Sofía Acedo Reyes
Gracias, señora presidenta. Señora ministra, hoy no estamos debatiendo una medida administrativa más; estamos debatiendo una de las decisiones más irresponsables, improvisadas y lesivas para el interés general que ha adoptado su Gobierno en materia migratoria. Y se lo digo con claridad, señora ministra: la regularización masiva que ustedes han impulsado es una operación política, una operación política que responde al interés del Gobierno de mantener los sillones, y a ningún interés más, y mucho menos al interés general; una regularización masiva sin datos fiables, sin planificación y sin recursos, y, por supuesto, sin respeto a las comunidades y ciudades autónomas, sin respeto a los ayuntamientos y sin respeto a nuestros compromisos europeos. (Aplausos). Permítame, señora ministra, ir por partes, porque así resultará más sencillo que los españoles nos entiendan. Pero, por respeto a esta Cámara, le ruego que evite el chascarrillo y las afirmaciones tan ridículas como las que hizo ayer como portavoz del Gobierno en la sala de prensa acusando a los jóvenes españoles de ir por la calle cantando el Cara al sol. Ya le digo yo, señora ministra, que eso no sucede en este país. Respete a los ciudadanos desde la mesa de la sala de prensa, al Consejo de Ministros y a sí misma.
Su regularización es masiva, señora Saiz. Es sin control y ni siquiera ustedes controlan las cifras reales. El Gobierno habla de 500 000 personas, los estudios independientes elevan esa cifra a 840 000 y los propios informes técnicos de la Administración General del Estado advierten de que el impacto real podría llegar hasta 1 200 000 personas, teniendo en cuenta reagrupaciones familiares, solicitudes derivadas y efectos indirectos. ¿Sabe lo que implica eso, señora ministra? Que ustedes están planteando la mayor regularización de la historia de nuestro país sin saber a cuántas personas afecta realmente. Y, aún peor, los propios responsables de extranjería han alertado de la dificultad para gestionar, verificar identidades y controlar antecedentes penales ―a los policiales ni siquiera me refiero, porque ustedes ni los controlan― ante un volumen de expedientes de esa magnitud, y, aunque ustedes lo oculten, esos informes de extranjería se van a conocer y van a salir a la luz, señora ministra. (Aplausos).
Estamos hablando de un sistema ya saturado, al que ahora pretenden someter a una carga imposible de absorber. Le pregunto, señora ministra, y quiero una respuesta concreta, puesto que para eso está usted hoy aquí: ¿Puede confirmarnos hoy en tribuna a cuántas personas va a afectar esta regularización masiva? El número exacto, señora ministra; queremos conocerlo. Es una medida tramitada mediante real decreto reglamentario y vía de urgencia para vetar el control parlamentario. Sin embargo, no existe ninguna urgencia real, y usted lo sabe. Esta iniciativa se conoce desde hace años y lleva paralizada en esta Cámara por la ministra veintitrés del Gobierno de España, la señora Armengol, desde hace casi dos años; ninguna urgencia, y usted lo sabe. (Aplausos). Y, sin embargo, deciden tramitarla ahora, reduciendo garantías, participación institucional y capacidad de planificación ―como le digo, por la vía urgente―, porque así se lo ha impuesto la izquierda radical de este país, las señorías de Podemos.
¿Por qué tanta prisa, señora ministra? No hay memoria económica real, no hay una evaluación de impacto en los servicios públicos. Pero a ustedes eso les da igual; total, creen que lo van a pagar otros, las comunidades, las ciudades autónomas, los ayuntamientos. Lo vamos a pagar todos los españoles; económicamente, lo vamos a pagar todos los españoles, y las consecuencias de su responsabilidad también. Su Gobierno, con todo el desahogo posible, dice que no hay impacto presupuestario, pero la realidad es que habrá más presión en la sanidad, más presión en el acceso a la vivienda, más presión en la educación y en los servicios sociales. Pero ¡qué le importarán a usted las cosas del comer!, ¿verdad, señora Saiz? Sin financiación, sin coordinación y sin lealtad institucional, le pregunto ―quisiera la respuesta concreta―: ¿Cuántos millones de euros va a destinar su Gobierno a financiar esta irresponsabilidad en las comunidades, ciudades autónomas y ayuntamientos? ¿Cuántos presupuestos van a destinar ustedes? Su regularización premia la irregularidad y castiga la legalidad. Genera un agravio comparativo intolerable, señora Saiz. Premia a quienes han entrado y permanecen ilegalmente en España incumpliendo la ley. Mientras miles de personas esperan durante años, cumpliendo todos los requisitos para regularizar su situación por vía legal, y ustedes han sido incapaces de cumplir el mandato de esta Cámara ―lo he reiterado en muchas ocasiones― para que refuercen las oficinas de extranjería. Tienen colapsadas y bloqueadas las oficinas de extranjería, las vías legales de entrada, y ahora van a regularizar a todo el que lo quiera habiendo incumplido la ley, entrando ilegalmente en España y permaneciendo de manera ilegal sin requisitos.
El mensaje que usted envía es devastador; insisto, es devastador. Usted no se ha leído el real decreto. Nos ha quedado claro: no se lo ha leído ningún ministro. ¡No sabe ni lo que escriben! (Aplausos.—La señora ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Saiz Delgado: ¡Por favor! ¡Lo he escrito yo!―). El mensaje que ustedes envían es devastador. En España la irregularidad acaba teniendo recompensa, acaba siendo premiada, y ese mensaje claro que tiene consecuencias, señora Saiz: un efecto llamada, y también un riesgo para la seguridad, porque esta regularización masiva sí provoca un efecto llamada sin precedentes. Desde países de origen, desde países de tránsito y desde todos los países miembros de la propia Unión Europea van a llegar aquí a regularizar su situación. España pasa a ser percibida como el país donde la irregularidad termina en regularización. Y eso alimenta a las mafias. Eso pone vidas en riesgo, señora Saiz. Y eso tensiona nuestras fronteras en territorios, por ejemplo, como el mío, en Melilla, pero también en Ceuta, en Canarias, en Baleares, en Andalucía y en toda España. Y usted lo sabe. (Aplausos).
Dice que lo ha escrito usted. Me acaba de decir: «Eso lo he escrito yo». Entonces, debe ser que la capacidad de comprensión es limitada. O aquí no se lo ha leído nadie o mienten. (La señora ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Saiz Delgado: Relaja un poco.―Rumores). Entonces, mienten. Entonces, usted miente. Acredita que usted miente. (El señor vicepresidente, Rodríguez Gómez de Celis, ocupa la Presidencia). Además, en un contexto en el que los propios profesionales de extranjería alertan de la imposibilidad material de verificar adecuadamente millones de solicitudes, sin garantías para verificar o certificar antecedentes penales y policiales, con la gravedad que eso entraña, señora Saiz. Y, lo que es peor, con la posibilidad de sustituir certificados de ausencia de antecedentes penales por declaraciones responsables. Es una absoluta barbaridad. Y esto viene taxativamente escrito en el real decreto. (Aplausos). Y, si no, suba usted aquí y desmiéntalo. Porque eso viene taxativamente recogido en ese real decreto que dice haber escrito usted. Esto no es solo irresponsable, señora Saiz; no, es un riesgo. Ustedes son un riesgo para este país.
Además, ese real decreto rompe la coherencia europea, porque España forma parte del espacio Schengen. Y el Pacto Europeo de Migración y Asilo se basa en tres pilares: control de fronteras exteriores, responsabilidad compartida y un sistema de retornos creíbles y efectivos. La regularización masiva que ustedes plantean va en dirección contraria de ese pacto, que además ustedes rubricaron, cuando ahora hacen y dicen lo contrario. Ustedes son incapaces de mantener la coherencia durante más de veinticuatro horas; son incapaces.
Señora ministra, ustedes van a regularizar a personas con órdenes de retorno no ejecutadas. Van a suspender este y cualquier procedimiento de expulsión. Eso va a hacer su regularización, es decir, de inmigrantes que ya no tendrían que estar en nuestro país, que ya tendrían que haber sido expulsados de España, ustedes van a suspender la expulsión para legalizarlos. Y también cuando tengan antecedentes penales y policiales, porque, sí, eso lo recoge su real decreto. (Aplausos). Y esto, simple y llanamente, es inasumible e injustificable. Es una auténtica irresponsabilidad ―y no me voy a cansar de decirlo―, que además debilita la credibilidad del sistema. La propia Comisión Europea se lo ha dicho y les ha avisado de que las decisiones nacionales no pueden afectar negativamente al espacio Schengen. Y ustedes, con su política, han colocado a España en el eslabón más débil de la política migratoria europea: el paraíso para las mafias de tráfico y trata de personas, que se van a forrar; ya se están forrando, señora ministra.
Pero, frente a este caos y a tanta irresponsabilidad, sí hay una alternativa. Y esa es la alternativa del Partido Popular: legalidad, control y responsabilidad. Primero, inmigración legal y ordenada, vinculada a las necesidades reales del mercado laboral. Segundo, retornos eficaces y acuerdos con países de origen y tránsito condicionados a su colaboración. Tercero, expulsión de quienes cometan delitos graves o hagan del delito su forma de vida; sí, señora ministra, sí. Cuarto, fin del efecto llamada: revisión de políticas que generan expectativas falsas, lucha reforzada contra las mafias y reforma del arraigo, para que no se convierta en una vía automática de regularización, como está sucediendo ahora mismo. Quinto, blindaje frente al fraude: ningún procedimiento de extranjería o asilo puede convertirse en una vía para eludir la ley. Sexto, las ayudas económicas deben vincularse a la residencia legal, a la búsqueda activa de empleo y a la contribución al sistema, porque, señora ministra, el sistema debe premiar la legalidad, no la trampa administrativa, no el fraude administrativo.
Así que, no, señora Saiz, no nos hablen de humanidad, cuando quieren decir interés político para mantener su sillón; el suyo también. Su irresponsabilidad pone en riesgo los servicios públicos, nuestra seguridad jurídica y la credibilidad de España en toda Europa. España es un país abierto, sí, pero no puede ser un país sin reglas, no puede ser un país sin ley porque a un Gobierno irresponsable como el suyo le convenga para tapar sus miserias. No puede ser, señora Saiz. Así que retiren ese decreto, desistan de este disparate o sean valientes y sométanlo a la voluntad de estas Cortes Generales, donde reside la soberanía nacional. (Aplausos). Escuchen a las comunidades autónomas, escuchen a los ayuntamientos, escuchen a las oficinas de extranjería, escuchen a la Policía Nacional. Y, sobre todo, señora Saiz, ya que no saben gobernar con responsabilidad, al menos dejen de hipotecar la vida de los españoles.
Estaré encantada de escuchar desde el escaño las respuestas de su ministerio a cada una de las preguntas concretas que les he formulado.
Muchas gracias. (Aplausos).