Patricia Rueda Perelló
Gracias. Esta mañana en la sesión de control hemos vuelto a ver esa soberbia que caracteriza al actual ministro de Transportes cuando ha dicho: De lo que tengo que hacer no se preocupen, que sé hacerlo muy bien. ¡Qué pena que no estuviese la pasada semana al lado de las víctimas cuando pretendieron (aplausos) alzar la voz a las puertas del Congreso de los Diputados y las relegaron al final de la carrera de San Jerónimo como si fuesen delincuentes! Durante años España fue un referente en infraestructuras. Fuimos un referente en el transporte aéreo, marítimo y hasta en carreteras y ferrocarril. A comienzos de la década pasada, la alta velocidad española destacaba por situarse entre las más rápidas del mundo en términos de velocidad comercial media y en niveles de puntualidad, que alcanzaban el 99 %. Todo ello convirtió el modelo ferroviario en un referente internacional y en un servicio público que ofrecía garantías de fiabilidad, calidad, seguridad y competitividad. Lejos quedan hoy aquellos años, y todo porque está deteriorado por las consecuencias de una deficiente política por parte del Gobierno. Ministro, en su intervención, que estará preparada ―obviamente, gracias a la ayuda de sus asistentes―, hoy nos hablará de grandes cifras millonarias. Y de entre esas grandes cifras, cerca del 84 % se ha destinado a nuevas infraestructuras, pero apenas un 16 % se ha destinado al mantenimiento; este es un porcentaje muy por debajo del de los países europeos. Pese a que la inversión total ha aumentado en torno a un 102 % en los últimos años, el gasto en conservación ha crecido poco, incluso algunos hablan de retroceso. Hablará de cifras millonarias, de datos, pero la realidad es que usted sigue alejado de lo que los españoles padecen. Esta mañana lo hemos vuelto a ver: centenares de personas se han quedado hacinadas en un vagón de cercanías a las siete de la mañana cuando pretendían ir a su trabajo, hacinadas con casos de ansiedad, y, mientras tanto, usted está alejado, porque es muy cómodo venir al Congreso en coche oficial.
No hay día que no tengamos en nuestra memoria ya no solo incidencias, retrasos y cancelaciones, sino a las víctimas del accidente ferroviario y a sus familiares, que son víctimas de su negligente gestión. Y vendrá a decir ahora que cuánta ruina o miseria moral por hablar de las víctimas. La miseria moral la tiene usted, porque no ha dimitido (aplausos) siendo el responsable del accidente que arrebató la vida a cuarenta y seis personas y que ha destrozado la vida a sus familiares. Ellos piden verdad y justicia y hablaremos cuantas veces sea necesario hasta que la verdad y la justicia se vean.
Lo que ha sucedido con este trágico accidente, del que no le gusta hablar, es que ha puesto de manifiesto las graves incidencias, las graves carencias en mantenimiento de la red ferroviaria. Vendrá a hablar de esos 111 millones de euros, de esos fondos que se supone que eran para modernizar la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, a la que pertenecía el tramo del accidente, y nada o poco hizo. Le advirtieron los maquinistas, le advirtieron los sindicatos del sector, le advirtieron incluso los usuarios y nada o poco hizo por evitar el accidente. Lo sabía perfectamente. Según las informaciones que hemos conocido, desde 2022 el Ministerio de Transportes sabía que no había un sistema seguro en detección de rotura de raíles. ¿Y qué hizo usted, ministro? Nada. No hizo nada, como tampoco hizo nada cuando, llegado el momento de ejecutar los presupuestos, miró hacia otro lado, conociendo esos fallos en los sistemas de detección de roturas de vía. Gracias a la información de la UCO ―desde aquí queremos agradecer el extraordinario trabajo de nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado―, frente a un Gobierno criminal que les abandona, frente a un Gobierno criminal que con nocturnidad y alevosía va a retirar pruebas, frente a eso, sabemos que en ese informe la Guardia Civil comunicó que la rotura del carril ocurrió veintidós horas antes del siniestro. ¿Cuántos trenes pasaron? ¿Cuántas personas viajaban en esos trenes? ¿Por qué no pararon la circulación hasta descartar la rotura? Algo pasaba, algo no estaba bien. No era normal la vibración en ese tramo durante meses. Tanto que le gusta Twitter, ¿no veía las imágenes de los usuarios quejándose de esas vibraciones? ¡Tanto que le gusta Twitter! (Aplausos). Algo pasaba y no hizo nada. Ministro, la negligencia mata. Por muchas comparecencias que venga a hacer aquí, por muchas entrevistas que conceda, por muchos tuits que escriba, por muchos insultos que nos dedique, por muchas mentiras que invente, ministro del bulo, nada ―¡nada!― va a borrar su negligente gestión, y confío en que pronto llegue el día en que tenga que dar las explicaciones necesarias en sede judicial; por cierto, querella de VOX, y tendrá que dar explicaciones.
En su intervención, más allá de no reconocer su negligencia, no anunciar su dimisión y no pedir perdón, empezará a vomitar su odio a VOX y empezará a hablar de bulos. Tirará del comodín del bulo, como hace su jefe. ¿Es un bulo la portada del 20 de abril (muestra un recorte de prensa), en la que se lee de nuevo: «ADIF informa de retrasos en la alta velocidad entre Madrid y Andalucía en vísperas de la Feria de Abril»? ¿Es un bulo (muestra otro recorte de prensa): «El centro de control de ADIF que no detectó al Alvia de Adamuz advirtió problemas de comunicación antes de la tragedia»? ¿Es un bulo (muestra otro recorte de prensa): «La Guardia Civil confirma que la rotura del carril de Adamuz se produjo la noche anterior»? ¿Es un bulo (muestra otro recorte de prensa): «La investigación acorrala ―¡acorrala!― a ADIF tres meses después de Adamuz»? ¿Es un bulo esto (muestra otro recorte de prensa): «… control de la vía y cuestiona la información que ADIF aporta a la investigación de Adamuz»? ¿De quién depende ADIF? ¿De quién depende ADIF? Del ministro de Transportes, que es incapaz de levantar la cabeza. (Aplausos). A lo mejor esta portada le gusta más (muestra otro recorte de prensa), seguro que sí: «Los dos purgados por Puente, ante el Supremo para explicar el gran pelotazo de la trama de Ábalos». Eso es lo que hay en el Ministerio de Transportes: corrupción, mordidas, prostitutas, amiguitas colocadas, mientras los españoles mueren en los accidentes ferroviarios y nadie dimite. Por cierto, retenga esto en la memoria (muestra otro recorte de prensa): «La jueza del accidente de Adamuz designa a los tres peritos judiciales para la causa», porque habrá justicia. Porque, a pesar de que intentan manosearlo todo, a pesar del reparto de jueces entre el PP y el PSOE, hay jueces honrados y honestos, y les vamos a sentar en los tribunales y pagarán por ello. (Aplausos). Esto, obviamente (mostrando otro recorte de prensa), no puede decir que es un VOX (sic), un bulo, y es la portada que más me gusta. Mírela bien, porque además la he impreso grande para que pueda verla: «VOX presenta una denuncia por la presunta destrucción de pruebas del accidente de Adamuz». Le vamos a perseguir, ministro. Le vamos a perseguir hasta que no se sepa la verdad y hasta que no tengan justicia las víctimas. Actúan como una mafia porque son una mafia.
Cuando suba, dígame si es un bulo también que los de Málaga llevamos tres meses aislados. Dígame si para venir a Madrid no hay que hacer una yincana: resulta que tienes que coger un autobús en la estación María Zambrano que te lleva hasta Antequera ―una hora de traslado― y, si no hay retenciones, tardas cinco horas en venir a Madrid. En sus comparecencias ha dicho que estaban haciendo todo lo posible, que trabajaban equis personas. No ha hecho lo suficiente, ministro. ¿Hubiese tardado tres meses si el accidente hubiese sido en Cataluña? Seguro que sus socios separatistas no se lo hubiesen permitido. (Aplausos). Esa es la manera de entender la política de este Gobierno socialista: la de la corrupción y la dejación de funciones. Tampoco es un bulo que la excepción de Benalmádena ―oiga bien, a ver si puede hacer algo― está incumpliendo con la normativa de movilidad, porque resulta que las personas con movilidad reducida no pueden acceder de una manera segura. Incumple la normativa, pero, claro, eso ya lo sabe de sobra porque por eso es del Partido Socialista. Y no puede negar tampoco el deterioro continuo ya no solo de las infraestructuras ferroviarias, sino de las carreteras. La Asociación Española de la Carretera advierte de que el 52 % de las vías presentan graves deterioros por falta de inversión. ¿Es un bulo lo de los baches? ¿Es un bulo que ni siquiera el transporte de mercancías ya pueda ejercer su trabajo?
Ministro, usted no debería ocupar ese escaño. Y su amo Sánchez tampoco debería ocupar ese escaño ni el Palacio de la Moncloa. Desde que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, con su colaboración ahora como ministro, los españoles estamos padeciendo la degradación de las infraestructuras, la degradación de los servicios públicos, la degradación de las instituciones. Los españoles sufren inseguridad en las calles; colas en la sanidad ―que también forma parte de sus competencias, no vayan ahora a eludir responsabilidades―; falta de vivienda, por muchos planes que ahora digan que van a llevar a cabo, cuando desde el 2018 no han hecho nada; pérdida de poder adquisitivo; muertes en accidentes de tren, por lo que tienen miedo a cogerlo; y mueren esperando tratamientos para el cáncer que no llegan. Crean españoles de primera y de segunda, según donde hayan nacido o incluso según el coche que tengas, porque ni siquiera se puede acceder a los centros de nuestras ciudades. Y con este socialismo los españoles son cada día más pobres, mientras ponen la alfombra roja a los que entran de manera ilegal.
En su intervención podrá llamarnos fascistas, podrá llamarnos xenófobos. La realidad es lo que yo le he contado. Y, aunque este Partido Socialista se llena la boca hablando de subidas de impuestos para garantizar los servicios públicos, desde que Sánchez está en la Moncloa, desde que usted está llevando la cartera del Ministerio de Transportes, cada día los españoles están más inseguros. Yo hoy siento vergüenza. Siento vergüenza porque nunca imaginé que en los dimes y diretes entre el Partido Popular y el Partido Socialista, en los que siempre estaba el «y tú más» en la corrupción, usted haya llegado al «y tú más» con los muertos en accidentes de tráfico. Eso es de tener muy poca dignidad y no tener corazón. (Aplausos).
Usted ha hecho muchas declaraciones aquí…