Este valiente niño, Leo, y su familia le han puesto rostro a esta enfermedad. Han llegado hasta esas instancias de Bruselas a decirles a esos europarlamentarios, a esos políticos, a esos gobernantes que se pongan en su piel y que ese fármaco, que se llama Vyjuvek, pueda llegar a esos doscientos hogares en España.
En España existe un grave problema con los medicamentos huérfanos, y usted lo sabe, señora ministra. Aunque hoy esté trayendo el Vyjuvek a esta palestra, hay muchísimos fármacos que podrían mejorar la vida de miles de personas en nuestro país, pero por cálculos burocráticos, políticos, de consejerías o de tesorerías no están a disposición de los españoles. Y esto es algo que hay que mirar en un Estado que dice que recauda cifras récord, que dice que se preocupa por los españoles más humildes y que, sin embargo, deja tiradas todos los días a aquellas familias que viven con tanto dolor. (Aplausos).
DEBRA, una asociación valiente que también pelea todos los días por estas familias que sufren la enfermedad de esa piel tan frágil, tan delicada como las alas de una mariposa, cifra más o menos en un millón lo que haría falta para financiar Vyjuvek para cada una de las doscientas familias que hay en España. Si estas cifras fueran reales, tendríamos que financiar con 200 millones el poder aliviar, el poder paliar tantísimo sufrimiento de niños como Leo, de niños como Íñigo o de niñas como Lucía. Y ustedes, solo en Televisión Española, por ejemplo, se gastan 1200 millones al año. ¿Podemos hacer una Televisión Española ―una televisión de activistas políticos― quizá no como propone VOX, exigua o prácticamente eliminada, pero que reduzca su gasto en 200 millones y paliar con ellos el sufrimiento de estas doscientas familias en España? Porque hay que elegir, sí, hay que elegir: o medicamentos huérfanos, o nos gastamos el dinero público en Broncano; o Vyjuvek, o coleccionamos altos cargos en Televisión Española y en tantos otros organismos públicos (aplausos); o gastamos miles de millones en publicidad institucional, o atendemos a las personas que sufren y que nos necesitan en España; o los seiscientos y pico asesores del señor Pedro Sánchez, a quienes no creo que le dé tiempo a escuchar, o dedicamos ―insisto― el dinero que pagan todos los españoles con su esfuerzo a atender y paliar el sufrimiento de niños como Leo.
Hemos visto hace poco cómo el señor Sánchez ha inyectado 200 millones en ayuda al desarrollo en el caso de Marruecos. ¿Podemos prescindir de este tipo de ayudas al desarrollo tan lejos de las casas de las familias que lo necesitan en España y ayudarlas a ellas? ¿Por qué no lo hacemos? (Rumores). Ustedes, que se escudan en ser gobernantes, que se preocupan por la justicia social y por los españoles, sin embargo, siempre los dejan tirados.
Señora ministra, siempre que comparece aquí viene a contarnos que no tiene competencia, que usted no puede hacer otra cosa, que no está en manos de su ministerio. Pero contéstenos: habiendo una opinión positiva en Europa sobre un fármaco como Vyjuvek, que ayudaría y que aliviaría muchísimo a estos niños, ¿no puede su ministerio anticiparse? ¿No puede trazar algún tipo de estrategia? ¿No puede utilizar el Boletín Oficial del Estado que tiene en sus manos el Consejo de Ministros? (Aplausos.―La señora ministra de Sanidad, García Gómez: Claro, claro). ¿No pueden coordinar un procedimiento de medicación especial y que se pueda poner en marcha en todas las comunidades autónomas? ¿Sabe por qué, entre otras cosas, a usted no le importan esas familias que sufren epidermólisis bullosa en España? ¿Sabe por qué no hace nada? Porque son españoles. (Rumores.―El señor Ibáñez Mezquita: ¿Pero qué está diciendo?). Nos gustaría no decirlo, pero lo cierto es que las prioridades de este Ministerio de Sanidad van por otro lado. ¿Sabe para quién siempre hay recursos, siempre hay dinero, siempre hay Boletín Oficial del Estado y siempre se vuelca el Estado y todos sus aparatos y subvenciones? Para quienes no son españoles, señora ministra. (Rumores.―Aplausos). Es una realidad durísima, pero es una realidad que cada vez constatan más españolas y que ven de manera sangrante los españoles que están sufriendo. Porque ustedes enfocan todas sus apuestas en cuestiones como la sanidad universal, y es curioso, porque, por ejemplo, sobre las comunidades autónomas, ¿cuántas veces ha venido VOX a la tribuna de este hemiciclo y ha ido a todas las salas de todas las comisiones de esta Cámara a denunciar que hay españoles de primera y de segunda?, ¿que las diecisiete minitaifas que provocan listas de espera en Cataluña distintas de las de Andalucía, distintas de las de Extremadura y distintas de las de Aragón son intolerables?, ¿que no puede haber fronteras entre españoles?, ¿que hay una tarjeta sanitaria distinta en cada una?, ¿que hay acceso a un medicamento en una comunidad autónoma y en otra no?
Aunque se apruebe Vyjuvek en alguna comunidad autónoma, que se ha autorizado precisamente por este procedimiento especial en Andalucía, ¿por qué no se hace en el resto de las comunidades autónomas? ¿Sabe para qué borran ustedes las comunidades autónomas? ¿Sabe para qué las borran? Para su Real Decreto 180/2026, del 11 de marzo, de sanidad universal. Para eso sí se cargan ustedes las comunidades autónomas y lo que haga falta. (Aplausos). Se las cargan precisamente para hacer un protocolo homologado en el que haya que dedicar los recursos y la sanidad pública a atender hasta al último extranjero que llegue a nuestro país antes que a un español que lleva toda la vida cotizando y pagando esos servicios públicos. Porque, en definitiva, ustedes defienden esas barreras entre españoles, defienden esas fronteras entre españoles, esas fronteras de personas que sufren en España, esas trabas entre compatriotas; sin embargo, dan barra libre y ponen la alfombra roja a quienes acaban de llegar. Ustedes son capaces de cargarse las autonomías para que los españoles paguen cirugías y revisiones a medio mundo para morir ellos en una lista de espera, señora ministra (aplausos); para morir ellos ―y lo he dicho bien― en una lista de espera; para morir ellos en listas de espera que se colapsan todos los días, a no ser que se paguen pólizas privadas para poder atender a sus familias.
Lo cierto es que no tenemos todos los datos, señora ministra, pero sí sabemos, por ejemplo, que las muertes en lista de espera quirúrgica se han disparado en Cataluña un 80 % en los últimos diez años. También sabemos, señora ministra, que 2151 personas murieron antes de poder ser intervenidas en el año 2024 en Cataluña. ¿Cuántas personas han muerto en España en una lista de espera quirúrgica por sus políticas de colapso sanitario, por sus políticas que hacen tanto mal a los españoles más humildes y que más lo necesitan? (Aplausos). Lo cierto es que la sanidad universal mata, señora ministra, el colapso mata, y ustedes y sus políticas matan, señora ministra; concretamente, en Cataluña, a 2151 personas. En España todavía no sabemos cuántas porque usted no quiere decírnoslo. (Aplausos).
Y claro que hay un colapso en la sanidad pública, aunque no solo hay un colapso; pero ustedes niegan que lo haya para así poder decirnos que los españoles deben prestarle a todo el mundo esas cirugías o esos medicamentos por los que llevan tanto tiempo cotizando para tenerlos disponibles. Porque ustedes, por ejemplo, no solo promocionan, sino que vienen aquí todos los días a decirnos que exageramos y que hacemos política de asustaviejas cuando hablamos de la invasión migratoria. Sin embargo, ¿cómo llamaría usted a que en los últimos años haya reconocido el INE que hay en España diez millones de extranjeros? ¿Cómo lo llamamos? No lo quiere llamar invasión. La señora Saiz tampoco lo quería llamar invasión el otro día. ¿Lo podemos llamar colapso? Es el equivalente a la población de Portugal; además, tienen que ser atendidos por los recursos de los españoles para que ellos acaben muriendo en una lista de espera. ¿Cómo lo llamamos, señora ministra? (Aplausos). ¿O cómo llamamos a que, en los últimos años, desde que está el señor Sánchez presidiendo el Consejo de Ministros, haya esos cuatro millones de extranjeros más?
No hay más facultativos, señora ministra, no hay muchos más médicos en España; al contrario, se van. España es el país que mayor número de médicos forma, pero se van al extranjero porque no pueden soportar sus condiciones laborales, porque la Administración pública en España es la mayor «precarizadora» laboral en el caso de la sanidad pública, y es por su culpa, señora ministra, entre otros. Hay más turnos, hay peores condiciones laborales, la temporalidad es eterna y siguen sin cotizar esas guardias eternas de los médicos. Los médicos que se forman aquí se van fuera, señora ministra, se van fuera, y homologamos su sustitución para no mejorar sus condiciones. ¿Cómo no se va a resentir la sanidad pública? Hay casi un millón de españoles en listas de espera, señora ministra. La espera es de 120 días de media para consulta de especialista. Los españoles no solo pagan la sanidad pública, sino que además tienen que acceder y optan por acceder al final a seguros privados, porque es imposible que sean atendidos.