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Sin adjetivos

Pleno del 14 de abril de 2026

Proposición no de Ley para documentar el "bibliocausto español" y reconocer el compromiso con la cultura de libreros, bibliotecarios, editores y autores durante el golpe de estado y la dictadura franquista.

Proposición no de Ley ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Socialista. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 177.

Votación

  • 15 de abril de 2026: no salió adelante, 169 sí, 169 no, 8 abstenciones.
  • 15 de abril de 2026: no salió adelante, 169 sí, 169 no, 8 abstenciones.
  • 15 de abril de 2026: salió adelante, 170 sí, 169 no, 7 abstenciones.

Marc Lamuà Estañol

PSOEDiputado.Página 47Vídeo

Gràcies, presidenta. Entraron en las escuelas, en librerías, en editoriales, en casas particulares; no buscaban armas, no buscaban dinero, buscaban libros. Los amontonaban en medio de la calle como basura, como desechos, y les prendían fuego, como si de un ritual de purificación se tratara. Así lo resumía Antonio de Luna, catedrático de Derecho, en el viejo huerto de la Universidad Central de Madrid, rodeado de miembros del SEU, brazo en alto y con notas del Cara al sol de fondo. Él dijo: «Para edificar a España Una, Grande y Libre, condenamos al fuego los libros separatistas, los liberales, los marxistas, los de la leyenda negra, los anticatólicos, los del romanticismo enfermizo, los pesimistas, los pornográficos, los de un modernismo extravagante, los cursis, los cobardes, los seudocientíficos, los textos malos y los periódicos chabacanos». Todo lo que no gustara a esa nueva inquisición franquista debía ser pasto de las llamas. En 1936, ardieron pilas de libros en la dársena de A Coruña; en 1937, purgaron la biblioteca de la Universidad de Valladolid; 72 toneladas de libros ardieron en Barcelona, incluyendo la biblioteca entera del Ateneu Enciclopèdic Popular o las bibliotecas particulares de Pompeu Fabra y de Rovira i Virgili. No era rabia improvisada, señorías, no eran elementos desbocados e incontrolados, era un mensaje claro: a partir de ese momento, pensar iba a tener consecuencias. Porque sabían que, más allá de la tinta y el papel, los libros tenían ―y tienen― el poder de hacer pensar a la gente, y un país que piensa es un país que no se somete. Necesitaban una España sumisa, una España callada, y lo hicieron también con el fuego. El fuego les ayudó a imponer el silencio, un silencio que duró más de cuarenta años. Por el éxito de esa empresa estamos hoy teniendo ese debate. ¿Cuántos de nosotros no hemos visto con horror y leído muchas veces sobre las grandes hogueras de libros que en 1939 hicieron los nazis en Berlín? Es, junto a los campos de concentración y exterminio con sus chimeneas humeantes, otro de los símbolos de la barbarie más absoluta que corrompió a Europa bajo el yugo del fascismo. ¿Cuántos años nos ha costado dar a conocer los centenares de fosas comunes de asesinados durante la Guerra Civil que aún hoy manchan toda nuestra geografía? ¿Cuántos años nos ha costado entender y explicar que aquí, sí, en este país, también hubo campos de concentración y trabajo forzado? (Aplausos). ¿Cuántos años nos tienen que bastar para que haya un reconocimiento público y una memoria de que en España hubo también purgas de libros, purgas del pensamiento escrito, que los más afortunados de esos libros acabaron en esos infiernos de las bibliotecas franquistas ―escondidos, prohibidos, encarcelados― y que los demás acabaron siendo pasto de las llamas, para quedar borrados de la memoria colectiva y de la historia de España? Por eso, esta iniciativa no es un mero gesto simbólico. Es parte de una obligación democrática que tenemos: la de recuperar la memoria que intentó borrar a fuego la Dictadura.

Proponemos, por lo tanto, estudiar, documentar y difundir el ‘bibliocausto’ español con rigor histórico, y también reconocer el compromiso de quienes defendieron la cultura en condiciones de persecución: libreros, bibliotecarios, editores, autores, quienes frente al miedo, eligieron la dignidad; quienes frente a la censura, eligieron la palabra; y quienes frente a la barbarie del fuego, eligieron siempre la cultura.

Y antes de que salgan los de «esto es remover el pasado», no: esto es entender el pasado para proteger el presente y para garantizarnos un futuro. Y yo entiendo que las señorías del PP no tienen ningún problema ―seguro― en condenar la quema de libros en España. Su problema es que luego deben mirar a la bancada que está a su derecha, la que les tiene que garantizar Gobiernos, la que les tiene atenazados y subyugados a unas ideas de extrema derecha que manchan España tanto como la manchó la quema de libros durante el franquismo. (Aplausos).

Y hoy, que vemos diariamente esos discursos que banalizan la memoria de la Dictadura, intentos chusqueros de reescribir nuestra historia, vivimos ataques constantes a la cultura y al pensamiento crítico en nuestros pueblos, en nuestros teatros, en nuestras universidades. Por eso, precisamente, es más importante que nunca dar colectivamente esta batalla de la memoria. Los que quemaron libros, los que luego quisieron que lo olvidáramos, los que hoy nadan en fake news y quieren que solo te creas al influencer de turno, siempre son los mismos. Son los mismos que quemaron nuestras bibliotecas, los que persiguieron y asesinaron a poetas, periodistas, bibliotecarios e impresores. Pero una democracia sólida no teme a su memoria: la abraza, la estudia, la enseña y, sobre todo, no olvida. Porque la democracia no se hereda, se construye, se defiende cada día y, sí, también se hace desde las bibliotecas, las aulas y, sobre todo, con los libros.

Hoy podemos hacer algo muy sencillo, pero también muy poderoso: decir que nunca más en España se quemarán ideas impunemente, que quien lo haga no tendrá olvido. Porque frente al olvido responderemos siempre con memoria; frente a la intolerancia, con cultura; y frente al autoritarismo, siempre, siempre, con más democracia. (Aplausos).

Señorías, los libros que ardieron no pueden volver, pero su significado sí. Hoy depende de nosotros. Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Lamuà. Para la defensa de la enmienda formulada por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, té la paraula el senyor Cervera Pinart.

Josep Maria Cervera Pinart

JuntsDiputado.Página 48Vídeo

Gràcies, presidenta. Bona tarda, senyories. El Grup Socialista ens diuen que aquesta proposició no de llei té per objecte reconèixer i estudiar la destrucció de llibres i la repressió cultural durant el cop d’estat del 1936, la Guerra Civil i la dictadura franquista, un fenomen que es descriu com el «bibliocausto» espanyol. Assenyalen que el règim franquista va impulsar una política sistemàtica de retenció i crema de llibres, de depuració de biblioteques i persecució de professionals del món de la cultura, amb la voluntat d’eliminar idees considerades contràries i imposar un pensament únic. Un cop més, la memòria dels socialistes és desmemòria centralitzada i condicionada pel règim del 78. Vostès construeixen un relat homogeni de la repressió, obviant la realitat, obviant que a casa nostra el «bibliocausto» espanyol cremava, perseguia, retirava i prohibia llibres per ideologia, com a la resta de l’Estat, però també, i sobretot, ho feia per ser escrits en català. Els llibres que vostè s’ha deixat en la seva llarga llista durant la seva intervenció i també a la seva PNL, els llibres en català, encara que fossin llibres de rondalles. Obvien que un dels objectius també era imposar el castellà i per això calia eliminar el català. Així, no és d’estranyar que a l’hora de citar el poeta Joan Margarit, els socialistes triïn el vers que diu: «La llibertat és una llibreria» i obviï, que Margarit també va escriure a l’epíleg del seu llibre Es perd el senyal: «Jo no vaig poder escoltar mai el català a l’escola». Aquesta repressió, duta a terme mitjançant l’amputació de la parla, és de les més duradores i cruels. El que es va produir al nostre país, diputats i diputades del PSC, no va ser un «bibliocausto» genèric, a Catalunya va ser ben espanyol. A Catalunya es van tancar biblioteques, depurar bibliotecaris i fons bibliogràfics per eliminar el català. La repressió va tenir una dimensió específica i diferencial: la prohibició i la marginació del català en l’àmbit editorial, educatiu i públic. Es perseguien idees, sí, però també una llengua i amb ella, una comunitat nacional. I d’aquí les nostres esmenes, que dono per defensades i que no s’han dignat ni a fer-nos-en retorn. No deuen necessitar els nostres vots. I no s’equivoquin, a Junts som conscients que en l’actualitat l’extrema dreta, amb el suport de la dreta espanyola, encara fan coses semblants en els Països Catalans. A Palma, s’han proposat auditar i reequilibrar els fons de les biblioteques públiques per reduir la proporció de llibres en català, especialment de literatura infantil i juvenil. A Borriana, es van cancel·lar les subscripcions i retirar directament les revistes en català de la biblioteca municipal.

Els que fan això, senyories, des del 2023 tindrien majoria en aquesta cambra si no fos pels set vots catalans que avui molts de vostès demonitzen cada cop que poden. I el Gobierno d’Espanya dissimulant, promovent eslògans grandiloqüents com «España en libertad, cincuenta años», eslògans que el grup socialista intenta bastir amb PNL per reconèixer el compromís amb els bibliotecaris del passat. Reconèixer els bibliotecaris del passat aquí, mentre a Catalunya el mal autoanomenat govern de tothom, presidit pel senyor Illa, els diu els bibliotecaris d’avui que són sobrers, que són prescindibles, portant al Parlament una llei d’acompanyament de pressupostos que incloïa modificar la Llei de biblioteques, obrint la porta a prescindir del bibliotecari titulat a les biblioteques públiques catalanes. Els socialistes de Catalunya, un cop més, diluint la nostra nació, intentant carregar-se per la porta de darrere el model de biblioteques català, herència de la Mancomunitat, d’aquella Mancomunitat de Catalunya que fa més de cent anys que ja va posar en valor els seus professionals, els bibliotecaris, dones i homes, sí, represaliats pel «bibliocautso» espanyol. Doncs sàpiguen que Junts per Catalunya treballem per revertir la voluntat del senyor Illa, la voluntat de prescindir dels bibliotecaris titulats i treballem per revertir la situació de caos i col·lapse general en què tenen immers el nostre país, Catalunya, i treballem per revertir la seva memòria, sempre esbiaixada. Aquesta és la feina de Junts, fer memòria del passat per encarar amb garanties i dignitat el futur dels catalans.

Moltes gràcies. Gracias, presidenta. Buenas tardes, señorías. El Grupo Socialista nos dice que esta proposición no de ley tiene por objeto reconocer y estudiar la destrucción de libros y la represión cultural durante el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la dictadura franquista, un fenómeno que se describe como el ‘bibliocausto’ español. Señalan que el régimen franquista impulsó una política sistemática de retención y quema de libros, de depuración de bibliotecas y de persecución de profesionales del mundo de la cultura, con la voluntad de eliminar ideas consideradas contrarias e imponer un pensamiento único. Una vez más, la memoria de los socialistas es desmemoria centralizada y condicionada por el régimen del 78. Ustedes construyen un relato homogéneo de la represión, obviando la realidad, obviando que en nuestra casa el ‘bibliocausto’ español quemaba, perseguía, retiraba y prohibía libros por ideología, como en todo el Estado, pero también, y sobre todo, lo hacía porque estaban escritos en catalán. Los libros que usted se ha dejado en esta larga lista durante su intervención y también en su PNL ―los libros en catalán, aunque fueran libros infantiles― obvian que uno de los objetivos también era imponer el castellano y que, por ello, hacía falta eliminar el catalán. Así pues, nos sorprende que cuando citan al poeta Joan Margarit, los socialistas elijan el verso que dice «la libertad es una librería» y obvien que Margarit también escribió en su libro Se pierde la señal: Yo no pude escuchar nunca el catalán en la escuela. Esta represión llevada a cabo mediante la amputación del habla es de las más duraderas y crueles. Lo que se produjo en nuestro país, diputados y diputadas del PSC, no fue un ‘bibliocausto’ genérico. En Cataluña fue muy español. En Cataluña se cerraron bibliotecas, se depuraron bibliotecas y fondos bibliográficos también para eliminar el catalán. La represión tuvo una dimensión específica y diferencial: la prohibición y la marginación del catalán en el ámbito territorial, educativo y público. Se perseguían ideas, sí, pero también una lengua y, con ella, una comunidad nacional. Y de aquí nuestras enmiendas, que doy por defendidas y que no se han dignado ni a devolvérnoslas. No deben necesitar nuestros votos. Y no se equivoquen, en Junts somos muy conscientes de que, en la actualidad, la extrema derecha, con el soporte de la derecha española, aún hace cosas parecidas en los países catalanes. En Palma se han propuesto auditar y reequilibrar los fondos de las bibliotecas públicas para reducir la proporción de libros en catalán, especialmente de literatura infantil y juvenil. En Burriana se cancelaron las suscripciones y se retiraron directamente las revistas en catalán de la biblioteca municipal. Los que hacen esto, señorías, desde 2023 tendrían mayoría en esta Cámara si no fuera por los siete votos catalanes que hoy muchos de ustedes demonizan cada vez que pueden. Y el Gobierno de España disimulando, promoviendo eslóganes grandilocuentes como «España en libertad. 50 años». Eslóganes que el Grupo Socialista intenta vestir con PNL para reconocer el compromiso con los bibliotecarios del pasado. Reconocer a los bibliotecarios del pasado aquí, mientras que en Cataluña el mal llamado Gobierno de todos, presidido por el señor Illa, les dice a los bibliotecarios de hoy en día que son prescindibles, que sobran. Por ello, en el Parlamento, una ley de presupuestos abría la puerta a prescindir del bibliotecario titular en las bibliotecas públicas catalanas. Los socialistas de Cataluña, una vez más, diluyendo nuestra nación, intentando cargarse por la puerta de atrás el modelo de bibliotecas catalán, herencia de la Mancomunidad. De esa Mancomunidad de Cataluña que, hace más de cien años, ya puso en valor a sus profesionales, los bibliotecarios ―mujeres y hombres, sí― represaliados por el ‘bibliocausto’ español. Pues sepan que Junts per Catalunya trabaja para revertir la voluntad del señor Illa, la voluntad de prescindir de los bibliotecarios titulados. Y trabajamos para revertir la situación de caos y de colapso general en que tienen inmerso nuestro país, Cataluña. Y trabajamos para revertir su memoria siempre errada. Este es el trabajo de Junts, hacer memoria del pasado para encarar con garantías y dignidad el futuro de los catalanes y las catalanas.

Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Cervera. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra, en primer lugar, la señora Micó Micó.

Àgueda Micó Micó

CompromísDiputada.Página 50Vídeo

Gràcies, presidenta. El «bibliocaust» no és només una imatge del franquisme contra la cultura, és la fotografia nítida d’un projecte polític que sabia perfectament que, per a controlar una societat, primer cal controlar el que pensa eixa societat, el que llig, el que imagina. Per això, van perseguir llibres i van perseguir llengües i van perseguir mestres. Per això, van depurar biblioteques, van exiliar intel·lectuals i van condemnar generacions senceres a la por i al silenci del nacionalcatolicisme. Però la violència de l’extrema dreta no és un capítol acabat. És un fil que travessa la nostra història recent i que continua ara en democràcia, també al País Valencià. Una violència que és racista, LGTBIfòbica i antidemocràtica i que va dirigida contra tot allò que representa la diversitat, el pensament crític o simplement la llibertat. I Guillem Agulló, el nostre Guillem Agulló, no és només una víctima, és un símbol. És el símbol d’una joventut assassinada per l’odi ideològic i d’una societat que encara hui, 33 anys després, ha de lluitar perquè eixa violència siga reconeguda amb tota la seua dimensió política i democràtica. Per això, des de Compromís, hem demanat que siga considerat víctima del terrorisme. No hi ha, senyories, llibertat possible sense una memòria completa. No hi ha democràcia madura si no som capaços d’afrontar totes les violències que han intentat trencar-nos, vinguin d’on vinguin. I una societat que oblida els llibres que van cremar i les idees que es van voler silenciar corre el risc més perillós de tots i és no reconèixer algú quan vol tornar a encendre el foc. Moltes gràcies. Gracias, presidenta. El ‘bibliocausto’ no es solo una imagen del franquismo contra la cultura, es la fotografía nítida de un proyecto político que sabía perfectamente que, para controlar una sociedad, primero hay que controlar lo que piensa esa sociedad, lo que lee, lo que imagina. Por ello, persiguieron libros, lenguas y maestros. Por ello, también depuraron bibliotecas, exiliaron intelectuales y condenaron a generaciones enteras al miedo y al silencio del nacionalcatolicismo. Pero la violencia de la extrema derecha no es un capítulo terminado, es un hilo que atraviesa nuestra historia reciente y que sigue ahora en democracia también en el país valenciano; una violencia que es racista, LGTBIfóbica y antidemocrática, y que va dirigida contra todo lo que representa la diversidad y el pensamiento crítico o simplemente la libertad. Guillem Agulló, nuestro Guillem Agulló no es solo una víctima, es un símbolo, es el símbolo de una juventud asesinada por el odio ideológico y de una sociedad que hoy, aún treinta y tres años después, tiene que luchar para que esa violencia sea reconocida con toda su dimensión política y democrática. Por ello, en Compromís hemos pedido que sea considerado víctima del terrorismo. No hay libertad posible, señorías, sin una memoria completa. No hay democracia madura si no somos capaces de enfrentar todas las violencias que han intentado rompernos, vengan de donde vengan. Y una sociedad que obliga a trabajar con los libros que hemos leído…, y lo que se ha querido silenciar corre el mayor riesgo de todos, y es no reconocer a las personas que quieren volver a encender el fuego. Muchas gracias.

Presidencia. Moltes gràcies, senyora Micó. Tiene ahora la palabra el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 51Vídeo

Obrigado, señora presidenta. Moi boa tarde de novo. Ceo que isto é, que este é un tema relevante para alén de que o palabro que vostedes inventaron para se referir a esta actuación do fascismo me parece absolutamente desnecesario. É evidente que fascismo e cultura son antagónicos e que precisamente os fascistas puxeron moito empeño en acabar coa cultura. Citan vostedes esa frase atribuída a Unamuno de: morra a intelixencia, viva a morte. Hoxe está en cuestión que fose real, pero en todo caso podemos dicir que se non é vero é ben trovato como ilustrativo, precisamente desa actuación. Falan vostedes dalgúns casos, permítanme que traia aquí tamén algúns da Galiza, porque se moitos non son coñecidos, os do noso país, probablemente, aínda menos. Quero lembrar hoxe aquí o grande editor da cultura galega dos anos vinte e trinta, Ánxel Casal, alcalde nacionalista de Compostela, asasinado o 19 de agosto de 1936. A súa imprenta, de onde saíron todos os números, a maior parte dos números da revista Nós, que expresou a modernidade da cultura galega foi incendiada e do último número, o 144, aínda non distribuído, só se salvaron dous exemplares. Foi tamén o editor dos poemas galegos de Lorca e, por certo, foron asasinados en circunstancias similares con apenas unhas horas de diferenza. Quero lembrar a Víctor Casas, director de A Nosa Terra, tamén editada na imprenta de Ánxel Casal, asasinado. E quero lembrar os intelectuais que crearon o Seminario de Estudos Galegos, que foi foco durante vinte anos da modernización da cultura galega, da modernidade da cultura galega, cuxa biblioteca, inmensa, vinculada á Universidade de Santiago de Compostela, foi espoliada e pasou a ser posteriormente, a parte que quedou, xestionada polo Instituto Padre Sarmiento de Estudios Gallegos, que en palabras da escritora Marga do Val era a metáfora da visión esclerotizada e folclórica que tiña o franquismo, sobre todo o que tivese que ver coa Galicia. Pero hai que saber que o Instituto Padre Sarmiento hoxe pertence ao CSIC, por tanto, o Estado ten unha responsabilidade moi directa nesta actuación. En relación coa proposición non de lei, votaremos a favor, aínda que sinceramente os seus puntos resolutivos nos parecen claramente insuficientes e creo que nalgún momento habería que facer unha revisión completa da Lei de Memoria Democrática, porque xa son demasiadas cousas que traemos aquí por separado porque non foron no seu día incluídas na lei como algúns defendemos. Moito obrigado. Gracias, señora presidenta. Muy buenas tardes de nuevo. Creo que este es un tema relevante. Más allá del palabro que se han inventado para referirse a esta actuación del fascismo que me parece completamente innecesario, es evidente que el fascismo y la cultura son antagonistas y, precisamente, los fascistas pusieron mucho empeño en acabar con la cultura. Citan ustedes la frase atribuida a Unamuno: muera la inteligencia, viva la muerte. En todo caso, podemos decir se non è vero, è ben trovato como ilustrativo precisamente de esa actuación. Hablan ustedes de algunos casos. Permítanme que traiga también aquí algunos casos de Galicia, porque si bien muchos no son conocidos en nuestro país, estos probablemente aún menos. Hoy aquí me gustaría hablar del gran editor de la cultura gallega de los años veinte a treinta, Ánxel Casal, alcalde nacionalista de Compostela, asesinado el 19 de agosto de 1936. Su imprenta, de donde salieron todos los números o la mayor parte de los números de la revista Nós, que expresó la modernidad de la cultura gallega, fue incendiada, y del último número, el 144, no distribuido, solo se salvaron dos ejemplares. Fue también el editor de los poemas gallegos de Lorca. Por cierto, fueron asesinados en circunstancias similares con apenas unas horas de diferencia. También me gustaría recordar a Víctor Casas, director de A Nosa Terra, también editada en la imprenta de Ánxel Casal, y quería recordar a los intelectuales que crearon el Seminario de Estudios Gallegos, que fue foco durante años de la modernidad de la cultura gallega, cuya biblioteca inmensa, vinculada a la Universidad de Santiago de Compostela, fue expoliada y pasó a ser posteriormente ―la parte que quedó― gestionada por el Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento, que, en palabras de la escritora Marga Doval, era la metáfora de la visión esclerotizada y folclórica que tenía el franquismo, sobre todo lo que tenía que ver con Galicia. Pero hay que saber que el Instituto Padre Sarmiento hoy pertenece al CSIC, por lo tanto, el Estado tiene una responsabilidad muy directa en esta actuación. En relación con la proposición no de ley, votaremos a favor, aunque, sinceramente, sus puntos resolutivos nos parecen claramente insuficientes, y creo que en algún momento habría que hacer una revisión completa de la Ley de Memoria Democrática, porque ya son demasiadas cosas las que traemos aquí por separado porque en su día no se incluyeron en la ley como algo conjunto.

Gracias.

Presidencia. Moitas grazas, señor Rego. Tiene ahora la palabra el señor Sánchez Serna.

Javier Sánchez Serna

PodemosDiputado.Página 52Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, el golpe fascista contra la República española y la persecución de la cultura con quema de libros en plazas públicas, saqueo de bibliotecas, fusilamiento de libreros y editores, siempre respondió a un plan deliberado para suprimir la libertad de pensamiento y para borrar la memoria del pueblo español, de nuestro pueblo, una práctica idéntica en su espíritu a las hogueras hitlerianas del año 1933. Pero creo que aquí no estamos ante una clase de historia ni ante algo pretérito, porque la persecución a la cultura vuelve; no vuelve con antorchas, claro, sino mediante Gobiernos que siguen prohibiendo obras de teatro, películas o conciertos sencillamente porque no les gusta lo que dicen. Podríamos hablar del Ayuntamiento de Valdemorillo, donde se censuró la obra de Virginia Woolf; del Ayuntamiento de Orihuela, que ha intentado cancelar la Senda del Poeta Miguel Hernández; del Ayuntamiento de Murcia, prohibiendo conciertos como el de Soziedad Alkoholika; o del caso de una ridícula concejala paralizando un monólogo feminista en Collado Villalba. Todos estos actos de censura tienen algo en común: son ayuntamientos donde gobierna el Partido Popular o el Partido Popular con VOX. Luego dice la derecha que la cultura de la cancelación es una cosa woke o de la izquierda, pero la realidad es que en este país es la derecha la que sigue cancelando la libertad de creación y la libertad artística; y lo hacen en nombre de una supuesta moral tradicional, que al final solamente es la suya, que se vería ultrajada por estas creaciones artísticas y ofendería profundamente a una parte de la población. Sin embargo, cuando el presidente de los Estados Unidos, Trump, dice que al Papa León XIV le gusta el crimen y se presenta como el nuevo Jesucristo, ustedes ahí no censuran nada de lo que dice Trump. Señorías del Grupo Socialista, está bien traer proposiciones no de ley cargadas de buenos propósitos en estas efemérides, como el 14 de abril, pero ustedes están en el Gobierno y todavía hay mucho que hacer para reparar los crímenes del franquismo. ¿Qué tal traer de una vez la ley de bebés robados que llevamos elaborando dos legislaturas? (Aplausos). ¿Qué tal prohibir las exaltaciones del franquismo aplicando el régimen sancionador que no se ha hecho ningún 20 de noviembre? ¿O qué tal revisar la ley de amnistía para que se permita juzgar de una vez los crímenes del franquismo? A nuestro juicio, a juicio de Podemos, ese sería el mejor homenaje que se le podría hacer a los héroes, a las heroínas que se levantaron a defender la República española. Mientras ustedes se deciden, desde Podemos lo decimos alto y claro: este 14 de abril y todos los que vengan, ¡viva la República! (Varios señores diputados: ¡Muy bien!―Aplausos).

Presidencia. Gracias, señor Sánchez. Por el Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV), tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 52Vídeo

Talde Socialistak dakargun PNLa lehen aldi ez hain urrunera garamatza.

Zoritxarrez, orain ere erabat itxi gabeko historiaren kapitulu bat gehiago gogoratzen diguna. Dudarik gabe, 1936ko estatu kolpe militarraren ondorioz, askatasun pertsonal zein kolektiboak prezio oso altuan ordaindu zituzten askok eta askok, eta bizitzaren prezioa ordainduta ere, garaileek gerraren ondoren ezarritako diktadura bortitzarekin zenbait kultura eta hizkuntzen heriotza kolektiboa bilatu zuten. Ez zuten lortu, baina ordaindutako prezioa izugarria izan zen. Horregatik, gaur hemen euskaraz ari banaiz da, besteak beste, askok eta askok dena eman zutelako horren defentsan. Eta harro nago horren ondorio edo ondorengo izateaz. Inoiz ezingo nuke beste batzuk bezala harro egon, Estatu kolpe bat eman, gerra krudelki garatu, garaitu, gerraoste bortitz bat eragin, diktadura bat ezarri, askatasun guztiak kendu, kultura eta pentsamendu ezberdinak zapaldu zituzten horien ondorengoa izateaz ezingo nuke inolaz ere inoiz harro egon, ez horixe! Horregatik, gaur, zapalkuntza hartan kultura eta hizkuntza defendatu zutenen izena omendu nahi dugu gaurko honetan. Badakit leku askotan esan du, baita ere, Marc Lamuà-k berak, estatu osoan zehar izan zirela liburuen, editoreen edota liburutegien kontrako eraso eta erretzeak. Badakit baita, jakin ere, horregatik errepresaliatu zituztenek leku denetan eman zirela, baina nik gaur gure herrian izan zirenak gogora ekarri nahi ditut, beste guztiek zituzten delitu guztiak egozteaz gain, beste hizkuntza bat, euskaraz aritzearena, edo euskara defendatzearena egotzi bait zitzaien, eta horren defentsa egiteagatik era bikoitzean kondenatuak izan baitziren.

Buenas tardes. La PNL que nos trae el Grupo Socialista nos lleva a tiempos no tan lejanos, desgraciadamente. Hoy en día esto está todavía sin cerrar, este capítulo está sin cerrar. Sin duda, el golpe de Estado de 1936 trajo que tuviesen que pagar precios muy altos muchas de las personas y, aún pagando el precio de la vida, la dictadura que luego vino buscó la muerte colectiva de muchos colectivos y muchas lenguas. No lo consiguieron, pero perdimos mucho, entre otras cosas el euskera, que no lo perdimos totalmente porque algunos lo defendieron con fuerza. No podría estar, como otros, orgulloso de una dictadura y de todo lo que ello trajo consigo, ya que se quitaron todas las libertades y los pensamientos fueron represaliados. Yo no estaría orgulloso si fuese hijo de todo esto y, por eso, hoy quiero hacer un homenaje a todos los que defendieron todo aquello. Ya sé que en muchos lugares ―el señor Marc también lo ha dicho― hubo represalias contra las bibliotecas, los editores y los libros en muchos sitios del Estado. Y ya sé que hubo represaliados en todos los sitios, pero hoy aquí quiero hablar de mi país, de lo que ocurrió en mi país. Y es que además de todos los delitos que se les inculcaban a todos ellos, tenían otro delito, que era hablar en euskera o defender el euskera, y por defenderlo precisamente fueron represaliados de una manera doble. ¿Por qué a los intolerantes, durante toda la historia, les ha gustado tanto el fuego? Quemaron a los templarios, quemaron a mujeres acusándolas de brujas y quemaron hasta libros. Tengo aquí una foto de la plaza de Tolosa (muestra una fotografía) del 11 de agosto de 1936. Unos falangistas tomaron la ciudad y lo primero que hicieron fue quemar libros. Como decía, el 11 de agosto de 1936 los franquistas que acababan de tomar Tolosa saquearon la imprenta del escritor tolosarra Ixaca López Mendizábal, autor del famoso libro de lectura para niños Xabiertxo, publicado en 1925, y apilaron los libros en la plaza y los quemaron. Parte de esa quema fueron los libros en euskera pertenecientes a la biblioteca municipal y a la ikastola, a las escuelas. La historia confirma este suceso y que hubo más quemas, por supuesto, en otros pueblos también. Sin duda, una de las más importantes en Euskadi fue la de Tolosa, debido a que este suceso condenó a la hoguera al Renacimiento Vasco, movimiento cultural y político de la época conocido también con el nombre de Euskal Pizkundea, que trabajaba a favor de la cultura vasca y del euskera. La quema de libros, a su vez, fue un acontecimiento que interrumpió el florecimiento de la obra Xabiertxo, como he dicho, cuya difusión como libro de lectura en euskera en los centros escolares de la época fue esencial para el aprendizaje del euskera. El difunto y añorado Joan Mari Torrealdai, en los trabajos que hizo en su tesis doctoral sobre la censura del libro vasco y de la cultura vasca ―aquel famoso libro Artaziak― dice que, al fin y al cabo, el objeto de toda esa censura que hubo no fue solamente perseguir lo que se decía, sino que en el caso de Euskadi fue, además, porque se decía en euskera, dándole a la lengua misma el mero hecho de delito. Porque después de la quema de aquellos libros vinieron cuarenta años y en cuarenta años también hubo represión y otro tipo de quemas de conciencias, queriendo ocultar y tapar toda una cultura y una forma de pensar. No tengo más tiempo, pero le recomiendo a todos que lean el libro de Joan Mari Torrealdai para ver lo que se hizo para hacer desaparecer toda una cultura, todo un movimiento y a toda una gente que defendía su forma de ser, su identidad y, sobre todo, su lengua. ¡Qué vil aquel que cree que el que habla en otra lengua de por sí ya es un delincuente! ¡Qué miedo se le ha tenido a las diferentes lenguas! En el fondo, se le ha tenido miedo al diferente. Muchas gracias.

Presidencia. Eskerrik asko, señor Agirretxea. Por el Grupo Parlamentario Euskal Herria Bildu, tiene la palabra la señora Aizpurua Arzallus.

Mertxe Aizpurua Arzallus

EH BilduDiputada.Página 53Vídeo

Arratsalde on. Eskerrik asko, presidente andrea. Esta PNL propone rescatar de la memoria silenciada lo que se ha venido a llamar el ‘bibliocausto’, que nos trae a la memoria, efectivamente, esas imágenes de quema de libros de los nazis o también de la dictadura argentina, donde millones de libros ardieron en las hogueras. Fue una persecución de obras editoriales y autores que se produjo también en el Estado español durante el franquismo y que fue otro ejemplo de la inveterada costumbre de las dictaduras de incinerar libros con la intención de que ardan también las ideas que contienen y, a ser posible, sus autores. Hubo hogueras en diferentes puntos del Estado español, también en Donostia con la entrada de los fascistas, que apilaron y prendieron fuego a diccionarios en euskera. También en Tolosa, como se ha dicho, el 11 de agosto de

1936, y todo ello después de que el clérigo franquista y falangista también, Fermín Yzurdiaga, escribiera en el periódico Arriba España las siguientes palabras: Camarada, tienes la obligación de perseguir y destruir el judaísmo, la masonería, el marxismo y el separatismo. Destruye y quema sus libros, sus periódicos, sus revistas y su propaganda. Diez días más tarde se produjo la quema de Tolosa en la que ardieron, efectivamente, obras del Renacimiento Vasco, entre otras las escritas por Ixaca López Mendizábal, cuya editorial también destruyeron.

Esta barbarie silenciada por el propio franquismo tuvo también su otra cara de la moneda: la de los ateneos, las bibliotecas públicas, las maestras y maestros, las andereños de Euskal Herria que se jugaron la vida por salvar el euskera y la cultura. Con todo esto, el franquismo tenía un único objetivo: la eliminación del pensamiento crítico, la diversidad cultural y la eliminación de la oposición política, de ahí la destrucción de bibliotecas, la persecución de los autores y lo que vino después: la implantación de un control total sobre la producción literaria y artística. Porque la quema de libros resultó hasta demasiado, demasiado incluso para los intelectuales franquistas y, por eso, se dulcificó, al menos aparentemente, y la represión cultural de la dictadura pasó a una fase de censura. Dentro de esta lógica, los libros en euskera eran prohibidos de manera sistemática, no importaba que fueran manuales de catequesis o de cultura popular. Y, sobre todo, les importaba eliminar de la faz de la tierra gramáticas y diccionarios en lengua vasca. Si el castellano era la única lengua de cultura no podía permitirse la reproducción cultural a través de diccionarios o gramáticas. Fue una persecución clara, sistemática y generalizada, dirigida desde las cátedras y las universidades franquistas por los intelectuales del régimen, que tenían una visión claramente supremacista del castellano. Fue una idea que hoy, desgraciadamente, determinados sectores de la derecha española todavía compran. Y es que hay cuestiones que parecen estar adheridas a unas formas y modos desde tiempos inmemoriales, como ésta de la que hablamos: ataques a las lenguas y la cultura que podrían llevar a preguntarnos en qué siglo vivimos, qué día es hoy y de qué año, como se preguntaban en la película Ama Lur allá por 1968. Porque hay prohibiciones históricas que no solo datan del franquismo, sino de mucho antes, como prohibiciones contra el euskera al menos desde el siglo XVIII. En 1766 el conde de Aranda prohibió la publicación de libros en euskera sin su licencia especial, y en 1768 Carlos III prohibió la enseñanza en euskera a niños y niñas. Y sí, el régimen franquista ordenó la depuración de libros considerados nocivos, orden que incluía la destrucción de obras en euskera en bibliotecas y escuelas. Y años después de la muerte del dictador Franco, el delegado del gobierno en Guipúzcoa seguía utilizando los mismos códigos de los cuarenta años anteriores para recomendar ―y digo entre comillas la recomendación― que se denegara la inscripción a la editorial vasca Gordailu, por ejemplo. Las justificaciones, las mismas: destacado separatista vasco, ideología vasco-separatista.

Beraz, euskararen aurkako zentsura ez zuen Francok asmatu eta ezta ere ez zen Francorekin amaitu. Zeren debekuaren atzean liburuak, egileak eta liburu saltzaileen erretzearen atzean euskararen aurkako erresumina eta gorrotoa zegoen. Istorio luzea, jazarpen-tunel luze eta iluna, tamalez gaur egun arte iristen dena. Historia amaigabea bai. Hizkuntzak erabiltzeko eskubidea errespetatzen denaren itxura duten garaiagoetan, aparatu frankista batek batekin ez, baina gure hizkuntzari eraso egiteko aspaldiko bultzada bera arnasten duen aparatu judizial bat parez pare dugunean. Garai bitxiak hauek denboraren espiralek iraganeko lerroak marrazten dutenean. Eta ez, orain ez dago liburuen debekurik, ez dago euskal argitalpenen gainean debekurik, baina epai judizialek gaur eta orain euskaldunok gurea dugun hizkuntzan hitz egiteko dugun eskubidea urratzen dute. Debeku judiziala dago gaur egun. Kulturari, gure kulturari, eraso egiteko beste modu bat da, eta PNL hau babestuko dugu, gertatu zena dokumentatu behar delako eta gizalegezkoa delako.

Editoreak, idazleak, liburu saltzaileak eta beste hainbat lanbide, lehenengotako ikastoletako andereño haiek, adibidez, aitortu beharra dagoelako, liburuak eta hizkuntzak ere kultura direlako.

Mila esker. Por tanto, la censura contra el euskera no la inventó Franco ni tampoco acabó con Franco, porque detrás de la prohibición, detrás de la quema de libros, de autores y libreros estaba el resentimiento y el odio contra el euskera, una larga historia, un largo y oscuro túnel de persecución que lamentablemente llega hasta nuestros días. Historia interminable, sí, y es que en la actualidad vivimos tiempos en los que parece que se respeta el derecho al uso de las lenguas, pero son unos tiempos en los que tenemos enfrente no al aparato franquista, pero sí a un aparato judicial dirigido por el mismo impulso ancestral de atacar nuestra lengua. Y no, señorías, en la actualidad los libros no están prohibidos, no hay prohibiciones que afecten a las publicaciones vascas, pero las sentencias judiciales aquí y ahora siguen vulnerando el derecho que tenemos las personas vascoparlantes a hablar en nuestra lengua. Se trata, por tanto, de prohibiciones judiciales, de otra forma de atacar a la cultura, a nuestra cultura.

Vamos a apoyar esta proposición no de ley porque hay que documentar lo que ocurrió y porque es de recibo reconocer a todas esas personas, editores, escritores, libreros y otros profesionales, como por ejemplo las andereños o maestras de aquellas primeras ikastolas, y es que, al fin y al cabo, los libros y las lenguas son cultura.

Muchas gracias.

Presidencia. Eskerrik asko, señora Aizpurua. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula el senyor Álvaro Vidal. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra el señor Álvaro Vidal.

Francesc-Marc Álvaro Vidal

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Presidenta, senyories. Avui, 14 d’abril, és una data de recordatori, important de recordatori del que va ser una etapa excepcional, la República, també la República de Catalunya. I això, el que avui parlem aquí, amb aquesta proposició no de llei, té a veure amb tot el contrari del que va significar la República, perquè té a veure amb la destrucció i la destrucció ens fa avinent que el feixisme és bàsicament això, destruir, el contrari de construir. Permetin-me que faci un recordatori sobre el que va fer la República catalana. El primer bibliobús de l’Estat espanyol el va crear la Generalitat l’any 1938, en plena Guerra Civil. I aquell bibliobús intentava portar la cultura a molts pobles i a moltes localitats petites on, malgrat que s’havien construït diverses biblioteques, la gent no tenia accés a la cultura. Accedir a una biblioteca era accedir a una forma també d’emancipació. Per tant, recordar el que es va fer contra els bibliotecaris, contra els llibreters, ens sembla plausible sempre i quan ho recordem tot i ho recordem bé. L’historiador català Josep Benet va documentar en un llibre important l’intent de genocidi cultural de Catalunya. Josep Benet va posar aquestes paraules «intent de genocidi cultural», perquè és veritat que es van cremar llibres pel fet de ser llibres que parlaven de llibertat i que anaven en contra del feixisme, però també es van cremar llibres perquè eren escrits en català o en altres llocs, en eusquera o en gallec. Per tant, tinguem una memòria àmplia, no una memòria sectària, no una memòria reduïda. De la mateixa manera que molts mestres i que molts educadors i que molts periodistes van ser perseguits, van ser perseguits molts llibreters i molts bibliotecaris. La memòria, senyor Lamuà, és una cosa que ha d’abraçar molta gent. I està bé que l’anem fent a trossos, però estaria bé recordar que, si ara ho anem fent així, és perquè la llei de memòria, la llei de memòria, potser, com va dir Esquerra Republicana al seu dia, es una llei incompleta, és una llei que té molts buits i és una llei que he oblidat masses col·lectius. Deixin-me que recordi, a propòsit de la memòria, el recent traspàs d’una lluitadora catalanista, Blanca Serra. Blanca Serra va ser torturada a Via Laietana com altres ciutadans sota el franquisme. La fiscalia li va reconèixer, finalment, que havia estat torturada, però va arxivar el cas. Per què va arxivar el cas, senyor Lamuà? Perquè no es podien perseguir aquells torturadors. Per tant, no ens fem trampes amb la memòria. Està bé recordar, està bé commemorar, però hem d’arribar fins al fons perquè si no avui, 14 d’abril, el joc de miralls ens esclatarà a la cara. Ens esclatarà a la cara perquè encara hi ha escàndols i l’escàndol és aquest que els vells torturadors se n’han anat molts d’ells a la tomba i d’altres directament a casa sense haver pagat. Quan parlem de memòria parlem del passat, però sobretot parlem del present. Deixi’m recordar un altre nom, perquè la memòria són noms, són persones concretes, no són abstraccions. El nom d’un activista, editor i llibreter, Joan Ballester Canals, un patriota, un home que se la va jugar. Se la va jugar per vendre llibres prohibits, per defensar la llengua des d’una llibreria, perquè ara potser una llibreria segueix sent un lloc de llibertat, però sota el franquisme havia de ser un lloc de lluita, una trinxera, un lloc de combat. Senyories socialistes, està bé que tinguem bones intencions i nosaltres la celebrem i donarem suport a aquesta proposició, però la memòria té molts buits: innombrables exiliats, innombrables depurats, innombrables torturats, innombrables assassinats. Tots ells, molts d’ells no són recordats aquí. Molts d’ells han caigut en l’anonimat. Està bé que avui traguem de l’anonimat els bibliotecaris i els llibreters. Està bé que ho fem, sobretot perquè alguns, els d’una certa generació, tenim una gran estima per les biblioteques. Servidor de vostès, com a boomer, segurament soc representant de l’última generació que es va construir una biblioteca personal. Els meus pares veien els llibres com un tresor. Els meus fills veuen als llibres com una cosa que està a les xarxes. Jo, en aquest sentit, em permetran que ho digui, soc un home del passat. Permeti’m, senyora presidenta, que acabi la meva intervenció fent una recomanació cultural. Crec que s’escau. Senyories, si poden, vagin a veure l’actuació de Lluís Homar fent el paper de l’emperador Adrià,

Memòries d’Adrià. Lluís Homar, en el paper d’Adrià, acaba una part del seu monòleg dient el següent: «Quan conqueríem qualsevol ciutat fèiem moltes coses, però sobretot construíem una biblioteca». Això va fer un emperador que era un savi, un emperador que era un filòsof. Avui en dia, malauradament, si pensem en Putin, si pensem en Netanyahu, si pensem en Trump…

Presidenta, señorías, hoy, 14 de abril, es una fecha de recordatorio importante, recordatorio de lo que fue una etapa excepcional, la República, también la república de Cataluña, y lo que hoy abordamos con esta proposición no de ley tiene que ver con todo lo contrario de lo que significó la República, porque tiene que ver con la destrucción, y la destrucción nos alude a que precisamente el fascismo es eso, destruir, lo contrario de construir. Permítanme que haga un recordatorio sobre lo que hizo la república catalana.

El primer bibliobús del Estado español lo creó en 1938 la Generalitat, en plena Guerra Civil, y aquel bibliobús intentaba llevar la cultura a muchos pueblos y localidades pequeñas donde, a pesar de que se habían construido diversas bibliotecas, la gente no tenía acceso a la cultura. Acceder a una biblioteca era acceder también a una forma de emancipación. Por tanto, recordar lo que se hizo contra los bibliotecarios, contra los libreros, nos parece plausible, siempre que recordemos todo y lo recordemos todo bien. El historiador catalán Josep Benet documentó en un libro importante el intento de genocidio cultural de Cataluña. Josep Benet lo dijo con estas palabras: intento de genocidio cultural, porque es verdad que se quemaron libros por el hecho de ser libros que hablaban de libertad y que iban en contra del fascismo, pero también se quemaron libros porque estaban escritos en catalán o, en otros lugares, en euskera o en gallego. Por tanto, tengamos una memoria amplia, no una memoria sectaria, una memoria reducida. De igual manera que muchos maestros y muchos educadores y periodistas se vieron perseguidos, también se persiguió a muchos libreros y bibliotecarios.

La memoria, señor Lamuà, es una cosa que debe llegar a mucha gente. Está bien que vayamos por fragmentos, pero hay que recordar que si actuamos así es porque la ley de memoria, quizás, como dijo Esquerra Republicana en su día, es una ley incompleta, es una ley que tiene muchos vacíos y una ley que tiene olvidados a demasiados colectivos. Permítanme que les recuerde, a propósito de la memoria, el reciente espacio de Blanca Serra, de una luchadora catalanista. Fue torturada en Vía Laietana, como otros ciudadanos, bajo el franquismo. La Fiscalía reconoció finalmente que había sido torturada, pero archivó el caso. ¿Por qué lo archivó, señor Lamuà? Porque no se podía perseguir a aquellos torturadores. Por tanto, no hagamos trampas con la memoria. Está bien recordar, está bien conmemorar, pero tenemos que llegar hasta el fondo, porque, si no, hoy, 14 de abril, el juego de espejos nos explotará en la cara, nos estallará en la cara, porque todavía hay escándalos, y el escándalo es que muchos de los torturadores se han ido a la tumba y otros a casa sin haber pagado. Cuando hablamos de memoria, hablamos del pasado, pero sobre todo hablamos del presente. Déjenme recordar otro nombre ―porque la memoria son nombres, son personas concretas, no son abstracciones―, el nombre de un activista, editor y librero, Joan Ballester i Canals, un patriota, un hombre que se la jugó para vender libros prohibidos, para defender la lengua desde una librería, porque ahora quizás una librería siga siendo un lugar de libertad, pero en aquel entonces, bajo el franquismo, era un lugar de lucha, de combate, una trinchera.

Señorías socialistas, está bien que tengan buenas intenciones, y nosotros las celebramos y daremos apoyo a esta proposición, pero la memoria tiene muchas aristas, innumerables exiliados, depurados, torturados, innumerables asesinados, innumerables víctimas, y muchos de ellos no se han recordado aquí, muchos han caído en el anonimato. Está bien que hoy saquemos del anonimato a los bibliotecarios y a los libreros, está bien que lo hagamos, sobre todo porque algunos de una cierta generación tenemos una gran estima por las bibliotecas, seguidores como yo, baby boomer, que soy representante quizá de la última generación de los que nos construimos una biblioteca personal. Mis padres consideraban los libros un tesoro; mis hijos lo ven como algo que está en las redes. Yo, en este sentido, permítanme decirlo, soy un hombre del pasado.

Permítame, señora presidenta, que termine mi intervención haciendo una recomendación cultural. Señorías, si pueden, vayan a ver la actuación de Lluís Homar que hace el papel del emperador Adriano en Las memorias de Adriano. Lluís Homar, en el papel de Adriano, termina una parte de su monólogo diciendo lo siguiente: cuando conquistábamos cualquier ciudad, hacíamos muchas cosas, pero sobre todo construíamos una biblioteca. Eso lo hizo un emperador que era un sabio, un emperador que era un filósofo. (Rumores). Hoy en día, desafortunadamente, si pensamos en Putin, si pensamos en Netanyahu, si pensamos en Trump... (Rumores).

Presidencia. Un momento, señor Álvaro. Señor Sánchez y señor Robles López, por favor, silencio. (El señor Sánchez García pide la palabra y se pone de pie en su escaño). Señor Sánchez, siéntese, que está en el uso de la palabra el señor Álvaro. (El señor Sánchez García: Este señor que tengo al lado, que no sé cómo se llama —‌señalando al señor Salvador i Duch—, me está provocando porque le he dicho que durante la República se quemaron cientos de miles de…). Señor Sánchez, ¡siéntese! ¡Le llamo al orden por primera vez! Señor Álvaro, está en el uso de su palabra.

Francesc-Marc Álvaro Vidal

ERCDiputado.Página 57

Gràcies, presidenta. Acabo. Els deia que Lluís Homar, en el paper d’Adrià, recordava que quan arribaven a una ciutat, els que estaven al servei d’aquell emperador filòsof construïen biblioteques. Avui alguns governants, com per exemple Netanyahu, com Putin, destrueixen biblioteques. Tinguem sempre al cap la lliçó d’Adrià, que és la lliçó contra el feixisme. Gràcies, senyories. Gracias, presidenta. Acabo. Les decía que Lluís Homar, en el papel de Adriano, recordaba que, cuando llegaban a una ciudad, los que estaban al servicio de aquel emperador filósofo construían bibliotecas. Hoy, algunos gobernantes, como por ejemplo Netanyahu o Putin, destruyen bibliotecas. Tengamos siempre en la cabeza la lección de Adriano, que es la lección contra el fascismo. Gracias, señorías. (Aplausos).

Presidencia. Moltes gràcies, senyor Álvaro Vidal. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor González López.

Nahuel González López

Grupo SumarDiputado.Página 57Vídeo

En primer lugar, gracias, ministro Urtasun, por hacer desaparecer hoy a la asociación franquista Fundación Francisco Franco, que nunca más podrá existir. (Aplausos).

Señorías, hoy no estamos discutiendo solo una iniciativa sobre libros; estamos discutiendo qué entiende esta Cámara por democracia, qué entiende por cultura, qué entiende por memoria, qué entiende por libertad. Porque lo que esta iniciativa pone encima de la mesa es algo muy serio: que en este país no hubo solo represión física por parte del franquismo; hubo también un proyecto consciente de devastación cultural; hubo incautación y destrucción de libros; hubo depuración de bibliotecas públicas y privadas; hubo persecución de maestros, bibliotecarias, editores, autores y libreros, y hubo una voluntad política de arrasar no solo con cuerpos, sino también con ideas, con palabras, con lecturas, con voces y con pensamientos. Y eso importa porque cuando se persigue un libro, no se persigue solo papel; se persigue una pregunta, se persigue una duda, se persigue una conciencia crítica, se persigue la posibilidad de que un pueblo piense por sí mismo. Cuando se vacía una biblioteca, no se vacían estanterías; se intenta vaciar la inteligencia democrática de una sociedad. Cuando se persigue a una maestra, a un bibliotecario, a un editor o a un librero, no se está atacando una profesión; se está atacando la posibilidad misma de una ciudadanía libre. Y eso hicieron los fascistas. Por eso, este debate no va solo del pasado, va también del presente, porque la pulsión censora no desaparece: se adapta, se recicla, se viste de gestión, se esconde detrás de informes, se disfraza de neutralidad, pero ahí sigue. La vemos cuando se bloquean títulos en bibliotecas públicas, como en Burriana; la vemos cuando se vetan publicaciones en nuestra lengua, como en el país valencià; la vemos cuando se arrincona la música propia de las lenguas del Estado; la vemos cuando se golpean espacios de memoria popular, como La Senda del Poeta del gran Miguel Hernández. Y conviene decirlo claramente: esto no es una anécdota, esto no es una simple discrepancia cultural; es una concepción del poder, es la idea de que se puede decir qué se lee, qué se pregunta, qué se recuerda, qué lengua merece visibilidad, qué memoria merece cuidados y qué cultura se premia y cuál se arrincona. Porque quien odia los libros suele odiar también la pluralidad, quien teme la cultura suele temer también el pensamiento crítico y a la ciudadanía, y quien persigue una lengua, una biblioteca o a un autor está diciendo mucho más de sí mismo que de aquello que intenta censurar.

Hubo un país que quiso construir precisamente ese mundo más bonito: escuelas, aulas, pizarras, tiza, cuadernos, mapas, libros, bibliotecas, lectura, palabras, maestras, niños, pueblos, plazas, patios, cultura, teatro, poesía, música, misiones pedagógicas, conocimiento, pensamiento, razón, mujeres, voto, sufragio, ciudadanía, igualdad, divorcio, libertad, emancipación, voz, presencia, Clara Campoamor, Victoria Kent, Federica Montseny, Dolores Ibárruri levantando a los obreros (aplausos), jornaleros, campesinos, mineros, costureras, trabajo, pan, tierra, sudor, sindicato, jornada, reforma agraria, justicia social, dignidad, los de abajo, los olvidados, los nadies, los obreros entrando en la historia, urnas, Cortes, Constitución, soberanía popular, separación de poderes, poder civil, Estado laico, escuela pública, función social de la propiedad, derechos sociales, libertad de conciencia, libertad de cátedra, democracia, salud pública, autonomía, autogobierno, pluralidad, pueblos, país, horizonte, porvenir, Lorca, Miguel Hernández, Machado, María Zambrano, Rafael Alberti, Maruja Mallo, María Moliner, Clara Campoamor, los sin nombre, la barraca, las maestras republicanas, las bibliotecarias, los libreros, los editores, los autores, ateneos, librerías, imprentas, escenarios, ventanas, canciones, versos, memoria, inteligencia, unidad, conciencia, belleza, pueblo, esperanza, futuro, porvenir, proyecto, valentía, utopía, luz… Y, en el centro de todo, una idea: que el futuro podía dejar de ser propiedad privada, que la esperanza podía organizarse, que la cultura podía salir de los salones y caminar por las plazas, que una maestra podía cambiar un país, que los libros podían llegar a las manos de los humildes, que los de abajo también podían llevar su nombre escrito en el mañana. Y por eso estamos aquí nosotros y nosotras: porque aquella esperanza sigue teniendo herederos y herederas; porque aquella utopía de escuelas, libros y derechos sigue hablándonos en presente; porque defender la cultura es seguir abriendo futuro; porque defender la democracia es seguir ensanchando la vida de la gente, y porque tomar partido ―sí, tomar partido― por la palabra, por la escuela y por la dignidad sigue siendo hoy tomar partido por un país mejor. Aquello sucedió una primavera, un 14 de abril, tuvo el nombre (despliega una bandera republicana) de República y la recordamos con orgullo. (Aplausos.―Rumores y protestas.―Un señor diputado: ¡Es una vergüenza!).

Presidencia. Gracias, señor González. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Ramírez del Río. (Aplausos).

José Ramírez del Río

VoxDiputado.Página 58Vídeo

El Grupo Socialista nos trae una proposición para que el Gobierno impulse el estudio sobre los actos de destrucción de obras y patrimonio bibliográfico y las represalias del régimen franquista sufridas por bibliotecarios, autores y editores, y para que, una vez realizado ese estudio, se difunda entre los estudiantes.

Esta semana ha habido en mi facultad, en Córdoba, una exposición repugnante en la que, a pocos metros de mi antiguo despacho, se ha insultado tanto a mi grupo político como al Partido Popular. Es obvio que el PSOE utiliza cualquier institución y cualquier medio para mantenerse en el poder, y este tipo de propuestas, como la que presenta hoy, tiene ese fin. (Aplausos.―El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia).

Para ello, señala unas quemas de libros que, sinceramente, no han podido ser peor elegidas. Cuando se refieren a una en La Coruña, en agosto de 1936, mencionan ustedes en su escrito que quemaron obras de Ortega y Gasset, Pío Baraja ―que supongo que será Baroja― y Miguel de Unamuno. Como saben, la decepción de Ortega con la República fue profunda: sus dos hijos se incorporaron por esas fechas al ejército franquista. En agosto, Unamuno se había unido al alzamiento y Pío Baroja publicó durante la guerra una recopilación de artículos de antes de 1936 con el título de Comunistas, judíos y demás ralea. ¿De verdad nos quieren convencer de que estos señores eran partidarios de la Segunda República? A ese acto añaden ustedes el cierre de una biblioteca en Oviedo, la destrucción de la biblioteca de un diputado, la requisa de libros en Sevilla por Queipo de Llano, las incautaciones a tres asociaciones de Barco de Ávila y purgas de libros en dos bibliotecas universitarias. También señalan sanciones a bibliotecarios como María Moliner.

Frente a esas acciones reprobables que ustedes señalan, hay una auténtica catarata de crímenes cometidos por socialistas y comunistas (aplausos): la destrucción de cientos de bibliotecas episcopales y conventuales con la quema de libros, edificios y el asesinato de los bibliotecarios por parte de milicianos socialistas y comunistas, que fue una constante desde 1931 hasta 1939. En la quema de conventos, iglesias y otros edificios religiosos del 11 de mayo del 1931, socialistas y comunistas destruyeron en Madrid la Casa Profesa de los jesuitas, la segunda mayor biblioteca de España en ese momento. Se perdieron más de 80 000 volúmenes ―dos veces el fondo del Escorial―, incluyendo incunables y primeras ediciones de Lope de Vega. Hubo otras bibliotecas importantes, como la del colegio de los jesuitas de Chamartín y la del Colegio del Sagrado Corazón. (Rumores). La Biblioteca Diocesana de Málaga fue quemada por anarquistas y socialistas en 1931 y se perdieron archivos y obras de enorme valor. También se perdieron varias bibliotecas conventuales en aquella quema, como la de Santo Domingo. No solo destruyeron el Cristo de Mena, cuya copia se venera en la actualidad, sino muchos manuscritos únicos e irrecuperables. La rebelión de Asturias de 1934, cuya autoría reconoció el propio PSOE, supuso la destrucción de la Biblioteca Diocesana de Oviedo y de la Biblioteca de la Universidad, con la pérdida de muchísimas vidas y de obras de gran valor (el señor Sánchez García sube a la Presidencia y habla con el señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis), decenas de miles de libros, auténticos tesoros reunidos en aquellas bibliotecas desde el siglo XVI… (protestas.―El señor Sánchez García se acerca a la señora secretaria general adjunta para Asuntos Administrativos, Martí Sánchez, y le dirige unas palabras que no se perciben.―Protestas). En la salvaje matanza de católicos…

Presidencia. Un momento, señoría, un segundo. (Rumores). Señor Sánchez, deje usted tranquila a la letrada, que nada tiene que ver en esto. (Protestas.―El señor Sánchez García se acerca a la tribuna de oradores y dirigiéndose al señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, dice: ¡Me está llamando criminal y asesino!―Una señora diputada del Grupo Parlamentario VOX: ¡Tiempo!). Señor Sánchez, le llamo al orden por segunda vez. Y le advierto que, si le tengo que llamar al orden una tercera vez, será expulsado del hemiciclo. (Rumores.―Una señora diputada: ¡Qué maleducado!― El señor Sánchez García vuelve a su escaño). Continúe cuando quiera, señoría.

José Ramírez del Río

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En la salvaje matanza de católicos llevada a cabo por milicias socialistas y comunistas entre 1936 y 1939 murieron muchos bibliotecarios. Quiero recordar aquí al agustino del Monasterio del Escorial Melchor Martínez Antuña, arabista, que fue asesinado en 1936 y beatificado en 2007. La atrocidad de los crímenes perpetrados por socialistas y comunistas contra el patrimonio cultural de España frente a los de sus enemigos es simplemente incomparable.

Otro aspecto sobre el que quiero llamar la atención es el mismo término empleado, ‘bibliocausto’. Ustedes citan dos publicaciones de Estados Unidos en 1936, The Times y Newsweek. Utilizar un término como este, que banaliza de esta forma el holocausto de los campos de concentración nazis, va en consonancia con su actual antisemitismo. (Aplausos). ¿No se dan cuenta de que es una monstruosidad? Los cristianos que sufrieron las salvajes matanzas y una destrucción mil veces mayor de la que ustedes denuncian aquí utilizaron el término biblioclastia. Usar ‘bibliocausto’ es una animalada que solo se les podía ocurrir a ustedes. Ver al PSOE traer una proposición no de ley sobre destrucción de bibliotecas y represalias a bibliotecarios es una muestra de cómo aspiran a reescribir la historia, de cómo buscan borrar las atrocidades por ellos cometidas y la creación de una narración sobre crímenes de otros. Y todo eso es algo que no les vamos a consentir.

Gracias, señor presidente. (Aplausos de las señoras y de los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor Cobo Vega. (El señor Sánchez García, señalando al señor Salvador i Duch: Señor presidente…) No tiene la palabra, señoría. Siéntese. (El señor Sánchez García: … este sujeto me ha llamado criminal y asesino reiteradas veces). Ya me he enterado, señoría. (El señor Sánchez García: Expúlselo de la sala de Plenos. No sabe usted ejercer la Presidencia). No tiene la palabra. Siéntese, señoría. Señor Cobo, cuando usted quiera. Muchas gracias.

Manuel Cobo Vega

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Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. Podría responder no a esta iniciativa recordando que el PSOE votó en contra de la consideración del libro como bien básico y de primera necesidad. O con la misma pregunta... (El señor Sánchez García vuelve a subir a la Presidencia).

Presidencia. Un momento, señoría. (Protestas.―Varias señoras y señores diputados: ¡Fuera, fuera! ¡Qué vergüenza!―El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, y el señor Sánchez García mantienen una discusión en la Presidencia mientras el señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, le señala al señor Sánchez García la puerta con la mano.―El señor Sánchez García abandona el hemiciclo.—Rumores). Silencio, por favor. Señorías, sobre la base de los artículos 103 y 104.1, habiendo sido llamado al orden por segunda vez, el señor Sánchez queda expulsado de este Pleno y no podrá asistir ni votar en lo que queda de esta sesión de Pleno. (Aplausos). Muchas gracias. Continúe, señor Cobo.

Manuel Cobo Vega

PPDiputado.Página 60

Gracias, nuevamente, presidente. Intentaba decirles que podría responder no a esta iniciativa recordando que el PSOE votó en contra de la consideración del libro como bien básico y de primera necesidad o con la misma pregunta que algunos repiten mucho últimamente: ¿cuántos años hace que Franco no quema libros? O, de forma más concluyente, ¿cuántos años hace que Franco dejó de matar? ¿Les suena? Es lo que dice el sanchismo para intentar blanquear sus acuerdos con Bildu. (Aplausos). ETA ha dejado de matar y a los que mataron los ponemos en la calle. Pedro Sánchez decía sentirse ofendido si le preguntaban si pactaría con Bildu y explicaba la razón: Porque soy el secretario general de un partido que, desgraciadamente, ha sufrido el zarpazo del terrorismo. Sánchez ―escuchen― relacionaba a Bildu con el terrorismo. Para Sánchez, Franco no tiene fecha de caducidad, ETA sí. (Aplausos). Y hace de la necesidad de los votos de Bildu lo que él llamará virtud, que es pactar con Bildu y no recordar ya que es el secretario general de un partido que, desgraciadamente, ha sufrido el zarpazo del terrorismo. Impresentable. En España, en el siglo XX, además de todos los casos que la izquierda ha contado ―y alguno más que no ha contado― solo de un signo, ha habido también quema de libros, ha habido persecución durante mucho tiempo. Les citaré algunos casos, porque su memoria no sé si es democrática, pero manipuladora sí es. Antes del golpe de Estado, el 13 de mayo de 1931, quema de conventos y también de muchas bibliotecas. Por ejemplo, la que era considerada segunda mejor biblioteca de España, la de los jesuitas, situada en la calle Isabel la Católica, esquina Flor Baja: 80 000 volúmenes, entre otros, incunables de Quevedo, Lope de Vega y Calderón de la Barca. Se ha citado antes por el portavoz de VOX la Revolución de Asturias: 100 000 ejemplares de la Universidad de Oviedo reunidos desde su origen en 1608. Y escuchen esta, que es muy posterior, es en la Transición. En su desmemoria sectaria ―y nadie lo ha citado―, no están, entre otros, las numerosas librerías que quemó ETA, ni el recuerdo y homenaje a los tres vendedores de libros y a los dos kiosqueros asesinados por ETA, uno de ellos, compañero y concejal del Partido Popular en el País Vasco. (Aplausos). El fanatismo ideológico de intentar destruir el pensamiento de los que tienen ideas distintas quemando sus libros merece nuestra rotunda condena. Pero todavía más grave que quemar sus libros es quemar y asesinar a los autores. Y fueron muchos los españoles quemados por sus ideas: Federico García Lorca, Pedro Muñoz Seca, Blas Infante, Ramiro de Maeztu y tantos otros. Pero si hay un libro que ha causado más muertes que ningún otro en aquella España es la Biblia. Se persiguió y asesinó a miles de personas por leer ese libro. El anticlericalismo se recrudeció tras la proclamación de la Segunda República. Hoy es 14 de abril. La violencia contra los curas, monjas y seglares no tuvo precedentes. Pero hay un objetivo mucho más profundo en todo esto, que empezó con Zapatero, el de la gran muralla, y ha continuado con Sánchez, el del infame muro, intentando denigrar y desprestigiar la Transición española y a sus artífices, especialmente al rey Juan Carlos y a un tal Felipe González ―no sé si les suena―, tragando con lo que les impone la extrema izquierda y atacando lo que han llamado el régimen del 78. La memoria no es democrática ni antidemocrática: la memoria tiene que transmitir la verdad, toda la verdad, no solo una parte. (Aplausos). Todavía vivimos muchos de los que fuimos testigos de aquella Transición. Estudié Derecho en la Universidad Complutense de Madrid entre 1974 y 1979. La Facultad de Derecho estaba en primera línea de la lucha por la democracia, por eso en mi memoria están las múltiples manifestaciones, asambleas y huelgas contra la dictadura convocadas por el PC ―el PSOE era residual―, y también recuerdo la violencia de grupos extremistas, incluso con heridos de bala entre los estudiantes. La respuesta a lo que había ocurrido en España en los cincuenta años anteriores la dieron los españoles y la unidad de todos los partidos políticos, con líderes responsables y con sentido de Estado, en una ejemplar transición. Les decimos no a que aquella respuesta de concordia la quieran cambiar ahora, por odio y sectarismo, los de la mediocre banda del Peugeot. (Aplausos). Termino, presidente. España consiguió lo que quería: libertad sin ira. En estos días estamos viviendo una etapa negra en la que el sanchismo está dejando a España con menos libertad y mucha ira. Señorías, como decía Jarcha: Y si no la hay, pronto, con Feijóo, sin duda la habrá.

Muchas gracias. (Prolongados aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario Popular, puestos en pie.―Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien! ¡Bravo!).

Presidencia. Gracias. MOCIONES CONSECUENCIA DE INTERPELACIONES URGENTES: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL CONGRESO, SOBRE EL ESTADO DE LA INFRAESTRUCTURA FERROVIARIA Y LAS CONEXIONES CON EL SUR DE ESPAÑA. (Número de expediente 173/000160).

Presidencia. A continuación, pasamos a debatir la moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso sobre el estado de la infraestructura ferroviaria y las conexiones con el sur de España. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción tiene la palabra el señor Bendodo Benasayag.