Jaime Miguel De los Santos González
Gracias, presidenta. Buenos días, ministra. En Ibiza hace una semana un maltratador, que supuestamente estaba bajo el control de su ministerio, se coló en la casa de su expareja y le propinó tal paliza que casi la mata, y el dispositivo antimaltrato que le había impuesto un juez no funcionó hasta que no estaba detenido. Y usted todavía en su escaño. ¿Está esperando a que la víctima salga de la UCI y pida que dimita? ¿Va a hacer usted como el señor Marlaska, revictimizando a la víctima y cargando sobre sus hombros su salida del Gobierno? ¿Va a utilizar usted el dolor de las víctimas hasta la náusea?
Ministra, toca volver a hablar de sus pulseras antimaltrato, que no funcionan, que no protegen a las mujeres. Y usted y su equipo lo supieron desde el primer momento. También su secretaria de Estado, que hoy es la secretaria de Estado del señor Marlaska: peligrosa coincidencia.
¿Por qué ignoraron a los jueces? ¿Por qué ignoraron a las trabajadoras de COMETA? ¿Por qué ―lo peor― han ignorado a las víctimas? Y esto, señora Redondo, mientras que España padece un 2026 terrorífico, con una mujer asesinada cada cinco días y dos víctimas de violencia vicaria.
Y le ruego que no repita eso del efecto llamada, porque aquí lo que hay es un efecto impunidad, porque los maltratadores, porque los asesinos saben que sus leyes les rebajan las penas, porque saben que su ministerio no controla y se sienten impunes y siguen matando.
En el seno del PSOE y de sus alrededores lo que hay son maltratadores, violadores, puteros. Acérquense a los medios de comunicación: el lunes el DAO, segunda denuncia; el señor Errejón nuevamente señalado por un acoso sexual, y la señora Oltra a juicio oral. Y ustedes no hacen nada. ¿Y sabe cuál es el pecado original? Los locales de prostitución del señor Gómez, que financiaron la campaña para que Pedro Sánchez sea hoy quien es hoy. Dinero en B: ahí está la realidad.
Y, señora Mínguez, a los hombres de este país no les ocurre absolutamente nada: el que está podrido es el PSOE.
Muchas gracias. (Aplausos).