Antidio Fagúndez Campo
Gracias, presidenta. Señorías, subo a esta tribuna para defender algo que en democracia no tendría por qué tener que defender; algo tan simple como es el derecho a informar, el derecho que tenemos todos los ciudadanos a recibir una información veraz y el derecho que tienen los profesionales de la comunicación a hacer su trabajo en libertad y, sobre todo, sin miedo. Por eso, quiero que mis primeras palabras sean de apoyo para ellos, para todos los profesionales de la comunicación que han sido víctimas de intimidaciones, de amenazas, de acosos o de agresiones. Hoy quiero decirles desde aquí que no están solos. Especialmente, se lo quiero decir a ellas, que siempre son diana de estas agresiones: No estáis solas. (Aplausos). Hablamos de personas que tienen nombre y apellidos; profesionales que, simplemente por hacer su trabajo de un modo honesto, han sido víctimas y han visto amenazada su integridad. Personas como Héctor de Miguel, como Sarah Santaolalla, como Elena Reinés y otras muchas que están en la diana de estos ultras y cada día ven amenazado su trabajo. Estas amenazas ya no solo van contra los periodistas, ahora también lo hacen contra los medios de comunicación públicos. Radiotelevisión Española es uno de sus objetivos. Solo hay que ver que en cada una de las sesiones que celebramos en esta Cámara de la Comisión de Radiotelevisión Española los ultras de VOX amenazan e insultan a los profesionales del ente público; a cualquiera de ellos, a Silvia Intxaurrondo, Javier Ruiz o Marta Flich, les da igual. Su objetivo es acabar con ellos y eliminarlos de la parrilla de informativos. Tienen dos objetivos muy claros: primero, acabar con la confianza ciudadana que tenemos a la hora de recibir la información y, segundo ―lo más importante―, quieren expulsar de la vida pública a todos estos profesionales que no comulgan con sus ideas ultras. ¿Cómo lo hacen? Con el odio. Lo inundan absolutamente todo de odio: odio al que discrepa, odio al diferente, odio al que no tiene su doctrina ultra y odio a la persona que es libre. Como siempre, en este país, quien más sufre el odio son las mujeres. Las mujeres son la diana de todos ellos. Hace unos días la directora del Instituto de las Mujeres, mi admirada Cristina Hernández, escribió lo siguiente: Esta estrategia del odio lo que pretende es expulsar a las mujeres del espacio público, que dudéis antes de escribir, que borréis antes de publicar, que bajéis el tono de vuestra voz antes de opinar; en definitiva, que no seáis libres. Eso es lo que persiguen. Lo hacen con los periodistas, pero también con todos los profesionales: los científicos que explican el cambio climático, los médicos que garantizan el derecho al aborto a las mujeres en este país o los artistas. En definitiva, con cualquier profesión que no tiene su ideología ultra. Esta Cámara, señorías, tampoco es ajena a estos ataques de odio. Conocíamos la semana pasada que la diputada Ione Belarra había sido amenazada de muerte por dos ultras, por dos individuos que, por suerte, ya están detenidos y encarcelados. Los diputados y las diputadas de esta Cámara, tenemos que sufrir el acoso y la persecución de estos pseudoperiodistas que merodean por las calles del Congreso cada vez que entramos o salimos del hemiciclo. Señorías del Grupo Popular, ustedes se han dedicado cada miércoles a inundar este hemiciclo de insultos, de amenazas y de gritos cada vez que comparecen los ministros del Gobierno de España. A eso es a lo que se dedican ustedes. Señores del Grupo Popular, en el último Pleno, el del 25 de febrero, en la sesión de control los diputados y las diputadas del Grupo Popular interrumpieron cuarenta y dos veces a los ministros de este Gobierno. Más de la mitad de esas interrupciones fueron dirigidas a las ministras del Gobierno de España. En el anterior Pleno, el del 18 de febrero, fueron cincuenta y siete las interrupciones que registraron los servicios de la Cámara a los ministros del Gobierno de España. Ustedes tienen una falta de educación y de respeto al llenar de insultos y de agresiones a los ministros de este Gobierno, e inundando esta Cámara de una falta de educación que es muy lamentable. Miren, estos discursos no son gratis. Ustedes los retroalimentan y luego los amplifican en las redes sociales. Y esto tiene sus consecuencias en la calle, porque ahí es donde vemos las amenazas y las agresiones. Por eso, señorías del PP, les pregunto, ¿con quiénes van a estar en esta guerra, van a estar con las víctimas o van a estar con los acosadores? (Aplausos). ¿Van a estar con los profesionales o van a estar con los difamadores? ¿Van a estar con los que defendemos la democracia o contratando a Vito Quiles para sus actos de partido? Ustedes tienen que decidir. Y termino, presidenta. Nosotros lo tenemos muy claro: vamos a seguir legislando para mantener el derecho a informar y el derecho que tenemos todos los ciudadanos a una información veraz. Lo vamos a hacer como lo venimos haciendo en el Partido Socialista a lo largo de los 146 años de historia de nuestro partido, en los que hemos defendido la democracia y la libertad en este país. Y les puedo asegurar ―y con esto termino― que, desde este grupo parlamentario y desde este Gobierno, vamos a seguir defendiendo la paz, el respeto y la libertad como símbolos de concordia para este país.
Muchas gracias. (Aplausos).