Noemí Santana Perera
PodemosDiputada.Página 47Vídeo
Muchas gracias, señora presidenta. Buenos días. Señora ministra, era el 2 de diciembre de 1981 cuando Calvo-Sotelo se ponía en contacto con el señor Reagan para mostrarle su voluntad de adherir a nuestro país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Dos meses antes, en esta Cámara, hubo un debate con diversas intervenciones, algunas de las cuales podríamos suscribir hoy. Y me gustaría hacer mención en concreto a una que decía así: No queremos que España entre en la Alianza Atlántica por razones de seguridad, porque aumenta nuestro riesgo en caso de una guerra nuclear limitada, ya anunciada públicamente; porque nos convierte en un país beligerante, condición que hasta el momento no teníamos; y porque los objetivos estratégicos de la OTAN son diferentes de los objetivos estratégicos prioritarios de nuestro país. Y seguía así: No queremos el ingreso de España en la Alianza por razones de política interior, porque nuestros problemas reales e inmediatos, los problemas nacionales, poco o nada tienen que ver con el ingreso o no en la Alianza. Los problemas de la crisis del paro, de la educación, de la cultura o de la vivienda nada tienen que ver con la preocupación de los ciudadanos españoles. No queremos el ingreso en la OTAN porque nuestra dependencia de los poderes extraños va a aumentar en todos los terrenos y, sobre todo, en el de las decisiones defensivas o militares, porque la OTAN misma está en crisis.
¿Qué le parece, señora ministra? ¿Qué les parecen a sus señorías estas palabras? A nosotros la verdad es que nos suenan bien, realmente nos suenan muy bien, y además muy actuales, muy de este momento. Pues estas palabras se podrían trasladar al posicionamiento que tiene Podemos actualmente sobre la permanencia en la OTAN y sobre las actuaciones que ha tenido el señor Trump. Pero estas palabras no son de ninguna de nuestras diputadas. Estas palabras fueron pronunciadas por Felipe González, que yo creo que a usted le suena de algo. (Aplausos). Felipe González pronunció estas palabras en el año 1981, cuando todavía era líder, jefe de la oposición, con chaqueta de pana. Sin embargo, como hemos visto luego, la posición del señor González ha cambiado muchísimo en los últimos años, y no era ese líder visionario y de izquierdas en el que mucha gente de este país creyó. Lo cierto es que el señor González nos mintió, nos mintió a todas y a todos, nos decepcionó. Porque, en ese cambio de opinión, acabó apoyando la OTAN en el referéndum que tuvo lugar en este país en el año 1986. Y digo que nos mintió porque en aquel referéndum ―en el que es cierto que ganó el sí por muy poco margen, por un margen muy ajustado y, además, todo hay que decirlo, el sí perdió en cuatro comunidades autónomas, entre otras en la mía, en Canarias, de lo cual estoy muy orgullosa― también tenía vinculadas condiciones ese sí. (Aplausos). La ciudadanía cuando votó ese sí, por muy poco margen, además, lo votó con condiciones. ¿Cuáles eran esas condiciones? Pues, por ejemplo, mantenerse fuera de la estructura militar de la OTAN. Y esto también fue falso, señora ministra. En el año 1997, José María Aznar no tuvo ningún problema en saltarse esta voluntad expresa de las urnas y meternos de cabeza en la estructura militar en la que aún seguimos.
Otra de las condiciones era mantener la prohibición de instalar armas atómicas en territorio español. De nuevo, esta condición fue falsa. De nuevo, se la saltó el señor José María Aznar en el año 1997, y ya tan solo se puede hacer con la autorización del Ejecutivo, del Gobierno español. Y, al final, quien terminó decidiendo una circunstancia tan fundamental para el futuro de nuestro país fue el señor Aznar.
Otra de las condiciones era reducir la presencia de las tropas estadounidenses en España. Más allá de determinados gestos simbólicos, sin embargo ―para muestra, un botón― ahí siguen las bases de Rota y Morón, señora ministra, en territorio español, soberano, utilizadas por tropas de una potencia extranjera, bajo mando extranjero, sin que, además, los señores de la derecha y de la ultraderecha digan nada, ni siquiera digan «esta boca es mía», cuando se están saltando cualquier tipo de soberanía española en nuestro propio territorio. (Aplausos). Y de esto último no podemos acusar al señor Aznar, como en las dos anteriores condiciones. Esto viene de lejos, esto es mucho más antiguo. Viene de los acuerdos de Madrid del año 1953, cuando ya saben ustedes quién, desgraciadamente, era el jefe del Estado de este país. Algunos señores y señoras de la derecha muchas veces nos acusan de acordarnos demasiado del dictador Francisco Franco. Más quisiéramos nosotras poder olvidarnos de este señor para siempre, para toda la vida, pero es que, hoy en día, sus políticas, desgraciadamente, siguen vigentes en este país y, por lo tanto, tendremos que seguir hablando de este señor.
Y la pregunta esencial, señora ministra, es: ¿para qué nos ha servido todo esto? ¿Qué utilidad han sacado los españoles y las españolas de su presencia en la OTAN? ¿O de la presencia de bases americanas en territorio del Estado? ¿Qué utilidad ha tenido todo esto? Hablamos de un tratado que ni siquiera protege a todo el territorio español, sin embargo, sí que obliga a nuestro país, a España, a involucrarse en guerras y conflictos que nos son absolutamente ajenos, que poco o nada tienen que ver con nuestros intereses. Nos dijeron que entrar en la OTAN era lo mejor, que iba a servir, incluso, para reducir el gasto militar, porque, al contar con el apoyo militar de todos estos países que forman parte del tratado, podríamos ahorrar recursos y destinarlos a nuestra sanidad, a nuestra educación, a nuestros derechos sociales. Sinceramente, nos mintieron, nada más lejos de la realidad.
En 2014 ya se acordó en el seno de la Alianza Atlántica elevar el gasto militar de los países miembros al 2 % del PIB. Nosotras, en un principio, nos resistimos y dijimos que no lo íbamos a cumplir durante mucho tiempo, porque este acuerdo no era vinculante. Esto parece que nos quiere sonar de algo, ¿no? Es que es tremendamente parecido a lo que está ocurriendo hoy en día cuando en el pasado año nos solicitaron el mayor incremento de nuestra historia en presupuesto para el gasto militar: nos han dicho que debemos elevarlo a un 5 %, y otra vez la misma jugada; otra vez en un principio nos negamos, decimos que no es vinculante y volvemos al punto de salida. Pero, señora ministra, tiempo al tiempo y ya veremos si ocurre de nuevo la misma situación y se repite como un bucle.
Hoy, esta alianza y las tropas asentadas en nuestro territorio, señora ministra, están dirigidas por un individuo que es el señor Donald Trump, que es un auténtico demente. Sin lugar a dudas, yo creo que es el mayor peligro que ha conocido la paz mundial durante los últimos tiempos: ha agredido ilegalmente a Venezuela, a Irán, también ha amenazado a Groenlandia, a Cuba, y esto solo en lo que va de año, señora ministra, y le quedan casi dos años de mandato al señor Trump.
Y, mientras, nosotros, ¿qué estamos haciendo? Hacemos gestos, escuchamos palabras bonitas que no gustan a todos por parte del presidente, pero ¿en qué se traduce esto, señora ministra? Se traduce en bien poquito, por lo que estamos viendo. La verdad es que enfrentarse a Trump dialécticamente está muy bien, y nosotros nos sentimos incluso orgullosos de escuchar al señor Sánchez decir determinadas cosas, pero es que luego rascamos un poco y nos viene la frustración, señora ministra, es que no puedo decir otra cosa. (Aplausos). Por tanto, nosotras vemos claro el camino de cara al futuro, como también lo veían quienes nos antecedieron en esta Cámara en el año 1981. España no puede seguir incrementando su gasto militar, y no lo debe hacer porque, al final, esto se traduce ―si tengo la oportunidad, porque me queda ya muy poco tiempo, le diré el motivo en la réplica― en que como Estados Unidos no puede aumentar su inversión militar por múltiples factores, y no quiere hacerlo por no aumentar su deuda y otras cuestiones, al final dice: oye, pues que me paguen la fiesta mis socios de la OTAN. Señora ministra, creo que es una traición al pueblo español si cedemos a estos chantajes del señor Trump y de sus perritos falderos.
Lo vamos a decir una vez más: no al aumento del gasto militar, no a la OTAN y, evidentemente, como dice el señor Sánchez, no a la guerra, pero no a la guerra con coherencia y con acciones. (Aplausos).