Borja Sémper Pascual
Muchas gracias, señora presidenta. Señor ministro de Cultura, como cuestión previa y para que usted no me acuse de hacer ruido, como ha hecho el señor Bolaños con la señora Álvarez de Toledo, yo solo quiero recordarle una cosa: que los dos secretarios de organización encarcelados son del Partido Socialista, que el señor José Luis Rodríguez Zapatero no es del Partido Popular, que Leire no arreglaba la grifería de Génova, que la gerente imputada es del Partido Socialista y que de la bancada socialista salió aquello de ‘fachas con toga’. El ruido no lo ha provocado el Partido Popular. (Aplausos). Señor ministro, todos sabemos del poder extraordinariamente transformador de la cultura, que incluso se sobrepone a las malas políticas o a la inacción de los malos Gobiernos. Por lo tanto, a mí me gustaría hoy hablar de esto con usted, señor ministro, de su gestión reciente y de la próxima. España sigue sin una ley de mecenazgo que afronte los extraordinarios retos que tenemos a futuro y España sigue sin una ley del cine. Por cierto, esto no lo sabrá la Cámara, pero en el año 2023 se presentó un proyecto de ley del cine con carácter urgente y después de setenta prórrogas todavía sigue tramitándose. Además, señor ministro, seguimos sin un IVA reducido para las galerías, que usted comprometió. Su ministerio ha provocado debates y polémicas artificiales y divisivas, como atacar a la tauromaquia y señalar a sus aficionados. Se sigue manipulando la historia de España hablando de la descolonización de museos. Es decir, lamentablemente, en esta legislatura, la cultura también se ha manoseado y ha servido para ejercer de otro campo de batalla. La pregunta es clara: ¿hay a futuro algo que no vaya a ser utilizado por este ministerio como políticas divisivas? Ustedes, señor Urtasun ―y hablo de su partido―, llegaron a la política española diciendo que venían a levantar la voz y a controlar al Gobierno del Partido Socialista, así como una especie de contrapeso de Sánchez, pero en lo que se han convertido es en algo así como un Podemos más chic, un Podemos un poco más rosa, un Podemos más mono. Desgraciadamente, son lo contrario a controlar al Gobierno del Partido Socialista, son el silencio más cómodo del señor Sánchez, como el resto de sus socios. Pero dentro de nada ―no sé si dentro de un mes, dentro de cinco meses o dentro de un año―, cuando los españoles hablen y electoralmente les den su respuesta, se preguntarán qué ha pasado. Y les insisto, la respuesta la tendrán en la inacción de hoy. Ser muleta de la corrupción y callar ante la corrupción tendrá, sin duda, la censura de todos los españoles. Pero hay futuro, que es el que representa el Partido Popular. Repararemos el daño causado. Muchas gracias. (Aplausos.―Una señora diputada: ¡Muy bien!).