Cuando usted diga sí a la guerra y deje de hacerse el hipócrita y el cínico. De hecho, es Bolaños el binario, guerra o paz, dice; ni ha leído a Tolstoy ni sabe quién fue ni qué hizo Churchill. Yo digo, señor Bolaños, sí a la libertad y, por tanto, sí a la derrota de una teocracia criminal.
A ustedes el derecho internacional les importa un comino: se financian con la dictadura venezolana, hacen safaris ideológicos a Cuba y engordan a los ayatolás, con 30 000 asesinados, mujeres lapidadas, homosexuales también y un joven atleta, campeón nacional, ejecutado. Y Sánchez dice: Abajo Trump; ¡pero si es su más vulgar imitador!
Señor Bolaños, ustedes dicen «No a la guerra», pero piensan sí a la guerra. Cuanta más, mejor. Es una tradición socialista. Utilizaron la guerra para llegar al poder y ahora la utilizan para no perderlo. Hablemos del 11M, sí, su tema fetiche. ¿Sabe cuál fue el gran bulo del 11M? Que el PSOE ganó en 2004 limpiamente. Cercaron nuestras sedes y politizaron una masacre para volcar las urnas. Terrorismo, guerras, danas... todo lo aprovecha el convento socialista.
Ahora ni siquiera disimulan. Escuchen, diario El País: El presidente quiere aprovechar la guerra para cambiar por completo el eje de la discusión española. Usted, que es un hombre de ripios, lo entenderá mejor así: Cuanto más Ormuz, menos Adamuz.
Yo sí quiero que acabe la guerra, pronto y bien; ustedes no. Como toda secta en fase terminal, creen que el apocalipsis les salvará. Y encima se proclaman patriotas, los que sueltan a la asesina de catorce españoles. No son ni patriotas ni pacifistas, son rentistas del horror.
Señor Bolaños, la cara pétrea de Sánchez en un misil iraní, esa es la imagen de su paz. (Aplausos.― Varios señores diputados: ¡Muy bien!).