Sergio Sayas López
Muchas gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. No podemos comenzar este Pleno como si aquí no estuviera pasando nada. Hoy hemos conocido una noticia de una gravedad trascendental: por primera vez en la historia de este país, la Audiencia Nacional ha imputado a un expresidente del Gobierno, acusado de estar vinculado al caso Plus Ultra. El señor Zapatero no es solo un expresidente del Gobierno, es el gurú de Pedro Sánchez, al que se llevaba por toda España y por todo el mundo en nombre del Gobierno de España, desde Waterloo hasta Venezuela. (Aplausos). Lo que se nos tiene que explicar es por qué algunos supuestamente pagaban dinero al señor Zapatero para que consiguiera cosas del Gobierno de España. Queremos saber qué cosas conseguía y quién se las daba, señorías. Eso es lo que queremos saber. (Aplausos). Y la respuesta del presidente del Gobierno no puede ser que van a limpiar la imagen de Zapatero, como quisieron limpiar la de Ábalos y la de Cerdán, porque es Ábalos, es Cerdán, es la mujer del presidente, es el hermano del presidente y es Zapatero. ¿Hasta dónde creen que los españoles vamos a aguantar la corrupción socialista? (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso). Porque hemos visto cómo desviaban dinero público, cómo pagaban orgías con dinero público, cómo pagaban mujeres prostituidas con dinero público, cómo estaban en casos de corrupción. ¡Basta ya! Es una exigencia ética, pero también es una exigencia democrática poner las urnas y que los españoles puedan votar. (Continúan los aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, puestos en pie, mientras corean: ¡Di‑mi‑sión!, ¡di‑mi‑sión!, ¡di‑mi‑sión!). España ni puede ni merece soportar más tiempo de un Gobierno y de un Partido Socialista que está hasta el cuello de corrupción, y no apelo solo al Partido Socialista con este llamamiento. Cada uno de los que está en la bancada que está sosteniendo al Gobierno tendrá que dar muchas explicaciones a los españoles. (Aplausos). Y sí, señorías, que hoy estemos teniendo el debate de la okupación también es otra anomalía democrática, porque este debate lo teníamos que haber tenido exactamente hace veinticuatro meses, que es cuando el Senado envió este texto a esta Cámara, pero la señora Armengol decidió guardar el texto en un congelador, en un claro ejercicio de totalitarismo antidemocrático. Ochenta y cinco ampliaciones de plazo lleva esta ley y, sí, esto es un secuestro al Parlamento. Lo repito: es un secuestro al Parlamento. Todos los que estamos en este Parlamento tenemos la obligación de defender la dignidad de esta institución, porque lo que se está haciendo con esto es hurtar a los españoles su derecho a la representatividad, es impedir que esta Cámara pueda debatir algo que no sea lo que quiere el Gobierno y cuando quiere el Gobierno. Esto es tener claro cuál es la función esencial del Parlamento, la función constitucional de legislar. Por eso, señorías, les digo que hoy tenemos la obligación democrática de tomar en consideración esta proposición de ley para abrir este debate. Por el camino, a lo largo de estos veinticuatro meses en los que la señora Armengol ha estado congelando esta ley, la okupación en España ha crecido de manera exponencial y con ella el desamparo de los españoles, que van a la justicia, pero es lenta y no les puede amparar; que ven cómo las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado no tienen herramientas para poderles defender; que ven que el Gobierno, en lugar de legislar a favor de la seguridad jurídica, se está poniendo del lado de los delincuentes, señorías. Esto es lo que está pasando y está pasando porque el Gobierno trata de banalizar la okupación. Nos dice que son solamente el 0,06 % de las viviendas de este país. Primero, es falso. Estamos hablando ya de que en España hay 79 000 viviendas okupadas y 21 000 inquiokupadas; en total, más de cien mil. Fíjese si esto es grave que, si juntásemos todas las viviendas okupadas en una ciudad, estaríamos diciendo que hay treinta y cinco capitales de provincia con menos población que la que tendría esta ciudad okupada. Y además de ser falso este argumento de que son solo el 0,06 %, es completamente ridículo. ¿O alguien podría defender, señorías, que como los homicidios solo son el 0,00072 % no hay que perseguirlos? ¿O alguien podría decir que como los secuestros son solo el 0,000025 % no hay que perseguirlos? El Gobierno tiene la obligación de perseguir los delitos y de garantizar la seguridad jurídica a los españoles. (Aplausos). Pero es que, además, cuando hablamos de la okupación no estamos hablando de un problema solo individual, estamos hablando de un problema social que deteriora la convivencia, que degrada los barrios y que genera conflictividad. Esa es una cuestión que nos debería preocupar, porque lo que vemos es cómo el Gobierno se está poniendo del lado de los delincuentes mientras está complicándole la vida a la gente, que ve cómo un jeta le pega una patada a la puerta de su vivienda, se cuela y además le tiene que seguir pagando el agua, la luz y el gas. Esto es directamente una insensatez.
Por eso nosotros traemos esta ley, una ley para sacar a los okupas en veinticuatro horas. Basta ya de impunidad. Una ley para aumentar las penas de los okupas, pero también de las mafias que los organizan y que los alientan. Una ley, señorías, para impedir que esos okupas encima se empadronen en la vivienda que han okupado. Porque estamos viviendo una realidad en este país en la que no solo el Gobierno consiente la okupación, sino que, además, van a los ayuntamientos y les estamos empadronando. Una ley para impedir que la gente que es víctima de la okupación además tenga que seguir pagando el agua, la luz y el gas. Todo esto, señorías, son medidas que se resumen en una cosa: puro sentido común. Esto es un clamor en España. Hay una mayoría social que quiere frenar la okupación. Hagan el favor de no boicotear y de no impedir esa mayoría social.
Todo esto, además, tiene una clara afectación al drama social de la vivienda. Porque, efectivamente, esta ley va de okupación, pero hay otro fenómeno muy importante que no podemos dejar de observar: la inquiokupación. Desde que Pedro Sánchez gobierna, se han retirado del mercado del alquiler 265 000 viviendas y eso es porque la gente tiene miedo a sacar su vivienda al alquiler. Y tiene miedo porque no sabe si se la van a okupar, porque no sabe si le van a dejar de pagar, porque no sabe si se la van a destrozar. Lo único que tienen claro es que el Gobierno de España no les va a defender. Por eso está habiendo este problema de oferta en la vivienda. Pero ¿qué pasa? Que eso supone una condena para generaciones enteras de españoles. Hoy vemos cómo en ciudades como Madrid o Barcelona, por cada anuncio de alquiler se están presentando más de cuatrocientas personas. Y eso es un casting, porque a la gente le piden las nóminas, le piden un seguro, le piden los contratos, y si ganan menos de 1800 euros, por supuesto, no se lo van a alquilar. Eso lo que está haciendo es que gente que lleva años preparándose para hacer la matrícula en la carrera que le gusta la tenga que rechazar porque no puede pagar el alquiler y no se puede mover de ciudad; que gente que lleva años preparándose para un trabajo tenga que rechazar una oferta de trabajo porque no hay quien pueda pagar el alquiler. Esto es lo menos progresista que hemos visto en este país, señorías.
Quítense ya la venda de los ojos y empiecen a ver la realidad. El problema de la okupación y de la inquiokupación no es un problema de los grandes tenedores ni de los fondos, es un problema que sufre la gente humilde y la gente trabajadora. Porque el 94 % nada menos de las viviendas que se están ofreciendo en España las están ofreciendo gente que solo tiene su vivienda y la que está sacando en alquiler. No tiene más. Y con eso complementa su renta, con eso complementa su pensión, con eso complementa su trabajo y con eso dignifica el salario y su vida. (Aplausos). No son fondos, señorías. Y a esa gente es a la que ustedes están obligando a tomar decisiones drásticas, como, por ejemplo, vender con un okupa dentro. Según los datos de Idealista, solo en su portal este año se han vendido 23 000 viviendas con okupa dentro. Porque la gente prefiere vender por la mitad de precio que lidiar con un Gobierno, con una Administración y con una justicia que no les da ninguna respuesta.
Por eso, señorías, yo les pido que apoyen esta ley, que se sumen al clamor social que pide echar a los okupas en veinticuatro horas, que se sumen a la gente que nos pide que le demos seguridad, que espera de nosotros un compromiso mayor con el mayor drama social que tiene este país: el drama de la vivienda. Nos estamos jugando el presente, pero sobre todo nos estamos jugando el futuro de generaciones enteras, que ven cómo se han esforzado durante años para no poder ir a una universidad porque no pueden pagar un piso, que se han esforzado durante décadas para tener un empleo que tienen que rechazar porque no pueden pagar un piso. Muchos jóvenes tienen que destinar, en el mejor de los casos, el 90 % de su salario a pagar un alquiler y la mayoría de ellos vivir hasta los 40 años en casa de sus padres porque ni con eso les llega. Eso no es una minoría; esa es la mayoría social, que está pagando el intervencionismo, el sectarismo, pero, sobre todo, la soberbia de un Gobierno sin escrúpulos, incapaz de sacar nada adelante y que, además, se mofa cuando en los casos de corrupción vemos cuál es su respuesta.
Muchas gracias, señorías. (Aplausos).