Blanca Cercas Mena
Señor presidente, señorías, buenas tardes. El matrimonio forzado es una de las formas más graves y ocultas de violencia contra las mujeres y contra las niñas. (Aplausos). Hoy traigo aquí la voz silenciada de todas las niñas y las mujeres que sufren esto a lo largo de todo el mundo, también en nuestro país. El matrimonio forzado es una práctica atroz que lo que hace en realidad es vulnerar derechos fundamentales y, además, niega libertad, niega dignidad y, en ocasiones, niega la propia vida. Un ejemplo de esto serían los denominados crímenes de honor. Permítanme, señorías, que antes de continuar dé la bienvenida a esta Cámara a la asociación Valentes i Acompanyades, que nos acompaña hoy aquí. (Aplausos). Valentes i Acompanyades es una asociación gironina que hizo aflorar este tema tan oculto y atroz, además de dedicarse durante muchos años a cuidar a las víctimas. Muchas gracias. También quiero empezar con algo muy claro: el matrimonio forzado no es una cuestión ni cultural ni religiosa ni específica de ningún origen. En realidad, se produce en los cinco continentes. Efectivamente, es una violación de los derechos humanos y, especialmente, de los derechos humanos de las mujeres. Una manifestación de desigualdad. Créanme, ningún contexto, ninguna tradición ni ninguna creencia podría justificar la imposición de casar a una mujer o a una niña sin su voluntad. (Aplausos). Señorías, las mujeres no se dan, nuestro cuerpo no debe ser moneda de cambio. No somos objetos, somos sujetos y nosotras decidimos sobre nuestro cuerpo y también sobre nuestras vidas. Estamos hablando de una realidad global que tiene un impacto enorme. Piensen que cada año 12 millones de niñas son obligadas a casarse; cada tres segundos una adolescente. Me dejan repetirlo, ¿verdad? Cada tres segundos, a una mujer adolescente es obligada a casarse. Terrible, ¿verdad que sí?
Las instituciones internacionales conocen bien esta realidad. Por eso, la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible incluye que el matrimonio forzado es un elemento de discriminación, de exclusión y de violencia contra las mujeres y contra las niñas. También insta a los Gobiernos a tomar medidas para la erradicación de esto. Pero los avances que ha habido son tan pequeños, tan minsos, que incluso la Organización de las Naciones Unidas dijo en una ocasión que, con el ritmo que llevamos, faltarían unos trescientos años para eliminar esta actividad.
Señorías, no vamos a hablar de datos, porque no son datos —que también—, sino que son vidas. Son niñas que ven interrumpida su educación, son adolescentes que están privadas de autonomía y son mujeres que sufren violencia sexual, violencia física y violencia psicológica. Es importante saber que es una manifestación de desigualdad estructural, responde a la estructura de las diferencias entre hombres y mujeres; y de control, de control sobre las vidas, sobre los cuerpos de las mujeres y también sobre sus decisiones.
Por eso, esta proposición no de ley plantea avanzar en una serie de puntos. El primero es reforzar la cooperación española desde el enfoque de los derechos humanos, poniendo en el centro a las víctimas. El segundo es que, efectivamente, el matrimonio forzado perpetúa un sistema de dominación patriarcal, tanto con las mujeres como también con los proyectos colectivos. Por otra parte, la pobreza, la desigualdad social o incluso los conflictos bélicos pueden incidir en que se aumente esta práctica o vaya disminuyendo. Lo que sí es seguro es que no son su causa, pueden ser algunos de los efectos que incidan más o menos. Y, sobre todo, proponemos educación: impulsar programas de sensibilización, de educación en igualdad y apoyar en el marco de la Organización de las Naciones Unidas la creación de un día internacional para la erradicación del matrimonio forzado.
Señorías, todos sabemos que compartir la vida con alguien solo puede nacer de una decisión libre, del respeto, de la igualdad, del afecto. El cariño verdadero no se impone, y si se impone, no es cariño, sino que es violencia. (Aplausos).
Estarán de acuerdo conmigo…