Carina Mejías Sánchez
Muchas gracias, presidente. Señor ministro, me va a permitir que le haga una previa. La verdad es que yo solo llevo dos años en este Congreso, pero no había visto a nadie empezar una precampaña de una forma más torpe que el Partido Socialista y su Gobierno en este Pleno. (Rumores.―Aplausos). Porque, entre la ministra Montero reivindicándose y haciendo de menos a los andaluces y usted insultando a los malagueños, estoy segura de que cualquiera de sus dos intervenciones va a llenar las urnas de votos socialistas el próximo 17 de mayo. De verdad, pienso que se lo deben hacer ustedes mirar. En realidad, yo venía a hablarle de otra cosa que me parece bastante más seria y grave. Ayer tuvimos aquí la comparecencia del presidente de ADIF. Fue una comparecencia estratégicamente muy bien colocada, porque, claro, al presidente de ADIF le habíamos pedido que compareciera para dar explicaciones sobre qué medidas previas había tomado la empresa para poder evitar el accidente que se produjo en Adamuz y cómo estaba llevando la investigación posterior, habida cuenta de las dudas que estaban surgiendo, y el señor Marco no tuvo tiempo de venir hasta tres meses después de haberse producido el accidente y justo antes de que se produjeran dos interpelaciones al ministro por las dudas razonables que hay sobre cómo se está llevando a cabo la investigación. Ayer el señor Marco demostró que es un alumno aventajado de usted, porque en su intervención habló de lo mismo: de bulos, de mentiras, de falacias. Incluso añadió otra de sus palabras edificantes y constructivas: infamia. Bien, negó toda responsabilidad en la manipulación de las pruebas y alegó que ellos habían retirado parte de los materiales como consecuencia de que, tácitamente, habían pensado que la juez les había dado permiso. Pero es que da la casualidad de que el pasado 18 de marzo la Policía judicial tuvo que intervenir para precintar el material ferroviario retirado de la zona del accidente que se retiró sin permiso, señor ministro, sin permiso de la juez, y nos gustaría saber quién dio la orden de retirar ese material clave del lugar del accidente sin autorización judicial, porque eso es muy grave. Y no solo fueron elementos clave de las piezas de la soldadura, rompiendo la cadena de custodia de pruebas, en un accidente con cuarenta y seis muertos, señor ministro. Es que también se retiraron 42 metros adicionales, desmontándolos sin notificar a la juez. Y la juez les ha vuelto a requerir, señor ministro. No es un bulo de la ‘fachosfera’, no, no; son requerimientos judiciales. ¿Hay alguna razón para que ustedes hagan estas cosas sin permiso de la juez? ¿Están ustedes intentando encubrir algunos posibles errores propios de la empresa ADIF o del propio ministerio manipulando la escena del accidente? Porque estos no son errores administrativos, señor ministro. Estos son obstrucciones a la justicia. Y ya le digo: no son bulos de la ‘fachosfera’; son apercibimientos judiciales.
Mire, ya llevan ustedes tres, porque hoy ha trascendido la noticia que dice que la juez les ha vuelto a requerir para que, además de decir qué empresa está efectuando esas sustituciones de material en un tramo cercano al descarrilamiento, identifiquen no solo a la empresa, sino también a quienes han tomado las decisiones y hasta al operario. La juez les ha requerido para que ustedes identifiquen hasta al operario. No son bulos, repito. Puede usted seguir utilizando la palabra.
Ustedes han presumido de que en ese tramo habían hecho inversiones millonarias y de que la línea estaba totalmente renovada. Pero resulta que ahora sabemos que hay 36 metros de carril sin certificado de calidad que ADIF ha reconocido, señor ministro. Si ustedes hicieron las obras bien, yo entiendo que usted, cuando asumió la responsabilidad del ministerio, no era del todo consciente del lodazal de corrupción en el que usted se sumergía y que tampoco era consciente de que ese lodazal podía incluso llegar a engullirle. Y, en este caso, lo que estamos viviendo son las consecuencias de toda esa corrupción, señor ministro. ADIF ha reconocido que sustituyó esos metros de carril. Ha reconocido que estaban sin certificar tanto los metros de carril como las soldaduras. Y, además, el informe de Ineco ha puesto de manifiesto que la última auscultación que se hizo de la vía para ver si había deficiencias se hizo a pie. Lo dijo ayer también el presidente de ADIF. Y dice que no detectó nada porque el sistema de inspección estaba bajo mínimos. ¿Bajo mínimos, señor ministro? ¿Un solo tren de auscultación para 4000 kilómetros de red y resulta que hay que hacer las auscultaciones a pie, como ayer reconoció el presidente de ADIF? A nosotros nos parece algo absolutamente temerario.
Pero es que todavía hay más. Sabemos que la Comisión Europea concedió a España más de 100 millones de euros para renovar esa vía Madrid-Sevilla porque la consideraba obsoleta. Y resulta que ahora nos enteramos de que, como consecuencia de todas estas situaciones de falta de mantenimiento y como consecuencia del accidente, la Fiscalía Europea ha abierto diligencias por posible malversación de fondos. ¿Y sabe lo que dijo el presidente de ADIF? Pues el presidente de ADIF dijo que esta inquietud por parte de la Fiscalía Europea era normal. Oiga, díganos: ¿cuántos países europeos que hayan recibido fondos Next Generation u otros fondos europeos para recuperar infraestructuras están bajo sospecha? Porque, que nosotros sepamos, solo está España. ¿Dónde están esos 100 millones, señor ministro? ¿Quién firmó y quién ejecutó esas obras? ¿Quién los controló? Porque, claro, ¡qué podía salir mal si en ese tramo de obra había intervenido una empresa que estaba vinculada con la trama de corrupción de Koldo García!
Los fondos europeos desaparecieron, la vía se degradó, las advertencias de los maquinistas y los técnicos se ignoraron, y ahora, ¿manipulan pruebas, señor ministro? ¿Es eso lo que están haciendo? ¿Usted cree que algo de lo que está pasando se puede tapar? Porque es grave. Esto, señor ministro, cambia completamente el escenario y ya no estamos ante un simple error o un simple accidente debido a la fatalidad. No, estamos ante negligencias con resultados penales y estamos ante una posible desviación de fondos públicos vinculada a corrupción, que pudo ser la causa que costara las vidas.
Mire, la semana pasada 5000 personas salieron a la calle para pedir verdad y justicia. Usted se ha referido a ellas hace un momento. ¿Y usted cree que se les ofrece verdad y justicia cuando trasciende y hay dudas razonables sobre la limpieza de la investigación que se está llevando a cabo? Porque, cuando hay cuarenta y seis muertos, advertencias ignoradas, fondos europeos bajo sospecha y pruebas retiradas sin control judicial, esas dudas son legítimas, ministro. No son bulos, son dudas legítimas. Las víctimas quieren saber por qué y quieren saber la verdad. Y la respuesta no es una comparecencia parapeto del presidente de ADIF para decir que todos son infamias, bulos de cualquier tipo. Es recurrente que ustedes digan que son bulos, pero, claro, cuando hay ya tres requerimientos judiciales, lo del bulo ya se les queda como estrecho.
Yo creo que aquí, en algún momento, ustedes tendrán que asumir alguna de sus responsabilidades. Pero aquí no ha dimitido nadie, y en su lugar vemos siempre la misma estrategia: rectificar, mentir y unas contradicciones absolutamente injustificables, como aquellas en las que incurrió ayer el presidente de ADIF.
La verdad es que la situación, señor ministro, se les ha venido un poco encima y huele un poco mal. En cualquier país europeo donde los fondos comunitarios fueran investigados por ocultamiento de pruebas y hubiera cuarenta y seis muertos como consecuencia de negligencia, el ministro responsable ya habría cesado o habría dimitido por vergüenza. Pero aquí no dimite nadie. Pero es que, además, los desastres no cesan, señor ministro. Ahora le hablaban del colapso del sistema ferroviario a nivel nacional, porque, claro, ha estado usted hablando del desprendimiento de Álora como si fuera un acto de la naturaleza absolutamente imprevisible, pero es que esto es la consecuencia directa de la falta de previsión y de un mantenimiento deficiente, ministro. Hoy las consecuencias son graves, no solo por el aislamiento de Málaga, por la falta de alternativas o por el impacto económico que va a tener en la provincia de Málaga, sino que yo creo que lo más grave de todo es que usted ha insultado a los malagueños. (Aplausos). Ha empezado usted muy mal esta campaña electoral, señor ministro.
Yo no sé cuántas advertencias técnicas sobre la estabilidad de taludes ha ignorado ADIF en el mantenimiento de la red ferroviaria española. Pero es que eso ha pasado en Málaga, usted se ha referido a otras cuestiones que han pasado en Andalucía, y hace pocos días tuvimos conocimiento de que la línea que va de Madrid a Valencia también está afectada por averías graves como consecuencia de falta de mantenimiento. Y, como le decía antes, ya no existe la alta velocidad en España, porque han tenido que reducir la velocidad hasta 30 kilómetros/hora.
Mire, señor ministro, es gravísimo lo que está pasando. Y no quiero dejar pasar la oportunidad de hablar del caos de Cataluña, que sigue hoy en día. Llevamos meses con incidencias. Sigue habiendo en la red ferroviaria catalana más de doscientos puntos negros con averías, incidencias y retrasos. Y resulta que, cuando los usuarios intentan defenderse, elaborando una página web para tener un poco de información y para saber a qué atenerse ―porque de ello depende en buena medida el transcurso de sus vidas, porque van a trabajar, van a estudiar o utilizan cualquier servicio público―, ustedes han decidido tumbarles la web, señor ministro. Tumbarles la web como si se tratara de un acto de piratería. Ayer dijo el presidente de ADIF que había sido una falta de sensibilidad. Yo creo que ustedes estaban muy asustados como consecuencia de que se supiera la cantidad exacta de puntos negros en la red ferroviaria catalana. A ustedes les debía dar vergüenza, y quizá esa fue la causa por la que tumbaron la web.
Hoy, miles de pasajeros pagan las graves consecuencias: siguen trenes parados, economías regionales, como la andaluza, lastradas y una red que colapsa, porque usted prefirió los titulares y las fotos, como los anuncios de los 350 kilómetros/hora ―el presidente de ADIF también nos dijo que ese anuncio se había hecho porque había red ferroviaria que tenía capacidad para ello, y no quiero ni pensar lo que hubiera ocurrido si hubieran puesto los trenes a 350 kilómetros/hora― a hacer las obras y a invertir en mantenimiento de la red ferroviaria española el dinero que debían invertir.
Mire, señor ministro, creo que ha llegado un momento en que su responsabilidad política es incuestionable. Aunque quiera huir de su responsabilidad política y de su culpa, la responsabilidad penal le va a perseguir. Y no es un bulo de la ‘fachosfera’, es una posibilidad muy real que se va a traducir en una investigación judicial por la gestión del accidente y otra investigación por la gestión de los fondos.
Ustedes han jugado con la seguridad y con la vida de los viajeros, y ahora pagan el precio de esa corrupción, señor ministro. Porque todo esto es consecuencia de la corrupción, de la incompetencia y de la mala gestión. (Aplausos). Y yo quiero preguntarle: ¿quién va a asumir las responsabilidades políticas por cuarenta y seis muertos, señor ministro? ¿Van a cesar a alguien o van a hacer como en otros casos, y los van a volver a recolocar con altas responsabilidades en otros puestos de decisión?
Nada más y muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie)