Jaime Miguel De los Santos González
Gracias, presidenta. Reprobada ministra, ¿de verdad se cree feminista? ¿Siente que aportan algo que mejore la vida de las mujeres usted o su Gobierno o toda la patulea de sanchistas que ovacionaban a Ábalos sabiendo que era un machista, un putero y no sé cuántas cosas más? Le voy a pedir que lea ―no a mí, pero que lea― por ejemplo, el informe de la UCO que señala cómo los suyos tratan a las mujeres ―puta uno, puta dos, puta tres―, cómo el que fue ministro y mano derecha del presidente Sánchez se repartía a esas mujeres como si fueran ganado mientras que organizaba orgías con el dinero de todos. O léase el informe de la ONU que dice que su ley trans es lo peor que le ha pasado al feminismo en décadas. O lo que también dicen los informes sobre cómo las mujeres tienen que huir de la barbarie chavista atravesando Cúcuta y llegando a Colombia donde son captadas por mafias sin que el señor Petro haga absolutamente nada. Con él se fotografiaba su héroe y con la presidenta de México, donde desgraciadamente cada año son asesinadas mil mujeres. Y hablan de libertad y hablan de igualdad. Claro, que podría haber sido peor, podrían haber invitado al presidente de Senegal ―con el que también Sánchez se fotografió―, que ha cercenado los derechos del colectivo LGTBI en su país sin que ni él ni usted ni el señor Gutiérrez digan absolutamente nada. Pero ¿qué se puede esperar de quien llegó al liderazgo robando urnas sobre el dinero de la prostitución y es hoy jaleado por los terroristas de Hamás y por aquellos que cuelgan a homosexuales de grúas? Esa es la verdad de su igualdad, de su feminismo. Con esas credenciales se planta usted sin que se le caiga la cara de vergüenza en Estrasburgo diciendo que el Gobierno de España está en la vanguardia de la igualdad. ¡Qué bien se está en Estrasburgo!, ¿verdad, señora ministra? Mucho mejor que en Teherán, y mucho mejor en ese escaño que en la cárcel. Ya van dos manos derechas de Sánchez que han pasado por prisión. Veremos quién es el siguiente. Muchas gracias. (Aplausos.―Un señor diputado: ¡Muy bien!).