Milena Herrera García
Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Esta misma mañana, el rey Felipe VI, en un acto celebrado en el Palacio de la Zarzuela, ha sancionado la reforma del nuevo artículo 69.3 de la Constitución española; el artículo que, ahora ya sí, iguala la representación democrática de la ciudadanía de todos los territorios insulares al otorgar a la población de Formentera la capacidad de elegir a un senador o a una senadora propia a partir de las próximas elecciones generales. Como bien saben, la reforma constitucional, realizada conforme a lo previsto en el artículo 167, otorgaba un plazo de quince días para que una décima parte de los miembros de las Cortes Generales pudiera solicitar la realización de un referéndum que ratificara dicho cambio en la Carta Magna. Por ello aún había en Formentera quien mantenía una actitud de prudencia, a sabiendas de que quedaba ese pequeño margen para que las cosas pudieran no ser definitivas. Hay que entender que han sido muchos años de trabajo, de esperanzas a veces frustradas, de legislaturas que se sucedían sin avances visibles. Por ello, es justo reconocer el impulso que la presidenta de esta Cámara, Francina Armengol, dio a esta iniciativa agilizando al máximo el trámite iniciado por el Parlament de las Illes Balears. (Aplausos). Mirin, el passat 22 d’abril el Senat va aprovar per una amplíssima majoria la reforma constitucional. Així que em permetran que en aquesta primera part de la meva intervenció traslladi la felicitació del Grup Parlamentari Socialista a tot el poble de Formentera, perquè, ara sí, ja tenen garantit el dret a tenir representació directa, veu i vot en el Senat. Una veu que no només mereixen, sinó que, a més, necessiten per explicar la realitat del seu territori i lluitar així per les millores a les quals aspiren. I també em permetran que pugui dirigir unes paraules, tot i que siguin breus, als eivissencs i les eivissenques, perquè aquesta reforma constitucional també els beneficia a ells, també millora la seva representació. Mirin, amb aquesta reforma, Eivissa també passa a tenir un representant que es podrà dedicar en exclusiva a una circumscripció electoral conformada per una única illa, com la resta de senadors insulars. I no només això, els senadors eivissencs d’esquerres mai han pogut acabar la legislatura, perquè, com a mostra del compromís del Partit Socialista de Formentera, així com de la resta de les forces progressistes, tots ells, començant per la senadora Pilar Costa l’any 1996, han cedit el seu escó a la segona part de la legislatura a un representant de Formentera. I sempre ho han fet des de la responsabilitat, amb orgull, sense queixar‑se per compartir espai, per pal·liar aquesta anomalia democràtica que ara hem corregit. Per això també és de justícia que Eivissa pugui tenir el seu representant, sense haver de cedir el seu lloc abans que acabi la legislatura, i que pugui aixecar la veu exclusivament en representació dels interessos de la seva illa.
El pasado 22 de abril, el Senado aprobó por una amplísima mayoría la reforma constitucional. Así que me permitirán que en esta primera parte de mi intervención traslade la felicitación del Grupo Parlamentario Socialista a todo el pueblo de Formentera, porque, ahora sí, ya tienen garantizado el derecho a tener representación directa, voz y voto en el Senado. Una voz que no solo se merecen, sino que además necesitan para explicar la realidad de su territorio y dotarse así de mejoras. También me permitirán que pueda dirigir unas palabras, aunque sean breves, a los ibicencos e ibicencas, porque esta reforma constitucional también les beneficia a ellos, también mejora su representación.
Miren, con esta reforma Ibiza también pasa a tener un representante que podrá dedicarse en exclusiva a una circunscripción electoral conformada por una sola isla, como el resto de los senadores insulares. No solo esto. Los senadores ibicencos de izquierdas nunca han podido acabar la legislatura porque, como muestra del compromiso del Partido Socialista con Formentera así como del resto de las fuerzas progresistas, todos ellos ―empezando por la senadora Pilar Costa en el año 1996― han cedido su escaño en la segunda parte de la legislatura a un representante de Formentera. Siempre lo han hecho desde la responsabilidad, con orgullo, sin quejarse por compartir espacio para paliar esta anomalía democrática que ahora hemos corregido. Por eso, también es de justicia que Ibiza pueda tener a su representante sin tener que ceder su sitio antes de que acabe la legislatura y que pueda levantar la voz exclusivamente en representación de los intereses de su isla.
Señorías, llegados a este punto nos corresponde dar otro paso adelante. Reformar la Constitución era, sin duda, el gran reto. Ahora nos toca realizar otro trabajo, quizá menos vistoso políticamente pero igualmente necesario: ajustar el ordenamiento jurídico a esa reforma del artículo 69.3 de la Constitución española que hemos tramitado en los últimos meses. Por ello, el Grupo Parlamentario Socialista, de forma inmediata tras la aprobación de esta reforma constitucional y utilizando el primer cupo disponible para ello, plantea hoy a esta Cámara esta proposición de ley para modificar la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General. La Ley del Régimen Electoral General tiene que adaptarse fielmente a lo establecido en la nueva redacción de ese artículo 69.3 en lo que se refiere a la nueva delimitación de circunscripciones y escaños. Debemos modificar, por tanto, dos preceptos: los que regulan la elección de senadores y senadoras en las circunscripciones insulares. Dichas referencias normativas contemplan conjuntamente a Ibiza y Formentera, situación que ya ha quedado superada. Como habrán podido comprobar en el texto de la propuesta, no se incorporan cuestiones adicionales ajenas a las derivadas de la reciente reforma constitucional.
La reforma propuesta en esta proposición de ley es, por tanto, sencilla. La Ley Orgánica 1/2007, de 28 de febrero, de reforma del Estatuto de Autonomía de las Illes Balears, que creó el Consell Insular de Formentera, ya reconocía la plena separación institucional y administrativa de las dos islas. Una vez reconocida esta separación también en el texto constitucional, corresponde ahora llevarla al ámbito de la ley electoral.
La modificación que debatimos hoy afecta a los artículos 161 y 165 de la ley orgánica, en ambos casos en su apartado 2, para que aparezcan expresamente mencionadas las circunscripciones de Ibiza y Formentera ya de manera separada y, además, para que quede establecido que en cada una de ellas se elegirá un senador o senadora, a diferencia de lo que ocurre en las islas capitalinas, en las que se eligen tres. Como no podría ser de otra manera, se introduce también, a través de una disposición transitoria, que la eficacia de la creación de estas circunscripciones queda pospuesta hasta la convocatoria de las primeras elecciones al Senado que se celebren una vez haya entrado en vigor la reforma de la Constitución; por supuesto, todo ello sin perjuicio del trámite que corresponde a la modificación de una ley orgánica y a la participación que los grupos consideren que deban realizar durante el proceso.
Coincidirán hasta las señorías de la ultraderecha en que es difícil oponerse a esto, incluso en su caso, que dieron la espalda a los vecinos y las vecinas de Formentera, a los que dijeron abiertamente que su voz y su voto valían menos que los del resto de los residentes insulares de nuestro país. Aun así, señorías, aun estando en contra de la reforma constitucional, tendrán que convenir en que, una vez que ha sido aprobada, es necesario ajustar la normativa en todos los niveles por una cuestión de seguridad jurídica y por la garantía plena del derecho de participación política de los y las formenterenses. No tendría mucha coherencia que siguieran instalados en el no y, por tanto, que defendieran un desajuste de esta magnitud en nuestro ordenamiento jurídico. Confío en que tampoco habrá dudas en la bancada del Grupo Popular y que, por tanto, en esta ocasión no se plantearán una abstención como nos tienen acostumbrados. Este vuelve a ser un trabajo de todos y de todas.
El Grupo Parlamentario Socialista ha demostrado con creces su compromiso con Formentera y buena muestra de ello es que volvemos a estar aquí impulsando el resto de los cambios legales necesarios y buscando que vengan acompañados del mayor respaldo posible de las fuerzas políticas representadas en este Parlamento. Creo que ha quedado claro que, tanto la reforma constitucional como los cambios que ahora deben producirse en consonancia en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, responden a criterios de proximidad democrática, equilibrio territorial y reconocimiento de las particularidades insulares. Todo ello refuerza tanto el principio de representación territorial, que inspira la composición de la Cámara Alta, como la efectividad del derecho de la ciudadanía a participar en asuntos públicos por medio de representantes, tal y como está previsto en el artículo 23 del texto constitucional.
La primera intervención de un senador de Formentera en la Cámara Alta se produjo el 19 de octubre de 1999. Desde entonces, solo tres formenterenses han podido hablar en primera persona de las necesidades o problemáticas que afectan a la ciudadanía de dicha isla. En breve podrá hacerlo una cuarta persona: la senadora progresista Neus Massanet, que tomará el relevo en el próximo periodo de sesiones del actual senador Juanjo Ferrer. Massanet será la última senadora formenterense que ocupará el escaño por la generosidad del cabeza de lista de Ibiza (aplausos) y Ferrer será el último senador de Ibiza que no acabará la legislatura para ceder su espacio a un compañero o compañera de Formentera.
Vuelvo a ese día de 1999 que les comentaba, en el que el primer senador de Formentera, Isidoro Torres, reconoció desde la tribuna del Senado el profundo sentimiento de emoción y responsabilidad que sentía, consciente de que la democracia no había dado nunca voz en las Cortes Generales a la isla que él representaba y de que podían pasar muchos años más sin que volviera a suceder. Torres llevó al Senado la situación de la triple insularidad, un fenómeno que hay que vivir de cerca para entender qué supone en el día a día de una población. Habló de las limitaciones geográficas, de la falta de industria y de la enorme dependencia del turismo, pero también del derecho de sus residentes a exigir los servicios que les corresponden. En este sentido, recogió en una de sus intervenciones una cita de Josep Pla, de su libro Las Islas, que ya en los años veinte decía: Los formenterenses aspiran a tener médicos, farmacéuticos, dentistas, cirujanos de todas las ramas de la cirugía, banda municipal, muchas oficinas, clínicas y hospitales. Su idea, y nadie se la podrá sacar de la cabeza, es que quieren tener en su propia isla todos esos servicios. Los formenterenses querrían vivir como los demás. Las palabras de Pla, como las del senador Torres, pronunciadas hace casi veintisiete años, siguen hoy plenamente vigentes.
Finalizo con esto, señorías. Cerremos el círculo. Tramitemos de manera diligente y con el mayor consenso posible la reforma de la ley electoral para terminar de ajustar nuestro ordenamiento jurídico a la reforma de la Constitución ya aprobada. Permitamos a los formenterenses, al menos desde el punto de vista de los derechos de representación democrática ―que no es poco―, que puedan vivir como los demás.
Muchas gracias. (Aplausos).