Andrés Alberto Rodríguez Almeida
VoxDiputado.Página 110Vídeo
Muchas gracias, señor presidente. VOX ha registrado esta moción para garantizar la supervivencia de nuestro sector industrial y los puestos de trabajo de las familias españolas que están vinculadas al sector industrial, que es el motor de cualquier país próspero. Les recuerdo la clásica distinción entre países industrializados y subdesarrollados. Durante los últimos años, España ha experimentado un progresivo deterioro en su modelo energético. En VOX hemos advertido incansablemente de que el incremento continuado de los costes de la energía y la pérdida de competitividad de nuestro tejido industrial no son un accidente, son el resultado directo de una estrategia política errónea, una estrategia que ha subordinado la planificación energética a objetivos ideológicos basados en el fanatismo climático, totalmente ajeno al interés general. Esa política energética pactada en Bruselas por socialistas y populares fue responsable del cero energético que sufrió nuestro país hace casi un año, el 28 de abril de 2025. Mi compañero, el señor Figaredo Álvarez-Sala, interpeló la semana pasada a la vicepresidente tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre la estrategia energética del Gobierno precisamente en un contexto geopolítico que tensiona las cadenas de suministro de fuentes de energía esenciales para nuestra actividad económica, energética e industrial. Lamentablemente, ninguna respuesta positiva pudimos obtener de la ministra Aagesen, sucesora y discípula de la señora Ribera, cuyas políticas como ministra agravaron significativamente las dramáticas consecuencias de la dana de Valencia, en la que murieron 222 personas, y han lastrado al sector energético e industrial español. Como irritante premio, es ahora la vicepresidente de la coalición de Gobierno de socialistas y populares en la Comisión Europea. Y digo que de nada sirvió la interpelación de mi compañero a la ministra porque el Consejo de Ministros extraordinario del pasado viernes 20 de marzo, además de haber llegado tarde, adoptó medidas completamente insuficientes, como los recortes fiscales temporales a los hidrocarburos y la electricidad. Seamos claros, señorías, estas medidas son parches coyunturales que dejan parcial o totalmente sin resolver el problema de fondo que asfixia a nuestra economía. (Aplausos).
La moción que ahora presento exige una rebaja permanente del IVA a la electricidad al 4 % y no al 10 %, como ha adoptado el Consejo de Ministros, y la eliminación total del impuesto especial sobre la electricidad y del impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica. (Aplausos). Pero lo verdaderamente alarmante, señorías, no es lo que han hecho a medias, sino lo que han decidido ignorar por completo. El Gobierno ha dejado totalmente sin resolver las reformas estructurales que necesita España. Han ignorado nuestra propuesta fundamental: diseñar y ejecutar un plan nacional de soberanía energética.
Permítanme detallar el impacto devastador de esta negligencia política. En primer lugar, el suicidio nuclear. El Gobierno mantiene el cierre programado de nuestras centrales nucleares para los próximos ocho años. Al negarse a reconocer la energía nuclear como un elemento imprescindible del sistema eléctrico, están eliminando nuestra principal fuente de generación estable. El resultado, señorías, es un sistema eléctrico cada vez más vulnerable y dependiente de terceros países.
En segundo lugar, el sectarismo ecológico. Han dejado intacta la Ley de Cambio Climático y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, el PNIEC. Estas normas, señorías, concebidas desde el ecologismo radical, introducen prohibiciones al aprovechamiento de nuestros propios recursos naturales y son, a ojos de la industria, totalmente utópicos e irrealizables.
En tercer lugar, señorías, la sumisión a la coalición de socialistas y populares de Bruselas. En lugar de defender nuestros intereses exigiendo la derogación del Pacto Verde Europeo y el fin del especulativo mercado de emisiones de CO2 ―como proponemos en VOX―, el Gobierno sigue claudicando ante unas políticas europeas que priorizan la ideología sobre la seguridad y estabilidad de nuestro suministro. También, señorías, el desprecio al campo y a la industria. Siguen sin elaborar una política hídrica nacional que promueva un plan nacional del agua con interconexión de cuencas, vital no solo para el consumo, sino para el desarrollo industrial y energético.
Señorías, ¿cuál es el impacto sobre nuestra economía de esta inacción del Gobierno? En primer lugar, nuestra gran industria ―en particular, el sector electrointensivo― se ve obligada a operar en condiciones de clara desventaja frente a sus competidores internacionales. El Gobierno no le garantiza un suministro eléctrico estable, predecible y a precios competitivos. Por el contrario, la industria sufre constantes paradas obligatorias mediante la activación de los servicios de respuesta de la demanda, priorizando políticas climáticas sobre la continuidad de la producción. Señorías, este marco normativo irracional al dictado del ecologismo radical genera un clima desincentivador para la inversión. La falta de respuesta del Gobierno se traduce hoy en una amenaza real y palpable: deslocalizaciones masivas, reducción de la productividad y destrucción de empleo estable, lo que compromete de forma letal la base industrial de nuestro país.
Es hora de proteger lo nuestro, es hora de recuperar el control sobre nuestros recursos nacionales y de eliminar las distorsiones regulatorias que arruinan a nuestras empresas. En VOX seguiremos haciendo todo lo posible no solo para desacelerar el desmantelamiento de nuestra industria, sino para revertirlo y reindustrializar España, para recuperar la senda de prosperidad y liderazgo a la que el sector industrial español siempre ha estado llamado.
Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).