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Sin adjetivos

Pleno del 24 de marzo de 2026

Proposición de Ley relativa a la modificación de la Ley 87/1978, de 28 de diciembre, de Seguros Agrarios Combinados, para establecer seguros sobre los ingresos y las rentas, y reforzar la sostenibilidad de las producciones agrarias.

Proposición de ley de Grupos Parlamentarios del Congreso.. Autor: Grupo Parlamentario Popular en el Congreso. Transcripción literal del Diario de Sesiones n.º 173.

Votación

  • 24 de marzo de 2026: salió adelante, 192 sí, 154 no, 1 abstenciones.

Pedro Ignacio Gallardo Barrena

PPDiputado.Página 16Vídeo

Gracias, señora presidenta. Señorías, muy buenas tardes a todos. Comparezco hoy ante esta Cámara para defender, en nombre del Grupo Parlamentario Popular, una proposición de ley que corresponde a una necesidad urgente del campo español: adaptar el sistema de seguros agrarios a una realidad económica actual que muchos agricultores y también muchos ganaderos sufrimos. Una realidad marcada por una crisis de costes de producción, por el alza de los precios de los fertilizantes, por las consecuencias de las guerras, pero también muy claramente por las pésimas políticas de los Gobiernos socialistas. (Aplausos). Y no me voy a detener en exceso en la Ley 87/1978, de Seguros Agrarios Combinados, una norma que fue eficaz, relativamente sencilla, que ha sufrido pocas modificaciones a lo largo de su vigencia. Sin embargo, conviene recordar algo esencial, antes de su aprobación, los agricultores y los ganaderos estábamos prácticamente desprotegidos frente a riesgos de sequía, heladas o pedrisco. Tras años de pérdidas importantes, el Estado impulsó un sistema organizado que ha sido un referente. Nadie discute que el seguro agrario ha sido una herramienta clave para proteger la agricultura, la ganadería, el sector forestal y la acuicultura, que ha dado estabilidad a las explotaciones, ha evitado el abandono rural y, por supuesto, también ha sostenido la economía en los pueblos. Señoría, basta ver los datos de siniestralidad de los últimos años para entender su importancia porque hay cada vez más fenómenos extremos, más indemnizaciones y más presión sobre el sistema actual.

Señorías del Gobierno, mantener un sistema no es solo cuestión de gastar y aumentar el presupuesto, es, sobre todo, una cuestión de diseño. Conviene recordar que, en momentos muy difíciles de la crisis económica, derivada de la pésima gestión del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, España tuvo que hacer duros ajustes y, aun así, el sistema de seguros agrarios funcionó razonablemente bien, gracias a la gestión que hicieron entonces de Isabel García Tejerina y de Miguel Arias Cañete, siempre comprometidos con el campo como ninguno. (Aplausos). Sin embargo, hoy, asistimos a una situación muy distinta: el Gobierno presume de alcanzar 315 millones de euros de inversiones en seguros, pero llevamos años sin presupuestos generales del Estado por incompetencia del Partido Socialista. Señorías, no se trata de cuánto se gasta, se trata de si el sistema responde realmente a los riesgos reales que sufren los agricultores. Y la respuesta es muy clara: no.

El sistema actual, entre otros, cubre sequía, pedrisco y heladas, pero no cubre el principal riesgo del siglo XXI: la pérdida de ingresos de los agricultores y ganaderos. Un agricultor a día de hoy puede tener una buena cosecha como vemos por ejemplo en Alicante donde hay miles de toneladas de limones en los árboles y en el suelo y, aun así, por falta de precio, la cosecha no se vende; lo vemos también en el cereal, a pérdidas a día de hoy en miles de explotaciones porque el Gobierno ha sido incapaz de establecer líneas de ayuda a la volatilidad de los precios en los cereales. Señorías, se puede tener una buena cosecha y se puede perder dinero. ¿Por qué? Por la caída de los precios, por la volatilidad de los mercados, por los cambios en la demanda y por las perturbaciones internacionales. Y, señoría, esto no lo cubre el sistema actual, como reconoce esta proposición de ley.

Lo más grave es que esto no es nuevo. En el 38.º Plan de Seguros Agrarios de 2016 ya se contemplaba estudiar un seguro de ingresos. En 2017 y 2018 ENESA impulsó un grupo de trabajo, se realizaron modelos, se analizaron simulaciones, se estudiaron proyectos piloto y había una hoja clara de ruta. ¿Y qué ocurrió? Con la llegada del Gobierno socialista en 2018, se abandonó, se dio carpetazo a una reforma estratégica. ¡De vergüenza la soberbia del Gobierno!, ¡ocho años sin haber actuado, sin haber hecho nada! Y de haber tenido este seguro, muchos agricultores no habrían abandonado sus explotaciones. (Varios señores diputados: ¡Muy bien!―Aplausos). Mientras tanto, Europa siguió avanzando y España se quedó parada. Desde 2009, se venía trabajando con instrumentos de gestión de riesgo, pero a partir de 2018 se refuerzan los mecanismos de estabilización de ingresos ante un contexto cada vez más incierto.

Hoy la PAC ya permite incorporar seguros de protección de ingresos, pero una vez más España llega tarde, y llega tarde porque este Gobierno no ha tenido ni visión ni ambición. Italia ha implementado de forma efectiva un seguro de instrumentos de estabilización de ingresos, aunque de alcance reducido, es cierto, pero se permiten compensar pérdidas cuando se superan algunos umbrales de la PAC. Francia también dispone de un sistema avanzado de seguros agrarios, con coberturas de riesgo climáticas y también de producción. No son perfectos, pero es algo por donde empezar.

Señorías, en el campo español nos encontramos ante un contexto cada vez más complejo. Las recientes crisis han puesto de manifiesto la fragilidad del sector primario: la pandemia, la guerra de Ucrania, el incremento de los costes de producción, la inestabilidad de los mercados y ahora la guerra de Irán y el alza de los combustibles y los fertilizantes. Todo ello ha demostrado que los riesgos ya no son solo climáticos, ambientales y sanitarios, sino que son también económicos. Y, frente a esto, el Gobierno no ha dado respuesta alguna.

Señorías, nuestra propuesta es asegurar la renta. Por eso presentamos esta proposición de ley, una reforma más que necesaria, seria y alineada con Europa. ¿Qué proponemos? Incorporar al sistema de seguros los ingresos y las rentas agrarias, cubrir las caídas de los precios, los problemas de perturbación de mercado y, por supuesto, la pérdida de rentabilidad. Además, adaptar la normativa nacional al marco europeo vigente, manteniendo el carácter voluntario, preservando el modelo público y privado y con el desarrollo siempre técnico y riguroso de ENESA.

Señorías, voy a ponerles un ejemplo real de lo que está pasando en los territorios. Estamos viendo en comunidades autónomas como la andaluza episodios recientes de inundaciones con daños importantes. El Gobierno ―me voy a detener hoy aquí― saca una partida de 2122. A mí los cálculos no me salen. ¿Y quién lleva razón?, ¿Planas o Montero? ¿Quién traiciona de nuevo a los agricultores y a los ganaderos andaluces? (Muestra un recorte de periódico con la fotografía de la señora vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, Montero Cuadrado), ¿El ministro Planas o la ministra Montero? Porque aquí los números no cuadran. (Aplausos). Y, por cierto, hay una ayuda máxima de 25 000 euros por explotación. Vamos a poner un ejemplo: un pequeño agricultor de aguacates que cultiva dos hectáreas factura 28 000 euros. Tiene una cosecha de 14 000 kilos de aguacates, a dos euros el kilo, 28 000 euros. Ha gastado ya este año 30 000 euros. Va a ingresar del Gobierno 25 000 euros. O sea, va a perder 5000 euros teniendo cosecha y encima el año que viene no tendrá cosecha. Señoría, esto es demagogia, esto no es una ayuda, esto es condenar al agricultor. (Aplausos).

Otro ejemplo de poca o nula contratación de este Gobierno y de este ministerio. El Marco de Jerez, el consejo regulador más antiguo de España, cubre las condiciones por pedrisco en la viña. Después de treinta años de profesión, no conozco un solo año de pedrisco en Jerez, pero sí conozco el viento de Levante, que todos los años limita la producción. Y no hay cobertura contra el viento de Levante porque no han desarrollado una política de seguros adaptada al territorio. Ustedes el campo no lo pisan más que para hacerse fotos. (Aplausos).

Señores, otro ejemplo más, el del aguacate. ¿Me puede explicar, señoría socialista, por qué en la provincia de Cádiz no se pueden asegurar los aguacates frente a heladas y sí en provincias limítrofes como Málaga? ¿Es que ustedes, cuando van al Campo de Gibraltar, solo van a hacerse fotos? Porque, desde luego, los agricultores allí están desprotegidos con sus políticas. (Aplausos).

Habría muchos más ejemplos. Recientemente, tras el tren de borrascas, el propio presidente Juanma Moreno, a pie de campo y reunido con las organizaciones agrarias y con las cooperativas, sí ha conseguido una partida importante por decreto ley para agilizar medidas a los afectados, como declarar de interés de las comunidades las obras de caminos rurales, de cauces y de infraestructuras; aprobar una reducción del 100 % tanto del canon de regulación como de la tarifa de utilización de agua en las cuencas de su competencia. Esto quiere decir que los regantes no van a pagar nada. Sin embargo, ¿qué ha hecho la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, señorías socialistas? ¿Por qué no se lo preguntan? Porque hasta ahora nada, nada de nada. La Junta de Andalucía, con Juanma Moreno, ha decidido establecer exenciones temporales por la tasa de veterinarios al cien por cien, ha flexibilizado los requisitos de la PAC y también ha concedido ayudas directas por valor de 700 millones de euros para agricultores y ganaderos.

Pero volvamos a esta proposición de ley. Si no hacemos nada, las consecuencias van a ser muy claras: pérdida de competitividad, menor inversión, más despoblación rural y menor seguridad alimentaria. Eso España no se lo merece. Ya hemos perdido un 12,4 % de los agricultores desde el año 2020 al año 2023, 110 000 explotaciones se cerraron. Después, según el informe del portal IPYME, en solamente un año ―de 2024 a 2025―, 8524 explotaciones se cerraron. Esto no se lo merece. Yo se lo digo muy claramente: aquí no sobran agricultores, como dijo el ministro Planas, aquí necesitamos a todos los agricultores para producir. (Aplausos).

Frente a esta demagogia, las propuestas del Grupo Popular. No venimos aquí con eslóganes, venimos con propuestas concretas, con reformas legislativas claras, con instrumentos eficaces y con una visión de futuro. Desde luego, lo tenemos muy claro, es necesario incorporar el seguro de riesgos y de renta al sistema actual que tenemos. El riesgo de la pérdida de los ingresos como instrumento es necesario para la estabilidad de las economías agrarias. Es necesario, además, hacerlo ya, porque los agricultores―se lo digo muy claramente―, con estos precios, en muchas ocasiones ya no vivimos de lo que producimos, vivimos de lo que ingresamos. Y hoy estamos desprotegidos frente a esta casualidad. Señorías, proteger el campo español es proteger a los agricultores también.

Permítanme una reflexión final. Como agricultores, hemos vivido los obstáculos del sistema actual de seguros. Un sistema que, en la actualidad, lejos de ayudar en muchas ocasiones agrava los problemas, como bien saben los agricultores. Necesitamos actualizar el sistema, necesitamos llevarlo a un seguro de renta para que siga siendo una herramienta con eficacia, con referencia y para atender las necesidades del campo en un contexto de volatilidad y también de tensiones geoestratégicas. No podemos permitir más parches, como ha estado haciendo el Gobierno, ni decisiones alejadas de la realidad. Necesitamos medidas de estabilidad. Les pido a todos los señores de esta Cámara que se pongan en contacto con los agricultores y que reflexionen, que apoyen esta proposición de ley porque el campo la necesita.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Gallardo. En turno de fijación de posiciones, en primer lugar, por el Grupo Parlamentario Mixto, el señor Rego Candamil.

Néstor Rego Candamil

BNGDiputado.Página 19Vídeo

Obrigado, señora presidenta. Moi boa tarde. Como sempre, o Partido Popular navega na demagoxia máis absoluta. Unha proposta que até puidese parecer razoábel, que os seguros agrarios se inclúan, para alén das casuísticas xa recollidas, a perda de ingresos ou rendas por flutuacións do mercado, non deixa de ser, en boca do Partido Popular, cando menos peculiar. Tendo en conta moitos factores, en primeiro lugar, un problema inicial que é a posibilidade de que haxa aseguradoras que realmente estean en disposición de cubrir esta circunstancia, porque xa temos agora casos en que isto acontece. Así, por exemplo, no sector vitivinícola galego, as aseguradoras non queren cubrir este sector porque entenden que o mildiu e o oídio son endémicos na Galiza, polo tanto, non é unha excepcionalidade, senón é a circunstancia habitual. Pero isto afecta, por exemplo, á recepción de axudas públicas que esixe que haxa un seguro agrario. E que acontece? Que en todo caso vostedes o que están propondo son medidas paliativas en vez de ir máis ás causas da situación que leva a que o sector agrario e gandeiro vivan na precariedade permanente. De que se queixa o sector agrario galego, por exemplo? Pois quéixase dunha lei da cadea alimentaria insuficiente para garantir os prezos por riba dos custos de produción. Quéixase, por exemplo, do acordo entre a Unión Europea e o Mercosur, que entrará en vigor o día un de maio, un acordo gravemente lesivo para os intereses do sector agrogandeiro galego e que no entanto, o Partido Popular apoiou. Pero chegaron á indecencia de participar nas mobilizacións dos gandeiros galegos dicindo que os apoiaban ao mesmo tempo que estaban nos parlamentos votando a favor do acordo co Mercosur, no Parlamento Europeo, todos os seus eurodiputados, incluídos os dous que din que son eurodeputados galegos, a pesar de viviren permanentemente en Madrid, o señor Villalón e o señor Adrián Vázquez. Traizoaron os intereses do sector agrario e gandeiro galego. Quéixanse, por exemplo, da suba dos combustíbeis que fan inviábel a rendibilidade das explotacións agrogandeiras no noso país. É unha consecuencia directa da guerra imperialista de Trump contra o Irán, unha guerra que o Partido Popular aplaudiu, que o señor Feijóo aplaudiu. Que lle vaia explicar ao Señor Feijóo, como dixo Trump que a suba dos combustibles era un pequeno inconveniente imprevisto, que lle vaia a explicar, di vostede. que falemos cos nosos gandeiros, que falemos co sector labrego. Pois que vaia Feijóo a falar co sector agrogandeiro galego para dicirlle que hai que aguantar porque está ben bombardear Irán aínda que haxa algún pequeno inconveniente imprevisto. O PP na máxima indecencia, porque ademais participou na campaña previa para lexitimar eses ataques aínda á semana anterior levou unha proposición non de lei a este congreso que no fondo tiña ese mesmo obxectivo. Quéixase o sector agrario e gandeiro das axudas da PAC, unhas axudas Insuficientes con criterios inadecuados e que ademais se verán recortadas para poder facer fronte ao incremento do gasto militar, unha baixa de 20 %, un incremento do gasto militar que tampouco rexeita o Partido Popular, todo o contrario está de acordo con ese incremento. Polo tanto, o que hai que facer é mudar de políticas e ir na liña do que reclama o sector agrogandeiro cando berra «prezos xustos para os nosos produtos». Pero iso implica que debe haber leis adecuadas que garantan os prezos de produción e que debe haber políticas favorábeis ao sector agrogandeiro que sexan tamén garantía de prezos xustos e de rendemento das explotacións, políticas que polo visto, nin o Partido Popular nin infelizmente, o Partido Socialista están dispostos a facer. Moito obrigado.

Gracias, señora presidenta. Muy buenas tardes. Como siempre, el Grupo Popular navega en la demagogia más absoluta. Una propuesta que hasta podría parecer razonable. Que los seguros agrarios incluyan, más allá de las casuísticas ya recogidas, la pérdida de ingresos o rentas por fluctuaciones en el mercado no deja de ser ―en boca del Grupo Popular―, cuando menos, peculiar. Teniendo en cuenta muchos factores, en primer lugar, un problema inicial, que es la posibilidad de que haya aseguradoras que realmente estén en disposición de cubrir esta circunstancia, porque ya tenemos ahora casos en los que sucede. Por ejemplo, en el sector vitivinícola de Galicia, las aseguradoras no quieren cubrir este sector porque temen al mildiu y el oidio, que son endémicos en Galicia, con lo cual no es una excepcionalidad, sino que es la circunstancia habitual. Pero esto afecta, por ejemplo, a la recepción de ayudas públicas, que exigen que haya un seguro agrario. ¿Qué sucede? En todo caso, ustedes lo que están proponiendo son medidas paliativas en vez de ir a las causas de la situación que lleva a que el sector agrario y ganadero vivan en la precariedad permanente.

¿De qué se queja el sector agrario gallego? Por ejemplo, se queja de una ley de la cadena alimentaria insuficiente para garantizar los precios por encima de los costes de producción. Se queja, por ejemplo, del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, que entrará en vigor el día 1 de mayo, un acuerdo gravemente lesivo para los intereses del sector agroganadero gallego y que, sin embargo, el Partido Popular ha apoyado. Pero han llegado a la indecencia de participar en las movilizaciones de los ganaderos gallegos, diciendo que los apoyaban al mismo tiempo que estaban en el Parlamento Europeo votando a favor del acuerdo con el Mercosur. Todos sus eurodiputados ―incluidos los dos que dicen que son eurodiputados gallegos, a pesar de que viven permanentemente en Madrid, el señor Millán Mon y el señor Adrián Vázquez― han traicionado los intereses del sector agrario y ganadero gallegos.

Se quejan, por ejemplo, de la subida de los combustibles, que hace inviable la rentabilidad de las explotaciones agroganaderas en nuestro país. Y es una consecuencia directa de la guerra imperialista de Trump contra Irán. Una guerra que el Partido Popular ha aplaudido, que el señor Feijóo ha aplaudido. Y le va a explicar al sector el señor Feijóo ―como ha dicho Trump― que la subida de los combustibles era un pequeño inconveniente imprevisto. Que le vaya a explicar, diga que hablemos con los ganaderos, que hablemos con el sector agrario, que vaya Feijóo a hablar con el sector agroganadero de Galicia. Parece que hay que aguantar porque está bien bombardear Irán, aunque haya un pequeño inconveniente imprevisto. El PP, en la máxima indecencia ―porque además ha participado en la campaña previa para legitimar estos ataques― aún la semana anterior trajo una proposición no de ley a este Congreso que en el fondo tenía este mismo objetivo.

Se queja el sector agrario y ganadero de las ayudas de la PAC, unas ayudas insuficientes con criterios inadecuados y que además se verán recortadas para poder hacer frente al aumento del gasto militar. Una bajada del 20 % y un aumento del gasto militar que tampoco rechaza el Grupo Popular; todo lo contrario, está de acuerdo con ese incremento.

Por tanto, lo que hay que hacer es cambiar de políticas en la línea de lo que reclama el sector ganadero cuando pide a gritos precios justos para nuestros productos. Pero esto implica que tiene que haber leyes adecuadas que garanticen los precios de producción y que tiene que haber políticas favorables al sector agroganadero que sean también garantías de precios justos y de ingresos justos en las explotaciones, políticas que, por lo visto, ni el Grupo Popular ni el Grupo Socialista están dispuestos a hacer.

Muchas gracias.

Presidencia. Moitas grazas, señor Rego. Tiene la palabra la señora Velarde Gómez.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 20Vídeo

Gracias, presidenta. Señor Gallardo, siendo andaluz y agricultor, ¡menudo papelón que está haciendo hoy defendiendo las políticas del Grupo Popular con lo que nos está haciendo Moreno Bonilla en el campo en Andalucía y con lo que está haciendo su partido en Europa y a nivel internacional! (Rumores.―Aplausos). ¡Menudo papelón!, porque hay que tener cuajo para venir hoy aquí a traer esto, señorías del Grupo Popular, de verdad, y hacer el papelón de que están ustedes defendiendo a los ganaderos y a los agricultores cuando siempre siempre que han tenido ocasión han demostrado que, cuando toca elegir, se colocan en el lado de los intereses de las grandes multinacionales y, por supuesto, no del lado de la gente que trabaja en la tierra. (Rumores.―El señor Gallardo Barrena pronuncia palabras que no se perciben). Pero no se pongan tan nerviosos, de verdad, no se pongan tan nerviosos. Relájense, porque lo que les estoy diciendo es la verdad y lo van a tener que escuchar sí o sí. ¿Dónde estaban ustedes cuando impulsamos la ley de cadena alimentaria?, ¿dónde estaban? (Rumores). No estaban, ¿verdad? No la apoyaron, claro. ¿Y qué están haciendo ahora? Porque las comunidades autónomas donde ustedes gobiernan ―Extremadura, Andalucía― no la están desarrollando ni la están cumpliendo. (Rumores). Y, si no, que nos lo digan a nosotros en Andalucía, señor Gallardo, que nos lo digan a nosotros, que lo vivimos todos los días con

Moreno Bonilla, que solo especula, solo privatiza, pero que no hace cumplir la ley porque el campo le importa muy poquito, igual que a sus socios de VOX. (Rumores.―El señor Gallardo Barrena pronuncia palabras que no se perciben). Y eso que hacen ustedes tiene consecuencias directas en el bolsillo de los agricultores y de los ganaderos. ¿Dónde están ustedes cuando se apoyan tratados como Mercosur, que suponen una competencia desleal para nuestro campo? ¿Dónde están? (Rumores). Se lo digo yo, alineados con Bruselas y con los intereses del libre comercio salvaje que asfixia a nuestros productores. Porque yo no sé dónde estaban ustedes en 2017 ―bueno, sí lo sé―, pero sé dónde estaba yo, que estaba en las calles, en contra del TTIP y de los tratados internacionales que ahogaban nuestro campo, mientras ustedes estaban allí, en Europa, votando a favor todos los tratados de libre comercio. (Rumores). O sea, de aquellos barros, estos lodos, que tenemos mucha memoria. (Rumores).

Es que, de verdad, presidenta, es imposible seguir con estos señores todo el rato hablando. (Rumores). ¡Que no estamos en la cafetería! No estamos en la cafetería. ¿Me pueden dejar hablar, por favor?

Presidencia. Por favor, pido un poco de silencio porque, si no, es muy difícil. Y las preguntas que hace la oradora son retóricas, no hay que contestarlas, señor Gallardo. Señora Velarde, tiene usted la palabra.

Martina Velarde Gómez

PodemosDiputada.Página 21

Si les molesta lo que digo es porque digo la verdad, ¿vale? El Grupo Popular y VOX se han dedicado además a ridiculizar continuamente a los propios agricultores por recibir las ayudas de la PAC. Han llamado a las ayudas paguitas y han dicho que eran unos subvencionados; como si no fuese eso el resultado de una política europea para sostener un sector estratégico; como si no fuese eso una herramienta para garantizar que haya producción, que haya empleo y que haya vida en nuestros pueblos. Despreciar la PAC, como han hecho ustedes muchas veces, es despreciar a quienes trabajan la tierra. La gente del campo está ya cansada de que les den lecciones quienes no han pisado el barro en su vida. Porque, seamos claros, muchos de los dirigentes del Partido Popular y de VOX llevan en política desde que se les cayeron los dientes de leche. Han pasado de un despacho a otro despacho, de un cargo a otro cargo o de un chiringuito a otro chiringuito, como el que le montó la señora Esperanza Aguirre al señor Abascal. Porque ustedes, unos y otros, vienen del mismo sitio y son lo mismo. No han vivido lo que significa levantarse de madrugada y depender del clima, como ha pasado ahora en Extremadura y en Andalucía, que no saben si al final de mes les salen las cuentas. Y lo peor es lo del puro teatro de sus socios de VOX, que solo se acercan al campo cuando hay elecciones; que se ponen el capote, se montan en el caballo, se dan un paseíto, se hacen una foto y desaparecen. ¿Eso es defender al campo? Eso es utilizarlo como atrezo electoral, que es lo que hacen ustedes mientras apoyan a Donald Trump, mientras apoyan los aranceles, mientras apoyan una guerra comercial que va a castigar a nuestros productos, que va a encarecer las exportaciones y a golpear a quienes viven del campo en nuestro país. Y voy terminando. A ver si se enteran, el campo no necesita postureo, necesita políticas valientes aquí, en Europa, y a nivel internacional, que es lo que ustedes no hacen; necesita precios justos, necesita protección frente a los abusos de las grandes distribuidoras, necesita apoyo público real y necesita también que dejen de firmar acuerdos internacionales que lo ponen en riesgo. Así que termino. Menos disfraces, menos lecciones, menos lamer las botas de Europa, menos lamer las botas de Trump, y más respeto para nuestra gente del campo. Porque quienes sostienen este país no son quienes se ponen las botas nuevas para ir a hacer una campaña electoral, son quienes trabajan todos los días la tierra, señorías del Grupo Popular. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Velarde. Por el Grupo Parlamentario Vasco, PNV, tiene la palabra el señor Agirretxea Urresti. (Rumores). Silencio, por favor, señora Acedo.

Joseba Andoni (GV (EAJ-PNV)) Agirretxea Urresti

PNVDiputado.Página 21Vídeo

Arratsalde on, guztioi! Hasteko, onartu nahi dut ekimenak benetako arazo bati heltzen diola. Arazo hori ekoizleak eta Estatuko Administrazioa berak ere adierazi dute sarritan, nekazaritza aseguruen egungo sistemak zentzuz babesten du klima edo osasun arriskuen aurrean, baina ez du estaltzen gaur egun gure ustiategietan ezegonkortasun handiena sortzen duena: diru-sarreren aldakortasuna. Eten hori argi jasotzen dute bai ENESAk eta aurretiazko lan-taldeek egindako analisiak. Izan ere, ondorioztatu zuten tresna hori desiragarria zela, nahiz eta tresna hori ezartzea zailtzen zuten muga tekniko eta araudiak egon. Gaur eztabaidatzen ari garen proposamena aldaketa garrantzitsu batean oinarritzen da, PAC berriak diru-sarreren aseguruak ezartzeko aukera aitortzen du, eta funts publiko nazionalen bidez diruz laguntzeko aukera ematen du. Arau aurrerapen horrek kendu egiten du urteetan arlo horretan aurrera egitea eragotzi zuten oztopo nagusiak.

Jaun-andreok, bere akats eta arazo guztiekin, gure taldeak positibotzat jotzen du egokitze juridiko hori. Azalpenean jasotzen den bezalaxe, ez luke zentzurik izango diru-sarrerak egonkortzeko aseguru bat Europako esparruan finantzatu ahal izatea, baina ezin izatea integratu munduko helduenetarikoa eta sendoenetarikoa den nekazaritza aseguruen Estatuko sistema honetan.

Buenas tardes, señorías. Quiero decir que esta iniciativa encara un problema, un problema que muchas veces las Administraciones y los consumidores ya han mencionado, y es que los sistemas de seguros sí que protegen ante los problemas del clima, etcétera, pero no protegen frente a algo que genera muchas dificultades: la variabilidad de los ingresos. Y eso lo recogen también los análisis de otros grupos de trabajo, que llegaron a la conclusión de que ese instrumento era deseable pese a que había límites técnicos y reglamentarios que dificultaban la puesta en práctica de dicho instrumento. Esta iniciativa se basa en un cambio importante, la nueva PAC da la oportunidad de garantizar los ingresos a través de seguros y a través también de fondos nacionales que permitan dar subvenciones, y ese avance normativo elimina el problema o los obstáculos que impedían avanzar. Señorías, con todos sus problemas y con todos sus fallos, nuestro grupo considera positiva esta adaptación jurídica. En la exposición de motivos vemos que no tendría sentido un seguro que garantice los ingresos en Europa, pero que no se pueda integrar en este sistema de seguros del Estado.

Mi grupo no se presenta a las elecciones andaluzas, pero también tenemos algo que decir en esto. Sabemos que esto no es la panacea, sin duda alguna, pero creo que es interesante hablar de ello.

El responsable del Grupo Popular lo ha explicado. ¿Por qué es relevante lo que dice la propuesta? Porque por primera vez permite proteger al sector frente al riesgo más importante de hoy, que es la volatilidad de ingresos, no solo los daños climáticos. Es coherente con la PAC y con las leyes, en nuestro caso vascas, que obligan a garantizar rentas dignas, a diferencia del modelo actual. El sistema vigente asegura la producción física. El nuevo modelo, el que propone el Grupo Popular ―también ha habido otras propuestas en otros momentos―, asegura la renta, introduciendo riesgos de mercado, precios, demanda y acceso a mercados, como decía.

¿Por qué es relevante? Porque cubre un riesgo real no cubierto por el sistema actual y porque Europa lo permite por primera vez. Hasta ahora el seguro de ingresos no podía subvencionarse ni con ayudas de Estado ni por medio de la PAC. Hoy en día se autoriza formalmente este seguro de ingresos y se legitima su subvencionabilidad con fondos públicos nacionales. También nos parece relevante porque se alinea con las políticas agrarias vascas. El objetivo principal de nuestras leyes agrarias y de las que están en anteproyecto también es garantizar rentas dignas; es el objetivo fundamental tanto de la ley de política agraria, de 2008, como de la Ley de Desarrollo Rural vasca, de 2022, así como del anteproyecto de la nueva Ley de Política Agraria y Alimentaria en la que se está trabajando hoy en día. El seguro de ingresos es relevante porque puede ser un instrumento más directo para materializar esta obligación legal, y también porque debería dar estabilidad económica a un sector sometido a enorme volatilidad.

La proposición de ley del Grupo Popular señala en su exposición de motivos que la volatilidad es creciente, sin duda alguna, y los instrumentos existentes no son suficientes para estabilizar los ingresos. El seguro de ingresos debería reducir la incertidumbre estructural y proteger la continuidad empresarial.

En cualquier caso, también hay una serie de cuestiones que evidentemente el reconocimiento europeo no resuelve del todo por sí mismo. En primer lugar, en relación con los retos técnicos, económicos y operativos ―y es aquí donde queremos ser claros, rigurosos y responsables―, el texto no fija parámetros mínimos del futuro seguro ni incorpora elementos esenciales, como el umbral de activación del 20 % de pérdida contemplado en el propio reglamento europeo. Esta falta de concreción obliga a que muchos aspectos críticos se remitan a trabajos posteriores de ENESA, que es lo que dicen ustedes en la ley. En segundo lugar, la proposición tampoco resuelve un obstáculo que reconocen ustedes en la propia exposición de motivos: la insuficiencia de datos fiables sobre precios e ingresos a nivel de explotación. En tercer lugar, no conocemos el impacto presupuestario que tiene, porque, según el análisis realizado, no está cuantificado, como tampoco lo está para las Administraciones autonómicas, que cofinancian tradicionalmente parte de las primas, e introducir un riesgo nuevo ―el riesgo de mercado y el riesgo de precios, más frecuente y menos diversificable que el climático―, sin estimaciones fiables, supone una incertidumbre significativa tanto para las comunidades autónomas como para ENESA, después. En cuarto lugar, los riesgos inherentes al seguro de ingresos ―el riesgo moral y la antiselección― tampoco aparecen acompañados de mecanismos de prevención en el texto y habrá que diseñarlos, porque así lo exige la experiencia internacional, y este diseño será decisivo para que el instrumento funcione.

Nuestra posición será constructiva. Votaremos a favor de que se tome en consideración, porque apoyamos que se abra este debate y que se habilite un marco jurídico que hasta ahora no existía.

Lehen sektoreak egonkortasuna behar du, bai, baina, era berean, irtenbideak errealismoz, kaudimenez eta erantzukizunez eraiki behar dira. Euskal taldea hor egongo da beti nekazarien onurarako dena babesten, ondo oinarrituta ez dagoena zalantzan jartzen eta, tresna hori garatzen baldin bada, zorroztasunez lanean nekazarien benetako zerbitzura egon dadin.

Eskerrik asko.

El sector primario necesita estabilidad, sí, pero al mismo tiempo necesita soluciones con realismo, con responsabilidad y con solvencia. El Grupo Vasco estará ahí siempre, ayudando a los agricultores, protegiendo su bienestar y poniendo en tela de juicio lo que no esté bien. Y, en caso de que se desarrolle ese instrumento, trabajaremos con rigurosidad al servicio real de los agricultores.

Gracias.

Presidencia. Eskerrik asko, señor Agirretxea. Pel Grup Parlamentari Junts per Catalunya, té la paraula el senyor Gavin i Valls.

Isidre Gavin i Valls

JuntsDiputado.Página 23Vídeo

Gràcies, senyora presidenta. Senyores i senyors diputats, bé, avui ens porten aquesta proposta per tal que es discuteixi, per tal que es prengui en consideració un document en relació amb la possibilitat d’establir assegurances agràries a l’estabilització de la renda. Jo voldria fer una primera consideració prèvia, que és la següent: aquesta proposta, i altres semblants d’altres grups d’aquesta cambra, el que demostren és que tenim un Ministeri d’Agricultura i un Govern en relació amb polítiques agràries que està paralitzat. A veure, algú que m’expliqui quantes iniciatives ha portat el Govern o els partits del Govern durant aquest mandat, en el sentit de fer propostes per millorar, per refer, per perfeccionar o per explorar nous camins per ajudar el sector agrari. Pràcticament cap, una llei. Un Govern que no proposa lleis, una amb tot el mandat; un Govern que no proposa iniciatives, un Govern que no compareix. Nosaltres vam demanar la compareixença per Mercosur, que és una amenaça greu als petits i mitjans agricultors i ramaders, però altres grups també ho han demanat, que es comparegui per Mercosur, i aquí no hi ha cap perspectiva, cap compareixença. I un Govern que no resol problemes. La majoria d’iniciatives en relació amb aquest àmbit, i no només del PP, també d’altres grups de la cambra, han vingut dels grups parlamentaris. Segona qüestió: per què poso l’accent aquí? Perquè el sector està en una situació crítica. És que què està fent el Govern en l’àmbit de polítiques agràries? Guanyar temps? Pegar patada endavant a la pilota? Que és qui dia passa, any empeny, que diem en català, que diem a Catalunya. És que clar, un sector que està envellit. Ningú no ho qüestiona, no? Un sector envellit, mitjana d’edat alta, un sector on tanquen contínuament les petites explotacions, les petites i mitjanes, que són aquelles que estan a les zones menys poblades, a les zones que es despoblen, que, per tant, són els territoris on aquesta activitat agrària i ramadera aporta un valor de gestió del territori, d’evitar incendis. Poc relleu per a joves, hi ha pocs joves que s’incorporen a l’activitat. Manca de rendibilitat i de preus justos, i aquí anem a la cosa que crema, que és on va també la iniciativa que vostès presenten. Avui dia, els cereals, venim d’una de les millors campanyes de cereals d’aquests últims anys, i els cereals s’estan venent a pèrdua, s’estan venent sense beneficis. L’altre dia vaig estar a la Fira de Sant Josep de Mollerussa i una vegada més vaig poder parlar amb molts pagesos. Al que li està anant millor està guanyant 50 euros per hectàrea. 50 euros per hectàrea vol dir que, si s’espatlla l’empacador o se t’espatlla el tractor, ja has perdut tot el benefici que tenia previst. És a dir, al que li va millor guanya 50 euros per hectàrea. Val, per tant, és imprescindible prendre mesures, és imprescindible explorar nous camins, és imprescindible prendre decisions, i aquest Govern no ho fa. No hi ha temps a perdre, no hi ha temps a esperar, s’han de prendre decisions. I, per tant, d’entrada, per a nosaltres això ja fa valorar que qualsevol iniciativa que aparegui en el terreny de mirem de donar millor consistència i capacitat de competitivitat al sector val la pena estudiar-la.

Després, hi ha un escenari, que és molt evident, s’ha explicat, ho han dit altres ponents que han vingut aquí. Hi ha una incapacitat total i absoluta dels pagesos i ramaders per gestionar la comercialització del producte en un entorn tan variable i tan globalitzat. És a dir, al final, amb les assegurances actuals, pots estar intentant defensar una part de la teva collita, si no l’has perdut amb una pedregada o una maltempsada, i després resulta que aquella collita resulta que no té preu, perquè hi ha hagut una collita superbona a no sé quin lloc del món, o perquè ha passat el d’Ucraïna o perquè ha passat allò de no sé què. No hi ha control sobre els costos de producció, no hi ha control sobre el preu del producte. I això és una greu amenaça, perquè, de tots aquells factors que hem dit que són un greu problema per a la sostenibilitat de l’activitat, el principal és que la gent es guanyi la vida. Si els joves veuen expectatives de guanyar-se la vida, hi haurà més incorporació. Si no, no.

El sistema actual d’assegurances agràries, a més a més, no resol aquesta sostenibilitat econòmica de les explotacions. I posaré algun exemple que complementi alguns dels exemples que s’han posat fins ara. Per exemple, les malalties com el míldiu de la vinya, molts grups parlamentaris hem fet propostes i hem defensat aquí, en aquesta cambra, i a la comissió, i s’ha aprovat que s’inclogui el sistema d’assegurances. Saben la resposta de què ha passat amb això? Evidentment, no s’ha fet res. La manera d’avaluar els danys, cada vegada que hi ha això, una pedregada, una gelada, no és precisa, no és exacta, i de vegades es basa en uns supòsits que no són del tot reals. El cost de l’assegurança sovint no és competitiu, sovint és car, massa car, i les condicions de la mateixa assegurança la fan poc atractiva. Saben vostès quin percentatge d’assegurança agrària s’està fent en aquest moment amb olivera i amb ametlla? El 10 %. El 90 % dels productors d’olivera i d’ametlla tenen un producte d’assegurança agrària i no el contracten, perquè no és competitiu, perquè és massa car i perquè està ple de requeriments. Sí, sí, el 90 % no el fan anar.

I ara els posaré un altre exemple. El meu territori és molt de la fruita i la Teresa segur que ho sap això. Un pagès que fa fruita, si vol assegurar la seva collita de fruita, pot tenir un topall. Per exemple, li imposen un topall que tu pots assegurar un màxim de 18 000 quilos per hectàrea. Dius: «No, no, escolti’m, jo quan tinc un bon any i amb la finca que tinc, amb els arbres que tinc i amb la manera de cultivar, jo puc arribar a tenir 30 000 quilos de collita. Doncs jo vull assegurar 30 000 quilos. Val més? Ja pagaré més. Què val? Jo pagaré la quota». Com si vostè té un cotxe i el vol posar a tot risc. Doncs miri, els pagesos no el poden posar a tot risc el cotxe. Li diuen que no, no, que això màxim, el topall és aquest. I, a més a més, en segons quins casos agafen les produccions d’anys anteriors, que potser hi ha hagut sequeres, que potser hi ha hagut ventades, i limiten, obstaculitzen la possibilitat que el pagès, pagant la seva quota, pugui assegurar la collita. L’actual sistema, per tant, no genera confiança.

Aquesta iniciativa, la possibilitat de garantir les rendes, o assegurar els riscos i les rendes, ens sembla que és un terreny que cal explorar. Naturalment que sí. I una de les coses millors de la iniciativa és que es creï un grup de treball. Catalunya, particularment, té una economia agrària molt exportadora, està molt sotmesa a tot el sector que és exportador, a tota aquesta variabilitat que hem dit de tota aquesta globalització. Per tant, nosaltres pensem que és una iniciativa que té sentit, que en el contingut hi haurà propostes i hi haurà millores i tothom dirà la seva, estupendo. Però comencem a recórrer perquè, a més, com s’ha dit, la PAC, la política europea, permet que es recorri aquest camí.

Per tant, aquesta és la posició del nostre Grup. Gràcies.

Gracias, señora presidenta. Señoras y señores diputados, hoy nos traen esta propuesta para que se debata y para que se tome en consideración un documento en relación con la posibilidad de establecer seguros agrarios a la estabilización de la renta. Me gustaría hacer una primera consideración previa, que es la siguiente: esta propuesta y otras parecidas de otros grupos de esta Cámara lo que demuestran es que tenemos un Ministerio de Agricultura y un Gobierno, en relación con políticas agrarias, que están paralizados. Vamos a ver, alguien que me explique cuántas iniciativas han traído el Gobierno o los partidos del Gobierno durante este mandato en el sentido de hacer propuestas para mejorar, para rehacer, para perfeccionar o para explorar nuevos caminos para ayudar al sector agrario. Prácticamente ninguna, una ley. (El señor Gallardo Barrena: ¡Muy bien!). Un Gobierno que no propone leyes, una en todo el mandato. Un Gobierno que no propone iniciativas. Un Gobierno que no comparece. Hemos pedido la comparecencia por Mercosur, que es una amenaza grave para los pequeños y medianos agricultores y ganaderos, y otros grupos también han pedido esta comparecencia, pero aquí no hay ninguna perspectiva de que vayan a comparecer. La mayoría de las iniciativas en relación con este ámbito ―y no solo del PP, sino también de otros grupos de la Cámara― han venido de los grupos parlamentarios.

Segunda cuestión. ¿Y por qué pongo aquí el acento? Porque el sector se encuentra en una situación crítica. ¿Qué está haciendo el Gobierno en el ámbito de las políticas agrarias?, ¿ganar tiempo?, ¿dar una patada hacia adelante al balón? Es decir, adelantar el balón. Es un sector que está envejecido, y nadie cuestiona esto, con una media de edad alta. Es un sector en el que se cierran las pequeñas y medianas explotaciones, que son aquellas que están en las zonas menos pobladas, en las zonas que se despueblan, que, por tanto, son los territorios donde esta actividad agraria y ganadera aportan un valor de gestión del territorio y de evitar incendios. Hay poco relevo de jóvenes, hay pocos jóvenes que se incorporen. Carencia de rentabilidad y precios justos. Y aquí entramos al quid de la cuestión: venimos de una de las mejores campañas de cereales de los últimos años y los cereales se están vendiendo a pérdidas, se están vendiendo sin beneficios. El otro día estuve en la Feria de San Josep de Mollerussa y una vez más pude hablar con los campesinos. A quien le va mejor está ganando 50 euros por hectárea. 50 euros por hectárea quiere decir que, si se te rompen la empacadora o el tractor, has perdido ya todo el beneficio que tenías previsto. Es decir, al que le va mejor gana 50 euros por hectárea.

Por tanto, es imprescindible tomar medidas, hay que explorar nuevas vías, hay que tomar decisiones, y este Gobierno no lo hace. No hay tiempo que perder ni esperar, hay que tomar decisiones ya. Por tanto, de entrada, a nosotros nos hace valorar que cualquier iniciativa que aparezca en el terreno de una mejor capacidad de consistencia y competitividad para el sector hay que estudiarla.

Después hay un escenario que es muy evidente, ya se ha explicado y lo han dicho otros ponentes aquí: hay una incapacidad total de los agricultores y ganaderos para gestionar la comercialización del producto en un entorno tan variable y tan globalizado. Es decir, al final, con los seguros actuales, puedes tratar de defender una parte de tu cultivo, si no lo has perdido en una pedrada, pero no tiene precio porque ha habido algo en otra parte del mundo o por lo de Ucrania… No hay control sobre los costes de producción o sobre el precio del producto, y esto realmente es una amenaza muy grave, porque de todos estos factores que constituyen un gran problema para la sostenibilidad de la actividad, el principal es que la gente se gane la vida. Si los jóvenes ven expectativas de ganarse la vida, habrá más incorporación al sector; si no, no. El sistema actual de seguros agrarios no resuelve esta sostenibilidad económica de las explotaciones. Daré algún ejemplo: las enfermedades como el mildiu de la viña, que muchos grupos parlamentarios han defendido en esta Cámara y en la comisión, y se ha aprobado que se incluya en el sistema de seguros, ¿pero saben la respuesta de qué ha pasado con esto? Evidentemente, no se ha hecho nada. La manera de englobar los daños cada vez que hay una pedregada o una helada no es precisa, no es exacta, y se suele basar en unos supuestos que no son del todo reales.

El coste de los seguros no suele ser competitivo, sino que suele ser caro, muy caro, y las condiciones del seguro lo hacen poco atractivo. ¿Saben ustedes qué porcentaje de seguros agrarios se está haciendo en este momento a los almendros y los olivos? El 10 %; el 90 % de los productores de olivo y almendro tienen un producto de seguros agrarios y no lo contratan porque no es competitivo, porque es muy caro y porque está lleno de requisitos. Sí, el 90 % no lo contratan. Mi territorio es mucho de la fruta, y Teresa seguro que lo conoce. A un agricultor que cultiva fruta, si quiere asegurar su cultivo, le pueden poner un límite de que puede garantizar un máximo de 18 000 kilos por hectárea. Y dice: No, no, cuando tengo un buen año y con la finca que tengo, con los árboles que tengo y con este cultivo puedo llegar a tener 30 000 kilos de cultivo. Asegurar 30 000 kilos vale muchísimo, pero bueno. ¿Qué vale? Yo pagaré la cuota. Como si usted tiene un coche y lo quiere poner a todo riesgo, muy bien, pero los agricultores no pueden hacer esto, porque les dicen que no, que este es el límite. Y, además, en según qué casos, cogen las producciones de años anteriores, que tal vez ha habido sequías o vientos fuertes, y limitan u obstaculizan que el agricultor, pagando su cuota, pueda asegurar este cultivo. El actual sistema no genera confianza.

De esta iniciativa, la posibilidad de garantizar las rentas o de asegurar los riesgos nos parece que es un terreno que hay que explorar. De hecho, una de las mejores cosas de esta iniciativa es crear grupos de trabajo. Cataluña, particularmente, tiene una economía agraria muy exportadora y muy sometida a toda esta variabilidad que mencionaba, a esta globalización. Pensamos que es una iniciativa que tiene sentido. En el contenido habrá propuestas y mejoras y cada uno dirá lo suyo ―estupendo―, pero empecemos a recorrer este camino porque la PAC nos permite recorrer estos caminos.

Por tanto, esta es la posición de nuestro grupo. Muchas gracias.

Presidencia. Muchas gracias, señor Gavin. Pel Grup Parlamentari Republicà, té la paraula la señora Jordà i Roura.

Teresa Jordà i Roura

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Bé, molt bona tarda a totes i a tots, diputades, diputats, presidenta. Deixi’m que comenci amb una màxima que crec que és molt important i que defineix perfectament la discussió d’avui aquesta tarda. Si l’Estat, si aquest Estat, si un Estat, en definitiva, si l’Estat no garanteix unes assegurances agràries que funcionin, no està fallant una política sectorial concreta, no només està fallant el Ministeri d’Agricultura si parlem d’aquest Estat. És justament aquest Estat que està fallant, sens dubte, al país que diu voler alimentar. I aquesta és la qüestió. I això és el que està passant. I això sí, és un despropòsit. Avui debatem una proposició de llei que deixin-m’ho dir, arriba tard, arriba molt tard i arriba malament. I arriba, a més, de la mà d’aquells que, quan han governat, perquè ho han fet, ho han fet molts anys, doncs no han fet res o no han estat capaços de resoldre tampoc aquest problema. Perquè sí, senyories del Partit Popular, avui sembla que vostès descobreixin la sopa d’all. Sembla que avui descobreixin els ingressos agraris. Sembla que avui descobreixin la volatilitat del sector. Sembla que avui descobreixin la fragilitat del propi sector. Però, malauradament, la pagesia fa massa temps que està patint, molt. I vostès, quan van tenir l’oportunitat, tampoc van fer res, no van fer cap canvi, sobretot cap canvi de veritat que toqués el moll de l’os, cap canvi estructural. I siguem clars, no és només una deixadesa del Partit Popular. Ara em vaig mirant el senyor Gallardo, que segur que no és tot culpa seva, ni del seu partit, perquè evidentment aquí hi ha un fracàs dels governs del Partit Socialista. Uns governs que no quan n’han tingut l’oportunitat, o sí quan han tingut l’oportunitat, el que han fet és mantenir un sistema que no respon a la realitat actual de la pagesia i de la ramaderia. Per tant, entre uns i altres, menys lliçons des d’aquest faristol. Perquè mirin, la realitat avui és tossuda. Entre altres coses, sí, el senyor Gallardo n’ha parlat, un tema d’augment de costos. Però senyor Gallardo, vostè no m’ha parlat d’una altra realitat flagrant, que és el canvi climàtic. No me n’ha parlat. No me n’ha parlat. A Catalunya això ho sabem prou bé. Mirin, en els últims anys, una sequera persistent que ha posat al límit desenes, desenes i centenars i centenars d’explotacions agràries. Unes reserves hídriques sota mínims durant molts i molts mesos. Collites perdudes o collites reduïdes de manera dramàtica, de manera dràstica. Pagesos que no saben si podran continuar l’any vinent. I això no són dades, diputades i diputats, això són vides. I sí, davant d’aquesta realitat, davant d’aquesta situació, el sistema d’assegurances de l’Estat no està funcionant com ho hauria de fer. I això ho hem de dir, ens ho hem de dir, i ho sap tothom, ho sap tothom. I no em serveix l’excusa que a vegades em fa servir el ministre, quan he parlat d’aquest tema concretament: hi ha molts Estats que no en tenen d’assegurança agrària. Bé, escolti’m, si es té una assegurança agrària, és per aquesta assegurança agrària ha de funcionar, perquè, si no, és encara pitjor que no tenir-ne. Així de clar. I a més a més, deixin-m’ho dir, apareixen noves afectacions, perquè estem en canvi climàtic, i on abans plovia poc, ara plou molt i amb més intensitat. I què es troben massa pagesos? Doncs miri, n’ha parlat el senyor Gavin, ha parlat del míldiu, el míldiu que afecta, com bé saben, la vinya. Hi ha territoris de l’Estat espanyol on sí que té una cobertura per l’assegurança. I resulta que al meu país no. I no l’hem patit avui, el míldiu, el vam patir l’any 2018. Això no s’entén. No té cap mena de sentit. Davant d’això, hi ha dificultats de cobertura, hi ha dificultats de reconeixement de dany i massa incertesa sobre el que queda protegit i el que no. On no hi ha incertesa és a l’hora de pagar el pagès, aquí sí que no hi ha incertesa, però a l’hora de fer la valoració dels danys, atenció, perquè llavors resulta que hi ha molta lletra petita que a vegades ni tan sols està escrita. I això, senyories, en un context, repeteixo, de canvi climàtic i d’augment de riscos, doncs és inacceptable. I és molt greu i molt preocupant, perquè, de fet, no descobreixo res si dic que les assegurances haurien de ser una xarxa de seguretat per al sector primari. I avui el que són és una xarxa foradada, una xarxa plena de forats enormes. Parlem clar i tothom ho sap. No hi ha ningú en aquest hemicicle que pugui dir el contrari. Primes escandalosament elevades, cobertures clarament insuficients, indemnitzacions que no arriben i, si arriben, arriben tard, i un sistema que, a la pràctica, expulsa directament, a més a més, la petita i mitjana pagesia, que aquesta és un altre tema també, aquest és un altre tema. I això és el que tenim. I per això, des d’Esquerra Republicana diem que les assegurances agràries són encara avui una assignatura pendent. Cal dir també, senyories del Partit Popular, que la seva proposició de llei apunta una idea que pot ser útil, que pot ser útil, que és el fet d’incorporar la cobertura d’ingressos i rendes. El problema no és només el que diu aquesta PL, el problema és si això serà útil o serà un altre titular, és a dir, que és un tema, entenc, bo, necessari i que s’ha de treballar. Perquè sense recursos, sense reformes profundes, sense valentia política, això, evidentment, no canvia res.

I aquí de moment han fallat uns i altres, perquè això és evident. Perquè tots vostès des de fa molts anys, de manera alternada, gestionen el sistema i no han fet res, ni tan sols adaptar-lo a la realitat del canvi climàtic que vivim. Penso que avui és una oportunitat per posar-nos a treballar en un tema de vital importància. Jo els posaré un exemple molt ràpid, amb permís de la presidenta. Fa més d’un any, un pagès de Terres de Ponent que, evidentment, es dedica a la fruita dolça, que té moltes hectàrees de fruita dolça, va perdre una part molt important de la seva collita per una flagrant pedregada. Tenia assegurança, ho havia fet tot bé, havia pagat el que no està escrit. I què va passar? Doncs va passar que el peritatge no va reconèixer el dany real, va passar que la indemnització no cobria ni de lluny les pèrdues, i va passar que, entre tràmits i terminis, els pocs diners que va rebre els va rebre tard i malament. Resultat: pèrdues econòmiques greus i, evidentment, la sensació massa habitual que el sistema no respon.

I 30 segons, presidenta, només per parlar de la llei de la cadena alimentària, que tampoc respon a la realitat, i que ni Partit Popular ni Partit Socialista han estat capaços de solucionar o d’acabar les deficiències que té aquesta llei des del primer dia. És més, uns ni van ser ni se’ls va esperar, i els altres tancada en un calaix, perquè Esquerra Republicana, com bé saben, en el seu dia, vàrem presentar propostes per modificar-la.

I ja està, acabo. Diria moltes coses més, però vaig fora de temps. Mirin, només una cosa, el camp, els pagesos que fan allò de 24/7, estan 24 hores gairebé treballant a fora, a la intempèrie, de 7 dies a la setmana, no discuteixen sobre ideologia perquè tenen poc temps. El poc temps que els queda, si els queda alguna hora, fan papers, la burocràcia. Al camp cada dia es lluita per una altra cosa, que és per sobreviure, perquè al final no hi ha més sostenibilitat, no existeix cap sostenibilitat si no existeix l’econòmica, és a dir, que s’hi puguin guanyar la vida.

I per això acabo com he començat. Si l’Estat no és capaç de garantir unes assegurances agràries que funcionin, no està fallant una política concreta, està fallant un Estat, aquell Estat que diu que alimenta la població amb la seva agricultura. Res més.

Moltes gràcies.

Muy buenas tardes a todas y a todos. Presidenta, diputados y diputadas, voy a empezar con una máxima que creo que es muy importante y que define perfectamente la discusión de esta tarde: si este Estado, si un Estado, en definitiva, no garantiza unos seguros agrarios que funcionen, no está fallando una política sectorial concreta, no solo está fallando el Ministerio de Agricultura ―si hablamos de este Estado―, es justamente este Estado el que está fallando, sin duda, al país al que quiere alimentar. Esta es la cuestión. Eso es lo que está ocurriendo ahora mismo y esto sí es un despropósito. Estamos hablando de una proposición de ley que llega tarde, déjemelo decir. Llega muy tarde y llega muy mal. Y llega, además, de la mano de aquellos que cuando han gobernado ―y lo han hecho muchos años― no han hecho nada o tampoco han sido capaces de resolver este problema. Señorías del Grupo Popular, hoy parece que ustedes descubren la sopa de ajo, que descubren los ingresos agrarios, la volatilidad o la fragilidad del propio sector, pero los agricultores hace demasiado tiempo que sufren mucho y ustedes, cuando tuvieron la oportunidad, tampoco hicieron nada. Tampoco hicieron ningún cambio, sobre todo ningún cambio de verdad, de calado, estructural. Seamos claros, no se trata de una dejadez del Partido Popular ―ahora miro al señor Gallardo―, seguro que no es todo culpa suya ni de su partido. Evidentemente, aquí hay un fracaso de los Gobiernos del Partido Socialista. Unos Gobiernos que, cuando han tenido la oportunidad, lo que han hecho ha sido mantener un sistema que no responde a la realidad actual de los agricultores y de los ganaderos. A unos y a otros les digo: menos lecciones desde el atril, porque la verdad hoy es tozuda. Entre otras cosas, el señor Gallardo ha hablado de aumento de costes. Sí, señor Gallardo, pero usted no ha hablado de otra realidad flagrante, que es el cambio climático. (El señor Gallardo Barrena: Sí, sí). No ha hablado nada de esto, para nada. En Cataluña esto lo sabemos muy bien. En los últimos años, una sequía persistente ha puesto al límite a centenares y centenares de explotaciones agrarias, con unas reservas hídricas por debajo de mínimos durante muchos muchos meses, cultivos perdidos o reducidos de forma drástica y agricultores que no saben si van a poder continuar el año siguiente. Esto no son datos, diputadas y diputados, esto son vidas. Y ante esta realidad y esta situación, el sistema de seguros del

Estado no está funcionando como debería. Esto hay que decirlo y lo sabe todo el mundo, y no me sirve la excusa que a veces utiliza el ministro cuando hablamos de este tema concretamente: hay muchos Estados que no tienen estos seguros agrarios. Si se tiene un seguro agrario, tiene que funcionar, porque, si no, es peor que no tener nada. Así de claro.

Además, déjenme decirlo, aparecen nuevas afectaciones, porque estamos bajo un cambio climático por el que donde llovía poco, ahora llueve mucho y con mucha intensidad. Hablábamos antes del mildiu. Como ustedes saben, el mildiu afecta a la viña. Hay territorios en el Estado español donde hay cobertura del seguro para esto, pero en mi país resulta que no. Y no es algo que suframos hoy, el mildiu lo llevamos sufriendo desde el año 2018. Esto no tiene sentido. Por tanto, hay dificultades de cobertura, de reconocimiento de daños y demasiada incertidumbre sobre qué hay que proteger y qué no. No hay incertidumbre a la hora de pagar al agricultor, pero a la hora de hacer la valoración de los daños, atención, porque parece que hay mucha letra pequeña que muchas veces ni está escrita. Señorías, en este contexto de cambio climático y de aumento de riesgos esto es inaceptable. Es muy grave y preocupante.

De hecho, no descubro nada si digo que los seguros deberían ser una red de seguridad para el sector primario y hoy son, fundamentalmente, una red con agujeros enormes. Hablemos claro ―y todos lo sabemos, no hay nadie en este hemiciclo que pueda decir lo contrario―: primas escandalosamente elevadas; coberturas claramente insuficientes; indemnizaciones que no llegan y que, si llegan, llegan tarde, y un sistema que, en la práctica, expulsa directamente, además, a la pequeña y mediana empresa de agricultores ―este es otro tema―. Y esto es lo que hay. Por eso, Esquerra Republicana decimos que los seguros agrarios son todavía hoy una asignatura pendiente.

Hay que decir, además, señorías del Grupo Popular, que su proposición de ley apunta una idea que puede ser útil: incorporar la cobertura de ingresos y de rentas. El problema no es únicamente el que se menciona en esta PL, el problema es si esto va a ser útil o va a ser simplemente otro titular. Es decir, entendemos que es bueno y necesario, pero hay que trabajarlo, porque sin recursos, sin reformas profundas y sin valor político esto evidentemente no va a cambiar nada.

Aquí parece que han fallado unos y otros ―esto es evidente―, porque todos ustedes, desde hace muchísimos años, de manera alterna gestionan el sistema y no han hecho nada, ni aceptar el cambio climático. Pienso que hoy es una oportunidad para ponernos a trabajar en un tema de vital importancia. Les voy a dar un ejemplo muy rápido ―con permiso de la presidenta―. Hace más de un año, un agricultor de Tierras de Poniente con muchas hectáreas y que trabaja la fruta dulce perdió una parte importante de su cultivo por una pedregada. Tenía seguro, lo había hecho todo bien, había pagado lo que no está escrito y ¿qué ocurrió? Que el peritaje no reconoció el daño real, la indemnización no cubría ni de lejos las pérdidas y, entre trámites, límites y plazos, el poco dinero que recibió lo recibió tarde y mal. Resultado: pérdidas económicas graves y, evidentemente, la sensación demasiado habitual de que el sistema no responde.

Treinta segundos, presidenta, para hablar de la ley de la cadena alimentaria, que tampoco responde a la realidad y que ni Partido Popular ni Partido Socialista han sido capaces de solucionar ni de acabar con las deficiencias que tiene esta ley desde el primer día. Además, unos ni estuvieron ni se les esperaba, y los otros lo dejaron dentro de un cajón, porque Esquerra Republicana presentó propuestas para modificarla en su día.

Ya está, termino, diría muchas cosas más, pero ya estoy fuera de tiempo. Miren, solo una cosa: el campo, los agricultores y los campesinos trabajan 24/7, veinticuatro horas trabajando a la intemperie, siete días a la semana, pero no discuten sobre ideología, porque tienen poco tiempo y si les queda algo de tiempo rellenan papeles, burocracia. En el campo se lucha por sobrevivir, porque al final no hay sostenibilidad si no existe la económica, que se puedan ganar la vida.

Por eso, termino como he empezado: si el Estado no es capaz de garantizar unos seguros que funcionen, no falla una política en concreto, está fallando un Estado, ese Estado que dice que alimenta a su población con su agricultura.

Muchísimas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Jordà. Por el Grupo Parlamentario Plurinacional SUMAR, tiene la palabra el señor Guijarro García.

Txema Guijarro García

Grupo SumarDiputado.Página 28Vídeo

Gracias, presidenta. Señorías, buenas tardes a todas y a todos.

Señor Gallardo, buenas tardes. Hay iniciativas legislativas que más que proponer una transformación del orden existente parecen aspirar a un desmontaje total del mismo. La proposición de ley del Grupo Popular sobre seguros agrarios se inscribe en esta categoría, una norma que invoca la modernización, la sostenibilidad y la protección del campo, pero que, al ser examinada con detenimiento, revela una comprensión limitada, cuando no complaciente, de los problemas estructurales que dice abordar.

El núcleo de la propuesta ―como ya se ha explicado― consiste en incorporar al sistema de seguros agrarios la cobertura de ingresos y rentas, ampliando así el perímetro clásico de protección frente a riesgos naturales a la volatilidad de los mercados, como ya se ha explicado. La premisa es, en apariencia, irreprochable: los agricultores no solo sufren sequías o heladas, sino también caídas de precios, perturbaciones en la demanda y tensiones en la cadena de valor. Ahora bien, el salto conceptual que la proposición pretende dar, de la protección frente a contingencias naturales a la cobertura por dinámicas de mercado, no es una mera ampliación técnica, sino una mutación profunda del sentido mismo del seguro.

Conviene recordar, aunque la proposición lo haga de una forma parcial y selectiva, que el sistema vigente no es un vestigio inerte, sino una arquitectura compleja que ha ido evolucionando, adaptándose cabalmente a una realidad cada vez más compleja y que ha demostrado eficacia incluso en contextos de elevada siniestralidad. No quiere esto decir, señor Gallardo ―y esto se lo reconozco―, que el sistema no sea mejorable, desde luego. Desde algunas organizaciones agrarias, como la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos, nos llegan serias críticas al mismo, en tanto que no es ajeno a determinadas disfuncionalidades y que ―argumentan― aún no cuenta con la agilidad que los crecientes fenómenos asociados al cambio climático requieren. Usted ha hablado sobre este asunto. La señora Jordà le reprochaba no haber mencionado el tema, pero usted claramente lo ha mencionado. El problema es que su partido me temo que no le acompaña a usted en esto. Pero, usted, desde luego, sí creo que es consciente de lo mismo.

La pregunta, por tanto, no es si los ingresos agrarios deben estabilizarse o no, cuestión sobre la que difícilmente cabe disentir, sino mediante qué instrumentos o con qué efectos distributivos. Y es aquí donde la propuesta revela su flanco más débil; al pretender asegurar la volatilidad de los ingresos se incurre en una suerte de fetichismo asegurador ―si se me permite la expresión―, como si todo riesgo económico pudiera y debiera traducirse a una póliza. Sin embargo, los ingresos agrarios no son únicamente el resultado de variables exógenas, sino también de estructuras de mercado profundamente asimétricas, como ya se ha denunciado, por cierto. La formación de precios en origen, la concentración de la distribución o la dependencia de insumos globales no son fenómenos asegurables, sino que son problemas políticos, señorías; convertirlos en objeto de cobertura equivale, en cierto modo, a naturalizarlos.

Por ello, resulta difícil no advertir en esta operación una cómoda traslación de responsabilidades, del ámbito de la regulación económica al de la gestión del riesgo individual. Allí donde cabría esperar medidas de fortalecimiento del poder negociador de los productores, de regulación de la cadena alimentaria o de intervención pública en los mercados, se propone, en cambio, una sofisticación del seguro. Es decir, se pretende proteger al agricultor frente a los efectos de un sistema que permanece intacto.

A ello se suma una cuestión no menor: la viabilidad material del propio modelo que están ustedes proponiendo. La ausencia de datos homogéneos sobre rentas, costes y precios, así como la propia estructura fiscal del sector, dificultan enormemente la construcción de un sistema actuarial, como el que ustedes están proponiendo. Resulta llamativo, además, el hecho de que su iniciativa exigiría la creación de nuevas instituciones, como un observatorio de la evaluación de precios agrarios, además de la recolección y sofisticación de una información estadística que, hoy por hoy, ya se le hace bastante pesada al agricultor medio de este país.

Señor Gallardo, usted quiere Estado, usted quiere más Estado, y yo también, pero nuevamente le digo que me temo que su partido no le acompaña. Su partido quiere adelgazar al Estado y precisamente por eso le digo que no me parece una propuesta coherente con la línea que maneja su partido. Pero incluso si tales obstáculos fueran salvables, persistiría la duda esencial: ¿Qué tipo de agricultura se estaría incentivando? Un seguro de ingresos mal diseñado puede terminar favoreciendo a las explotaciones más grandes y capitalizadas, y reforzar así ciertas dinámicas de concentración que hoy ya son bastante preocupantes. Me temo que esta iniciativa no hace sino ahondar en estos riesgos; pero, bueno, quizá es eso lo que ustedes pretenden. En este sentido, nadie les podrá reprochar que no saben ustedes a favor de quién legislan: a favor de los suyos, de las grandes explotaciones agrarias y ganaderas y en contra de las medianas y de las pequeñas.

En definitiva, la proposición ofrece una solución técnicamente ambiciosa para un problema políticamente mal diagnosticado. Bajo la apariencia de innovación late una cierta renuncia, la de intervenir en las causas estructurales de la inestabilidad agraria. Y así, con la mejor de las intenciones declaradas, se corre el riesgo de convertir el seguro en lo que nunca debió ser, es decir, no un instrumento de protección frente a lo imprevisible, sino un imposible sustituto de la política.

Muy probablemente vamos a vivir en breve la ejemplificación drástica de este argumento, a propósito de la guerra imperialista desatada por los Estados Unidos e Israel contra Irán. Dado que un tercio del comercio de fertilizantes a nivel global pasa por el estrecho de Ormuz, es obvio que se avecina un serio problema de insumos agrícolas en todo el mundo; problema para el que habrá que buscar soluciones políticas en el marco europeo y en un contexto multilateral. Porque ningún sistema de seguros agrario de ningún tipo, señor Gallardo ―seguramente usted coincidirá conmigo en esto―, puede gestionar una crisis geopolítica como la que se está forjando en estos momentos. Y, eso, ustedes lo saben también en su partido.

Muchas gracias. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señor Guijarro. Por el Grupo Parlamentario VOX, tiene la palabra el señor Chamorro Delmo. (Aplausos).

Ricardo Chamorro Delmo

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Buenas tardes, señora presidenta. Buenas tardes, señorías. Hoy debatimos una proposición de ley que pretende actualizar una norma de 1978, es decir, de hace casi cincuenta años. De lo primero que hay que hablar es de cuáles son las políticas agrarias que se han llevado a cabo en España, por parte del Partido Popular y del Partido Socialista, en estos más de cuarenta años. Porque durante décadas ustedes han reformado la política agraria común; han aprobado acuerdos de libre comercio, como el de Marruecos o el de Sudáfrica, que ha acabado con miles y miles de hectáreas de producción, y han asumido un modelo que ha ido debilitando poco a poco la rentabilidad de nuestras explotaciones agrarias. La volatilidad de los precios que se pretenden asegurar en esta iniciativa es culpa del sistema que han montado ustedes durante estos cuarenta años. Este Gobierno socialista, incluso, hace anuncios millonarios de ayudas por las borrascas en Andalucía que no saben ni si podrán ejecutar en los términos en las que las han prometido, engañando, una vez más, a los agricultores con anuncios absolutamente falsarios. El Grupo Popular, en este caso, viene a reconocer ―por fin― con esta propuesta que el problema del campo es económico, político y regulatorio. Menos mal que no vienen aquí a hablar de emisiones de CO2, de las vacas y cuestiones de ese tipo. (Aplausos). Hoy sabemos, además, que ayer en Bruselas se anunció la entrada en vigor del acuerdo de Mercosur para el próximo 1 de mayo, un mecanismo para evitar el control democrático de los parlamentos nacionales, sin esperar, además, a la resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que tiene que emitir un dictamen, tal y como solicitó la mayoría del Parlamento Europeo con el impulso de VOX. Son ustedes ―y lo vamos a decir con todas las palabras― unos canallas en materia agraria. (Aplausos). Los populares y los socialistas, en Europa y en España, son unos traidores al campo y a la soberanía que representa este Parlamento, y van a arruinar a miles de familias agrícolas por el impacto de este acuerdo y por la competencia desleal estructural que están fomentando. Son traidores también al campo andaluz; usted es diputado nacional por Cádiz, y también es un traidor el señor Moreno Bonilla. Por eso, señorías, lo que hoy debatimos no es solo una ley de seguros; es una contradicción política de primer nivel. Señorías del Grupo Popular, la pregunta es muy clara y hoy ya no pueden evitarla: ¿Qué quieren ser ustedes? ¿Quieren ser el partido que se una a VOX en la defensa del campo español o quieren ser el partido de Mercosur que abre nuestras fronteras a productos con menores exigencias y menores costes que arruinan al sector? (Aplausos). ¿Quiere ser el partido que acabe con el Pacto Verde, con la burocracia climática, con las imposiciones ideológicas que encarecen la producción o quieren seguir siendo corresponsables con los socialistas en ese modelo? ¿Quieren defender la política agraria común, quieren defender su presupuesto en contra de esos recortes que han planteado ―ese 33 % de recorte del presupuesto―, sus principios fundacionales ―la unidad de mercado, fronteras fuertes, la solidaridad financiera, la preferencia comunitaria― o van a seguir aceptando su desmantelamiento silencioso con los socialistas, como llevan haciendo durante cuarenta años? ¿Quieren defender al sector hortofrutícola español frente a Marruecos o Sudáfrica para no arruinar a las producciones de Andalucía o seguirán avalando esos acuerdos de libre comercio que lo debilitan? Señorías, aquí está la verdad incómoda. No se puede decir que se defiende el campo mientras son ustedes aliados de Teresa Ribera y de Pedro Sánchez en Bruselas (aplausos), porque Pedro Sánchez, señores, es el líder de la Internacional Socialista. Rompan ustedes el acuerdo que tienen con los socialistas en Bruselas y seguidamente verán cómo caerá Pedro Sánchez y su Gobierno. Es muy sencillo, es muy fácil. Tienen también la oportunidad de consolidar la alternativa pactando en tres regiones con el partido político VOX. No se puede venir aquí a hablar de seguros, de protección y de estabilidad, mientras se apoyan marcos políticos que disparan los costes, hunden los precios y destruyen la capacidad productiva nacional del sector agrario. (Aplausos).

Hoy traen una ley para asegurar la volatilidad de los precios. Esa volatilidad no cae del cielo, señores del Grupo Popular, se provoca con acuerdos comerciales desleales ―como les he señalado anteriormente― que firman ustedes en Bruselas, con dependencia energética por su Pacto Verde y su Acuerdo de París y todas estas normativas ecofanáticas que hacen muy poco competitiva nuestra energía en el marco de la Unión Europea, con políticas que encarecen costes y hunden precios que aprueban ustedes. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿vamos a asegurar las pérdidas o vamos a evitar que se produzcan? El campo necesita condiciones para prosperar y, por lo tanto, no podemos mantener esta propuesta de que vamos a asegurar todo de un sistema que crean ustedes, que no es un ecosistema favorable a las rentabilidades de explotaciones agrarias. No vamos a bloquear esta iniciativa, vamos a votar a favor, pero, señorías del Grupo Popular, tienen ustedes que decidir de una puñetera vez, porque lo que está en juego no es una ley de seguros, es si España va a seguir teniendo un campo con vida futura y rentabilidad o va a depender del exterior para alimentarse y si los españoles vamos a depender de fuera. La rentabilidad y la sostenibilidad no es solo una cuestión de seguros, es una cuestión de soberanía alimentaria, autonomía estratégica alimentaria y de compromiso y voluntad política de verdad.

Muchas gracias. (Aplausos de las señoras y los señores diputados del Grupo Parlamentario VOX, puestos en pie).

Presidencia. Muchas gracias, señor Chamorro. Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra la señora Sánchez Díaz.

María Carmen Sánchez Díaz

PSOEDiputada.Página 31Vídeo

Muchas gracias, señora presidenta. Señoría, decía Séneca que cuando se está en medio de las adversidades, ya es tarde para ser cautos. Pues bien, estamos en todo el medio ―el campo lo sabe, los agricultores lo pisan cada día―, con un cambio climático que produce sequías, incendios e inundaciones, y con unos costes de producción disparados con la compleja situación internacional. Mientras que el campo necesita certezas, la propuesta que el Grupo Popular trae a debate ―no vemos mal que se debatan las cosas― amenaza el equilibrio, la sostenibilidad financiera y la reconocida eficacia en la gestión del riesgo agrario. España tiene un sistema de seguros agrarios que funciona desde hace más de cuarenta y cinco años. Nació con la Ley 87/1978, la primera gran ley agraria de nuestra democracia, una ley pionera que, además, supuso el primer gran consenso de Estado tras la Constitución. Un sistema muy sencillo: si un agricultor o un ganadero tiene asegurada su cosecha, su producción, si hay una sequía cobra, si hay una inundación cobra. Algo sencillo que funciona, que se puede mejorar, y que es conocido por el resto de países como referente. El Grupo Popular hace lo de siempre, trae aquí cosas rompiendo el consenso y, sobre todo, sin trabajarlo. Propone un sistema de ingresos para asegurar la renta global de la explotación. Esto tiene problemas que hay que solucionar antes de debatirlo porque, primero, no es legal. La normativa europea no permite subvencionar ese tipo de seguros con fondos públicos, ya lo sabe usted. Segundo problema, su propuesta es más compleja. También hay que decir que es más injusta, porque no es lo mismo medir daños que calcular ingresos. Lo segundo exige estructura, datos, músculo administrativo. ¿Y quién tiene eso? Las grandes explotaciones, lo que la derecha defiende. ¿Y quién se queda afuera? Los pequeños y los medianos agricultores. Al final, ocurre lo que la derecha quiere que ocurra, el que más lo necesita, menos cobra. ¿Casualidad, no? Hasta su amigo, el señor Arias Cañete, nuestro paisano, que no es sospechoso precisamente de ser de izquierda, siempre ha defendido este sistema de seguros como un referente internacional. Hay que ponerlo en valor también, no criticarlo completamente como ha hecho usted. ¿Sabe que en los últimos seis años se ha incrementado el capital asegurado de las explotaciones un 25 %? Otro dato: en 2023, con una sequía histórica, el sistema pagó 1200 millones de euros en indemnizaciones. Esto no son números, son explotaciones que no cerraron, son familias que siguen adelante. Además, el Gobierno de Pedro Sánchez ha reforzado el sistema con un mayor presupuesto. Le doy el dato: 1364 millones en los últimos cuatro años. Esto supone un 55 % más que con el Partido Popular. (Aplausos). Además, no es solo reforzar los seguros, sino que tenemos un presidente de

Gobierno que siempre está para apoyar y no dejar tirado a nadie, especialmente en cada crisis. Lo hemos visto con la guerra de Ucrania, con la dana, con las borrascas, con la guerra de Irán. El Consejo de Ministros no para de aprobar ayudas de las que llegan a la gente, de las que se cobran, a las que el PP vota en contra junto al señor Abascal. Porque también hay que recordarlo: nunca están en el lado correcto de la historia ni al lado de la ciudadanía cuando más necesita a sus políticos. Así que la pregunta es simple: ¿De verdad van a poner en riesgo un sistema de seguros agrarios combinado que funciona, que se puede mejorar, y que quieren sustituirlo por uno que no es legal y que, sobre todo, no hay consenso y no apoya a los pequeños? Esto va de sentido común, esto va de si un agricultor aguanta o desaparece. Además, le voy a hacer otra pregunta. Cuando el Gobierno de Aznar nos metió en una guerra ilegal ―sí, la guerra de Irak―, ¿dónde estaban las ayudas al campo? No estaban, ¿verdad? ¿Cómo ayudó el PP a los agricultores con la guerra de Irak? No les ayudaron. Esa es su realidad y esa es la gran diferencia y la suerte que tiene España de contar con un presidente como Pedro Sánchez que dice no a la guerra. (Aplausos). De contar con un presidente y una vicepresidenta, María Jesús Montero, que actúan con medidas para proteger a la ciudadanía frente a la inestabilidad internacional. Cuando las decisiones internacionales afectan directamente a nuestros agricultores, a nuestros ganaderos, a nuestros pescadores, no basta con ponerse las botas de agua y hacerse la foto, como hace el señor Moreno Bonilla; hay que defenderlo, dar la cara y actuar con firmeza. Mire, yo no he escuchado una posición clara del señor Moreno Bonilla ante medidas que han perjudicado tanto al campo andaluz como son los aranceles de Trump o la guerra de Irán. ¿Ustedes lo han escuchado? Yo no. Tampoco he escuchado al señor Moreno Bonilla ―que se paseó por mi tierra, por Jerez, con las botas de agua puestas, con el comisario europeo― decirle que, por favor, no recortara el presupuesto de la PAC. Esto sí que hace daño al campo andaluz. (Aplausos). Eso no es un detalle menor para las andaluzas y los andaluces. El silencio, el no hacer nada cuando se está dañando a tu sector primario, a la gente que te da de comer, cuando daña a tu gente, eso no es neutralidad. Es que al señor Bonilla no le da la gana defender a los andaluces y a las andaluzas frente a una guerra ilegal, frente a Trump y frente al comisario europeo del Partido Popular, que no quiere más que recortes para la agricultura. Por eso, compañeras y compañeros, es muy importante que haya una fecha para decidir y los andaluces ya la tenemos: el 17 de mayo. Ese día los andaluces podremos votar un cambio, porque lo que está en juego es la defensa de nuestra agricultura, de nuestra ganadería, de nuestra pesca. Es poder vivir y no morir en el intento porque no te hacen una mamografía a tiempo. Es poder obtener una plaza en la universidad pública. Es que los jóvenes tengan oportunidades y puedan acceder a una vivienda. Es que tu padre pueda disfrutar de una asistencia a la dependencia sin esperar eternamente. (Aplausos). Es que nadie se quede atrás. Y les voy a decir una cosa: los agricultores andaluces todavía no saben qué les va a llegar con el señor Moreno Bonilla. Solo saben que las infraestructuras hidráulicas, esas que tenía que pagar con el presupuesto de la Junta, las vamos a pagar usted, yo y todos los compañeros andaluces que están aquí con la factura del agua. En vez de con el presupuesto, la pagan los ciudadanos andaluces. Así que, miren, cambiar no es un eslogan, es una decisión. Es la decisión que vamos a tomar los andaluces y las andaluzas haciendo presidenta a María Jesús Montero el próximo 17 de mayo. (Risas). Ya lo veréis. (Aplausos).

Presidencia. Muchas gracias, señora Sánchez. PROPOSICIONES NO DE LEY: — DEL GRUPO PARLAMENTARIO JUNTS PER CATALUNYA, DE MEDIDAS FISCALES URGENTES PARA HACER FRENTE A LA FATIGA TRIBUTARIA QUE PADECEN LA CLASE MEDIA, TRABAJADORES, AUTÓNOMOS Y PEQUEÑOS EMPRESARIOS. (Número de expediente 162/000727).

Presidencia. Pasamos ahora al punto del orden del día relativo a las proposiciones no de ley. Comenzamos con la proposición no de ley del Grupo Parlamentario Junts per Catalunya, de medidas fiscales urgentes para hacer frente a la fatiga tributaria que padecen la clase media, trabajadores autónomos y pequeños empresarios. Para presentar la iniciativa, tiene la palabra el señor Cruset Domènech. Quan vulgui.