Miguel Tellado Filgueira
Yo sé que desde ese lado no se ve, pero la cara es el espejo del alma y la cara del presidente del Gobierno hoy es todo un poema. (Aplausos). Y es normal. Está preocupado, pero no por lo que pasa aquí, sino por lo que va a pasar en el Tribunal Supremo.
Señora Díaz, bienvenida de su viaje a Hollywood. Ha estado usted en la gala de los Óscar y supongo que estaría como en su propia casa. No sé qué categoría le habrá interesado más. ¿Mejor montaje? ¿Mejor película de animación? ¿Mejor maquillaje? ¿O mejor cortometraje? Señora Díaz, a usted no hay quien la entienda. Hace un año decía que Carlos Cuerpo era una mala persona y hoy está a su lado aplaudiéndole a brazo partido. ¿En qué quedamos? ¿Es una mala persona? ¿No es una mala persona? ¿Forma parte usted de un Gobierno de malas personas?
Entiendo que políticamente atraviesa usted un mal momento. Ha renunciado a liderar SUMAR diez minutos antes de que la echasen. Óscar a la mejor interpretación. (Risas). Fija discontinua como líder de SUMAR. Se ha quedado usted una vez más sin partido. Se ha cargado todos los proyectos políticos por los que ha pasado a lo largo de las últimas tres décadas. Créame que estamos deseando que acabe usted en las filas del Partido Socialista y que haga su magia (aplausos), esa que hace siempre. Eso sí sería un servicio a España.
Usted forma parte de un Gobierno de chorizos y de un Gobierno de corruptos; como usted dijo, el Gobierno de la corrupción. Hoy están Koldo, Ábalos y Aldama declarando en el Tribunal Supremo, el Ábalos al que usted desde ese mismo escaño tanto aplaudía. Organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación. Cincuenta años de prisión pide para los angelitos la Fiscalía. Y no hablamos del pasado. No, no, hablamos del Gobierno de hoy, del Gobierno de Sánchez, del Gobierno del que usted forma parte. Usted lo sabía y lo tapó todo. Convivió con la corrupción sin ningún pudor, a metro y medio, al lado, en la sala del Consejo de Ministros. Fue usted cómplice de todo eso. Su silencio cómplice le perseguirá allá donde vaya. ¿Sabe qué hizo usted durante todo este tiempo? Se lo simplifico en una frase: ver, oír y callar. Ese será su epitafio político.
Nada más y muchas gracias. (Aplausos).