Óscar Ramajo Prada
Gracias, presidenta. Señorías, la impecable interpelación que hizo aquí mismo la semana pasada mi compañero Ángel Ibáñez dejó clara la incapacidad manifiesta del Gobierno de Sánchez de cumplir la obligación de presentar los presupuestos generales del Estado, tal y como obliga el artículo 134 de la Constitución, y mucho menos de aprobarlos. Esa ineptitud perjudica seriamente la financiación de las infraestructuras y de los servicios de todas las comunidades autónomas. La anomalía democrática de aprobar solo tres presupuestos en ocho años provoca que el Gobierno permanezca secuestrado por sus socios, que huelen su debilidad y lo exprimen constantemente, así como que se degrade la imagen del país y un daño creciente en la credibilidad económica de España. El Sánchez del pasado le diría al Sánchez de ahora: Un Gobierno sin presupuestos es como un coche sin gasolina que, sin poder aprobarlos, debe convocar elecciones. (Aplausos). Pero para el autócrata Sánchez no es un problema no aprobar presupuestos, porque ya manifestó su intención de gobernar con o sin el Parlamento, y en ello está. Pero le recordamos que, sin presupuestos, no hay control; y, sin control, no hay democracia. Sánchez huye del control parlamentario para poder continuar pagando con nuestros impuestos los favores a los separatistas, en vez de destinar ese dinero a mejorar las infraestructuras, a mantener en perfecto estado las vías o los trenes, o a conservar esas carreteras estatales abandonadas, plagadas de baches y socavones gigantes, porque las infraestructuras llevan ocho años sin el mantenimiento correcto, por una negligencia continuada del Gobierno, que está jugando a la ruleta rusa con nuestra seguridad y poniendo en riesgo la vida de los españoles. (Aplausos). Más impuestos que nunca, pero con las infraestructuras peor conservadas de toda la historia.
El impacto de la falta de presupuestos demora la actualización de las entregas a cuenta, que se ven obligadas a ser aprobadas a través de reales decretos leyes. Y también, por otro lado, en mi tierra, en Castilla y León, la falta de ese modelo de financiación adecuado hace que tengamos un déficit acumulado de 8300 millones de euros en la financiación del Estado en los servicios esenciales. Sin presupuestos, a Sánchez se le acaba el tiempo. Ya nadie cree en su Gobierno, no puede salir a la calle y sigue la hoja de ruta de un boxeador noqueado que se siente acabado, pero que sigue atacando a la democracia y a la igualdad territorial. Por eso se revuelve y destapa su peor cara, y ataca también a la financiación autonómica.
En estos momentos, marcado por distintos periodos electorales en varias comunidades autónomas, nos ha mostrado una de las imágenes más esclarecedoras del sanchismo actual (muestra una fotografía): la imagen en la que estrecha la mano del condenado Junqueras en la Moncloa ―que no gobierna en ninguna comunidad autónoma y al que ustedes indultaron― para decidir el reparto de la financiación autonómica que afecta a todos. Se lanza en brazos de Esquerra como pago de sus acuerdos de investidura. (Aplausos).
Les pregunto, señorías: ¿por qué alguien así decide lo que es de todos?, ¿con qué derecho? Es normal que esto no le guste a nadie. Sánchez ha puesto de acuerdo a todas las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular con las pocas que quedan del PSOE, porque esto solo es bueno para el independentismo. Por eso queda claro que Castilla y León no entra en los planes de futuro del Gobierno de Sánchez, porque nuestra comunidad tiene el 20 % de la superficie de nuestro país y el 5 % de la población, pero vamos a recibir apenas el 1 % de los fondos.
Este sería el mayor ataque del Gobierno de Sánchez a nuestra comunidad. Por ello, el presidente Mañueco ha anunciado que luchará contra esta tropelía que pretende Sánchez, dando la batalla ante los tribunales, si es necesario, para que no paguemos los despilfarros de los separatistas. (Aplausos). Los socialistas de Castilla y León han decidido abrazar el modelo Sánchez-Junqueras y con ello traicionan a su tierra, porque se sacrifican y arrojan ya la toalla por orden del «número 1», por orden de Sánchez. Lo mismo que ha ocurrido con Gallardo, en Extremadura, y con Alegría, en Aragón. Así que piénsenlo bien, señorías socialistas de Castilla y León, porque Sánchez va sacrificando barones regionales y comunidades autónomas enteras. Solo piensa en su supervivencia política y personal. Él mismo lo ha dicho: únicamente le interesan las generales.
Aun así, sin presupuestos, señorías del Grupo Socialista y diputados de Castilla y León, aquí reclamamos las infraestructuras que tenemos pendientes en conexiones ferroviarias y en carreteras, porque es vergonzoso que nos tengan abandonados desde que Sánchez es presidente, y más desde que Puente es a medias ministro y a medias líder de los socialistas en Castilla y León. Pedimos tener capacidad de conexión eléctrica suficiente para nuestras industrias y la conectividad digital que merece nuestro mundo rural. No hagan más de lo que tienen que hacer, señorías, solo cumplan sus promesas. (Aplausos).
Reitero de nuevo que, con o sin presupuestos, con el PSOE en el Gobierno de España va a ser imposible que a mi comunidad le vaya bien. Aquí hay dos modelos muy claros y diferentes: el de la gestión eficaz y responsable del Partido Popular en Castilla y León, y de su presidente, Alfonso Fernández Mañueco, que ha colocado a mi tierra como líder nacional en educación, en servicios sociales, en atención a mayores y dependientes y en las primeras posiciones en sanidad y en producción industrial, con el objetivo de situarla, tras el 15 de marzo, entre las tres mejores comunidades autónomas de España para vivir; y, en el otro lado, el otro modelo, el del dúo de Pedro Sánchez ―en modo supervivencia― y el del verdadero líder del Partido Socialista en Castilla y León, Óscar Puente, el del caos de las infraestructuras y el mismo que insultó a su tierra, definiéndola como un geriátrico a cielo abierto. Un dúo destructor que no ha parado de castigar a Castilla y León en estos ocho años. (Aplausos).
Señorías, apoyen esta moción para dejar claro que España es una nación en la que todas las comunidades autónomas merecen el mismo trato del Gobierno y no el trato vejatorio con el que Sánchez castiga a Castilla y León. Voten hoy, diputados socialistas de Castilla y León, y háganlo a favor de su tierra, no de Sánchez, porque, si no, el próximo 15 de marzo mis paisanos les pondrán donde merecen estar: en la oposición. Y esto será tan solo el preludio de lo que ocurrirá cuando se dé la voz a los españoles para que Alberto Núñez Feijóo sea el próximo presidente de España.
Muchas gracias. (Aplausos.―Varios señores diputados: ¡Muy bien!).