Saltar al contenido
Sin adjetivos

Pleno del 25 de marzo de 2026

Moción consecuencia de interpelación urgente sobre la estrategia energética del Gobierno para garantizar la supervivencia de la industria y el crecimiento del país.

Moción consecuencia de interpelación urgente.. Autor: Grupo Parlamentario VOX. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 174.

Votación

  • 26 de marzo de 2026: no salió adelante, 33 sí, 317 no, 0 abstenciones.

Andrés Alberto Rodríguez Almeida

VoxDiputado.Página 110Vídeo

Muchas gracias, señor presidente. VOX ha registrado esta moción para garantizar la supervivencia de nuestro sector industrial y los puestos de trabajo de las familias españolas que están vinculadas al sector industrial, que es el motor de cualquier país próspero. Les recuerdo la clásica distinción entre países industrializados y subdesarrollados. Durante los últimos años, España ha experimentado un progresivo deterioro en su modelo energético. En VOX hemos advertido incansablemente de que el incremento continuado de los costes de la energía y la pérdida de competitividad de nuestro tejido industrial no son un accidente, son el resultado directo de una estrategia política errónea, una estrategia que ha subordinado la planificación energética a objetivos ideológicos basados en el fanatismo climático, totalmente ajeno al interés general. Esa política energética pactada en Bruselas por socialistas y populares fue responsable del cero energético que sufrió nuestro país hace casi un año, el 28 de abril de 2025. Mi compañero, el señor Figaredo Álvarez-Sala, interpeló la semana pasada a la vicepresidente tercera del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre la estrategia energética del Gobierno precisamente en un contexto geopolítico que tensiona las cadenas de suministro de fuentes de energía esenciales para nuestra actividad económica, energética e industrial. Lamentablemente, ninguna respuesta positiva pudimos obtener de la ministra Aagesen, sucesora y discípula de la señora Ribera, cuyas políticas como ministra agravaron significativamente las dramáticas consecuencias de la dana de Valencia, en la que murieron 222 personas, y han lastrado al sector energético e industrial español. Como irritante premio, es ahora la vicepresidente de la coalición de Gobierno de socialistas y populares en la Comisión Europea. Y digo que de nada sirvió la interpelación de mi compañero a la ministra porque el Consejo de Ministros extraordinario del pasado viernes 20 de marzo, además de haber llegado tarde, adoptó medidas completamente insuficientes, como los recortes fiscales temporales a los hidrocarburos y la electricidad. Seamos claros, señorías, estas medidas son parches coyunturales que dejan parcial o totalmente sin resolver el problema de fondo que asfixia a nuestra economía. (Aplausos).

La moción que ahora presento exige una rebaja permanente del IVA a la electricidad al 4 % y no al 10 %, como ha adoptado el Consejo de Ministros, y la eliminación total del impuesto especial sobre la electricidad y del impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica. (Aplausos). Pero lo verdaderamente alarmante, señorías, no es lo que han hecho a medias, sino lo que han decidido ignorar por completo. El Gobierno ha dejado totalmente sin resolver las reformas estructurales que necesita España. Han ignorado nuestra propuesta fundamental: diseñar y ejecutar un plan nacional de soberanía energética.

Permítanme detallar el impacto devastador de esta negligencia política. En primer lugar, el suicidio nuclear. El Gobierno mantiene el cierre programado de nuestras centrales nucleares para los próximos ocho años. Al negarse a reconocer la energía nuclear como un elemento imprescindible del sistema eléctrico, están eliminando nuestra principal fuente de generación estable. El resultado, señorías, es un sistema eléctrico cada vez más vulnerable y dependiente de terceros países.

En segundo lugar, el sectarismo ecológico. Han dejado intacta la Ley de Cambio Climático y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, el PNIEC. Estas normas, señorías, concebidas desde el ecologismo radical, introducen prohibiciones al aprovechamiento de nuestros propios recursos naturales y son, a ojos de la industria, totalmente utópicos e irrealizables.

En tercer lugar, señorías, la sumisión a la coalición de socialistas y populares de Bruselas. En lugar de defender nuestros intereses exigiendo la derogación del Pacto Verde Europeo y el fin del especulativo mercado de emisiones de CO2 ―como proponemos en VOX―, el Gobierno sigue claudicando ante unas políticas europeas que priorizan la ideología sobre la seguridad y estabilidad de nuestro suministro. También, señorías, el desprecio al campo y a la industria. Siguen sin elaborar una política hídrica nacional que promueva un plan nacional del agua con interconexión de cuencas, vital no solo para el consumo, sino para el desarrollo industrial y energético.

Señorías, ¿cuál es el impacto sobre nuestra economía de esta inacción del Gobierno? En primer lugar, nuestra gran industria ―en particular, el sector electrointensivo― se ve obligada a operar en condiciones de clara desventaja frente a sus competidores internacionales. El Gobierno no le garantiza un suministro eléctrico estable, predecible y a precios competitivos. Por el contrario, la industria sufre constantes paradas obligatorias mediante la activación de los servicios de respuesta de la demanda, priorizando políticas climáticas sobre la continuidad de la producción. Señorías, este marco normativo irracional al dictado del ecologismo radical genera un clima desincentivador para la inversión. La falta de respuesta del Gobierno se traduce hoy en una amenaza real y palpable: deslocalizaciones masivas, reducción de la productividad y destrucción de empleo estable, lo que compromete de forma letal la base industrial de nuestro país.

Es hora de proteger lo nuestro, es hora de recuperar el control sobre nuestros recursos nacionales y de eliminar las distorsiones regulatorias que arruinan a nuestras empresas. En VOX seguiremos haciendo todo lo posible no solo para desacelerar el desmantelamiento de nuestra industria, sino para revertirlo y reindustrializar España, para recuperar la senda de prosperidad y liderazgo a la que el sector industrial español siempre ha estado llamado.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Vasco, EAJ-PNV, tiene la palabra la señora Sagastizabal Unzetabarrenetxea. (Denegación). Continuamos con el Grupo Parlamentario Republicano, con la señora Granollers Cunillera.

Inés Granollers Cunillera

ERCDiputada.Página 111Vídeo

Gràcies, president. Bé, gairebé bona nit ja, que portem moltes hores en aquest plenari.

La indústria no és només creixement econòmic, senyories de VOX, és ocupació digna, és sobirania, és cohesió territorial i també justícia social i ambiental. I justament per això la moció que avui ens presenten podria servir perfectament per a un nou episodi de la «Terra no és plana». Aquesta moció parteix d’un diagnòstic profundament equivocat. Neguen la realitat, confonen les causes i després s’estranyen que les seves solucions no funcionen.

Parlen d’ideologia, de fanatisme climàtic, d’excés de renovables, quan el problema real és just el contrari: no hem fet prou per transformar de veritat el sistema energètic. I això és especialment greu en un context de tensions geopolítiques on ha tornat a quedar clar fins a quin punt depenem de factors externs. Ja ho vam veure amb la guerra d’Ucraïna, i ni tan sols llavors VOX va abandonar el seu terraplanisme energètic. I ara tornen a fer exactament el mateix: més dependència del combustible fòssil, més centralització i menys control democràtic. Ens diuen que el problema són les renovables, quan el veritable problema és un sistema elèctric rígid, concentrat i massa exposat al gas. Per això proposem reformar el mercat elèctric, per reduir la influència del gas en el preu de l’electricitat, perquè no té sentit que tecnologies barates continuïn arrossegades pel cost de les més cares. Davant del seu model, nosaltres proposem transformar el sistema des dels seus fonaments, començant per una qüestió clau que VOX ignora: qui controla la xarxa. És aquí on hem d’incidir, perquè, sense el control sobre la xarxa, no hi ha possible política energètica que pugui dur-se a terme. Per això defensem la titularitat pública de les xarxes de distribució i la seva obertura a municipis i nous actors. A partir d’aquí, plantegem un model descentralitzat i democràtic, impulsar l’autoconsum compartit en barris, municipis, polígons industrials; facilitat a les comunitats energètiques, crear suport públic a cooperatives, i reservar capacitat en subhastes per a projectes locals. També proposem accelerar les renovables eliminant barreres administratives sense rebaixar garanties, impulsar l’emmagatzematge energètic, invertir en xarxes intel·ligents i desenvolupar hidrogen verd per a la indústria.

No són eslògans, són mesures concretes per fer el sistema més robust i menys dependent. I aquí és on es veu la diferència amb VOX. El seu model no és només erroni, és que és perillós. I ho és perquè copia lògiques que veiem en altres països, com l’Argentina de Milei, un model que ataca el medi ambient i els drets laborals, amb jornades de fins a 12 hores i acomiadaments més barats. Jo no sé si expliquen prou als seus votants, que diuen que és la classe treballadora, que a vostès els agradaria que tornessin a treballar 12 hores, i això té a veure amb la indústria. Una indústria amb força no es construeix precaritzant el treball, sinó que es construeix garantint drets i estabilitat. Perquè, si no, la gent ens marxa. La gent ja no vol viure en blanc i negre, com a vostès els agradaria. Competir per baix només empobreix el teixit productiu i destrueix cohesió social. Davant d’això, nosaltres defensem una transició que inclogui indústria i clima.

Deixin recordar-los, per això, senyories del PSOE, que tenim una llei d’indústria per tramitar. Tot i això, demanarem també tramitar el Reial decret llei que presentaran demà com a projecte de llei, perquè no respon a les necessitats específiques del sector. El sector industrial demana que tramitem aquesta llei. La indústria necessita energia assequible, i ni subhastes de potència, ni pròrrogues retributives, ni revisió de fórmules, ni una estratègia concreta perquè aquestes instal·lacions avancin cap a tecnologies netes veiem en el seu Reial decret. Per tant, necessitem una llei ben orientada, amb condicionalitat verda, amb exigències de descarbonització, amb control públic dels ajuts i amb una transició ordenada. En definitiva, una indústria de futur que passa per polítiques actives com les que proposem. Més inversió en xarxes, emmagatzematge i digitalització, i una contractació pública que impulsi el canvi. Perquè l’Estat no pot ser un espectador, ha de ser un actor d’aquesta indústria.

Acabo, president. Avui triem dos models, el de VOX, que mira el passat, que debilita drets i que acabarem en blanc i negre; i el nostre, que aposta per més renovables, més control públic, més participació, més justícia social i, en definitiva, un model més verd. Nosaltres ho tenim clar, volem un sistema industrial al servei de la gent i del planeta.

Gràcies.

Gracias, presidente. Casi buenas noches ya, que llevamos muchas horas en esta plenaria. La industria no es solo crecimiento económico, señorías de VOX; es un empleo digno, soberanía, cohesión territorial y también justicia social y ambiental. Justamente por esa razón, la moción que hoy nos presentan podría servir perfectamente para un nuevo episodio de lo que tenemos habitualmente, porque esta situación es un diagnóstico profundamente equivocado: niega la realidad, confunde las causas y, después, se extrañan de que sus soluciones no funcionan.

Hablan de ideología, de fanatismo climático y de exceso de renovables, cuando el problema real es justamente el contrario: no hemos hecho bastante para transformar de verdad el sistema energético, y eso es especialmente grave en un contexto de tensiones geopolíticas en el que ha vuelto a ponerse de manifiesto hasta qué punto dependemos de factores externos. Ya lo vimos en la guerra de Ucrania, y ni tan siquiera entonces VOX cejó en su terraplanismo energético. Ahora hacen exactamente lo mismo: más dependencia de los combustibles fósiles y menos control democrático. Ellos dicen que el problema son las renovables, cuando el verdadero problema es un sistema eléctrico rígido, concentrado y más expuesto al gas. Por eso proponemos reformar el mercado eléctrico, para reducir la influencia del gas en el precio de la electricidad, porque no tiene sentido que tecnologías baratas sigan arrastradas por el coste de las más caras. Ante ese modelo, nosotros proponemos una transformación del sistema desde sus fundamentos, empezando por una cuestión clave: ¿quién controla la red? Es donde debemos incidir porque, sin controlar la red, no hay posibilidad de conseguir un mix energético. Por eso, nosotros queremos la titularidad pública de las redes de distribución y su apertura a municipios y a nuevos actores. A partir de aquí, planteamos un modelo descentralizado y democrático e impulsar el autoconsumo compartido en barrios, municipios y polígonos industriales, facilitando las comunidades energéticas, creando apoyo público a las cooperativas y reservando capacidad en subastas para proyectos locales. También proponemos acelerar las renovables, eliminando barreras administrativas sin reducir garantías, impulsando el almacenamiento energético, invirtiendo en redes inteligentes y desarrollando hidrógeno para la industria.

No son eslóganes, son medidas concretas para que el sistema sea más robusto, y aquí es donde se ve la diferencia con VOX. Su modelo no es solamente erróneo, es que es peligroso, y lo es porque copia lógicas que vemos en otros países como la Argentina de Milei, un modelo que ataca al medio ambiente y los derechos laborales con jornadas de hasta doce horas y despidos más baratos. No sé si explican suficientemente a sus votantes ―que dicen que son la clase trabajadora― que a ustedes lo que les gustaría es que volvieran a trabajar doce horas. Y eso tiene que ver con la industria. Una industria fuerte no se construye precarizando el trabajo, sino garantizando derechos y estabilidad, porque, si no, la gente se nos va; la gente ya no quiere vivir en blanco y negro, como les gustaría a ustedes. Hacer eso solo empobrece el tejido productivo y destruye la cohesión social. Ante esto, nosotros defendemos una transición que incluya industria y clima.

Por eso, permítanme recordarles, señorías del PSOE, que tenemos una ley de industria por tramitar. Aun así, pediremos también la tramitación del real decreto ley que van a presentar mañana como proyecto de ley porque no responde a las necesidades específicas del sector, sector industrial que pide que tramitemos esta ley. La industria necesita energía asequible; no subastas de potencia ni revisión de fórmulas ni una estrategia concreta, porque estas instalaciones tienen que avanzar hacia tecnologías limpias. Eso es lo que vemos en su real decreto, y por eso necesitamos una ley con condicionalidad verde, con exigencias de descarbonización, con control público de las ayudas y con una transición que sea ordenada. En definitiva, una industria de futuro que pasa por políticas activas como las que proponemos: más inversión en redes, en almacenamiento, fidelización y también una contratación pública que impulse el cambio, porque el Estado no puede ser un espectador, tiene que ser un actor activo en esta industria.

Tenemos dos modelos: el de VOX, que mira hacia el pasado, que debilita derechos y que nos hará acabar en blanco y negro; y el nuestro, que apuesta por las renovables, por más control público, más participación, más justicia social, en definitiva, un modelo que sea más verde. Nosotros lo tenemos claro: queremos un sistema industrial que esté al servicio de las personas y del planeta.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Badia Casas.

Eloi Badia Casas

Grupo SumarDiputado.Página 113Vídeo

Señorías de VOX, hay que tener mucha jeta para venir hoy aquí al Congreso a intentar dar lecciones de soberanía energética e industria cuando sus amos, Trump y Netanyahu, nos han metido de lleno en una economía de guerra.

Abascal dijo que veía esta guerra ilegal como una gran esperanza. ¿En serio? ¿Una gran esperanza para quién? Miren, en Cataluña tenemos un dicho que es: qui paga mana. Y ustedes, que recibieron un millón de euros de la oposición terrorista iraní, tienen hoy la ocasión perfecta para decirle a la ciudadanía las bondades de esta guerra ilegal. Por cierto, una guerra que ni tan siquiera apoya el pueblo americano. Díganselo a los transportistas, que sufren un 30 % más caro el diésel; a los taxistas; a los pescadores; díganselo a los agricultores y ganaderos, que pagan un 50 % más por los fertilizantes; o a la industria electrointensiva, que ve cómo le han subido sus costes de operación. Díganselo a los que usan el coche cada día y pierden 30 euros con cada llenado del depósito. Díganles que ese es el precio de su servilismo a los poderosos. Cuéntenles que esta economía de guerra es el gran proyecto de futuro que tienen para ellos, que es su gran esperanza. (La señora presidenta ocupa la Presidencia).

Ustedes ya fueron títeres de Trump cuando usurpó la soberanía del pueblo venezolano con un secuestro ilegal. Dijeron que el mundo era un poco más justo. Pero la verdad, señorías de VOX, y también señora Álvarez de Toledo, es que el señor Trump les dejó tirados por un contrato petrolero. Esos son los principios de su líder supremo. Sus negocios, primero; sus negocios, después, y sus negocios, al final. Ese es el patriotismo de pulserita, vender su patria al mejor postor. (Aplausos). ¿Se puede ser más lacayo?

Son cómplices del genocidio en Palestina. Llegaron a decir que Israel tenía el deber moral de perpetuar los crímenes contra la humanidad que está haciendo. Sumisos cuando Trump amenazó a la Unión Europea con Groenlandia; dijeron que era un estratega. Callados mientras se agudiza el bloqueo ilegal en Cuba, que está causando muertes en hospitales por la escasez de combustible. Dicen defender los altos hornos de Asturias, pero callaron cuando Trump subió al 50 % los aranceles de aluminio y acero. Dicen defender el campo, pero callaron con los aranceles del 25 % al aceite de oliva, a la aceituna, al vino o al queso. Hablan de la industria del automóvil, pero callaron cuando Trump quiso imponer un arancel al 25 % de los coches europeos. Hizo más el Tribunal Supremo de Estados Unidos para defender nuestra economía que ustedes. Vergüenza debería darles. (Aplausos).

Y, por si eso fuera poco, tienen la desfachatez de proponer que los impactos de su guerra ilegal se paguen bajando impuestos. Es decir, recortando servicios públicos. Que la guerra se pague con camas de hospital, con listas de espera, con plazas en la educación pública, recortando la igualdad de oportunidades. Piden bajar los impuestos a los poderosos, a las centrales nucleares, a las grandes eléctricas, a los más pudientes y cargar la factura sobre la clase trabajadora. Mientras, ustedes aplauden guerras ilegales, votan sistemáticamente contra la clase trabajadora y las mayorías sociales; en contra de la subida de pensiones; en contra del salario mínimo; en contra de los contratos indefinidos; en contra de la vivienda pública; en contra de la bonificación del transporte público. Y podría seguir así un buen rato. Igual que mañana votarán en contra del escudo social, en contra de 5000 millones para ayudar a familias y a sectores afectados. Prefieren proteger los beneficios de los oligopolios antes que a la gente.

Y esos pocos que se van a forrar tienen nombres y apellidos: Repsol, Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP. Todas ellas de capitales extranjeros y con beneficios que superan los 15 000 millones de euros. Pero esto no es un caso aislado ni dos empresas; es un sistema. Los mismos fondos estadounidenses, BlackRock, Vanguard, State Street controlan estas energéticas y otros sectores estratégicos como la defensa. No se presentan a elecciones, pero controlan los consejos de administración y deciden sobre nuestras vidas. Y ustedes se ponen a su servicio, con la esperanza de que algún día les dejen sentar en la partida del monopolio que los señores de la guerra están jugando.

Y esto no es solo una guerra en Oriente Medio. Es una guerra contra España, contra Europa, contra nuestra economía, nuestra soberanía y nuestra democracia. Cada subida de la luz, cada arancel, cada fertilizante más caro es consecuencia directa de su pleitesía a los oligarcas. Cada kilómetro que recorremos, cada pedido que hacemos, cada carro de la compra, cada familia que lucha por llegar a fin de mes, paga el precio de su sumisión a Trump y Netanyahu. (Aplausos). Ustedes hablan de patria y soberanía, pero su lealtad está con los poderosos extranjeros, no con los pueblos del Estado español. Y eso solo tiene un nombre, y es la traición.

Acabo. La principal amenaza para el futuro económico, social y ambiental de nuestro país son ustedes, porque han claudicado. Esto ya no va de democracia o autoritarismo, ni siquiera de democracia o servilismo. Esto va de democracia o traición. Y ustedes ya no levantan una bandera patriótica, levantan la bandera de los traidores. Nos quieren sumisos, nos quieren esclavos, nos quieren en su billetera; y no lo vamos a permitir.

«No a la guerra». (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Badia. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Pérez Ortiz.

Isabel María Pérez Ortiz

PSOEDiputada.Página 114Vídeo

Buenas tardes. Gracias, presidenta. Señorías de VOX, su moción es un despropósito. Mezclan competencias, piden medidas que ya están en marcha y, al final, acaban en lo de siempre: renovables, malas; nucleares, buenas; Agenda 2030, mala; emisiones de CO2, buenas; y, además, proponiendo que los ciudadanos paguen más de 130 millones de euros al año en costes de residuos nucleares. Mucho hablar de que el dinero esté en el bolsillo de los españoles, pero cuando se trata de defender determinadas energéticas, ahí están ustedes, metiéndoles la mano en el bolsillo. (Aplausos). Se han convertido en el mejor ejemplo del espíritu de la contradicción. Porque en política energética se puede discrepar, se puede debatir sobre el modelo, sobre los tiempos o las prioridades, eso es legítimo; lo que no se puede es engañar a la gente. No tiene sentido pedir unas medidas que ya existen ni reclamar objetivos mientras se atacan las herramientas que los hacen posibles.

Señorías, ustedes dicen defender la competitividad en la industria, pero atacan precisamente las tecnologías que están abaratando hoy los precios de la electricidad en España. Y vamos a los datos: en 2025, el precio de la electricidad en España fue de media 65 euros el megavatio hora, mientras en Alemania subía a 89 y en Italia casi a 116. Y, en lo que llevamos de 2026, España está a 47 euros el megavatio hora, frente a los más de 100 de Alemania y casi 130 en Italia. Estos son los datos. ¡España tiene hoy la electricidad más competitiva de las principales economías europeas! (Aplausos). Y esto no es casualidad, ¡es consecuencia directa de la política energética de este Gobierno! Ya se ha dicho: inteligencia climática. Hablan también de la huida de la industria, pero, de nuevo, los datos desmienten su relato. Porque desde 2019 la industria manufacturera en España ha crecido casi un 10 %, frente al 4,3 % de la Unión Europea, mientras Alemania y Francia han caído. No hay huida industrial; no se destruye el empleo; al contrario, lo que hay es una reindustrialización ligada a la energía más barata y competitiva.

Sobre la soberanía energética conviene ser claros. España será más soberana cuanto menos dependa del exterior, y eso se consigue con las energías renovables, porque tenemos el sol y el viento y no tenemos ni el gas ni el petróleo. Y, por cierto, el uranio enriquecido que usamos en las centrales nucleares tampoco es de España. Y aquí aparece otra de sus contradicciones, porque piden soberanía nacional, pero proponen un modelo que aumenta la dependencia del exterior.

Pero es que, además, señorías, su incoherencia no es solo técnica, es también política, porque no se pueden apoyar posiciones internacionales como la guerra o los aranceles de Trump, que generan inestabilidad, aumento de precios o aumento de la cesta de la compra y, luego, venir aquí y quejarse de qué altos están los precios. No se puede presumir de patriotismo y al mismo tiempo alinearse con discursos que van en contra de los intereses de España. Porque queda claro que los intereses de España hoy los defiende este Gobierno progresista con Pedro Sánchez como presidente, atrayendo inversión, modernizando su tejido productivo y avanzando hacia un modelo energético más competitivo. (Aplausos).

Señorías, en su moción piden medidas que este Gobierno ya ha aprobado para hacer frente al impacto de ese conflicto en Oriente Medio. Medidas aprobadas como el refuerzo del almacenamiento energético, ayudas a la eficiencia, deducciones fiscales, bajadas de impuestos como el IVA eléctrico, apoyo directo a combustibles y bonificaciones a la industria electrointensiva. Por eso yo le hago una pregunta muy clara: Cuando toque votar estas medidas aquí mañana, ¿qué es lo que van a hacer? Ya sé que se están poniendo el parche diciendo que si son insuficientes, pero ¿qué es lo que van a hacer? ¿Otra vez van a votar en contra de la gente? ¿Otra vez van a votar, como ya lo han hecho, en contra de los pensionistas, de los agricultores, de los ganaderos, de los afectados por la crisis climática en Extremadura y Andalucía? (Aplausos). Porque eso es lo que han hecho, votar en contra de más de 2100 millones de euros para agricultores y ganaderos.

En su texto también hablan ustedes de buscar nuevos emplazamientos para nuevas centrales nucleares. Les pregunto: En Andalucía, en mi tierra, ¿han encontrado ya esos emplazamientos? ¿Qué opina Juanma Moreno de todo ello? ¿Y Feijóo? ¿Estará dispuesto el Partido Popular a buscar parcelas para edificios nucleares en Andalucía? ¿Qué va a votar aquí el PP, a favor, en contra o abstención, demostrando que su política energética puede ser que vaya en la misma línea?

Señorías, voy acabando. La transición energética no es una amenaza para la industria española, es su mayor oportunidad. Frente a sus contradicciones, España tiene el camino claro, y ese camino exige algo muy simple: coherencia, rigor y responsabilidad, y nada de eso está en su moción.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Pérez. Por el Grupo Parlamentario Popular tiene la palabra el señor Requena Ruiz. (Rumores). Silencio, por favor.

Juan Diego Requena Ruiz

PPDiputado.Página 115Vídeo

Señorías de VOX, si van a hablar de costes de la energía, de inestabilidad del sistema eléctrico o de competitividad industrial para criticar el fanatismo del Gobierno y la falta de respuesta al interés general, si lo que quieren ser es objetivos en contraposición al fanatismo, al menos utilicen datos oficiales. Si es que toda su moción está hecha sobre la base de recortes de prensa. No se puede contraargumentar al fanatismo sin un mínimo rigor, porque eso lleva a errores de interpretación del caos energético de este Gobierno y nos lleva a lo que siempre hace VOX, ser tan extremistas en sus propuestas como el PSOE y la izquierda lo son en las suyas.

Señorías, si alguien quiere leer una propuesta del que sabe que no quiere gobernar y del que sabe que no tiene idea para gobernar, puede leer una propuesta de Podemos; puede leer una propuesta de Esquerra o puede leerse esta propuesta de VOX, que son muy bonitas en el papel, con una intencionalidad populista y una ejecución que se da de frente con la realidad. Porque, señorías, para VOX no hacen falta datos ni hace falta ser rigurosos. Es mucho mejor decir lo que se quiere escuchar, porque lo que resume la propuesta energética de VOX son peticiones de tipo indicativas: quiero que no se vaya la luz, quiero que no haya cortes y que sea barata. ¡Yo también lo quiero! Pero cuando aterrizamos la propuesta, vemos lo que de verdad pide, y se resume en tres cosas: Primero, llenar España de centrales nucleares sin cuestionarse si son necesarias o no; segundo, derogar la Ley de Cambio Climático para poder hacer fracking, y, tercero, dejar bien claro su negacionismo climático, suprimiendo cualquier normativa climática y romper con Europa.

Señorías de VOX, el problema no es la lucha contra el cambio climático, ni está tampoco en Europa ni en nuestros acuerdos internacionales. ¿No se dan cuenta de que Europa no es el problema? ¿Es que no han visto la metamorfosis de Teresa Ribera, que de ser la que cierra las centrales nucleares en España ahora es la ferviente defensora de la energía nuclear en Europa? (Aplausos). El problema, señorías, está en que España no funciona por el fanatismo del Gobierno.

Señora Pérez, le voy a dar un baño de realidad energética. Hemos vivido el mayor apagón de la historia reciente y, un año después, siguen escondiendo las causas y a los causantes. Sabemos más por los audios que se filtran que por las explicaciones del Gobierno. Tenemos las mayores tasas de pobreza energética desde que hay registro histórico. Otra vez, un Gobierno socialista multiplicando a los pobres. Hemos tenido que apagar la industria por falta de generación eléctrica, mientras que en Extremadura, Andalucía o Castilla‑La Mancha se tira el 46 % de la generación renovable.

El problema no es que en España no se pueda hacer fracking, como ustedes proponen, señorías de VOX, con el coste social y ambiental que eso tiene, sino que el Gobierno ha disparado el consumo de gas para generar electricidad. El socialismo, en el país del sol, del viento y del agua, ha multiplicado el consumo de gas para la generación eléctrica, que es el más caro. (Aplausos). Desde el timo ibérico, desde el apagón, España está en récord de consumo de gas para la electricidad. Es un sinsentido que no se soluciona con el fracking.

Ustedes, señorías de VOX, culpan a Europa, pero el problema no es el acuerdo de París, el problema es que estamos en consumos eléctricos en mínimos, que tenemos más red eléctrica que nunca en la historia y que no se puede poner un enchufe porque la red eléctrica está saturada. Culpan ustedes a las renovables, pero las renovables no son el problema, porque cuando empezamos con el desarrollo renovable todos los estudios decían algo que tenía sentido común, y era que España iba a ser la más competitiva del mundo porque tenemos más sol y más viento que nadie, pero resulta que siete años de socialismo han bastado para que la gente tenga miedo, incluso para encender la lavadora. Nadie le ha hecho más daño reputacional a las renovables que su Gobierno. (Aplausos). Señorías, llevamos siete años de caos energético y regulatorio. Lleva este Gobierno siete años echando a perder el mejor país del mundo con una ideología energética que en general está ejecutada por el PSOE e ideada por SUMAR y por Podemos.

Hoy, se lo digo de verdad, no podemos combatir el fanatismo con más fanatismo. Podrían haber presentado propuestas concretas, realizables, como las del Partido Popular; propuestas que se basan en una política energética realista, que está centrada en Europa y que nos saca de la excepcionalidad del Gobierno; que sea beneficiosa para los ciudadanos. A cambio, y frente al Partido Popular, tenemos posiciones políticas extremas, que piensan que con la ideología se produce energía, y cuando eso pasa lo que tenemos son apagones, precios de la energía de récords y daños medioambientales.

Señorías de los extremismos, hay familias en España que pasan frío en invierno porque no pueden pagar la factura. Eso pasa gracias al socialismo en el país del sol y del viento. Eso no es ni por Europa ni tampoco es por el mercado, es por el radicalismo. Sus recetas, las que hoy nos han presentado aquí, son otro tipo de radicalismo. Nuestro camino es el sentido común, ese sentido común que el Gobierno nunca ha tenido.

Gracias. (Aplausos.―Varias señoras y señores diputados: ¡Muy bien!).

Presidencia. Muchas gracias, señor Requena. Muchas gracias a todas sus señorías por el trabajo. Suspendemos la sesión hasta mañana a las nueve de la mañana. Gracias. Eran las seis y treinta y ocho minutos de la tarde. En el caso de las intervenciones realizadas en las lenguas españolas distintas del castellano que son también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos, el Diario de Sesiones refleja la interpretación al castellano y la transcripción de la intervención en dichas lenguas facilitadas por servicios de interpretación y transcripción. http://www.congreso.es D. L.: M-12.580/1961 CONGRESO DE LOS DIPUTADOS Edición electrónica preparada por la Agencia Estatal Boletín Oficial del Estado – http://boe.es Calle Floridablanca, s/n. 28071 Madrid Teléf.: 91 390 60 00