremadament curosos i extremadament conscients de que el paper de les esquerres i del progressisme en general no és precisament dotar d’eines coercitives i punitives a les majories contra les dissidències. I ho dic perquè, ja posats a reformar, hauríem de reformar això del «decoro de las instituciones y las cámaras y demás», que també ha estat motiu de moltes sancions al meu grup.

Mirin, hi ha una cosa que d’alguna manera estem oblidant també i que, en canvi, —‌‌seré molt breu— crec que és fonamental a l’hora d’analitzar com hem de fer aquesta modificació. Parlem dels diputats individuals, com si l’activitat d’un diputat aquí o, en un moment determinat, una provocació, un discurs, un insult, un crit, fos una cosa individual de cadascun de nosaltres. Però és evident que forma part d’una estratègia moltes vegades del grup parlamentari i el grup parlamentari s’ha de fer responsable de les conductes dels seus diputats, perquè aquí tots venim, encara que no ens agradi, amb llistes tancades, es fan uns grups parlamentaris que tenen uns portaveus que en són els responsables.

Per tant, jo crec que les sancions, més enllà que siguin individualment o no per al parlamentari o parlamentària que cometi l’acte que ens sembli inacceptable, el grup parlamentari té una responsabilitat, perquè la crispació que hi ha en aquesta cambra, els insults, els crits, no poder sentir res, determinades expressions no són un sobtat atac de ràbia d’un diputat que no pot aguantar el que s’està dient aquí perquè va en contra de totes les seves conviccions morals. No, no. Són estratègies polítiques de crispació per traslladar‑ho a la societat. Són estratègies polítiques de destrucció del contrari, per tal de deixar‑lo absolutament anorreat a nivell d’opinió pública o a nivell, fins i tot moltes vegades, personal. I com que no ens podem oblidar d’això, no podem dir que correspon a activitats individuals d’energúmens vestits de diputats o diputades que passaven per aquí. No, no. Són estratègies i tàctiques polítiques deliberades que busquen un determinat resultat en seu tant de negociació parlamentària com d’impacte públic. Sense aquests requisits serà difícil tramitar aquesta proposició.

Per tant, el que els proposo és que ens asseiem amb molta calma, no ens tornem a disparar al peu donant eines perquè puguem ser després els destinataris de les sancions i dels retrets diríem gairebé penals i siguem intel·ligents. La ultradreta, ho deia abans un company diputat, no es combat així. Es combat amb la modificació de les condicions materials de vida de la ciutadania, per tal que aquests discursos no puguin tenir resquicio por donde entrar. No oblidem això quan ho tramitem.

Moltes gràcies.

Los saludo, diputados y diputadas, por tercera vez, y no será la última. No es una amenaza, es un aviso.

Estamos todos bastante de acuerdo con lo que hemos venido planteando hasta ahora. Nos vamos a posicionar a favor de la toma en consideración de esta norma, aunque creemos que ni contiene todo lo que debiera, ni es una buena idea, ni termina de estar bien enfocada, y les cuento por qué. En el transcurso de esta legislatura llevamos ya dos reformas del Reglamento del Congreso, hay pendientes dos más y ahora tenemos esta, que será la quinta. Fíjense, esto muestra cierto punto de autorreferencialidad y no sé si la ciudadanía terminará de verlo como normal, porque se ha reformado poco el Reglamento y de repente nos vemos en la necesidad imperiosa de hacerlo cinco veces y con cinco temas distintos. El tema de los periodistas era evidente, mostramos nuestro apoyo e impulsamos aquella modificación porque hablaba de agresiones y hablaba de trabajadores que se sentían coaccionados, pero el punto que planteamos hoy me parece que requiere una visión más profunda y no una mera respuesta ad hoc ante hechos determinados que hayan podido pasar en esta Cámara. Les digo por qué. Cada vez que de un modo u otro restringimos derechos o que imponemos sanciones o que realizamos códigos más restrictivos, al final lo cierto es que esto se acaba aplicando a las minorías disidentes. Siempre. Aquí se dice que una vez retirada tres veces la palabra o expulsado el orador del hemiciclo, que se dé una sanción directa. Les recuerdo que a mi compañero Joan Tardá se le pueden decir muchas cosas, pero no que no fuera respetuoso, no que no cumpliera con los códigos de conducta, no que no fuera extremadamente ideológico. Él no insultó jamás a nadie; en cambio, fue expulsado de esta sala varias veces por hablar en catalán, porque hay quien considera que hablar en catalán o en cualquier idioma que no sea el español es una falta de respeto. ¿Y saben lo que pasa? Que esto nos puede pasar en la siguiente legislatura. Si las cosas van como dicen que van a ir y si todo va como los influencers y opinadores varios de este Estado están decidiendo que vayan, nos encontraremos con una mayoría de derecha y de extrema derecha. ¿Y somos nosotros quienes debemos darles elementos que puedan luego coaccionarnos a nosotros? ¿Nosotros debemos darles los instrumentos para que nos puedan expulsar, sancionar, multar? Bueno, ya lo hacen solitos; nos meten en la cárcel. Pero esto ya lo harán ellos. Entonces, me parece que durante la tramitación del fondo de esta proposición de ley debemos ser muy cautelosos; debemos ser muy cautelosos y conscientes de que el papel de las izquierdas y del progresismo en general no es precisamente dotar de herramientas coercitivas y punitivas a las mayorías que van contra las disidencias. Y lo digo porque, puestos a reformar, tendríamos que reformar esto del decoro de las instituciones y las Cámaras, que ha sido motivo de muchas sanciones a mi grupo también.

Hay algo que estamos pasando por alto ―seré breve― y que me parece fundamental a la hora de analizar cómo debemos modificar. Hablamos de diputados individuales, como si la actividad de un diputado aquí en un momento determinado, una provocación, un discurso, un insulto, un grito, fuera algo individual de cada uno de nosotros, pero es evidente que a menudo esto forma parte de la estrategia del grupo parlamentario y que el grupo parlamentario debe responsabilizarse de las conductas de sus diputados. Porque aquí venimos todos, aunque no nos guste, a listas cerradas. Se hacen unos grupos parlamentarios que tienen unos portavoces, que son los responsables. Por lo tanto, me parece que, en relación con las sanciones, aparte de que sean individuales o no para el parlamentario o parlamentaria que cometa el acto que nos parezca inaceptable, el grupo parlamentario tiene una responsabilidad, porque la crispación que se da en esta Cámara, los insultos, los gritos, no poder escuchar nada, expresiones concretas, esto no es un ataque de rabia repentino de un diputado que no tolera lo que se está diciendo aquí porque va en contra de todas sus convicciones morales. Para nada. Son estrategias políticas de crispación para trasladarla a la sociedad. Son estrategias políticas de destrucción del contrario, estrategias que buscan dejarlo aniquilado en la opinión pública o incluso a nivel personal. Y como esto no lo podemos pasar por alto, no podemos decir que esto se corresponde con actividades individuales de energúmenos vestidos de diputados o diputadas que pasaban por aquí. Para nada. Son estrategias y tácticas políticas deliberadas que buscan un resultado concreto, tanto de negociación parlamentaria como de impacto público. Sin estos requisitos difícilmente podremos tramitar esta proposición. Así que les propongo que nos sentemos con mucha calma, que no volvamos a dispararnos en el pie dando herramientas para que luego seamos los destinatarios de esas sanciones y de los reproches casi penales, diría, y que seamos inteligentes. La ultraderecha, lo decía antes un compañero diputado, no se combate así, se combate con la modificación de las condiciones materiales de vida de la ciudadanía para que estos discursos no puedan tener un resquicio por donde entrar. No lo olvidemos cuando lo tramitemos.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Sierra Caballero.

Francisco Sierra Caballero

Grupo SumarDiputado.Página 54Vídeo

Dicen las crónicas que ovacionaron al representante del Vaticano con un largo aplauso de más de seis minutos de duración. Supongo que fue así. Y dicen ―es un decir― que tal unanimidad puso en evidencia la necesidad de revisar la forma de violencia que enrarece el ambiente en el Congreso. Y, ciertamente, más allá de los comentarios ocasionales de tertulianos y analistas, convengamos que ello es urgente y necesario. La proposición de reforma del Reglamento trata de dar respuesta a esta situación. Las herramientas actuales no sirven para restablecer el orden y la concordia en este hemiciclo, máxime cuando los de la prioridad nacional socavan la democracia y no respetan las mínimas normas de decoro y cortesía parlamentaria; no saben qué es el patriotismo constitucional. Señorías de las derechas extremas, la casa de la palabra, el Congreso, no es una taberna ni un plató de televisión y, desde luego, tampoco es un reality show. En el Congreso se exigen ciertas normas de respeto, no el esperpento del insulto y la impostura permanente. En el último Pleno tuve a bien llamar la atención a la portavoz del Grupo Popular y al señor Bendodo a propósito del señor Tellado, mientras este vociferaba insultando a la bancada del Grupo Socialista. No sé si son conscientes, quizás sí, de que la ciudadanía se avergüenza y censura tales comportamientos; sufren hasta el hastío la deriva destituyente por la creciente violencia verbal y de señalamiento que vienen desplegando a diario. Pero ustedes a lo suyo. En su momento no me respondieron, mudos, ciegos y sordos a todo razonamiento. Eso sí, ahora tendremos que escuchar que la propuesta de reforma vulnera los principios constitucionales de la libertad de expresión.

Señorías, seamos serios. La libertad parlamentaria es sagrada para defender ideas, no para amparar la violencia verbal o la intimidación. Esta Cámara y sus representantes han de cumplir con el principio republicano de ejemplaridad. Quien no sepa comportarse, quien no esté a la altura del honor que significa ser diputado, que asuma las consecuencias, que pague la multa y deje trabajar a quienes venimos a proponer soluciones para la ciudadanía. Quizás de este modo podamos contribuir a una cultura parlamentaria más responsable, porque no hay libertad sin responsabilidad, y hoy, señorías, la dialéctica parlamentaria del decir, oír y hacer se ha cortocircuitado. Se dice de forma faltona y altisonante, con ofensas, sin coherencia y sin escuchar. El ruido es la máxima de los diputados ultramontanos que no paran de incumplir el reglamento a diario, no puntualmente; no de manera ocasional, sino todos los días. Señor Carazo, que no está por aquí, se lo dije en privado y se lo recuerdo ahora en la tribuna: son faltones, maleducados, no respetan los turnos de palabra y no dejan de agredir verbalmente a diario. Y esto es la pura negación del parlamentarismo. Se han empeñado en una estrategia de restauración contra la democracia y han asumido con todas sus consecuencias el trumpismo, discurso del miedo para cercar e inmovilizar a los diputados y la lógica de la asonada «Quieto todo el mundo», y el trampismo de los trampantojos, haciendo parecer que ustedes, especialmente VOX, defienden la libertad cuando son unos acreditados liberticidas. Enemigos del derecho y de la democracia, las siglas los separan y la vindicación del austericidio o el implícito principio de Manuel Fraga, su fundador, de que la calle ―el hemiciclo, en este caso― les pertenece los hermana. Es normal, forma parte de su teología política.

En defensa de la democracia y la dignidad de la Cámara, contra la bárbara arbitrariedad zafia y fascista de la guerra jurídica y el derecho al revés, del acoso, el linchamiento y la picota medieval, contra la deslegitimación del señalamiento y el abuso que mina la confianza del pueblo en nuestras instituciones, nuestro grupo va a apoyar la reforma del Reglamento.

Mientras sigan en su impostada polarización, realimentada con los medios que pagan con el dinero de todos, o criminalizan con la máquina del fango las fuerzas de progreso no a base de argumentos, sino por medio de ataques ad hominem, con insultos, nuestra fuerza política seguirá reformando la norma. Llevamos tres años aguantando a la bancada de VOX lanzar todo tipo de improperios e insultos que vulneran el Reglamento, sin consecuencia alguna. Ya hemos tomado medidas y expulsado de esta Cámara a los escuadristas mediáticos del fascismo y seguiremos tomando todas las medidas necesarias, todas las medidas democráticas en defensa de la soberanía popular. Lo digo porque si van a seguir militando en la indigencia moral e intelectual, quizá debamos reformar una vez más el Reglamento, si hace falta, y obligar a algunos diputados a tomar un curso de urbanidad y buenas costumbres, leer El florido pensil, cultivar la sensibilidad poética o aprender a dialogar y reconocer al otro recogiendo fresas en los cultivos de frutos rojos en Huelva, con los migrantes, o arrancando garbanzos en mi tierra, Granada, a ver si se ablandan mano y cerebro y entran en razón.

La violencia verbal, el comportamiento impropio, la agresión sin medida o la descortesía no caben en democracia ni en esta Cámara. Así que ustedes sigan con el golpismo, que nosotros avanzaremos con el imperio de la ley, con la cortesía parlamentaria, el diálogo y la escucha activa, mientras se regodean con la estulticia como arte de la avaricia. Sabemos que la teología política de la imbecilidad no se sostiene en el tiempo. Podrán engañar a todos algún tiempo y a algunos todo el tiempo, pero no pueden engañar a todos todo el tiempo, sin ninguna duda. Si dicen defender la libertad, pero están abonados al insulto y la agravía, padecen un síntoma de difícil cura tras cuarenta años de persistir en el error, el franquismo sociológico que diría Vázquez Montalbán.

Hoy aquí, en cada ley propuesta, la alternativa es clara: democracia o fascismo; o defienden las reglas del juego parlamentario, o siguen el camino de Trump y Milei. Nosotros hemos tomado ya partido, por eso queremos reformar el Reglamento. Fuera y dentro de la casa de la palabra, de esta Cámara, hay que cultivar el diálogo y la escucha activa, y confiamos en la potencia de la pedagogía para avanzar en esa misma dirección.

Concluyo, presidente. Hace unos días sostuvimos un debate con la Fundación Hay Derecho, muy cercanos a sus señorías del Partido Popular, y hablaban de esclerosis parlamentaria. Pasaron de Kelsen a Carl Schmitt sin pensarlo, una pasada de frenada. Esta Cámara está acometiendo reformas institucionales como nunca antes en toda la democracia, pero se está haciendo con el ruido y violencia verbal de una oposición ultra. Nosotros vamos a legislar construyendo porvenir y convivencia, garantizando la mesura, el respeto y la tolerancia. Y vamos a seguir por esa vía reformista. Este y no otro es el lenguaje y la forma expresiva de la democracia, una exigencia básica por el bien común y la salud pública. Confiamos que algún día sus señorías lo entiendan y pasen página de ese señor de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que trabaja incansablemente para Fox News. Aprendan y tengan un poco de respeto y cortesía, que es lo que falta en esta Cámara.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Sánchez García. (Aplausos).

Presidencia. Un momento, por favor. Silencio, señorías. Cuando quiera.

José María Sánchez García

VoxDiputado.Página 56

Con la venia. Agradezco al Grupo Parlamentario Socialista que haya presentado esta proposición de ley porque creo que es la oportunidad que me da la Cámara, habida cuenta del comportamiento anterior de la Presidencia en la sesión del día 14 de abril, para explicar lo sucedido aquel día, así como agradezco a mi Grupo Parlamentario y a su portavoz que me haya encomendado que intervenga en este debate. Antes de adentrarme en ello, voy a decir algo relativo al tema del papa, cuya figura, inevitablemente, ha vuelto a surgir en los discursos. Yo esto no lo entiendo. Están ustedes impregnando este salón de plenos de un falso aroma de sacristía desde la izquierda ―digo falso porque ustedes no creen en nada de esto―, y supongo que el único propósito que tienen es conseguir votos. ¿Pero es que ustedes creen que alguien les va a votar porque estén todo el día aquí dando incienso al romano pontífice? (Aplausos). ¿Quién va a ser? ¿La derecha confesional?¿Algún o algunos obispos? No les digo que no, pero, claro, obispos hay pocos en España. ¿Quién les va a votar por esto?, ¿las monjas de Belorado? No lo sé. (Risas.―Aplausos). Es una cosa sorprendente. Es que estamos un poco saturados ya porque, como digo, este incienso laico y fake hace el ambiente un poco irrespirable por momentos. Sobre esta cuestión que nos ocupa, se plantean dos reformas ―tres en realidad―, los artículos 101, apartado 1, y 104, apartados 1 y 2, del Reglamento del Congreso, la primera para introducir un nuevo tipo infractor consistente en que de obra o de palabra se ejerza violencia o intimidación grave sobre la Presidencia o sobre la Mesa o sobre el cuerpo de letrados o de ujieres. Agradezco al señor Legarda que ha dicho: ¿y por qué no intimidación o violencia sobre los diputados? No está la portavoz de ERC. ¿No tiene nada que decir sobre esto? Porque el día 14 de abril quien insultó gravemente a quien habla ―que ya es una infracción en otro artículo del Reglamento, el 98.6c.ii― fue un diputado de ERC, hoy ausente ―primero, a mi grupo, diciendo que éramos criminales asesinos y, posteriormente, a mí, singularmente, diciéndome que era un criminal asesino―, más de un cuarto de hora. En esas circunstancias, pedí la palabra por tres veces, dos a quien hoy interinamente preside y la primera a la señora presidente, que me la denegaron. Eso es lo que dio lugar a que yo me aproximase a estrados y me dirigiese al presidente en funciones y después a la letrado. Yo no amedrenté, por mucho que ustedes quieran mentir, a sabiendas; es decir, no miente quien comete un error, pero ustedes mienten de una forma descarada y han mentido en la prensa y en los medios. Yo ni amedrenté ni ejercí ninguna violencia sobre el vicepresidente ni sobre la letrado. Subí a estrados a denunciar que ese señor diputado seguía insultándome gravemente y que, en esa situación, debía ser llamado al orden. La respuesta de la Vicepresidencia fue, en mi primera subida a estrados, el silencio y el llamamiento al orden a quien habla y no al diputado ofensor, y en la segunda ocasión, y está grabado en un vídeo que ha hecho circular un medio de comunicación, se oye que cuando le digo que no puede consentir esta situación por más tiempo, él señor vicepresidente dice: ya lo sé; te llamo al orden por tercera vez. Está grabado, le guste a usted o no, porque es evidente que lo sabía. (Aplausos). Es decir, el mundo al revés, el ofensor no sancionado y protegido por la autoridad, en este caso la Mesa del Congreso, y el ofendido sancionado, a pesar de su intento de denuncia. Por lo demás, toda esta historia de que los estrados son un espacio reservado, que también algunos periodistas y letrados han decidido difundir en los medios, un espacio en el que no puede nadie entrar, esto es falso de toda falsedad. No hay ningún artículo ―se lo dije a la presidenta, que hizo caso omiso― que prohíba a los diputados acercarse a estrados, ni subir a estrados. Por lo tanto, no hay infracción ninguna.

Y además, para conocimiento de todos ustedes, don Federico Trillo‑Figueroa, expresidente de esta Cámara y letrado mayor jubilado del Consejo de Estado, en una entrevista a la cadena TRECE dijo expresamente que yo no había cometido ninguna infracción y que era una práctica habitual que los diputados, cuando lo consideraban oportuno, se acercasen a estrados a hablar con la Presidencia, con la Secretaría o con los letrados. Lo digo para estos autores de normas inventadas sobre espacios reservados. (Aplausos). Esto no es un altar, aunque por los últimos días parece ser que les hubiera gustado que lo fuera. Pero es que, además, les debo decir para su conocimiento ―porque su ignorancia es mucha, sobre todo en materias eclesiásticas― que al presbiterio en los templos pueden subir los fieles. De modo que no hay nada de particular. (Aplausos). Y, desde luego, no amedrenté a la letrado. La letrado, ante mi petición ―simplemente petición― de que debía explicarle al señor vicepresidente que debía llamar al orden al diputado que me estaba insultando, se limitó, sin contestar verbalmente, a encogerse de hombros, en sentido propio, no figurado; ella sabrá. Previamente, le pregunté si era letrado porque no lo sabía, y me dijo que sí; esa fue la única expresión verbalizada que salió de su letrada boca. (Risas).

Miren ustedes, este es un episodio menor y no me voy a detener más tiempo en él. Ustedes lo utilizan, como siempre, con esa voluntad de avasallamiento propia del totalitarismo democrático que les caracteriza (aplausos), ya denunciado por Francisco Rubio Llorente, catedrático de Derecho Constitucional, letrado de esta Cámara, y miembro conspicuo del Partido Socialista hace muchos años. Totalitarismo democrático de raíz jacobina, eso es lo que caracteriza a este Gobierno, esa pulsión totalitaria, y con ello quieren avasallar, en este caso a quien habla a VOX, y como hemos visto hoy en boca de algún portavoz, también al Partido Popular, al que le ha reprochado muchas cosas, entre otras que su fundador fuera el señor Fraga Iribarne.

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor. Su tiempo ha terminado.

José María Sánchez García

VoxDiputado.Página 58

Pues el orador debería saber que lo que sabe usted sobre la libertad política, comparado con lo que sabía e hizo por ella don Manuel Fraga, es tanto como lo de un enano y un gigante, señor mío. (Aplausos).

Concluyo. No crean ustedes que vamos a seguir en esto el consejo de Rabindranath Tagore, sabio por lo demás, de agradecer no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas. No, hay exigencias morales de carácter patriótico que nos lo impiden, y no nos lo perdonarían nuestros votantes. Si no somos nosotros, serán otros españoles quienes vendrán a esta Cámara a defender la dignidad nacional, la unidad de España…

Presidencia. Señoría, finalice.

José María Sánchez García

VoxDiputado.Página 58

… y, desde luego, la libertad verdadera, no este timo del Partido Socialista y sus acompañantes. (Aplausos de las señoras y los señores del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie.―Varios señores diputados: ¡Bravo!).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra la señora González Vázquez.

Marta González Vázquez

PPDiputada.Página 58Vídeo

Gracias, presidente. Hace más de quinientos años, Maquiavelo, en el capítulo tercero de El Príncipe, inspirado en Fernando el Católico (señala la escultura del rey Fernando el Católico, situada al lado izquierdo de la Presidencia), advirtió de que los males que se preven de lejos pueden curarse, los que se dejan crecer hasta que todos los ven ya no tienen remedio. La cuestión que hoy nos reúne es precisamente esa, qué ocurre cuando se confunde tolerancia con pasividad y se deja que los problemas crezcan hasta que resulta muy difícil su eliminación, porque eso es, en el fondo, lo que subyace en la iniciativa que hoy presenta el Grupo Socialista. En sus cuarenta y cuatro años de vigencia, el reglamento del Congreso ha sido objeto de veintidós modificaciones. La mitad respondieron a una finalidad organizativa: adaptar la denominación de las comisiones a la estructura de los Gobiernos. El reglamento fue, por tanto, una norma estable, pero en la presente legislatura ha sido reformado en cuatro ocasiones ―señora Vallugera, en cuatro― y hay otras ocho reformas pendientes, entre ellas, por supuesto, las del Grupo Popular, que duermen el sueño de los justos, como podrán imaginar. El marco estable de funcionamiento del Congreso durante cuatro décadas es hoy un texto cambiante, moldeado por las necesidades de un Gobierno exhausto y de sus socios. La Cámara Baja, llamada constitucionalmente a controlar al Gobierno, es realmente la delegación del Gobierno en la carrera de San Jerónimo. (Aplausos). Los socios eligen el rumbo de las reformas y lanzan sus invectivas también sobre el reglamento. Se aprobó ya la utilización de las lenguas cooficiales, una medida que, lejos de favorecer la comunicación, ha creado una caótica torre de Babel. También se introdujo el lenguaje no sexista en el reglamento, sacrificando la precisión jurídica, y se incorporaron procedimientos de sanción a periodistas, para prohibir el acceso a medios de comunicación considerados incómodos por el Gobierno y sus socios. Pero estas concesiones no han bastado para satisfacer sus demandas. En el registro se acumulan nuevas reformas sobre cuestiones muy relevantes, como los requisitos de constitución de los grupos parlamentarios, tramitadas a toda velocidad, dada la agonía de la legislatura y la voluntad de la ciudadanía de pronunciarse cuanto antes en las urnas sobre un Gobierno corrupto. (Aplausos). Señorías, el reglamento ya dispone de un régimen disciplinario. El capítulo octavo del título IV contempla las llamadas a la cuestión y al orden, la retirada del uso de la palabra, la expulsión del hemiciclo y la suspensión temporal de derechos parlamentarios, mecanismos que hasta ahora fueron suficientes para garantizar el respeto institucional y el normal desarrollo de los debates. Pero la eficacia del sistema descansa también

―y esto es muy importante― en el ejercicio efectivo de las facultades de dirección y policía parlamentaria atribuidas a la Presidencia en los artículos 105, 107 y 32. La Presidencia deberá velar por el mantenimiento del orden en el recinto del Congreso, en las tribunas y dirigir y asegurar la marcha de los debates.

Los doce presidentes del Congreso anteriores, con independencia de sus distintas personalidades, de su mayor o menor firmeza o de su grupo parlamentario previo, desempeñaron las facultades que la norma les atribuye para preservar el orden y la dignidad de la Cámara, y nunca se consideró necesario reformar estos preceptos reglamentarios porque la autoridad presidencial actuaba como elemento disuasorio y permitía corregir los excesos en tiempo real. (La señora presidenta ocupa la Presidencia). Y utilizo deliberadamente el pasado porque resulta evidente que en la presente legislatura esa función moderadora ha perdido su efectividad. (Aplausos).

Antes, señorías, se producían intervenciones inmediatas frente a expresiones impropias, pero hoy se observa una muy preocupante dejación de funciones. Los insultos y las expresiones ofensivas proliferan sin que la Presidencia ejerza ninguna labor de reconducción del debate. La falta de moderación es una innovadora y singular forma de moderar.

La normalización de las descalificaciones personales tiene una especial gravedad cuando sus destinatarios no son diputados que pueden defenderse en el propio hemiciclo, sino personas e instituciones ajenas a la Cámara. Las faltas de respeto al rey ―señor Rego― o a la familia real, los ataques a jueces y tribunales y los señalamientos constantes contra periodistas realizados por diputados y también por ministros (aplausos), son episodios cotidianos, que erosionan el respeto institucional de una democracia parlamentaria madura. También se han vuelto cada vez más frecuentes las interrupciones de las sesiones por personas en la tribuna, invitadas por determinados grupos parlamentarios ―todos sabemos cuáles son―, que alteran en demasiadas ocasiones el desarrollo de los debates, pese a que el reglamento también atribuye a la Presidencia la facultad de promover actuaciones cuando los hechos pudieran revestir carácter constitutivo de infracción.

Y concluyo ya para evitar que una intervención como esta motive una llamada al orden por pasarme en el tiempo ―que creo que no― o quizá por su contenido. Podrán reformarse las normas de esta Cámara y añadirse procedimientos sancionadores, pero ninguna reforma podrá sustituir la responsabilidad que el reglamento atribuye a quien debe aplicarlo. El problema rara vez reside solo en la norma, sino también en su interpretación ―muchas veces partidista, como bien sabemos― (aplausos) o en la renuncia a su aplicación. Y ese fracaso institucional ―porque de eso se trata― no puede disimularse bajo ninguna reforma reglamentaria, por muchas que traigan a la Cámara en el poco tiempo que ya les queda.

Y una última recomendación al Grupo Parlamentario Socialista: si invocan en sus textos a parlamentos extranjeros prestigiosos, como el Bundestag, harían bien en extremar el cuidado con la ortografía. (Risas).

Nada más, muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora González. TOMA EN CONSIDERACIÓN DE PROPOSICIONES DE LEY DE COMUNIDADES Y CIUDADES AUTÓNOMAS: — DEL PARLAMENTO DE CATALUÑA, DE MODIFICACIÓN DE ALGUNAS DISPOSICIONES NORMATIVAS PROCESALES CON RELACIÓN AL DERECHO DE MORIR DIGNAMENTE. (Número de expediente 125/000014).

Presidencia. Finalizamos ahora con el debate de toma en consideración de la proposición de ley, del Parlament de Catalunya, de modificación de algunas disposiciones normativas procesales con relación al derecho a morir dignamente. Por ello nos acompañan hoy tres representantes del Parlament de Catalunya, que integran la delegación y que defenderán la propuesta, a quienes les doy la bienvenida y les agradezco muchísimo el trabajo que vienen realizando. Para la presentación de dicha iniciativa tiene la palabra, en primer lugar, doña Sara Jaurrieta Guarner, que representa al Grup Parlamentari Socialistes i Units per Avançar. Quan vulgui. (Rumores). Por favor, ruego un poco de silencio y que los diputados que salgan lo hagan de forma silenciosa. Quan vulgui, senyora Jaurrieta. Cuando quiera.