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Sin adjetivos

Pleno del 26 de mayo de 2026

Proposición no de Ley sobre el 40 Aniversario de España en la Unión Europea.

Proposición no de Ley ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 187.

Defensa y exterior

Votación

  • 28 de mayo de 2026: salió adelante, 163 sí, 37 no, 143 abstenciones.

Vicente Montávez Aguillaume

PSOEDiputado.Página 67Vídeo

Presidenta, señorías. Hay generaciones que heredan un país y hay generaciones que tienen que reconstruirlo. La generación de socialistas que llevó España a Europa tuvo que hacer las dos cosas al mismo tiempo porque veníamos de una dictadura, del aislamiento, de una España donde demasiada gente aprendió a vivir bajando la voz y desconfiando del futuro. Por eso cuando España entró en la Comunidad Económica Europea en 1986 no entró solamente en un mercado común, entró en la democracia europea (aplausos), entró en la modernidad, entró en la historia política del continente del que había sido expulsada durante cuarenta años de franquismo. Era la promesa de que nunca volveríamos atrás, nunca más la censura, nunca más el autoritarismo, nunca más una España resignada y encerrada en sí misma y esa promesa se cumplió, señorías. Se cumplió en nuestras infraestructuras, se cumplió en nuestras universidades y en nuestros derechos sociales; pero sobre todo en la vida concreta de millones de españoles y españolas. España no solamente creció, España cambió de escala histórica. Millones de mujeres pudieron incorporarse al mercado laboral en condiciones más dignas, millones de trabajadores encontraron oportunidades en una economía moderna integrada en Europa, millones de jóvenes disfrutaron del programa Erasmus. La entrada de España en la Unión Europea fue una historia de éxito colectivo y eso es lo que precisamente algunos quieren borrar cuando reducen cuarenta años de europeísmo a un discurso de resentimiento nacionalista porque la extrema derecha necesita una Europa fracasada para vender una nostalgia reaccionaria. Necesita convencer a los ciudadanos de que todos sus problemas vienen de fuera ―de Bruselas, de los inmigrantes, de los acuerdos internacionales―, haciendo del miedo y el odio su gasolina electoral. Precisamente por eso, conviene recordar algo que algunos intentan olvidar: España no solo recibió de Europa, España también ayudó a transformarla. (Aplausos). Aportó una forma distinta de entender la democracia, los derechos y la modernización social. Lo hizo cuando aprobó el matrimonio igualitario en 2005. Adelantándose a buena parte de Europa, España ayudó a normalizar un nuevo consenso democrático sobre igualdad y dignidad. Ayudó a demostrar que ampliar derechos nunca nunca nunca debilita a una sociedad (aplausos), sino que la hace más libre y más decente. Lo mismo ocurrió con las políticas públicas de igualdad, con la lucha contra la violencia machista y con la defensa de los derechos sexuales y reproductivos. España contribuyó a ampliar la conversación europea sobre derechos, igualdad y protección social, señorías, porque modernizar un país no solo consiste en crecer económicamente, también consiste en ampliar libertades y construir una sociedad más digna, más feminista y más democrática. (Aplausos). Esa misma convicción fue importante años después en el terreno económico. Conviene recordar lo que ocurrió tras la pandemia. Durante la crisis financiera, Europa respondió con austeridad, con recortes y devaluando la vida de los españoles, pero esta vez ocurrió algo distinto. Los fondos Next Generation rompieron con un viejo dogma europeo: por primera vez Europa asumió deuda común para proteger a sus ciudadanos y reconstruir su economía. El Gobierno progresista estuvo en el centro de ese cambio, señorías, ayudando a consolidar una nueva idea de Europa: que la transición ecológica podía ser política industrial, que la cohesión social también era competitividad y que lo público debía proteger a las sociedades frente a las grandes crisis. (Aplausos). Señorías, el problema es que, mientras Europa intenta avanzar en integración, el mundo empezó a retroceder. Estamos asistiendo al regreso brutal de la política del poder. Por eso, queremos expresar hoy aquí nuestra solidaridad con quienes intentan romper el silencio frente al sufrimiento del pueblo palestino, con quienes integran la flotilla, con quienes defienden la llegada de ayuda humanitaria y el respeto del derecho internacional, incluso frente a amenazas y bloqueos, porque cuando el mundo empiece a acostumbrarse al horror, la solidaridad también se convierte en una forma de resistencia democrática. (Aplausos). Europa no puede mirar hacia otro lado mientras una población civil queda atrapada entre la destrucción, el hambre y la ausencia de un horizonte político, porque los derechos humanos solo son creíbles si son verdaderamente universales, no selectivos, no condicionados y no negociables, señorías.

Precisamente ahí aparece uno de los grandes peligros políticos de nuestro tiempo: vemos crecer Gobiernos que consideran los derechos humanos un obstáculo y el derecho internacional, una molestia. Pero observamos algo todavía más preocupante: cómo parte de la derecha democrática europea empieza a asumir el lenguaje, el marco mental y las prioridades de la extrema derecha. Porque el problema no es solamente el avance electoral de los extremistas, señorías, el verdadero problema es la normalización de su visión del mundo. Cuando se relativiza el valor del derecho internacional, cuando se desprecia el multilateralismo, cuando se justifica la deshumanización del adversario, Europa empieza a olvidar para qué nació, porque precisamente Europa nació para impedir que el continente vuelva a destruirse a sí mismo. Por eso, es importante que España defienda hoy una posición clara y coherente dentro de Europa, porque los derechos humanos no pueden depender de quién sea el agresor ni de quién sea el aliado y ahí España ha hecho algo importante: recordarle a Europa que la credibilidad moral no se proclama, se ejerce.

Señorías, voy terminando. Europa no sobrevivirá únicamente por intereses económicos, sobrevivirá si sigue siendo una idea política capaz de inspirar una esperanza: la idea de que la cooperación es más fuerte que el miedo, la idea de que la democracia merece ser defendida, la idea de que ninguna nación europea será verdaderamente soberana si afronta sola los desafíos del siglo XXI. Frente al cinismo internacional, frente al odio identitario, frente a la lógica de la fuerza y la deshumanización, Europa sigue representando algo profundamente revolucionario: la voluntad de convivir.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Montávez. Para la defensa de las enmiendas formuladas por los diferentes grupos, interviene, en primer lugar, por el Grupo Parlamentario Vasco (PNV), la señora Vaquero Montero.

Maribel (GV (EAJ-PNV)) Vaquero Montero

PNVDiputada.Página 68Vídeo

Arratsalde on berriro ere. En líneas generales, la proposición no de ley hace una defensa del proyecto europeo y coincide con lo que defendemos desde el Partido Nacionalista Vasco en lo relativo a reafirmar el compromiso con la integración europea, fortalecer la soberanía europea y avanzar hacia una Unión Europea más unida y con una mayor capacidad política. Sin embargo, el verdadero debate que esta proposición no aborda, quizá porque responde más a una voluntad declarativa vinculada al aniversario que a una propuesta política de fondo, es hacia qué modelo de integración europea queremos avanzar, así como el papel de las naciones sin Estado en esta Europa y cómo garantizar su justa representatividad en el seno de las instituciones europeas. Desde el lehendakari Aguirre y Francisco Javier de Landaburu en La Haya, en mayo de 1948, hasta hoy, el Partido Nacionalista Vasco ha defendido la Europa de los pueblos; una Europa que reconoce las naciones sin Estado, como Euskadi, con una identidad y lengua propia; pueblos y naciones sin Estado que tengan voz en aquello que les atañe. Desde el Partido Nacionalista Vasco defendemos una Europa federal que dé cabida a las diferentes naciones e identidades que la conforman; una Europa federal, democrática, en progreso, solidaria y en paz, en la que Euskadi pueda aportar su visión, sus capacidades y sus fortalezas; una Europa que reconozca a las naciones y a los pueblos que la conforman y que entienda que la diversidad no es un problema que gestionar, sino una fortaleza política, democrática y cultural sobre la que construir un proyecto común europeo. El Partido Nacionalista Vasco participó en la construcción europea desde el exilio, impulsando el Consejo Vasco por la Federación Europea, que formó parte de la democracia cristiana europea, además, participando en los debates sobre la futura constitución federal europea. Somos un partido europeísta y así lo demuestra nuestra historia. En 1985 nos posicionamos a favor de la adhesión del Estado a la Unión Europea, sin renunciar a nuestro objetivo de una Europa de los pueblos, y ya entonces advertíamos de que esta adhesión no podía suponer una limitación a nuestra aspiración nacional ni afección competencial. Por eso, hemos presentado una enmienda para incorporar a esta iniciativa una visión más ambiciosa de futuro de Europa; una Europa que reconozca a los pueblos y naciones que la conforman y que adapte sus marcos institucionales a la realidad plurinacional existente, porque el lema europeo de «Unidos en la diversidad» solo tendrá sentido si esa diversidad se reconoce también políticamente; una forma integradora de reconocer una Europa diversa también en lo identitario, en lo lingüístico y en lo cultural.

Beraz, puntu honetan Europa osatzen duten herrien hizkuntza eskubideak aitortzea eskatzen dugu, baita Europako erakundeetan eta parlamentuan bertako hizkuntza ofizialak euskara bezala izateko duten eskubidea ere.

Por lo tanto, en este punto solicitamos que se reconozcan los derechos lingüísticos de los pueblos que conforman Europa, así como el derecho que tienen las lenguas propias, como el euskera, a ser consideradas lenguas oficiales en las instituciones europeas y en el Parlamento.

Asimismo, consideramos que es necesario garantizar la representación real de los pueblos europeos, tal y como se recoge en el acta electoral de la Unión Europea, que permite que cada Estado miembro constituya el tipo de circunscripción más acorde con sus características, teniendo en cuenta que el fin esencial del Parlamento Europeo es representar a la Europa comunitaria en toda su diversidad y variedad de opciones ideológicas, culturales, nacionales y regionales. Por ello, defendemos el modelo de circunscripciones autonómicas y no la estatal única.

Otro de los puntos que incorporamos en nuestra enmienda es la necesidad de que las regiones europeas que cuenten con un Parlamento y competencias legislativas propias puedan participar en el proceso decisorio, ya que consideramos que el actual modelo de gobernanza es insuficiente para casi la mitad de la población de la Unión. Se trata de sujetos políticos diferenciados cuya voz no puede quedar diluida y que deben contar con un reconocimiento efectivo dentro de la Unión. Por ello planteamos avanzar hacia una directiva europea de claridad, inspirada en experiencias, como Canadá y Quebec, que establezca garantías democráticas, mayorías claras y procedimientos legales para posibles procesos de ampliación interna dentro de la Unión Europea, en el caso de las naciones europeas sin Estado. Con ello no queremos aumentar la posibilidad de bloqueo de decisiones relevantes para la Unión, porque Europa debe ser ágil en la toma de decisiones y ello significa evitar vetos y unanimidades. Por ello también nuestra propuesta busca mejorar la democracia, la eficacia y la coherencia interna de la Unión sin paralizar las tomas de decisiones.

La Unión necesita importantes reformas para mejorar el sistema de toma de decisiones, para ser más eficaz y democrática, para afrontar las sucesivas crisis, para incorporar nuevos socios, para ser más resilientes, para, en definitiva, ser dueños de nuestro futuro en este mundo en el que la geopolítica y la geoeconomía nos coloca ante decisiones muy difíciles. Necesitamos una Unión Europea con autonomía estratégica, capaz de proteger su industria, garantizar la seguridad energética, reforzar su capacidad de defensa y liderar ámbitos claves como la inteligencia artificial y la transición tecnológica. Pero esa transición debe hacerse sin poner en riesgo la cohesión social ni territorial, garantizando oportunidades y bienestar para toda la ciudadanía europea. En definitiva, se trata de entender que la fuerza de Europa no procede de eliminar las diferencias, sino de convivir con ellas, como dice la presidenta del Comité Europeo de las Regiones, Kata Tütto.

Termino. No concebimos Euskadi como pueblo fuera de Europa, pero asimismo Europa no podrá garantizar su construcción democrática sin reconocer ni tener en cuenta los pueblos y las naciones que la conforman. Y es por ello por lo que defendemos una Europa federal, democrática, soberana, social y plural; una Europa que reconozca los pueblos y las naciones, que tome decisiones desde una posición cercana a la ciudadanía y que tenga capacidad de responder a los retos económicos, energéticos y geopolíticos. Euskadi necesita a Europa, pero Europa también necesita a pueblos como Euskadi. Muchísimas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Vaquero. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Sánchez García. (Aplausos).

José María Sánchez García

VoxDiputado.Página 70Vídeo

Con la venia. VOX no es un partido anti‑Unión Europea, aunque ya hemos escuchado soltar de nuevo algo al portavoz socialista, en esa propaganda que hacen siempre los socialistas y los que les acompañan en esta larga y enjoyada aventura, según sabemos últimamente. Pero eso no es más que una propaganda, yo diré que buscando la confrontación que tanto gustaba y postulaba el señor de las joyas y que vienen realizando en ese afán propagandístico hace muchos años. Pero en las actuales circunstancias, tanto generales de la Unión Europea como particulares de España, nosotros no vemos nada que celebrar. No vemos aquí cuál es la fiesta a la que nos convocan, porque aquí festivo me parece que no hay nada. Bueno, para ser sincero, sí hay motivo de celebración para el Partido Socialista y para esos grupos que le acompañan en estos Gobiernos minoritarios. Y es que a ustedes les protege constantemente la Comisión Europea ―presidida por esa señora del pelo años 70, conocida por Von der ‘Pfizer’ en ciertos círculos de Bruselas (rumores)― y otras instituciones europeas. Cosa que es de difícil inteligencia, porque no se entiende cómo las instituciones europeas pueden proteger a un Gobierno que constantemente actúa contra los principios de la Unión Europea. Pero esto entra dentro del misterio político, que no es el misterio con eme mayúscula de la fe, pero que en su laicidad no deja de ser una fe también. Desde el Tratado de Maastricht, la Unión Europea ha conocido un proceso de hiperdesarrollo con una vocación de constituir una federación de Estados. Lo que no es conforme, como cualquier conocedor de esta materia sabe, con la articulación fundacional de las Comunidades Europeas en los tratados. Por más, es cierto que en la declaración Schuman, de mayo del año 1950, el término «federación» aparece, pero también el señor Schuman era un señor muy raro, muy raro, y no voy a decir más. Nosotros nos oponemos a cualquier evolución ulterior de la Unión Europea de signo federalizante, como hemos dicho tantísimas veces en este Pleno y en las instituciones europeas, en particular en el Parlamento Europeo; y aún creemos, no solamente que es necesaria esa oposición a una evolución federalizante, sino que creemos que deben corregirse todos los excesos y errores constantes de las instituciones europeas en su estado actual. Voy a poner algún ejemplo. La constante infracción del principio de atribución, ―principle of conferral―, que permite que se tomen decisiones ultra vires, incluso de naturaleza legislativa. Entre esas aberraciones destaca el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que es como una suerte de avanzadilla por vía jurisprudencial de la federalización que se ha autoproclamado, sin que lo sea en los tratados, una suerte de macro Tribunal Constitucional europeo. Incluso dice de sí que tiene capacidad para controlar la validez de las constituciones nacionales de los Estados miembros con arreglo al derecho de la Unión Europea. Esto lo ha criticado una voz tan autorizada que no es de VOX, sino que es el señor Herrero de Miñón. Otra infracción constante y error es la del principio de subsidiariedad en detrimento de las competencias de los Estados miembros y, finalmente, de la soberanía de estos. La hiperregulación denunciada en el informe Draghi, que sofoca la iniciativa privada en el orden económico. En el plano económico nos oponemos también a una aplicación generalizada y sin criterio de principios librecambistas, que son los que justifican la celebración constante de acuerdos de libre comercio con terceros Estados, en detrimento de las economías nacionales de algunos Estados miembros y en beneficio de las economías nacionales de otros Estados miembros, que ―qué casualidad― son los más poderosos de Europa. Pues no nos gusta. A ustedes, que son socialistas, esto de apoyar a los fuertes y atacar a los débiles tampoco debería agradarles, pero se ve que les da exactamente igual. Tampoco compartimos esas políticas de endeudamiento que últimamente postula de una forma descriteriada el señor Draghi en su informe, que llaman a un endeudamiento de magnitudes semejantes, con carácter anual, al de los fondos Next

Generation EU, política keynesiana simplista, que ya sabemos, porque la ciencia económica y la historia así lo acreditan, que no crea nunca riqueza a largo plazo.

Todo ello nos conduce a formular unas enmiendas a esta PNL en las que nos oponemos a esta extraña declaración de irrevocabilidad de la pertenencia a la Unión Europea. Pero ustedes, ¿de dónde se han sacado esto? ¿Pero qué es esto? ¿Pero qué es esto de la irrevocabilidad? Ustedes no saben ni derecho público ni derecho civil, ni uno ni otro. Pues claro que no. Y si entonces la Unión Europea, en estas circunstancias, por ejemplo, hubiera decidido aliarse con Putin, ¿qué hubieran dicho ustedes de esta irrevocabilidad?

Presidencia. Señor Sánchez, tiene que ir terminando.

José María Sánchez García

VoxDiputado.Página 71

Concluyo, señora presidente. La exposición de motivos incurre además en falsedades históricas groseras. La negociación no se inicia en 1977; la negociación comienza en 1962. Y España pretendió un acuerdo de asociación con las Comunidades Europeas. Y también omiten ustedes la celebración del acuerdo preferencial de junio de 1970, que rebajó las tarifas arancelarias entre España y los Estados miembros de las entonces Comunidades Europeas…

Presidencia. Señor Sánchez, tiene que terminar.

José María Sánchez García

VoxDiputado.Página 71

… como este autobombo constante y lo del crecimiento de la economía española en el tiempo de su pertenencia a la Unión Europea. Pues lamento decirles que en las décadas anteriores...

Presidencia. Señor Sánchez, se le ha acabado el tiempo. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie). Por el Grupo Parlamentario Popular, tiene la palabra la señora Marcos Ortega.

Milagros Marcos Ortega

PPDiputada.Página 71Vídeo

Buenas tardes. Señor Montávez, señorías socialistas, un poquito de pudor. Yo no sé muy bien qué es esto que nos han traído hoy aquí ni cómo tienen la poca vergüenza de proponer conmemorar cuarenta años de pertenencia a la Unión Europea con un mitin y alardeando de lo que el Gobierno de España hace precisamente en contra de la posición común de todos los países europeos. (Aplausos). La Unión Europea no es una marioneta al servicio del Gobierno, no es un decorado político para que vengan aquí a ocultar su corrupción ni un cajero automático del que sacar dinero para sus mordidas. Entrar en la Unión Europea, efectivamente, fue una de las mayores conquistas colectivas de nuestra democracia; colectivas, de todos los españoles, no suyas. Deje de alardear, no le he oído mencionar la entrada en el euro, y creo que precisamente no fue un Gobierno socialista el que lo consiguió. Resulta ofensivo que pretendan convertir este aniversario en una operación de autobombo gubernamental cuando en este momento el Gobierno de España es el problema a los grandes retos europeos, no la solución. Mire, vamos a hacer un repasito. La Unión Europea aprueba el Pacto sobre Migración y Asilo. Sánchez, ¿qué hace? Renuncia al control efectivo de fronteras, expulsión y retornos, debilita la seguridad nacional aprobando la regularización masiva y provoca un efecto llamada sin precedentes. En segundo lugar, Europa pide autonomía energética y aprovechar todas las energías limpias disponibles, nuclear incluida. Sánchez, ¿qué hace? Compra más gas que nunca a Rusia, cierra las nucleares y provoca un apagón. La Unión Europea alerta del riesgo de dar información a proveedores tecnológicos chinos, como Huawei, para evitar problemas en infraestructuras críticas. Sánchez, ¿qué hace? Adjudica millones de euros a Huawei. Nuestra seguridad a cambio de bonos de petróleo para el señor Zapatero. Señorías, esa es su participación y colaboración con Europa. (Aplausos). En cuanto a economía, la Unión Europea nos adjudicó 163 000 millones de euros de fondos Next Generation. ¿Qué ha hecho Sánchez? Desaprovecharlo, desperdiciarlo, trapichear a su antojo y ocultar la ejecución. Tenemos el mayor nivel de pobreza de la historia de España, miles de empresas están cerrando, cuarenta y seis personas muertas por no mantener las vías del tren, y podemos perder 110 000 millones de euros por su incompetencia. ¿De verdad? ¿Me lo están diciendo de verdad? Expliquen a los españoles por qué vamos a perder todo ese dineral. (Aplausos).

Además, explíquenos cómo después de este bochorno piensan que van a ir a la Unión Europea a negociar el marco financiero plurianual. Nos van a hacer pedorretas, porque no queda otra. ¡Es que el bochorno es insoportable! ¿Y qué credibilidad van a tener? ¡Ninguna! No sé si es que han pensado, por eso de los brotes verdes del señor Zapatero, que estaban sanas las raíces. Pues no, mire usted, estaban podridas. Y lo malo es que de aquellos polvos vienen estos lodos, y los recortes van a ser los que tengan nuestros agricultores, nuestros ganaderos y nuestros pescadores en el futuro marco financiero plurianual, porque vamos a tener que pagar todas sus juergas. (Aplausos).

Pero, señorías, con todo, lo más grave, lo verdaderamente grave es que hoy, cuarenta años después, posiblemente España no entraría en la Unión Europea. Hoy no cumple con los mínimos estándares democráticos que estamos exigiendo a los países que actualmente quieren entrar. Hoy en esta España magnífica que nos ha dibujado usted y en la que gobierna Sánchez hay más de cien directivas europeas sin trasponer, el respeto a los acuerdos europeos firmados ha dado paso al bloqueo de todos los acuerdos que incomodan a los señores independentistas, la separación de poderes ha dado paso al control y asalto a todos los poderes e instituciones; ya tenemos un fiscal general condenado, un exministro en la cárcel y un expresidente que no sé si ya está llamando a la puerta. Hoy la independencia judicial ha dado paso a la persecución a la justicia, sí. Hoy en esta España que gobierna Sánchez los prófugos redactan las leyes para ser amnistiados, el Gobierno desacredita a todo el que le juzgue —‌a él, a su partido, a la familia o a los panas del ‘número 1’— y para taparlo bloquean la función del Parlamento con técnicas ilícitas, como ha señalado el Tribunal Constitucional; promueven leyes para ser el propio Gobierno el que controle su propia corrupción y, evidentemente, taparla, y utilizan el Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación para intentar controlar a todos aquellos medios que no dicen lo que ustedes y el Gobierno quieren oír. (Aplausos). ¿Qué tiene eso de europeísmo? Pero ¿qué piensan que vamos a querer celebrar con ustedes?

Señorías, si se está en Europa, se defiende el interés general —‌que les quede claro a todos los socios del Gobierno—, se defiende la lengua española y la unidad de la nación, se asume que el poder tiene controles, se respetan los límites y se acatan las leyes. Señorías socialistas, si quieren celebrar de verdad el 40.º aniversario, acepten nuestra enmienda: corrige todos los vicios totalitaristas y antieuropeos del Gobierno, los que les he mencionado aquí y alguno más, porque formar parte de la Unión Europea es uno de los grandes logros históricos de la sociedad española. No duden de que España sobrevivirá a Sánchez y, con Feijóo al frente, volverá a ser el orgullo de Europa. (Aplausos). Pongan las urnas ya y acaben con esta pesadilla. Ese sí será un verdadero motivo de celebración para España, para Europa y, sobre todo, para todos los españoles. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Marcos. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 72Vídeo

Gràcies, presidenta. En el 40è aniversari de la integració europea, el debat ha de ser quin paper volem que jugue la Unió Europea al món. Vivim en una escalada de conflictes i una erosió del dret internacional. Ho veiem a Gaza amb una situació insostenible per a la població civil i vulneracions del dret humanitari per part d’Israel. Ho veiem a l’Iran i també altres tensions on massa sovint s’accepta la idea de que les guerres no són les nostres guerres. És una forma també de mostrar la passivitat europea davant d’estos conflictes. Ho veiem en la política que fan els Estats Units amb pressió i ingerència sobre estats sobirans com Veneçuela o Cuba. I davant d’això, Europa no pot ser una mera espectadora, perquè no es tracta només de què passa al món, sinó de quina actitud té la Unió Europea davant dels conflictes que hi ha en el món. I la Unió Europea es va construir sobre valors importants, valors clau com la pau, com el dret internacional i com els drets humans. I aquests valors només tenen sentit si s’apliquen sempre sense dobles criteris.

Per això, enfortir Europa avui en estos moments ha de implicar defensar el dret internacional amb la mateixa fermesa, en qualsevol cas, i en qualsevol conflicte internacional. Perquè una Europa incoherent és una Europa que perd credibilitat, és una Europa que perd pes al món i l’oportunitat, en estos moments de marcar la diferència en un moment, senyories, que fa falta molt de trellat, tot el trellat del món.

Gràcies.

Gracias, presidenta. En el 40.º aniversario de la integración europea el debate tiene que ser el de qué papel queremos que juegue la Unión Europea en el mundo. Vivimos en una escalada de conflictos y una erosión del derecho internacional. Lo vemos en Gaza, en una situación insostenible para la población civil y vulneraciones del derecho humanitario por parte de Israel. Lo vemos en Irán y también en otras tensiones, respecto de las que muchas veces se acepta la idea de que estas guerras no son las nuestras. Es una forma también de mostrar la pasividad europea ante estos conflictos. Lo vemos en la política que hacen los Estados Unidos con presión e injerencias sobre Estados soberanos como Venezuela o Cuba. Y ante esto Europa no puede ser una mera espectadora, porque no se trata solo de lo que ocurre en el mundo, sino de qué actitud tiene la Unión Europea ante los conflictos que hay en el mundo. Y la Unión Europea se construyó con valores importantes y claves, como la paz, el derecho internacional y los derechos humanos, y esos valores solo tienen sentido si se aplican siempre, sin dobles criterios. Por ello fortalecer Europa hoy, en estos momentos, tiene que implicar defender el derecho internacional con la misma fuerza que en cualquier otro conflicto internacional, porque una Europa incoherente es una Europa que pierde credibilidad, es una Europa que pierde peso en el mundo y la oportunidad de marcar la diferencia en un momento, señorías, en que hace falta toda la fuerza del mundo. Gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Micó. Tiene ahora la palabra la señora Valido García.

Cristina Valido García

Coalición CanariaDiputada.Página 73Vídeo

Señorías, Canarias se integró en la Unión Europea en los años noventa y poco después adquirimos nuestra condición de región ultraperiférica. Canarias es orgullosamente europea, y los canarios y las canarias tenemos muy claro todo lo que la Unión Europea nos ha dado: infraestructuras, formación, empleo, apoyo a nuestro sector primario, crecimiento socioeconómico real en las últimas décadas.

Pero no podemos olvidarnos de que estamos en un momento en el que se ciernen oscuros nubarrones con el planteamiento del nuevo marco financiero 2028‑2034. Estamos preocupados, y hoy quiero dejarlo claro aquí, como lo he hecho en otras ocasiones, puesto que ese nuevo marco financiero puede disolver las ayudas específicas finalistas dirigidas a las regiones ultraperiféricas y esa batalla no la podemos perder; no solo Canarias, ninguna región ultraperiférica. Pero, siendo Canarias la única del Estado, hoy aprovecho para pedir el compromiso en esta Cámara a todos los grupos con representación europea para que la protección a quienes estamos más lejos y lo tenemos todo más difícil, la protección a nuestros sectores económicos siga siendo, como mínimo, la que ha sido, aunque tenemos que revisar los acuerdos de futuro.

Señorías, en breve entrará en vigor el Pacto sobre Asilo y Migración y eso también nos preocupa. Nos preocupa que en Canarias a partir de junio podamos encontrarnos con miles de personas migrantes retenidas, que no salen del archipiélago. Creo que ya es tarde y que el Estado debe convocar urgentemente a las comunidades autónomas y explicar cómo va a aplicar ese Pacto sobre Asilo y Migración que inicia su andadura en breve.

Gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señora Valido. Tiene la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 74Vídeo

Grazas, señora presidenta. Moi boa tarde. Señor Montávez, permítanme que non partille o seu europeísmo oco. No BNG somos partidarios dunha Europa das nacións, dunha Europa dos pobos, dunha estrutura e do punto de vista político e económico, permita un intercambio, mutuo beneficio de todos os pobos que compoñen Europa, mais infelizmente iso non é a Unión Europea. Hoxe a Unión Europea, unha estrutura ao servizo das grandes oligarquías dos Estados centrais e adopta decisións que teñen sido moi lesivas para os nosos pobos, particularmente para o pobo galego desde a entrada do Estado español no Mercado Común europeo naquela altura: reconversión industrial, perda de milleiros de postos de traballo, reconversión da pesca que supuxo desguazar máis da metade da nosa frota, reconversión do sector agrario, sempre en beneficio doutros estados europeos e doutros territorios do Estado español. Mais non hai que ir tan atrás, continúa así declarando a mina de Doade, estratéxica para o esforzo militar europeo, aínda que supoña un espolio do noso país, acordando por exemplo un acordo co Mercosur, que é gravemente lesivo para os intereses do noso sector primario, embarcándose nunha escalada belicista e militarista que para alén de recortar directamente do orzamento para a pesca e para a agricultura, trae consecuencias moi negativas para as clases populares e para a clase traballadora do noso país e dos pobos de Europa. Dicía vostede —‌e con isto acabo— que fronte á lóxica da deshumanización Europa representa outra cousa. Pois sinto dicirlle que para nós representa precisamente neste momento neste momento a lóxica da deshumanización, cando ten unha actitude tan absolutamente vergoñosa de colaboración co xenocidio que Israel está perpetrando en Palestina. Non é esta a Europa que nós queremos. Nós sabemos que é posíbel unha Europa diferente, democrática, dos pobos e das nacións, mais insisto, non é esta. Por tanto, non partillamos a celebración que vostedes pretenden. Moito obrigado.

Muchas gracias, señora presidenta. Muy buenas tardes. Señor Montávez, no comparto su europeísmo hueco. En el BNG somos partidarios de una Europa de las naciones, de una Europa de los pueblos, de una estructura que desde el punto de vista político y económico permita un intercambio en beneficio de todos los pueblos que componen Europa. Pero, desafortunadamente, no es la Unión Europea. Hoy la Unión Europea es una estructura al servicio de las grandes oligarquías de los Estados centrales y adopta decisiones que han sido muy dañinas para nuestros pueblos, específicamente para el pueblo gallego desde la entrada del Estado español en el Mercado Común Europeo, con pérdida de miles de empleos en pesca, el desguace de parte de la flota y cambios en nuestro sector agrario siempre en beneficio de otros Estados europeos y otros territorios del Estado español. Y no tenemos que ir tan atrás, porque sigue siendo así al declarar la mina Doade estratégica para el esfuerzo militar europeo aunque suponga un expolio de nuestro país; o, por ejemplo, con el acuerdo de Mercosur, que es muy dañino para los intereses de nuestro sector primario, o al embarcarse en una escalada militar y belicista que recorta presupuesto en agricultura y pesca y, además, tiene consecuencias muy negativas para las clases populares y trabajadoras de nuestro país y los pueblos europeos. Decía usted que, ante la lógica de la deshumanización, Europa representa otra cosa. Siento decirle que para nosotros precisamente en este momento representa la lógica de la deshumanización, cuando tiene una actitud tan absolutamente vergonzosa, de colaboración con el genocidio que Israel está perpetuando en Palestina. No es esta la Europa que nosotros queremos. Sabemos que es posible una Europa diferente, democrática, de los pueblos y de las naciones, pero, insisto, no es esta. Por tanto, no compartimos la celebración que ustedes están festejando aquí. Muchas gracias.

Presidencia. Moitas grazas, señor Rego. Tiene la palabra el señor Sánchez Serna.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 75Vídeo

Gracias, presidenta. El Grupo Socialista nos presenta una proposición entusiasta, casi fervorosa, sobre la Unión Europea y la adhesión de España hace cuarenta años, y lo hace, efectivamente, con las mismas ideas que entonces: Europa es la garantía de la democracia, la prosperidad y la paz. Y quizás el problema es que estas ideas ya actúan un poco como ideas zombis, porque no consiguen explicar mucho de lo que está pasando en una Unión Europea en pleno proceso de rearme y militarización, que tiene sentada a la extrema derecha en el Consejo Europeo y no ha cumplido muchas de esas promesas que se hacía hace cuarenta años, y por eso está en una crisis de legitimidad permanente. Esta proposición pide, entre otras cosas, fortalecer la soberanía y la independencia europeas, pero no sé muy bien de qué soberanía se habla. ¿Ustedes se acuerdan de la foto de Ursula von der Leyen con Donald Trump en el verano pasado? En esa reunión la presidenta de la Unión Europea aceptó todo lo que exigía Estados Unidos. Aceptó aranceles del 15 % a los productos europeos, aranceles del 50 % al acero y al aluminio europeos, mientras que, por cierto, las exportaciones europeas quedaban libres de cualquier gravamen. En esa fructífera reunión la Unión Europea se comprometió a comprar energía a los Estados Unidos por valor de 700 000 millones de euros y a realizar inversiones adicionales en Estados Unidos por valor de otros 600 000 millones de euros. ¿Cómo se ha podido llegar hasta aquí? Sencillamente, esto es lo opuesto a cualquier idea de soberanía, independencia o autonomía estratégica. Ya sé que me dirán que la Unión Europea es el instrumento colectivo que tenemos para hacer frente a las potencias en un mundo complejo, lleno de retos y bla, bla, bla. Miren, no es necesario seguir contándonos historias. La Unión Europea se ha hecho parte, al menos desde el Tratado de Maastricht, de la estructura de poder organizada y dirigida por Estados Unidos, y por ello a la hora de la verdad no tenemos autonomía para tomar un rumbo propio. No sé si la Unión Europea podría haber sido otra cosa, lo que sí sé es que ahora mismo funciona como un protectorado político‑militar de los Estados Unidos y por eso la política exterior primero la marca la OTAN y luego la ejecuta la Unión Europea según su propia legalidad. Y eso explica que las élites europeas no solo hayan abandonado cualquier mención a una pretendida Europa social o a la transición ecológica, sino que lo están apostando todo a un conflicto de grandes dimensiones contra Rusia, quizás porque piensen que tener un enemigo externo puede servir para superar la crisis del proyecto europeo. Pues bien, en Podemos realmente pensamos que lo más europeo en estos momentos es oponerse frontalmente a estas élites —n‌ o sé si más suicidas o más estúpidas— de la Unión Europea y seguir defendiendo una Europa de la paz y una Europa de los pueblos. Señorías socialistas, con este tipo de proposiciones entiendo que buscan diferenciarse de Trump en unos días que no son especialmente fáciles para ustedes. Lo entiendo, pero a la hora de la verdad las políticas siguen haciendo las políticas que piden los Estados Unidos: 40 000 millones de euros en esta legislatura solo para gasto militar, subordinación a la OTAN. Pasará Trump y el elefante seguirá allí. O una Europa americana o una Europa europea. No apoyaremos esta proposición. Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Sánchez. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra el señor Iñárritu García.

Jon Iñarritu García

EH BilduDiputado.Página 75Vídeo

Presidenta, señorías, esta iniciativa que trae hoy el Grupo Socialista es la típica que entra en los aniversarios de las fechas redondas. Siempre me pregunto por qué se celebra o conmemora el treinta, el cuarenta o el cincuenta, y no el treinta y nueve o el cuarenta y nueve.

Más allá de esta reflexión, es cierto que esta iniciativa nos da una oportunidad, que es la de hacer un repaso sobre cuál ha sido durante estos años el cambio en el Estado debido al ingreso de España en la Unión Europea y también sobre la situación actual, tal y como han hecho varios portavoces. Cuando preparaba la intervención tenía incluso un poco de temor acerca de que, al no tener tanto que celebrar, podía quedar algo euroescéptica mi intervención aunque no era ese el objetivo, pero, claro, después de escuchar a la portavoz del Grupo Popular diciendo que España no cumpliría con los criterios de Copenhague de entrada en la Unión Europea, ya me salió la sonrisilla e, incluso, me quedé más tranquilo, y, cuando luego he escuchado a ese estilista de rabiosa actualidad que es el señor Sánchez comentando el peinado de la señora Von der Leyen, ya me he quedado más tranquilo.

Es una obviedad que, si hacemos un repaso de cómo estaba España hace cuarenta años y cómo está ahora, ha habido mejoras. Sí ha habido mejoras y han sido debidas a ese ingreso, como a la apertura y la modernización. Y, como decía el señor Montávez, tras cuarenta años de una feroz dictadura, estar dentro de un marco, de una estructura democrática, también eso ha aportado valores democráticos. Ahora bien, nosotros somos críticos, y somos críticos porque somos inconformistas. No nos gustan muchas de las cosas que se están haciendo en este momento y que se han hecho en los últimos años, pero no negamos ese espacio de cooperación, estabilidad y paz en un continente que vivió los conflictos más atroces que ha vivido la humanidad, y este instrumento que es la Unión Europea es precisamente aquel que hace impensable que al menos dentro de esa supraestructura nacional que es la Unión Europea pueda volver a repetirse algo así.

Como les decía, nosotros no creemos que haya tanto para celebrar, pero sí creemos que hay mucho que hacer en Europa, en una Europa que, desde nuestro punto de vista, debe apostar por políticas sociales. De otra forma, si no se apuesta por mejorar la vida de las gentes que viven en la Unión Europea, pierde sentido esa unidad. Y, de igual forma, aspiramos a una construcción constante, en la que la democracia no solo sea una teorización, sino que todas aquellas instituciones que están en el seno de la Unión Europea tengan cabida y representación directa. Y hablo precisamente de los pueblos que tienen identidad propia en el seno de la Unión Europea, en el seno de los Estados miembros de la Unión Europea y, además, superan esas fronteras establecidas, que de alguna manera han sido borradas por Schengen y se reactivan cuando quieren frenar a los migrantes con muchas excusas sobre seguridad y diciendo que es por cuestiones momentáneas, porque, como vemos, se reabren. Así pues, ya digo que es importante que esas naciones sin Estado, que esos pueblos tengan representación propia. Y, de igual forma, que las lenguas que son oficiales en los Estados no tengan solo un reconocimiento cultural o folclórico, sino que, en términos de igualdad, reciban el mismo trato de oficialidad.

Y, cómo no, en estos tiempos ―y lo decían también otros portavoces― de desafíos enormes a nivel internacional, guerras, emergencia climática, revolución digital, desigualdades crecientes, crisis en sectores como la vivienda, precariedad y, de nuevo, auge de la extrema derecha en esta Europa, sí queremos que haya mayor autonomía estratégica. La pertenencia a bloques que nos sitúan precisamente en lo contrario de lo que debe ser Europa nos debe hacer reflexionar, pero no para convertirnos en un actor militarizado, sino en un actor que haga bandera de los derechos humanos, del derecho internacional y de la diplomacia para la resolución de conflictos.

Finalmente, decía el portavoz que ha presentado la iniciativa que los derechos humanos son universales y hacía mención del drama que se vive en Palestina. Y es cierto, la Unión Europea no puede ser un actor con doble estándar, como ninguno de los Estados miembros. Otra cosa es que, en muchos casos, por una cuestión de externalización de fronteras, como puede ser en el caso de los saharauis o en el de los kurdos, ya sea con Marruecos o ya sea con Turquía, también deben ser denunciados, deben ser reconocidos; o como puede ser también el caso de los uigures o los tibetanos con China. Los derechos humanos siempre como bandera, por encima de cualquier interés o circunstancia que algunos consideren que no es el momento de tocar por razones de agenda de la Unión Europea o de los Estados miembros.

Sin más, acabo diciendo que creemos en una Europa, pero en una Europa de los pueblos y en una Europa social, que siempre defienda los derechos humanos y el derecho internacional.

Muchas gracias, presidenta. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Iñarritu. Por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Madrenas i Mir.

Marta Madrenas i Mir

JuntsDiputada.Página 77Vídeo

Moltes gràcies, presidenta. Molt bona tarda de nou a tothom. Europa no és perfecta. Molts de vostès, s’hi acaben de referir, totes les intervencions anteriors. Massa vegades la Unió Europea ha actuat amb lentitud o atrapada pels interessos dels estats. Massa vegades ha produït, i per regulació, burocràcia incomprensible o incapacitat per reaccionar amb fermesa davant de grans crisis polítiques i humanitàries. I també és cert que sovint no ha sabut defensar prou bé les nacions sense Estat, les llengües minoritzades o els pobles que no encaixen dins la comoditat dels grans estats europeus. Però jo avui no vinc a parlar de l’Europa dels despatxos ni de la burocràcia. Vinc a parlar de l’Europa, dels drets, dels valors, de les llibertats i de la democràcia. De l’Europa que entén que el poder ha de tenir límits, que les minories han de ser protegides i que els conflictes polítics s’han de resoldre democràticament i no penalment. I és aquí on, quaranta anys després de l’entrada de l’Estat espanyol a les llavors comunitats europees, apareix la gran contradicció: Espanya és Europa. Sí, el club dels estats europeus. Sí, però massa sovint no actua d’acord amb els valors europeus. Els valors d’Europa es van fixar com els valors de la democràcia, del pluralisme, drets fonamentals i respecte a les minories nacionals i lingüístiques. Però l’Estat espanyol continua entenent la diversitat com una amenaça. No fa pas tant temps que a Catalunya hi va haver urnes en un referèndum. Ciutadans votant i un govern disposat a escoltar el mandat democràtic del seu poble. I la resposta de l’Estat va ser violència, policial, presó, exili, inhabilitacions i milers de ciutadans represaliats. El mateix president Carles Puigdemont i Casamajó, sota la presidència del qual es va organitzar el referèndum de l’1 d’octubre, continua avui a l’exili i això és una autèntica anomalia democràtica, impròpia d’un Estat europeu consolidat. Perquè un Estat segur de si mateix no envia policies contra…

Muchas gracias, presidenta. Muy buenas tardes de nuevo a todos. Europa no es perfecta. Muchos de ustedes se han referido a ello en las intervenciones anteriores. Demasiadas veces la Unión Europea ha actuado con lentitud, atrapada por los intereses de los Estados. Demasiadas veces ha producido hiperregulación, burocracia incomprensible o falta de reacción ante grandes crisis políticas y humanitarias. Y también es cierto que muchas veces no ha sabido defender bien a las naciones sin Estado, las lenguas minorizadas o los pueblos que no encajan dentro de la comodidad de los grandes Estados europeos. Pero hoy no vengo a hablar de Europa de los despachos ni de la burocracia. Vengo a hablar de la Europa de los derechos, de los valores, de la libertad y de la democracia, de la Europa que entiende que el poder debe tener límites, que las minorías necesitan ser protegidas y que los conflictos políticos se deben resolver democráticamente, y no penalmente. Y aquí es donde, cuarenta años después de la entrada del Estado español en lo que entonces eran las Comunidades Europeas, aparece la gran contradicción. España es Europa, sí; del club de los Estados europeos, sí, pero demasiadas veces no actúa de acuerdo con los valores europeos. Los valores de Europa se fijaron como valores sobre la democracia, el pluralismo, los derechos fundamentales y el respeto a las minorías nacionales y lingüísticas, pero el Estado español sigue entendiendo la diversidad como una amenaza. No hace tanto tiempo que en Cataluña hubo urnas en un referéndum, ciudadanos votando y un Gobierno dispuesto a escuchar el mandato democrático de su pueblo, y la respuesta del Estado fue violencia, violencia policial, cárcel, exilio, inhabilitaciones y miles de ciudadanos represaliados. (Rumores). El mismo president Carles Puigdemont i Casamajó, bajo cuyo mandato se organizó el referéndum de Cataluña, sigue hoy en el exilio, y esa es una auténtica anomalía democrática, impropia de un Estado europeo consolidado, porque un Estado seguro de sí mismo…

Presidencia. Un momento, señora Madrenas. Por favor, señoras y señores diputados, ruego un poco de silencio. Cuando quiera.

Marta Madrenas i Mir

JuntsDiputada.Página 78

Moltes gràcies, senyora presidenta. No empresona líders socials i polítics, no intenta derrotar als tribunals un moviment que no ha pogut derrotar políticament. Altres Estats han afrontat aquests mateixos debats, aquests debats territorials profunds, amb molta maduresa democràtica. El Regne Unit va pactar amb Escòcia el referèndum del 2014. Canadà ha celebrat ja dos referèndums al Quebec i va establir un marc legal sobre la claredat de la pregunta i del mandat. Dinamarca ja reconeix a Groenlàndia un camí jurídic cap a la decisió sobre el seu futur. Cap d’aquests exemples és perfecte, segur, però tots comparteixen la idea de que les democràcies fortes afronten els conflictes polítics democràticament. Espanya, en canvi, fa segles que intenta resoldre la qüestió catalana uniformitzant, recentralitzant i castigant qualsevol expressió de diferència nacional, a vegades amb repressió directa com l’1 d’octubre, altres amb asfixia econòmica, com està passant avui. Dèficit fiscal crònic, bloqueig d’infraestructures essencials com el corredor mediterrani, per exemple, o el menyspreu constant cap a la llengua catalana, que és el nostre tresor. Perquè també hi ha una hostilitat persistent, flagrant contra la nostra llengua i la nostra cultura, una obsessió malaltissa per arraconar el català de l’escola, les institucions i tot qualsevol espai de poder. I això tampoc és Europa. Europa protegeix les llengües minoritzades i defensa la diversitat cultural. Europa entén que les identitats nacionals no s’han d’eliminar, sinó que s’han de respectar i s’han de protegir. Catalunya té arrels profundíssimament europees. Les assemblees de Pau i Treva ja limitaven la violència i el poder feudal al segle XI. Les Corts Catalanes són una de les institucions parlamentàries més antigues d’Europa. El Llibre del Consolat del Mar va estendre —‌el dret mercantil, que encara és vigent— el català per tota la Mediterrània. Això és tradició europea. Pacte, representació i límits al poder. I quan Pau Casals va dir davant les Nacions Unides: «I am a Catalan». Recordava al món que Catalunya és una nació europea antiga, vinculada a la llibertat, la cultura i la dignitat. Per això avui tenim dret a dir que l’Estat espanyol encara està llunyíssim dels estàndards democràtics que Europa exigeix. No és europeista qui envia policies contra qui posa les urnes, ni qui manté exiliats polítics al segle XXI, ni qui utilitza tribunals per perseguir adversaris polítics. No és europeista qui combat una llengua que és mil·lenària. Catalunya no necessita que Espanya li expliqui què és Europa. La nació catalana ha contribuït a construir enormement Europa. I precisament per tot això, Junts continuarem defensant una Catalunya lliure i independent dins d’una Europa de democràcies reals. Perquè Europa no és imposar silenci, és permetre que els pobles decideixin lliurement el seu futur. I mentre l’Estat espanyol continuï empresonant cantants, humoristes, perseguint l’independentisme, negant drets nacionals i lingüístics i utilitzant les institucions de l’Estat contra una opció política legítima, el problema no serà Catalunya. El problema serà que 40 anys després d’entrar a la Unió Europea, Espanya encara no ha entès en absolut què significa ser plenament europea. Moltes gràcies.

Muchas gracias, señora presidenta. … no encarcela líderes sociales y políticos, no intenta derrotar en los tribunales a un movimiento al que no ha podido derrotar políticamente. Otros Estados han afrontado estos mismos debates, estos debates territoriales profundos, con mucha madurez democrática. El Reino Unido pactó con Escocia el referéndum de 2014. Canadá ha celebrado ya dos referéndums en Quebec y estableció un marco legal sobre la pregunta y el mandato. Dinamarca ya reconoce a Groenlandia un camino jurídico para la decisión sobre su futuro. Ninguno de estos ejemplos es perfecto, sin duda, pero todos comparten la idea de que las democracias fuertes afrontan los conflictos políticos de forma democrática. España, en cambio, hace siglos que intenta resolver la cuestión catalana uniformizando, recentralizando y castigando cualquier expresión de diferencia nacional, a veces con represión directa, como en octubre, el 1 de octubre; otras veces con asfixia, como ahora, déficit fiscal crónico, falta de estructuras esenciales, como el corredor del Mediterráneo, por ejemplo; o un desprecio hacia la lengua catalana, que es nuestro tesoro, porque también hay una hostilidad persistente y flagrante contra nuestra lengua y nuestra cultura, una obsesión enfermiza para reconocer el catalán en la escuela, las instituciones o en cualquier espacio de poder. Eso tampoco es Europa. Europa protege las lenguas minoritarias y también la diversidad cultural. Europa entiende que las identidades nacionales no se tienen que eliminar; hay que respetarlas y protegerlas. Cataluña tiene raíces europeas profundísimas. Las asambleas de Paz y Tregua ya lo hicieron en el régimen feudal del siglo XI. Las Cortes catalanas son una de las instituciones parlamentarias más antiguas de Europa. El Libro del Consulado del Mar fue el que fijó el derecho que todavía está vigente hoy para todo el Mediterráneo. Eso es tradición europea, pacto, representación y límites al poder. Y cuando Pau Casals pronunció su discurso en Naciones Unidas, en catalán, recordó al mundo que Cataluña es una nación europea antigua, vinculada a la cultura y a la dignidad.

Por eso, hoy, tenemos derecho a decir que el Estado español todavía está lejísimos de los estándares democráticos que exige Europa. No es europeísta el que envía policías contra los que ponen urnas; ni quien mantiene exiliados políticos en el siglo XXI; ni quien utiliza los tribunales para luchar contra sus adversarios políticos. No es europeísta el que combate una lengua que es milenaria. Cataluña no necesita que España le explique lo que es Europa. La nación catalana ha contribuido enormemente a la construcción de Europa y, por eso, precisamente, en Junts seguiremos defendiendo una Cataluña libre, independiente, dentro de una Europa de democracias reales. Porque Europa no trata de imponer silencios; trata de que los pueblos puedan decidir libremente su futuro. Y mientras el Estado español siga metiendo en la cárcel a cantantes, a humoristas, persiguiendo el independentismo, negando derechos lingüísticos y utilizando las instituciones del Estado contra una opción política legítima, el problema no será Cataluña; el problema será que, cuarenta años después de entrar en la Unión Europea, España aún no ha entendido en absoluto qué es lo que significa ser plenamente europeo.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Madrenas. Pel Grup Parlamentari Republicà té la palaura el señor Álvaro Vidal. Muchas gracias, señora Madrenas. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Álvaro Vidal.

Francesc-Marc Álvaro Vidal

ERCDiputado.Página 79Vídeo

Presidenta, senyories, bona tarda. La Unió Europea és una idea potent i brillant que ha esdevingut una realitat, hem de dir‑ho, de tonalitats diverses; de blancs i negres, de clarobscurs. Deia Jorge Semprún que la construcció europea era una hermosa aventura. I deia un altre savi que Europa sempre està en construcció. Hem de remarcar una dada: Espanya va entrar a la Unió Europea fa 40 anys, però la vocació europea de Catalunya és antiga. És anterior a aquesta fita. Nosaltres som europeistes perquè som catalanistes i som catalanistes, perquè el nostre horitzó sempre ha estat Europa i el món. Avui és un moment per subratllar, com feia el senyor Montávez, que la Unió és un exemple únic de construcció de pau, de governança compartida i de cessió de sobirania per al bé comú. Val la pena recordar‑ho, malgrat tot. Per exemple, la justícia europea ha estat un dels pocs contrapesos que hem gaudit davant el lawfare contra el sobiranisme a Catalunya. Un altre exemple, la regulació laboral o la de l’espai digital a la Unió és pionera i ha portat molts avenços a l’Estat. Qualsevol persona que ve de fora de la Unió i compara aquest espai ho valora. Però hem de dir que la Unió Europea té molts espais de millora. En repassaré alguns. Per exemple, el reconeixement de la seva diversitat interna, que té a veure amb la crisi d’identitat de la mateixa Unió. Europa serà més Europa si reconeix la seva diversitat, on és clau, per exemple, la qüestió de les llengües, el català, l’euskera i el gallec que busquen l’oficialitat. Estem parlant d’una llengua, en el cas del català, que té més parlants que moltes llengües d’estats membres de la Unió. L’Estat espanyol ha d’implicar‑se més, senyories del PSOE, amb el seu joc diplomàtic per aconseguir‑ho. I senyories del PP, no posin tants pals a les rodes perquè és una jugada curta i, com vostès dirien, provinciana.

Plataforma per la Llengua denunciava fa poques setmanes aquesta realitat. Europa vol ser una altra cosa, perquè també és bàsicament una Europa dels pobles. Com comentava el company Iñarritu. Permetin‑me que els recordi el que deia un savi, George Steiner, —‌per cert, no independentista català— sobre les llengües. Deia Steiner: «No hi ha llengües petites. Cada llengua conté, expressa i transmet no solament una càrrega de memòria singular d’allò que s’ha viscut, sinó també una energia evolutiva del seu futur. Una potencialitat per demà. La mort d’una llengua és irreparable i fa minvar les possibilitats de l’home». I afegia Steiner amb la seva lucidesa: «Europa, sens dubte, morirà si no lluita per les seves llengües, per les seves tradicions locals i les seves autonomies socials. En definitiva, si oblida que Déu està en el detall».

Un altre punt important és anar a una major integració del mercat interior en l’economia, en la seguretat i la defensa. Europa s’ha de consolidar senyories com un espai veritablement de defensa democràtica davant uns Estats Units en mans d’una presidència absolutament autoritària i una Xina que no és exactament, ho sabem molt clar, una democràcia. Europa ha de tenir sempre una veu pròpia en els desastres que estem contemplant cada dia. Des de Gaza al Sudan o un fet que passa a les portes de l’Europa unida i que, de fet, és Europa. El fet de la guerra d’Ucraïna fruit de l’imperialisme rus.

Un tercer element que hem de tenir en compte és que per propiciar la renovació de l’ordre internacional basat en normes en el multilateralisme, l’experiència europea és bàsica, així com el reconeixement del sud global, perquè la justícia no es pot parar posant barricades i filferrades a les portes d’Europa. I en aquest sentit, recordem que Europa es traeix a ella mateixa quan crea centres d’internament a països tercers on portem els migrants i els refugiats. Repetim‑ho: Europa es traeix a ella mateixa. Per cert, centres de refugiats als quals el Partit Popular Europeu ha donat suport.

I la raó d’Europa és també frenar, per tant, aquesta pulsió autoritària que s’infiltra en el seu interior i que vol desfigurar un projecte que va néixer sobre les cendres d’Auschwitz, sobre les cendres de la barbàrie. Recordin el que va dir Jorge Semprún sobre Europa.

Presidenta, señorías, buenas tardes. La Unión Europea es una idea potente y brillante que se ha convertido en una realidad de tonalidades diversas, debemos decirlo, de blancos y negros, de claroscuros. Jorge Semprún decía que la construcción europea era una hermosa aventura; y decía otro sabio que Europa siempre está en construcción. Debemos remarcar una fecha: España entró en la Unión Europea hace cuarenta años, pero la vocación europea de Cataluña es antigua, es anterior a este hito. Nosotros somos europeístas porque somos catalanistas, y somos catalanistas porque nuestro horizonte siempre ha sido Europa y el mundo. Hoy es un momento para subrayar, como hacía el señor Montávez, que la Unión es un ejemplo único de construcción de paz, de gobernanza compartida y de cesión de soberanía por el bien común. Vale la pena recordarlo a pesar de todo. Por ejemplo, la justicia europea ha sido uno de los pocos contrapesos que hemos disfrutado ante el lawfare contra el soberanismo en Cataluña. Otro ejemplo, la regulación laboral o la del espacio digital en la Unión es pionera y ha aportado muchos avances al Estado. Cualquier persona que venga de fuera de la Unión y que compare ese espacio lo valora. Pero debemos decir que la Unión Europea tiene muchos espacios con margen de mejora. Voy a mencionar algunos. Por ejemplo, el reconocimiento de su diversidad interna, que tiene que ver con la crisis identitaria de la propia Unión. Europa será más Europa si reconoce su diversidad, donde es clave, por ejemplo, la cuestión de las lenguas, el catalán, el euskera y el gallego, que buscan la oficialidad. Estamos hablando de una lengua, en el caso del catalán, que tiene más hablantes que muchas lenguas de Estados miembros de la Unión. El Estado español debe implicarse más, señorías del Grupo Socialista, con su juego diplomático para conseguirlo. Y, señorías del Grupo Popular, no pongan tantos palos en las ruedas, porque es una jugada corta y, como dirían ustedes, provinciana.

La Plataforma por la Lengua, Plataforma per la Llengua, denunciaba esto hace poco. Europa puede ser otra cosa porque es, básicamente, una Europa de los pueblos, como comentaba el compañero Iñarritu. Permítanme que les recuerde lo que decía un sabio, George Steiner, no independentista catalán, sobre las lenguas. Decía Steiner: No hay lenguas pequeñas; cada lengua contiene, expresa y transmite no solo una carga de memoria singular de lo que se ha vivido, sino también una energía evolutiva de su futuro, una potencialidad para mañana. La muerte de una lengua es irreparable y hace que se reduzcan las posibilidades del hombre. Y añadía Steiner con su lucidez: Europa, sin duda, morirá si no lucha por sus lenguas, por sus tradiciones locales y por sus autonomías sociales. En definitiva, se olvida de que el diablo está en los detalles.

Otra cosa importante es que hay que ir hacia una mayor integración del mercado interior en la economía, en la seguridad y en la defensa. Europa tiene que consolidarse como un espacio, señorías, verdadero de defensa democrática, ante unos Estados Unidos en manos de una Presidencia absolutamente autoritaria y de una China que no es precisamente, lo sabemos muy bien, una democracia. Europa debe tener siempre voz propia en los desastres que estamos contemplando cada día, desde Gaza a Sudán; o un hecho que sucede a las puertas de la Europa unida y que, de hecho, es Europa, el hecho de la guerra de Ucrania, fruto del imperialismo ruso.

Hay un tercer elemento que debemos tener en cuenta y es que, para propiciar la reanudación del orden internacional basado en normas y en el multilateralismo, la experiencia europea es básica, así como el reconocimiento del sur global, porque la justicia no se puede parar poniendo barricadas y alambradas a las puertas de Europa. Y, en este sentido, recordemos que Europa se traiciona a sí misma cuando crea centros de internamiento en países terceros, adonde llevamos a los migrantes y refugiados. Repitámoslo, se ahoga a sí misma. Son unos centros de refugiados, por cierto, a los que ha dado apoyo el Partido Popular Europeo.

La razón de Europa estriba también en el freno a este pulso autoritario, que se filtra desde el interior y que quiere desfigurar un proyecto que nació sobre las cenizas de Auschwitz, sobre las cenizas de la barbarie. Recuerden, recuerden, lo que dijo Jorge Semprún sobre Europa.

Decía Semprún: Mi Europa sería un espacio público laico, donde un determinado número de valores democráticos serían obvios. Sería el zócalo sobre el que se construye algo y donde reinaría también esa diversidad cultural que hace que se desarrollen los mismos valores en lenguas diferentes.

Acabo, presidenta.

És important en aquest moment que estem vivint que els europeus no ens deixem portar pels discursos de promeses buides de l›extrema dreta que escoltem també en aquesta cambra. Recordem que les conquestes de l›Europa no són irreversibles, es guanyen cada dia. L’Europa és en construcció. La Unió ha de defensar el dret també a l’autodeterminació, ha d’oposar‑se a les persecucions de qualsevol minoria, ha de mantenir els drets de les persones LGTBI i altres, i ha de defensar el dret d’asil. Perquè l’essència d’Europa és justament un discurs contra la barbàrie. En aquest sentit, el pacte de migració i asil desfigura aquest projecte.

Acabo, Europa trobarà el seu sentit si no oblida com va néixer. Moltes gràcies.

Es importante en este momento que estamos viviendo que los europeos no nos dejemos llevar por los discursos de promesas vacías de la extrema derecha, que escuchamos también aquí en esta Cámara. Recordemos que las conquistas de Europa no son irreversibles; se ganan cada día. Europa está en construcción. La Unión tiene que defender el derecho a la autodeterminación también, tiene que oponerse a las persecuciones de cualquier minoría, debe mantener los derechos de las personas LGTBI y otros, y tiene que defender el derecho de asilo. La esencia de Europa es precisamente un discurso contra la barbarie. En este sentido, el Pacto sobre Migración y Asilo desfigura este proyecto.

Acabo. Europa hallará su sentido si no olvida cómo nació. Gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Álvaro. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Santos Maraver.

Agustín Santos Maraver

Grupo SumarDiputado.Página 82Vídeo

Presidenta, señorías, el 40.º aniversario del ingreso de España en la Unión Europea, las Comunidades Europeas en aquella época, nos obliga primero a recordar y después a situarnos. Recuerdo que nos costó diez años de la famosa e idílica Transición, en un conflicto continuo interno, superar la herencia económica y totalitaria del franquismo para poder ser aceptados por el resto de los socios europeos en esa Comunidad Económica Europea y situarnos ante la coyuntura actual que se puso de manifiesto durante las elecciones europeas en las que se planteó una nueva coalición de fuerzas entre las derechas extremas y la extrema derecha para poder controlar las instituciones de la Unión Europea y cambiar el rumbo que, después de la crisis del COVID, permitió cuestionar y dar la vuelta al neoliberalismo y poner al servicio de los ciudadanos europeos una parte de los presupuestos europeos.

En este recuerdo y en esta coyuntura nos parece importante no tener una visión idílica de lo que ha sido la construcción del proyecto europeo. Uno, porque la fundación entre 1951 y 1957 se hizo sobre la base del antifascismo, sí, de la derrota del fascismo y del nazismo, pero también de los repartos de Yalta y Potsdam y de someter a Europa a un reparto en zonas de influencia que impidió que las fuerzas progresistas en el marco europeo consiguiesen esa promesa de una Europa social por la que habían ido a la resistencia y por la que habían luchado contra el fascismo. La derrota en Grecia, la derrota en Francia de las huelgas generales, en la Italia que se rebeló contra la presencia americana, incluso en Alemania y en Dinamarca así lo atestiguan. El modelo neoliberal se impuso precisamente cuando esa Europa dividida comenzó a desaparecer y ese modelo unido al euro impuso la austeridad como un marco definitivo de construcción europea. Es decir, la Europa de las élites se impuso sobre la Europa social, sobre los trabajadores y sobre las mayorías. ¿Y qué ocurrió? El rechazo del proyecto constitucional en 2004. Esa fue la respuesta popular a una transferencia de soberanía hacia arriba sin control democrático, sin la constitución de un pueblo europeo que permitiese levantar esa Europa que se había prometido, esa Europa de los ciudadanos y de los pueblos. ¿Después del Tratado de Lisboa de 2007 qué tuvimos? La crisis del euro, alrededor del 2011‑2015; Grecia, controlada e impuesta una política de austeridad salvaje; Portugal, con los viajes de la troika para imponer los recortes en sanidad y en los salarios de los funcionarios; España, el timo de la recuperación de las cajas de ahorro en nombre de una deuda que jamás se iba a pagar y que ya cuesta 70 000 millones de euros. Esa es la herencia que hemos recibido.

Por eso, nuestra posición frente a Europa parte de un europeísmo crítico, de afirmar la necesidad de la solidaridad de los pueblos y de los ciudadanos de Europa, de construir esa Europa ciudadana y soberana. Al mismo tiempo, de una posición de ser conscientes de que la Unión Europea sigue siendo un terreno de conflicto, de lucha entre clases, de lucha por la democracia y que se gana y se pierde continuamente con la acción de los sindicatos, de los movimientos sociales y de los partidos políticos. Conseguimos el giro en la crisis del COVID, que permitió dar una nueva orientación a esos fondos europeos y lograr que, por ejemplo, en España hayamos mantenido un crecimiento hasta ahora por encima de la media. Pero nos encontramos ahora en esa coyuntura en la que habrá que elegir, en la que habrá que actuar. Una coyuntura en la que se nos exige una economía de guerra, gastar el 5 % y reimponer de nuevo la austeridad; una austeridad para que se compre el 67 % de esos 800 000 millones de euros en material de guerra norteamericano. Una política que pretende dividir a Europa sobre la base del miedo a Rusia. Una política que, en vez de producir una oferta de seguridad colectiva desde el Atlántico a los Urales, plantea una nueva partición de Europa sobre la base del miedo y de imponer a través del miedo las políticas de austeridad. No queremos una Europa‑potencia, queremos una Europa democrática defensora del multilateralismo, de la Carta de las Naciones Unidas y de la solidaridad entre los pueblos. Tampoco queremos una Europa‑fortaleza, la que deja que se ahoguen en el Mediterráneo miles de emigrantes todos los años y todas las semanas. Hemos visto estas semanas como Grecia y Chipre, a los que se les ha dado 110 millones y 80 millones en los últimos tres años, preferían desoír las llamadas de socorro Mayday en la zona del Mediterráneo oriental para defender sus acuerdos con Israel y mantener los marcos de la OTAN en este sentido. Así que lo que proponemos es otra Europa. Una Europa que ofrezca a los ciudadanos seguridad, que ofrezca a los ciudadanos garantías, que introduzca un concepto de seguridad social y de seguridad para todos completamente distinto. Aquí podríamos hacer la reforma de la ley de la comisión mixta, que ya va siendo tiempo; podríamos asegurar que los debates europeos que hacemos cada dos meses se discuta de Europa y no de todo lo demás. Por lo tanto, con esta posición intentaremos seguir construyendo una Europa al servicio de las mayorías sociales.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Santos. MOCIONES CONSECUENCIA DE INTERPELACIONES URGENTES: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, SOBRE LA SITUACIÓN DE LAS FUERZAS Y CUERPOS DE SEGURIDAD DEL ESTADO EN LA LUCHA CONTRA EL NARCOTRÁFICO. (Número de expediente 173/000172).

Presidencia. Pasamos ahora a debatir la moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Popular, sobre la situación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en la lucha contra el narcotráfico. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción, tiene la palabra la señora De Luna Tobarra.