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Sin adjetivos

Pleno del 24 de marzo de 2026

Proposición no de Ley para reforzar la competitividad y la resiliencia de la industria siderúrgica y electrointensiva.

Proposición no de Ley ante el Pleno.. Autor: Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV). Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 173.

Votación

  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 165 sí, 37 no, 148 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 345 sí, 4 no, 1 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 190 sí, 158 no, 1 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 311 sí, 4 no, 34 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 311 sí, 33 no, 5 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 312 sí, 33 no, 5 abstenciones.
  • 26 de marzo de 2026: salió adelante, 187 sí, 121 no, 42 abstenciones.

Idoia (GV (EAJ-PNV)) Sagastizabal Unzetabarrenetxea

PNVDiputada.Página 45Vídeo

Gracias, presidente. La proposición no de ley que presentamos hoy parte de una realidad que nadie puede negar: la industria del acero atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas, en un contexto internacional marcado por la inestabilidad geopolítica, la volatilidad energética, la presión sobre las cadenas logísticas y un entorno comercial cada vez más hostil para los productos europeos. Esa presión se ha intensificado en los últimos meses por la combinación de dos factores que se retroalimentan: la inestabilidad geopolítica en Oriente Medio con las tensiones del estrecho de Ormuz y la política arancelaria endurecida de Estados Unidos bajo la Administración Trump. Ambos elementos están alterando de manera profunda los mercados energéticos, las cadenas de suministro y el comercio internacional del acero. Y lo están haciendo con un impacto directo sobre las empresas y sobre miles de trabajadores que dependen de un sector estratégico para la economía y para el tejido industrial. En los debates parlamentarios recientes ―incluidos también los celebrados en el Senado― quedó claro que todos los grupos reconocen la gravedad del momento. Nadie discute que la siderurgia es estratégica, que sostiene miles de empleos y que es esencial para sectores como la automoción, la energía, la construcción o las infraestructuras. Nadie discute que Europa debe reaccionar ante un mercado global que se ha vuelto mucho más hostil y nadie puede discutir tampoco que la industria electrointensiva soporta un coste eléctrico final superior al de sus competidores europeos, no por el precio de la generación ―porque, efectivamente, el precio mayorista en España es hoy de los más bajos en Europa gracias al peso de las renovables―, sino por los peajes, cargos y costes regulados que se acumulan en la factura y que acaban convirtiéndola en una de las más caras de todo el continente. Por eso, nuestra proposición no de ley se sitúa exactamente donde creo que se debe situar una propuesta responsable: en las soluciones. Soluciones que refuercen la competitividad de nuestras empresas, que protejan el empleo industrial y que permitan que sectores estratégicos como el acero no queden atrapados entre la volatilidad energética, las guerras comerciales y la falta de mecanismos de defensa eficaces. En este sentido es imprescindible que Europa recupere instrumentos que ya han demostrado ser eficaces. Esto es exactamente lo que pedimos en nuestra propuesta en sus puntos 1 y 5: reforzar las medidas de defensa comercial ―incluidas las salvaguardas al acero― y acelerar la plena aplicación del CBAM para evitar que el mercado europeo siga absorbiendo excedentes procedentes de terceros países. No podemos competir en desigualdad dentro del mismo mercado europeo, por eso reclamamos una defensa ante la Unión Europea, para que esta actúe con la misma contundencia que exige a sus empresas. Asimismo, tenemos que decir que la propuesta de esta iniciativa en el ámbito energético y fiscal ha sido recogida por el Gobierno en el decreto anticrisis derivado de la situación en el Oriente Medio, y lo valoramos. Pero también es evidente que se queda corta. La reducción del impuesto a la generación eléctrica se ha incluido, sí, pero de forma temporal, y nosotros creemos que hay que ir más allá. Este impuesto nació en 2012 para tapar el déficit de tarifa, un problema que ya está prácticamente resuelto y que hoy no penaliza a las eléctricas, sino que penaliza a la industria. Lo vimos en la crisis anterior, derivada de la guerra de Ucrania: cuando se redujo a cero, las facturas bajaron y eso benefició a la industria, a las empresas y a los consumidores. Por eso, cuando alguien afirma que suprimirlo es regalar dinero a las eléctricas demuestra que desconoce cómo funciona ese tributo. Porque no grava beneficios, grava ingresos, y ese 7 % se repercute íntegramente en el precio del mercado eléctrico y, por lo tanto, en la factura final. Ni siquiera beneficia la generación renovable, que también lo soporta y también lo trasladan al precio. Y mientras aquí seguimos discutiendo si eliminarlo es regalar algo, Portugal ya lo ha suprimido, dejando nuestra industria en clara desventaja dentro del mismo mercado ibérico.

Lo mismo ocurre con la medida relativa a la compensación del 25 % de los ingresos en las subastas de CO2 para cubrir los costes indirectos. Valoramos que el decreto anticrisis incorpore un suplemento adicional que acerca al Estado a ese umbral, pero no es suficiente. Hay que llegar a ese 25 % completo, que es el máximo que permite Europa y que ya aplican otros Estados miembros. No podemos pedir a nuestra industria que compita en desigualdad dentro del mismo mercado europeo. Si Europa permite llegar al 25 %, debemos llegar a ese 25 %. No hay margen para medias tintas cuando hablamos de sectores que están luchando por sobrevivir en un contexto marcado por la volatilidad energética y por un mercado internacional, como he dicho, cada vez más tensionado.

Si hay un ejemplo que demuestra hasta qué punto el actual contexto internacional está golpeando a nuestra industria es el caso de la empresa Tubos Reunidos, en Aiaraldea. La compañía está sufriendo un doble shock que escapa completamente a su control. Por un lado, el incremento desorbitado de los costes energéticos derivado de la inestabilidad de Oriente Medio y, por otro, un mercado internacional profundamente distorsionado por aranceles, barreras comerciales y desvíos de producción que afectan de lleno a su producto, el tubo sin soldadura, que constituye el núcleo de su actividad exportadora. Esta combinación está estrangulando su competitividad y, desde luego, reduciendo su margen de maniobra en un momento muy crítico. Por eso, desde aquí pedimos algo muy concreto que creemos perfectamente razonable: la reestructuración de la deuda con SEPI mediante la adaptación del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas a la realidad actual. No se trata de crear nuevos instrumentos ni de abrir vías excepcionales, sino de actualizar un mecanismo que ya existe para que responda a una crisis industrial marcada por tensiones geopolíticas, costes energéticos desbocados y un mercado global alterado. No lo pedimos como un fin en sí mismo, sino como la condición imprescindible para que Tubos Reunidos pueda atraer a un socio industrial sólido y desplegar un plan de viabilidad realista que incluya, efectivamente, la diversificación de mercados y también de producto.

La realidad es clara: hoy, aproximadamente el 75 % de la facturación de Tubos Reunidos depende del gas y del petróleo, y su principal destino, precisamente, es Estados Unidos. Son estos sectores los que sostienen su actividad, su carga de trabajo y, en consecuencia, el empleo que todos decimos defender. Por eso, la coherencia industrial también nos exige no demonizar el gas, el petróleo o el upstream mientras al mismo tiempo pedimos salvar a una empresa cuya actividad depende mayoritariamente de ellos. La transición energética es necesaria, pero no puede construirse tampoco negando la realidad de partida. Precisamente por eso Tubos Reunidos deberá seguir impulsando las líneas vinculadas a energías limpias para transformarse y diversificar su actividad, pero esa transformación solo será posible si la empresa sobrevive al impacto actual. No estamos pidiendo un rescate, estamos pidiendo que el Estado utilice los instrumentos que ya existen, como he dicho, adaptándolos a un contexto que ha cambiado de forma drástica.

Ez dugu erreskate bat eskatzen. Estatuak dauden tresnak erabiltzea eskatzen dugu, baina modu drastikoan aldatu den testuinguru batera egokituta, hain zuzen ere, Tubos Reunidosi arnasa emateko, bazkide industrial bat bilatzeko eta bideragarritasun plan bat zabaltzeko, merkatu eta produktuen dibertsifikazioa barne hartuta. Enplegua, industria-sarea eta autonomia estrategikoa babestu nahi baditugu, orain jardun behar dugu eta horretarako SEPIrekiko zorra berregituratu behar da.

No estamos pidiendo un rescate, estamos pidiendo que el Estado utilice los instrumentos que ya existen, adaptándolos a un contexto que ha cambiado de forma drástica para dar un respiro a Tubos Reunidos y permitirle buscar un socio industrial y desplegar un plan de viabilidad que garantice su futuro y que tenga en cuenta la diversificación de mercados y productos. Si queremos preservar empleo, tejido industrial y autonomía estratégica, debemos actuar ahora. Y actuar pasa, necesariamente, por la reestructuración de la deuda con la SEPI.

Señorías, si todos coincidimos en el diagnóstico, también es el momento de coincidir en las soluciones. La industria del acero no puede esperar más.

Gracias. Eskerrik asko.

Presidencia. Muchas gracias. Para la defensa de las enmiendas formuladas por sus grupos, interviene, por el Grupo Parlamentario de Euskal Herria Bildu, el señor Otero Gabirondo.

Mikel Otero Gabirondo

EH BilduDiputado.Página 47Vídeo

Eskerrik asko, mahaiburu jauna. Arratsalde on guztioi.

Gracias, señor presidente. Buenas tardes.

Compartimos buena parte de la lectura que hace el PNV en cuanto a la complicada situación de la industria siderúrgica en general y de Tubos Reunidos en particular. La industria siderúrgica es una pieza central de la actividad industrial europea y, por supuesto, de la de Euskal Herria. Es un elemento tractor y un buen vector de generación de empleo de calidad y de riqueza.

Eta gainera, ekoizpen ahalmen orokorraren oinarrian dagoen pieza da altzairugintza eta funtsezko autonomia estrategikorako hain garrantzitsua egun hauetan. Altzairugintzak zurrunbilo handiko une bati egin behar dio aurre, besteak beste, Amerikar Estatu Batuetako administrazioaren muga-zerga politika zoroari lotutakoak, edo deskarbonizazio politika eskasak dituzten Europatik kanpoko ekoizleen lehiarekin ere arazoak daude, edo energia errealitate aldakorrak eragindako gorabehera handiak. Eta gainera, bi zentzutan, alde batetik, gerrari lotutako nazioarteko energia intsumoen gorakada orokorragatik ―eta sektoreak esan du honek hilean 60 milioi euroko gainkostua duela― eta, bestetik, estatu espainiarraren arazo zehatzak, non sorkuntza elektrikoa inguruko herrialdeena baino merkeagoa izan, ez du lortzen abantaila hori elektrizitate kontsumo intentsiboa dituzten industrietara islatzea.

Horren guztiaren ondorioz, industria sektore osoak, altzairugintza kasu, kinka larrian daude, eta kasu batzuetan, Tubos Reunidosen bezala, muturreraino iritsi da egoera.

Además, la siderurgia es una pieza básica en la capacidad productiva general y fundamental para la autonomía estratégica, una cuestión importante en estos tiempos convulsos. La siderurgia se enfrenta a un momento de fuertes turbulencias, entre ellas las relacionadas con la alocada política arancelaria de la Administración estadounidense o, incluso, problemas con la competencia de productores de fuera de Europa, con deficientes políticas de descarbonización o con grandes vaivenes provocados por la cambiante realidad energética en dos sentidos, por un lado, por el aumento generalizado de los insumos energéticos internacionales ligados a la guerra ―que, según el sector, están teniendo un sobrecoste de 60 millones al mes― y, por otro, por los problemas concretos del Estado español, que no consigue reflejar esa ventaja en una industria con consumos intensivos de electricidad, aunque la generación eléctrica es más barata que la de los países de la zona.

Todo ello hace que sectores industriales enteros, como el de la siderurgia, estén en apuros y que, en algunos casos, como el caso de Tubos Reunidos, hayan llegado a un punto de no retorno.

Es evidente, hay que tomar medidas. Por eso, nos alegra que hoy el PNV haya traído a debate esta iniciativa, porque entendemos que todo suma. Si bien, buena parte de las cosas que se proponen en esta PNL han sido aprobadas hace poco en otra proposición debatida en la Comisión de Industria, a iniciativa de Euskal Herria Bildu, también en defensa de Tubos Reunidos. En esa PNL, que se aprobó el 23 de febrero, hace un mes, pedíamos implicación del Gobierno del Estado ―que tiene mucho que decir― a través de la SEPI, para coadyuvar a la superación de la crisis actual de Tubos Reunidos y en el mantenimiento del empleo, que es la base de su punto 7. Pedíamos también utilizar los mecanismos previstos en el plan y en el real decreto ley de respuesta a la amenaza arancelaria, que es la base de su punto 5. Pedíamos recuperar los mecanismos de ayuda para la industria electrointensiva, que es la base de su punto número 4. Y también pedíamos al Gobierno del Estado trabajar por la inclusión de los productos derivados del acero en el mecanismo de ajuste de frontera por carbono, que han vuelto a traer hoy ustedes en su primer punto. Son cosas importantes que se aprobaron hace un mes y que entendemos que han incidido en el Gobierno a la hora de elaborar el RDL 7/26, ya que la ayuda a la industria electrointensiva se ha reactivado con un montante nada desdeñable de 220 millones de euros, cuestión que, por otra parte, ya había sido pactada con Euskal Herria Bildu en el decreto antiapagón que tumbaron, sobre todo, las derechas. Si hoy se redunda en estas cuestiones, bien estará.

Más allá de las numerosas coincidencias, esta PNL aporta un par de novedades; para nosotros, una de cal y una de arena. La positiva es la petición de llegar al 25 % del límite que establece Bruselas respecto a la compensación de costes indirectos de CO2. Aunque el nuevo RDL también recoge un aumento de 300 millones de euros en ese sentido, todavía hay un margen para llegar a ese 25 %, y estamos de acuerdo. Pero, por el lado negativo, esta PNL propone la eliminación ―entendemos que permanente, por lo que ha dicho la portavoz― del impuesto a la generación eléctrica. Y aquí discrepamos. Partimos de la base de que hay que dar señales, también fiscales, para electrificar la economía, pero no compartimos la idea de hacerlo indiscriminadamente, porque también hay que descarbonizar. Así que no se puede tratar de la misma manera a toda la generación eléctrica.

Nuestra enmienda recoge este matiz, que para nosotros es vital; es decir, una bonificación permanente, sí, del 50 % a la generación eléctrica renovable, no a toda. Creemos que esa es la señal correcta que hay que dar para la electrificación renovable. La idea es mandar una señal clara, concisa, y no tanto aprovechar la coyuntura para dar un mordisco de carácter permanente a Hacienda, algo que, por cierto, ni el sector se ha atrevido a pedir de forma permanente; un mordisco, por cierto, que también se da a las haciendas de Gipuzkoa, Bizkaia, Araba y Nafarroa, que cuentan precisamente con esa recaudación de los presupuestos que ya están aprobados para 2026.

Último apunte. Nuestra enmienda pone sobre la mesa también la petición de recuperar algo que nos fue arrebatado en la nociva reforma laboral de 2012: el sistema de autorización previa en los despidos colectivos, que, aunque parcialmente corregido mediante el informe de inspección laboral, consideramos que debe reforzarse y recuperarse de manera íntegra, reforzando el papel de las comunidades autónomas para permitir proteger mejor su tejido productivo.

Termino recordando una cosa que nos parece importante al grupo proponente, al Grupo Vasco Partido Nacionalista Vasco, para la defensa del empleo, de la siderurgia en general y de Tubos Reunidos en particular, y es que tenemos que conseguir entre todos que el Gobierno del Estado y la SEPI actúen proactivamente, reestructuren deuda, etcétera. Pero también se lo tenemos que pedir al resto de instituciones, porque también hay que buscar y hay que animar a nuevos inversores, aunque es una labor especialmente del Gobierno vasco. Todos sabemos que no ayuda nada sugerir, como se ha sugerido, que a ver quién es el valiente que en esta situación entra en Tubos Reunidos. Nosotros creemos que merece la pena hacer un esfuerzo compartido para conseguir ese objetivo ―que entendemos que es común― de mantener la actividad, el empleo en Tubos Reunidos y, a poder ser, en todo el sector siderúrgico y en toda la industria electrointensiva. Seamos, por tanto, exigentes aquí, pero también seamos autoexigentes en casa.

Besterik ez. Eskerrik asko. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. Tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario VOX, la señora Rueda Perelló. (Aplausos).

Patricia Rueda Perelló

VoxDiputada.Página 48Vídeo

Buenas tardes. Lamentablemente, esta tarde hemos vuelto a ver un ejercicio de cinismo político. A sus señorías les parecerá entretenido, a lo mejor están aquí echando la tarde, pero resulta que el grupo proponente, el Partido Nacionalista Vasco, en su intervención dice que parte de una realidad que no se puede negar y dice que su propuesta aporta soluciones. ¿Cuál es la solución? Porque, en su propuesta, hablando de industria, habla de Europa. Parece ser que se olvida de España y no se hace ni una sola mención a ello. Su iniciativa solo puede tener un sentido si acepta las enmiendas de VOX. Si quiere defender la industria siderúrgica, que ahora dice que le preocupa mucho, acepte la enmienda de VOX, que tiene que ver con la supresión del mercado de emisiones de CO2. Pero, claro, le debe costar mucho. ¿Por qué? Porque todo el arco parlamentario, excepto VOX, está de acuerdo con un impuesto encubierto maquillado de verde que nos hace más pobres y menos competitivos. (Aplausos). Le está pidiendo a la industria y a los españoles un esfuerzo, pese a que España emite el 0,7 % del CO2 mundial. Y, mientras tanto, China no asume las mismas restricciones. ¿Y qué pasa? Competencia desleal. ¿Por qué? Por la incompetencia de todos los partidos políticos ―menos VOX―, que están ciegos. (Aplausos). ¿Qué sucede? Que hoy trae una iniciativa, cuando esta mañana, tristemente, hemos visto que la empresa a la que hace mención en su iniciativa ya ha comunicado el despido de 285 trabajadores. Una vez más, el Partido Nacionalista Vasco y el resto de los partidos del arco parlamentario llegan tarde y mal. Y llegan tarde y mal porque Tubos Reunidos confirma ese cierre de la acería y notifica el despido de esos 285 trabajadores. Y mal porque vienen aquí a decir que el sector atraviesa un periodo de profunda transformación, ¡atención!, marcado por la competencia global y por cómo está el mundo, etcétera. ¿Y qué sucede con el PNV, con Sánchez y con el bipartidismo, que son los que están atentando de manera directa y continua contra la industria? ¿De quién es la culpa? ¿Quiénes son los responsables de esas políticas verdes suicidas, que precisamente nos hacen menos competitivos? ¿Quiénes son los responsables de la deslocalización de nuestra industria y, por tanto, de la pérdida de empleo y de riqueza? (Aplausos). A lo mejor, tengo que recordarles que el aumento de los costes de la energía ha puesto ya en riesgo a doscientas fábricas, según datos de la Asociación Española de Cogeneración. ¿Saben de qué se habla ahí fuera? De ‘cogenicidio’ industrial. La factura por el consumo de energía eléctrica para un electrointensivo en España es un 167 % más cara que en Francia. ¿Y quién es responsable de esto? Obviamente, quienes a golpe de decretazo y apoyados por ustedes están atentando contra nuestros intereses.

La industria española está perdiendo peso. Se supone que está muy lejos ese 20 %, y están en riesgo tres millones de empleos que dependen directamente del sector industrial. Y aquí tenemos que estar escuchando dimes y diretes de unos y otros. ¿Quieren ayudar a la industria? Eliminen impuestos, como decimos en nuestra enmienda. Eliminen impuestos, el impuesto sobre la electricidad, el impuesto sobre los hidrocarburos, y aprueben un marco regulatorio estable. Claro, que después vendrán a vendernos unos y otros que cómo van a bajar impuestos, porque de esa manera van a garantizarnos los servicios públicos. ¿Qué servicios públicos, una sanidad colapsada, un sistema educativo, cuando hoy hemos sabido de la entrega de 22 millones de euros de Sánchez para Marruecos? ¿A quién se debe Sánchez? ¿A quién se debe el Partido Nacionalista Vasco? ¿A quién se deben los socios de Sánchez? ¿A quién se debe el Partido Popular? Por cierto, Partido Popular que también negoció con el PNV porque necesitó sus votos para que Aznar gobernase y para que salieran los presupuestos de Mariano Rajoy en 2017 y 2018. ¡Es una vergüenza! Es una vergüenza que vengan aquí a defender la industria cuando lo único que hacen es ponerle palos en la rueda por culpa de sus políticas verdes suicidas. Nosotros vamos a seguir luchando por esa industria, por ese plan de reindustrialización…

Presidencia. Finalice, por favor, señoría.

Patricia Rueda Perelló

VoxDiputada.Página 49

… que está desde nuestros orígenes, y, por supuesto, vamos a decir no a sus bobadas ideológicas, que le están quitando el pan a muchas familias españolas. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Romero Pozo.

Rafaela Romero Pozo

PSOEDiputada.Página 49Vídeo

Gracias, señor presidente. Señorías, buenas tardes. Queda claro que el grupo del Partido Nacionalista Vasco y el Grupo Socialista hemos compartido diagnóstico y objetivo. Lo demuestra un hecho: el mismo día que el PNV registraba esta iniciativa, nosotros lo hacíamos en la Comisión de Industria para proteger también a la industria siderúrgica con la misma finalidad. Por eso hoy tendíamos la mano con nuestra enmienda, para sumar a sus seis diputados los 121 del Partido Socialista, y una cosa más: el apoyo del Gobierno de España, que es siempre un aliado imprescindible del pueblo vasco, siempre. (Aplausos). Porque hay una voluntad política firme de apoyar a la industria siderúrgica vasca, garantizar su competitividad, impulsar su transición y proteger el empleo. Y hacerlo, además, en un contexto extraordinario que se ha citado, marcado por la agresividad arancelaria de Estados Unidos y la inestabilidad de la guerra ilegal en Oriente Medio, una guerra que no es abstracta, porque impacta en nuestros costes energéticos, en nuestras empresas y también en nuestros hogares, familias y en miles de trabajadores. Frente a eso, hay una certeza para nosotros: las empresas y los trabajadores de la siderurgia no están solos, tienen al Gobierno de España (aplausos), un Gobierno que ha actuado y que vuelve a actuar con un decreto ley que moviliza más de 200 millones de euros en apoyo a la industria, que reduce hasta un 80 % los peajes eléctricos, flexibiliza contratos energéticos, refuerza compensaciones por CO2 y protege la competitividad. Eso no es retórica; eso es política, son hechos. Señorías del PNV, ustedes saben que tenemos diferencias, pero no es en el diagnóstico ni en la preocupación. Nuestras diferencias están en las soluciones, porque, más allá de lo urgente e importante de la situación extraordinaria ―podemos compartir ahora algunas medidas―, la diferencia está en que los partidos conservadores como el suyo limitan las soluciones a reducir costes y eso para nosotros y nosotras puede ser útil en lo urgente, pero es insuficiente en lo importante. Porque el desafío de la siderurgia de 2026 no es solo resistir, es transformarse. Por eso nuestra enmienda plantea, además de las medidas extraordinarias, otras relativas a la modernización, descarbonización, estabilidad regulatoria y cooperación institucional. En definitiva, lo que queremos no solo es proteger la industria que tenemos, sino también construir la que necesitamos. Señorías del PNV, querida Idoia, ustedes nos conocen. Gobernamos juntos en Euskadi, y lo hemos hecho mucho tiempo y en diferentes circunstancias. Saben que somos gente de palabra, gente de fiar y que siempre hemos estado en las decisiones y soluciones buenas para la ciudadanía vasca y la española, siempre. Por eso les digo que cuidado con las compañías que quieren normalizar relaciones, cuidado con los del flanco de la extrema derecha o el flanco extremo de las derechas, esos mismos que a ustedes y a mí, a usted y a mí, señora Sagastizabal, nos valoran por lo guapas que somos. Mi solidaridad con la señora Alegría y la señora Montero. (Aplausos). En política estamos para mucho más que lo que dice el señor Azcón de ser guapos. Porque, insisto, aliarse con determinadas derechas que quieren normalizar el caos tiene consecuencias. No se puede mirar a otro lado ante guerras ilegales y luego venir aquí a pedir soluciones. No se puede callar ante Trump y exigir certidumbre para nuestra industria. Eso no es política; eso es irresponsabilidad, incoherencia y otras cosas más, como a veces alinearse con los que cometen crímenes de lesa humanidad.

Hoy hablamos de acero, pero también hablamos de mantenimiento de empleo. Y hablamos de algo más, y voy terminando. Hablamos de algo más profundo. ¿En qué modelo de sociedad queremos sostener esa industria? Nosotros lo tenemos muy claro: defendemos la economía de la paz, porque no hay industria fuerte sin estabilidad internacional. (Aplausos). No hay economía justa en medio de la barbarie. Por eso hoy, además de apoyar esta iniciativa ―insisto en que espero que lleguemos a un acuerdo con nuestra enmienda, con nuestra aportación―, diremos algo más: no a la guerra, no a la política del caos. No olvidéis a Gaza, seguid mirando a Gaza. No nos acostumbremos al horror, porque proteger la industria es necesario, pero proteger a la humanidad es irrenunciable. Esa es la diferencia y es lo que apoyamos los socialistas.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, tiene la palabra el señor De las Cuevas Cortés.

Félix De las Cuevas Cortés

PPDiputado.Página 50Vídeo

Gracias, presidente. Buenas tardes, señorías. Hoy debatimos una proposición no de ley del Grupo Parlamentario Vasco (EAJ‑PNV) sobre la industria electrointensiva, y más en particular sobre la siderúrgica. Y lo primero que tenemos que decir con claridad es que el texto que nos presentan se queda corto, muy corto, y es muy poco ambicioso. Se queda lejos de las propuestas que desde hace tiempo el Partido Popular está defendiendo en este Congreso y que también está reclamando la propia industria electrointensiva. Señorías, la iniciativa del PNV concreta poco, no define y, sobre todo, no actúa de raíz; se limita a señalar ―de forma leve, eso sí― las dificultades del sector sin ofrecer medidas claras, ejecutivas y contundentes. Ustedes, que son los socios prioritarios del Gobierno, si de verdad quieren ayudar a la industria, deberían hacerlo con más ambición. (Aplausos). Por eso el Grupo Popular ha presentado una enmienda de modificación para mejorar, reforzar y completar esta iniciativa. Una enmienda sin complejos, con nueve puntos que incluyen la revisión dentro de la Unión Europea ―repito, dentro de la Unión Europea― del comercio de los derechos de emisión, que incluye cuestiones claves como son los servicios de ajuste, entre otras medidas necesarias. Y es aquí donde está la sorpresa del PNV. Dicen defender a la industria y se olvidan ahora de algo esencial: del coste de los servicios de ajuste que las empresas están pagando y han tenido que asumir desde el 28 de abril de 2025, el día más negro de la política energética de este país, que tuvimos que sufrir el bochorno del apagón. (Aplausos.―Una señora diputada: ¡Muy bien!). Es un coste adicional que sufren las empresas de más de 1200 millones de euros. Lo más llamativo, señores del PNV, es que ustedes esto lo defendían en la última PNL que presentaron en el mes de noviembre en la Comisión de Industria. Y hoy, ¿por qué no? ¿A quién defienden entonces, a la industria o a una política energética fallida del Gobierno? (Aplausos). La realidad es muy clara. El Gobierno ha impulsado un mix energético desequilibrado, con una sobrepresencia de las renovables, y ahora están corrigiendo su propio error a base de incrementar los costes que pagan las empresas, las industrias electrointensivas. Las electrointensivas son muy importantes. Estamos hablando de un pilar esencial, un pilar que factura 20 000 millones de euros, que representa más del 10 % del consumo eléctrico nacional y que da empleo directo a unas 250 000 personas en comunidades como la mía, Cantabria, en Galicia, en Asturias y, por supuesto, en el País Vasco. Pero, dentro de la siderurgia, esta industria es estratégica de por sí, porque es la base de la construcción, de la automoción, de la energía, de la defensa, de las infraestructuras; en definitiva, es clave para nuestra autonomía e industria. Sin embargo, señorías, atraviesa un momento crítico, marcado por la competencia global y una presión importadora de países como China o la India, con menores exigencias medioambientales. Y sobre todo esto tenemos un factor determinante: el coste de la energía. Es el verdadero problema. Porque sí, el precio de un mayorista en España a veces puede ser competitivo, pero lo que importa es el precio final que paga la industria, y ese sigue siendo claramente superior al de nuestros competidores. Mientras en Francia o Alemania las industrias reciben un apoyo decidido, sostenido, en España seguimos cargando a nuestras empresas de peajes, de cargos regulatorios, de impuestos. Y ahora, además, de los servicios de ajuste, que hacen que nuestra industria sea mucho menos competitiva, porque sí, las electrointensivas pagan ahora los ajustes de la incompetencia de este Gobierno. Eso es lo que está pasando en la actualidad. (Aplausos). De hecho, los datos son claros. Miren el barómetro de AEGE de las empresas electrointensivas, publicado ayer: en Francia han pagado ayer a 33 euros el megavatio/hora y nosotros, en España, el 68 %. Consecuencias: dificultades como las de la empresa Tubos Reunidos, incertidumbre en el empleo y el riesgo de deslocalización evidente que hay.

Pero vamos a lo mollar. Vamos a los derechos de emisión de CO2. En 2025, la recaudación en España ronda ampliamente los más de 3000 millones de euros y el Gobierno se niega sistemáticamente a revertir lo que permite Europa, el 25 % de los derechos de emisión, a la industria, como pasa en Francia o en Alemania. De nuevo, los datos son concluyentes: de los 914 millones de costes de CO2 a compensar a las industrias en el año 2025, el Gobierno solo ha cubierto 613, es decir, un 67 % del total. Y en 2026 las perspectivas van a ser peores, porque solo se habla de 300 millones, un 18 % menos.

Voy terminando. Si ustedes apoyan lo que está haciendo el Gobierno, esa es la diferencia con nosotros. Nosotros hemos presentado aquí una enmienda global, con nueve puntos, que espero…

Presidencia. Señoría, debe finalizar, por favor.

Félix De las Cuevas Cortés

PPDiputado.Página 51

… que ustedes vayan a aprobar por el bien de la industria, que lo está necesitando.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. En turno de fijación de posiciones, por el Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, tiene la palabra la señora Calvo Gómez.

Pilar Calvo Gómez

JuntsDiputada.Página 51Vídeo

Gràcies, president. Comentar que la proposta del PNB és oportuna i coincideix amb moltes de les nostres demandes històriques, algunes d’elles en defensa de la base industrial europea, ja sigui davant de la competència deslleial, els costos energètics abusius o l’amenaça de la deslocalització. Votarem, per tant, a favor. S’ha de dir, però, que el darrer Reial decret llei del Govern espanyol ja inclou—ens ha passat el mateix a nosaltres amb la nostra moció,— alguns dels punts dins de les mesures davant dels efectes socioeconòmics de la guerra d’Orient Mitjà. Aprofito, per tant, per comentar aquest Reial decret llei que es vota dijous en ple extraordinari. Inclou la bonificació del 80 % dels peatges per a la indústria electrointensiva, que nosaltres també reclamàvem. I, en l’àmbit energètic, que adapta moltes de les propostes de Junts, per exemple, les reduccions de l’IVA de l’electricitat o del gas. On no estem d’acord, i ja ho avancem, és en la manera en què tornen a eliminar només temporalment, com van fer en la crisi per la guerra d’Ucraïna, l’impost al valor de la producció d’energia elèctrica. El Govern espanyol ha decidit no aprofitar l’ocasió per eliminar un impost injust, que no paga cap altre ciutadà de la Unió Europea i que té repercussió en la factura elèctrica de cada mes. Un impost que penalitza l’electricitat, mentre Europa urgeix la descarbonització. Eliminen l’impost només el proper trimestre perquè pensen que en pocs mesos s’acabarà la guerra de l’Orient Mitjà? Si prenem de referència la guerra d’Ucraïna, ja portem quatre anys de guerra. I si fem cas dels anuncis de final de guerra de Trump, bé, jo crec que molta confiança amb el que digui Donald Trump en aquest sentit no podem tenir. En qualsevol cas, ara que la principal defensora de l’impost, la vicepresidenta Montero, deixa el Govern per anar a Andalusia, tenen l’oportunitat, aprofitin-la, aquesta oportunitat per acabar amb aquesta injustícia. Els ciutadans paguen per consumir electricitat, els ciutadans paguem per generar electricitat. On tampoc podem estar d’acord és en com fan les coses. Publiquen el Reial decret llei divendres amb mesures que s’han de començar a aplicar diumenge. Res no impedia que es publiqués dilluns i que avui la presidenta del Congrés convoqués, com ha fet, per dijous, un ple extraordinari per debatre aquest reial decret llei i per votar-lo. De nou, no es posen en el lloc dels qui han d’aplicar les seves mesures. Hem vist com els clients de les gasolineres dissabte feien consultes sobre la rebaixa de l’IVA, que els treballadors de les mateixes gasolineres no sabien què contestar, perquè vostès fins dilluns no han publicat el comunicat. Per no parlar de la comptabilitat. S’ha hagut de fer front als canvis sense assessorament fiscal, sense suport informàtic o havent de contractar-lo en horaris intempestius. Això no és manera de fer les coses.

Una mesura que trobem positiva, però insuficient, és la que amplia a cinc quilòmetres la distància entre generació i autoconsum d’electricitat verda. Almenys, almenys ara sí aquesta distància es pot aplicar en instal·lacions a terra, i no només en teulada. Nosaltres, i ho sap molt bé el company Isidre Gavín, volem ampliar a deu i vint quilòmetres la distància en polígons, en zones rurals per aprofitar, per promoure l’autoconsum. Però s’ha de reconèixer que augmentar a cinc quilòmetres és un avenç, que costa molt d’entendre que hagi trigat tant. També ho hem de dir. Perquè aquesta mesura facilita compartir electricitat verda, i a millor preu, entre els habitants de molts pobles petits. Si estem en crisi de preus de l’energia, benvingudes siguin les mesures que afecten positivament la butxaca de la gent i democratitzen l’energia. I donat que avui parlem d’indústria, evidentment, ampliar distàncies també els facilita a la gent del sector industrial l’autoconsum.

El Reial decret llei també soluciona un tema que preocupa, i molt, als promotors de renovables. A Catalunya tenim a prop de 1500 megawatts judicialitzats, megawatts que depenen d’una decisió judicial per poder seguir la seva tramitació. Els temps de la justícia, ho sabem tots, són lents i sovint aquestes instal·lacions es queden pel camí amb grans pèrdues pels promotors. Ara s’allargarà automàticament el termini, i això és positiu. Pel que fa al pla del biometà que posen en marxa, és una mesura de futur, sí, però que no resol el present dels ramaders, que segueixen patint l’eliminació de les ajudes de la cogeneració per poder tractar els purins. Ja els vàrem dir que moltes granges petites i mitjanes de Catalunya del sector porcí estan al límit, al límit, en risc de tancament...

Muchas gracias, presidente. Quiero comentar que la propuesta del PNV es oportuna y coincide con muchas de nuestras demandas históricas, algunas de ellas en defensa de la base industrial europea, ya sea ante la competencia desleal, costes energéticos abusivos o la amenaza de la deslocalización. Votaremos, por tanto, a favor. Debemos decir que el último decreto ley del Gobierno español ya incluye ―y nos ha pasado lo mismo con nuestra moción― algunos de los puntos dentro de las medidas ante los efectos socioeconómicos de la guerra de Oriente Medio. Aprovecho, por tanto, para comentar este real decreto ley que se vota el jueves en Pleno extraordinario. Incluye la bonificación del 80 % de los peajes para la industria electrointensiva, que nosotros también reclamábamos, y, en el ámbito energético, adapta muchas de las propuestas de Junts; por ejemplo, las reducciones del IVA de electricidad o del gas. Donde no estamos de acuerdo, y ya lo avanzamos, es en la manera en la que vuelvan a eliminar ―no solo temporalmente, como hicieron en la crisis por la guerra de Ucrania― el impuesto a la energía eléctrica. El Gobierno español ha decidido no aprovechar la ocasión para eliminar un impuesto injusto que no paga ningún otro ciudadano de la Unión Europea y que tiene repercusión en la factura eléctrica de cada mes, un impuesto que penaliza la electricidad mientras Europa urge a la descarbonización. ¿Eliminan el impuesto solo el próximo trimestre porque piensan que en los próximos meses terminará la guerra en Oriente Medio? En cuanto a la guerra de Ucrania, llevamos cuatro años. Y si hacemos caso a los anuncios de Trump, bueno, creo que mucha confianza en lo que dice Donald Trump en este sentido no podemos tener. En cualquier caso, ahora que la principal defensora del impuesto, la vicepresidenta Montero, deja el Gobierno para ir a Andalucía, tienen la oportunidad de terminar con esta injusticia. Los ciudadanos pagan por consumir electricidad, los ciudadanos pagamos por generar electricidad. Donde tampoco podemos estar de acuerdo es en cómo se hacen las cosas. Publican el real decreto el viernes con medidas que deben comenzar a aplicarse el domingo. Nada impedía que se publicara el lunes y que hoy la presidenta del Congreso convocara, como ha hecho, para el jueves un Pleno extraordinario para debatir este real decreto ley y para votarlo. De nuevo, no se ponen en el lugar de quienes tienen que aplicar sus medidas. Hemos visto cómo los clientes de las gasolineras el sábado hacían consultas sobre la rebaja del IVA que los trabajadores de estas mismas gasolineras no sabían qué contestar, porque ustedes hasta el lunes no han publicado el comunicado. Por no hablar de la contabilidad: se han tenido que hacer estos cambios sin asesoramiento fiscal, sin apoyo informático o contratándolo en horarios intempestivos. Esto no es forma de hacer las cosas.

Una medida que encontramos positiva, pero insuficiente es la que amplía a 5 kilómetros la distancia entre generación y autoconsumo de electricidad verde. Al menos, ahora sí, esta distancia se puede aplicar a instalaciones en el suelo y no solo en tejados. Nosotros, y lo sabe muy bien nuestro compañero Isidre Gavin, queremos ampliar a 10 y a 20 kilómetros la distancia en polígonos y en zonas rurales para aprovechar o promover el autoconsumo, pero debemos reconocer que aumentar a 5 kilómetros es un avance. Cuesta mucho de entender que haya tardado tanto, lo hemos de decir, porque esta medida facilita compartir electricidad verde y a mejor precio entre los habitantes de muchos pueblos pequeños. Si estamos en crisis de precios de la energía, bienvenidas sean las medidas que afectan positivamente al bolsillo de las personas y democratizan la energía. Y ya que hoy hablamos de industria, evidentemente, ampliar distancias también nos facilita a la gente del sector industrial el autoconsumo.

El real decreto ley también soluciona un tema que preocupa, y muchísimo, a los promotores de renovables. En Cataluña tenemos cerca de 1500 megavatios judicializados: megavatios que dependen de una decisión judicial para poder seguir su tramitación. Los tiempos de la justicia, lo sabemos todos, son lentos, y muchas veces estas instalaciones se quedan por el camino, con muchas pérdidas para los promotores. Ahora se alargará automáticamente el plazo y esto es positivo para el biometano. Es una medida de futuro, sí, pero que no resuelve el presente de los ganaderos, que tienen menos ayudas a la cogeneración para tratar los purines. Muchas granjas porcinas pequeñas y medianas en Cataluña están al límite, ya se lo dijimos, al límite del cierre…

Presidencia. Señoría, debe finalizar.

Pilar Calvo Gómez

JuntsDiputada.Página 53

… assumint costos molt alts. Ja acabo president per poder escampar purins per camps molt allunyats d’on tenen les seves ramaderies.

Això s’ha de resoldre i molt ràpidament també. Queda per resoldre un tema, un problema estructural respecte del bo social elèctric. La majoria de les persones que compleixen els requisits no el reben. Demanem que s’ha automatitzar i que es faci a través d’una declaració responsable per la gent vulnerable afectada.

Gràcies.

… asumiendo costes muy altos ―y ya termino, presidente― para poder tirar purines en campos muy lejos donde están sus ganados. Y esto tiene que resolverse.

Y muy rápidamente. También queda por resolver un problema estructural respecto del bono social eléctrico. La mayoría de las personas que cumplen los requisitos no lo reciben. Pedimos que se automatice y que se haga a través de una declaración responsable para la gente afectada vulnerable.

Gracias.

Presidencia. Gracias. Por el Grupo Parlamentario Republicano, tiene la palabra la señora Jordà i Roura.

Teresa Jordà i Roura

ERCDiputada.Página 53Vídeo

Bona tarda de nou. Gràcies, presidenta. Intentaré centrar una mica el tema, tornar-lo a reubicar. Avui, amb el permís del Partit Nacionalista Basc, no parlem només de siderúrgia. Entenc que avui discutim en aquest hemicicle si realment els partits representats aquí en aquest congrés estan disposats a defensar la indústria productiva o si es continuarà arribant tard, sempre, això sí, fent grans proclames i oferint respostes, malauradament molt i molt i molt petites. Perquè això és el que passa massa sovint: molta retòrica sobre reindustrialització, molta retòrica sobre autonomia estratègica, molta retòrica sobre transició verda, però quan toca realment baixar al terreny, quan toca actuar sobre els costos energètics, sobre els peatges, sobre la competència deslleial, sobre els mecanismes de compensació, aleshores tot són excuses, tot són dilacions, tot són pedaços. I mentrestant, qui paga la festa? Doncs ho diem alt i clar: la paga la indústria. No només la indústria, la paguen els treballadors, la paguen també els territoris que veuen com el teixit productiu cada vegada es debilita més, i la paguen també, òbviament, les generacions futures, perquè, sense base industrial, senyories, no hi ha prosperitat i no hi ha innovació, i tampoc hi ha transició ecològica que s’aguanti. Des d’Esquerra Republicana ho hem dit sempre molt clar. Veiem bé aquesta iniciativa, perquè parla d’aquests temes que he apuntat, i la veiem bé també perquè posa damunt de la taula una veritat incòmoda que alguns massa sovint han volgut maquillar durant massa temps. Mirin, sense energia competitiva, no hi ha indústria competitiva. I això és el que posa damunt la taula aquesta iniciativa. I sense indústria competitiva, doncs mira per on, no hi ha sobirania econòmica, ni tampoc hi ha autonomia estratègica, ni tampoc hi ha cap futur digne per a cap societat. Les coses no se solucionen soles. Estem en un context global marcat, malauradament, per massa conflictes bèl·lics, per tensions geopolítiques, per, en definitiva, mercats energètics molt i molt i molt inestables, i per competidors que no juguen amb les mateixes regles. I davant d’aquesta situació, la inacció mai, absolutament mai, és neutral. La inacció és una forma també de desmantellament. I aquí també cal parlar amb claredat. És que ni el Partit Socialista ni vostès poden continuar gaire temps ja instal·lats en l’autocomplaença, perquè això és continu, però tampoc el Partit Popular pot venir a donar lliçons després d’anys de decisions que, evidentment, sí, han ajudat i han acabat afeblint també el teixit industrial i energètic. I uns i altres en parlen molt, però massa sovint han governat sense una veritable política industrial. De fet, aquest congrés i molta gent a fora està esperant la llei d’Indústria. Perquè on és la llei d’Indústria? En un calaix? De què tenen por? És necessària una llei d’indústria.

En definitiva, senyories, la siderúrgia que avui en parlava el Partit Nacionalista Basc tampoc és una relíquia. No és una cosa del passat. De fet, és futur també, és infraestructura, en definitiva, és mobilitat, és també energia, és capacitat productiva, és també —n‌ o ens n’oblidem, molt important— ocupació de qualitat, és tot allò que després alguns reivindiquen amb grans titulars, però que no es pot sostenir, si deixem morir les empreses que ho fan possible. I per això cal actuar. Per això cal reduir càrrecs i peatges. Per això cal reforçar compensacions pels costos indirectes del CO2. Per això cal defensar també el teixit productiu davant de la competència deslleial. I també cal aprofitar tots els marges europeus per protegir aquests sectors, que són sectors estratègics. Cal deixar de castigar qui produeix aquí amb més exigències i menys protecció que els seus competidors.

I deixi’m dir una última cosa que també és important. Resistir no és la recepta, no és la recepta, no és suficient. El repte, sens dubte, quan parlem del cas que avui ens ocupa, és aprofitar aquesta crisi per fer el que fem, el que fa massa anys que s’ajorna, que és fer una veritable transformació del model energètic i del model productiu. No volem, doncs, una economia descarbonitzada sobre el paper i desmantellada a la realitat. No volem importar acer més brut, mentre aquí tanquem indústries, indústries que també es deslocalitzen. No volem proclames ecologistes que acaben, com deia, amb això: amb deslocalització, que acaba amb precarietat i amb resignació.

En definitiva, i ara sí que acabo, president, nosaltres ho tenim clar: ni resignació, ni submissió, ni retòrica buida. Indústria, energia, sobirania i, sobretot, senyories, futur.

Moltes gràcies.

Buenas tardes de nuevo. Gracias, presidenta. Intentaré centrar un poco la cuestión, volver a reubicarla. Hoy, con el permiso del Partido Nacionalista Vasco, no hablamos solo de siderurgia. Entiendo que hoy discutimos en este hemiciclo si realmente los partidos representados aquí, en este Congreso, están dispuestos a defender la industria productiva o si se continuará llegando tarde. Siempre, eso sí, haciendo grandes proclamas y ofreciendo respuestas muy pequeñas. Esto es lo que suele pasar: mucha retórica sobre reindustrialización, mucha retórica sobre estrategia autonómica, sobre transición verde, pero cuando toca realmente bajar al terreno, cuando hay que actuar sobre los costes energéticos, sobre los peajes, sobre la competencia desleal, sobre los mecanismos de compensación, entonces, todo son excusas, todo son dilaciones, todo son retales. ¿Y quién paga la fiesta? Pues la industria. No solo la industria, la pagan los trabajadores, la pagan también los territorios que ven cómo su tejido productivo cada vez se ve más debilitado, y también la pagan, obviamente, las generaciones futuras, porque sin base industrial, señorías, no hay prosperidad, no hay innovación y tampoco hay transición ecológica que se sostenga. En Esquerra Republicana siempre lo hemos dicho muy claro: vemos bien esta iniciativa, porque habla de estos temas que he contado, y también porque pone sobre la mesa una verdad incómoda que algunos, demasiadas veces, han querido maquillar durante demasiado tiempo. Sin energía competitiva, no hay industria competitiva ―y esto es lo que pone encima de la mesa esta iniciativa―; y sin industria competitiva, pues mira por dónde, no hay autonomía estratégica ni tampoco ningún futuro digno para ninguna sociedad. Las cosas no se solucionan solas. Estamos en un contexto global marcado, desafortunadamente, por demasiados conflictos bélicos, por tensiones geopolíticas, por, en definitiva, mercados energéticos muy, muy inestables y por competidores que no juegan con las mismas reglas. Y ante esta situación, la inacción nunca es neutral, absolutamente nunca. La inacción es una forma también de desmantelamiento, y aquí también hay que hablar con propiedad. Ni el Partido Socialista ni ustedes pueden continuar demasiado tiempo instalados en la autocomplacencia, porque esto es continuo. Pero tampoco el Partido Popular puede venir a dar lecciones después de años de decisiones que, evidentemente, sí han debilitado el tejido industrial energético. Entre unos y otros hablan mucho, pero casi siempre han estado gobernando sin una política industrial verdadera. Este Congreso, y mucha gente fuera, está esperando la ley de industria, porque ¿dónde se encuentra la ley de industria? ¿En un cajón? ¿De qué tienen miedo? Es necesaria esta ley de industria.

En definitiva, señorías, la siderurgia que hoy trae aquí el PNV no es una reliquia, es futuro; no es algo del pasado, es infraestructura, es movilidad, es también energía, es capacidad productiva y, no nos olvidemos, muy importante, lleva calidad. Muchos reivindican esto con grandes titulares, pero no se puede sostener si dejamos morir a las empresas que lo hacen posible. Y por eso debemos actuar. Es necesario reducir cargos y peajes, reforzar compensaciones por los costes indirectos del CO2 y también hay que defender al tejido productivo ante la competencia desleal. También es necesario aprovechar todos los márgenes europeos para proteger estos sectores, que son sectores estratégicos. Hay que ser más exigentes y no dejar que tengan menos ayudas que sus competidores.

Por último, resistir no es la receta, no es suficiente. El reto, sin duda, cuando hablamos del caso que nos ocupa, es aprovechar esta crisis para hacer lo que desde hace demasiados años estamos aplazando, que es una verdadera transformación del modelo energético y del modelo productivo. No queremos una economía descarbonizada sobre el papel y desmantelada en la realidad. No queremos importar o cerrar industrias aquí, ni ver industrias que se deslocalizan. No queremos proclamas ecologistas que acaban, como decía, con esto: con deslocalizaciones que acaban en precariedad.

En definitiva ―y ahora sí termino, presidente―, nosotros lo tenemos claro: ni resignación, ni sumisión, ni retórica vacía. Industria, energía, soberanía y, sobre todo, señorías, futuro.

Muchísimas gracias, señorías. (Aplausos).

Presidencia. Gracias. Tiene la palabra, por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, el señor Martínez Hierro.

Lander Martínez Hierro

Grupo SumarDiputado.Página 55Vídeo

Señorías, hoy debatimos sobre la industria siderúrgica; un sector que es estratégico, pero también un sector que está en plena transformación. Yo creo que conviene ser claros desde el principio: no estamos solo ante un problema de costes; estamos ante un cambio de modelo. Un modelo que tiene que responder a tres retos a la vez: competitividad, transición ecológica y cohesión territorial. Si fallamos en alguno de ellos, fallamos en todos. Es evidente que el sector atraviesa un momento difícil. El incremento de costes energéticos está afectando de forma directa a la industria electrointensiva. Las tensiones internacionales encarecen el gas, el transporte, la logística y las materias primas. La competencia global sigue siendo intensa y, en ocasiones, desigual. Y eso exige respuesta.

En este sentido, hay ciertas medidas que es cierto que van en la buena dirección. Por ejemplo, los mecanismos de apoyo a la industria electrointensiva, que permiten reducir los peajes eléctricos, son herramientas útiles, ya activadas, que ayudan a aliviar costes en momentos de tensión y que deben evaluarse y mantenerse mientras sean necesarias. Pero también es importante reforzar el marco europeo, avanzar en el ajuste de frontera por carbono, mejorar los instrumentos de defensa comercial y evitar que la descarbonización acabe penalizando a quienes producen en Europa. Y aquí podemos compartir cierto terreno, pero el debate no puede quedarse en eso. Porque si reducimos la política industrial a una suma de rebajas de costes, nos estamos quedando en la superficie del problema. Y hay decisiones que no van en la buena dirección, hay propuestas que no van en la buena dirección. Por ejemplo, plantear la eliminación permanente de impuestos como el de la generación eléctrica no es una medida neutra. Tiene un impacto relevante en los ingresos públicos y en la sostenibilidad del sistema eléctrico. Y, sobre todo, lanza una señal equivocada. Porque la transición energética necesita inversión pública, necesita estabilidad regulatoria y necesita recursos. Y no se puede construir un sistema energético limpio debilitando sus propios fundamentos financieros. Por eso, el debate sobre la fiscalidad energética tiene que ser serio, equilibrado y responsable. No se trata de eliminar instrumentos sin más, sino de evaluar su impacto y su función dentro del conjunto del sistema.

Señorías, más allá de cada medida concreta, aquí hay una cuestión de fondo: que las ayudas públicas no pueden ser incondicionales. No pueden limitarse a mejorar la cuenta de resultados de las empresas sin exigir nada a cambio. Tienen que estar vinculadas a objetivos claros: inversión en descarbonización, modernización industrial, mantenimiento del empleo y compromiso con el territorio. Porque estamos hablando de recursos públicos, y eso implica responsabilidad.

Y aquí es donde este debate aterriza en la realidad. No podemos ignorar lo que está ocurriendo en Aiaraldea con Tubos Reunidos. Un caso que refleja bien las tensiones del sector, pero también una lógica que se repite una y otra vez, que es que, ante dificultades, la primera respuesta vuelve a ser el ajuste de plantilla. Esto no puede normalizarse, porque la transición industrial no puede hacerse a base de despidos. Porque cuando se destruye empleo industrial no solo se pierden puestos de trabajo: se pierde capacidad productiva, se pierde tejido económico y se debilitan territorios enteros. (Aplausos). Por eso, cualquier apoyo público, cualquier proceso de reestructuración debe estar ligado a planes industriales sólidos, a compromisos de viabilidad real y a la protección del empleo.

Señorías, la siderurgia es clave para la transición ecológica, pero también es uno de los sectores que más tiene que transformarse. Y eso cambia completamente el enfoque. No se trata solo de abaratar la energía; se trata de transformar cómo se produce; se trata de avanzar hacia procesos electrificados y hacia una reducción real de las emisiones, de producir acero con menor huella de carbono, porque este va a ser el factor competitivo del futuro: menor huella de carbono. Y ahí es donde las políticas públicas tienen que poner el foco. No en sostener el modelo actual sin condiciones, sino en acelerar su transformación. Porque la industria del futuro no será la que compita solo en costes, será la que sea capaz de producir mejor, con menos emisiones y con más valor añadido.

Eskerrik Asko. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias. MOCIONES CONSECUENCIA DE INTERPELACIONES URGENTES. —  DEL GRUPO PARLAMENTARIO JUNTS PER CATALUNYA, SOBRE LAS DIFICULTADES FISCALES Y ECONÓMICAS DE LA CLASE MEDIA Y TRABAJADORA. (Número de expediente 173/000156).

Presidencia. A continuación, pasamos a debatir la moción consecuencia de interpelación urgente del Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, sobre las dificultades fiscales económicas de la clase media y trabajadora. Por el grupo autor de la iniciativa y para la defensa de la moción, tiene la palabra el señor Cruset.