Juan Carlos Jerez Antequera
Presidenta, señorías, ciudadanía y entidades de víctimas que nos acompañan o que nos ven por el canal de televisión, muy buenas tardes.
La proposición que presentamos hoy salvará vidas o no; esta proposición castigará más a los conductores temerarios o no; se evitarán más siniestros viales o no. En sus manos está, señorías, pero todos sabemos que solo hay una opción válida: votar sí, que es votar por la vida. (Aplausos). Señorías ―en este caso me refiero al Grupo Popular y a VOX―, ¿estarán a favor de proteger la vida con la mejora de la seguridad vial?, ¿o solo son provida cuando les interesa?
Señorías del Grupo Popular y de VOX, ustedes la semana pasada votaron en contra de reducir la tasa de alcoholemia. No se equivoquen: «Si bebes, no conduzcas». Estamos hablando de proteger vidas: «Si bebes, no conduzcas». La mayoría de los grupos recibimos presiones de los lobbies de la venta y el consumo de bebidas alcohólicas. Señorías de la bancada de la derecha, ¿tuvo algo que ver en su voto? Ayer, en la comparecencia de las asociaciones de víctimas, casi no pudieron mantenerles la mirada, y no pudieron porque lo que hicieron no tiene justificación.
Señorías, esta proposición de ley es también el resultado de años de dolor y de lucha de víctimas y de asociaciones de víctimas. Podemos ponerle rostro y nombre a alguna de estas personas, como Pilar. Su hijo Josep, de 20 años, conducía su moto hasta que en una curva limitada a 70 kilómetros/hora vino un coche a más de 120 y lo embistió. El autor quedó sin castigo penal. Las penas actuales pueden ser humillantes para las víctimas. El debate de hoy es un avance para todas las víctimas, como Josep. En palabras textuales de Pilar: no es justo. Aprovecho para mandarles a todas las víctimas de siniestros viales y a sus asociaciones un saludo afectuoso en nombre de mi grupo y para darles las gracias por su inquebrantable compromiso con la seguridad vial. (Aplausos). Y también, cómo no, quiero saludar y darle las gracias a Pilar (dirigiéndose a la tribuna de invitados), que hoy nos acompaña con su marido, porque es una de las personas que, desde su terrible experiencia, más ha luchado por revertir los actuales límites penales de velocidad. Muchas gracias. (Aplausos).
Lo que hoy propone el Grupo Socialista es muy simple: si en una vía de 50 kilómetros/hora vas a más de 100, es delito; si en una vía de 90 vas a más de 160, es delito; y si en una autopista vas a más de 190, es delito. Prisión, multa o trabajos comunitarios. No estamos endureciendo las penas, son las que hay, pero queremos rebajar el umbral de la velocidad. Hoy estamos corrigiendo el punto a partir del cual la sociedad considera que una conducta deja de ser una infracción administrativa para convertirse en un delito. La modificación del Código Penal de 2007, con la introducción de los límites de velocidad, supuso un paso adelante decisivo en la lucha contra la denominada violencia vial, pero hoy, cuando cuatro de cada diez de las sanciones con pérdida de puntos en España son por exceso de velocidad y cuando más del 20 % de los siniestros mortales se debieron a una velocidad excesiva o inadecuada, el castigo penal de estas conductas, en cambio, es claramente insuficiente.
Señorías, estamos acostumbrados a escuchar en esta Cámara alarmantes datos estadísticos de criminalidad por parte de las derechas y sus medios de difusión de bulos, generalmente cuando esos datos pueden señalar a personas migrantes o extranjeras, ¿pero saben que casi un tercio de las condenas penales en España, año tras año, lo son por delitos contra la seguridad del tráfico? Es una barbaridad. Es el delito que más se comete en nuestro país, y lo peor es que no causa alarma en las bancadas de la derecha. Aquí no pueden azuzar el espantajo xenófobo. ¿Y saben cuántos de esos delitos contra la seguridad del tráfico lo son por exceso de velocidad? De los excesos que hemos visto que están en la mayoría de las infracciones con pérdida de puntos y entre las principales causas de siniestros viales, solo entre el 5 y el 10 % de las condenas por esos delitos son por velocidad. Algo falla, señorías. Y aquí no hablamos solo de la velocidad en abstracto, sino también de sus consecuencias, pues en este país hay homicidios que quedan impunes. Ahora hay muertes por exceso de velocidad que no siempre tienen condena penal, y eso, señorías, no es aceptable en una sociedad que aspira a cero víctimas. Nuestro objetivo, el objetivo del Grupo Socialista, es revertir esto. (Aplausos).
España es un referente internacional en seguridad vial. En ello han tenido un papel relevante este Cámara y la Comisión de Seguridad Vial creada en 2004. Una Cámara y una comisión que han sabido, entre otras cosas, escuchar a los expertos y a las víctimas. Las víctimas han convertido su dolor en un motor que impulsa la ayuda a otras víctimas, la concienciación ciudadana y la mejora permanente de la seguridad vial. Ayer, como antes he comentado, tres de estas asociaciones ―Stop Accidentes, AESLEME y P(A)T― nos interpelaron a todos en la comisión para recuperar el consenso en esta materia, a todos para volver a traer la reducción de las tasas de alcoholemia a esta Cámara. Y a los grupos que se opusieron a la proposición les expresaron tristeza, decepción, malestar, dolor, pena y sorpresa por una postura que no alcanzan a entender ―nosotros tampoco― y que solo se puede deber a intereses diferentes a los de la seguridad vial, a intereses diferentes a los de la protección de la vida.
Señorías, esto no es un juego. Con los votos en contra del Grupo Popular y del Grupo VOX perdió la ciudadanía. ¿Qué van a hacer hoy? ¿Vidas? ¿Negocio? Nuestro compromiso con las asociaciones de víctimas ―que les reiteramos ayer― es volver a traer la reducción de la tasa de alcohol cuanto antes.
Como he dicho, señorías, España es un referente en muchos ámbitos y un país digno de que nos sintamos orgullosos por los muchos logros que hemos conseguido también en seguridad vial. Ya ven que, mientras algunos se esfuerzan en no ofender, la mayoría de la ciudadanía española se esfuerza en ser mejor y en dar lo mejor de cada uno cada día. También somos un país que ha sabido salvar miles de vidas en sus carreteras. Hace treinta y siete años murieron más de 9000 personas en nuestras carreteras. El año pasado fueron 1119. Muchas aún, muchísimas. Por eso debemos seguir trabajando para que sean cero. Pero por el camino ya hemos conseguido salvar miles de vidas cada año gracias a políticas públicas de seguridad vial. Ese avance no ha sido casual, ha sido el resultado de decisiones valientes, basadas en la evidencia experta, en la escucha activa y en el consenso político. Nos fuimos marcando hitos que han transformado la seguridad vial en nuestro país: desde la obligación del casco protector en ciclomotores hasta el permiso por puntos o las zonas 30, pasando por la penalización de las tasas de alcoholemia o la introducción de los límites penales de velocidad, que hoy queremos modificar.
Señorías, sé de lo que hablo: durante veintiún años fui agente de Policía local y una parte muy importante de esos años fui instructor de cientos de atestados de siniestros viales. Sé perfectamente lo que debe significar esta propuesta: salvar vidas. En un momento en el que el mundo vuelve a enfrentarse a conflictos e inestabilidad ―como estamos viendo estos días en Oriente Medio, con las tensiones en torno a Irán y sus consecuencias globales― uno esperaría, al menos, que en aquello que depende exclusivamente de nosotros ―salvar vidas en nuestras carreteras― fuéramos capaces de actuar con responsabilidad y consenso. Les propongo un ejercicio. Imaginémonos por un momento que un sí podría salvar una vida; 350 síes salvarían 350 vidas. (Aplausos).
Hoy el cálculo que nos interesa no es el número de votos a favor o en contra que va a conseguir cada opción, sino el número de vidas que vamos a poder ayudar a salvar. Señorías, en nuestras manos está luchar contra los excesos temerarios de velocidad, y confiemos que pronto también el perseverar en la lucha contra el consumo de alcohol en la conducción. El Grupo Socialista estará siempre en la lucha por la vida.
Muchísimas gracias. (Aplausos).