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Sin adjetivos

Pleno del 21 de abril de 2026

Proposición de Ley de modificación de la regulación sobre la crioconservación de ovocitos.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 179.

Votación

  • 21 de abril de 2026: salió adelante, 306 sí, 33 no, 8 abstenciones.

Margarita Martín Rodríguez

PSOEDiputada.Página 24Vídeo

Gracias, presidenta. Hoy debatimos aquí una proposición de ley que, en apariencia, habla de mejorar nuestra legislación sobre reproducción asistida, pero que, en realidad, habla de algo mucho más relevante. Habla de libertad, de igualdad, de autonomía y, sobre todo, de la capacidad de las mujeres para decidir sobre su propia vida reproductiva (aplausos), y eso, señorías, no es un asunto menor. Este país ha avanzado mucho en los últimos años en el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos. Lo hemos hecho ensanchando libertades, corrigiendo desigualdades históricas y situando a las mujeres en el centro de decisiones que, durante demasiado tiempo, fueron tomadas por otros, condicionadas por otros o directamente limitadas por otros. Por eso, este debate no es un debate aislado. Este debate forma parte de una trayectoria política clara, de una manera de entender la democracia y de una convicción feminista muy sencilla pero muy poderosa: a las mujeres nos corresponde el pleno reconocimiento y ejercicio de todos los derechos. (Aplausos). También cuando hablamos de maternidad, de fertilidad, de reproducción asistida, de interrupción del embarazo o de preservación del material reproductivo. Si esta es la convicción que inspira nuestra legislación en materia de salud sexual y reproductiva, también es la convicción que debe inspirar nuestra legislación en materia de reproducción asistida, y eso es lo que venimos hoy a corregir. La reproducción humana asistida es uno de los hitos más relevantes de la ciencia moderna. Ha ampliado oportunidades y ha permitido desarrollar proyectos familiares antes imposibles. Ha ofrecido respuestas clínicas eficaces y ha transformado profundamente la realidad de miles de mujeres y de familias de nuestro país. Y España ha sido pionera en este ámbito. Esto no es un tema marginal, no es un fenómeno residual. En España, durante el año 2023, las técnicas de reproducción asistida dieron lugar a 39 555 nacimientos. Es decir, estamos ante una realidad consolidada, cotidiana y estructural de nuestra sociedad. Sin embargo, precisamente porque la ciencia ha avanzado tanto, porque la práctica clínica ha cambiado tanto, porque las formas de vivir la maternidad y la reproducción son hoy mucho más diversas, nuestro marco legal necesita actualizarse para seguir estando a la altura de esa realidad, y eso es lo que pretende esta proposición de ley. Esta iniciativa plantea, en el fondo, algo tan razonable como profundamente justo: reforzar la capacidad de decisión de las mujeres sobre sus ovocitos y abrir el camino para abordar también con seriedad la situación de los preembriones crioconservados. Porque hoy la legislación vigente contiene una asimetría que ya no se sostiene ni desde el punto de vista técnico, ni desde el punto de vista jurídico, ni desde el punto de vista de la igualdad.

La ley actual establece que la crioconservación de ovocitos puede prolongarse hasta que responsables médicos, con dictamen favorable de especialistas independientes y ajenos al centro de conservación correspondiente, consideren que el receptor ya no reúne los requisitos clínicamente adecuados para someterse a una técnica de reproducción asistida. Dicho de otro modo, la voluntad de la mujer no basta. La mujer no puede decidir por sí sola poner fin a la conservación de sus ovocitos. Su decisión queda condicionada a una valoración externa. ¿Por qué una mujer no puede decidir libremente sobre sus ovocitos en los mismos términos que sí se permite decidir a los hombres sobre sus gametos? (Aplausos). ¿Por qué cuando hablamos de reproducción seguimos encontrando en el ordenamiento jurídico rastros de desconfianza hacia la capacidad de decisión de las mujeres?

Señorías, esto no es una cuestión neutra. No estamos ante un simple ajuste técnico, estamos ante una decisión política muy clara: o seguimos sosteniendo una lógica de tutela sobre las mujeres o damos un paso más en la lógica de los derechos. Nosotros creemos que ha llegado el momento de dar ese paso, porque el feminismo ha sido, entre muchas otras cosas, una impugnación radical de la idea de que las mujeres necesitan que otros decidan por ellas. Ha sido una reivindicación permanente de la libertad para vivir, para elegir, para proyectar la propia vida y también para cambiar de opinión cuando cambian las circunstancias. Y eso vale, por supuesto, en el ámbito de la reproducción.

La autonomía reproductiva no puede entenderse de manera fragmentada, tiene que incluir también el derecho a decidir sobre su continuidad, sobre sus efectos en el tiempo y sobre el destino de los ovocitos y preembriones crioconservados. Porque la vida no es estática, los proyectos de vida cambian y las circunstancias personales, familiares, emocionales y de salud cambian. Una mujer puede preservar su fertilidad en un momento determinado y años después decidir legítimamente que ya no desea mantener esa conservación. Una mujer puede iniciar un tratamiento con una expectativa y más tarde revisar su decisión. Y una democracia adulta no puede responder a esa complejidad con paternalismo, sino con derechos. Aquí conviene decir una idea central de este debate: la voluntad de las mujeres no queda congelada cuando se congelan sus ovocitos o sus embriones. (Aplausos). No se congela su libertad, ni su autonomía, ni su capacidad para decidir, ni su derecho a cambiar de opinión. No se congela su derecho a cerrar una etapa de su vida. Esto es precisamente lo que esta proposición de ley quiere reconocer.

La reforma del año 2023 de legislación sobre salud sexual y reproductiva representó un avance muy importante, porque consistió en una idea fundamental: que las decisiones reproductivas corresponden a las mujeres y que el Estado no está para sustituir su voluntad. Ese mismo principio debe iluminar este debate. No puede haber una concepción avanzada de la salud sexual y reproductiva cuando hablamos de interrupción voluntaria del embarazo, de educación sexual o de derechos menstruales, y una concepción restrictiva cuando hablamos de ovocitos y de preembriones crioconservados. No puede haber una defensa cerrada del derecho de las mujeres a decidir en unos ámbitos y una desconfianza estructural en otros. No puede haber, en definitiva, una política feminista a tiempo parcial.

Por eso, la toma en consideración de esta proposición de ley es importante porque no cierra el debate, sino que lo abre donde debe abrirse, en sede parlamentaria, con rigor, con serenidad y con una voluntad clara de actualización normativa. Votar a favor es reconocer que existe un problema real, que existen incoherencias entre normativas y que esta Cámara tiene la obligación de discutirlas y corregirlas.

Además, señorías, esta iniciativa cuenta con el apoyo de las principales sociedades científicas del sector, singularmente, con la Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción y la Sociedad Española de Fertilidad, que hoy nos están acompañando desde la tribuna. Queremos agradecerles todo su apoyo técnico y toda su ayuda. (Aplausos). Este apoyo es importante subrayarlo, porque acredita que no estamos ante una propuesta voluntarista ni desconectada de la realidad clínica, sino ante una reforma que responde, ante el criterio experto de quienes conocen de primera mano la evolución de estas técnicas, a las necesidades de las pacientes y a las incoherencias que persisten en la regulación vigente.

Los datos demuestran que esta problemática existe. El registro nacional de actividad del 2023 muestra que ese año se vitrificaron 65 805 ovocitos con la finalidad de preservar la fertilidad, un 13 % más que en el 2022. A fecha 31 de diciembre de 2023, había en España 510 305 ovocitos y 915 130 embriones almacenados. De estos embriones, 675 880 llevan almacenados dos o más años.

Por tanto, no estamos ante una hipótesis teórica, sino ante una realidad actual, masiva, estructural y sostenida en el tiempo. Estos datos tienen una doble lectura: por una parte, reflejan el éxito técnico y clínico de nuestro sistema de reproducción asistida y, por otra, reflejan que la realidad ha desbordado el marco normativo vigente y, cuando esto ocurre, la respuesta no puede ser la inercia, tiene que ser la política. Señorías, la política sirve precisamente para esto: para adaptar las normas a la vida real, para remover obstáculos injustificados, para ampliar derechos y para corregir desigualdades que se perpetúan bajo la apariencia de la normalidad.

Esta proposición de ley plantea varias cosas valiosas: primero, equipara la regulación de los ovocitos a la del semen, eliminando una diferencia injustificable; segundo, refuerza la seguridad jurídica; tercero, elimina requisitos que, lejos de proteger, limitan la autonomía de las mujeres, y, cuarto, incorpora una disposición adicional que mandata al Ministerio de Sanidad en el plazo de doce meses a revisar la Ley 14/2006 para adecuarla a los conocimientos científicos y técnicos actuales y para abordar la excesiva acumulación de preembriones en los bancos de los centros de fertilidad.

Esta última cuestión es especialmente importante, porque sería un error pensar que el debate termina con los ovocitos. No termina ahí, la acumulación de preembriones plantea también interrogantes jurídicos, éticos y de gestión que no pueden seguir aplazándose. No se trata de analizar decisiones complejas, se trata de reconocer, precisamente, su complejidad y, por ello, garantizar que sean las mujeres quienes puedan afrontarlas con libertad, con información y con respaldo legal suficiente. No se trata de reducir garantías, se trata de trasladar el centro de gravedad desde la tutela hasta la autonomía. No se trata de abrir incertidumbres, se trata de cerrarlas con una ley más coherente, participada, más moderna y más feminista.

Hay debates que revelan con mucha claridad el modelo de sociedad que defendemos, y este es uno de ellos: o creemos en una legislación reproductiva coherente con los avances feministas o aceptamos que persistan contradicciones injustificables; o creemos que el derecho debe ponerse al servicio de la libertad de las mujeres o permitimos que siga operando como límite allí donde debería ser garantía. Nosotros elegimos lo primero. Por eso, señorías, les pido el voto favorable a la toma en consideración para abrir un debate donde corresponde, para mejorar el texto durante la tramitación, para adecuar la ley a la realidad científica y social de nuestro tiempo, para reforzar la coherencia de nuestro ordenamiento en materia de salud sexual y reproductiva y, sobre todo, para dar un paso más en algo que debería ser incuestionable en una democracia avanzada, es decir, el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su proyecto de vida reproductiva.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Martín. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra la señora Santana Perera.

Noemí Santana Perera

PodemosDiputada.Página 26Vídeo

Muy buenas tardes, señora presidenta. En esta iniciativa no solo hablamos de criogenización de ovocitos, sino de algo mucho más importante, puesto que es una cuestión de poder, de quién decide, de si las mujeres y las personas con capacidad gestante —‌que no todas son mujeres, también, por ejemplo, puede haber chicos trans con esa capacidad gestante— tenemos esa última palabra para poder ir hasta donde queramos ir sin que nadie decida sobre nuestros cuerpos. Esto, como bien decía la portavoz del Grupo Socialista, es una cuestión de democracia. Por lo tanto, nosotras vamos a votar a favor de la toma en consideración de esta iniciativa, porque entendemos que esta reforma corrige una desigualdad que no se explicaba que estuviera en la ley, puesto que, al final, no se decidía igual sobre los ovocitos que sobre el semen, y eso, lo que significaba en la práctica, es que las mujeres teníamos menos autonomía. Sin lugar a dudas, era una cuestión que se debía corregir. También, con esta reforma, se eliminan trabas que dejaban de proteger nuestros derechos. No solo dejaban de protegerlos, sino que, además, los complicaban. Asimismo, con la actualización de la ley, se hace algo tan básico como reconocer que en este país, afortunadamente, existe una diversidad en el ámbito familiar, no todas las familias son iguales. Esto lo debe reflejar cualquier norma y no negarlo, como había hecho hasta ahora. Por todo ello, entendemos que hay avances claros en esta iniciativa. Pero también queremos decir que hay cuestiones que se deberían haber abordado y no dejado para más adelante. En el propio texto, por ejemplo, se reconoce que hay un problema con los preembriones, que se acumulan, y que hay dudas sobre su encaje jurídico. Se decide volver a posponer esta cuestión. Pero, si sabemos que es una cuestión que está generando una problemática, se debería atajar ahora mismo, más pronto que tarde, porque, si no, nos va a tocar hacerlo igualmente. También, hay otra cuestión clave —‌que no es titular en esta ley, pero sí en la vida de la gente en general—, y es quién puede acceder a estos tratamientos, porque no todas las mujeres parten desde el mismo punto. Esto es algo que nosotras queríamos visibilizar, porque en algunas autonomías se está limitando el acceso de las mujeres y personas con capacidad gestante a la reproducción asistida en función de su peso. Es decir, se pone como requisito que cumplas con un determinado índice de masa corporal y esto, señorías, es gordofobia. Digo bien, es gordofobia porque —‌y aquí hay que explicarlo bien— no se trata de una decisión que sea a través de una valoración médica individual, sino de un criterio general que se aplica a todas las mujeres por igual. Solamente se mide el índice y no se miden otras cuestiones de salud. Por lo tanto, entendemos que esto viene a generar una barrera y, además, una barrera que afecta principalmente a las mujeres, porque somos nosotras, una vez más, las que vemos evaluados nuestros cuerpos como una condición previa para poder ser madres. Si existe el derecho, creo que todas las mujeres deberíamos poder acceder en igualdad de condiciones.

Hay otro elemento que también creemos que es importante poner sobre la mesa y es cómo se viven estos procesos dentro del propio sistema sanitario. La reproducción asistida no es solo una técnica. Implica decisiones muy complejas y momentos de incertidumbre y de impacto emocional que puede atravesar muy fuertemente a una persona. Por eso no basta con que en ese procedimiento solo exista esa parte técnica, tiene que haber un acompañamiento, tiene que haber una información previa y tiene que haber una capacidad real de la persona que se somete a estos tratamientos a poder decidir y tener la última palabra en todo momento. Porque si una persona no está entendiendo bien todas las opciones que tiene a su disposición o siente que no está participando de decisiones que impactan de manera tan directa en su vida, nosotras entendemos que la autonomía de esas mujeres se queda a medias.

Así que, señorías, evidentemente esto es un paso adelante, una mejora de lo que había y que está corrigiendo una desigualdad que era evidente, pero entendemos que el objetivo no es solo cambiar la ley para hacerla mejor, sino que el objetivo fundamental es que los derechos funcionen en la práctica, en la vida real de las mujeres, que decidir sobre el propio cuerpo sea el eje en el cual se fundamenta esta reforma de la ley. Por lo tanto, creo que todavía tenemos margen de mejora, hemos apuntado los aspectos en los que a nosotras nos gustaría profundizar y lo haremos si estamos en disposición de poder hacerlo.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Santana. Por el Grupo Parlamentario Vasco (PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 27Vídeo

Arratsalde on. Buenas tardes a todas y a todos. Egungo legeak tratu desberdina eta justifikaziorik gabea ezartzen du gameto maskulinoen eta femeninoen artean. Gizakiek gizonezkoek hazi laginak suntsitu ditzakete baimen informatu baten bidez. Emakumeek, aldiz, ezin dute beren obozito ez libreki erabaki, legeak enbrioiekin parekatzen dituelako. Horiek suntsitzeko, neurriz kanpoko baldintza bat eskatzen da. Espezialisten txostenak zenbat eta zein espezialista tekoak diren zehaztu gabe, hain zuzen ere, eta emakumeek laguntza bidezko ugalketa teknikarik ezin duela izan ziurtatzen dutenak. Asimetria horrek autonomia printzipioa urratzen du, eta arrazoi mediko edo sozialengatik ugalkortasuna babestu duten emakumeak diskriminatu egiten ditu. Beraz, zer da gaur proposatzen dena? Obozito en lege araubidea espermatozoideen arekin parekatzea, baimen informatuaren bidez suntsitzea ahalbidetuz eta baldintza gehigarririk gabe.

Muy buenas tardes. La ley actual hace un trato desigual sin ninguna justificación ante los gametos y los ovocitos. De hecho, el ser humano, los hombres, pueden destruir sus muestras a través de un consentimiento informado, pero las mujeres no pueden decidir de forma libre sobre sus ovocitos porque la ley los pone como si fueran equivalentes de los embriones. Se pide una condición, un informe de los especialistas, y no se concreta mucho más. Y se tiene que certificar que esas mujeres no pueden tener ninguna técnica de reproducción asistida por razones médicas, sociales. Hay mujeres que se ven discriminadas en esta situación. Por lo tanto, ¿qué es lo que se propone hoy? Modificar esta reglamentación que tenemos para hacer que sean equivalentes los ovocitos y los gametos, y que no haya ninguna especificación añadida para las mujeres.

Poca novedad voy a decir con respecto a lo que van a decir otras y otros compañeros y de lo que ya ha dicho la proponente porque creo que las cosas están claras en la propia proposición de ley. La proposición de ley que debatimos hoy plantea la regulación de la crioconservación de gametos y embriones y la necesidad urgente de actualizar un marco legal que ya no responde a la nueva realidad social, ni a la científica, ni a la asistencial. La ley actual permite la congelación tanto de semen como de ovocitos, pero no los trata de la misma manera; cuando un hombre decide preservar su fertilidad, puede en cualquier momento elegir si utiliza su muestra, si la dona o si deja de conservarla, su decisión es respetada sin más requisitos que su propio consentimiento. Sin embargo, cuando una mujer congela sus óvulos, esa libertad desaparece; aunque no exista ningún problema de salud, aunque no tenga ya un proyecto reproductivo, aunque simplemente haya cambiado de opinión, la ley le exige algo que no se le pide a ningún varón: informes médicos y autorizaciones externas que acreditan que ya no puede someterse a técnicas de reproducción asistida. Es decir, la ley condiciona su decisión sobre sus propios gametos a la valoración de terceros.

Se ve que una visión feminista de los problemas es también una visión racional, de sentido común de los problemas. Porque esta desigualdad genera situaciones de bloqueo que todos conocemos: mujeres que desean dejar de conservar sus ovocitos y no pueden hacerlo porque no obtienen ese informe requerido; bancos de gametos obligados a mantener muestras durante muchos años, incluso tras múltiples intentos de contactar con las pacientes; y centros que, aun sabiendo que ya no existe un proyecto reproductivo, no pueden cesar de conservarlos porque la ley no les ofrece una vía clara y segura para hacerlo. El resultado es un sistema rígido, ineficiente y profundamente injusto. Un sistema que acumula ovocitos y embriones sin salida, que incrementa costes, que genera incertidumbre y que, sobre todo, limita la autonomía de las mujeres sin aportar una mayor protección para ellas. Se trata, en definitiva, de devolver a las mujeres por medio de esta proposición de ley la capacidad de decidir sobre sus propios gametos, ya sea para utilizarlos, para donarlos, para destinarlos a investigar o solicitar directamente el cese de su conservación.

Pero este tema no se limita a los gametos. También aborda otro elemento clave, que es el consentimiento informado. La ley vigente está construida sobre un modelo centrado en el matrimonio y en decisiones compartidas con el cónyuge. Un modelo que ya no refleja la diversidad de familias ni de proyectos reproductivos que vemos cada día en nuestra sociedad. Las propuestas actualizan este marco para que el consentimiento se base en quienes realmente participan en el proyecto reproductivo, sin depender de vínculos civiles que, en muchos casos, además, no existen o ya no son relevantes. Con ello, se evitan discriminaciones y se eliminan bloqueos que hoy afectan especialmente a parejas de mujeres y a otros modelos familiares existentes. Desde la práctica clínica se ve que la reforma tendría un impacto. En el caso de los ovocitos permitiría agilizar el cese de la conservación cuando la mujer así lo solicite, sin necesidad de agotar plazos máximos ni de acreditar incapacidad para gestar. Esto es especialmente importante en la preservación social de la fertilidad, donde muchas mujeres jóvenes congelan ovocitos que finalmente no utilizan ni utilizarán, generando acumulación y costes innecesarios. También se aportaría claridad en situaciones tan delicadas como el fallecimiento de pacientes oncológicas.

Quiero detenerme antes de acabar en un punto especialmente complejo, los llamados embriones abandonados. En muchos centros no existen mecanismos sistemáticos de renovación de consentimientos y en otros no hay cuotas económicas que permitan acreditar objetivamente la desvinculación de los progenitores. Esto dificulta demostrar el abandono real y limita la posibilidad de aplicar los destinos previstos por la ley. Es un problema compartido en todos los centros y que requiere una solución clara, garantista y aplicable.

Jaun andreok, planteatzen den erreforma ez da gai tekniko bat soilik, justizia, autonomia eta errealitatera egokitzeko kontua ere bada. Berandu badator ere, ez dago zalantzarik sistema modernizatzeko aukera bat dela, eraginkorragoa, Gizatiarragoa eta lagunduriko ugalketan konfiantza dutenen erabakiak gehiago errespetatzeko balioko duena. Lege hau eguneratzeak esan nahi du gizartea aldatu egin dela. Dudarik ez dago zientziak aurrera egin duela eta pertsonak bere erabakiarekin batera doan lege esparru bat merezi duela, ez erabakiak oztopatzen dituena. Gizonen eta emakumeen arteko berdintasuna bermatzea, ugalketa autonomia babestea eta konpondu gabe, urteak daramatzaten arazoei benetako konponbideak eskatzea esan nahi du. Guzti honengatik, lege proposamen hau kontutan hartzea babestu egingo dugu. Mila esker!

Señoras y señores, esta reforma que se plantea no es solo un tema técnico, es una cuestión de justicia, de autonomía, de adaptación a la realidad. Y esto llega tarde, eso sí, pero no hay ninguna duda. Tenemos que aprovechar esta oportunidad para modernizar el sistema, para que sea más eficiente, más humano y para que pueda también respetar en mayor medida a aquellas personas que se fían y confían en las técnicas de reproducción asistida. Y la actualización de la ley significa simplemente que la sociedad ha avanzado, ha evolucionado, que la ciencia también lo ha hecho, y que las personas necesitan y merecen un ámbito legal que sea acorde con sus decisiones y que no obstaculice sus decisiones. También necesitamos garantizar la igualdad entre hombres y mujeres, defender la autonomía de las personas en lo que respecta a su reproducción y resolver problemas que se han venido acumulando. Por todo ello, vamos a apoyar esta propuesta.

Presidencia. Muchas gracias, señor Agirretxea. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula la senyora Estrems Fayos.

Etna Estrems Fayos

ERCDiputada.Página 29Vídeo

Bé, moltes gràcies. Jo, de fet, volia dir aquesta tarda moltes coses que ja han dit els oradors que m’han precedit. Crec que estem absolutament d’acord que aquesta proposició de llei va més enllà d’una qüestió tècnica, de canvi de la legislació i el que aborda és una qüestió profundament feminista. Avui, en el fons, estem discutint qui té la capacitat de decidir sobre la reproducció, la vida reproductiva de les dones. Des d’Esquerra Republicana, hem estat sempre al costat d’aquest poder de decisió i ho diem amb claredat: les decisions sobre els cossos de les dones han de correspondre sempre a les mateixes dones, i això també val per la decisió sobre els seus ovòcits. La proposició de llei que avui debatem el que fa és modificar la regulació de crioconservació d’ovòcits i de tècniques de reproducció humana assistida. Però més enllà del que concretament planteja, el que realment fa és corregir una anomalia jurídica que fa massa anys que arrosseguem. Com comentaven, com deia abans les persones que han parlat abans que jo, hi ha unes diferències molt clares entre què poden decidir els homes amb el seu semen i què poden decidir les dones amb els seus òvuls i ovòcits en el moment, sobretot que ja no els volen. Com poden desfer-se’n? Com poden no utilitzar-los? Els homes simplement diuen que ja no els volen conservar més i els seus gàmetes ja no es segueixen conservant. En canvi, les dones necessitem aportar dos informes mèdics que diuen que no som fèrtils o que hi ha risc per la nostra vida o la del nadó. Això és profundament paternalista. És un tutelatge absolut de la decisió conscient, en algun moment de la nostra vida, per exemple, de no ser mares. La societat en què vivim encara avui en dia ens jutja a totes aquelles que un dia vam decidir que no volíem tenir fills i això pot passar sense haver congelat òvuls i només has d’aguantar aquest judici constant d’haver decidit no tenir fills, perquè sembla que si no els tens no ets completa. O pot passar havent decidit a una edat temprana, 25, una edat fèrtil biològicament, haver congelar els teus òvuls. Si amb 35 la teva vida et porta o la teva consciència et porta a decidir no tenir fills, el que has de fer és seguir mantenint aquells ovòcits perquè no els pots destruir si no tens dos informes mèdics que diuen que no ets fèrtil o que hi ha risc, com deia, o fins que tingui 50 anys i ja la ciència et consideri directament infèrtil. Això és un tutelatge que és inacceptable i que aquesta proposició de llei intenta corregir. Dit això, com deia, volia estendre’m més, però bàsicament els meus predecessors han dit exactament això. Creiem que és bo que passi aquesta proposició de llei. Fa anys, fa vint anys que hi ha aquesta diferència entre la conservació del semen o dels òvuls i, en aquest cas, és molt important que fem aquest pas endavant. Suposo que no hi haurà unanimitat en aquesta qüestió, cosa que em sembla absolutament increïble. I només dir que, al final, com deia, la societat evoluciona. El feminisme ha avançat moltíssim i el que fan lleis com aquesta és seguir fent aquest judici social de totes aquelles dones que conscientment decideixen no ser mares, que acaba traslladat en un escrit en una llei. Això és el que avui aquesta proposició de llei canvia i, per això, nosaltres li donarem suport. Moltes gràcies.

Muchas gracias. Yo quería decir esta tarde muchas cosas que ya han dicho quienes me han precedido. Estamos totalmente de acuerdo con que esta proposición de ley va más allá de una cuestión técnica de cambio de la legislación y lo que aborda es una cuestión profundamente feminista. Hoy, en el fondo, estamos discutiendo quién tiene la capacidad de decidir sobre la reproducción y la vida reproductiva de las mujeres. En Esquerra Republicana siempre hemos estado al lado de este poder de decisión, y lo decimos con claridad: las decisiones sobre los cuerpos de las mujeres siempre deben corresponder a las propias mujeres, y esto también es válido para las decisiones sobre sus ovocitos.

La proposición que se debate hoy quiere modificar la regulación de la conservación de ovocitos y técnicas de reproducción humana asistida. Pero, más allá de lo que concretamente plantea, lo que realmente hace es corregir una anomalía jurídica que arrastramos desde hace demasiados años. Como decían quienes me han precedido en el uso de la palabra, existen unas diferencias muy claras entre qué pueden decidir los hombres con respecto a su semen y qué pueden decidir las mujeres con respecto a sus óvulos y ovocitos en el momento en que ya no los quieren. ¿Cómo pueden deshacerse de ellos? ¿Cómo pueden no hacer uso de ellos? Los hombres, sencillamente, dicen que ya no quieren conservarlos más y sus gametos ya dejan de conservarse. Mientras que las mujeres necesitamos aportar dos informes médicos que afirmen que ya no somos fértiles o que existe riesgo para nuestra vida o la del hijo o hija. Esto es profundamente paternalista, es un tutelaje absoluto de la decisión consciente en algún momento de nuestra vida de, por ejemplo, no ser madres.

La sociedad en la que vivimos, todavía hoy, nos juzga a todas las que un día decidimos que no queríamos tener hijos. Y esto puede ocurrir sin haber congelado óvulos —‌aguantando el juicio constante de haber decidido no tener hijos, porque parece que si no los tienes no estás completa—, o puede pasar habiendo decidido con una edad temprana, fértil biológicamente, a los 25, que se congelaran tus óvulos. Si con 35 tu vida o tu conciencia te llevan a decidir no tener hijos, lo que tienes que hacer es seguir manteniendo esos ovocitos, porque no puedes destruirlos a falta de dos informes médicos que afirmen que no eres fértil o que existe un riesgo, o hasta que tengas 50 años y ya la ciencia te considere directamente infértil. Este es un tutelaje que es directamente inaceptable y esta proposición de ley intenta corregirlo.

Dicho esto, quería extenderme más, pero básicamente quienes me han precedido en el uso de la palabra han dicho exactamente eso. Nos parece que esta proposición de ley es positiva. Hace veinte años que existe esta diferencia entre la conservación del semen y la de los óvulos y, en este caso, es muy importante que se dé este paso adelante. Supongo que no habrá unanimidad en esta cuestión, algo que me parece absolutamente increíble.

Y solo quería añadir que, al final, como decía, la sociedad evoluciona. El feminismo ha avanzado mucho, muchísimo, y lo que hacen leyes como esta es dejar de dar continuidad al juicio social a todas esas mujeres que deciden no ser madres y que termine esto escrito en una ley. Esto es lo que viene a cambiar esta proposición de ley y por eso le damos apoyo.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, señora Estrems. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra la señora Recas Martín.

Alda Recas Martín

Grupo SumarDiputada.Página 30Vídeo

Muchas gracias, presidenta. Señorías, hoy debatimos la toma en consideración de la proposición de ley de modificación de la regulación sobre la crioconservación de ovocitos, que, sin duda, apoyaremos, ya que esta Cámara tiene una deuda con las mujeres, con sus decisiones sobre maternidad, fecundación y todo lo relacionado con este tema. Una deuda porque ya en la Ley de 2006, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, que regula su aplicación en condiciones de seguridad, equidad y respeto a la dignidad humana, quedaron muchas cosas, muchos retos pendientes hacia la mujer, hacia la ética y hacia la ciencia. El Partido Popular, que gobernó más tarde —‌hablo de 2014—, hizo la orden ministerial de la vergüenza. Supongo que lo recordarán. Básicamente, nos decía a las mujeres que, sin un hombre a nuestro lado, no podíamos ser madres. En 2014, no hace tanto. Lógicamente, recibió denuncias por discriminación, especialmente por parte de mujeres lesbianas y parejas solteras. Vamos, que ustedes estaban imponiendo sus ideas de familia. Y supongo que les estallaría la cabeza si hablamos de personas no binarias, hombres trans o cualquier otra persona que tenga ovocitos que criopreservar, ¿no? Les estallaría la cabeza. Menos mal que una nueva orden ministerial, ya con un Gobierno progresista, en 2021, recupera el acceso a la reproducción asistida en la sanidad pública para todos y para todas. Me sigue llamando mucho la atención que quienes apelan a esa libertad individual se opongan en la práctica a que las mujeres puedan decidir sobre sus propios ovocitos sin tutelas. Esa contradicción evidencia que su concepto de libertad no es universal, sino selectivo. Cuando se trata de derechos reproductivos, el Partido Popular tiende a sustituir la autonomía personal por el control institucional. Miren, para que ustedes se hagan una idea, la proposición de ley propone cuestiones que ya hemos debatido sobre ampliar la autonomía de las mujeres. Además, permite que las mujeres decidan hasta cuándo quieren conservar sus ovocitos, un derecho que ya tienen los hombres con su esperma y que nunca se ha puesto en duda. Desde este grupo parlamentario y desde el Ministerio de Sanidad que dirige

Mónica García, celebramos, sin duda alguna, todo avance hacia la igualdad y hacia la equidad en el Sistema Nacional de Salud. En definitiva, es una norma que simplemente (hace el signo de comillas con los dedos) les dice a las mujeres que tienen ellas la capacidad plena para decidir sobre su capacidad reproductiva. Para el mal de algunos, la ciencia y la sociedad evolucionan, señorías.

Señorías de VOX, teniendo en cuenta cómo suben aquí para hablar de menopausia, salud de las mujeres, violencia de género… La verdad es que nos quieren muy mal a las mujeres, señorías de VOX. Estoy deseando escuchar su intervención. Estoy deseando escuchar cómo van a intentar defender ese no a esta proposición de ley. Pero, claro, teniendo en cuenta qué hicieron ustedes hace unos años aquí, en la Comisión de Sanidad… Es que tengo que leerlo porque es que hasta me cuesta. Dijo una diputada de VOX: Prohibir los métodos de fecundación artificial que sustituyen el acto natural de procrear e introducen terceras personas dentro de la pareja hombre-mujer, único ámbito donde aceptamos que nazca una vida nueva. ¡Madre del amor hermoso! (Aplausos). Pero, claro, si entre sus filas tiene a gente como ese diputado de Murcia que dice que para luchar contra la eutanasia y contra el aborto incluso hay que utilizar la violencia, pues qué podemos esperar.

El Partido Popular tampoco se queda atrás. Seguro que hoy suben, defienden que esto pase a la Comisión de Sanidad, pero ya nos conocemos. Llevamos un año y medio aquí y siempre les digo que intenten aprobar las leyes, que trabajemos entre todos para aprobar las leyes. Así pues, veremos qué ocurre cuando llegue a esta Comisión de Sanidad, porque estoy segura de que hoy lo van a apoyar. Y es que, cómo no, les recuerdo a sus señorías del Partido Popular que la gestión de la sanidad en las comunidades autónomas es suya. Salamanca, 2023: VOX y PP deciden que no abren una unidad de reproducción asistida en Salamanca porque no merece la pena, pero luego se tienen que echar para atrás ante la evidencia de que más de 250 mujeres se tienen que ir a Valladolid.

Si estudiamos el mapa de reproducción asistida, aún nos queda muchísimo por hacer —y‌ eso es verdad—. Tenemos que avanzar hacia una medicina más personalizada, según las causas y condiciones, más allá de la enfermedad. Tenemos que hacer un acompañamiento durante ese momento vital, durante esas etapas en las que abordar la salud mental y estos temas es complicado. Tenemos que trabajar para disminuir el sesgo de clase y los determinantes sociales relacionados con este tema. Y es que el Partido Popular ha contribuido históricamente a mantener un modelo sanitario que no prioriza los derechos reproductivos dentro de lo público, dejando espacios de desigualdad en el acceso y favoreciendo de facto que muchas mujeres tengan que recurrir al ámbito privado. Pero claro, no me extraña: después ustedes van a sacar rentabilidad. Por ejemplo, en Madrid hay listas de espera enormes. ¿Qué hacen? Se va a la privada quien pueda o se van a Quirón porque las listas de espera son menores, pero las mujeres cuando llegan ahí se dan cuenta de que eso parece una sala de despiece y un proceso de producción de sanjacobos. Eso no es ni personalización ni acompañamiento.

Ahora me voy a referir a otro tema importante. Si la mujer quiere esperar para decidir si quiere ser madre o no, que sea una decisión personal, libre, que no tenga que ver con las políticas públicas que no favorecen a las familias ni a las decisiones de futuro —e‌so es parte de nuestra responsabilidad (aplausos)—; que no tenga que ver con la ausencia de políticas para el acceso a la vivienda, a la conciliación, a un trabajo con una mínima seguridad. Ese debe ser nuestro objetivo. SUMAR ha trabajado y trabaja en el Gobierno para mejorar los permisos por cuidados, por los permisos de paternidad y maternidad, para negociar leyes como la ley de familias, por el aumento del salario mínimo interprofesional, por la ley de dependencia y, cómo no, por nuestro real decreto de vivienda. (Muestra un pasquín de los que se han lanzado al hemiciclo desde la tribuna pública, que dice: «¡Diputados! ¿El día 28 de qué lado vais a estar? ¿Vecinas o rentistas?»). En definitiva, trabajamos para que las decisiones de la vida, como la de formar una familia o no formarla, dependan de un deseo personal, de un sí quiero o no quiero, pero no de no tener una vivienda o no tener un trabajo.

Como he dicho, apoyaremos esta toma en consideración. Trabajaremos para mejorarla porque aún quedan muchos retos relacionados con la reproducción asistida. En definitiva, vamos a apoyarla por las mujeres, por nuestra libertad de decisión, y porque la ciencia y la política con mayúsculas lo esperan.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Recas. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra la señora Ruiz Solás. (Aplausos).

María de la Cabeza Ruiz Solás

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Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. Vienen ustedes hoy, señores del Grupo Socialista, a vendernos este proyecto de ley como una medida feminista que promociona la igualdad, que acaba con la supuesta discriminación que sufren las mujeres en las clínicas de reproducción asistida y que garantiza lo que ustedes llaman tan extravagantemente derechos sexuales y reproductivos, cuando la realidad es que todo lo que van a conseguir las mujeres con este proyecto de ley es poder decidir cuándo destruir sus ovocitos congelados y qué hacer con ellos. Parece ser que lo que le preocupa al Partido Socialista o lo que entienden que es un problema que requiere una inmediata solución es que actualmente a las mujeres se les piden requisitos diferentes de los que se les pide a los hombres para descongelar sus gametos —l‌os hombres pueden mantenerlos congelados durante toda su vida y la mujer solo hasta el término de su vida fértil— y esto, por lo visto, es una discriminación intolerable que hay que corregir. La verdad es otra muy diferente. Los bancos de fertilidad tienen un auténtico problema con la acumulación masiva de ovocitos, con los que ya no saben qué hacer. Así que esta ley no va a mejorar sustancialmente la vida de las mujeres, sino que va a resolver un problema a las clínicas de fertilidad. Y es que, gracias a ustedes y a sus nefastas políticas, la edad media de España para tener el primer hijo está en los 32 años, una de las más altas del mundo, lo que empuja a miles de mujeres a recurrir a la ciencia para concebir y a someterse a tratamientos carísimos —l‌a facturación media por paciente está entre 4000 y 10 000 euros—, que deberían considerar, a nuestro juicio, poco feministas, de acuerdo con los criterios que ustedes suelen aplicar, porque son muy desagradables para las mujeres: tienen que ponerse inyecciones de hormonas diarias en el abdomen y sufrir molestos efectos secundarios, sin tener siquiera garantía de éxito cuando pasan de los 35 años. Si dejamos a un lado el desprecio de la vida humana en su concepción, del que ustedes siempre han alardeado, fomentando la cosificación, la comercialización y el desecho de lo que nosotros consideramos vida humana y ustedes simplemente material de laboratorio (aplausos), la verdad es que lo único que ofrecen ustedes hoy a las mujeres es una vida peor, más vacía y más triste. Prueba de ello es que las están obligando a posponer su maternidad, arriesgando su propia salud y la de sus futuros bebés, no porque no quieran, sino porque no pueden. La verdad es que están ustedes estafando a las mujeres que quieren ser madres, abocándolas a una vida infeliz, sin hijos y sin familia, ofreciéndoles como única solución a sus dificultades para tener hijos que se gasten un dineral y pasen un suplicio, en lugar de ayudarlas para que puedan serlo cuando corresponda. (Aplausos). No, no es un verdadero problema para las mujeres ninguna de las cuestiones que ustedes plantean en este proyecto de ley. ¿Saben cuáles son los verdaderos problemas de las mujeres que ustedes no solo son incapaces de solucionar, sino que además contribuyen a aumentar? No tener un trabajo digno. No poder conciliar para ser madres en edad fértil. No poder contratar siquiera a una empleada de hogar porque han considerado ustedes que eso es cosa de ricos y lo han convertido en un lujo al alcance de unos pocos. No tener acceso a una vivienda ni a unos servicios públicos decentes, a pesar de ser asfixiadas con impuestos desorbitados. No poder llegar a fin de mes. Señoría, eso es lo que nos importa a las mujeres. ¿Saben lo que nos han proporcionado ustedes en lugar de trabajo, conciliación, vivienda y una vida digna? Lo que nos han proporcionado ha sido inseguridad en las calles y más violencia que nunca. (Aplausos). ¿Cuántos violadores están saliendo a la calle en este momento, ahora mismo, gracias a ustedes, mientras estamos aquí debatiendo este proyecto de ley? ¿A cuántos de esos potenciales violadores vamos a regularizar como consecuencia de sus políticas de regularización masiva? (Rumores). Esto es lo que verdaderamente nos preocupa, señorías, y no hasta cuándo se pueden tener congelados los ovocitos en una clínica de fertilidad. Nos toman ustedes por idiotas en nuestra propia cara. (Aplausos). Lo que nos preocupa, señorías, son los hospitales colapsados. Lo que nos preocupa es la falta de médicos y pediatras. Lo que nos preocupa son las interminables listas de espera para una ecografía, para una mamografía o para cualquier tratamiento médico. Lo que nos preocupa son las personas que mueren sin una ayuda a la dependencia o que desarrollan un cáncer o cualquier otra enfermedad grave por no haber sido diagnosticadas a tiempo. Lo que nos preocupa es ser las últimas en cualquier lista y ver cómo pasan por delante los que llegan infringiendo nuestras leyes y por la puerta de atrás. Lo que nos preocupa es que violen a nuestras niñas en los centros de acogida (protestas.—Aplausos), sí, sí, y que la solución sea pagarles el suicidio, como le pasó a nuestra recordada Nerea. No se puede ser más cruel como Estado y como sociedad. Sí, es una auténtica vergüenza que eso suceda hoy en día. Lo que nos preocupa es que se reduzcan las penas de delitos que merecerían cárcel de por vida o que abran las puertas de nuestra casa a gente que nos trata como a basura en nuestra propia tierra. Lo que nos preocupa es que haya inmigrantes que con cien detenciones obtengan los papeles para seguir viviendo entre nosotros, que pongan a los funcionarios a gestionar la regulación de los inmigrantes ilegales y que se colapsen los servicios sociales, mandando a la cola a los pensionistas que necesitan gestionar su jubilación o a los ciudadanos que necesitan pedir una incapacidad o una ayuda o hacer cualquier otro trámite importante.

Nos hablan de igualdad y de discriminación, pero lo que están haciendo ustedes es discriminar a los españoles, olvidar a los españoles, y lo peor de todo es que lo hacen con el único fin de mantenerse en el poder y de destruir España, porque después de las regularizaciones en masa vendrán las nacionalizaciones en masa y, entonces, España, tal y como la conocemos, desaparecerá para siempre (protestas), y todavía quieren que creamos que les importan las mujeres (chistan pidiendo silencio) porque traen aquí un proyecto de ley para que podamos descongelar ovocitos cuando nos venga en gana. Desde luego, tienen ustedes un bajísimo —‌bajísimo— concepto de las mujeres y de su dignidad (aplausos) si creen que pueden manipularnos de esta manera tan burda. Verdaderamente son ustedes los que peor trabajan por los intereses de las mujeres y por los intereses de España. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Les aseguro que no nos vamos a rendir hasta conseguir sacarlos a ustedes de esa bancada. Solo entonces, cuando ustedes salgan de esa bancada (rumores), los hombres y las mujeres españolas serán tratados como se merecen.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra la señora Velasco Morillo.

Elvira Velasco Morillo

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Muchas gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. La reproducción asistida ha cambiado la vida de muchas personas en España gracias a los avances médicos. Tener hijos ya no es una cuestión exclusiva de la biología tradicional. Cada vez más personas, independientemente de su estado civil u orientación sexual, recurren a estas técnicas para cumplir su deseo o su sueño de formar una familia. El Grupo Parlamentario Socialista nos presenta una iniciativa parlamentaria que viene a modificar el artículo 11 de la Ley 14/2006, sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida. Estamos hablando de la conservación de gametos y preembriones, un sistema muy avanzado en medicina que ha permitido afrontar soluciones para que hombres y mujeres puedan cumplir su deseo reproductivo en el momento más adecuado. Existen dos casos concretos en los que se recomienda preservar la fertilidad: en pacientes oncológicos, cuando los tratamientos de quimioterapia y radioterapia son muy agresivos y pueden atacar a las células precursoras de óvulos y espermatozoides, y cuando hay deseo de retrasar la maternidad, porque la fertilidad femenina disminuye de forma natural con la edad, especialmente a partir de los 35 años, lo que reduce tanto la cantidad como la calidad de los óvulos disponibles. Por ello, congelarlos en esta etapa fértil permite conservar las probabilidades de embarazo en un futuro. Los clínicos especializados recomiendan este tratamiento a las mujeres tanto por asuntos personales, como planificación reproductiva en mujeres que desean posponer la maternidad o prevención de la infertilidad relacionada con la edad, como por tener alguna dificultad médica reproductiva, como, por ejemplo, un diagnóstico de enfermedades que puedan comprometer la fertilidad —‌endometriosis, insuficiencia ovárica precoz— con tratamientos oncológicos como quimioterapia o radioterapia y cirugías que afectan directa o indirectamente a los ovarios. Los profesionales sanitarios especializados en el campo de la fertilidad, a los que doy la bienvenida en nombre del Grupo Parlamentario Popular (aplausos), tanto los de la Sociedad Española de Fertilidad como los responsables de diferentes centros de reproducción humana asistida, han venido advirtiéndonos de las consecuencias de esta regulación sobre la autonomía de los pacientes al establecer requisitos que limitan su capacidad de decisión. Señorías, nos preguntamos si la normativa trata por igual a hombres y mujeres cuando hablamos de gametos, óvulos y espermatozoides. Desde luego hoy, en lo que llevamos de debate, nos ha quedado claro que existen diferencias importantes entre el tratamiento del esperma y el de los óvulos, sobre todo en lo que respecta a su destrucción o eliminación. Para la destrucción de esperma basta con el consentimiento del titular, es decir, sirve una simple carta que envíe el hombre. En cambio, para destruir el óvulo se exige un consentimiento expreso y, en ocasiones, una justificación médica o cumplir con ciertos plazos. En el momento actual, muchas mujeres que optan por preservar su fertilidad quedan vinculadas durante años, según la ley, hasta el final de su vida reproductiva, sin poder decidir libremente su cese. Esto genera varios problemas relevantes: incertidumbre a lo largo del plazo sobre una decisión reproductiva ya cerrada; costes económicos y acumulados durante años; situaciones de abandono; búsqueda por la paciente de algún profesional para que emita un certificado, que en la mayoría de los casos son discutibles o relacionados con profesionales que se ven presionados y no entienden la situación, y —m‌ uy importante— un efecto disuasorio sobre la propia preservación de la fertilidad. Todos estos aspectos se convierten en secundarios si tenemos en cuenta que violentan la igualdad entre hombres y mujeres. Por lo tanto, la eliminación de estos informes, en el caso de las mujeres, es una medida razonable, proporcionada, alineada con la práctica internacional y coherente con el principio de autonomía reproductiva. No existe ningún país con una normativa similar a esta. Sin embargo, y ya se ha dicho aquí, la propuesta presentada por el Grupo Parlamentario Socialista deja sin resolver una problemática igualmente relevante en relación con los preembriones crioconservados, que generan también, en opinión de los expertos, una clara incoherencia normativa.

Señorías, el Grupo Socialista presenta esta iniciativa parlamentaria en el momento en el que se celebra el 40.º aniversario de la Ley General de Sanidad, y la sanidad de nuestro país no pasa por sus mejores momentos en estos ocho años de Gobierno socialista y con seis ministros en este tiempo. El barómetro del CIS, publicado hoy mismo, nos dice que la sanidad es el tercer problema que personalmente afecta más a los ciudadanos, por detrás de la crisis económica y de la vivienda. Además, en el último Barómetro Sanitario los españoles dan a la sanidad la peor nota, un 6,02, el peor dato desde el año 2003, y un porcentaje alto de los encuestados están diciendo que el Sistema Nacional de Salud necesita cambios. Mientras tanto, el presidente del Gobierno considera a la sanidad pública el termómetro de la sanidad democrática. ¡Qué incoherencia, señorías! (Aplausos).

Tenemos a una ministra que no afronta reformas, sino que genera enfrentamientos y problemas. Muestra de ello es el problema que ha generado a los profesionales sanitarios con la reforma del estatuto marco, lo que ha llevado a los médicos a que la semana que viene estén en puertas de la tercera semana de huelga. Es el mayor conflicto sanitario vivido en décadas y es incapaz de encontrar alguna solución. Mientras, la ministra tiene un problema dentro del Gobierno, porque para poder llevar a cabo el estatuto marco necesita a Hacienda, porque esto no es gratis, y Función Pública, para la clasificación profesional, y, hasta ahora, nada de nada. Podríamos hablar también de los MIR, de las agresiones a los profesionales, incluso de las inversiones que anuncia el Gobierno para el diagnóstico de cáncer en hospitales con los presupuestos del 2023 mientras retrasa la incorporación de las innovaciones terapéuticas a más de 616 días. Asimismo, podríamos hablar del concurso que saca adelante la Dirección General de Salud Pública y de que el motivo que justifica dicho concurso es que la subdirección no dispone de medios humanos ni materiales para la realización del trabajo. Este es el ministerio que tenemos.

Señorías, la sanidad necesita a una ministra que gobierne, que no esté para hacer oposición a las comunidades autónomas, que dé soluciones a la grave crisis sanitaria que estamos viviendo, que dé certeza y seguridad a los pacientes y que se apoye en la evidencia científica. Si, por el contrario, lo que pretende es utilizar el ministerio como trampolín para ser candidata, el Grupo Parlamentario Popular le dice que se vaya.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. PROPOSICIONES NO DE LEY: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, PARA LA ADOPCIÓN DE MEDIDAS URGENTES EN LA LUCHA CONTRA LA INSEGURIDAD CIUDADANA CAUSADA POR EL INCREMENTO DE USO DE ARMAS BLANCAS. (Número de expediente 162/000713).

Presidencia. Pasamos al punto del orden del día relativo a las proposiciones no de ley. Comenzamos con la Proposición no de ley del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, para la adopción de medidas urgentes en la lucha contra la inseguridad ciudadana causada por el incremento de uso de armas blancas. Para la presentación de la iniciativa, tiene la palabra el señor Hernando Fraile.