Ricardo Chamorro Delmo
Señor presidente, señorías, hoy no vamos a limitarnos a explicar una proposición no de ley. Lo que vamos a hacer es algo más sencillo y contundente: recordarles que el campo español ya ha hablado. Agricultores, ganaderos y organizaciones agrarias coinciden en una serie de puntos que VOX viene defendiendo desde su fundación. Todas las organizaciones agrarias están en contra del acuerdo de Mercosur, impulsado por el Partido Popular y por el Partido Socialista. Todas rechazan las llamadas cláusulas de salvaguarda porque saben que no son una protección real, que son un fraude, una simple careta para justificarse. Todas las organizaciones agrarias denuncian que los acuerdos comerciales firmados durante décadas por el bipartidismo con Marruecos, Egipto o Sudáfrica han deteriorado la rentabilidad de las explotaciones agrarias. Todas denuncian la burocracia verde que les asfixia. Todas están en contra del Pacto Verde que socialistas y populares impulsaron en Bruselas. Todas reclaman un plan nacional del agua, más regadío, más infraestructuras y menos cargas ideológicas. No es una posición, por lo tanto, partidista por parte de VOX; es la voz del sector agrario.
Empecemos por Mercosur. Partido Popular y Partido Socialista nos dicen que existen salvaguardias, pero es una ficción que ya conocemos por experiencias anteriores: no son automáticas, no corrigen la desigualdad normativa y no se activan ante un simple aumento de importaciones. Exigen que la Comisión Europea declare un daño grave, demuestre causalidad y decida actuar tras un procedimiento largo y políticamente condicionado. Es decir, primero debe producirse el perjuicio, deben caer los precios, deben cerrarse cientos de explotaciones, y solo entonces, quizás, se estudiaría una reacción que también, por supuesto, estará condicionada por los intereses exportadores de otras naciones y, también, con los compromisos industriales de otros países, como Alemania. Precisamente, la industria alemana es del país de la señora Von der Leyen, que es la jefa del Partido Popular. Por lo tanto, nunca se van a aplicar esas salvaguardias. Es una absoluta estafa. Además, no existen cláusulas espejo que obliguen a que los productos importados cumplan los mismos estándares que se imponen a nuestros agricultores y ganaderos. Nuestros productores soportan restricciones crecientes, como sabe todo el sector. Mercosur exportará con menores costes y menos exigencias. La simetría, por lo tanto, va a ser estructural.
Pero el problema no lo tenemos con los países de fuera; el problema lo tenemos dentro, aquí en España. Porque la extrema izquierda, los partidos secesionistas, como Junts ―que no apoya ni a las mujeres, como hemos visto en la anterior intervención, ni a los agricultores, solo a los intereses corruptos de Pujol y Puigdemont (aplausos)―, y el bipartidismo, todos ellos han sostenido una agenda globalista que debilita nuestra soberanía productiva. Todos apoyan el Acuerdo de París; todos apoyan la Agenda 2030; todos apoyan el Pacto Verde. Es decir, respaldan políticas que multiplican la burocracia, encarecen la producción y limitan la competitividad del sector agrario europeo. Aquí atacan a la ganadería intensiva, aquí criminalizan al agricultor, aquí hablan de modelo insostenible, pero guardan silencio cuando otros países producen sin ningún tipo de restricción. Son los grandes admiradores de la China comunista, que es la que más CO2 emite al planeta. Primero, asfixian al campo español con regulación ideológica. Después, lo exponen a una competencia sin igualdad de condiciones. Es un doble golpe, por lo tanto, para el sector.
Por lo tanto, esta pregunta va a ir dirigida a todos, desde la extrema izquierda hasta los separatistas, a quienes dicen defender sus regiones mientras avalan políticas que perjudican directamente a sus agricultores; a quienes forman parte de ese bipartidismo del Partido Popular y del Partido Socialista que, durante décadas, han sostenido este modelo; a quienes se les llena hoy la boca con las palabras «autonomía estratégica para Europa» mientras desprecian la más importante variable estratégica, que es la alimentación de los españoles y de los europeos. También para aquellos del Partido Socialista que nos llaman señoritos, cuando tienen golfos en su partido de izquierdas que han robado a manos llenas y se refugian en República Dominicana; mientras el mundo rural se está muriendo, se gastan el dinero en prostitutas y cocaína; dinero de los trabajadores, por ejemplo, en el caso de los ERE de Andalucía. (Aplausos).
Hoy tienen que decidir todos ustedes y les está observando todo el sector agrario español. ¿Qué van a hacer ustedes? ¿Van a votar en contra del sentido común? ¿Van a votar en contra del campo español? ¿Van a votar en contra de iniciativas en las que coincide todo el sector agrario? ¿Van a volver a ponerse del lado de las élites burocráticas, de los intereses industriales que utilizan el campo como moneda de cambio, o de países terceros, que fortalecen su sector agrario mientras el nuestro pierde peso día a día?
En este Congreso, que es la sede de la soberanía nacional, VOX consiguió aprobar, el pasado 16 de octubre, una moción para rechazar la maniobra de la Comisión Europea para esquivar la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que declaraba ilegal que Marruecos colase los tomates y sandías producidos en el Sáhara. ¿Qué ha hecho el Gobierno de España y el ministro de Agricultura en el Consejo de Europa? Ponerse del lado de Marruecos y, por lo tanto, en contra de una decisión aprobada por este
Congreso, sede de la soberanía nacional. Marruecos expande su presencia en el mercado europeo. Egipto también incrementa sus exportaciones. ¿Y qué hacemos en España? Pues más burocracia y más acuerdos desiguales que ahogan a nuestro sector agrario. (Aplausos). Hoy la decisión, por lo tanto, es muy clara, o están con los agricultores y ganaderos, o están con el modelo que durante décadas ha deteriorado su rentabilidad; o están con el pueblo español, o están con las élites, con los burócratas, con Marruecos y con países terceros que, además, son antioccidentales.
VOX lo tiene claro. Defendemos la soberanía alimentaria, defendemos la preferencia comunitaria, defendemos menos burocracia y más libertad productiva, y defendemos el interés nacional. Y, como dice nuestro presidente, Santiago Abascal, queremos que nuestros agricultores no estén solo rellenando papeles mientras los marroquíes llenan sus camiones y los exportan al espacio económico europeo. Sin soberanía alimentaria, no hay futuro ni para España ni para Europa.