José Vicente Marí Bosó
PPDiputado.Página 39Vídeo
Gracias, señora presidenta. Es usted, señor Cuerpo, la cuarta mano derecha del señor Sánchez. Las dos primeras están o han estado en la cárcel; la tercera, la señora Montero, ya fue el perejil de todas las salsas corruptas en la Junta de Andalucía y, como ministra de Hacienda, colaborador que ha nombrado, colaborador que está investigado por corrupción: su jefe de gabinete, el presidente del Tribunal Económico Administrativo Central o el presidente de la SEPI, ni más ni menos. Es usted la cuarta mano derecha, y no deseamos que cumpla usted con los estándares ni las expectativas de los nombramientos del señor Sánchez, porque ya ve que con todas las manos derechas hemos tenido el mismo problema: la corrupción, la corrupción de su Gobierno. Y la verdad es que no es un buen indicio que haya aceptado ser la mano derecha de un Gobierno atravesado de arriba abajo por la corrupción, no es un buen indicio. Pero si el ejercicio limpio de los cargos públicos es algo que debería suponerse, aunque en este Gobierno es casi de rigor suponer lo contrario, si el hecho de que un cargo público no se corrompa ―digo― debería ser de Perogrullo, que un cargo público sea dialogante no se supone, señoría, ha de demostrarse. Los ciudadanos tienen derecho a que sus representantes públicos sepan escuchar, dialoguen, lleguen a acuerdos, entre otras cosas ―estará de acuerdo conmigo― porque los acuerdos amplios son los que permiten comprometer a todos y dar estabilidad y solidez a las soluciones que ponemos en marcha. Dialogar, tener la disposición a llegar a acuerdos y alcanzarlos no puede ser una pose. Sin embargo, nosotros ya hemos tenido la ocasión de comprobar, porque usted no es nuevo, que lo del diálogo y la mano tendida en usted es pura retórica. Dialogar no es que vengamos a hablar de aranceles y no se admita nada de lo que digamos. Dialogar o acordar no es que llame por teléfono Bolaños y diga: «oye, ¿qué queréis?» y no tener en cuenta nada. Dialogar no es como usted hace, que tiene dos reales decretos leyes aquí vigentes y los mantiene en el congelador para no dejarnos enmendar nada, para que no podamos acordar nada. Pero ¿qué talante es ese, señoría? (Aplausos). Dialogar no es romper los acuerdos sobre los nombramientos en organismos independientes u órganos reguladores, donde usted ha pasado el rodillo sin ningún tipo de decoro. Usted ha ocupado todo, y si no le gustaba alguien ha actuado sin contemplaciones, como con la consejera del Banco de España, a la que, saltándose la ley, según parece, pidió la dimisión para atender a sus compromisos con sus socios independentistas. Señor Cuerpo, el señor Feijóo les ofreció seis pactos de Estado: regeneración democrática, por el estado de bienestar, por el saneamiento económico, por las familias, pacto nacional del agua y territorial. Ni se los miraron. ¿No valía la pena acordar ni uno? Yo no digo que el de regeneración democrática, porque ustedes ya sabemos que van en el sentido contrario, pero ¿algún otro? ¿En serio no valía la pena?
Hemos presentado un plan nacional de vivienda con treinta y cinco medidas. De treinta y cinco, ¿ni una les va bien? La vivienda era el problema número doce cuando gobernaba el Partido Popular. Con ustedes, desde hace años, es el problema número uno. ¿No le conviene aceptar alguna sugerencia? Hemos presentado quince medidas para el plan sobre las crisis en Oriente Medio, y nada de nada. ¿Ninguna? Nosotros seguramente no somos tan técnicos ni sabemos más que nadie, porque no sabemos más que nadie, pero seguro que si usted, en lugar de hacer lo que hace, que es decir que dialoga sin dialogar, que es decir que tiende la mano sin tenderla, nos llama y nos dice «venid este domingo al ministerio con papel y lápiz y nos sentamos a redactar algunas cosas», nosotros estaremos, claro que estaremos. A nosotros nos interesa que el país vaya, que funcione. Por lo que estamos muy preocupados es porque no funciona con sus políticas. Por tanto, señor Cuerpo, estaremos atentos a que con usted no nos pase como con sus antecesores, y ya sabemos que, aunque usted quiera parecer dialogante, no lo es.
Y lo que también sabemos ―es una certeza, y por eso le interpelamos hoy― es que su política económica, la de su Gobierno, no ha funcionado, no funciona. Los resultados de su política económica de estos años, los suyos ―porque usted forma parte de este Gobierno desde casi al inicio y preside la Comisión Delegada para Asuntos Económicos desde hace dos años―, hablan más bien de un reparto de la pobreza que de la redistribución de la riqueza. Han exigido un gran esfuerzo fiscal a los españoles, han incrementado la deuda en términos absolutos, han desperdiciado los fondos de recuperación. Es decir, han hecho una política expansiva y extractiva de gasto público descontrolado, sin corregir ni uno solo de los desequilibrios que tiene nuestra actividad, y han hecho todo esto para obtener un resultado bastante paupérrimo. Hoy tenemos una economía de salarios bajos, precariedad, intervenida, porque ustedes la intervienen hasta la extenuación, con la productividad estancada y cada vez más alejada de la riqueza de los países punteros en nuestro entorno. Es que, en lugar de converger, divergimos. Su política económica hizo que España fuera la peor en la pandemia, los peores, y fuimos los penúltimos en la recuperación ―sí, no se rían, porque no es de risa esto―; los penúltimos en la recuperación. Su política económica no nos hizo salir más fuertes, nos hizo salir peor. (Aplausos). Su política económica en la crisis energética también hizo que tuviéramos un mal desempeño. Sí, señor Cuerpo. Se dijo: la inflación será transitoria. Y mientras estaban instalados en la autocomplacencia, la inflación se les descontroló absolutamente. En 2025 aún tuvimos una inflación media del 2,7, es decir, que aún no hemos vuelto ni al control. Ha contado usted con 179 000 millones más de recaudación, nos han apalancado en medio billón más y ha utilizado, o estará a punto de utilizar ―ya veremos si los consigue―, 100 000 millones de fondos europeos. Y el resultado es un fracaso. Somos el decimotercer país de veintisiete en crecimiento desde 2018, la inmigración explica el 40 % del crecimiento desde 2022, según la AIReF ―usted fue de la AIReF― y han subido la presión fiscal 2,1 puntos, mientras en el conjunto de la Unión han bajado 0,7. No hay un crecimiento transformador. Crecemos porque hay más gente, no hay un crecimiento sano, sostenible, basado en mejoras de productividad, que es lo que nos permite ser más competitivos. De hecho, la productividad por trabajador está un punto por debajo de la que teníamos en 2018, mientras que en la Unión Europea ha crecido 1,6.
Es decir, usted, aunque alguna vez nos habla de Draghi y de Letta, hace y va en la dirección totalmente contraria. Nos hace crecer por acumulación de gente, apalancados y con gasto público descontrolado, justo lo contrario del crecimiento sostenible que propugna Draghi, basado en la productividad para hacer nuestra economía más competitiva. No hay crecimiento transformador, no hay crecimiento sano ni sostenible ni hay crecimiento inclusivo. El escudo social del que presumen no ha funcionado, señoría. Su escudo social no protege. El impacto de la reducción en pobreza de las prestaciones sociales que ustedes diseñan es solo un 24 %, frente al 34 % de la media de la Unión, es decir, ni siquiera nos sirven para diseñar prestaciones sociales.
El suyo es un escudo social que, pretendidamente, debería sacar a la gente de las situaciones de vulnerabilidad. Pues, oiga, el año pasado ustedes enviaron un 19 % más de gente a depender del ingreso mínimo vital. Es decir, no solo es que ustedes no protejan adecuadamente a los vulnerables, sino que cada año generan más vulnerables, señoría. Esto es lo peor. (Aplausos). Tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza porque han precarizado el empleo: hay más contratos parciales, más pluriempleo. Y pese al maquillaje, nosotros somos los responsables del 24 % de todos los parados de la Unión Europea. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).
Le voy a confesar un secreto, señor Cuerpo ―bueno, un secreto no es―: todo este panorama de precariedad, de salarios bajos, de inflación descontrolada no es que lo digamos nosotros, no, es lo que vive la gente en su día a día, es lo perciben en su día a día. Por ello, pese a su triunfalismo, ustedes no ganan ni una elección. ¿Sabe? No ganan ni una elección. ¿Por qué? Porque la gente no les cree, señoría. La gente no confía en ustedes. La gente no va en cohete, señor Cuerpo. (Aplausos).
Estos son los resultados de su modelo, de sus políticas equivocadas. Nosotros, en cambio, propugnamos otro modelo, propugnamos una alternativa mejor que empiece por devolver poder adquisitivo a las clases medias en nuestro país. Y lo haremos a través, principalmente, de un ajuste en el IRPF y de políticas que nos permitan sacar a los españoles del salario mínimo al que ustedes les condenan. Está muy bien que hablemos del salario mínimo, pero hemos de empezar a hablar del salario medio de un país occidental, de incrementar el salario medio y llevarlo al menos a 50 000 euros, señoría. (Aplausos). Una alternativa mejor que, efectivamente, en la línea de Draghi y Letta incremente nuestra productividad. Y, para ello, en nuestra opinión ―no sé si usted estará de acuerdo―, ¿qué debemos hacer? Pues, para incrementar nuestra productividad hay que generar espacio para estimular la inversión privada, que está muy átona, e incrementar la inversión pública. Señor Cuerpo, hoy la inversión pública en infraestructuras ―con fondos europeos, ¡eh!― es un 39 % menos que en 2019, según la Fundación económica del BBVA.
Volver a los niveles de inversión pública previos a la crisis financiera nos va a exigir poner a todo el país en marcha, poner a todo el país en una dirección, saber qué queremos hacer. De momento tenemos a un señor Óscar Puente que no tiene ni idea de qué hay que hacer; de ahí, el deterioro de nuestras infraestructuras, ya lo ve. Segundo, hemos de acometer procesos de desburocratización y dar mayor seguridad jurídica y menos intervencionismo asfixiante. Tercero, acometer el proceso de descarbonización de nuestra economía, pero con sentido común, manteniendo las centrales nucleares y resolver el problema de la imposibilidad de acceso a la red que nos han montado. Cuarto, actualizar y mejorar nuestro sistema educativo, nuestro capital humano, potenciando de una vez por todas la formación profesional. Y quinto, hacer un proceso de transformación industrial y tecnológica de verdad, aplicado, por un lado, a nuestras Administraciones públicas, reduciendo burocracias y potenciando la implantación en las pymes.
Todo eso, en nuestra opinión...
Presidencia. Señoría, debe finalizar.
José Vicente Marí Bosó
PPDiputado.Página 41
Finalizo, con brevedad, con su benevolencia.
Presidencia. Tiene un segundo turno, recuérdelo.
José Vicente Marí Bosó
PPDiputado.Página 41
Finalizo, con mucha brevedad. Todo eso hemos de hacer, señor Cuerpo. Eso creemos, a lo mejor nos equivocamos, pero lo creemos. Además, hemos de resolver aún el desequilibrio en nuestro mercado de trabajo y el tamaño de nuestras empresas. Por lo tanto ―acabo, señor presidente―, hay una alternativa mejor a su modelo de depauperación de rentas medias y trabajadoras. Nuestra responsabilidad, la del Partido...
Presidencia. Finalice, por favor.
José Vicente Marí Bosó
PPDiputado.Página 41
Acabo, señor vicepresidente, acabo.
Presidencia. Lleva un minuto más y tiene cinco más después. Termine, por favor.
José Vicente Marí Bosó
PPDiputado.Página 41
Hay una alternativa política económica, como le hemos expuesto, que funciona y permite mejorar la vida de los españoles; una alternativa política que desarrollaremos a más tardar en un año.
Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. A continuación, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el señor vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa.
Presidencia. Gracias, presidente. Gracias, señoría, por su interpelación, que acojo gratamente, puesto que nos permite hablar a los ciudadanos de manera más pausada sobre la economía y sobre los temas que de verdad importan, a mi juicio, y, además, como decía, hacerlo con datos y con evidencia, que es la forma más rigurosa de hablar de estos temas, para saber no solo cómo está evolucionando nuestra economía a nivel agregado, sino cómo este crecimiento se está repartiendo, cómo está llegando en el día a día al bolsillo de los ciudadanos, que es el objetivo que compartimos todos, entiendo. Hay que recordar ―creo que esto no está de más― que en apenas seis años, siete ya prácticamente, nuestra economía ha pasado por algunos shocks que no se esperaban o que no se han dado en generaciones y ahora se han dado todos juntos: una pandemia que no venía con ese calibre en el último siglo; la invasión de Ucrania; el shock energético, que además vino acompañado de un shock de cadenas de valor global, que supuso, como he dicho antes, el mayor shock de precios de los últimos cincuenta años; fragmentación del comercio internacional; otro conflicto con impacto energético, como es, en este caso, el derivado de la guerra en Irán, con un alto el fuego, como hemos dicho, todavía muy frágil, una situación muy incierta. Y en este escenario, señoría ―quiero recalcarlo de manera muy clara―, no solo España está resistiendo mejor que nuestros pares, cosa que no sucedía en shocks de ocasiones anteriores, sino que además estamos liderando en numerosos aspectos. Y déjeme que se los desgrane, porque las cifras hablan por sí solas, señoría. En el periodo 2024-2025, España lidera en materia de crecimiento entre las grandes economías avanzadas. En 2026 ―lo conocimos la semana pasada―, el Fondo Monetario Internacional espera que España sea la segunda economía avanzada que más crezca, unas décimas por detrás de Estados Unidos; tres años liderando a nivel internacional. Si miramos la correspondencia en materia de creación de empleo, el año pasado España, que apenas representa un 10 % del tamaño del total de la eurozona, generó el 40 % de los nuevos empleos que se crearon en la misma. Pero es importante señalar ―creo que podemos intentar entrar en ese debate― que no solo se trata de crecer, sino de cómo estamos creciendo, la calidad de ese crecimiento. Y de nuevo ―aquí espero que coincidamos― esta calidad de crecimiento es distintiva con respecto a lo que sucedía en ocasiones anteriores: estamos teniendo un modelo de crecimiento equilibrado. No solo por haber sido capaces de salir, lo he dicho antes, de shocks como el COVID o la guerra de Ucrania, sin cicatrices en nuestra economía ―cosa que no fue, evidentemente, el resultado de la crisis financiera, cuyas cicatrices estamos sufriendo en muchos aspectos todavía hoy, después de más de quince años de la misma―, sino porque somos capaces de crecer sin desequilibrios externos, por ejemplo, con una capacidad de financiación récord en nuestra economía; también somos capaces de crecer sin desequilibrios fiscales, reduciendo la deuda, reduciendo el déficit. Y quiero recordarle, como ha dicho antes el ministro de Hacienda, que hemos reducido la deuda en más de 23 puntos, volviendo prácticamente al nivel de deuda/PIB que teníamos antes del shock de la pandemia, recuperando ese espacio fiscal que utilizamos para proteger a nuestras empresas y nuestros trabajadores. Y en materia de déficit, el año 2025 cerramos con un déficit que supone un superávit en términos primarios, una vez le eliminamos los gastos asociados a los intereses de la deuda. ¿Esto qué significa? Es importantísimo, puesto que ya no solo reducimos deuda gracias al buen crecimiento que tenemos, sino que, además, el numerador, es decir, la responsabilidad fiscal, contribuye también a la dinámica positiva de nuestra deuda. Sigo con los efectos o los elementos positivos de equilibrio de nuestro modelo de crecimiento. Hay otro esencial, y son los vectores de crecimiento, que, evidentemente, cuando respondimos a la guerra de Ucrania, cuando respondimos al COVID, venían determinados por las políticas públicas, por una política fiscal que contribuyó a salvaguardar nuestra economía ―los ERTE, por ejemplo, los préstamos ICO COVID; podríamos seguir nombrando el conjunto de medidas que pusimos sobre la mesa―, pero hoy día ―y esto confirmado por todos los servicios de análisis― las principales fuentes de crecimiento provienen de nuestro sector privado, tanto del consumo como de la inversión privada. Vean análisis de AIReF, BBVA, Banco de España. Este es el recorrido que hemos realizado, donde las políticas de respuesta sirvieron para salvaguardar nuestra economía y ahora para ser capaces de relanzarla de manera más decidida, más fuerte. Estos datos, por tanto, y como he dicho anteriormente, reflejan una mejora estructural en nuestra economía, que así está siendo reconocida por los inversores financieros cuando vemos, por ejemplo, la evolución de la demanda de nuestra deuda en los mercados financieros internacionales o del spread, es decir, esa prima de riesgo, en el caso de Europa, con respecto al gran referente que es Alemania, que está también en una evolución de mínimos, incluso con mejoras de rating, es decir, con mejoras de la cualificación de la economía española, y esto supone un elemento diferencial de confianza en el comportamiento de nuestra economía. Y, por supuesto, la confianza de los inversores que están llegando en materia de inversión extranjera a nuestro país. Mire los datos del Financial Times, donde se ve para todos los países la evolución de la inversión extranjera directa en proyectos nuevos de inversión, lo que llaman proyectos greenfield, entre los años 2018 y el 2025; es decir, que no es un elemento de corto plazo ni coyuntural. España fue el número seis en el mundo en nuevos proyectos de inversión ―el seis en el mundo―; si nos centramos en algunos sectores particularmente relevantes, como puedan ser las renovables, España fue el segundo del mundo; si miramos I+D+i, España fue el cuarto; y si miramos digitalización e inteligencia artificial, el quinto. Este es el círculo virtuoso en el que ha entrado la economía española. (Aplausos). Y este momento positivo para nuestra economía no es cuestión de suerte o casualidad, sino que es fruto de una política económica que está dando resultados. Pero bajamos también al impacto en nuestras familias. En primer lugar, por supuesto, hay que verlo a través del funcionamiento del mercado de trabajo, como usted muy bien ha comentado. Más allá de la protección, como dije, de hasta el 25 % de la mano de obra en abril de 2020, gracias a los ERTE, tenemos hoy día ese récord de afiliaciones, habiendo superado los veintidós millones de afiliaciones en términos desestacionalizados el pasado mes y este mes parece que alcanzaremos, según las previsiones, también en términos brutos, esos veintidós millones de afiliaciones. Asimismo, tenemos una tasa de paro que no veíamos en los últimos quince años: a finales de 2025, por debajo del 10 %, con especial referencia a la tasa de paro juvenil, diez puntos por debajo de la del año 2018, aunque sigue siendo aún demasiado elevada, con un 23 %, y teniendo, por tanto, que seguir avanzando en este aspecto; con una temporalidad, es decir, una calidad del empleo que está convergiendo hacia estándares europeos; con una actuación decidida del Gobierno, por ejemplo, a través de la reforma laboral o, por ejemplo, a través de medidas como la subida del salario mínimo interprofesional, por encima del 60 % desde el año 2018. Son, en definitiva, mayores oportunidades, carreras laborales más estables, más oportunidades de formación que se han traducido también en mejoras salariales y, en particular, en mejoras salariales en la parte media y baja de nuestra distribución salarial. Y esto, por supuesto, que se traslada al día a día de los ciudadanos. No hay más que ver cómo ha evolucionado la remuneración de los asalariados entre los años 2018 y 2025. Una vez que descontamos el efecto de la inflación ―ya he dicho antes que estábamos hablando del mayor shock de precios en los últimos 50 años―, si le quitamos ese efecto de la inflación los salarios reales han subido entre 2018 y 2025 un 6,5 %. ¿Sabe cuánto subieron entre 2014 y 2018? Un 0,6 %, esa es la diferencia de modelo, señoría, esa es la diferencia (aplausos): un país estancado, un país todavía metido en esos círculos viciosos que teníamos en nuestra economía en episodios anteriores, frente a un país que progresa y que es capaz de hacer frente a este tipo de shocks. Incluso, si consideramos el impacto de los impuestos, es decir, si miramos estos salarios en términos netos, descontando inflación y descontando impuestos, la contabilidad nacional es muy clara. Los salarios entre 2018 y 2025 han crecido un 3,5 %, señoría, frente al periodo 2014-2018 donde apenas crecieron un 1 %. De nuevo, yo creo que son cifras que escenifican cómo esa condición necesaria, que es el crecimiento económico, se está convirtiendo en una condición suficiente para la mejora de los ciudadanos en su día a día gracias a la mejora de los salarios. Y, por supuesto, la protección de los trabajadores y los hogares con las medidas que estamos poniendo en marcha ante un nuevo shock inflacionario que supone la guerra en Irán. Veinte millones de hogares van a ver reducida su factura de la luz en un 15 % gracias a nuestro real decreto ley y unos veinte euros de ahorro por depósito en coche medio, también gracias a la reducción de la fiscalidad en carburantes. Es un plan, este real decreto ley que aprobamos el 20 de marzo del mes pasado, cuyo impacto el Banco de España sitúa en una reducción del efecto sobre PIB en tres décimas de las cuatro que hubiera tenido el shock, y una reducción en el efecto de la inflación de cinco décimas de las ocho que hubiera tenido el shock. Es decir, estamos protegiendo a nuestros ciudadanos a la vez que estamos asegurándonos con una agenda reformadora y una agenda modernizadora que están mejor preparados hacia futuro, con mejores oportunidades de trabajo y trabajos además con mayores salarios. Quiero recordarle que nuestro modelo está permitiendo que de todo el empleo que se ha creado en los dos últimos años y medio, el 50 % se ha creado en los cinco sectores de mayores salarios de nuestra economía. Esto es otra señal de modernización y de preparación de nuestra economía y de nuestros trabajadores para este tipo de shock, más allá de, por supuesto, la apuesta que estamos haciendo; una apuesta de país a largo plazo por la soberanía energética y cuyos beneficios estamos viendo no solo en la atracción de inversión, como ya he señalado anteriormente, sino también en los menores costes energéticos para hogares y empresas. Quiero señalarle que antes del año 2019 el coste medio de electricidad para los hogares en España estaba un 5 % por encima de la zona euro. Desde entonces, gracias a la apuesta por las renovables en España, ese coste está un 5 % por debajo de la zona euro. (Aplausos). Este es el impacto positivo que está suponiendo el esfuerzo en materia de renovables, que además suponen un seguro de vida contra shocks energéticos o shocks en las materias primas energéticas, como estamos viendo ahora y como reconocen todos los analistas o medios especializados. Quiero señalar que es muy fácil ver por qué la energía renovable nos está protegiendo, por ejemplo, ante subidas del precio del gas. Sin ir más lejos, en el año 2019 en el 75 % de las horas diarias el precio de la electricidad venía determinado por el gas, y en este año 2026, en los tres meses y medio que llevamos, apenas en el 16 % de las horas el precio viene determinado por el gas, por tanto, tenemos un seguro adicional gracias a las renovables. Por supuesto, y no quiero dejar de señalarlo ―lo ha dicho también el ministro de Hacienda esta mañana―, no faltan los retos para seguir mejorando en recuperar poder adquisitivo por parte de los hogares, para seguir mejorando en facilitar ese acceso asequible a la vivienda que necesitan en particular nuestros jóvenes y para seguir mejorando, por supuesto, en reducir esas tasas de desempleo todavía demasiado elevadas, de nuevo también en particular para nuestros jóvenes. En cualquier caso, señoría ―y me explayaré un poco más en mi réplica en un momento―, por supuesto que contamos para todo lo que viene o queda por llegar con su colaboración y entraremos a negociar las medidas que vengan porque consideramos que es la manera correcta de hacerlo. Además, toda medida negociada tiene un mayor viso de permanencia…
Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.
Presidencia. Termino, señoría. Además, son medidas que consiguen, gracias a ese consenso, un mayor y mejor impacto. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Tiene la palabra el señor Marí Bosó.
José Vicente Marí Bosó
PPDiputado.Página 44Vídeo
Gracias, señor presidente. Señor Cuerpo, si ahora va a empezar usted a dialogar, bienvenido sea y aquí le estaremos esperando. Permítame decirle, con respeto, que hemos de intentar hacer un ejercicio de bajar del cohete, que hemos de intentar hacer un ejercicio de bajar a la realidad de lo que viven las familias, de lo que viven los españoles. Usted ha mencionado en su descargo o en el descargo de su Gobierno de los múltiples problemas que hemos tenido: la pandemia, la guerra de Ucrania, los shocks o la inflación, que es verdad, pero pandemia han tenido todos y nosotros fuimos los peores. O sea, que el elemento diferencial son ustedes. La guerra de Ucrania ha sido para todos, y a nosotros se nos descontroló la inflación y aún estamos así. (Aplausos). O sea, que el elemento diferencial ha sido que no solo sus políticas ayudan, sino que sus políticas agravan los problemas. Porque, en realidad, también, señor Cuerpo, ustedes se dedican a maquillar los problemas. No resuelven ni uno. Usted hablaba de datos, de crecimiento y hablaba de deuda. Oiga, ¿de qué crecimiento hablamos? Empecemos por aquí. ¿De qué crecimiento hablamos, del real o del maquillado? Sí, permítame, no soy yo. La señora Calviño, en sus memorias, dijo que había ayudado al INE a calcular un crecimiento mayor y a evitar que se calculara un crecimiento infravalorado, algo ilegal en la Unión Europea. Por tanto, explíquenos de qué crecimiento hablamos. Pero es que, además, como ustedes se han dedicado a rehacer continuamente todos los trimestres, la AIReF dice: Oiga, yo echo en falta transparencia; creo que hay un poco de opacidad. No se pueden rehacer las series de crecimiento para observar qué parte del crecimiento se debe al cambio metodológico y qué parte del crecimiento se debe a un cambio en la estructura económica de nuestro país. Esto lo dice la AIReF. Por lo tanto, ¿de qué crecimiento hablamos?
Por otro lado, ya le he explicado anteriormente que nuestra interpretación es que su crecimiento no ha sido ni transformador ni sostenible, ni ha sido inclusivo. Pero es que, además, usted también ―me permitirá decírselo― retuerce los datos. No es bueno venir a la sede parlamentaria a retorcer los datos o a decir cosas disfrazadas que chocan con la realidad. Usted dice: los salarios reales… Hombre, hagamos la cuenta bien, los salarios reales netos de impuestos. Y, entonces, comparamos 2018 con la actualidad y resulta que es un 3,4 menos. Los salarios reales netos, en términos medios, es un 3,4 menos. Estos datos los ha dado el señor Jon González. Al menos, el señor Jon González nos explica cómo llega al dato. Usted viene aquí, lanza datos y no nos explica nada. Y luego nos enteramos por las memorias de la señora Calviño, que sus datos están retocados. (Aplausos).
Será cierto que la inversión extranjera sube en términos de stock, porque cada vez atraemos menos inversión extranjera en flujo; el dato más bajo desde 2021; 30 764 millones, en 2025; un 46 % menos que en 2018. Y el incremento de recaudación de estos años, también la AIReF señala que un 40 % del aumento de la recaudación total se debe a la progresividad en frío; eso que no han querido hacer ustedes, que es aliviar a las familias. Por tanto, señoría, le daría más datos. Ustedes han estrechado la clase media en un 18 %, y han multiplicado por seis la gente que se considera de clase baja o pobre. El 16 % de los hogares no pueden mantener una temperatura adecuada para sus hogares; el doble de cuando gobernaba el PP, lo de la pobreza energética, señor Cuerpo.
En fin, señorías, nuestro país tiene que afrontar grandes retos para mejorar. Nuestros jóvenes tienen que tener una oportunidad. Nuestras mujeres tienen que poder aspirar a romper los techos de cristal. Aquellos que están en situación de discapacidad o de dependencia, los vulnerables, todos ellos, necesitan, en primer lugar, un Gobierno limpio. Y, en segundo lugar, un Gobierno que gobierne y un Gobierno ambicioso. Por eso, convocamos a todos ellos a una nueva frontera, a un Gobierno mejor.
Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. Para concluir el debate, tiene la palabra, en nombre del Gobierno, el señor vicepresidente primero, ministro de Economía, Comercio y Empresa.
Presidencia. Muchas gracias, presidente. Cuando digo mano tendida a la negociación, me refiero a que mi mano sigue tendida, igual que ya lo estuvo, por ejemplo, cuando estuvimos negociando el real decreto ley de aranceles, que me obliga usted a recordar las circunstancias de aquella negociación, donde, después de tener varias reuniones, yo diría que productivas y fructíferas con su grupo, al final lo que hubo fue un ultimátum, o entraba la extensión de las nucleares en el real decreto de medidas de protección frente a los aranceles, o el Partido Popular votaría en contra. Es decir, recordando una expresión inglesa, my way or the highway. Es decir, o toman todo lo que yo estoy poniendo sobre la mesa o no hay ningún tipo de acuerdo. Esa es la negociación que sirve el Partido Popular. (Aplausos). Pero, es más, le diré, ustedes mismos señalaron que el real decreto ley, para protegernos del impacto de la guerra de Irán, bebía de sus aportaciones y que era una copia o un calco de sus medidas, y ni siquiera así fueron capaces de apoyarlo, puesto que se abstuvieron una vez que supieron que el real decreto ley iba a salir con los suficientes votos positivos a su favor. Por lo tanto, señoría, yo no descarto que sea posible avanzar en acuerdos con ustedes. Lo seguiremos intentando, pero no intentemos distorsionar las negociaciones que han tenido lugar. Segundo mensaje importante. La recuperación y los datos de recuperación. Esta táctica de si no me gustan los datos, ataco a la institución que los produce debería de llevar a que, si usted tiene algún problema metodológico, técnico o de cualquier elemento, vaya y ponga una denuncia específica sobre la actuación del INE o de Eurostat (aplausos), que es la institución que ha validado las revisiones periódicas que ha realizado el INE, al igual que el resto de servicios o institutos estadísticos de Europa, sobre todo debido a la complejidad de realizar contabilidad nacional en el momento del COVID. Por lo tanto, señoría, menos tirar la piedra y esconder la mano en este ámbito. Más allá de esto, volviendo al impacto y al modelo de crecimiento económico, es importantísimo destacar cómo el modelo actual está suponiendo un factor diferencial, y lo voy a aterrizar en algunos aspectos esenciales para las familias. Hablemos de renta disponible de los hogares. Según los datos de la OCDE, donde podemos comparar cómo evolucionan con respecto al resto de los países, la renta real ―es decir, corregido por la inflación, disponible; es decir, teniendo en cuenta transferencias e impuestos de los hogares y en términos per cápita; es decir, teniendo en cuenta también el incremento de la población―, desde el inicio de la guerra de Ucrania, es decir, del shock de inflación, en España ha subido un 8 %; en Estados Unidos un 7 %; en Italia un 5 %; en Francia un 4 %; en Alemania un 1 %. Este es el mensaje y el resultado diferencial del modelo español, incluso, cuando lo comparamos con las principales economías del mundo. Más allá de esto, hay indicadores esenciales, como la desigualdad, que se ha reducido la brecha entre el 20 % de la población con más renta y el 20 % con menos renta. Esta ha sido la tercera mayor reducción en los últimos años, dentro del marco de la Unión Europea. Pero si vamos, por ejemplo, a la situación específica de los hogares, hablaba esta mañana, le comentaba al señor Bravo la encuesta del CIS, sobre la situación de los hogares en España, donde dos tercios señalan que su situación económica es buena o muy buena. También tenemos, por ejemplo, la comparativa que hace 40dB de la situación con respecto a la guerra de Ucrania, donde dice e infiere que el porcentaje de hogares que son capaces de ahorrar a final de mes, desde el año 2022, ha subido en prácticamente 10 puntos. Y los que no llegan a finales de mes se han reducido en 6 puntos, del 18 al 12 %. Por supuesto que siguen siendo demasiados hogares con dificultades para llegar a final de mes y, por lo tanto, eso lo que nos hace es ratificarnos en la necesidad de seguir implementando una hoja de ruta que, como he dicho, está teniendo éxito, y una hoja de ruta que estamos, en este caso, probando que funciona. Es un modelo que protege a los ciudadanos, hogares y empresas; y un modelo que, además, nos prepara hacia delante, para que España siga siendo líder en materia de crecimiento, pero también en materia de reparto justo de ese crecimiento para todos. Muchas gracias. (Aplausos).
Presidencia. Gracias. — DEL GRUPO PARLAMENTARIO VOX, AL MINISTRO DE TRANSPORTES Y MOVILIDAD SOSTENIBLE SOBRE CUÁLES VAN A SER LAS PRIORIDADES DEL GOBIERNO EN CUANTO A LA CONSERVACIÓN DE LAS INFRAESTRUCTURAS EN LO QUE QUEDA DE LEGISLATURA. (Número de expediente 172/000196).
Presidencia. Interpelación urgente del Grupo Parlamentario VOX al ministro de Transporte y Movilidad Sostenible, sobre cuáles van a ser las prioridades del Gobierno en cuanto a la conservación de las infraestructuras en lo que queda de legislatura. Para su defensa, tiene la palabra la señora Rueda Perelló. (Aplausos).