David García Gomis
VoxDiputado.Página 122Vídeo
Muchas gracias, señor presidente. Señorías, quiero comenzar con un respetuoso sentido de recuerdo por todos nuestros policías y guardias civiles caídos en acto de servicio por España. «Lo demandó el honor y obedecieron, / lo requirió el deber y lo acataron; / con su sangre la empresa rubricaron, / con su esfuerzo la patria engrandecieron». (Aplausos). Cuando se escribieron estas palabras, la patria honraba con honor a sus hijos caídos. Hoy, con este Gobierno, la patria es un cajón de retales y de honor olvidado.
Quiero dirigirme especialmente a nuestros guardias civiles, a nuestros policías nacionales, a nuestras Fuerzas Armadas, a sus familias y a todos los españoles que saben que un Gobierno que abandona a quienes nos protegen deja de ser un Gobierno digno. Hoy hablamos de hombres que salieron a cumplir con su deber y que nunca más volvieron. Miguel Ángel, David, Germán y Jerónimo, los últimos cuatro nombres de una lista demasiado larga. (Aplausos). Nombres que no pueden quedar reducidos a una simple corona de flores, a un minuto de silencio y a un frío comunicado del ministerio. Eran guardias civiles, eran servidores de España, tenían familias, compañeros, proyectos de vida y murieron abandonados frente a narcos, mientras otros estaban en sus despachos seguros, los mismos que llevan años negándoles los medios. No fueron accidentes laborales, no eran simples números, tenían nombres y apellidos. Fueron la consecuencia brutal de un Estado que ha retrocedido donde tenía que imponerse. Fueron la consecuencia de un Gobierno que ha traicionado a sus policías y guardias civiles. Las narcolanchas que asesinaron a nuestros compatriotas las pilotaban los narcotraficantes; la indefensión la firma el Ministerio del Interior y este Gobierno.
Una narcolancha no es solo una embarcación, es un arma más del crimen organizado, con la que embisten de manera letal contra nuestros agentes. La Guardia Civil no necesita de su compasión después de cada tragedia, necesita medios antes de que haya otra bandera de España cubriendo el ataúd de uno de los nuestros. (Aplausos). La Guardia Civil necesita embarcaciones ―no una, varias― capaces de perseguir e interceptar a los narcos. Necesita tecnología, comunicación, protección, armamento y plantillas suficientes. Necesita protocolos claros para que una fuerza letal pueda recibir una respuesta legítima, proporcionada y eficaz. Y necesitan esa seguridad jurídica para que ningún agente tenga que preguntarse en mitad de una persecución si luego el Gobierno estará de su lado. Se les exige heroísmo y se les entrega precariedad. Se les llama héroes cuando mueren, pero se les discute cada euro cada día. Se envuelven sus féretros con la bandera, pero se les niegan los medios que podrían salvar sus vidas. Basta ya de abandono, de condolencias hipócritas de un ministro que les ha abandonado.
Señorías, hay que recuperar el OCON‑Sur y exigir responsabilidades por haber desmantelado una unidad de élite que funcionaba, porque los narcos sí que entendieron el mensaje perfectamente: el Estado se retiraba. Y, cuando España se retira, el narco avanza. Hay que recuperar el terreno perdido y acabar con el crimen organizado de raíz, porque cada día ganan más terreno. Por eso pedimos que tanto el Campo de Gibraltar como el litoral de Andalucía y todas aquellas zonas del territorio nacional que, por especial incidencia de la criminalidad, necesiten más presencia de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, la tengan y sean declaradas zonas de especial singularidad; que nuestros policías y guardias civiles sean considerados profesión de riesgo, con una justa equiparación salarial, que tengan protección jurídica y el reconocimiento y el respaldo que se merecen; y, sobre todo, pedimos un ministro que no sea recibido con abucheos e incapaz de estar presente en un funeral.
La Guardia Civil y la Policía Nacional conocen bien lo que significa que este Gobierno no esté a la altura de sus compañeros caídos. Lo sufrieron y sufren frente a ETA y Bildu y lo sufren frente al narco. Durante décadas, guardias civiles, policías nacionales y militares españoles inocentes fueron perseguidos, señalados, emboscados y asesinados, muchas veces incluso delante de sus familias. (Muestra una imagen en la que se ve el emblema de la Guardia Civil, numerosas fotografías de guardias civiles y la siguiente leyenda: En memoria de todos aquellos guardias civiles, héroes anónimos, a los que la violencia puso fin prematuro a sus vidas). ETA asesinó a 210 guardias civiles, 149 policías nacionales y cerca de 100 militares. Y hoy, en este Congreso, se sientan los herederos políticos de aquel mundo de odio, se sientan los que justificaron, ampararon, jalearon y blanquearon durante años el crimen contra todos ellos. (Aplausos). Se sientan los herederos políticos de los asesinos de nuestros guardias civiles, de nuestros policías nacionales, de nuestros militares y de decenas y decenas de españoles. Más de 800 víctimas asesinadas, más de 300 crímenes sin resolver. Son sus socios de Gobierno. Se sientan aquí porque Pedro Sánchez y el PSOE necesitan sus votos, convirtiendo la memoria de las víctimas en simple moneda parlamentaria. (Aplausos). Yo les hago una pregunta: si algún día necesitaran ustedes los votos de los narcos para seguir gobernando, ¿qué harían, visto lo visto? Creo que esta bancada y muchos españoles tienen la respuesta: tendrían un escaño en esta Cámara y, si es preciso, ocuparían los sillones azules para seguir gobernando. Un Gobierno que pacta con los herederos políticos de quienes quisieron asesinar y asesinaron a nuestros guardias civiles, a nuestros policías y a los miembros de nuestras Fuerzas Armadas jamás podrá estar al lado de ellos y jamás pondrá los medios para acabar con los narcos. (Aplausos).
Voy terminando, señor presidente. Que les quede claro que la Guardia Civil no se toca, ni ayer por ETA ni hoy por el narco ni mañana por ningún Gobierno que necesite sus votos. No vengan luego con coronas, no vengan con abrazos, no vengan con pésames, porque si hay alguna forma especialmente miserable de traicionar a nuestros guardias civiles es aplaudirlos cuando mueren y abandonarlos cuando patrullan. Termino. Ni una muerte más por falta de medios, por falta de respaldo o por cobardía política, porque España no necesita ministros que finjan llorar en los funerales de nuestros policías y guardias civiles, necesita ministros que eviten esos funerales. ¡Viva la Policía Nacional!, ¡viva la Guardia Civil! y ¡viva España eterna (rumores) mientras haya hombres dispuestos a defenderla con honor! (Vuelve a mostrar la imagen.―Varias señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario VOX: ¡Viva!).
Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).