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Sin adjetivos

Pleno del 27 de mayo de 2026

Solicitud de comparecencia urgente de la Ministra de Sanidad ante el Pleno de la Cámara, para rendir cuentas sobre todas las decisiones tomadas y las previsiones en relación con el brote de hantavirus.

Comparecencia del Gobierno ante el Pleno.. Autor: Muñoz de la Iglesia, Ester (GP) y 130 Diputados. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 188.

Se debatió junto con

  • Solicitud de comparecencia, a petición propia, de la Ministra de Sanidad ante el Pleno de la Cámara, para explicar la actuación del Gobierno respecto a la gestión de los casos de infección por hantavirus detectados en el crucero MV Hondius.

Sanidad

Mónica García Gómez

GobiernoMinistra de Sanidad.Página 62Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señorías, comparezco hoy ante esta Cámara para rendir cuentas, con todo el lujo de detalles que se merece, sobre la gestión realizada por el Gobierno de España ante el brote de hantavirus detectado a bordo de un buque, el HV Hondius, y sobre el operativo internacional de evacuación, de desembarco, de repatriación, de seguimiento sanitario y de protección de la salud pública que se desarrolló en torno a esta crisis. Vengo a explicar qué ocurrió, cuándo ocurrió, cómo ocurrió, qué información teníamos, qué decisiones se tomaron en cada momento, qué criterios científicos, qué criterios jurídicos, qué criterios éticos y humanos también se tomaron y qué lecciones debemos extraer para el futuro. Lo que vivimos durante aquellos días fue una crisis de salud pública añadida a una operación logística y de protección civil sin parangón, una coordinación diplomática con veintitrés países implicados, pero sobre todo una respuesta humanitaria ante personas que necesitaban ayuda y una salida segura en una situación muy difícil. El Hondius era un buque, como todos ustedes saben, que transportaba a 147 personas, entre tripulantes y pasajeros, de veintitrés nacionalidades distintas, procedente de Argentina, con paso por Sudáfrica y fondeado inicialmente en Cabo Verde. A bordo se había detectado, como ustedes también saben, un brote de hantavirus de la cepa de los Andes, que es una enfermedad muy grave, poco frecuente, poco conocida ―por lo menos en Europa―, con transmisión interpersonal infrecuente, pero documentada si hay contactos estrechos y prolongados. Entre esas personas había catorce compatriotas, ciudadanos españoles: trece pasajeros y un miembro de la tripulación. Desde el primer momento, el Ministerio de Sanidad actuó en coordinación con la Organización Mundial de la Salud, con el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, con la Comisión Europea, con los veintitrés países implicados, con Sanidad Exterior, con Protección Civil, con el Ministerio de Defensa, con el Ministerio del Interior, con el Ministerio de Asuntos Exteriores, con el Ministerio de Política Territorial, con el Centro Nacional de Microbiología, con las autoridades portuarias y aeroportuarias y con las comunidades autónomas concernidas, especialmente Madrid y Canarias.

Quiero dejar clara desde el inicio una idea: España actuó porque tenía que actuar, porque debíamos actuar, por tres razones fundamentales. La primera, por humanidad, porque había personas en riesgo que necesitaban auxilio y nosotros no miramos hacia otro lado. La segunda, por responsabilidad, porque había compatriotas a bordo. Y la tercera, por legalidad internacional, porque España es parte del Reglamento Sanitario Internacional. Hubo quien nos dijo que nos podíamos saltar los reglamentos internacionales, los compromisos internacionales y el compromiso humanitario que tenemos como país, pero decidimos que no lo íbamos a hacer. (Aplausos). La decisión no fue caprichosa. Fue una decisión basada en los informes de evaluación que hicimos junto a los organismos internacionales, una decisión basada en la confianza y en el orgullo de las capacidades que tenemos sobre nuestro Sistema Nacional de Salud y sobre nuestra protección de la salud pública, una decisión tomada por las obligaciones del derecho internacional y de los principios humanitarios, que España siempre ha defendido. Y fue una decisión guiada por la ciencia, por la humanidad, pero sobre todo por la solvencia, la solvencia de nuestro país, la confianza y el orgullo en la solvencia y en las capacidades de nuestro país. Y quiero decir también desde el principio que fue un operativo en el que, aparte del éxito reconocido por todos los organismos, Gobiernos y autoridades internacionales, pudimos sacar pecho como país por la rapidez, la solvencia, la coordinación y el liderazgo. Y precisamente porque salió bien y porque en la salud pública el éxito muchas veces consiste en evitar que ocurra lo peor, es importante explicar con todo detalle lo que se hizo para que ese resultado fuera posible.

Hay una grandísima diferencia entre tomar las decisiones guiados por la ciencia, la humanidad y la solvencia y tomarlas por cálculos políticos, intereses partidistas o por negacionismo. Así que, señorías, hoy vengo a rendir cuentas, pero también vengo a reconocer el trabajo de cientos de servidores públicos, de profesionales sanitarios, de técnicos de salud pública, de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, de las Fuerzas Armadas, de Protección Civil, de los equipos de emergencia, limpieza, logística y coordinación internacional. (Aplausos). Orgullosos estamos de nuestros servidores públicos. Y vengo también a defender con orgullo que cuando hay vidas en juego España no mira para otro lado. España da la cara, España actúa y España se hace cargo. Actúa de la mano de la mejor combinación posible: la ciencia, los servicios públicos y la solidaridad, exactamente igual que nos gustaría que otros países actuaran si fueran ciudadanos españoles los que estuvieran atrapados en mitad de una emergencia sanitaria lejos de casa.

Me voy a referir ahora al contexto epidemiológico y voy a empezar por el final, para dar cuenta de cómo están los ciudadanos españoles, los catorce ciudadanos españoles que están ahora mismo guardando cuarentena en el Hospital Gómez Ulla. Como saben ustedes bien, el lunes, justo después del desembarco, uno de los ciudadanos empezó con síntomas y dio positivo. Ese ciudadano se encuentra bien, los síntomas han remitido y podemos decir que está prácticamente asintomático. El lunes pasado, en la tercera prueba de PCR que se les hizo a todos los compatriotas que están en el Gómez Ulla, otro ciudadano español dio positivo. Ese ciudadano se encuentra bien también y, cómo no, se pasó a tomar las medidas de aislamiento y de alta protección que se requieren cuando una de estas personas ha pasado de ser un contacto estrecho a ser un caso. Con lo cual, el seguimiento epidemiológico, el seguimiento clínico de todos nuestros compatriotas está siendo exhaustivo y riguroso. Además, quiero alabar aquí nuevamente no solamente la disposición, las competencias y las capacidades que tenemos en el Hospital de la Defensa Gómez Ulla, sino también la capacidad que tenemos como país para poder hacer esta vigilancia epidemiológica, que es tan sumamente necesaria y exigente en casos como esta crisis sanitaria. Con respecto al resto de pasajeros, como bien saben ustedes también, el día del desembarco una de las ciudadanas francesas, cuando volvía en el avión, empezó a tener síntomas. Todos los ciudadanos desembarcaron asintomáticos, pero una ciudadana francesa empezó con síntomas en el avión de vuelta a su país. Esta ciudadana es una de las pacientes ―podemos decir― que tiene una situación clínica más comprometida y de la que por supuesto, como país, también estamos pendientes.

Creo que también es importante explicar el contexto epidemiológico en el que se produjo esta crisis. El hantavirus Andes es una enfermedad, como ya he dicho, poco frecuente, pero es potencialmente grave. A diferencia de otras cepas de hantavirus que se dan en otros lugares, la andina tiene una característica singular y es que, aunque la transmisión entre humanos es infrecuente, está documentada científicamente en situaciones en las que hay un contacto muy estrecho, prolongado y en espacios cerrados. Esto es importante, porque en aquellos días convivieron dos percepciones que eran opuestas. Por un lado, hubo quienes intentaron presentar la situación como si estuviéramos otra vez ante la transmisión comunitaria propia de la COVID‑19, generando miedo y una alarma injustificada. Por otro, estaban quienes minimizaron el riesgo hasta el punto de sugerir prácticamente que no existía ningún problema sanitario. Bueno, ninguna de las dos era ni es cierta. No estábamos en una pandemia de transmisión masiva, pero tampoco estábamos ante una situación banal o irrelevante desde el punto de vista epidemiológico. Nos encontrábamos ante un brote asociado a una enfermedad grave, con varios casos confirmados, con personas fallecidas y con un gran número de pasajeros que llevaban días conviviendo en espacios cerrados, que es justo lo que hace que esta transmisión sea más grave o dañina.

La Organización Mundial de la Salud fue notificada oficialmente del brote el 2 de mayo de 2026, el sábado. A partir de ese momento, gracias a todo el entramado que hay multilateral y de salud global, se empezaron a hacer todas las investigaciones epidemiológicas y la coordinación internacional. Aquí también nos tenemos que enorgullecer de formar parte de ese multilateralismo, de esa coordinación internacional, de esa vigilancia epidemiológica internacional que nos permite no solamente ser parte de la Organización Mundial de la Salud, sino saber que la Organización Mundial de la Salud tiene radares en todo el planeta, en todos los territorios.

El buque Hondius, de bandera neerlandesa, había realizado una expedición en Sudamérica y navegaba hacia el Atlántico Sur. Algunos pasajeros habían desarrollado síntomas compatibles con el hantavirus y posteriormente se confirmaron varios positivos, hasta ocho. Tres personas enfermas fueron evacuadas en Cabo Verde. A medida que avanzaban las investigaciones, la Organización Mundial de la Salud y el ECDC, que es el organismo europeo encargado de la vigilancia de las enfermedades infecciosas, comenzaron a evaluar los diferentes escenarios de riesgo. El principal problema era evidente: había más de un centenar de personas de medio mundo que podían haber estado expuestas durante días en espacios cerrados y aislados a miles de kilómetros de lugares que tuvieran capacidades sanitarias avanzadas como sí tenemos en España. La cuestión no era dónde atracaba o dejaba de atracar un barco, la cuestión era cómo se gestionaba una operación internacional que combinaba una evaluación epidemiológica, un contexto de seguridad de salud pública internacional, la capacidad hospitalaria avanzada ante posibles empeoramientos y ante posibles situaciones de gravedad de los pasajeros, repatriaciones internacionales y una coordinación diplomática internacional.

La OMS evaluó la situación en Cabo Verde y concluyó que Cabo Verde no disponía de las capacidades ni de las posibilidades de poderse hacer cargo de esta inédita operación. Esto no era una valoración política, era una valoración técnica basada en varios factores. Primero, la limitación de las capacidades de los sistemas sanitarios, del sistema sanitario de Cabo Verde: limitaciones de capacidad de ucis; ausencia de sistemas de protección, de sistemas complejos para atender a personas con casos respiratorios graves; capacidad diagnóstica limitada; dependencia de evacuaciones a otros países para pacientes complejos y falta de capacidad suficiente para poder realizar investigaciones epidemiológicas. Porque, insisto, aquí no solamente nos estábamos jugando la salud de los tripulantes y de los pasajeros. Nos estábamos jugando la transmisión de un virus que era especialmente grave. De hecho, señorías, las muestras diagnósticas que se tomaron en Cabo Verde ―para que vean también la complejidad de a qué enfermedad y a qué tipo de virus nos estábamos enfrentando―, por supuesto, no se pudieron analizar en Cabo Verde. Se tuvieron que enviar primero a Dakar y luego a Ginebra, a laboratorios internacionales de referencia para completar estos procedimientos de análisis. Esto da una idea de las limitaciones existentes que teníamos y que hemos tenido a la hora de poder hacer diagnósticos certeros en Cabo Verde.

Es aquí donde la Organización Mundial de la Salud y el ECDC comienzan a valorar cuál es el punto de entrada más seguro, pero no solamente para los integrantes del buque, sino para todo nuestro país y para nuestro planeta. Y, por supuesto, el punto más seguro era nuestro país. Las islas Canarias reunían varios elementos que son fundamentales: puertos designados conforme al Reglamento Sanitario Internacional, planes de contingencia ya existentes, programas de vigilancia y control sanitario, capacidad hospitalaria avanzada, experiencia en gestión de emergencias complejas y proximidad geográfica que permite reducir el tiempo de exposición y convivencia a bordo. Además, España cuenta con algo especial: una red de salud pública y una vigilancia epidemiológica robustas, plenamente integradas con todos los mecanismos europeos e internacionales. Y así es como la Organización Mundial de la Salud hizo una petición formal de cooperación a España y España respondió, como no podía ser de otra manera, diciendo que sí, con la cabeza muy alta, con orgullo, con el orgullo de poder cumplir con las capacidades sanitarias, logísticas y humanas que la situación requería.

Como ustedes bien saben, esta petición no se produjo desde el primer momento, sino después de hacer una evaluación exhaustiva de cuál era la situación, los escenarios, las capacidades y las alternativas. Fue finalmente el martes 5 de mayo, en una reunión formal con la participación de la OMS, de la Comisión Europea, del ECDC y de las autoridades españolas, cuando la Organización Mundial de la Salud nos trasladó oficialmente, mediante carta de su director general, la necesidad de que el operativo se realizara en Canarias. Por tanto, las decisiones que se adoptaron después nacen, primero, de una evaluación epidemiológica internacional y, después, de una petición formal de cooperación y de constatación de que España era el lugar más cercano, pero sobre todo el lugar más seguro para realizar esta operación.

La prioridad desde el primer momento fue doble: proteger a la población en general y proteger también a las personas que estaban a bordo. Porque dentro del barco, señorías, no había pacientes, no había casos, no había turistas, no había tripulantes: había personas. Por cierto, entre esas personas había catorce compatriotas. Eran personas cansadas, aisladas, asustadas, que llevaban días viviendo una situación extremadamente difícil, con las que era bastante fácil empatizar. (Aplausos). Era bastante fácil empatizar con las personas que se encontraban en el barco y, sobre todo, se necesitaba una solución rápida y segura. Aquí no había ni prioridad nacional ni no nacional, había una prioridad humana.

Señorías, voy a reconstruir cronológicamente cómo se desarrollaron los acontecimientos y qué decisiones se fueron tomando en cada uno de los momentos. Es importante hacerlo con detalle porque durante aquellos días, cómo no, hubo afirmaciones falsas, acusaciones, simplificaciones interesadas y reconstrucciones posteriores que no se adecuaban o no se correspondían con los hechos, y creo que es importante sacar a la luz todos y cada uno de los elementos y de los detalles con los que se llevaron a cabo todas las decisiones. Los primeros contactos relacionados con el brote comienzan el domingo 3 de mayo, apenas un día después de que la Organización Mundial de la Salud tuviera constancia oficial de la situación a bordo del Hondius. Ese mismo domingo ya se producen comunicaciones entre los equipos de salud pública del ministerio y de salud pública de Canarias para compartir la información preliminar y para empezar a valorar los diferentes escenarios posibles.

El lunes 4 de mayo continúan los contactos técnicos, las actualizaciones epidemiológicas, mientras que la Organización Mundial de la Salud, el ECDC y los organismos internacionales están evaluando la situación del barco en Cabo Verde. Por supuesto que ya existía una preocupación internacional por la evolución de los casos y por las capacidades limitadas de Cabo Verde para poder llevar a cabo la gestión de este operativo.

La situación cambia decisivamente el martes 5 de mayo. Desde primera hora de la mañana se intensifican las comunicaciones entre todas las Administraciones. Hay conversaciones entre el Ministerio de Política Territorial, el Ministerio de Sanidad, la Delegación del Gobierno de Canarias, el presidente autonómico Fernando Clavijo y, por supuesto, el Ministerio de Interior. Nos ponemos en contacto todos con todos. A lo largo de ese día se producen no solamente contactos políticos, también técnicos. Desde el minuto uno, los técnicos de salud pública de Canarias, de España, de Europa y de la Organización Mundial de la Salud están en contacto. Los expertos que demandaba el señor Feijóo están en contacto desde el minuto uno, desde antes de que la Organización Mundial de la Salud nos pidiera que nos hiciéramos cargo de la situación.

Se producen múltiples contactos técnicos y políticos y quiero detenerme aquí, porque se ha hablado mucho de falta de comunicación y de deslealtad institucional. Señorías, sencillamente es mentira. Tenemos los registros de todas y cada una de las reuniones y de todos y cada uno de los contactos. Y mentir está feo, creo que incluso está catalogado como pecado. Ustedes decían: no es delito. Pero no se miente en una crisis sanitaria ni en un operativo que necesita rigor e información veraz. No se miente. (Aplausos). La interlocución fue constante, minuto a minuto, como no podía ser de otra manera. ¿Cómo no vamos a estar en contacto estrecho con los servicios de salud pública de Canarias? ¿Cómo no vamos a estar en contacto estrecho con la Ponencia de Alertas, donde están representadas todas las comunidades? ¿Cómo no vamos a estar en contacto estrecho con el Centro Nacional de Epidemiología y con el Centro Nacional de Microbiología? ¿Cómo no vamos a estar en contacto estrecho?

La situación cambia en torno a las seis del martes 5 de mayo. ¿Por qué? Porque se celebra esa reunión formal con la Organización Mundial de la Salud, con la Comisión Europea, con el ECDC y con las autoridades españolas. Ahí es donde la Organización Mundial de la Salud, a pesar de que ya estábamos previendo ese escenario, nos pide formalmente ayuda internacional. Y es entonces donde se expone con claridad que Cabo Verde no dispone de las capacidades necesarias. En esa misma reunión se trasladan dos elementos epidemiológicos que son decisivos para evaluar la situación. En primer lugar, que la OMS y el ECDC consideran ya entonces que existía una cierta transmisión de persona a persona asociada al brote. En segundo lugar, se comunica que todos los pasajeros y tripulantes del buque debían ser considerados contactos estrechos, lo que elevaba significativamente el riesgo potencial de aparición de nuevos casos. Para que nos entendamos, teníamos el riesgo de que alguien en el buque se pusiera malo. Por eso reforzaba la urgencia y la necesidad de actuar con rapidez y bajo los criterios de máxima precaución.

Por lo tanto, España nunca dijo no a participar en la operación. Evaluamos los escenarios y las capacidades disponibles y, en cuanto la petición formal se produjo, España, por supuesto, respondió inmediatamente que sí. Ahí comienza la activación plena del operativo. Ese mismo día, nada más tomar la decisión, a pesar de que los equipos técnicos del Gobierno de España, del Gobierno de Canarias y de las organizaciones internacionales habían estado en contacto durante todo el día, por supuesto que nos ponemos en contacto. De hecho, me pongo yo personalmente en contacto con el presidente de Canarias para trasladarle formalmente la decisión de activar toda la coordinación institucional. Esta conversación va seguida de otras tres más, porque, además, en ese momento nos llega una petición del early warning system, una petición que tenemos en Europa, porque inicialmente teníamos que asistir de urgencia al médico del barco, que era de nacionalidad británica, pero es una petición que nos hace el Gobierno holandés. Luego, ese paciente no tenía criterios de gravedad y no fue trasladado a nuestro país, pero teníamos una petición formal que yo, por supuesto, le trasladé al presidente de Canarias.

Durante la madrugada y la mañana del miércoles 6 de mayo comienza el despliegue operativo; se activa el Mecanismo Europeo de Protección Civil; se constituye el comité de seguimiento; empiezan las reuniones técnicas permanentes dentro de los ministerios, organismos internacionales y Gobierno canario, y se inicia un diseño detallado de toda la operación logística y sanitaria.

He de añadir que en Cabo Verde se suben cuatro médicos: uno de la Organización Mundial de la Salud, una de la ECDC y dos expertos holandeses. Con lo cual, teníamos información detallada y minuciosa de qué es lo que estaba pasando todos y cada uno de los días dentro del buque. El Ministerio de Sanidad mantiene contactos permanentes con la Organización Mundial de la Salud, el ECDC ―como ya he repetido― y con los países implicados: Países Bajos, Francia, Estados Unidos, Australia y el resto de los países hasta llegar a veintitrés países implicados. Aquí quiero volver a hacer un reconocimiento explícito a los equipos técnicos del Gobierno de Canarias, especialmente a los servicios de salud pública del Gobierno de Canarias, que actuaron con diligencia, con profesionalidad y con rigor desde el minuto uno. (Aplausos). ¡Eso es lo que se espera de nuestros servidores públicos y de nuestros representantes públicos!

El miércoles tuvimos una reunión entre los diferentes ministerios mientras se seguían realizando reuniones técnicas mañana, tarde y noche. Tengo aquí los horarios, les podría aburrir: a las 9:00 horas, Sanidad, Interior y Política Territorial con Delegación del Gobierno; a las 11:00 horas, con el mecanismo europeo; a las 12:30 horas, Sanidad, Interior y Asuntos Exteriores con el resto de los equipos técnicos; a las 14:00 horas, con los países miembros de la coordinación de la emergencia, Sanidad e Interior con el Gobierno de Canarias… Todos los días y en todo momento hemos tenido todo tipo de comunicaciones. El miércoles, el presidente de Canarias, que está en Bruselas, me pide una reunión para el jueves, que se materializa el jueves por la mañana en el Ministerio de Sanidad, en la que le informamos pormenorizadamente de cómo va a ser desarrollado el operativo y de que ―tal y como ocurrió― en el operativo iban a intervenir Sanidad, Exterior, la UME, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y los mecanismos internacionales y nacionales, pero que en ningún caso iban a tener que intervenir, si no era porque algún paciente se pusiera malo, ni nadie de la población canaria ni ningún integrante del Servicio Canario de la Salud. Todo esto fue comunicado, y el señor Clavijo nos trasladó que él prefería que el barco estuviera fondeado a que estuviera atracado para minimizar los riesgos. Teníamos informes técnicos portuarios que nos decían que a veces es más complicado hacer el desembarco de los pasajeros en fondeo que en atraque, pero tomamos esa decisión junto con el señor Clavijo.

El viernes nos ponemos en contacto con la Comunidad Valenciana y con Cataluña ―tanto con los consejeros de Sanidad como con los presidentes― porque, en ese seguimiento estricto y exigente de la epidemiología, nos encontramos con que una mujer que se había subido y bajado en uno de los vuelos y que luego había fallecido había compartido ese vuelo con dos personas, con una ciudadana que está en Alicante y con otra que está en Cataluña, y que, además, estuvo en contacto con una ciudadana de Sudáfrica que pasó una semana en Cataluña. A todas esas personas les hicimos un rastreo, las estuvimos monitorizando y nos pusimos en contacto con ellas ―incluso con la ciudadana sudafricana, que ya estaba en Sudáfrica― a través de nuestros servicios consulares. A todas ellas les preguntamos si tenían síntomas y a todas ellas las enviamos, en colaboración con los Gobiernos autonómicos, a los hospitales donde estaban y han estado haciendo la cuarentena. Con esto quiero destacar el éxito y, de verdad, la confianza que nos pueden dar la vigilancia epidemiológica, la prevención, preparación y respuesta en las que llevamos trabajando ―no solamente el Gobierno de España, sino todos los Gobiernos― desde el aprendizaje de la COVID‑19 y cómo somos capaces de monitorizar y rastrear todos y cada una de las personas que hayan podido tener contacto con este brote.

La madrugada del sábado al domingo el buque llega a Tenerife, permanece fondeado dentro de la dársena del puerto de Granadilla y, a lo largo del domingo, se desarrolla gran parte del operativo de desembarco y repatriación. Por supuesto, el sábado nos desplazamos los ministros y todo el operativo al puerto de Granadilla, y allí también tenemos otra reunión con el presidente de Canarias.

La operación del lunes fue desarrollada con total normalidad. Los pasajeros fueron desembarcando de manera escalonada desde el barco mediante lanchas auxiliares utilizando mascarillas y equipos de protección, siguiendo en todo el momento itinerarios cerrados y supervisados por equipos sanitarios y de Protección Civil. Desde el puerto eran trasladados directamente al aeropuerto en autobuses de la UME, del Ejército, organizados por grupos, por nacionalidades y manteniendo siempre la trazabilidad epidemiológica. Allí embarcaban inmediatamente en vuelos organizados. La operación logística consistía en que ningún pasajero bajaba del buque sin que estuviera su avión esperando para minimizar el tiempo de espera de los pasajeros entre el desembarco y su repatriación en los aviones que se habían dispuesto. Los profesionales que trabajaban en contacto directo con los pasajeros utilizaron equipos de protección individual conforme a los protocolos establecidos. Se utilizaron medidas de protección extraordinariamente estrictas, porque, a pesar de que los pasajeros y la tripulación eran considerados contactos, nosotros los consideramos como si fueran casos desde el primer momento, esa es la diferencia. Por eso maximizamos los elementos de protección y la protección no solamente de ellos, sino de todos aquellos que estuvieron en el operativo. Los españoles, como ustedes bien saben, fueron evacuados en un avión militar y llegaron al Hospital Gómez Ulla para realizar la cuarentena. Se decidió elegir el Hospital Gómez Ulla porque, de las dieciséis unidades de aislamiento y de tratamiento de alto nivel que tenemos en España ―las llamadas UATAN―, ocho de esas unidades están en el Gómez Ulla. Por cierto, de esas ocho, había ya dispuestas en el mismo día las que fueran necesarias. Esto permitía, además, que el operativo fuera mucho más lineal y mucho más eficaz porque lo desarrollábamos todo desde los servidores públicos, ya sea del Ministerio de Sanidad, del Ministerio de Defensa o del Ministerio del Interior. El Ministerio de Sanidad solicitó la correspondiente ratificación judicial de las medidas de cuarentena, que fueron avaladas por el Tribunal de Instancia de Madrid. Aunque en ningún momento ninguno de los pasajeros puso ninguna objeción ni ningún impedimento ni mostró oposición a las medidas adoptadas de cuarentena y de aislamiento, el Gobierno consideró imprescindible tener prevista esa situación en la que, por razones de salud pública, podemos mantener aisladas a personas que pueden suponer, en un momento dado, un riesgo para la salud pública.

El lunes 11 de mayo por la mañana se hicieron las labores de repostaje y avituallamiento, y por la tarde se terminó de evacuar al resto de los pasajeros. A las siete de la tarde ―tal y como habíamos convenido con todos los países y con el Gobierno canario―, de forma exquisitamente puntual, el buque zarpó hacia Países Bajos con veintisiete tripulantes, un médico y una enfermera. A partir de ese momento, comienza la segunda fase de la operación, que ya está centrada en el seguimiento epidemiológico de los pasajeros, y fue precisamente durante esa fase cuando aparecieron algunos positivos. He de decir que alguno ha achacado a una falta de éxito de la operación la aparición de estos positivos. Al revés, se constata que adonde tenían que venir rápido es a un país seguro y con la capacidad suficiente para hacerse cargo y que, por suerte, hubo pasajeros que, cuando se pusieron malos, estaban en un hospital. Esto es importante señalarlo, porque había quien nos decía que estos pasajeros se tenían que quedar más días en el buque (aplausos), y ahí la ciudadana francesa, por ejemplo, igual no hubiera sobrevivido.

Estamos orgullosos de haber tomado esas decisiones, de haber actuado con rapidez. Estamos orgullosos de que no solamente los pasajeros españoles estén en un lugar seguro lo más rápidamente posible ―que, por cierto, es lo que nos demandaban―. Estamos orgullosos de que esa ciudadana francesa, a pesar de no ser una ciudadana española, haya podido tratarse ―y curarse, espero― donde tenía que tratarse, en una UVI de un hospital francés. Estamos orgullosos. (Aplausos). Y precisamente por eso, avalamos todas y cada una de las decisiones que tomamos en su momento.

Una vez reconstruida la cronología de los hechos, creo que es importante detenerse en algunas decisiones que más debate público generaron durante aquellos días y explicar con claridad por qué se actuó como se actuó. Gestionar una crisis sanitaria internacional, como gestionar una crisis sanitaria, como gestionar el día a día de un hospital, nunca consiste en tomar decisiones fáciles ni cómodas ni improvisadas. Se toman las decisiones en función de cómo va evolucionando la información. Y la información evoluciona constantemente en un contexto en el que cualquier retraso, cualquier error o cualquier malentendido puede tener consecuencias sobre la salud de las personas.

En cuanto a la primera cuestión de por qué no se mantuvo el barco más tiempo en Cabo Verde o directamente por qué no miramos para otro lado como país y dejamos que llegara hasta Países Bajos, ya les he dado la respuesta. Primero, por criterios de humanidad, por criterios de rapidez, de capacidad, pero sobre todo por una respuesta epidemiológica. Porque ahí, en ese barco, se hubiera puesto gente mala que hubiera podido fallecer y nosotros no lo íbamos a consentir. Y, sí, también es una respuesta humanitaria, porque España no mira hacia otro lado, España se hace cargo, siempre nos hemos hecho cargo. La responsabilidad legal, la responsabilidad de tener el compromiso, el Reglamento Sanitario Internacional en sus múltiples artículos ―44, 28―, nos hacía que actuáramos como hacemos siempre, en esta crisis sanitaria y desde que estamos en el Gobierno, en cualquier crisis y en cualquier situación: hacernos cargo. Qué bonita frase, hacerse cargo, hacerse cargo de las crisis, hacerse cargo de la vida y de salvar la vida a la gente, de proteger la vida de la gente y de proteger, por supuesto, también, la salud pública.

La segunda cuestión que estaba vinculada a la anterior fue el debate sobre las PCR y sobre por qué no se realizaron de manera masiva. Ya se lo he explicado también. Esta PCR no es la PCR a la que nosotros estamos acostumbrados con la COVID‑19, que vas a una farmacia, la compras, te haces una prueba en tu casa y ya tienes el resultado. Son unas PCR muy raras, por decirlo de alguna manera, que solo se realizan en algunos laboratorios autorizados, porque también salió el debate de si se hubiera podido llevar a un laboratorio de Canarias. No, tienen que ser laboratorios autorizados, que te den la garantía de que el resultado es un resultado fiel y fidedigno. No son pruebas convencionales. Insisto, las primeras pruebas que se hicieron en el buque se tuvieron que mandar a Dakar y se mandaron a Zúrich y a Ginebra. Las pruebas que les hicimos a nuestros compatriotas se han tenido que mandar al Centro Nacional de Microbiología, que está en Majadahonda, que es el único centro que está autorizado para llevarlas a cabo. Esperar resultados en el puerto de Granadilla era un error porque retrasaba la operación y porque ponía en riesgo durante más tiempo a los tripulantes y a los pasajeros. Así que nuestra prioridad no era, por supuesto, mantener durante más tiempo a personas potencialmente expuestas dentro de un barco esperando los resultados. Nuestra prioridad era evacuarlos lo antes posible. Y así se hizo, se redujo el tiempo de convivencia a bordo y se trasladó a los pasajeros a sistemas sanitarios seguros, ante la posibilidad de que cualquiera pudiera desarrollar síntomas y presentar un empeoramiento clínico. Así que lo que hicimos fue atenderles con rapidez, con el principio de máxima precaución, tratando la situación como si estuviéramos manejando casos confirmados desde el primer momento. Por eso se siguió un protocolo, por cierto, un protocolo hablado en la Ponencia de Alertas con todos los servicios de salud pública de todas las comunidades, a los cuales les quiero nuevamente dar las gracias. Por eso hubo cuarentenas, PCR seriadas, vigilancia continua, protocolos extraordinariamente estrictos, incluso para aquellas personas que permanecieron asintomáticas. España aplicó medidas muy por encima de los mínimos epidemiológicos exigibles. Y tenía que ser así, entre otras cosas, por la alarma social que creó esta crisis.

Otra de las cuestiones que generó polémica fue la relativa al fondeo y al atraque del buque que ya les he explicado. Nuestra prioridad era el fondeo, pero el segundo día de la operación, ante la decisión técnica de Capitanía Marítima de que así no se podía desembarcar a los pasajeros porque poníamos en riesgo ese desembarque, atracamos el barco durante cincuenta minutos para facilitar las últimas maniobras. En este sentido, el criterio, nuevamente, fue el mejor criterio técnico y el mejor criterio de seguridad para los pasajeros y los tripulantes. Ambos escenarios estaban planteados desde el principio. Vamos a fondear, pero si es necesario se va a atracar. Por supuesto, la decisión, que la tomamos en conjunto con Capitanía Marítima y con los responsables y expertos del puerto, fue trasladada en el minuto uno al presidente de Canarias.

Otro debate tuvo que ver con la supuesta falta de coordinación. Insisto, tenemos el rastreo, tenemos los datos de todas las reuniones, por la mañana y por la tarde, que se tenían a nivel técnico, dieciocho comunicaciones entre el Gobierno de España y el Gobierno canario, llamadas directas, transmisión permanente de información, rastreo por parte del CAES, del Centro Nacional de Epidemiología, de Microbiología, del ECDC, de la Organización Mundial de la Salud. Y esto nos tiene que dar una garantía de confianza, porque en una crisis sanitaria se puede discrepar, se puede pedir más información, se pueden debatir decisiones, porque no siempre las decisiones son blanco o negro y tuvimos que tomar decisiones en los grises. Entre decisiones técnicas, decisiones jurídicas y decisiones epidemiológicas se toma la mejor decisión posible. Por cierto, lo que se hace todos los días en cualquier centro hospitalario del mundo: tomar decisiones sobre la base de la mejor opción posible.

Lo que no se puede hacer es mentir, lo que no se puede hacer es alarmar, lo que no se puede hacer es difundir bulos. Eso es lo que no se puede hacer. En general, eso nos puede valer para la vida, pero nos vale mucho menos en una crisis sanitaria y en una emergencia sanitaria. (Aplausos). Es que no solamente no es ético, es que además es contrario a los criterios más básicos de salud pública. Sembrar bulos, alarma y miedo entre la población lo que hace es crear desconfianza de la población frente a las redes de seguridad que hemos creado entre todos y entre todas. Nuestra obligación durante esos días era gestionar una crisis sanitaria y proteger la salud pública. Y, por responsabilidad, también decidimos no entrar al ruido político, no entrar a responder cada declaración, cada provocación y no convertir una crisis sanitaria en un espectáculo. Hubo quien, como siempre, decidió que su mejor aportación a esta crisis era esparcir bulos, intoxicar, insinuar conspiraciones y mentir descaradamente. Supongo que en los tiempos que corren tenemos que convivir con esto, pero los bulos son siempre perjudiciales para la salud pública.

Lo hice en el puerto de Granadilla y lo vuelvo a hacer ahora: quiero dar las gracias a todos los periodistas que han informado con rigor. Ahí, había 400 periodistas de todo el mundo, a los que, por supuesto, les di las gracias, porque cualquier agente que informe con rigor se convierte en un agente de salud pública. Incluyo aquí también a los responsables políticos. Cada manifestación, cada declaración y cada información en una crisis y en una emergencia sanitaria tiene un valor en salud. Muchísimas gracias a todos los informantes y todos los periodistas que ejercieron con profesionalidad y con rigor su trabajo durante esos días. (Aplausos). Durante esos días y durante todos los días que tenemos la suerte de tener periodistas que informan con rigor y con profesionalidad.

La realidad es que el operativo salió bien. Se tomaron decisiones ―insisto― que no eran ni blanco ni negro, se tomaron las mejores decisiones posibles y el operativo salió bien. Había quien quería que saliera mal ―haría que se revisen ese patriotismo nato que tienen―, pero salió bien porque los pasajeros fueron evacuados, fueron repatriados de manera segura. Salió bien porque todos los casos positivos fueron apareciendo en lugares seguros, en hospitales y en lugares donde estábamos y estamos preparados para hacer frente a esos casos. Salió bien porque no hubo transmisión comunitaria ni impacto sobre la población general, como ya asegurábamos que iba a ocurrir. Y salió bien porque conseguimos coordinar una operación internacional inédita, minimizando los riesgos y garantizando en todo momento la seguridad, la salud y la protección de las personas implicadas. Por tanto, aunque el operativo fue liderado por España, fíjense que en ningún momento nos hemos atribuido todo el mérito, porque esto no se puede hacer sin la salud global; esto no se puede hacer sin multilateralismo; esto no se puede hacer atacando a la Organización Mundial de la Salud; esto no se puede hacer con negacionismo, y esto no se puede hacer si no es porque tenemos una confianza plena en nuestros servicios públicos. (Aplausos). Así que, sí, estamos orgullosos de los agradecimientos y de las felicitaciones del resto de delegaciones. La semana pasada estuve en la Asamblea Mundial de la Salud y las felicitaciones a nuestro Gobierno eran extensibles al resto de los Gobiernos que participaron, pero también, cómo no, a los valores y principios que tenemos como Gobierno y como país de defensa de la solidaridad, de defensa de la humanidad y de defensa de nuestros servicios públicos. (Aplausos). Insisto, nada de esto hubiera sido posible sin los servicios públicos; nada de esto hubiera sido posible sin nuestra sanidad pública robusta, sin nuestras estructuras de salud pública sólidas, sin unos servicios públicos bien preparados y tampoco sin aquello que lo hace posible y les da vida, que son los impuestos.

A veces, en esta Cámara, y fuera de ella, hay quien se permite cuestionarlos y desprestigiarlos. A veces, hay quienes se permiten no pagarlos, quienes se escaquean a la hora de pagarlos. Los servicios públicos y los impuestos sirven para esto; sirven para tener un país en el que podamos estar orgullosos de todos y cada uno de los servidores públicos; sirven para tener hospitales preparados, laboratorios capaces de diagnosticar un virus, equipos de emergencias movilizados en horas, cientos de profesionales públicos trabajando coordinadamente para proteger vidas. Son un orgullo de nuestro país y ellos sí son la prioridad nacional: servicios públicos, ciencia, solidaridad e impuestos. ¡Claro que sí son un orgullo de país! (Aplausos). Esta es la marca España. No es arrimarse al primer genocida de turno que nos falta al respeto, sino defender con uñas y dientes los derechos humanos, la paz y la salud como un bien común al alcance de todos y de todas.

Voy a terminar con unas pocas lecciones aprendidas. Algunas de ellas ya las aprendimos durante la COVID‑19, algunos las desaprendieron al año siguiente. Esta no va a ser la última crisis sanitaria, a lo mejor ni siquiera la siguiente a la que nos enfrentemos va a ser de estas características. Seguramente no sea de estas características, seguramente no sea este virus y sea otro virus, seguramente no se dé en un barco y se dé en otras circunstancias. Estamos en un contexto, no solamente geopolítico, en el que ―y lo siento por los negacionistas de la crisis climática― estamos muchísimos más expuestos a más amenazas, y por supuesto esas amenazas llegarán. Han llegado ya en forma de danas, inundaciones, incendios, en forma de zoonosis y de epidemias, y esta no va a ser la última, y desde el minuto uno en que cerramos este operativo nos hemos puesto a trabajar en cómo nos podemos preparar para la siguiente, no solamente en la Organización Mundial de la Salud, sino también aquí, en España. Hablar de salud pública es hablar de seguridad, así de claro. No existe gente sana en un planeta enfermo; no existe gente sana en un planeta enfermo, y esto nos lo tenemos que tatuar como servidores públicos.

Lo segundo que podemos aprender es que la incertidumbre a la que estamos sometidos se combate con certezas. No se combate con bulos, con mentiras, con declaraciones altisonantes ni con toxicidad política; se combate con certezas. Certeza en la ciencia, confianza en la ciencia, certeza en los servicios públicos y certeza en los mejores valores. ¿Cuáles son, en el caso de España y del Gobierno de España? Solidaridad y empatía. Esos son los principales valores. (Aplausos). Solidaridad que, como decía el doctor Tedros, es la mejor vacuna que tenemos frente a cualquier crisis humana.

Lo tercero que podemos aprender es que la crispación, el cálculo político, el alarmismo y los bulos atentan contra la salud pública. Y yo lo extiendo un poco más: atentan también contra la salud democrática. Tenemos el derecho a poder tomar las decisiones sobre la base de las informaciones rigurosas y nuestros ciudadanos tienen derecho a no sentir miedo y alarma porque haya quien decide o prefiere que, en su cálculo político, le viene mejor atacar al Gobierno o atacar a nuestros servicios públicos para que le dé rédito político. No lo podemos consentir. Lo siento mucho.

Lo cuarto que podemos aprender es que nuestros servicios públicos son nuestra patria y nuestro cinturón de seguridad. Lo repito: nuestros servicios públicos son nuestra patria y nuestro cinturón de seguridad. (Aplausos). Se pagan con impuestos. Por suerte, no los pagamos de nuestros bolsillos, como en otros países. Quienes bajan impuestos, quienes hacen regalos fiscales a los ultrarricos o quienes defraudan a Hacienda lo que están diciendo es que quieren debilitar nuestros servicios públicos, bajar los sueldos, eliminar efectivos y que no tengamos ese colchón o ese cinturón de seguridad para afrontar todas las crisis que tenemos por delante. Lo último es que ninguno estamos a salvo hasta que no estemos todos a salvo. Esto lo aprendimos en la pandemia muchos de nosotros, otros corrieron rápido a desaprenderlo y a enarbolar el sálvese quien pueda.

Fíjense qué curioso, porque mientras estábamos haciendo este operativo también llegó una patera, y este Gobierno y este país salva igual al que viene en un buque de ocio que al que viene en una patera. (Aplausos). Y estamos orgullosos de eso, de ser empáticos, de ser solidarios y de poner los derechos humanos y a las personas en el centro, sin pedirles ni el carné de identidad ni preguntarles de dónde vienen, sino básicamente qué es lo que necesitas. Por eso estamos orgullosos de nuestro país.

Ya termino. Volvemos a una idea: cuando se produjo esta crisis había solamente dos caminos, el sálvese quien pueda, que defendían algunos, y el no vamos a dejar a nadie atrás. El Gobierno de España y España están siempre en el segundo lema. No vamos a dejar nunca a nadie atrás. Podíamos optar por el miedo, por mirar hacia otro lado, por retrasar decisiones esperando que el problema lo resolvieran otros, o que en esas decisiones no tuviéramos que implicarnos o no tuviéramos que remangarnos. También había quien nos decía que había que abandonar a nuestros compatriotas. O podíamos actuar como actuamos, con responsabilidad, asumiendo nuestras obligaciones, confiando en nuestros profesionales y poniendo delante la protección de las personas y la salud pública. Así que España eligió actuar, España eligió salud, España eligió compromiso, y creo sinceramente que el resultado de estas semanas demuestra que fue y ha sido siempre la decisión correcta. Porque si las decisiones están amparadas por valores y principios correctos, no tengan duda de que las decisiones van a ser correctas. Así que espero que se recuerde esta crisis como el momento en el que España respondió con ciencia frente al miedo y el negacionismo, con cooperación frente al aislamiento y con humanidad frente al sálvese quien pueda.

Quiero terminar extendiendo los agradecimientos muy especialmente a los ministros Fernando Grande‑Marlaska y Ángel Víctor Torres. (Aplausos). También al Ministerio de Defensa, a la ministra Margarita Robles, cuya implicación personal en la coordinación fue fundamental. Y también quiero extender, cómo no, el agradecimiento al secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, y a la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones, por ese trabajo riguroso y maravilloso que hicieron durante esos días en que se echaron a la espalda todo un dispositivo internacional. (Aplausos). Por supuesto, quiero dar las gracias nuevamente a todos los servidores públicos. Si algo ha demostrado esta crisis es que cuando este país tiene que responder ante una situación difícil, lo hace a través de sus servidores públicos, que no preguntan quién se va a llevar el mérito o quién se va a llevar la culpa, sino que, sencillamente, hacen lo que hay que hacer y están donde tienen que estar.

Muchísimas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Socialista.—Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora ministra. A continuación, intervendrán los representantes de los grupos parlamentarios. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la señora Fúnez de Gregorio.

Carmen Fúnez de Gregorio

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Gracias. Señora presidenta, señora ministra, señorías, lo primero que quiero hacer es trasladar toda nuestra solidaridad y apoyo a las personas afectadas por el brote de hantavirus, a sus familias y a todos los profesionales sanitarios de salud pública, de salud exterior y a todos aquellos que forman parte de los servicios de emergencia y de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, que actuaron con enorme profesionalidad ante la llegada del MV Hondius a Canarias en una situación compleja. (Aplausos). Y precisamente por eso, por respeto a ellos, es por lo que hoy estamos aquí. Señora ministra, quiero además darle las gracias por haber accedido en algo más de quince días a comparecer ante esta Cámara. Se lo agradezco especialmente porque esto empieza a ser casi una excepción parlamentaria, teniendo en cuenta que el Grupo Parlamentario Popular tiene cuarenta y dos solicitudes de comparecencia ―setenta y una si sumamos las de todos los grupos de esta Cámara―. La verdad, quizás esté pensando que hoy no era el mejor día para haber comparecido, a la vista de las noticias que estamos conociendo a lo largo de toda la mañana. Pero así estamos. Esta es la situación. Lo excepcional era que usted viniese a la Cámara y ahora resulta que lo excepcional está fuera de la Cámara y es que la UCO ha entrado en Ferraz y en distintas dependencias del Partido Socialista. (Aplausos). En su comparecencia ante los medios de comunicación en la Organización Mundial de la Salud el pasado lunes hizo unas declaraciones en las que hablaba de faro moral. Es un detalle que usted, como faro moral en la Organización Mundial de la Salud, también haya querido venir a iluminar en la mañana de hoy al Parlamento español. Y entramos ya, después del agradecimiento a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, a los servicios sanitarios, a los servicios de emergencia, en el motivo de la comparecencia de hoy. El Partido Popular no solicitó esta comparecencia para generar alarmismo; nosotros queremos hoy exigir algo mucho más importante: verdad, coordinación y responsabilidad. Porque las alertas sanitarias no se combaten con propaganda, sino con información, planificación y un Estado que funcione. Y quiero dejar algo claro desde el principio: no vamos a frivolizar con una alerta sanitaria ni vamos a utilizar el miedo de los ciudadanos. Por eso, esta mañana le exigimos rigor, transparencia y algo que venimos defendiendo desde el principio: decisiones basadas en evidencia científica. Porque usted también ha hablado de tranquilidad, lo hizo desde el primer minuto que conoció la noticia de la llegada a Canarias del barco que contenía enfermos afectados por hantavirus. Pero esa tranquilidad no hay que exigírsela a los ciudadanos, tienen usted y la Administración pública la obligación de construirla sobre la base de información veraz, coordinación institucional y liderazgo político. Exactamente todo lo que faltó durante la gestión del hantavirus y la llegada del crucero a las islas Canarias.

Señoría, lo ocurrido estas semanas ha vuelto a evidenciar algo muy preocupante: seis años después de la pandemia, España sigue sin estar plenamente preparada para afrontar una emergencia sanitaria con rapidez, coordinación y con la transparencia que merecen los ciudadanos. Ese es el verdadero debate que estamos afrontando hoy. Usted nos ha dicho que viene a hablar de éxito; nosotros venimos a hablar de incumplimiento, porque usted ha incumplido muchas de las recomendaciones que nacieron y que están aquí recogidas (muestra un documento), en el dictamen de la Comisión de Reconstrucción que estuvo funcionando en este Congreso durante la pandemia. España, señora ministra, sigue sin estar preparada, porque el verdadero problema es qué ocurre cuando el virus llega y cuáles son las decisiones que toma el Gobierno. Y aquí, en muchas ocasiones, lo que se ha hecho ha sido improvisar.

¿Qué es lo que les preocupa a los españoles? Les preocupa quién decide, con qué criterios, con qué información y con qué coordinación. Y todo lo que no sea dar respuesta a esas preguntas es improvisación, y la improvisación en una alerta sanitaria es una irresponsabilidad política de primer orden. (Aplausos). Usted ha hecho referencia a lo que aprendimos en pandemia; sinceramente, lo que hemos visto durante estos días es justamente lo contrario, parece que no aprendimos nada durante la pandemia, especialmente usted y su Gobierno. Hemos visto contradicciones entre ministerios. Recordamos las declaraciones de la ministra Robles, de la ministra de Defensa. Y, efectivamente, nosotros podemos llegar a entender que hay distintos criterios o que hay distintas opiniones técnicamente hablando, pero lo que no se puede permitir en una emergencia sanitaria es un Gobierno dividido e incapaz de ofrecer una posición conjunta y coherente al conjunto del Estado.

Hemos visto también cambios permanentes de criterio; los hubo. Incluso en su intervención esta misma mañana no ha quedado nada claro. El director general de la Organización Mundial de la Salud explicó públicamente que el día 4 se puso en contacto con el presidente del Gobierno de España para pedirle que el barco llegase a Canarias. El presidente del Gobierno de España, según dijo el director general de la OMS, le dijo inmediatamente que sí. El martes se le trasladó al Gobierno canario que el barco no iba a ir a las islas, y cinco horas después conocimos por los medios de comunicación que, efectivamente, el barco iba a llegar a Canarias. Y todo ello sin conocer ni un solo informe epidemiológico ni técnico, que ni lo conoció el Gobierno de Canarias ni lo conocimos el resto de los españoles; esto es, sin transparencia, sin coordinación y sin conocer todavía qué informes técnicos avalaban realmente la decisión del presidente del Gobierno, la decisión que le trasladaron al Gobierno canario y la decisión que conocimos, por desgracia, a través de los medios de comunicación.

Hemos visto falta de información a las comunidades autónomas, especialmente a Canarias. No lo digo yo, lo dijo el presidente de la comunidad autónoma, que dijo con absoluta claridad que llamó al presidente del Gobierno y que este, en una situación de alerta sanitaria, tardó más de veinticuatro horas en devolver la llamada al presidente de Canarias. Señora ministra, eso no es coordinación institucional ante una crisis sanitaria. (Aplausos).

Y hemos visto algo más preocupante todavía, y es que muchas de las decisiones que hemos sabido con respecto a esta crisis se han conocido por los medios de comunicación, por rumores, pero no por los órganos oficiales. Durante esos días faltó información. Sí, señora ministra, faltó información. Es verdad que no faltaron cámaras, ni medios de comunicación acreditados, ni faltaron chalecos para todos para recibir el barco, como tampoco faltó escenografía, pero eso no es información, eso es propaganda. (Aplausos). Y conviene no confundir información con propaganda. Informar es coordinarse con las comunidades autónomas. Informar es trasladar criterios claros y datos fiables. Informar es explicar quién toma las decisiones y sobre la base de qué informes técnicos y epidemiológicos se toman. Lo otro, señora ministra, es simplemente construcción de relato político.

Y una cosa más. ¿Cómo es posible ese nivel de caos informativo cuando el ministerio ―es decir, usted― tiene la función legal explícita de coordinar la comunicación durante las alertas sanitarias? ¿Hay algún mecanismo exactamente que fallara en esos momentos? Los españoles, señora ministra, tienen derecho a saber la verdad sobre qué informes avalaban cada decisión, y nosotros, como grupo parlamentario, se lo hemos solicitado. ¿Qué protocolos estaban activados? ¿Qué expertos participaron? ¿Por qué el Gobierno modificaba continuamente su posición mientras crecía la inseguridad en las calles de toda España?

Además, hay algo en toda esta crisis que resulta inquietantemente familiar y que nos recuerda a otros momentos. Pensarán ustedes que me refiero a las declaraciones de Fernando Simón, pero no es así. Durante la pandemia escuchamos constantemente hablar de supuestos expertos cuyas identidades nunca llegamos a conocer. Se tomaban decisiones que afectaban a millones de ciudadanos sin transparencia sobre quién las avalaba realmente. Pues seis años después volvemos a encontrarnos ante la misma situación: decisiones relevantes, cambios de criterio y protocolos sucesivos sin que los españoles sepan con claridad quién está asesorando realmente al Gobierno de España en esos momentos. Y le digo algo con total claridad, señora ministra: cuando un Gobierno oculta quién toma las decisiones no puede pedir confianza, lo que está exigiendo es fe a los españoles. Y permítanme que diga que fe en ustedes, pues, la verdad, bastante poca. (Aplausos).

Señora ministra, lo más grave es que nadie puede decir que esta situación fuese imprevisible, porque son ustedes mismos los que llevaban años reconociendo oficialmente la necesidad de reforzar la preparación del Estado frente a futuras amenazas sanitarias. Lo dicen sus propios planes normativos en el año 2023, en el año 2025 o en el año 2026. Lo dicen las sociedades científicas, señora ministra, con las que nosotros ―el Partido Popular― nos reunimos y usted no. Además, le pido que haga suyo el Manifiesto por el refuerzo de la preparación y respuesta ante emergencias sanitarias en España, porque creo que necesita conocer el contenido. Lo dicen los expertos europeos y lo dijeron incluso los propios profesionales de Sanidad Exterior. Fue Comisiones Obreras quien en aquellos días denunció plantillas insuficientes, vacantes sin cubrir y falta de medios materiales. Es decir, todos los expertos advertían de las debilidades del sistema; todos menos el Gobierno, porque ustedes anuncian estrategias, planes y organismos, pero no han materializado ninguno. El mejor ejemplo, la Agencia de Salud Pública, señora ministra, una ley aprobada e incumplida desde hace diez meses: todavía no la han creado, está sin estatuto, no tiene ubicación geográfica y no tiene director. ¡Diez meses! Siguen también sin cumplir con la aprobación de la Estrategia nacional de preparación y respuesta frente a amenazas sanitarias graves. Se anunció, se prometió y se llevó a audiencia pública, pero todo ha quedado en propaganda normativa. Y el problema, señora ministra, es que la gestión de esta crisis y sus incumplimientos en lo que se refiere a la estrategia nacional y a la Agencia Española de Salud Pública no son una excepción, sino un síntoma de su gestión, que está atrapada por la corrupción que colapsa su Gobierno, por el sectarismo y por su propia supervivencia política.

Presidencia. Señora Fúnez, tiene que terminar.

Carmen Fúnez de Gregorio

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Voy terminando, señora presidenta. Ahí están los resultados, señora ministra: diez meses de huelga médica. Hablaba antes de una expresión que a usted le gustaba mucho, ha dicho que es muy bonita: hacerse cargo. Oiga, pues después de diez meses ya va siendo hora de que se haga cargo de la situación que tienen los médicos en nuestro país. (Aplausos.―La señora ministra de Sanidad, García Gómez: Me he hecho cargo). Ya va siendo hora. Tres millones de actos médicos cancelados, falta de profesionales en todo el Sistema Nacional de Salud, reales decretos impuestos sin consenso, comunidades autónomas ignoradas ―y eso cuando no le sale su vena de candidata y les hace oposición― y sectores sanitarios permanentemente enfrentados con el ministerio. Señora ministra, tuvo a los técnicos sanitarios en la puerta del ministerio manifestándose el lunes y están también convocados para el próximo día 29 de mayo y para el día 15 de junio, cuando, por cierto, empieza otra vez la huelga médica. Y ayer los MIR anunciaron una huelga indefinida a partir del próximo mes de septiembre. (Un señor diputado: ¡El tiempo!). Señora ministra, enfrentamiento y sectarismo. Termino ya. (Protestas).

Presidencia. Tiene que terminar.

Carmen Fúnez de Gregorio

PPDiputada.Página 75

¿Ha contado a los ministros de Función Pública y de Hacienda lo que está supuestamente acordando con unos y no con otros en esa mesa de seguimiento? ¿Les ha contado lo que va a suponer? Más de 15 000 millones de euros.

Señora ministra ―presidenta, termino ya―, España necesita un Estado fuerte para afrontar con garantías cualquier emergencia sanitaria, y ha quedado absolutamente acreditado que usted y su Gobierno no pueden dárselo.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señora Fúnez. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Rodríguez Almeida. (Aplausos).

Andrés Alberto Rodríguez Almeida

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Muchas gracias, señora presidente. Ministra, menudo papelón le ha tocado hoy, ¿eh?, venir aquí, al Congreso, precisamente cuando la UCO ha entrado nuevamente en la sede de Ferraz. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez: No tengo nada que ver). ¡Hombre!, no diga que no tiene nada que ver, usted forma parte del Gobierno y su partido lo apoya, así que no diga: no tengo nada que ver, no va conmigo. (Aplausos.―La señora ministra de Sanidad, García Gómez: No, lo siento). Mientras usted y su partido sostengan a este Gobierno corrupto, tiene mucho que ver. Por eso digo: ¡menudo papelón! Su responsabilidad en la corrupción del Gobierno es inexcusable porque usted mantiene a este Gobierno corrupto en el poder. Empiezo agradeciendo su trabajo, por supuesto, a todas las personas que han participado en esta acción del barco: servicios de emergencia, policías locales, miembros de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, las Fuerzas Armadas, especialmente quienes están en el Gómez Ulla. Creo que han desarrollado una labor ejemplar y siempre están disponibles cuando hacen falta. Agradezco a todos menos a una persona. Tengo que excluirlo del agradecimiento por su irresponsabilidad. Es una persona que, dentro de un entorno cerrado, como es una guagua ―o autobús, como lo llaman aquí, en la Península―, en el traslado del puerto de Granadilla al aeropuerto, antes de llegar al aeropuerto se bajó, se quitó la mascarilla, la bata y fue caminando sin ningún tipo de restricción, es decir, que podría haber estado en contacto con cualquier otra persona.

Deshacerse de esa manera de los equipos de protección individual es, señora ministra, una auténtica irresponsabilidad. (Aplausos). No sé si sabe a qué persona me estoy refiriendo. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). Niega con la cabeza, no sé si es porque no lo conoce. Es un psiquiatra de su equipo, un psiquiatra de Salud Mental del Ministerio de Sanidad. No sé si usted es ministra de Sanidad o en estos casos prefiere eludir la responsabilidad. Es una persona que colabora directamente con usted, señora ministra, y no sé si puede imaginarse el grave daño reputacional que suponen para Canarias ―un destino donde la actividad turística es la principal actividad económica― errores de este calado. A este respecto, no le he oído todavía, señora ministra, ninguna disculpa. Tiene usted hoy una gran oportunidad en su segunda intervención para disculparse. (Aplausos).

Ha dicho usted muchas cosas y vamos a ir una por una. Ha dicho que el objetivo fue proteger a la población general. Bien, pues ya he comentado este caso concreto de su colaborador dentro del ministerio, así que de proteger a la población general ―al menos a la canaria, a la de la isla de Tenerife― en absoluto. Por lo tanto, menos declaraciones o palabras grandilocuentes, que hoy ha tenido muchas y la práctica de su gestión demuestra lo contrario.

Ha hecho una exposición prolija, ha querido extenderse en los horarios. Usted misma lo ha dicho: Bueno, puedo leer los horarios, pero no quiero aburrir. Pero los leyó. Claro, creo que para usted es interesante poder decir que ha venido al Congreso de los Diputados a una comparecencia y que ha dedicado tanto tiempo a hablar del hantavirus. Bueno, lo ha dedicado a cosas muy muy intrascendentes, porque lo importante me parece que es lo que no ha dicho. Ya sabe que nosotros hemos criticado la falta de transparencia de este Gobierno desde el primer momento, con todo el conflicto institucional que además han creado. Pero sobre todo la falta de transparencia, y además falta de transparencia en cuestiones críticas. Creo que usted ejerce la medicina; al menos, creo que usted se autodefine como médica y madre, ¿no? (Asentimiento). Sí, lo afirma. Para eso sí que me hace caso y afirma. También, pistolera, no sé si eso lo afirma también. (Denegaciones). ¿Se acuerda cuando a sus rivales políticos les hacía el gesto de dispararles? (Aplausos.―La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). Ah, ¿eso no? Pues sí sucedió, lo hemos visto todos y es otra mentira más que se pone de manifiesto en esta Cámara por parte de este Gobierno corrupto al que usted pertenece y sostiene.

Usted ha dicho: No era cuestión de dónde atracaba o dejaba de atracar el barco. Señora ministra, parece mentira, sí es cuestión de eso y no le ha dedicado prácticamente nada de tiempo y no ha asumido absolutamente ninguna responsabilidad directa al respecto. Usted ha dicho que la OMS ―parece que es como un ente y no queda muy claro quién está ahí y quién asume, al final, las responsabilidades― hizo unos informes y dijo que tenía que venir a España. Lo ha dicho usted, ¿no? Esto era así. Primera pregunta: ¿la OMS pidió a algún otro país que gestionara la crisis o solo se lo pidió a España? Y otra pregunta: ¿Usted es miembro del comité ejecutivo de la OMS? (Asentimiento). Sí. ¿Y no tiene usted algún conflicto de interés o alguna incompatibilidad al participar en estas decisiones? (Denegaciones). Pues hágaselo mirar y explíquelo ahora (aplausos), porque, claro, si quienes toman las decisiones están en los dos lados, señora ministra, creo que tiene un conflicto institucional. (Rumores).

Presidencia. Silencio, por favor.

Andrés Alberto Rodríguez Almeida

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Muchas gracias, señora presidente. Dice que la OMS concluyó que Cabo Verde no tenía las capacidades para la evacuación. Señora ministra, este es el meollo. ¿Qué impedía que se hiciese la evacuación de ese barco fondeado en Praia, al abrigo del puerto, y con un aeropuerto internacional como es el Nelson Mandela, es decir, con todas las capacidades? Porque ¿qué es lo que se ha hecho en la isla de Tenerife? Una evacuación. Diga usted, concrete qué impedía la evacuación. Ha hablado, por ejemplo, de que las pruebas de laboratorio tenían que hacerse en otro sitio porque Cabo Verde no tenía la capacidad. Y usted lo ha explicado perfectamente: las muestras fueron a Dakar primero y ha dicho que después a Ginebra ―si no recuerdo mal su intervención―. Pues ya está, eso es lo que se ha hecho. Por lo tanto, el problema no era tener los laboratorios in situ. Señora ministra, de verdad, esto requiere alguna explicación mejorada o más detallada. Si es para hacer una evacuación vía aérea a los muchos países y muchas nacionalidades que estaban en ese barco, insisto, ¿por qué el Aeropuerto Internacional Nelson Mandela no podía haber hecho la evacuación que se hizo en la isla de Tenerife? Comprenda que es una pregunta muy razonable. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). ¿No es razonable? Pues yo creo que sí lo es y que tiene usted que explicarlo. Porque, insisto, no lo ha explicado. Ha dicho que los informes técnicos de la OMS decían que tenía que hacerlo, y no parece razonable, al menos, lo que se ha explicado hasta el momento.

Otra de sus declaraciones es sobre la solidaridad. Ha alegado usted razones humanitarias. Creo que ha dicho que la OMS se lo pidió a España y, por supuesto, no podían decir que no por razones humanitarias. Bien, le voy a leer ―abro comillas―: «Solidaridad personalizada. Repatriamos ébola mientras excluimos inmigrantes y desmantelamos sanidad». No sé si reconoce la autoría. Es de usted. Son palabras suyas, señora ministra. (Aplausos). Es un tuit de agosto de 2014 negándose a admitir a un español infectado de ébola para que viniera a España. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). No me diga que no. ¿Me va a negar que este tuit lo ha publicado usted? ¿Me va a negar que reprochó al Gobierno que trajera a un español infectado de ébola? Pues entonces explique usted el sentido de este tuit. Se lo vuelvo a leer: «Solidaridad personalizada. Repatriamos ébola mientras excluimos inmigrantes y desmantelamos sanidad». Es una crítica perfecta en esos términos. Si no, ya le digo que lo explique usted.

Pero me estoy quedando sin tiempo y voy a abundar en casos de españoles. ¿Le suena Juan Manuel Serradilla? Le ha cambiado la cara, señora ministra. (Risas). No le suena de nada, pero yo creo que sí le suena y por eso no se atreve a negarlo. No se atreve a mentir en un caso tan dramático como este. Es un caso de un español, profesor, abandonado en Vietnam por el Gobierno de España. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). ¿No? Una situación de coma y la familia le pide ayuda al Gobierno de España. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). Usted lo niega. Y Ángela Agudo, ¿le suena el caso? ¿Sí o no? Es que ahora no sé cómo está moviendo la cabeza. ¿Le suena el caso de Ángela Agudo? Son españoles abandonados. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). Es decir, usted, seguramente por intereses personales, no sé si para la campaña en la Comunidad de Madrid, no sé si para postularse a la OMS, a todos los demás les abre las puertas, pero a estos españoles que necesitan ayuda en el extranjero su Gobierno los abandona. Señora ministra, hágaselo mirar. (Aplausos).

Y termino, señora presidente, con una pregunta directa muy sencilla que espero que responda: ¿puede usted afirmar hoy, aquí y ahora, que no tiene ningún interés o que no se va a postular para ningún cargo en la Organización Mundial de la Salud?

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Rodríguez. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Recas Martín.

Alda Recas Martín

Grupo SumarDiputada.Página 77Vídeo

Gracias, presidenta. Perdonen, pero necesito unos minutos para dejar de reír.

Vamos a ponernos serios, porque esto es serio. Ministra, gracias por acudir hoy aquí a explicarnos todo lo relacionado con ese manejo del hantavirus. Espero que haya podido, igual que todo el equipo, descansar algo, aunque, viendo su agenda diaria, creo que habrá sido poco. Gracias por explicar el contexto epidemiológico, la cronología de la crisis, el balance del operativo y las lecciones aprendidas. Gracias por dar explicaciones de lo que ocurría en esos despachos, en esas llamadas, en esas reuniones.

Voy a empezar hoy contándole qué pasaba aquí, en el Congreso. Mientras ustedes coordinaban el mayor operativo que hemos tenido que hacer nunca, aquí, en el Congreso, algunos no estuvieron ni están a la altura, solo hay que escucharlos en las intervenciones. Aquí había quienes se estaban dedicando a otra cosa. Ellos dirán que para proteger a los españoles, pero más bien era ―y es― para demostrarnos una vez más que menos mal que no son ellos los que gestionan esta clase de crisis, menos mal que ellos no gobiernan. (Aplausos).

Llegamos aquí, al Congreso de los Diputados, el día 7 de mayo, a un Pleno extraordinario sobre la información de la declaración del brote, sobre la información de las posibilidades de la operación y la petición de la OMS para que toda esta operación ocurriera aquí, en Canarias. Ese día ―no sé si lo recuerdan las señorías del Partido Popular, porque estaban a otras cosas― vino el ministro Albares a una comparecencia urgente para hablar de un tema que algunos no queremos olvidar, que es el genocidio en Gaza y Cisjordania y el secuestro de la flotilla humanitaria. Desde aquí aprovecho para mandar todo nuestro cariño, solidaridad y compromiso a la flotilla, a los miembros de la flotilla de Bilbao y a esos diez retenidos que están en Libia, algunos españoles. (Aplausos). Ese día, el día 7 de mayo, el Pleno era para poner el foco en el secuestro y en el genocidio, y la derecha española ¿a qué se dedicó? Pues a mentir, a alimentar la incertidumbre y a construir bulos. ¡Qué gran irresponsabilidad!

Mientras muchos aquí nos poníamos a disposición ―¿qué hacemos?, ¿cómo podemos ayudar?―, otros demostraron la bajeza del ser humano político que solo tiene un objetivo, el de montarla por lo que sea, ya sea un virus, ya sea lo que sea, pero montarla. Pero les salió mal, debo decir que les salió muy mal. Sé que se arrepienten de haber pedido esa comparecencia tan rápido. Estoy segura de que se arrepienten después de todas las explicaciones que ha dado la ministra. Hemos podido ver cómo durante todos esos días se desinflaban como un globo; se desinflaban porque no tenían dónde polemizar, porque todo se desarrollaba de manera impecable. Vaya coitus interruptus el suyo.

Ministra, nos ha expuesto la cronología de la comunicación en todo momento, cómo el ministerio, desde el primer momento, actuó en coordinación con la OMS, instituciones europeas, protección civil, diferentes ministerios, Centro Nacional de Microbiología, autoridades portuarias y aeroportuarias y las comunidades autónomas concernidas, especialmente Canarias y Madrid. Nos ha dicho que a las 21:37 horas del martes 5 de mayo se habló directamente con el presidente de Canarias, y luego muchas más veces la ministra llamó al presidente de Canarias. Tras esto, me muero más aún de vergüenza pensando en el espectáculo que algunos dieron y dan aquí diciendo que no les hacían ‘casito’, que no les llamaban. Vaya ridículo, señorías. Pero es que el lunes 3 de mayo ya había contactos técnicos y estaban al tanto de todas las actualizaciones epidemiológicas. Pero lo fácil, en lugar de prestar apoyo y preguntar ―¿qué necesitáis?, estamos con vosotros―, fue decir que nadie les había llamado y que la ministra de Sanidad era incapaz de liderar un operativo como este. Pues ha quedado demostrado que es capaz de hacer esto y mucho más. (Aplausos). El mismo día 7, la propia Esther Muñoz, en mitad de la comparecencia de Albares, habló en esta Cámara de las dudas que tenía sobre la ministra, de si estaba preparada, si no estaba preparada…, habló de la cuarentena ―¡vaya vergüenza!― y días antes incluso pedía su dimisión. Señorías del Grupo Popular, ¿no tienen técnicos o asesores? Estoy segura de que los tienen, hay gente experta en salud pública entre ustedes y, si no, los técnicos de las comunidades autónomas son gente que sabe y trabaja a diario con el Ministerio de Sanidad. Pregúntenles, que son muy buenos, para no hacer el ridículo que hacen de manera habitual. ¿Nadie le puede decir a la señora Muñoz, antes de salir ahí fuera, lo que significa una cuarentena y qué medidas existen? Una vez más, no podemos estudiar por ustedes. Bastaba con consultar la Ley General de Salud Pública para conocer que el Gobierno cuenta con esos mecanismos. ¿Nadie podía haberles dicho que las PCR a granel en este virus no se pueden hacer como en el COVID? ¿Que es necesario enviarlas a un centro especializado, como bien decía la ministra, en Majadahonda? Parece que querían hacer las PCR en el barco y que luego viajaran más que Willy Fog, de Cabo Verde a Dakar, de Dakar a Ginebra. ¡Pero qué despropósito y qué desfachatez!

¿¡Y qué me cuentan del momento de Cuca Gamarra hablando de la Agencia de Salud Pública!? ¿Pero les tengo que recordar por qué tardamos más en sacar la Agencia de Salud Pública, que ustedes votaron que no en este hemiciclo cuando en la Comisión de Sanidad votaron que sí? Es un completo despropósito. Claro, que viendo ese comportamiento no puedo dejar de pensar y comparar con una situación que ha salido ya aquí, la de la crisis del ébola, esa evacuación de dos enfermos desde Liberia y desde Sierra Leona sin sentido técnico, la puesta en riesgo de la población en general y de los sanitarios en particular. ¿Se acuerdan ustedes del perro Excálibur? Y de Ana Mato, que será recordada por la peor respuesta posible a una crisis sobrevenida por decisiones sin evidencia. Pero claramente somos diferentes, gestionamos diferente y comunicamos muy diferente, y menos mal.

Vamos a hacer una recopilación de esta crónica de su despropósito. Primero, piden la dimisión de la ministra antes de que empezara la operación. ¡Venga! Después hablan de una cuarentena sin entender nada. Luego aparecen las ratas nadadoras. Luego ya que si fondeo o atraque. Aparece lo de las pruebas de las PCR a granel. Y hay algo que me llamó especialmente la atención, señorías de VOX, los españoles y tal. Pero ¿qué pretendían, dejar a los enfermos en el barco dando vueltas hasta que alguien dijera que les…? ¡Qué patriotas! ¡Qué prioridad nacional la suya! ¡Madre mía! Voy a hablar de Madrid. Hay que hablar un poquito de Madrid porque, ¡madre mía!, los técnicos trabajando junto con el Ministerio de Sanidad, en esa ponencia de alertas y planes de preparación de respuesta y, mientras, Ayuso en México diciendo que estaba en peligro; la consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid mintiendo y haciendo bulos y la de Educación mandando unos dípticos a los padres y madres de los colegios sobre el hantavirus. Un sinsentido. Eso sí, sin evidencia. Una vergüenza. ¿Y qué tal el Zendal? Ah, pues ni está ni se le espera.

Ministra, en su intervención ha querido hacer algo de autocrítica y la verdad es que ha comentado que tenía que haber desmentido algún que otro bulo. ¿En serio? ¿En un momento de crisis van a estar ustedes dando respuesta a esta clase de bulos? Hemos visto a Mónica García, al secretario de Estado Javier Padilla, al director general de Salud Pública, al responsable de Protección Civil, a la OMS, en la tele, en las radios, en todos lados. Pusiéramos lo que pusiéramos, ahí estaban dando explicaciones, porque ¿saben qué? Cuando hay una crisis lo primero que tienen que saber los ciudadanos es que hay un equipo humano y profesional más que preparado para garantizar la salud por encima de todo y no escuchar cómo ustedes se limitan a mentir. (Aplausos). Enhorabuena de nuevo, ministra, por esa comunicación impecable. Y cuando ya creemos que no se puede caer más bajo en todo esto, aparece Clavijo con la inteligencia artificial y junto a esas fotos de las reuniones de coordinación (Muestra una fotografía con un grupo de personas reunidas en torno a una mesa) ―que si las ven son fotos estupendas, técnicos luchando, peleando. ¡Muy bien!― aparecen las ratas nadadoras. Pero, por favor, ¿qué necesidad había de esto? De verdad, ¿qué necesidad? Ratones colicortos, colilargos… Para colicortos los que les asesoran en la comunicación, ¡de verdad! Querida Tesh, esto va por ti. Compañera, yo sé que adoras los memes, lo sé perfectamente, pero estarás de acuerdo conmigo (muestra otra fotografía de unas ratas con gorro y gafas de natación nadando en el mar delante de un cartel que dice Puerto de Granadilla.―La señora Andala Ubbi asiente y sonríe) en que esto de las ratas nadadoras podíamos habérnoslo guardado y no haber mostrado en el plano internacional que había gente que hablaba sin sentido. Me imagino en esas reuniones ―los que conocemos al secretario de Estado nos lo podemos imaginar― a Javier Padilla hablando con Australia: sí, no te preocupes, que ahora mandamos…, sí, sí, todo bien. Suena el móvil: mira, inteligencia artificial, las ratas. Un minuto, paremos. Oiga, por favor, deje usted hacer su trabajo, técnico de salud pública, y póngase a hacer usted un informe sobre por qué las ratas, que no son ratas, no pueden nadar hasta Tenerife. De verdad, que es una auténtica vergüenza. Sé que luego, Tesh, os reiríais con Javier Padilla, que también le encantan los memes, pero estarás de acuerdo conmigo en que esto no era necesario (la señora Andala Ubbi asiente y sonríe).

Ministra, por favor, dígame que el responsable de la OMS no vio esto, por favor. Esperemos que no lo viera, porque además él se lo ha agradecido a todos y eso me parece estupendo. Siento estar riéndome, pero es que esto ya es… hay que reírse.

Finalmente, señorías del Grupo Popular, les ha salido mal, muy mal, el show este que se han montado, y ojalá aprendan, porque la realidad es que, a pesar de ustedes, el operativo salió bien, salió muy bien. Gracias de nuevo a todas las personas que lo hicieron posible: funcionarios, fuerzas de seguridad, expertos, y, sí, gracias al Ministerio de Sanidad. Y todo gracias a ese Estado de bienestar y a esos impuestos que a algunos se les riza el pelo cuando hablamos de ello. Mucho ánimo también desde aquí a todos los pasajeros y a todos los pacientes que se encuentran todavía afectados. Y es que, en épocas donde el multilateralismo se pone en duda, donde la salud global tiene cada vez más importancia, desde Más Madrid, desde SUMAR, le decimos claro: más ciencia, más evidencia, más buena gestión y más Gobiernos progresistas que creen en lo público.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Recas. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula la senyora Estrems Fayos, que acumularà en aquest torn el torn de rèplica.

Etna Estrems Fayos

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Bé, gràcies, presidenta. He de confessar que m’ha fet riure la foto de la rata nedadora. Dit això, crec que el diputat de VOX li ha fet molt llargs els deu minuts. Normalment no paren de dir despropòsits, però aquesta vegada ha sigut increïble. I també ha sigut molt graciós el Partit Popular demanant que es desplegui l’Agència Estatal de Salut Pública, que es compleixin les lleis de l’Agència Estatal de Salut Pública. Tota aquesta història, quan vostès hi van votar en contra reiteradament, no sé què venen a exigir, però en tot cas. Bona tarda, ministra. Jo avui vull començar felicitant‑lo perquè, escolti, crec que ens dignifica a tots els que fem política, un dia en què, per cert, cal que demostrem que no tots som iguals. No tots els que fem política som iguals. Dir les coses bones quan es fan bé. Igual que diem les dolentes quan es fan malament. I és per això que avui començo parlant de que evidentment vostès van fer una gestió al Ministeri de Sanitat amb el brot d’hantavirus detectat a l’Hondius molt bona. No només per la gravetat potencial del cas, sinó perquè en aquestes situacions serveix per veure com respon un sistema sanitari davant una emergència real. I crec que és just reconèixer que la resposta s’ha orientat des de criteris tècnics i sanitaris, amb coordinació internacional, amb seguiment epidemiològic i evitant reaccions desproporcionades. Quan apareix un brot infecciós és quan es posa a prova la capacitat de coordinació, la solidesa dels protocols i la confiança del sistema en els seus professionals. No vull ni imaginar quina hauria estat la gestió que hauria fet d’això un govern de PP i VOX. Probablement haurien decidit enfonsar el vaixell abans d’escoltar els epidemiòlegs, perquè suposo que tots els passatgers del vaixell afectat que tenen DNI espanyol, queden fora de la prioritat nacional que vostès pacten amb VOX. Una prioritat que sembla que només la tens quan no estàs malalt. De fet, tenim un exemple claríssim de com gestiona aquests temes la dreta durant la crisi de l’Ebola de fa uns anys, on la seva gran mesura per aturar la va ser assassinar el gos Excalibur sense cap mena de pietat, sense cap evidència científica i sense alternativa de quarantena i vigilància. Una gestió basada en l’alarmisme, l’autoritarisme i la propaganda. Aquell animal no és només un animal, avui simbolitza moltes coses. Una víctima d’una manera de governar les emergències, basada més en l’impacte mediàtic que no pas en l’evidència científica. Més centrada en aparentar control que no pas en solucionar la crisi i en generar confiança pública. Més preocupada en preguntar al ChatGPT si les rates neden i enviar‑li la captura de pantalla a la ministra, —q‌ ue perdonin això si, preguntar‑li ja em sembla lleig, però enviar la captura de pantalla a la ministra em sembla d’un nivell alarmant—. Més preocupada d’això de les consultes del ChatGPT que de la vida. La veritat un autèntic drama. El que protegeix de veritat la vida de les persones és una sanitat pública robusta, professionals preparats, recerca científica i recursos per no deixar ningú enrere. Per això és important reforçar totes les eines de prevenció i resposta davant les malalties infeccioses. I aquí, ministra, li recordo que tenen una assignatura pendent: el reconeixement oficial de l’especialitat de malalties infeccioses. I sincerament, tal com està el món, costa molt d’entendre que estigui aturat. Parlem constantment de la preparació davant futures pandèmies. N’han parlat vostè aquí, en aquest faristol. Parlem de noves zoonosis, de resistències antimicrobianes, parlem de riscos globals derivats del canvi climàtic i de la mobilitat internacional, però després mantenim bloquejada una especialitat absolutament central per afrontar tot això, que els professionals fa anys que reclamen i que ja prometia Salvador Illa quan era ministre de Sanitat d’aquest Govern i, honestament, després del que hem viscut amb la COVID, costa molt d’explicar que encara continuem encallats en aquest punt. A vegades tinc la sensació que hem après molt poc de la pandèmia.

I dit això, ministra, vull utilitzar uns minuts d’aquesta compareixença a parlar de temes pendents que fa temps que estan aturats o que tenim encallats perquè tenen afectació pressupostària. La meva pregunta és: un govern que no fa cap política que impliqui finançament i que tingui afectació pressupostària, exactament què fa? Però aniré més enllà. Diners n’hi ha, però només n’hi ha perquè el Govern vol que n’hi hagi. I això per què li dic? Doncs li ho dic perquè vostè mateix ahir va anunciar que el Consell de Ministres aprovava 60 milions d’euros per ampliar la cobertura bucodental, però en canvi no són capaços de convèncer els seus socis del PSOE que cal ampliar la gratuïtat dels dentistes entre els nois i noies d’entre 14 i 18 anys. Una proposta d’Esquerra Republicana que el PSOE ens ha vetat. La salut bucodental continua sent una de les grans desigualtats més importants del sistema sanitari. Qui té recursos econòmics, accedeix a tractaments preventius, revisions, ortodòncies i qui no els té, simplement hi renuncia. I això genera desigualtat en la infància i és incompatible amb qualsevol idea mínimament digna d’un sistema públic de salut. La salut dental no és només estètica, com a vegades se’ns intenta plantejar, sinó que afecta a l’alimentació, el dolor crònic, l’autoestima, el desenvolupament infantil i fins i tot a la salut mental. I per això creiem que la universalització progressiva de l’atenció bucodental ha de ser una prioritat real i no només un anunci parcial. No podem entendre com és possible que un govern progressista veti una proposta com aquesta.

També voldria referir‑me als professionals reconeguts com a PESTOS. Parlant de salut mental, parlem de psicòlegs i psicòlogues que van accedir il·legalment al Sistema Nacional de Salut però que encara avui no tenen reconeguda oficialment les pacients i l’especialitat de psicologia clínica, cosa que genera inseguretat jurídica, dificultats professionals i una situació profundament injusta. Sobretot perquè coincideix amb un moment en què totes les dades ens indiquen un augment sostingut dels problemes de salut mental. Cada vegada hi ha més demanda assistencial, més saturació, més patiment emocional i, sobretot, més demanda entre els joves. I davant d’això, no podem continuar funcionant amb pedaços administratius eterns. Necessitem entendre que la salut mental no pot continuar sent la germana petita del sistema sanitari. Calen més professionals i més estabilitat.

I finalment, ministra, voldria fer una reflexió més general sobre com funciona actualment el Ministeri de Sanitat. Jo sé que vostès tenen molt bona voluntat i ideològicament segurament coincidim en moltes de les propostes que vostès plantegen. Creiem, però, que el ministeri viu instal·lat en un anunci permanent. Les mesures no arriben mai a desencallar completament, no arriben al Congrés i les que arriben s’encallen i no podem viure eternament de rodes de premsa. Tenen vostès moltes carpetes obertes. La llei del medicament, la reforma del tabac, l’Estatut marc, la llei de menors i alcohol, el desplegament efectiu de l’Agència Estatal de Salut Pública, les mesures sobre salut mental o la reparació completa de les víctimes de la talidomida. Per cert, una altra vegada con Hacienda hemos topado. Persones que tributen per les ajudes que reben gairebé el 50 % del que reben, com si fossin rendiments del treball, quan són persones víctimes d’un medicament que els ha produït discapacitats des del seu naixement. És incomprensible que el Partit Socialista segueixi bloquejant aquesta reforma de la tributació, perquè després vindrà l’extrema dreta. Ho farà i serà culpa nostra que els votin a ells. Bé, culpa nostra, no, serà culpa seva.

El problema, ministra, no són les reformes que anuncia. Com li he dit, de fet, en moltes podríem estar d’acord en el punt de partida. El problema és quedar‑se en l’anunci. La ciutadania no necessita que ens barallem pel brot d’hantavirus. Vostès ho han gestionat correctament. És el que s’esperava del seu ministeri, però és veritat que no estem acostumats a dir quan les coses es fan bé. S’esperava que ho fessin bé i ho han fet bé. Perfecte. La ciutadania necessita normes més clares perquè la sanitat pública surti reforçada, no necessita titulars, necessita resultats, necessita que les polítiques arribin als centres d’atenció primària, als hospitals i a les famílies. Necessita notar millores concretes en la seva vida quotidiana. Per això paguen impostos. I tant que sí. I hem de seguir defensant que es paguin per això, però necessiten veure resultats perquè mentre les llistes d’espera siguin eternes, mentre els caps no ens atengui i mentre la salut mental no estigui posada al centre de les polítiques sanitàries, és molt difícil que demostrem que aquests impostos serveixen per alguna cosa. Si us plau, facin alguna cosa més que anunciar coses i aprovar‑les per Consell de Ministres.

Moltes gràcies.

Gracias, presidenta. Tengo que confesar que la foto de la rata nadadora me ha hecho reír. Dicho esto, creo que al diputado de VOX se le han hecho muy largos los diez minutos. Normalmente no dejan de decir despropósitos, pero es que esta vez ha sido increíble. También ha sido muy gracioso el Partido Popular, que pedía que se despliegue la Agencia Estatal de Salud Pública y se cumplan las leyes en esta materia, cuando ustedes votaron en contra reiteradamente. En fin, no se qué vienen a exigir. En todo caso, buenas tardes, ministra. Yo hoy quiero empezar felicitándole, porque creo que nos dignifica a todos los que hacemos política un día en que tenemos que demostrar que no somos iguales todos los que estamos en la política. Hay que decir las cosas buenas cuando se hacen bien, igual que decimos las malas cuando se hacen mal. Así que hoy quiero empezar hablando de que ustedes, evidentemente, hicieron una gestión en el Ministerio de Sanidad ante el brote de hantavirus detectado en el Hondius que fue muy buena, no solo por la gravedad potencial del caso, sino también porque en estas situaciones uno puede ver cómo responde un sistema sanitario ante una emergencia real. Y me parece justo reconocer que la respuesta se ha orientado con criterios técnicos y sanitarios, con coordinación internacional, seguimiento epidemiológico y evitando reacciones desproporcionadas. Cuando aparece un brote infeccioso es cuando se pone a prueba la capacidad de coordinación, la solidez de los protocolos y la confianza del sistema en sus profesionales. No quiero ni imaginarme cuál habría sido la gestión que habría realizado un Gobierno del PP y VOX de esta situación. Quizás habrían decidido hundir el barco antes de escuchar a los epidemiólogos, porque supongo que todos los pasajeros del barco afectado que tienen DNI español quedan fuera de la prioridad nacional que van a pactar con VOX, una prioridad que parece que uno solo tiene cuando no está enfermo. De hecho, tenemos un ejemplo clarísimo de cómo gestiona estos temas la derecha, el de la crisis del ébola de hace unos años. Su gran medida para detener la crisis fue asesinar al perro Excálibur sin ningún tipo de piedad, sin ningún tipo de prueba científica y sin la alternativa de cuarentena y vigilancia, una gestión basada en el alarmismo, el autoritarismo y la propaganda. No es solo un animal, es algo que simboliza una víctima de una forma de gobernar las emergencias basada más en el impacto mediático que en los datos científicos, más centrada en aparentar control que en resolver la crisis y generar confianza pública, más preocupada por preguntarle al ChatGPT si las ratas nadan y mandar a la ministra la captura de pantalla ―que, en fin, preguntarlo ya me parece feo, pero es que además mandar la captura de pantalla a la ministra me parece algo alarmante―, más preocupada de las consultas al ChatGPT que de la vida. Un auténtico drama. Lo que protege de verdad la vida de las personas es una sanidad pública robusta, profesionales preparados, la investigación científica y recursos para que nadie se quede atrás. Por ello, es importante reforzar todas las herramientas de prevención y de respuesta ante las enfermedades infecciosas y en este caso ministra, le voy a recordar una asignatura pendiente que tienen: el reconocimiento oficial de la especialidad de enfermedades infecciosas. Y, sinceramente, tal y como está el mundo, cuesta mucho entender que tengan esto parado. Hablamos constantemente de la preparación ante futuras pandemias ―lo ha hecho usted en esta tribuna―, hablamos de nuevas zoonosis, de resistencias antimicrobianas, se habla de riesgos globales derivados del cambio climático y de la movilidad internacional, pero luego se mantiene bloqueada una especialidad absolutamente central para afrontar todas estas problemáticas, algo que reclaman desde hace años los profesionales y que ya prometía Salvador Illa cuando era ministro de Sanidad de este Gobierno. Honestamente, tras lo vivido con la COVID, cuesta mucho contar a la gente que sigamos aquí atascados. A veces me da la sensación de que hemos aprendido muy poco de la pandemia.

Dicho esto, ministra, quiero aprovechar unos minutos de mi comparecencia para hablar de unos temas pendientes, que hace tiempo que están parados o atascados porque tienen afectación presupuestaria. Mi pregunta es la siguiente: un Gobierno que no hace ninguna política que implique financiación ni que tenga afectación presupuestaria, ¿qué hace exactamente? Pero voy a ir más allá todavía, dinero hay, pero solo hay para lo que el Gobierno quiere que haya. ¿Por qué se lo digo? Se lo digo porque usted misma ayer anunció que el Consejo de Ministros iba a aprobar 60 millones de euros para ampliar la cobertura bucodental, en cambio, no son capaces de convencer a sus socios del PSOE de que hace falta ampliar la gratuidad de los dentistas para los chicos y las chicas de entre 14 y 18 años. Una propuesta de Esquerra Republicana que el PSOE nos ha vetado. La salud bucodental sigue siendo una de las grandes desigualdades, una de las mayores del sistema sanitario. Quien tiene recursos económicos accede a tratamientos preventivos, revisiones y ortodoncias, y quien no los tiene sencillamente renuncia. Y esto genera desigualdad en la infancia y es incompatible con cualquier idea mínimamente digna de un sistema público de salud. La salud bucodental no es solo estética, como a veces se nos intenta hacer ver, sino que tiene que ver con la alimentación, el dolor crónico, la autoestima, el desarrollo infantil e, incluso, con la salud mental. Por ello, creemos que la universalización progresiva de la atención bucodental debe ser una prioridad real y no solo un anuncio parcial. No podemos entender cómo es posible que un Gobierno progresista vete una propuesta de este tipo. (Aplausos).

Asimismo, quisiera referirme a los profesionales reconocidos como PESTOS al hablar de salud mental. Psicólogos y psicólogas que accedieron legalmente al Sistema Nacional de Salud, pero que hoy todavía no tienen reconocida oficialmente la especialidad de psicología clínica, lo cual genera inseguridad jurídica, dificultades profesionales y una situación profundamente injusta. Sobre todo, porque coincide con un momento en el que todos los datos nos indican un aumento sostenido de los problemas de salud mental. Cada vez hay más demanda asistencial, una mayor saturación, más sufrimiento emocional y, sobre todo, una mayor demanda entre los jóvenes. Ante ello no podemos seguir funcionando con parches administrativos que se perpetúan, necesitamos entender que la salud mental no puede seguir siendo la hermana pequeña del sistema sanitario. Hacen falta más profesionales y más estabilidad.

Por último, ministra, quisiera traer una reflexión más general sobre cómo funciona actualmente el Ministerio de Sanidad. Yo sé que ustedes tienen muy buena voluntad y seguramente coincidimos ideológicamente con muchas de las propuestas que plantean ustedes. Sin embargo, creemos que el ministerio vive instalado en un anuncio permanente. Las medidas no llegan nunca a desatascarse del todo, no llegan al Congreso y, cuando llegan, se atascan. No podemos vivir eternamente de ruedas de prensa. Ustedes tienen muchos expedientes abiertos: la ley del medicamento, la reforma del tabaco, el estatuto marco, la ley de menores y alcohol, el despliegue efectivo de la agencia estatal de salud pública, las medidas sobre salud mental o la reparación completa de las víctimas de la talidomida. Por cierto, hemos topado con la agenda de nuevo, personas que tributan por las ayudas que reciben casi el 50 % de lo percibido, como si fueran rendimientos del trabajo, cuando en realidad son víctimas de un medicamento que les ha producido discapacidades desde el nacimiento. Es algo incomprensible que el Grupo Socialista siga bloqueando esta reforma de la tributación, porque luego vendrá la extrema derecha, lo hará y será nuestra culpa que los voten a ellos. (Aplausos). Bueno, no nuestra culpa, será culpa suya.

El problema, ministra, no son las reformas que anuncia, ya que, como le decía, con muchas podríamos estar de acuerdo como punto de partida, el problema es quedarse en el anuncio. La ciudadanía no necesita que nos peleemos por el brote de hantavirus. Ustedes lo han gestionado correctamente, es lo que se esperaba de su ministerio, pero es cierto que no estamos acostumbrados a decir lo que se hace bien cuando se hace bien. Se esperaba que lo hicieran bien y lo han hecho bien, perfecto. La ciudadanía necesita normas más claras para que la sanidad pública salga reforzada. No necesita titulares, necesita resultados. Necesita que las políticas lleguen a los centros de atención primaria, a los hospitales y a las familias. Necesita percibir mejoras concretas en su día a día. Para ello pagan impuestos, claro que sí. Y tenemos que seguir defendiendo que se paguen para ello, pero necesitan ver resultados. Porque mientras las listas de espera sean eternas, mientras en los centros de salud no se nos atienda y mientras la salud mental no esté en el centro de las políticas sanitarias, es muy difícil que les demostremos que estos impuestos sirven para algo. Por favor, hagan algo más que anunciar cosas y aprobarlas a través del Consejo de Ministros.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, señora Estrems. Pel grup parlamentari Junts per Catalunya té la paraula el senyor Gavin i Valls.

Isidre Gavin i Valls

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Gràcies, presidenta. Ministres, senyores i senyors diputats. Primer de tot, en aquesta qüestió ha d’haver un capítol d’agraïments. Jo estic totalment d’acord amb tot el que s’ha dit respecte de tot el personal del sector públic sanitari i s’ha d’agrair a tots els que hi hagin participat, però també a la gent de l’Organització Mundial de la Salut, també a la tripulació i el capità del vaixell. A les tripulacions i als pilots dels avions i tantíssima gent, personal portuari, de seguretat, de forces i cossos de seguretat, etcètera, que han participat en tota aquesta petita crisi. Dic petita perquè finalment no ha tingut les conseqüències que tothom temíem. Jo també vull fer un esment. Senyora ministra, vostè sap què? Que Junts desconfia de les iniciatives legislatives del Govern espanyol mani qui mani? No fem gaire diferència perquè sistemàticament es trepitgen les competències de la Generalitat o d’altres comunitats autònomes. Unes competències que el Govern Illa, per cert, no defensa per no molestar l’amo de Madrid. Vostè s’omple la boca dient que el seu ministeri sí que respecta aquestes competències en altres iniciatives. En altres intervencions ho ha fet, però el que valen són els fets i a l’hora de veritat, vostès no tenen cap problema en trepitjar no només les competències autonòmiques en aquest cas, sinó fins i tot també els seus dirigents, com ha passat en aquest cas, si no és de la seva corda. Tots hem vist com han faltat el respecte al president de Canàries durant aquesta crisi de l’hantavirus, en una emergència sanitària com la COVID, encara molt present a la memòria de tots nosaltres. En lloc d’actuar amb humilitat i amb prudència, s’ha actuat amb arrogància i amb un punt de temeritat. I això ha passat avui aquí, en aquesta compareixença, senyora ministra. Si algú hagués de fer un titular de la seva compareixença és que és una compareixença plena de complaença. És una compareixença plena d’auto elogi. És una compareixença amb un punt de superioritat i on no hi ha hagut pràcticament cap crítica, cap assumpció de cap errada de cap contradicció, que n’hi ha hagut moltes i algunes les comentaré. Fins i tot dir que en aquesta situació, en aquesta crisi es van permetre insultar a qui té la presidència dels ciutadans de les Canàries, en aquest cas, el president de la comunitat autònoma, qualificant‑lo d’ignorant —‌sembla ser el seu secretari d’Estat, va fer unes declaracions d’aquest estil—. No deu ser que vostès es pensen que estan pel damunt de tothom? Doncs això per nosaltres mereix una valoració molt negativa. Insultar el president que defensa al final els interessos de la seva ciutadania, fer‑lo fora de les decisions importants, en plena emergència sanitària, explica el seu concepte de respecte competencial que, evidentment, nosaltres compartim. Van informar abans a la premsa que el propi president Clavijo, que Hondius navegava cap a Canàries no li van compartir el primer protocol que havien fet els experts de l’OMS per desembarcament d’una amenaça biològica, malgrat que estava adreçat a totes les autoritats involucrades en el dispositiu. Desglossar una sèrie d’accions en aquest protocol unes corresponien al Govern espanyol, unes altres a les comunitats autònomes, i els vam tenir desinformats en una bona part del procés, sense poder posar en marxa les decisions i les actuacions que els corresponia a ells. I encara tenen les penques d’acusar el president canari d’ignorància. És que una part de la ignorància la tenia perquè no l’havien informat adequadament.

Senyora ministra, i han rectificat les seves declaracions públiques sobre un presumpte simulacre sanitari a Las Palmas de Gran Canària quan en realitat era a Palma de Mallorca? També hi va haver contradiccions aquí. Sent tot això important, el més greu és com des del Govern espanyol han mentit a la ciutadania en alguns aspectes i vostè no ha fet cap autocrítica. Primer dient que tenien l’obligació legal d’aplicar el reglament sanitari de l’Organització Mundial de la Salut i acollir en aigües de l’Estat espanyol a l’Hondius. Ningú no qüestiona que hi pugui haver una obligació moral, però no hi ha cap obligació legal. On és el document de l’Organització Mundial de la Salut recordant‑li a l’Estat espanyol que estava obligat legalment a atendre el desembarcament de l’Hondius? No hi ha obligació legal. Però vostè buscava, potser, la foto internacional al costat dels ministres, com van fer Grande‑Marlaska, el senyor Torres... Això sí, el president canari no sortia a les fotos. A mi em sembla que tots vostès, aquest Govern necessita i busca desesperadament les fotos. Una mica com la compareixença d’avui, degut al greu deteriorament de la seva credibilitat política, de la quantitat d’escàndols i d’investigacions judicials que hi ha al voltant del govern i dels partits i que, per tant, a mi em sembla que vostès van actuar i van actuar més veient allò com una oportunitat de tenir una foto i tenir una bona informació davant dels mitjans de comunicació. Hi ha hagut errades, ministre, errades que tenien riscos que podien haver costat la vida de persones, errades i contradiccions que evidencien una certa manca d’un protocol clar, previ i coordinat entre totes les administracions implicades, com quan primer van dir que existia un avió medicalitzat preparat per traslladar eventuals infectats d’hantavirus i després que si haguessin detectat una persona infectada amb hantavirus hauria estat derivada a un hospital de les Illes Canàries. En aquell moment la imatge que donaven és que no sabien el que havien de fer.

Una mica de cronologia. La primera mort per hantavirus va ser l’11 d’abril, un holandès de 70 anys que va morir al vaixell amb problemes respiratoris. Onze dies més tard, el seu cadàver es desembarca a Santa Helena, enmig de l’Atlàntic, però també baixen fins a gairebé 30 passatgers sense passar cap control mèdic. Alguns viatgen a Sud‑Àfrica, com la dona de la primera víctima que mor en un hospital a Johannesburg, i hi ha una tercera víctima alemanya. Aleshores és quan el 2 de maig l’OMS alerta del brot d’hantavirus. Un dia abans que l’home arribés a Praia, a Cap Verd, l’OMS podria haver enviat material per ajudar en el desembarcament Cap Verd podia haver enviat especialistes i podia haver enviat material. L’home podia haver fet PCR dins del vaixell. També es podrien haver detectat els positius abans, evitant tres dies de viatge dins d’un vaixell que no estava preparat. Això sí, efectivament, per atendre una urgència clínica respiratòria, com va quedar clar amb la primera mort. Però aquí també s’estaven assumint uns riscos. Un viatge de tres dies més de vaixell amb una instal·lació no preparada amb persones potencialment infectades. Una cadena de decisions més que qüestionables en les que el Ministeri de Sanitat participava. Per què no es van fer PCR? Vostè diuç: «Home, és que són PCR diferents. Son uns PCR especials». Sí, sí, ja ho sabem, uns PCR especials. Per què no els van fer PCR especials els passatgers de l’òmnibus abans de traslladar‑los a l’aeroport de Tenerife per repatriar‑los? No van considerar important detectar casos positius per reforçar encara més les mesures de seguretat en la repatriació dels passatgers infectats? No van pensar que tenir informació dels casos positius, l’avanç possible podia ser important a l’hora de tractar aquestes persones? Justament per protegir la seva salut. Com pot dir el director de Salut Pública que no hi havia motius per pensar que el passatger nord‑americà amb una PCR dèbilment positiva fos infecciós? Quan es conegut que persones asimptomàtiques amb PCR positiva poden ser contagioses. L’haurien d’haver gestionat com si fos i no ho van fer. Així, a diferència dels americans, com podria dir vostè que tot el passatge era asimptomàtic quan en hores una passatgera francesa estava a l’UCI. Si li haguessin fet una PCR haurien sabut que estava infectada, però com no es van fer PCR no es va saber per què el Govern espanyol no va facilitar des d’algun centre de referència com vostè ha dit, especialitzat en malalties infeccioses i brots epidemiològics. Que hi ha a l’Estat que l’enviessin a Canàries? Les Canàries, els materials necessaris per poder recollir les mostres dels passatgers i realitzar les PCR. També es podia fer això. Van demanar l’OMS que féssim proves PCR a Cap Verd a tots els passatgers per poder saber si alguns dels mateixos estaven eren positius abans de decidir enviar el vaixell a les Canàries? És una altra pregunta. Que de la seva intervenció jo no he vist la resposta d’això.

Van proposar en algun moment, l’OMS, fer el trasllat directament des de Cap Verd com a port més proper i segur per evitar les més de 150 persones de l’Hondius? Una navegació, com he dit abans, de tres dies, amb els riscos que això tenia. Vostè, qui s’ha contradit? Perquè vostè ha dit que s’havia d’anar al lloc d’evacuació més segur. I ha dit que era a les Canàries. Però en un altre moment de la seva intervenció ha dit que el que s’havia de fer era una evacuació segura el més aviat possible. Probablement hauria pogut ser Cap Verd. Bé, hi ha hagut, doncs, tota una quantitat de contradiccions importants i algunes altres. Quins van ser els factors que van fer servir l’Hondius per demanar al Govern espanyol fer el trasllat i repatriació des de Canàries? És a dir, quins són els criteris per dir que Canàries és més segur i que no ho pot ser? Tampoc no s’ha explicat tot això. Són moltes preguntes sense respostes.

Miri, els experts el que estan dient és que estem a prop —a‌ cabo de seguida, presidenta— d’una nova pandèmia mundial semblant a la COVID i a aquesta amenaça. Els experts ho diuen. Ara estem vivint l’amenaça de l’Ébola, per exemple, una malaltia que causa febre hemorràgica, que té un nivell de mortalitat semblant al virus en alguns països de l’Àfrica. Com vostès saben, estan passant una crisi important en això i és una malaltia que no té vacuna. De moment s’està controlant allà, però no sabem si això pot acabar escampant‑se i, per tant, una mica més d’humilitat, una mica més de transparència, una mica més de col·laboració institucional lleial no per buscar la foto lleial seria bo. Davant d’aquestes situacions, i també seria bo que d’una vegada per totes es fes el centre de preparació pandèmica que demanen tots els experts. Els experts diuen que els entorns institucionals no donen la capacitat de mobilització i d’actuació ràpida, veloç, que necessiten aquestes actuacions. I això ho diuen els experts i no ho diem nosaltres. Per tant, hi ha feina per fer. I també una actitud per fer‑la.

Gràcies.

Gracias, presidenta. Ministra, señorías, en primer lugar, en esta cuestión tiene que haber un capítulo de agradecimientos. Estoy totalmente de acuerdo con lo que se ha dicho en relación con el personal del sector sanitario público. Hay que dar las gracias a todos los que han participado y también a los de la Organización Mundial de la Salud, a la tripulación, al capitán del buque, a las tripulaciones y pilotos de los aviones y a tantísima gente ―personal portuario, de seguridad, de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado― que ha participado en esta pequeña crisis. Digo pequeña porque finalmente no ha desencadenado las consecuencias que temíamos todos. También quisiera mencionar, señora ministra, otro hecho. Usted sabe que Junts desconfía de las iniciativas legislativas del Gobierno español, esté quien esté al mando, no diferenciamos demasiado porque sistemáticamente se pisan las competencias de la Generalitat o de otras comunidades autónomas. Unas competencias que el Gobierno Illa, por cierto, no defiende para no molestar al amo de Madrid. Ustedes se llenan la boca diciendo que su ministerio sí respeta estas competencias ―en otras intervenciones y en otras iniciativas lo ha hecho―, pero lo que valen son los hechos. Y a la hora de la verdad, ustedes no tienen ningún problema no solo con pisar las competencias autonómicas, sino también a sus propios dirigentes ―como ha pasado en este caso― si no comulgan con ustedes. Hemos visto cómo han faltado al respeto al presidente de Canarias durante esta crisis del hantavirus y tras una emergencia sanitaria como la COVID, que está muy presente en nuestra memoria. En lugar de actuar con humildad y con prudencia, se ha actuado con arrogancia y con un punto de temeridad. Y esto ha ocurrido hoy aquí, en esta comparecencia, señora ministra. Si alguien tuviera que publicar un titular de su comparecencia, diría que es una comparecencia llena de complacencia, llena de autoelogios y una comparecencia con un punto de superioridad en la que no ha habido prácticamente crítica ni asunción de errores ni de contradicciones, aunque ha habido muchos y los comentaré. Incluso en la crisis se han permitido insultar a quien ostenta la presidencia de la ciudadanía canaria, el presidente de la comunidad autónoma, a quien calificaron de ignorante. Su secretario de Estado hizo declaraciones en ese sentido, según parece. Parece que ustedes se creen que están por encima de todos. Para nosotros esto merece una valoración muy negativa. Insultar al presidente, que al fin y al cabo defiende los intereses de ciudadanía, y echarle de la toma de decisiones importantes en plena emergencia sanitaria explica cuál es su concepto de respeto competencial, algo que nosotros combatimos. Informaron antes a la prensa que al propio presidente Clavijo de que el Hondius navegaba con rumbo a Canarias. No compartieron con él el primer protocolo desarrollado por los expertos de la OMS para el desembarco ante una amenaza biológica, a pesar de que estaba dirigido a todas las autoridades que estaban involucradas en el dispositivo. Este protocolo desglosaba una serie de acciones, algunas que correspondían al Gobierno español, pero otras a las comunidades autónomas. Los tuvieron desinformados durante buena parte del proceso, sin poder poner en marcha las actuaciones y tomar las decisiones que les correspondían. Y todavía tienen la jeta de acusar al presidente canario de ignorante. En parte era ignorante porque no se le había informado adecuadamente.

Señora ministra, ¿han rectificado sus declaraciones públicas relativas al presunto simulacro sanitario en Las Palmas de Gran Canaria cuando en realidad era en Palma de Mallorca? También hubo contradicciones ahí, ¿verdad? Todo esto es importante. Sin embargo, lo más grave es que el Gobierno español ha mentido a la ciudadanía en algunos aspectos, y usted aquí no ha hecho autocrítica alguna. Primero dijeron que tenían la obligación legal de aplicar el reglamento sanitario de la Organización Mundial de la Salud y acoger en aguas del Estado español al Hondius. Nadie cuestiona que exista una obligación moral, pero no existe obligación legal alguna. ¿Dónde está el documento de la OMS que recuerda al Estado español que está legalmente obligado a atender el desembarco de Hondius? No existe esta obligación legal, pero usted tal vez buscaba una foto internacional al lado de los ministros como la que se sacaron Grande— Marlaska y el señor Torres. Eso sí, el presidente canario no estaba en las fotos. A mí me parece que este Gobierno y todos ustedes necesitan y buscan desesperadamente las fotos ―como la comparecencia de hoy― por el grave deterioro de su credibilidad política y por la cantidad de escándalos e investigaciones judiciales que hay en torno al Gobierno y al partido. Por lo tanto, me parece que ustedes actuaron viendo eso como una oportunidad de tener una foto y una buena imagen ante los medios de comunicación. Ha habido errores, ministra, que suponían riesgos y podrían haber costado la vida de personas, errores y contradicciones que ponen en evidencia la falta de un protocolo previo y claro para que estuvieran coordinadas todas las instituciones. Primero dijeron que había un avión medicalizado y preparado para trasladar a los afectados de hantavirus y luego dijeron que si hubieran detectado a una persona afectada se le habría derivado a un hospital de las Islas Canarias. En ese momento daban una imagen de que no sabían exactamente qué había que hacer.

Vamos a hacer un poco de cronología. La primera muerte por hantavirus fue el 11 de abril. Un hombre de 70 años murió en el barco con problemas respiratorios. Once días más tarde, su cadáver se desembarca en Santa Elena, en medio del Atlántico. Pero también desembarcan hasta treinta pasajeros, prácticamente sin control médico. Algunos van a Sudáfrica, como la mujer de la primera víctima, que muere en Johannesburgo en un hospital. Y hay una tercera víctima en Alemania. El 2 de mayo, la OMS alerta del brote de hantavirus, un día antes de que el Hondius llegara a Praia, en Cabo Verde. La OMS podría haber mandado material para ayudar al desembarco en Cabo Verde, podría haber mandado especialistas y material. La OMS podría haber hecho PCR dentro del barco. Se podrían haber detectado los positivos antes y haber evitado tres días de viaje en un barco que no estaba preparado ―eso sí es cierto― para atender una urgencia clínica respiratoria, como quedó claro con el primer fallecimiento. Pero aquí también se estaban asumiendo riesgos, como un viaje de tres días más de barco con una instalación no preparada y con personas potencialmente afectadas. Fue una cadena de decisiones en las que participaba el ministerio y que eran muy cuestionables. ¿Por qué no se hicieron PCR? Usted me dice que estas PCR son especiales. Ya sabemos que se necesitan PCR especiales. ¿Por qué no se hicieron PCR especiales a los pasajeros del Hondius antes de trasladarlos al aeropuerto de Tenerife para repatriarlos? ¿No consideraron importante detectar casos positivos para reforzar todavía más las medidas de seguridad en la repatriación de pasajeros infectados? ¿No pensaron que contar con información sobre los casos positivos cuanto antes podía ser importante para tratar a esas personas y para proteger su salud? ¿Cómo puede decir el director de Salud Pública que no había motivos para pensar que el pasajero estadounidense con una PCR débilmente positiva fuera infeccioso? Cuando se sabe, es de todos conocido, que hay personas asintomáticas con PCR positivas que pueden ser contagiosas. Se le tendría que haber gestionado como si fuera positivo, pero no se hizo, a diferencia de los estadounidenses. ¿Cómo se puede decir que era un pasajero asintomático cuando en cuestión de horas había una pasajera francesa que estaba en la UCI, si todos eran asintomáticos? Si le hubieran hecho una PCR habrían sabido que estaba infectada, pero como no se hicieron no se supo. ¿Por qué el Gobierno español no envió a Canarias, desde algún centro de referencia especializado en enfermedades infecciosas y brotes epidemiológicos del Estado, como decía usted, los materiales necesarios para poder recoger las muestras de los pasajeros y realizar las PCR? También era otra posibilidad. ¿Pidieron a la OMS que se hicieran PCR en Cabo Verde a todos los pasajeros para saber si alguno era positivo antes de decidir mandar el buque a Canarias? Es otra pregunta porque en su intervención no he encontrado la respuesta. ¿Propusieron en algún momento a la OMS que se hiciera el traslado directamente desde Cabo Verde como puerto más cercano y seguro para evitar que las más de ciento cincuenta personas del Hondius tuvieran que pasar por una navegación de tres días con los riesgos que conllevaba? Usted aquí se ha contradicho porque ha dicho que había que ir al lugar de evacuación más seguro ―y ha afirmado que era Canarias―, pero en otro momento de su intervención ha dicho que lo que había que hacer era una evacuación segura lo antes posible. Bien, una evacuación segura lo antes posible probablemente se habría podido producir en Cabo Verde. Así que ha habido una cantidad de contradicciones importantes.

Más cosas. ¿Qué factores utilizó la OMS para pedir al Gobierno español que el traslado y la repatriación se hiciera desde Canarias? ¿En qué criterios se basó para decir que Canarias era más segura que Cabo Verde? Todo esto no se ha explicado, son muchas preguntas sin respuesta.

Lo que dicen los expertos es que estamos cerca de una nueva pandemia mundial, algo parecido a la COVID, que existe esta amenaza. Lo dicen los expertos, yo no soy experto. Por ejemplo, estamos viviendo ahora la amenaza del ébola, una enfermedad que causa una fiebre hemorrágica con un nivel de mortalidad parecido al hantavirus. Como saben, algunos países africanos atraviesan una crisis importante de ébola y es una enfermedad que no tiene cura. De momento se está controlando en ese lugar, pero no sabemos si se podría llegar a propagar. Así que un poco más de humildad, de transparencia, de colaboración institucional leal ―no para buscar la foto, sino leal― estaría muy bien que lo tuvieran en cuenta ante estas situaciones, y también estaría muy bien que de una vez por todas se constituyera el centro de preparación pandémica que piden todos los expertos. Los expertos dicen que los entornos institucionales no dan la capacidad de movilización y actuación rápida y veloz que necesitan ese tipo de situaciones. Lo dicen los expertos, no nosotros. Así que tienen trabajo por delante y hace falta también una buena actitud para hacerlo.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, señor Gavin. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Fullaondo.

Marije Fullaondo la Cruz

EH BilduDiputada.Página 89Vídeo

Eskerrik asko, mahaiburu Andrea. Ministra andrea, egun on eta eskerrik asko eskaini diguzun informazioagatik. Egia esan, guk ez dugu sakonduko hantabirusaren krisiaren kudeaketan zuk egin duzuna baino askoz gehiago. Gure ustez, oro har, kudeaketa egokia izan delako. Gauza batzuk hobeto egin zitezkeela? Ziur asko, bai. Baina kudeaketaren emaitzen eta nazioarteko erakundeen balorazioaren arabera, badirudi argi geratu dela krisiaren kudeaketa zuzena eta egoerak eskatzen zuen mailakoa izan dela, gorabeherak gorabehera. Dagoeneko esan den moduan, OMEk eskatuta hartu zuen bere gain estatuko gobernuak krisiaren kudeaketa. Horren berri eman zitzaien ia denbora errealean, bai eskuduntzak dituzten instituzio guztiei eta baita herritarrei ere. Kudeaketa hori estatuko eta nazioarteko erakunde eskudunekin lankidetzan eta koordinazio estuan egin zen, eta zentzuzko denboran konpondu zen, arrakastaz gainera. Ez dago beste askorik esateko gure aldetik.

Gracias, señora presidenta. Señora ministra, buenos días. En primer lugar, gracias. Gracias por la información que nos ha ofrecido. En realidad no vamos a profundizar mucho más en la gestión del hantavirus. Creemos que, en general, la gestión fue adecuada y estuvo a la altura de las circunstancias. ¿Que algunas cosas se podrían haber hecho mejor? Probablemente sí, pero, a tenor de los resultados y de las valoraciones de los organismos internacionales, parece que ha quedado claro que la gestión de la crisis fue correcta y acorde con la situación, a pesar de todas las vicisitudes. Como se ha indicado anteriormente, el Gobierno asumió la crisis, a petición de la OMS, una gestión que fue comunicada casi en tiempo real tanto a todas las instituciones competentes como a la ciudadanía, en estrecha colaboración y coordinación con los organismos competentes nacionales e internacionales, y que se resolvió en un tiempo razonable y, además, con éxito. No hay mucho más que decir al respecto por nuestra parte.

Pero lo que esta crisis dejó claro es la nula altura política y la total falta de responsabilidad, de humanidad y de solidaridad, tanto de la derecha extrema como de la ultraderecha española. Durante los días que duró la crisis, su único objetivo fue seguir socavando la acción del Gobierno y en este caso también la figura de la ministra de Sanidad, cosa que no deja de ser legítima, por supuesto, siempre que se haga con argumentos sólidos y propuestas viables. Pero qué va, a falta de argumentos y propuestas, sus portavoces no dudaron en hacer gala de una ignorancia supina y cruzaron absolutamente todas las barreras del ridículo, diciendo una sarta de sinsentidos y de tonterías difícilmente superable. Para ello contaron, además, con la inestimable ayuda de algún presidente autonómico, que también se lució, y todo esto sin sonrojarse lo más mínimo, porque la tienen ustedes de cemento. Además, todas estas declaraciones infames y la utilización que les dieron a algunos medios de comunicación provocaron alarma, miedo y angustia en parte de la ciudadanía. Todo esto gratuitamente, solo para intentar poner otro palo más en la rueda del Gobierno con mentiras, con alarmismo barato e injustificado, porque para ustedes todo vale con tal de que sirva para tensionar la calle. Hubo mucha gente que lo pasó mal pensando que llegaba otra pandemia, pero a ustedes eso les da exactamente igual, ¿verdad? Han dejado claro lo que les importa la ciudadanía: nada. Si la respetaran, aunque sea un poquito, habrían hablado con más verdad, con más rigor y, sobre todo, con más mesura. (Aplausos).

Volviendo a la gestión de la crisis, lo que sí se echó en falta fue la aún inexistente Agencia Estatal de Salud Pública, esa agencia cuya ley de creación costó un mundo aprobar y cuya existencia muy probablemente habría facilitado y agilizado la gestión de la crisis. La ley de creación de la agencia está en vigor desde hace diez meses, desde finales de julio del 2025. El Gobierno tenía el mandato legal de aprobar sus estatutos en seis meses, es decir, para enero de 2026, pero estamos entrando ya en junio y ni siquiera se ha decidido su ubicación, decisión que además se ha prorrogado de momento hasta agosto. Decimos que se echó en falta su existencia porque, precisamente, una de sus funciones es la gestión de emergencias, es decir, la preparación, prevención y respuesta rápida ante posibles amenazas o riesgos poblacionales. Para esta crisis, evidentemente, ya llega tarde, pero sería importante que su creación se acelerase al máximo, y esperamos que así lo hagan, sobre todo teniendo en cuenta su función en la prevención de problemas de salud pública.

Hablo de prevención porque, al igual que el mejor modo de vencer en una guerra es evitar que ocurra, el mejor modo de ganar en una crisis sanitaria es evitar que surja, es decir, prevenirla. En este momento en el que estamos ante una nueva emergencia de salud pública por una enfermedad infecciosa de alto riesgo, se deben poner todos los medios para prevenirla en todo lo posible. Me refiero a que, como ya se ha comentado antes, hará unas dos semanas, la OMS declaró una emergencia de salud pública de importancia internacional por un nuevo brote de ébola con origen en la República Democrática del Congo, que se ha extendido también a Uganda. Parece ser que este brote ha sido causado por un virus raro para el cual, a día de hoy, no existen vacunas ni tratamientos autorizados y tampoco hay vacunas en fases avanzadas de desarrollo clínico que puedan desplegarse rápidamente durante el brote. Dejamos claro desde el principio que no estamos hablando en ningún caso de una pandemia, no hay alarma sanitaria. Lo que la declaración de la OMS significa es que el brote ha sido considerado lo suficientemente importante como para requerir acción internacional coordinada, vigilancia reforzada, movilización de recursos y colaboración transfronteriza. Es decir, que estamos hablando de apoyar con la mayor rapidez posible a los países afectados y de aplicar medidas de salud pública basadas en la evidencia antes de que el brote se pueda extender, sobre todo teniendo en cuenta que la alta movilidad poblacional de hoy en día puede tener como consecuencia que el virus también se pueda trasladar geográficamente con mayor facilidad. Hablamos también, obviamente, de investigación urgente para poder disponer cuanto antes de un tratamiento eficaz y de una vacuna específica ante este virus. Hablamos, como decía antes, de la necesidad de reforzar la prevención. Por todo esto, resulta evidente la urgencia de, por un lado, dotar cuanto antes a la Agencia de Salud Pública con todo el personal especialista necesario, y, por otro, de dotar a la prevención de los recursos públicos suficientes para que sea efectiva realmente. En este sentido, nos gustaría saber qué medidas ha tomado o piensa tomar el Gobierno ante esta nueva emergencia tanto en lo que se refiere a los países de origen como al Estado español y también si, teniendo en cuenta la situación, han considerado la opción de llevar a trabajar sobre el terreno una unidad de expertos en la materia.

Eta amaitzeko, ebolaren agerraldi berri hau jorratu nahi dugun azken gaiarekin lotu nahiko nuke, gaztelaniaz, UATAN izenarekin ezagutzen diren unitateak, alegia, Goi‑mailako Isolamendu eta Tratamendu Unitateak. Irakurri dugu Kongoko Errepublika Demokratikoan lanean ari zela, ebolaz kutsatutako mediku bat duela astebete eskas eraman zutela Estatu Batuetatik Alemaniara, Berlingo ospitale batean tratamendu espezializatua jasotzeko. Ospitale horrek isolamendu unitate berezi bat du, gaixotasun oso itsaskorrak tratatzeko hornitua. Hemen UATAN deituko genukeena. Lekualdatze horrek arreta jartzen du bai ospitaleak gaixotasun oso itsaskorren aurrean prestatzearen beharrean, bai osasun larrialdi globaleko egoeretan nazioarteko lankidetzak duen garrantzian.

Ildo horretan, joan den apirilaren 9ko lurralde arteko Kontseiluan, UATAN berrien izendapena, arrisku handiko gaixotasun infekziosoak artatzeko ospitaleen sarea Espainian, txostena onartu zen. Dokumentuak, besteak beste, izendatutako unitate guztiei aldizka egingo zaien ebaluazio mekanismoa deskribatzen du, eta unitate bat UATAN izendatzeko gutxieneko irizpideak eta gomendioak ere zehazten dira.

Para finalizar, quisiera relacionar este nuevo brote de ébola con el último tema que quisiéramos abordar aquí: las unidades conocidas como UATAN en castellano, es decir, las unidades de aislamiento y tratamiento de alto nivel. Hemos leído que, mientras trabajaba en la República Democrática del Congo, un médico infectado de ébola fue trasladado hace apenas una semana desde Estados Unidos a Alemania para recibir tratamiento especializado en un hospital de Berlín. Este hospital cuenta con una unidad especial de aislamiento dotada para el tratamiento de enfermedades altamente infecciosas, que aquí llamaríamos UATAN. Este traslado pone el foco tanto en la necesidad de formar a los hospitales para hacer frente a enfermedades altamente infecciosas como en la importancia de la cooperación internacional en situaciones de emergencia sanitaria. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).

En el Consejo Interterritorial del pasado 9 de abril se aprobó el documento para la designación de las nuevas UATAN, la red de hospitales de atención de enfermedades infecciosas de alto riesgo en España. El documento describe, entre otros, el mecanismo de evaluación que se aplicará periódicamente a todas las unidades designadas y también detalla los criterios y recomendaciones mínimas para la designación de una unidad como UATAN.

Por lo tanto, entendemos que existe una intención clara de ampliar la red UATAN en todo el Estado, que hoy por hoy cuenta ―como usted ha dicho antes― con dieciséis unidades repartidas en diferentes comunidades autónomas. Ante esto, nos surgen varias cuestiones que nos gustaría que nos aclarara. ¿Cómo se va a llevar a cabo este proceso? ¿De cuántas unidades estamos hablando? ¿Cuál será el papel del ministerio y cuál el de las comunidades autónomas en cuanto a la red? Es decir, ¿cómo se va a trabajar todo este asunto?

Besterik ez, eskerrik asko. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 91Vídeo

Arratsalde on. Eskerrik asko, ministra anderea. Lehenik eta behin, Hondius ontzian hantabirusaren krisia kudeatzen parte hartu duten osasun‑profesional, larrialdi‑zerbitzu eta teknikari zein erakunde guztien lana aitortzea dagokit. Konplexutasun horretako egoera batean, administrazio guztiek erabaki zailak hartu behar izan dituzte presioak eta ziurgabetasunak markatutako testuinguru batean. Erabaki batzuk besteak baino egokiagoak izan ziren. Dudarik ez dago, baina ez dugu zalantzan jarriko krisiari erantzun eraginkor bat emateko guztion borondatea. Horregatik, hain zuzen ere, osasun publikoaz eta osasun segurtasunaz ari garelako, ezinbestekoa da mehatxu globalen noranahikoa eta gure osasun sistemaren egoera orokorra aztertzea, batez ere sektoreko profesionalek oraindik ere Ministerioak aintzat hartzen ez dituen aldarrikapenak egiten ari diren honetan.

Señorías, buenas tardes. Muchas gracias, señora ministra. En primer lugar, enhorabuena a todos los profesionales de la salud que participaron en esta gestión, a todas las autoridades y a todas las Administraciones, enhorabuena. Desde luego, se trata de una situación de gran complejidad en la que las Administraciones han tenido que tomar decisiones complejas en un contexto muy difícil. Algunas de estas decisiones han sido mejores que otras, pero no vamos a poner en duda que la respuesta a la crisis ha sido eficaz. Por lo tanto, estamos hablando aquí de salud pública y, desde luego, debemos tener en cuenta que existen amenazas globales que debemos analizar, principalmente porque todavía hay muchas reivindicaciones por parte de los profesionales sanitarios.

Como decía en euskera, señora ministra, ha hecho usted un relato de un problema que aún no ha concluido. Como ya sabemos, presentó síntomas el 6 de abril ―no voy a volver a relatar todo―, el hantavirus se confirmó el 2 de mayo, España aceptó el atraque el 5 de mayo y, desde entonces, comenzó una operación sanitaria de enorme complejidad con evacuaciones, seguimientos epidemiológicos y más de 440 contactos identificados. Hoy, todavía hay pacientes aislados en una unidad de alto nivel y cuarentenas activas y, el lunes, el Ministerio de Sanidad informó de que un ciudadano español dio positivo; por tanto, prudencia. Porque hablar de éxito absoluto mientras la emergencia siga abierta transmite una sensación equivocada y peligrosa.

Euskadi ha afrontado esta crisis con preparación y capacidad. Se ha dicho que una de las siete unidades UATAN está precisamente en Donostia, en Euskadi, y esta unidad está preparada para enfermedades altamente infecciosas con sistemas de aislamiento, zonas de descontaminación, laboratorio microbiológico operativo y recursos específicos.

Señora ministra, la Organización Mundial de la Salud ha valorado positivamente su actuación, pero la realidad interna está marcada por el malestar y la tensión en el sistema sanitario. Precisamente esta crisis ha vuelto a poner encima de la mesa una anomalía del sistema de especialidades médicas difícilmente explicable. En plena era de pandemias, resistencias antimicrobianas y amenazas epidemiológicas globales, España sigue siendo el único país de la Unión Europea, junto con Chipre, que no reconoce una especialidad médica de enfermedades infecciosas. Y no hablamos solo de Europa. Esta especialidad está reconocida de manera permanente en Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia, etcétera. ¡Cómo es posible!

Esto resulta aún más alarmante cuando la Junta de Monitorización de la Preparación Global ha publicado en 2026 su informe anual, titulado Un mundo al borde del abismo, en el que se advierte de que el riesgo pandémico está aumentando más rápido que la capacidad internacional para responder a futuras pandemias y emergencias sanitarias. No estamos ante una reivindicación nueva ni ante un debate ideológico, señora ministra. Existe un amplio consenso político y profesional desde hace muchos años. Diferentes formaciones ―entre ellas la mía, el Partido Nacionalista Vasco― han propuesto proposiciones no de ley a favor de la creación de esta especialidad. Resulta, además, que las estructuras asistenciales ya existen en los grandes hospitales de la mayoría de las comunidades autónomas y funcionan, de hecho, como auténticos servicios especializados en enfermedades infecciosas. Sin embargo, los propios profesionales de enfermedades infecciosas se autodefinen como médicos especialistas sin papeles, reflejando la paradoja de ejercer una especialidad que en la práctica existe, pero que todavía no cuenta con el reconocimiento oficial. Existe consenso científico, técnico e institucional sobre la necesidad de reconocer la especialidad de enfermedades infecciosas. Sin embargo, el silencio del ministerio y la falta de impulso al procedimiento amenazan con bloquearlo. ¿Es consciente usted de que, si el ministerio no actúa antes de julio, este proceso puede quedar bloqueado hasta el 2031, señora ministra? ¿A qué espera? Me gustaría que contestara.

La ausencia de una especialidad de enfermedades infecciosas dificulta el relevo generacional, reduce la atracción de nuevos profesionales y debilita la capacidad de respuesta. Y conviene recordar un dato: las bacterias multirresistentes provocan alrededor de 24 000 muertos al año en España, veinte veces más que los accidentes de tráfico. Y los propios especialistas recuerdan que la mortalidad por infecciones graves puede reducirse prácticamente a la mitad cuando los pacientes son tratados por profesionales específicamente formados en ello. Escuche a los profesionales en esta cuestión, ya que en otras materias parece que no lo hace.

Esa falta de comunicación con los profesionales sanitarios ha provocado que esta crisis sanitaria nos encuentre, además, en medio de una huelga médica completamente estancada y todavía sin una solución clara por parte del ministerio. Llevamos meses de conflicto en torno al estatuto marco. Los médicos denuncian la falta de negociación real y el bloqueo institucional, mientras el Gobierno les acusa de inmovilismo. Pero, mientras unos y otros se señalan, ¿quiénes están pagando las consecuencias de esta situación? Los médicos no son un colectivo más dentro del sistema sanitario. No porque valgan más que nadie, sino porque sus responsabilidades, su formación y sus condiciones laborales son objetivamente distintas. Un médico ―usted lo sabe perfectamente― necesita once años de formación, seis años de carrera y cinco de mir. Once años. Y después de todo ese esfuerzo, se les exige, además, asumir decisiones críticas cada día.

El hospital funciona las 24 horas, pero la falta de médicos hace que las guardias se alarguen. En ellas se asumen decisiones clínicas de gran responsabilidad, bajo presión continua, pero su regulación es precaria. Durante décadas, muchas de esas carencias se compensaron mediante una elevada implicación y sacrificio personal de los profesionales médicos. Sin embargo, esta situación ya no resulta aceptable ni sostenible de cara al futuro. Si se quiere atraer y retener a nuevos profesionales, es necesario un cambio estructural real y no meros parches temporales. Los médicos afrontan problemas de naturaleza diversa, por lo que requieren una negociación específica y diferenciada. En consecuencia, la interlocución con este colectivo debe ser también propia y adaptada a sus particularidades.

Como médica, señora ministra, usted es más necesaria que yo. Esta sociedad necesita más de usted como médica que de mí como político. Ahora bien, como política, no lo sé. Y, mientras tanto, las consecuencias ya son visibles también en Euskadi. Hoy Osakidetza acumula alrededor de 170 000 consultas atrasadas, 183 000 pruebas especializadas pendientes y más de 10 000 operaciones aplazadas. El propio consejero de Salud ha reconocido un incremento cercano al 50 % en las listas de espera. Esta situación no puede prolongarse más.

El Gobierno vasco, dentro de sus competencias, ya ha adoptado medidas relevantes para dar respuesta a muchas de las principales demandas del colectivo médico. En nuestra comunidad se han implantado iniciativas como la jornada de 35 horas, el impulso del desarrollo profesional o unas condiciones de retribución de las guardias equiparables a la carga de trabajo. Asimismo, se ha incrementado en torno a 2500 euros anuales el salario para favorecer la retención de los médicos que finalizan el mir. Sin embargo, existen ámbitos en los que no tenemos capacidad de actuación, ya que corresponden exclusivamente al Estado y al Ministerio de Sanidad, y en los que seguimos reclamando avances necesarios. Si la ministra no es capaz de desbloquear esta situación o está centrada en otras prioridades políticas, quizá debería dejar que quienes sí quieren afrontar y solucionar este problema puedan hacerlo.

Ministra anderea, Ministerio honetatik pasako zara arazo askorekin eta konponbide gutxirekin. Zure kontakizun politikoa lurralde jakin batzuetan zentratutako hauteskunde kalkuluak baldintzatzen dutela dirudi. Besteok, adibidez, euskaldunok, zerikusi gutxi edo batere ez daukagularik nahaspila horrekin.

Osasuna gizakiok daukagun aberastasunik handiena da, eta hori, batez ere, nabaritzen dugu falta zaigunean, beste edozergatik munduko urre guztiagatik aldatuko genuke. Horregatik, osasunaren zaintza gure lehentasunetan lehena da. Horretarako, osasun sistema sendoa behar dugu, azpiegitura egonkor eta teknologiarik aurreratuenarekin baina, batez ere, gure zerbitzu eta profesionalak zainduz eta lehenetsiz, beraien esku uzten baitugu gure bizi‑iraupena eta ongizatea. Medikuak zainduz, babestuz eta beraien lana lasai eta profesionaltasunez egin dezaten baliabideak jarriaz. Eta berdin erizain, laguntzaile, eta abar. Guztiak behar ditugu, beraien esku baitgaude. Zentratu dagokizun horretan, eta bestela, utzi pasatzen.

Eskerrik asko.

Señora ministra, pasará por este ministerio dejando muchos problemas y pocas soluciones. Su relato político se centra en cálculos electorales. Otros, por ejemplo, en Euskadi, no tenemos mucho que ver con todo eso.

La salud es una de las mayores riquezas que tenemos como seres humanos. Sobre todo, nos damos cuenta cuando nos falta. Cambiaríamos nuestra salud, o la falta de ella, por todo el oro del mundo. Por eso debemos cuidar la salud y la sanidad. Es nuestra prioridad. Para ello, necesitamos un sistema sanitario sólido y unas buenas infraestructuras con las tecnologías más avanzadas; todo ello puesto a nuestro servicio. Debemos cuidar, por lo tanto, a esos profesionales, darles prioridad, porque dejamos en sus manos nuestra vida y nuestro bienestar. Debemos cuidar a los médicos, debemos permitirles que trabajen con tranquilidad y profesionalidad. Del mismo modo, debemos cuidar a las enfermeras, auxiliares, etcétera. Necesitamos a todos los profesionales sanitarios, porque nuestra vida está en sus manos. Centrémonos en ello y, si no, dejémoslo pasar.

Gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Mixto, que acumula el turno de réplica, tiene la palabra la señora Santana Perera.

Noemí Santana Perera

PodemosDiputada.Página 94Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Señora ministra, cuando aparece un brote como este, las personas, en general, tienen miedo, y es normal. Por eso es tan necesario que las personas que ostentan un cargo público o una responsabilidad política transmitan tranquilidad, hablen con la verdad y, sobre todo, respalden sus decisiones permitiendo trabajar a las profesionales del sector sanitario. Solo así se transmite seguridad a la ciudadanía. No hay ninguna otra fórmula, no hay ninguna fórmula mágica. Y esto lo aprendimos bien en la pandemia de la COVID. Yo quiero felicitar a todos los profesionales, a los equipos sanitarios de salud pública y de epidemiología, que están actuando desde el primer minuto de una forma impecable. Cuando una tiene una experiencia similar, con responsabilidades públicas ―yo la tuve durante la COVID‑19, en mi desempeño como consejera del Gobierno de Canarias, en el ámbito de lo social―, sabe de lo que está hablando. Bajo mis competencias, yo tenía a las residencias de mayores y, evidentemente, te sientes con una responsabilidad enorme porque tienes la vida de muchas personas en las manos. Lo que tienes que hacer es dejarte asesorar, escuchar a las personas que saben, actuar en consecuencia sobre la base de las decisiones de quienes más saben, de expertos, estar coordinados los diferentes equipos de las distintas áreas y establecer protocolos rigurosos que protejan, en este caso, en el centro de todas nuestras decisiones estaban las personas mayores. Lo que no hicimos fue lo que hicieron en otras comunidades autónomas, donde se prohibió derivar a las personas o solo se derivaban a aquellas que tenían seguros privados para que recibieran asistencia hospitalaria, como se hizo, por ejemplo, en el Madrid de la señora Ayuso. Creo que gracias al trabajo que hicimos nosotras allí, que fue muy diferente al que se realizó en otros lados, tuvimos un éxito que se reconoce en las estadísticas. Canarias fue, muy de lejos, la comunidad autónoma que menos fallecidos tuvo en las residencias durante la pandemia de la COVID‑19, y creo que esto no es casualidad. Por eso me duele tanto ver cómo ha actuado a lo largo de esta crisis el Gobierno actual de Canarias, encabezado por el presidente Fernando Clavijo, porque mientras las profesionales estaban pidiendo calma, mesura, lo que hizo el señor Clavijo fue convertir una alerta o una emergencia sanitaria en una campaña de confrontación política; y, además, mintió en reiteradas ocasiones. Ya usted nos ha explicado ―y ha dado pruebas de ello― cómo en todo momento se estuvo en contacto con el Gobierno de Canarias, a pesar de que el presidente fue a todos y cada uno de los platós de televisión que tuvo oportunidad a sembrar alarmismo, a sembrar bulos y a confrontar políticamente, incluso a sembrar él mismo estos bulos a través del uso de la inteligencia artificial. Al final, lo que ha hecho ha sido sembrar el bochorno entre toda la población de Canarias al ver que nuestro presidente estaba poniéndonos en ridículo, hemos sentido absoluta vergüenza ajena al ver convertido al máximo representante de nuestra tierra en un auténtico meme. A veces, no sabíamos si estábamos escuchando hablar al presidente de Canarias o al community manager de Cuarto Milenio. Afortunadamente, el pueblo canario tiene bastante más sentido común que aquellos que lo gobiernan a día de hoy. Creo que somos muchas las canarias orgullosas de cómo se ha comportado el pueblo canario, que ha mostrado absoluta capacidad para hacer frente a una emergencia como esta sobre todo con solidaridad; y ha demostrado una vez más que es un pueblo de acogida, como al afrontar la crisis humanitaria que representa la llegada de personas a nuestras costas y en la atención que les hemos prestado. Y yo creo que esto es lo que debemos hacer valer; lo otro se queda en una anécdota, porque el señor Clavijo, tarde o temprano, será una historia triste que contarles a quienes han de venir. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra la señora Valido García.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 95Vídeo

Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. En primer lugar, también quiero agradecer y felicitar a todos los trabajadores que estuvieron desplegados en el operativo y, cómo no, enviar mis condolencias a los familiares del guardia civil que falleció allí. Señorías, el hantavirus se detectó a 5000 kilómetros de Canarias. Las primeras evacuaciones se produjeron en Santa Elena, a 4000 kilómetros, y luego en Asunción, a 3000 kilómetros. Estamos hablando de quince o veinte días de navegación desde que se detectan los primeros casos y se producen las primeras evacuaciones; evacuaciones, algunas a Sudáfrica, de máxima gravedad. Me pregunto dónde estaban durante todos esos días esos radares de la OMS de los que nos ha hablado la ministra y a lo largo de todos esos kilómetros para que el barco tuviera como única opción atracar en Canarias 5000 kilómetros después. ¿Qué argumentos permiten que, detectado un brote infeccioso de este tipo, se justifique que los pasajeros continuasen el crucero durante 5000 kilómetros como si en ese crucero lo que hubiera fuera una gripe? ¿Qué criterio científico puede decidir, después de contrastar la gravedad de la situación, que los pasajeros estén cuatro días más hasta Canarias? ¿Qué se hizo en Tenerife que no se pudo hacer en Cabo Verde? Pensamos en los compatriotas nacionales: eran asintomáticos, si se pudo evacuar a los afectados ¿por qué no se pudo mandar un avión a Cabo Verde a buscar a esos compatriotas que tanto preocupaban al Gobierno? Pregunto también si es normal, después de horas hablando técnicos de una Administración y otra, o es oportuno que el barco siga navegando y vaya hasta Canarias, se tome la decisión y se comunique al presidente en un wasap; si es normal que se entere por los medios de comunicación y que el presidente del Gobierno, que ha dado la autorización para que el barco llegue a Canarias, no le llame hasta 48 horas después de haber comunicado y de haber pedido esa llamada. Usted conoce la información que el Gobierno canario estuvo pidiendo y con la que nunca contó. A mí no me hablen de 18, 25, 30, 42 llamadas si no dan la información que se pide. Porque si la información… (Rumores.―Risas). Le hace mucha gracia a la señora Corujo, pero se pueden producir veinte o treinta llamadas sin que te den la información que requieres: la información sanitaria epidemiológica que hacía falta para un operativo de esta gravedad. En aquellas horas, usted prefirió filtrar un pantallazo de una conversación privada y acudir a la burla, a la caricatura y a la ridiculización, que han seguido manteniendo en el día de hoy. Eran momentos aciagos, Canarias no sabía a lo que se enfrentaba, la información que pedían los técnicos no llegaba y nos movíamos en la incertidumbre. Usted habla de esa bonita expresión de hacerse cargo, y yo le digo: Hágase cargo de cómo se sentían en aquel momento los canarios, de la preocupación que había y de la responsabilidad que asumía el presidente canario. Se pidió aumentar los vuelos para que se hiciera lo más rápido posible y, llegado el momento, sin contar con la información que se consideraba necesaria, el presidente decidió dar un paso a un lado. Ustedes habían tomado la decisión y ustedes habían asumido las consecuencias de aquella decisión, pero siempre se estuvo disponible y siempre se facilitaron todos los medios sanitarios que se solicitaron. Señorías, lo que no se puede permitir que se plantee en este Pleno es falta de humanidad, falta de solidaridad. Canarias lleva décadas atendiendo en sus hospitales a miles de personas que llegan a sus costas; personas en ocasiones muy graves, con patologías desconocidas. Los herreños y las herreñas…

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 95Vídeo

Voy terminando, presidente. Hay oradores a los que, teniendo diez minutos, se les han dado hasta tres minutos más. Yo solo tengo tres; le pido dos minutos más.

Presidencia. Ya, pero es lo que marca el Reglamento, señoría. Debe finalizar.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 96

Bueno, vamos a ver si es posible contar con la generosidad con la que cuentan grupos con quince minutos.

Presidencia. Señoría, lleva ya un minuto de más, y discutiendo está perdiendo más tiempo.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 96

En El Hierro, los herreños y las herreñas saben lo que es no poder ser atendidos en su hospital porque están atendiendo a un cayuco, que a veces trae más personas de las que traía ese yate. No sé de dónde tienen que venir para que puedan tener a tantos ministros; no sé si a la Organización Mundial de la Salud le preocupa la situación de los migrantes que llegan a la costa canaria ni si piensa alguna vez a hacer algo o a invertir en ellos. Pero, mire, usted me prometió hace dos años que se iba a trasladar a Canarias a conocer esta situación, y todavía no lo ha hecho.

Ustedes ningunearon y ridiculizaron…

Presidencia. Señoría, finalice, por favor.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 96

… con todo el propósito al presidente del Gobierno de Canarias y, desde luego, los canarios eso no lo van a olvidar.

Gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra el señor Catalán Higueras.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 96Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Señorías, muy buenas tardes. Señora ministra, lamentablemente hoy la actualidad manda y, además de exigir explicaciones por el hantavirus ―por el que usted ha venido a comparecer hoy aquí―, también se tendría que hablar en este Pleno de la situación que vive nuestro país tras la imputación hace unos días, nada más y nada menos, del expresidente del Gobierno de España en un presunto caso de corrupción. También hoy se ha producido la imputación de diferentes cargos y excargos del Partido Socialista, entre ellos, nada más y nada menos, la gerente del Partido Socialista, por una presunta trama de desestabilización de procedimientos judiciales iniciados contra el propio Partido Socialista. Eso es lo que realmente debería preocuparnos y ocuparnos. Por eso, señora ministra, ¿pone usted la mano en el fuego por el expresidente Rodríguez Zapatero?, ¿la pone por el Partido Socialista? Y no nos diga que no es cosa suya, porque usted forma parte del Gobierno, lo sustenta también y forma parte del Consejo de Ministros. Consejo de Ministros que ha acordado algunas medidas que son contrarias a los criterios de la Judicatura. Por otro lado, señora ministra, usted hace unos días manifestaba que el Gobierno había actuado y no había cometido ningún error en esta crisis del hantavirus. ¿Ningún error, señora ministra? ¿De verdad, ningún error? Desde el punto de vista ético, podríamos decirle que fueron tres ministros, nada más y nada menos, a Canarias y, sin embargo, al funeral de los dos guardias civiles muertos en acto de servicio en Huelva no fue ninguno. (Aplausos). Pero podríamos decirle también, señora ministra, que ustedes han cometido un error mayúsculo contra la España de las autonomías, que nos caracterizan como país, porque no se puede consentir el enfrentamiento que ustedes generaron con una comunidad autónoma. No se puede consentir, señora ministra, que una comunidad autónoma con competencias pida informaciones e informes y que el Gobierno tarde en entregarlos. Es algo muy grave. ¿Dónde queda el respeto y la lealtad institucional? Porque, al final, los paganos, una vez más, vuelven a ser los ciudadanos. Hay cuestiones en las que ustedes han dado alguna explicación, pero no han sido convincentes. Hablaban ustedes de las PCR, que no se realizaron antes de que el barco atracara en puerto. Evidentemente, fue la decisión que tomaron; podían haber tomado la contraria. Eso es evidente y no se puede poner en duda, como se ha hecho por parte de alguna portavoz que me ha precedido en el uso de la palabra. También es cierto que, en los autobuses en los que iban los pasajeros, se rompieron los protocolos establecidos, y, que, en algunos momentos, ustedes actuaron como un auténtico espectáculo televisivo.

Finalmente, señora ministra, ya sé que usted lo defiende y lo aplaude, pero no se debió autorizar a Fernando Simón a hacer ninguna declaración, porque sus declaraciones, en lugar de dar tranquilidad y seguridad a la población, generaron desdén, displicencia y, en algún caso concreto, chirigota.

Presidencia. Señoría, debe finalizar. Finalice ya, por favor.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 97Vídeo

Finalizo ya, señor presidente. Se habla mucho en este Pleno de la sanidad pública, pero luego, a la hora de la verdad, muchos de los dirigentes del Partido Socialista y del Gobierno…

Presidencia. Gracias.

Alberto Catalán Higueras

Diputado.Página 97

… van a la educación privada y a la sanidad privada. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra la señora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 97Vídeo

Gràcies, president. Ministra, desde Compromís queremos reconocer la rapidez, el rigor y la serenidad con la que se ha actuado ante la crisis del hantavirus. Han respondido ustedes con responsabilidad, con profesionales sanitarios preparados y con acciones basadas en la evidencia científica, porque, efectivamente, la salud pública se protege con ciencia, con prevención y con confianza en los servicios públicos. Hay quienes se llenan la boca hablando de banderas, pero, quizá, deberían sentirse un poquito más orgullosos de lo que de verdad da prestigio, que es una sanidad pública capaz de poner la vida y la protección de las personas en el centro de la política. Señora ministra, permítame que le hable un segundo de la histórica huelga indefinida de tres semanas que está transformando la sociedad valenciana, y del peligroso discurso antisanitario del Partido Popular como respuesta a esta huelga. El profesorado valenciano está haciendo una huelga con orgullo, con alegría y sin el más mínimo rastro de vandalismo. Han movido a millones de maestros y maestras en estas tres semanas y hay más desperfectos y destrozos en un partido de fútbol de segunda B que en todas las protestas con todos los maestros y maestras juntos en todas las ciudades valencianas. Y, claro, esta buena imagen no ha sentado nada bien al Partido Popular, que no solo quiere criminalizar la protesta, sino que quiere ensuciar la imagen del profesorado y ya, de paso, meter también un poco de mierda sobre el personal sanitario valenciano. Primero dijeron: ¿Cómo se atreven los maestros a almorzar en las terrazas mientras están en huelga indefinida? Luego, les molestó la música, con aquello de que a algunos maestros les gusta mucho eso de la batucada y del trombón. Después, el president dijo que los malvados maestros estaban dejando a los niños desatendidos en los patios de las escuelas y, señora ministra, como puntilla final, este tuit del Partido Popular, que después borraron: «Enfermos en invierno, sanos en verano». (Aplausos). El Partido Popular colgó en sus redes sociales cifras sobre las bajas de los maestros con el objetivo de que la gente piense que las bajas médicas son unas vacaciones que ellos mismos se cogen cuando les viene bien y sin que haya un médico que se las dé. Vamos, un tuit para que pensemos que los maestros son unas sanguijuelas de lo público, porque para el Partido Popular no ir a trabajar por un embarazo, por un cáncer, por una operación de clavícula o por una neumonía son privilegios y los médicos no han tenido absolutamente nada que ver con esas bajas. Por eso, le pregunto, señora ministra de Sanidad, qué opina usted de esta estrategia del Partido Popular de tirar por los suelos todo el sistema de bajas solo para ensuciar la imagen del profesorado que está en huelga. Porque parece que el Partido Popular quiere extender a otros territorios las estrategias cutres de la señora Ayuso. Frente a eso, señora ministra: más educación pública, más sanidad pública y menos pirómanos con lo público.

Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario Socialista, la señora Martínez Ramírez.

Carmen Martínez Ramírez

PSOEDiputada.Página 98Vídeo

Gracias, presidente. Gracias por su comparecencia, señora ministra. Señorías, el pasado 5 de mayo España recibió una de esas llamadas que pueden cambiar la forma en la que el mundo entero te ve, de manera que, en función de tu respuesta, una vez descuelgas el teléfono, la historia pasará a recordarte como un líder cobarde, un líder inhumano o un líder capaz y con sentido de Estado, como es el caso de nuestro presidente. (Aplausos). La llamada de la Organización Mundial de la Salud, instando a España a colaborar en el protocolo sanitario internacional puesto en marcha para el control del brote grave de hantavirus Andes, a nadie se le escapa que nos planteaba un reto extraordinariamente difícil: once casos detectados, tres fallecimientos, pasajeros y tripulación de veintitrés nacionalidades diferentes y un buque en mitad del Atlántico Sur buscando un puerto seguro. Y España, como no podía ser de otra manera, aceptó el reto y lo hizo principalmente por dos motivo: primero, por imperativo legal, porque si creemos que el orden mundial debe regirse por normas y leyes aceptadas por todos, no podíamos mirar para otro lado y debíamos cumplir los tratados que España había firmado, y esto aplica tanto para denunciar una guerra ilegal como para implicarnos en un protocolo internacional de salvamento, que era este caso; y el segundo motivo, por imperativo humanitario, porque España es mucho más que sol, playas y cañitas en una terraza. España es un país solidario y sobradamente preparado, señora ministra, para hacer frente a una crisis de este tipo, y lo hemos demostrado. Por eso, esta decisión que ha puesto a prueba nuestra capacidad institucional, nuestra coordinación sanitaria y, sobre todo, nuestros valores como sociedad ha enseñado al mundo entero que, efectivamente, España vuelve a estar a la altura. (Aplausos). Nuestro país, en coordinación con la OMS y la Unión Europea, acogió el buque MV Hondius en el puerto de Tenerife para garantizar la evacuación y repatriación segura de pasajeros y tripulación, incluidos los ciudadanos españoles. Y conviene decirlo claramente: abandonar a más de un centenar de personas en alta mar, sin una respuesta coordinada, habría sido una crueldad y una irresponsabilidad sanitaria global. Los criterios epidemiológicos eran claros, señora ministra. El puerto de Tenerife era el puerto seguro más cercano con capacidades logísticas, sanitarias y de salud pública suficientes para afrontar una operación de esta magnitud. Y desde ese momento se activó una respuesta ejemplar que debería hacernos sentir orgullosos y orgullosas. El 7 de mayo España activó el Mecanismo Europeo de Protección Civil. Al día siguiente, el Ministerio de Sanidad, junto con las comunidades autónomas, aprobaron el Protocolo Nacional de Actuación Sanitaria y Salud Pública, y cuando el buque llegó a Tenerife el 10 de mayo se desplegó un operativo sanitario y logístico extraordinario. Y eso es lo que parece que le pesa al Partido Popular: que la gestión de este Gobierno ha sido intachable y mundialmente reconocida. (Aplausos). Fue un operativo coordinado entre puerto y aeropuerto donde participaron los ministerios de Sanidad, Exteriores y Defensa, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, profesionales sanitarios, autoridades portuarias y organismos internacionales, en el que el desembarco se realizaba sincronizado con la salida de los vuelos organizados por cada país. Y el resultado fue el que debía ser: más de 120 personas evacuadas y repatriadas sin incidentes, con seguimiento epidemiológico estricto y con detección temprana de posibles casos. Déjenme señalar que este éxito no habría sido posible sin la intervención de todos esos hombres y mujeres anónimos que participaron en el operativo, personas que, desgraciadamente, no van a copar ningún titular, pero que, en mi opinión, deberían hacerlo porque son los verdaderos héroes y heroínas de esta historia. A todos ellos, muchísimas gracias. (Aplausos). También a los ministerios; a usted, señora ministra, gracias; a su secretario de Estado, señor Padilla; a la directora de Protección Civil, señora Barcones. Y también quiero hacer una mención muy especial, muy especial, al pueblo canario, por su serenidad demostrada, por su solidaridad (aplausos) y por entender, como entiende nuestro Gobierno, que la dignidad humana no depende de la nacionalidad ni del pasaporte. Y creo, sinceramente, que esta Cámara tiene que hacer ese reconocimiento al pueblo canario y darle las gracias, sin tener en cuenta a quienes en un primer momento dudaron y no supieron establecer un orden ―digamos― sensato de prioridades.

Situaciones como la que acabamos de vivir sacan lo mejor y lo peor de las personas, de las instituciones y de los Gobiernos, y cada cual reacciona en la medida de sus capacidades. Por eso, la respuesta que ha dado España nos deja en tan buen lugar.

Hoy sabemos que el riesgo para la población general en España es extremadamente bajo. Sabemos también que no existe circulación autóctona del virus en nuestro país ni tampoco reservorios naturales. Y esto es así porque el protocolo se ha llevado a cabo por profesionales y se ha diseñado escuchando a los técnicos, y gracias a ello ha funcionado.

Señorías, invertir en salud pública no es solo un epígrafe más del presupuesto, es una declaración de intenciones. Cuando se fortalece la vigilancia epidemiológica y se trabaja con rigor científico, estamos diciéndole al mundo que entendemos cómo funcionan las amenazas globales, porque tenemos que empezar a plantearnos si queremos sobrevivir a los retos sanitarios que se nos avecinan.

Si queremos sobrevivir, el nacionalismo sanitario no sirve de nada porque los virus no entienden de fronteras, no entienden de banderas y no entienden de discursos identitarios. (Aplausos). Y precisamente por eso esta crisis nos devuelve al mismo punto de partida de siempre: ¿qué modelo de gestión sanitaria queremos? Si en un futuro es uno de nuestros hijos, nuestra madre o nuestro hermano el que va en ese barco, ¿quién querríamos que estuviera al frente para ayudarnos? ¿El que mandaba en España durante la guerra de Irak? ¿El que gobernaba el 11M? ¿O cuando sucedió el accidente del Yak‑42? ¿O quien dirigía las residencias madrileñas durante la COVID? ¿O quien dirigió la dana el día 29 de octubre? Piénsenlo, ¿quién querrían que estuviera al frente del Gobierno? (Aplausos). ¿Qué modelo político preferirían? ¿Un modelo seguro, basado en la cooperación internacional, en la ciencia, en la salud pública y en el multilateralismo? El otro, el modelo trumpista que hoy abrazan la derecha internacional y también la española, basado en el aislamiento, en el debilitamiento de los organismos internacionales y en el recorte de las capacidades públicas de prevención, no nos sirve. Ese modelo cuestiona a la OMS, ese modelo reduce la inversión en vigilancia epidemiológica, ese modelo desprecia la salud global.

Y esa es la gran contradicción a la que se enfrenta hoy el Partido Popular: la de defender la prioridad nacional, que no es más que racismo y discriminación, y, al mismo tiempo, desmantelar todos los mecanismos públicos que protegen a esos ciudadanos que dicen defender. (Aplausos). Es la misma contradicción que estamos viendo con el virus del ébola que, por culpa del repliegue de recursos y sistemas de vigilancia impuesto por Trump, está dificultando la identificación de casos y su rastreo. La gente viaja, recibe visitas y la enfermedad que hoy se contraes en el Congo mañana puede estar circulando en la Quinta Avenida o en la Gran Vía de Madrid; y eso nos podría pasar con este tipo de políticas.

Como decíamos antes, en 2011 la Ley General de Salud Pública contemplaba la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública. El Partido Popular gobernó hasta 2018 y no hizo absolutamente nada por ponerla en marcha; obviaron una herramienta que sirve para protegernos.

Señorías, la salud mundial no se protege levantando muros, se protege cooperando, compartiendo información y fortaleciendo los sistemas de vigilancia. Y España hoy puede decir con orgullo que ha actuado conforme a esos principios, con rigor científico, con transparencia y con continua información a la ciudadanía; con coordinación institucional y con cooperación internacional. Ese es el modelo que este Gobierno defiende: un modelo que entiende que la salud no es un negocio, que la salud pública no es un gasto superfluo, que la cooperación internacional y la solidaridad no son debilidad, más bien al contrario. La solidaridad, señorías, es la mejor política de seguridad sanitaria posible.

Y termino, presidente. En estos días hemos escuchado una frase del director general de la OMS que resume perfectamente lo que ha ocurrido y que dice: «Nuestra inmunidad viene de la solidaridad», y eso exactamente es lo que ha demostrado España. España respondió a la llamada, España protegió vidas, España cumplió con sus obligaciones y España volvió a demostrar que es un país comprometido con la salud global, con la humanidad y con el derecho internacional.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra la señora ministra de Sanidad.

Mónica García Gómez

GobiernoMinistra de Sanidad.Página 100Vídeo

Muchas gracias, presidente. Voy a empezar por orden. Señora Fúnez, se le han hecho un poquito largos los diez minutos y, como ya hizo el Partido Popular en el Senado, dio las gracias a todos, a todos los servidores públicos, a todas las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a sanidad exterior y a los integrantes, servidores y funcionarios de los ministerios, menos al Gobierno de España. Curiosamente, dicen que estamos sobreactuando en el éxito y ustedes, usted misma, ha agradecido el éxito del operativo a todos los que estaban bajo nuestro mandato. Es un poco raro, ¿no? ¿Se le ha olvidado mencionar al Gobierno de España? (Aplausos). Tiene otra oportunidad ahora. Puede decir gracias a todos, incluido el Gobierno de España. No pasa nada. No les hace peores. El señor Rueda lo reconoció. No les hace peores representantes públicos. No les hace peores políticos reconocer que este operativo ha salido bien, aunque les pese. Yo entiendo que les pese. Ustedes querían desde el minuto uno que saliera mal, querían que saliera mal. Es más, su portavoz aquí, en el Congreso, hizo unas predicciones y dijo que era evidente que yo no estaba capacitada y que tenía que dimitir antes incluso del operativo. Pero claro, ahora tendrán que agradecérmelo, toda vez que todos los organismos internacionales han dicho que lo hemos hecho bien. Insisto en que no es mérito personal. Ni siquiera es mérito del Ministerio de Sanidad ni del Gobierno de España únicamente, es mérito del país del que ustedes no están orgullosos, no son capaces de enorgullecerse de su país. (Aplausos). Porque por delante tienen que atacar, como sea, al Gobierno de España. Usted se ha pasado aquí diez minutos hablando justo de los mismos bulos que yo he desmentido en mi primera intervención. Todos y cada uno de los bulos. Usted, sus señorías de VOX, UPN, y también, lamento decirlo, Junts, que se ha subido al carro de apalancar todos y cada uno de los bulos que ha habido durante este operativo. Ustedes se han subido a ese carro. Sinceramente, no lo puedo comprender. Ha nombrado todo lo que teníamos que haber hecho justamente en el mismo orden en el que lo hemos hecho. Entiendo que esa es su manera, o lo consideraré como su manera, de darnos las gracias y valorar el operativo que hemos hecho en Canarias. Hay una cosa que no me ha quedado clara. ¿Estamos preparados o no? Porque si después de este operativo, en el que hemos demostrado que estamos preparados para esto y que tenemos, además, organismos internacionales, coordinación con todas las comunidades, con las direcciones generales de Salud Pública, con el CDC, con la Organización Mundial de la Salud, hemos demostrado que hemos estado preparados, si usted viene aquí a decir y a infundir miedo a la población diciendo que no estamos preparados, entonces está ejerciendo en contra de las normas básicas de salud pública. Para proteger a la ciudadanía hay que darle confianza. (Rumores). Sí, lo siento mucho, pero sí, usted ha venido aquí a decir que no estamos preparados después de haber demostrado que sí estamos preparados. Esto entra en el alarmismo, el miedo y la desconfianza que, por desgracia, la derecha de este país ha elegido que sea su única herramienta política para poner al servicio de los ciudadanos: miedo, bulos, desconfianza, ataques e insultos. (Aplausos). ¿Para qué? Para poder atacar al Gobierno de España, que es su única obsesión. Su única obsesión.

Decía, ¿quién decide? ¿Cómo que quién decide? Tomamos unas decisiones que fueron bien tomadas y usted pregunta aquí que quién decide. ¿Cómo que quién decide? Decidió el Gobierno de España. Decidió Sanidad Exterior, que es la que tiene las competencias para tomar las decisiones. Claro que decidimos nosotros. ¿Quiénes son los expertos? Se lo digo: las Direcciones Generales de Salud Pública de todas y cada una de las comunidades. Ustedes gobiernan en once. Fíjese dónde están los expertos. (Aplausos). ¿Sabe dónde están los expertos? En el Centro Nacional de Epidemiología. ¿Sabe dónde están los expertos? En el Centro Nacional de Microbiología, en el CAES, en las Direcciones Generales de Salud Pública y en la Dirección General de Salud Pública del ministerio. Ahí están los expertos. ¿Quiere más expertos? Los expertos de la Organización Mundial de la Salud.

Por cierto, los expertos de otros países también, que se subieron al barco para poder evidenciar y hacer un análisis epidemiológico diario y riguroso. Todos los días teníamos un análisis epidemiológico de cuál estaba siendo el transcurso clínico de todos y cada uno de los pasajeros: expertos de la OMS, del ECDC y dos expertos holandeses. ¿Cuántos expertos tienen ustedes? ¿De verdad, señora Fúnez, me está hablando de un grupo parlamentario que adolece de sensibilidad científica y que no tiene ningún experto en materia de sanidad? ¿O es usted la experta en materia de sanidad? ¿Es usted la experta en materia de sanidad? (Un señor diputado: Simón). Sí, Fernando Simón. Muchas gracias, Fernando Simón, por dar la cara en el COVID. Muchas gracias. Mil veces gracias. (Aplausos). ¿Sabe qué pasa? Que el 80 % de los técnicos que dieron la cara, el 80 % de los técnicos internacionales que durante la COVID dieron la cara y estuvieron dando explicaciones diarias sobre la evolución de esa pandemia han sido insultados y acosados. No estoy hablando solamente de Fernando Simón, al que ustedes, por supuesto, insultaron desde el minuto uno. El 80 % de los científicos que dieron la cara por la COVID‑19 han sido insultados a nivel internacional por la derecha y la ultraderecha. ¿Cómo se iban a quedar ustedes fuera de ese campeonato de insultos? (Aplausos).

¿Protocolos? Todos los protocolos. Hay una cosa que, de verdad, a veces me gustaría tener: un poquito, aunque solo fuera un poquito, de la capacidad de ustedes para venir aquí con semejante rostro. ¿Agencia de Salud Pública, señorías del Grupo Popular? ¿De verdad hablan ustedes de una Agencia de Salud Pública después de haber votado dos veces en contra? ¿En serio? (Protestas). Sí, sí, señorías. (Rumores). Señorías del Grupo Popular, se abstuvieron una vez. (Un señor diputado: ¡Ah!). Ah, vale, se abstuvieron. Se abstuvieron porque pensaban que no iba a salir. (Aplausos). Ustedes no han apoyado la Agencia de Salud Pública, ¡hombre! Pero ¿saben desde cuándo lleva pendiente la Agencia de Salud Pública? ¿Desde cuándo? Desde el año 2011. La propia Ley de Salud Pública ya establecía que debía existir una Agencia de Salud Pública. ¿Qué hicieron ustedes los siete años que estuvieron en el Gobierno de España? ¿Crearon la Agencia de Salud Pública? No. Hombre, hay que tener un poquito ―yo solo les pido de verdad un poquito― de dignidad y también un poquito de respeto a ustedes mismos.

Señorías del Grupo Popular, una de las cosas que agradecí durante todo el operativo es que ustedes estuvieron callados. He de agradecerlo. Durante los días del operativo el Partido Popular no intentó intoxicar, no atacó, no nos insultó. Fue así, estuvieron callados. Es verdad que tuvimos la suerte de que su jefa, la máxima polemizadora, estaba en México insultando a los mexicanos y mexicanas. (Protestas). Es verdad que, a lo mejor por eso, al estar entretenida insultando a los mexicanos y mexicanas no podía insultar al Gobierno de España mientras estábamos haciéndonos cargo de un operativo de una emergencia sanitaria. Yo se lo agradezco. Lo hicieron muy bien, de verdad, lo hicieron muy bien. Entiendo que luego le quieran sacar rédito político, pero lo hicieron fenomenal. Es más, el señor Rueda salió a decir que el Gobierno de España lo había hecho bien. Bien, eso no les quita capacidad política; al contrario, se la suma, fíjese. Que ustedes utilicen todo el rato la herramienta política del insulto, del bulo y de la mentira contra el Gobierno de España les resta credibilidad. De verdad, les resta credibilidad.

Insisto. Ojalá la siguiente crisis sanitaria ―que vendrá― no nos pille con dirigentes irresponsables que están en El Ventorro. Ojalá la siguiente crisis no nos pille con un

Gobierno que no solo no se hace cargo, sino que intenta echarle la culpa al que no tiene las competencias. ¡Ojalá! Espero que la siguiente crisis, sea de la naturaleza que sea, no nos pille con ustedes en el Gobierno. Eso es lo único que espero. (Aplausos).

Nosotros abordamos esta crisis con una tríada muy sencilla: ciencia, servicios públicos y solidaridad. Es imprescindible que en todas las crisis sea así, pero no solamente en la crisis de emergencia sanitaria, también la crisis de la vivienda habitacional, del problema habitacional que tenemos en España; la crisis migrante; la crisis de la educación; cualquier crisis que pille a los representantes y a los responsables en ciencia, con conciencia también, con servicios públicos robustos y con valores, los principales valores, que son la solidaridad y la empatía. Es que la política es el ejercicio de la empatía; y el que no sepa hacerlo, pues no vale para la política. (Rumores).

Miren, mientras este país va de la mano de la ciencia, ¡ustedes van de la mano de la extrema derecha! ¡De la extrema derecha más magufa, más racista de Europa! Ustedes van de la mano de los negacionistas. (Rumores). Nosotros vamos de la mano de la ciencia. (Rumores). Claro que sí. Y algún portavoz lo ha dicho: cuando hay un problema donde la ciencia tiene algo que decir, la política se tiene que poner detrás de la ciencia. (Rumores). Sí.

Vuelvo a insistir, ustedes pidieron mi dimisión el primer día; bueno, llevan pidiéndola casi desde que asumí el cargo; es casi un deporte pedir la dimisión de los ministros. No aportan nada. Ustedes no han aportado nada. Porque ¿qué hubieran hecho? Señora Fúnez, ¿qué hubiera hecho? Según usted ¿qué hubiera hecho, haber dejado el barco en Cabo Verde, como me han pedido aquí otra vez, nuevamente, insistiendo en criterios completamente anticientíficos, antiepidemiológicos y antisolidarios? ¿Usted hubiera dejado el barco en Cabo Verde? El señor Feijóo salió diciendo: yo me hubiera comunicado con todas las comunidades. Nos comunicamos con todas. Solo una no respondió: la de ‘El Ventorro de Aguascalientes’. (Risas). Es la única que no nos contestó. (Rumores). Dicen que ustedes hubieran dado información al minuto. Es que le puedo enseñar todas las pruebas que tengo de toda la información, todos los datos técnicos, todos los informes que le mandamos al presidente de Canarias. Ojo, es que muchos de esos informes los habíamos elaborado con el personal técnico de Canarias, al cual le vuelvo a agradecer; no solamente al pueblo canario, sino a todos los profesionales de salud pública del Gobierno canario les doy las gracias. (Aplausos). Al pueblo canario, le doy las gracias; a todos aquellos que se remangaron y que se vinieron al muelle a trabajar. Había alguno del Partido Popular, fíjese. No le voy a decir el nombre, no vaya a ser que corra la misma suerte que Pablo Casado. Pero había alguno del Partido Popular que se remangó y se vino con nosotros al muelle. Claro que sí.

Me decía ―ya no me acuerdo, creo que era el representante de UPN― que el señor Clavijo no salía en la foto. No, no salió en la foto porque no vino. ¡Cuando había que trabajar, no vino! Estaba invitado. ¡Claro que estaba invitado! Ojalá hubiera estado ahí en las mesas de decisión, en el muelle, trabajando día a día, tomando todas las decisiones, que si un vuelo llegaba, que si no llegaba, que si lo retrasábamos, que si lo adelantábamos, que si mandábamos primero a unos de una nacionalidad o a otros de otra nacionalidad, que si había algún problema con algún tipo de logística con algún país, y que, entonces, esos ciudadanos se tenían que ir a otro país. ¡Ojalá hubiera estado el señor Clavijo ahí! Lo siento mucho; estaba invitadísimo. Así que no, señorías del Partido Popular, ustedes no pueden venir aquí a reproducir todos y cada uno de los bulos que se han ido lanzando.

Señor Rodríguez, señor de VOX, yo no puedo leer ni estudiar por ustedes. (Rumores). Es una cosa que es privada y no me quiero meter. No puedo ni leer ni estudiar por ustedes. Si su hijo o un familiar, o el señor Abascal, por ejemplo, si el señor Abascal hubiera estado en ese buque, ¿le hubieran dejado en Cabo Verde? ¿Le hubieran dejado en Marruecos? Me decían: ¿es que no había otro sitio seguro? Miren el mapa. Desde Cabo Verde hasta… Porque podíamos haberlo traído a la península. ¿Por qué no lo trajimos a la península? Porque el lugar más seguro y más cercano era Canarias. Por eso llevamos el dispositivo a Canarias. Y porque esa operación, con la complejidad logística que tenía, no se podía hacer en Cabo Verde. Y, ustedes, si hubieran estado en ese barco, lo hubieran entendido perfectamente. Había ciudadanos de seis comunidades autónomas. Nos pusimos en contacto con todas y cada una de las comunidades autónomas.

Miren, señorías de VOX, ustedes hubieran abandonado, entiendo, a los españoles. Su prioridad nacional, ¿dónde está? Les hubieran dejado en Cabo Verde sin las medidas de seguridad. Porque aquí no estamos hablando de dónde se puede desembarcar. Aquí estamos hablando de dónde se puede desembarcar con medidas de seguridad. Ustedes, hubieran hecho una PCR que hubiera tardado cuarenta y ocho horas en llegar y los hubieran dejado allí ¿no? ¿Esa es su prioridad nacional? ¿Esa es su prioridad nacional, señorías de VOX?

Si aplicáramos sus planteamientos, que son anticientíficos, de desmantelamiento de los organismos internacionales, de debilitar la salud pública, de negar la evidencia científica, volveríamos a gestionar las enfermedades contagiosas como se gestionaban en la Edad Media. Y, no, nosotros, de aquí para allá (señalando hacia su izquierda) estamos ya en el siglo XXI y no vamos a gestionar las cosas como en la Edad Media.

Luego, se tienen que aclarar, o estaba buscando un carguito o ya lo tengo en la Organización Mundial de la Salud. Por cierto, no es un carguito. Es que, claro, como ustedes piensan como actuarían… No, yo soy miembro del Consejo Ejecutivo de la OMS, que es una silla de España. (Rumores). Es una silla que España no ocupa desde hace veinte años, pero que hace veinte años la ocupó; claro que sí. Es una silla de España y ahí estamos representados los países; no es un carguito. Y el Consejo Ejecutivo no toma las decisiones epidemiológicas. Insisto, es que la vida es muy corta para tener que discutir frente a argumentos deshonestos como los suyos. (Rumores).

Claro, entiendo que ustedes trabajan solo si le sacan algún rédito político, y no pueden entender que alguien trabaje y haga un operativo en función de su responsabilidad y de su compromiso. No lo pueden entender. «Si esto lo ha hecho es porque quiere un carguito o que se va a presentar a algo». Me presentaré a lo que me tenga que presentar, y eso no significa que yo haga mi trabajo bien con responsabilidad y con compromiso. (Aplausos). Claro que sí, y lo voy a seguir haciendo porque no tengo su mentalidad. Yo no estoy aquí ni para llevármelo crudo ni para aspirar a ningún otro carguito, que, por cierto, insisto, ya lo tengo.

Tuve que aguantar también a alguna consejera de Sanidad del Partido Popular que decía que yo me licuaba, que me licuaba frente a… Aparte de ser un comentario netamente machista y completamente irresponsable, puedo decir que no me licúo frente a genocidas. Puedo decir también que no me licúo frente a quienes atacan los intereses de España. Puedo decir también, con todo el orgullo y con toda la cabeza bien alta, que no me licúo frente a Quirón. No me licúo. Me licúo frente a los organismos internacionales a los que admiro (rumores), sí, sí, sí, a los que admiro y con los que, por suerte, tenemos una muy buena relación, aunque ustedes hayan intentado romperla y que, por suerte, velan por la salud de todo nuestro planeta; por suerte.

Entiendo que ustedes, en consonancia con el señor Milei y con el señor Trump, preferirían abandonar la OMS, que es lo que han hecho Argentina y Estados Unidos. Pero, fíjese, qué curioso que, en esta crisis sanitaria, la crisis parte de Argentina, que se acaba de salir de la Organización Mundial de la Salud, y había pasajeros estadounidenses a los que, por supuesto, tratamos y nos hicimos cargo de ellos, como si Argentina y Estados Unidos siguieran en la Organización Mundial de la Salud. Así que sí, Argentina y Estados Unidos se aprovecharon de la responsabilidad y el compromiso del resto de los países. (Aplausos.―Rumores).

Señora Estrems, obviamente, la buena gestión ―vuelvo a insistir a varios de los portavoces― no es solo nuestra. En todas y cada una de mis declaraciones he agradecido a todos los que han participado en la operación, a otros países u otros organismos internacionales. Ustedes no (dirigiéndose al Grupo Parlamentario Popular en el Congreso), ustedes dirían: ¡la operación que ha maravillado al mundo! Me refiero, en este caso, a la operación que maravilló al mundo en la Comunidad de Madrid, de la que sacó mucho rédito político la presidenta de la Comunidad de Madrid; esa operación que maravilló al mundo, que colocó a la Comunidad de Madrid como la comunidad con más exceso de mortalidad de toda Europa, y que abandonó a 7200 mayores en las residencias. Ojalá que no nos pille la siguiente crisis con ustedes en ningún Gobierno. Eso es así. Eso es así. (Rumores).

Y, sí, señora Santana, hubo una gestión ejemplar del Gobierno canario durante la COVID. Claro que sí. Hubo una gestión ejemplar en muchas de las comunidades; una gestión ejemplar y de una coordinación leal de todas las Administraciones. Sí, el ministro Ángel Víctor Torres recordaba también cómo tuvieron que evacuar un hotel con muchos turistas y extranjeros. Efectivamente, hubo una gestión ejemplar en aquella crisis sanitaria. De verdad, ojalá, no nos pille ninguna de las gestiones de ninguna de las crisis que ha tenido que sufrir este Gobierno con los mismos que gestionaron la covid en la Comunidad de Madrid, con los mismos que han gestionado la dana en la Comunidad Valenciana o con los mismos que gestionaron los incendios en Castilla y León. Ojalá que no nos pille nunca con irresponsables al mando de nuestras instituciones. (Aplausos).

En esta comparecencia se mezclan un montón de cuestiones que corresponderían a otra comparecencia del Ministerio de Sanidad. Por cierto, señora Fúnez, yo sí las he hecho, he venido aquí a comparecer. Estaba su compañera; usted no estaba, pero sí su compañera. He venido dos veces, tres veces, y al Senado también, dos veces o tres veces, y serán las veces que sean necesarias para hablar de toda la gestión y todas las cuestiones relativas, respondiendo a las preguntas que sean necesarias. O sea, por ahí no me va a pillar.

Es verdad que el Ministerio de Sanidad tiene una muy prolífica producción legislativa. Hemos llevado al Consejo de Ministros muchas más iniciativas que las que llevó el Gobierno de Rajoy en los siete años que estuvo gobernando. O sea, que sí, sí, tenemos mucha ansia por cambiar muchas de las cosas. Algunas de las iniciativas legislativas están aquí, en el Congreso, paralizadas por lo que están paralizadas. Pero no será porque no tengamos nosotros ganas de sacar la ley de alcohol y menores, no será porque nosotros no tengamos ganas de sacar la ley del tabaco; la ley del tabaco, que ahora mismo está en Europa. Necesitamos que la ley del tabaco y también el real decreto relacionado con la lucha contra el tabaco se diriman en las instituciones europeas para poder tratarlo en esta Cámara.

Pero, más allá de la actividad legislativa, no puede decir que solo hacemos anuncios. Hemos hecho anuncios de leyes que hemos traído aquí y de las que vamos a traer, pero, además, hemos reforzado la atención primaria, hemos reforzado la salud mental, y todo esto con transferencias a las comunidades autónomas, que son las que tienen las competencias. Y también hemos reforzado, cómo no, la salud digital; hemos aprobado reales decretos para establecer los criterios básicos de la universalidad, hemos aumentado en un 40 % los profesionales en la formación sanitaria especializada, hemos hecho el Plan VEO. Por tanto, es verdad que hemos tenido una actividad muy prolífica, siempre encaminada a mejorar nuestro sistema sanitario y la salud de la población. Y esperemos que todas estas leyes que nosotros hemos impulsado tengan el acuerdo de esta Cámara.

Con respecto al Plan de Salud Bucodental, no es una ampliación; es lo que todos los años el Gobierno de España a través del Ministerio de Sanidad da a las comunidades autónomas para que gestionen la salud bucodental. Como usted sabe, es un plan que lleva algunos años, es decir, no ha estado siempre ahí, y ahora atiende en su cartera de servicios a los menores, a las embarazadas, a los pacientes que tengan algún tipo de discapacidad y a los que tienen algún tipo de cirugía o en oncología cérvico‑facial, y también lo hemos ampliado a los mayores de 65 años. Por tanto, no es que se haya ampliado: hemos dado exactamente la misma partida para que se siga manteniendo este programa, y estamos dispuestos a ampliarlo lo que haga falta. El año pasado lo ampliamos a mayores de 65 y lo ampliaremos a todo lo que haga falta.

Señor Gavin i Valls, sinceramente, me ha sorprendido mucho que usted también recalque todos y cada uno de los bulos en los que ha caído, en los que cayó y sigue cayendo la derecha. Nosotros no hemos insultado a nadie, yo no he insultado. De hecho, en referencia a todas mis comparecencias en Canarias y a cuando era preguntada por las declaraciones del señor Clavijo, en las que, por supuesto, me llamaba mentirosa y decía que no contábamos, que no le habíamos pasado informes —‌que sí le habíamos pasado—, yo siempre he dicho que no iba a entrar al ruido político. O sea, nosotros no hemos insultado a nadie. Pero entiendo que esa pulsión que tiene usted a que no se insulte a nadie también la podrá trasladar al Gobierno de España. ¿O no? Quiero decir que, cuando nos insultan a los ministros, entiendo que a usted también le resultará extraño. ¿O solo cuando usted cree que se ha insultado al presidente de Canarias? Insisto en que nosotros no hemos insultado al presidente de Canarias. Le hemos dicho que lo que estaba diciendo no se adecuaba a la verdad, y eso con pruebas. Todos los informes epidemiológicos, todos los informes en los que nosotros hemos basado nuestras decisiones han sido trasladados en tiempo y forma al señor Clavijo. Es más, las decisiones que tomamos desde el puerto no estando allí el señor Clavijo se las he trasladado yo puntualmente; todas y cada una de las informaciones, y al señor Clavijo y a su equipo técnico. Así que yo lo siento, pero no pueden ser ustedes partícipes de alguien que no está contando la verdad sobre las cosas que se le han ido trasladando; no pueden ser ustedes partícipes de eso.

Me preguntaba si no existe alguna obligación legal y por qué tomamos esa decisión. Había cinco pasajeros catalanes. Aparte de la obligación legal, ¿a usted no le parece que había una obligación moral de atender a todos los pasajeros, incluidos los cinco catalanes? (La señora Calvo Gómez: ¡Lo hemos dicho!). Sí, claro. Pero ¿entonces solo atendemos a los nuestros? ¿Cuál es su planteamiento? ¿Que nosotros trajéramos solo a los españoles y dejáramos abandonado ahí el buque, sabiendo que eso podía suponer un potencial riesgo de transmisión de la enfermedad? (Aplausos). No lo entiendo. La PCR se hizo donde se tenía que hacer. (El señor Gavin i Valls se señala el oído, indicando que no le ha escuchado). Sí, yo le he escuchado perfectamente. Lo que pasa es que usted —‌lo siento mucho— no me escuchó a mí cuando di la primera comparecencia. ¿Cuál era su opción? ¿Hacer allí una PCR, que tarda cuarenta y ocho horas, y que esperaran en el buque todo ese tiempo para conocer el resultado? Le vuelvo a repetir que nosotros tratamos a todos los pasajeros como si tuvieran una PCR positiva. ¿Sabe qué pasa? Es que la PCR positiva en esta enfermedad va asociada a los síntomas. Pero, insisto, les hemos tratado a todos como si fueran enfermos, como si fueran casos. Se lo he dicho desde el minuto uno. Esperar la prueba PCR solo hacía retrasar el operativo; se lo he explicado perfectísimamente. Entonces, ¿por qué quería retrasar el operativo? Hemos actuado lo más rápidamente posible para que, si uno de esos pasajeros catalanes se hubiera puesto malo en algún momento, hubiera estado lo más pronto posible en un hospital catalán. Eso es lo que hemos hecho.

Y respecto a cuando se refiere a un avión medicalizado, frente a un hospital, señoría, es que son dos requerimientos: el avión hospitalizado era para trasladar a algún paciente a su país, y el hospital preparado y la UATAN que tenían preparada en Canarias era por si algún paciente se ponía lo suficientemente malo como que no poder tener un traslado. Por eso era importante que lo hiciéramos de forma rápida y eficaz.

Señora Fullaondo, me voy a quedar con esa frase que ha dicho usted: Gestión a la altura de las circunstancias; así, sin más, punto. Nos hicimos cargo y estuvimos a la altura de las circunstancias. Su país estuvo a la altura de las circunstancias, y no así otras veces. Su país estuvo a la altura de los criterios de humanidad y los criterios de solidaridad que se esperaban de nuestro país. ¡Enhorabuena a todos los españoles! ¡Enhorabuena! (Aplausos).

Respecto a la Agencia Estatal de Salud Pública, en primer lugar, quiero decir que tuvimos que retrasarla. Quiero recordar que aquí, en este Pleno, señorías del Partido Popular, ustedes votaron en contra; por cierto, en venganza a otra cosa que venía del Senado, porque habían votado a favor en la Comisión de Sanidad. Sí, fue así, pero no pasa nada. (Una señora diputada: ¡Por coherencia!). Por coherencia, claro, porque ustedes votaron en contra, aunque luego se abstuvieron. Pero, en todo caso, la agencia no sale de la nada, la agencia no es un organismo que aparezca de repente. La agencia es la unificación de los diferentes organismos que ya tenemos: el CCAES, el Centro Nacional de Epidemiología, el Centro Nacional de Microbiología y una parte importante de la salud pública que está en la dirección general del Ministerio de Sanidad. O sea, la agencia se va a componer de los organismos que ya están establecidos. Si la hubiéramos tenido en esta crisis, hubiéramos tenido un interlocutor en las reuniones, en vez de tener a cuatro interlocutores, pero, al final se hubiera necesitado de la interlocución de todos estos organismos para tomar las decisiones que tomamos; eso no ha impedido que hayamos tomado las mejores decisiones en materia epidemiológica y en materia científica.

Y, sí, tenemos unidades UATAN, que son dieciséis y trabajan en red. Por eso digo que la grandeza y el éxito de esta operación nace de una red muy tupida que tenemos de vigilancia epidemiológica y de direcciones de salud pública.

Señor Agirretxea, usted dice que no se tiren todavía al farol, que el operativo no ha terminado. Es exactamente lo mismo que he dicho en mi comparecencia. El operativo de evacuación terminó, y ahora queda la vigilancia epidemiológica. Lo he dicho ya: ahora queda la segunda fase, que es hacer un seguimiento de todas las personas y de todos los pacientes.

Luego entraré en otras materias que usted ha preguntado. Señora Santana, es verdad, es normal tener miedo; el miedo es libre, el miedo es normal, y, sobre todo, después de haber vivido la pandemia que vivimos. Lo que pasa es que aquí hay dos caminos que podemos elegir: azuzar ese miedo o dar tranquilidad y justificar e informar de todas y cada una de las decisiones. Pero no se puede decir que yo no informé y a la vez que hice demasiadas ruedas de prensa; resulta imposible, es contradictorio. En una sola frase no deberían decir ambas cosas. Al menos, habría que esperar a otra comparecencia para afirmar lo contrario. Por tanto, decir en una sola frase o en una sola comparecencia que no informé, pero que hubo un exceso de información por la cantidad de ruedas de prensa y la cantidad de veces que dimos explicaciones no parece muy compatible. Y, sí, las decisiones tienen que ir avaladas por la ciencia, porque la política se ha de poner detrás de la ciencia; eso si las decisiones no tienen un interés político. Por eso insisto: cuando la decisión la marcan la ciencia, la solidaridad, la humanidad y la responsabilidad no tiene nada ver con el momento en que la marca el criterio político. Señoría de Coalición Canaria, se comunicó todo, absolutamente todo. Si quiere, me voy con usted ahí y le enseño todos los wasaps y las llamadas que tengo. Pero, además, paralelamente, con el director general de Salud Pública, el secretario de Estado, el ministro de Política Territorial, el delegado del Gobierno hubo comunicación en todo momento. No obstante, vuelvo a insistir: esto no es un mérito, es una obligación; es una obligación del sistema del que nos hemos dotado en nuestro país de responsables políticos en el Estado y en las comunidades autónomas. O sea, esto no es aquello de, qué bien, nos hemos comunicado. ¿Cómo no íbamos a comunicarnos? Y no solo hubo wasaps, también hubo llamadas, hubo encuentros, reuniones en las que se explicaron meridianamente todas y cada una de las cosas. Ahora bien, lo que no voy a consentir es que, nada más mandar un informe sobre los peligros que podían suponer unos supuestos roedores nadadores, después de haber hecho un informe técnico sobre la nula existencia de esos riesgos, alguien diga que no he hecho el informe, que no se lo he mandado y que no le he trasladado toda la información. Eso no lo voy a consentir; lo siento mucho, pero eso no lo voy a consentir. (Aplausos). Tengo todos los mensajes, tengo el rastro de todos los mensajes que mandamos al presidente de Canarias. Y es que hubo un momento en que el señor Clavijo creo que se equivocó, porque en los primeros momentos del operativo su preocupación era legítima, ya que, como decía la señora Santana, es legítimo tener miedo y preocuparse por que, si pasa esto en Canarias, a ver si vamos a poner en riesgo a otra población. El problema es cuando el señor Clavijo intentó bloquear y anular el operativo, cuando intentó boicotearlo; ese es el problema. Las decisiones pueden ser compartidas o no compartidas, pueden ser criticadas o no criticadas, pero el problema es que hubo un momento en el que, cuando teníamos los aviones esperando o a punto de aterrizar para llevarse a los compatriotas, el presidente canario decidió que iba a bloquearlo. Y eso tampoco lo pudimos consentir; lo siento mucho. Efectivamente, Canarias está muy preparada. En las reuniones que tuve con el señor Clavijo lo que le trasladé fue que estaban muy preparados, que todos los años albergan a millones de turistas, y unos se enfermarán, otros no, algunos necesitarán ser evacuados, repatriados, otros necesitarán estar en un hospital, y, cómo no, también que son un puerto de desembarco de la inmigración. Estáis más que preparados, le dije. La comunidad canaria está más que preparada para albergar cualquier situación de emergencia sanitaria, venga de donde venga y venga como venga. (Aplausos). De ahí que no pudiera entender cómo el señor Clavijo, en vez de estar orgulloso de esa preparación y de esas competencias, decidiera que su papel era el contrario, el de intentar boicotear.

Han surgido muchas cuestiones, e igual son asuntos que no tienen sentido en esta comparecencia. Pero, sí, vamos a cumplir todos los tratados internacionales, vamos a cumplir con el orden jurídico internacional, cómo no, y vamos a agradecer en todas y cada una de nuestras actuaciones a todos los organismos implicados, a todas las instituciones, a todos los Gobiernos y también vamos a agradecer al pueblo español, que siempre es comprometido y solidario.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. A continuación, intervienen los representantes de los grupos parlamentarios. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra la señora Fúnez de Gregorio.

Carmen Fúnez de Gregorio

PPDiputada.Página 107Vídeo

Gracias. Antes de entrar a valorar y contestar a la ministra, me gustaría recordar la intervención que ha hecho la portavoz de Compromís, porque quería trasladarle un mensaje. Y es que, señoría, ha venido usted aquí a hablar de la defensa de los servicios públicos y solo le voy a pedir una cosa. Usted es socia parlamentaria del Gobierno actual, un Gobierno que lleva más de tres años ―una legislatura completa― sin traer una ley de presupuestos generales del Estado. (Aplausos). Si quieren defender los servicios públicos, lo que tienen que hacer es traer aquí una ley de presupuestos generales del Estado, porque la sostenibilidad económica es la única manera que tenemos de garantizarlo. Y algo más, que me parece importante, y es que la mejor manera también de defender los servicios públicos es con un modelo de financiación autonómica que no responda a criterios y exigencias de los independentistas, sino a los criterios de la sanidad, de la educación y del mantenimiento de los servicios sociales. (Aplausos). Señora ministra, yo no he venido aquí a pillarla. Como comprenderá, esto no va de pillar ni a unos ni a otros; esto va de cumplir con la obligación y la responsabilidad política que tenemos cada cual. A nosotros, con sus votos, los españoles nos pusieron en el Gobierno, y ustedes nos llevaron a la oposición, y, como oposición que soy, tengo la obligación de pedirle explicaciones, de exigirle verdad, de exigirle rigor y de exigirle las respuestas que a los españoles no les ha dado durante la crisis. (Aplausos). Cuando hemos hablado, señora ministra, de que la ley de la Agencia de Salud Pública está aprobada desde hace diez meses y de que la Agencia todavía no existe, no son bulos. Lo que hemos hecho ha sido hacernos eco de lo que dicen las sociedades científicas. Mire, este es el manifiesto (muestra un documento), Manifiesto por el refuerzo de la preparación y respuesta ante emergencias sanitarias en España. ¿Y qué dice este manifiesto? Exactamente, dice: Impulsar la aprobación definitiva del plan estatal de preparación y respuesta —‌porque no existe—, avanzar en el desarrollo de un marco normativo completo y coherente en áreas claves identificadas, acelerar la implementación efectiva de la Agencia Estatal de Salud Pública para que sea una realidad en 2026 ―es decir, no es una realidad en este momento― y reforzar la coordinación institucional. Mire, si quiere, a nosotros nos puede acusar de bulos, pero, desde luego, no lo vamos a permitir respecto a las sociedades científicas que han firmado este manifiesto (aplausos): la Sociedad Española de Medicina Preventiva, la Asociación Española de Vacunología, la Sociedad Española de Microbiología Clínica, la Sociedad Española de Epidemiología, la de Medicina de Emergencias, la de Neumología y el Comité Científico Fundamed. Si quiere, a nosotros acúsenos de bulos, pero a estas sociedades científicas no, porque son absolutamente rigurosas para hacerle llegar este manifiesto que usted está obviando desde hace meses, señora ministra.

Entiendo que usted está viviendo una legislatura compleja y que necesitaba darse un baño de masas y decir que venía aquí a hablar de un éxito. Pero aquí no ha habido un éxito: aquí ha habido un incumplimiento, como le están diciendo las sociedades científicas en el manifiesto que le acabo de trasladar.

Pero usted ha hablado también de ser referente en la OMS. Ha hablado de política planetaria. Me recordaba a una líder política que estuvo también por esta Cámara cuando hablaba de un acontecimiento planetario. Acontecimiento planetario es lo que hemos vivido aquí hoy con usted. Pero, mire, le voy a decir algo: Usted no es una referente planetaria ni en gestión sanitaria, porque ahí están los resultados, ni tampoco en diálogo con los profesionales sanitarios, que es esencial y está lastrando esta legislatura, y mucho menos es referente en lo que se refiere a la defensa del Sistema Nacional de Salud.

No lo dice el Partido Popular, se lo están diciendo los españoles, y, además, a través del CIS. El barómetro de sanidad dice que el tercer problema que los españoles consideran como propio y que más les afecta es la sanidad desde que el señor Sánchez llegó al Palacio de la Moncloa. A usted el 26 % la valora con una gestión muy mala, y la nota que le da en aquellos municipios donde tiene gestión directa, que son Ceuta y Melilla, está por debajo de la media, y es donde tienen menos profesionales y, además, peores condiciones laborales que en el resto de España. (Aplausos).

Para terminar, voy a hacer un llamamiento a la ministra y a la candidata. Ya no hay que preguntar en el día de hoy qué más tiene que pasar en España para que el presidente del Gobierno dimita y convoque elecciones y dé voz a los españoles. Lo que hay que preguntarse es cuánto más tiempo una ministra como usted va a seguir sosteniendo a un Gobierno colapsado por la corrupción. ¿Cuánto más tiempo, señora ministra? Ya sabemos lo que ha opinado esta mañana Yolanda Díaz. Y usted, ¿qué opina? ¿Comparte la opinión de la vicepresidenta del Gobierno? Recuerde que es usted candidata, y, desde luego, con la pésima gestión sanitaria de su ministerio y avalando a un Gobierno colapsado por la corrupción, no parece que tengan los mejores avales para presentarse ante los madrileños. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!―Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie).

Presidencia. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Rodríguez Almeida. (Aplausos).

Andrés Alberto Rodríguez Almeida

VoxDiputado.Página 108Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. Señora ministra, ha desaprovechado la oportunidad de pedir perdón por romper el protocolo esencial, porque usted ha dicho que han tratado a todos los que trasladaron como contagiados, y, en concreto, ahora sabemos que dos de los que estaban en esa guagua estaban contagiados y esa persona de su equipo incumplió las reglas elementales para estar con otras. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). Usted lo niega. Pues, bien, si a usted, que tiene la responsabilidad que tiene, le parece que bajarse de la guagua, después de haber estado en un contacto estrecho, en un sitio cerrado, con contagiados y quitarse el equipo en aquella zona, sin ningún tipo de restricción para otros; si usted está conforme con ese protocolo, señora ministra, creo que el problema que tiene España es mucho más grave de lo que yo pensaba. (Aplausos). Por cierto, ha hecho una amalgama hablando de bulos y ha dicho que se habían publicado muchos. Ha hablado del PP, de Junts, de UPN y ha metido también a VOX. Le agradecería que dijera qué bulos ha publicado VOX, que dé algún dato, porque habla de la derecha, de la ultraderecha y de una serie de cosas sin aportar datos, y, señora ministra, creo que, por la responsabilidad que ostenta, usted está obligada a dar datos, y no hacer descalificaciones. Y, en cuanto a otros datos, señora ministra, no ha dado ninguno sobre las razones por las que la evacuación aérea de los pasajeros no pudo hacerse una semana antes desde Praia. Refiriéndose a la intervención del portavoz de Junts sobre las PCR, ha dicho que han tratado a todos como contagiados, que no podían esperar porque no querían retrasar el dispositivo. Lo ha dicho así, ¿verdad? Bien, pues la decisión que tomaron retrasó el dispositivo una semana. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). ¿Cómo que no, señora ministra? No evacuar, no pedir que esos españoles fuesen evacuados en Praia retrasó el dispositivo una semana.

Y, bueno, usted ha lanzado una pregunta a VOX, a Santiago Abascal, a mí también sobre qué habríamos querido, qué habríamos hecho si nuestro hijo hubiese estado en ese barco. Y la respuesta es muy sencilla: que los trajesen cuanto antes para ―usando el verbo que usted misma ha empleado― hacerse cargo, para que la sanidad pública española se hiciera cargo de nuestros nacionales cuanto antes. (Aplausos.―La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos afirmativos). Afirma. ¿Le parece bien? Perfecto.

La pregunta es ―tampoco la ha respondido, y se la lancé antes― qué pasa con Ángela Agudo y Juan Manuel Serradilla, por qué la sanidad pública no se hizo cargo de ellos. Antes se lo pregunté, pero no ha respondido. Ahora dice usted que va a responder en el siguiente turno; a ver si es verdad. Pero, bueno, que sepa que usted ha hecho una pregunta y yo la he respondido, y no tengo obligación de responderle, porque la que comparece aquí para responder e informar es usted. Espero que las preguntas que le he trasladado las responda, porque —‌insisto— todavía no ha dado los motivos. Ha hecho una afirmación: había motivos, había una complejidad que obligaba a que se hiciera en Canarias, pero no ha dado los datos. Tiene que dar los datos que sustentan esa afirmación.

Bueno, lo que sí ha hecho es confirmar que tiene intereses futuros en la Organización Mundial de la Salud. Efectivamente, esto puede explicar muchas cosas. (Aplausos).

Respecto a Coalición Canaria, aunque no está aquí ahora la señora Valido, hay que dejar claro que Coalición Canaria es corresponsable, porque es quien ha investido a Pedro Sánchez presidente del Gobierno, y toda la nefasta gestión de este Gobierno socialcomunista —q‌ ue ha abandonado a los canarios, pero como a tantos otros millones de españoles— también es responsabilidad de Coalición Canaria.

Me quedo sin tiempo, pero, rápidamente, acerca de cuando habla de sacar rédito político, señora García, es lo que han hecho ustedes. ¿Qué pintaban el ministro Marlaska y Ángel Víctor Torres en ese dispositivo? No hace nada respecto al dispositivo para luchar contra el narcotráfico, cuando han muerto dos guardias civiles, y, efectivamente, ni siquiera se atreve a ir al funeral, pero sí va a Canarias para dejarse ver. (Aplausos). No va a Canarias a combatir a las mafias de la inmigración ilegal y sí va a esto. Y Ángel Víctor Torres, que va dando cabezazos para ver si recupera de alguna manera el Gobierno de Canarias, no levanta cabeza y se está enterrando en este Gobierno de corrupción.

Finalmente, en cuanto a la portavoz del Grupo Socialista, que se refiere a quién querríamos que estuviese al mando, por supuesto, el galgo de Paiporta, que ahora también está huyendo por todos lados, no queremos que esté al mando. Y, si no quiere responder a la pregunta, convoquen elecciones y los españoles le responderán quién quieren que esté al mando.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Recas Martín.

Alda Recas Martín

Grupo SumarDiputada.Página 109Vídeo

Muchas gracias, presidente. Yo iba a empezar diciendo que me iba a poner seria, pero la verdad es que resulta muy complicado después de estas intervenciones, con las que de nuevo ha quedado demostrado quién es quién. No obstante, voy a intentarlo: me voy a poner seria, porque realmente lo que ha quedado demostrado, lo que ha explicado la ministra es que somos capaces, que España es capaz de responder de manera solidaria y con solvencia ante una crisis como la que hemos vivido. Y lo que queda claro también es que esto puede volver a ocurrir. Este sistema, que lleva tantos y tantos años, no viene de la nada. Esto viene de un país que ha decidido invertir los impuestos en formar a profesionales sanitarios en salud pública. Esto implica un sistema en el que los impuestos se han destinado a un sistema sanitario público fuerte. Esto implica un sistema de protección civil, aeroportuario, de coordinación y leyes que han permitido esa coordinación ejemplar, como ha dicho la ministra, para que esta operación fuera un éxito. Por lo tanto, ha quedado demostrado que estamos preparados y que lo haremos si es necesario.

Vamos a hablar un poco de la ciudadanía. Yo estoy segurísima de que en los primeros días de esta situación a muchos de ustedes empezó a vibrarles el teléfono con llamadas preguntándoles qué estaba pasando. Tú, que estás cerca, ¿sabes qué está pasando? Al principio había nervios. En el momento en que ese operativo sale a la prensa y a la radio, se hacen ruedas de prensa y ven esa profesionalidad, esa tensión va bajando. Esos mensajes de alarma que preguntaban qué está ocurriendo acabaron diciendo: ¡madre mía, menos mal que están estos en el ministerio; menos mal que tenemos esos profesionales y ese sistema! ¡Ojalá, si esto vuelve a ocurrir, estén los mismos para coordinar de manera adecuada! (Aplausos). Ha quedado clarísimo que esto sí es la marca de España y estamos dispuestos a defenderla.

Como decía, esto no ha acabado. La compañera de Bildu lo ha dejado claro. Ahora está el Ébola en Congo y en parte de Uganda. El ministerio ya está respondiendo y trabajando de manera conjunta. Es cierto que, aunque muchos huyen de esos multilateralismos ―Estados Unidos, Argentina―, lo que tenemos claro en España es que tenemos que seguir trabajando. Por eso, ministra, le pedimos que siga, que continúe trabajando para que todos esos cimientos que llevamos tantos años construyendo, nuestro sistema sanitario y de protección civil, esos contactos internacionales se mantengan esté quien esté en el Gobierno. Esto no va ni de usted ni de mí ni de los que estamos aquí; esto va de tener unas estructuras para que, esté quien esté, lo defienda. Eso sí, la diferencia está en quién coordina. Por eso, sin duda alguna, necesitamos volver a ser progresistas, seguir progresistas y que este sistema no decaiga.

Señorías, unos quisieron que esto fuera la crónica de una muerte anunciada y, la verdad, se les ha quedado la típica película de sobremesa de Antena 3, que es para dormir y para dar vergüenza. En resumen, aquí todo el mundo ha quedado como lo que es: 147 pasajeros, 23 países, 450 funcionarios, tres ministerios, más de cinco organismos internacionales y una ciudadanía más que digna, sobre todo la de Canarias, pero para sorpresa de nadie: cero ―repito, cero― políticos de la derecha a la altura de las circunstancias.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Calvo Gómez.

Pilar Calvo Gómez

JuntsDiputada.Página 110Vídeo

Sí, primer de tot voldria donar les gràcies al meu company Isidre Gavín per la seva intervenció. Moltíssimes gràcies, company. Tenim un equip que, ja veuen, que quan falta un sempre hi ha un company per donar una mà.

Segona voldria dir, senyora ministra, que aquí no es pot venir a mentir i manipular primer. Primer dient que nosaltres no hem parlat d’obligació moral. Nosaltres, en el nostre discurs, i si no consulti el diari de sessions, hem parlat d’obligació moral, per descomptat, d’atendre qualsevol persona que estigui en una situació de necessitat sanitària. Per tant, li demano que rectifiqui aquestes greus acusacions contra Junts. Segona, nosaltres el que li hem retret és que vostès van dir que hi havia una obligació legal i no és veritat, i vostès han estat mentint a la ciutadania.

Tercera, vostè manipulant, parlant de quin havia de ser el nostre paper davant dels ciutadans catalans que viatjaven al vaixell. Miri, jo pels ciutadans de Catalunya que viatjaven al vaixell, sap que desitjava que els haguessin atès des del minut 1, que l’haguessin repatriat des de Cap Verd perquè es podia fer, senyora ministra, es podia fer. I vostès no li van demanar a l’Organització Mundial de la Salud que actués en aquest sentit. No ho van fer. No ho van fer. Van venir a dir‑nos a tots que l’Organització Mundial de la Salut els obligava legalment a donar resposta a Canàries. Obligació moral, sí. I ja ho hem dit abans. Legal, no, senyora ministra.

Després, nosaltres hem denunciat en la nostra intervenció una qüestió molt important. El dia 7 de maig es van reunir amb l’Organització Mundial de la Salut i per primera vegada en la història, l’Organització Mundial de la Salut elaborava un protocol que havien fet els experts de l’OMS per al desembarcament d’una amenaça biològica. El 8 de maig aquest protocol de seguretat l’esperava el president de Canàries i vostès no van compartir aquest protocol de seguretat. És a dir, van enviar el president d’una comunitat autònoma a activar recursos sanitaris, a activar recursos d’emergència sense saber què havia de fer. Això és d’una greu, gravíssima irresponsabilitat política. No em digui que no, perquè vostè sap que és així i nosaltres, per escrit, li hem demanat la documentació.

Després l’hem acusat abans que vostès han evidenciat una manca de protocol clar, previ i coordinat entre les administracions implicades, i li hem posat dos exemples. Però és que vostè avui n’hi ha afegit un de tercer. A vostè li recordàvem que vostès van dir que existia un avió medicalitzat preparat per traslladar eventuals infectats d’hantavirus. Ho van dir sí, però vostè també va dir que si s’hagués detectat alguna persona infectada amb hantavirus hauria estat derivada a un hospital de Canàries. Això també ho va dir vostè. Ho recorda? Ja portem dues. Però és que avui sap què ha dit avui vostè? Que si hi hagués hagut algun infectat entre els catalans l’haurien portat a un hospital de Catalunya. Escolti’m, vostè creu que enmig d’una crisi sanitària s’improvisa? No, senyora ministra, Enmig d’una crisi sanitària s’actua amb ordre i amb responsabilitat.

Segueixo. Li hem preguntat per què no es van fer PCR als passatgers que estaven a l’Hondius. I vostè ha dit com si nosaltres fóssim ignorants, que per cert, sí que li van dir, el secretari d’Estat de Sanitat li va dir el president de Canàries, sí que van insultar. I nosaltres, per suposat, nosaltres patim insults en aquesta cambra i no anem insultant, ni als companys de diputats ni als ministres. Jo no li estic insultant. Jo no li estic insultant, estic dient. Estic parlant de dades de dades. Vostè ha contestat que s’haurien necessitat 48 hores. Ens està dient de veritat que tot un ministeri de Sanitat, en plena emergència sanitària no pot enviar PCR a Canàries a agafar els tests de les persones que estan al vaixell? Portar‑les a un hospital i fer la prova en un hospital d’allà? Ho està dient de debò? Perquè és que això encara ens sorprèn més.

I acabo. Quan es parla de Cap Verd, de les possibilitats que tenia. Cap Verd de fer la repatriació des de Praia. Miri, el 2019 l’Organització Mundial de la Salut és veritat que quan es fa ho dic en anglès, però després explico el que és: State party self‑assessment annual reportment, és a dir, un informe d’autoavaluació el 2019. Per allà no passava a Cap Verd, no passava la prova. Però resulta que el 2024 sí que passaven la prova. Sí que tenien tot allò que es necessita per actuar en una emergència sanitària.

Per tant, acabo aquí agraint l’atenció de tothom. I, sobretot, com deia la intervenció abans del company Isidre Gavín, demanant‑li, per favor, que no digui mentides quan parla de Junts. I sobretot, que no manipuli quan fa referència a les paraules de Junts. I reitero de debò rectifiqui les seves paraules dient que nosaltres no havíem parlat d’obligació moral perquè sí que ho hem fet.

Gràcies.

En primer lugar, quisiera darle las gracias a mi compañero Isidre Gavin por su intervención. Muchísimas gracias, compañero. Tenemos un equipo en que, como ya ven, cuando falta uno, siempre hay un compañero que puede echarle una mano.

En segundo lugar, quisiera decir, señora ministra, que aquí no se puede venir a mentir y a manipular, primero, diciendo que nosotros no hemos hablado de obligación moral. Nosotros, en nuestro discurso ―y si no, consulte el Diario de Sesiones―, sí hemos hablado de obligación moral, por descontado, de atender a cualquier persona que se encuentre en una situación de necesidad sanitaria. Así que le pido que rectifique esas graves acusaciones contra Junts. En segundo lugar, nosotros le hemos reprochado que ustedes dijeron que existía una obligación legal y eso no es cierto. Ustedes han estado mintiendo a la ciudadanía.

En tercer lugar, usted, manipulando, ha dicho cuál tenía que ser nuestro papel ante la ciudadanía catalana que viajaba en el buque. En cuanto a los ciudadanos de Cataluña que viajaban en el buque, ¿sabe qué deseaba para ellos? Que les hubieran atendido desde el minuto uno, que se hubieran repatriado desde Cabo Verde porque se podía hacer, señora ministra, se podía hacer. Ustedes no le pidieron a la Organización Mundial de la Salud que actuara en ese sentido. No lo hicieron. ¡No lo hicieron! Vinieron a decirnos a todos que la Organización Mundial de la Salud les obligaba legalmente a dar respuesta en Canarias. Obligación moral sí, ya lo hemos dicho antes, legal no, señora ministra.

Nosotros hemos denunciado en nuestra intervención una cuestión muy importante. El día 7 de mayo se reunieron con la Organización Mundial de la Salud y, por primera vez en la historia, la OMS confeccionó un protocolo, elaborado por los expertos de la OMS, para el desembarco de una amenaza biológica. El 8 de mayo ese protocolo de seguridad lo esperaba el presidente de Canarias y ustedes no lo compartieron con él. Es decir, mandaron al presidente de una comunidad autónoma a activar recursos sanitarios de emergencia sin saber qué tenía que hacer. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez, hace gestos negativos). Esto es de una gravísima irresponsabilidad política y no me diga que no, porque usted sabe que es así y nosotros, por escrito, le hemos pedido la documentación.

Antes le hemos acusado de que han evidenciado una falta de protocolo claro, previo y coordinado entre las Administraciones implicadas. Le hemos puesto dos ejemplos, pero ha añadido un tercero usted hoy. Le recordábamos que ustedes dijeron que existía un avión medicalizado preparado para trasladar eventuales infectados de hantavirus. Pero usted también dijo que, si se hubiese detectado alguna persona infectada con hantavirus, se le habría derivado a un hospital de Canarias. Eso también lo dijo usted, ¿verdad? ¿Lo recuerda? Bueno, pues van dos. Pero ¿sabe qué ha dicho hoy? Que, si hubiera habido algún infectado entre los catalanes, lo habrían llevado a un hospital de Cataluña. Escuche, ¿usted cree que en medio de una crisis sanitaria se improvisa? No, señora ministra. En medio de una crisis sanitaria se actúa con orden y responsabilidad.

Sigo. Le hemos preguntado por qué no se realizaron PCR a los pasajeros que estaban en el Hondius y usted ha dicho, como si nosotros fuéramos ignorantes… Por cierto, sí que se lo dijo el secretario de Estado de Sanidad al presidente de Canarias. Ahí sí que le insultaron. Nosotros también sufrimos insultos en esta Cámara y no vamos insultando ni a los compañeros diputados ni a los ministros. Yo no la estoy insultando. (La señora ministra de Sanidad, García Gómez: Yo tampoco). En fin, estoy exponiendo datos. Usted ha dicho que se habrían necesitado cuarenta y ocho horas. ¿Nos está diciendo de verdad que todo un Ministerio de Sanidad, en plena emergencia sanitaria, no puede mandar PCR a Canarias, coger los test de las personas del buque, llevarlos a un hospital y realizar la prueba en un hospital de allí? ¿Me lo dice de verdad? Porque esto todavía me sorprende más.

Voy terminando. Cuando se habla de Cabo Verde y de las posibilidades que tenía esta zona de realizar la repatriación desde Praia, le diré que en 2019 la OMS ―aquí sí que tengo que decirlo en inglés― tuvo que realizar un state party self‑assessment annual reportment, es decir, un informe de autoevaluación. Pues bien, en 2019 Praia no aprobaba esta prueba, no la pasaba, pero resulta que en 2024 sí aprobaba esa prueba, sí que contaban con todo lo necesario para actuar ante una emergencia sanitaria.

Termino agradeciéndoles a todos su atención y, sobre todo, como decía, la intervención anterior del compañero Isidre Gavin. Termino pidiéndole, por favor, que no mienta cuando hable de Junts, sobre todo que no mienta haciendo referencia a las palabras de Junts. Reitero, rectifique sus palabras respecto a que nosotros no habíamos hablado de obligación moral, porque sí lo habíamos hecho.

Gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Fullaondo la Cruz. (Pausa). Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 113Vídeo

Muchas gracias, presidente. Señora ministra, no pensaba intervenir, pero ya que no me ha contestado a nada de lo que he dicho ―ha dicho: luego contestaré, y no lo ha hecho―, por si acaso, aprovecho el turno. Yo le he preguntado por dos cuestiones básicamente. No me ha contestado nada sobre si verdaderamente va a convocar la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud para que ratifiquen el informe técnico antes del 14 de julio sobre el tema de la especialidad de enfermedades infecciosas. Díganoslo: ¿sí o no? Si es sí, estaremos encantados, ya era hora. Y, si es no, diga por qué. Usted ha vuelto a pasar por encima del tema de la huelga de los médicos. Parece que a otros grupos tampoco les importa mucho. En Euskadi dan mucha matraca, pero luego aquí parece que no les importa mucho. ¿Va a negociar verdaderamente? ¿Va a hacer algo? ¿Se va a mover? ¿O va a venir otra vez a decir aquí que esto sigue igual? Pues no estamos dispuestos a que esto siga igual; algo tendrá que hacer. Porque, mientras tanto, los pacientes se acumulan, las consultas se suspenden, las operaciones se retrasan. Claro, como a usted no le llega eso directamente, pues las que pagan la factura son las comunidades autónomas. Escuche a las comunidades autónomas, ya que son las que lo van a padecer. Y, verdaderamente, ¿qué le están diciendo a usted las comunidades autónomas, que está bien la postura que está manteniendo usted o le están exigiendo otra flexibilidad y otra capacidad de diálogo y de negociación? Porque eso de decir: ¡Es que todo esto es un montaje de médicos de VOX! (La señora ministra de Sanidad, García Gómez: Yo no he dicho eso). Oiga, no, ¿eh? Que los que andan en mi tierra, por ejemplo, de VOX tienen bastante poco. Por tanto, respóndame. Y, si no lo va a hacer, diga que no lo va a hacer. Gracias.

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Martínez Ramírez.

Carmen Martínez Ramírez

PSOEDiputada.Página 113Vídeo

Gracias, presidente. Señora ministra, hay algo que esta crisis del hantavirus ha dejado muy claro, y es que las emergencias sanitarias, cuando se quieren gestionar bien y se tiene como principal objetivo proteger de verdad a la ciudadanía, se gestionan con ciencia, con cooperación internacional y con confianza en el sistema público y en sus profesionales. Y ahí está exactamente la diferencia entre el Partido Popular y nosotros. Porque mientras este Gobierno coordinaba un operativo sanitario y humanitario que ha sido reconocido por la OMS, por Naciones Unidas y por las instituciones europeas, ellos se dedicaban a hablar de caos, a propagar bulos y a desprestigiar a los expertos con argumentos de ChatGPT. Les tengo que reconocer que a mí me da mucha vergüenza ajena escuchar cómo, sin enrojarse, la señora Cuca Gamarra salió a reivindicar la Agencia Estatal de Salud Pública, cuando fueron ellos los que votaron la primera vez en contra y, la segunda, han reconocido que, bueno, que se abstuvieron; algo es algo. Fueron ellos los que bloquearon durante meses en el Senado esa ley ―acordémonos―; fueron ellos quienes nunca desarrollaron la agencia en la Ley General de Salud Pública, y ahora se llenan la boca intentando blanquear esa actitud leyendo algunos manifiestos; manifiestos, por cierto, absolutamente legítimos. Pretenden convencernos precisamente de que ellos habrían liderado mucho mejor esta crisis, que lo hubieran hecho mejor, que se hubieran modernizado y que ellos son los artífices de la modernización sanitaria de este país. Y la verdad es que, si no fuera porque estamos hablando de vidas humanas, estamos hablando de sanidad, uno no sabría si reír, pero sinceramente es para llorar. Porque, señorías, el modelo de gestión sanitaria del Partido Popular es ese que los lleva a dar dinero público a hospitales privados que reutilizan catéteres. Sí, señorías, como hace Ribera Salud en la Comunidad Valenciana. Una empresa que, como usted sabe, señora ministra, recibe cientos de millones de euros de la Consejería de Sanidad, que reutiliza material sanitario. Una empresa que tiene como directora financiera ―por si no lo sabían ustedes― a la cuñada del actual conseller de Sanidad en la Comunidad Valenciana; conseller del que, por cierto, hoy se publica en un medio de comunicación que regó con dinero público a la clínica privada de la que era director su hermano antes de que fuera comprada por Ribera Salud. No sé si se han aclarado, pero todo queda en familia en la Comunidad Valenciana y en el Partido Popular. (Aplausos). O miren el escándalo de las prótesis vasculares caducadas en Murcia, que parece que se están implantando en un hospital concertado y se está poniendo en riesgo la salud de los ciudadanos y las ciudadanas. Además del desfalco a las arcas públicas de ―parece― cerca de 7 millones de euros en concepto de servicios sanitarios que la consejería de Murcia no debería de haber validado ni asumido. (Aplausos). Ese es el Modelo PP, el modelo Partido Popular. Y hay otro modelo Partido Popular en Madrid. ¿Recuerdan ustedes cuál fue el gran símbolo sanitario propagandístico del Partido Popular durante la pandemia? El hospital Zendal. ¿A que sí? El de la señora Ayuso, que se ha paseado por México haciendo performances históricas, evangelizando infieles, como diría Hernán Cortés, y haciendo el mayor de los ridículos con el dinero de todos los madrileños y madrileñas. (Aplausos). Ese es el modelo, aquel Zendal que costó 300 millones de euros, que iba a ser el hospital que nos iba a salvar de todas las pandemias y que se ha demostrado que no sirve para ello.

Sin embargo, frente a ese modelo de propaganda, hoy España representa un modelo solvente gracias al trabajo realizado durante estos últimos años, señora ministra. Este Gobierno ha aumentado un 43 % el presupuesto sanitario. Somos el país líder en donación de órganos. Somos el país de la Unión Europea con mayor esperanza de vida. Hemos creado la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública. Hemos ampliado cribados y lo vamos a seguir haciendo. Hemos reforzado la salud mental y acelerado el acceso a tratamientos innovadores como las CAR‑T. Y todo eso, señoría, sigue ocurriendo porque seguimos creyendo que las políticas sanitarias son una herramienta de igualdad social, como lo creímos hace cuarenta años, cuando un ministro socialista hizo la Ley General de Sanidad, de la que estamos todos tan orgullosos. (Aplausos). Sí, señorías, la derecha sencillamente no lo cree y no apuesta por ella, y hay muchísimos ejemplos. Esa es la diferencia entre su modelo y el nuestro. Por eso, hoy España lidera y puede mirar de frente a la comunidad internacional con orgullo, porque este Gobierno ha demostrado que hay otra forma de gobernar y de gestionar las emergencias con rigor, con humanidad y con cooperación internacional. Y, mal que les pese, lo vamos a seguir haciendo durante muchos años.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Para finalizar, tiene la palabra la señora ministra de Sanidad.

Mónica García Gómez

GobiernoMinistra de Sanidad.Página 114Vídeo

Señora Fúnez, se le han vuelto a hacer largos los cinco minutos, igual que se le está haciendo un poquito larga la legislatura.

¿Lo hicimos o no lo hicimos bien? Señora Fúnez, es que iba de esto esta comparecencia. Usted ha empezado a hablar de manifiestos, del CIS, de las competencias de las comunidades autónomas; que si no las quieren, no las saben usar o no saben qué hacer con ellas, pues, oiga, las devuelven al Estado, al Insalud. En 2001 pertenecían al Insalud, al Gobierno central ―el propio señor Feijóo fue director del Insalud―. Es decir, si usted me habla de lo mal que funciona la sanidad en sus comunidades, no sé si este es el lugar. (Varios señores diputados: ¡Nooo!). Sí, en sus comunidades. (Rumores). Claro, es que aquí hay un error que ustedes quieren manifestar. Si ustedes no quieren las competencias, las pueden devolver; si está muy bien, si no pasa nada. (Rumores). Si no las quieren, no las saben usar y no van a sentirse orgullosos de ellas ni tampoco van a asumir los errores, entonces devuelvan las competencias. Entonces ―no me ha quedado claro―, ¿lo hemos hecho bien o no lo hemos hecho bien en la crisis del hantavirus? Es que no me ha quedado claro. ¿Lo ha hecho todo el mundo bien menos nosotros? ¿Lo ha hecho todo el mundo bien menos la ministra, que tiene que dimitir? ¿Lo hemos hecho bien o no? Yo intuyo que sí, ¿no? Porque si le ha dedicado quince minutos a otras cosas que nada tenían que ver con esto solo para eludir decir que lo hemos hecho bien, lo hemos hecho bien. Enhorabuena. Y enhorabuena también a los ciudadanos que han votado al

Partido Popular por ser responsables de un país del que estar orgullosos. Así que enhorabuena a todos los españoles y españolas. Pero no me ha quedado claro, ¿ustedes qué hubieran hecho diferente? ¿Qué es lo que hubieran hecho diferente? ¿Se hubieran ido a El Ventorro?, ¿no hubieran ido al puerto?, ¿se hubieran salido de la OMS, por ejemplo? Que intuyo que es lo que quiere la ultraderecha. (Rumores). ¿Qué hubieran hecho diferente? Es que usted ha salido aquí quince minutazos y no ha dicho nada de lo que hubieran hecho ustedes diferente. (Rumores.―Aplausos). ¿Qué hubieran hecho ustedes diferente? ¿Comunicarse con todas las comunidades? Lo hicimos. ¿Comunicarse con los organismos internacionales? Lo hicimos. Es decir, usted ha hecho un relato de lo que hubieran hecho que es exactamente lo que hemos hecho nosotros. O sea, que entiendo que nos están dando la enhorabuena y nos están dando las gracias. Ya lo han dicho la portavoz del Grupo Socialista y la portavoz del Grupo Parlamentario SUMAR, ¡hombre, que vengan ustedes aquí a hablar de la Agencia Estatal de Salud Pública, hay que tener bastante poca vergüenza!

Señor diputado de VOX, yo creo que tan mal no me explico, porque no es que ustedes hayan publicado o no hayan publicado un bulo, es que ustedes solo viven de los bulos, de los insultos, de las injurias y del odio. Es que incluso para contar ―claro, no sé si es que en su partido solo cuenta el señor Abascal, tanto para contar como para contar el dinero que entra en el partido― usted me habla de una semana antes. ¿Pero qué semana, si el día 2 fue cuando la OMS detectó el brote y el día 5, tres días después, fue cuando nos hizo la petición de auxilio? ¿Cómo que una semana antes? ¿Qué semana antes? No ha habido semana antes. Y, sí, estaba el ministro del Interior y el ministro de Política Territorial, justo para esa coordinación, porque es que no sé si usted se ha enterado de que esto no era solamente una crisis sanitaria, era un operativo de Protección Civil, que depende del Ministerio del Interior, quien elaboró todo el protocolo de repatriación de todos los países que estaban implicados. Y, por cierto, claro que no se podía hacer en Cabo Verde.

Señora Calvo ―creo que no está―, yo he hablado de la pregunta que me ha hecho el portavoz de Junts sobre si teníamos obligación legal. Desde el primer momento, hemos dicho que teníamos obligación legal, obligación moral y obligación humanitaria; he apelado a las tres. Y sí, había cinco catalanes a los que no quisimos poner en riesgo en una evacuación llevada a cabo por un país que no tenía las capacidades para realizar una evacuación con todos los criterios de seguridad. No quisimos poner en riesgo no solamente a los catalanes, no solamente a los españoles, sino a nadie de la tripulación y del pasaje. ¿Saben por qué? Porque lo que estábamos poniendo en riesgo era la contención de la enfermedad; no solamente a los pasajeros, estábamos poniendo en riesgo que la transmisión se ampliara más allá de las personas del buque. Así, pues, no tengo ningún problema en decir que ha habido una obligación legal y una obligación moral. Me he equivocado en que los pacientes catalanes han ido al Gómez Ulla, en vez de a un hospital catalán, pero bueno, esto es un lapsus como otro cualquiera.

Señor Agirretxea, no pasa nada, le doy respuesta, no tengo ningún problema, pero me ha parecido más riguroso ceñirnos al objeto de esta comparecencia, que era hablar de la crisis del hantavirus; pero yo no tengo ningún problema, como ya he hecho en la Comisión de Sanidad ―en la que ha estado usted presente y le he dado todas y cada una de las explicaciones pertinentes―, en hablar de cuál es la situación ahora mismo del conflicto mantenido por los sindicatos médicos con el Ministerio de Sanidad y con las consejerías de Salud, como usted bien sabe. Se lo he contado muchas veces, lo vuelvo a contar, no tengo ningún problema. Nosotros nos hacemos cargo de las reivindicaciones de los profesionales. No sé quién me ha dicho que si nosotros hemos afirmado que son de VOX; yo no he dicho nunca que sean de VOX o que no sean de VOX, yo me hago cargo de las reivindicaciones de los profesionales. Fíjese si me hago cargo, que esas reivindicaciones llevan sin ser atendidas veintitrés años. (Toses.―Risas). No sé si ha sido una tos nerviosa o una risa nerviosa; una de las dos cosas. Y aquí les quiero recordar, porque ustedes también son muy celosos de sus competencias, que, en el año 2001, se realizaron todas las transferencias, que se finalizaron en el año 2002. El País Vasco tenía ya antes las transferencias en materia sanitaria. Las transferencias implican la gestión, la planificación, la ordenación de recursos humanos y las condiciones laborales. Lo que hace el estatuto marco ―y así nos lo atribuyen también los propios sindicatos médicos y los profesionales― es señalar un marco común de límites, obligaciones, deberes y derechos. Y sí, queremos dotar a las comunidades de un marco legal que sea mucho más garantista en la protección de las condiciones laborales, porque aquí hay comunidades que han protegido a sus profesionales y otras comunidades que no. En concreto, el País Vasco, y usted lo sabe, no es de los que paga menos a sus profesionales, no es de los que paga menos la hora de guardia, es una de las comunidades que más invierte en sanidad por habitante. Aun así, tenemos muchos retos y desafíos por delante; retos y desafíos que son compartidos con Europa, porque en Europa pasa exactamente lo mismo. Después de la COVID tenemos un 20 % más de profesionales ―en España tenemos en torno a un 15 % más de profesionales― y no somos capaces de hacernos cargo de la demanda. Dicho esto, claro que por responsabilidad yo podría haber hecho dos cosas, dejar el estatuto marco en un cajón, que me lo han pedido algunos grupos parlamentarios y también algunos de los representantes sindicales, o poner encima de la mesa la mejora de las condiciones laborales. Y eso es lo que he hecho. ¿Por qué? Por responsabilidad. Y también porque yo no estoy en este ministerio para pasar por delante ni de puntillas de los principales problemas de nuestro sistema sanitario. Por esa misma responsabilidad, y usted lo sabe y se lo tengo que recordar, en el propio estatuto marco hay una especificidad para los profesionales. Eso también lo digo para la señora Fúnez, que también lo sabe, pero no importa, porque se lo repito. Hay especificidades para los profesionales sanitarios. Y la falta de médicos y también de enfermeras, porque hablamos de los médicos, pero aquí estamos hablando de falta de profesionales sanitarios, es algo de lo que adolecemos en España y también en otros países de Europa. Aun así, ha sido el Gobierno progresista, el Gobierno de España, el que ha puesto un 40 % más de plazas en la formación sanitaria especializada y el que ha pagado un 15 % más de plazas en las facultades de Medicina, sin ser nuestra competencia. O sea, que la falta de médicos la hemos paliado o la hemos intentado paliar desde el año 2018, sabiendo que esto es una política a largo plazo.

Y claro que ha habido negociaciones específicas con los médicos, por nuestra parte y por parte de su consejero. Todas las comunidades han tenido negociaciones específicas con los médicos, claro que sí, porque es su responsabilidad. Es más, su consejero ―ya se lo dije en la Comisión de Sanidad― dijo: Yo puedo quitar las guardias de veinticuatro horas en los hospitales grandes. Sí, puede. Y yo le dije: hágalo, claro que sí. Es que hay comunidades que han quitado ya las guardias de veinticuatro horas. Hay hospitales donde ya no se hacen guardias de veinticuatro horas. ¿Por qué? Porque para que un profesional haga menos guardias y menos horas es muy sencillo, ha de tener compañeros y plantilla para poder hacerlo. Y los compañeros y la plantilla, yo lo siento mucho, pero son competencia y responsabilidad de las comunidades autónomas. (Aplausos). Eso es así. (Rumores). Sí, sí. Tengo una noticia: las competencias en sanidad son de las comunidades autónomas; las competencias en educación también son de las comunidades autónomas; las competencias en vivienda también son de las comunidades autónomas. Esto no debería ser una sorpresa para parlamentarios del Congreso de los Diputados. Lo digo porque no vaya a ser que se vayan a confundir en las votaciones pensando que es el Gobierno de España el que gestiona y retribuye a los profesionales sanitarios. (Una señora diputada: Ceuta y Melilla). No, no lo confundan. De hecho, señora Fúnez, usted y el señor Feijóo se reunieron con los profesionales sanitarios y con el comité de huelga. ¿Qué les dijo a los profesionales? Les dijo que ustedes no iban a quitar las guardias de veinticuatro horas, que ustedes no apoyaban un estatuto propio y que mantuvieran las huelgas. ¿Sí o no, señora Fúnez? (Denegaciones). Sí, ustedes le dijeron al comité de huelga que no iban a hacerse cargo de las reivindicaciones. Y, a cambio, el señor Feijóo les mandó una carta diciendo que, el día que ellos gobiernen ―¡imagínense el día que gobiernen en alguna comunidad, imagínense el día que gobiernen en once comunidades!―, el día que ellos tengan las competencias, subirán los salarios, mejorarán las condiciones, laborales, etcétera, todo aquello que no hacen en las comunidades que gobiernan. Pero sí, señora Fúnez, ustedes les dijeron que no iban a asumir sus reivindicaciones, entre otras, el estatuto propio al que ustedes han votado en contra en el Senado y en las Cámaras territoriales. Así que, por favor, tengan un poquito de decencia y pónganse a trabajar para mejorar las condiciones laborales y cuidar de verdad a los profesionales sanitarios; un cuidado del que no se han hecho cargo en veintitrés años. Por supuesto, nosotros empatizamos con el malestar acumulado durante más de dos décadas, derivado de una ley del año 2003 que ustedes quieren que sea la que siga rigiendo para los profesionales. Esta es la verdad.

Y ya termino, señorías, porque ha sido una comparecencia bastante extensa. ¿Alguna cosa más? Creo que no me he dejado nada (El señor Agirretxea Urresti: Sí, las especialidades). Perdón, las especialidades. Tampoco creo que sea el momento de hablar aquí de las especialidades, pero, como usted bien sabe, para que se apruebe una especialidad ―y aquí el ministerio es también parte del procedimiento― una serie de comunidades tienen que avalar esa petición y eso está en marcha. Dicho esto, hemos creado un grupo de trabajo desde hace mucho tiempo con todas las sociedades científicas ―por cierto, señora Fúnez, sí que nos hemos reunido con todas, con las cincuenta sociedades científicas― para habilitar esa formación, que no solamente implica formación mir, sino que implica también formación posmir, que son todas las ―vamos a llamarlas así― supraespecialidades o especialidades. Estamos trabajando en ese marco, en cómo no ir especialidad por especialidad, en abordar las especialidades, las áreas de capacitación específica y las supraespecialidades, porque es verdad que tenemos unas áreas ―infecciosas es una de ellas― en las que se requiere un conocimiento específico que hoy deriva de varias ramas, de microbiología y también de medicina interna. Estamos trabajando en hacer ese mapa de especialidades, supraespecialidades y áreas de capacitación, pero con un pensamiento lógico entre todos y todas y con todas las sociedades científicas, con FACME y, por supuesto, también con todas las comunidades.

Así que estamos trabajando en ello, sí, para que todos los profesionales tengan las capacitaciones necesarias y la formación específica requerida.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

MOCIONES CONSECUENCIA DE INTERPELACIONES URGENTES. (CONTINUACIÓN):

—  DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, SOBRE LAS MEDIDAS DEL GOBIERNO PARA RESOLVER LOS PROBLEMAS DE LA JUSTICIA EN ESPAÑA. (Número de expediente 173/000173).

Presidencia. Continuamos con la moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX sobre las medidas del Gobierno para resolver los problemas de la justicia en España. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción tiene la palabra el señor Hoces Íñiguez. (Aplausos).