Maribel Sánchez Torregrosa
Gracias, presidenta. Señorías, en este mismo momento está aterrizando en España el arzobispo de Abuya, la capital federal de Nigeria. Y es que, señorías, no pueden más: necesitan ayuda. Vienen a Madrid y a Barcelona para denunciar el dolor y el sufrimiento de los cristianos en Nigeria. Además de la organización yihadista Boko Haram en el norte de Nigeria, existen otros grupos extremistas en otras zonas de aquel país que están acabando, matando, asesinando a los cristianos. En este momento las masacres, las carnicerías contra cristianos en distintas zonas de Nigeria por parte de estos grupos extremistas están llevando a cabo casi una limpieza étnica y religiosa en muchas zonas del país. Fue en el estado de Benue en el pasado mes de junio donde se llevó a cabo una de las mayores matanzas de los últimos años. En un ataque organizado, en mitad de la noche, cuando las familias cristianas estaban durmiendo, los quemaron vivos. ¡Los quemaron vivos! Y a aquellos cristianos que conseguían escapar de las llamas los mataron a machetazos y disparos. No es ninguna película: eso pasó hace nada, sucedió en el pasado mes de junio. Murieron asesinados 259 cristianos en apenas tres horas de terror. Uno de los supervivientes fue Matthew, junto a su familia, que consiguió escapar aquella noche. Con su mujer embarazada y sus tres hijos huyó del terror. ¿Se imaginan el pánico, el dolor, el miedo que sintió esa familia? Y, señorías, algo muy importante: en Nigeria no hay ninguna guerra hoy. En aquel país se está persiguiendo a los cristianos por el mero hecho de ser cristianos, y eso hiela la sangre, porque, por desgracia, nos recuerda una de las etapas más oscuras e inhumanas que vivió Europa en el pasado siglo. (Aplausos). Y a este chico, Matthew, lejos de perder la fe, le he podido escuchar relatar cómo ha perdonado a sus atacantes. A esos que mataron a sus familiares y amigos él los ha perdonado, y, si cabe, reza con más fe por poder vivir en paz y profesar su fe en Nigeria. Señorías, es un ejemplo claro de lo que significan los valores cristianos: perdonar al prójimo, la búsqueda absoluta de la paz, el diálogo y el respeto hacia todas las confesiones religiosas.
Hace apenas veinte días el Grupo Parlamentario Popular defendió en la Comisión de Exteriores esta misma iniciativa, la misma, y, sí, hoy la traemos aquí, al Pleno de la Cámara, porque consideramos muy importante que, coincidiendo con la llegada esta tarde del arzobispo de Nigeria a nuestro país, lo menos que podemos hacer por un pueblo que está pidiendo auxilio internacional desde esta Cámara, que es la voz del pueblo español, es darle el altavoz que representa el Congreso de los Diputados ante la barbarie que están sufriendo en países como Nigeria, donde se produce esta persecución de los cristianos. (Aplausos). Y es que la libertad religiosa, señorías, no es un privilegio de los creyentes. La libertad religiosa es un derecho fundamental, recogido en el artículo 18 de la Carta de Derechos Humanos, que además entronca con los postulados de la ONU sobre la libertad religiosa y la no discriminación. Y, sin duda, señorías, es uno de los indicadores más claros del estado de salud de una democracia, porque donde no existe libertad para creer o no creer no existe libertad. Y esto no lo dice un partido político ni lo dice una confesión religiosa, lo dicen los datos (muestra un libro), datos como los del Informe de Libertad Religiosa en el Mundo 2025, de la Fundación Pontificia de Ayuda a la Iglesia Necesitada, que hoy nos acompaña desde la tribuna. Gracias, gracias por este trabajo riguroso, objetivo acerca de más de 196 países en el que se concluye que 5400 millones de personas viven en lugares con graves violaciones contra la libertad religiosa. Estamos hablando de que casi dos tercios de la población mundial está perseguida por profesar su fe, señorías. Igualmente, el informe World Watch List 2024, de Open Doors, baja el foco y dice que 365 millones de cristianos sufren altos niveles de persecución solo por ser cristianos. Incluso Amnistía Internacional ha denunciado los miles de asesinatos de cristianos que se producen en Nigeria.
Teniendo en cuenta todos estos informes y el incontestable número de países con este acoso documentado, podemos decir alto y claro que hoy los cristianos son la comunidad religiosa más perseguida a nivel mundial. En 2025 se ha vuelto a alcanzar una cifra estremecedora: cinco mil cristianos fueron asesinados. Señorías, una media de trece cristianos mueren al día solo por profesar su fe. Desde este Parlamento no podemos mirar hacia otro lado. La persecución a los cristianos no se limita a un continente. No se produce solo en África; se extiende hasta Asia, Oriente Próximo, y nosotros debemos hablar alto y claro; debemos hablar alto y claro por esos miles de asesinatos, por esos secuestros y violaciones a mujeres cristianas, señorías, por esas iglesias incendiadas y esas comunidades expulsadas de su tierra, de su casa, donde quieren vivir en paz y profesar la fe, esa libertad que le dan los derechos humanos. El Consejo de Europa ya ha alertado del aumento de intolerancia hacia los cristianos. El Parlamento Europeo ha denunciado el genocidio del Daesh contra cristianos y yazidíes. El pasado 16 de febrero incluso el Parlamento Europeo habló de cristianofobia y lo puso en una resolución, porque no se puede mirar hacia otro lado. La comunidad internacional ha empezado a hablar alto y claro y España no puede mirar para otra parte, y mucho menos alentar el menosprecio hacia quienes nos sentimos orgullosos de ser cristianos, como, por desgracia, vimos que sucedió hace muy poco en la alfombra roja. Señorías, respeto, respeto a creer. (Aplausos).
Esta PNL no pide privilegios para nadie, no establece jerarquías entre víctimas, no excluye ninguna confesión. Simplemente, visibiliza una realidad objetiva, que la cristiana es la comunidad más perseguida a nivel mundial. Esto a muchos les incomoda, pero tenemos que ser objetivos y denunciar las realidades que nos rodean. Estamos cerca ya de la celebración de la semana en la que millones de cristianos recordamos el sufrimiento y la injusticia que padeció Cristo hace más de dos mil años. Transcurrido todo este tiempo los cristianos siguen perseguidos por creer, siguen sufriendo, y esto nos debe llevar a hacer una reflexión en el presente y nos obliga a ser conscientes y a hacernos la pregunta acerca de si estamos haciendo suficiente.
Acabo, presidenta. Desde el Partido Popular vamos a mirar de frente esa realidad que nos rodea, esta realidad que duele, y por ello es que pedimos al Gobierno mediante nuestra PNL reforzar la acción diplomática en defensa de las comunidades perseguidas en el mundo. Le pedimos condicionar los acuerdos internacionales al respeto efectivo de los derechos humanos, incluida la libertad religiosa y la protección de los cristianos. Pedimos al Gobierno que dé la cara, que sea sensible ante esta realidad. No es una iniciativa contra nadie, es una iniciativa que visibiliza una realidad cruel y objetiva. Por eso, no dejemos esta cuestión atrapada en un debate ideológico. Si aquí hoy miramos hacia otro lado porque las víctimas son cristianas, estaremos traicionando el principio de universalidad de los derechos humanos.
Muchas gracias a todos. (Aplausos).