Señor Sánchez, la deuda pública con usted se ha incrementado en más de 500 000 millones, un 42 % más. Pero yo no le vengo a preguntar por eso y, por supuesto, usted no me quiere contestar. Yo vengo a preguntarle, en nombre de millones de españoles que suben al coche temerosos de tener un accidente, por el estado de las autovías. Yo vengo a preguntarle en nombre del millón y medio de ciudadanos que utilizan diariamente los servicios de cercanías o rodalies y ven las incidencias y las anulaciones de sus trenes. Vengo a preguntarle en nombre de los malagueños, que llevan tres meses sin AVE y no saben cuándo van a volver a reponerlo; en nombre de todos los que compramos un billete de AVE y no sabemos si vamos a salir y vamos a llegar; y, sobre todo, en nombre de la mayoría de los españoles, que estamos preguntándoos qué ocurre con las víctimas de Adamuz, a las que ustedes han mentido constantemente. (Aplausos). Señorías, el AVE era una marca España y este prestigio lo han dilapidado. Señor Sánchez, ¿por qué ha disminuido un 30 % el número de pasajeros de AVE con usted de presidente? ¿De verdad cree que no le debe una disculpa a nadie? ¿De verdad cree que los españoles merecemos que con nuestro dinero de seguridad se paguen las amigas del anterior ministro de Transportes o paguemos el sueldo del ministro actual, que se dedica a insultar a todo el mundo en redes sociales porque usted se lo indica?
Señor Sánchez, lo único que es más vergonzoso que su corrupción es su falta de humanidad. Es usted implacable recaudando. Es insensible a los problemas de la gente. Está a años luz de ellos y por eso no puede salir a la calle, y por eso usted va más veces a China que a Adamuz o a Paiporta. (Rumores). Hoy la mayoría de los españoles ya saben que usted gobierna contra ellos. Lo único que empata con su corrupción, señor Sánchez, es su incompetencia.
Muchas gracias, señoría. (Aplausos).